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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>JES&Uacute;S ANTONIO BEJARANO: UNA OBRA EJEMPLAR</b></font></p>     <p align="center"><I>Antolog&iacute;a Jes&uacute;s Antonio Bejarano</I>, Jes&uacute;s Antonio Bejarano Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 2011, vol. 1, Estudios Econ&oacute;micos, t. I, Econom&iacute;a Colombiana.</p>     <p align="center"><I>Luis Armando Blanco</I><sup>*</sup></p>      <p><sup>*</sup> Doctor en Ciencias Sociales del Colegio de M&eacute;xico, profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externadode Colombia, Bogot&aacute;, Colombia &#91;<a href="mailto:lblancoc@msn.com">lblancoc@msn.com</a>&#93;.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 24 de mayo de 2012, Fecha de modificaci&oacute;n: 26 de mayo de 2012, Fecha de aceptaci&oacute;n:30 de mayo de 2012.</p>  <hr>      <p>El prop&oacute;sito del presente ensayo es exponer y comentar los art&iacute;culos y ensayos del economista y pensador colombiano J. A. Bejarano compilados en el tomo I, volumen I de la reciente antolog&iacute;a publicadapor la Universidad Nacional de Colombia<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Esos trabajos, que analizanla econom&iacute;a colombiana y las caracter&iacute;sticas del entorno internacionalen las d&eacute;cadas de 1970 y 1980, tratan temas como la concentraci&oacute;n dela riqueza, el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s, los planes de desarrollo,la inversi&oacute;n extranjera y el capitalismo mundial, y la crisis pol&iacute;tica durante la presidencia de Ernesto Samper.Bejarano nos leg&oacute; una prol&iacute;fica obra producto de su inmenso conocimiento de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, la historia y los datos estad&iacute;sticos,y fruto de una mente cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica alejada de todo fundamentalismo ideol&oacute;gico, que buscaba criticar la realidad y transformarla con iniciativas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica y estrategias de desarrollo a largo plazo. Para que el intelectual pueda estudiar la realidad primero tiene que dejar de ser intelectual, dec&iacute;a el liberal radical mexicano Silvio Zabala. Muchos intelectuales toman como realidad el producto de sus concepciones, es decir, toman de los hechos uno que otro indicio y levantan un edificio intelectual que presentan como la "realidad"; la realidad sale deformada de esta labor. Bejarano prefiri&oacute;, en cambio,seguir el camino dif&iacute;cil de emplear las teor&iacute;as como marco de referencia para encontrar las causas profundas de los fen&oacute;menos econ&oacute;micos y sociales, sin pretender nada distinto que elevar la calidad del debate acad&eacute;mico.</p>      <p><font size="3"><B>LA CONCENTRACI&Oacute;N DE LA RIQUEZA </b></font></p>      <p>En 1978 public&oacute; una tr&iacute;ada de art&iacute;culos donde expuso una interpretaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n de la riqueza que anticipar&iacute;a la crisis financiera de principios de la d&eacute;cada de los ochenta.</p>      <p>En el primero, titulado "Concentraci&oacute;n de la riqueza: la nueva cara del pa&iacute;s", se&ntilde;al&oacute; que, a diferencia del pasado, cuando los autores colombianos identificaban la concentraci&oacute;n con la propiedad agraria, el problema era la concentraci&oacute;n de los recursos financieros y su dominio sobre la estructura industrial. En el segundo,"Concentraci&oacute;n de la riqueza: &iquest;c&oacute;mo se hace un financista?", mostr&oacute; que las operaciones financieras de absorci&oacute;n de empresas industriales buscanel control estrat&eacute;gico de las decisiones, mediante el dominio de las juntas directivas, m&aacute;s que la ampliaci&oacute;n de la riqueza entendida comopropiedad.Y en el tercero, "Concentraci&oacute;n de la riqueza: distribuci&oacute;nde la miseria", describi&oacute; el mecanismo macroecon&oacute;mico mediante el cual dicha forma de concentraci&oacute;n de la riqueza conduc&iacute;a a la miseria: </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>Si sube el inter&eacute;s, suben los costos de capital, suben todos los costos, y subentodos los precios, pero como los salarios no pueden subir porque la industriadejar&iacute;a de ser competitiva, entonces el consumidor paga los costos de tanbrillante experimento. As&iacute;, lo que lleva a la concentraci&oacute;n de la riqueza llevatambi&eacute;n a la distribuci&oacute;n de la miseria (Bejarano, 2011, 33).</p> </blockquote>      <p>La pol&iacute;tica financiera que se sigui&oacute; en Colombia desde los a&ntilde;os cincuenta hasta comienzos de los setenta se bas&oacute; en la literatura sobre la represi&oacute;n financiera (Mckinon, 1973). A principios de los setenta empezaron los intentos por seguir un modelo menos intervencionista deasignaci&oacute;n de recursos. Aunque esas pol&iacute;ticas tuvieron interrupciones,no buscaban &uacute;nicamente eliminar los controles a las tasas de inter&eacute;s nominales; las autoridades tambi&eacute;n pretend&iacute;a limitar el empleo de losencajes bancarios como herramienta de pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y eliminar las inversiones obligatorias de los intermediarios financieros(L&oacute;pez, 1995).</p>      <p>El acelerado desarrollo del sector financiero y el auge del pensamiento neocl&aacute;sico en esa d&eacute;cada llevaron a dar un &eacute;nfasis creciente al sistema financiero como mediador del proceso ahorro-inversi&oacute;n.La reforma financiera de 1974 alter&oacute; la forma en que las empresas captaban ahorro del p&uacute;blico, sustituyendo derechos de propiedad por endeudamiento. Algunos de sus componentes fueron olvidados pero se retomaron despu&eacute;s de la crisis de 1982, como la funci&oacute;n del Esta-do, la asociaci&oacute;n entre ahorro, inversi&oacute;n y distribuci&oacute;n del ingreso, el papel de los fondos internos en las decisiones de las firmas y el papel del sector externo. </p>      <p>Una importante pol&iacute;tica de los gobiernos de L&oacute;pez y Turbay fue la liberalizaci&oacute;n del sector financiero y los mercados de capitales, que para Bejarano y otros economistas heterodoxos era una entrega a la ideolog&iacute;a neoliberal. Seg&uacute;n el discurso oficial era, en cambio, una consecuencia inevitable y necesaria del desarrollo exportador.</p>     <p>El desarrollo econ&oacute;mico requer&iacute;a un sistema financiero pujante y moderno. La reforma era necesaria, los mercados exig&iacute;an una respuestaeficiente, otra cosa fue el contenido espec&iacute;fico de la reforma, que fall&oacute; en un aspecto esencial: desarrollar los mercados no implica perder el control de la regulaci&oacute;n. El objetivo central es impulsar la inversi&oacute;n productiva y no la especulaci&oacute;n financiera. Esta falla se manifestar&iacute;a en la profunda crisis financiera de 1982.</p>      <p>Una consecuencia fue la formaci&oacute;n de conglomerados financieros poderosos que empezaron a utilizar los recursos obtenidos por la v&iacute;a de las tasas de inter&eacute;s para comprar acciones en las empresas que perd&iacute;an valor, realizando al mismo tiempo actividades productivas y financieras que con el tiempo crear&iacute;an problemas en ambos lados del sistema, como advirti&oacute; Bejarano. </p>       <p><font size="3"><B>LA CR&Iacute;TICA AL DESARROLLO ECON&Oacute;MICO COLOMBIANO</b></font></p>      <p>En el ensayo titulado "Anotaciones sobre los modelos de apertura: a prop&oacute;sito del caso colombiano", publicado en 1981, Bejarano hace unal&uacute;cida reflexi&oacute;n sobre el desencanto con el desarrollo latinoamericano y los efectos indeseados del proceso de apertura adelantado a finales de los setenta y comienzos de los ochenta por los gobiernos liberales de L&oacute;pez Michelsen y Turbay Ayala.</p>      <p>A finales de los setenta, el influyente economista Albert Hirschmanse refiri&oacute; al desenga&ntilde;o por los resultados de la industrializaci&oacute;n con una frase notable: "Se esperaba que la industrializaci&oacute;n contribuir&iacute;a a cambiar el orden social y todo lo que hizo fue producir manufacturas"(Hirschman, 1973, 123). La frustraci&oacute;n por los resultados de la industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones (ISI) suscit&oacute; una gran controversia entre los economistas de la CEPAL y los representantes de la Escuela de Chicago.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo del ensayo de Bejarano era exponer las diferencias entreambas escuelas y examinar,a la luz de esos enfoques, la din&aacute;mica y las perspectivas del proceso de apertura colombiano. Comenz&oacute; sintetizando los ejes del debate. Primero, para la CEPAL la ISI era necesaria e inevitable y para los seguidores de Friedman y Harberger era un modelo err&oacute;neo; segundo, para la CEPAL las medidas de protecci&oacute;n eran una consecuencia insalvable de las circunstancias del comercio internacional y para los neoliberales de Chicago eran deliberadasy err&oacute;neas; por &uacute;ltimo, en la CEPAL se pensaba que la manera de salvar los obst&aacute;culos de la ISI no era abandonarla sino racionalizarla y en Chicago se impulsaba el cambio de modelo por el de apertura total(Bejarano, 2011, 39).</p>      <p>En su evaluaci&oacute;n te&oacute;rica y emp&iacute;rica de la pol&iacute;tica de aperturaadelantada en esa &eacute;poca, Bejarano expuso una idea brillante: </p>     <blockquote>     <p>En s&iacute;ntesis, no ser&iacute;a demasiado arriesgada la hip&oacute;tesis de que el pa&iacute;s se haquedado con una <I>pol&iacute;tica de apertura y con un proceso de cierre </I>que podr&iacute;aexplicar muchas de las contradicciones actuales del modelo de desarrollocolombiano, de donde se deduce &#91;...&#93; lo peligroso de jugarse al desarrollo deuna sola carta, y &#91;...&#93;es por lo menos irresponsable intentar una estrategia endudosas comparaciones con el sudeste asi&aacute;tico que tiene una inserci&oacute;n biendistinta y mucho m&aacute;s estable en el mercado mundial (ib&iacute;d., 334).</p> </blockquote>      <p>Bejarano nos dice, en efecto, que si se considera toda la d&eacute;cada de los setenta la apertura de la econom&iacute;a colombiana es puramente ret&oacute;rica. Por el lado de las exportaciones, la crisis mundial desde 1974, el aumento del proteccionismo en los pa&iacute;ses desarrollados y la contracci&oacute;n del comercio mundial pusieron en entredicho la viabilidad del modelo exportador, y por el lado de las importaciones, las medidas de liberalizaci&oacute;n tuvieron poco impacto en el volumen y la composici&oacute;n de las importaciones (ib&iacute;d.).</p>      <p>Desde una perspectiva puramente te&oacute;rica -se&ntilde;al&oacute; Bejarano- el punto relevante en discusi&oacute;n es si la liberalizaci&oacute;n radical de las importaciones podr&iacute;a modificar la estructura de acumulaci&oacute;n y a qu&eacute; costo. Su respuesta fue: en las condiciones particulares de la econom&iacute;acolombiana y del entorno internacional es bastante "improbable que una 'liberaci&oacute;n' de importaciones produzca una reasignaci&oacute;n masiva derecursos a menos que se desmonte totalmente la estructura productivaexistente como condici&oacute;n previa" (ib&iacute;d., 350).</p>      <p>La base te&oacute;rica de su respuesta combina la hip&oacute;tesis del "pesimismode las elasticidades" con la "paradoja de Bhagwati". Seg&uacute;n la primera,en el lado de las importaciones la variable relevante es el ingreso y no los precios relativos; la segunda es que los pa&iacute;ses desarrollados consumen lo que producen y exportan lo que consumen, mientras que los pa&iacute;ses en desarrollo producen todo lo que importan y exportan todo lo que producen (Bhagwati, 1968). En otras palabras, los pa&iacute;ses desarrollados tienen un comercio intraindustrial y los pa&iacute;ses en desarrollo se caracterizan por un comercio interindustrial. </p>      <p>Aunque la hip&oacute;tesis del "pesimismo de las elasticidades" ha sido superada por la fuerza de los hechos del comercio internacional contempor&aacute;neo y la corriente neoestructuralista la rechaza, la "paradoja de Bhagwathi" ha ganado amplio consenso. Gran parte del comercio internacional se basa en productos diferenciados y no en ventajas comparativas; el intercambio intraindustrial busca aprovechar laseconom&iacute;as de escala para obtener rendimientos crecientes. Las nuevasventajas competitivas se derivan del cambio tecnol&oacute;gico, la inversi&oacute;n en capital humano e investigaci&oacute;n y desarrollo, la informaci&oacute;n y el conocimiento y el posicionamiento de las marcas, en lo cual Colombia presenta enorme rezago (Blanco, 2008).</p>      <p>La evoluci&oacute;n del grado de apertura en Colombia fue muy distinta a la de otras econom&iacute;as de la regi&oacute;n, como Brasil y Argentina. En efecto, estas econom&iacute;as relativamente abiertas a comienzos del siglo XX, pero se cerraron gradualmente a medida que adoptaron pol&iacute;ticas proteccionistas, primero como resultado de la crisis de 1929 y luego como producto del nuevo modelo de desarrollo. Colombia, en cambio,no era una econom&iacute;a tan abierta y tampoco profundiz&oacute; el cierre, ni con la crisis ni por influencia de la CEPAL. Siempre fue un caso mixto,intermedio y de pol&iacute;ticas graduales hasta los noventa.</p>      <p>La adopci&oacute;n de las minidevaluaciones cambiarias (<I>crawling peg</I>) en1967 fue un hito fundamental y tuvo dos importantes consecuencias.Entre 1967 y 1996, Colombia se salv&oacute; del tipo de crisis monetarias y cambiarias que afectaron al pa&iacute;s en el pasado, y siguieron siendo un grave problema para la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, y mantener una moneda relativamente competitiva le permiti&oacute; impulsar las exportaciones no tradicionales, que diversificaron el comercio exterior y blindaron la balanza de pagos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen varias demostraciones de que las grandes diferencias de producto per c&aacute;pita entre pa&iacute;ses tienen una alta y sistem&aacute;tica relaci&oacute;n con la productividad y que la internacionalizaci&oacute;n de las econom&iacute;as puede ayudar a elevar la productividad. El comercio ayuda a difundir los conocimientos que contribuyen a la productividad, el acceso a los insumos y la entrada de inversiones fomentan la competitividad,y la competencia leal tiende a reducir las rentas monop&oacute;licas y el valor de las conexiones con la burocracia y el poder pol&iacute;tico. Pero el comercio es solo un aspecto del desarrollo y contribuye al progreso,al empleo, al bienestar y a la reducci&oacute;n de la pobreza en compa&ntilde;&iacute;a de pol&iacute;ticas complementarias,Sin una pol&iacute;tica industrial moderna activason dif&iacute;ciles la transformaci&oacute;n productiva y el desarrollo empresarial competitivo; sin una pol&iacute;tica social clara y consistente son pocos los resultados que cabe esperar de la operaci&oacute;n del libre mercado, y sin una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica coherente la volatilidad puede poner en peligro recurrente el crecimiento y la estabilidad.</p>      <p>Aunque una mayor apertura podr&iacute;a contribuir a acelerar el crecimiento, la experiencia de algunos pa&iacute;ses muestra que tambi&eacute;n tiene altos riesgos, y que es dudoso que ese crecimiento se pueda lograr pasando por alto la transformaci&oacute;n productiva, el desarrollo de cadenas de valor, la respuesta del ahorro y la inversi&oacute;n interna y externa y los efectos sobre los flujos de capital. "La relaci&oacute;n internacional puede ser &uacute;til para contribuir a que un pa&iacute;s alcance algunos de sus objetivos de desarrollo, pero ser&iacute;a fatal considerar la apertura como deseable en s&iacute; misma y dejar que los v&iacute;nculos externos y la demanda extranjera determinen la direcci&oacute;n y el ritmo de crecimiento de un pa&iacute;s" (Blanco, 1999, 270).</p>      <p>Como han puesto de relieve varios estudios, la actual fase de crecimiento econ&oacute;mico no solo muestra tasas m&aacute;s altas y estables durante un periodo prolongado sino que, a diferencia de otra &eacute;pocas, no ha provocado d&eacute;ficit en cuenta corriente, debido a los buenos precios de los productos de exportaci&oacute;n Pero se deben tener en cuenta dos problemas: el dinamismo de los bienes primarios y las manufacturas basadas en recursos naturales se torn&oacute; muy superior al de los bienes industriales y de tecnolog&iacute;a, que se ven&iacute;a acelerando en el periodo anterior; y hoy los pa&iacute;ses muestran una elevada elasticidad ingreso de las importaciones, de modo que cabe preguntar si es posible que el crecimiento de las exportaciones alcance para evitar un desequilibrio externo (CEPAL, 2008).</p>      <p>En "El modelo de desarrollo y sus alternativas", publicado en1982, Bejarano ofrece una explicaci&oacute;n de los p&eacute;simos resultados del desarrollo y propone una serie de pol&iacute;ticas. Las cifras de crecimiento econ&oacute;mico, empleo, ingreso real de los grupos sociales medios y bajos de la poblaci&oacute;n e inflaci&oacute;n no son satisfactorias en comparaci&oacute;n con la tendencia anterior a 1975 ni con las de otros pa&iacute;ses de similar nivel de desarrollo. Este mal desempe&ntilde;o se debe fundamentalmente a la contradicci&oacute;n b&aacute;sica entre una pol&iacute;tica aperturista y unas fuentes de crecimiento que en lo esencial siguen apoy&aacute;ndose en el mercado interno. En suma, "existe una contradicci&oacute;n entre la estrategia de desarrollo y las posibilidades reales de la econom&iacute;a, esta es tanto m&aacute;s grave cuanto que no es posible dar la vuelta atr&aacute;s sin lesionar interesesde suyo fortalecidos en el Estado" (Bejarano, 2011, 121).</p>      <p>En estas circunstancias no hay otra alternativa que volver al desarrollo hacia dentro, reactivando la demanda interna con &eacute;nfasis en la formaci&oacute;n de capital f&iacute;sico m&aacute;s que en la consolidaci&oacute;n del mercado de capitales, y el desarrollo hacia dentro se debe basar en la expansi&oacute;n de la demanda de bienes de consumo masivo m&aacute;s que en el proteccionismo (ib&iacute;d., 122, 123).</p>      <p>Ese mismo a&ntilde;o, y con el fin de precisar la alternativa, escribi&oacute; "Elementos para una estrategia de reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica", donde insist&iacute;a en que "la causa b&aacute;sica de la crisis es la deficiencia de la demanda final de bienes industriales de consumo masivo que estar&iacute;a provocando la ca&iacute;da de la producci&oacute;n en los dem&aacute;s sectores" (ib&iacute;d.,199), m&aacute;s que las altas tasas de inter&eacute;s.</p>      <p>En consecuencia, el n&uacute;cleo de la estrategia de reactivaci&oacute;n que propon&iacute;a era la liberaci&oacute;n de ingresos, mediante cambios en la composici&oacute;n del gasto. Para lograrla era preciso corregir la tendencia de los precios relativos agricultura-industria, liberar parte de los salarios causados con reducciones en la retenci&oacute;n de la fuente, reordenar el consumo de los grupos medios a trav&eacute;s de cambios en los precios relativos del gasto, manejar las tasas de inter&eacute;s en funci&oacute;n de la reactivaci&oacute;n productiva y no de la estabilidad del mercado de capitales,y una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica para generar empleo y controlar la inflaci&oacute;n atacando las expectativas (ib&iacute;d., 131-133).</p>      <p>El diagn&oacute;stico y las soluciones que propuso se basaban en lateor&iacute;a del desarrollo y las aplicaciones de Lauchlin Currie (1968) al caso colombiano, pero se&ntilde;alando que la estrategia del sector l&iacute;der no pod&iacute;a limitarse al sector de la construcci&oacute;n, pues el problema ya no era solamente emplear la mano de obra expulsada del campo sino resolver el desempleo urbano y la informalidad.</p>      <p>Para Currie (1968), el problema del subdesarrollo era que la gran desigualdad del ingreso produce una gran desigualdad en el consumoy la composici&oacute;n de la demanda es distorsionada por la amplia y creciente desigualdad del ingreso. El programa era entonces muy simple,en vez de tratar de aumentar la productividad de todos los trabajadores, se deb&iacute;a dar a los menos productivos la posibilidad de conseguir un empleo mejor remunerado, dando &eacute;nfasis inicial al aumento del consumo de los m&aacute;s pobres m&aacute;s que a la inversi&oacute;n, al tiempo que se controlaba la mayor amenaza: la inflaci&oacute;n (ib&iacute;d.).</p>      <p>La controversia entre los defensores de la CEPAL y el neoliberalismo en los ochenta llev&oacute; a construir un enfoque neoestructuralista inspirado en la matriz propuesta por Prebisch (1963), con una nueva estrategia renovada de desarrollo "desde dentro". En esta visi&oacute;n del proceso de desarrollo hay que generar un mecanismo end&oacute;geno de acumulaci&oacute;n y generaci&oacute;n de progreso t&eacute;cnico que permita lograr una capacidad propia para crecer y se dejan abiertas las opciones para orientar la industrializaci&oacute;n hacia los mercados internos y externos prioritarios en el largo plazo. El elemento cr&iacute;tico no es la demanda,ni los mercados, sino la oferta: la transformaci&oacute;n productiva, la incorporaci&oacute;n del progreso t&eacute;cnico, el esfuerzo innovador, la capacidad organizativa y el uso eficiente de los recursos productivos (Ramos y Sunkel, 1991,19).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un ensayo posterior, escrito en 1983, "La intervenci&oacute;n delEstado en la econom&iacute;a colombiana: anotaciones para un marco dereferencia", Bejarano expuso varias ideas que aparentemente contra-dicen las tesis anteriores. De entrada reconoce que "el desarrollo de laeconom&iacute;a colombiana, si se lo mira en relaci&oacute;n con el desarrollo de laeconom&iacute;a latinoamericana y de la econom&iacute;a mundial, ha sido sorprendente" (Bejarano, 2011, 311). M&aacute;s adelante se&ntilde;ala que la estrategiade sustituci&oacute;n de importaciones entr&oacute; en un proceso de agotamiento,que los cambios en la demanda mundial "hacen imposible la continuidad del modelo sustitutivo de importaciones" y que en las nuevascondiciones de la econom&iacute;a mundial "no es ya posible escoger entreel desarrollo hacia dentro y el desarrollo hacia afuera" (ib&iacute;d., 316).</p>      <p>Aunque en ese cambio de perspectiva parece haber una contradicci&oacute;n ideol&oacute;gica, se podr&iacute;a decir que se trata de un ajuste del an&aacute;lisis debido a los cambios econ&oacute;micos internos y externos, a la nuevasituaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s y a la evoluci&oacute;n de la controversia entre neoliberales y estructuralistas. Bejarano siempre insisti&oacute; en que el desarrollo y la sustituci&oacute;n de importaciones eran dos categor&iacute;as distintasque pod&iacute;an estar relacionadas, y que la cr&iacute;tica a la apertura obedec&iacute;a al cierre del mercado mundial, por un lado, y a que por s&iacute; misma no pod&iacute;a resolver el problema de la crisis industrial y del bienestar social ocasionado por la ca&iacute;da de la demanda interna.</p>      <p>Los cambios en la econom&iacute;a mundial,tanto en el frente comercial como en el de capitales, el ocaso de la sustituci&oacute;n de importaciones hacia dentro, el ascenso de los pa&iacute;ses de Asia -cuya industrializaci&oacute;n combin&oacute; sustituci&oacute;n de importaciones y exportaciones, orientada haciaafuera- y, sobre todo, el nuevo consenso que el neoestructuralismo estaba logrando entre los economistas latinoamericanos progresistas explican por qu&eacute; Bejarano propuso una estrategia combinada de "desarrollo hacia dentro y hacia afuera" similar a la de "desarrollo desde dentro" de la nueva CEPAL.</p>      <p>En ese mismo a&ntilde;o, Bejarano insisti&oacute; en la persistencia de la recesi&oacute;n y en la respuesta adecuada desde la perspectiva de la coyuntura y de largo plazo en "Anotaciones sobre la crisis industrial y sus alternativas". All&iacute; se&ntilde;al&oacute; que en la historia reciente del pa&iacute;s no se encontraba una recesi&oacute;n tan persistente y prolongada como la que entonces experimentaba la industria colombiana por el descenso de la inversi&oacute;n sectorial con respecto a la inversi&oacute;n total. La respuesta a ese grave problema consist&iacute;a en "combinar la pol&iacute;tica de reactivaci&oacute;n de corto plazo centrada en el consumo masivo con una estrategia de largo plazo de ampliaci&oacute;n del mercado interno" (ib&iacute;d., 144).</p>      <p>Bejarano pensaba que el camino m&aacute;s viable para ampliar elmercado interno era acelerar la tasa de crecimiento aumentando el empleo y los salarios y redistribuyendo el ingreso. El aumento del empleo no mediante el traslado de trabajadores del campo a la ciudad sino promoviendo la movilidad del empleo urbano; el aumento del consumo masivo, de modo que la construcci&oacute;n dejara de ser el sector &uacute;nico y la distribuci&oacute;n del ingreso como resultado del mayor empleo y el aumento de la productividad laboral (ib&iacute;d., 143). Concluy&oacute; ese art&iacute;culo con unas notas que anticiparon las discusiones de finales de siglo. En la primera se&ntilde;al&oacute; que si bien la bonanza anterior precipit&oacute; la crisis no era la causa principal, y en la segunda atribuy&oacute; las tendencias negativas de la inversi&oacute;n industrial a la "econom&iacute;aespeculativa", "que puede caracterizarse por el hecho de que ante el alto costo de oportunidad de los recursos financieros, gran parte de la industria ha pospuesto sus proyectos de inversi&oacute;n para movilizar un mayor porcentaje hacia actividades m&aacute;s rentables en los sistemas de intermediaci&oacute;n" (ib&iacute;d., 151).</p>      <p>El desempe&ntilde;o del sector industrial colombiano ha fluctuado notablemente en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, condicionado por los cambios en la demanda interna y en la tasa real de cambio, cuya importancia en el total de la econom&iacute;a es modesta en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses emergentes. En el caso colombiano los indicadores de productividad y competitividad descendieron durante los a&ntilde;os ochenta y noventa,en t&eacute;rminos absolutos y como proporci&oacute;n del PIB, lo cual confirma el rezago frente a los cambios tecnol&oacute;gicos, econ&oacute;micos y gerenciales.</p>      <p>En su ensayo sobre la sustituci&oacute;n de importaciones en Am&eacute;rica Latina, Hirschman (1971) se&ntilde;al&oacute; que la industrializaci&oacute;n "tard&iacute;apostrera" de Am&eacute;rica latina no tuvo pr&aacute;cticamente ninguna de las caracter&iacute;sticas cl&aacute;sicas detectadas por Gerschenkron. El proceso fue gradual desde la etapa de desarrollo hacia afuera; comenz&oacute; en plantas relativamente peque&ntilde;as que produc&iacute;an bienes de consumo, con tecnolog&iacute;as importadas y sin gran promoci&oacute;n estatal. Fue menos intensivo en aprendizaje y careci&oacute; de la fuerte ideolog&iacute;a industrialista y del pesode la burgues&iacute;a industrial en las estructuras de poder. </p>      <p>En un texto cl&aacute;sico, Rowthorn (1999) mostr&oacute; que el proceso de industrializaci&oacute;n ten&iacute;a forma de "U invertida". Seg&uacute;n este patr&oacute;nte&oacute;rico se deb&iacute;a producir un quiebre en el proceso de industrializaci&oacute;ncuando el pa&iacute;s t&iacute;pico lograra cierto nivel de ingreso per c&aacute;pita como consecuencia de cambios naturales en los patrones de demanda.</p>      <p>Basado en una amplia muestra de pa&iacute;ses, Palma (2002) confirm&oacute; que el empleo manufacturero tiene forma de "U invertida", pero introduce una variaci&oacute;n importante sobre la "enfermedad holandesa"en relaci&oacute;n con el patr&oacute;n de comercio internacional. As&iacute;, la desindustrializaci&oacute;n es un resultado de la concentraci&oacute;n en la exportaci&oacute;n de recursos naturales o de servicios como el turismo, que desincentivan la inversi&oacute;n en la industria. En el caso colombiano es importante destacar que despu&eacute;s de la apertura de los noventa, con un patr&oacute;n de exportaci&oacute;n centrado en las ventajas comparativas neocl&aacute;sicas, a diferencia de otros pa&iacute;ses del continente, la participaci&oacute;n del empleo manufacturero en el total no se modific&oacute;, lo cual indica que el pa&iacute;s no fue afectado por esta variante de la enfermedad holandesa (Ocampo y Martin, 2003).</p>      <p>El problema es otro y m&aacute;s grave, porque no solo ha ocurrido una desindustrializaci&oacute;n temprana, mucho antes de alcanzar los niveles de ingreso esperados seg&uacute;n el patr&oacute;n te&oacute;rico sino, adem&aacute;s, porque la industrializaci&oacute;n comenz&oacute; m&aacute;s tarde que en Brasil, Argentina, M&eacute;xico o Chile. Es decir, se trata de una industrializaci&oacute;n tard&iacute;a postrera y una desindustrializaci&oacute;n temprana.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque las investigaciones referidas catalogan a Colombia como un pa&iacute;s t&iacute;pico sin "enfermedad holandesa", el fen&oacute;meno tiene especialintensidad en la industria moderna. Una explicaci&oacute;n alternativa es quese trata del efecto conjunto de las din&aacute;micas mundiales y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. "El bajo desarrollo del sector financiero ha restringido el crecimiento del sector, de manera que ha obligado a las firmas a depender exageradamente de utilidades reinvertidas" (Echavarr&iacute;a y Villamizar, 2007, 226). Estos autores concluyen con optimismo: </p>      <blockquote>     <p>Las reformas &#91;...&#93; que disminuyeron las restricciones crediticias e incrementaron la eficiencia de las firmas, los cambios en la estructura arancelaria y paraarancelaria, el crecimiento de las exportaciones, el crecimiento de la productividad total de factores y del valor agregado por trabajador han generadoun sector industrial mucho m&aacute;s competitivo y preparado para enfrentar losretos de la globalizaci&oacute;n (ib&iacute;d., 226).</p> </blockquote>      <p>La falta de un desarrollo exportador en Colombia no fue consecuencia del sesgo antiexportador creado por las pol&iacute;ticas proteccionistas.Desde una perspectiva diferente se puede decir que las pol&iacute;ticas proteccionistas prevalecientes durante buena parte del siglo XX fueron el resultado de la falta de desarrollo de una base exportadora diversificada; la causalidad va entonces en sentido contrario: la necesidad de una mayor protecci&oacute;n fue consecuencia de una base exportadora insuficiente y poco diversificada, en un contexto en el cual el pa&iacute;s no ten&iacute;a acceso a la financiaci&oacute;n externa.</p>      <p><font size="3"><B>LA ECONOM&Iacute;A SOCIAL Y LOS PLANES DE DESARROLLO</b></font></p>      <p>En 1983 Bejarano evalu&oacute; el plan de desarrollo del gobierno de Belisario Betancur, en "La distribuci&oacute;n del ingreso y el objetivo de equidad en el plan <I>Cambio con equidad</I>". Los resultados del desarrollo en la d&eacute;cada de los setenta mostraban que un numeroso grupo de pa&iacute;ses,entre ellos Colombia, experimentaron un r&aacute;pido crecimiento, con un deterioro del nivel de vida y un empeoramiento de la equidad. La equidad se asocia con mayores niveles de bienestar y en particular conun mayor grado de satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas; aunque este &uacute;ltimo objetivo es deseable no implica necesariamente un menorgrado de concentraci&oacute;n del ingreso. Desde el punto de vista del desarrollo social colombiano, el principal problema era el enorme rezago de los componentes del nivel de vida rural y los elevados niveles de pobreza en las &aacute;reas urbanas. Lo importante, entonces, no era tanto lograr situaciones m&aacute;s equitativas sino reducir la pobreza y elevar el nivel de vida en t&eacute;rminos absolutos (Bejarano, 2011, 161 y 163).</p>      <p>En "La estrategia de desarrollo social en el plan de econom&iacute;asocial", publicado en 1988, Bejarano hizo importantes comentarios sobre el modelo de econom&iacute;a social que puso en marcha el gobierno siguiente, que intentaba lograr un equilibrio entre el crecimiento y la distribuci&oacute;n del ingreso nacional, y propuso alternativas para superar el desarrollo excluyente y la excesiva concentraci&oacute;n en pocas regiones,actividades econ&oacute;micas y grupos sociales.</p>      <p>Bejarano entend&iacute;a la econom&iacute;a social como la capacidad de respuesta y la capacidad de adaptaci&oacute;n. La primera es una expresi&oacute;n de las prioridades del desarrollo en funci&oacute;n del inter&eacute;s nacional y la segunda significa escoger un camino que resuelva el dilema entre crecimiento y distribuci&oacute;n. Para hacer compatibles estos dos objetivoses necesario modificar la composici&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico y elcontenido de las pol&iacute;ticas distributivas, "de modo que estas sean algo m&aacute;s que formulas compensatorias, para convertirlas en instrumentos de apoyo al crecimiento" (ib&iacute;d., 200). Los requisitos para que el modelo de econom&iacute;a social sea viable son entonces: "un sector privado din&aacute;mico, fuerte e independiente, un Estado moderno y eficiente y un acentuado cambio social" (ib&iacute;d., 209). </p>      <p>La erradicaci&oacute;n de la pobreza y la mejor distribuci&oacute;n del ingreso no pueden fijarse como objetivos sin considerar la capacidad de la econom&iacute;a para absorber la fuerza de trabajo en condiciones adecuadasde productividad y remuneraci&oacute;n, y sin incorporar las dimensiones del desarrollo regional. La amplitud de la pobreza est&aacute; asociada al desempleo abierto, al aumento del sector informal y al atraso rural.Es imprescindible, entonces, un nuevo enfoque del desarrollo a largo plazo que recupere la capacidad estrat&eacute;gica para crecer,"que no puedeser independiente de una percepci&oacute;n sobre el futuro de la econom&iacute;a internacional y sobre nuestras realidades sociales y pol&iacute;ticas internas"(ib&iacute;d., 207).</p>      <p>Kuznets (1995) analiz&oacute; el car&aacute;cter y las causas de los cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso durante el proceso de desarrollo y mostr&oacute; emp&iacute;ricamente que su comportamiento tiene forma de "U invertida",es decir, que el crecimiento es inequitativo al comienzo y despu&eacute;s mejora el bienestar general. La "curva de Kuznets" implica que el crecimiento desigual es natural durante cierto periodo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El crecimiento econ&oacute;mico del pa&iacute;s sigue siendo parad&oacute;jico: el nivelde bienestar de la mayor&iacute;a de los colombianos ha aumentado mientras que muchos indicadores de calidad de vida se han deteriorado.Londo&ntilde;o (1995) encontr&oacute; que la desigualdad del ingreso aument&oacute; significativamente desde 1938 hasta mediados de los a&ntilde;os sesenta,la tendencia luego se revirti&oacute; y hoy el grado de inequidad es similar al que exist&iacute;a hace 50 a&ntilde;os.</p>      <p>Mientras que la distribuci&oacute;n del ingreso fluct&uacute;a en la forma se&ntilde;alada, la l&iacute;nea de pobreza declina lentamente a trav&eacute;s del tiempo como resultado de la migraci&oacute;n de la fuerza de trabajo de las zonas rurales a las urbanas. En los a&ntilde;os ochenta se perciben dos hechos aparentemente contradictorios en el sector agropecuario, bajo crecimiento y mejoramiento del nivel de ingreso, as&iacute; como un notorio descenso en la pobreza del campesinado. Un efecto combinado de diversos factores, entre ellos el proceso de colonizaci&oacute;n, la divisi&oacute;n de grandes propiedades por herencia y un incremento de la productividad en las fincas peque&ntilde;as y medianas debido a los programas de desarrollo rural integrado y diversos programas de fomento posteriores, que hicieron m&aacute;s accesible el cr&eacute;dito y la asistencia t&eacute;cnica a los peque&ntilde;os productores (Berry, 1992).</p>      <p>La desigualdad es una caracter&iacute;stica esencial de las sociedadeslatinoamericanas y lo que es notable, desde una perspectiva de largo plazo, es su persistencia, independientemente de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. La mayor desigualdad, bien sea en ingresos u otras dimensiones, significa mayor pobreza en cualquier punto del tiempo. A diferencia de algunas corrientes del pensamiento social anterior, la mayor&iacute;a de los economistas hoy ve la desigualdad como una limitaci&oacute;n para el desarrollo. Una raz&oacute;n para que la desigualdad de activos sea tan alta esque la propiedad est&aacute; muy concentrada. La concentraci&oacute;n de la tierra jug&oacute; un papel central en el nacimiento de la desigualdad pero hoy,para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, la riqueza depende de dos activos: la educaci&oacute;n y la vivienda. La correlaci&oacute;n entre desigualdad educativa e ingresos es alta en todos los pa&iacute;ses (Ferranti, 2004).</p>      <p>Los resultados antes mencionados sugieren una explicaci&oacute;ncomplementaria: la desigualdad tiende a ser mayor en los pa&iacute;ses que exportan bienes intensivos en recursos naturales y trabajo no calificadoque en los pa&iacute;ses que exportan manufacturas.</p>      <p>En 1985 Bejarano public&oacute; "El FMI y las pol&iacute;ticas de ajuste:&iquest;quien paga los costos sociales?, donde argument&oacute; que no hab&iacute;auna raz&oacute;n s&oacute;lida para desvincular a las empresas endeudadas de los conglomerados y el compromiso de pago, y que "no parece haber ninguna justificaci&oacute;n razonable para que el Fondo exija la soberan&iacute;a sobre una deuda que no fue contratada por el pa&iacute;s, ni invertida en &eacute;l y que m&aacute;s bien es el resultado de las operaciones il&iacute;citas de algunos bancos (Bejarano, 2011, 177). En cuanto a la manera de aplicar las pol&iacute;ticas de ajuste defendi&oacute; la idea de gradualidad, en oposici&oacute;n a la terapia de choque tradicional del FMI, por dos razones: porque las pol&iacute;ticas de choque se usan para resolver desequilibrios estructurales y el problema colombiano, como el de otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, es el cambio de tendencia de algunas variables macroecon&oacute;micas; y porquela gradualidad minimiza los costos sociales.</p>      <p>As&iacute;, no solo critic&oacute; al FMI por razones de soberan&iacute;a sino por motivos de eficacia en el manejo econ&oacute;mico y por la distribuci&oacute;n social del costo del ajuste. Para rematar, se&ntilde;al&oacute; que las medidas de ajuste del FMI eran incompatibles con la viabilidad pol&iacute;tica de las democracias amplias y pluralistas y con el &eacute;xito de las conversaciones de paz que adelantaba el gobierno del presidente Betancur, pues "el dialogo nacional y las reformas pol&iacute;ticas dependen de la autonom&iacute;a que en todos los frentes pueda mostrar el gobierno" (ib&iacute;d., 182).</p>      <p>La evoluci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica en la primera mitad de los ochenta puede verse como un resultado de tres tipos de eventos relacionados. El primero fue la serie de choques externos que empezaron con el colapso del mercado internacional del caf&eacute;, seguido por el cierredel mercado financiero internacional despu&eacute;s de la crisis mexicana y la devaluaci&oacute;n del bol&iacute;var. El segundo estuvo relacionado con los cambios en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Y el tercero, el ciclo inflacionario aut&oacute;nomo asociado b&aacute;sicamente a cambios en las condiciones de la oferta agr&iacute;cola.</p>      <p>La estrategia para enfrentar los problemas macroecon&oacute;micosde la &eacute;poca combin&oacute; una pol&iacute;tica fiscal expansionista, una pol&iacute;tica monetaria restrictiva y una significativa liberaci&oacute;n de los controles a las importaciones. La pol&iacute;tica econ&oacute;mica condujo as&iacute; a un aumento r&aacute;pido de los desequilibrios fiscales y de la balanza de pagos en un contexto de recesi&oacute;n generalizada.</p>      <p>La concepci&oacute;n del proceso de ajuste se modific&oacute; por completo entre 1984 y 1985, y el pa&iacute;s entr&oacute; en la fase ortodoxa. Esto fue cada vez m&aacute;s claro a medida que avanzaban las negociaciones con losorganismos financieros internacionales. El elemento b&aacute;sico era el&eacute;nfasis en el manejo de la demanda agregada: la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, el paquete de estabilizaci&oacute;n fiscal, la devaluaci&oacute;n real del tipo de cambio y la liberalizaci&oacute;n gradual del r&eacute;gimen de comercio exterior. Al final del experimento el pa&iacute;s recuper&oacute; la estabilidad y los ritmos de crecimiento, aunque el ajuste se considera "suave" en comparaci&oacute;n con el de M&eacute;xico, Argentina, Per&uacute; y Brasil, debido a que la restricci&oacute;n macroecon&oacute;mica fue menos severa y el ambiente pol&iacute;tico del momento oblig&oacute; a guardar relativa distancia frente al FMI.</p>      <p>En general, la respuesta &oacute;ptima a choques de oferta, bien seasobre el nivel de producto o los t&eacute;rminos de intercambio, se puede resumir en una frase que circul&oacute; en los noventa: "financiar un shock transitorio, ajustarse a un shock permanente". Mientras que en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n se hizo un ajuste draconiano y un cambio abrupto del modelo de desarrollo, basados en un diagn&oacute;stico seg&uacute;n el cual no solo exist&iacute;an problemas macroecon&oacute;micos sino estructurales, el gobierno de Belisario Betancur consider&oacute; que el pa&iacute;s no requer&iacute;areformas estructurales fundamentales sino solamente una pol&iacute;ticade estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica. De hecho, el "cierre" continu&oacute; y habr&iacute;a que espera hasta los a&ntilde;os noventa para que comenzara una estrategia real de apertura relativa. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><B>CAPITAL MONOPOLISTA E INVERSI&Oacute;N EXTRANJERA</b></font></p>      <p>En "El capital monopolista y la inversi&oacute;n norteamericana", cuya primera edici&oacute;n se public&oacute; en 1972, y que rescribi&oacute; en 1978, Bejarano parte de la hip&oacute;tesis de que "la inversi&oacute;n extranjera en Colombia se orienta hacia la producci&oacute;n industrial dejando en segundo plano el petr&oacute;leo y los dem&aacute;s renglones extractivos" (Bejarano, 2011, 261), debido a que la reproducci&oacute;n a escala ampliada del capital total depende del volumen de ganancias.</p>      <p>Las mayores tasas de rentabilidad de la industria colombiana con respecto a los dem&aacute;s sectores est&aacute;n asociadas a las condiciones de monopolio de la industria extranjera, debido a la limitaci&oacute;n de la competencia por la escasez de divisas y a la protecci&oacute;n frente a las importaciones. El capital extranjero se localiza en ramas industriales que surgieron de las pol&iacute;ticas proteccionistas y que son las m&aacute;s desarrolladas y din&aacute;micas; compran empresas existentes que ya tienen asegurado el mercado y luego se diversifican (ib&iacute;d., 275).</p>      <p>Con base en el postulado de la teor&iacute;a del imperialismo de Lenin,seg&uacute;n el cual la condici&oacute;n para la exportaci&oacute;n de capitales es que la tasade ganancia sea superior en los pa&iacute;ses receptores,Bejarano se propusodemostrar que la industria colombiana ten&iacute;a una tasa de rentabilidad promedio mayor que la de Estados Unidos. El car&aacute;cter monop&oacute;lico,los altos precios para compensar la subutilizaci&oacute;n de la capacidad, los bajos salarios y la alta productividad explicaban la alta rentabilidad.Adem&aacute;s, mostr&oacute; que la empresa extranjera usaba mecanismos para ocultar las ganancias, como la sobrefacturaci&oacute;n de importaciones y el pago de regal&iacute;as (ib&iacute;d., 285, 287).</p>      <p>Apoyado en una investigaci&oacute;n realizada en Colombia por Constantino Vaitsos (1971), Bejarano detect&oacute; un nuevo mecanismo para preservar el monopolio, que depend&iacute;a de la transferencia y el uso de la tecnolog&iacute;a. Las caracter&iacute;sticas monop&oacute;licas del mercado tecnol&oacute;gico permiten que el vendedor cobre precios diferentes a distintos compradores por el mismo producto, de modo que: </p>      <blockquote>     <p>En la venta de tecnolog&iacute;a es usual encontrar arreglos de "amarre de tecnolog&iacute;a" a trav&eacute;s de los cuales las empresas no solo logran controlar sus filialesen Colombia sino a las mismas empresas mixtas y nacionales, pero adem&aacute;salcanzan por esta v&iacute;a el dominio del mercado interno a trav&eacute;s del control deventas, de precios, de exportaciones (Bejarano, 2011, 296).</p> </blockquote>      <p>La conclusi&oacute;n de este trabajo es contundente en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos,pues contradice a quienes defienden la existencia de una burgues&iacute;a nacional con intereses opuestos a los de la burgues&iacute;a imperialista. No son los deseos ni la ideolog&iacute;a sino las relaciones econ&oacute;micas en que ella se inscribe las que definen su opci&oacute;n como clase, que no puede ser otra que su alianza, estructuralmente inevitable, con el capital extranjero y el imperialismo (ib&iacute;d.. 304).</p>      <p>Para la segunda edici&oacute;n de la obra, Bejarano redact&oacute; un prefacio donde actualiz&oacute; sus reflexiones y plante&oacute; que la nueva estructuraempresarial del capitalismo contempor&aacute;neo era un "organismo complejo que desplaza sus subsidiarias a los pa&iacute;ses dependientes no como complementario sino como un elemento integral de sus operaciones mundiales" (ib&iacute;d., 254). Esta idea super&oacute; el an&aacute;lisis predominante en los a&ntilde;os setenta, que explicaba el desplazamiento del capital y de las firmas asumiendo impl&iacute;citamente que la casa matriz y sus filiales se comportaban como empresas distintas, sin direcci&oacute;n centralizada. El nuevo planteamiento le permiti&oacute; abordar la penetraci&oacute;n del capital extranjero y los patrones de acumulaci&oacute;n de la industria nacional.Cuando la din&aacute;mica de la acumulaci&oacute;n industrial pasa a depender delmercado mundial la inversi&oacute;n extranjera apuntala el proceso de internacionalizaci&oacute;n, y la estabilidad de la econom&iacute;a nacional es muchom&aacute;s sensible a una crisis mundial que en la fase anterior (ib&iacute;d., 251).</p>      <p>Este trabajo refleja una gran influencia del pensamiento marxista de la &eacute;poca, como muestran las numerosas referencias a P. Baran, P.Sweezy, E. Mandel, J. O'Connor, G. Arrighi y otros m&aacute;s, pero lejos de todo fundamentalismo, que era la norma en esa &eacute;poca, su objetivo era explicar la relaci&oacute;n "centro periferia que caracterizaba el comportamiento latinoamericano y la naturaleza de la inversi&oacute;n extranjera en Colombia" (ib&iacute;d.).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la visi&oacute;n de Mandel (1972), el "capitalismo tard&iacute;o" aparece cuando todas las ramas de la econom&iacute;a est&aacute;n completamente industrializadas por primera vez en la historia. La concentraci&oacute;n internacional del capital comenz&oacute; a desarrollarse junto con la centralizaci&oacute;n internacional; en el capitalismo tard&iacute;o la compa&ntilde;&iacute;a transnacional llegaa ser la forma organizativa determinante del gran capital. El principal flujo de exportaciones de capital no es ya de los pa&iacute;ses metropolitanosa las colonias sino entre los mismos Estados metropolitanos (Mandel,1972).</p>      <p>En opini&oacute;n de Arrighi (1978), la famosa definici&oacute;n de Lenin: "el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo", que se sol&iacute;a entender como "&uacute;ltima" o "suprema", se puede interpretar como un enunciado de hecho o un postulado de identidad. En el primer caso se refiere a conjuntos distintos pero relacionados y en el segundo, designa el mismo conjunto de fen&oacute;menos. Seg&uacute;n Arrighi, la definici&oacute;n se deb&iacute;a relacionar con el objetivo fundamental: desmantelar la tesis de Kautsky sobre el "ultraimperialismo", o la posibilidad te&oacute;rica y pr&aacute;ctica del retorno a un capitalismo relativamente pac&iacute;fico, la uni&oacute;n de los imperialismos de todo el mundo y no la lucha entre ellos.</p>      <p>La lectura del art&iacute;culo de Bejarano indica que prefiri&oacute; acoger la idea cl&aacute;sica de "capital monopolista", en el sentido de "enunciado de hecho", y argumentar que la crisis del capitalismo central obligar&iacute;a a las multinacionales a trasladar buena parte de sus inversiones a los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos en actividades productivas intensivas en trabajo,paraelevar la tasa de rentabilidad. En este planteamiento difiere de Mandel, que s&oacute;lo ve&iacute;a ese proceso al interior de los pa&iacute;ses desarrollados.La definici&oacute;n del capitalismo moderno como organismo complejo e integrado en sus operaciones mundiales se acercaba mucho a la tesis de Galbraith (1974), un economista de estirpe keynesiana para quien la gran empresa an&oacute;nima no maximizaba su rendimiento monetario sino el conjunto de intereses de la organizaci&oacute;n, y quien argumentabaque en la sociedad industrial moderna el poder decisivo no lo ejerce el empresario sino la "tecnoestructura".</p>      <p>La inversi&oacute;n extranjera en Colombia tuvo un comportamiento desigual entre los ochenta y finales del siglo. En el periodo 1991-1997creci&oacute; en promedio un 61%, el doble que en los a&ntilde;os ochenta, pero a partir de ah&iacute; comenz&oacute; a decrecer para retomar un impresionante impulso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en petr&oacute;leo, minerales, finanzas, concesiones de infraestructura y turismo.</p>      <p>En el sector agrario, la presencia de las multinacionales se concentr&oacute; en el sector de agroqu&iacute;micos, abonos, herbicidas y pesticidas necesarios para la producci&oacute;n agr&iacute;cola. Estos productos eran un componente importante de los costos de producci&oacute;n, con una tendencia creciente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hasta tal punto que se convirtieron en el elemento m&aacute;s importante de la estructura de costos, superior al arrendamiento de la tierra. </p>      <p>Desde la perspectiva global cabe llamar la atenci&oacute;n sobre un fen&oacute;meno reciente, dif&iacute;cil de predecir en los a&ntilde;os setenta y ochenta. El surgimiento de empresas multinacionales de talla mundial en pa&iacute;ses del Asia -India y China- y en Am&eacute;rica Latina -Brasil y M&eacute;xico-.La &eacute;poca en la cual las empresas de los mercados emergentes eran apenas fabricantes poco sofisticados de productos de bajo costo y baja tecnolog&iacute;a ya pas&oacute;. Las grandes empresas de estos pa&iacute;ses han dejado de ser imitadoras para volverse innovadoras, como Samsung y Hyundai en Corea, Hon Hai en Taiw&aacute;n, Lenovo en China, Infosys en India, Embraer en Brasil, Tenaris en Argentina, Cemex y Modelo en M&eacute;xico, y Concha y Toro en Chile (Van Agtmael, 2010).</p>      <p>Aunque el proceso est&aacute; en la fase de despegue no se puede descartarsu consolidaci&oacute;n en el futuro, y quiz&aacute; d&eacute; lugar a un proceso de inversi&oacute;ncreciente de las "multinacionales emergentes" en pa&iacute;ses desarrollados.Independientemente de las perspectivas, este fen&oacute;meno es el resultadono previsto de la inversi&oacute;n extranjera en pa&iacute;ses perif&eacute;ricos con fuerte vocaci&oacute;n e ideolog&iacute;a industrial y de la operaci&oacute;n del "ciclo de vida del producto" expuesto por Vernon (1966). </p>      <p>En 1982 Bejarano escribi&oacute; "La crisis del capitalismo central y su impacto sobre el capitalismo perif&eacute;rico (algunas hip&oacute;tesis)"; all&iacute; empez&oacute; reconociendo que muy poco se sab&iacute;a de la relaci&oacute;n hist&oacute;rica entre el centro y la periferia y de su causalidad din&aacute;mica; decir que la acumulaci&oacute;n del centro es "autocentrada" y que la de la periferia es dependiente indicas una diferencia pero no explica la relaci&oacute;n entre los modelos de acumulaci&oacute;n (Bejarano, 2011, 67, 68). Retomando un texto de Christian Palloix (1980), precis&oacute; que las crisis peri&oacute;dicas del capitalismo no son coyunturales sino crisis org&aacute;nicas que marcan el desarrollo hist&oacute;rico. Las crisis son org&aacute;nicas en el sentido de que no son simples fluctuaciones c&iacute;clicas susceptibles de correcci&oacute;n en el mediano plazo. En suma, son un tipo de crisis "que concierne a las condiciones de producci&oacute;n de plusval&iacute;a y no a las condiciones de regulaci&oacute;n y estabilidad del capitalismo" (ib&iacute;d., 89).</p>      <p>A la pregunta de si la crisis acelerar&aacute; el estancamiento de la periferia, la respuesta es que la tendencia al estancamiento de los pa&iacute;ses desarrollados encontrar&aacute; una salida en la aceleraci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n en los pa&iacute;ses menos desarrolladas. Las actividades intensivas en mano de obra se concentrar&aacute;n en la periferia y las inversiones en investigaci&oacute;n y desarrollo en el centro (ib&iacute;d., 111). Las asimetr&iacute;as del sistema "centro-periferia" y la necesidad de adoptar estrategias activas"hacia dentro", incluidas aquellas que se requieren para enfrentar los problemas de la "heterogeneidad estructural", eran fundamentales en el pensamiento de Bejarano.</p>      <p>La industrializaci&oacute;n de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos implicaba una menor capacidad para absorber la mano de obra liberada por el sector rural, la cual se agravaba por la dependencia tecnol&oacute;gica. Por una v&iacute;a o por otra, el patr&oacute;n de desarrollo se caracterizaba por una mayor "heterogeneidad estructural", para usar la expresi&oacute;n popularizadapor An&iacute;bal Pinto (1970), que es preferible al concepto tradicional de "dualismo". Esta heterogeneidad interna era una de las fuerzas b&aacute;sicasque ejerc&iacute;an una presi&oacute;n adversa sobre la distribuci&oacute;n del ingreso. La equidad se puede lograr con una "pol&iacute;tica social muy activa, pero no &uacute;nicamente &#91;con&#93; ella. Los ritmos y la estabilidad del crecimiento econ&oacute;mico tambi&eacute;n importan y, muy especialmente, la forma como los patrones de transformaci&oacute;n productiva contribuyen a reducir o ampliar la heterogeneidad estructural. Por este motivo, incluso esfuerzos ambiciosos en materia educativa se ver&aacute;n frustrados si no hay unageneraci&oacute;n din&aacute;mica de empleos de calidad" (Ocampo, 2004, xxxi).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La implicaci&oacute;n m&aacute;s importante de las asimetr&iacute;as de la econom&iacute;a mundial es que las oportunidades econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses en desa-rrollo siguen estando determinados en gran medida por su posici&oacute;n en la jerarqu&iacute;a internacional. La difusi&oacute;n t&eacute;cnica fluye pero es lenta e irregular, la alta vulnerabilidad a choques externos es notoria eincluso tiende a aumentar, los choques financieros han ocupado un papel central en la &uacute;ltima d&eacute;cada, los pa&iacute;ses en desarrollo tienden a alternar fases de bonanza y depresi&oacute;n, y la macroeconom&iacute;a sigue siendo profundamente asim&eacute;trica porque las principales monedasinternacionales siguen dominadas por las monedas de los pa&iacute;ses desarrollados. Estas asimetr&iacute;as tienen un componente "centro-periferia" o "norte-sur" (ib&iacute;d.). </p>      <p><font size="3"><B>LA CRISIS POL&Iacute;TICA Y LAS EXPECTATIVAS RACIONALES</b></font></p>      <p>En 1996 Bejarano escribi&oacute; un art&iacute;culo sobre "Los efectos econ&oacute;micosde la crisis pol&iacute;tica,un marco de interpretaci&oacute;n",donde hizo referenciaa uno de los episodios sobresalientes de finales del siglo pasado: la crisispol&iacute;tica relacionada con la penetraci&oacute;n de dineros del narcotr&aacute;fico en la campa&ntilde;a presidencial. Lo interesante del art&iacute;culo, que refleja una caracter&iacute;stica esencial de su intelecto, es que all&iacute; propuso un enfoque te&oacute;rico novedoso para interpretar el proceso, basado en la tesis del desplazamiento de las expectativas adaptativas -que guiaron el modeloecon&oacute;mico en el pasado del pa&iacute;s- a las expectativas racionales, que dominar&iacute;an en el futuro en la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica colombianas.</p>      <p>Con base en el estudio de las crisis pol&iacute;ticas latinoamericanasde la &eacute;poca, sugiri&oacute; que cualquier consideraci&oacute;n de los efectos en la econom&iacute;a deb&iacute;a tener en cuenta las especificidades y el grado en que compromet&iacute;a a la instituci&oacute;n presidencial y al conjunto del establecimiento, la sensibilidad de la econom&iacute;a a los eventos pol&iacute;ticos, la tradici&oacute;n de confianza de los agentes econ&oacute;micos, y las tendencias delcomportamiento econ&oacute;mico anterior (Bejarano, 2011, 219).</p>      <p>El an&aacute;lisis conjunto de esos elementos lo llev&oacute; a concluir que la peculiaridad de la crisis colombiana era el car&aacute;cter imprevisto de su surgimiento y la tendencia progresiva a la ingobernabilidad, que afectaba lentamente la marcha de la econom&iacute;a en un contexto estructural de fragilidad propia de una econom&iacute;a abierta (ib&iacute;d., 220 y 221). En esascircunstancias, las expectativas racionales emergen a prop&oacute;sito de la crisis. Lo esencial de la nueva situaci&oacute;n era el tr&aacute;nsito a una creciente incertidumbre y el limitado grado de maniobra de las pol&iacute;ticas, sin que fuera f&aacute;cil -se&ntilde;al&oacute; Bejarano- diferenciar lo que pod&iacute;a atribuirse a la pol&iacute;tica y a la apertura (ib&iacute;d., 236 y 238).</p>      <p>Infortunadamente, esta hip&oacute;tesis de las expectativas racionales en un ambiente incierto no ha sido desarrollada a fondo en la literatura econ&oacute;mica y pol&iacute;tica para explicar el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y social nacional. A diferencia de la tesis ortodoxa original, seg&uacute;n la cual las expectativas racionales en el largo plazo permiten anticipar perfectamente los precios esperados y los eventos de mercado, la versi&oacute;n de Bejarano est&aacute; m&aacute;s cerca del enfoque neokeynesiano, que acepta las expectativas racionales pero rechaza el resultado de equilibrio, y pone el acento en las rigideces que dificultan los movimientos hacia el equilibrio.</p>      <p>Los desarrollos te&oacute;ricos recientes y la evidencia emp&iacute;rica disponible -especialmente despu&eacute;s de las crisis recientes y de los cambios de r&eacute;gimen, de reglas o pol&iacute;ticas econ&oacute;micas- no permiten descartar del todo las expectativas adaptativas, especialmente si se tienen en cuenta los problemas de credibilidad y escepticismo del p&uacute;blico, y los choques internos o externos inesperados.</p>      <p>Haussman y Gavin (1993) llamaron la atenci&oacute;n sobre la alta volatilidad del comportamiento macroecon&oacute;mico de la regi&oacute;n entre 1979y 1992. Una raz&oacute;n para esta volatilidad macroecon&oacute;mica es la alta volatilidad de la pol&iacute;tica macro y en especial de la pol&iacute;tica fiscal, junto a los choques externos que golpean rutinariamente a Am&eacute;rica Latina, de los cuales los m&aacute;s importantes son la evoluci&oacute;n de los t&eacute;rminos de intercambio y los flujos de capital internacional. La raz&oacute;n primaria para la volatilidad de los t&eacute;rminos de intercambio es la concentraci&oacute;n de las exportaciones de <I>commodities</I>, debida a la riqueza natural del continente. Esto sugiere la necesidad de pol&iacute;ticas de diversificaci&oacute;n de las exportaciones y de los riesgos de los precios internacionales.La volatilidad de la tasa de cambio real est&aacute; altamente correlacionada con el comportamiento de la inflaci&oacute;n, el cual depende a su vez del manejo de las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria. &iquest;Por qu&eacute; la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es vol&aacute;til en Am&eacute;rica Latina? Una posible respuesta es que depende en sumo grado del proceso pol&iacute;tico y de los grupos de inter&eacute;s, lo cual se agrava por la debilidad de las instituciones para absorber los choques externos. La volatilidad es costosa, afecta elcrecimiento econ&oacute;mico y la inversi&oacute;n, reduce la formaci&oacute;n de capital f&iacute;sico y humano en alto grado, agrava la inequidad en la distribuci&oacute;n del ingreso y los &iacute;ndices de pobreza.</p>      <p>Para explicar las diferencias en el desarrollo de las naciones, los te&oacute;ricos del institucionalismo proponen una gran divisi&oacute;n entre "actividades productivas" y "actividades improductivas", como la b&uacute;squeda de rentas. Para entender mejor el proceso econ&oacute;mico del pa&iacute;s y de otras naciones del continente cabr&iacute;a introducir las "actividades destructivas" -la corrupci&oacute;n, el crimen y la econom&iacute;a ilegal- que destruyen la sociedad, debilitan al Estado y provocan agudos conflictos y violencia (Rubio, 2002).</p>      <p>A nivel internacional existe evidencia de la relaci&oacute;n negativa entre las actividades improductivas y destructivas y el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y social. La avidez de rentas y el crimen imponen una carga que reduce los incentivos para invertir y afecta la productividad. Esta relaci&oacute;n ayuda a explicar los contradictorios resultados colombianos: un capitalismo moderno con rostro de subdesarrollo, una sociedad en v&iacute;as globalizaci&oacute;n con altos niveles de desconfianza e inseguridad, y una naci&oacute;n m&aacute;s rica pero sumamente desigual y con una pobreza persistente. No es extra&ntilde;a entonces la paradoja que "asombra" al mundo: crecimiento econ&oacute;mico, por un lado, y violencia, desigualdad y corrupci&oacute;n por el otro. En suma,un desarrollo econ&oacute;mico excluyente, como lo calific&oacute; Jes&uacute;s Antonio Bejarano en los a&ntilde;os ochenta. </p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>PIE DE P&Aacute;GINA</b></font></p>       <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Bejarano, Jes&uacute;s Antonio. <I>Antolog&iacute;a Jes&uacute;s Antonio Bejarano,</I> vol. 1, Estudios Econ&oacute;micos, t. I, Econom&iacute;a Colombiana, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 2011.</p>  <hr>      <p><font size="3"><B>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;F&Iacute;CAS </b></font></p>      <!-- ref --><p>1. Arrighi, G. <I>La geometr&iacute;a del imperialismo</I>, M&eacute;xico D.F., Siglo XXI, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996201200010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Baran, P. y P. Sweezy. <I>El capital monopolista</I>, M&eacute;xico D.F., Siglo XXI, 1969.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996201200010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Bejarano, J. A. <I>Antolog&iacute;a Jes&uacute;s Antonio Bejarano,</I> vol. 1, Estudios Econ&oacute;micos, t. I, Econom&iacute;a Colombiana, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996201200010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Berry, A. "La agricultura en Colombia durante la recesi&oacute;n de los a&ntilde;os ochenta: potencial del sector versus logros", <I>La econom&iacute;a colombiana. Temas de comercio y desarrollo</I>, Banco de la Rep&uacute;blica, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996201200010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Blanco, L. A. <I>Macroeconom&iacute;a y desarrollo econ&oacute;mico</I>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996201200010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Blanco, L. A. <I>Ensayos de econom&iacute;a internacional y desarrollo</I>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996201200010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. CEPAL. <I>La transformaci&oacute;n productiva de Am&eacute;rica Latina y el Caribe en elmundo, tendencias y oportunidades</I>, CEPAL y Alfa omega, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201200010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Currie, L. <I>Desarrollo econ&oacute;mico acelerado. La necesidad y los medios</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996201200010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Echavarr&iacute;a, J. J. y M. Villamizar. "El proceso colombiano de des industrializaci&oacute;n", Robinson, J. y M. Urrutia, eds., <I>Econom&iacute;a colombiana del siglo XX. Un an&aacute;lisis cuantitativo</I>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201200010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Ferranti D., G. Perry, F. Ferreira y W. Michael. <I>La desigualdad en Am&eacute;rica Latina. &iquest;Rompiendo con la historia?,</I> Banco Mundial, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996201200010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Galbraith, J. K. <I>El nuevo Estado industrial</I>, Barcelona, Ariel, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201200010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Gerschenkron, A. <I>Atraso econ&oacute;mico e industrializaci&oacute;n,</I> M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996201200010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Hausmman, R. y M. Gavin. "Securing stability and growth in a shockprone region: The policy challenge for Latin America", <I>Working Papers </I>35, BID, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201200010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Kuznets, S. "Economic Growth and Income Inequality", <I>American Economic Review</I> 45, 1955.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996201200010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Ocampo, J. A. <I>El desarrollo econ&oacute;mico en los albores del siglo XXI</I>, Bogot&aacute;, CEPAL y Alfa omega, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201200010001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Ocampo, J. A. y J. Martin. <I>Globalizaci&oacute;n y desarrollo. Una reflexi&oacute;n desde Am&eacute;rica Latina</I>, Bogot&aacute;, CEPAL y Alfa omega, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996201200010001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. O'Connor, J. <I>Estado y capitalismo en la sociedad norteamericana</I>, Buenos Aires, Ediciones Periferia, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996201200010001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Palma, G. "The three routes to financial crisis: the need for capital controls", Eatwell, J. y L. Taylor, comps. <I>International Capital Markets: System in Transition</I>, Nueva York, Oxford University Press, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996201200010001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Palloix, Ch. <I>Proceso de producci&oacute;n y crisis del capitalismo</I>, Madrid, Blume, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996201200010001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Pinto, A. "Naturaleza e implicaciones de la heterogeneidad estructural",<I>El Trimestre Econ&oacute;mico </I>37, 145, 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-5996201200010001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Prebisch, R. <I>Hacia una din&aacute;mica del desarrollo latinoamericano</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1963.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996201200010001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Lenin, V. I. <I>El imperialismo, fase superior del capitalismo</I>, Obras Escogidas, Mosc&uacute;, Editorial Progreso, 1966.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-5996201200010001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Londo&ntilde;o, J. <I>Distribuci&oacute;n del ingreso y desarrollo econ&oacute;mico. Colombia en el siglo XX</I>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores, 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996201200010001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. L&oacute;pez, A. 	"Las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: un proceso lento e interrumpido deliberaci&oacute;n financiera", <I>Borradores Semanales de Econom&iacute;a</I> 27, Banco de la Rep&uacute;blica, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-5996201200010001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Mandel, E. <I>El capitalismo tard&iacute;o</I>, M&eacute;xico D.F., Era, 1972.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996201200010001400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Mckinnon, R. <I>Dinero y capital en el desarrollo econ&oacute;mico</I>, M&eacute;xico D.F., CEMLA, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996201200010001400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Ramos, J. y O. Sunkel. "Hacia una s&iacute;ntesis neoestructuralista", Sunkel, O., comp., <I>El desarrollo desde dentro. Un enfoque neoestructuralista para Am&eacute;rica Latina</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996201200010001400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Rowthorn, R. 	"Unemployment, wage bargaining and capital-labor substitution"<I>, Cambridge Journal of Economics</I> 23, 4, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996201200010001400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Rubio, M. <I>Econom&iacute;a y violencia</I>, Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996201200010001400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Van Agtmael, A. <I>El siglo de los mercados emergentes</I>, Bogot&aacute;, Norma, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996201200010001400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Vaitsos, C. 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