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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA REGULACIÓN DE TARIFAS EN EL SECTOR DE LA SALUD EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article studies the tariff regulation of the Colombian Health Sector. The aim of regulation is to avoid a price war that could produce quality reductions. It presents the background of price regulation and the health sector tariff system. Using regulation and industrial organization theories, this paper analyses the efficiency of regulation and its implementation problems.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA REGULACI&Oacute;N DE TARIFAS EN EL SECTOR DE LA SALUD EN COLOMBIA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>TARIFF REGULATION IN THE COLOMBIAN HEALTH SECTOR</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>David Bardey</i>*    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Ram&oacute;n Casta&ntilde;o</i>**</p>     <p align="justify">* Doctor en Econom&iacute;a, profesor de la Universidad del Rosario y GREMAQ, University of Toulouse 1, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:david.bardey@urosario.edu.co">david.bardey@urosario.edu.co</a>    <br> ** Doctor en Pol&iacute;ticas de Salud, profesor de la Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:ramon.castano@urosario.edu.co">ramon.castano@urosario.edu.co</a> Los autores agradecen los comentarios de un revisor an&oacute;nimo que permitieron mejorar algunos aspectos del art&iacute;culo. Toda omisi&oacute;n o error es responsabilidad de los autores. Fecha de recepci&oacute;n: 23 de febrero de 2007, fecha de modificaci&oacute;n: 30 de marzo de 2007, fecha de aceptaci&oacute;n: 10 de agosto de 2007.</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>[Palabras clave: regulaci&oacute;n, sector salud, Colombia; JEL: I18]</p>     <p>Este art&iacute;culo estudia la regulaci&oacute;n de las tarifas en el sector de la salud en Colombia. El objetivo de la regulaci&oacute;n es evitar una guerra de precios que lleve a la disminuci&oacute;n de la calidad. Se presentan los antecedentes de la regulaci&oacute;n de precios y los esquemas de tarifas del sector de la salud. Utilizando las herramientas de la teor&iacute;a de la regulaci&oacute;n y de la organizaci&oacute;n industrial se analiza la eficiencia de la regulaci&oacute;n y algunos de sus problemas de implementaci&oacute;n.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>[Key words: regulation, health sector, Colombia; JEL: I18]</p>     <p>This article studies the tariff regulation of the Colombian Health Sector. The aim of regulation is to avoid a price war that could produce quality reductions. It presents the background of price regulation and the health sector tariff system. Using regulation and industrial organization theories, this paper analyses the efficiency of regulation and its implementation problems.</p> <hr>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Desde hace varios a&ntilde;os se discute la conveniencia de fijar pisos a las tarifas que los administradores de planes de beneficios (APB) pagan por los servicios que prestan las IPS. Las consecuencias de esta medida merecen un an&aacute;lisis cuidadoso, al cual pretende contribuir esta nota.</p>     <p align="justify">El objetivo expl&iacute;cito de la regulaci&oacute;n de tarifas es evitar una guerra de precios que lleve a que los prestadores comprometan la calidad en su af&aacute;n de ofrecer precios m&aacute;s bajos que sus competidores. Si un prestador decidiera mantener sus est&aacute;ndares de calidad con los precios resultantes de la guerra de precios tendr&iacute;a p&eacute;rdidas, pues los precios del mercado no alcanzar&iacute;an a cubrir los costos. Tambi&eacute;n se podr&iacute;a decir que un objetivo impl&iacute;cito de la regulaci&oacute;n de tarifas es transferir rentas a los prestadores, si el piso se establece de tal manera que los precios cubran los costos de producci&oacute;n y generen excedentes. Este objetivo impl&iacute;cito incentivar&iacute;a la entrada de nuevos productores<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>, atra&iacute;dos por las rentas que pueden obtener.</p>     <p align="justify">A continuaci&oacute;n se presentan los antecedentes de la regulaci&oacute;n de precios y los esquemas de tarifas del sector salud, luego se analizan dos objetivos: evitar p&eacute;rdidas o transferir rentas, y mantener la calidad.</p>     <p align="justify"><b>ANTECEDENTES</b></p>     <p align="justify">La regulaci&oacute;n de tarifas de servicios de salud ha sido escasa en Colombia. Sus primeros hitos son el manual de tarifas del ISS y el manual del SOAT, que aparecieron a finales de los ochenta y comienzos de los noventa. Como acto regulador del gobierno, el manual del SOAT fij&oacute; las tarifas de las intervenciones, actividades y procedimientos que prestan las instituciones de salud en casos de accidentes de tr&aacute;nsito, que son reembolsadas por las p&oacute;lizas del seguro obligatorio de accidentes de tr&aacute;nsito o por el Fosyga. Este manual se ha venido actualizando y hoy se utiliza para este tipo de servicios. Por su parte, el manual del ISS, como acci&oacute;n reguladora de una entidad del gobierno, establec&iacute;a los precios a los que pagar&iacute;a los servicios de salud que prestan instituciones externas a los afiliados a esta instituci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Estos manuales se convirtieron en referencia para las negociaciones entre terceros pagadores (EPS, ARS, etc.) e IPS, desde que empezaron a operar en 1995. Pero a partir de entonces fue claro que s&oacute;lo se aplicaban como herramienta reguladora de los eventos asociados con accidentes de tr&aacute;nsito o servicios al ISS, para el resto eran una simple referencia para negociar descuentos de diversa &iacute;ndole bajo la modalidad de pago por evento o <i>fee-for-service</i>. Las unidades de valor relativo que se usaban para estimar el precio de los procedimientos quir&uacute;rgicos y de otro tipo se basaban en consensos y apreciaciones cualitativas, no en un estudio detallado como el que se realiz&oacute; para Medicare (Hsiao et al., 1988).</p>     <p align="justify">La competencia entre prestadores por obtener los contratos de los pagadores llev&oacute; a una guerra de precios en la segunda mitad de los noventa, que a&uacute;n contin&uacute;a. Esta guerra de precios ha agravado los temores de que, en su af&aacute;n de competir, los prestadores empiecen a comprometer la calidad (Pati&ntilde;o, 1999). Puesto que la calidad t&eacute;cnica no es totalmente observable para el paciente, un prestador abusivo se puede arriesgar a reducirla sin un alto riesgo de perder participaci&oacute;n en el mercado, al menos en el corto plazo (Wagner, 2004).</p>     <p align="justify">Ante el temor de comprometer la calidad, los prestadores han propuesto desde hace varios a&ntilde;os un manual de pisos tarifarios por debajo de los cuales no se podr&aacute;n negociar contratos de pago por evento. Obviamente, los APB se oponen a la adopci&oacute;n de tal manual, pues no les permite obtener precios m&aacute;s bajos como resultado de la guerra de precios entre prestadores.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s del mecanismo de pago por evento, en Colombia se utilizan otras formas de pago, como la capitaci&oacute;n y el pago por paquetes. En los pagos por capitaci&oacute;n se incluye la capitaci&oacute;n integral, que contempla todos los servicios de nivel I a III, y aunque tom&oacute; fuerza a finales de los noventa, fue prohibida por el Decreto 050 de 2003, que la limit&oacute; a un m&aacute;ximo de dos niveles de complejidad. Pero esto no impidi&oacute; que se desarrollaran mecanismos m&aacute;s detallados de capitaci&oacute;n para ciertos servicios, surgiendo as&iacute; una amplia variedad de contenidos y sus respectivas primas mensuales, incluso para el alto costo. El pago por paquetes tambi&eacute;n evolucion&oacute; r&aacute;pidamente, dada la experiencia de los paquetes que inclu&iacute;an los manuales ISS y SOAT. Estos manuales inclu&iacute;an los “conjuntos de atenci&oacute;n integral” y fijaban un precio para cada conjunto.</p>     <p align="justify"><b>AN&Aacute;LISIS DE LA REGULACI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esta secci&oacute;n analiza los objetivos expl&iacute;citos e impl&iacute;citos (o al menos los que aparecen como consecuencia de la regulaci&oacute;n) utilizando las herramientas de la teor&iacute;a de la regulaci&oacute;n y la organizaci&oacute;n industrial.</p>     <p align="justify"><b>E<small>VITAR P&Eacute;RDIDAS AL SECTOR HOSPITALARIO Y TRANSFERIRLE RENTAS</small></b></p>     <p align="justify">La regulaci&oacute;n de tarifas, especialmente la restricci&oacute;n por pisos, parece ineficiente pues limita el funcionamiento normal de la competencia. Es claro que cuanto m&aacute;s se aproxime la competencia al modelo de competencia perfecta, m&aacute;s factible es el logro de la eficiencia, pues los productores eligen producir un volumen &oacute;ptimo de bienes o servicios, de modo que el costo marginal sea igual al costo promedio<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p align="justify">Pero tambi&eacute;n es claro que el sector hospitalario tiene varias particularidades que lo alejan de la competencia perfecta. Para efectos de este an&aacute;lisis se destacan dos de ellas: los hospitales enfrentan compradores con alto poder de negociaci&oacute;n, los APB; y tienen rendimientos crecientes, al menos hasta cierto nivel de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify">En cuanto a la primera particularidad, la posici&oacute;n negociadora es muy diferente a la que se observa en la relaci&oacute;n entre el hospital y el paciente, en la cual la demanda es dispersa y hay una amplia asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n frente al prestador. Por consiguiente, es necesario tener en cuenta la din&aacute;mica de los mercados de salud y las coberturas de aseguramiento (Diamond, 1992). Entre estos dos actores (prestadores y APB) existe una estructura de oligopolio bilateral (Gaynor y Vogt, 2001, y Eggleston et al., 2001). En t&eacute;rminos de organizaci&oacute;n industrial, este oligopolio bilateral se aproxima m&aacute;s a una situaci&oacute;n de oligopsonio, puesto que el poder de negociaci&oacute;n del APB es mayor que el del prestador<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. La competencia entre prestadores hace que los precios tiendan a converger hacia los costos marginales.</p>     <p align="justify">Con respecto a la segunda particularidad, es necesario tener en cuenta que los rendimientos marginales no crecen monot&oacute;nicamente sino que empiezan a disminuir a partir de cierto punto, de modo que el costo marginal empieza a crecer. Por ello las implicaciones de una tarifa regulada son distintas dependiendo de que el hospital produzca a un nivel en el que el costo marginal es decreciente o creciente. En la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> se observa esta situaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Relaci&oacute;n entre costo marginal (CM) y costo promedio (CP)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a14g1.jpg"></p>     <p align="justify">El precio ideal ser&iacute;a el que corresponde al punto E, donde el costo marginal (CM) es igual al costo promedio (CP), lo que corresponde al equilibrio de largo plazo en un mercado de competencia perfecta: la igualdad entre precio y costo marginal asegura la eficiencia econ&oacute;mica, y la igualdad con el costo promedio garantiza que los proveedores no generen p&eacute;rdidas. A la derecha de E, CM &gt; CP. Para cualquier nivel de producci&oacute;n superior al del punto E hay rendimientos decrecientes a escala. A l a izquierda de E, hay rendimientos crecientes a escala, y CM &lt; CP. Si el precio &oacute;ptimo es aquel que refleja el costo marginal, todo precio que implique CM &gt; CP implicar&iacute;a una transferencia de rentas del APB al hospital, pues &eacute;ste est&aacute; produciendo a niveles superiores al punto E. Pero si est&aacute; produciendo a niveles inferiores a E, fijar un precio igual al costo marginal generar&iacute;a p&eacute;rdidas pues no alcanzar&iacute;a a cubrir sus costos totales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De aqu&iacute; se deduce que s&oacute;lo tendr&iacute;a sentido introducir una tarifa regulada si CM &lt; CP. Pero si se introduce cuando CM &gt; CP, la transferencia de rentas implica que la regulaci&oacute;n es un asunto de elecci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s que econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify">Por eso, este an&aacute;lisis se concentra en la situaci&oacute;n en que a CM &lt; CP. Para evitar que los hospitales tengan p&eacute;rdidas, la regulaci&oacute;n &oacute;ptima o de primer rango es muy conocida: dejar la tarifa igual al costo marginal: P = CM, y reembolsarles sus costos fijos: T = CF.</p>     <p align="justify">Por tanto, una regulaci&oacute;n por pisos puede ser vista como un alejamiento de esta situaci&oacute;n de primer rango, pues la tarifa se aleja del costo marginal. Pero para rembolsar los costos fijos de los hospitales hay que aumentar los impuestos para obtener los recaudos necesarios. Adem&aacute;s, los prestadores pertenecen a los sectores p&uacute;blico y privado. Puesto que los fondos p&uacute;blicos tambi&eacute;n tienen costo<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>, esta regulaci&oacute;n puede generar altas ineficiencias. Por otra parte, este costo es especialmente alto en los pa&iacute;ses en desarrollo (Laffont, 2003). En este contexto, una regulaci&oacute;n por pisos puede tener sentido, en la misma l&iacute;nea de lo que plantea Wagstaff (2007) sobre el financiamiento de los sistemas de salud con impuestos generales o impuestos a la n&oacute;mina. En este caso, se&ntilde;ala las distorsiones que introducen los impuestos a la n&oacute;mina como una raz&oacute;n para optar por los impuestos generales. As&iacute;, aunque la situaci&oacute;n de primer orden para las tarifas de los servicios de salud implica costos adicionales en materia de fondos p&uacute;blicos, es m&aacute;s pr&aacute;ctico introducir distorsiones en el sistema de precios. En consecuencia, si los pisos son cercanos a los costos promedio, podemos interpretar la regulaci&oacute;n por pisos como una distorsi&oacute;n de la asignaci&oacute;n de primer orden que permite alcanzar una situaci&oacute;n de segundo rango<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p align="justify">Si, como se plante&oacute; antes, los APB tienen mayor poder de negociaci&oacute;n, se puede predecir que la restricci&oacute;n de los pisos tarifarios estar&aacute; saturada y que los precios quedar&aacute;n iguales a los pisos.</p>     <p align="justify">Ahora bien, puesto que un hospital no genera un producto homog&eacute;neo sino productos m&uacute;ltiples que se suman para prestar servicios a un paciente, no todos los servicios se comportan igual con respecto al punto E. Mientras que servicios como quir&oacute;fanos y algunas ayudas diagn&oacute;sticas pueden producir a niveles donde CM &lt; CP, otros como hospitalizaci&oacute;n o consulta externa pueden producir a niveles donde CM &gt; CP. Las implicaciones de estas diferencias son claves para los servicios en que CM &lt; CP. En los servicios de urgencias, esta baja productividad se justifica por la alta volatilidad de la demanda, de tal manera que estos servicios deben ser instalados y dotados con suficiente capacidad para responder a los picos de demanda (Lynk, 1995, y Gaynor y Anderson, 1995). Por ello, la capacidad instalada muestra bajas tasas de utilizaci&oacute;n, y se cumple que CM &lt; CP. Pero un servicio como la resonancia nuclear magn&eacute;tica puede mostrar un bajo nivel de utilizaci&oacute;n, cuando por tratarse de un servicio que puede ser programado no se est&aacute; utilizando en su m&aacute;ximo potencial.</p>     <p align="justify">As&iacute;, la subutilizaci&oacute;n de la capacidad instalada, que permite explicar en parte la presencia de una zona de rendimientos crecientes y de la desigualdad CM &lt; CP, hace necesario diferenciar dos situaciones: cuando la volatilidad de la demanda obliga a tener capacidad instalada sin utilizar, y cuando la demanda es diferible y programable.</p>     <p align="justify">En el primer caso se puede predecir que los pisos tarifarios permitir&iacute;an producir con niveles bajos de ocupaci&oacute;n porque evitar&iacute;an una presi&oacute;n excesiva para reducir la capacidad ociosa, protegiendo la calidad de la oferta. En el segundo caso ser&iacute;a m&aacute;s eficiente reorganizar la cadena productiva de servicios de salud, de modo que los servicios subutilizados tengan mayor utilizaci&oacute;n y exploten las econom&iacute;as de escala propias de cada producto. Por ejemplo, un laboratorio cl&iacute;nico de un hospital, que tiene baja utilizaci&oacute;n, puede aumentarla accediendo a mercados ambulatorios o de otras instituciones por fuera del hospital. Un servicio de baja utilizaci&oacute;n puede obtenerse eventualmente por fuera del hospital. En el caso de capacidad ociosa con demanda programable, los pisos de tarifas perpetuar&iacute;an algunas ineficiencias en la producci&oacute;n de servicios hospitalarios, pues las presiones competitivas no ser&iacute;an suficientemente fuertes para obligar a buscar formas m&aacute;s eficientes de producci&oacute;n que lleven a la reorganizaci&oacute;n de la cadena productiva.</p>     <p align="justify">En ambos casos, si los pisos tarifarios se fijan de tal modo que los hospitales cubran sus costos totales y obtengan rentas, estimular&aacute;n la entrada de nuevos prestadores y el sector hospitalario crecer&aacute;.</p>     <p align="justify"><b>P<small>ROTEGER LA CALIDAD</small></b></p>     <p align="justify">Como se dijo al comienzo, la regulaci&oacute;n por pisos reduce la competencia. Se supone que una competencia excesiva reducir&iacute;a las ganancias de los hospitales y posiblemente comprometer&iacute;a la calidad. Aunque es posible que la calidad de los hospitales colombianos pueda mejorar, la evidencia emp&iacute;rica internacional no permite concluir que haya una relaci&oacute;n clara entre competencia y calidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como es dif&iacute;cil determinar ex ante la calidad de la atenci&oacute;n en salud, algunos estudios analizan la relaci&oacute;n entre calidad y competencia utilizando indicadores ex post de calidad, como tasas de mortalidad, e indicadores de competencia, como concentraci&oacute;n de mercados. Propper et al. (2003) obtuvieron una relaci&oacute;n negativa entre intensidad de la competencia y calidad en salud. Bromme (2002) obtuvo resultados similares en lo concerniente al impacto de la penetraci&oacute;n de los aseguradores integrados (generalmente asociados a m&aacute;s competencia). Seg&uacute;n esta evidencia, la reducci&oacute;n de la competencia como consecuencia de los pisos tarifarios podr&iacute;a llevar a un mejoramiento de la calidad de los servicios hospitalarios en Colombia. Pero tambi&eacute;n hay evidencia emp&iacute;rica en sentido opuesto. Gowrisankaran y Town (2001) mostraron que cuanto mayor es la competencia, m&aacute;s baja es la tasa de muerte de las organizaciones de mantenimiento de la salud en Estados Unidos.</p>     <p align="justify">En consecuencia, si los pisos de tarifas buscan reducir la competencia para garantizar la calidad, no hay certeza de lograr este objetivo. Ahora bien, si la evidencia emp&iacute;rica muestra efectos opuestos, estas diferencias s&oacute;lo se pueden explicar apelando a variables de contexto. Una variable del contexto colombiano podr&iacute;a ser que la calidad y los costos de los hospitales tengan mayor varianza que la de los hospitales de pa&iacute;ses desarrollados, o que los est&aacute;ndares de nuestros hospitales mejoren ostensiblemente con mecanismos de competencia accesorios, como los <i>rankings</i> de instituciones. Para predecir el impacto de los pisos sobre la calidad de la atenci&oacute;n en salud, es necesario estudiar en detalle la situaci&oacute;n financiera de los hospitales, la naturaleza de sus restricciones presupuestales (si son duras o blandas), su <i>case mix</i>, las caracter&iacute;sticas de los mercados locales, etc.</p>     <p align="justify"><b>IMPLEMENTACI&Oacute;N DE LOS PISOS DE TARIFAS</b></p>     <p align="justify">Dadas las distorsiones que la regulaci&oacute;n por pisos genera en los mercados, es necesario que el gobierno est&eacute; en capacidad de controlar las respuestas de los hospitales y los APB a los incentivos inherentes a dicha regulaci&oacute;n, porque las fuerzas del mercado pueden llevar a que los actores sigan estrategias que debilitan los efectos esperados de la norma.</p>     <p align="justify">En la pr&aacute;ctica, la negociaci&oacute;n entre los APB y los hospitales utiliza una amplia gama de mecanismos de pago que tienen elementos prospectivos en mayor o menor medida. Por ejemplo, los pagos por capitaci&oacute;n implican una mayor transferencia de riesgo al prestador que los pagos por paquetes, pues mientras que los primeros involucran riesgo primario y riesgo t&eacute;cnico, los segundos s&oacute;lo involucran riesgo t&eacute;cnico (Robinson, 2001). Pero es evidente que ambos mecanismos de pago transfieren parte del riesgo al prestador, con el objetivo de que racionalice la frecuencia e intensidad del uso de recursos. Ante la mayor dificultad del APB para controlar el gasto v&iacute;a precios, el establecimiento de pisos tarifarios intensificar&iacute;a la b&uacute;squeda de mecanismos de pago prospectivos.</p>     <p align="justify">Aunque los pagos prospectivos a priori incentivan la negaci&oacute;n de servicios m&eacute;dicamente necesarios, el amordazamiento del m&eacute;dico y la imposici&oacute;n de barreras de acceso, en la experiencia internacional no es claro que el efecto sea siempre negativo (Robinson, 1999). Es posible que en los pa&iacute;ses desarrollados las restricciones legales y &eacute;ticas sean lo suficientemente fuertes para evitar que los pagadores y prestadores apelen a estrategias restrictivas de control de costos en los pagos prospectivos, y por ello los incentivos perversos de estos pagos no aparecen claramente en la evidencia emp&iacute;rica. Sin embargo, en los pa&iacute;ses en desarrollo las restricciones &eacute;ticas y legales parecen ser menos fuertes (Hsiao, 2000) y las respuestas indeseables a los mecanismos de pago m&aacute;s intensas, como muestran Mills et al. (2000) en Tailandia, y Wagstaff (2005) en China.</p>     <p align="justify">La regulaci&oacute;n por pisos puede tener graves problemas de implementaci&oacute;n. En efecto, en caso de que esta regulaci&oacute;n sea necesaria, se justifica para evitar la intensa guerra de precios entre prestadores. Es decir, podemos interpretarla como un mecanismo de coordinaci&oacute;n entre prestadores, que permite alcanzar un precio de equilibro al menos igual a los pisos fijados. Pero este equilibrio no es muy estable en el sentido de que se mantengan los incentivos que exist&iacute;an antes de aplicar la regulaci&oacute;n: cada prestador tiene incentivos para bajar su precio por debajo del piso para atraer m&aacute;s pacientes. Y es muy probable que esta regulaci&oacute;n genere colusiones entre prestadores y pagadores para eludir los pisos. Por ejemplo, los prestadores a&uacute;n podr&iacute;an competir ofreciendo descuentos de precios por compras en cantidades o por pronto pago. Si los actores adoptan estas estrategias, se neutralizar&iacute;an totalmente los objetivos de la regulaci&oacute;n por pisos.</p>     <p align="justify">En este contexto, la regulaci&oacute;n por pisos debe definir claramente lo que es permitido y lo que debe ser prohibido. En abstracto, se podr&iacute;a decir que el gobierno debe ejercer las funciones de vigilancia y control de modo que sea posible verificar en la pr&aacute;ctica cu&aacute;les son las tarifas reales de los hospitales. En los servicios donde los APB tienen mayor poder de negociaci&oacute;n, la regulaci&oacute;n debe ir acompa&ntilde;ada de un mecanismo de <i>collusion-proof</i><a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> que evite la colusi&oacute;n vertical entre hospitales y APB para negociar una tarifa inferior al piso. Sin embargo, dadas las debilidades en materia de vigilancia y control, y las dificultades pr&aacute;cticas para verificar los precios de negociaci&oacute;n reales, es probable que el alcance de la regulaci&oacute;n sea limitado. Ahora bien, en los servicios donde el hospital tiene mayor poder de negociaci&oacute;n y los precios actuales sean muy superiores a los que establezca el manual de tarifas, &eacute;ste no tendr&aacute; efecto alguno pues el poder de negociaci&oacute;n del prestador sigue siendo igual.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">De acuerdo con la literatura internacional, no es posible afirmar categ&oacute;ricamente que la adopci&oacute;n de una regulaci&oacute;n de tarifas mediante pisos lleve a un mejoramiento de la calidad. Adem&aacute;s, en servicios con capacidad ociosa que se beneficiar&iacute;an de una mayor tasa de utilizaci&oacute;n, los pisos reducir&iacute;an las presiones hacia la eficiencia de la cadena productiva. En los servicios que por la volatilidad de su demanda requieren alta capacidad instalada, la regulaci&oacute;n por pisos podr&iacute;a evitar efectos negativos sobre la calidad, pero es necesario evaluar variables del contexto colombiano antes de extrapolar la evidencia internacional sobre el efecto incierto de la competencia en la calidad. En los servicios cuyo costo marginal es superior al costo de producci&oacute;n, un piso tarifario igual al costo marginal transferir&iacute;a rentas al prestador. En &uacute;ltima instancia, el efecto de la regulaci&oacute;n depender&aacute; de la capacidad del gobierno para vigilar y controlar su aplicaci&oacute;n. Si la vigilancia y el control son d&eacute;biles, es posible que las partes adopten una estrategia de colusi&oacute;n vertical que haga inefectiva la norma.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Es dif&iacute;cil atribuir un objetivo impl&iacute;cito a un modo de regulaci&oacute;n. Es justo decir que lo que llamamos objetivo impl&iacute;cito puede ser tambi&eacute;n una consecuencia involutaria.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Esta secci&oacute;n considera las consecuencias de la regulaci&oacute;n de tarifas en presencia de econom&iacute;as de escala, suponiendo que la calidad es ex&oacute;gena. Los aspectos de calidad y sus interacciones con la regulaci&oacute;n de tarifas se analizan m&aacute;s adelante.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Si no fuese as&iacute;, se podr&iacute;a pensar que la regulaci&oacute;n por pisos no tiene sentido.</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. A este respecto, ver Laffont y Tirole (1993). El costo de los fondos p&uacute;blicos implica que para redistribuir 1 peso el Estado debe recaudar 1 + l pesos.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Teniendo en cuenta que los hospitales producen cuidados de salud provenientes de servicios distintos, ser&iacute;a te&oacute;ricamente posible implementar una regulaci&oacute;n de precios con un mecanismo a la Ramsey que permita maximizar el bienestar social bajo la restricci&oacute;n presupuestal del hospital. As&iacute;, la regulaci&oacute;n por pisos se puede interpretar como una soluci&oacute;n de tercer rango.</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Ver Laffont y Martimort (1998).</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Bromme, S. “Do Managed Care and Market Competition Lower Hospital Nursing Quality?”, <i>Center for Health Care &amp; Insurance Studies Working Paper Series</i> 2001-02, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0124-5996200700020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Diamond, P. “Organizing the Health Insurance Market”, <i>Econometrica</i> 60, 6, 1992, pp. 1233-1254.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0124-5996200700020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Eggleston, K.; G. Norman y L. N. Pepall. “Pricing Coordination Failures and Health Care Provider Integration”, <i>Contributions to Economic Analysis and Policy</i> 3, 1, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0124-5996200700020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Gaynor, M. y G. F. Anderson. “Uncertain Demand, the Structure of Hospital Costs and the Cost of Empty Hospital Beds”, <i>Journal of Health Economics</i> 14, 1995, pp. 291-317.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0124-5996200700020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Gaynor, M. y W. B. Vogt. “Antitrust and Competition in Health Care Markets”, A. Culyer y J. Newhouse, eds., <i>Handbook of Health Economics</i>, New York, Elsevier, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0124-5996200700020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Gowrisankaran, G. y R. Town. “Does Competition Kill? Hospital Quality and Competition”, University of California Working Paper, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-5996200700020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Hsiao, W. C. “What Should Macroeconomists Know a bout Health Care Policy? A Primer”, <i>IMF Working Paper</i> WP/00/136, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0124-5996200700020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Hsiao, W. C.; P. Braun; D. Dunn y E. R. Becker. “Resource-based Relative Values. An Overview”, <i>JAMA</i> 260, 16, 1988, pp. 2347-2353.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-5996200700020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Laffont, J. “Enforcement, Regulation and Development”, <i>Journal of African Economies</i> 12, 2003, pp. 193-211.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0124-5996200700020001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Laffont, J. y D. Martimort. “Mechanism Design with Collusion and Correlation”, <i>Econometrica</i>  68, 2, 1998, pp. 309-342.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-5996200700020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Laffont, J. y J. Tirole. <i>A Theory of Incentives in Procurement and Regulation</i>, Cambridge, MIT Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0124-5996200700020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Lynk, W. “The Creation of Economic Efficiencies in Hospital Mergers”, <i>Journal of Health Economics</i> 14, 1995, pp. 507-530.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0124-5996200700020001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Mills, A.; S. Bennett, P. Siriwanarangsun y V. Tangcharoensathien. “The Response of Providers to Capitation Payment: A Case-study from Thailand”, <i>Health Policy</i> 51, 2000, pp. 163-180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0124-5996200700020001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Pati&ntilde;o, J. F. “Planteamientos del Presidente de la Academia Nacional de Medicina ante el Grupo de Trabajo”, <i>Ley 100 de 1993: Reforma y crisis de la salud, Parte I</i>, Bogot&aacute;, Academia Nacional de Medicina, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0124-5996200700020001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Propper, C.; S. Burgess y D. Gossage. “Competition and Quality: Evidence from NHS Internal Market 1991-1999”, <i>CMPO Working Paper Series</i> 03/077, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0124-5996200700020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Robinson, J. C. <i>The Corporate Practice of Medicine</i>, Berkeley, University of California Press, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0124-5996200700020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Robinson, J. C. “Theory and Practice in the Design of Physician Payment Incentives”, <i>The Milbank Quarterly</i> 79, 2, 2001, pp. 149-177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0124-5996200700020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Wagner, E. H. “Chronic Disease Care”, <i>BMJ</i> 328, 7433, 2004, pp. 178-179.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0124-5996200700020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Wagstaff, A. “Health Systems in East Asia: What Can Developing Countries Learn from Japan and the Asian Tigers?”, <i>World Bank Policy Research Working Paper</i> 3790, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0124-5996200700020001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Wagstaff, A. “Social Health Insurance Reexamined”, <i>World Bank Policy Research Working Paper</i> 4111, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0124-5996200700020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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