<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962010000200002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[REGULACIÓN Y FALLAS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[REGULATION AND FAILURE]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Columbia University  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[New York ]]></addr-line>
<country>Estados Unidos</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>12</volume>
<numero>23</numero>
<fpage>13</fpage>
<lpage>28</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962010000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962010000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962010000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El gobierno cumple un papel necesario para que los mercados funcionen de manera eficiente y justa. Las fallas de mercado -aquellas situaciones en que la mano invisible no lleva a que todos estén mejor- son algunas de las justificaciones más antiguas y universalmente aceptadas de la regulación. Pero los incidentes de fallas de mercado son más difundidos de lo que se reconoce y son subvalorados. Las intervenciones regulatorias bien diseñadas a menudo pueden corregir estas fallas de mercado.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Government plays a necessary role in keeping markets working efficiently and fairly. Market failures -situations in which the invisible hand does not make everyone better off- are among the oldest and most universally accepted justifications for regulation. However, incidents of market failure are more pervasive than recognized and underappreciated. Well-designed regulatory interventions can often correct these market failures.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[regulación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[fallas de mercado]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[regulation]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[market-failure]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>REGULACI&Oacute;N Y FALLAS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>REGULATION AND FAILURE</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Joseph Stiglitz*</i></p>     <p>* Doctor en Econom&iacute;a, profesor de Columbia University, New York, Estados Unidos, &#91;<a href="mailto:jes322@columbia.edu">jes322@columbia.edu</a>&#93;. Una primera versi&oacute;n de este art&iacute;culo se public&oacute; en <i>New perspectives on regulation</i>, D. Moss y J. Cisternino, eds., Cambridge, The Tobin Project, 2009. Documento original en ingl&eacute;s. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano. Fecha de recepci&oacute;n: 27 de agosto de 2010, fecha de modificaci&oacute;n: 10 de septiembre de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 21 de octubre de 2010.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: regulaci&oacute;n, fallas de mercado; JEL: G18, O16&#93;</p>     <p>El gobierno cumple un papel necesario para que los mercados funcionen de manera eficiente y justa. Las fallas de mercado -aquellas situaciones en que la mano invisible no lleva a que todos est&eacute;n mejor- son algunas de las justificaciones m&aacute;s antiguas y universalmente aceptadas de la regulaci&oacute;n. Pero los incidentes de fallas de mercado son m&aacute;s difundidos de lo que se reconoce y son subvalorados. Las intervenciones regulatorias bien dise&ntilde;adas a menudo pueden corregir estas fallas de mercado.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>&#91;Keywords: regulation, market-failure; JEL: G18, O16&#93; </p>     <p>Government plays a necessary role in keeping markets working efficiently and fairly. Market failures -situations in which the invisible hand does not make everyone better off- are among the oldest and most universally accepted justifications for regulation. However, incidents of market failure are more pervasive than recognized and underappreciated. Well-designed regulatory interventions can often correct these market failures.</p> <hr>     <p>Actuando por su cuenta, los individuos pueden obtener resultados "Pareto eficientes" &uacute;nicamente en circunstancias ideales, es decir, en situaciones en las que ninguno puede estar mejor sin empeorar a otro. Los individuos involucrados deben ser racionales y bien informados, y actuar en mercados competitivos que abarcan una gama completa de mercados de cr&eacute;dito y seguros. Si no existen esas circunstancias ideales, cierta intervenci&oacute;n del gobierno puede aumentar la eficiencia o la equidad social.</p>     <p>Algunos de los principales elementos de esa intervenci&oacute;n hoy son bien aceptados: leyes antimonopolio, para evitar la creaci&oacute;n de poder de monopolio o su abuso; legislaci&oacute;n de protecci&oacute;n del consumidor, dise&ntilde;ada para enfrentar posibles problemas de explotaci&oacute;n debidos a asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n; y regulaciones para asegurar la seguridad y la solidez del sistema bancario, que se hacen necesarias debido a las externalidades sist&eacute;micas (efectos de desbordamiento de transacciones econ&oacute;micas que afectan a muchas personas que no intervienen en las transacciones) que pueden surgir cuando una instituci&oacute;n "sist&eacute;micamente" importante quiebra o se permite que quiebre.</p>     <p>La crisis econ&oacute;mica actual ha destacado la necesidad de la intervenci&oacute;n del gobierno en caso de quiebra de una instituci&oacute;n sist&eacute;micamente importante. Per o la necesidad de intervenci&oacute;n masiva implica, a su vez, la necesidad de emprender acciones ex ante que eviten la ocurrencia de esas quiebras. A veces el da&ntilde;o que causan acciones con efectos adversos para terceros se pueden indemnizar ex post, pero en los casos en cuesti&oacute;n generalmente no es posible. Las intervenciones de pol&iacute;tica se deben dise&ntilde;ar de modo que hagan menos probable la ocurrencia de acciones que generan grandes externalidades negativas.</p>     <p>Pero &eacute;stas no son las &uacute;nicas razones para la intervenci&oacute;n del gobierno. Los mercados no logran producir resultados eficientes por muy diversas razones que los economistas han explorado durante los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os. Los mercados est&aacute;n plagados de problemas de asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, y existen incentivos para que los participantes exploten y aumenten esas asimetr&iacute;as. Por diversas razones, hacen falta mercados claves (como los de seguros contra algunos riesgos importantes que afrontan los individuos y las firmas; para una discusi&oacute;n de la gesti&oacute;n de riesgo, ver Baker y Moss, 2009).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque los mercados sean eficientes, pueden no producir resultados socialmente deseables. Los ricos y poderosos pueden "explotar" a otros en forma "eficiente": las ganancias de unos son compensadas por las p&eacute;rdidas de otros, y en la jerga econ&oacute;mica tradicional, siempre que eso sucede los mercados son eficientes. Nadie puede estar mejor sin hacer que otro est&eacute; peor. Pero tales resultados son socialmente injustos, e inaceptables. Los gobiernos imponen normas para evitar esa explotaci&oacute;n y lograr otros objetivos sociales.</p>     <p>La intervenci&oacute;n toma diversas formas. Algunas son m&aacute;s intrusivas que otras. Algunas son m&aacute;s robustas que otras, e s decir, pueden resistir intentos de elusi&oacute;n. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la pol&iacute;tica se ha centrado en el dise&ntilde;o de paquetes de intervenci&oacute;n que sean robustos, pues se reconoce que los costos de fallas de intervenci&oacute;n suelen ser de un orden de magnitud mayor que los costos de la intervenci&oacute;n en s&iacute;. En los mercados financieros, la intervenci&oacute;n incluye divulgaci&oacute;n de informaci&oacute;n, restricciones a los esquemas de incentivos (incluido el conflicto de intereses), restricciones a la propiedad, restricciones a comportamientos espec&iacute;ficos e impuestos dise&ntilde;ados para inducir comportamientos adecuados.</p>     <p>Adem&aacute;s, hay intervenciones para asegurar la competencia. Una de las grandes fallas que la reciente crisis econ&oacute;mica global revel&oacute; es que dejamos que las instituciones financieras se volvieran "demasiado grandes para quebrar". Esas grandes instituciones no s&oacute;lo pueden explotar el poder de mercado sino que tambi&eacute;n imponen riesgo sist&eacute;mico a la econom&iacute;a y tienen incentivos perversos que alientan ese comportamiento. Las instituciones que se vuelven demasiado grandes para quebrar saben inevitablemente que si emprenden actividades de alto riesgo y quiebran el gobierno recoger&aacute; los pedazos, pero si tienen &eacute;xito se van con las ganancias.</p>     <p>Aunque la regulaci&oacute;n normalmente se ha centrado en evitar comportamientos "da&ntilde;inos", algunas regulaciones promueven comportamientos "constructivos". Entre ellas, las exigencias de pr&eacute;stamo de la Ley de Redesarrollo Comunitario (Community Redevelopment Act, CRA), que buscan asegurar que haya cierto flujo de cr&eacute;dito a comunidades mal atendidas.</p>     <p>Algunas intervenciones combinan preocupaciones tradicionales por la equidad con fallas de mercado: los gobiernos pueden promover el suministro privado de seguros de pensi&oacute;n (reconociendo las consecuencias sociales de la pobreza en la vejez), pero tambi&eacute;n reconocen los abusos que pueden ocurrir, a menos que haya restricciones que aseguren que los administradores den un trato sim&eacute;trico a los trabajadores comunes y corrientes. Esta crisis tambi&eacute;n revel&oacute; una falla de regulaci&oacute;n: los reguladores no evitaron que los prestamistas explotaran a los prestatarios pobres y poco educados. Esas personas no pod&iacute;an determinar bien los riesgos asociados a diversas cl&aacute;usulas de los pr&eacute;stamos, como las hipotecas de tasa de inter&eacute;s variable con amortizaci&oacute;n negativa, en un per&iacute;odo en que las tasas de inter&eacute;s estaban en un nivel hist&oacute;ricamente bajo. Por supuesto, los prestamistas deber&iacute;an haber hecho un mejor trabajo de evaluaci&oacute;n de riesgo, pero debido a otra serie de fallas de mercado, no lo hicieron. El resultado es un desastre social y econ&oacute;mico masivo: la gente est&aacute; perdiendo su vivienda y los ahorros de toda su vida, y nuestra econom&iacute;a enfrenta una calamidad.</p>     <p>Por su naturaleza, una regulaci&oacute;n impone a un individuo o empresa una restricci&oacute;n a lo que de otro modo habr&iacute;a hecho. Aquellos cuyo comportamiento es restringido pueden lamentar, por ejemplo, la p&eacute;rdida de ganancias y los posibles efectos adversos sobre la innovaci&oacute;n. Pero el prop&oacute;sito de la intervenci&oacute;n del gobierno es enfrentar consecuencias potenciales que van m&aacute;s all&aacute; de las partes directamente involucradas, en situaciones en que el beneficio privado no es un buen indicador del impacto social. La regulaci&oacute;n adecuada puede incluso proponer innovaciones que mejoren el bienestar.</p>     <p>En suma, la regulaci&oacute;n es necesaria debido a que los costos y beneficios sociales y privados, y por tanto los incentivos, est&aacute;n mal alineados. Este mal alineamiento causa problemas, no s&oacute;lo en el corto plazo sino tambi&eacute;n en el largo plazo. Los incentivos para innovar se distorsionan. El sistema financiero estadounidense ha sido muy innovador, pero gran parte de la innovaci&oacute;n se ha orientado &uacute;ltimamente a evadir leyes y regulaciones dise&ntilde;adas para asegurar la eficiencia, la equidad y la estabilidad del sector. Las firmas de c orretaje, los bancos y las compa&ntilde;&iacute;as de seguros, entre otros, se han dedicado, en efecto, al arbitraje contable, tributario y regulatorio. Pero nuestro sistema financiero no innov&oacute; en aspectos realmente importantes que habr&iacute;an permitido que los estadounidenses manejaran mejor los riesgos que enfrentan; e incluso fue incapaz de ayudar a manejar el riesgo relativamente simple de la financiaci&oacute;n del activo m&aacute;s importante de la mayor&iacute;a de la gente, su vivienda.</p>     <p>El dise&ntilde;o de estructuras y sistemas de regulaci&oacute;n debe tomar en cuenta: las asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, porque el regulador suele tener desventajas de informaci&oacute;n con respecto a los que regula; el riesgo moral, porque suele haber problemas para asegurar que el comportamiento del regulador sea congruente con el bienestar social (p. ej., que no est&eacute; al servicio de aquellos que supuestamente debe regular); y la falibilidad humana, porque los errores son inevitables, y debemos minimizar los costos de esos errores. Las regulaciones bien dise&ntilde;adas tienen en cuenta las limitaciones en la implementaci&oacute;n y la vigilancia del cumplimiento. Aunque ning&uacute;n sistema de regulaci&oacute;n es perfecto, las econom&iacute;as con regulaciones bien dise&ntilde;adas pueden funcionar mucho mejor que las que tienen una regulaci&oacute;n inadecuada. Las regulaciones pueden mejorar los mercados y proteger a quienes de otro modo podr&iacute;an sufrir en mercados no regulados.</p>     <p><b>ADAM SMITH Y LA TEOR&Iacute;A DE LAS FALLAS DE MERCADO</b></p>     <p>Ninguna idea ha tenido m&aacute;s impacto en la pol&iacute;tica que la noci&oacute;n de Adam Smith de que las empresas que maximizan utilidades e interact&uacute;an con consumidores racionales en mercados competitivos son guiadas, como si fuese por una "mano invisible", hacia el bienestar general de la sociedad. Smith era mucho m&aacute;s consciente de las limitaciones del mercado que sus actuales seguidores. Hoy entendemos que la raz&oacute;n para que la mano invisible a menudo nos parezca invisible es que no est&aacute; all&iacute;. En cambio, vemos numerosas y difundidas fallas de mercado o circunstancias en que los mercados producen exceso de ciertas cosas (p., ej., de contaminaci&oacute;n) y muy poco de otras (p. ej., de innovaci&oacute;n). Siempre que hay grandes asimetr&iacute;as e imperfecciones de informaci&oacute;n (es decir, situaciones en las que una parte sabe algo diferente de lo que saben otros), los mercados no son en general eficientes. Pero esos problemas significan que los mercados no son casi nunca totalmente eficientes. El hecho relativamente reciente de que los econo mistas reconozcan este fen&oacute;meno ha tenido un efecto profundo en el cambio de supuestos (Greenwald y Stiglitz, 1986). Antes estaba muy difundida la presunci&oacute;n de que los mercados eran eficientes, as&iacute; como el corolario de que s&oacute;lo en circunstancias excepcionales (como el monopolio y la contaminaci&oacute;n masiva) hab&iacute;a fallas que justificaban la intervenci&oacute;n. Hoy, los economistas tradicionales no presuponen que los mercados son eficientes. La intervenci&oacute;n del gobierno debe entonces centrarse necesariamente en &aacute;reas donde las fallas de mercado son m&aacute;s pronunciadas, como en los sectores de la salud y las finanzas. M is comentarios se centran en las finanzas, porque esta &aacute;rea ilustra muchos de los principales problemas y es el tema de las cruciales discusiones de pol&iacute;tica actuales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El aspecto m&aacute;s obvio de las fallas de mercado en finanzas est&aacute; ligado a las externalidades sist&eacute;micas: como ya se&ntilde;al&eacute;, &eacute;stas son fallas del sector financiero que tienen efectos sist&eacute;micos. Personas ajenas al sector financiero hoy est&aacute;n sufriendo como resultado de los errores que cometieron quienes trabajan en el sector. Cuando estos tomaron sus decisiones (p. ej., sobre pr&aacute;cticas de pr&eacute;stamo) no tuvieron en cuenta las consecuencias sist&eacute;micas de sus acciones. Nunca preguntaron: si nuestros pr&eacute;stamos salen mal, &iquest;qu&eacute; le ocurrir&iacute;a a toda la econom&iacute;a? S&oacute;lo ve&iacute;an sus balances contables.</p>     <p>Pero mirando m&aacute;s adentro del sector financiero, vemos un conjunto adicional de problemas: los incentivos de quienes tomaban decisiones de pr&eacute;stamo no estaban alineados ni siquiera con los intereses de sus accionistas. El sistema de bonificaciones existente les permit&iacute;a cosechar grandes recompensas cuando las cosas iban bien y evadir las consecuencias cuando las cosas sal&iacute;an mal. Estas estructuras de incentivos alentaron un comportamiento estrecho de miras y excesivamente riesgoso. Ni siquiera los accionistas de los bancos eran bien servidos. Esto destaca otra falla de mercado: la separaci&oacute;n entre la propiedad y el control, que subrayaron Adolphe Berle y Gardiner Means y cuyas conclusiones procur&eacute; basar en fundamentos m&aacute;s rigurosos de la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n (Stiglitz, 1985). Esos problemas de gobernanza corporativa pasaron a primer plano despu&eacute;s del esc&aacute;ndalo Enron, pero la Ley Sarbanes-Oxley de 2002 no abord&oacute; plenamente el problema, pues mantuvo las opciones de compra de acciones, que no s&oacute;lo dan incentivos asim&eacute;tricos sino que tambi&eacute;n incentivan la mala contabilidad, lo que permite que los ejecutivos eleven sus remuneraciones suministrando a los accionistas informaci&oacute;n que lleva a mayores precios de las acciones. Esa manipulaci&oacute;n del mercado alienta el manejo de informaci&oacute;n econ&oacute;mica por fuera de los estados financieros que jug&oacute; un gran papel en el surgimiento de la crisis actual.</p>     <p>Buena parte de la propuesta de reforma de la regulaci&oacute;n del mercado financiero se centra justamente en esos problemas: necesitamos mejorar la gobernanza corporativa para reducir la probabilidad de esos incentivos perversos; y en el caso de los bancos, donde los incentivos perversos llevan a dr&aacute;sticas consecuencias sist&eacute;micas, con grandes costos para la econom&iacute;a y los contribuyentes, necesitamos establecer restricciones a la forma de remuneraci&oacute;n de los ejecutivos. La remuneraci&oacute;n se deber&iacute;a basar en el desempe&ntilde;o de largo plazo, con muchas menos asimetr&iacute;as en el tratamiento de las p&eacute;rdidas y ganancias. Se necesita restringir, en particular, las opciones de compra de acciones. Como m&iacute;nimo, los accionistas deber&iacute;an ser conscientes de las consecuencias de ofrecer opciones de compra de acciones como parte de los paquetes de pagos de los ejecutivos sobre la diluci&oacute;n del valor de las acciones. Los bancos que usan opciones de compra de acciones (o que mantienen estructuras de incentivos que alientan el comportamiento excesivamente riesgoso) deben ser sometidos a una supervisi&oacute;n m&aacute;s estricta.</p>     <p>Debido a que los bancos (o los funcionarios bancarios) no siempre tienen un incentivo para ser transparentes -de hecho, puede haber incluso incentivos para no serlo (Edlin y Stiglitz, 1995)- necesitamos fuertes regulaciones referentes a la transparencia y la contabilidad, incluida la regulaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica de contabilizar los activos a precio de mercado. Sin regulaciones adecuadas s&oacute;lo es posible obtener una idea muy inexacta de la liquidez y la solvencia de los bancos. Adem&aacute;s, una falta de regulaci&oacute;n tambi&eacute;n crea incentivos perversos que alientan a los bancos a realizar las ganancias de activos que aumentaron de valor y dejar en libros aquellos cuyo valor disminuy&oacute;. Peor a&uacute;n, sabiendo que as&iacute; pueden dar una visi&oacute;n sesgada de su posici&oacute;n, los bancos tienen entonces un incentivo para dedicarse a la toma de riesgos excesivos. La crisis actual revel&oacute; algunos de los problemas que provienen del uso inadecuado de la contabilidad a valor de mercado por parte de los reguladores, pero eso no deber&iacute;a debilitar los esfuerzos para mejorar la transparencia del mercado mediante la contabilidad a valor de mercado. Lo que el sistema necesita es cambiar el uso que se da a esta informaci&oacute;n, y eliminar los incentivos para ofuscar la informaci&oacute;n que se proporciona.</p>     <p>Los gerentes a menudo tienen un incentivo para ofuscarla, y las regulaciones est&aacute;ndar de la transparencia por s&iacute; mismas pueden no ser suficientes. El problema de muchos derivados fue que eran tan complejos que as&iacute; se hubiera revelado toda la informaci&oacute;n relevante, la mayor&iacute;a de los participantes en el mercado no habr&iacute;a podido determinar su valor real. Los derivados transados en Bolsa habr&iacute;an proporcionado muchos de los servicios de manejo de riesgo necesarios, pero en una forma m&aacute;s transparente, con una fijaci&oacute;n de precios m&aacute;s competitiva. T enemos que desarrollar regulaciones que restrinjan o proh&iacute;ban el uso de derivados fuera de Bolsa, al menos a los bancos y otras instituciones sist&eacute;micamente importantes.</p>     <p>Debido a que el dinero de los contribuyentes est&aacute; en riesgo cuando un banco falla, el comportamiento excesivamente riesgoso se debe restringir directamente. N ecesitamos entonces restricciones mucho m&aacute;s estrictas sobre apalancamiento. Idealmente, deber&iacute;an ser antic&iacute;clicas, para desalentar el endeudamiento excesivo en los auges y promover m&aacute;s pr&eacute;stamos en las recesiones (dichas intervenciones ilustran otro importante tipo de "externalidades", asociadas con el comportamiento macroecon&oacute;mico). Normal mente, la calidad de los pr&eacute;stamos bancarios disminuye cuando los bancos ampl&iacute;an r&aacute;pidamente los pr&eacute;stamos, y este factor se deber&iacute;a reflejar en la regulaci&oacute;n y la supervisi&oacute;n bancarias.</p>     <p>Algunos han sugerido que los depositantes deber&iacute;an jugar un papel mayor en la supervisi&oacute;n bancaria. El seguro de dep&oacute;sitos bancarios da lugar a "riesgo moral" eliminando el incentivo para supervisar. Pero la crisis actual deber&iacute;a dejar en claro cu&aacute;n imposible ser&iacute;a que un depositante com&uacute;n y corriente supervise realmente lo que est&aacute; ocurriendo en un banco dado. En este caso, la supervisi&oacute;n es un bien p&uacute;blico -algo de lo que todos los miembros de la sociedad se beneficiar&iacute;an- y se deber&iacute;a proporcionar p&uacute;blicamente.</p>     <p><b>MERCADO E IRRACIONALIDAD INDIVIDUAL</b></p>     <p>Gran parte de la teor&iacute;a econ&oacute;mica moderna se deriva del supuesto de que los individuos racionales y las firmas que maximizan utilidades interact&uacute;an en mercados competitivos. La pol&iacute;tica del gobierno se ha dirigido a asegurar que los mercados sean competitivos, aunque Adam Smith reconoci&oacute; que hab&iacute;a fuertes incentivos para que las empresas se empe&ntilde;aran en un comportamiento anticompetitivo. A menudo es m&aacute;s f&aacute;cil aumentar las ganancias limitando la competencia que sacando al mercado un producto mejor.</p>     <p>Por esa raz&oacute;n, los an&aacute;lisis modernos de la gobernanza corporativa subrayan los aspectos en que la teor&iacute;a "marshalliana" est&aacute;ndar de las firmas que maximizan las ganancias (o el valor en Bolsa) no es una buena descripci&oacute;n de las grandes compa&ntilde;&iacute;as modernas. La separaci&oacute;n entre propiedad y control significa que las decisiones son tomadas por los gerentes, cuyos intereses no est&aacute;n necesariamente bien alineados con los de otros interesados, incluidos los accionistas. Adem&aacute;s, la teor&iacute;a econ&oacute;mica moderna revela que, dada la informaci&oacute;n imperfecta y asim&eacute;trica y los imperfectos mercados de riesgo, incluso la maximizaci&oacute;n del valor de los accionistas -y especialmente del valor de los accionistas de corta visi&oacute;n- puede no ser de inter&eacute;s de la sociedad (Stiglitz, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya coment&eacute; las implicaciones de estas imperfecciones del mercado. El supuesto de que los individuos necesariamente toman decisiones econ&oacute;micas racionales, sin embargo, era inatacable hasta hace poco. No se trata, por supuesto, de que alguien crea realmente que los individuos son siempre plenamente racionales. Pero los te&oacute;ricos se preocupaban porque sin el supuesto de plena racionalidad los economistas no podr&iacute;an decir nada significativo acerca del comportamiento individual. No obstante, la investigaci&oacute;n reciente ha dejado en claro que los individuos a menudo act&uacute;an sistem&aacute;ticamente en forma muy diferente de la que predicen los modelos de racionalidad. (Daniel Kahnemann recibi&oacute; el premio Nobel de Econom&iacute;a en 2002 por su obra, buena parte de ella en cooperaci&oacute;n con el difunto Amos Tversky, que analiza estas irracionalidades. Esa obra se convirti&oacute; en un sub-campo importante, llamado econom&iacute;a del comportamiento. Para un tratamiento m&aacute;s completo de estos temas, ver Barr et al., 2009). El hecho de que las personas no siempre act&uacute;an racionalmente es muy importante en la evaluaci&oacute;n de riesgo, la cual es, por supuesto, central en los mercados financieros. Un an&aacute;lisis de qu&eacute; sali&oacute; mal en los mercados financieros y caus&oacute; la crisis actual muestra una multitud de "irracionalidades" o comportamientos dif&iacute;ciles de reconciliar con cualquier modelo de individuos y firmas racionales. De hecho, alguien que observara la historia de las burbujas, man&iacute;as y p&aacute;nicos encontrar&iacute;a dif&iacute;cil reconciliar esos comportamientos con la racionalidad (Kindleberger, 2005). Alan Greenspan llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre estas irracionalidades en su famoso discurso sobre la "exuberancia irracional" de diciembre de 1996, pero a pesar de la conciencia de tal irracionalidad sigui&oacute; creyendo que los participantes en el mercado eran suficientemente racionales y no tomar&iacute;an riesgos indebidos. Fue esta creencia la que llev&oacute; a la difundida confianza en que la autorregulaci&oacute;n funcionar&iacute;a. Como Greenspan admiti&oacute; en su reciente testimonio ante el Congreso (Greenspan, 2008), despu&eacute;s de la calamidad, la crisis destroz&oacute; esta creencia. La autorregulaci&oacute;n se basaba en una defectuosa confianza en la racionalidad (para nuevas ideas sobre co-regulaci&oacute;n, ver Balleisen y Eisner, 2009).</p>     <p>Si esta racionalidad "defectuosa" hubiera afectado &uacute;nicamente a las partes directamente involucradas en una transacci&oacute;n dada, sus efectos habr&iacute;an sido limitados. Pero la racionalidad defectuosa afect&oacute; a toda la econom&iacute;a. Entonces, como Greenspan finalmente admiti&oacute;, no es suficiente confiar en el comportamiento racional para asegurar que los individuos y las firmas tomen riesgos "prudentes".</p>     <p>Pero hab&iacute;a otro defecto en el an&aacute;lisis de Greenspan: a unque cada individuo o firma fuera racional, eso no asegurar&iacute;a la estabilidad sist&eacute;mica. Existen externalidades. Esto es esencial para entender el papel adecuado del gobierno en la regulaci&oacute;n. Los enfoques anteriores se ocupaban, por ejemplo, de proteger a los inversionistas individuales contra pr&aacute;cticas abusivas o asegurar la seguridad y la solidez de instituciones particulares. Las discusiones m&aacute;s recientes se ocupan de asegurar que las "instituciones sist&eacute;micamente significativas" sean bien reguladas. Pero lo que hemos visto es una falla sist&eacute;mica, y esas fallas sist&eacute;micas tambi&eacute;n pueden surgir de un comportamiento correlacionado de un gran n&uacute;mero de instituciones, ninguna de las cuales es en s&iacute; misma sist&eacute;micamente significativa. Pueden surgir cuando los participantes en el mercado son racionales o cuando no lo son. Pero las irracionalidades difundidas y persistentes -incluidas las percepciones defectuosas del riesgo- pueden hacer que tales fallas sist&eacute;micas sean m&aacute;s probables y dar una s&oacute;lida justificaci&oacute;n para que el gobierno regule los mercados financieros.</p>     <p><b>FALLAS DE LA REGULACI&Oacute;N</b></p>     <p>Hasta ahora he comentado algunas fallas de mercado dentro del sector financiero que pueden ser enfrentadas por una regulaci&oacute;n adecuada. Es claro que nuestra estructura regulatoria fall&oacute;. Evidentemente, hubo fallas de mercado, pero tambi&eacute;n fallas de gobierno. La raz&oacute;n principal de las fallas de gobierno fue la creencia en que los mercados no fallan, que los mercados sin restricciones producen resultados eficientes y que la intervenci&oacute;n del gobierno simplemente arruinar&iacute;a su tarea. Se nombraron reguladores que no cre&iacute;an en la regulaci&oacute;n, y el resultado inevitable fue que no hicieran una buena labor de regulaci&oacute;n.</p>     <p>Hoy existe un amplio consenso sobre la necesidad de regulaci&oacute;n, pero eso a&uacute;n deja abierta una pregunta: aun si tenemos buenas regulaciones, &iquest;c&oacute;mo aseguramos que se hagan cumplir? &iquest;C&oacute;mo evitamos las fallas de regulaci&oacute;n?</p>     <p>No hay una respuesta f&aacute;cil, pero pienso que el enfoque que se adopt&oacute; en Estados Unidos es correcto en t&eacute;rminos generales: un sistema general de supervisi&oacute;n m&uacute;ltiple y de frenos y contrapesos. Los costos de duplicidad son mucho menores que los costos de los errores. El Fiscal General de Nueva York ha suplido parcialmente las deficiencias de la Securities and Exchange Commission (Comisi&oacute;n de Valores y Cambios). La ley de responsabilidad civil extracontractual da incentivos para que las empresas no tengan un comportamiento abusivo<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Puede haber habido excesos en las acciones de clase (<i>class action suits</i>); p ero hoy, quiz&aacute; hemos debilitado excesivamente este importante elemento del sistema de incentivos de nuestra econom&iacute;a.</p>     <p>Otra parte de la respuesta es asegurar que la voz de aquellos cuyos intereses fueron lesionados por las fallas est&eacute;n ampliamente representados en las estructuras de regulaci&oacute;n. Demasiado a menudo el sistema regulatorio es capturado por aquellos que se supone deben ser regulados. Ellos s on, despu&eacute;s de todo, los "expertos" que entienden el sistema. El riesgo es especialmente grave en un sistema pol&iacute;tico como el nuestro, que mucho depende de las contribuciones a las campa&ntilde;as. Pero la captura tambi&eacute;n ocurre de manera m&aacute;s sutil: a trav&eacute;s de la difusi&oacute;n de ideas. Cuando AT&amp;T fue amenazada con un fraccionamiento, conforme a las leyes antimonopolio, sus defensores objetaron que lo que importaba no era el nivel actual de competencia en el mercado de telecomunicaciones sino la competencia <i>potencial</i>. De manera similar, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el sector financiero promovi&oacute; activamente la idea de que los mercados se pod&iacute;an autorregular.</p>     <p>El sistema actual ha hecho muy f&aacute;cil la captura regulatoria. Las voces de quienes se benefician de la regulaci&oacute;n laxa son fuertes; las opiniones de la comunidad inversionista est&aacute;n muy bien representadas. Entre aquellos cuyas opiniones necesitan estar mejor representadas est&aacute;n los trabajadores cuyos empleos se perder&iacute;an con un mal manejo macro, y los pensionados cuyas pensiones ser&iacute;an evisceradas por la toma de riesgos excesivos.</p>     <p>Uno de los argumentos en favor de una comisi&oacute;n de seguridad de productos financieros, que evaluar&iacute;a la eficacia y los riesgos de nuevos productos y determinar&iacute;a su uso apropiado, es que tendr&iacute;a un mandato claro y estar&iacute;a integrada por personas cuyo &uacute;nico inter&eacute;s ser&iacute;a proteger la seguridad y la eficacia de los productos que se est&aacute;n vendiendo. Se ocupar &iacute;an de los intereses de inversionistas y consumidores comunes y corrientes, y no de los intereses de las instituciones financieras que venden los productos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el dise&ntilde;o de regulaciones de los servicios financieros debe jugar un papel importante la reducci&oacute;n del riesgo de captura regulatoria. Los sistemas regulatorios simples y transparentes con limitada discreci&oacute;n reguladora pueden ser m&aacute;s inmunes a la captura. Por ejemplo, una regulaci&oacute;n especialmente dise&ntilde;ada para enfrentar circunstancias espec&iacute;ficas tiene un costo en t&eacute;rminos de su alcance reducido. Pero en muchas circunstancias ese costo es mucho menor que el beneficio que proviene de la certeza regulatoria.</p>     <p><b>OBJETIVOS SOCIALES M&Aacute;S AMPLIOS</b></p>     <p>Hasta ahora me he ocupado principalmente del objetivo de asegurar la seguridad y la solidez del sistema financiero (el cual implica mucho m&aacute;s que seguridad y solidez de los bancos individuales). Pero la regulaci&oacute;n de este sector tiene otros objetivos sociales y econ&oacute;micos.</p>     <p>Como se&ntilde;al&eacute; al comienzo, uno de los problemas que se manifestaron en esta crisis es que las instituciones financieras se volvieron demasiado grandes para quebrar. Esas grandes instituciones no s&oacute;lo representan una amenaza para la competencia -y sin competencia los mercados no son eficientes- sino que, de nuevo, tambi&eacute;n crean incentivos perversos. Como se&ntilde;al&eacute; en la parte inicial, las instituciones que se vuelven demasiado grandes para quebrar tienen un incentivo para tomar riesgos excesivos, pues sus directores saben que si los riesgos no se materializan hay lucro, pero que si se materializan los contribuyentes recoger&aacute;n los pedazos. En otro escrito, llam&eacute; "socialismo al estilo estadounidense" a esta nueva forma de "socialismo": privatizar las ganancias y socializar las p&eacute;rdidas. Los reguladores tienen la responsabilidad de asegurar que las instituciones no se vuelvan demasiado grandes para quebrar (y en muchos casos, demasiado grandes para ser administradas). Hay poca evidencia convincente de que haya grandes econom&iacute;as de escala suficientes para compensar los incentivos perversos a los que da lugar ese gigantismo.</p>     <p>Como advertimos, la conciencia de los riesgos de las fallas de la regulaci&oacute;n, incluidos los que resultan de la captura regulatoria, debe jugar un papel importante en el dise&ntilde;o de la regulaci&oacute;n. Por ejemplo, los costos de permitir que las instituciones financieras se vuelvan demasiados grandes son ahora claros; los beneficios del tama&ntilde;o -las econom&iacute;as de escala y alcance- son cuestionables. Pero una larga experiencia nos deber&iacute;a haber ense&ntilde;ado que las instituciones financieras intentar&aacute;n usar su influencia pol&iacute;tica para debilitar las restricciones a su tama&ntilde;o y su alcance, y en algunos casos lo lograr&aacute;n. Si por una raz&oacute;n u otra los gobiernos son incapaces de restringir el tama&ntilde;o de estas instituciones y evitar el desarrollo de instituciones demasiado grandes para quebrar, los reguladores deben ejercer un escrutinio intensivo e incluir restricciones a las estructuras de incentivos que llevan a la toma de riesgos excesivos y a pr&aacute;cticas excesivamente riesgosas. Es seguro que las instituciones financieras intentar&aacute;n debilitar tales regulaciones, pero si mantenemos un sistema de controles m&uacute;ltiples -regulaciones de productos y de instituciones, tanto a nivel estatal como federal- haremos m&aacute;s dif&iacute;cil la evasi&oacute;n de la regulaci&oacute;n y la erosi&oacute;n de los controles. Como siempre, esto tiene un costo, pero deber&iacute;a ser evidente que los costos de una supervisi&oacute;n insuficiente son mucho mayores.</p>     <p>Los mercados financieros tampoco dan acceso adecuado al cr&eacute;dito a ciertos grupos mal atendidos. Esto puede obedecer a discriminaci&oacute;n. Per o, m&aacute;s en general, los beneficios sociales de la actividad de cr&eacute;dito pueden no concordar con los beneficios privados. La sociedad puede tener inter&eacute;s en asegurar el crecimiento incluyente y, m&aacute;s en general, buscar objetivos de justicia social, y puede haber un variado conjunto de instrumentos con los cuales puede y deber&iacute;a hacer esto (ver, p. ej., Abdelal y Ruggie, 2009, sobre el "liberalismo incrustado").</p>     <p>El viejo modelo "neocl&aacute;sico" (el mismo en el que funcionaba la mano invisible de Adam Smith) se&ntilde;alaba que los objetivos distributivos se deb&iacute;an lograr exclusivamente mediante la redistribuci&oacute;n de un impuesto "global" (es decir, que no causara distorsiones). Ning&uacute;n gobierno hace esto, y por una buena raz&oacute;n: la informaci&oacute;n que se requerir&iacute;a para implementar ese esquema lo hace totalmente irrealista. Todos los esquemas redistributivos tienen, al mismo tiempo, efectos de asignaci&oacute;n, y, en general, es &oacute;ptimo usar diversos instrumentos, incluidas intervenciones, como la Ley de Reinversi&oacute;n en la Comunidad, que ordena a los bancos asignar cierta fracci&oacute;n de la capacidad de pr&eacute;stamo a las comunidades mal atendidas.</p>     <p><b>OTROS TEMAS DEL DISE&Ntilde;O DE LA REGULACI&Oacute;N</b></p>     <p>El enfoque de la regulaci&oacute;n basado en fallas de mercado plantea muchos retos institucionales complejos, en especial los que ata&ntilde;en a la forma &oacute;ptima de intervenci&oacute;n del gobierno, dadas sus limitaciones, incluida su posici&oacute;n a menudo desventajosa frente a los que se supone debe regular (p. ej., las remuneraciones del sector p&uacute;blico son menores que los salarios del sector privado, hay asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n, etc.). En este breve ensayo, s&oacute;lo puedo tratar algunos de ellos.</p>     <p>Primero, la tarea de los reguladores es diferente de la tarea de quienes crean productos financieros riesgosos, as&iacute; como las habilidades (y las remuneraciones) de quienes hacen pruebas de medicamentos son diferentes de las de quienes los crean. La tarea de los reguladores es en ciertos aspectos m&aacute;s simple: det erminar la seguridad y la efectividad. As&iacute; sucede tambi&eacute;n en la regulaci&oacute;n del mercado financiero. La vigilancia del cumplimiento de restricciones reguladoras simples (como las del apalancamiento y los "reductores de velocidad") requiere habilidades distintas de las que requiere el dise&ntilde;o de nuevas regulaciones. Es claro que los reguladores tienen que ser conscientes de los fuertes incentivos para la evasi&oacute;n y el arbitraje regulatorio y estar en guardia contra estos riesgos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta es una de las razones por las que gran parte de la regulaci&oacute;n se deber&iacute;a centrar en reglas simples, como los l&iacute;mites estrictos al apalancamiento. Las actividades fuera de balance y los productos hechos a la medida se deber&iacute;an ver con sospecha o simplemente prohibirse, al menos para los bancos comerciales.</p>     <p>Existe aqu&iacute; una tensi&oacute;n importante entre la preocupaci&oacute;n, discutida antes, por tratar de evitar la captura regulatoria y la necesidad de evitar la innovaci&oacute;n en arbitraje regulatorio. Ya se&ntilde;al&eacute; que las preocupaciones por la captura regulatoria sugieren una discreci&oacute;n limitada. Pero las estrategias innovadoras para evadir la regulaci&oacute;n exigen que los reguladores determinen si hay, por ejemplo, "apalancamiento oculto". La Ley M artin de Nueva York (dirigida a combatir el fraude financiero) se ha utilizado efectivamente para refrenar algunas pr&aacute;cticas abusivas "creativas", pero s&oacute;lo porque Nueva York ha tenido una serie de fiscales generales comprometidos con el uso de la ley. Ellos se han dedicado a poner fin a las pr&aacute;cticas abusivas en vez de castigar a los culpables.</p>     <p>El incentivo para el arbitraje regulatorio tambi&eacute;n explica por qu&eacute; la regulaci&oacute;n debe ser integral: si hay un sistema bancario altamente regulado, habr&aacute; incentivos para pasar a actividades de banca en un sistema bancario en la sombra, con riesgos sist&eacute;micos igualmente perturbadores.</p>     <p>Los fuertes incentivos para la evasi&oacute;n y el arbitraje regulatorios, combinados con la posici&oacute;n intr&iacute;nsecamente desventajosa de los reguladores, tambi&eacute;n explican por qu&eacute; la regulaci&oacute;n se debe ocupar a la vez de los productos e instituciones y del conjunto del sistema financiero y econ&oacute;mico. La conciencia de los fuertes incentivos para la evasi&oacute;n y el arbitraje, junto con la conciencia de las asimetr&iacute;as de los costos y beneficios (los costos de las fallas recaen sobre la sociedad y los beneficios van a manos privadas), sugiere que los reguladores deben ser proactivos y cuidadosos. Los productos complejos que aparentemente no cumplen bien la funci&oacute;n de mitigar el riesgo quiz&aacute; se deber&iacute;an prohibir, o al menos restringir su uso, por ejemplo, a fondos de cobertura peque&ntilde;os que no est&aacute;n altamente apalancados. Los costos del retraso en la introducci&oacute;n de esos productos en el mercado ser&iacute;an relativamente bajos, ciertamente mucho m&aacute;s bajos que los costos de la crisis actual.</p>     <p>Algunos han observado que aun con los mejores reguladores y la mejor regulaci&oacute;n se evadir&aacute; la regulaci&oacute;n. Pero &eacute;ste no es un argumento contra las buenas regulaciones. Para parafrasear el argumento que expuso Paul Volcker en medio de la crisis del Este Asi&aacute;tico de 1997, incluso una sombrilla con agujeros da alguna protecci&oacute;n en una tempestad. En mi defensa de las restricciones a los flujos de capital us&eacute; otra analog&iacute;a: u na represa no pretende detener el flujo de agua de la monta&ntilde;a al mar, pero incluso una represa imperfecta puede ayudar a proteger a las personas de una inundaci&oacute;n.</p>     <p><b>COMENTARIOS FINALES</b></p>     <p>Los mercados est&aacute;n en el centro de toda econom&iacute;a exitosa. Pero los mercados sin restricciones a menudo no sirven bien a la sociedad. En los doscientos a&ntilde;os anteriores, la teor&iacute;a econ&oacute;mica y la experiencia hist&oacute;rica mostraron que los mercados financieros a menudo no desempe&ntilde;an bien sus funciones esenciales de manejo del riesgo y asignaci&oacute;n del capital, con desastrosas consecuencias sociales y econ&oacute;micas. Aunque nos sintamos muy orgullosos por el &eacute;xito de nuestro sector financiero, un buen sector financiero no s&oacute;lo habr&iacute;a realizado esas tareas mucho mejor que el nuestro en los &uacute;ltimos tiempos, sino que tambi&eacute;n las habr&iacute;a hecho a un costo mucho menor. Las finanzas son un medio para conseguir un fin, y no el fin en s&iacute; mismo. Un buen sector financiero habr&iacute;a usado pocos recursos de la sociedad; e n un sector financiero competitivo, las ganancias habr&iacute;an sido bajas. Nuestro sector financiero era grande, y amas&oacute; un tercio de las ganancias corporativas totales. Algunas ganancias se basaban en la explotaci&oacute;n de los pobres y a lgunas se basaban en pr&aacute;cticas no competitivas de pr&eacute;stamos con tarjeta de cr&eacute;dito. Es dif&iacute;cil evitar la conclusi&oacute;n de que el sector no sirvi&oacute; bien a nuestra sociedad; y, ahora, los costos que ha infligido a la econom&iacute;a global son enormes. No se trata simplemente de que haya puesto en riesgo billones de d&oacute;lares del dinero de los contribuyentes. La brecha entre el producto potencial y el producto actual de la econom&iacute;a tambi&eacute;n ascender&aacute;, acumulativamente, a billones de d&oacute;lares. Incluso una sociedad rica mal puede permitirse ese despilfarro.</p>     <p>Hoy parece ser obvio que se necesita mejor regulaci&oacute;n. Pero habr&aacute; quienes luchen para lograr reformas cosm&eacute;ticas, no por las reformas profundas que se requieren.</p>     <p>En este ensayo intent&eacute; esbozar el enfoque de la reforma basado en fallas de mercado, con especial aplicaci&oacute;n al sector financiero. Este enfoque da pautas claras sobre la gama y el alcance de la regulaci&oacute;n que se necesita y, junto con la teor&iacute;a de las fallas del gobierno y de la regulaci&oacute;n, tambi&eacute;n da directrices para dise&ntilde;ar un nuevo sistema de regulaci&oacute;n, que no s&oacute;lo haga menos probables esas fallas en el futuro, sino que ayude a asegurar que el sector financiero cumpla el papel vital que le corresponde en una econom&iacute;a din&aacute;mica contempor&aacute;nea.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n1" name="1">1</a>. En este escrito adopto una visi&oacute;n expansiva de la "regulaci&oacute;n". Regulaci&oacute;n es toda intervenci&oacute;n en el mercado que cambia el comportamiento con respecto al que habr&iacute;a sido sin regulaci&oacute;n. As&iacute;, la tributaci&oacute;n se deber&iacute;a ver como parte del sistema regulatorio, pero tambi&eacute;n la ley de responsabilidad civil extracontractual. La ley de responsabilidad civil extracontractual busca corregir un importante conjunto de externalidades, las que surgen cuando las acciones de un individuo "lesionan" a otro. Forzando a que el individuo que causa el da&ntilde;o compense a la parte lesionada, esta ley lleva a que los incentivos est&eacute;n mejor alineados. Corrige parcialmente la externalidad. Pero la ley tiene algunas limitaciones. Primera, corrige el da&ntilde;o ex post, y en algunos casos, puede ser muy tarde. De hecho, puede ser imposible obtener una indemnizaci&oacute;n justa. Segunda, cuando muchos individuos son lesionados -es decir, cuando los costos son difusos- es dif&iacute;cil que act&uacute;en en conjunto para asegurar una indemnizaci&oacute;n adecuada. Los juicios por acciones de clase son un intento imperfecto de enfrentar este problema. Por &uacute;ltimo, el sistema judicial es muy costoso. En el contexto actual, podemos ver muy claramente estas limitaciones. Ser&iacute;a dif&iacute;cil, si no imposible, que los millones de estadounidenses -y de todo el mundo- que fueron lesionados por las acciones del sistema financiero reciban una indemnizaci&oacute;n adecuada por lo que han sufrido. En muchos casos, las compa&ntilde;&iacute;as que infligieron el da&ntilde;o est&aacute;n en bancarrota. Todas afirmar&iacute;an que las consecuencias globales son el resultado de las acciones de las otras.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Abdelal, R. y J. G. Ruggie. "The principles of embedded liberalism: social legitimacy and global capitalism", D. Moss y J. Cisternino, eds., <i>New perspectives on regulation</i>, Cambridge, The Tobin Project, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0124-5996201000020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Balleisen, E. J. y M. Eisner. "The promise and pitfalls of co-regulation: How governments can draw on private governance for public purpose", D. Moss y J. Cisternino, eds., <i>New perspectives on regulation</i>, Cambridge, The Tobin Project, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0124-5996201000020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Baker, T. y D. Moss. "Government as risk manager", D. Moss y J. Cisternino, eds., <i>New perspectives on regulation</i>, Cambridge, The Tobin Project, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-5996201000020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Barr, M. S., S. Mullainathan y E. Shafir. "The case for behaviorally informed regulation", D. Moss y J. Cisternino, eds., <i>New perspectives on regulation</i>, Cambridge, The Tobin Project, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0124-5996201000020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Edlin, A. S. y J. E. Stiglitz. "Discouraging rivals: Managerial rent-seeking and economic inefficiencies", <i>American Economic Review</i> 85, 5, 1995, pp. 1301-1312.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-5996201000020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Greenspan, A. "The challenge of central banking in a democratic society", documento presentado en la Conferencia Francis Boyer del American Enterprise Institute for Public Policy Research, Washington, 5 de diciembre de 1996 &#91;<a href="http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/1996/19961205.htm" target="_blank">http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/1996/19961205.htm</a>&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0124-5996201000020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Greenspan, A. "Testimony of Dr. Alan Greenspan", Committee of Government Oversight and Reform, 23 de octubre de 2008 &#91;<a href="http://oversight.house.gov/images/stories/documents/20081023100438.pdf" target="_blank">http://oversight.house.gov/images/stories/documents/20081023100438.pdf</a>&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-5996201000020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Greenwald, B. y J. E. Stiglitz. "Externalities in economies with imperfect information and incomplete markets", <i>Quarterly Journal of Economics</i> 101, 2, 1986, pp. 229-264.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0124-5996201000020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Kindleberger, Ch. <i>Manias, panics, and crashes: A history of financial crises</i>, Hoboken, John Wiley &amp; Sons, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0124-5996201000020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Stiglitz, J. E. "Credit markets and the control of capital", <i>Journal of Money, Banking, and Credit</i> 17, 2, 1985, pp. 133-152.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0124-5996201000020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Stiglitz, J. E. "Banks versus markets as mechanisms for allocating and coordinating investment", J. A. Roumasset y S. Barr, eds., <i>The economics of cooperation: East Asian development and the case for pro-market intervention</i>, Boulder, Westview Press, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0124-5996201000020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Stiglitz, J. E. "Regulating multinational corporations: Towards principles of cross-border legal frameworks in a globalized world balancing rights with responsibilities", <i>American University International Law Review</i> 23, 3, 2008, pp. 451-558.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0124-5996201000020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Stiglitz, J. E. "Lessons for economic theory from the global financial crisis", <i>Eastern Economic Journal</i> 35, 3, 2009, pp. 281-296.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0124-5996201000020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abdelal]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ruggie]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The principles of embedded liberalism: social legitimacy and global capitalism]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cisternino]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[New perspectives on regulation]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Tobin Project]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Balleisen]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eisner]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The promise and pitfalls of co-regulation: How governments can draw on private governance for public purpose]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cisternino]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[New perspectives on regulation]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Tobin Project]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baker]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Government as risk manager]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cisternino]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[New perspectives on regulation]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Tobin Project]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barr]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mullainathan]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shafir]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The case for behaviorally informed regulation]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moss]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cisternino]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[New perspectives on regulation]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The Tobin Project]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Edlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Discouraging rivals: Managerial rent-seeking and economic inefficiencies]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1995</year>
<volume>85</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1301-1312</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenspan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The challenge of central banking in a democratic society]]></source>
<year>5 de</year>
<month> d</month>
<day>ic</day>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenspan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Testimony of Dr. Alan Greenspan]]></source>
<year>23 d</year>
<month>e </month>
<day>oc</day>
<publisher-name><![CDATA[Committee of Government Oversight and Reform]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenwald]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Externalities in economies with imperfect information and incomplete markets]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1986</year>
<volume>101</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>229-264</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ch]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manias, panics, and crashes: A history of financial crises]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Hoboken ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley & Sons]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Credit markets and the control of capital]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Money, Banking, and Credit]]></source>
<year>1985</year>
<volume>17</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>133-152</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Banks versus markets as mechanisms for allocating and coordinating investment]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Roumasset]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barr]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The economics of cooperation: East Asian development and the case for pro-market intervention]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boulder ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Westview Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Regulating multinational corporations: Towards principles of cross-border legal frameworks in a globalized world balancing rights with responsibilities]]></article-title>
<source><![CDATA[American University International Law Review]]></source>
<year>2008</year>
<volume>23</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>451-558</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Lessons for economic theory from the global financial crisis]]></article-title>
<source><![CDATA[Eastern Economic Journal]]></source>
<year>2009</year>
<volume>35</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>281-296</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
