<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962009000200004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL SUJETO ECONÓMICO Y LA RACIONALIDAD EN ADAM SMITH]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[THE ECONOMIC MAN AND RATIONALITY IN ADAM SMITH]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[D'Elia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vanesa Valeria]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del CEMA  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Buenos Aires ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>21</numero>
<fpage>37</fpage>
<lpage>43</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962009000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962009000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962009000200004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El supuesto de racionalidad es central en la teoría económica actual, es el pilar sobre el cual se construye el homo economicus de la teoría convencional. Este trabajo parte del enfoque de la racionalidad en Adam Smith, y busca aportar a la discusión de las características del sujeto racional y de sus implicaciones para el análisis económico. Reexamina el significado de la racionalidad a la luz de diversos autores y argumenta que los fundamentos de la obra de Adam Smith siguen vigentes]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The assumption of rationality is central in current economic theory. This hypothesis is the pillar for the creation of the homo economicus of conventional theory. Starting with Adam Smith's approach to rationality, the aim of this paper is to contribute to the discussion of the main characteristics of the individual underlying the rational man of economics and their implications for economic analysis. The meaning of rationality in several authors is reexamined and it is argued that the basis of Adam Smith's work are still valid]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[comportamiento]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[egoísmo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[homo economicus]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[behavior]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[egoism]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[homo economicus]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EL SUJETO ECON&Oacute;MICO Y LA RACIONALIDAD EN ADAM SMITH</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>THE ECONOMIC MAN AND RATIONALITY IN ADAM SMITH</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Vanesa Valeria D'Elia*</i></p>     <p>* Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a y candidata a Doctora en Econom&iacute;a, profesora investigadora de la Universidad del CEMA, Buenos Aires, Argentina, &#91;<a href="mailto:vvd04@cema.edu.ar">vvd04@cema.edu.ar</a>&#93;. Fecha de recepci&oacute;n: 8 de junio de 2009, fecha de modificaci&oacute;n: 9 de octubre de 2009, fecha de aceptaci&oacute;n: 24 de noviembre de 2009.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: comportamiento, ego&iacute;smo, <i>homo economicus</i>; JEL: B0, B4, D1&#93;</p>     <p>El supuesto de racionalidad es central en la teor&iacute;a econ&oacute;mica actual, es el pilar sobre el cual se construye el <i>homo economicus</i> de la teor&iacute;a convencional. Este trabajo parte del enfoque de la racionalidad en Adam Smith, y busca aportar a la discusi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del sujeto racional y de sus implicaciones para el an&aacute;lisis econ&oacute;mico. Reexamina el significado de la racionalidad a la luz de diversos autores y argumenta que los fundamentos de la obra de Adam Smith siguen vigentes.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>&#91;Keywords: behavior, egoism, <i>homo economicus</i>; JEL: B0, B4, D1&#93;</p>     <p>The assumption of rationality is central in current economic theory. This hypothesis is the pillar for the creation of the <i>homo economicus</i> of conventional theory. Starting with Adam Smith's approach to rationality, the aim of this paper is to contribute to the discussion of the main characteristics of the individual underlying the rational man of economics and their implications for economic analysis. The meaning of rationality in several authors is reexamined and it is argued that the basis of Adam Smith's work are still valid.</p> <hr size="1">     <p>Al comienzo de cualquier manual de microeconom&iacute;a se expone el supuesto fundamental a partir del cual se construye la teor&iacute;a que se desarrolla a lo largo de todo el libro: <i>los individuos son racionales</i>.</p>     <p>Despu&eacute;s de mencionar este supuesto (incuestionable, como un mandamiento), se modela el comportamiento del consumidor con base en el orden de preferencias, denotado como <img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a4e1.jpg" align="absmiddle"> As&iacute;, x <img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a4e1.jpg" align="absmiddle"> y indica que "la alternativa x es al menos tan buena como la alternativa y". Luego se imponen <i>axiomas de racionalidad</i> a las preferencias se analizan sus consecuencias sobre las elecciones del consumidor.</p>     <p>A partir de este supuesto se construye el <i>homo economicus</i> de la teor&iacute;a convencional. Su racionalidad se manifiesta en la maximizaci&oacute;n de la utilidad y del bienestar. Este <i>homo economicus</i> es ego&iacute;sta, s&oacute;lo obtiene utilidad del consumo, del consumo propio y del de sus descendientes (altruismo intergeneracional), y tiene una capacidad de c&aacute;lculo formidable que le permite hacer planes &oacute;ptimos en horizontes de planificaci&oacute;n muy largos (maximizaci&oacute;n intertemporal), en condiciones de riesgo (maximizaci&oacute;n de la utilidad esperada) o de incertidumbre (c&aacute;lculo bayesiano de las probabilidades subjetivas).</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; deja de lado esta visi&oacute;n del individuo? Que los seres humanos tambi&eacute;n actuamos por pasiones y por h&aacute;bitos. &iquest;Esto significa, que es err&oacute;neo pensar en un <i>homo</i> racional? No, siempre que se entienda el significado de racionalidad en econom&iacute;a. Como dice Sen (2000), es m&aacute;s complicado suponer que el comportamiento del individuo es irracional que suponer que el comportamiento real refleja una conducta racional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parece haber entonces cierto consenso en que el punto de partida son los seres humanos racionales pero, &iquest;qu&eacute; significa racionalidad?, &iquest;qu&eacute; distingue al hombre racional del que no lo es?</p>     <p>Partiendo del enfoque de la racionalidad en Adam Smith, este trabajo busca aportar a la discusi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del sujeto racional. Primero se exponen brevemente las ideas de racionalidad que se deducen de los textos m&aacute;s importantes del economista y fil&oacute;sofo escoc&eacute;s. Luego se reexamina el significado de la racionalidad a luz de diversos autores y se argumenta que los fundamentos de la obra de Adam Smith siguen vigentes.</p>     <p><b>RACIONALIDAD Y SUJETO EGO&Iacute;STA: UNA PARTE DE ADAM SMITH</b></p>     <p>En la <i>Riqueza de la naciones</i> (lib. I, cap. II, 17), Adam Smith destaca el m&oacute;vil del inter&eacute;s propio:</p>     <blockquote>     <p>Pero el hombre reclama en la mayor parte de sus circunstancias la ayuda de sus semejantes y en vano puede esperarlas s&oacute;lo de su benevolencia. La conseguir&aacute; con mayor seguridad interesando en su favor el ego&iacute;smo de los dem&aacute;s y haci&eacute;ndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide &#91;...&#93; No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideraci&oacute;n de su propio inter&eacute;s. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su ego&iacute;smo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas.</p> </blockquote>     <p>M&aacute;s adelante, en el Libro IV (cap. II, 402), encontramos el siguiente p&aacute;rrafo:</p>     <blockquote>     <p>Ninguno se propone, por lo general, promover el inter&eacute;s p&uacute;blico, ni sabe hasta qu&eacute; punto lo promueve. Cuando prefiere la actividad econ&oacute;mica de su pa&iacute;s a la extranjera, &uacute;nicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el mayor valor, s&oacute;lo piensa en su ganancia propia; pero en &eacute;ste como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones &#91;...&#93; pues al perseguir su propio inter&eacute;s, promueve el de la sociedad de una manera m&aacute;s efectiva que si esto entrara en sus designios.</p> </blockquote>     <p>De estos p&aacute;rrafos se deduce un principio de racionalidad que considera a un sujeto que act&uacute;a de manera ego&iacute;sta y toma decisiones en procura del m&aacute;ximo ingreso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este principio ya se hab&iacute;a enunciado en el Libro I de la <i>Pol&iacute;tica</i> de Arist&oacute;teles, quien dijo que los hombres de negocios se mov&iacute;an por el af&aacute;n de lucro y consideraba que esta motivaci&oacute;n se contrapon&iacute;a a la de los consumidores (satisfacer sus necesidades para vivir bien), la que en su opini&oacute;n era m&aacute;s digna que la acumulaci&oacute;n de dinero. Los sujetos racionales de Arist&oacute;teles y de Adam Smith parecen tener cosas en com&uacute;n, y la principal diferencia son las consideraciones &eacute;ticas que le atribuyen a la conducta racional. Arist&oacute;teles, al comienzo de la <i>&Eacute;tica a Nic&oacute;maco</i>, relaciona la econom&iacute;a con la &eacute;tica:</p>     <blockquote>     <p>La vida basada en la consecuci&oacute;n de dinero se emprende por obligaci&oacute;n, y la riqueza no es evidentemente lo bueno que buscamos; porque s&oacute;lo es &uacute;til para otros fines (Sen, 1989, 21).</p> </blockquote>     <p>Para Arist&oacute;teles, el fin &uacute;ltimo es "lo bueno", no "lo &uacute;til", que s&oacute;lo es un medio y le est&aacute; subordinado.</p>     <p>Por su parte, Sen argumenta que el enfoque del <i>homo economicus</i> tiene dificultades para explicar el comportamiento real, por ejemplo, por qu&eacute; no se toma la &uacute;ltima manzana de una canasta de frutas o no se elige el trozo de torta m&aacute;s grande, o por qu&eacute; se donan &oacute;rganos a desconocidos o se ayuda a un anciano a cruzar la calle. &iquest;C&oacute;mo se explica que un individuo centrado en su propio inter&eacute;s comparta alg&uacute;n dinero cuando reservarlo para s&iacute; mismo? Una explicaci&oacute;n posible de estos comportamientos es el altruismo. Pero es m&aacute;s completa la que considera que el sujeto racional act&uacute;a adem&aacute;s motivado por valores, que se preocupa por la justicia, por la distribuci&oacute;n del ingreso, etc.</p>     <p>Gary Becker (1993) considera que reducir el bienestar a la maximizaci&oacute;n de los beneficios materiales limita el enfoque econ&oacute;mico:</p>     <blockquote>     <p>el enfoque econ&oacute;mico al que me refiero no supone que los individuos no est&aacute;n motivados exclusivamente por el ego&iacute;smo o las ganancias materiales. Es un <i>m&eacute;todo</i> de an&aacute;lisis, no un supuesto acerca de motivaciones particulares, entre otras. Junto con otros, he intentado alejar a los economistas de los estrechos supuestos acerca del ego&iacute;smo. El comportamiento es guiado por un conjunto mucho m&aacute;s amplio de valores y preferencias. El an&aacute;lisis supone que los individuos maximizan su bienestar <i>tal como ellos lo conciben</i>, bien sean ego&iacute;stas, altruistas, leales, rencorosos o masoquistas. Su comportamiento mira hacia adelante, y tambi&eacute;n se supone que es coherente a trav&eacute;s del tiempo. En particular, tratan de hacer lo mejor que pueden para prever las consecuencias inciertas de sus acciones. El comportamiento que mira hacia delante, sin embargo, puede estar enraizado en el pasado, puesto que el pasado puede poner una larga sombra sobre las actitudes y los valores (Becker, 1993, 385-386).</p> </blockquote>     <p>Esta argumentaci&oacute;n muestra que el concepto de racionalidad ego&iacute;sta no es suficiente y completo para analizar las decisiones de los individuos. El supuesto de que su motivaci&oacute;n es exclusivamente la ganancia material es muy estrecho. Becker se&ntilde;ala que los individuos maximizan su bienestar tal como ellos lo conciben.</p>     <p>La preocupaci&oacute;n por la validez emp&iacute;rica de la conducta racional ha inducido el desarrollo de t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas y m&eacute;todos experimentales. Diversos estudios experimentales encuentran desviaciones con respecto a la representaci&oacute;n del <i>homo economicus</i> de la teor&iacute;a convencional. Estos resultados, calificados como <i>anomal&iacute;as</i>, han dado lugar a la econom&iacute;a del comportamiento, que sostiene que la racionalidad (como el ego&iacute;smo) es limitada y que el comportamiento depende del contexto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta escuela muestra que las emociones y las normas sociales influyen de manera sistem&aacute;tica en nuestra conducta. La investigaci&oacute;n en esta &aacute;rea lleva a la formulaci&oacute;n de modelos te&oacute;ricos del comportamiento humano que tienen en cuenta la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica en psicolog&iacute;a, sociolog&iacute;a y antropolog&iacute;a.</p>     <p>&iquest;La existencia de resultados <i>an&oacute;malos</i> significa que el comportamiento humano es irracional? &iquest;Adam Smith se equivoc&oacute; cuando percibi&oacute; una racionalidad ego&iacute;sta? De nuevo, la respuesta es no. No porque la racionalidad econ&oacute;mica no implique un sujeto motivado por su propio inter&eacute;s, sino porque es s&oacute;lo un aspecto del sujeto racional que concibi&oacute; Adam Smith. Lo err&oacute;neo es interpretar de manera incompleta y parcial al sujeto econ&oacute;mico del sistema que ide&oacute; este el autor. La siguiente secci&oacute;n analiza este punto.</p>     <p><b>M&Aacute;S ALL&Aacute; DEL EGO&Iacute;SMO: LA OTRA PARTE DE ADAM SMITH</b></p>     <p>Hasta ahora, la exposici&oacute;n del sistema de Smith se ha basado en la <i>Riqueza de las naciones</i>, pero si nos remontamos a <i>La teor&iacute;a de los sentimientos morales</i>, surge un concepto de sujeto racional mucho m&aacute;s completo que el del individuo ego&iacute;sta:</p>     <blockquote>     <p>Por m&aacute;s ego&iacute;sta que se quiera suponer al hombre, hay evidentemente algunos aspectos de su <i>naturaleza</i> que lo llevan a interesarse por la suerte de los dem&aacute;s de tal modo que la felicidad de estos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, salvo el placer de verla. De este tipo es la piedad o compasi&oacute;n, emoci&oacute;n que experimentamos ante la miseria ajena, cuando la vemos o la imaginamos de manera muy v&iacute;vida. El que con frecuencia el dolor ajeno nos haga padecer es un hecho tan evidente que no requiere comprobaci&oacute;n; porque este sentimiento, igual que las dem&aacute;s pasiones de la <i>naturaleza humana</i>, en modo alguno se limita a los virtuosos y humanitarios, aunque quiz&aacute; estos lo experimenten con la sensibilidad m&aacute;s exquisita. El mayor rufi&aacute;n, el trasgresor m&aacute;s contumaz de las leyes de la sociedad no carece del todo de este sentimiento (Smith, 1817, 1).</p> </blockquote>      <p>Amartya Sen afirma entonces:</p>      <blockquote>     <p>"Cuando aborda otros problemas –los de distribuci&oacute;n y equidad– y la observancia de reglas para conseguir la eficiencia productiva, Smith hace hincapi&eacute; en unas motivaciones m&aacute;s generales, aunque en estos contextos m&aacute;s amplios la prudencia sigue siendo una de las virtudes m&aacute;s &uacute;tiles para el individuo, explica por qu&eacute; la humildad, la generosidad y el esp&iacute;ritu c&iacute;vico son las cualidades m&aacute;s &uacute;tiles para otros" (Sen, 2000, 325).</p> </blockquote>      <p>As&iacute;, las diferencias entre Arist&oacute;teles y Smith parecen ser a&uacute;n menores. Ambos reconocen que en la toma de decisiones tambi&eacute;n hay valores no monetarios que van m&aacute;s all&aacute; del simple ego&iacute;smo. Si el hombre fuera fr&iacute;amente racional y calculador, ser&iacute;a, entre todos los seres, el m&aacute;s tonto y atomizado (Sen, 1989).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La dimensi&oacute;n &eacute;tica de la conducta humana completa la visi&oacute;n parcial del comportamiento ego&iacute;sta. Pero a&uacute;n resta comentar la importancia del contexto econ&oacute;mico y social. Como dijo Simon (1997):</p>     <blockquote>     <p>su mundo &#91;el de Adam Smith&#93; era el de los agricultores individuales, artesanos, comerciantes, terratenientes, no el de las grandes corporaciones industriales o burocracias. Su divisi&oacute;n del trabajo es una especializaci&oacute;n entre participantes del mercado, no entre empleados y empleadores dentro de una empresa &#91;...&#93; Para &eacute;l, ser racional quiere decir tener razones para hacer lo que se hace, no maximizar algo.</p> </blockquote>     <p>Lo que plantea, entonces, es que el contexto es relevante para entender el comportamiento interactivo que observamos. Las <i>anomal&iacute;as</i> provienen de los intentos para adaptarse a la comunidad en la que interact&uacute;an los individuos.</p>     <p><b>EL <i>SUJETO</i> SUJETO A LAS INSTITUCIONES</b></p>     <p>Smith tambi&eacute;n subraya la importancia del contexto en la conducta de los individuos. Argumenta que cuando nos apartamos de "lo local", la probabilidad de <i>simpatizar</i> disminuye; cuanto m&aacute;s lejos, m&aacute;s dif&iacute;cil es la empat&iacute;a. Las relaciones directas pr&aacute;cticamente desaparecen y s&oacute;lo quedan las relaciones de mercado, indirectas y fugaces:</p>     <blockquote>     <p>Pero aunque la ayuda necesaria no se preste por esos motivos generosos y desinteresados, aunque entre los diferentes miembros de la sociedad no haya amor y afectos mutuos, la sociedad, aunque menos feliz y agradable, no necesariamente se disolver&aacute;. La sociedad puede subsistir entre personas diferentes, as&iacute; como entre comerciantes diferentes, en raz&oacute;n de su utilidad, sin amor o efecto mutuos; y aunque ninguna persona tuviera una obligaci&oacute;n, o una deuda de gratitud con otra, la sociedad podr&iacute;a mantenerse mediante el intercambio mercenario de buenos oficios de acuerdo con una evaluaci&oacute;n concertada (Smith, 1817, 52).</p> </blockquote>     <p>Este p&aacute;rrafo deja en claro que las relaciones que se establecen dentro de la instituci&oacute;n del mercado, entre individuos cuyos valores se desconocen, lleva a aplicar reglas diferentes a las que se utilizan en otras instituciones, como la familia o el c&iacute;rculo de amigos. Friedrich Hayek (1990) sosten&iacute;a que hoy vivimos en un orden en el que el mercado es el mejor mecanismo para propiciar la cooperaci&oacute;n impersonal. Para Smith, en cambio, las relaciones directas pr&aacute;cticamente desaparecen en el mercado, y s&oacute;lo se establecen v&iacute;nculos mercantiles, directos y fugaces. No hay amor rec&iacute;proco ni empat&iacute;a, s&oacute;lo relaciones de intercambio. No conocemos en detalle a la persona con la que tratamos ni sus valores, no nos unen relaciones de afecto ni de simpat&iacute;a.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, la caracter&iacute;stica predominante del entorno del mercado es la interacci&oacute;n entre sujetos ego&iacute;stas movidos por su inter&eacute;s propio, pero esto no significa que esta conducta sea la &uacute;nica gu&iacute;a del comportamiento del <i>homo economicus</i>. El mercado es parte de un sistema m&aacute;s amplio, en el que existen normas sociales compartidas por otras personas y cuyo cumplimiento o incumplimiento recibe aprobaci&oacute;n o desaprobaci&oacute;n. Aparece entonces el <i>espectador imparcial</i> de Smith, ese juez interior que determina sin nuestras acciones son o no apropiadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Reconocer que el <i>homo economicus</i> considera el contexto como fuente de informaci&oacute;n cuando toma decisiones significa aceptar una racionalidad m&aacute;s amplia, una racionalidad que depende del entorno. Es decir, que ese <i>homo</i> es motivado por algo m&aacute;s que por su propia utilidad, que act&uacute;a no s&oacute;lo por simpat&iacute;a, sino tambi&eacute;n por compromiso, por lealtad, por deber, por justicia y por otros valores que influyen en su comportamiento y que son creados en sociedad. Esto no significa negar la racionalidad, sino negar la concepci&oacute;n universal, intemporal y ahist&oacute;rica del individuo ego&iacute;sta. Es cierto que los individuos usan la raz&oacute;n para evaluar sus intereses. Pero los sujetos no son solamente ego&iacute;stas, son mucho m&aacute;s que eso. Como dice Sen, el comportamiento es tambi&eacute;n un resultado social, refleja un sentido de identidad que supone el reconocimiento de los objetivos de otras personas y de la interdependencia mutua.</p>     <p><b>CONSIDERACIONES FINALES</b></p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es entonces el sujeto real de la econom&iacute;a? Como hemos visto es un sujeto que razona, que decide y act&uacute;a motivos ego&iacute;stas y no ego&iacute;stas, que maximiza sus beneficios, pero tambi&eacute;n tiene valores y tiene en cuenta el entorno cuando toma decisiones. Una persona real que muchas veces toma decisiones err&oacute;neas por limitaciones de conocimiento y capacidad de procesamiento, o por falsas interpretaciones, pero que ello no significa que la racionalidad sea un supuesto irreal de la conducta humana.</p>     <p>Los resultados contrarios al comportamiento racional que se han obtenido en diversos experimentos son una invitaci&oacute;n a emprender una exploraci&oacute;n diferente del proceso de toma de decisiones racionales en econom&iacute;a; no son una prueba irrefutable contra la rigurosidad interna de la teor&iacute;a. En palabras de Daniel McFadden (1999, 75):</p>     <blockquote>     <p>La opini&oacute;n de los economistas se extiende a lo largo de un espectro desde aquellos que creen que el hombre de Chicago es la verdad literal hasta quienes creen que los errores de racionalidad aparecen de manera sistem&aacute;tica y predecible en las decisiones econ&oacute;micas. Sin embargo, creo que la mayor&iacute;a de los economistas piensan que la racionalidad en una de sus formas m&aacute;s fundamentales y robustas es v&aacute;lida, y que el hombre de Chicago es una abstracci&oacute;n o aproximaci&oacute;n a esta forma de racionalidad. No esperan que la aproximaci&oacute;n sea perfecta, y no interpretan la evidencia en su contra como evidencia contra sus fundamentos. Quiz&aacute; este sea un modo sensato de aproximarse al an&aacute;lisis econ&oacute;mico, pero puede enceguecer a los economistas contra la evidencia del comportamiento que desaf&iacute;a a la racionalidad en un nivel m&aacute;s fundamental. Una implicaci&oacute;n de estos comentarios es que la racionalidad econ&oacute;mica tiene muchas vidas, y no ser&aacute;n destruidas por la bala de plata de un solo experimento.</p> </blockquote>     <p>Despu&eacute;s de todo, parece que Adam Smith ten&iacute;a una percepci&oacute;n correcta de la racionalidad humana y de su lugar en el an&aacute;lisis econ&oacute;mico. El desaf&iacute;o es repensar al sujeto que toma decisiones racionales en un contexto totalmente diferente de aquel en que Smith vivi&oacute;, y al que observ&oacute;, analiz&oacute; y trat&oacute; de mejorar. La idea no es remplazar la teor&iacute;a convencional, sino mejorarla y ampliarla sobre bases m&aacute;s realistas, que tengan en cuenta las limitaciones del <i>homo economicus</i> y las caracter&iacute;sticas que se suelen dejar lado.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Becker, G. "Nobel Lecture: The Economic Way of Looking at Behavior", <i>The Journal of Political Economy</i> 101, 1993, pp. 385-409.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0124-5996200900020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Hayek, F. <i>La fatal arrogancia, los errores del socialismo</i>, Barcelona, Uni&oacute;n Editorial, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0124-5996200900020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Mas-Colell, A.; M. Whinston y J. Green. <i>Microeconomic Theory</i>, New York, Oxford University Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0124-5996200900020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Mcfadden, D. "Rationality for Economists?", <i>Journal of Risk and Uncertainty</i> 19, 1999, pp. 73-105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0124-5996200900020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Rabin, M. "A Perspective on Psychology and Economics", <i>European Economic Review</i> 46, 2002, pp. 657-685.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0124-5996200900020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Sen, A. <i>Sobre &eacute;tica y econom&iacute;a</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0124-5996200900020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Sen, A. <i>Desarrollo y libertad</i>, Barcelona, Editorial Planeta, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-5996200900020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Simon, H. <i>An Empirically Based Microeconomics</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0124-5996200900020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Smith, A. <i>The Theory of Moral Sentiments</i>, 1759, Boston, Wells y Lilly, 1817.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-5996200900020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Smith, A. <i>Investigaci&oacute;n de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones</i>, 1776, Madrid, Aguilar, 1956.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0124-5996200900020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Streb, J. "El significado de racionalidad en econom&iacute;a", <i>Documento de Trabajo del UCEMA</i> 139, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-5996200900020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Becker]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nobel Lecture: The Economic Way of Looking at Behavior]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Political Economy]]></source>
<year>1993</year>
<volume>101</volume>
<page-range>385-409</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hayek]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La fatal arrogancia, los errores del socialismo]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Unión Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mas-Colell]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Whinston]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Green]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microeconomic Theory]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mcfadden]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Rationality for Economists?]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Risk and Uncertainty]]></source>
<year>1999</year>
<volume>19</volume>
<page-range>73-105</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rabin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Perspective on Psychology and Economics]]></article-title>
<source><![CDATA[European Economic Review]]></source>
<year>2002</year>
<volume>46</volume>
<page-range>657-685</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sobre ética y economía]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Desarrollo y libertad]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Planeta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Simon]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[An Empirically Based Microeconomics]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Theory of Moral Sentiments]]></source>
<year>1817</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boston ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Wells y Lilly]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones]]></source>
<year>1956</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Aguilar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Streb]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El significado de racionalidad en economía]]></article-title>
<source><![CDATA[Documento de Trabajo del UCEMA]]></source>
<year>1998</year>
<numero>139</numero>
<issue>139</issue>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
