<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962009000100013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[INSTITUCIONES Y DESARROLLO ECONÓMICO. UN MARCO CONCEPTUAL]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[INSTITUTIONS AND ECONOMIC DEVELOPMENT. A CONCEPTUAL FRAMEWORK]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bandeira]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pablo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad CEU San Pablo Economía Agraria ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Madrid ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>20</numero>
<fpage>355</fpage>
<lpage>373</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962009000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962009000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962009000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En los últimos años ha habido una explosión de trabajos econométricos que intentan identificar los factores que determinan el desarrollo económico. No obstante, la falta de una teoría que integre los aspectos económicos, políticos y culturales hace muy confusa la interpretación de los resultados. Este artículo propone un marco conceptual que ayude a entender los resultados econométricos de la literatura en ciencias sociales, extraer algunas conclusiones sobre las instituciones políticas y económicas que promueven el desarrollo, y analizar los problemas políticos que surgen cuando se intenta modificar estas instituciones.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In recent years, there has been a plethora of econometric literature on the determinants of growth. However, the lack of a theory that integrates economic, political and cultural factors does not allow an adequate interpretation of these new results. This article proposes a conceptual framework that can facilitate the interpretation of these econometric results, reach some conclusions about political and economic institutions that favour development and the political problems that arise when modifications of the former are proposed.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[instituciones]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[desarrollo económico]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[economía política del desarrollo]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[institutions]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[economic development]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[political economy of development]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>INSTITUCIONES Y DESARROLLO ECON&Oacute;MICO. UN MARCO CONCEPTUAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>INSTITUTIONS AND ECONOMIC DEVELOPMENT. A CONCEPTUAL FRAMEWORK</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify"><i>Pablo Bandeira*</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">*Doctor en Econom&iacute;a Agraria, profesor de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad CEU San Pablo, Madrid, Espa&ntilde;a, &#91;<a href="mailto: &#91;carimendez@gmail.com&#93;">pbandeira@ceu.es</a>&#93;. Fecha de recepci&oacute;n: 24 de julio de 2008, fecha de modificaci&oacute;n: 16 de octubre de 2008, fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de julio de 2009.</p> <hr size="1">     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">&#91;Palabras clave: instituciones, desarrollo econ&oacute;mico, econom&iacute;a pol&iacute;tica del desarrollo; JEL: H10, N10, O10&#93;</p>     <p align="justify">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido una explosi&oacute;n de trabajos econom&eacute;tricos que intentan identificar los factores que determinan el desarrollo econ&oacute;mico. No obstante, la falta de una teor&iacute;a que integre los aspectos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales hace muy confusa la interpretaci&oacute;n de los resultados. Este art&iacute;culo propone un marco conceptual que ayude a entender los resultados econom&eacute;tricos de la literatura en ciencias sociales, extraer algunas conclusiones sobre las instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que promueven el desarrollo, y analizar los problemas pol&iacute;ticos que surgen cuando se intenta modificar estas instituciones.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">&#91;Keywords: institutions, economic development, political economy of development; JEL: H10, N10, O10&#93;</p>     <p align="justify">In recent years, there has been a plethora of econometric literature on the determinants of growth. However, the lack of a theory that integrates economic, political and cultural factors does not allow an adequate interpretation of these new results. This article proposes a conceptual framework that can facilitate the interpretation of these econometric results, reach some conclusions about political and economic institutions that favour development and the political problems that arise when modifications of the former are proposed.</p> <hr size="1">     <p align="justify">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido una explosi&oacute;n de estudios econom&eacute;tricos sobre los determinantes del desarrollo econ&oacute;mico<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>, debido en parte a la falta de capacidad explicativa de los modelos de desarrollo econ&oacute;mico tradicionales y en parte a la creciente disponibilidad de datos que permiten hacer regresiones estad&iacute;sticas con numerosas variables de un elevado n&uacute;mero de pa&iacute;ses.</p>     <p align="justify">Estos estudios buscan determinantes adicionales a los que eran cl&aacute;sicos en econom&iacute;a, como el ahorro y el cambio tecnol&oacute;gico, bien sean pol&iacute;ticos, culturales o geogr&aacute;ficos. Pero la falta de una teor&iacute;a que integre estos campos genera una sensaci&oacute;n de confusi&oacute;n y resultados contradictorios que suscitan acalorados debates acad&eacute;micos en los que se aprecia una carencia de ideas claras para enfrentar los problemas del subdesarrollo.</p>     <p align="justify">Este ensayo no propone la teor&iacute;a que se necesita, sino un marco conceptual que permita entender los resultados econom&eacute;tricos de la literatura en ciencias sociales, extraer conclusiones sobre los factores relevantes para promover el desarrollo sostenido de los pa&iacute;ses pobres, y entender los problemas pol&iacute;ticos relacionados con esos factores<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>LA EVIDENCIA EMP&Iacute;RICA SOBRE LAS CAUSAS DEL DESARROLLO. UN MARCO CONCEPTUAL</b></p>     <p align="justify">Luego de la aparici&oacute;n del famoso libro de Douglass North sobre las instituciones y el desarrollo econ&oacute;mico en 1990, del fracaso de las pol&iacute;ticas de ajuste estructural de los ochenta y los noventa, y de la contrastaci&oacute;n de las tesis de North con la evidencia emp&iacute;rica, el nuevo paradigma es que las instituciones son la clave del desarrollo econ&oacute;mico de las naciones<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. A pesar de que hay consenso sobre esta idea, a&uacute;n se debaten las respuestas a tres preguntas fundamentales: &iquest;a qu&eacute; instituciones nos referimos?, &iquest;por qu&eacute; unos pa&iacute;ses eligen unas y no otras?, y &iquest;qu&eacute; papel cumplan las pol&iacute;ticas, la cultura y las instituciones informales?, como veremos a continuaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Los trabajos econom&eacute;tricos que intentan demostrar que las instituciones formales son la causa fundamental del desarrollo se pueden dividir en dos grupos. El primero argumenta que el factor clave para el desarrollo son las instituciones pol&iacute;ticas que promueven el "buen gobierno"<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. El segundo argumenta que las instituciones econ&oacute;micas formales que protegen los derechos de propiedad privada son las principales responsables del crecimiento econ&oacute;mico<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p align="justify">El problema de estos estudios es que utilizan indicadores basados en la percepci&oacute;n del funcionamiento del Estado, y en ning&uacute;n caso especifican las instituciones econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas concretas que llevan al desarrollo econ&oacute;mico ni c&oacute;mo lo hacen<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. As&iacute;, concluyen que hacen falta "buenas" instituciones econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas para lograr el crecimiento econ&oacute;mico, pero no las identifican.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s, cabe preguntar por qu&eacute; unos pa&iacute;ses eligen instituciones "buenas" y otros eligen instituciones "malas". A este respecto se ha buscado evidencia emp&iacute;rica en la geograf&iacute;a, la intervenci&oacute;n externa y la cultura como posibles factores &uacute;ltimos del desarrollo institucional y, por tanto, del desarrollo econ&oacute;mico. En cuanto a la geograf&iacute;a, Jared Diamond, en su libro <i>Armas, g&eacute;rmenes y acero</i>, utiliza datos biogeogr&aacute;ficos para argumentar que en 1500 el continente euroasi&aacute;tico estaba mucho m&aacute;s desarrollado que los dem&aacute;s debido a que sus habitantes crearon mucho antes complejas sociedades sedentarias basadas en la agricultura porque dispon&iacute;an de plantas y animales salvajes domesticables. Su argumento se puede esquematizar as&iacute;: disponibilidad de plantas y animales domesticables? agricultura y sedentarismo? especializaci&oacute;n del trabajo y aparici&oacute;n de mercados y Estados? desarrollo econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">La tesis geogr&aacute;fica de Diamond est&aacute; respaldada por evidencia econom&eacute;trica que relaciona la antig&uuml;edad del Estado (Bockstette, Chanda y Putterman, 2002) con variables geogr&aacute;ficas –la distancia al ecuador o al mar es la m&aacute;s cl&aacute;sica–, la calidad institucional y el desarrollo econ&oacute;mico. En este caso, hay discrepancia entre quienes encuentran que la geograf&iacute;a s&oacute;lo influye en el desarrollo econ&oacute;mico a trav&eacute;s de las instituciones<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> y quienes encuentran que influye a trav&eacute;s de las instituciones y de otros medios m&aacute;s directos, como la productividad agr&iacute;cola, la persistencia de enfermedades y los costos de transporte<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. Este debate es quiz&aacute; el m&aacute;s acalorado, ya que de &eacute;l se derivan consecuencias importantes para la cooperaci&oacute;n internacional. De los primeros trabajos se suele deducir que continentes como &Aacute;frica no deben recibir mucha ayuda internacional mientras no "mejoren" sus instituciones; y de los &uacute;ltimos, que &Aacute;frica necesita cantidades ingentes de financiaci&oacute;n internacional, sin tener que esperar a que cambien sus instituciones.</p>     <p align="justify">Aunque el enfoque geogr&aacute;fico ofrece una explicaci&oacute;n plausible del origen &uacute;ltimo del Estado y de los mercados –las condiciones geogr&aacute;ficas de Europa favorecieron el desarrollo de sociedades sedentarias complejas basadas en la agricultura–, no explica c&oacute;mo ni por qu&eacute; se han elegido unas u otras instituciones a trav&eacute;s del tiempo.</p>     <p align="justify">La colonizaci&oacute;n, que caracteriz&oacute; gran parte de la historia de Am&eacute;rica, &Aacute;frica, Ocean&iacute;a y partes de Asia durante los siglos XVI a XIX y parte del XX, ha constituido una fuente ex&oacute;gena para investigar por qu&eacute; algunos pa&iacute;ses, como Estados Unidos, Canad&aacute; y Australia, hoy son ricos mientras que la mayor&iacute;a de los dem&aacute;s pa&iacute;ses colonizados son pobres. Frente a la tesis de que los brit&aacute;nicos introdujeron una cultura y unas instituciones m&aacute;s propicias para el desarrollo econ&oacute;mico que los espa&ntilde;oles (ver, p. ej., V&eacute;liz, 1994), parecen m&aacute;s convincentes las tesis y constataciones emp&iacute;ricas de Engerman y Sokoloff (1997) y Acemoglu, Johnson y Robinson (2002)<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. Estos &uacute;ltimos argumentan que los colonizadores –espa&ntilde;oles, brit&aacute;nicos y holandeses– impusieron instituciones que proteg&iacute;an los derechos de propiedad de unos pocos en aquellas zonas donde el clima y la presencia de una alta poblaci&oacute;n ind&iacute;gena favorec&iacute;an la extracci&oacute;n de recursos naturales basada en la explotaci&oacute;n de la mano de obra local, mientras que establecieron instituciones que proteg&iacute;an los derechos de propiedad del conjunto de la sociedad donde el clima y la escasa poblaci&oacute;n ind&iacute;gena favorec&iacute;an la inmigraci&oacute;n. En cualquier caso, es claro que la intervenci&oacute;n externa ocasiona cambios m&aacute;s o menos profundos, positivos o negativos, en materia de desarrollo institucional y econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Resta a&uacute;n la pregunta acerca del papel de las pol&iacute;ticas y de la cultura en el desarrollo econ&oacute;mico. En cuanto a las pol&iacute;ticas, algunos autores encuentran evidencia de que su impacto en el desarrollo econ&oacute;mico es insignificante una vez se tiene en cuenta la calidad de las instituciones (Easterly y Levine, 2003). Esto supone que la existencia de "buenas" instituciones pol&iacute;ticas es la causa de las "buenas" pol&iacute;ticas o que las pol&iacute;ticas son irrelevantes para el desarrollo econ&oacute;mico. Parece m&aacute;s convincente el primer argumento, corroborado estad&iacute;sticamente por otros autores que encuentran que las "buenas" pol&iacute;ticas permiten, entre otras cosas, desarrollar "buenas" instituciones (Glaeser et al., 2004).</p>     <p align="justify">En cuanto a la cultura, muchos soci&oacute;logos e historiadores econ&oacute;micos, desde Weber (1930) hasta Landes (1998), argumentan que la religi&oacute;n protestante fue esencial para la industrializaci&oacute;n de Europa, si bien no hay consenso acerca de c&oacute;mo influy&oacute;. Aunque Landes (1998) argumenta que produjo un cambio cultural que alent&oacute; la iniciativa empresarial, es posible, m&aacute;s bien, que la ruptura del sistema pol&iacute;tico ligado a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica haya iniciado el cambio de las instituciones pol&iacute;ticas hacia el sistema democr&aacute;tico moderno. Otros autores presentan evidencia de que el capital social afecta positivamente el crecimiento econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>. Por su parte, Barro y McCleary (2003) encuentran que la creencia en el cielo y en el infierno tiende a incrementar el crecimiento econ&oacute;mico, mientras que la asistencia a servicios religiosos tiende a disminuirlo. Por &uacute;ltimo, Alesina et al. (2002) argumentan que la fragmentaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y &eacute;tnica de un pa&iacute;s es perjudicial para el desarrollo institucional y econ&oacute;mico, mientras que Spolaore y Warcziag (2006) se&ntilde;alan que las caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas y culturales que hereda la poblaci&oacute;n afectan su capacidad para adaptar innovaciones tecnol&oacute;gicas e institucionales que promueven el desarrollo econ&oacute;mico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En suma, los trabajos emp&iacute;ricos que revisamos, a los que denominamos de tipo "generalista", demuestran que las instituciones formales (leyes) y las informales (cultura) se influyen mutuamente, y que ambas determinan los incentivos para invertir e innovar, as&iacute; como los costos de transacci&oacute;n y, por tanto, el desarrollo econ&oacute;mico. Pero esta literatura no identifica las causas espec&iacute;ficas del desarrollo y del subdesarrollo econ&oacute;mico y por ello no es de gran ayuda en la pr&aacute;ctica. Aunque sirve, eso s&iacute;, para elaborar un marco conceptual simple de las causas del desarrollo econ&oacute;mico, que se esquematiza en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>.</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Marco conceptual de las causas del desarrollo econ&oacute;mico</p>     <p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a13g1.jpg"></p>     <p align="justify">Esta gr&aacute;fica sit&uacute;a los factores del desarrollo econ&oacute;mico en una cadena causal. Las pol&iacute;ticas e instituciones econ&oacute;micas aparecen en el mismo nivel porque son dise&ntilde;adas y ejecutadas por el Estado. Y a&ntilde;ade un nivel relacionado con los factores cl&aacute;sicos, productividad y capital, conocido como contabilidad del crecimiento. Este enfoque, que tiene origen en el famoso art&iacute;culo de Solow (1956), se ha cotejado con datos de pa&iacute;ses pobres y se ha encontrado que la mayor parte del crecimiento econ&oacute;mico se debe al cambio tecnol&oacute;gico (o aumento de la productividad) frente a la acumulaci&oacute;n de tierra, trabajo y capital (Klenow y Rodr&iacute;guez-Clare, 1997; Easterly y Levine, 2001), lo que respalda el argumento de la importancia de las instituciones, pues son las que incentivan o desincentivan la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica.</p>     <p align="justify">El resto del art&iacute;culo no profundizar&aacute; sobre el papel de la cultura y la intervenci&oacute;n externa, pues aunque es claro que cumplen un papel fundamental, a&uacute;n no disponemos de la teor&iacute;a y la evidencia emp&iacute;rica necesarias para dar una explicaci&oacute;n s&oacute;lida de sus efectos. Como se observa en la gr&aacute;fica, ambos factores influyen en las instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas formales –determinando el tipo de leyes y su efectividad– y sobre la productividad y el aumento de capital. En el caso de la cultura, la relaci&oacute;n es bidireccional, ya que la aplicaci&oacute;n efectiva de una ley o la variaci&oacute;n de la productividad que &eacute;sta ha inducido pueden ocasionar cambios culturales. Por &uacute;ltimo, las variaciones en el crecimiento econ&oacute;mico pueden modificar las relaciones internacionales de un pa&iacute;s y afectar su cultura.</p>     <p align="justify">En las secciones siguientes se revisa la teor&iacute;a econ&oacute;mica y otros estudios emp&iacute;ricos m&aacute;s espec&iacute;ficos para derivar conclusiones m&aacute;s concretas sobre el tipo de instituciones formales que pueden ser necesarias para el desarrollo econ&oacute;mico, y por qu&eacute; se establecen en unos pa&iacute;ses y no en otros.</p>     <p align="justify"><b>POL&Iacute;TICAS E INSTITUCIONES ECON&Oacute;MICAS QUE FOMENTAN EL DESARROLLO ECON&Oacute;MICO </b>    <p align="justify">La literatura sobre las pol&iacute;ticas e instituciones econ&oacute;micas que fomentan el desarrollo se suele encuadrar en la econom&iacute;a del desarrollo. En este campo, quiz&aacute;s el tema m&aacute;s controvertido sea el papel que deben cumplir los mercados y el Estado en la asignaci&oacute;n de recursos. La econom&iacute;a neocl&aacute;sica sostiene que el mercado es el mecanismo de asignaci&oacute;n m&aacute;s eficiente, aunque reconoce que en muchos mercados se producen fallas –exceso de poder de algunos agentes, externalidades negativas y problemas de informaci&oacute;n asim&eacute;trica– que justifican la intervenci&oacute;n del Estado. &Eacute;sta consiste b&aacute;sicamente en una "correcta" regulaci&oacute;n de los mercados y en la fijaci&oacute;n de impuestos que eviten los monopolios, reduzcan las externalidades negativas –el ejemplo cl&aacute;sico es la contaminaci&oacute;n ambiental– y aumenten la informaci&oacute;n disponible, por ejemplo mediante normas sobre el etiquetado de productos y la informaci&oacute;n que se debe incluir en los contratos de servicios. Seg&uacute;n esta escuela, que a&uacute;n tiene mucha fuerza, el papel econ&oacute;mico del Estado consiste casi exclusivamente en definir y proteger los derechos y deberes relacionados con la propiedad privada, es decir, en redactar y hacer cumplir las leyes para el correcto funcionamiento de los mercados.</p>     <p align="justify">Entre los economistas hay un consenso casi total sobre la necesidad de definir y proteger los derechos de propiedad (individual y colectiva), pues es esencial para que las empresas tengan incentivos para invertir e innovar, y as&iacute; reducir los costos de transacci&oacute;n en la mayor medida posible. No obstante, las nuevas teor&iacute;as del desarrollo que cobraron fuerza en los noventa dan m&aacute;s peso a las fallas del mercado con base en dos l&iacute;neas de investigaci&oacute;n<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>. La primera analiza los efectos de la distribuci&oacute;n de recursos sobre el crecimiento. Aunque existen distintas teor&iacute;as en esta l&iacute;nea, la que goza de mayor aceptaci&oacute;n argumenta que, debido a las imperfecciones de los mercados financieros, los pobres tienen un acceso menor y m&aacute;s caro al capital financiero, lo que les impide invertir en el capital f&iacute;sico y humano necesario para aumentar su productividad (son muy citados los art&iacute;culos de Banerjee y Newman, 1993, y Galor y Zeira, 1993). Los pa&iacute;ses con una alta proporci&oacute;n de ciudadanos pobres tienen entonces menor capacidad para explotar su potencial econ&oacute;mico y crecer.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La segunda l&iacute;nea de investigaci&oacute;n encuentra que en la mayor&iacute;a de los mercados hay externalidades positivas, que se producen cuando el desarrollo de una actividad econ&oacute;mica aporta mayores beneficios sociales que privados, lo que implica que los mercados producen una cantidad menor que el nivel &oacute;ptimo social<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. El concepto de externalidades positivas es similar al de bienes p&uacute;blicos, aunque quiz&aacute;s m&aacute;s &uacute;til ya que pr&aacute;cticamente no existen bienes p&uacute;blicos puros<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>.</p>     <p align="justify">La primera l&iacute;nea concluye que es necesario que el Estado subsidie a los pobres para que puedan tener educaci&oacute;n, salud, seguridad social y cr&eacute;dito, mientras que la segunda concluye que es necesario subsidiar (a ricos y a pobres) la inversi&oacute;n en infraestructura, investigaci&oacute;n y desarrollo de nuevos mercados.</p>     <p align="justify">La evidencia emp&iacute;rica e hist&oacute;rica corrobora estas nuevas teor&iacute;as del desarrollo, que favorecen la intervenci&oacute;n del Estado mediante pol&iacute;ticas distributivas y de inversi&oacute;n. En lo que respecta a la distribuci&oacute;n de recursos, Alesina y Rodrik (1994), Persson y Tabellini (1994) y Deininger y Squire (1998) encuentran que, con independientemente del nivel econ&oacute;mico inicial y del sistema pol&iacute;tico –democracia o dictadura–, los pa&iacute;ses con mayor igualdad inicial crecieron m&aacute;s en la segunda mitad del siglo XX. En cuanto a las pol&iacute;ticas de apoyo a la inversi&oacute;n, Chang (2004) muestra que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses pobres tuvo mayor crecimiento econ&oacute;mico en los a&ntilde;os sesenta y setenta, cuando aplicaron pol&iacute;ticas econ&oacute;micas activas, que en los veinte a&ntilde;os siguientes, cuando abandonaron esas pol&iacute;ticas a favor de las reformas institucionales de ajuste estructural.</p>     <p align="justify">A la evidencia que aportan estos estudios se suma el hecho de que en los pa&iacute;ses ricos y los pa&iacute;ses pobres que lograron un crecimiento econ&oacute;mico sostenido en el siglo XX –los Tigres Asi&aacute;ticos, China, Chile, India, Botswana– la definici&oacute;n y protecci&oacute;n de los derechos de propiedad privada fue paralela a la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sociales, de inversi&oacute;n en infraestructura y de apoyo a la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y a la inversi&oacute;n productiva (ver, p. ej., The World Bank, 1993; Rodrik, Grossman y Norman, 1995).</p>     <p align="justify">Los economistas neocl&aacute;sicos replican que as&iacute; sea verdad que existen todas estas fallas del mercado que justificar&iacute;an las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, no es menos cierto que tambi&eacute;n existen "fallas del gobierno". Y que estas &uacute;ltimas pueden ser m&aacute;s perjudiciales, sobre todo en los pa&iacute;ses pobres. En otros t&eacute;rminos, que hay que tener mucho cuidado con la justificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas redistributivas porque el remedio puede ser peor que la enfermedad, y que la posibilidad de que sea peor aumenta en los pa&iacute;ses con Estados subdesarrollados<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>.</p>     <p align="justify">De estas consideraciones se derivan dos conclusiones. Primera, para un desarrollo econ&oacute;mico sostenido es necesario un Estado "fuerte" y "activo", que lleve a cabo pol&iacute;ticas distributivas y de inversi&oacute;n p&uacute;blica, y defina (regule) y proteja los derechos de propiedad de la ciudadan&iacute;a. Esas funciones del Estado requieren un mayor recaudo de impuestos, como indica la comparaci&oacute;n de la presi&oacute;n fiscal entre pa&iacute;ses pobres y ricos<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>. Segunda, el aumento de la capacidad de los Estados s&oacute;lo se justifica si corrige las fallas de los mercados y del gobierno. La evidencia emp&iacute;rica y las teor&iacute;as modernas de la econom&iacute;a del desarrollo atribuyen un papel importante a la intervenci&oacute;n p&uacute;blica y a los mercados, pero no justifican las pol&iacute;ticas "intervencionistas", mediante las que el Estado sustituye los mercados (en vez de corregir las fallas o los malos incentivos). Adem&aacute;s, esta justificaci&oacute;n exige un proceso paralelo de modernizaci&oacute;n del Estado que reduzca las fallas del gobierno. &iquest;En qu&eacute; consisten estas fallas y c&oacute;mo se pueden reducir?</p>     <p align="justify"><b>INSTITUCIONES POL&Iacute;TICAS QUE PROMUEVEN "BUENAS" POL&Iacute;TICAS E INSTITUCIONES ECON&Oacute;MICAS</b></p>     <p align="justify">Las fallas del gobierno provienen ante todo del car&aacute;cter monop&oacute;lico del poder del Estado y, por tanto, de la inexistencia de un tercero que exija responsabilidad a sus agentes –funcionarios y pol&iacute;ticos– por los resultados de su gesti&oacute;n. La consecuencia es que el Estado puede dise&ntilde;ar "malas" pol&iacute;ticas y regulaciones econ&oacute;micas, o promulgar buenas leyes pero no hacerlas cumplir. Como veremos, las soluciones a estas fallas consisten esencialmente en mecanismos de control, muchos de ellos basados en la competencia, que exijan responsabilidad a los agentes del Estado.</p>     <p align="justify">Podemos dividir el estudio de las instituciones del Estado en dos campos: la administraci&oacute;n p&uacute;blica y los sistemas pol&iacute;ticos. El primero estudia la gesti&oacute;n de las agencias o administraciones p&uacute;blicas y el segundo, los mecanismos de poder del Estado en su conjunto. En el campo de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, m&aacute;s que instituciones &oacute;ptimas, lo que tenemos es una serie de principios que tratan de mejorar el sistema burocr&aacute;tico weberiano cl&aacute;sico mediante la adopci&oacute;n de elementos propios del mercado<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a>. Estos principios, que se integran en la Nueva Gesti&oacute;n P&uacute;blica, son externalizaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n, dotaci&oacute;n de incentivos y acercamiento. La externalizaci&oacute;n o subcontrataci&oacute;n consiste en que el Estado toma las decisiones y financia, mientras que el sector privado ejecuta. La cooperaci&oacute;n consiste en crear organismos p&uacute;blico-privados con capacidad para tomar decisiones pol&iacute;ticas<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>. La dotaci&oacute;n de incentivos es un sistema de seguimiento y control de los resultados del trabajo de los funcionarios asociado a un esquema de premios y castigos. El acercamiento a los ciudadanos consiste en dar m&aacute;s informaci&oacute;n al p&uacute;blico y descentralizar las competencias en los niveles territoriales m&aacute;s bajos posibles (principio de subsidiaridad).</p>     <p align="justify">Aunque estos principios pueden ser &uacute;tiles en los pa&iacute;ses pobres, el problema es que la mayor&iacute;a carece de un sistema burocr&aacute;tico weberiano, y es frecuente que una alta proporci&oacute;n de los empleados p&uacute;blicos se elija en forma discrecional con cada cambio de gobierno. Las consecuencias de la falta de una administraci&oacute;n p&uacute;blica "weberiana" sobre la calidad t&eacute;cnica de las pol&iacute;ticas y el desarrollo econ&oacute;mico son muy negativas, como comprueban Evans y Rauch (1999) y Rauch y Evans (2000) mediante estudios econom&eacute;tricos con datos de 35 pa&iacute;ses pobres.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cuanto a los sistemas pol&iacute;ticos, la democracia establece la competencia en la elecci&oacute;n de los gobiernos y se espera que aumente su responsabilidad. No obstante, muchos acad&eacute;micos han estudiado la relaci&oacute;n entre democracia y crecimiento econ&oacute;mico sin encontrar efectos significativos (Barro, 1996; Przeworski, 2004). Numerosos estudios de pol&iacute;tica comparada intentan encontrar la relaci&oacute;n entre instituciones pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas –relacionadas con el funcionamiento del ejecutivo y el legislativo, como los sistemas parlamentarios (frente a los presidenciales) o las reglas electorales– y alg&uacute;n indicador de calidad de las pol&iacute;ticas o de desarrollo econ&oacute;mico, pero a&uacute;n no se ha llegado a resultados concluyentes, pues cada instituci&oacute;n pol&iacute;tica tiene pros y contras (Keefer, 2004). T. Persson y G. Tabellini desarrollan la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n econom&eacute;trica m&aacute;s ambiciosa en este campo<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p align="justify">Lo que s&iacute; muestra la evidencia econom&eacute;trica es el efecto positivo de la independencia del sistema judicial y de su capacidad para juzgar al ejecutivo y al legislativo sobre la calidad de las pol&iacute;ticas (La Porta et al., 2004). La existencia de un tercer poder capaz de juzgar los actos del ejecutivo y el legislativo es un control importante de la gesti&oacute;n del Estado y, por tanto, de las "fallas del gobierno".</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, desde hace a&ntilde;os la rama de la teor&iacute;a econ&oacute;mica que estudia los sistemas pol&iacute;ticos –la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n social– argumenta que en los sistemas democr&aacute;ticos los pol&iacute;ticos tienden a escoger aquellas pol&iacute;ticas que les reporten mayores beneficios electorales y aquellas que se ven presionados a tomar por grupos de inter&eacute;s con poder pol&iacute;tico (ver, p. ej., Buchanan y Tullok, 1962). Estas dos caracter&iacute;sticas del sistema democr&aacute;tico tienen dos consecuencias. Primera, la realizaci&oacute;n de elecciones cada pocos a&ntilde;os lleva a que los pol&iacute;ticos den prioridad a los resultados de corto plazo, en perjuicio de las pol&iacute;ticas y reformas institucionales necesarias para el desarrollo econ&oacute;mico, que s&oacute;lo dan resultados en el largo plazo. Segunda, los grupos de inter&eacute;s tienen objetivos de m&aacute;s largo plazo, pues buscan garantizar sus ingresos futuros, pero buscan objetivos muy espec&iacute;ficos, es decir, que no benefician al conjunto de la sociedad, para reducir los costos y aumentar los beneficios de su acci&oacute;n pol&iacute;tica (Olson, 1965).</p>     <p align="justify">Parece entonces obvio que el &oacute;ptimo social ser&iacute;a una combinaci&oacute;n adecuada de los incentivos de ambos tipos de actores. En las democracias occidentales se ha intentado avanzar en esta direcci&oacute;n creando organizaciones de la sociedad civil que representan una amplia gama de intereses en el juego pol&iacute;tico formal, es decir, en la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Esto se ha hecho de distintas maneras, pero en ning&uacute;n caso las soluciones est&aacute;n exentas de problemas. Por ejemplo, el sistema legal de Estados Unidos facilita las relaciones de cualquier grupo de la sociedad civil con el Congreso –el pluralismo norteamericano–, mientras que en muchos pa&iacute;ses europeos se subsidian sindicatos y organizaciones empresariales y de agricultores, y se han formalizado las negociaciones con estos grupos –el corporativismo europeo–. En el primer caso, los grupos sociales con menos recursos pueden verse excluidos, al paso que en Europa una parte creciente de la poblaci&oacute;n no se siente representada por la antigua divisi&oacute;n entre empresarios, agricultores y trabajadores.</p>     <p align="justify">No existe evidencia emp&iacute;rica que muestre la necesidad de dotar de poder pol&iacute;tico a un conjunto amplio de organizaciones de la sociedad civil. Pero existe evidencia emp&iacute;rica indirecta. Por ejemplo, algunos estudios muestran que una mayor circulaci&oacute;n de peri&oacute;dicos –medida por el n&uacute;mero de peri&oacute;dicos por cada 1.000 habitantes– favorece el desarrollo econ&oacute;mico (Besley y Burgu&eacute;s, 2002; Adsera, Box y Payne, 2003). Otros estudios muestran que las instituciones pol&iacute;ticas son un reflejo del poder de los distintos grupos sociales, lo que supone que una democracia estable requiere un equilibrio de poderes en la sociedad civil (Przeworski y Curvale, 2006).</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, existe un consenso m&aacute;s o menos amplio sobre otras instituciones pol&iacute;ticas que inciden en el desarrollo econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses, pero de las que se carece de evidencia emp&iacute;rica suficiente, entre ellas la libertad de asociaci&oacute;n y la libertad de prensa –que se pueden englobar en el concepto de equilibrio del poder pol&iacute;tico en la sociedad civil, ya mencionado–, la existencia de agencias reguladoras independientes, un alto peso de los impuestos progresivos directos, la transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas p&uacute;blicas.</p>     <p align="justify">En s&iacute;ntesis, desde el punto de vista del crecimiento econ&oacute;mico, la ventaja de un sistema democr&aacute;tico sobre una dictadura es su potencial para controlar la gesti&oacute;n del gobierno. No obstante, la evidencia emp&iacute;rica muestra que el hecho de votar cada tantos a&ntilde;os no es suficiente para reducir las fallas del gobierno y que es necesario dotar al Estado de un sistema judicial y de una administraci&oacute;n p&uacute;blica que garanticen la capacidad y la independencia suficientes de sus funcionarios para que las pol&iacute;ticas tengan continuidad y calidad t&eacute;cnica, y que el ejecutivo y el legislativo act&uacute;en de acuerdo con la ley. Adem&aacute;s, se requieren organizaciones civiles que representen a los distintos intereses de la sociedad en la toma de decisiones pol&iacute;ticas. La amplia representaci&oacute;n pol&iacute;tica de la sociedad civil es necesaria para mejorar el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas y las leyes, y para denunciar al gobierno ante el sistema judicial por el incumplimiento de las leyes.</p>     <p align="justify"><b>LA PROBLEM&Aacute;TICA DEL CAMBIO INSTITUCIONAL</b></p>     <p align="justify">Si los pa&iacute;ses pobres son pobres porque tienen "malas" instituciones pol&iacute;ticas, es decir, debido a la estructura del Estado, &iquest;por qu&eacute; no la modifican? Para la mayor&iacute;a de los acad&eacute;micos esta es la pregunta clave del desarrollo econ&oacute;mico. Infortunadamente, a&uacute;n no disponemos de una teor&iacute;a s&oacute;lida ni de evidencia emp&iacute;rica suficiente para responderla con rigor cient&iacute;fico. No obstante, el an&aacute;lisis hist&oacute;rico sugiere algunas ideas para entender la naturaleza del cambio institucional.</p>     <p align="justify">Este cambio obedece a que las instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas no son dise&ntilde;adas por el conjunto de la sociedad sino por quienes detentan el poder pol&iacute;tico en un momento determinado. Las instituciones no se crean con el fin exclusivo de promover el desarrollo de la sociedad, tambi&eacute;n sirven al prop&oacute;sito de distribuir o consolidar el poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la segunda secci&oacute;n vimos que el desarrollo econ&oacute;mico requiere pol&iacute;ticas distributivas, es decir, la transferencia de recursos de los ciudadanos que concentran el ingreso y la riqueza a los ciudadanos de bajos ingresos. Y en la tercera secci&oacute;n vimos que las instituciones pol&iacute;ticas que mejoran el funcionamiento del Estado transfieren poder de los gobernantes y grupos de inter&eacute;s poderosos a una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil, al sistema judicial y a la burocracia t&eacute;cnica del Estado. Estos cambios no se producen de manera natural porque en el corto plazo ocasionan p&eacute;rdidas econ&oacute;micas y de poder concretas y tangibles para el grupo que detenta el poder pol&iacute;tico, aunque en el largo plazo puedan favorecer el desarrollo econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Una ojeada a la historia del crecimiento econ&oacute;mico europeo corrobora estas apreciaciones: el desarrollo y la consolidaci&oacute;n del Estado democr&aacute;tico moderno, basado en el respeto del derecho, administrado por una burocracia profesional y que busca el bienestar de los ciudadanos a la vez que promueve el crecimiento econ&oacute;mico, han requerido cientos de a&ntilde;os, en los que ha habido guerras civiles, revoluciones e interregnos dictatoriales que han llevado a que los grupos que detentan el poder hagan concesiones sucesivas. Poco a poco y con base en la presi&oacute;n pol&iacute;tica, los grupos sociales excluidos del poder, primero la burgues&iacute;a y m&aacute;s tarde los trabajadores, lograron defender sus intereses en el juego pol&iacute;tico formal, es decir, que se consideraran en las decisiones del Estado<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a>.</p>     <p align="justify">Como ya se coment&oacute;, nos hallamos muy lejos de disponer de teor&iacute;as aceptadas sobre el cambio institucional. La conclusi&oacute;n a la que podemos llegar en este art&iacute;culo, de alcance limitado, es que la transformaci&oacute;n de la instituciones formales se puede entender como un proceso de negociaci&oacute;n entre los agentes pol&iacute;ticos, cuyo resultado depende del poder pol&iacute;tico y de los modelos subjetivos de los actores o de su influencia cultural (North, 1990). El poder pol&iacute;tico de las organizaciones est&aacute; determinado por la estructura del Estado, aunque intervienen factores informales cuyo funcionamiento a&uacute;n no se entiende plenamente. La sociolog&iacute;a pol&iacute;tica es la disciplina que m&aacute;s ha estudiado las bases sociales o informales del poder pol&iacute;tico, asociadas a la capacidad econ&oacute;mica, ideol&oacute;gica y coercitiva de las organizaciones civiles (Mann, 1986; Tarrow, 1998). Tampoco entendemos muy bien c&oacute;mo influye la cultura en el desarrollo econ&oacute;mico, bien sea en forma directa o indirecta, a trav&eacute;s de su incidencia en la transformaci&oacute;n de las instituciones formales.</p>     <p align="justify">Existen muchos ejemplos de cambios institucionales abruptos, producto de revoluciones, guerras o golpes de Estado, pero, como argumentan North (1990) y otros autores (p. ej., Thelen y Streeck, 2005), estos cambios normalmente son lentos y graduales, resultado de la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica continua. Que estas negociaciones consigan construir poco a poco un Estado democr&aacute;tico, profesional y de derecho depende en gran medida de que se establezca un equilibrio de poder entre las organizaciones civiles que representan a los diversos grupos de inter&eacute;s para que sea posible satisfacer las necesidades del conjunto de la sociedad.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">Este ensayo revisa la evidencia emp&iacute;rica que muestra que para el desarrollo econ&oacute;mico sostenido es necesario definir y proteger los derechos de propiedad de todos los ciudadanos. No precisa el tipo de instituciones econ&oacute;micas, que abarcan el conjunto de leyes que regulan los mercados, pero aclara que, adem&aacute;s de proteger la propiedad privada, deben regular el uso de la propiedad para corregir las fallas del mercado. Adem&aacute;s, el Estado debe implementar pol&iacute;ticas de inversi&oacute;n (en infraestructura, investigaci&oacute;n y desarrollo de nuevos mercados) y distributivas (en educaci&oacute;n, salud) que corrijan las fallas ocasionadas por las externalidades positivas.</p>     <p align="justify">Esto se puede lograr mediante dictaduras o reg&iacute;menes democr&aacute;ticos. La clave es que las instituciones y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas promuevan el bienestar de la ciudadan&iacute;a y no la satisfacci&oacute;n de intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos particulares. La soluci&oacute;n que mejor ha funcionado hasta ahora son los "controles y balances" del gobierno. As&iacute;, la principal ventaja de la democracia es su potencial para controlar y exigir responsabilidades al gobierno, pero para que se materialice este potencial no basta la existencia de elecciones. Son tambi&eacute;n necesarios un sistema judicial independiente y con capacidad jur&iacute;dica y econ&oacute;mica para juzgar las actuaciones del ejecutivo y el legislativo, y una administraci&oacute;n p&uacute;blica meritocr&aacute;tica que garantice la calidad t&eacute;cnica y la continuidad de estas instituciones y de esas pol&iacute;ticas.</p>     <p align="justify">Desde el punto de vista del crecimiento econ&oacute;mico, &iquest;es entonces aconsejable la democracia? No podemos contestar categ&oacute;ricamente esta pregunta. La democracia tambi&eacute;n tiene desventajas, como la mayor inestabilidad de las pol&iacute;ticas, la gran dificultad para poner en cintura a los grupos de presi&oacute;n poderosos o la lentitud de los procesos de toma de decisiones. Muchas dictaduras han logrado altas tasas de crecimiento econ&oacute;mico, pero no existe un pa&iacute;s que haya mantenido ese crecimiento en el largo plazo sin desembocar en un Estado democr&aacute;tico, profesional y de derecho. El actual crecimiento de la econom&iacute;a china se basa en la adaptaci&oacute;n de instituciones econ&oacute;micas como la propiedad privada, pero a&uacute;n est&aacute; por ver si ser&aacute; sostenible bajo una dictadura o si el partido comunista acabar&aacute; modificando las instituciones pol&iacute;ticas para que existan un poder judicial y un sistema de administraci&oacute;n p&uacute;blica meritocr&aacute;ticos e independientes del partido<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a>.</p>     <p align="justify">La principal conclusi&oacute;n es que el factor clave para establecer estas instituciones pol&iacute;ticas es que haya cierto equilibrio de poder entre las organizaciones civiles que representan los diversos intereses. Pues &eacute;stas tienen incentivos para exigir a los gobiernos que cumplan la ley y que las pol&iacute;ticas y las instituciones se ajusten a sus intereses. Como es frecuente que el poder pol&iacute;tico de las organizaciones civiles est&eacute; sesgado hacia alg&uacute;n grupo en particular (grandes empresarios, una etnia espec&iacute;fica, etc.), es necesario que las organizaciones civiles que representan los intereses de otros grupos de menor poder (pobres, peque&ntilde;os empresarios, trabajadores, etc.) aumenten su poder pol&iacute;tico y su influencia.</p>     <p align="justify">Entender c&oacute;mo y por qu&eacute; cambian las instituciones pol&iacute;ticas es el principal reto de los acad&eacute;micos, que estudian las causas del desarrollo econ&oacute;mico mediante dos enfoques complementarios: la teor&iacute;a de juegos (deductiva) y el an&aacute;lisis hist&oacute;rico comparativo (inductivo)<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a>. Algunos subrayan que la soluci&oacute;n no es copiar las instituciones occidentales (y menos imponerlas), sino que hay que fortalecer la capacidad de deliberaci&oacute;n, experimentaci&oacute;n e innovaci&oacute;n institucional de los pa&iacute;ses pobres (Evans, 2004; Chang, 2006). El marco conceptual y los argumentos que aqu&iacute; se exponen ratifican esta idea, pues identifican (aunque no explican) las interacciones entre instituciones formales e informales, y entre unas instituciones y otras. No podemos simplificar las soluciones, y debemos tener en cuenta esas interacciones y factores pol&iacute;ticos en cada pa&iacute;s. Por ejemplo, el grado de legitimidad del cambio institucional en una cultura concreta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estos autores juzgan necesarios los procesos deliberativos en la sociedad (Evans, 2004), que asociamos f&aacute;cilmente con los principios democr&aacute;ticos occidentales, o la adaptaci&oacute;n de instituciones que han dado buenos resultados (Chang, 2006). Es claro que se requieren procesos dom&eacute;sticos de adaptaci&oacute;n, experimentaci&oacute;n e innovaci&oacute;n de instituciones, pero lo m&aacute;s importante (y complicado por los intereses en juego) es que procuren mejorar el bienestar de todos los miembros de la sociedad, y no el de grupos reducidos. Hacia eso tienden las instituciones pol&iacute;ticas de Occidente, que recurren al control y a la difusi&oacute;n del poder pol&iacute;tico para exigir resultados a los pol&iacute;ticos para que sean representados los intereses de los principales sectores de la sociedad en las decisiones pol&iacute;ticas. Estos principios parecen ser universales pues los miembros de otras culturas no son mejores o peores que los occidentales. La justicia independiente y la administraci&oacute;n p&uacute;blica meritocr&aacute;tica son una parte importante de la concreci&oacute;n de estos principios. Hoy s&oacute;lo podemos decir que estas instituciones formales y algunas instituciones informales, como la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos son los aportes institucionales m&aacute;s valiosos de Occidente. Es evidente que no se puede hacer lograr la libertad ni la igualdad imponi&eacute;ndolas a otros. Y a&uacute;n queda mucho espacio para la experimentaci&oacute;n, la adaptaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n</p>     <p align="justify"><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Durlauf, Johnson y Temple (2005) contabilizan 145 determinantes potenciales que se analizan en la literatura econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Utilizamos los t&eacute;rminos pa&iacute;ses "ricos" y "pobres" en contraposici&oacute;n a pa&iacute;ses "desarrollados" y "en desarrollo" porque las principales clasificaciones internacionales se basan en los niveles de ingreso o producto per c&aacute;pita, es decir, en su nivel de riqueza o pobreza. Entre los pa&iacute;ses "pobres" hay pa&iacute;ses que est&aacute;n en proceso de desarrollo y pa&iacute;ses cuya econom&iacute;a est&aacute; estanca desde hace varias d&eacute;cadas.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Seg&uacute;n la definici&oacute;n cl&aacute;sica de North (1990), las instituciones son las reglas de juego que determinan las restricciones y los incentivos en la interacci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social. Esas reglas pueden ser informales (tradiciones, c&oacute;digos de conducta, cultura) o formales (leyes y normas civiles con validez jur&iacute;dica).</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Ver Mauro (1995), Kaufmann, Kraay y Zoido (1999), Easterly y Levine (2003) y Rodrik, Subramanian y Trebbi (2004). El t&eacute;rmino "instituciones pol&iacute;ticas" designa las leyes que regulan el funcionamiento del Estado, las "instituciones econ&oacute;micas" son los impuestos y las regulaciones que el Estado impone a los mercados, y las "pol&iacute;ticas" se refieren a la forma en que el Estado reasigna sus ingresos a trav&eacute;s del gasto. El t&eacute;rmino "buen gobierno" proviene del t&eacute;rmino ingl&eacute;s <i>good governance</i>, cuyo significado concreto es sumamente controvertido (ver Grindle, 2007).</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Ver Hall y Jones (1999), y Acemoglu, Johnson y Robinson (2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Los indicadores que usan estos estudios se basan en encuestas de percepci&oacute;n de los ciudadanos o los empresarios sobre aspectos como la independencia del poder judicial, la estabilidad pol&iacute;tica, la corrupci&oacute;n (indicadores de instituciones pol&iacute;ticas) o el riesgo de expropiaci&oacute;n (indicador de instituciones econ&oacute;micas), etc. Como comenta Chang (2006), se trata de funciones m&aacute;s que de instituciones concretas.</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Hall y Jones (1999), Acemoglu, Johnson y Robinson (2001), Easterly y Levine (2003) y Rodrik, Subramanian y Trebbi (2004).</p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. Gallup, Sachs y Mellinger (1999), Sachs (2003) y Olsson y Hibbs (2005).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. La tesis de las mejores instituciones brit&aacute;nicas no es muy s&oacute;lida, entre otras razones porque hay numerosas ex colonias brit&aacute;nicas con un desarrollo econ&oacute;mico muy bajo.</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. Knack y Keefer (1997) y Tabellini (2005). En forma general, el capital social se define como la cultura que fomenta la cooperaci&oacute;n, sobre todo mediante la confianza.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. A&uacute;n no hay una denominaci&oacute;n aceptada para estas nuevas teor&iacute;as. Algunos las llaman neo-keynesianas, aunque esas teor&iacute;as sean macroecon&oacute;micas; mientras que las nuevas teor&iacute;as que aqu&iacute; se mencionan son microecon&oacute;micas.</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. El argumento sobre las externalidades negativas es id&eacute;ntico, pero a la inversa. Las empresas no "internalizan" ciertos costos sociales, como la contaminaci&oacute;n, y producen m&aacute;s que el nivel &oacute;ptimo social.</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. Un bien p&uacute;blico puro es aquel en el que hay un beneficio social, pero el beneficio privado es nulo. Ejemplos te&oacute;ricos muy citados de los efectos de externalidades positivas concretas sobre el desarrollo econ&oacute;mico se pueden ver en Murphy, Shleifer y Vishny (1989), Rodrik (1996) y Lall y Teubal (1998).</p>     <p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. Para una excelente revisi&oacute;n del debate sobre las fallas del mercado y las fallas del gobierno en los pa&iacute;ses "subdesarrollados", ver los trabajos, con visiones opuestas, de Colclough y Manor (1991) y Krueger (1993).</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Los impuestos ascienden en promedio al 30% del PIB en los pa&iacute;ses de la OCDE y al 18% en los pa&iacute;ses pobres (Tanzi y Zee, 2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n16" name="16">16</a>. La burocracia weberiana se esquematiza en la existencia de reglamentos precisos, una jerarqu&iacute;a, y una forma de ingreso y ascenso basada en el m&eacute;rito (Weber, 1968).</p>     <p align="justify"><a href="#n17" name="17">17</a>. Lo que se est&aacute; empezando a hacer en Europa y en Am&eacute;rica Latina a nivel municipal e intermunicipal. Ver Programa Leader en Europa &#91;<a href="http://ec.europa.eu/agriculture/" target="_blank">http://ec.europa.eu/agriculture/</a>&#93; y Helmsing (2001) en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p align="justify"><a href="#n18" name="18">18</a>. Estos autores han encontrado que la estabilidad pol&iacute;tica se relaciona con el crecimiento econ&oacute;mico, tanto en dictaduras como en democracias (2006) y que los sistemas presidencialistas parecen ser m&aacute;s perjudiciales que los parlamentaristas en los pa&iacute;ses con Estados poco desarrollados (2004).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n19" name="19">19</a>. Ejemplos de la relaci&oacute;n entre el desarrollo econ&oacute;mico posterior y la toma del poder pol&iacute;tico por la burgues&iacute;a y los trabajadores en Europa se pueden ver en Pincus (2006) y Acemoglu y Robinson (2000), respectivamente.</p>     <p align="justify"><a href="#n20" name="20">20</a>. Los miembros del aparato legislativo chino se eligen mediante sufragio universal y los sistemas judiciales de Hong Kong y Macao son independientes. La cuesti&oacute;n clave es si un partido &uacute;nico puede permitir la existencia de un sistema judicial y una burocracia independientes, y organizaciones civiles que puedan vigilarlos y hacerlos responsables de acuerdo con la ley.</p>     <p align="justify"><a href="#n21" name="21">21</a>. Algunos ejemplos de estudios en estas l&iacute;neas son Mann (1986 y 1993), North (1995) y Chang (2007) desde una perspectiva hist&oacute;rica comparativa; Bates et al. (1998), Greif y Laitin (2004) y Acemoglu y Robinson (2008) desde una perspectiva de integrar la teor&iacute;a de juegos con el an&aacute;lisis hist&oacute;rico de casos.</p> <hr size="1">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Acemoglu, D. y J. Robinson. "Persistence of Power, Elites and Institutions", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 115, 2008, pp. 1167-1199.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-5996200900010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Acemoglu, D. y J. Robinson. "Why did the West Extend the Franchise? Democracy, Inequality and Growth in Historical Perspective", <i>American Economic Review</i> 98, 1, 2000, pp. 267-293.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996200900010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Acemoglu, D.; S. Johnson y J. Robinson. "Reversal of Fortune: Geography and Institutions in the Making of the Modern World Income Distribution", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 118, 2002, pp. 1231-1294.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-5996200900010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Acemoglu, D.; S. Johnson y J. Robinson. "The Colonial Origins of Comparative Development: an Empirical Investigation", <i>American Economic Review</i> 91, 2001, pp. 1369-1401.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996200900010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Adser&aacute;, A.; C. Boix y M. Payne. "Are You Being Served? Political Accountability and Quality of Government", <i>Journal of Law, Economics and Organization</i> 19, 2, 2003, pp. 445-490.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996200900010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Alesina, A. y D. Rodrik. "Distributive Politics and Economic Growth", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 108, 1994, pp. 465-490.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996200900010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Alesina, A.; A. Devleeschauwer, W. Easterly, S. Kurlat y R. Wacziarg. "Fractionalization", <i>Journal of Economic Growth</i> 8, 2, 2003, pp. 155-194.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996200900010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Baneerjee, A. y A. Newman. "Occupational Choice and the Process of Development", <i>Journal of Political Economy</i> 101, 1993, pp. 274-298.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996200900010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Barro, R. "Democracy and Growth", <i>Journal of Economic Growth</i> 1, 1996, pp. 1-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996200900010001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Barro, R. y R. McCleary. "Religion and Economic Growth", <i>NBER Working Paper</i> 9682, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996200900010001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Bates, R.; A. Greif, M. Levi, J. L. Rosenthal y B. Weingast. <i>Analytic Narratives</i>, Princeton, Princeton University Press, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996200900010001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Besley, T. y R. Burgess. "The Political Economy of Government Responsiveness: Theory and Evidence from India", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 117, 4, 2002, pp. 1415-1451.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996200900010001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Bockstette, V.; A. Chanda y L. Putterman. "States and Markets: the Advantages of an Early Start", <i>Journal of Economic Growth</i> 7, 2002, pp. 347-369.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996200900010001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Buchanan, J. y G. Tullock. <i>The Calculus of Consent</i>, Ann Arbor, University of Michigan Press, 1962.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996200900010001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Chang, H. J. <i>Institutional Change and Economic Development</i>, London, Anthen Press, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996200900010001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Chang, H. J. "La relaci&oacute;n entre las instituciones y el desarrollo econ&oacute;mico. Problemas te&oacute;ricos claves", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 8, 14, 2006, pp. 125-136.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996200900010001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Chang, H. J. <i>Retirar la escalera: la estrategia del desarrollo en perspectiva hist&oacute;rica</i>, Madrid, Los Libros de la Catarata y Universidad Complutense de Madrid, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996200900010001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Colclough, C. y J. Manor. <i>States or Markets: Neo-liberalism and the Development Policy Debate</i>, Oxford, Oxford University Press, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996200900010001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Deininger, K. y L. Squire. "New Ways of Looking at Old Issues: Inequality and Growth", <i>Journal of Development Economics</i> 57, 1998, pp. 259-287.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996200900010001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Diamond, J. <i>Guns, Germs and Steel: the Fate of Human Societies</i>, New York, W.W. Norton &amp; Co., 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200900010001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Durlauf, S.; P. Johnson y J. Temple. "Growth Econometrics", <i>Handbook of Economic Growth</i>, Amsterdam, Elsevier, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200900010001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Easterly, W. y R. Levine. "It's Not Factor Accumulation: Stylized Facts and Growth Models", <i>World Bank Economic Review</i> 15, 2, 2001, pp. 177-219.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996200900010001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Easterly, W. y R. Levine. "Tropics, Germs and Crops: How Endowments Influence Economic Development", <i>Journal of Monetary Economics</i> 50, 1, 2003, pp. 3-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996200900010001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Engerman, S. y K. Sokoloff. "Factor Endowments, Institutions, and Differential Paths of Growth among New World Economies: A View from the Economic Historians of the United States", S. Haber, ed., <i> How Latin America Fell Behind</i>, Stanford, Stanford University Press, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996200900010001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Evans, P. "Development as Institutional Change: the Pitfalls of Monocropping and Potentials of Deliberation", <i>Studies in Comparative International Development</i> 38, 4, 2004, pp. 30-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996200900010001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Evans, P. y J. Rauch. "Bureaucracy and Growth: a Cross-National Analysis of ‘Weberian' State Structures on Economic Growth", <i>American Sociological Review</i> 64, 5, 1999, pp.748-765.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996200900010001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Gallup, J.; J. Sachs y A. Mellinger. "Geography and Economic Development", <i>International Regional Science Review</i> 22, 1999, 179-232.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996200900010001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Glaeser, E.; R. La Porta, F. L&oacute;pez de S. y A. Shleifer. "Do Institutions Cause Growth?", <i>Journal of Economic Growth</i> 9, 2004, pp. 271-303.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996200900010001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Greif, A. y D. Laitin. "A Theory of Endogenous Institutional Change", <i>The American Political Science Review</i> 98, 4, 2004, pp. 14-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-5996200900010001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Grindle, M. "Good Enough Governance Revisited", <i>Development Policy Review</i> 25, 5, 2007, pp. 553-574.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996200900010001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">31. Hall, R. y C. Jones. "Why do some Countries Produce so much Output per Worker than others", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 114, 1999, pp. 83-116.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-5996200900010001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32. Helmsing, A. H. J. <i>Partnerships, Meso-institutions and Lerning: New Local and Regional Economic Development Initiatives in Latin America</i>, The Hague, Institute of Social Studies, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996200900010001300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33. Kaufmann, D.; A. Kraay y P. Zoido. "Governance Matters", <i>World Bank Policy Research Working Papers</i> 2196, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-5996200900010001300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">34. Keefer, P. "What Does Political Economy Tell Us about Economic Development – and Vice Versa", <i>Annual Review of Political Science</i> 7, 2004, pp. 247-272.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996200900010001300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">35. Klenow, P. y A. Rodr&iacute;guez C. "Economic Growth: A Review Essay", <i>Journal of Monetary Economics</i> 40, 1997, pp. 597-617.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996200900010001300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">36. Knack, S. y P. Keefer. "Does Social Capital have an Economic Impact? A Cross-Country Investigation", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 112, 1997, pp. 1252-1288.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996200900010001300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">37. Krueger, A. <i>Political Economy of Policy Reform in Developing Countries</i>, Cambridge, MIT Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996200900010001300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">38. La Porta, R.; F. L&oacute;pez de S., C. Pop-Eleches y A. Shleifer. "Judicial Checks and Balances", <i>Journal of Political Economy</i> 112, 2004, pp. 445-470.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996200900010001300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">39. Lall, S. y M. Teubal. "Market Stimulating Technology Policies in Developing Countries: A Framework with Examples from East Asia", <i>World Development</i> 26, 1998, pp. 1369-1385.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996200900010001300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">40. Landes, D. <i>The Wealth and Poverty of Nations: Why Some Are so Rich and Some so Poor</i>, New York, W.W. Norton &amp; Company, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996200900010001300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">41. Mann, M. <i>The Sources of Social Power</i>, vol. I, <i> A History of Power from the Beginning to A.D. 1760</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996200900010001300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">42. Mann, M. <i>The Sources of Social Power</i>, vol. II: <i>The Rise of Classes and Nation States 1760-1914</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996200900010001300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">43. Mauro, P. "Corruption and Growth", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 120, 1995, pp. 835-864.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996200900010001300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">44. Murphy, K.; A. Shleifer y R. Vishny. "Industrialization and the Big Push", <i>Journal of Political Economy</i> 97, 1989, pp. 1003-1026.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996200900010001300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">45. North, D. <i>Institutions, Institutional Change and Economic Development</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996200900010001300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">46. North, D. "The Paradox of the West", R. W. Davis, ed., <i>The Origins of the Modern Freedom in the West</i>, Stanford, Stanford University Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996200900010001300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">47. Olson, M. <i>The Logic of Collective Action</i>, Cambridge, Harvard University Press, 1965.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996200900010001300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">48. Olsson, O. y D. Hibbs. "Biogeography and Long-Run Economic Development", <i>European Economic Review</i> 49, 2005, pp. 909-938.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996200900010001300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">49. Persson, T. y G. Tabellini. "Constitutions and Economic Policy", <i>Journal of Economic Perspectives</i> 18, 2004, pp. 75-98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996200900010001300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">50. Persson, T. y G. Tabellini. "Is Inequality Harmful for Growth?", <i>American Economic Review</i> 84, 3, 1994, pp. 600-621.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996200900010001300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">51. Persson, T. y G. Tabellini. "Democratic Capital: the Nexus of Political and Economic Change", 2006, &#91;<a href="http://www.iies.su.se/~perssont/" target="_blank">www.iies.su.se/~perssont/</a>&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-5996200900010001300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">52. Pincus, S. <i>England's Glorious Revolution, 1688-1689</i>, New York, Bedford/St. Martin's Publishers, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996200900010001300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">53. Przeworski, A. "Democracy and Economic Development", E. D. Mansfield y R. Sisson, eds., <i>The Evolution of Political Knowledge</i>, Columbus, Ohio State University Press, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-5996200900010001300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">54. Przeworski, A. y C. Curvale. "Political Institutions and Economic Development in the Americas: the Long Run", unpublished manuscript, Department of Politics, New York University, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996200900010001300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">55. Rauch, J. y P. Evans."Bureaucratic Structure and Bureaucratic Performance in Less Developed Countries", <i>Journal of Public Economics</i> 75, 2000, pp. 49-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200900010001300055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">56. Rodrik, D. "Coordination Failure and Government Policy: A Model with Application to East Asia and Eastern Europe", <i>Journal of International Economics</i> 40, 1996, pp. 1-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996200900010001300056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">57. Rodrik, D.; A. Subramanian y F. Trebbi. "Institutions Rule: the Primacy of Institutions over Geography and Integration in Economic Development", <i>Journal of Economic Growth</i> 9, 2004, pp. 131-165.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-5996200900010001300057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">58. Rodrik, D.; G. Grossamn y V. Norman. "Getting Interventions Right: How South Korea and Taiwan Grew Rich", <i>Economic Policy</i> 10, 20, 1995, pp. 53-107.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996200900010001300058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">59. Sachs, J. "Institutions Don't Rule: Direct Effects of Geography on Per Capita Income", <i>NBER Working Paper</i> 9490, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200900010001300059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">60. Solow, R. "A Contribution to the Theory of Economic Growth", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 70, 1956, pp. 65-94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996200900010001300060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">61. Spolaore, E. y R. Warcziag. "The Diffusion of Development", <i>Tufts University Discussion Paper Series</i> 704, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996200900010001300061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">62. Tabellini, G. "Culture and Institutions: Economic Development in the Regions of Europe", <i>IGIER Working Paper</i> 292, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996200900010001300062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">63. Tanzi, V. y H. Zee. "Tax Policy for Developing Countries", <i>Economic Issues</i> 27, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-5996200900010001300063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">64. Tarrow, S. <i>Power in Movement: Social Movements and Contentious Politics</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996200900010001300064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">65. The World Bank. <i>The East Asian Miracle: Economic Growth and Public Policy</i>. <i>A World Bank Research Report</i>, Washington, D.C., 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996200900010001300065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">66. Thelen, K. y W. Streeck. <i>Beyond Continuity: Institutional Change in Advanced Political Economies</i>, Oxford, Oxford University Press, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996200900010001300066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">67. V&eacute;liz, C. <i>The New World of the Gothic Fox: Culture and Economy in English and Spanish America</i>, Berkeley, University of California Press, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996200900010001300067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">68. Weber, M. <i>Economy and Society</i>, 1922, Berkeley, University of California Press, 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996200900010001300068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">69. Weber, M. <i>The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism</i>, London, Allen and Unwin, 1930.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996200900010001300069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Acemoglu]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Persistence of Power, Elites and Institutions]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>2008</year>
<volume>115</volume>
<page-range>1167-1199</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Acemoglu]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Why did the West Extend the Franchise? Democracy, Inequality and Growth in Historical Perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>2000</year>
<volume>98</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>267-293</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Acemoglu]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reversal of Fortune: Geography and Institutions in the Making of the Modern World Income Distribution]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>2002</year>
<volume>118</volume>
<page-range>1231-1294</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Acemoglu]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Robinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Colonial Origins of Comparative Development: an Empirical Investigation]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>2001</year>
<volume>91</volume>
<page-range>1369-1401</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adserá]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Boix]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Payne]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Are You Being Served? Political Accountability and Quality of Government]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Law, Economics and Organization]]></source>
<year>2003</year>
<volume>19</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>445-490</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alesina]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Distributive Politics and Economic Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1994</year>
<volume>108</volume>
<page-range>465-490</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alesina]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Devleeschauwer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Easterly]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kurlat]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wacziarg]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Fractionalization]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>2003</year>
<volume>8</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>155-194</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baneerjee]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Newman]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Occupational Choice and the Process of Development]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Political Economy]]></source>
<year>1993</year>
<volume>101</volume>
<page-range>274-298</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barro]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Democracy and Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>1996</year>
<volume>1</volume>
<page-range>1-27</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barro]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McCleary]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Religion and Economic Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[NBER Working Paper]]></source>
<year>2003</year>
<numero>9682</numero>
<issue>9682</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bates]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Greif]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Levi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rosenthal]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weingast]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Analytic Narratives]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Besley]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burgess]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Political Economy of Government Responsiveness: Theory and Evidence from India]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>2002</year>
<volume>4</volume>
<numero>117</numero>
<issue>117</issue>
<page-range>1415-1451</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bockstette]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chanda]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Putterman]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[States and Markets: the Advantages of an Early Start]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>2002</year>
<volume>7</volume>
<page-range>347-369</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buchanan]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tullock]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Calculus of Consent]]></source>
<year>1962</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ann Arbor ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Michigan Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Institutional Change and Economic Development]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthen Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La relación entre las instituciones y el desarrollo económico. Problemas teóricos claves]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></source>
<year>2006</year>
<volume>8</volume>
<numero>14</numero>
<issue>14</issue>
<page-range>125-136</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Retirar la escalera: la estrategia del desarrollo en perspectiva histórica]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Los Libros de la Catarata y Universidad Complutense de Madrid]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Colclough]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Manor]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[States or Markets: Neo-liberalism and the Development Policy Debate]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deininger]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Squire]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[New Ways of Looking at Old Issues: Inequality and Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>1998</year>
<volume>57</volume>
<page-range>259-287</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Diamond]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Guns, Germs and Steel: the Fate of Human Societies]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W.W. Norton & Co.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Durlauf]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Temple]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Growth Econometrics]]></article-title>
<source><![CDATA[Handbook of Economic Growth]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Amsterdam ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elsevier]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Easterly]]></surname>
<given-names><![CDATA[W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Levine]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[It's Not Factor Accumulation: Stylized Facts and Growth Models]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Economic Review]]></source>
<year>2001</year>
<volume>15</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>177-219</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Easterly]]></surname>
<given-names><![CDATA[W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Levine]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Tropics, Germs and Crops: How Endowments Influence Economic Development]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Monetary Economics]]></source>
<year>2003</year>
<volume>50</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>3-39</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Engerman]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sokoloff]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Factor Endowments, Institutions, and Differential Paths of Growth among New World Economies: A View from the Economic Historians of the United States]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Haber]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[How Latin America Fell Behind]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Stanford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Stanford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development as Institutional Change: the Pitfalls of Monocropping and Potentials of Deliberation]]></article-title>
<source><![CDATA[Studies in Comparative International Development]]></source>
<year>2004</year>
<volume>38</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>30-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rauch]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bureaucracy and Growth: a Cross-National Analysis of ‘Weberian' State Structures on Economic Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[American Sociological Review]]></source>
<year>1999</year>
<volume>64</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>748-765</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gallup]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sachs]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mellinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Geography and Economic Development]]></article-title>
<source><![CDATA[International Regional Science Review]]></source>
<year>1999</year>
<volume>22</volume>
<page-range>179-232</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Glaeser]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[La Porta]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López de S.]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shleifer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Do Institutions Cause Growth?]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>2004</year>
<volume>9</volume>
<page-range>271-303</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greif]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Laitin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Theory of Endogenous Institutional Change]]></article-title>
<source><![CDATA[The American Political Science Review]]></source>
<year>2004</year>
<volume>98</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>14-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Good Enough Governance Revisited]]></article-title>
<source><![CDATA[Development Policy Review]]></source>
<year>2007</year>
<volume>25</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>553-574</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hall]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Why do some Countries Produce so much Output per Worker than others]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1999</year>
<volume>114</volume>
<page-range>83-116</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Helmsing]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. H. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Partnerships, Meso-institutions and Lerning: New Local and Regional Economic Development Initiatives in Latin America]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[The HagueInstitute of Social Studies]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kraay]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zoido]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Governance Matters]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Policy Research Working Papers]]></source>
<year>1999</year>
<numero>2196</numero>
<issue>2196</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Keefer]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What Does Political Economy Tell Us about Economic Development - and Vice Versa]]></article-title>
<source><![CDATA[Annual Review of Political Science]]></source>
<year>2004</year>
<volume>7</volume>
<page-range>247-272</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klenow]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez C]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Economic Growth: A Review Essay]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Monetary Economics]]></source>
<year>1997</year>
<volume>40</volume>
<page-range>597-617</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Knack]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Keefer]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Does Social Capital have an Economic Impact? A Cross-Country Investigation]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1997</year>
<volume>112</volume>
<page-range>1252-1288</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krueger]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Political Economy of Policy Reform in Developing Countries]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[La Porta]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López de S]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pop-Eleches]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shleifer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Judicial Checks and Balances]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Political Economy]]></source>
<year>2004</year>
<volume>112</volume>
<page-range>445-470</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lall]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Teubal]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Market Stimulating Technology Policies in Developing Countries: A Framework with Examples from East Asia]]></article-title>
<source><![CDATA[World Development]]></source>
<year>1998</year>
<volume>26</volume>
<page-range>1369-1385</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Landes]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Wealth and Poverty of Nations: Why Some Are so Rich and Some so Poor]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W.W. Norton & Company]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mann]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Sources of Social Power, vol. I, A History of Power from the Beginning to A.D. 1760]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mann]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Sources of Social Power, vol. II: The Rise of Classes and Nation States 1760-1914]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mauro]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Corruption and Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1995</year>
<volume>120</volume>
<page-range>835-864</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Murphy]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shleifer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vishny]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Industrialization and the Big Push]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Political Economy]]></source>
<year>1989</year>
<volume>97</volume>
<page-range>1003-1026</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[North]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Institutions, Institutional Change and Economic Development]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[North]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Paradox of the West]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Origins of the Modern Freedom in the West]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Stanford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Stanford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>47</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olson]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Logic of Collective Action]]></source>
<year>1965</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olsson]]></surname>
<given-names><![CDATA[O.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hibbs]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Biogeography and Long-Run Economic Development]]></article-title>
<source><![CDATA[European Economic Review]]></source>
<year>2005</year>
<volume>49</volume>
<page-range>909-938</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Persson]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tabellini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Constitutions and Economic Policy]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Perspectives 18]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>75-98</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Persson]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tabellini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Is Inequality Harmful for Growth?]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1994</year>
<volume>84</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>600-621</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Persson]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tabellini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Democratic Capital: the Nexus of Political and Economic Change]]></source>
<year>2006</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pincus]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[England's Glorious Revolution, 1688-1689]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Bedford/St. Martin's Publishers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Przeworski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Democracy and Economic Development]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mansfield]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sisson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Evolution of Political Knowledge]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Columbus ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ohio State University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Przeworski]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Curvale]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Political Institutions and Economic Development in the Americas: the Long Run]]></article-title>
<source><![CDATA[unpublished manuscript, Department of Politics]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-name><![CDATA[New York University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rauch]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bureaucratic Structure and Bureaucratic Performance in Less Developed Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Public Economics]]></source>
<year>2000</year>
<numero>75</numero>
<issue>75</issue>
<page-range>49-71</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coordination Failure and Government Policy: A Model with Application to East Asia and Eastern Europe]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of International Economics]]></source>
<year>1996</year>
<volume>40</volume>
<page-range>1-22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Subramanian]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Trebbi]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Institutions Rule: the Primacy of Institutions over Geography and Integration in Economic Development]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>2004</year>
<volume>9</volume>
<page-range>131-165</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grossamn]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Norman]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Getting Interventions Right: How South Korea and Taiwan Grew Rich]]></article-title>
<source><![CDATA[Economic Policy]]></source>
<year>1995</year>
<volume>10</volume>
<numero>20</numero>
<issue>20</issue>
<page-range>53-107</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sachs]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Institutions Don't Rule: Direct Effects of Geography on Per Capita Income]]></article-title>
<source><![CDATA[NBER Working Paper]]></source>
<year>2003</year>
<numero>9490</numero>
<issue>9490</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Solow]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Contribution to the Theory of Economic Growth]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1956</year>
<volume>70</volume>
<page-range>65-94</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Spolaore]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Warcziag]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Diffusion of Development]]></article-title>
<source><![CDATA[Tufts University Discussion Paper Series]]></source>
<year>2006</year>
<numero>704</numero>
<issue>704</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tabellini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Culture and Institutions: Economic Development in the Regions of Europe]]></article-title>
<source><![CDATA[IGIER Working Paper]]></source>
<year>2005</year>
<numero>292</numero>
<issue>292</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tanzi]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zee]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Tax Policy for Developing Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[Economic Issues]]></source>
<year>2001</year>
<volume>27</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tarrow]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Power in Movement: Social Movements and Contentious Politics]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>65</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>The World Bank</collab>
<source><![CDATA[The East Asian Miracle: Economic Growth and Public Policy]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD.C. D.C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[A World Bank Research Report]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Thelen]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Streeck]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Beyond Continuity: Institutional Change in Advanced Political Economies]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B67">
<label>67</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Véliz]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The New World of the Gothic Fox: Culture and Economy in English and Spanish America]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B68">
<label>68</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weber]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Economy and Society]]></source>
<year>1968</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B69">
<label>69</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weber]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism]]></source>
<year>1930</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Allen and Unwin]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
