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<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PAZ EN COLOMBIA: IDEAS PARA REMOZAR, DECONSTRUIR Y REFUNDAR]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>LA PAZ EN COLOMBIA: IDEAS PARA REMOZAR, DECONSTRUIR Y REFUNDAR</b></p></font>       <p>    <br></p>   <font face="Verdana" size="2">       <p align="center"><b>PEACE IN COLOMBIA: IDEAS TO RENOVATE, DECONSTRUCT AND REBUILD</b></p>       <p>    <br></p>       <p align="center"><i>Desactivar la guerra. Alternativas audaces para consolidar la paz</i>, Natalia Springer, Bogot&aacute;, Aguilar, 2005, 422 pp.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p>     <p><i>Bernardo P&eacute;rez Salazar</i>*</p>     <p align="justify"> * Mag&iacute;ster en Planificaci&oacute;n del Desarrollo Regional, investigador social, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:bperezsalazar@yahoo.com">bperezsalazar@yahoo.com</a> Fecha de recepci&oacute;n: 30 de septiembre de 2006, fecha de modificaci&oacute;n: 6 de octubre de 2006, fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de octubre de 2006. </p> <hr> </font>     <blockquote>    <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Si alguien vende o compra a otra persona alg&uacute;n terreno, no trate de aprovecharse de ella; el que compra debe pagar seg&uacute;n el tiempo transcurrido desde el a&ntilde;o de liberaci&oacute;n, y el que vende debe cobrar seg&uacute;n los a&ntilde;os de cosecha que a&uacute;n falten: cuantos m&aacute;s a&ntilde;os de cosecha falten, mayor ser&aacute; el precio; si quedan pocos a&ntilde;os, el precio ser&aacute; menor, pues lo que se vende es el n&uacute;mero de cosechas.    <br>     Lv 25, 14-16</font></p>   </blockquote>   <font face="Verdana" size="2">       <p align="justify">Cuentan allegados que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida, Jes&uacute;s Antonio Bejarano sol&iacute;a compartir su satisfacci&oacute;n con alguna jornada docente suya diciendo:</p>       <blockquote>    <p align="justify">Vengo de dictar <i>la</i> conferencia. Porque al fin y al cabo siempre es la<i> misma </i>conferencia.</p>   </blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&iquest;Dejaba entrever con ello alg&uacute;n asomo de preocupaci&oacute;n personal por una especie de &ldquo;crisis intelectual&rdquo;, o era una manera de congeniarse con la madurez de su pensamiento?</p>       <p align="justify"> Hasta el final, su obra fue prol&iacute;fica, fecunda y diversa. Siempre mantuvo vivos el inter&eacute;s y la reflexi&oacute;n profunda sobre temas que cubr&iacute;an la historia econ&oacute;mica, la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a como disciplina profesional y la <i>irenolog&iacute;a</i>, los estudios de paz que gustaba referir evocando a Eirene, personificaci&oacute;n del tema en la antigua Grecia. A este &uacute;ltimo campo dedicaba parte principal de sus escritos cuando lo asesinaron en 1999, y lo que dej&oacute; publicado sobre el asunto reitera un pensamiento cada vez m&aacute;s elaborado y refinado, como sucede cuando llega la plena madurez.</p>       <p align="justify"> El libro de Natalia Springer es una incursi&oacute;n importante en los estudios de paz. No le cabe el calificativo de &ldquo;obra madura&rdquo; como lo son los escritos de Bejarano, pero su contenido presagia un proyecto intelectual que con el tiempo y libros posteriores har&aacute; contribuciones importantes para aclarar &aacute;mbitos humanos oscuros y complejos, como aquellos por donde transitan los conflictos violentos en busca de caminos para construir una paz duradera.</p>       <p align="justify"> La contracar&aacute;tula lleva el comentario de un conocido analista que promete un libro &ldquo;novedoso, erudito, relevante y controversial&rdquo;. Pero quiz&aacute; la intenci&oacute;n final de la autora fue mejor descrita por otro comentarista, que lo destaca como compilaci&oacute;n de &ldquo;la experiencia, la doctrina y las exigencias internacionales, para regular o terminar la guerra&rdquo;. En palabras de Springer, el libro es</p>       <blockquote>    <p align="justify">[...] el principio de una revisi&oacute;n metodol&oacute;gica necesaria. Es por eso que la bibliograf&iacute;a, incluida en las notas, es una de las secciones m&aacute;s abundantes y robustas. La idea es ofrecer al lector una biblioteca entera de recursos para consultar (p. 70).</p>   </blockquote>       <p align="justify">Se trata de un texto escrito al calor de la acci&oacute;n, que ofrece informaci&oacute;n, percepciones y vivencias directas en lugares como Angola, Bosnia-Herzegovina, Burundi, Camboya, El Salvador, Sierra Leona, Sri Lanka, y la misma Colombia. Pero a&uacute;n dista de ser una herramienta de b&uacute;squeda y consulta &ldquo;amigable&rdquo;. Se echa de menos una secci&oacute;n de referencias bibliogr&aacute;ficas aut&oacute;noma de las notas del final y un &iacute;ndice anal&iacute;tico que facilite la consulta de temas puntuales. Una revisi&oacute;n pausada permitir&aacute;, adem&aacute;s, suprimir los peque&ntilde;os equ&iacute;vocos que a&uacute;n perduran, que de otra manera son inevitables en un manual de esta extensi&oacute;n y alcance.</p>       <p align="justify"> No obstante, este libro de c&oacute;mo deshacer ej&eacute;rcitos irregulares y abrir espacios inexistentes en la vida social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica para integrar plenamente tanto a las v&iacute;ctimas de la violencia como a los ex combatientes, es un aporte oportuno y relevante para muchos pa&iacute;ses, entre ellos Colombia.</p>       <p align="justify"> Lo cual no deja de ser curioso en un pa&iacute;s que, en raz&oacute;n de su dilatad&iacute;simo conflicto armado, ha sido laboratorio natural para desarrollar doctrina militar contrainsurgente y, a la vez, t&eacute;cnicas para la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica de procesos de desarme, desmovilizaci&oacute;n y reinserci&oacute;n de grupos armados irregulares. Donde, por consiguiente, ser&iacute;a de esperar que librer&iacute;as y bibliotecas estuvieran atestadas de referencias como &eacute;sta, fruto del aprendizaje sistem&aacute;tico acumulado a lo largo de tantos a&ntilde;os de ensayos y errores. </p>       <p align="justify"> La aparici&oacute;n de este t&iacute;tulo de Springer indica otra cosa. Pese a los r&iacute;os de tinta que se han dedicado al conflicto violento en Colombia, el aprendizaje sobre la construcci&oacute;n de paz es a&uacute;n precario. Incluso puede haber en ello una advertencia manifiesta: la inclinaci&oacute;n de gobernantes y formadores de opini&oacute;n a recurrir de manera mec&aacute;nica a un repertorio de burdas respuestas-reflejo que alejan y aplazan los efectos m&aacute;s molestos de la guerra, no expresa ni remotamente un pensamiento maduro, elaborado y refinado sino m&aacute;s bien un estado decadente.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>&iquest;HORA DE REMOZAR&hellip;?</b></p>       <p align="justify">Las recientes intervenciones del Alto Comisionado de Paz del gobierno de Uribe, Luis Carlos Restrepo, en defensa del inicio de la pr&oacute;xima ronda de di&aacute;logos de paz con las FARC que revalidan el contenido del acuerdo de cese al fuego suscrito en marzo de 1984 entre ese grupo y la Comisi&oacute;n de Paz del gobierno de Belisario Betancur (Restrepo, 2005), confirman cu&aacute;n refractarios son nuestros intelectuales y autoridades de gobierno a innovar su repertorio de ideas para la paz.</p>       <p align="justify"> Vale la pena recordar que el texto de ese acuerdo &ndash;en cuya redacci&oacute;n actu&oacute; como representante solitario del gobierno y amanuense el abogado laboralista conservador John Agudelo R&iacute;os&ndash; propone que los meros enunciados de buena voluntad de los voceros oficiales que suscriben aquel documento</p>       <blockquote>    <p align="justify">[...] presentan un notable mejoramiento de las condiciones objetivas para la acci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral y [la Comisi&oacute;n de Paz] reitera su invitaci&oacute;n a los sectores comprometidos en acciones disturbadoras del orden p&uacute;blico, a que se acojan a la normalidad y apliquen sus talentos y prestigio a la conquista de la opini&oacute;n p&uacute;blica por procedimientos democr&aacute;ticos y pac&iacute;ficos<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>.</p>   </blockquote>       <p align="justify">En el pr&oacute;logo de la entrevista que hizo a Agudelo d&iacute;as antes que falleciera en agosto de 2002 aquel precursor de las negociaciones con las FARC, Restrepo reconoce abiertamente el ba&ntilde;o de sangre y el exterminio en que desemboc&oacute; el experimento pol&iacute;tico producto de ese acuerdo: la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica. Pero, seg&uacute;n &eacute;l, est&aacute;n dadas las condiciones para que ello no vuelva a ocurrir. El paramilitarismo, que en el pasado fue enemigo feroz de una alternativa pol&iacute;tica para las FARC, da muestras de respetar esa opci&oacute;n con su voluntad de desmovilizarse. Y el presidente Uribe ya empe&ntilde;&oacute; su palabra a Fidel Castro que &ldquo;con &eacute;l [Uribe] no se repetir&iacute;a la experiencia dolorosa de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica (sic)&rdquo; (ib&iacute;d.).</p>       <p align="justify"> Aun si es para remozar los di&aacute;logos con las FARC, el manual de sistematizaci&oacute;n de Springer ofrece recomendaciones pr&aacute;cticas y comprobadas. Entre ellas, la insalvable tarea de demarcar juiciosamente, antes de iniciar cualquier proceso de esta naturaleza, los problemas e incompatibilidades que subyacen al conflicto que se pretende desactivar, al igual que el alcance y los l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y otros instrumentos que se pondr&aacute;n en marcha como resultado del proceso.</p>       <p align="justify"> En la misma l&iacute;nea de otros manuales serios sobre el tema, Springer advierte que en esta etapa el proceso es de naturaleza exploratoria, divergente, creativa y cooperativa, pero no persuasiva ni pedag&oacute;gica, como la concibi&oacute; el comisionado Agudelo y lo contin&uacute;a haciendo su sucesor. La pedagog&iacute;a tiene su lugar en el &aacute;mbito de la justicia transicional, instancia cuyo prop&oacute;sito prioritario ante los ciudadanos m&aacute;s afectados por la arbitrariedad y la violencia propios de la guerra es reforzar la certeza de que las institucionales del Estado est&aacute;n para protegerlos y garantizar el cumplimiento de sus derechos. Pero en los acercamientos iniciales entre adversarios, la pedagog&iacute;a en vez de facilitar, entorpece. La autora no incluye ninguna menci&oacute;n expl&iacute;cita a ello en el estudio de caso que presenta sobre Colombia, pero conviene tener presente que el acumulado de experiencia y aprendizaje sobre negociaci&oacute;n que le ha quedado a las FARC desde 1984 probablemente les aconsejar&aacute; que se resistan a participar de procesos cuyo contenido final est&eacute; preestablecido en la &ldquo;cartilla pedag&oacute;gica&rdquo; que traen bajo el brazo los negociadores del gobierno. Tales procesos suelen exigir la aceptaci&oacute;n incondicional de ciertos principios que se supone son la &uacute;nica base racional para el debate pol&iacute;tico, como la noci&oacute;n de &ldquo;conquista de la opini&oacute;n p&uacute;blica por medio de procedimientos democr&aacute;ticos y pac&iacute;ficos&rdquo;.</p>       <p align="justify"> Sin desconocer el valor de este principio para proteger y garantizar la dignidad humana, su imposici&oacute;n dogm&aacute;tica como condici&oacute;n para iniciar di&aacute;logos de paz no s&oacute;lo menosprecia la realidad de la violencia pol&iacute;tica con la que se manejan los hilos de las &ldquo;elecciones pac&iacute;ficas&rdquo; que se escenifican en el pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n la transmisi&oacute;n intergeneracional de la marginalidad econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica y cultural que se sostiene al amparo de tales procedimientos en Colombia.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>&iquest;&hellip; O ES TIEMPO PARA SER AUDACES? </b></p>       <p align="justify">Las recomendaciones de Springer sobre las etapas iniciales de definici&oacute;n de los procesos de desmovilizaci&oacute;n, desarme y reintegraci&oacute;n no son inocuas ni est&aacute;n desprovistas de riesgos. En las condiciones que propone, es posible que lleven a la deconstrucci&oacute;n de verdades y seguridades que eran inc&oacute;lumes a cuestionamientos, tal como lo sugiere el siguiente &ldquo;reflejo en el espejo&rdquo; con que nos encara:</p>       <blockquote>    <p align="justify"> En mayor o menor medida e independientemente de si la sustancia de la disputa est&aacute; asociada con factores &eacute;tnicos o religiosos, inseguridad econ&oacute;mica, aspectos territoriales o culturales, alimentando la ra&iacute;z del fen&oacute;meno violento encontraremos casi inevitablemente condiciones de exclusi&oacute;n, polarizaci&oacute;n social y amplios niveles de desintitucionalizaci&oacute;n. </p>       <p align="justify"> Sorprendentemente, aun en el caso de los conflictos m&aacute;s extremos, todo esto ocurre en el marco de &ldquo;democracias nominales&rdquo; en las que abundan los partidos y las formaciones pol&iacute;ticas de todas las corrientes ideol&oacute;gicas y en las que elecciones tienen lugar regularmente. Miradas con detalle, se trata de democracias muy restringidas, present&aacute;ndose com&uacute;nmente los casos de fraude y coerci&oacute;n (elecciones en las que se presenta un solo candidato, un solo partido pol&iacute;tico o los elegidos trabajan bajo fuertes presiones) y de asesinato pol&iacute;tico. El ambiente pol&iacute;tico polarizado proporciona las coyunturas que preceden los golpes de Estado o la llegada de l&iacute;deres autoritarios con el respaldo de amplios sectores de la poblaci&oacute;n que atienden su llegada con alivio (p. 335).</p>   </blockquote>       <p align="justify">A la luz de este &ldquo;espejo&rdquo;, la audacia que anuncia Springer en su t&iacute;tulo no s&oacute;lo califica las alternativas incluidas en el libro, sino tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu que debe animar a las sociedades que est&eacute;n dispuestas a construir una paz duradera. Paz que m&aacute;s all&aacute; del fin de la violencia y el alivio de sus efectos m&aacute;s urgentes, implica un cambio cualitativo de la sociedad. No se trata s&oacute;lo de un proceso de rehabilitaci&oacute;n por medio del cual los ex combatientes interiorizan reglas y destrezas que les permitan vivir en sociedad como &ldquo;reinsertados&rdquo;. Mejor, hay que concebirlo como un proceso de transformaci&oacute;n simult&aacute;nea de las v&iacute;ctimas y ex combatientes y del contexto social, para as&iacute; posibilitar una eventual &ldquo;reintegraci&oacute;n&rdquo; de la sociedad como tal.</p>       <p align="justify"> El &ldquo;espejo&rdquo; con que nos reta Springer insin&uacute;a, adem&aacute;s, que uno de los mayores obst&aacute;culos para que ocurran cambios como &eacute;ste es la supremac&iacute;a moral autodeclarada con la que algunos beneficiarios del <i>statu quo</i> se arropan en las discusiones preliminares sobre la paz, en las cuales invariablemente surgen alusiones a &ldquo;principios no negociables&rdquo; como si se refirieran a la ley de la gravitaci&oacute;n universal y a la trayectoria de los planetas en su &oacute;rbita alrededor del sol.</p>       <p align="justify"> El libro no presenta argumentos de fondo para &ldquo;deconstruir&rdquo; este tipo de discursos que exacerban la propia rectitud moral. Por eso, cuando la autora lanza la idea de enmarcar los procesos de desmovilizaci&oacute;n, desarme y reintegraci&oacute;n como transformaciones de tal envergadura que &ldquo;tendr&aacute;n, necesariamente, que promover la reformulaci&oacute;n misma del pacto social&rdquo; (p. 336), el lector desprevenido puede experimentar perplejidad.</p>       <p align="justify"> Pero argumentos los hay. La protecci&oacute;n de los derechos implica comprometer recursos p&uacute;blicos que por definici&oacute;n son limitados, y por ello es imposible garantizar todos los derechos por igual. En consecuencia, lo previsible en una democracia es que haya disposici&oacute;n permanente a revisar los derechos cuyo respeto, protecci&oacute;n y cumplimiento debe primar sobre los dem&aacute;s. Es un asunto que no se reduce a un problema t&eacute;cnico ni de casu&iacute;stica judicial: pasa por la deliberaci&oacute;n pol&iacute;tica en torno a valores, razones y condiciones que justifican o no la modificaci&oacute;n del <i>statu quo</i> para dar prelaci&oacute;n a la protecci&oacute;n de unos derechos sobre otros (Ovejero, 2002).</p>       <p align="justify"><b>LOS ALCANCES DE LA PROPUESTA DE REFUNDAR</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La &ldquo;reformulaci&oacute;n del pacto social&rdquo; es de lejos la propuesta m&aacute;s audaz del libro de Springer. Sin embargo, los alcances pr&aacute;cticos de lo que abarca esta noci&oacute;n la obligar&iacute;an a explorar con mayor profundidad el desarrollo de una propuesta as&iacute;. En esto queda en deuda con sus lectores.</p>       <p align="justify"> Habr&iacute;a muchas formas de hacerlo. Por ejemplo, podr&iacute;a indagarse la reflexi&oacute;n del presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia y arzobispo de Tunja, monse&ntilde;or Augusto Castro, que tambi&eacute;n aparece en la contracar&aacute;tula del libro de Springer, en la que manifiesta que &ldquo;s&oacute;lo si hay voluntad de promover la reformulaci&oacute;n misma del pacto social habr&aacute; paz&rdquo;. El asunto no es ajeno al pensamiento ni a las instituciones de la tradici&oacute;n judeo-cristiana, particularmente en cuanto se refiere al &ldquo;a&ntilde;o jubilar&rdquo;.</p>       <p align="justify"> El contenido de esta instituci&oacute;n se encuentra en el libro del Lev&iacute;tico (Lv 17-26) y hace parte de la &ldquo;ley de santidad&rdquo; que fue compuesta hacia el siglo VI a.C. en la &eacute;poca del exilio babil&oacute;nico o inmediatamente despu&eacute;s de tal acontecimiento. El esp&iacute;ritu del a&ntilde;o jubilar es similar al que inspira la instituci&oacute;n del &ldquo;s&aacute;bado&rdquo; o s&eacute;ptimo d&iacute;a de la semana dedicado al descanso: introducir una pausa temporal peri&oacute;dica para revitalizar la condici&oacute;n humana y alimentar valores como el perd&oacute;n y la libertad. El Antiguo Testamento prev&eacute; que el a&ntilde;o jubilar, cuya celebraci&oacute;n se marca cada vez que culmina un per&iacute;odo comprendido por siete a&ntilde;os sab&aacute;ticos (Lv 25, 8-9), es la oportunidad para remediar con el mismo esp&iacute;ritu con que Dios otorga perd&oacute;n a su pueblo, algunas de las causas de empobrecimiento progresivo que nos acompa&ntilde;an desde los tiempos b&iacute;blicos. La ruina por la adversidad y el sometimiento incondicional de quienes no poseen m&aacute;s recurso que su propia fuerza de trabajo se enmendaban entonces mediante la liberaci&oacute;n de los esclavos y la restauraci&oacute;n de la propiedad (Guijarro, 1999).</p>       <p align="justify"> La referencia al &ldquo;a&ntilde;o jubilar&rdquo; en el contexto de una reformulaci&oacute;n del pacto social es pertinente porque hace expl&iacute;citos los intereses de quienes con m&aacute;s vehemencia se opondr&iacute;an a tal iniciativa. Es predecible que en la eventualidad de abordarse el tema en la agenda p&uacute;blica saldr&iacute;a, entre otros, el sector financiero a informar al p&uacute;blico sobre los riesgos que ello acarrear&iacute;a para la &ldquo;estabilidad sist&eacute;mica&rdquo; y recordar&iacute;a la dolorosa situaci&oacute;n que podr&iacute;a ocasionar entre los m&aacute;s pobres y desprotegidos una crisis del sistema financiero, como sucedi&oacute; en Argentina hace unos a&ntilde;os. Y en el caso colombiano, donde la deuda p&uacute;blica representa el grueso de la cartera actual de las entidades financieras que operan en el pa&iacute;s, los voceros del gremio seguramente recordar&iacute;an el riesgo moral que le acarrea esta posici&oacute;n al gobierno y lo conminar&iacute;an a evitar cualquier compromiso que pudiese afectar negativamente el valor de los activos de los acreedores de su deuda. No es necesario mencionar las reacciones de terratenientes, due&ntilde;os de medios masivos de comunicaci&oacute;n&hellip; </p>       <p align="justify"><b>UN PRINCIPIO CLAVE: MAYOR EQUIDAD COMO RESULTADO DE LA ACCI&Oacute;N LEG&Iacute;TIMA</b></p>       <p align="justify">Lo anterior ilustra someramente el &aacute;mbito de las deliberaciones que tendr&iacute;an lugar en el contexto de una &ldquo;reformulaci&oacute;n del pacto social&rdquo;. La restauraci&oacute;n de la instituci&oacute;n jubilar entre nosotros es improbable, a pesar de que encarna tantos de los principios morales y pol&iacute;ticos caros a la civilizaci&oacute;n occidental. M&aacute;s apropiado en este contexto ser&iacute;a la b&uacute;squeda sincera y razonada de alternativas que no est&eacute;n condicionadas de partida por la l&oacute;gica tirana del sempiterno y ubicuo c&aacute;lculo del costo-beneficio individual, que por lo general subestima los efectos de la obscena concentraci&oacute;n de la propiedad y la indignidad de las condiciones de vida de los despojados.</p>       <p align="justify"> A la luz de los alcances previsibles de un proceso tal, es prudente pensar que &eacute;ste se debe concebir y organizar como un escenario mucho m&aacute;s amplio y complejo que las mesas de di&aacute;logo que los colombianos asociamos con las &ldquo;negociaciones de paz&rdquo;. No es necesario argumentar que los grupos armados ilegales no tienen representatividad ni legitimidad para negociar como interlocutores privilegiados de un nuevo pacto social. Una sociedad m&aacute;s incluyente s&oacute;lo puede ser el resultado de un proceso incluyente y leg&iacute;timo. Al respecto, es aceptado que cuando el compromiso con la legitimidad de las decisiones es d&eacute;bil, tienden a predominar sistemas de control social basados en mecanismos coercitivos acompa&ntilde;ados de sistemas de incentivos complicados y perversos. El corolario inverso es que el compromiso y la legitimidad generalmente se apoyan en el consenso general acerca de la calidad de los acuerdos, relacionada, a su vez, con la naturaleza del proceso deliberativo del que surgen (Ovejero, 2001). </p>       <p align="justify"> El proceso de &ldquo;formular un nuevo pacto social&rdquo; requiere, en consecuencia, el dise&ntilde;o cuidadoso de un marco institucional que conduzca y regule deliberaciones incluyentes, cuya calidad invoque el respeto y el acato voluntario de los acuerdos que se pacten, de todos los sectores cuyo compromiso es necesario para garantizar la construcci&oacute;n de paz. Este marco podr&iacute;a ser el de una &ldquo;constituyente&rdquo; o estar basado en mecanismos m&aacute;s permanentes de rendici&oacute;n de cuentas sobre la agenda de compromisos adquiridos entre gobierno, organizaciones ciudadanas y sector privado<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>.</p>       <p align="justify"> Condici&oacute;n para el &eacute;xito de cualquier alternativa que se elija es que incorpore dispositivos para equilibrar los sesgos de informaci&oacute;n y conocimiento tan frecuentes en los &ldquo;discursos de poder&rdquo;. Tambi&eacute;n es deseable que fomente intercambios, aprendizajes y acuerdos con base en razones, m&aacute;s que en la negociaci&oacute;n de compromisarios. Por supuesto, los acuerdos son siempre el resultado de una combinaci&oacute;n de ambos mecanismos (Elster, 1986). Pero es vital procurar que, en este marco, la acci&oacute;n pol&iacute;tica leg&iacute;tima de los diversos sectores sociales &ndash;incluidos los m&aacute;s vulnerables y postergados&ndash; no s&oacute;lo conduzca a eliminar ineficiencias sino que tambi&eacute;n contribuya a lograr mayor equidad.</p>       <p align="justify"> Los acuerdos que resulten de un proceso semejante seguramente no estar&aacute;n en plena conformidad con principios enunciados en declaraciones universales, sino con aquellos destilados a partir de la din&aacute;mica y las necesidades de la construcci&oacute;n de una paz duradera en una sociedad fracturada, llena de rencores y prejuicios, como la nuestra. Tal visi&oacute;n puede resultar extra&ntilde;a a los sectores en los que predomina un intelectualismo adicto a formalismos y formulismos, y propenso al dogmatismo y los purismos. Pero si en el mundo cosmopolita y globalizado de hoy no es anacr&oacute;nico pensar que los colombianos de todas las clases y etnias, regiones, g&eacute;neros y edades debemos poder contar y hacer valer nuestras experiencias cotidianas en una trama compartida de duelos y logros que nos permita identificarnos como &ldquo;comunidad pol&iacute;tica&rdquo;, ser&aacute; indicado considerar reparaciones a partir de las necesidades concretas de las v&iacute;ctimas, que no siempre coinciden con sus derechos (Elster, 1998), y edificar la gobernabilidad a partir del reconocimiento de las condiciones y necesidades de los actores sociales locales, y no exclusivamente con base en modelos formales de fortalecimiento institucional de la administraci&oacute;n p&uacute;blica (Unsworth, 2006).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los vericuetos que recorre el libro de Springer, y las puertas que abre a la reflexi&oacute;n sobre las complejidades de la construcci&oacute;n de la paz en una sociedad en conflicto violento contra s&iacute; misma, pronostican versiones ampliadas y corregidas de este manual y otros libros. Ojal&aacute; no pase mucho tiempo antes de que uno de ellos reconstruya el tortuoso y dif&iacute;cil camino que hallamos en Colombia para tejer una memoria com&uacute;n, conflictiva y a la vez anudadora, sobre la que por fin cimentemos una paz duradera, incluyente y pr&oacute;spera.       <p align="justify">    <br><b>NOTAS AL PIE</b>       <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Ver <a href="http://www.c-r.org/our-work/accord/colombia/spanish/acuerdos-uribe.php" target="_blank">http://www.c-r.org/our-work/accord/colombia/spanish/acuerdos-uribe.php</a></p>       <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>. Al respecto es relevante una investigaci&oacute;n te&oacute;rica reciente sobre la paradoja del surgimiento de gobiernos populares directamente a partir del caos de los conflictos internos violentos, sin pasar por estadios intermedios dominados por un soberano formidable, sea “Leviat&aacute;n”, “Pr&iacute;ncipe” o dictador (Wantchekon, 2004). El estudio concluye que las facciones en guerra preferir&aacute;n someterse a una democracia civil –a manera de mecanismo de arbitraje aceptablemente neutral y eficaz– y no a un “Leviat&aacute;n”, cuando: 1) los intereses econ&oacute;micos de las facciones dependen de la inversi&oacute;n productiva del grueso de la ciudadan&iacute;a; 2) las preferencias pol&iacute;ticas ciudadanas garantizan una asignaci&oacute;n de poder pol&iacute;tico menos sesgada en una competencia democr&aacute;tica, que bajo el r&eacute;gimen de un Leviat&aacute;n, y 3) hay una agencia externa (p. ej., la ONU) que media y supervisa el proceso conjunto de desarme y reconstrucci&oacute;n del Estado. El art&iacute;culo ofrece razones sugestivas para pensar que la viabilidad de una democracia depende de mecanismos autorreguladores que restrinjan la concentraci&oacute;n de la propiedad y fomenten el control de la inversi&oacute;n productiva en manos del grueso de la ciudadan&iacute;a.</p>   <hr>       <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>       <p align="justify">1. Elster, J. “The Market and the Forum: Three Varieties of Political Theory”, J. Elster y A. Hylland, eds., <i>Foundations of Social Choice Theory</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1986, pp. 103-132. </p>       <p align="justify">2. Elster, J. “Coming to Terms with the Past. A Framework for the Study of Justice in the Transition to Democracy”, <i>European Journal of Sociology </i> 39, 1, 1998, pp. 7-48. </p>       <p align="justify">3. Guijarro, S. “Las ra&iacute;ces b&iacute;blicas del jubileo”, 1999, <a href="http://www.lacasadelabiblia.es/Recursos/Articulos/Jubileo.htm" target="_blank">www.lacasadelabiblia.es/Recursos/Articulos/Jubileo.htm</a></p>       <p align="justify">4. Ovejero F. “Democracia liberal y democracias republicanas”, <i>Claves de la Raz&oacute;n Pr&aacute;ctica </i> 111, 2001, pp. 18-30. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">5. Ovejero F. <i>La libertad inh&oacute;spita. Modelos humanos y democracia liberal</i>, Barcelona, Ediciones Paid&oacute;s, 2002. </p>       <p align="justify">6. Restrepo, L. C. “La &uacute;ltima charla con John Agudelo R&iacute;os”, 2005, <a href="http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/noticias/2005/febrero/feb_15_05b.htm" target="_blank">http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co</a></p>       <p align="justify">7. Unsworth, S. “Getting Better Governance: Insights from New Research”, <i>Trocaire Development Review</i>, 2006, pp. 17-33, <a href="http://www.trocaire.org/pdfs/policy/developmentreview/2006/devrev2006.pdf" target="_blank">http://www.trocaire.org</a></p>       <p align="justify">8. Wantchekon, L. “The Paradox of &lsquo;Warlord Democracy&rsquo;: A Theoretical Investigation”, <i>American Political Science Review </i> 98, 1, 2004, pp. 17-33.</p>   </font>      ]]></body>
</article>
