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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL MODELO DE SKAPERDAS Y SYROPOULOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper offers a detailed exposition of Skaperdas and Syropoulos model, a main model of the theory of conflict and state’s emergence. First, it describes the model’s Nash equilibrium and the relevant effects of comparative analysis. And second, from a new interpretation of the equilibrium and comparisons with other similar models, the paper concludes that it constitutes the most general analytical framework in the subject, which can be understood as the foundations for a general theory of conflict and state’s emergence.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>EL MODELO DE SKAPERDAS Y SYROPOULOS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>SKAPERDAS AND SYROPOULOS MODEL</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Leonardo Raffo L&oacute;pez*</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a Aplicada, profesor de las universidades ICESI y del Valle. Miembro del Grupo de Conflicto, Aprendizaje y Teor&iacute;a de Juegos y del Grupo de Crecimiento y Desarrollo Econ&oacute;mico de la Universidad del Valle, Cali, Colombia, <a href="mailto:leoraff@yahoo.es">leoraff@yahoo.es</a> Agradezco los valiosos comentarios de Boris Salazar, Pilar Castillo y dem&aacute;s miembros del Grupo de Conflicto. As&iacute; como los valiosos comentarios del &aacute;rbitro an&oacute;nimo de la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i>. Fecha de recepci&oacute;n: 16 de enero de 2007, fecha de modificaci&oacute;n: 4 de mayo de 2007, fecha de aceptaci&oacute;n: 13 de agosto de 2007.</p> <hr>      <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: conflicto, guerra, formaci&oacute;n de estados, equilibrios de Nash; JEL: D78, B41]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo expone en detalle el modelo de Skaperdas y Syropoulos, uno de los principales modelos de la teor&iacute;a del conflicto y la formaci&oacute;n de Estados. Primero analiza el equilibrio de Nash del modelo y los efectos de est&aacute;tica comparativa. Y luego de una reinterpretaci&oacute;n del equilibrio y una evaluaci&oacute;n de sus alcances concluye que es la estructura anal&iacute;tica m&aacute;s general y que es la base para una teor&iacute;a general del conflicto y de la formaci&oacute;n de Estados.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: conflict, war, state’s emergence, Nash equilibriums; JEL: D78, B41]</p>     <p align="justify">This paper offers a detailed exposition of Skaperdas and Syropoulos model, a main model of the theory of conflict and state’s emergence. First, it describes the model’s Nash equilibrium and the relevant effects of comparative analysis. And second, from a new interpretation of the equilibrium and comparisons with other similar models, the paper concludes that it constitutes the most general analytical framework in the subject, which can be understood as the foundations for a general theory of conflict and state’s emergence.</p> <hr>      <p align="justify">    <br>Los or&iacute;genes de la teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto y de la formaci&oacute;n de Estados se atribuyen al brillante descubrimiento del “lado oscuro de la fuerza” por parte de Jack Hirshleifer, as&iacute; como a algunos de sus trabajos pioneros en los que expuso las bases conceptuales y heur&iacute;sticas de lo que ser&iacute;a su famoso modelo de emergencia de Estados a partir de una situaci&oacute;n de anarqu&iacute;a<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>: un modelo que se convertir&iacute;a en la referencia anal&iacute;tica fundamental en la materia. Sin embargo, un estudio detallado del modelo de Skaperdas y Syropoulos<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> revela que &eacute;ste es el modelo can&oacute;nico en la teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto y de la formaci&oacute;n de Estados, no s&oacute;lo por sus enormes posibilidades anal&iacute;ticas sino porque es m&aacute;s general que el de Hirshleifer.</p>     <p align="justify">El objetivo de este art&iacute;culo es demostrar la existencia de simetr&iacute;a entre los modelos de Skaperdas y Syropoulos, Hirshleifer, y Rosen, y probar que el primero de ellos es el esquema anal&iacute;tico m&aacute;s general. Para ello, se expone en forma minuciosa el modelo de equilibrio general de formaci&oacute;n de Estados de Skaperdas y Syropoulos, y se muestran los efectos de est&aacute;tica comparativa que le son consustanciales, incluido el efecto de los cambios en la valoraci&oacute;n relativa de los bienes &uacute;tiles sobre la producci&oacute;n de armas y bienes, y sobre la probabilidad de &eacute;xito en la contienda. Tambi&eacute;n se reinterpreta el equilibrio y se eval&uacute;an los alcances de este modelo frente a los de Hirshleifer (1995 y 2000) y Rosen (1986). La primera secci&oacute;n presenta los supuestos del modelo; la segunda, su desarrollo y an&aacute;lisis; la tercera analiza las simetr&iacute;as con los otros modelos, especialmente con el de Hirshleifer, y muestra que &eacute;ste &uacute;ltimo puede concebirse como un caso especial del modelo de Skaperdas y Syropoulos con bienes &uacute;tiles sustitutos perfectos. Por &uacute;ltimo, se presentan las conclusiones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>SUPUESTOS</b></p>     <p align="justify">Skaperdas y Syropoulos suponen que la relaci&oacute;n entre grupos ilegales y autoridades estatales es simbi&oacute;tica, porque el Estado rara vez logra un control total del territorio. Por ello, se establecen arreglos t&aacute;citos sobre el control de ciertas zonas geogr&aacute;ficas. Esos arreglos, resultado de interacciones constantes entre los actores sociales, consolidan en la praxis el funcionamiento de los Estados, a veces incluso al margen de las consignas constitucionales vigentes. Por tanto, puede tener gran valor explicativo concebir el proceso de formaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de los Estados como una secuencia de interacciones violentas de los grupos ilegales, entendidos como organismos de larga vida que ejercen actividades econ&oacute;micas primarias ilegales. El car&aacute;cter estable y organizado de los grupos delictivos es vital para entender la emergencia de nuevos Estados a partir de una situaci&oacute;n de anarqu&iacute;a. Una organizaci&oacute;n delictiva tiene reglas escritas y no escritas, normas de conducta y sanciones para quienes las incumplen. De ah&iacute; que el crimen organizado no se pueda considerar como una aberraci&oacute;n o un fen&oacute;meno individual aleatorio, pues representa una transformaci&oacute;n de la estructura legal existente y, quiz&aacute;, del Estado y el sistema pol&iacute;tico (Skaperdas y Syropoulos, 1995, 61). La cohesi&oacute;n interna de los grupos ilegales y, en general, de los grupos pol&iacute;ticos se puede entender como una condici&oacute;n necesaria para la emergencia y consolidaci&oacute;n de los Estados. Esto no es nuevo en la literatura sobre formaci&oacute;n de Estados: en su <i>Leviat&aacute;n</i>, Hobbes aclara que para la consolidaci&oacute;n de un Estado no es suficiente la superioridad num&eacute;rica frente al enemigo; tambi&eacute;n es indispensable la cohesi&oacute;n mutua de los individuos.</p>     <blockquote>        <p align="justify">Y aunque haya una gran multitud, si sus acuerdos est&aacute;n dirigidos contra sus juicios y apetitos particulares, no se puede esperar de ello defensa ni protecci&oacute;n contra un enemigo com&uacute;n ni contra las ofensas mutuas. Porque discrepando las opiniones concernientes al mejor uso y aplicaci&oacute;n de su fuerza, los individuos que componen esa multitud no se ayudan, sino que se obstaculizan mutuamente, y por esa oposici&oacute;n mutua reducen su fuerza a la nada (Hobbes, 1651, 138).</p> </blockquote>      <p align="justify">Este antecedente es clave para entender la trascendencia de la resoluci&oacute;n ex ante de los problemas internos de acci&oacute;n colectiva en el surgimiento de un Estado.</p>     <p align="justify">En la investigaci&oacute;n de Skaperdas y Syropoulos son fundamentales las siguientes preguntas: &iquest;qu&eacute; agente tiene m&aacute;s probabilidad de prevalecer en una situaci&oacute;n de anarqu&iacute;a e imponer sus reglas? &iquest;Qu&eacute; garantiza la existencia de una determinada repartici&oacute;n del “bot&iacute;n” en conflictos e interacciones armadas? &iquest;C&oacute;mo inciden los par&aacute;metros tecnol&oacute;gicos, las preferencias y las dotaciones de recursos en los resultados?</p>     <p align="justify">La hip&oacute;tesis que se prueba en el modelo est&aacute;tico de anarqu&iacute;a es que prevalecen los grupos que tienen ventajas comparativas en el uso de la fuerza y que son, por ello, menos productivos en actividades &uacute;tiles. Adem&aacute;s de los recursos gastados en la violencia, la redistribuci&oacute;n del ingreso desalienta la innovaci&oacute;n productiva y restringe el crecimiento econ&oacute;mico (Skaperdas y Syropuolos, 1995, 63). El modelo, que se inspira en los trabajos de Hirshleifer (1988, 1991a y 1991b), supone dos tipos de agentes (1 y 2) que representan individuos o grupos ilegales que han resuelto su problema de acci&oacute;n colectiva. Cada agente est&aacute; dotado de una cantidad fija de recursos R<sub>i</sub> (i = 1, 2) que se puede asignar en dos tipos de actividades: actividades productivas que generan producci&oacute;n &uacute;til para el consumo –alimentos (B<sub>i</sub>)–, que son expropiables, y actividades improductivas, que determinan la distribuci&oacute;n de los primeros mediante la violencia –producci&oacute;n de armas (G<sub>i</sub>)–. La restricci&oacute;n de recursos de cada uno es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e1.jpg"></p>     <p align="justify">Se supone que el bien productivo de 1 es pan, B<sub>1</sub>, y el de 2 es mantequilla, B<sub>2</sub>; 1/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub> <font face="Symbol">y</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">g</font><sub>i</sub> son los coeficientes de insumo de alimentos y armas de i respectivamente<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Los agentes tienen preferencias id&eacute;nticas sobre la mantequilla y el pan, las cuales son homog&eacute;neas de grado 1 y homot&eacute;ticas, y se representan mediante funciones de utilidad del tipo U = U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>)<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Dependiendo de sus ventajas comparativas en la producci&oacute;n y de la producci&oacute;n de armas prevista de sus contrincantes, los agentes convierten sus recursos en armas o bienes de consumo, estos &uacute;ltimos sujetos a la captura o al intercambio pac&iacute;fico. Ambos agentes pueden usar sus armas en el conflicto –cuyo resultado es incierto– o comerciar sus bienes de consumo bajo la amenaza de conflicto (Skaperdas y Syropoulos, 1995, 65). Los autores se preguntan cu&aacute;nto se produce de alimentos y cu&aacute;nto de armas. Los resultados dependen de los par&aacute;metros de las preferencias y de la tecnolog&iacute;a –de producci&oacute;n y del conflicto– y de las dotaciones de recursos<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Procediendo con los supuestos del modelo b&aacute;sico, las funciones de &eacute;xito en la contienda de cada agente son:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e2.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">donde S<sub>1</sub> = [0, R<sub>1</sub>] y S<sub>2</sub> = [0, R<sub>2</sub>] son los espacios de estrategias puras de 1 y 2 respectivamente (las posibles cantidades de armas producidas).</p>     <p align="justify"><b>Definici&oacute;n 1</b></p>     <p align="justify">En general, las funciones de &eacute;xito se definen mediante funciones:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e3.jpg"></p>     <p align="justify">Estas funciones deben cumplir las siguientes condiciones formales<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e4.jpg"><a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a></p>     <p align="justify">En esta definici&oacute;n n = 2 para el caso de dos jugadores. Suponiendo que el ganador recibe toda la producci&oacute;n de ambos bienes de consumo, y haciendo U(0, 0) = 0, los problemas de los agentes en el caso de conflicto son, respectivamente:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e5.jpg"></p>     <p align="justify">Aqu&iacute; es crucial entender que los argumentos de la funci&oacute;n de utilidad esperada (von Neumann-Morgenstern) de cada agente son los niveles de producci&oacute;n total de ambos bienes, puesto que la decisi&oacute;n relevante es determinar cu&aacute;ntas armas se deben producir en caso de guerra inminente, de manera que se apropie la mayor porci&oacute;n del “bot&iacute;n” disponible (dadas las dotaciones de recursos)<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p align="justify"><b>DESARROLLO DEL MODELO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>E<small>QUILIBRIO: EXISTENCIA, UNICIDAD Y ESTABILIDAD</small></b></p>     <p align="justify">Despejando B<sub>1</sub> y B<sub>2</sub> de (1) y sustituyendo en (3) se pueden maximizar <font face="Symbol">p</font><sup>1</sup> y <font face="Symbol">p</font><sup>2</sup> en funci&oacute;n de G<sub>1</sub> y G<sub>2</sub>, respectivamente, para valores constantes de la producci&oacute;n de armas de los contrincantes. En el equilibrio de Nash se obtienen las siguientes expresiones. Para 1:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e6.jpg"></p>     <p align="justify">donde p*<sub>1</sub> es el impacto marginal sobre la probabilidad de ganar con un cambio infinitesimal en la producci&oacute;n de armas en el equilibrio de Nash, y –U*<sub>1</sub> es la variaci&oacute;n de la utilidad marginal derivada de un cambio infinitesimal en la producci&oacute;n de armas en el equilibrio de Nash. Este resultado indica que, en el equilibrio, el beneficio marginal de un incremento de las armas producidas en unidades de utilidad, p*<sub>1</sub>U* –<i>ceteris paribus</i>–, debe ser igual a su costo marginal en t&eacute;rminos de la p&eacute;rdida de utilidad derivada de la producci&oacute;n de pan sacrificada, p*U*<sub>1</sub> <font face="Symbol">&times; g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>. Con una interpretaci&oacute;n similar, para el agente 2 se tiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e7.jpg"><a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a></p>     <p align="justify">El siguiente teorema, desarrollado por Skaperdas y Syropoulos (1997), garantiza la existencia del equilibrio de Nash en estrategias puras.</p>     <p align="justify"><b>Teorema 1 (existencia)</b></p>     <p align="justify">La existencia del equilibrio de Nash en estrategias puras se garantiza por el cumplimiento de las dos condiciones siguientes:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e8.jpg"><a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a></p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las funciones de pago son continuas porque p(<font face="Symbol">&times;</font>, <font face="Symbol">&times;</font>) y U(<font face="Symbol">&times;</font>, <font face="Symbol">&times;</font>) son tambi&eacute;n continuas y diferenciables. El objetivo es mostrar que la funci&oacute;n de pagos de cada jugador es cuasic&oacute;ncava en sus propias estrategias. Entonces se sabe (teorema 1 de Dasgupta y Maskin, 1986) que existe un equilibrio en estrategias puras. De hecho, una condici&oacute;n suficiente para la existencia del equilibrio es verificar la concavidad de las funciones de ganancias de los agentes<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>. Aunque se debe advertir que la existencia se satisface para cualquier funci&oacute;n p que sea c&oacute;ncava en su primer argumento y para otras que no son demasiado convexas (Skaperdas, 1991, 117). Por otra parte, la unicidad del equilibrio se garantiza cuando las funciones de &eacute;xito en la contienda tienen la forma aditiva p(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = <font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>)/(<font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>1</sub>) + <font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>2</sub>)); i = 1, 2.</p>     <p align="justify"><b>Teorema 2 (unicidad y estabilidad)<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a></b></p>     <p align="justify">Supongamos que se cumplen (C4-C5) (lo que implica la existencia del equilibrio). Entonces, si existe al menos un equilibrio de estrategias puras en el interior del espacio de estrategias S<sub>1</sub> <font face="Symbol">&acute;</font> S<sub>2</sub>, ese equilibrio es &uacute;nico y localmente estable si se cumple la siguiente condici&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e9.jpg"></p>     <p align="justify">donde <font face="Symbol">&brvbar;</font> es una funci&oacute;n no negativa creciente.</p>     <p align="justify">Formalmente,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e10.jpg"></p>     <p align="justify"><b>Teorema 3 (Skaperdas, 1992a y 1992b)</b></p>     <p align="justify">Una condici&oacute;n suficiente para la unicidad del equilibrio es que adem&aacute;s de (C4)-(C5) se cumpla:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e11.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Se puede probar que (C6) <font face="Symbol">&THORN;</font> (C6’). La condici&oacute;n (C7) es &uacute;til en las pruebas anal&iacute;ticas de est&aacute;tica comparativa del modelo que se presenta a continuaci&oacute;n:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e12.jpg"></p>     <p align="justify">donde c es una constante menor o igual que 1.</p>     <p align="justify"><b>EST&Aacute;TICA COMPARATIVA</b></p>     <p align="justify">Las ecuaciones (4) y (5) muestran que entre m&aacute;s grande sea la utilidad marginal del pan, menor es la eficiencia en la producci&oacute;n de armas, y entre m&aacute;s grande sea la eficiencia en la producci&oacute;n de pan, mayor es el costo de oportunidad de producir armas. Se confirma la hip&oacute;tesis de que el agente que menos contribuye a la producci&oacute;n y al bienestar total pero es m&aacute;s eficiente en la producci&oacute;n de armas, tiene mayor probabilidad de ganar. Porque <i>ceteris paribus</i> G*<sub>j</sub> es de esperarse que entre m&aacute;s peque&ntilde;o sea <font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub> (el costo de oportunidad de producir armas en t&eacute;rminos de alimentos) mayor es el nivel de producci&oacute;n de armas de equilibrio de i y, en consecuencia, mayor su probabilidad de ganar, o lo que es lo mismo, mayor su participaci&oacute;n en la utilidad total<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>. Con la funci&oacute;n de utilidad CES se pueden expresar los resultados de est&aacute;tica comparativa:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e13.jpg"></p>     <p align="justify">donde <font face="Symbol">a</font> mide la valoraci&oacute;n relativa de los bienes y <font face="Symbol">s</font> <font face="Symbol">&sup3;</font> 0, la elasticidad de sustituci&oacute;n en el consumo. En lo que sigue, interesa analizar los efectos de modificaciones en <font face="Symbol">b</font><sub>i</sub>, <font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>, R<sub>i</sub> y <font face="Symbol">a</font>. Como hay simetr&iacute;a entre los dos grupos armados, basta hacer el examen para las modificaciones en los par&aacute;metros de 1.</p>     <p align="justify">Consideremos primero lo que sucede cuando se presentan disminuciones en <font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>: esto significa que una mayor eficiencia en la producci&oacute;n de pan aumenta el costo de oportunidad de producir armas y, por tanto, tiende a disminuir la cantidad de armas que produce el jugador 1, siempre que la elasticidad de sustituci&oacute;n en el consumo sea mayor que 1. El papel de la elasticidad de sustituci&oacute;n es esencial. Una disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>tiene dos efectos. El primero es similar al de un incremento de R<sub>1</sub>, que aumenta la capacidad productiva de armas y bienes &uacute;tiles. De hecho, una disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>incrementa la cantidad producida de B<sub>1</sub> por lo que aumenta la utilidad total disponible. Este se puede considerar como un efecto renta (o un efecto dotaci&oacute;n) y permite liberar recursos para la producci&oacute;n adicional de armas y bienes, adem&aacute;s aumenta el beneficio marginal de la producci&oacute;n de armas. El segundo est&aacute; relacionado con la reducci&oacute;n de la utilidad marginal derivada del mayor consumo de bienes &uacute;tiles, que representa un contrapeso al incremento del costo de oportunidad de producir armas<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. Este se puede entender como un efecto sustituci&oacute;n, porque cuanto m&aacute;s alta sea la elasticidad de sustituci&oacute;n en el consumo, menos disminuir&aacute; la utilidad marginal de B<sub>1</sub> ante incrementos del consumo de ese bien, o lo que es lo mismo, porque reducciones muy peque&ntilde;as de la utilidad marginal de B<sub>1</sub> est&aacute;n relacionadas con incrementos relativamente grandes de la cantidad consumida. El efecto neto depende, entonces, de qu&eacute; tan fuerte sea el efecto renta frente al efecto sustituci&oacute;n. Si este &uacute;ltimo es relativamente bajo (elasticidad de sustituci&oacute;n menor que 1), la cantidad de armas de equilibrio de 1 se incrementa y, en consecuencia, la de 2 disminuye. Porque en ese caso los incrementos inducidos en la cantidad producida de B<sub>1</sub> provocan bajas tan fuertes en la utilidad marginal de ese bien como para que la cantidad producida de bienes no crezca tanto y, al mismo tiempo, la cantidad producida de armas crezca. En cambio, si el efecto sustituci&oacute;n es relativamente alto (elasticidad de sustituci&oacute;n mayor que 1), la cantidad de armas de equilibrio de 1 se reduce y la de 2 se incrementa. Porque en ese caso el incremento inducido en B<sub>1</sub> provoca bajas tan leves de la utilidad marginal de ese bien que impiden que crezca la cantidad de armas (y m&aacute;s bien hacen que disminuya) en equilibrio<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>. En el caso especial en el que la elasticidad de sustituci&oacute;n es unitaria –el caso de funci&oacute;n de utilidad Cobb-Douglas– los dos efectos se cancelan, de modo que las modificaciones en <font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>son inocuas.</p>     <p align="justify"><b>Proposici&oacute;n 1 (Skaperdas y Syropoulos, 1997)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Supongamos las condiciones (C4)-(C6). Entonces un incremento de la productividad del bien &uacute;til que produce el jugador 1 –una disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>– reduce (aumenta) la cantidad de armas de equilibrio de ese jugador y aumenta (disminuye) la cantidad de armas de equilibrio del jugador 2 si <font face="Symbol">s</font> &gt; 1 (<font face="Symbol">s</font> &lt; 1). En el caso en que <font face="Symbol">s</font> = 1, las modificaciones en 1/<font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>no tienen ning&uacute;n efecto sobre las cantidades de armas producidas.</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Diferenciando totalmente (4) y (5) se tiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e14.jpg"></p>     <p align="justify">En matrices y pasando lo ex&oacute;geno al lado derecho, se obtiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e15.jpg"><a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a></p>     <p align="justify">Como es usual, por el teorema de la funci&oacute;n impl&iacute;cita, se debe probar que el determinante jacobiano del sistema es distinto de cero para verificar la existencia de funciones impl&iacute;citas alrededor del punto de equilibrio y, as&iacute;, garantizar la est&aacute;tica comparativa. El determinante jacobiano es |J| = <font face="Symbol">p</font><sup>1</sup><sub>11</sub> <font face="Symbol">&times;</font> <font face="Symbol">p</font><sup>2</sup><sub>22</sub> – <font face="Symbol">p</font><sup>1</sup><sub>12 </sub><font face="Symbol">&times;</font> <font face="Symbol">p</font><sup>2</sup><sub>12</sub>, el cual es mayor que 0. Por la regla de Cramer, suponiendo que d<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> = dR<sub>1</sub> = d<font face="Symbol">a</font> = 0 y que d<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub> &gt; 0, se obtiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e16.jpg"></p>     <p align="justify">Por otra parte:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e17.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">donde, <font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> y <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub> son las participaciones de B<sub>1</sub> y B<sub>2</sub> en el gasto total, respectivamente<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>, <font face="Symbol">x</font><sub>1</sub> = (<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>B<sub>1</sub>/<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>)(p<sub>1</sub>/p – p<sub>11</sub>/p<sub>1</sub>), y <font face="Symbol">x</font><sub>2</sub> = (<font face="Symbol">b</font><sub>2</sub>B<sub>2</sub>/<font face="Symbol">g</font><sub>2</sub>)(–p<sub>2</sub>/(1 – p) – p<sub>22</sub>/p<sub>1</sub>). Adem&aacute;s,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e18.jpg"></p>     <p align="justify">De (12) y (13), en (10) y (11) se obtienen:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e19.jpg"></p>     <p align="justify">donde r<sub>i</sub> = 1 – (<font face="Symbol">&brvbar;</font>’’(G<sub>i</sub>)<font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>)/<font face="Symbol">&brvbar;</font>’(G<sub>i</sub>)<sup>2</sup>). Con (C2) se puede probar que 1 + r<sub>i</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> 0 y que los t&eacute;rminos entre corchetes son positivos, de modo que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e20.jpg"></p>     <p align="justify">Se deduce que un incremento en la productividad del bien &uacute;til que produce 1 (una disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>) reduce su probabilidad de ganar en el conflicto si <font face="Symbol">s</font> &gt; 1. La derivada total de la funci&oacute;n de &eacute;xito en la contienda en equilibrio con respecto a <font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e21.jpg"></p>     <p align="justify">que claramente es positiva cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; 1, ya que p*<sub>2</sub> siempre es menor que 0 y en este caso <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">b</font><sub>1</sub> &gt; 0 y <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">b</font><sub>1</sub> &lt; 0.</p>     <p align="justify">Ahora bien, seg&uacute;n los supuestos, una reducci&oacute;n de <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> siempre incrementa la cantidad de armas de equilibrio del agente 1 para valores suficientemente altos de la elasticidad de sustituci&oacute;n, <font face="Symbol">s</font>, aun para valores menores que 1 no muy peque&ntilde;os. En ese caso disminuye el costo unitario de producir armas para 1 y, por tanto, su costo de oportunidad en unidades de utilidad (p*U*<sub>1</sub>(<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>)). El efecto total tambi&eacute;n se puede descomponer en dos: un efecto dotaci&oacute;n similar a un incremento de R<sub>1</sub> que tiende a elevar la cantidad consumida de armas y de bienes &uacute;tiles, y un efecto (que altera la tasa marginal de transformaci&oacute;n) an&aacute;logo al de un incremento de <font face="Symbol">b</font><sub>1</sub> que tiende a elevar la cantidad de armas de equilibrio si <font face="Symbol">s</font> &gt; 1. La confluencia de estos dos efectos explica por qu&eacute; para valores de <font face="Symbol">s</font> menores que 1 y muy peque&ntilde;os, una disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> puede reducir la cantidad de armas de equilibrio de 1; en tal caso, el segundo efecto es negativo, puesto que <font face="Symbol">s</font> &lt; 1, y como <font face="Symbol">s</font> es muy peque&ntilde;a –y en consecuencia cercana a 0– es mayor que el efecto dotaci&oacute;n, de modo que el efecto neto sobre la cantidad producida de armas es negativo. No obstante, como valores menores que 1 y muy peque&ntilde;os de <font face="Symbol">s</font> son poco probables en equilibrio general, se espera que disminuciones (incrementos) de <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> lleven a incrementos (disminuciones) de la cantidad de armas producida por 1. La siguiente proposici&oacute;n formaliza este resultado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Proposici&oacute;n 2 (Skaperdas y Syropoulos, 1997)</b></p>     <p align="justify">Supongamos las condiciones (C4)-(C6). Si la productividad de la producci&oacute;n de armas de 1 crece (disminuye), es decir, si <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> disminuye (crece), la cantidad de armas de equilibrio de 1 crece (disminuye) y la cantidad de armas de 2 disminuye (crece) cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; s, para alg&uacute;n s <font face="Symbol">&Icirc;</font> (0, 1).</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">A partir del sistema matricial dado por (9), por la regla de Cramer, suponiendo que d<font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>= dR<sub>1</sub> = d<font face="Symbol">a</font> = 0 y que d<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &gt; 0, se obtienen:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e22.jpg"></p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e23.jpg"></p>     <p align="justify">sustituyendo en (16) y (17) con (12) se llega a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e24.jpg"></p>     <p align="justify">Como</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e25.jpg"></p>     <p align="justify">son siempre expresiones positivas, es claro que <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &lt; 0 si <font face="Symbol">s</font> &gt; 1, y que <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> s&oacute;lo puede llegar a ser positivo para <font face="Symbol">s</font> muy peque&ntilde;os. Es decir, <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &lt; 0 cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; s, para alg&uacute;n <font face="Symbol">s</font> <font face="Symbol">&Icirc;</font> (0, 1).</p>     <p align="justify">As&iacute; mismo, como</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e26.jpg"></p>     <p align="justify">y <font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>B<sub>1</sub>(1 – p) son siempre positivos, <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &gt; 0 cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; 1, y puede llegar a ser negativo &uacute;nicamente para <font face="Symbol">s</font> muy peque&ntilde;os. Entonces, <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &gt; 0 cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; s, para alg&uacute;n <font face="Symbol">s</font> <font face="Symbol">&Icirc;</font> (0, 1)<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p align="justify">Para un <font face="Symbol">s</font> no muy peque&ntilde;o, un incremento de la productividad marginal en la producci&oacute;n de armas (un disminuci&oacute;n de <font face="Symbol">g</font>) tiende a incrementar la probabilidad de que 1 tenga &eacute;xito en la contienda. La derivada total de la probabilidad de que 1 gane con respecto a <font face="Symbol">g</font> es negativa,</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e27.jpg"></p>     <p align="justify">ya que p*<sub>2</sub> &lt; 0 y cuando <font face="Symbol">s</font> &gt; s para alg&uacute;n s <font face="Symbol">&Icirc;</font> (0, 1) <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &lt; 0 y <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> &gt; 0, por la proposici&oacute;n anterior.</p>     <p align="justify">Por otra parte, un incremento de la dotaci&oacute;n de recursos de 1 aumenta la cantidad de armas que produce en equilibrio, porque dicho incremento tiende a elevar su beneficio marginal de producir armas en unidades de utilidad y reduce su costo de oportunidad, pues incrementa la producci&oacute;n &uacute;til y reduce su utilidad marginal de B<sub>1</sub>, debido a que &eacute;sta es decreciente. As&iacute; 1 produce mayor cantidad de armas, tal que su producci&oacute;n de bienes &uacute;tiles y de armas aumenta. En cambio, ese mismo hecho induce a 2 a producir menor cantidad de armas para valores de <font face="Symbol">s</font> suficientemente bajos porque, a pesar de que el incremento de R<sub>1</sub> tambi&eacute;n eleva su beneficio marginal, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;a (grande) sea la elasticidad de sustituci&oacute;n, m&aacute;s grande (peque&ntilde;a) es la complementariedad entre los dos bienes de consumo, de modo que mayor (menor) es el costo de oportunidad en t&eacute;rminos del producto sacrificado –en tanto que U*<sub>2</sub> asciende–, y por ello 2 tiende a producir menos (m&aacute;s) armas. En principio, la cantidad que produce de B*<sub>2</sub> no tiene por qu&eacute; alterarse.</p>     <p align="justify"><b>Proposici&oacute;n 3 (Skaperdas y Syropoulos, 1997)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Supongamos (C4)-(C6). Un incremento (descenso) de la dotaci&oacute;n de recursos de 1 siempre aumenta (disminuye) su producci&oacute;n de armas, mientras que la cantidad de armas que produce 2 disminuye (aumenta) para valores no muy grandes de la elasticidad de sustituci&oacute;n en el consumo.</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">A partir del sistema matricial de (2, 10), utilizando la regla de Cramer y suponiendo que d<font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>= d<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> = d<font face="Symbol">a</font> = 0 y que dR<sub>1</sub> &gt; 0, se obtienen:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e28.jpg"></p>     <p align="justify">Luego de algunas operaciones algebraicas se tiene que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e29.jpg"></p>     <p align="justify">Sustituyendo (23) en (21) y (22) se llega a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e30.jpg"></p>     <p align="justify">Por (C5), <font face="Symbol">x</font><sub>1</sub> y <font face="Symbol">x</font><sub>2</sub> son positivos y <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font>R<sub>1</sub> &gt; 0 tal que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e31.jpg"><a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">As&iacute;, la probabilidad de &eacute;xito de 1 aumenta cuando aumenta su dotaci&oacute;n de recursos para valores suficientemente bajos de <font face="Symbol">s</font>, esto es, cuando <font face="Symbol">s</font> &lt; (<font face="Symbol">x</font><sub>1</sub> – <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub>)/(<font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> + <font face="Symbol">x</font><sub>1</sub>), lo que implica que <font face="Symbol">s</font> &lt; 1. En este caso, la derivada total de la probabilidad de que 1 tenga &eacute;xito en la contienda es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e32.jpg"></p>     <p align="justify">que para valores negativos de <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font>R<sub>1</sub> es siempre positiva. Pero si <font face="Symbol">s</font> es relativamente alta (<font face="Symbol">s</font> &gt; (<font face="Symbol">x</font><sub>1</sub> – <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub>)/(<font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> + <font face="Symbol">x</font><sub>1</sub>)), de modo que <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font>R<sub>1</sub> &gt; 0, puede no serlo. En el caso de bienes sustitutos perfectos, por ejemplo, la probabilidad de &eacute;xito de 1 no se modifica cuando se incrementa su dotaci&oacute;n de recursos. Esto se debe a que la utilidad marginal de B<sub>1</sub> y la de B<sub>2 </sub>son constantes, de modo que aunque la cantidad de armas que produce 1 crece debido al incremento de su beneficio marginal, no compensa el incremento de la que produce su rival; que produce m&aacute;s armas porque su beneficio marginal tambi&eacute;n crece, mientras que su costo de oportunidad se mantiene constante porque (1 – p*)U*<sub>2</sub>(<font face="Symbol">g</font><sub>2</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>21</sub>) es constante e igual a (1 – p*)(1 – <font face="Symbol">a</font>)(<font face="Symbol">g</font><sub>2</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>21</sub>)<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a>. Si bien la cantidad de armas de 1 crece, no crece tanto como en otros casos, porque su costo de oportunidad de producir armas (p*U*<sub>1</sub>(<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>)) no disminuye cuando se incrementa R<sub>1</sub> sino que es constante e igual a p*<font face="Symbol">a</font>(<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub>).</p>     <p align="justify">A pesar de lo anterior, se puede probar que si adem&aacute;s de (C4)-(C6) se cumple (C7), la probabilidad de que 1 tenga &eacute;xito es siempre estrictamente creciente en su propia dotaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, se puede probar que un incremento de <font face="Symbol">a</font> disminuye la cantidad de armas que produce 1 y aumenta la cantidad de armas que produce 2, de modo que disminuye la probabilidad de que 1 gane en equilibrio para cualquier valor de <font face="Symbol">s</font>. &Eacute;ste es el efecto de mayores niveles de utilidad marginal referido al comienzo de esta secci&oacute;n, ya que una mayor valoraci&oacute;n relativa de B<sub>1</sub> implica <i>ceteris paribus</i> una mayor utilidad marginal de este bien para cualquier nivel de consumo, lo que induce a producir menos armas en equilibrio porque se incrementa el costo de oportunidad de producirlas. As&iacute; mismo, una menor valoraci&oacute;n relativa de B<sub>2 </sub>implica <i>ceteris paribus</i> una menor utilidad marginal de este bien, lo que induce a que 2 produzca m&aacute;s armas en equilibrio porque el costo de oportunidad de producirlas disminuye. Esto es indiscutible puesto que a pesar de la modificaci&oacute;n de <font face="Symbol">a</font> la utilidad total se mantiene inalterada, porque la funci&oacute;n CES es lineal homog&eacute;nea. La siguiente proposici&oacute;n y su prueba formalizan este &uacute;ltimo resultado que no se expone formalmente en ninguno de los art&iacute;culos publicados por Skaperdas y Syropoulos.</p>     <p align="justify"><b>Proposici&oacute;n 4 (cambios en la valoraci&oacute;n relativa de los bienes &uacute;tiles)</b></p>     <p align="justify">Supongamos una funci&oacute;n de utilidad lineal homog&eacute;nea como la CES. Para cualquier valor de <font face="Symbol">s</font>, un incremento (descenso) de la valoraci&oacute;n relativa del bien &uacute;til que produce un jugador siempre lleva a un descenso (incremento) de su producci&oacute;n de armas, mientras que la cantidad de armas que produce su rival se incrementa (disminuye).</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Consideremos el sistema matricial de (9). Utilizando la regla de Cramer y suponiendo que d<font face="Symbol">b</font><sub>1</sub> = d<font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> = dR<sub>1</sub> = 0 y que d<font face="Symbol">a</font> &gt; 0, se obtienen:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e33.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Luego de varias operaciones algebraicas, utilizando la funci&oacute;n de utilidad dada por (6) en las condiciones de primer orden y deriv&aacute;ndolas con respecto a <font face="Symbol">a</font>, se llega a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e34.jpg"></p>     <p align="justify">Sustituyendo estos resultados y (12) en (26) y (27) se llega a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e35.jpg"></p>     <p align="justify">Se deduce que un incremento en la valoraci&oacute;n relativa de <font face="Symbol">a</font> disminuye la probabilidad de &eacute;xito de 1. La derivada total de p con respecto a <font face="Symbol">a</font> es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e36.jpg"></p>     <p align="justify">que sin lugar a dudas es negativa, ya que <img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e37.jpg" align="absmiddle"> y p*<sub>2</sub> &lt; 0.</p>     <p align="justify"><b>REINTERPRETACI&Oacute;N DEL EQUILIBRIO Y ALCANCES DEL MODELO B&Aacute;SICO</b></p>     <p align="justify">Este modelo propone un caso especial<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a>, con p(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = <font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>)/(<font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>1</sub>) + <font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>2</sub>)), en el que luego de algunas operaciones algebraicas las condiciones de primer orden se pueden expresar as&iacute;:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e38.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">donde <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) es la elasticidad de <font face="Symbol">&brvbar;</font> con respecto a la producci&oacute;n de armas de i; <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) = <font face="Symbol">&brvbar;</font>’(G<sub>i</sub>)(G<sub>i</sub>/<font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>)), un indicador del impacto del esfuerzo b&eacute;lico sobre la probabilidad de ganar y del tipo de econom&iacute;as de escala de la macrotecnolog&iacute;a del conflicto, en funci&oacute;n de G<sub>i</sub>. <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) es la elasticidad de los costos imputados (en unidades de utilidad) de la producci&oacute;n de armas<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a>. Esta presentaci&oacute;n general de las condiciones de primer orden se inspira en el modelo de incentivos en torneos de Rosen (1986). La utilizaci&oacute;n de estas elasticidades en su modelo es lo que permite obtener una condici&oacute;n param&eacute;trica compacta para la existencia y caracterizaci&oacute;n de un equilibrio en estrategias puras. Pero la importancia de su trabajo no s&oacute;lo radica en que se trata de un modelo din&aacute;mico de conflicto –de hecho, es quiz&aacute; el primer modelo din&aacute;mico de conflicto, incluso anterior al de Hirshleifer (1988)–, sino en que ambas elasticidades, <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) y <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>), son los par&aacute;metros clave para hallar los perfiles de equilibrio de cualquier modelo de conflicto en equilibrio general (din&aacute;mico o est&aacute;tico), en t&eacute;rminos del beneficio marginal de la producci&oacute;n de armas y de su costo de oportunidad con respecto a otros bienes. La primera elasticidad es el famoso par&aacute;metro m al que se refiere Hirshleifer (2000, 776), un par&aacute;metro de firmeza (<i>decisiveness</i>) que muestra el grado en que un mayor esfuerzo contribuye al &eacute;xito de la batalla. Si las funciones de impacto del esfuerzo en la contienda, <font face="Symbol">&brvbar;</font>, tienen elasticidad constante con respecto a G*<sub>i</sub> las condiciones son:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e39.jpg"></p>     <p align="justify">donde m es el par&aacute;metro de las funciones de &eacute;xito en la contienda, en el caso de <i>la forma de raz&oacute;n</i><a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a>. En las confrontaciones militares, un m bajo corresponde a combates donde la defensa es prioritaria. En el frente occidental de la Primera Guerra Mundial, el atrincheramiento y las ametralladoras dieron lugar a un bajo par&aacute;metro de firmeza m. Durante el per&iacute;odo 1914-1918, incluso ataques con una gran superioridad de fuerzas, escasamente hicieron retroceder las l&iacute;neas del frente enemigo con un alt&iacute;simo costo en hombres y material. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, la aviaci&oacute;n, los tanques y la infanter&iacute;a mecanizada permitieron concentrar el poder b&eacute;lico ofensivo m&aacute;s r&aacute;pidamente que el defensivo, lo que acentu&oacute; el efecto de la superioridad de fuerzas (Hirshleifer, 1995, 32) y configur&oacute; una macroteconolog&iacute;a del conflicto con un m alto. Pero, &iquest;qu&eacute; valores de m son bajos o altos? Hirshleifer (1995 y 2000) precisa que en el caso de funciones de &eacute;xito con la <i>forma de raz&oacute;n</i> existen rendimientos marginales decrecientes en G<sub>i</sub> (<i>ceteris paribus</i>), si m <font face="Symbol">&pound;</font> 1. En ese mismo caso, si m &gt; 1 hay un rango inicial de rendimientos marginales decrecientes en G<sub>i</sub> (<i>ceteris paribus</i>) y luego un punto de inflexi&oacute;n en p = (m – 1)/2m, o lo que es lo mismo, en G<sub>i</sub> = ((m – 1)(b<sub>j</sub>G<sub>j</sub>) m/(1 + m))<sup>1/m</sup>, a partir del cual hay rendimientos marginales crecientes. De modo que en este caso un m relativamente alto (o bajo) es aquel mayor que 1 (o menor o igual que 1).</p>     <p align="justify">En general, el par&aacute;metro m<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> –es decir, la elasticidad <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>)– no es exclusivo de uno o varios jugadores, sino que es correlativo a todo el sistema. Esto asegura que <font face="Symbol">&quot;</font>i <font face="Symbol">&Icirc;</font> N, <font face="Symbol">&quot;</font>G<sub>i</sub> = >, <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) = <font face="Symbol">h</font><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e40.jpg" align="absmiddle">, donde <img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e40.jpg" align="absmiddle"> es un nivel id&eacute;ntico para todos los jugadores que puede corresponder al perfil de equilibrio de Nash (G*<sub>1</sub>, G*<sub>1</sub>) y, en el caso de elasticidad constante, que por razones obvias es muy recurrente en la literatura<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a>, <font face="Symbol">&quot;</font>i <font face="Symbol">&Icirc;</font> N, <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) = m. Cuando el equilibrio de Nash es sim&eacute;trico, de modo que <font face="Symbol">&quot;</font>i ><font face="Symbol"> &Icirc;</font> N, <font face="Symbol">&quot;</font>G<sub>i</sub> = G*, <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) = <font face="Symbol">h</font>(G*) y p = 1 – p = 0,5, la ecuaci&oacute;n (32) queda as&iacute;:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e41.jpg"></p>     <p align="justify">Este resultado muestra que siempre que se obtenga un equilibrio sim&eacute;trico, la elasticidad de firmeza, <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G<sub>i</sub>) (correspondiente a m), es el doble de la elasticidad de los costos imputados (en unidades de utilidad) de la producci&oacute;n de armas, <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>). La ecuaci&oacute;n (33) corresponde a la condici&oacute;n de no falla en el modelo din&aacute;mico de incentivos en torneos de Rosen (1986) –en el caso de rivales con iguales niveles de talento–, que garantiza que los competidores tengan incentivos suficientes para seguir en los torneos al terminar una ronda. De hecho, en ese modelo no existe equilibrio sim&eacute;trico en estrategias puras si no se cumple la condici&oacute;n (33), pero en desigualdad estricta. De ser as&iacute;, los jugadores tendr&iacute;an incentivos para retirarse y, en consecuencia, no existir&iacute;a un m&aacute;ximo global.</p>     <p align="justify">En este sentido existe una simetr&iacute;a entre el modelo de Rosen y el de Skaperdas y Syropoulos, que confirma que los dos an&aacute;lisis corresponden a la misma familia de modelos, o a la misma sucesi&oacute;n de modelos para usar los t&eacute;rminos de Koopmans. Propongo entonces una hip&oacute;tesis metodol&oacute;gica: es posible pensar que la teor&iacute;a econ&oacute;mica est&aacute; constituida por varias sucesiones de modelos, como expresiones heur&iacute;sticas de los desarrollos te&oacute;ricos de los diferentes programas de investigaci&oacute;n. Estas sucesiones de modelos son ramificaciones de una sucesi&oacute;n fundamental a la que hace referencia el propio Koopmans: los modelos b&aacute;sicos de elecci&oacute;n racional y de posibilidades de producci&oacute;n, y los que resultan de su conjugaci&oacute;n en el an&aacute;lisis de equilibrio general<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a>. Los modelos de Skaperdas y Syropoulos, Hirshleifer, Rosen, y Dixit ser&iacute;an una de estas sucesiones<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a>.</p>     <p align="justify">Ahora bien, si se define <font face="Symbol">f</font><sub>1</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = p<sub>1</sub>G<sub>1</sub>/p como la elasticidad de la probabilidad de que 1 tenga &eacute;xito en la contienda con respecto a su producci&oacute;n de armas (y <font face="Symbol">f</font><sub>2</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = p<sub>2</sub>G<sub>2</sub>/(1 – p)) como la de 2), entonces, como p<sub>1</sub>G<sub>1</sub>/p = <font face="Symbol">h</font>(G<sub>1</sub>)(1 – p) en el caso de 1 (y –p<sub>2</sub>G<sub>2</sub>/(1 – p)) = <font face="Symbol">h</font>(G<sub>2</sub>)p en el caso de 2), la ecuaci&oacute;n de equilibrio de Nash (31) tambi&eacute;n se puede escribir as&iacute;:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e42.jpg"></p>     <p align="justify">donde la soluci&oacute;n del juego est&aacute;tico del modelo b&aacute;sico de conflicto y formaci&oacute;n de Estados exige, para todos los agentes, que la elasticidad de la probabilidad de ganar en la contienda con respecto a la producci&oacute;n de armas sea menor o igual que la elasticidad de costos imputados (en la producci&oacute;n de armas), dadas las mejores respuestas de sus contrincantes. Naturalmente, en el caso de soluciones interiores, la desigualdad se convierte en una igualdad. Ahora bien, lo importante es que se trata de una forma general –m&aacute;s general que la de Rosen (1986)<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a>– porque no tiene que ser un equilibrio sim&eacute;trico y, adem&aacute;s, no se limita al caso de funciones con elasticidad de firmeza constante, como el modelo de Hirshleifer (1995 y 2000). Por esto, se puede considerar que el modelo de Skaperdas y Syropoulos es el m&aacute;s general de la teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto y de la formaci&oacute;n de Estados. Para sustentar esta hip&oacute;tesis hay que responder las siguientes preguntas: &iquest;pertenece el modelo de Hirshleifer a la misma familia de modelos?, &iquest;si existiera simetr&iacute;a entre &eacute;ste y el de Skaperdas y Syropoulos, cu&aacute;l ser&iacute;a m&aacute;s general?, &iquest;qu&eacute; valores de m garantizan la existencia, estabilidad y unicidad del equilibrio en el &uacute;ltimo?, y &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n, si existe, entre las condiciones de existencia, unicidad y estabilidad del equilibrio en el modelo b&aacute;sico de Skaperdas y Syropoulos y las del modelo b&aacute;sico de Hirshleifer (1995 y 2000)?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para responder la primera pregunta es necesario precisar los conceptos, pues para Hirshleifer el objeto de disputa en la guerra es la cantidad total de recursos, mientras que para Skaperdas y Syropoulos las cantidades de cada grupo est&aacute;n dadas y son inalienables; lo que es expropiable en este caso es la utilidad derivada de la cantidad total de bienes consumidos o el volumen de producci&oacute;n de bienes finales. Por otra parte, en el modelo de Hirshleifer el proceso distributivo es de naturaleza din&aacute;mica, lo que no es del todo evidente, pues las variables no incluyen ning&uacute;n sub&iacute;ndice temporal, en especial la ecuaci&oacute;n de partici&oacute;n de recursos, que deber&iacute;a ser R<sub>it+1</sub> = p<sub>it</sub>R<sub>t</sub><a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a>; pero Hirshleifer obvia los sub&iacute;ndices temporales, lo cual hace pensar que su modelo est&aacute; incompleto. Las precisiones anteriores garantizan la existencia del equilibrio distributivo en el reparto de los recursos totales: la condici&oacute;n de estabilidad din&aacute;mica (m &lt; 1) y la existencia de una tasa de &eacute;xito de equilibrio (de estado estacionario), (p<sub>1</sub>/p<sub>2</sub>) = (<font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>2</sub>)<sup>m/(1 – m)</sup> (Hirshleifer, 1995, 33)<a href="#30" name="n30"><sup>30</sup></a>. Obviar este componente din&aacute;mico implicar&iacute;a aceptar que la condici&oacute;n de estacionariedad de la ecuaci&oacute;n de reparto de recursos sobra, si el modelo fuera realmente est&aacute;tico<a href="#31" name="n31"><sup>31</sup></a>. Adem&aacute;s, Hirshleifer propone otra condici&oacute;n cuya relevancia se manifiesta en un contexto din&aacute;mico: la condici&oacute;n de viabilidad, que establece que los ingresos o productos finales obtenidos por cada competidor, Y<sub>i</sub>, deben ser al menos iguales a un m&iacute;nimo, y<sub>i</sub>, esto es, Y<sub>i</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> y<sub>i</sub>. El cumplimiento de esta condici&oacute;n implica que los competidores pueden obtener un ingreso m&iacute;nimo que garantiza la supervivencia y la integridad institucional de los grupos. Con estas dos condiciones se configura un algoritmo de soluci&oacute;n en el que no s&oacute;lo cuenta la optimizaci&oacute;n –la elecci&oacute;n del balance &oacute;ptimo entre esfuerzo productivo y esfuerzo destructivo de cada agente–, como en el modelo de Skaperdas y Syropoulos, sino tambi&eacute;n el dominio p&uacute;blico de la probabilidad de &eacute;xito de estado estacionario por parte de los agentes, que de acuerdo con la tasa de &eacute;xito de equilibrio corresponde a p<sub>i</sub> = <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>i</sub><sup>m</sup>/(<font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>1</sub><sup>m</sup> + <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>2</sub><sup>m</sup>), adem&aacute;s del cumplimiento de la condici&oacute;n de viabilidad.</p>     <p align="justify">Pero, &iquest;por qu&eacute; estas condiciones no cumplen ning&uacute;n papel en el modelo de Skaperdas y Syropoulos? En primer lugar, en todos sus trabajos sobre el modelo b&aacute;sico siempre se hace &eacute;nfasis en su car&aacute;cter est&aacute;tico y por ello no se puede aplicar una ecuaci&oacute;n como R<sub>it+1</sub> = p<sub>it</sub>R<sub>t</sub>. Por eso mismo, la condici&oacute;n de viabilidad es innecesaria, porque en un juego de una sola etapa no importa si uno de los jugadores no sobrevive, acabando con la anarqu&iacute;a imperante. En segundo lugar, como la utilidad derivada del consumo de bienes finales es el objeto del reparto, la condici&oacute;n de distribuci&oacute;n se especifica impl&iacute;citamente con la definici&oacute;n de una funci&oacute;n de utilidad esperada linealmente homog&eacute;nea, E(U) = U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>), la cual implica que U(pB<sub>1</sub>, pB<sub>2</sub>) = pU(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>). Utilizando la restricci&oacute;n de recursos, se tiene:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e54.jpg"></p>     <p align="justify">As&iacute;, si se empleara una versi&oacute;n normalizada de la restricci&oacute;n de recursos, como se hace en el modelo de Hirshleifer, definiendo:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e43.jpg"><a href="#32" name="n32"><sup>32</sup></a></p>     <p align="justify">en vez de:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e44.jpg"></p>     <p align="justify">se tendr&iacute;a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e45.jpg"></p>     <p align="justify">Pero aqu&iacute; no cabe ninguna ecuaci&oacute;n de partici&oacute;n de recursos, porque en Skaperdas y Syropoulo <font face="Symbol">s</font> las dotaciones de recursos de cada agente est&aacute;n dadas y son inalienables. A esto se suma una complicaci&oacute;n adicional para buscar una simetr&iacute;a entre los dos modelos: las funciones de producci&oacute;n definidas en el modelo de Hirshleifer para cada uno de los agentes, que corresponder&iacute;an a las funciones de utilidad del modelo de Skaperdas y Syropoulos, tienen como &uacute;nico argumento al recurso utilizado por cada grupo para producir bienes finales, e<sub>i</sub>p<sub>i</sub>R = e<sub>i</sub>R<sub>i</sub>, y, adem&aacute;s, no son linealmente homog&eacute;neas como las funciones del primer modelo si su par&aacute;metro h (de productividad) est&aacute; entre 0 y 1, o si es mayor que 1<a href="#33" name="n33"><sup>33</sup></a>. En estas circunstancias, y considerando estas funciones de producci&oacute;n como funciones de utilidad, se tendr&iacute;a U(e<sub>i</sub>p<sub>i</sub>R) &lt; p<sub>i</sub>U(e<sub>i</sub>R) o U(e<sub>i</sub>p<sub>i</sub>R) &gt; p<sub>i</sub>U(e<sub>i</sub>R), respectivamente, pero no U(e<sub>i</sub>p<sub>i</sub>R) = p<sub>i</sub>U(e<sub>i</sub>R). Entonces, para comparar los dos modelos se debe usar el modelo de Hirshleifer para el caso en que h = 1, el caso de homogeneidad lineal (an&aacute;logo al del modelo de Skaperdas y Syropoulos), aunque con un s&oacute;lo bien de consumo. El &uacute;nico tipo de funci&oacute;n de utilidad (en principio, en funci&oacute;n de un &uacute;nico bien) que satisface este requisito (en el modelo de Hirshleifer) ser&iacute;a del tipo E(U) = U(p<sub>i</sub>B<sub>i</sub>) = B<sub>i</sub> = e<sub>i</sub>p<sub>i</sub>R, de modo que se cumpla que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e46.jpg"></p>     <p align="justify">As&iacute; mismo, se debe obviar el car&aacute;cter din&aacute;mico del modelo de Hirshleifer, y, en consecuencia, las condiciones de tasa de &eacute;xito de estado estacionario y de viabilidad. La ecuaci&oacute;n de reparto de recursos ser&iacute;a R<sub>i</sub> = p<sub>i</sub>R, sin considerar ning&uacute;n sub&iacute;ndice temporal. No obstante, &iquest;qu&eacute; tan astringente es esta consideraci&oacute;n para el modelo de Hirshleifer? Eso no me parece problem&aacute;tico sino aclaratorio, pues en un escenario est&aacute;tico estas condiciones se deben obviar. Por &uacute;ltimo, para poder comparar los dos modelos conviene concentrarse (para ambos) en el caso sim&eacute;trico en el que los coeficientes de <i>input</i> de los dos grupos son iguales <font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>= <font face="Symbol">b</font><sub>2</sub> = <font face="Symbol">b</font>, y <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> = <font face="Symbol">g</font><sub>2</sub> = <font face="Symbol">g</font>, las dotaciones de recursos son iguales R<sub>1</sub> = R<sub>2</sub> = R/2 (esto &uacute;nicamente para el modelo de Skaperdas y Syropoulos, ya que en el de Hirshleifer &eacute;stas se determinan end&oacute;genamente y resultan id&eacute;nticas para ambos), y tambi&eacute;n los par&aacute;metros de valoraci&oacute;n relativa de los bienes consumidos, de modo que <font face="Symbol">a</font> = 1 – <font face="Symbol">a</font> = 0,5. En el equilibrio de Nash se tiene que e<sub>1</sub> = e<sub>2</sub> = e y que <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>1</sub> = <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>2</sub> = <font face="Symbol">&brvbar;</font> en ambos modelos.</p>     <p align="justify">Estas consideraciones permiten presentar el modelo de Hirshleifer en forma sim&eacute;trica al de Skaperdas y Syropoulos, y se puede afirmar que ambos pertenecen a la misma familia o sucesi&oacute;n de modelos. As&iacute;, el primer modelo se puede concebir como un caso particular del segundo, en el que el consumidor representativo es indiferente frente a consumir el bien final que produce por su propia cuenta o el que produce el grupo competidor. Los agentes (en conflicto) se apropian primero de una parte de los recursos y luego producen, de modo que no son propensos al intercambio y, por ello, en principio no es posible, al menos sin consideraciones adicionales, extender el an&aacute;lisis para considerar el comercio entre los dos agentes, como se hace en Raffo (2006)<a href="#34" name="n34"><sup>34</sup></a>. En el modelo de Skaperdas y Syropoulos, los agentes primero producen cierta cantidad de armas o bienes mediante su tecnolog&iacute;a y sus dotaciones de recursos y luego comercian o se apropian de una porci&oacute;n de la cantidad total de bienes producidos (o de la utilidad total). Esto facilita el desarrollo del an&aacute;lisis del comercio y, por ende, de una teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto<a href="#35" name="n35"><sup>35</sup></a>, por cuanto se sigue, en realidad, el esquema b&aacute;sico de cualquier modelo de teor&iacute;a pura del comercio internacional: los recursos son inm&oacute;viles y por ello inalienables, mientras que los bienes finales son m&oacute;viles, y por ello transables, y en este caso expropiables. Pero, como predice el teorema de igualaci&oacute;n de precios de los factores, no es necesario que los recursos (factores) sean m&oacute;viles para que sus precios se puedan igualar, porque es como si se transaran contenidos en los bienes finales<a href="#36" name="n36"><sup>36</sup></a>. En este caso no es necesario que los recursos sean expropiados directamente, porque cuando se expropian los bienes es como si se expropiaran los recursos indirectamente.</p>     <p align="justify">Esto proporciona otros elementos para pensar que los dos esquemas anal&iacute;ticos hacen parte de la misma familia o sucesi&oacute;n de modelos. En efecto, se puede mostrar que hay un caso especial del modelo de Skaperdas y Syropoulos en el que los resultados de ambos modelos son totalmente coincidentes: el caso en que se suponen preferencias de bienes sustitutos perfectos. Consideremos la CES gen&eacute;rica en el caso de grupos sim&eacute;tricos:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e47.jpg"></p>     <p align="justify">que, si se supone que <font face="Symbol">s</font> tiende a infinito, se reduce a:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e48.jpg"></p>     <p align="justify">Precisamente la funci&oacute;n de utilidad del modelo de Hirshleifer con las consideraciones mencionadas, de modo que E(U) = p<sub>i</sub>B<sub>i</sub> = p<sub>i</sub>e<sub>i</sub>R = p<sub>i</sub>R<sub>i</sub>, i = 1, 2. Para probarlo, observemos que en el modelo de Skaperdas y Syropoulos (con la notaci&oacute;n en t&eacute;rminos intensivos) (6’’) es U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) = eR<sub>1</sub> + eR<sub>2</sub>.</p>     <p align="justify">Puesto que en ambos modelos los recursos totales son R = R<sub>1</sub> + R<sub>2</sub>, la expresi&oacute;n anterior queda U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) = eR<sub>1</sub> + e(R – R<sub>1</sub>) = eR; lo que implica que la funci&oacute;n de utilidad esperada es equivalente a la del modelo de Hirshleifer en equilibrio: E(U) = p<sub>i</sub>e<sub>i</sub>R = e<sub>i</sub>R<sub>i</sub><a href="#37" name="n37"><sup>37</sup></a>.</p>     <p align="justify">Cabe reiterar que en el modelo de Skaperdas y Syropoulos no se aplica la condici&oacute;n de estabilidad din&aacute;mica, m &lt; 1, de modo que no hay una relaci&oacute;n directa entre la condici&oacute;n de estabilidad del modelo de Hirshleifer y las condiciones de existencia, unicidad y estabilidad de aqu&eacute;l. Sin embargo, la condici&oacute;n suficiente de existencia del teorema 1 s&iacute; restringe los posibles valores que puede tomar el par&aacute;metro m o, en general, la elasticidad de firmeza <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G*<sub>i</sub>), que se puede concebir como la primera proposici&oacute;n de la teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto, pues retoma elementos anal&iacute;ticos de la existencia del equilibrio para la familia de modelos examinada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Lema 1</b></p>     <p align="justify">Si se trabaja con funciones de &eacute;xito en la contienda en la forma de raz&oacute;n, la constante c de (C7) corresponde a (<font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G*<sub>i</sub>) – 1)/<font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G*<sub>i</sub>), es decir, <font face="Symbol">&brvbar;</font>’’(G<sub>i</sub>)<font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>)/<font face="Symbol">&brvbar;</font>’(G<sub>i</sub>)<sup>2</sup> = (m – 1)/m, <font face="Symbol">&quot;</font>i <font face="Symbol">&Icirc;</font> N, <font face="Symbol">&quot;</font>G<sub>i</sub> <font face="Symbol">&Icirc;</font> S<sub>i</sub>.</p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">Calculando las derivadas respectivas a partir de <font face="Symbol">&brvbar;</font>(G<sub>i</sub>) = (b<sub>i</sub>G<sub>i</sub>)<sup>m</sup>.</p>     <p align="justify"><b>Proposici&oacute;n 5</b></p>     <p align="justify">Si se trabaja con funciones de &eacute;xito en la forma de raz&oacute;n, una condici&oacute;n suficiente para la existencia del equilibrio de Nash es que la elasticidad de firmeza <font face="Symbol">h</font><sub>i</sub>(G*<sub>i</sub>) sea constante e igual para las funciones de &eacute;xito en la contienda de los dos agentes, y que satisfaga:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e49.jpg"></p>     <p align="justify"><b>Prueba</b></p>     <p align="justify">La constancia e igualdad de m para los dos agentes se deduce de (C7) teniendo en cuenta el lema 1. Por otra parte, con un poco de &aacute;lgebra se puede probar, utilizando las condiciones de primer orden tal como se expresan en (32), que las funciones de pagos de 1 y 2 son c&oacute;ncavas si y s&oacute;lo si:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e50.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En consecuencia, como la concavidad de las funciones de pagos de los agentes es suficiente para la existencia del equilibrio –seg&uacute;n el teorema 1–, se infiere que las dos desigualdades anteriores (para m constante) son condiciones suficientes para la existencia del equilibrio.</p>     <p align="justify">Las expresiones <font face="Symbol">&para;e</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font>G<sub>1</sub> <font face="Symbol">&times;</font> G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">e</font><sub>1</sub> y <font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">e</font><sub>2</sub>/<font face="Symbol">&para;</font>G<sub>2</sub> <font face="Symbol">&times;</font> G*<sub>2</sub>/<font face="Symbol">e</font><sub>2</sub> de las desigualdades de (34) corresponden a las elasticidades de las elasticidades de los costos imputados de 1 y 2 con respecto a G*<sub>1</sub> y G*<sub>2</sub>. Por tanto, las dos desigualdades de la &uacute;ltima ecuaci&oacute;n no son triviales: implican que una condici&oacute;n suficiente para la concavidad de la funci&oacute;n de pago de i es que m &gt; 0 y que la elasticidad de sus costos imputados (de producci&oacute;n de armas en unidades de utilidad), <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = U<sub>i</sub> <font face="Symbol">&times;</font> (<font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub>)G<sub>i</sub>/U, crezca o sea constante a medida que su producci&oacute;n de armas se incrementa. Esto exige que los costos marginales imputados de producir armas sean crecientes o constantes y que los costos totales imputados de producir armas sean cuasiconvexos. Pero si se cumple (34), la concavidad de la funci&oacute;n de pagos de i tambi&eacute;n se puede satisfacer cuando la elasticidad de sus costos imputados decrece con la cantidad de armas. No obstante, lo normal es que la elasticidad de costos imputados de un agente crezca cuando aumenta la cantidad de armas que produce, debido a la existencia de una utilidad cuasic&oacute;ncava o c&oacute;ncava. Como <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = (U<sub>i</sub> <font face="Symbol">&times;</font> (<font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub>)G<sub>i</sub>)/U, un incremento en G<sub>i</sub> hace crecer <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) si la utilidad es c&oacute;ncava, ya que <i>ceteris paribus</i> disminuye la cantidad producida de B<sub>i</sub> y por ello U<sub>i</sub> aumenta y U se reduce. De modo que una condici&oacute;n suficiente para la existencia del equilibrio es que la elasticidad de firmeza sea positiva y que las funciones de utilidad sean cuasic&oacute;ncavas.</p>     <p align="justify"><b>Corolario 1</b></p>     <p align="justify">Una condici&oacute;n suficiente para la existencia del equilibrio es que m &gt; 0 y que <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) sea creciente en la cantidad de armas producida por i.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, como el modelo de Hirshleifer es un caso particular del modelo de Skaperdas y Syropoulos, los teoremas 1 y 2 tambi&eacute;n garantizan la existencia, la unicidad y la estabilidad del equilibrio del primer modelo. Hirshleifer (1995, 35) confirma que para &eacute;l tambi&eacute;n era claro que la estabilidad del equilibrio y, en consecuencia, su existencia se satisfacen cuando las funciones de reacci&oacute;n de los dos competidores son c&oacute;ncavas en una vecindad del equilibrio.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de las condiciones de equilibrio de los modelos de Skaperdas y Syropoulos, Hirshleifer, y Rosen revela simetr&iacute;as que permiten considerarlos como miembros de una misma familia o de una misma sucesi&oacute;n de modelos –si se acoge la hip&oacute;tesis de Koopmans de considerar a la teor&iacute;a econ&oacute;mica como una sucesi&oacute;n de modelos, <i>mutatis mutandis</i>. Sin embargo, en un an&aacute;lisis est&aacute;tico, el modelo de Skaperdas y Syropoulos es la estructura anal&iacute;tica m&aacute;s general, por lo que se puede considerar –al menos hasta ahora– como el modelo can&oacute;nico de la teor&iacute;a econ&oacute;mica del conflicto y de la formaci&oacute;n de Estados, a partir del cual se pueden desarrollar nuevas extensiones de la teor&iacute;a, intentando alcanzar un mayor nivel de realismo a medida que se avanza en la investigaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Debido a lo anterior, es conveniente expresar las condiciones de primer orden del modelo y las condiciones suficientes para la existencia de equilibrio (condiciones de segundo orden) en t&eacute;rminos de las elasticidades fundamentales: la elasticidad de firmeza y la elasticidad de los costos imputados de la producci&oacute;n de armas. De hecho, la utilizaci&oacute;n de estas elasticidades permite inferir que, para que exista equilibrio en el modelo, es suficiente que la elasticidad de firmeza (el par&aacute;metro m) sea positiva y constante, y que las funciones de utilidad de los agentes sean cuasic&oacute;ncavas.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Ver Hirshleifer (1988, 1989, 1991a, 1991b, 1994 y 1995).</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Ver Skaperdas (1991, 1992a y 1992b) y Skaperdas y Syropoulos (1995 y 1997).</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Las funciones de producci&oacute;n de ambos bienes son lineales en R<sub>i</sub> para ambos agentes.</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, la familia de &iacute;ndices de utilidad relevante en este caso es la funci&oacute;n CES. Como es usual, las funciones de utilidad deben ser c&oacute;ncavas en cada uno de sus argumentos. Cabe aclarar que en las versiones del modelo de Skaperdas (1991, 1992a y 1992b) y Skaperdas y Syropoulos (1997), &eacute;ste no se desarrolla con funciones de utilidad; en cambio, se supone que los bienes se producen con tecnolog&iacute;as lineales –a trav&eacute;s de (1)– y que las cantidades de bienes finales constituyen insumos –o bienes intermedios–, que no se consumen sino que se usan para producir un &uacute;nico bien final. Por tanto, en estas versiones las funciones de utilidad se sustituyen por funciones de producci&oacute;n, que cumplen el mismo papel y presentan las mismas propiedades que las funciones de utilidad. En este art&iacute;culo se utiliza la versi&oacute;n con funciones de utilidad (Skaperdas y Syropoulos, 1995). Esto implica reescribir algunas de las proposiciones de Skaperdas (1991, 1992a y 1992b) y Skaperdas y Syropoulos (1997) en t&eacute;rminos de funciones de utilidad.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Con preferencias estrictamente convexas no existen soluciones de esquina en el consumo de bienes, y el equilibrio competitivo implica la existencia de comercio. En este sentido, el hecho de que cada agente controla su propia “econom&iacute;a”, es decir, su propio proceso productivo, ampl&iacute;a el horizonte explicativo del modelo, de modo que se puede interpretar como una variante del modelo ricardiano de comercio internacional en condiciones de conflicto pol&iacute;tico entre los dos socios comerciales en potencia, en el que cada pa&iacute;s se especializa en la producci&oacute;n de uno de los dos bienes &uacute;tiles.</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Ver Salazar (2005) y Skaperdas (1996).</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Ver Hirshleifer (2000).</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. La homogeneidad lineal de U = U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) implica que pU(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) = U(pB<sub>1</sub>, pB<sub>2</sub>), donde p es la probabilidad de &eacute;xito en la contienda. Los argumentos de U son las cantidades totales de B<sub>1</sub> y B<sub>2</sub>, de modo que los niveles de consumo esperado de los bienes 1 y 2 son E(B<sub>1</sub>) = pB<sub>1</sub> = c<sub>1</sub>, y E(B<sub>2</sub>) = pB<sub>2</sub>= c<sub>2</sub>, respectivamente. Con estas definiciones, se tiene entonces que E[ U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>)] = pU(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) = U(E(B<sub>1</sub>), E(B<sub>2</sub>)) = U(c<sub>1</sub>, c<sub>2</sub>).</p>     <p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Condiciones de Kuhn-Tucker; as&iacute; que la condici&oacute;n de primer orden se deber&iacute;a escribir incluyendo las restricciones de las variables de elecci&oacute;n, G<sub>1</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> 0, G<sub>2</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> 0 (restricciones de no negatividad) y las condiciones de holgura complementaria, en este caso <img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e51.jpg" align="absmiddle"> y <img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e52.jpg" align="absmiddle">.</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. Esta parte corresponde a la condici&oacute;n de anonimato (C3) cuando n = 2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. Se obvia esta prueba por limitaciones de espacio.</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Ver la prueba en Skaperdas y Syropoulos (1997).</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. Esto se percibe de inmediato para 1 si (4) se escribe como <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>= p*<sub>1</sub>U*/p*U*<sub>1</sub>. Puesto que una disminuci&oacute;n en el lado izquierdo de esta igualdad implica una disminuci&oacute;n en el lado derecho, lo que con los supuestos del an&aacute;lisis tiende a ser consistente con un incremento de G<sub>1</sub>, ya que en tal caso U* disminuye, la utilidad marginal aumenta (al consumirse una menor cantidad total de alimentos), la probabilidad de ganar aumenta y la derivada de la probabilidad de ganar disminuye si esta &uacute;ltima funci&oacute;n es estrictamente c&oacute;ncava.</p>     <p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. Es importante tener presente la condici&oacute;n de primer orden, tal como viene dada por (4) pero como una igualdad, ya que se obvia la posibilidad de que existan soluciones de esquina: <font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">p</font><sup>1</sup>(G*<sub>1</sub>, G*<sub>2</sub>)/<font face="Symbol">&para;</font>G<sub>1</sub> <font face="Symbol">&ordm;</font> <font face="Symbol">p</font><sup>1</sup>*<sub>1</sub> = p*<sub>1</sub>U* – p*U*<sub>1</sub> <font face="Symbol">&times;</font> <font face="Symbol">g</font><sub>1</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>1 </sub>= 0.</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Ver la condici&oacute;n de primer orden.</p>     <p align="justify"><a href="#n16" name="16">16</a>. Cabe advertir que <font face="Symbol">p</font><sup>2</sup><sub>12</sub> = <font face="Symbol">p</font><sup>2</sup><sub>21</sub>.</p>     <p align="justify"><a href="#n17" name="17">17</a>. Como este modelo no analiza los resultados de mercado sino la distribuci&oacute;n de la utilidad total en presencia de conflicto, y no se definen los niveles de renta de los dos agentes en t&eacute;rminos monetarios, las participaciones del gasto se pueden definir como <font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> = B<sub>1</sub>U<sub>1</sub>/U y <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub> = B<sub>2</sub>U<sub>2</sub>/U. Hay que tener en cuenta que en el caso Cobb-Douglas <font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> y <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub> corresponden a los par&aacute;metros de valoraci&oacute;n relativa de los bienes, <font face="Symbol">a</font> y 1 – <font face="Symbol">a</font>. Sin embargo, esto no se tiene que cumplir para otras funciones de utilidad CES con elasticidad de sustituci&oacute;n distinta de 1. En general, para la CES se tiene <font face="Symbol">y</font><sub>1</sub> = <font face="Symbol">a</font>B<sub>1</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup>/(<font face="Symbol">a</font>B<sub>1</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup> + (1 – <font face="Symbol">a</font>)B<sub>2</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup>), y <font face="Symbol">y</font><sub>2</sub> = (1 – <font face="Symbol">a</font>)B<sub>2</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup>/(<font face="Symbol">a</font>B<sub>1</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup> + (1 – <font face="Symbol">a</font>)B<sub>2</sub><sup><font face="Symbol">r</font></sup>).</p>     <p align="justify"><a href="#n18" name="18">18</a>. Si <font face="Symbol">s &reg;</font> 0, <font face="Symbol">&para;</font>G*<sub>1</sub>/<font face="Symbol">&para;</font><font face="Symbol">g</font><sub>1</sub> = –<font face="Symbol">&yen;</font>.</p>     <p align="justify"><a href="#n19" name="19">19</a>. En Skaperdas y Syropoulos (1997) aparece, por error, una expresi&oacute;n an&aacute;loga a <img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a7e53.jpg" align="absmiddle"> y no la que figura arriba.</p>     <p align="justify"><a href="#n20" name="20">20</a>. En ambos casos, el incremento de R<sub>1</sub> aumenta el beneficio marginal de producir armas porque se incrementa la producci&oacute;n de bienes &uacute;tiles y su utilidad total.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n21" name="21">21</a>. Se trata de un caso muy general en el que la elasticidad puede no ser constante.</p>     <p align="justify"><a href="#n22" name="22">22</a>. M&aacute;s exactamente, <font face="Symbol">e</font><sub>i</sub>(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = U<sub>i</sub> <font face="Symbol">&times;</font> (<font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub>)G<sub>i</sub>/U, donde U<sub>i</sub> <font face="Symbol">&times;</font> (<font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>/<font face="Symbol">b</font><sub>i</sub>) es el costo de producir una unidad adicional de armas en unidades de utilidad. Esta elasticidad es la inversa de la elasticidad de escala imputada (en unidades de utilidad) de la producci&oacute;n de armas de i, y depende de G<sub>1</sub> y G<sub>2</sub>, ya que U y U<sub>i</sub> tambi&eacute;n dependen de G<sub>1</sub> y G<sub>2</sub>.</p>     <p align="justify"><a href="#n23" name="23">23</a>. Las funciones de &eacute;xito en la forma de raz&oacute;n son funciones aditivas del tipo p(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = p(G<sub>1</sub>/G<sub>2</sub>) = ((b<sub>1</sub>G<sub>1</sub>)<sup>m</sup>/(b<sub>1</sub>G<sub>1</sub>)<sup>m</sup> + (b<sub>2</sub>G<sub>2</sub>)<sup>m</sup>), donde b<sub>i</sub><font face="Symbol"> &sup3;</font> 0; i = 1, 2, es un par&aacute;metro que muestra la efectividad concreta del gasto en armas de i.</p>     <p align="justify"><a href="#n24" name="24">24</a>. Tambi&eacute;n se podr&iacute;a suponer que hay asimetr&iacute;as en m, pero no es frecuente hacerlo. Por ejemplo, Hirshleifer (1995) considera esta posibilidad.</p>     <p align="justify"><a href="#n25" name="25">25</a>. Es an&aacute;logo al caso CES en el an&aacute;lisis tradicional de la tecnolog&iacute;a de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#n26" name="26">26</a>. Seg&uacute;n el famoso ensayo sobre la construcci&oacute;n del conocimiento econ&oacute;mico de Koopmans, los primeros modelos de esta sucesi&oacute;n fundamental son el de elecci&oacute;n bajo certidumbre, el elecci&oacute;n bajo riesgo de von Neumann-Morgenstern, el de elecci&oacute;n bajo incertidumbre de Leonard Savage, el modelo b&aacute;sico de posibilidades de producci&oacute;n, el modelo de an&aacute;lisis de actividades y el modelo b&aacute;sico de equilibrio general competitivo.</p>     <p align="justify"><a href="#n27" name="27">27</a>. Dixit (1987) presenta una versi&oacute;n de equilibrio parcial del modelo de Skaperdas y Syropoulos.</p>     <p align="justify"><a href="#n28" name="28">28</a>. Ver la ecuaci&oacute;n (33).</p>     <p align="justify"><a href="#n29" name="29">29</a>. En la notaci&oacute;n de Hirshleifer, p<sub>i</sub> no es la primera derivada de la funci&oacute;n de &eacute;xito en la contienda de i con respecto a su producci&oacute;n de armas, sino la funci&oacute;n de &eacute;xito en la contienda de i. Es decir, en Hirshleifer, p(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = p<sub>1</sub>, y 1 – p(G<sub>1</sub>, G<sub>2</sub>) = p<sub>2</sub>. En lo que sigue, cada vez que me refiera a Hirshleifer, manejar&eacute; su propia notaci&oacute;n de la funci&oacute;n de &eacute;xito en la contienda, excepto que se indique lo contrario.</p>     <p align="justify"><a href="#n30" name="30">30</a>. Aqu&iacute;, <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>i</sub> = G<sub>i</sub>/R<sub>i</sub>, i = 1, 2. Ver las ecuaciones (7b) y (8) de Hirshleifer (1995), y las ecuaciones de (7)-(9) de Hirshleifer (2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n31" name="31">31</a>. Por eso propongo que esta condici&oacute;n y los sub&iacute;ndices temporales impl&iacute;citos en la ecuaci&oacute;n de partici&oacute;n de recursos se pueden obviar para que los modelos sean “isom&oacute;rficos”, al menos en un escenario est&aacute;tico. Un modelo verdaderamente din&aacute;mico s&iacute; podr&iacute;a considerar esta condici&oacute;n y dar un car&aacute;cter intertemporal a la ecuaci&oacute;n de reparto de recursos, bien sea en tiempo discreto –como se propone arriba– o en tiempo continuo, dependiendo de c&oacute;mo se defina el tiempo.</p>     <p align="justify"><a href="#n32" name="32">32</a>. La &uacute;nica diferencia con la notaci&oacute;n de Hirshleifer (1995 y 2000) es que en vez de definir e<sub>i</sub> = B<sub>i</sub>/R y <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>i</sub> = G<sub>i</sub>/R<sub>i</sub>, &eacute;l define e<sub>i</sub> = E<sub>i</sub>/R y <font face="Symbol">&brvbar;</font><sub>i</sub> = F<sub>i</sub>/R<sub>i</sub>, y en vez de escribir los costos unitarios como<font face="Symbol"> b</font><sub>i</sub> y <font face="Symbol">g</font><sub>i</sub>, los denota como a<sub>i</sub> y b<sub>i</sub>, respectivamente.</p>     <p align="justify"><a href="#n33" name="33">33</a>. Me refiero a la ecuaci&oacute;n (4) de Hirshleifer (1995) o a la ecuaci&oacute;n (6) de Hirshleifer (2000), Y<sub>i</sub> = E<sup>h</sup><sub>i</sub>= (e<sub>i</sub>R<sub>i</sub>)<sup>h</sup>; h &gt; 0; i = 1, 2.</p>     <p align="justify"><a href="#n34" name="34">34</a>. Adem&aacute;s, en el modelo de Hirshleifer s&oacute;lo se emplean funciones de &eacute;xito en la contienda con elasticidad de firmeza constante (en la forma de raz&oacute;n).</p>     <p align="justify"><a href="#n35" name="35">35</a>. Ver Raffo (2006).</p>     <p align="justify"><a href="#n36" name="36">36</a>. Seg&uacute;n Samuelson (1948): “no interesa si la monta&ntilde;a no va a Mahoma siempre y cuando Mahoma pueda ir a la monta&ntilde;a”.</p>     <p align="justify"><a href="#n37" name="37">37</a>. Como se trata del caso de equilibrio sim&eacute;trico, R<sub>1</sub> = R<sub>2</sub> = R/2, se puede ver que U(B<sub>1</sub>, B<sub>2</sub>) = eR/2 + eR/2 = eR.</p> <hr>      <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Collier, P. “Economic Causes of Civil Conflict and their Implications for Policy”, <i>The World Bank Working Paper</i>, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0124-5996200700020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Dasgupta, P. y E. Maskin. “The Existence of Equilibrium in Discontinuos Games, I: Theory”, <i>The Review of Economic Studies</i> 53, 1, 1986, pp. 1-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0124-5996200700020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Dixit, A. “Strategic Behavior in Contests”, <i>The American Economic Review</i> 77, 5, 1987, pp. 891-898.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0124-5996200700020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Doyle, M. y N. Sambanis. “Internartional Peace Building: A Theoretical and Quantitative Analysis”, <i>American Political Science Review</i> 94, 4, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0124-5996200700020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Grossman, H. I. “Choosing Between Peace and War”, <i>NBER Working Paper</i> 10180, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0124-5996200700020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Grossman, H. I. “Peace and War in Territorial Disputes”, Brown University, mimeo, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0124-5996200700020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Haaparanta, P. y K. Kuisma. “Trade, War, and Peace”, Helsinski School of Economics, mimeo, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0124-5996200700020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Hirshleifer, J. “The Analitics of Continuing Conflict”, <i>Synthese</i> 76, 1988, pp. 201-233.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0124-5996200700020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Hirshleifer, J. “Conflict and Rent-seeking Success Functions: Ratio vs. Difference Models of Relative Succes”, <i>Public Choice</i> 63, 1989, pp. 101-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0124-5996200700020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Hirshleifer, J. “The Paradox of Power”, <i>Economics and Politics</i> 3, 1991a, pp. 177-200.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0124-5996200700020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Hirshleifer, J. “The Technology of Conflict as an Ecnomic Activity”, <i>American Economic Review</i> 81, 2, 1991b, pp. 130-134.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0124-5996200700020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Hirshleifer, J. “The Dark Side of the Force. Western Economic Association International, 1993 Presidential Adress”, <i>Economic Inquiry</i> 32, 1994, pp. 1-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0124-5996200700020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Hirshleifer, J. “Anarchy and it’s Breakdown”, <i>The Journal of Political Economy</i> 103, 1, 1995, pp. 26-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0124-5996200700020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Hirshleifer, J. “The Macrotechnology of Conflict”, <i>Journal of Conflict Resolution</i> 44, 6, 2000, pp. 773-792.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0124-5996200700020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Hobbes, T. <i>Leviathan</i>, Baltimore, Penguin Classics, 1651.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0124-5996200700020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Koopmans, T. C. “La construcci&oacute;n del conocimiento econ&oacute;mico”, <i>Tres ensayos sobre el estado de la ciencia econ&oacute;mica</i>, Barcelona, Antoni Bosch, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0124-5996200700020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Kreps, D. <i>Notes on the Theory of Choice</i>, caps. 4 y 9, Boulder, Westview Press, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0124-5996200700020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Luce, D. y H. Raiffa. <i>Games and Decisions</i>, New York, John Willey &amp; Sons, 1958.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0124-5996200700020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Martin, P.; T. Mayer y M. Thoenig. “Make Trade Not War?”, University of Paris 1 Pantheon-Sorbonne, Univerity of Paris-Sud, University of Geneva, PSE y CEPR, mimeo, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0124-5996200700020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Raffo, L. “&iquest;Cu&aacute;nto en bienes y cu&aacute;nto en armas? Un tratado de libre comercio entre dos socios enemigos”, Universidad del Valle, mimeo, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0124-5996200700020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Rosen, S. “Prizes and Incentives in Elimination Tournaments”, <i>American Economic Review</i> 76, 4, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0124-5996200700020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Salazar, B. “Funciones de &eacute;xito en el conflicto”, Universidad del Valle, mimeo, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0124-5996200700020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Samuelson, P. A. “International Trade and the Equalisation of Factor Prices”, <i>Economic Journal</i> 58, 1948, pp. 161-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0124-5996200700020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Skaperdas, S. “Conflict and Attitudes Toward Risk”, <i>American Economic Review</i> 81, 2, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0124-5996200700020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Skaperdas, S. “Cooperation, and Power in the Absence of Porperty Rights”, <i>American Economic Review</i> 82, 4, 1992a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0124-5996200700020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Skaperdas, S. “Coalition Formation in Contests”, University of California, mimeo, 1992b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0124-5996200700020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Skaperdas, S. “Contest Succes Functions”, <i>Economic Theory</i> 7, 1996, pp. 283-290.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0124-5996200700020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Skaperdas, S. “Guns Butter and Openess: On the Relationship Between Security and Trade”, <i>American Economic Review</i> 91, 2, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0124-5996200700020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Skaperdas, S. y C. Syropoulos. “Gangs as Primitive States”, G. Fiorentini y S. Peltzman, eds., <i>The Economics of Organized Crime</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0124-5996200700020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Skaperdas, S. y C. Syropoulos. “The Distribution of Income in the Presence of Appropriative Activities”, <i>Economica</i> 64, 1997, pp. 101-117.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0124-5996200700020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">31. Tilly, C. <i>Coercion, Capital, and European States: AD 990-1992</i>, Cambridge, Blackwell, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0124-5996200700020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32. Von Neumann, J. y O. Morgenstern. <i>Theory of Games and Economic Behavior</i>, Princeton, Princeton University Press, 1944.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0124-5996200700020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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