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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EDITORIAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p>La <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> celebra que el comit&eacute; del Premio Nobel haya empezado a reparar su deuda “de g&eacute;nero” y haya concedido el premio a Elinor Ostrom, profesora de la Universidad de Indiana. Su obra, ejemplo de investigaci&oacute;n interdisciplinaria, es m&aacute;s conocida en nuestro medio por los estudiosos de la sociolog&iacute;a, la pol&iacute;tica y el medio ambiente que por los economistas, para quienes es m&aacute;s familiar el nombre de Oliver Williamson, quien comparti&oacute; con ella el premio de 2009 por sus contribuciones a “establecer la gobernanza econ&oacute;mica como campo de investigaci&oacute;n”.</p>     <p>Tambi&eacute;n celebramos que el Banco de Suecia extienda su reconocimiento a otras ciencias sociales, que siga ampliando la visi&oacute;n estrecha de la econom&iacute;a y reconozca de manera expresa que</p>     <blockquote>     <p>Tradicionalmente, la teor&iacute;a econ&oacute;mica ha sido en t&eacute;rminos generales una teor&iacute;a de los mercados o, m&aacute;s precisamente, una teor&iacute;a de los precios de mercado. Pero hay al menos dos razones por las que la ciencia econ&oacute;mica se debe extender m&aacute;s all&aacute; de la teor&iacute;a de los precios. Primera, los mercados no funcionan apropiadamente a menos que se puedan formular y hacer cumplir los contratos adecuados. Por tanto, necesitamos entender las instituciones que apoyan a los mercados. Segunda, una gran parte de la actividad econ&oacute;mica tiene lugar fuera de los mercados: dentro de familias, firmas, asociaciones, agencias y otras organizaciones. Por tanto, necesitamos teor&iacute;as que expliquen por qu&eacute; existen estas entidades y c&oacute;mo funcionan.</p> </blockquote>     <p>No s&oacute;lo una gran parte de las actividades econ&oacute;micas se realiza por fuera de los mercados sino que una alta proporci&oacute;n de las transacciones de bienes y servicios –que en apariencia se realizan a trav&eacute;s del mercado– tiene lugar dentro de las firmas; y una proporci&oacute;n creciente corresponde al cumplimiento de las funciones del Estado, mediante el sistema de recaudo y redistribuci&oacute;n de los tributos. De modo que la teor&iacute;a econ&oacute;mica convencional se ha limitado al estudio de un peque&ntilde;o segmento de las actividades econ&oacute;micas y de las transacciones correspondientes. Oliver Williamson estudia por qu&eacute; aparecen las firmas, c&oacute;mo resuelven los conflictos y c&oacute;mo realizan sus transacciones internas, los medios que usan para reducir los costos de las transacciones, las formas de integraci&oacute;n y el tipo de contratos que se establecen.</p>     <p>La obra de Elinor Ostrom cubre otros vac&iacute;os. Analiza el manejo de los bienes comunes, cuestiona muchos preconceptos de la econom&iacute;a convencional y proporciona ense&ntilde;anzas de vasto alcance, entre ellas que no existen reglas ni f&oacute;rmulas universales deducidas de supuestos igualmente universales –independientes del tiempo, el lugar, la cultura y el entorno natural– para resolver los problemas sociales, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos o ambientales, as&iacute; como tampoco existen recetas y esquemas institucionales de aplicaci&oacute;n general. Como polit&oacute;loga sabe que en el curso de la historia los seres humanos han creado diversos sistemas de gobierno y que en la evoluci&oacute;n de las sociedades han surgido distintas formas de propiedad. Como analista del manejo de los bienes comunes o de propiedad com&uacute;n sabe que existen numerosas maneras de administrarlos en forma eficaz, y que unos y otras evolucionan y se adaptan a las variaciones del entorno en largos procesos de interacci&oacute;n rec&iacute;proca; en juegos repetidos para usar un t&eacute;rmino t&eacute;cnico de moda.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A diferencia de la generalidad de los economistas, gran parte de su obra se basa en trabajos de campo, tan caros a los soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos, bi&oacute;logos y paleont&oacute;logos. Y no s&oacute;lo en sus propias investigaciones sino en las de un gran n&uacute;mero de estudios de diversas disciplinas. A trav&eacute;s de los a&ntilde;os ha encontrado y documentado con detalle que en el manejo de los recursos de propiedad com&uacute;n sus usuarios no siempre comparan los costos privados con los beneficios privados, que no siempre descuidan los efectos sobre los dem&aacute;s y que elaboran reglas que cumplen y hacen cumplir, en favor del conjunto, sin sobreexplotar ni deteriorar los recursos, as&iacute; incurran en costos privados. Los estudios y las im&aacute;genes de sat&eacute;lite que comparan las praderas de Mongolia con las de zonas aleda&ntilde;as de Rusia y China –donde la poblaci&oacute;n n&oacute;mada trasladaba sus reba&ntilde;os siguiendo el cambio de las estaciones y cuyos pastizales se preservaron durante muchos siglos– muestran que en Mongolia segu&iacute;an casi intactos en los a&ntilde;os noventa. En cambio, las praderas de Rusia y China, convertidas en propiedad del Estado y explotadas por una poblaci&oacute;n sedentaria organizada en <i>sovjoses</i> o comunas populares se degradaron notablemente. Y, luego, cuando las tierras se privatizaron y se entregaron a familias asentadas que no trasladaban los reba&ntilde;os conforme al ciclo de las estaciones, las praderas se deterioraron a&uacute;n m&aacute;s. Ostrom muestra que en este caso ni la propiedad del Estado ni la propiedad privada son m&aacute;s eficaces que el uso com&uacute;n y el manejo estacional del pastoreo errante.</p>     <p>Los estudios sobre los sistemas de irrigaci&oacute;n en Nepal muestran que el manejo local de las aguas ha suplido eficazmente las necesidades de los cultivos y del conjunto de la poblaci&oacute;n durante largo tiempo, a pesar de la rusticidad de las represas. El gobierno nepal&eacute;s, apoyado por expertos de las entidades de ayuda internacional, construy&oacute; represas modernas, con buenos dise&ntilde;os de ingenier&iacute;a, que eliminaron los esquemas tradicionales de manejo directo de las comunidades locales y rompieron los lazos que las induc&iacute;an a cooperar en el mantenimiento de la represas y la vigilancia y el cumplimiento de las reglas ancestrales de distribuci&oacute;n de las aguas. En las zonas donde se establecieron esas represas, la poblaci&oacute;n de las cabeceras absorbe la mayor parte de las aguas en detrimento de la poblaci&oacute;n de las zonas bajas. Y, parad&oacute;jicamente, los rendimientos agr&iacute;colas suelen ser m&aacute;s altos en las zonas donde se conservaron las represas tradicionales.</p>     <p>Los resultados de las investigaciones de Elinor Ostrom no se limitan al mundo en desarrollo. Al inicio de su carrera hizo un trabajo con resultados similares sobre el manejo de las aguas en algunos condados de California, y ha recogido estudios sobre los yacimientos de petr&oacute;leo que muestran que la demora para privatizarlos produjo un enorme despilfarro. De modo que no hay esquemas &uacute;nicos de prop&oacute;sito universal. En ciertas condiciones es mejor el manejo local y directo de los recursos; en otras es m&aacute;s eficaz la propiedad y la administraci&oacute;n privada, y en otras lo es m&aacute;s la regulaci&oacute;n p&uacute;blica. En el caso de los bienes p&uacute;blicos, aun los economistas m&aacute;s conservadores aceptan que su provisi&oacute;n debe estar a cargo del Estado, as&iacute; haya que subcontratar empresas privadas.</p>     <p>Ostrom muestra que los recursos de propiedad com&uacute;n suelen ser administrados mediante reglas que han evolucionado a trav&eacute;s de los siglos, m&aacute;s sutiles y adecuadas que las que imponen los gobiernos o los expertos. Reglas que gozan de mayor legitimidad y son menos susceptibles de ser violadas porque han sido elaboradas por la misma comunidad, que las cumple y hacer cumplir en forma activa.</p>     <p align="center"><b>* * * </b></p>     <p>Nos complace iniciar esta entrega de la <i> Revista </i>con tres trabajos de mujeres que no se limitan a temas de g&eacute;nero sino que ata&ntilde;en a toda la especie.</p>     <p>El primer trabajo, “Las reglas que no se hacen cumplir son mera palabrer&iacute;a”, es un breve ensayo de la profesora Ostrom que los lectores sabr&aacute;n apreciar y del cual seguramente sacar&aacute;n valiosas ideas y sugerencias, as&iacute; como temas para meditar sin el af&aacute;n ni la urgencia de encontrar recetas de moda. La lectura de la obra de Elinor Ostrom invita a pensar, no a ahorrarse el esfuerzo de pensar, su gran sensibilidad por el detalle y las diversas formas de enfrentar los problemas humanos invita a abrir la mente, no a cerrarla buscando panaceas y repitiendo esl&oacute;ganes de moda, actitudes m&aacute;s propias de vendedores de ilusiones o de propagandistas de reg&iacute;menes unipersonales que de estudiosos imaginativos o miembros de sociedades democr&aacute;ticas. Como dice ella misma en su art&iacute;culo: &ldquo;Los analistas de las instituciones han identificado desde hace mucho tiempo las consecuencias indeseables de autorizar el dominio de una persona o la unanimidad absoluta: ambos esquemas permiten que una minor&iacute;a muy peque&ntilde;a se aproveche injustamente de los dem&aacute;s”.</p>     <p>El segundo trabajo, “Lecciones de la Gran Depresi&oacute;n para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en 2009”, fue presentado en la Brookings Institution el 9 de marzo de 2009 por Christina D. Romer, profesora de la Universidad de California y miembro del Consejo de Asesores Econ&oacute;micos del Presidente Barack Obama. Lecciones que sintetiza as&iacute;: una expansi&oacute;n fiscal peque&ntilde;a s&oacute;lo tiene efectos peque&ntilde;os, la expansi&oacute;n monetaria puede ayudar a sanear una econom&iacute;a aunque las tasas de inter&eacute;s sean cercanas a cero, es preciso abstenerse de reducir los est&iacute;mulos antes de tiempo, la recuperaci&oacute;n financiera y la recuperaci&oacute;n real van juntas, la pol&iacute;tica expansionista mundial comparte las cargas y los beneficios de la recuperaci&oacute;n, y que la Gran Depresi&oacute;n termin&oacute;, Una lecci&oacute;n esperanzadora pues las crisis, como las enfermedades, s&oacute;lo acaban con los enfermos terminales; las sociedades se recuperan si son capaces de aprender y si olvidan las lecciones del pasado.</p>     <p>El tercer escrito, obra de Vanesa Valeria D'Elia, profesora de la Universidad del CEMA, de Buenos Aires, critica el concepto de <i>homo oeconomicus</i> de la teor&iacute;a de manual y defiende la vigencia de los fundamentos de la obra de Adam Smith, que no se reducen a la interpretaci&oacute;n parcial de <i>La riqueza de las naciones, </i>sino que incluyen las caracter&iacute;sticas humanas tratadas en la <i>Teor&iacute;a de los sentimientos morales. </i></p>     <p>El segundo grupo de art&iacute;culos lo integran dos trabajos te&oacute;ricos de estirpe institucionalista: el primero sobre la corrupci&oacute;n, escrito por Fr&eacute;d&eacute;ric Boehm, investigador de la GTZ y del CIEP de la Universidad Externado de Colombia, y Johann Graf Lambsdorff, profesor de la Universidad de Passau, Alemania. El segundo, sobre el concepto de incentivos, escrito por Yuri Gorbaneff, Sergio Torres y Jos&eacute; Fernando Cardona, profesores de la Pontificia Universidad Javeriana. El trabajo de Fr&eacute;d&eacute;ric Boehm y Johann Graf Lambsdorff utiliza las herramientas de la Nuev a Econom&iacute;a Institucional para abrir la “caja negra” de las transacciones corruptas. Desmonta el mecanismo de los contratos corruptos, examina las instituciones que propician su aparici&oacute;n y los mecanismos mediante los que funcionan y se reproducen estos contratos; analiza los costos de transacci&oacute;n y los problemas que enfrentan las partes; trata en detalle las fases de los acuerdos corruptos t&iacute;picos: iniciaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y fase post-contractual. Por &uacute;ltimo, analiza el potencial y los l&iacute;mites de las medidas que se adoptan para combatir la corrupci&oacute;n. El trabajo de los profesores de la Universidad Javeriana revisa la literatura sobre el concepto de incentivo en la administraci&oacute;n, se remonta a sus or&iacute;genes en la filosof&iacute;a de la antigua Grecia y de la civilizaci&oacute;n china del siglo V antes de nuestra era, y discute la visi&oacute;n de los incentivos de los economistas cl&aacute;sicos, los te&oacute;ricos de la administraci&oacute;n cient&iacute;fica y los seguidores de las teor&iacute;as de la agencia, los contratos, los derechos de propiedad y los costos de transacci&oacute;n. Los autores muestran que esta &uacute;ltima teor&iacute;a, con su idea de formas de gobernanza, una idea que ha sido desarrollada por Elinor Ostrom, ofrece una visi&oacute;n integral de los incentivos que explica fen&oacute;menos que son parad&oacute;jicos desde otras perspectivas te&oacute;ricas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tercer grupo de trabajos analiza tres graves problemas que aquejan a la econom&iacute;a colombiana: la falta de una reforma agraria que desconcentre la propiedad de la tierra y distribuya los frutos del desarrollo entre la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n; la desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a desde 1980, como resultado de un modelo de inserci&oacute;n en la econom&iacute;a mundial basado en la exportaci&oacute;n de recursos naturales en el que se ha abandonado progresivamente la industrializaci&oacute;n; y el desempleo, en particular su duraci&oacute;n y la efectividad de los canales formales e informales de b&uacute;squeda de ocupaci&oacute;n. El primero de los art&iacute;culos, escrito por Mauricio Uribe L&oacute;pez, mag&iacute;ster en Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad Nacional de Colombia, estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO; el segundo, por Carlos Humberto Ortiz, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Econ&oacute;micas de la Universidad del Valle e investigador del CIDSE, y el tercero, por Carlos Augusto Vi&aacute;fara y Jos&eacute; Ignacio Uribe, profesores de la Universidad del Valle e investigadores d el CIDSE.</p>     <p>Se incluye, adem&aacute;s, un ensayo de historia econ&oacute;mica sobre el manejo de la pol&iacute;tica monetaria entre los a&ntilde;os 1880 y 1903, de Juan Santiago Correa, profesor del Colegio de Estudios Superiores de Administraci&oacute;n, CESA.</p>     <p>El &uacute;ltimo grupo consta de dos ensayos que abordan problemas de econom&iacute;a internacional. Yanod M&aacute;rquez, investigador del CID de la Universidad Nacional de Colombia, muestra que el PIB per c&aacute;pita mexicano creci&oacute; a una tasa promedio del 3,1% anual entre 1940 y 1970 siguiendo la pol&iacute;tica inspirada por la CEPAL. M&eacute;xico inici&oacute; el proceso de desregulaci&oacute;n y orientaci&oacute;n al mercado externo en los a&ntilde;os sesenta, que se consolid&oacute; con el Programa de Reorientaci&oacute;n Econ&oacute;mica para enfrentar la crisis de la deuda. En 1992, firm&oacute; el tratado de libre comercio y el &iacute;ndice de apertura lleg&oacute; al 62,3% en 1994. Se pensaba que el tratado duplicar&iacute;a las tasas de crecimiento del PIB y de los salarios, pero no fue as&iacute;: la tasa de crecimiento del PIB nominal se redujo al 2,3% entre 1982 y 2003 y el crecimiento del PIB pe c&aacute;pita ha sido inferior en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los salarios s&oacute;lo aumentaron al 1% anual entre 1995 y 2008, de acuerdo con la OIT.</p>     <p>El autor argumenta que no hay una buena correlaci&oacute;n entre apertura y crecimiento, y que los modelos tradicionales no ayudan a entender el comportamiento de la econom&iacute;a mexicana y su baja tasa de crecimiento, como s&iacute; lo hacen los modelos de restricci&oacute;n de balanza de pagos. Recurre a la regla simple de Thirlwall para estimar el crecimiento consistente con el comercio de bienes y servicios, y a la regla total para determinar si la disponibilidad de divisas permite un mayor crecimiento. Los resultados indican que la devaluaci&oacute;n no mejora la tasa de crecimiento, de modo que se requiere una combinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas industriales y comerciales. Encuentra, adem&aacute;s, que no hay restricci&oacute;n de divisas, y que los flujos netos de capital, rentas y transferencias estabilizan la econom&iacute;a. Puesto que el crecimiento y las elasticidades ingreso de M&eacute;xico y Estados Unidos son casi iguales, es dif&iacute;cil que con el modelo actual converjan sus niveles de ingreso per c&aacute;pita.</p>     <p>El &uacute;ltimo ensayo, de Paulo Reis Mour&atilde;o, profesor de la Universidad de Minho, y J&uacute;lio Miguel Coelho Barbosa, consultor del SIG, ambos con sede en Braga, Portugal, analiza la competitividad de las principales ciudades portuguesas. Los autores revisan algunos estudios que tratan el concepto de competitividad y se&ntilde;alan que conforme al enfoque institucionalista el &eacute;xito en la competencia no depende &uacute;nicamente del uso de las t&eacute;cnicas m&aacute;s productivas, sino tambi&eacute;n del complejo institucional en que se desarrollan las actividades socioecon&oacute;micas. Se suele pensar que las ciudades del litoral portugu&eacute;s son m&aacute;s competitivas que las del centro y del interior, y que &eacute;stas tienen poco potencial de desarrollo. Los autores construyen un &iacute;ndice general de competitividad que integra cuatro sub&iacute;ndices y hacen un an&aacute;lisis de componentes principales que los lleva a concluir que las ciudades y regiones del interior tienen mejores valores en aspectos de demograf&iacute;a, empleo y bienestar, mientras que algunas ciudades que registran gran dinamismo econ&oacute;mico presentan un &iacute;ndice general de competitividad muy bajo. Estos resultados son de gran inter&eacute;s para quienes buscan superar las deficiencias de los modelos tradicionales.</p>     <p align="center"><b>* * * </b></p>     <p>En la secci&oacute;n de cl&aacute;sicos presentamos una nueva versi&oacute;n del c&eacute;lebre art&iacute;culo de Allyn Young, “Rendimientos crecientes y progreso econ&oacute;mico”, que el profesor Lauchlin Currie difundi&oacute; entre los economistas colombianos cuando trabajaba en el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n y cuya traducci&oacute;n, realizada por Mauricio P&eacute;rez Salazar, fue publicada en la <i>Revista de Planeaci&oacute;n y Desarrollo</i> de mayo-agosto de 1980.</p>     <p>En un momento en que se buscan alternativas para superar la crisis y teor&iacute;as alternativas a la de la autorregulaci&oacute;n autom&aacute;tica de los mercados es de inter&eacute;s volver sobre este notable art&iacute;culo. Reinterpreta el teorema de Adam Smith de que la divisi&oacute;n del trabajo depende del tama&ntilde;o del mercado y, como dec&iacute;a el profesor Currie, rechaza el supuesto b&aacute;sico de la teor&iacute;a del crecimiento de una tendencia hacia el equilibrio y esboza un mecanismo de desequilibrio inherente y cr&oacute;nico –“un sistema bello y delicadamente balanceado en el que el aumento del mercado pone en acci&oacute;n una serie compleja de interacciones entre los factores de producci&oacute;n” y &ldquo;cada paso tiende a iniciar otros”–, de manera que el crecimiento se vuelve acumulativo y auto-generativo, salvo que se vea impedido por fuerzas ex&oacute;genas.</p>     <p align="center"><b>* * * </b></p>     <p>Rara vez los dirigentes del Estado o las autoridades del gobierno piden explicaciones a los economistas por sus yerros te&oacute;ricos o por sus malas recomendaciones de pol&iacute;tica. En noviembre del a&ntilde;o pasado la reina Isabel de Inglaterra visit&oacute; la London School of Economics e hizo una pregunta muy atinada: “&iquest;por qu&eacute; nadie advirti&oacute; que la crisis de cr&eacute;dito estaba en camino?”. L a Academia Brit&aacute;nica, leal servidora de la Corona, organiz&oacute; un foro que reuni&oacute; a expertos de las empresas y de la City, a representantes de las entidades reguladoras, de la academia y del gobierno para contestar la pregunta. En la secci&oacute;n de Notas y discusiones publicamos la carta que consigna la respuesta, donde se dice que la falla de previsi&oacute;n es la m&eacute;dula y se deja entrever que la especializaci&oacute;n excesiva es inconveniente, pues los &aacute;rboles no dejan ver el bosque. La Academia se compromete a presentar “algunas reflexiones para que los servidores de la Corona en la Tesorer&iacute;a, la Oficina del Gabinete y el Ministerio de Negocios, Innovaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n, as&iacute; como el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Supervisi&oacute;n Financiera puedan desarrollar una nueva capacidad para escudri&ntilde;ar el horizonte” y nunca se tenga que volver a formular ese interrogante. Tambi&eacute;n se compromete a organizar otro seminario para examinar en detalle “la cuesti&oacute;n de nunca jam&aacute;s”. Como la reina Isabel, estaremos atentos a los resultados de ese nuevo seminario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la llamada Atenas suramericana, donde hoy el Estado pretende regir incluso las costumbres y los placeres m&aacute;s &iacute;ntimos (por cierto, con poco &eacute;xito), no es usual examinar la cultura y los h&aacute;bitos de otros pueblos para conocerlos mejor y conocernos a nosotros mismos, para establecer relaciones de respeto y convivencia y, mucho menos, para mejorar las relaciones diplom&aacute;ticas y comerciales. En este n&uacute;mero de la <i>Revista</i> se quiere superar ese neo-provincianismo publicando un ensayo de Azam Khodashenas Nikoo y Abdoullah Namdar sobre la castidad femenina en el mundo musulm&aacute;n. Los autores reivindican el papel econ&oacute;mico de las mujeres isl&aacute;micas, empezando por Jadiya, la primera esposa del Profeta, quien manej&oacute; un pr&oacute;spero negocio de caravanas en la Meca del siglo s&eacute;ptimo.</p>     <p>En la secci&oacute;n de rese&ntilde;as incluimos un comentario de Jairo Parada, profesor de la Universidad del Norte, al libro <i>Econom&iacute;a institucional y evolutiva contempor&aacute;nea, </i>de Geoffrey M. Hodgson, y una recensi&oacute;n de Leonardo Garc&iacute;a, profesor de la universidad EAFIT, al libro <i>Hacer justicia a la humanidad, </i>de Thomas Pogge, publicado por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</p></font>      ]]></body>
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