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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA POL&Iacute;TICA CAMBIARIA*</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>EXCHANGE POLICY</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Carlos Lleras Restrepo</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Apartes del mensaje del Presidente de la Rep&uacute;blica al Congreso Nacional, 20 de julio de 1967. Tomado de <i>Econom&iacute;a Internacional y R&eacute;gimen Cambiario</i>, Bogot&aacute;, Osprey Impresores, 1981, pp. 145-167.</p> <hr>     <p align="justify">    <br>M&aacute;s que sobre la evoluci&oacute;n que en el inmediato pasado registra el manejo de la econom&iacute;a colombiana, conviene detenerse a examinar sus caracter&iacute;sticos desequilibrios estructurales.</p>     <p align="justify">El gran factor limitante del desarrollo ha sido y contin&uacute;a siendo el reducido valor de nuestra exportaci&oacute;n, junto al hecho de que &eacute;ste depende en proporci&oacute;n muy alta de los precios de un solo producto cuyo mercado sufre frecuentes y hondas alteraciones. El esfuerzo para fomentar las exportaciones distintas del caf&eacute;, relativamente importante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, no ha bastado para contrarrestar los descensos en el precio de ese producto ni la mayor demanda global provocada no s&oacute;lo por el aumento de la poblaci&oacute;n sino por los incrementos del poder de compra en exceso sobre el del producto real y las consiguientes variaciones en el nivel de precios interno.</p>     <p align="justify">Nadie discute ya que, por lo que toca a su comercio exterior, el pa&iacute;s tiene un desequilibrio estructural cuya correcci&oacute;n implica grandes reformas en todo el conjunto de la econom&iacute;a. Ese desequilibrio estructural es bien distinto de las crisis de cambio transitorias que pueden originarse en pasajeras fluctuaciones del ingreso externo o en aumentos del poder de compra de la poblaci&oacute;n no compensados por un crecimiento proporcional de la producci&oacute;n. Tratar&eacute; de explicar con mayor detalle este concepto.</p>     <p align="justify">El desarrollo econ&oacute;mico, cuya manifestaci&oacute;n m&aacute;s visible es el alza en el ingreso per c&aacute;pita, depende estrechamente de las importaciones. No se necesitan prolijas demostraciones estad&iacute;sticas para entenderlo as&iacute;. El grado de dependencia es variable, pero existe siempre. A comienzos de 1965 describ&iacute; la situaci&oacute;n colombiana a este respecto en t&eacute;rminos que no han variado apreciablemente y que, por lo tanto, resulta &uacute;til reproducir. Dije entonces:</p>     <blockquote>      <p align="justify">El sentido de la evoluci&oacute;n es claro y de seguro no variar&aacute;. Hay un campo ya no muy grande para sustituir la importaci&oacute;n de materias primas por producci&oacute;n nacional (grasas y aceites vegetales; cacao; tal vez trigo si se logra fomentar la producci&oacute;n de variedades de clima templado y caliente; lana, a m&aacute;s largo plazo). El grueso de las sustituciones tendr&aacute; que efectuarse en el campo de las semimanufacturas y, en cierta escala, en el de las maquinarias y equipos m&aacute;s sencillos, incluyendo partes del equipo de transporte. Proseguir&aacute; en ciertas ramas la integraci&oacute;n de los procesos productivos (en algunos renglones de la industria qu&iacute;mica, por ejemplo).</p>      <p align="justify">Tambi&eacute;n aparece claro c&oacute;mo nuestra econom&iacute;a de cambio exterior es t&iacute;pica de un pa&iacute;s en etapas intermedias de desarrollo: un grado de autoabastecimiento bastante grande, en el sentido de que importamos una proporci&oacute;n reducida de bienes de consumo directo; marcada dependencia en cuanto a la importaci&oacute;n de materias primas y art&iacute;culos semimanufacturados y, de consiguiente, gran vulnerabilidad del nivel de empleo ante los bruscos descensos de la capacidad importadora; relaci&oacute;n muy estrecha y directa entre la capacidad importadora y el crecimiento del equipo productivo, de manera que la baja de aquella afecta, primordialmente, el volumen de inversiones y el ritmo de desarrollo. A este respecto, se ha hecho notar que s&oacute;lo cuando un pa&iacute;s est&aacute; en capacidad de producir bienes de capital en variedad y volumen considerables puede enfrentarse a las dificultades de importaci&oacute;n de manera constructiva, acometiendo la creaci&oacute;n de nuevas empresas con base en la producci&oacute;n dom&eacute;stica de una proporci&oacute;n razonable de los respectivos equipos.</p> </blockquote>     <p align="justify">Y, en la misma ocasi&oacute;n en que expres&eacute; los anteriores conceptos agregu&eacute;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <p align="justify">Es evidente que Colombia atraviesa una etapa cr&iacute;tica y que necesita salvarla. Estamos en aquel punto del proceso de industrializaci&oacute;n en que todav&iacute;a no podemos producir sino pocos bienes de capital y, por lo tanto, el desarrollo industrial y los transportes est&aacute;n estrechamente ligados al abastecimiento exterior. Los descensos en el poder de compra externo afectan el volumen de inversiones y el ritmo de desarrollo, o generan desocupaci&oacute;n en industrias ya establecidas que se abastecen de materias primas y art&iacute;culos semimanufacturados extranjeros. La Alianza para el Progreso estaba destinada precisamente a facilitar el tr&aacute;nsito de esa etapa cr&iacute;tica.</p> </blockquote>     <p align="justify">Este diagn&oacute;stico, compartido por los organismos internacionales, no requiere mayores comentarios. Tambi&eacute;n es un hecho sabido que para fabricar ciertos bienes de capital y materias primas se requieren inversiones muy considerables que plantean no s&oacute;lo el problema de cambio exterior sino el de un suficiente flujo de ahorro interno. De otro lado, como ya se hizo notar, a prop&oacute;sito de los planes de integraci&oacute;n latinoamericana, la fabricaci&oacute;n de ciertos bienes s&oacute;lo es econ&oacute;mica cuando se realiza en gran escala y para esto resulta indispensable poder operar en un amplio mercado.</p>     <p align="justify">Frente a esos problemas se plantean las posibles soluciones y cada una de &eacute;stas despierta a su vez interrogantes, y lleva a la necesidad de escoger entre distintas l&iacute;neas de acci&oacute;n. Enumerar&eacute; los aspectos principales para exponer [...] la pol&iacute;tica del gobierno.</p>     <p align="justify">Cabe preguntarse, ante todo, si estamos empleando y combinando bien los factores de producci&oacute;n existentes en el pa&iacute;s para no tener que emplear innecesariamente los escasos recursos de cambio exterior y, al mismo tiempo, ofrecer a los colombianos el m&aacute;ximo de oportunidades de trabajo. Existen en este aspecto evidentes fallas cuya enmienda debe ser objeto de una pol&iacute;tica coordinada.</p>     <p align="justify">No en todos, pero s&iacute; en algunos sectores industriales, el pa&iacute;s cuenta con equipos cuya capacidad est&aacute; siendo muy incompletamente utilizada. El fen&oacute;meno es notorio, por ejemplo, con respecto a las industrias metalmec&aacute;nicas. Esa baja utilizaci&oacute;n depende de muchos factores: la defectuosa estructura empresarial, caracterizada por una multiplicaci&oacute;n innecesaria de establecimientos fabriles que no aplican adecuados criterios de especializaci&oacute;n; la existencia de ciertos “cuellos de botella” que ser&iacute;a necesario eliminar para hacer m&aacute;s completos algunos procesos productivos; costos altos con respecto al art&iacute;culo extranjero o ausencia de facilidades de cr&eacute;dito para el comprador comparativamente con las que ofrecen los proveedores for&aacute;neos; fallas en las especificaciones t&eacute;cnicas o dificultad para romper la inercia representada por la costumbre de adquirir equipos o productos en el extranjero; defectos en la legislaci&oacute;n laboral; ausencia de buenos planes de conjunto para orientar la inversi&oacute;n nueva; malos sistemas de distribuci&oacute;n y, no pocas veces, escasez de capital de trabajo, etc. Parece, pues, que en este frente hay una considerable tarea por cumplir. Si la adelantamos con &eacute;xito no s&oacute;lo lograremos sustituir un volumen apreciable de importaciones y abastecer mejor el mercado sino tambi&eacute;n crear o fomentar ciertos renglones de exportaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Lo primero, naturalmente, es conocer el problema en todos sus detalles. Se han hecho en el pasado algunos estudios para determinadas ramas, como los adelantados por la CEPAL. El gobierno ha querido complementarlos e ir m&aacute;s adelante, para convertirlos en planes indicativos que orienten la reestructuraci&oacute;n industrial y la pol&iacute;tica de fomento. El Instituto de Fomento Industrial fue escogido como centro director de esa actividad en la cual deben trabajar unidos el sector p&uacute;blico y el sector privado. El procedimiento que se est&aacute; siguiendo, inspirado en las “comisiones horizontales” que tan importante papel desempe&ntilde;an en la planificaci&oacute;n francesa, es el de constituir grupos mixtos de funcionarios y de industriales particulares que, tras una cuidadosa revisi&oacute;n del estado en que se halle determinada rama, formulen las recomendaciones pertinentes. Hasta el presente se han formado tres grupos que corresponden a las industrias metalmec&aacute;nica, qu&iacute;mica y farmac&eacute;utica. El informe del primer grupo est&aacute; ya listo y se espera el de los otros dos.</p>     <p align="justify">No se me ocultan las dificultades con que tropieza una labor de esta clase. El sector p&uacute;blico no cuenta con un n&uacute;mero suficiente de funcionarios especializados; la colaboraci&oacute;n del sector privado no siempre se obtiene con la amplitud y consagraci&oacute;n indispensables, etc. Sin embargo, ha sido posible obtener la ayuda de t&eacute;cnicos calificados y en la elaboraci&oacute;n del informe sobre la industria metalmec&aacute;nica, por ejemplo, se fueron destacando ciertos hechos, que aun antes de que ese informe haya sido acogido oficialmente como parte del plan general de desarrollo, est&aacute;n recibiendo consideraci&oacute;n e influyendo sobre la pol&iacute;tica gubernamental. El instituto lo mismo que las corporaciones financieras y otras entidades privadas (Incolda, la asociaci&oacute;n de gremios de la producci&oacute;n, etc.), pueden y deben propiciar la racionalizaci&oacute;n industrial: integraci&oacute;n de diversas empresas cuando ello parezca indicado o asociaci&oacute;n de ellas para determinados suministros; una especializaci&oacute;n que facilite la fabricaci&oacute;n en serie; acuerdos para descontinuar el uso de equipos o procedimientos obsoletos; uni&oacute;n de esfuerzos para abrirse camino tanto en el mercado dom&eacute;stico como en el exterior, organizando y abaratando la distribuci&oacute;n, y otras medidas de parecida naturaleza.</p>     <p align="justify">El rompimiento de los “cuellos de botella” forma parte esencial&iacute;sima del proceso. Sobre la base de una consideraci&oacute;n atenta de los diversos casos se deber&aacute; hacer la labor de estudio y promoci&oacute;n correspondiente. De otro lado, sobra ponderar la urgencia de aumentar la productividad para conseguir costos competitivos. Tal aumento resultar&aacute; del mejor uso de los equipos existentes, del empleo de t&eacute;cnicas apropiadas y, en parte considerable, del esfuerzo humano, tanto a nivel directivo como a nivel operacional.</p>     <p align="justify">La pol&iacute;tica de adquisiciones del sector p&uacute;blico desempe&ntilde;ar&aacute; un papel important&iacute;simo ya que las inversiones de infraestructura habr&aacute;n de ser muy grandes en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Puntos tales como el de cierto material ferroviario o el de torres de conducci&oacute;n el&eacute;ctrica est&aacute;n siendo estudiados para establecer el posible grado de sustituci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otro aspecto fundamental es el que concierne a la combinaci&oacute;n de los factores productivos. En muchos casos en los cuales es necesario tener una posici&oacute;n competitiva o cuando ciertas obras se deben realizar con rapidez dentro de especificaciones exigentes, el empleo predominante del capital, representado por equipos modernos, resulta imprescindible. Pero hay otros muchos campos para los cuales resulta indicado aumentar el trabajo. No s&oacute;lo con el objeto de combatir el desempleo sino porque esa combinaci&oacute;n puede ser la m&aacute;s econ&oacute;mica. No se trata tan s&oacute;lo, pues, de emplear m&aacute;s y mejor el equipo existente, sino de emplear m&aacute;s y mejor la fuerza de trabajo disponible.</p>     <p align="justify">Los puntos relacionados con ahorro y cr&eacute;dito, lo mismo que los concernientes a la legislaci&oacute;n laboral ser&aacute;n comentados m&aacute;s adelante. Por el momento reitero la importancia que el gobierno concede a la utilizaci&oacute;n plena de los factores disponibles para hacer frente a las limitaciones que el desequilibrio estructural de la balanza comercial opone a nuestro desarrollo.</p>     <p align="justify">No podemos, sin embargo, caer en la ilusi&oacute;n de pensar que ese solo medio puede ser suficiente para un desarrollo acelerado. Se han hecho [...] c&aacute;lculos que nos muestran c&oacute;mo para obtener un alza del 5% anual en el producto se tiene que aumentar la capacidad importadora en un 6%. Sin entrar a discutir la exactitud de esas cifras [...] el m&aacute;s elemental examen de nuestros problemas inmediatos muestra la necesidad de importar por valores mucho m&aacute;s altos de los que podemos alcanzar con las entradas corrientes de nuestro balance de pagos aun realizando sustituciones de importancia. La compra de equipo para la generaci&oacute;n y transmisi&oacute;n de fuerza el&eacute;ctrica y el mantenimiento y ensanche del parque automotor demandan desembolsos externos de gran volumen, y ambos renglones son esenciales para el desarrollo. Sin contar con que en la medida en que se asciende a etapas m&aacute;s avanzadas del progreso industrial aumenta la cuant&iacute;a de las inversiones. Basta pensar [...] en lo que significar&aacute;n como requerimiento de divisas los desarrollos petroqu&iacute;micos, el ensanche de la producci&oacute;n sider&uacute;rgica que es hoy tan peque&ntilde;a y la creaci&oacute;n de una verdadera industria automotora.</p>     <p align="justify">Las entidades internacionales y las naciones amigas han apreciado bien que ni los recursos que hoy derivamos de las exportaciones, ni el movimiento ordinario de capitales son suficientes para que podamos salvar con fortuna la presente etapa de nuestra evoluci&oacute;n. Nos recomiendan, por tanto, incrementar aceleradamente la exportaci&oacute;n y fomentar la inversi&oacute;n privada extranjera. Pero como comprenden que tanto una como otra cosa exigen un tiempo m&aacute;s o menos prolongado y que el aumento mismo de la producci&oacute;n exportable demanda previas inversiones, muchas de alto contenido importado; reconocen tambi&eacute;n que es indispensable una cooperaci&oacute;n financiera abundante y prolongada por un per&iacute;odo cuya duraci&oacute;n no puede a&uacute;n precisarse. Cabe agregar que todo aumento en el volumen de inversiones provoca el alza de la propensi&oacute;n a importar en los renglones de bienes de consumo y productos intermedios y que, por lo tanto, no basta disponer de recursos de cambio en proporci&oacute;n igual a los bienes de capital que sea preciso importar, sino que resulta imprescindible recibir entradas adicionales.</p>     <p align="justify">Vistas las cosas por otro aspecto, no puede ignorarse que la capacidad de endeudamiento externo tiene un l&iacute;mite. Para poder contraer nuevos empr&eacute;stitos, con el alza consiguiente en el valor del servicio anual, las entradas en cuenta corriente tienen que ir aumentando tambi&eacute;n. Si no crecen el monto de las exportaciones y el saldo positivo en la cuenta de inversiones privadas extranjeras se llegar&aacute; irremediablemente a una situaci&oacute;n que, por sus propias caracter&iacute;sticas, desalentar&aacute; a las posibles entidades prestamistas.</p>     <p align="justify">De todo lo expuesto aparece que deben estudiarse tres aspectos de la pol&iacute;tica de cambio exterior: necesidad y eficacia relativa de los controles; est&iacute;mulo a la exportaci&oacute;n y r&eacute;gimen de la inversi&oacute;n privada extranjera.</p>     <p align="justify">Ya he dicho que no creo que los controles de importaci&oacute;n y de cambios, por severos y eficaces que sean, puedan considerarse como una soluci&oacute;n para las limitaciones que a nuestro desarrollo impone la escasez de ingresos externos corrientes. Administrados bien constituyen una ayuda importante, puesto que permiten destinar las divisas disponibles a los usos m&aacute;s urgentes, u orientar su inversi&oacute;n conforme a los planes de desarrollo. Pero eso es todo. Para m&iacute; no cabe duda alguna de que Colombia necesita ahora y seguir&aacute; necesitando por un tiempo relativamente prolongado una financiaci&oacute;n externa de apreciable cuant&iacute;a. Sin ella el proceso de desarrollo se ver&iacute;a estancado o se cumplir&iacute;a a un ritmo demasiado lento. Sobre este particular no hay para qu&eacute; enga&ntilde;arse; puede que, en cualquier momento, razones de una naturaleza m&aacute;s alta nos fuercen no s&oacute;lo a colocarnos dentro de un r&eacute;gimen de ruda austeridad sino a disminuir temporalmente la tasa de desarrollo. Pero no es deseable que eso ocurra.</p>     <p align="justify">Desde que la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su t&eacute;rmino comenz&oacute; a cobrar fuerza entre los economistas y gobernantes del mundo occidental la tendencia a liberalizar el comercio y las transferencias internacionales. En parte al menos represent&oacute; ella una reacci&oacute;n contra el c&uacute;mulo de controles, reglamentaciones y sistemas discriminatorios que hab&iacute;an generado una verdadera desintegraci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial desde la gran depresi&oacute;n hasta el estallido del conflicto b&eacute;lico. El pacto por el cual se cre&oacute; el Fondo Monetario Internacional (1944) y el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (1947) son dos instrumentos de esa pol&iacute;tica. Lo son tambi&eacute;n, en cierto modo, los tratados que han creado &aacute;reas de libre comercio, uniones aduaneras o mercados comunes.</p>     <p align="justify">El Convenio de Bretton Woods fue firmado por Colombia y est&aacute; convertido en ley de la rep&uacute;blica. Sus disposiciones limitan nuestra acci&oacute;n en lo que hace referencia a la regulaci&oacute;n de transferencias internacionales. Por el contrario, no hemos ingresado al Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio que habr&iacute;a restringido nuestra libertad comercial. El Tratado de Montevideo s&iacute; recorta nuestra autonom&iacute;a en este &uacute;ltimo terreno pero s&oacute;lo frente a los pa&iacute;ses signatarios que integran el &Aacute;rea Latinoamericana de Libre Comercio.</p>     <p align="justify">El Convenio de Bretton Woods distingue, para los efectos de las transferencias internacionales, entre transacciones corrientes y movimientos de capital. Adem&aacute;s, tocante a las primeras no estableci&oacute; de manera inmediata y con car&aacute;cter general para todos los signatarios un r&eacute;gimen de libertad absoluta. Est&aacute;n previstos un per&iacute;odo de transici&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de ciertas cl&aacute;usulas de salvaguardia. En cuanto a los movimientos de capital, los Estados miembros pueden someterlos a control, y adem&aacute;s expresamente se dice que los recursos del Fondo no deber&aacute;n utilizarse para atender a ellos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Colombia, acogi&eacute;ndose a las disposiciones del acuerdo, mantuvo por largo tiempo controles de cambio tanto sobre las transacciones corrientes como sobre los movimientos de capital. Despu&eacute;s, parad&oacute;jicamente, se cre&oacute; el mercado libre por el cual se pod&iacute;an realizar estos &uacute;ltimos mientras subsist&iacute;an controles a las transferencias corrientes. En el per&iacute;odo que antecedi&oacute; al 10 de mayo de 1957 se registr&oacute;, por alg&uacute;n tiempo, el fen&oacute;meno de que existiera plena libertad para importar, con lo cual se creaba un pasivo a cargo del pa&iacute;s, mientras se aplicaban restricciones generadoras de una moratoria en los pagos correspondientes. Los decretos dictados bajo la Junta Militar alteraron esa situaci&oacute;n: se cre&oacute; un control de importaciones y se elimin&oacute; el de cambios. Este r&eacute;gimen resulta m&aacute;s l&oacute;gico, puesto que permite al pa&iacute;s, si lo administra con la debida previsi&oacute;n, no contraer obligaciones comerciales por encima del presupuesto de ingresos externos que calcule para ese objeto.</p>     <p align="justify">En todo caso, las restricciones sobre transferencias que correspondan a operaciones corrientes son materia de acuerdo con el Fondo Monetario. Por el contrario, seg&uacute;n ya se advirti&oacute;, existe libertad para controlar los movimientos de capital. Se ha anotado [...] que este poder de control implica tambi&eacute;n el de vigilancia sobre transferencias corrientes a fin de que puedan evitarse movimientos de capital bajo las apariencias de una operaci&oacute;n de otra clase.</p>     <p align="justify">El Fondo Monetario ha admitido, no s&oacute;lo en el caso de Colombia sino en muchos otros, el funcionamiento de dos mercados distintos: uno para las transferencias corrientes, a una tasa de cambio convenida con el Fondo; otro, denominado libre, con tasa fluctuante. Aun se ha ido m&aacute;s adelante, aceptando que para las transferencias corrientes no se se&ntilde;ale en acuerdo con el Fondo una tasa fija, s&oacute;lo modificable cuando sobreviene un “desequilibrio fundamental” como dice el texto de Bretton Woods, sino un sistema de tasas fluctuantes bajo el influjo de la oferta y la demanda. Sobre ellas pueden adem&aacute;s influir con sus intervenciones el banco central u otro organismo al que se encomiende esa funci&oacute;n.</p>     <p align="justify">El Fondo Monetario Internacional carece de facultades en lo que al control de importaciones se refiere. En cambio, es frecuente que condicione sus pr&eacute;stamos de divisas extranjeras a la observancia de topes para los activos del banco emisor con el fin de evitar una expansi&oacute;n monetaria excesiva o al logro de determinadas metas en el nivel de las reservas de oro y divisas [...]</p>     <p align="justify">Es claro que la ausencia de un control de importaciones presenta considerables ventajas. Ante todo, la de fomentar la competencia y evitar el acaparamiento. Pero el punto no puede considerarse independientemente del de las disponibilidades cambiarias. Si existe un desequilibrio estructural de la balanza de pagos, la demanda de divisas exceder&aacute; la oferta y, a menos que se otorgue una ayuda financiera suficiente, la tasa de cambio subir&aacute; hasta que alcance un nivel al cual no sea ya posible realizar ciertas importaciones. La alternativa consiste en aplicar “controles monetarios”, es decir, mantener el volumen de la moneda y del cr&eacute;dito dentro de l&iacute;mites que restrinjan severamente la demanda. S&oacute;lo que una pol&iacute;tica deflacionaria suficientemente estricta para contrarrestar desequilibrios estructurales de la balanza se reflejar&aacute; inexorablemente sobre todo el conjunto de la actividad econ&oacute;mica interna y, ante todo, sobre el nivel de empleo, generando graves perturbaciones.</p>     <p align="justify">De otro lado, tanto el alza de la tasa de cambio como la pol&iacute;tica monetaria operan mec&aacute;nicamente, sin tomar en cuenta la utilidad social de las importaciones o de las actividades econ&oacute;micas internas. Para obviar ese defecto se apela a la creaci&oacute;n de distintos mercados de cambio con tasas tambi&eacute;n diversas, como ha ocurrido algunas veces en Colombia, y se establecen sistemas de cr&eacute;dito dirigido. Pero todas estas medidas s&oacute;lo corrigen parcialmente la falla indicada y son susceptibles de generar inconveniencias de otro orden.</p>     <p align="justify">La pol&iacute;tica que se ha solido recomendar a Colombia durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os es bastante pragm&aacute;tica. No se le pidi&oacute; nunca controlar los movimientos de capital aunque era notorio que afectaban el conjunto del balance de pagos; se le admitieron ciertas restricciones de limitado alcance para las transferencias corrientes, como la que consiste en la obligaci&oacute;n de consignar con determinada antelaci&oacute;n al pago un alto porcentaje del valor de &eacute;ste en moneda corriente; se le hizo eximir de la lista de productos sujetos a licencia previa un tanto por ciento de las importaciones; se le se&ntilde;alaron topes a los activos del Banco de la Rep&uacute;blica y metas respecto de sus reservas internacionales como condici&oacute;n para utilizar el <i>stand-by</i> abierto por el Fondo Monetario y tambi&eacute;n los cr&eacute;ditos de la AID y otras entidades financieras internacionales. Todo acompa&ntilde;ado de la exigencia de reajustes en la tasa de cambio. Vale decir que las entidades financiadoras externas reconocieron la imposibilidad de que ajust&aacute;ramos nuestras importaciones a las disponibilidades ordinarias de divisas extranjeras por el simple sistema de elevar la tasa de cambio o con una dr&aacute;stica deflaci&oacute;n monetaria. Nos otorgaron cierto volumen de cr&eacute;dito y nos pidieron usar simult&aacute;neamente los reajustes cambiarios y las medidas sobre moneda y cr&eacute;dito para buscar que las compras externas se acomodaran a la oferta de cambio formado por la suma de las entradas ordinarias y de los nuevos pr&eacute;stamos. Pero no rechazaron un cierto grado de control de importaciones, aunque buscaron el m&aacute;ximo posible de liberalizaci&oacute;n y tambi&eacute;n un nivel de grav&aacute;menes arancelarios no excesivamente alto, argumentando que s&oacute;lo las posibilidades de competencia externa obligar&iacute;an a aumentar la eficiencia de los productores nacionales [...]</p>     <p align="justify">No resulta posible pronunciarse simple y llanamente en contra de una pol&iacute;tica que tiene tantos aspectos y matices y que admite la utilizaci&oacute;n de tantos instrumentos diversos. Nuestras ocasionales diferencias con algunas entidades financieras internacionales y con la AID se han presentado sobre los procedimientos, sobre el papel que debe desempe&ntilde;ar cada medida, la oportunidad de su aplicaci&oacute;n y la proporci&oacute;n en que todas ellas se deben combinar.</p>     <p align="justify">Como habremos de verlo m&aacute;s adelante, el gobierno puso fin al mercado libre con el control de cambios, dentro del marco del Convenio de Bretton Woods, y reforz&oacute; el control de importaciones para regular la demanda de divisas por este concepto. Respecto de la tasa de cambio, dio aplicaci&oacute;n a un sistema cuyas caracter&iacute;sticas estudiar&eacute; despu&eacute;s. Podr&iacute;amos resumir la actual posici&oacute;n colombiana as&iacute;:</p>     <p align="justify">Sin desconocer las ventajas que tiene la libertad de importar, queremos conservar un poder de control lo m&aacute;s amplio posible. Ante todo, porque sin ese poder de control se podr&iacute;an producir pasivos superiores a nuestras disponibilidades. Una situaci&oacute;n de esa clase nos dejar&iacute;a expuestos a caer en moratorias, a tener que aceptar cualesquiera condiciones que se nos quieran imponer para el otorgamiento de la ayuda financiera exterior, o bien a realizar s&uacute;bitos y dr&aacute;sticos reajustes, con devaluaciones masivas o medidas deflacionarias. Un panorama semejante a &eacute;ste se present&oacute; [...] en noviembre de 1966, y no deseamos que se nos presente de nuevo con los mismos dram&aacute;ticos caracteres y las mismas inc&oacute;modas presiones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Lo que de todo lo dicho se desprende es la conclusi&oacute;n de que un pa&iacute;s afectado por un desequilibrio estructural en su balanza de pagos no puede ni permitir la fuga de sus recursos escasos por el mantenimiento de la libertad en el movimiento de capitales ni prescindir del control de importaciones que le sirve para regular la futura demanda y orientar el empleo de las divisas disponibles conforme a sus planes de desarrollo. La pol&iacute;tica monetaria y de cr&eacute;dito lo mismo que los reajustes cambiarios son instrumentos &uacute;tiles para neutralizar desequilibrios accidentales y facilitar el manejo del desequilibrio estructural, sin tener ellos solos poder para corregirlo.</p>     <p align="justify">Examinemos ahora lo relativo a la correcci&oacute;n de ese desequilibrio por el crecimiento y diversificaci&oacute;n de las exportaciones.</p>     <p align="justify">Nadie duda que &eacute;ste tenga que ser el camino. No podemos razonablemente esperar, cualesquiera que sean las modificaciones que sobrevengan en el mercado del caf&eacute; con un mejor manejo del convenio mundial, aumentos importantes en los ingresos provenientes de la exportaci&oacute;n de ese producto [...]</p>     <p align="justify">Por otro lado, debemos recordar que el total de la deuda p&uacute;blica externa era a 30 de junio de 1966 de 1.039 millones de d&oacute;lares y el monto de su servicio en 1967 se ha calculado en m&aacute;s de 113 millones.</p>     <p align="justify">El m&aacute;s ligero examen de esas cifras y de las que muestran el crecimiento enorme de la poblaci&oacute;n colombiana, as&iacute; como el repaso de las consideraciones que antes me permit&iacute; hacer acerca de nuestras necesidades en materia de importaci&oacute;n para no paralizar el desarrollo nacional, nos hacen desembocar en la &uacute;nica soluci&oacute;n posible: hay que aumentar las otras exportaciones, r&aacute;pida, substancialmente.</p>     <p align="justify">El pa&iacute;s ha venido haciendo un esfuerzo considerable para lograr ese objetivo, sobre todo a partir de los est&iacute;mulos tributarios creados en 1959 [...] A pesar de todo, el crecimiento de las exportaciones menores registradas oficialmente compensa con amplitud, si se comparan las cifras de 1960 o 1961 con las de 1966, el mayor valor del servicio de la deuda externa. Aparte de eso, ha sido notoria la diversificaci&oacute;n, es decir, el aumento en el n&uacute;mero de productos exportados. Con todo, repito, se necesita un progreso mucho m&aacute;s substancial [...] El progreso posible depende de muchos factores: los precios y salidas en los mercados externos; la limitada capacidad de producci&oacute;n que s&oacute;lo gradualmente puede ensancharse; el tiempo que forzosamente tiene que transcurrir entre el momento en que se inician las inversiones y aquel en que comienza la producci&oacute;n [...] la falta de experiencia de Colombia como pa&iacute;s exportador; la encarnizada competencia internacional, etc. A algunos de esos puntos me referir&eacute; m&aacute;s adelante. Pero debo dedicar ahora un comentario detenido a la relaci&oacute;n entre el nivel de los precios internos, la tasa de cambio y el volumen de exportaciones.</p>     <p align="justify">Sin duda, la elevaci&oacute;n de la tasa de cambio constituye un est&iacute;mulo, siempre que est&eacute; rodeada de determinadas circunstancias. Sobre el particular consign&eacute; el a&ntilde;o pasado mis opiniones en un memorando que sirvi&oacute; de base para las negociaciones con las entidades financieras internacionales y donde puede leerse lo siguiente:</p>     <blockquote>      <p align="justify">El pa&iacute;s ya tiene establecidos sistemas de fomento de las llamadas exportaciones menores: el Plan Vallejo y los est&iacute;mulos tributarios. Estos &uacute;ltimos han sido, en nuestro concepto, factor importante para crear nuevos renglones de exportaci&oacute;n. Pero, desde luego, debe pensarse en una acci&oacute;n mucho m&aacute;s intensa y examinar si el nivel de precios interno permite a Colombia mantener una posici&oacute;n competitiva en art&iacute;culos que produzca con normal eficiencia, a la presente tasa de cambio, o si son indispensables mayores subsidios o una modificaci&oacute;n de la tasa cambiaria.</p>      <p align="justify">Es seguro que una devaluaci&oacute;n masiva (al 20%, por ejemplo), suministrar&iacute;a un est&iacute;mulo muy grande a las exportaciones de toda clase e inclusive a la reexportaci&oacute;n de art&iacute;culos que fueron importados a un cambio menor. Pero la misma magnitud indiscriminada del est&iacute;mulo, frente a una oferta no muy el&aacute;stica, contribuir&iacute;a al alza vertiginosa del nivel de precios interno. En esas condiciones no se crear&iacute;a una exportaci&oacute;n estable aunque &eacute;sta fuera transitoriamente remuneradora aun para productores ineficientes, pues las presiones para que se adoptaran medidas destinadas a evitar la carest&iacute;a interna ser&iacute;an muy grandes [...] Es bien sabido, por otra parte, que el est&iacute;mulo cambiario va perdiendo su eficacia en la medida en que el alza en el nivel general de precios interno va aumentando los costos de producci&oacute;n. Por ese camino se cae inevitablemente en una serie de depreciaciones monetarias competitivas y el prop&oacute;sito de evitarlas fue una de las principales razones para el establecimiento del Fondo Monetario Internacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El gobierno estima, pues, que la creaci&oacute;n de un est&iacute;mulo extraordinario, originado s&uacute;bitamente en una devaluaci&oacute;n masiva, no suministra bases estables para el fomento de una exportaci&oacute;n sana y se pagar&iacute;a al precio de los graves des&oacute;rdenes de toda clase que despertar&iacute;a el alza acelerada del nivel de precios interno.</p>      <p align="justify">Cosa bien distinta, como ya se advirti&oacute;, es mantener una posici&oacute;n competitiva, tomando en cuenta el nivel general de precios y los costos de producci&oacute;n de los dem&aacute;s pa&iacute;ses exportadores. Si el nivel de precios y salarios interno se torna comparativamente m&aacute;s alto que el de otros pa&iacute;ses exportadores, a una determinada relaci&oacute;n de cambio, debe buscarse una relaci&oacute;n m&aacute;s adecuada. Pero el problema hay que estudiarlo tomando primordialmente en cuenta las posibilidades de exportaci&oacute;n para cuya producci&oacute;n el pa&iacute;s presente alguna ventaja con razonable nivel de eficiencia. No pueden tomarse como punto de referencia ni los productos m&aacute;s depreciados en el mercado mundial ni los costos del productor ineficiente. Tal cosa equivaldr&iacute;a a fomentar artificialmente la exportaci&oacute;n a expensas de devaluaciones competitivas que tendr&iacute;an seguramente que ser cada vez m&aacute;s frecuentes.</p> </blockquote>     <p align="justify">La pol&iacute;tica as&iacute; expuesta inspir&oacute; el sistema cambiario reglamentado por el Decreto 444 de 1967 (mayo 22), que ser&aacute; objeto de detenido an&aacute;lisis. No podemos desconocer que a mediados del pasado a&ntilde;o el alza de los costos internos, frente a la estabilidad de la tasa de cambio vigente para las exportaciones menores, iba desmejorando progresivamente nuestra posici&oacute;n competitiva como exportadores. En ciertos casos eso se intentaba remediar fijando bajos precios de reintegro y permitiendo que parte del valor real de las exportaciones se vendiera en el mercado libre. Pero ese sistema resultaba inconveniente por lo discriminatorio y porque substra&iacute;a de la balanza comercial recursos que normalmente deben ir a ella. El r&eacute;gimen del Decreto 444, suficientemente el&aacute;stico para permitirnos alcanzar una posici&oacute;n competitiva sin bruscos sacudimientos, est&aacute; libre de esas fallas.</p>     <p align="justify">No est&aacute; por dem&aacute;s insistir en la importancia que para el fomento de las exportaciones menores tiene el mantenimiento de la mayor estabilidad posible en los costos internos. Hay una estrecha relaci&oacute;n entre estos costos y la posibilidad de acrecer la exportaci&oacute;n. Si las pol&iacute;ticas monetaria, de cr&eacute;dito y salarial inflan los precios y costos internos no se podr&aacute; exportar sin reajustar el cambio con sucesivas devaluaciones. Y &eacute;ste no es un m&eacute;todo sano ni de resultados estables. Lo que nos muestra la experiencia de los grandes pa&iacute;ses exportadores es que para poder acrecer sus ventas al extranjero vigilan cuidadosamente los costos de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, para completar la enumeraci&oacute;n de los factores que deben tenerse en cuenta en el manejo de la pol&iacute;tica de exportaciones, debo recordar que es relativamente considerable el porcentaje de insumos importados que entra en nuestras exportaciones menores. Las devaluaciones del peso tienen por lo tanto respecto de las que en ese caso se encuentran, un reflejo directo sobre los costos y m&aacute;s inmediato, naturalmente, del indirecto resultante de los cambios en el nivel general de precios interno.</p>     <p align="justify">Otro aspecto del desequilibrio estructural de la balanza de pagos es el relacionado con el movimiento de capitales extranjeros. Debemos considerar separadamente el caso del petr&oacute;leo y el de las inversiones directas en otras industrias.</p>     <p align="justify">Se ha afirmado mucho en los c&iacute;rculos internacionales que Colombia no ha sabido crear suficientes est&iacute;mulos a la inversi&oacute;n petrolera y que, por el contrario, su r&eacute;gimen de cambios internacionales la desalienta. Se dice, adem&aacute;s, que, a juzgar por los resultados obtenidos hasta el momento, la producci&oacute;n petrolera es costosa relativamente a otras &aacute;reas del mundo y hasta se llega a afirmar que somos un pa&iacute;s marginal en el mercado del combustible.</p>     <p align="justify">No ser&iacute;a razonable que el gobierno se abstuviera de examinar todas esas argumentaciones por el aspecto de la balanza de pagos y tambi&eacute;n por otros muchos que interesan a la econom&iacute;a nacional y al tesoro p&uacute;blico. Por lo tanto, con el se&ntilde;or Ministro de Minas y Petr&oacute;leos he dedicado tiempo considerable al estudio del problema. Voy a comentar ahora el tema cambiario, dejando para m&aacute;s adelante el examen de otras facetas de tan compleja materia.</p>     <p align="justify">Al escudri&ntilde;ar cuidadosamente el movimiento de los mercados de cambio, cuando los agudos momentos de la crisis que culmin&oacute; en noviembre del a&ntilde;o pasado, hallamos que la afirmaci&oacute;n referente al desaliento que para nuevas inversiones en la industria causaba el r&eacute;gimen entonces vigente no correspond&iacute;a a la realidad. En efecto, aunque la Ley 1. a de 1959 reafirm&oacute; para las compa&ntilde;&iacute;as petroleras la obligaci&oacute;n de vender al Banco de la Rep&uacute;blica, a una tasa especial, todas las divisas que trajeran con destino a los gastos de explotaci&oacute;n y exploraci&oacute;n, lo cierto es que la mayor parte de las inversiones en exploraci&oacute;n y tambi&eacute;n las hechas en oleoductos o refiner&iacute;as se hac&iacute;an con el producto de divisas vendidas en el mercado libre de cambio, es decir, a una tasa superior en m&aacute;s del doble a la fijada para las ventas al Banco de la Rep&uacute;blica. Se apelaba, en lo que toca con exploraciones, al expediente [...] de contratarlas con compa&ntilde;&iacute;as de servicios. Eran estas, por lo tanto, y no las compa&ntilde;&iacute;as petroleras mismas, las que tra&iacute;an las divisas y las cambiaban en el mercado libre.</p>     <p align="justify">Las estad&iacute;sticas que muestran el ingreso de divisas para petr&oacute;leos no corresponden, pues, a la realidad ni se pueden tomar como &iacute;ndice de la mayor o menor actividad con que se adelanten las exploraciones en busca de nuevos campos petroleros. De otro lado, no puede desconocerse que, a medida que se elevaba la tasa de cambio, tanto en el mercado de certificados como en el libre, la se&ntilde;alada para las divisas petroleras aparec&iacute;a como anormal y discriminatoria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como se habr&aacute; de ver m&aacute;s adelante, el Decreto 444 de 1967 regulariz&oacute; por algunos aspectos la confusa situaci&oacute;n arriba descrita. Con todo, subsisten problemas que el gobierno est&aacute; examinando con audiencia de los inversionistas. Hay actualmente un clima de cordial cooperaci&oacute;n que puede producir frutos si, como lo espero, al &aacute;nimo desprevenido con que el gobierno estudia las observaciones de las compa&ntilde;&iacute;as corresponden &eacute;stas dando debida consideraci&oacute;n a los intereses permanentes del pa&iacute;s y a las circunstancias particularmente dif&iacute;ciles del momento actual.</p>     <p align="justify">No tengo dudas sobre la conveniencia de que el inter&eacute;s privado siga desarrollando la industria petrolera. El capital nacional no tiene capacidad para hacerla progresar debidamente. Ecopetrol, sola o mediante la celebraci&oacute;n de contratos especiales con empresas particulares, puede operar sobre una parte de las zonas petrol&iacute;feras: pero su acci&oacute;n tiene un l&iacute;mite y, adem&aacute;s, ya hay muchas concesiones amparadas por compromisos contractuales. De la misma manera es necesario fomentar la b&uacute;squeda y explotaci&oacute;n de gas, cuyo consumo como combustible o como materia prima de la industria petroqu&iacute;mica est&aacute; aumentando aceleradamente.</p>     <p align="justify">Las inversiones directas extranjeras pueden ser tambi&eacute;n deseables en otros ramos de la producci&oacute;n, sobre todo cuando la naturaleza de &eacute;sta demanda grandes capitales que el ahorro nacional no est&aacute; en capacidad de proveer o cuando un determinado desarrollo exige t&eacute;cnicas complicadas a las que ser&iacute;a sobremanera dif&iacute;cil tener acceso, o, en fin, cuando median especiales condiciones para vender en los mercados externos. Pero Colombia ha carecido de una verdadera pol&iacute;tica sobre la inversi&oacute;n extranjera. Conviene estructurarla, como comienza a hacerlo el gobierno [...]</p>     <p align="justify">En general, convendr&iacute;a que la inversi&oacute;n extranjera se asociara al capital colombiano. Hace algunos a&ntilde;os prim&oacute; esa tendencia que despu&eacute;s se ha debilitado bastante y debe reconocerse que la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de la f&oacute;rmula no ha sido en muchos casos satisfactoria para los nacionales porque no han existido en el inversionista for&aacute;neo esp&iacute;ritu de igualdad, el deseo de mantener t&eacute;rminos equitativos para el empleo de personal, la constituci&oacute;n de reservas y la distribuci&oacute;n de utilidades, ni el respeto a la primac&iacute;a del inter&eacute;s nacional en ciertos problemas como el de la apertura de mercados de exportaci&oacute;n. Pero estas fallas no son generales y es posible crear otra atm&oacute;sfera para el funcionamiento de sociedades mixtas.</p>     <p align="justify">No es deseable para el pa&iacute;s que una gran parte de sus industrias est&eacute; controlada por intereses extranjeros. Eso dar&iacute;a a su econom&iacute;a caracteres colonialistas, con malas consecuencias de orden pol&iacute;tico y tambi&eacute;n de orden econ&oacute;mico. Ya muchos estudiosos de la realidad latinoamericana han llamado la atenci&oacute;n sobre lo excesivo de la carga que impone al balance de pagos de los pa&iacute;ses en desarrollo la transferencia de dividendos y de otras sumas a favor de los accionistas extranjeros o de las llamadas “casas matrices”. El pago del servicio del capital resulta excesivamente gravoso, sin contar otros renglones como los que corresponden a regal&iacute;as, no siempre justificadas, pagos convencionales por servicios t&eacute;cnicos y recargos en el aprovisionamiento de materias primas y bienes intermedios [...]</p>     <p align="justify">Es m&aacute;s deseable, en principio, que el flujo de capital internacional se produzca en forma de pr&eacute;stamos a largo plazo y de bajo inter&eacute;s con destino no s&oacute;lo al sector p&uacute;blico sino al sector privado nacional. La creaci&oacute;n del Fondo de Inversiones Privadas del Banco de la Rep&uacute;blica representa un paso muy importante en esa direcci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Otro aspecto interesante es el que se relaciona con los capitales colombianos que se transfirieron al exterior y con la necesidad de impedir la exportaci&oacute;n de recursos nacionales que no est&eacute; justificada por las conveniencias de nuestra pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Al comentar el Decreto 444 veremos tambi&eacute;n lo que sobre estos particulares se dispone y c&oacute;mo la repatriaci&oacute;n de capitales ha desempe&ntilde;ado a partir de noviembre de 1966 un papel importante en el mejoramiento de la posici&oacute;n financiera del pa&iacute;s.</p>     <p align="justify">La reglamentaci&oacute;n del movimiento de capitales ser&aacute; conveniente a largo plazo para corregir las fallas estructurales del balance de pagos, o, por el contrario, como sostienen algunos, &iquest;s&oacute;lo un r&eacute;gimen de total libertad puede generar ese efecto? Yo me inclino decididamente por la reglamentaci&oacute;n tomando en cuenta no s&oacute;lo el problema del balance de pagos sino otros aspectos. Lo importante es que la reglamentaci&oacute;n est&eacute; concebida en t&eacute;rminos equitativos y sea suficientemente el&aacute;stica para cobijar la gran variedad de situaciones que pueden presentarse. Creo que la expedida tiene esas caracter&iacute;sticas y por ello me atrevo a pensar, contra los pron&oacute;sticos pesimistas de algunos, probablemente inspirados en el deseo de ejercer presi&oacute;n contra la pol&iacute;tica oficial, que el movimiento de capitales ser&aacute; en el futuro un factor francamente positivo para el balance de pagos.</p>     <p align="justify">Expuestos as&iacute; los principales aspectos que con el presente desequilibrio estructural de ese balance se relacionan, es tiempo de que informe al Congreso sobre la crisis cambiaria que a partir del segundo semestre del a&ntilde;o pasado agudiz&oacute; la situaci&oacute;n y sobre el uso de las autorizaciones extraordinarias de que, para conjurarla, me revistieron las c&aacute;maras.</p>     <p align="justify">Al comenzar este cap&iacute;tulo [...] indiqu&eacute; que para la importaci&oacute;n se hab&iacute;an clasificado las mercanc&iacute;as en dos grupos: el preferencial y el ordinario. La diferencia entre las respectivas tasas de cambio equival&iacute;a al 50% de la preferencial y esa circunstancia provocaba, l&oacute;gicamente, una gran presi&oacute;n para importar las mercanc&iacute;as que a &eacute;l pertenec&iacute;an, presi&oacute;n que se intensificaba por la convicci&oacute;n general de que un estado de cosas semejante no pod&iacute;a ser duradero, y porque el gobierno iba trasladando gradualmente las mercanc&iacute;as al turno ordinario. Frente a una demanda anormal, se apelaba para contenerla al sistema de licencia previa y se practicaba el procedimiento de permitir la importaci&oacute;n a la tasa del grupo ordinario cuando la licencia se negaba para el preferencial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El gobierno estim&oacute; necesario reformar el sistema eliminando un privilegio que de todas maneras iba a desaparecer en plazo m&aacute;s o menos breve. Al hacerlo derog&oacute; el requisito de la licencia previa para los respectivos productos. Esta &uacute;ltima medida se juzg&oacute; conveniente para compensar el mayor costo con la libertad de importaci&oacute;n. No obstante la brusca alza del cambio, se registraron pedidos de las mercanc&iacute;as liberadas por cuant&iacute;a anormalmente grande. La causa de este fen&oacute;meno puede haber sido la de que bajo el r&eacute;gimen de licencias los inventarios hubieran bajado en exceso y fuera necesario reemplazarlos. Pero es tambi&eacute;n probable que los importadores se movieran bajo el convencimiento de que el r&eacute;gimen de liberaci&oacute;n no podr&iacute;a mantenerse por mucho tiempo. No excluyo tampoco la posibilidad de que la abolici&oacute;n de la licencia se utilizara para sobrefacturar ciertos productos; al menos en algunos casos pudo comprobarse que se hab&iacute;a recurrido a ese fraude.</p>     <p align="justify">La medida, con todo lo que pudo haber tenido de err&oacute;nea, nos dej&oacute; valiosas experiencias. En primer lugar, la de que con respecto a muchos productos una devaluaci&oacute;n, aun considerable, no sirve de freno a las importaciones. En segundo lugar, se vio claro que, cuando las condiciones generales del mercado de cambio no son muy amplias y despejadas, el temor de que la libertad no pueda mantenerse empuja a importar m&aacute;s aceleradamente y en mayores cantidades.</p>     <p align="justify">Hab&iacute;a yo manifestado desde un comienzo a representantes de organismos financieros internacionales y del gobierno norteamericano, partidarios todos del r&eacute;gimen de liberaci&oacute;n, que s&oacute;lo la seguridad de que el pa&iacute;s iba a contar con suficientes recursos de cambio podr&iacute;a impedir un excesivo registro de pedidos para ensanchar los inventarios. En ausencia de esa seguridad se har&iacute;an importaciones demasiado abundantes a fin de cubrirse contra la reintroducci&oacute;n de las restricciones o contra una posible devaluaci&oacute;n. Por eso el gobierno solicit&oacute; y le fue aceptado que las negociaciones para un nuevo pr&eacute;stamo de programa [...] se adelantaran sin demora, lo mismo que las relacionadas con la concesi&oacute;n [...] de un nuevo <i>stand-by</i>.</p>     <p align="justify">Pronto fue claro para los miembros del gobierno que no se quer&iacute;a proceder con la celeridad en un principio prometida. Mediaba la circunstancia de que precisamente desde comienzos de agosto comenzaron a presentarse graves perturbaciones en el mercado cafetero. Con una cosecha muy abundante y con un mercado competido, la Federaci&oacute;n se estaba viendo obligada a adquirir y retener fuertes cantidades de grano. Al proceder as&iacute;, aumentaba sus pasivos interno y externo [...]</p>     <p align="justify">El hecho de que el desequilibrio estructural de la balanza viniera a agudizarse as&iacute; no aceler&oacute; la ayuda financiera externa, como era natural esperarlo, sino que la retard&oacute;. Se nos hizo saber que la Carta de Intenci&oacute;n, documento destinado a demandar el <i>stand-by</i> y donde se expone la pol&iacute;tica financiera que el gobierno solicitante se propone seguir durante el t&eacute;rmino de utilizaci&oacute;n del cr&eacute;dito, deb&iacute;a estar precedida de una devaluaci&oacute;n del peso y contener la promesa de realizar otras sucesivas si en ciertos plazos reducidos las reservas de oro y divisas no alcanzaban determinadas metas, lo que, obviamente, era imposible por la situaci&oacute;n cafetera y el enorme pasivo comercial que la liberalizaci&oacute;n de importaciones hab&iacute;a contribuido a acrecer. Resultaba obvio que un compromiso de esa clase, de llegar a ser conocido, precipitar&iacute;a la demanda de divisas tanto en el mercado de los certificados como en el mercado libre. Yo, por mi parte, nunca consider&eacute; posible constituirme en copart&iacute;cipe de un secreto tan peligroso. M&aacute;s tarde nos fue dado saber que desde un comienzo las entidades financiadoras hab&iacute;an resuelto condicionar su ayuda a una devaluaci&oacute;n masiva o al compromiso de sucesivas devaluaciones autom&aacute;ticas. Pero tan radical resoluci&oacute;n s&oacute;lo se nos comunic&oacute; tard&iacute;amente, cuando la crisis cambiaria hab&iacute;a alcanzado muy agudas caracter&iacute;sticas. La misma noche en que obtuve la confirmaci&oacute;n oficial de esa inesperada actitud, el gobierno redact&oacute; y se aprob&oacute; en consejo de ministros el Decreto legislativo n&uacute;mero 2867 (noviembre 29), que suspendi&oacute; el mercado libre de oro y divisas, orden&oacute; denunciar ante la divisi&oacute;n de registro de cambios de la Superintendencia de Comercio Exterior las divisas pose&iacute;das por entidades o personas privadas y dio a la Junta Monetaria la facultad de determinar el orden de prelaci&oacute;n en los pagos al extranjero, consagrando preferencia para las obligaciones a cargo del Banco de la Rep&uacute;blica, la naci&oacute;n, los departamentos y municipios, la Federaci&oacute;n de Cafeteros y los establecimientos p&uacute;blicos. Termin&oacute; as&iacute; el funcionamiento del cambio libre creado de manera irregular por los decretos 1901 de 1953 y 1372 de 1955.</p>     <p align="justify">En memorando escrito a comienzo de 1967, repet&iacute;, para que se transmitieran a los organismos financieros internacionales, las razones de la pol&iacute;tica adoptada por el gobierno. A ese memorando pertenecen los siguientes apartes:</p>     <blockquote>      <p align="justify">No considera el gobierno que bajo las condiciones creadas por la presente aguda crisis cambiaria y el deterioro del mercado cafetero sea lo m&aacute;s conveniente proceder a devaluar de nuevo la divisa nacional. La devaluaci&oacute;n realizada entre septiembre de 1965 y agosto de 1966 fue de un 50% (el cambio del d&oacute;lar pas&oacute; para todas las importaciones de US $9 a US $13,50) y a eso debe sumarse el efecto de las alzas en el arancel de aduanas y el del impuesto a las ventas sobre art&iacute;culos importados. En el clima sicol&oacute;gico colombiano y dentro de la estructura de nuestra econom&iacute;a, una devaluaci&oacute;n de esa magnitud no pod&iacute;a menos de contribuir a engendrar alzas considerables en el nivel general de precios internos. Esas alzas, aunque muy grandes, no han sido mayores debido a la relativa abundancia creada por el gran volumen de importaciones, el cual estuvo, a su vez, facilitado por la pol&iacute;tica de liberaci&oacute;n y la abundancia de recursos externos de diversas fuentes. En las circunstancias actuales, al efecto sicol&oacute;gico de una nueva devaluaci&oacute;n sobre el nivel general de precios se sumar&iacute;a la perspectiva de una restricci&oacute;n inevitable en la oferta de bienes externos.</p>      <p align="justify">Cree, adem&aacute;s, el gobierno que, dada la situaci&oacute;n cafetera y habida cuenta de otros factores, tales como el conocimiento ya muy generalizado de las dificultades cambiarias, el papel que desempe&ntilde;&oacute; el a&ntilde;o pasado el endeudamiento a corto plazo, tanto por parte de los particulares como por parte del Banco de la Rep&uacute;blica y de la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros; el estado de las reservas del banco y las modalidades de otorgamiento de los pr&eacute;stamos externos, etc., no se podr&iacute;a mantener el anterior sistema cambiario con plena convertibilidad para todas las transacciones corrientes y la existencia del mercado libre sino mediante una devaluaci&oacute;n masiva. Se nos ha sugerido que esta tendr&iacute;a que elevar el valor del d&oacute;lar a no menos de US $20 y ello no parece improbable, dado el momento de excepcional anormalidad actual. Una devaluaci&oacute;n de esa magnitud, realizada apenas cuatro meses despu&eacute;s de haber culminado otra superior al 50% nos enfrentar&iacute;a a una serie de problemas tremendamente graves.</p> </blockquote>     <p align="justify">Despu&eacute;s de explicar algunos de esos problemas, el memorando continuaba as&iacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <p align="justify">Estas consideraciones y otras de no menor importancia le dan al gobierno la convicci&oacute;n de que realizar una devaluaci&oacute;n masiva bajo las actuales circunstancias equivaldr&iacute;a a desatar un vertiginoso movimiento inflacionario. La situaci&oacute;n escapar&iacute;a fatalmente al control oficial y se presentar&iacute;an presiones simult&aacute;neas en todos los frentes: en el del cr&eacute;dito bancario, entre otras cosas por el tremendo aumento del valor en moneda legal del pasivo externo de los importadores; en el cafetero, por las razones que ya se explicaron y, naturalmente, en el salarial.</p>      <p align="justify">La demanda de cr&eacute;dito nuevo para el pago del pasivo comercial ir&iacute;a en mengua del destinado a aumentar la producci&oacute;n, con lo cual tambi&eacute;n se agravar&iacute;a el desequilibrio.</p>      <p align="justify">En las actuales circunstancias la devaluaci&oacute;n no facilitar&iacute;a la estabilizaci&oacute;n interna a nuevos niveles, sino acelerar&iacute;a la inflaci&oacute;n.</p>      <p align="justify">Por estas razones no parece l&oacute;gico que se coloque al gobierno en la alternativa de afrontar todos esos riesgos pol&iacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos, tras una grave merma en su autoridad y en su prestigio, o verse privado abruptamente de la cooperaci&oacute;n financiera exterior.</p> </blockquote>     <p align="justify">A esas explicaciones de su conducta acompa&ntilde;&oacute; el gobierno la enunciaci&oacute;n de su pol&iacute;tica, precedida de esta declaraci&oacute;n:</p>     <blockquote>      <p align="justify">En concepto del gobierno, los planes de desarrollo econ&oacute;mico y el proceso de correcci&oacute;n del desequilibrio estructural de la balanza de pagos deben adelantarse bajo un marco institucional y bajo precauciones que impidan un acelerado proceso inflacionario y graves conmociones sociales y pol&iacute;ticas.</p> </blockquote>     <p align="justify">El gobierno no interrumpi&oacute; las negociaciones financieras, las cuales pasaron pronto a nuevo plano, con una muy activa cooperaci&oacute;n del Banco de Reconstrucci&oacute;n y Fomento y mejor comprensi&oacute;n de nuestros puntos de vista tanto por parte del Fondo Monetario Internacional como de la AID. El acuerdo con el Fondo era, por supuesto, fundamental y constitu&iacute;a una condici&oacute;n para las otras financiaciones. Como es sabido tuvimos la fortuna de que nuestros planes fueran aceptados por dicho organismo. De este recibimos un cr&eacute;dito bajo el sistema compensatorio establecido para los casos en que se registra baja en el valor de las exportaciones de un pa&iacute;s miembro, y luego se nos extendi&oacute; un nuevo cr&eacute;dito de <i>stand-by</i>. Las negociaciones con la AID resultaron, por su misma naturaleza, m&aacute;s laboriosas y los t&eacute;rminos que se pactaron en definitiva se apartan, en cuanto al tiempo cubierto por el pr&eacute;stamo de programas y en cuanto a su cuant&iacute;a, de nuestras solicitudes iniciales.</p>     <p align="justify">Poco despu&eacute;s de expedido el Decreto legislativo 2867, noviembre 29, solicit&eacute; del Congreso que se me confirieran facultades extraordinarias para regular por medio de un estatuto de vigencia permanente el r&eacute;gimen cambiario y de comercio exterior. Se present&oacute; en la C&aacute;mara de Representantes una propuesta muy amplia, que no tuvo acogida. Posteriormente el gobierno llev&oacute; a la consideraci&oacute;n del Congreso el proyecto de facultades precisas y <i>pro tempore</i> que, con algunas modificaciones, se convirti&oacute; en la Ley 6.&ordf; de 1967 y, en ejercicio de los poderes en ella contemplados, se expidi&oacute; el Decreto-Ley 444 de 1967 (marzo 22) “sobre r&eacute;gimen de cambios internacionales y comercio exterior”.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
