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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DURACIÓN DEL DESEMPLEO Y CANALES DE BÚSQUEDA DE EMPLEO EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper studies the duration of unemployment in Colombia as an indicator of the effectivity of search methods. This work is based on the Continuing Survey of Households (ECH), carried out in Colombia in the second quarter of 2006. Parametric (Weibull proportional risk) and nonparametric (Kaplan-Meier) duration models are estimated. The findings suggest that the duration of unemployment is strongly influenced by the search methods used by employees and the unemployed. Formal methods are the most effective.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>DURACI&Oacute;N DEL DESEMPLEO Y CANALES DE B&Uacute;SQUEDA DE EMPLEO EN COLOMBIA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>DURATION UNEMPLOYMENT AND SEARCH METHODS IN COLOMBIA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Carlos Augusto Vi&aacute;fara L*</i>    <br> <i>Jos&eacute; Ignacio Uribe G.**</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>* Mag&iacute;ster en Poblaci&oacute;n, profesor del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad del Valle, integrante del Grupo de Investigaci&oacute;n de Econom&iacute;a Laboral e investigador del Centro de Investigaciones y Documentaci&oacute;n Socioecon&oacute;mica CIDSE, Cali, Colombia &#91;<a href="mailto:carvialo@univalle.edu.co">carvialo@univalle.edu.co</a>&#93;.</p>     <p> ** Doctor en Ciencias Econ&oacute;micas y Empresariales, profesor del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad del Valle, l&iacute;der del Grupo de Investigaci&oacute;n en Econom&iacute;a Laboral e investigador del Centro de Investigaciones y Documentaci&oacute;n Socioecon&oacute;mica CIDSE, Cali, Colombia, &#91;<a href="mailto:josuribe@univalle.edu.co">josuribe@univalle.edu.co</a>&#93;. Los autores agradecen los comentarios de dos evaluadores an&oacute;nimos que, entre otras valiosas recomendaciones, sugirieron utilizar los datos de la GEIH de junio de 2008 para contrastar el modelo. Se hizo este ejercicio pero no se encontraron variaciones significativas, de modo que se dejaron las estimaciones originales. Una versi&oacute;n preliminar de este art&iacute;culo se public&oacute; como documento provisional en <i>Archivos de Econom&iacute;a</i> 340, 2008. Fecha de recepci&oacute;n: 9 de abril de 2008, fecha de modificaci&oacute;n: 19 de octubre de 2009, fecha de aceptaci&oacute;n: 13 de noviembre de 2009.</p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: duraci&oacute;n del desempleo, canales de b&uacute;squeda de empleo, efectividad de los canales de b&uacute;squeda; JEL: J60, J64&#93;</p>     <p>Este art&iacute;culo estudia la duraci&oacute;n del desempleo en Colombia como indicador de la efectividad de los canales de b&uacute;squeda de empleo, con informaci&oacute;n de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del segundo trimestre de 2006. Se estiman modelos de duraci&oacute;n param&eacute;tricos (Weibull de riesgos proporcionales) y no param&eacute;tricos (Kaplan-Meier). Los resultados indican que en la duraci&oacute;n del desempleo influye considerablemente el canal de b&uacute;squeda que usan los empleados para conseguir empleo y los desocupados para buscarlo. Los canales m&aacute;s formales son m&aacute;s efectivos.</p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>&#91;Keywords: duration of unemployment, search methods, search methods effectiveness; JEL: J60, J64&#93;</p>      <p>This paper studies the duration of unemployment in Colombia as an indicator of the effectivity of search methods. This work is based on the Continuing Survey of Households (ECH), carried out in Colombia in the second quarter of 2006. Parametric (Weibull proportional risk) and nonparametric (Kaplan-Meier) duration models are estimated. The findings suggest that the duration of unemployment is strongly influenced by the search methods used by employees and the unemployed. Formal methods are the most effective.</p>  <hr size="1">      <p>El desempleo es uno de los principales problemas para el bienestar de la poblaci&oacute;n en cualquier sociedad. Aunque ha sido muy estudiado por los economistas, poco se han investigado los mecanismos o canales de b&uacute;squeda de empleo, especialmente en los pa&iacute;ses en desarrollo, donde el mercado laboral es m&aacute;s imperfecto. Estos canales pueden tener gran incidencia en el desempleo, sobre todo en el friccional, que se debe a retiro voluntario, cambio de empleo y entrada de personas que llegan por primera vez o retornan a la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa y no se emplean de inmediato porque no saben d&oacute;nde hay vacantes.</p>      <p>Los canales que se usan para encontrar empleo son m&aacute;s o menos efectivos y m&aacute;s o menos costosos. De su efectividad depende en gran parte la magnitud del desempleo friccional. Este ensayo analiza la efectividad con base en la duraci&oacute;n del desempleo. Luego estudia los efectos de cada canal sobre la duraci&oacute;n del desempleo. No se dispone de cifras de costos por canal, y este aspecto se excluye del estudio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La hip&oacute;tesis central es que los canales de b&uacute;squeda de empleo son esenciales en la duraci&oacute;n del desempleo e inducen diferentes comportamientos de sus determinantes. Agrupamos los canales en tres tipos: a) informales, que surgen de interacciones no reguladas a trav&eacute;s de redes caracterizadas por asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n (p. ej., ayuda o informaci&oacute;n de familiares, amigos y colegas); b) informales moderados o gestiones individuales ante los empleadores, como llevar la hoja de vida directamente a las empresas; en este caso, el aspirante suele tener informaci&oacute;n privilegiada, pero &eacute;sta no basta para conseguir el empleo y se debe someter a la selecci&oacute;n de la empresa, y c) formales o formas de vinculaci&oacute;n reguladas a las que tienen acceso todas las personas que cumplen los requisitos; pueden ser privados, como las agencias de contrataci&oacute;n temporal, o p&uacute;blicos, como los Centros de Informaci&oacute;n para el Empleo del SENA, o de otra clase: avisos clasificados, convocatorias, Internet, etc. Los canales formales no tienen barreras a la entrada diferentes de los requisitos establecidos y su costo directo: clasificados, formularios o acceso a Internet.</p>     <p>La fuente de informaci&oacute;n es la Encuesta Continua de Hogares del segundo trimestre de 2006, que permite estimar la duraci&oacute;n del desempleo para una muestra integrada de ocupados y desocupados. La mayor&iacute;a de las estimaciones de la duraci&oacute;n del desempleo en Colombia s&oacute;lo consideran los datos de desocupados (es decir, truncados hacia la derecha). Esas muestras sobrestiman la participaci&oacute;n de los individuos con baja probabilidad de salir del desempleo, lo que produce un sesgo de selecci&oacute;n (Heckman, 1979) y resultados equivocados; por ejemplo, el coeficiente de educaci&oacute;n tiene signo contrario, es decir, cuanto mayor es el nivel educativo, mayor es la duraci&oacute;n del desempleo, debido a la omisi&oacute;n de las personas con mayor educaci&oacute;n que han conseguido empleo.</p>     <p>El art&iacute;culo consta de cuatro partes. En la primera se expone el marco te&oacute;rico de la b&uacute;squeda y la duraci&oacute;n del desempleo. En la segunda se revisan los trabajos que se han hecho en Colombia sobre el tema. En la tercera se analiza la duraci&oacute;n del desempleo por canales de b&uacute;squeda con m&eacute;todos param&eacute;tricos y no param&eacute;tricos. En la &uacute;ltima se presentan las conclusiones.</p>     <p><b>TEOR&Iacute;A DE LA B&Uacute;SQUEDA Y DURACI&Oacute;N DEL DESEMPLEO</b></p>     <p>La teor&iacute;a de la b&uacute;squeda ha llegado a cierta madurez desde el trabajo inicial de Stigler (1962). La s&iacute;ntesis te&oacute;rico econom&eacute;trica de varios autores evidencia el grado de integraci&oacute;n entre teor&iacute;a y m&eacute;todos de contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Puesto que la teor&iacute;a de la b&uacute;squeda es intr&iacute;nsecamente estoc&aacute;stica, las distribuciones de probabilidad asociadas a la duraci&oacute;n del desempleo adquieren especial relevancia<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>El problema formal es el de un desempleado que busca trabajo con el mejor salario, informaci&oacute;n imperfecta y restricciones de costo de b&uacute;squeda y tiempo disponible, que desconoce d&oacute;nde hay vacantes y el salario que ofrecen; debe entonces conseguir informaci&oacute;n en un proceso costoso y secuencial, que requiere tiempo y recursos que dan rendimientos a futuro en condiciones de incertidumbre.</p>     <p>Siguiendo a Mortensen (1986), la duraci&oacute;n de la b&uacute;squeda t y la oferta salarial W tienen distribuciones de probabilidad que dependen de las caracter&iacute;sticas individuales y del entorno. Adem&aacute;s, se supone que el horizonte de vida es infinito, que el individuo es neutral al riesgo y que todos los agentes empiezan en estado de desempleo y eventualmente consiguen empleo. El agente conoce los par&aacute;metros de las distribuciones de probabilidad, que son constantes. No hay aprendizaje y los procesos son estacionarios. Sean:</p>     <p>U<sub>e</sub>  (t)= flujo instant&aacute;neo de utilidad de estar empleado = w(t)    <br> U<sub>u</sub> (t) = flujo instant&aacute;neo de utilidad de seguir desempleado = –c</p>     <p>donde c es el costo instant&aacute;neo de b&uacute;squeda.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un contexto est&aacute;tico, es &oacute;ptimo aceptar la oferta si la utilidad de estar empleado es mayor que la de estar desempleado: U<sub>e</sub>(t) &gt; U<sub>u</sub>  (t). En un contexto din&aacute;mico y de incertidumbre, la regla es diferente y se debe pensar en t&eacute;rminos de valores esperados.</p>     <p>Sean V<sub>u</sub> el &iacute;ndice de utilidad o valor esperado del vector de flujos de utilidad por seguir desempleado y V<sub>e </sub> el de estar empleado. Se debe elegir el estado que maximice el valor esperado del flujo de utilidades, es decir, aceptar la oferta si V<sub>e</sub> &gt; V<sub>u</sub>. Puesto que la oferta se materializa en un salario w, una variable aleatoria con distribuci&oacute;n acumulativa F(w), y suponiendo una tasa de descuento intertemporal <font face="Symbol">r</font>, el &iacute;ndice de utilidad del empleo es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e1.jpg"></p>     <p>El &iacute;ndice de utilidad del desempleo, V<sub>u</sub>, se expresa mediante la ecuaci&oacute;n &#91;2&#93;. Se supone que el n&uacute;mero de ofertas de trabajo sigue un proceso de Poisson, es decir, que llegan independientemente a una tasa constante <font face="Symbol">l</font>; <font face="Symbol">r</font>  es la tasa de descuento intertemporal.</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e2.jpg"></p>     <p>La ecuaci&oacute;n &#91;2&#93; muestra que la permanencia del desempleo depende de los costos de b&uacute;squeda (c) y del valor presente de la diferencia entre las ofertas de salarios (w) y el salario de reserva     PV<sub>u</sub>.  Es decir, la duraci&oacute;n del desempleo es mayor cuanto menores son los costos de b&uacute;squeda y mayor es el salario de reserva de cada individuo.</p>     <p>De all&iacute; se obtiene la distribuci&oacute;n conjunta de las observaciones de duraci&oacute;n del desempleo. La probabilidad de recibir una oferta de trabajo mayor o igual que el salario de reserva es Pr(w <font face="Symbol">&sup3;</font> <font face="Symbol">r</font> V<sub>u</sub>) = 1 – F(<font face="Symbol">r</font>  V<sub>u</sub>). Dado que la probabilidad de recibir una oferta –o tasa instant&aacute;nea de salida del desempleo– es <font face="Symbol">f</font> = <font face="Symbol">l</font> &#91;1 – (<font face="Symbol">r</font>  V<sub>u </sub>)&#93;, la duraci&oacute;n del desempleo tiene un comportamiento exponencial negativo, con una duraci&oacute;n esperada E(T) = 1/<font face="Symbol">f</font> (Eckstein y van den Berg, 2002, 16).</p>     <p>Como la duraci&oacute;n del desempleo tiene una funci&oacute;n negativa y la distribuci&oacute;n exponencial no tiene memoria, en la estimaci&oacute;n param&eacute;trica se suele utilizar la distribuci&oacute;n de Weibull, una distribuci&oacute;n exponencial acotada por dos par&aacute;metros, uno de escala, positivo, y uno de forma, negativo.</p>     <p><b>ESTADO DEL ARTE</b></p>     <p>En esta secci&oacute;n se revisan los trabajos sobre duraci&oacute;n del desempleo y canales de b&uacute;squeda de empleo que se han hecho en el pa&iacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>E<small>STUDIOS SOBRE DURACI&Oacute;N</small></b></p>     <p>La primera menci&oacute;n a la duraci&oacute;n del desempleo en un contexto macroecon&oacute;mico se encuentra en el trabajo de Ocampo y Ram&iacute;rez (1986) para la Misi&oacute;n Chenery que, con base en la duraci&oacute;n media y el volumen de desempleados, deduce una subutilizaci&oacute;n de la mano de obra. Maddock (1987) discute ese resultado y propone una forma alternativa de calcular el costo social del desempleo. L&oacute;pez (1988) cuestiona ambos indicadores y usa una tasa de incidencia para observar el papel de la duraci&oacute;n del desempleo en el ciclo econ&oacute;mico; sus resultados sugieren que despu&eacute;s de la crisis de la primera mitad de los ochenta se experiment&oacute; un auge en 1986 y 1987 y la duraci&oacute;n del desempleo se redujo (de 40 a 35 semanas en septiembre de 1987), lo que muestra un comportamiento antic&iacute;clico.</p>     <p>L&oacute;pez (1994) calcula las probabilidades mensuales tanto de conseguir empleo como de seguir desempleado, con un modelo Weibull para ajustar la funci&oacute;n de supervivencia. Encuentra que los hombres tienen m&aacute;s posibilidades de salir del desempleo, con efectos diferenciales seg&uacute;n la duraci&oacute;n: 20% en el primer mes, 15% en el tercero y 10% en el mes 18. Las mujeres tienen m&aacute;s posibilidades de seguir desempleadas: 83,4% en el primer mes, 63% en el tercero y 23,4% despu&eacute;s de un a&ntilde;o.</p>     <p>Tenjo y Ribero (1998) incluyen la dimensi&oacute;n microecon&oacute;mica. Estiman un modelo de Weibull que s&oacute;lo incluye desempleados, y estiman modelos para hombres y mujeres controlando el estado civil. Los autores incorporan las variables usuales (ingreso del resto de la familia, educaci&oacute;n, edad, estado civil, experiencia laboral previa e ingresos no laborales); tambi&eacute;n incluyen el tipo de contrato (temporal o permanente) para incorporar las caracter&iacute;sticas del empleo en la duraci&oacute;n del desempleo. Seg&uacute;n sus resultados, la duraci&oacute;n del desempleo aumenta con la educaci&oacute;n, la edad, el estado civil –ser soltero–, el sexo –ser mujer– y si no se tiene experiencia laboral previa.</p>     <p>Tenjo (1998) estudia la duraci&oacute;n del desempleo; modelos para hombres y mujeres que controlan el estado civil. Utiliza un modelo de Weibull con datos de la etapa 92 de la Encuesta Nacional de Hogares (ENH) (junio de 1996). El estudio enfatiza que el acceso a redes de informaci&oacute;n es un elemento fundamental de la duraci&oacute;n del desempleo y supone dos efectos preponderantes: uno de aspiraciones, que depende de las caracter&iacute;sticas del individuo y del mercado laboral; y uno de oportunidades, que depende de sus redes de relaciones; estas hip&oacute;tesis son muy sugestivas, pero no se contrastan. Sus resultados sugieren que un ingreso familiar m&aacute;s alto aumenta la duraci&oacute;n del desempleo de las personas solteras y disminuye el de las casadas; adem&aacute;s, que aumenta con la educaci&oacute;n, la edad y la b&uacute;squeda de empleo por primera vez.</p>     <p>N&uacute;&ntilde;ez y Bernal (1998) proponen una mejor especificaci&oacute;n del modelo microeconom&eacute;trico para la muestra de ocupados y desocupados. Sus resultados indican que la duraci&oacute;n del desempleo lleg&oacute; al m&aacute;ximo en 1985, 38 semanas en promedio; en 1994 se redujo a 26 semanas y en 1997 aument&oacute; a 35 semanas. Las m&aacute;s afectadas son las mujeres; en promedio, los hombres estuvieron desocupados 33 semanas en 1997 y las mujeres 37 semanas. Con datos de la ENH de 1988, 1992 y 1996, los autores estiman un modelo para identificar la variaci&oacute;n despu&eacute;s de la reforma laboral cuyos resultados muestran que los j&oacute;venes, los hombres, los jefes de hogar, los m&aacute;s educados y los que trabajan en la construcci&oacute;n tienen m&aacute;s probabilidad de emplearse.</p>     <p>Castellar y Uribe (2003) usan un modelo microeconom&eacute;trico para encontrar los determinantes de la duraci&oacute;n del desempleo en el &aacute;rea metropolitana de Cali, que incluye duraciones no truncadas (empleados) y truncadas hacia la derecha (desempleados). En ese trabajo se hace una exposici&oacute;n te&oacute;rica rigurosa de los modelos de b&uacute;squeda y duraci&oacute;n del desempleo y se estiman modelos param&eacute;tricos con datos de la ENH del segundo trimestre de 1988, 1992, 1994, 1996 y 1998, que se comparan con datos del CIE del SENA para estimar el efecto de la experiencia y las caracter&iacute;sticas de la demanda en la duraci&oacute;n del desempleo de quienes usan ese servicio. Los resultados confirman los de los estudios anteriores: en 1988 la duraci&oacute;n media del desempleo fue de 34 semanas, en 1992 de 31 semanas, y de 30 semanas en 1994; pero aument&oacute; a 36 en 1996 y a 42 en 1998. Y que ser jefe de hogar, tener menos ingresos no laborales, ser hombre, tener m&aacute;s educaci&oacute;n (aunque el efecto no es lineal), m&aacute;s experiencia y menor dispersi&oacute;n salarial reduce el tiempo de b&uacute;squeda.</p>     <p>Mart&iacute;nez (2003) analiza la duraci&oacute;n del desempleo y del empleo con datos de la ENH de 1986, 1992 y 1996 y la ECH de 2002, y encuentra que los m&aacute;s educados (bachillerato y educaci&oacute;n universitaria completa) son los m&aacute;s vulnerables al desempleo, y que los j&oacute;venes, los m&aacute;s educados y los informales tienen m&aacute;s inestabilidad laboral.</p>     <p><b>E<small>STUDIOS SOBRE CANALES DE B&Uacute;SQUEDA</small></b></p>     <p>L&oacute;pez (1997) divide los canales en formales, informales y b&uacute;squeda individual, y usa datos de la ENH de 1996. Encuentra que el 38,2% de los desempleados usa canales formales, el 38,5% usa canales informales y el 22,7% la b&uacute;squeda individual en las diez principales &aacute;reas metropolitanas. Los canales informales generan las tasas anuales de enganche m&aacute;s altas pero la calidad del empleo es baja. Los canales formales tienen bajas tasas de enganche en un tiempo razonablemente corto y una calidad del empleo superior (salarios altos en el sector moderno y empleo permanente). Usando la regla de decisi&oacute;n secuencial en el modelo de b&uacute;squeda estiman los costos y beneficios; y concluyen que es dif&iacute;cil reducir el tiempo de b&uacute;squeda y la tasa de desempleo mejorando la eficiencia de la intermediaci&oacute;n laboral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uribe y G&oacute;mez (2006) estudian el uso de los tres tipos de canales con informaci&oacute;n de la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) de 2003 y encuentran que los m&aacute;s utilizados son los informales, y se preguntan si ese mayor uso se debe a su efectividad o a las caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n mayoritaria. Calculan la duraci&oacute;n promedio del desempleo por canal de b&uacute;squeda como medida de su efectividad y, seg&uacute;n la caracterizaci&oacute;n del individuo promedio que usa cada canal, concluyen que el individuo t&iacute;pico es m&aacute;s parecido al que "lleva o env&iacute;a hojas de vida a los empleadores".</p>     <p>Uribe, Vi&aacute;fara y Oviedo (2007) analizan la efectividad de los mismos tres tipos de canales en 2003 con base en la Encuesta de Calidad de Vida (ECV -2003) y una tasa de efectividad medida como la raz&oacute;n entre el porcentaje de ocupados y desocupados que buscan empleo por el mismo canal. Encuentran que los canales m&aacute;s utilizados son los informales, aunque algunos canales formales tienen la efectividad m&aacute;s alta, seguidos por los informales moderados –lazos d&eacute;biles– y los informales con lazos fuertes. La educaci&oacute;n es la caracter&iacute;stica que permite acceder a los canales m&aacute;s efectivos.</p>     <p>Oviedo (2007) analiza la duraci&oacute;n del desempleo incluyendo ocupados y desocupados, con datos de la ECH del segundo trimestre de 2003. Usa modelos de elecci&oacute;n discreta de toma de decisiones sobre el m&eacute;todo de b&uacute;squeda y t&eacute;cnicas param&eacute;tricas para analizar su efectividad, y encuentra que el m&eacute;todo de b&uacute;squeda elegido y su efectividad est&aacute;n determinados por las caracter&iacute;sticas personales y socioecon&oacute;micas de los individuos: necesidades y costos, fuentes de ingreso y productividades esperadas.</p>     <p><b>CONTRASTACI&Oacute;N EMP&Iacute;RICA</b></p>     <p><b>M<small>ODELOS DE SUPERVIVENCIA</small></b></p>     <p>Para determinar la ocurrencia de un evento en un intervalo de tiempo, se usa el estimador de Kaplan-Meier (ver Kiefer, 1988).</p>     <p>El evento (conseguir empleo) ocurre en t<sub>1</sub>, t<sub>2</sub>, ... t<sub>j</sub>. La variable aleatoria positiva T representa el tiempo que transcurre desde el momento en que el individuo empieza a buscar empleo, la cual se caracteriza por una funci&oacute;n de distribuci&oacute;n F(t) y una funci&oacute;n de densidad de probabilidad &fnof;(t). La funci&oacute;n de supervivencia, que representa la distribuci&oacute;n de la duraci&oacute;n del desempleo, se puede escribir de la siguiente forma:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e3.jpg"></p>     <p>Es decir, S(t) es la probabilidad de que el individuo sobreviva (siga desempleado), al menos hasta el momento t. La distribuci&oacute;n de T se puede representar mediante la tasa de riesgo o la tasa de salida. Esta &uacute;ltima se define como la probabilidad de que el evento ocurra en el instante t dado que el evento llegue hasta la duraci&oacute;n t.</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e4.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Donde el numerador representa la probabilidad condicional de que el evento ocurra en el intervalo temporal (t, t + st), y el denominador es el tama&ntilde;o de ese intervalo. La tasa de riesgo se puede escribir as&iacute;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e5.jpg"></p>     <p>Y la funci&oacute;n de supervivencia es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e6.jpg"></p>     <p>La estimaci&oacute;n no param&eacute;trica de la funci&oacute;n de supervivencia es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e7.jpg"></p>     <p>donde S y h<SUB>j</SUB>  son la funci&oacute;n de supervivencia y la tasa de riesgo estimada, respectivamente. Adem&aacute;s, h se puede obtener as&iacute;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e8.jpg"></p>     <p>donde d<sub>j</sub> es el n&uacute;mero de individuos que salieron del desempleo y n j el n&uacute;mero de individuos en riesgo de salir en t<sub>j</sub>; h<sub>j</sub>es el estimador no param&eacute;trico de Kaplan-Meier (1958).</p>     <p>Adem&aacute;s de calcular las funciones de supervivencia, en este art&iacute;culo se ajustan las funciones de supervivencia con los datos de empleados y desempleados mediante un modelo param&eacute;trico. Una de las distribuciones m&aacute;s utilizadas en los estudios de duraci&oacute;n del desempleo es la de Weibull (ver Cox y Oakes, 1984), un caso particular de la distribuci&oacute;n exponencial donde la tasa de riesgo es decreciente o creciente, y la funci&oacute;n de riesgo toma la forma:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e9.jpg"></p>     <p>donde <font face="Symbol">g</font> y <font face="Symbol">r</font> son constantes mayores que cero, <font face="Symbol">g</font> es el par&aacute;metro de escala que sit&uacute;a la funci&oacute;n m&aacute;s cerca o m&aacute;s lejos del origen, y <font face="Symbol">r</font> – 1 indica la forma de la tasa de riesgo, es decir, la dependencia temporal. Si <font face="Symbol">r</font> &gt; 1, la tasa de riesgo es creciente, es decir, la probabilidad de que ocurra el evento aumenta con la exposici&oacute;n al riesgo, y lo contrario si <font face="Symbol">r </font>&lt; 1. Cuando <font face="Symbol">r</font> = 0, no hay dependencia temporal y el riesgo de que ocurra el evento es constante para todas las duraciones, lo que indicar&iacute;a un modelo de distribuci&oacute;n exponencial. La estimaci&oacute;n de los par&aacute;metros permite saber si el modelo de Weibull o el exponencial se ajusta mejor a los datos.</p>     <p>El modelo de Weibull se puede ajustar de dos maneras: como un modelo de <i>riesgos proporcionales</i> o como un modelo de <i>tiempo de fallo acelerado</i>. Seg&uacute;n van den Berg (2001), el primero tiene ventajas para determinar el efecto de cada variable explicativa sobre la tasa de riesgo. Por ello se lo usa a menudo en los estudios de duraci&oacute;n del desempleo, y aqu&iacute; se ajustan modelos de <i>riesgos proporcionales</i>.</p>     <p>El modelo de <i>riesgos proporcionales</i> implica que las caracter&iacute;sticas de un individuo tienen un efecto multiplicativo en el riesgo de salir del desempleo frente a las caracter&iacute;sticas de otro individuo (Leli&egrave;vre y Bring&eacute;, 1998), y es proporcional en el sentido de que afecta directamente el riesgo y no la forma de la distribuci&oacute;n.</p>     <p>El modelo de riesgos proporcionales de Weibull, donde el riesgo de salir del desempleo en t<sub>j</sub> para un individuo con caracter&iacute;sticas X'<sub>i</sub> (variables explicativas que no incluyen la constante), se puede escribir de la siguiente forma:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e10.jpg"></p>     <p>donde <font face="Symbol">gr</font>t<sub>j</sub><sup><font face="Symbol">r</font> – 1</sup> es la funci&oacute;n de riesgo base que representa el riesgo de salir del desempleo para un individuo con caracter&iacute;sticas X<sub>i</sub>, y exp(X'<sub>ij</sub><font face="Symbol">b</font>) es el riesgo relativo, o incremento o reducci&oacute;n proporcional del riesgo de salir del desempleo asociado con las caracter&iacute;sticas X<sub>i</sub>.</p>     <p>Si los par&aacute;metros <font face="Symbol">b</font> tienen signo positivo el riesgo de disminuci&oacute;n de la duraci&oacute;n es mayor, y si son negativos la duraci&oacute;n es mayor.</p>     <p><b>E<small>SPECIFICACI&Oacute;N DEL MODELO</small></b></p>     <p>Suponemos que la duraci&oacute;n del desempleo depende de dos elementos: las caracter&iacute;sticas personales y el capital humano de los individuos, que definen sus aspiraciones en el mercado laboral; a este elemento lo llamamos <i>efecto aspiraciones</i>, y tiene en cuenta los aspectos de la oferta laboral que determinan el salario de reserva, como la jefatura del hogar, el sexo, etc., y aspectos de la demanda que se reflejan en el salario potencial, como la educaci&oacute;n y la experiencia. El segundo elemento es el acceso a la informaci&oacute;n, que depende de las redes de relaciones, y lo llamamos <i>efecto oportunidades</i>. En el primer efecto priman las variables de mercado y en el segundo, las diferencias de acceso a la informaci&oacute;n. Los individuos eligen su canal de b&uacute;squeda de acuerdo con sus caracter&iacute;sticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los individuos pueden dar prioridad a uno de estos dos efectos en la b&uacute;squeda de empleo seg&uacute;n sus caracter&iacute;sticas. Los individuos con mejores caracter&iacute;sticas y acceso a redes sociales m&aacute;s eficaces pueden elegir cualquier canal; los que tienen buenas caracter&iacute;sticas pero no tienen acceso a las redes m&aacute;s eficaces deben usar los canales formales o informales. Dado el racionamiento de los empleos mejor remunerados, esto los puede llevar a aceptar empleos de mala calidad con respecto a sus caracter&iacute;sticas. Los pobres, con bajos niveles de formaci&oacute;n y redes sociales poco eficaces, s&oacute;lo tendr&iacute;an acceso a los peores empleos, sin importar el canal. Si estas hip&oacute;tesis son correctas, no tienen incentivos para invertir en capital humano pues tienen menos posibilidades de obtener buenos rendimientos con la educaci&oacute;n.</p>     <p>De la combinaci&oacute;n de estos dos elementos depende el tiempo de b&uacute;squeda, asociado a las aspiraciones mediante el salario de reserva, y el tipo de empleo al que pueden aspirar, que depende en gran parte de las redes de relaciones. Estos son elementos microecon&oacute;micos que las encuestas disponibles permiten medir, suponiendo que no hay grandes variaciones en los aspectos macroecon&oacute;micos que no se consideran.</p>     <p>En Colombia, los modelos de duraci&oacute;n del desempleo se han centrado en el efecto aspiraciones, que aqu&iacute; se capta con las variables asociadas al salario de reserva y al nivel de capital humano. El aporte es que el modelo incluye los canales de b&uacute;squeda como aproximaci&oacute;n del efecto oportunidades. Para estimar el primer efecto se usan la posici&oacute;n en el hogar, el g&eacute;nero, el nivel educativo y la experiencia potencial. Y para el segundo, los canales de b&uacute;squeda.</p>     <p>La especificaci&oacute;n del modelo para una duraci&oacute;n del desempleo que sigue una distribuci&oacute;n de Weibull es la siguiente:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9e11.jpg"></p>     <p>Ser jefe de hogar disminuye el salario de reserva y, por ende, su efecto en el tiempo de b&uacute;squeda ser&aacute; negativo. La variable BPARi es una variable falsa que toma el valor de 1 para los jefes de hogar y 0 en caso contrario. Igual sucede con el g&eacute;nero masculino, pues los analistas aceptan que los hombres tienen un salario de reserva menor. Si se define una variable binaria BSEXi, igual a 1 para los hombres y 0 para las mujeres, se espera un impacto negativo en la duraci&oacute;n.</p>     <p>Para el salario potencial de mercado se toman la educaci&oacute;n y la experiencia, que tambi&eacute;n inciden en el salario de reserva y arrojan entonces un efecto neto. Para la escolaridad formal, EDUCATi, se postula que los primeros a&ntilde;os reducen el salario ofrecido (o la diferencia con el salario de reserva) y a partir de un punto lo aumentan, es decir, la b&uacute;squeda tiene rendimientos marginales crecientes, pues en los primeros a&ntilde;os de educaci&oacute;n el individuo valora cada a&ntilde;o m&aacute;s que el mercado y a partir de un punto el mercado lo valora m&aacute;s que el individuo. Con respecto a la experiencia, EXPERi, medida como edad (EDAi) menos EDUCATi menos 6, se supone un efecto positivo sobre el salario ofrecido que disminuye el tiempo de b&uacute;squeda. En la interpretaci&oacute;n de la experiencia se debe advertir que se trata de la potencial, pues se supone que no hay per&iacute;odos de desempleo y que es homog&eacute;nea. Aqu&iacute; tambi&eacute;n puede haber diferencias seg&uacute;n los a&ntilde;os, pero esta forma de medirla capta igualmente el efecto de la edad; de modo que se supone un efecto positivo.</p>     <p>Adem&aacute;s, se incluye el canal que usaron o usan los empleados o desempleados en la b&uacute;squeda de empleo: canal informal = 1, canal informal moderado = 2 y canal formal = 3. Con estas variables se construyeron dos dummies, CANAL2 y CANAL3, cuya categor&iacute;a de referencia es el canal informal. Aqu&iacute; la hip&oacute;tesis es que los canales de b&uacute;squeda m&aacute;s eficientes producen menor duraci&oacute;n del desempleo. Los informales dan mayor importancia al <i>efecto oportunidades</i> y los formales al <i>efecto aspiraciones</i>. Cuando la duraci&oacute;n a trav&eacute;s de los canales m&aacute;s formales se reduce, la sociedad es m&aacute;s meritocr&aacute;tica y el mercado laboral asigna empleos m&aacute;s acordes con las caracter&iacute;sticas de los individuos.</p>     <p><b>U<small>SO DE LOS CANALES DE B&Uacute;SQUEDA EN COLOMBIA</small></b></p>     <p>El <a href="#c1">cuadro 1</a> muestra el uso de los canales de b&uacute;squeda de empleo en el mercado de trabajo colombiano, con datos de desocupados y ocupados en 2001 y 2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="c1"></a>Cuadro 1</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9c1.jpg"></p>     <p>a) Los canales de b&uacute;squeda m&aacute;s utilizados son los informales. En 2001, el 42,4% de los desocupados y el 67,6% de los ocupados buscaron o consiguieron empleo a trav&eacute;s de este canal. En 2006, los desempleados hicieron mayor uso de este tipo de canal, el 87,8%, mientras que el porcentaje de ocupados que consigui&oacute; empleo a trav&eacute;s de canales informales se redujo al 60,4%. Esto da una idea de la efectividad de los canales informales (Uribe et al., 2007), pues los desempleados los usan m&aacute;s, al tiempo que disminuye la proporci&oacute;n de personas que consiguen empleo por este canal.</p>     <p>b) El canal informal moderado es el segundo en importancia. Las cifras indican un aumento de efectividad: el porcentaje de desocupados que lo usan disminuye ostensiblemente y el de ocupados que consiguieron empleo se incrementa.</p>     <p>c) La efectividad de los canales formales aumenta. El porcentaje de personas que consigue empleo por este canal aumenta ligeramente; pero sigue siendo poco utilizado.</p>     <p><b>D<small>URACI&Oacute;N DEL DESEMPLEO: AN&Aacute;LISIS NO PARAM&Eacute;TRICO</small></b></p>     <p>En esta secci&oacute;n se hace un an&aacute;lisis descriptivo de la duraci&oacute;n del desempleo por canal de b&uacute;squeda y algunas caracter&iacute;sticas de los individuos. Para ello se estiman funciones de supervivencia con la f&oacute;rmula de Kaplan y Meier (1958); el eje de las ordenadas representa la probabilidad y el eje de las abscisas el tiempo en meses. Se hicieron las pruebas de Log-Rank y Wilcoxon para examinar la igualdad de las funciones de supervivencia y determinar si hay diferencias significativas (P &lt; 0,05) entre ellas (Hosmer y Lemeshow, 1999). Ambos rechazan la hip&oacute;tesis de igualdad de todas las funciones.</p>     <p><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (Poblaci&oacute;n total)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g1.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra la funci&oacute;n de supervivencia para la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, es decir, para los ocupados que reportaron duraci&oacute;n del desempleo anterior y los desocupados en el momento de la encuesta. Apenas el 25% de los desempleados consigui&oacute; empleo en menos de un trimestre (desempleo de corta duraci&oacute;n); el 46% lo consigui&oacute; en menos de un a&ntilde;o (desempleo de corta y mediana duraci&oacute;n); mientras que el 54% no consigui&oacute; empleo antes de un a&ntilde;o y se convirtieron en desempleados de larga duraci&oacute;n. Es decir, en 2006 el desempleo predominante fue de larga duraci&oacute;n, de 12 meses o m&aacute;s.</p>     <p><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (Canales de b&uacute;squeda)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g2.jpg"></p>     <p>Este comportamiento var&iacute;a notablemente por canal de b&uacute;squeda, como muestra la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>. El 75% de los que usan los canales formales e informal moderado sali&oacute; del desempleo en 12 meses o menos, mientras que el 75% de los que usan canales informales tard&oacute; 5 a&ntilde;os; lo que indica una mayor efectividad de los canales formales e informal moderado. Parece que los individuos que usan canales m&aacute;s modernos y meritocr&aacute;ticos consiguen empleo m&aacute;s r&aacute;pidamente que los que s&oacute;lo utilizan redes sociales. Aunque las redes sociales permiten conseguir empleo, se tarda m&aacute;s y los empleos que se consiguen a trav&eacute;s de estos canales suelen ser informales (Uribe et al., 2007).</p>     <p>Las funciones de supervivencia indican que los hombres y las mujeres sugieren diferencias no desde&ntilde;ables en la probabilidad de emplearse. Mientras que un 50% de los hombres consigue empleo en 8 meses o menos, las mujeres necesitan 18 meses o m&aacute;s para llegar a esa proporci&oacute;n (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>). Es decir, para la mayor&iacute;a de las mujeres el desempleo es de larga duraci&oacute;n, mientras que para la mayor&iacute;a de los hombres es de corta y mediana duraci&oacute;n. Esto sugiere que el salario de reserva de las mujeres es mayor que el de los hombres, debido al costo de oportunidad de las labores del hogar.</p>     <p><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (G&eacute;nero)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g3.jpg"></p>     <p>Otra variable importante es la relaci&oacute;n de parentesco, que permite valorar la situaci&oacute;n familiar y su efecto en la actividad laboral, especialmente en el caso de las mujeres. La diferencia entre jefes y no jefes de hogar es notoria. Mientras que un 50% de los jefes de hogar abandona el desempleo a los 6 meses, los no jefes tardan 18 meses en promedio (<a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>), debido quiz&aacute; a que para cumplir las obligaciones familiares los jefes de hogar deben hacer una b&uacute;squeda m&aacute;s activa y aceptar empleos de inferior calidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (Parentesco)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g4.jpg"></p>     <p>Hay una gran diferencia entre el grupo sin ning&uacute;n a&ntilde;o de educaci&oacute;n y los dem&aacute;s (<a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a>). El grupo con menor duraci&oacute;n del desempleo es el de educaci&oacute;n m&aacute;s alta (maestr&iacute;a y doctorado). Las personas sin ning&uacute;n a&ntilde;o de educaci&oacute;n tardan m&aacute;s meses en abandonar el desempleo, aunque su funci&oacute;n de supervivencia se trunca alrededor de los 45 meses, lo que indica que, adem&aacute;s de que se demoran m&aacute;s para salir del desempleo, las que consiguen empleo los primeros meses tienen pocas probabilidades de conseguirlo despu&eacute;s.</p>     <p><a name="g5"></a>Gr&aacute;fica 5    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (A&ntilde;os de educaci&oacute;n)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g5.jpg"></p>     <p>La experiencia potencial tiene un comportamiento similar al de la educaci&oacute;n (<a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>). Es mejor tener pocos a&ntilde;os de experiencia (menos dos a&ntilde;os) que falta de experiencia.</p>     <p><a name="g6"></a>Gr&aacute;fica 6    <br> Funci&oacute;n de supervivencia Kaplan-Mier (Experiencia)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9g6.jpg"></p>     <p><b>D<small>URACI&Oacute;N DEL DESEMPLEO: AN&Aacute;LISIS PARAM&Eacute;TRICO</small></b></p>     <p>Se estimaron cuatro modelos param&eacute;tricos. Las estimaciones del modelo general y por canal de b&uacute;squeda se presentan en el <a href="#c2">cuadro 2</a>. Todos los modelos resultaron estad&iacute;sticamente significativos, como se observa al final del cuadro. Cabe destacar los siguientes resultados:</p>     <p><a name="c2"></a>Cuadro 2</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9c2.jpg"></p>     <p>Primero, las estimaciones arrojan una    ?  menor que 1, lo que significa que la dependencia de la duraci&oacute;n es negativa, es decir, la tasa de salida se reduce a medida que se prolonga el per&iacute;odo de desempleo. Este resultado es com&uacute;n a todos los modelos, pero el valor del par&aacute;metro difiere ligeramente entre canales de b&uacute;squeda. La pendiente negativa de la funci&oacute;n de Weibull en los canales informales es mayor que en los otros canales, lo que sugiere que los informales son menos eficientes.</p>     <p>Segundo, el coeficiente de jefes de hogar muestra que salen del desempleo un 59% m&aacute;s r&aacute;pido que los no jefes. En el deteriorado mercado laboral colombiano (Farn&eacute;, 2003), esto refleja la urgencia de satisfacer las necesidades de subsistencia y supervivencia de los hogares; lo que est&aacute; asociado a bajos salarios de reserva y a una curva de oferta laboral m&aacute;s el&aacute;stica con respecto a los no jefes. El comportamiento seg&uacute;n canales de b&uacute;squeda es interesante: los jefes de hogar que usan canales informales salen un 96% m&aacute;s r&aacute;pido del desempleo que los no jefes, mientras que los que usan canales informales moderados y formales apenas un 25% y un 24%, respectivamente. Esto confirma que los jefes de hogar tienen m&aacute;s urgencia de empleo y en alta proporci&oacute;n recurren a las redes sociales, que son m&aacute;s eficientes para ellos cuando se controlan las dem&aacute;s variables. Esto quiz&aacute; lleva a una mayor probabilidad de que se vinculen al sector informal (Uribe et al., 2007).</p>     <p>Tercero, la duraci&oacute;n del desempleo de los hombres es un 39% menor que la de las mujeres, lo que puede obedecer a que los factores culturales atribuyen al hombre una mayor responsabilidad en el sostenimiento de los hogares y los obligan a emplearse r&aacute;pidamente (Polacheck y Siebert, 1994); esto implica un salario de reserva inferior para los hombres. El efecto del g&eacute;nero por canal de b&uacute;squeda mantiene el patr&oacute;n del modelo general, aunque en comparaci&oacute;n con las mujeres los hombres salen del desempleo m&aacute;s r&aacute;pido a trav&eacute;s del canal informal moderado. Este resultado sugiere que los hombres tienen acceso a redes sociales de mayor alcance que las mujeres.</p>     <p>Cuarto, un a&ntilde;o m&aacute;s de educaci&oacute;n reduce la duraci&oacute;n del desempleo en un 1%, lo que muestra la importancia de la inversi&oacute;n en capital humano. Adem&aacute;s, y no menos importante, comprueba que al incluir a los ocupados, un a&ntilde;o m&aacute;s de educaci&oacute;n reduce la duraci&oacute;n del desempleo, controlando las dem&aacute;s variables. Pero la educaci&oacute;n tiene efectos diferenciales seg&uacute;n el canal de b&uacute;squeda. Para los que utilizan canales informales, un a&ntilde;o m&aacute;s de educaci&oacute;n disminuye la duraci&oacute;n del desempleo, pero para los que utilizan canales informales moderados y formales el efecto es contrario<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. Aunque este efecto parece enigm&aacute;tico, es coherente con las hip&oacute;tesis planteadas. A mayores niveles de educaci&oacute;n, los que usan canales informales son los individuos m&aacute;s adinerados que poseen redes de mayor eficacia o los m&aacute;s pobres, cuyas redes son en general menos eficaces; en ambos casos se sale r&aacute;pidamente del desempleo. Es probable que para los que poseen redes m&aacute;s eficaces el efecto oportunidades sea positivo para conseguir empleos de buena calidad, mientras que para los dem&aacute;s puede conducir a empleos de mala calidad. En cambio, a mayores niveles de educaci&oacute;n, los que usan canales m&aacute;s formales se pueden dar el lujo de esperar mejores ofertas de empleo porque su salario de reserva es mayor. Es decir, se trata de una poblaci&oacute;n en la que prima el efecto aspiraciones. En suma, el modelo general muestra que la educaci&oacute;n reduce la duraci&oacute;n del desempleo, pero cuando se analiza por canal de b&uacute;squeda este efecto est&aacute; condicionado por las oportunidades y aspiraciones de los individuos.</p>     <p>Quinto, un a&ntilde;o m&aacute;s de experiencia, el otro componente del capital humano, disminuye la duraci&oacute;n del desempleo en un 4% en el modelo general. Este efecto es similar para los que usan los canales informal e informal moderado (5% y 2%, respectivamente). En cambio, un a&ntilde;o adicional de experiencia aumenta la duraci&oacute;n del desempleo (2%) para los que usan canales formales, pero su efecto no es significativo. Por su parte, la variable de experiencia al cuadrado muestra el signo esperado (negativo), pero tiene un efecto casi nulo aunque significativo en la duraci&oacute;n del desempleo. Esto quiere decir que la vigencia de la experiencia es muy larga.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, y lo m&aacute;s importante, el efecto de los canales de b&uacute;squeda result&oacute; preponderante en la duraci&oacute;n del desempleo. Los que usan el canal de b&uacute;squeda informal moderado reducen la duraci&oacute;n del desempleo en un 109% frente a los que usan canales informales, controlando las dem&aacute;s variables, mientras que los que utilizan canales formales la reducen en un 110% frente a los que usan canales informales. Esto sugiere que cuando las caracter&iacute;sticas de los individuos se igualan, el uso de canales m&aacute;s formales reduce la duraci&oacute;n del desempleo, y ello a pesar de que son poco utilizados en el mercado laboral colombiano.</p>     <p><b>&iquest;Son estad&iacute;sticamente significativos los efectos diferenciales entre canales de b&uacute;squeda?</b></p>     <p>Puesto que se estimaron modelos de duraci&oacute;n del desempleo para la muestra agrupada y luego por canal de b&uacute;squeda espec&iacute;fico, hay que examinar si los resultados obedecen a la aleatoriedad de la encuesta y no a la <i>autoselecci&oacute;n</i> derivada de la elecci&oacute;n del canal de b&uacute;squeda (Heckman, 1979) o a la elecci&oacute;n de los investigadores. Para ello se utiliza una prueba de raz&oacute;n de verosimilitud, el test de Chow, que determina si los efectos de las variables explicativas sobre la duraci&oacute;n del desempleo interact&uacute;an a trav&eacute;s de subconjuntos de las poblaciones estudiadas, es decir, si las diferencias en sus efectos se mantienen o var&iacute;an en forma significativa entre los subconjuntos de poblaci&oacute;n.</p>     <p>Los resultados de la prueba se muestran en el <a href="#a1">anexo 1</a> e indican que se puede rechazar la hip&oacute;tesis nula de que los modelos son iguales (Blosfell, Golsch y Rohwer, 2007). Esto justifica la estimaci&oacute;n de modelos separados para cada canal de b&uacute;squeda y respalda la significancia estad&iacute;stica de los resultados para la poblaci&oacute;n estudiada.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Hay dos maneras de medir la eficiencia de los canales de b&uacute;squeda: la tasa de eficiencia y la de duraci&oacute;n del desempleo por canal; aqu&iacute; se utiliz&oacute; la segunda. Los resultados m&aacute;s importantes son:</p>     <p>a) Los canales de b&uacute;squeda de empleo son determinantes en la duraci&oacute;n del desempleo, lo que confirma la existencia de fricciones en el mercado laboral colombiano.</p>     <p>b) Ha aumentado la proporci&oacute;n de desempleados de larga duraci&oacute;n: el 54% lleva 12 meses o m&aacute;s buscando empleo; esta es una cifra preocupante que revela la ineficiencia del proceso de intermediaci&oacute;n laboral.</p>     <p>c) Aunque los datos muestran una mayor utilizaci&oacute;n de los canales informales, es decir que el <i>efecto oportunidades</i> prima en el uso de los canales de b&uacute;squeda, este escrito demuestra que la duraci&oacute;n del desempleo es mayor para quienes usan las redes sociales en busca de empleo, lo que indica una menor eficiencia de estos canales.</p>     <p>d) En cambio, a pesar del menor uso de los canales m&aacute;s formales, quienes los utilizan consiguen empleo m&aacute;s r&aacute;pido – <i>efecto aspiraciones</i> –, de modo que son m&aacute;s eficientes; adem&aacute;s, dan acceso a empleos de mejor calidad (Caicedo, 2006). Los canales formales menos eficientes son Internet, el CIE del Sena y las bolsas de empleo; y los m&aacute;s eficientes son las convocatorias y los avisos clasificados (ver Uribe et al., 2007, y Oviedo, 2007); diferencias que ameritan investigaciones m&aacute;s profundas sobre sus caracter&iacute;sticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>e) Controlando por canal de b&uacute;squeda y observando los canales m&aacute;s eficaces, las estimaciones permiten identificar un perfil del buscador m&aacute;s eficiente: jefes de hogar, hombres, personas con menor educaci&oacute;n, mayor experiencia. Estas caracter&iacute;sticas se asociar&iacute;an con una menor duraci&oacute;n del desempleo, y ese comportamiento podr&iacute;a ser compatible con salarios de reserva bajos y la aceptaci&oacute;n de empleos de baja calidad.</p>     <p>f) En el modelo general, la educaci&oacute;n tiene efectos positivos en la probabilidad de salir del desempleo, lo que indica que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n sirve para conseguir empleo m&aacute;s r&aacute;pido. Este resultado puede estar asociado al uso de una muestra integrada por ocupados y desocupados, y difiere de otros estudios que encontraron una relaci&oacute;n negativa entre el nivel educativo y la duraci&oacute;n del desempleo.</p>     <p>g) El comportamiento difiere seg&uacute;n el canal de b&uacute;squeda. La inversi&oacute;n en educaci&oacute;n tiene efectos positivos para los que consiguen empleo mediante contactos personales, pero no los tiene para el peque&ntilde;o sector meritocr&aacute;tico que busca empleo a trav&eacute;s de los canales informal, moderado y formal. Esta es una situaci&oacute;n muy desventajosa para los que tienen redes sociales menos eficaces y hacen grandes esfuerzos de inversi&oacute;n en capital humano.</p>     <p>h) El resultado anterior muestra la urgencia de fortalecer los canales formales, m&aacute;s meritocr&aacute;ticos, para hacer posible una mayor movilidad social.</p>     <p><a name="a1"></a>Anexo 1</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v11n21/v11n21a9a1.jpg"></p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. McCall, (1970), Mortensen (1986), Lancaster (1990), Eckstein y van den Berg (2002) y Rogerson et al. (2005).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Para algunas revisiones rigurosas del tema, ver Kiefer (1988), Lancaster (1979 y 1990), Lancaster y Nickell (1980) y Greene (2000).</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Ver Tenjo y Ribero (1998), Tenjo (1998), N&uacute;&ntilde;ez y Bernal (1998), Mart&iacute;nez (2003) y Oviedo (2007).</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS BIBLIOGRPAFICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Blossfeld, H.; G. Rohwer y K. Golsch. <i>Event History Analysis with Stata</i>, Mahwah, Lawrence Erlbaum, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996200900020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Caicedo, L. "Canales de b&uacute;squeda de empleo y logro ocupacional", tesis de grado, Facultad de Ciencias Sociales y Econ&oacute;micas, Universidad del Valle, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200900020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Castellar, C. y J. Uribe. "Determinantes de la duraci&oacute;n del desempleo en el &aacute;rea metropolitana de Cali, 1988-2000", <i>Archivos de Econom&iacute;a</i> 218, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996200900020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Cox, D. R. y D. Oakes. <i>Analysis of Survival Data</i>, London, Chapman and Hall, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996200900020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Eckstein, Z. y G. J. van den Berg. "M&eacute;todos emp&iacute;ricos para el estudio de los mercados de trabajo con fricciones de b&uacute;squeda. Un resumen de la literatura", <i>Cuadernos Econ&oacute;micos del ICE</i> 66, 2002, pp. 9-19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996200900020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Farn&eacute;, S. "Estudio sobre la calidad del empleo en Colombia", Lima, Oficina Internacional del Trabajo, Oficina Subregional para los Pa&iacute;ses Andinos, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-5996200900020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Greene, W. <i>Econometric Analysis</i>, New York, Practice Hall, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996200900020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Heckman, J. "Sample Selection Bias as a Specification Error", <i>Econometrica</i> 47, 1, 1979, pp. 153-161.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996200900020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Hosmer, D. y S. Lemeshow. <i>Applied Survival Analysis: Regression Modeling of Time to Event Data</i>, New York, John Wiley and Sons, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996200900020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Kaplan, E. L. y P. Meier. "Nonparametric Estimation from Incomplete Observations", <i>Journal of the American Statistical Association</i> 53, 1958, pp. 457-481.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996200900020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Kiefer, N. "Economic Duration Data and Hazard Functions", <i>Journal of Economic Literature</i> 26, 2, 1988, pp. 646-679.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996200900020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Lancaster, T. "Econometric Methods for the Duration of Unemployment", <i>Econometrica</i> 47 4, 1979, pp. 939-956.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996200900020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Lancaster T. <i>The Econometric Analysis of Transition Data</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996200900020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Lancaster, T. y S. Nickell. "The Analysis of Re-employment Probabilities for the Unemployed", <i>Journal of the Royal Statistical Society</i> 143, 2, 1980, pp. 141-152.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-5996200900020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Leli&egrave;vre, E. y A. Bring&eacute;. <i>M&eacute;thodes et Savoirs No. 2. Practical Guide to Event History Analisis using SAS,  TDA and STATA</i>, Paris, INED y PUF, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996200900020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. L&oacute;pez, H. "La duraci&oacute;n del desempleo y el desempleo de larga duraci&oacute;n en Colombia", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i> 18, 4, 1988, pp. 163-186.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0124-5996200900020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. L&oacute;pez, H. "Mercado laboral urbano y desempleo friccional y estructural en Colombia: el papel del SENA", <i>Planeaci&oacute;n y Desarrollo</i> 25, 2, 1994, pp. 257-290.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996200900020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. L&oacute;pez, H. "Magnitud, canales y racionalidad de la intermediaci&oacute;n laboral en Colombia", <i>Cuadernos del CIDE</i> 3, 1997, pp. 9-65.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-5996200900020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Maddock, R. "A prop&oacute;sito de la Misi&oacute;n Chenery: la importancia de las medidas de duraci&oacute;n del desempleo", <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i> 22, 1987, pp. 207-221.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-5996200900020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Mart&iacute;nez, H. "Cu&aacute;nto duran los colombianos en el desempleo y en el empleo: un an&aacute;lisis de supervivencia", <i>Archivos de Econom&iacute;a</i> 236, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-5996200900020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. McCall, J. "Economics of Information and Job Search", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 81, 1, 1970, pp. 126-133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996200900020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Mortensen, D. "Job Search and Labor Market Analysis",  O. Ashenfelter y R. Layard, eds., <i>Handbook of Labor Economics</i>, vol. II, I,&nbsp; Amsterdam, North Holland, 1986, pp. 849-920.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0124-5996200900020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. N&uacute;&ntilde;ez, J. y R. Bernal. "El desempleo en Colombia: tasa natural, desempleo c&iacute;clico y estructural y la duraci&oacute;n del desempleo, 1976-1998", <i>Archivos de Macroeconom&iacute;a</i> 97, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-5996200900020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Ocampo, J. A. y M. Ram&iacute;rez "Principales conclusiones y recomendaciones de la Misi&oacute;n de Empleo", <i>Econom&iacute;a Colombiana</i> 10, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0124-5996200900020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Oviedo, Y. M. "Canales de b&uacute;squeda de empleo y duraci&oacute;n del desempleo en el mercado laboral colombiano 2003", <i>Sociedad y Econom&iacute;a</i> 13, 2007, pp. 153-173.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-5996200900020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Polachek, S. y W. Stanley. "Gender in the Labour Market", D. Grusky, ed., <i>Social Stratification: Class, Race, and Gender in Sociological Perspective</i> I, Boulder, Westview Press, 1994, pp. 583-589.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0124-5996200900020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Rogerson, R.; R. Shimer y R. Wright. "Search-theoretic Models of the Labor Market: A Survey", <i>Journal of Economic Literature</i> 43, 2005, pp. 959-988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-5996200900020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Stigler, G. "Information in the Labor Market", <i>Journal of Political Economy</i> 43, 4, 1962, pp. 94-105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-5996200900020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Tenjo, J. y R. Ribero. "Participaci&oacute;n, desempleo y mercados laborales en Colombia", <i>Archivos de Macroeconom&iacute;a</i> 81, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-5996200900020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Tenjo, J. "La duraci&oacute;n y la incidencia del desempleo en Colombia: una nueva aproximaci&oacute;n", <i>Indicadores de Mercado Laboral</i> 27, 1998, pp. 9-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-5996200900020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Uribe, J. I.; C. Vi&aacute;fara y Y. M. Oviedo. "Efectividad de los canales de b&uacute;squeda de empleo en Colombia en el a&ntilde;o 2003", <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i> 67, 2007, pp. 43-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-5996200900020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Uribe, J. 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