<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962009000100016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[RECUERDEN A LOS QUE FRENARON LA RECUPERACIÓN DE ESTADOS UNIDOS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[REMEMBER THOSE WHO SLOWED DOWN THE U.S. RECOVERY]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Samuelson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Massachusetts Institute of Technology  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>20</numero>
<fpage>425</fpage>
<lpage>427</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>RECUERDEN A LOS QUE FRENARON LA RECUPERACI&Oacute;N DE ESTADOS UNIDOS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>REMEMBER THOSE WHO SLOWED DOWN THE U.S. RECOVERY</b></b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify"><i>Paul Samuelson*</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Profesor Em&eacute;rito de Econom&iacute;a en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Premio Nobel de Econom&iacute;a en 1970. Escritos tomados de Tribune Media Services, &#91;<a href="http://www.tmsfeatures.com" target="_blank">http://www.tmsfeatures.com</a>&#93;. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano.</p> <hr size="1">     <p align="justify">Despu&eacute;s del gran derrumbe del mercado de valores de octubre de 1929, el nuevo presidente republicano, Herbert Hoover, y su millonario secretario del Tesoro, Andrew Mellon, se opusieron est&uacute;pidamente a los macroprogramas p&uacute;blicos de est&iacute;mulo econ&oacute;mico. Ese pavoroso error arruin&oacute; para siempre su reputaci&oacute;n en la historia.</p>     <p align="justify">La ciencia econ&oacute;mica mucho ha avanzado desde entonces. No obstante e infortunadamente, el excelente equipo econ&oacute;mico del presidente Obama a&uacute;n est&aacute; limitado y obstaculizado por los opositores republicanos del Congreso. Esa es la pol&iacute;tica, la peligrosa pol&iacute;tica.</p>     <p align="justify">Quiz&aacute;s m&aacute;s sorprendente, algunos macroeconomistas conservadores hoy se han convertido en opositores pesimistas al est&iacute;mulo vigoroso del gobierno a la econom&iacute;a real. &iquest;Por qu&eacute; unos especialistas en econom&iacute;a bien preparados quieren repetir los viejos errores en un momento cr&iacute;tico?</p>     <p align="justify">Es un hecho interesante, aunque no una explicaci&oacute;n, que algunos de ellos est&eacute;n repitiendo un viejo s&iacute;ndrome de Harvard. A comienzos de la d&eacute;cada de 1930, las estrellas de Harvard inclu&iacute;an nombres tan famosos como Joseph Schumpeter y Edward Chamberlin. Ambos encabezaron el ataque contra el <i>New Deal</i>, el programa de recuperaci&oacute;n de Roosevelt.</p>     <p align="justify">Schumpeter plante&oacute; que las depresiones eran buenas, no malas, porque proporcionan una "catarsis" (sea cual fuere el significado de esa palabra en este contexto) de las distorsiones del auge anterior. &iexcl;Una depresi&oacute;n es, de hecho, lo que recet&oacute; el m&eacute;dico!</p>     <p align="justify">Pero Schumpeter no estaba solo. Otro austriaco famoso, Friedrich Hayek, que entonces viv&iacute;a en Inglaterra, se granje&oacute; una culpa eterna por su insistencia en limitar la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito durante la deflaci&oacute;n de 1931. Se dice que, en un seminario que se realiz&oacute; en Londres en plena depresi&oacute;n, el joven asociado de J. M. Keynes, Richard Kahn, le pregunt&oacute; a Hayek: "&iquest;Quiere decir que si usted me presta una libra y la gasto en consumo estoy agravando la depresi&oacute;n?" Hayek le respondi&oacute;: "S&iacute;, y es muy complicado explicar por qu&eacute;". Pero es f&aacute;cil explicar por qu&eacute; Hayek perdi&oacute; reputaci&oacute;n como macroeconomista.</p>     <p align="justify">&Eacute;sta no era una peculiaridad austriaca. Chamberlin, el c&eacute;lebre inventor de la teor&iacute;a de la competencia monopol&iacute;stica, contribuy&oacute; a la cr&iacute;tica del <i>New Deal</i> con la desquiciada opini&oacute;n de que las depresiones eran "imposibles" porque la demanda nunca pod&iacute;a ser menor que la oferta. No es sorprendente que un peri&oacute;dico de Boston publicara un l&uacute;cido titular: "El equipo titular de Harvard se ponch&oacute;".</p>     <p align="justify">En cierto modo, la historia se repite. Otra pareja de economistas de Harvard muy conocidos, Greg Mankiw y Robert Barro, parece inclinarse a una ideolog&iacute;a conservadora al estilo Hoover-Mellon que intenta limitar y oponerse a la propuesta de Obama para reactivar la econom&iacute;a real. Su versi&oacute;n de la doctrina conservadora es ligeramente diferente.</p>     <p align="justify">Keynes y Richard Kahn argumentaron que en una econom&iacute;a con desempleo y capacidad ociosa excesiva un d&oacute;lar adicional de gasto del gobierno en bienes, especialmente en bienes que los consumidores no compran normalmente, a&ntilde;adir&iacute;a m&aacute;s de un d&oacute;lar a la demanda del producto total.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Su razonamiento consist&iacute;a en que la parte del ingreso privado adicional que se obten&iacute;a en la producci&oacute;n de lo que el gobierno compraba ser&iacute;a gastada por los que la recib&iacute;an, y as&iacute; sucesivamente. Las estimaciones actuales de este "multiplicador" indican que un d&oacute;lar de gasto p&uacute;blico en bienes genera, despu&eacute;s de cierto tiempo, cerca de un d&oacute;lar y medio de gasto total y de producto. Igual que todas esas estimaciones, &eacute;sta es aproximada e incierta; el efecto multiplicador "verdadero" puede ser diferente en circunstancias diferentes.</p>     <p align="justify">Se ha encontrado que la reducci&oacute;n de impuestos es menos eficaz porque los beneficiarios ahorran una parte considerable de ella, especialmente en &eacute;pocas de incertidumbre.</p>     <p align="justify">Los actuales seguidores de Herbert Hoover afirman que el multiplicador es mucho menor, no igual a 1,5 sino quiz&aacute;s a 1,01 o a 1, y tal vez menor. Es probable que est&eacute;n equivocados, y las afirmaciones exageradas son absurdas.</p>     <p align="justify">Los modelos de previsi&oacute;n usuales, que usan el gobierno y el sector privado, funcionan mejor con multiplicadores cercanos al 1,5 que se sugiere aqu&iacute;. Un estudio comparativo del Banco de la Reserva Federal de Boston encontr&oacute; que multiplicadores mucho m&aacute;s peque&ntilde;os, como los que una vez defendi&oacute; Milton Friedman, funcionan muy mal.</p>     <p align="justify">Pero aun si las compras p&uacute;blicas de bienes s&oacute;lo a&ntilde;adieran esos bienes al producto nacional, &eacute;sa no ser&iacute;a una raz&oacute;n para oponerse a ellas en un momento en que se est&aacute;n despidiendo trabajadores y las f&aacute;bricas est&aacute;n cerrando porque no pueden encontrar compradores privados de sus productos.</p>     <p align="justify">Tenemos muchos ejemplos de ascensos de la econom&iacute;a real impulsados por el gasto p&uacute;blico: Estados Unidos despu&eacute;s de 1940, y de nuevo en 1963-1967, e incluso la Alemania de Hitler. En esos casos, la fuerza impulsora fue el gasto militar. No hay ninguna raz&oacute;n econ&oacute;mica para que el gasto en obras p&uacute;blicas pac&iacute;ficas funcione de manera diferente.</p>     <p align="justify">&iquest;C&oacute;mo explicar entonces tama&ntilde;a estupidez en esta etapa del desarrollo de la ciencia econ&oacute;mica y en un momento en que la econom&iacute;a real tiene una urgente necesidad de un impulso expansivo?</p>     <p align="justify">Parece haber dos explicaciones. La primera es que un largo periodo de crecimiento econ&oacute;mico tranquilo, interrumpido &uacute;nicamente por recesiones muy leves, adormeci&oacute; a la joven macroeconom&iacute;a con la creencia de que &eacute;ste es el orden natural de las cosas y que las econom&iacute;as capitalistas modernas simplemente no pueden tener graves fallas de demanda. &Eacute;sta es una variante del error de Chamberlin. La otra explicaci&oacute;n es que al parecer la ideolog&iacute;a conservadora tiene licencia para la insensatez.</p>     <p align="justify">Se tarda tiempo para lograr buena reputaci&oacute;n. Pero en la selva injusta de la ciencia, se puede perder de la noche a la ma&ntilde;ana. Afortunadamente, despu&eacute;s de un mal dictamen en la modelaci&oacute;n econ&oacute;mica, se puede hallar consuelo en la &uacute;ltima frase de <i>Lo que el viento se llev&oacute;</i>: "Ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a".</p></font>      ]]></body>
</article>
