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<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL ARTE DE ECIFAR ENTRE ADULTOS AVEZADOS. ¿SE PUEDE CONFIAR EN LOS ECONOMISTAS?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EL ARTE DE ECIFAR ENTRE ADULTOS AVEZADOS. &iquest;SE PUEDE CONFIAR EN LOS ECONOMISTAS?</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>THE ART OF SIFFING AMONG SEASONED ADULTS CAN ECONOMISTS BE TRUSTED?</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Uwe E. Reinhardt</i>*</p>     <p>* Doctor en Econom&iacute;a, profesor James Madison de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica y profesor de Econom&iacute;a y Asuntos P&uacute;blicos en la Woodrow Wilson School  of Public and International Affairs de la Universidad de Princeton, Princeton, Estados Unidos, [<a href="mailto:reinhard@princeton.edu">reinhard@princeton.edu</a>]. Fecha de recepci&oacute;n: 30 de abril de 2010, fecha de modificaci&oacute;n: 12 de mayo de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 1.&deg; de julio de 2010. Documento original en ingl&eacute;s. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="right">Tuve as&iacute;, en el curso de mi vida, much&iacute;simos contactos con mucha gente seria. Viv&iacute; mucho tiempo con personas mayores. Las conoc&iacute; muy de cerca. Pero esto no mejor&oacute; demasiado mi opini&oacute;n sobre ellas.</p>       <p align="right"><i>El Principito</i>    <br>   Antoine de Saint Exup&eacute;ry</p> </blockquote>     <p>A los estadounidenses les gusta contar chistes sobre los contadores. Este es un chiste popular que suelen contar:</p>     <blockquote>       <p>Una empresa busca a un sustituto del contador en jefe, que se va a pensionar. La pregunta clave en la entrevista a los candidatos es: “&iquest;Cu&aacute;nto es 2 + 2?”. Los nueve primeros responden: “4”. Se les muestra la puerta. El d&eacute;cimo contesta: “&iquest;Qu&eacute; respuesta quiere?”. A &eacute;ste le dan el empleo.</p> </blockquote>     <p>Es curioso que haya muchos chistes de esta clase sobre los contadores –y aun peores sobre los abogados– pero que poca gente haga chistes sobre los economistas. Se sabe que el Presidente Harry S. Truman anhelaba economistas mancos, que no pudieran iniciar sus parrafadas con el pre&aacute;mbulo: “Por un lado… esto, por el otro...”, lo que quer&iacute;a decir que los economistas siempre parapetan t&iacute;midamente su respuesta ex ante para que no se pueda probar f&aacute;cilmente, ex post, que est&aacute;n equivocados. Me pregunto cu&aacute;ntas personas asumen que, as&iacute; como los contadores, los economistas tambi&eacute;n pueden producir an&aacute;lisis que den la respuesta que sus clientes desean.</p>     <p>Tristemente, ese tipo de comportamiento llega a ser usual cuando los economistas dejan la Torre de Marfil y entran en la refriega pol&iacute;tica, de un lado o del otro. La &uacute;nica diferencia entre los economistas y los contadores a este respecto es que los economistas recurren a an&aacute;lisis mucho m&aacute;s sofisticados, lo que de hecho hace m&aacute;s f&aacute;cil sesgar los resultados te&oacute;ricos o emp&iacute;ricos de acuerdo con los deseos de los clientes. En comparaci&oacute;n con nosotros –los economistas– los contadores son unos aprendices cuyos malabarismos se descubren con m&aacute;s facilidad.</p>     <p>Este es el trato en este curso: si despu&eacute;s de terminarlo me preguntan: “&iquest;Qu&eacute; hora es?”, y creen ciegamente en mi respuesta, no les habr&eacute; ense&ntilde;ado en forma apropiada. Tengan eso siempre en mente, y nunca dejen de cuestionarme. No conf&iacute;en en que en este curso o en otros lugares dejo mis predilecciones ideol&oacute;gicas o de otra &iacute;ndole por fuera de mis an&aacute;lisis aparentemente cient&iacute;ficos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En efecto, d&eacute;jenme ser honesto a este respecto: aunque los economistas usan rutinariamente los m&eacute;todos cient&iacute;ficos que utilizan los estad&iacute;sticos y los cient&iacute;ficos naturales, es mejor que ustedes supongan que la econom&iacute;a no es una ciencia y que, si se ejerce en la arena pol&iacute;tica, suele ser ideolog&iacute;a con empaque de ciencia.</p>     <p><b>EL ARTE DE ECIFAR ENTRE ADULTOS AVEZADOS</b></p>     <p>Despu&eacute;s de una larga vida estudiando el comportamiento humano, llegu&eacute; a la triste conclusi&oacute;n de que la gente que hace alianzas dudosas con la verdad tiende a tener ventajas comparativas en el mundo de los adultos avezados. Ustedes deben saberlo.</p>     <p>Pero hay una diferencia entre mentir con elegancia y sin inelegancia. Los mentirosos inelegantes maquillan los hechos que no concuerdan con la verdad. Aunque no s&eacute; qu&eacute; hacen los graduados de otras escuelas situadas m&aacute;s al norte, s&eacute; que los de Princeton nunca llegar&iacute;an tan bajo como para mentir sin elegancia. Nuestro c&oacute;digo de conducta no lo permite.</p>     <p>Por otro lado, igual que a todos los adultos avezados, se nos permite la pr&aacute;ctica de Estructurar Convenientemente la Informaci&oacute;n Factual (ECIFA), es decir, la pr&aacute;ctica del <i>ecifeo</i><a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. La gente que <i>ecifa</i> escrupulosamente presenta con prudencia hechos seleccionados que son auditables y v&aacute;lidos, pero luego estructura esos hechos b&aacute;sicos de un modo que evoca falsas inferencias en la mente de los observadores. Eso es lo que quiere decir la gente de los medios de comunicaci&oacute;n cuando dice que alguien est&aacute; “torciendo los hechos”.</p>     <p>He aqu&iacute; un buen ejemplo, que practica un profesor de Princeton cuyo nombre no dir&eacute;:</p>     <blockquote>       <p>Hace algunos a&ntilde;os, un profesor del Departamento de Econom&iacute;a de Princeton era muy aficionado a las papas a la francesa saturadas de &aacute;cidos grasos, para consternaci&oacute;n de su esposa, preocupada por su salud. Sin que ella lo supiera, dos veces por semana &eacute;l iba sigilosamente al Centro Estudiantil despu&eacute;s de su clase de Econ 100, para compartir esa delicia prohibida reservada estrictamente a los estudiantes.</p> </blockquote>     <blockquote>       <p>Por accidente, un d&iacute;a que almorz&oacute; en el Centro Estudiantil y sal&iacute;a a hurtadillas, su alarmada esposa le pregunt&oacute; suspicazmente por qu&eacute; no hab&iacute;a almorzado en el Club de la Facultad, como deb&iacute;an hacer todos los buenos profesores. Sin pesta&ntilde;ear, el profesor contest&oacute;: “En el Centro Estudiantil tienen una gran barra de ensaladas”. Tranquilizada por la idea (err&oacute;nea) de que su marido s&oacute;lo hab&iacute;a ido a comer verduras sanas, la esposa cambi&oacute; de tema.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una pregunta fundamental es ahora &eacute;sta: &iquest;le minti&oacute; el profesor a su mujer? Despu&eacute;s de todo, hay una maravillosa barra de ensaladas en el Centro Estudiantil. El profesor simplemente hizo ese comentario exacto a su mujer en respuesta a su pregunta, y ella no indag&oacute; m&aacute;s. &iquest;Fue una falla del profesor que su mujer usara esa informaci&oacute;n exacta pero estructurada con mucho cuidado para que su mente evocara una imagen totalmente err&oacute;nea de los h&aacute;bitos diet&eacute;ticos de su marido?</p>     <p>Eso es lo que entiendo por mentir con elegancia. En este curso les ense&ntilde;ar&eacute; c&oacute;mo se hace, para que est&eacute;n en guardia o, si lo hacen para enriquecerse, para que nos recuerden en la recolecci&oacute;n anual de fondos.</p>     <p><b>&iquest;LOS ECONOMISTAS ECIFAN?</b></p>     <p>Los economistas son cient&iacute;ficos, &iquest;no es cierto? &iquest;Los cient&iacute;ficos mienten? Algunos no. Algunos mienten burdamente. Pero cuando mienten, lo hacen con elegancia: ellos <i>ecifan</i>.</p>     <p>Por ejemplo, cuando los economistas quieren vender sus predilecciones o las de su cliente con empaque de ciencia, pueden empezar su an&aacute;lisis con datos brutos de dominio p&uacute;blico que son generalmente aceptados como un reflejo exacto de la verdad.</p>     <p>Pero luego pueden, si tienen esa inclinaci&oacute;n, reestructurar ingeniosamente esos datos de tal modo manera que proyecte la imagen particular, aunque err&oacute;nea, que desean evocar en la mente del observador. Los economistas que contratan los pol&iacute;ticos son verdaderos artistas en este juego.</p>     <p>El an&aacute;lisis de regresi&oacute;n estad&iacute;stica que los economistas llaman “econometr&iacute;a” es una herramienta sumamente &uacute;til para este tipo de <i>ecifeo</i>. Ese an&aacute;lisis busca inferir, a partir de datos factuales en bruto, el comportamiento econ&oacute;mico de quienes tomaron las decisiones que contribuyeron a generar los hechos que se reflejan en los datos en bruto. Se piensa que el comportamiento de quienes toman decisiones es mensurable mediante los “coeficientes de regresi&oacute;n” de la ecuaci&oacute;n estad&iacute;stica que se usa para obtener esas inferencias, es decir, mediante los valores num&eacute;ricos de los coeficientes de regresi&oacute;n que se extrajeron de los datos en bruto empleando el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n estad&iacute;stica.</p>     <p>Ahora bien, para hacer esa estimaci&oacute;n se debe especificar exactamente, por anticipado, la forma matem&aacute;tica general de la ecuaci&oacute;n de regresi&oacute;n cuyos coeficientes se deben estimar. Esa especificaci&oacute;n matem&aacute;tica por s&iacute; sola puede influir fuertemente en los valores num&eacute;ricos de los coeficientes estimados que se obtienen. Pero para interpretar los resultados tambi&eacute;n se debe hacer un gran n&uacute;mero de supuestos sobre el ambiente econ&oacute;mico que gener&oacute; los datos en bruto, y esos supuestos tambi&eacute;n pueden influir fuertemente en los resultados del an&aacute;lisis.</p>     <p>En suma, aun con los an&aacute;lisis econom&eacute;tricos y los algoritmos de computador cada vez m&aacute;s sofisticados de que hoy disponen los economistas, un conjunto dado de datos brutos puede llevar a “verdades” muy diferentes extractadas de los mismos datos. En este sentido, los modelos de regresi&oacute;n tienden a estar sujetos al c&eacute;lebre problema de ingenier&iacute;a de sistemas: “si entra basura, sale basura”.</p>     <p>El autor de su libro de texto y yo tambi&eacute;n ecifaremos en este curso. Un ejemplo, que ver&aacute;n m&aacute;s tarde en el semestre, es el an&aacute;lisis est&aacute;ndar del salario m&iacute;nimo. Todo texto de introducci&oacute;n a la econom&iacute;a presenta en alguna de sus p&aacute;ginas una gr&aacute;fica que ilustra el efecto hipot&eacute;tico de las leyes de salario m&iacute;nimo sobre el empleo. Casi siempre se parecer&aacute; a la gr&aacute;fica siguiente. Esta representaci&oacute;n gr&aacute;fica siembra en la mente de los estudiantes dos ideas poderosas. Primera, es probable que el salario m&iacute;nimo se fije en un nivel muy superior al del salario de libre mercado, lo que casi nunca sucede. Por consiguiente, segunda, se predice que el salario m&iacute;nimo genera un gran incremento del desempleo que, en este pa&iacute;s, se define como el n&uacute;mero de personas que buscaron trabajo dos semanas antes de ser encuestadas y no encontraron empleo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a11g1.jpg"></p>     <p>Sin embargo, el salario m&iacute;nimo propuesto suele estar una pizca por encima del salario de libre mercado vigente o, mejor, los incrementos propuestos son muy peque&ntilde;os con respecto al nivel del salario vigente. De hecho, suelen ser tan peque&ntilde;os que no tienen ning&uacute;n efecto perceptible sobre el empleo<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. No obstante, cuando miles de senadores consideran las leyes de salario m&iacute;nimo, autom&aacute;ticamente recuerdan sus cursos de econom&iacute;a de la universidad y evocan en su mente la dram&aacute;tica representaci&oacute;n que acabamos de ver. Esta imagen distorsionada fue sembrada all&iacute; no por economistas marrulleros que intentan jugar a la pol&iacute;tica vestidos de ciencia, sino m&aacute;s probablemente por escritores negligentes de manuales demasiado perezosos para ayudar a sus lectores a entender plenamente la relevancia para el mundo real de la gr&aacute;fica que presentan, y por profesores negligentes que no ponen en guardia a sus estudiantes contra el mensaje enga&ntilde;oso de esta imagen. Esa es una falla com&uacute;n entre los economistas, sin excluirme. De lo que se trata es de estar en guardia aun contra tales criaturas inocentes pero negligentes.</p>     <p>Para resumir lo que he dicho hasta ahora: cuando tropiecen con el an&aacute;lisis de alg&uacute;n economista, siempre deben guiarse por el antiguo adagio romano: &iexcl; <i>Caveat emptor</i>! (&iexcl;Que se cuide el comprador!). Por supuesto, ustedes conocer&aacute;n a muchos economistas que no <i>ecifan</i>, pero tambi&eacute;n a muchos que s&iacute; lo hacen. Infortunadamente estos &uacute;ltimos no llevan escarapelas. Por ello, para estar a salvo, desconf&iacute;en de todos los economistas.</p>     <p><b>EL ARTE DE ECIFAR ENTRE LOS POL&Iacute;TICOS</b></p>     <p>Cuando era joven e ingenuo, me preguntaba por qu&eacute; deb&iacute;amos dirigirnos a los legisladores dici&eacute;ndoles “El Honorable...”. &iquest;Por qu&eacute; necesitan escuchar o leer una y otra vez esa palabra cuando nos referimos a ellos?</p>     <p>La respuesta es que los pol&iacute;ticos son muy inseguros de su honradez; de ah&iacute; que sea obligatorio simular que los consideramos especialmente honrados. Porque los pol&iacute;ticos son los <i>ecifadores por excelencia</i> en el mundo. Para actuar en la vida pol&iacute;tica estadounidense –y quiz&aacute; en toda democracia– los pol&iacute;ticos tienen que <i>ecifar</i> porque nosotros, el pueblo, se lo exigimos. Como Jack Nicholson dijo en “Algunos hombres buenos”, no podemos aceptar la verdad. Nosotros, el pueblo, nunca votar&iacute;amos por un pol&iacute;tico que dijera la verdad sin tapujos. Por eso es que respeto a los pol&iacute;ticos a pesar del <i>ecifeo</i> interminable al que se dedican.</p>     <p>Vean, por ejemplo, c&oacute;mo anunci&oacute; el Presidente George W. Bush una de las dos partes de su propuesta de reforma de la salud en el Discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n del 23 de enero de 2007:</p>     <blockquote>       <p>Y, entonces, esta noche propongo dos nuevas iniciativas para ayudar a que m&aacute;s estadounidenses puedan pagar su propio seguro. Primera, propongo una deducci&oacute;n tributaria est&aacute;ndar por el seguro de salud similar a la deducci&oacute;n tributaria est&aacute;ndar por las personas dependientes. Las familias que tienen seguro de salud no pagar&aacute;n impuesto de renta o de n&oacute;mina sobre los primeros 15.000 d&oacute;lares de su ingreso. Los solteros que tienen seguro de salud no pagar&aacute;n impuesto de renta o de n&oacute;mina sobre los primeros 7.500 d&oacute;lares de su ingreso. Con esta reforma, m&aacute;s de 100 millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os que ahora est&aacute;n cubiertos por seguros proporcionados por el patr&oacute;n se beneficiar&aacute;n de una reducci&oacute;n de sus impuestos. Al mismo tiempo, esta reforma crea condiciones equitativas para quienes no reciben seguro m&eacute;dico de su patr&oacute;n. Para los estadounidenses que ahora compran su propio seguro de salud, esta propuesta significar&iacute;a un ahorro tributario considerable: 4.500 d&oacute;lares para una familia de cuatro personas con un ingreso de 60.000 d&oacute;lares al a&ntilde;o. Y para los millones de estadounidenses que carecen de seguro de salud, esta deducci&oacute;n pondr&aacute; a su alcance un plan privado de seguro de salud b&aacute;sico. La reforma del c&oacute;digo tributario es un paso vital y necesario para que la atenci&oacute;n de la salud est&eacute; al alcance de m&aacute;s estadounidenses (Aplausos)<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>.</p> </blockquote>     <p>Esta declaraci&oacute;n sugiere que el Presidente est&aacute; hablando de una reducci&oacute;n de impuestos. &iquest;A qui&eacute;n no le gusta una reducci&oacute;n de impuestos? Aqu&iacute; no hay ning&uacute;n indicio de la idea conexa, a saber, que las primas del seguro de salud que pagan los patrones en nombre de los empleados, que jam&aacute;s se han considerado ingreso gravable de los empleados, en adelante se sumar&aacute;n a su ingreso gravable<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Los empleados que tienen un seguro de salud por el que el patr&oacute;n paga primas mayores de 7.500 d&oacute;lares por la cobertura individual o de 15.000 d&oacute;lares por la cobertura familiar realmente tendr&iacute;an un aumento de impuestos neto<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Este es el mal, oculto por el bien que viene, en la propuesta del Presidente. Por alguna raz&oacute;n, &eacute;l la omiti&oacute; en su discurso televisado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el sitio web de la Casa Blanca se pueden consultar los hechos completos. En “Fact Sheet: Affordable, Accessible, and Flexible Health Coverage”<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>, ustedes encontrar&aacute;n que:</p>     <blockquote>       <p>Bajo la propuesta del Presidente, las familias que tienen seguro de salud no pagar&aacute;n impuesto de renta o de n&oacute;mina sobre los primeros 15.000 d&oacute;lares de remuneraci&oacute;n y los solteros no pagar&aacute;n impuesto de renta o de n&oacute;mina sobre los primeros 7.500 d&oacute;lares.</p>       <p>• Al mismo tiempo, el seguro de salud se considerar&aacute; ingreso gravable. &Eacute;ste es un cambio para quienes hoy tienen seguro de salud a trav&eacute;s de su empleo.</p>       <p>• La propuesta del Presidente tendr&aacute; como resultado unos impuestos m&aacute;s bajos para cerca del 80% de las p&oacute;lizas proporcionadas por los patrones.</p>       <p>• Aquellos que tienen p&oacute;lizas m&aacute;s generosas (20%) tendr&aacute;n la opci&oacute;n de ajustar su remuneraci&oacute;n para que tengan primas m&aacute;s bajas y salarios m&aacute;s altos a fin de compensar el cambio tributario.</p> </blockquote>     <p>No se puede asegurar que el Presidente minti&oacute; en su Discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n, porque s&iacute; conceder&iacute;a las deducciones tributarias que mencion&oacute;. Pero omiti&oacute; otra verdad importante que se revela en el sitio web de la Casa Blanca, a saber, que “Al mismo tiempo, el seguro de salud se considerar&aacute; ingreso gravable. &Eacute;ste es un cambio para quienes hoy tienen seguro de salud a trav&eacute;s de su empleo”.</p>     <p>Es dif&iacute;cil imaginar que el votante representativo que escuch&oacute; el Discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n haya quedado con una imagen completa de la pol&iacute;tica que propuso el Presidente. Se puede perdonar al televidente que se qued&oacute; con la idea de que el Presidente simplemente propuso una reducci&oacute;n de impuestos. Pero podr&iacute;a haberse preguntado por qu&eacute; tantos comentaristas al d&iacute;a siguiente expresaron dudas sobre la propuesta del Presidente.</p>     <p>Es posible, por supuesto, que el Presidente simple e inocentemente olvidara en su Discurso sobre el Estado de la Uni&oacute;n que pretend&iacute;a gravar las primas del seguro de salud que pagaba el patr&oacute;n. Por otra parte, puede haber intentado <i>ecifar</i>. No ser&iacute;a el &uacute;nico en hacerlo. Casi todos los pol&iacute;ticos <i>ecifan</i> rutinariamente. Eso parece ser una regla del oficio.</p>     <p>A prop&oacute;sito, en este curso tendremos la oportunidad de explorar la econom&iacute;a del seguro de salud que paga el patr&oacute;n. Es algo complicada, pero muy intrigante. Resulta que, en los mercados de trabajo competitivos, las prestaciones sociales por las que el patr&oacute;n gira cheques en realidad provienen, en su mayor parte, del salario neto de los empleados; es decir, se las “trasladan a ellos”.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tambi&eacute;n tendremos oportunidad de observar que no gravar las primas del seguro de salud que paga el patr&oacute;n beneficia m&aacute;s a los empleados de altos ingresos de los intervalos de impuestos marginales superiores que a los de bajos ingresos de los intervalos de impuestos marginales inferiores. Se calcula que como resultado de esta preferencia tributaria, la Direcci&oacute;n de Impuestos de Estados Unidos recauda entre 200 y 220 miles de millones de d&oacute;lares menos de lo que recaudar&iacute;a si las primas que paga el patr&oacute;n se contabilizaran como ingreso gravable de los empleados. Tambi&eacute;n se calcula que el grueso de estos 200 o m&aacute;s miles de millones de d&oacute;lares de “gasto fiscal”, como se le llama, va a manos de los empleados de altos ingresos de los intervalos tributarios superiores. Por ello, muchos economistas, entre los que me incluyo, vieron favorablemente esta parte de la propuesta de reforma del Presidente que, sin embargo, se pod&iacute;a mejorar. Por ejemplo, en vez de que todo el mundo, ricos o pobres, dedujera del ingreso gravable 7.500 d&oacute;lares por individuo o 15.000 d&oacute;lares por familia, el Presidente podr&iacute;a haber ofrecido cr&eacute;ditos tributarios reembolsables y haberlos limitado a los individuos y a las familias con ingresos inferiores a cierto umbral. La gente rica no necesita subsidios p&uacute;blicos de ning&uacute;n tipo para comprar seguro m&eacute;dico o de salud.</p>     <p><b>&iquest;LOS EJECUTIVOS DE LAS EMPRESAS SON M&Aacute;S CONFIABLES QUE LOS CONTADORES, POL&Iacute;TICOS Y ECONOMISTAS?</b></p>     <p>A continuaci&oacute;n reproduzco un art&iacute;culo de <i>The New York Times</i> (10 de agosto de 2003), que describe la forma en que una ingeniosa junta directiva de un empresa de negocios estadounidense estructur&oacute; los hechos para justificar por qu&eacute; le dio al presidente de la empresa un enorme incremento de la remuneraci&oacute;n en un a&ntilde;o en que las acciones ordinarias perdieron el 20% de su valor.</p>     <p><i>The New York Times</i>, Secci&oacute;n Comercial, 10 de agosto de 2003, p. 4.</p>     <p><b>Heinz, una nueva forma de decirle al jefe cu&aacute;nto vale</b></p>     <p><i>Patrick Mcgeehan</i></p>     <blockquote>       <p>Para ayudar a los inversionistas a comparar el pago de los ejecutivos por su desempe&ntilde;o, las compa&ntilde;&iacute;as est&aacute;n obligadas a incluir gr&aacute;ficas del precio de las acciones en sus formularios de recolecci&oacute;n de poderes para las asambleas anuales de accionistas. &iquest;Pero qu&eacute; hace una compa&ntilde;&iacute;a si su director ejecutivo gana mientras sus accionistas pierden?</p>       <p>H. J. Heinz, el fabricante de salsa de tomate, tiene lo que parece ser una respuesta novedosa: sac&oacute; a relucir una segunda gr&aacute;fica que presenta una imagen color de rosa de c&oacute;mo les fue a los accionistas, no en el &uacute;ltimo a&ntilde;o fiscal sino en un per&iacute;odo m&aacute;s reciente de ocho meses. Con ese indicador, Heinz tiene un mejor desempe&ntilde;o que sus competidores, una interpretaci&oacute;n que puede hace m&aacute;s f&aacute;cil que los accionistas toleren el gran aumento que la compa&ntilde;&iacute;a le dio a William R. Johnson, su presidente y jefe ejecutivo.</p>       <p>Mr. Johnson recibi&oacute; un paquete de pagos valorado en 8,8 millones de d&oacute;lares en el a&ntilde;o fiscal que termin&oacute; el 30 de abril, seg&uacute;n el informe que Heinz present&oacute; la semana pasada. Esa suma equivale a un aumento del 47% sobre los 6 millones en efectivo, las opciones y las gratificaciones que recibi&oacute; el a&ntilde;o anterior.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s de su salario de 1,05 millones de d&oacute;lares, Mr. Johnson recibi&oacute; una bonificaci&oacute;n de 1,53 millones en efectivo, 3,21 millones en acciones y 2,68 millones en opciones. La compa&ntilde;&iacute;a tambi&eacute;n le pag&oacute; una p&oacute;liza de seguro de vida y cerca de 20.000 d&oacute;lares por el autom&oacute;vil que utiliza.</p>       <p>Adem&aacute;s, Heinz mejor&oacute; las condiciones del plan de jubilaci&oacute;n de Mr. Johnson al comienzo del a&ntilde;o fiscal para hacerlo m&aacute;s competitivo frente al de otros directores ejecutivos, dijo Ted Smyth, vocero de la compa&ntilde;&iacute;a en su sede de Pittsburgh. El resultado es que si Mr. Johnson, de 54 a&ntilde;os, permanece en Heinz nueve a&ntilde;os m&aacute;s y gana en cuatro de ellos lo que gan&oacute; el a&ntilde;o pasado, la compa&ntilde;&iacute;a le pagar&aacute; hasta 3,5 millones de d&oacute;lares por a&ntilde;o despu&eacute;s de que se retire.</p>       <p>M&aacute;s de la mitad del paquete que Mr. Johnson recibi&oacute; en 2003 –4,74 millones de d&oacute;lares en efectivo y en acciones restringidas– fue una bonificaci&oacute;n por el a&ntilde;o anterior. Ese premio no reflej&oacute; el desempe&ntilde;o de las acciones de Heinz, cuyo precio cay&oacute; en cerca del 20% durante el a&ntilde;o fiscal, casi el doble de la reducci&oacute;n del grupo de compa&ntilde;&iacute;as de alimentos empacados al que pertenece.</p>       <p>“La bonificaci&oacute;n de la gerencia est&aacute; atada al desempe&ntilde;o operativo, no al valor del rendimiento total de los accionistas”, dijo Mr. Smyth.</p>       <p>El comit&eacute; de remuneraciones de la junta de Heinz dijo que hab&iacute;a premiado a Mr. Johnson por otros logros, como haber aumentado las ventas y el flujo de caja y reducido la deuda, dijo Mr. Smyth. Y a&ntilde;adi&oacute; que los ingresos de la compa&ntilde;&iacute;a hab&iacute;an satisfecho las expectativas de los analistas.</p>       <p>En el formulario, el comit&eacute; dijo que hab&iacute;a dado opciones de compra de acciones a Mr. Johnson y a otros ejecutivos de alto nivel porque, entre otros logros, a finales de diciembre hab&iacute;an completado el traslado de algunas de sus l&iacute;neas de productos a Del Monte Foods. La compa&ntilde;&iacute;a consider&oacute; que esa transacci&oacute;n, que liber&oacute; a Heinz de la producci&oacute;n de alimentos para mascotas, at&uacute;n, sopas y salsas, era un trato trascendental que la har&iacute;a m&aacute;s rentable y atractiva para los inversionistas.</p>       <p>Para respaldar su argumento, los ejecutivos de Heinz elaboraron para el formulario una gr&aacute;fica que muestra el entusiasmo de los inversionistas por el traspaso de las acciones. Pero aunque la transacci&oacute;n culmin&oacute; el 29 de diciembre, eligieron el 31 de octubre como punto inicial porque, seg&uacute;n dijo un portavoz de Heinz, ese d&iacute;a los inversionistas aceptaron que se hiciera el trato. Y aunque el a&ntilde;o fiscal termin&oacute; en abril, eligieron el 30 de junio como punto final porque, seg&uacute;n dijo otro portavoz, quer&iacute;an presentar un cuadro tan actualizado como fuera posible.</p>       <p>En este per&iacute;odo de ocho meses, la acci&oacute;n de Heinz aument&oacute; el 13,8%, de 28,97 a 32,98 d&oacute;lares. De haber elegido el per&iacute;odo transcurrido entre el cierre del trato y el final del a&ntilde;o fiscal, los resultados habr&iacute;an sido muy diferentes: en ese per&iacute;odo, la acci&oacute;n cay&oacute; el 4,8%, de 31,40 a 29,88 d&oacute;lares.</p>       <p>“Es un ejercicio de relaciones p&uacute;blicas puro y simple”, dijo Paul Hodgson, quien analiza los pagos de los ejecutivos para Corporate Library, una firma de investigaci&oacute;n de Portland. Y a&ntilde;adi&oacute; que una gr&aacute;fica de los movimientos mensuales de la acci&oacute;n despu&eacute;s del trato habr&iacute;a sido m&aacute;s justa.</p>       <p>“Presentar a los accionistas todos los datos y dejar que saquen sus propias conclusiones sobre los efectos de las decisiones estrat&eacute;gicas en vez de pintar im&aacute;genes color de rosa es siempre la mejor forma”, dijo Mr. Hodgson. “Hay tres reglas para las buenas relaciones con los accionistas: revelar la informaci&oacute;n, revelar la informaci&oacute;n y revelar la informaci&oacute;n”. Ser&iacute;a injusto, por supuesto, decir que H. J. Heinz es la &uacute;nica o una de las pocas empresas involucradas en estas actividades. Una afirmaci&oacute;n m&aacute;s justa es que este tipo de comportamiento se manifiesta en muchas corporaciones, aun despu&eacute;s de los numerosos esc&aacute;ndalos empresariales que han difundido los medios de comunicaci&oacute;n y que ha investigado un Congreso aparentemente preocupado.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si ustedes estudian contabilidad –tal como deber&iacute;an– descubrir&aacute;n que las reglas para estructurar la informaci&oacute;n de los informes financieros a los accionistas son suficientemente flexibles para que las empresas de negocios tengan amplio espacio para el <i>ecifeo</i>. En la pr&aacute;ctica, la &uacute;nica protecci&oacute;n que ustedes tienen es: a) entender esas reglas de contabilidad, b) entender que los adultos avezados pueden usar estas reglas para <i>ecifar</i>, y c) suponer que el adulto avezado t&iacute;pico siempre estructurar&aacute; la informaci&oacute;n para promover su propia causa; que la verdad sin tapujos entre adultos avezados en el mundo de los negocios puede ser un evento aleatorio, porque decir la verdad sin tapujos s&oacute;lo promover&aacute; aleatoriamente la causa de quien la dice.</p>     <p><b>TRUCOS DE USO COM&Uacute;N PARA ESTRUCTURAR CONVENIENTEMENTE LA INFORMACI&Oacute;N FACTUAL</b></p>     <p>Luego de presentarles el refinado arte del <i>ecifeo</i> entre adultos avezados, ser&iacute;a cruel no ense&ntilde;arles algunos trucos del negocio, para que puedan ejercer el oficio entre ellos.</p>     <p>Como ya se&ntilde;al&eacute;, los economistas son virtuosos en este negocio. Pueden hacer cosas incre&iacute;bles con econometr&iacute;a sofisticada –es decir, con el uso de la teor&iacute;a econ&oacute;mica y de m&eacute;todos estad&iacute;sticos avanzados para desentra&ntilde;ar la “verdad” incrustada en cuerpos de datos emp&iacute;ricos. Muy pocas personas entienden la econometr&iacute;a, de modo que los legos est&aacute;n completamente desvalidos cuando tienen que hacer frente a tales estudios.</p>     <p>Pero ustedes pueden hacer cosas maravillosas aun con una herramienta tan humilde como una gr&aacute;fica simple del tipo que el autor de su libro de texto discute en el cap&iacute;tulo 2.</p>     <p>Supongan, por ejemplo, que me pidieran que hiciera un discurso en el Club Rotario o en alg&uacute;n otro grupo sobre el tema de la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n de los <i>baby boom</i>. Lo primero que me preguntar&iacute;a es: &iquest;qu&eacute; impresi&oacute;n sobre el tema quiero inculcar en la mente de mi audiencia? &iquest;Quiero alarmarla, con la esperanza de que apoye mi propuesta de un ajuste dr&aacute;stico de los programas de la seguridad social y de Medicare? &iquest;O quiero tranquilizarla y decirle que, entre los muchos problemas que enfrenta Estados Unidos, el envejecimiento de esa generaci&oacute;n es s&oacute;lo una preocupaci&oacute;n menor?</p>     <p><i>Jugar con el eje vertical: </i>supongan que opto por lo primero, alarmar a la audiencia, quiz&aacute; por razones ideol&oacute;gicas. Como adulto avezado, le presentar&iacute;a entonces la siguiente gr&aacute;fica.</p>     <p>Porcentaje proyectado de la poblaci&oacute;n de Estados Unidos de 65 y m&aacute;s a&ntilde;os</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a11g3.jpg"></p>     <p>&iquest;Pueden ver c&oacute;mo podr&iacute;a asustar a la audiencia con esa gr&aacute;fica? Hace aparecer el envejecimiento de la generaci&oacute;n de los <i>baby boom</i> como un aut&eacute;ntico tsunami. Observen que ninguno de los datos de la gr&aacute;fica es mentira. Estos datos reflejan las mejores proyecciones actualmente disponibles de la Oficina de Censos de Estados Unidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora supongan que opt&eacute; por la segunda estrategia, calmar los nervios de la audiencia. Entonces dejar&iacute;a que el eje vertical de la gr&aacute;fica fuera de 0% a 100%, como es lo correcto, e incluso podr&iacute;a extenderla a todo lo ancho de la p&aacute;gina, para alinearla con el texto. Vean que ahora la gr&aacute;fica parece menos alarmante. &iquest;No les parece ch&eacute;vere? Convert&iacute; un tsunami en una peque&ntilde;a ola en la que ni siquiera pueden surfear. Resulta que, en lo que concierne a la atenci&oacute;n de la salud, el envejecimiento gradual de esta generaci&oacute;n es tan lento que s&oacute;lo induce incrementos anuales muy peque&ntilde;os en el gasto en salud.</p>     <p>El estiramiento o la contracci&oacute;n de los ejes verticales es la manera m&aacute;s f&aacute;cil de usar informaci&oacute;n exacta para implantar im&aacute;genes err&oacute;neas en la mente de las personas. Funciona maravillosamente bien, sobre todo en largas conferencias en las que ustedes no se detienen a examinar una gr&aacute;fica particular. Es una herramienta consagrada por el tiempo en manos de adultos avezados.</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a11g2.jpg"></p>     <p><i>Jugar con el eje horizontal: </i>otro truco muy utilizado es dejar que las divisiones del eje horizontal primero representen d&eacute;cadas y luego a&ntilde;os. As&iacute;, de izquierda a derecha ustedes pueden hacer que las primeras cuatro divisiones representen d&eacute;cadas y que las tres siguientes representen a&ntilde;os. Si en el eje vertical representan una magnitud, con el fin de demostrar que su crecimiento ha estado bajo control, normalmente podr&aacute;n hacerlo. Aqu&iacute; no dar&eacute; un ejemplo, porque estoy seguro de que pueden imaginarlo. Es muy utilizado en la pr&aacute;ctica.</p>     <p><i>Manipular las tasas de crecimiento: </i>si ustedes tratan con una serie de datos de tiempo, pueden utilizar las oscilaciones de la tendencia temporal para calcular tasas compuestas de crecimiento anual (TCCA) que se ajusten a su prop&oacute;sito. Esto se ilustra en la gr&aacute;fica siguiente, que muestra una serie de tiempo de algunos datos econ&oacute;micos expresados en d&oacute;lares. En la vida real podr&iacute;an ser ingresos o gastos o beneficios o, en el sector p&uacute;blico, muchas otras cosas.</p>     <p>Idealmente, si se quisiera calcular una tasa de crecimiento promedio de esta serie de datos de veinte a&ntilde;os, se deber&iacute;a ajustar estad&iacute;sticamente una ecuaci&oacute;n de regresi&oacute;n, como la l&iacute;nea de tendencia continua de la gr&aacute;fica (estos datos se obtienen pulsando “L&iacute;nea de Tendencia” en el programa Excel, si es el que est&aacute;n utilizando). En la gr&aacute;fica, el mejor ajuste se obtuvo con la ecuaci&oacute;n exponencial m&aacute;s conveniente que aparece en la esquina superior izquierda de la gr&aacute;fica. &Eacute;sta indica que la tasa compuesta de crecimiento anual promedio de esta serie fue de un 10%. El exponente que figura como super&iacute;dice antes de la “x”. Mejor a&uacute;n, por supuesto, ser&iacute;a presentar a la audiencia la gr&aacute;fica completa, que dice toda la verdad, sin tapujos.</p>     <p>Supongan ahora que, quienquiera que imaginen ser entre los adultos avezados, no desean informar que la TCCA del 10% es mayor o menor que la tasa de crecimiento que les gustar&iacute;a implantar en la mente de su audiencia (o de los lectores). &iquest;Se sienten incapaces?</p>     <p>No, en absoluto. Tienen a mano la variaci&oacute;n de la serie de tiempo alrededor de la l&iacute;nea de tendencia. Supongan que quieren mostrar que la tasa de crecimiento es mayor. Simplemente digan que, entre 1983 y 2000, la cosa en cuesti&oacute;n creci&oacute; en cerca del 15% al a&ntilde;o. Habr&aacute;n calculado esa tasa de crecimiento despejando g en la ecuaci&oacute;n de crecimiento compuesto entre los puntos extremos:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a11E1.jpg"></p>     <p>donde encontraron que g = 0,14866. Ahora bien, alguien podr&iacute;a estar suficientemente alerta y preguntar por qu&eacute; empezaron en 1983 y no en alg&uacute;n otro a&ntilde;o, y ustedes deber&iacute;an tener un as debajo de la manga para responder. Muchachos, est&eacute;n alertas, ustedes se entrenaron en Princeton, lo que quiere decir que no se dejar&aacute;n meter un gol por entre las piernas. Cuenten una historia convincente. Usualmente hay una.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a11g4.jpg"></p>     <p>&iquest;Pero por qu&eacute; parar all&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; parar en el 15%? Ustedes quieren que la tasa de crecimiento g parezca m&aacute;s alta, &iquest;no es cierto? &iexcl;S&iacute;ganme! En vez de calcular una tasa compuesta de crecimiento promedio, &iquest;por qu&eacute; no calculan una tasa promedio de crecimiento aritm&eacute;tica simple? Podr&iacute;an calcular el incremento porcentual acumulado total de la serie de datos en el per&iacute;odo 1983-2000 como sigue:</p>     <p>lo que representa un incremento del 955% en ese per&iacute;odo de 17 a&ntilde;os. Ahora div&iacute;danlo por los 17 a&ntilde;os para obtener la “tasa de crecimiento anual promedio” de 955/17 = 56%. Dependiendo de su audiencia, ustedes podr&iacute;an establecer esta marca: &iexcl;56% por a&ntilde;o! &iexcl;Bingo! Son unos h&eacute;roes.</p>     <p>&iquest;Habr&aacute;n mentido? De ning&uacute;n modo. Usaron datos exactos y c&aacute;lculos precisos para llegar a la tasa de crecimiento exacta que quer&iacute;an proyectar. Pueden decir sin bajar la mirada: “No hicimos nada incorrecto”, como acostumbran los adultos avezados. Por supuesto, si empezaran el c&aacute;lculo en 1981, la tasa de crecimiento calculada ser&iacute;a menor. Por eso no empezaron en 1981 o en 1980. Escogieron juiciosamente el a&ntilde;o 1983.</p>     <p>Pero si por alguna raz&oacute;n quisieran proyectar una tasa de crecimiento baja –p. ej., si las series de datos fueran gastos– pueden hacer lo siguiente:</p>     <blockquote>       <p>1. Tomen como punto inicial un a&ntilde;o en que la serie de datos toca un pico.</p>       <p>2. Tomen como punto final un a&ntilde;o en que la serie de datos toca un punto m&iacute;nimo.</p>       <p>3. Usen una tasa de crecimiento compuesto, de preferencia una tasa compuesta continua, porque ser&aacute; la tasa m&aacute;s baja que se pueda calcular con los dos datos.</p> </blockquote>     <p>Por ejemplo, si eligieran el per&iacute;odo de 14 a&ntilde;os de 1985 a 1999 (de nuevo, tendr&iacute;an que tener en la manga una astuta explicaci&oacute;n de los puntos inicial y final, aunque muchas audiencias ni siquiera se molestan en preguntar) entonces, usando una tasa compuesta de crecimiento promedio calculada entre los extremos, podr&iacute;an decir con la frente en alto que fue s&oacute;lo del 6%. Usando el c&aacute;lculo compuesto continuo, yo podr&iacute;a hacer que esa tasa fuera de apenas el 5,86%, y redondearla descuidadamente al 5,8%, que suena mejor que el 6%, as&iacute; como un precio de $99,99 suena mejor que uno de $100, por lo cual los adultos mencionan todo el tiempo esos precios rid&iacute;culos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hacer virtuosismos con los puntos iniciales y finales en los c&aacute;lculos de las tasas de crecimiento es uno de los trucos favoritos de los adultos avezados en el <i>ecifeo</i>. Lo usan con frecuencia para comparar el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de los presidentes de Estados Unidos, donde cada bando partidista elige sus puntos favoritos de inicio y final (aunque aqu&iacute; se pierda el rumbo). Pero es tambi&eacute;n muy utilizado en los negocios. Es una herramienta maravillosa en el mundo real de los adultos avezados.</p>     <p>No los aburrir&eacute; hablando m&aacute;s de este asunto, aparte de decirles que, en cualquier discurso sobre econom&iacute;a –especialmente cuando ustedes, economistas calificados, hablan a los legos–, las posibilidades de <i>ecifar</i> son casi infinitas. Esto es, de muchas maneras, lo que hace tan valiosos a los economistas en el mundo real de los adultos avezados, especialmente en los tribunales de justicia. Podemos ser honestos si lo deseamos; pero tambi&eacute;n podemos ser sirvientes refinados de los grupos de inter&eacute;s particular, precisamente porque somos tan buenos en eso y no es f&aacute;cil que nos cojan en la trampa.</p>     <p><b>&iquest;A QUI&Eacute;N SE DEBER&Iacute;A CULPAR POR ECIFAR ENTRE ADULTOS AVEZADOS?</b></p>     <p>Cabe preguntar a qui&eacute;n se deber&iacute;a culpar por la inclinaci&oacute;n general al <i>ecifeo</i> y, como se&ntilde;al&eacute; desde el comienzo, lo hagan o no ustedes, tambi&eacute;n deber&iacute;an dominar y practicar ese oscuro oficio.</p>     <p>Supongo que la raz&oacute;n para que tanta gente <i>ecife</i> es que obtiene recompensas bien vistas y rara vez el oprobio social.</p>     <p>En los a&ntilde;os noventa, por ejemplo, el <i>ecifeo</i> y a menudo la mentira descarnada campeaban en el mundo de los negocios y el comercio. Durante varios a&ntilde;os pareci&oacute; que Wall Street no ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s en recibir o divulgar informaci&oacute;n veraz. Millones de inversionistas fueron perjudicados por esa pr&aacute;ctica, y la imagen del capitalismo estadounidense ante el mundo se desacredit&oacute; gravemente. Pese a sus pr&aacute;cticas dudosas, en el mejor de los casos s&oacute;lo un pu&ntilde;ado de practicantes sufrir&aacute; alguna vez consecuencias personales que valga la pena mencionar. Incluso los peores <i>ecifadores</i> terminaron millonarios y lo siguen siendo, y con ese arte ganaron a menudo en uno o pocos a&ntilde;os lo que decenas de neurocirujanos no esperar&iacute;an ganar en toda una vida de trabajo dif&iacute;cil y honorable. En vista de la falta de oprobio social significativo por <i>ecifar</i>, es seguro apostar que el <i>ecifeo</i> seguir&aacute; siendo un art&iacute;culo esencial del mundo comercial y financiero.</p>     <p>Igual sucede en la arena pol&iacute;tica. All&iacute; los pol&iacute;ticos <i>ecifan</i> al descampado, y raras veces con alg&uacute;n oprobio social. La falta de medios de comunicaci&oacute;n vigilantes que persigan y torturen verbalmente a los pol&iacute;ticos dedicados a ese oficio, y un electorado no calificado y desvalido, y adem&aacute;s muy ocupado, impiden esperar que el <i>ecifeo</i> desaparezca del di&aacute;logo pol&iacute;tico. Es v&aacute;lido preguntar si alg&uacute;n candidato que sea una persona de principios y fiel aliada de la verdad podr&iacute;a hacer algo m&aacute;s en nuestro sistema pol&iacute;tico.</p>     <p>La &uacute;nica arma contra la pr&aacute;ctica socialmente corrosiva del <i>ecifeo</i> es una audiencia competente para ver a trav&eacute;s del <i>ecifeo</i> y con suficiente integridad para que le preste atenci&oacute;n y se le oponga firmemente. A falta de estas virtudes, los aliados sinceros y fieles de la verdad est&aacute;n en clara desventaja en nuestra sociedad.</p>     <p>Lo que me lleva a la pregunta esencial: &iquest;esto realmente les preocupa? &iquest;Una sociedad en las que se <i>ecifa</i> es una sociedad en la que querr&iacute;an hacer su carrera y, quiz&aacute;, levantar una familia? &iquest;Creen que una democracia puede florecer cuando sus dirigentes son rutinariamente aliados dudosos de la verdad? &iquest;Creen que las empresas pueden florecer cuando cada declaraci&oacute;n o informe que emiten sus dirigentes es sospechosa y requiere auditor&iacute;a?</p>     <p>De no ser as&iacute;, deber&iacute;an tomar conciencia del fen&oacute;meno del <i>ecifeo</i> y hacerlo tan inaceptable en los altos c&iacute;rculos sociales como la mentira descarnada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>UNA SALVEDAD</b></p>     <p>Antes de dejar este tema, debo mencionar otro punto. Como deber&iacute;an saber, hay muy pocos adultos que dicen rigurosamente la verdad y que nunca <i>ecifan</i>, y mucho menos que mienten sin recato, que siempre se atienen a los principios y que son fieles aliados de la verdad sin tapujos. Ellos son, sin mencionarlos en orden: </p>     <p>1. Ustedes, por supuesto.</p>     <p>2. Sus padres y abuelos (no estoy tan seguro de sus hermanos, sobre todo si estudian en aquellas universidades del norte).</p>     <p>3. Todos los estudiantes de Princeton, incluidos los de posgrado, y en especial los que son sus instructores en este curso.</p>     <p>4. Todos los ex alumnos y ex alumnas de Princeton.</p>     <p>5. El Presidente de la Universidad de Princeton.</p>     <p>6. El Decano de la Facultad.</p>     <p>7. El Decano de la Universidad.</p>     <p>8. El Decano de la Woodrow Wilson School.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>9. El Jefe del Departamento de Econom&iacute;a.</p>     <p>10. Y cualquier otra persona que tenga que ver con el cheque de mi salario o pueda hacerme dif&iacute;cil la vida en Princeton.</p>     <p>Cr&eacute;anle a un adulto avezado: no estoy <i>ecifando</i>.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. El autor usa el t&eacute;rmino <i>Structure Factual Information Felicity</i>, <i>sif</i>, inexistente en ingl&eacute;s. En la traducci&oacute;n se decidi&oacute; utilizar un t&eacute;rmino similar, <i>ecifa</i>, compuesto por las siglas en espa&ntilde;ol, y ecifar como verbo y ecifeo como sustantivo. Se podr&iacute;an haber utilizado los t&eacute;rminos embaucar y embaucamiento, pero el ecifeo enga&ntilde;a aun a los menos candorosos [N. del T.].</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Ver Krueger, A. B. “The Economics of New Jersey’s Last Minimum Wage Increase”, t estimonio ante el Comit&eacute; Laboral del Senado de Nueva Jersey, 24 de enero de 2005.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. [<a href="http://www.whitehouse.gov/stateoftheunion/2007/index.html" target="_blank">http://www.whitehouse.gov/stateoftheunion/2007/index.html</a>].</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. La segunda “iniciativa” que mencion&oacute; el Presidente nada ten&iacute;a que ver con este cambio del c&oacute;digo tributario.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Por ejemplo, un trabajador de la industria automotriz a quien el patr&oacute;n proporcionaba cobertura familiar pagando una prima de 18.000 d&oacute;lares ahora tendr&iacute;a que pagar un impuesto de renta sobre 3.000 d&oacute;lares.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. [<a href="http://www.whitehouse.gov/news/releases/2007/01/20070122-3.html" target="_blank">http://www.whitehouse.gov/news/releases/2007/01/20070122-3.html</a>].</p></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
