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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[UNA GLOBALIZACIÓN COMERCIAL ACOMPAÑADA DE UNA NUEVA DISTRIBUCIÓN CARTOGRÁFICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The new commercial globalization changed the map of the global industry. Today's world is different from yesterday. North does not dominate South in the same way. In the South there are large heterogeneities between developing countries, the emerging Asian and Latin American countries, etc. Some countries in the South have come to impose their own rules. However, not all emerging economies in the South have the same capacity prevail, as Latin America. Some Asian countries benefit temporarily from high growth, but experience a process of deindustrialization that weakens them. Some theories and analytical tools have become outdated or inaccurate, such as the center-periphery approach. Countries that yesterday belonged to the periphery have acquired characteristics of the old center and even exercise control over developed countries.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>UNA GLOBALIZACI&Oacute;N COMERCIAL ACOMPA&Ntilde;ADA DE UNA NUEVA DISTRIBUCI&Oacute;N CARTOGR&Aacute;FICA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>COMMERCIAL GLOBALIZATION AND CARD REDISTRIBUTION PIERRE SALAMA</b></font></p>      <p align="center"><i>Pierre Salama</i><sup>*</sup></p>     <br>     <p><sup>*</sup> Doctor en Econom&iacute;a, Profesor em&eacute;rito, Universidad de Par&iacute;s XIII, CEPN-CNRS, Par&iacute;s, Francia &#91;<a href="mailto:pierre.salama@univ-paris13.fr">pierre.salama@univ-paris13.fr</a>&#93;. Traducci&oacute;n de Pedro Ignacio Bernal.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 1&deg; de marzo de 2012, fecha de modificaci&oacute;n: 12 de junio de 2012, fecha de aceptaci&oacute;n: 16 de octubre de 2012.</p>  <hr>     <P><font size="3"><b>RESUMEN</b></font>     <p>La nueva globalizaci&oacute;n comercial modific&oacute; el mapa de la industria mundial. El mundo de hoy es diferente del de ayer. El Norte ya no domina al Sur de la misma manera. En el Sur hay grandes heterogeneidades entre los pa&iacute;ses m&aacute;s atrasados, los emergentes asi&aacute;ticos y latinoamericanos, etc. Algunos pa&iacute;ses del Sur han llegado a imponer sus propias reglas de juego. Pero no todas las econom&iacute;as emergentes del Sur tienen la misma capacidad para imponerse, como las de Am&eacute;rica Latina. Estas se benefician temporalmente del alto crecimiento de Asia, pero experimentan un proceso de desindustrializaci&oacute;n que las debilita. Algunas teor&iacute;as y herramientas anal&iacute;ticas se han vuelto obsoletas o err&oacute;neas, como el enfoque centro-periferia. Pa&iacute;ses que ayer pertenec&iacute;an a la periferia, han adquirido caracter&iacute;sticas del antiguo centro e incluso ejercen control sobre pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: globalizaci&oacute;n, estrategias de desarrollo, pa&iacute;ses emergentes; JEL: F5, O1, L11&#93;</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="3"><b>ABSTRACT</b></font>     <p>The new commercial globalization changed the map of the global industry. Today's world is different from yesterday. North does not dominate South in the same way. In the South there are large heterogeneities between developing countries, the emerging Asian and Latin American countries, etc. Some countries in the South have come to impose their own rules. However, not all emerging economies in the South have the same capacity prevail, as Latin America. Some Asian countries benefit temporarily from high growth, but experience a process of deindustrialization that weakens them. Some theories and analytical tools have become outdated or inaccurate, such as the center-periphery approach. Countries that yesterday belonged to the periphery have acquired characteristics of the old center and even exercise control over developed countries.</p>     <p>&#91;<b>Keywords</b>: globalization, development strategies, emerging countries; JEL: F5, O1, L11&#93;</p> <hr>     <p>La liberalizaci&oacute;n comercial no ha elevado las tasas de crecimiento econ&oacute;mico en las econom&iacute;as emergentes de Am&eacute;rica Latina. Por el contrario, en promedio son inferiores a las tasas de crecimiento de 1955-1980, &eacute;poca que se caracteriz&oacute; por un alto proteccionismo y una tasa de apertura relativamente baja. &iquest;Se pueden medir los efectos de la liberalizaci&oacute;n comercial sobre las tasas de crecimiento del PIB?</p>     <P>El mundo actual es diferente del de ayer. En muchos aspectos, hoy es realidad lo que ayer era inimaginable: el Norte no puede dominar al Sur como antes. El Sur es muy heterog&eacute;neo; los pa&iacute;ses menos desarrollados y los pa&iacute;ses emergentes de Asia y Am&eacute;rica Latina son muy diferentes, y su influencia no es similar. Algunos pa&iacute;ses del Sur buscan imponer sus reglas de juego, bien sea por el nivel de endeudamiento que el Norte tiene con ellos, por la amplitud de su inversi&oacute;n extranjera directa, por su capacidad para controlar las materias primas estrat&eacute;gicas y los medios de transporte o por la crisis estructural de las econom&iacute;as desarrolladas. Debemos entonces examinar las relaciones entre la creciente apertura de las econom&iacute;as y el surgimiento de nuevos actores latinoamericanos y asi&aacute;ticos.</p>     <p><font size="3"><b>LIBERALIZACI&Oacute;N COMERCIAL Y CRECIMIENTO DEL PIB</b></font></p>     <p>Existen varios enfoques para evaluar el efecto del comercio exterior sobre el crecimiento. Uno, estrictamente contable, no analiza los efectos de encadenamiento del aumento de las exportaciones sobre el crecimiento del PIB; otro, m&aacute;s econ&oacute;mico, busca analizar estos efectos. Debemos considerar el mercado interno y sus potencialidades en sus relaciones con el mercado externo. La relaci&oacute;n pertinente no es desarrollo del mercado externo-crecimiento, sino desarrollo del mercado externo, expansi&oacute;n del mercado interno y crecimiento.</p>     <p><b>Enfoques contables y econ&oacute;micos</b></p>     <p>Desde el punto de vista contable, la evaluaci&oacute;n de la contribuci&oacute;n del comercio exterior al crecimiento del PIB se centra en las exportaciones netas de importaciones. Las importaciones contribuyen positivamente al crecimiento y las exportaciones negativamente. El comercio exterior contribuye negativamente cuando la balanza comercial es negativa y viceversa. Ese es el caso de M&eacute;xico y el de pa&iacute;ses desarrollados como Francia y Estados Unidos. Cuando el saldo de la balanza comercial es negativo, la contribuci&oacute;n del comercio exterior es negativa. Cuanto m&aacute;s negativo es este saldo, como porcentaje del PIB, mayor es esa contribuci&oacute;n. Argentina y Brasil tuvieron saldos comerciales positivos en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os y la contribuci&oacute;n del comercio exterior fue positiva. Desde este punto de vista, la liberalizaci&oacute;n comercial permiti&oacute; aumentar sus tasas de crecimiento. La contribuci&oacute;n del comercio exterior al crecimiento del PIB es alta en los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y en Alemania. Entre 2000 y 2008, la contribuci&oacute;n media de las exportaciones netas elev&oacute; al 10,2% la tasa de crecimiento anual promedio de China. Con una tasa de crecimiento anual promedio del 10,2%, su contribuci&oacute;n al crecimiento es de 1,1 puntos, mientras que la de la inversi&oacute;n es de 5 puntos y la del consumo total de 4,1 puntos. La contribuci&oacute;n neta en Corea del Sur es mayor (28,6%), as&iacute; como en Singapur (27,3%) y en Alemania (64%) (Goldstein y Xie, 2009).</p>     <p>Pero el enfoque contable sobrestima o subestima el efecto real del aumento del comercio externo en el comercio mundial, pues no considera los efectos de encadenamiento del sector exportador sobre la industria nacional. La contribuci&oacute;n contable y la econ&oacute;mica no son id&eacute;nticas. Aun cuando la contribuci&oacute;n contable de las exportaciones netas al crecimiento es baja, e incluso negativa, su aporte econ&oacute;mico puede ser importante. Y pueden no tener influencia alguna sobre el crecimiento si la tasa de apertura es elevada. Los efectos del comercio exterior son m&aacute;s complejos de lo que sugiere el enfoque contable; dependen sobre todo de la mediaci&oacute;n de factores como la existencia de pol&iacute;ticas industriales efectivas, la relaci&oacute;n entre importaciones e inversiones o los posibles efectos de encadenamiento de las exportaciones sobre los dem&aacute;s sectores econ&oacute;micos. As&iacute;, el crecimiento no depende tanto del grado de apertura (X+M/X<sub>m</sub>+M<sub>m</sub>) y de su evoluci&oacute;n</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como de la forma en que opera la apertura, como veremos a partir de tres ejemplos, dos de Am&eacute;rica Latina (M&eacute;xico y Argentina) y uno de Asia (Corea del Sur). Estos pa&iacute;ses experimentaron una liberalizaci&oacute;n muy r&aacute;pida y pronunciada de sus intercambios comerciales y su grado de apertura aument&oacute; significativamente. El saldo de la balanza comercial de M&eacute;xico es negativo y el de Corea del Sur positivo despu&eacute;s de haber sido negativo. En el primer caso, el crecimiento no es jalonado desde el exterior y en el segundo s&iacute;. En M&eacute;xico el crecimiento es d&eacute;bil, en Corea es fuerte, incluso durante la fase de d&eacute;ficit de la balanza comercial.</p>     <p>Al contrario de Brasil y Argentina en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, el saldo de la balanza comercial mexicana es deficitario. El 16% de sus exportaciones es de productos petroleros con precios vol&aacute;tiles. El 84% restante de "productos no petroleros", en su mayor parte bienes manufacturados<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. La mitad de estos &uacute;ltimos proviene de plantas de ensamblaje, "maquiladoras", cuya producci&oacute;n se destina casi exclusivamente al mercado estadounidense, salvo parte de la industria automotriz, y la mitad proviene de empresas dedicadas principalmente al mercado interno. En las primeras, el valor agregado es relativamente bajo, con un peque&ntilde;o efecto de <i>cluster </i>(Palma, 2006) y, por ende, con pocos efectos de encadenamiento. El aporte econ&oacute;mico de las "maquiladoras" al crecimiento es de hecho reducido, aunque su n&uacute;mero creci&oacute; notablemente en las d&eacute;cadas de 1990 y 2000, primero en la frontera con Estados Unidos, y luego en la regi&oacute;n centro-norte y en las regiones pobres del sur, con salarios bajos. El aporte econ&oacute;mico de las exportaciones de bienes manufacturados, producidos principalmente para el mercado interno, es m&aacute;s alto por su mayor grado de integraci&oacute;n, pero su importancia tiende a reducirse por dos razones: la integraci&oacute;n se reduce con el desmonte de aranceles, las importaciones de bienes intermedios aumentan y los efectos de encadenamiento disminuyen, y la p&eacute;rdida de mercados externos de algunos productos como los de las industrias textil y de calzado, e incluso del mercado interno, debido a la fuerte competencia de pa&iacute;ses asi&aacute;ticos con costos m&aacute;s bajos. La contribuci&oacute;n econ&oacute;mica de las exportaciones es reducida. El crecimiento del PIB es bajo mientras que el de las exportaciones es alto. El efecto multiplicador es d&eacute;bil (Ibarra, 2008). Desde el punto de vista estrictamente contable, el peso significativo y creciente de productos primarios en las exportaciones argentinas explica su alta contribuci&oacute;n a la tasa de crecimiento del PIB. Desde el punto de vista econ&oacute;mico, el empleo agr&iacute;cola en el sector es muy bajo (7% de la poblaci&oacute;n activa) y sus efectos de encadenamiento sobre el resto de la econom&iacute;a son reducidos, con la excepci&oacute;n de los efectos sobre el sector de maquinaria agr&iacute;cola<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.</p>     <p>En Corea, el crecimiento parece ser jalonado por el aumento de las exportaciones. Pero, de acuerdo con los trabajos de D. Rodrik (1995), y en contra de la tesis liberal, el aumento de las exportaciones y la intensificaci&oacute;n de la apertura econ&oacute;mica no aceleraron el crecimiento en los a&ntilde;os sesenta y setenta. En la fase de despegue, el saldo de la balanza comercial es negativo y las importaciones de bienes de capital crecen m&aacute;s r&aacute;pido que las exportaciones. Las importaciones est&aacute;n compuestas principalmente por bienes intermedios y bienes de capital sofisticados. Su fuerte aumento refleja el de la inversi&oacute;n. Es entonces la inversi&oacute;n la que jalona el crecimiento. En gran parte, la inversi&oacute;n se destina a la producci&oacute;n de bienes de exportaci&oacute;n, fuente de divisas. As&iacute;, la relaci&oacute;n es aumento de la tasa de inversi&oacute;n, aumento de las importaciones de bienes de capital y aumento de las exportaciones; solo despu&eacute;s el saldo de la balanza comercial se torna positivo. La contribuci&oacute;n positiva del comercio exterior al crecimiento del PIB y el efecto de la apertura sobre este obedecen a la pol&iacute;tica industrial que adopt&oacute; el gobierno: favorecer la producci&oacute;n local de los insumos necesarios para producir bienes de exportaci&oacute;n. Esta pol&iacute;tica, que privilegia el valor agregado producido localmente, tambi&eacute;n explica el aumento de la inversi&oacute;n y de la importaci&oacute;n de bienes de capital. Es, pues, un caso radicalmente diferente del mexicano (Ibarra, 2008). El aporte de las exportaciones al crecimiento del PIB proviene de una densificaci&oacute;n del tejido industrial debida al aumento de las importaciones, a trav&eacute;s del aumento de la inversi&oacute;n en los sectores que producen bienes de exportaci&oacute;n. Desde un punto de vista keynesiano, el efecto multiplicador del aumento de la inversi&oacute;n supera el efecto negativo de las importaciones y se a&ntilde;ade al de las exportaciones.</p>     <p><b>La trilog&iacute;a mercado externo, mercado interno, crecimiento</b></p>     <p>En contra de la tesis liberal, para alcanzar un alto nivel de crecimiento no es necesario liberalizar el comercio exterior<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. La experiencia hist&oacute;rica de los pa&iacute;ses desarrollados as&iacute; lo demuestra (Bairoch, 1994). Las econom&iacute;as latinoamericanas tuvieron altas tasas de crecimiento de 1935 a 1980 a pesar de la baja tasa de apertura en ese mismo periodo (salvo durante algunos a&ntilde;os despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial). Como vimos, lo que dinamiza el crecimiento no es el comercio exterior ni la liberalizaci&oacute;n del comercio. El proteccionismo y la manipulaci&oacute;n de las tasas de cambio no generan necesariamente comportamientos de "caza de rentas", como denuncia la corriente liberal; por el contrario, permiten el surgimiento de una nueva clase de empresarios. El mercado interno y su ampliaci&oacute;n explican las altas tasas de crecimiento del PIB. Pero en el contexto de la globalizaci&oacute;n comercial de los a&ntilde;os noventa y siguientes, los mercados interno y externo no se excluyen entre s&iacute;. M&aacute;s precisamente, la ampliaci&oacute;n del mercado interno solo es posible cuando se busca la competitividad. La relaci&oacute;n entre mercado externo y crecimiento es compleja por tres razones: 1) La identificaci&oacute;n entre apertura al comercio internacional e internacionalizaci&oacute;n es err&oacute;nea. Un pa&iacute;s puede abrirse al tiempo que controla su apertura con una pol&iacute;tica industrial adecuada, como muestra la trayectoria econ&oacute;mica de varios pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. 2) La relaci&oacute;n entre mayor apertura y alta tasa de crecimiento tambi&eacute;n depende del tipo de bienes exportados. Si son bienes simples con alta elasticidad precio de la demanda pero baja elasticidad ingreso, la inserci&oacute;n internacional puede no ser ben&eacute;fica a mediano y largo plazos, como en el caso actual de Brasil y Argentina. Pero si son bienes m&aacute;s complejos, la inserci&oacute;n internacional puede ser ben&eacute;fica en forma m&aacute;s duradera. Este es el caso de muchos pa&iacute;ses de Asia. 3) Si la apertura se basa ante todo en servicios ligados a la inform&aacute;tica y poco en bienes manufacturados, como en India, puede ser problem&aacute;tica, pues se acumulan d&eacute;ficits externos y aumenta la vulnerabilidad externa. La baja creaci&oacute;n de empleos, debida a la especializaci&oacute;n en servicios m&aacute;s que en manufacturas, hace m&aacute;s dif&iacute;cil reducir el nivel de pobreza, y al aumentar la vulnerabilidad interna disminuye la cohesi&oacute;n social.</p>     <p><i>Lo que impulsa el crecimiento no es el aumento del grado de apertura sino la manera de realizar la apertura</i>. Por ello se encuentran numerosos casos en los que el aumento de las exportaciones no se traduce necesariamente en crecimiento del PIB (y a la inversa). Las relaciones entre mercado interno y crecimiento o entre mercado externo y crecimiento no son un&iacute;vocas ni simples, como demuestra S. M. Shafaeddin (2005). Este autor analiza una muestra de 46 pa&iacute;ses entre 1989 y 2000 que clasifica en tres categor&iacute;as seg&uacute;n la tasa media de crecimiento de las exportaciones: con tasas superiores al 10% al a&ntilde;o, con tasas del 5 al 10%, y con tasas inferiores al 5% anual (<a href="#cua1">cuadro 1</a>). La primera categor&iacute;a incluye veinte pa&iacute;ses, once de los cuales tuvieron altas tasas de crecimiento del PIB y del valor agregado manufacturero, dos tasas de crecimiento intermedias y siete bajas tasas de crecimiento. Otros veinte pa&iacute;ses hacen parte de la segunda categor&iacute;a, caracterizada por tasas intermedias de crecimiento de las exportaciones; cinco de ellos con altas tasas de crecimiento del PIB y del valor agregado manufacturero, seis con tasas medias y nueve con tasas bajas. En la &uacute;ltima categor&iacute;a hay seis pa&iacute;ses, uno con alta tasa de crecimiento, tres con tasas moderadas y dos con tasas bajas o negativas. Es claro que la relaci&oacute;n entre apertura y crecimiento est&aacute; lejos de ser un&iacute;voca.</p>     <p align="center"><a name="cua1"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c1.jpg"></p>     <p>Al final, las relaciones entre "mercado interno, mercado externo y crecimiento" solo se pueden entender si se introducen factores mediadores (papel del Estado, comportamiento de los empresarios, conflictos distributivos).</p>     <p>El mercado externo y el mercado interno no participan en "un juego de suma cero". Alentar el mercado interno no implica descuidar el papel del mercado externo. Eso ser&iacute;a condenarse a sufrir los efectos futuros de una baja competitividad y la incapacidad para producir nuevos bienes. A la inversa, descuidar el mercado interno en beneficio exclusivo del mercado externo, adoptando una pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n de los mercados y retirada del Estado, lleva "en el mejor de los casos" a obtener una alta tasa de crecimiento acompa&ntilde;ada de desindustrializaci&oacute;n, como sucedi&oacute; en Argentina en los a&ntilde;os noventa, y "en el peor" a un bajo crecimiento. El mercado interno y el mercado externo son las "dos piernas" del crecimiento, ambos se refuerzan mutuamente. El impulso al crecimiento por medio de la ampliaci&oacute;n del mercado interno depende de varios factores: un crecimiento similar de la tasa de salarios y de la productividad, un mejoramiento de la infraestructura f&iacute;sica y del capital humano, una tributaci&oacute;n progresiva y no regresiva, el abandono de toda pol&iacute;tica de apreciaci&oacute;n de la moneda nacional e incluso un proteccionismo <i>focalizado y temporal </i>(ver Palley, 2011). Alentar el mercado externo es buscar la competitividad basada en productos con alto potencial de demanda y, por tanto, optar por una pol&iacute;tica sostenida de investigaci&oacute;n y desarrollo y de tasas de cambio competitivas. El crecimiento del mercado interno solo puede ser duradero si se respetan esas restricciones de competitividad.</p>     <p>La dial&eacute;ctica entre ambos mercados es hoy m&aacute;s restrictiva porque las econom&iacute;as son m&aacute;s abiertas, porque la evoluci&oacute;n t&eacute;cnica impone a la demanda unas dimensiones que no puede satisfacer por s&iacute; solo el mercado interno (cada vez m&aacute;s estrecho), porque las condiciones de la competencia cambiaron debido al crecimiento de las econom&iacute;as emergentes con bajos costos laborales y por el desarrollo del comercio Sur-Sur, as&iacute; como por la fragmentaci&oacute;n internacional de la cadena de valor. La globalizaci&oacute;n de hoy no es la de ayer.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="img1"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03img1.jpg"></p> <ol>En Am&eacute;rica Latina, las desventajas parecen superar a las ventajas. Una pol&iacute;tica contra la apreciaci&oacute;n de la tasa de cambio permitir&iacute;a un mayor crecimiento del PIB. Es lo que se observa a partir de 2003 en Argentina (cuya tasa de cambio se apreci&oacute; levemente luego de una fuerte devaluaci&oacute;n) y, al contrario, en Brasil (cuya tasa de cambio se apreci&oacute; notablemente luego de una fuerte depreciaci&oacute;n).    </ol>     <p><font size="3"><b>UNA GLOBALIZACI&Oacute;N COMERCIAL DIFERENTE Y UNAS NUEVAS RELACIONES ENTRE ECONOM&Iacute;AS EMERGENTES</b></font></p>     <p>El mapa industrial mundial se modific&oacute; visiblemente con la nueva globalizaci&oacute;n comercial. Las econom&iacute;as desarrolladas, con pocas excepciones, como la de Alemania, padecen una desindustrializaci&oacute;n relativa e incluso absoluta, que se acentu&oacute; desde comienzos de siglo con la entrada de China a la OMC en 2001. La deslocalizaci&oacute;n en favor de Asia alent&oacute; el crecimiento de numerosos pa&iacute;ses de esa regi&oacute;n: de los "dragones" (Corea del Sur, Taiw&aacute;n, Singapur y Hong-Kong) en los a&ntilde;os setenta, de los "tigres" (Malasia, Tailandia, Vietnam, etc.) en los ochenta, y de China e India diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde. En M&eacute;xico, hasta ahora no ha dado lugar al crecimiento. La deslocalizaci&oacute;n y la desindustrializaci&oacute;n son procesos en continua renovaci&oacute;n: la firmas que ayer se localizaban en M&eacute;xico, en la frontera con Estados Unidos, en Taiw&aacute;n se deslocalizan de nuevo, hacia China, y de China hacia Vietnam e India, e incluso retornan a los pa&iacute;ses desarrollados cuando la diferencia de costos de producci&oacute;n no compensa las diferencias de costos de transporte, debido a que el r&aacute;pido aumento del costo del trabajo no compensa el menos r&aacute;pido aumento de la productividad del trabajo.</p>     <p>En Am&eacute;rica Latina la desindustrializaci&oacute;n relativa que afecta a varios pa&iacute;ses (Brasil, M&eacute;xico sin contar las maquiladoras<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>, y en parte Argentina, para solo citar las grandes econom&iacute;as emergentes) no tiene los mismos or&iacute;genes. Lo que lleva a la desaparici&oacute;n de partes enteras de la industria nacional no es la deslocalizaci&oacute;n, salvo parcialmente en M&eacute;xico, sino la insuficiente competitividad de la producci&oacute;n local con respecto a las importaciones de Asia y en particular de China.</p>     <p>En ambos casos, los de las econom&iacute;as desarrolladas y latinoamericanas, la desindustrializaci&oacute;n se debe a una competitividad insuficiente, en el primer caso ligada a la fuerte deslocalizaci&oacute;n de las firmas de los pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p><b>Una globalizaci&oacute;n comercial diferente</b></p>     <p>La globalizaci&oacute;n comercial actual es diferente de la de ayer. Algunas teor&iacute;as y herramientas anal&iacute;ticas se volvieron obsoletas e incluso err&oacute;neas. Aunque la econom&iacute;a mundial es un todo estructurado y jerarquizado (Salama, 1972), la jerarqu&iacute;a no es fija, como se tiende a pensar cuando se retoma el enfoque centro-periferia de la Cepal, donde el primero domina a la segunda por medio de la articulaci&oacute;n de los Estados-naci&oacute;n y la consideraci&oacute;n de las clases sociales (Salama, 1976). Este enfoque, pertinente hace algunas d&eacute;cadas, hoy es err&oacute;neo debido a las grandes transformaciones estructurales y jer&aacute;rquicas de la econom&iacute;a mundial; algunos pa&iacute;ses que ayer pertenec&iacute;an a la periferia, adquirieron los atributos del antiguo centro y hoy ejercen efectos de dominaci&oacute;n sobre los pa&iacute;ses desarrollados y los menos desarrollados.</p>     <p><b><i>Aumento del comercio de materias primas y fragmentaci&oacute;n de la cadena de valor</i></b></p>     <p>Se suele comparar la liberalizaci&oacute;n del comercio con la de comienzos del siglo pasado para concluir que el periodo actual nada tiene de espec&iacute;fico y que los coeficientes de apertura (X/PIB) son casi iguales. Esta apreciaci&oacute;n es err&oacute;nea. A comienzos del siglo XX, los pa&iacute;ses, en particular los pa&iacute;ses en desarrollo, no ten&iacute;an el mismo grado de monetizaci&oacute;n de hoy; gran parte de la creaci&oacute;n de riqueza, sobre todo en el sector rural, predominante en la &eacute;poca, se auto consum&iacute;a y no se inclu&iacute;a en las cuentas nacionales. La relaci&oacute;n exportaciones/PIB se sobrestimaba porque el valor del PIB se subestimaba.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La industrializaci&oacute;n estuvo acompa&ntilde;ada de la difusi&oacute;n de las relaciones de mercado. Hoy, la monetizaci&oacute;n de los intercambios se ha impuesto ampliamente con el alto grado de urbanizaci&oacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo y se ha extendido al sector rural con la reducci&oacute;n del autoconsumo. Es, por tanto, un error comparar el presente con el pasado sin tener en cuenta los diferentes grados de monetizaci&oacute;n y concluir que la intensidad de la globalizaci&oacute;n es igual.</p>     <p>La segunda diferencia entre las dos fases de liberalizaci&oacute;n comercial es que no ocurre en los mismos productos. La de ayer era principalmente inter-sectorial, y desde los a&ntilde;os sesenta y setenta es sobre todo intra-sectorial. Por ejemplo, Alemania compra a Francia autom&oacute;viles y viceversa. Se intercambian productos cercanos y diferenciados. El comercio entre pa&iacute;ses desarrollados y econom&iacute;as emergentes tambi&eacute;n ha evolucionado, as&iacute; como el comercio dentro de los pa&iacute;ses emergentes del Sur. M&aacute;s precisamente, a comienzos del siglo pasado, el comercio Norte-Sur estaba compuesto por bienes manufacturados y el comercio Sur-Norte por materias primas poco elaboradas producidas con t&eacute;cnicas poco sofisticadas. Hoy, la relaci&oacute;n es triangular: los pa&iacute;ses desarrollados comercian entre ellos, y con los pa&iacute;ses emergentes, bienes manufacturados cercanos pero diferenciados. Los pa&iacute;ses desarrollados compran a los pa&iacute;ses emergentes materias primas producidas con t&eacute;cnicas sofisticadas. Y los pa&iacute;ses emergentes (Am&eacute;rica Latina) venden materias primas a otros pa&iacute;ses emergentes (Asia) que les venden productos manufacturados.</p>     <p>Los pa&iacute;ses latinoamericanos comercian bienes industriales pr&oacute;ximos, entre s&iacute; y con los pa&iacute;ses avanzados<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, y materias primas con China e India. El coeficiente de Grubel y Lloyd, que mide de 0 a 1 la importancia del comercio intra-industrial, lleg&oacute; a 0,29 entre pa&iacute;ses latinoamericanos en 2009, seg&uacute;n la Cepal. Las exportaciones de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos en general est&aacute;n compuestas por bienes manufacturados, tanto a pa&iacute;ses desarrollados como a otros pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y de Am&eacute;rica Latina. El comercio de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos se concentra en bienes industriales diferenciados y en bienes de segmentos de l&iacute;neas de producci&oacute;n deslocalizadas (componentes y diversos insumos), lo que indica una fragmentaci&oacute;n de la cadena de valor a nivel mundial. El comercio entre pa&iacute;ses asi&aacute;ticos muestra un coeficiente Grubel y Lloyd de 0,37, mayor que el de los pa&iacute;ses latinoamericanos (Cepal, 2011, 44). Como ya se&ntilde;alamos, los pa&iacute;ses latinoamericanos emergentes exportan casi exclusivamente materias primas de a los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos emergentes. Pero, a diferencia de la divisi&oacute;n internacional del trabajo de ayer, estas se producen en forma sofisticada, e igual que antes tienen poco valor agregado. El comercio intra-industrial es casi inexistente entre ellos; el coeficiente Grubel y Lloyds es de 0,05 (seg&uacute;n la misma fuente), mientras que el comercio intra-industrial es cada vez m&aacute;s importante a nivel mundial. Estos datos revelan la fragilidad del &eacute;xito comercial de los pa&iacute;ses latinoamericanos. En efecto, el comercio intra-industrial contiene m&aacute;s productos con alto potencial de crecimiento.</p>     <p>La deslocalizaci&oacute;n de ciertos segmentos de las l&iacute;neas de producci&oacute;n en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo lleva a una <i>fragmentaci&oacute;n internacional de la cadena de valor</i><sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>, realizada por firmas multinacionales que <i>externalizan </i>parte de su producci&oacute;n, bien sea con el aumento de la inversi&oacute;n extranjera directa o indirectamente por medio de subcontratistas locales. El caso del iPhone es ejemplar (<a href="#gra1">gr&aacute;fica 1</a>). La segmentaci&oacute;n-deslocalizaci&oacute;n es muy importante. Genera un comercio cautivo, entre filiales de un mismo grupo, entre una firma y subcontratistas internacionales, o una combinaci&oacute;n de esas dos formas. Este comercio "cautivo" ha cobrado gran importancia, entre un 30 y un 40% del comercio internacional de bienes manufacturados.</p>     <p align="center"><a name="gra1"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03g1.jpg"></p>     <p>La segmentaci&oacute;n e incluso la fragmentaci&oacute;n de la cadena de valor son realizadas por las firmas multinacionales, bien sea en forma directa con la creaci&oacute;n de filiales en los pa&iacute;ses emergentes o indirecta como "contratantes". Y han cobrado tal importancia en el comercio internacional que el 40% del comercio de bienes manufacturados se realiza "fuera del mercado". Hay deslocalizaci&oacute;n cuando la producci&oacute;n de segmentos de l&iacute;neas de producci&oacute;n es menos costosa y m&aacute;s rentable en el extranjero que en los pa&iacute;ses de origen. Esta mayor competitividad se mide comparando los <i>costos absolutos </i>de trasladarlos a un pa&iacute;s y de mantenerlos internamente<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>.</p>     <p>La comparaci&oacute;n de los costos absolutos entre pa&iacute;ses no se limita a los salarios (m&aacute;s impuestos). M&aacute;s precisamente, la competitividad precio depende de los <i>costos unitarios del trabajo</i>, es decir, de la combinaci&oacute;n del costo del trabajo (salarios m&aacute;s impuestos), la productividad del trabajo y la tasa de cambio. La evoluci&oacute;n de la competitividad precio depende de las variaciones de estos factores. La apreciaci&oacute;n de la tasa de cambio real en Am&eacute;rica Latina en los a&ntilde;os 2000 incide desfavorablemente en la competitividad precio. Los costos unitarios del trabajo de cada pa&iacute;s, de cada segmento de l&iacute;nea de producci&oacute;n, son par&aacute;metros importantes en la decisi&oacute;n de deslocalizar o no, pero no son los &uacute;nicos. Esta decisi&oacute;n tambi&eacute;n depende de otras variables: del estado de la infraestructura en sentido amplio (red de transporte, suministro de energ&iacute;a), del nivel de calificaci&oacute;n requerido, de una reglamentaci&oacute;n previsible, de la obligaci&oacute;n de usar insumos locales y de su nivel de calidad, de la posibilidad de manejar la fuerza de trabajo en forma "libre" de acuerdo con c&oacute;digos de trabajo laxos, de reglas previsibles en materia de corrupci&oacute;n y, sobre todo -en ciertos productos- de la amplitud del mercado interno.</p>     <p>La segmentaci&oacute;n-deslocalizaci&oacute;n llev&oacute; a una industrializaci&oacute;n m&aacute;s completa de algunos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos gracias a la fabricaci&oacute;n local de los segmentos superiores de la cadena de producci&oacute;n que antes importaban. Esta fue la opci&oacute;n que eligieron Corea del Sur y Taiw&aacute;n en el pasado y hoy China, en parte (Berger, 2012). No fue el caso de M&eacute;xico y algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central, pues las "maquiladoras" son enclaves. No hay participaci&oacute;n en los segmentos superiores de la cadena mediante la producci&oacute;n de <i>insumos </i>locales, ni intentos significativos de modificar su especializaci&oacute;n, centrada en la exportaci&oacute;n de bienes ensamblados, empleando m&aacute;s mano de obra calificada y capital. Se habla de industrializaci&oacute;n "truncada", pues no se presentan efectos de difusi&oacute;n hacia arriba.</p>     <p><b><i>Un cambio en la jerarqu&iacute;a de la econom&iacute;a mundial</i></b></p>     <p>Como muestran los <a href="#cua2">cuadros 2</a> y <a href="#cua3">3</a>, el aumento del comercio es m&aacute;s r&aacute;pido en las econom&iacute;as emergentes que en las desarrolladas. Pero las primeras no se abren a la misma velocidad: lenta en Am&eacute;rica Latina, salvo en M&eacute;xico, y muy r&aacute;pida en Asia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="cua2"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c2.jpg"></p>      <p align="center"><a name="cua3"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c3.jpg"></p>     <p>En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os la tasa media de crecimiento del comercio internacional es algo m&aacute;s del doble que la del PIB mundial. As&iacute;, si un pa&iacute;s mantiene su participaci&oacute;n en las exportaciones mundiales (X<sub>J</sub>/X<sub>M</sub>) la apertura es creciente. El grado de apertura, medido por la participaci&oacute;n de las exportaciones e importaciones en el PIB, casi se duplic&oacute;. En Brasil, por ejemplo, pas&oacute; en promedio del 14% en 1986 al 25% entre 2001 y 2008; y el peso de sus exportaciones en las exportaciones mundiales, algo inferior al 1% en 1980, pas&oacute; al 1,2% en 2010. De modo que Brasil se abri&oacute; a la econom&iacute;a mundial, pero su participaci&oacute;n se mantuvo relativamente estable.</p>     <p>China se abri&oacute; m&aacute;s r&aacute;pidamente. El peso de sus exportaciones en las exportaciones mundiales pas&oacute; del 1% en 1982 a m&aacute;s del 10% en 2010. Como nuevo actor de la econom&iacute;a mundial, multiplic&oacute; por seis la participaci&oacute;n de sus exportaciones en el comercio mundial. En v&iacute;speras de las grandes reformas adoptadas en 1979 y con la instituci&oacute;n del "socialismo de mercado", el valor de sus exportaciones y sus importaciones era de 20,6 millardos de d&oacute;lares en 1978. En 2010 fue de unos 2.974 billones de d&oacute;lares, 144 veces mayor. La tasa media de crecimiento anual de las exportaciones chinas fue del 17,2%, y del 16,4% la de sus importaciones. Desde inicios de los a&ntilde;os 2000, luego de su entrada a la OMC, el 11 de diciembre de 2001, China tiene grandes excedentes comerciales y sus reservas internacionales, colocadas ante todo en bonos del Tesoro estadounidense, son un "arma de disuasi&oacute;n masiva" en sus negociaciones con Estados Unidos. La participaci&oacute;n de sus exportaciones en las exportaciones totales era del 10,4% y la de las importaciones del 9,1% en 2010. El nivel de exportaciones e importaciones de India ha aumentado, aunque es menor que el de China: el 1,4% de las exportaciones mundiales y el 2,1% de las importaciones mundiales en 2010. Pero a diferencia de China, el saldo de la balanza comercial de bienes es fuertemente negativo y, pese al excedente de la balanza de servicios y de las transferencias de sus trabajadores en el exterior, el saldo en cuenta corriente es negativo (Torija, 2012, 11).</p>     <p>M&eacute;xico se abri&oacute; m&aacute;s que Brasil pero menos que China, pues su participaci&oacute;n en las exportaciones mundiales pas&oacute; del 1% a un poco m&aacute;s del 2%. Los pa&iacute;ses latinoamericanos se abrieron a la econom&iacute;a mundial en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os. Las tasas de crecimiento de las exportaciones son altas e impresionantes en algunos a&ntilde;os. Pero su participaci&oacute;n en el comercio mundial no creci&oacute; significativamente (el 4,2% en 1995 y el 5,3% en 2008) con dos excepciones: 1) M&eacute;xico y algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central, cuyas exportaciones crecieron m&aacute;s que el promedio de los pa&iacute;ses latinoamericanos gracias a la expansi&oacute;n de las industrias de ensamblaje (el 28% anual promedio entre 1995 y 1984 y el 12,4% en M&eacute;xico entre 1995 y 2005). 2) Argentina, Venezuela y Chile, exportadores de materias primas cuyos precios aumentaron fuertemente.</p>     <p>China contribuy&oacute; en un 70% al aumento del comercio internacional entre 2005 y 2010, seg&uacute;n las cifras del Banco Mundial, mientras que la participaci&oacute;n de las econom&iacute;as emergentes en el comercio mundial es del 30%. La participaci&oacute;n del comercio Sur-Sur aument&oacute; visiblemente (Asian Development Bank, 2011). Las importaciones Sur-Sur eran un 23% de sus importaciones totales en 1990 y llegaron al 45% en 2010 (World Bank, 2011). Este fuerte aumento refleja la fragmentaci&oacute;n de la cadena de valor bajo la &eacute;gida de las firmas multinacionales. Los diferentes segmentos de las l&iacute;neas de producci&oacute;n se producen en varios pa&iacute;ses emergentes, sobre todo asi&aacute;ticos. Tambi&eacute;n refleja el aumento del comercio entre econom&iacute;as emergentes asi&aacute;ticas, en especial China e India, y econom&iacute;as emergentes latinoamericanas, en especial Brasil, Argentina y Chile. China es el primer destino de las exportaciones brasile&ntilde;as, por ejemplo. De lo que resulta una densificaci&oacute;n de las relaciones comerciales entre estos pa&iacute;ses.</p>     <p>El aumento de las exportaciones de China, convertida en el "taller del mundo", refleja las sustanciales modificaciones de la estructura de sus exportaciones. Ayer exportaba productos primarios y hoy exporta productos industriales cada vez m&aacute;s sofisticados; pero, como veremos, la mitad de esas exportaciones proviene de plantas de ensamblaje. Hoy ocupa el primer lugar en el mundo en exportaciones de bienes manufacturados, mientras que en 1980 apenas aparec&iacute;a entre los cincuenta primeros exportadores. Despu&eacute;s de ocupar el puesto 16 en 1985, Brasil hoy ocupa el puesto 24 (<a href="#cua4">cuadro 4</a>).</p>      <p align="center"><a name="cua4"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c4.jpg"></a></p>     <p>Argentina, el &uacute;nico pa&iacute;s latinoamericano situado entre los 50 mayores exportadores de bienes manufacturados en 1980, pas&oacute; del puesto 26 al 37 en 2009. Brasil, que no figuraba en 1980, en 1985 ocup&oacute; el puesto 16 y baj&oacute; regularmente para situarse en el puesto 24 en 2009. M&eacute;xico, ausente en 1980 y 1985, se convirti&oacute; en exportador de bienes manufacturados, debido sobre todo al flujo de capitales extranjeros destinados a la creaci&oacute;n de empresas volcadas al mercado externo. En 1990 se situ&oacute; en el puesto 23, en 1995 en el 15 y en 2000 en el 11, para luego descender ligeramente (14 en 2005 y 12 en 2009).</p>     <p>Las exportaciones de China son hoy una verdadera "amenaza", seg&uacute;n la expresi&oacute;n de Gallagher (2011, 8), para las exportaciones manufactureras latinoamericanas. &Eacute;l distingue tres tipos de amenazas: directa, parcial y global. La "amenaza" directa aumenta cuando la participaci&oacute;n de los bienes manufacturados latinoamericanos baja mientras la de los bienes chinos aumenta: era del 20% para Argentina en 2009, del 30% para Brasil y del 52% para M&eacute;xico. En otros t&eacute;rminos, para el 20% de los bienes exportados de Argentina, el 30% de Brasil y el 52% de M&eacute;xico, la participaci&oacute;n de mercado baja mientras que la de China aumenta. La "amenaza" parcial se presenta cuando la participaci&oacute;n de los bienes manufacturados que exporta China crece m&aacute;s r&aacute;pido que la de los bienes latinoamericanos: del 53% para Argentina, del 54% para Brasil y del 45% para M&eacute;xico en la misma fecha. En total, considerando estas "amenazas", la "amenaza" global ser&iacute;a del 73% para Argentina, del 84% para Brasil, del 97% para M&eacute;xico y del 92% para toda Am&eacute;rica Latina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Contenido tecnol&oacute;gico de los bienes manufacturados exportados</b></p>     <p><i>Las exportaciones de bienes industriales de las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas carecen, en general, de alto contenido tecnol&oacute;gico, al contrario de las exportaciones de numerosos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. </i>La incapacidad de estos pa&iacute;ses para exportar bienes de alta tecnolog&iacute;a, con pocas excepciones, es una desventaja hacia el futuro. En efecto, las exportaciones de bienes manufacturados de alta tecnolog&iacute;a permiten insertarse favorablemente en la divisi&oacute;n internacional del trabajo, pues ya no dependen &uacute;nicamente de efectos precio sino tambi&eacute;n de la evoluci&oacute;n de los ingresos.</p>     <p>En el pasado reciente, el aumento de las exportaciones de bienes de alta y media tecnolog&iacute;a fue en general m&aacute;s r&aacute;pido en los pa&iacute;ses en desarrollo (sobre todo en los pa&iacute;ses emergentes) que en los pa&iacute;ses desarrollados: un 16,5% promedio anual en los primeros y un 7,3% en los segundos entre 1980 y 2000 (Lall, 2005). Brasil, el de mejor desempe&ntilde;o entre los pa&iacute;ses latinoamericanos, exporta pocos y cada vez menos bienes de alta y media tecnolog&iacute;a, y relativamente muchos y cada vez m&aacute;s bienes de bajo contenido tecnol&oacute;gico. Seg&uacute;n datos del IEDI, la participaci&oacute;n de las exportaciones de alta intensidad tecnol&oacute;gica en las exportaciones de bienes de la industria de transformaci&oacute;n lleg&oacute; al 8,3% en 2008 y al 9% en 2009 de las exportaciones de "mediana-alta" tecnolog&iacute;a. Entre 2008 y 2009 la participaci&oacute;n de los bienes de tecnolog&iacute;a "media-alta" baj&oacute; del 29 a 26%, y la de los bienes de bajo contenido tecnol&oacute;gico aument&oacute; del 37 al 42%. La inserci&oacute;n de Brasil en la econom&iacute;a mundial es cada vez m&aacute;s d&eacute;bil, m&aacute;s d&eacute;bil que la de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. Seg&uacute;n c&aacute;lculos de Gallagher y Porzecanski (2011), con datos de la divisi&oacute;n de estad&iacute;sticas de Naciones Unidas (2009), la participaci&oacute;n china en las exportaciones de bienes de alta tecnolog&iacute;a aument&oacute; notablemente, y la de los pa&iacute;ses desarrollados disminuy&oacute;, igual que la de los pa&iacute;ses emergentes latinoamericanos, salvo la de M&eacute;xico, como se observa en el <a href="#cua5">cuadro 5</a>, que muestra el porcentaje y la clasificaci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses en 1990 y 2005.</p>     <p align="center"><a name="cua5"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c5.jpg"></a></p>      <p>No obstante, estos datos pueden ser enga&ntilde;osos. Gran parte de las exportaciones de bienes de alta tecnolog&iacute;a provienen de industrias de ensamblaje y pueden dar una idea err&oacute;nea de la capacidad de estos pa&iacute;ses para controlar la producci&oacute;n de estos bienes. Ese es el caso de M&eacute;xico y, en parte, de China; esta &uacute;ltima pas&oacute; del puesto 29 al 1&deg; en quince a&ntilde;os. Pero m&aacute;s all&aacute; de la ilusi&oacute;n estad&iacute;stica, refleja una transformaci&oacute;n de la estructura de exportaciones y permite calificar la globalizaci&oacute;n actual como segunda globalizaci&oacute;n, para retomar la expresi&oacute;n de Baldwin (2011).</p>     <p><b>Asimetr&iacute;a del comercio entre econom&iacute;as emergentes latinoamericanas y asi&aacute;ticas</b></p>     <p>Como ya se&ntilde;alamos, desde hace algunos a&ntilde;os, los pa&iacute;ses grandes (Brasil, Argentina, Chile, Colombia, etc.) retomaron las exportaciones de materias primas agr&iacute;colas o mineras, y mejoraron visiblemente el saldo de su balanza comercial gracias al aumento de precios de estos productos. Se dice entonces que se "reprimarizaron".</p>     <p>Algunas econom&iacute;as emergentes experimentan una inversi&oacute;n en la estructura de exportaciones. En Brasil y Argentina, y en especial en Chile, la participaci&oacute;n de bienes primarios, transformados o no, aumenta notablemente a costa de la de bienes industriales, ayer creciente. Al parecer, estos pa&iacute;ses tienden a retornar a su antigua especializaci&oacute;n. Aunque la <i>reprimarizaci&oacute;n </i>de sus econom&iacute;as es indudable, cabe se&ntilde;alar, sin embargo, que se realiza con ayuda de tecnolog&iacute;as sofisticadas, tanto en el campo agr&iacute;cola como en el minero, y contradice as&iacute; la tesis de las ventajas comparativas, basada en las dotaciones relativas de factores. Sin embargo, el peso de los bienes de renta es creciente. Las exportaciones brasile&ntilde;as de materias primas llegaron el 59,6% del total en 2011; a pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, principalmente a China, pero tambi&eacute;n a pa&iacute;ses desarrollados. Esta evoluci&oacute;n se debe en gran parte al elevado crecimiento del comercio entre pa&iacute;ses latinoamericanos y China, y en parte a la demanda sostenida de materias primas de los pa&iacute;ses desarrollados. Las exportaciones de Brasil a China crecieron el 15,6% en 2005, el 22,9% en 2006, el 27,9% en 2007, el 52,6% en 2008 y el 23,1% en 2009, a&ntilde;o en que se redujo la tasa de crecimiento en China; compuestas casi exclusivamente por materias primas<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. Las exportaciones de China a Brasil tambi&eacute;n crecieron r&aacute;pidamente: el 4,3% en 2005, el 49,2% en 2006, el 58% en 2007, el 58,8% en 2008 y el -20,6% en 2009, a&ntilde;o en que el crecimiento de Brasil fue nulo; compuestas esencialmente por bienes manufacturados<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>.</p>     <p align="center"><a name="gra2"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03g2.jpg"></a></p>     <p>Destinadas cada vez m&aacute;s a las econom&iacute;as asi&aacute;ticas, las exportaciones de materias primas, producidas con tecnolog&iacute;as de punta, compensan los d&eacute;ficits de la industria de transformaci&oacute;n, permiten arrojar un saldo positivo de la balanza comercial y limitan el d&eacute;ficit de la balanza corriente en numerosos pa&iacute;ses, entre ellos Brasil. A diferencia de los a&ntilde;os 60 a 90, la presi&oacute;n externa pesa menos y los grados de libertad para definir una pol&iacute;tica econ&oacute;mica favorable al crecimiento aumentan. El principal obst&aacute;culo para el crecimiento y el mejoramiento de los indicadores sociales ya no es la restricci&oacute;n externa, como en el pasado<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. As&iacute;, pues, las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas son muy dependientes de la coyuntura china.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El peso de las exportaciones y las importaciones chinas en el comercio con las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas es muy importante, como se observa en el <a href="#cua6">cuadro 6</a>. Con frecuencia, en detrimento de Estados Unidos. Hoy el primer socio comercial de Brasil es China.</p>     <p align="center"><a name="cua6"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c6.jpg"></a></p>     <p>Considerando la importancia del PIB de China, el peso de sus intercambios con las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas en el comercio chino es marginal, como se ve en el <a href="#cua7">cuadro 7</a>.</p>     <p align="center"><a name="cua7"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a03c7.jpg"></a></p>     <p>Entre los pa&iacute;ses latinoamericanos, solo Brasil y M&eacute;xico figuran dentro de los 25 mayores importadores de China, con bajo peso: Brasil y M&eacute;xico representan un 1% del total de las exportaciones chinas. Como M&eacute;xico no exporta materias primas, salvo el petr&oacute;leo que vende a Estados Unidos, su balanza comercial con China es profundamente deficitaria (Ar&eacute;s et al., 2011). Las exportaciones de Brasil a China, altas con respecto a su PIB, son marginales con respecto al PIB chino.</p>     <p>El peso de las exportaciones y las importaciones en el comercio de los pa&iacute;ses emergentes latinoamericanos con China no es igual para cada bloque con respecto a su PIB respectivo. La dependencia de China con respecto a las materias primas es un factor de vulnerabilidad. La dependencia de las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas con respecto a China es un factor de fragilidad de su balanza comercial. &iquest;Las importaciones masivas y en alto crecimiento de bienes manufacturados chinos son una amenaza para su tejido industrial?</p>     <p><font size="3"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p>La primera d&eacute;cada del siglo se caracteriz&oacute; por la consagraci&oacute;n de China y por el cambio de denominaci&oacute;n de las econom&iacute;as semi-industrializadas. Con una tasa de crecimiento sostenida, una balanza comercial hoy excedentaria y grandes reservas de divisas, China se convirti&oacute; en el taller del mundo. Junto con Rusia, India, Brasil, y ahora Sud&aacute;frica, forman los BRIC, un grupo muy heterog&eacute;neo con intereses divergentes, pero que ha adquirido tal peso que no se puede decidir nada sin su participaci&oacute;n. El desplazamiento del centro de gravedad del mundo ya comenz&oacute;. Acompa&ntilde;adas por otros pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y latinoamericanos, estas econom&iacute;as emergentes cobraron gran peso en la econom&iacute;a mundial. Con la crisis de 2007-2008 en los pa&iacute;ses desarrollados, los pa&iacute;ses emergentes mostraron capacidad para resistir al contagio internacional, alta en Asia y moderada en Am&eacute;rica Latina, a tal punto que muchos economistas no solo se preguntaron si hab&iacute;a una disociaci&oacute;n de coyunturas entre econom&iacute;as desarrolladas y emergentes, sino tambi&eacute;n, y sobre todo, si las econom&iacute;as emergentes podr&iacute;an ayudar a las desarrolladas a salir de la crisis. La otra cara de la moneda es la nueva especializaci&oacute;n internacional: para las econom&iacute;as emergentes, la exportaci&oacute;n de bienes manufacturados (China) y de servicios (India), cuya consecuencia no solo es la desindustrializaci&oacute;n de algunas econom&iacute;as desarrolladas sino tambi&eacute;n de las econom&iacute;as emergentes latinoamericanas; para las econom&iacute;as desarrolladas y los dos dragones asi&aacute;ticos (Corea del Sur y Taiw&aacute;n), la producci&oacute;n de bienes y servicios de alta tecnolog&iacute;a; y la exportaci&oacute;n de materias primas agr&iacute;colas y mineras, producidas con t&eacute;cnicas avanzadas, para las otras econom&iacute;as emergentes (entre ellas Am&eacute;rica Latina).</p>     <p>&iquest;Se est&aacute; configurando un nuevo mapa del mundo? &iquest;Est&aacute; naciendo una nueva Am&eacute;rica Latina? &iquest;Hace parte de ese nuevo mundo o su desarrollo est&aacute; condicionado por el desplazamiento del centro de gravedad hacia ese nuevo mundo, debido a los largos movimientos favorables a las econom&iacute;as asi&aacute;ticas y a las crisis financieras internacionales de los pa&iacute;ses desarrollados?</p>     <p>Ya aparecieron las primeras se&ntilde;ales, pero no son suficientes para dar una respuesta clara. Un breve repaso del pasado deja ricas ense&ntilde;anzas. La d&eacute;cada de 1980, la "d&eacute;cada perdida", aliment&oacute; el pesimismo y la desesperanza. Am&eacute;rica Latina, alcanzada y superada por los dragones asi&aacute;ticos, se marginaliz&oacute;. Los a&ntilde;os 1990 se iniciaron con un crecimiento no inflacionario, pero las perspectivas futuras no eran halag&uuml;e&ntilde;as debido a tasas promedio de crecimiento muy bajas. En vez de converger con las econom&iacute;as emergentes asi&aacute;ticas, Am&eacute;rica Latina sigui&oacute; divergiendo y aument&oacute; la brecha con los "dragones" asi&aacute;ticos (Corea del Sur, Taiw&aacute;n, Hong-Kong y Singapur). Continu&oacute; el pesimismo. Los a&ntilde;os 2000 comenzaron con tasas de crecimiento m&aacute;s altas, aunque inferiores a las de las econom&iacute;as emergentes asi&aacute;ticas, a las que se sumaron los "tigres" (Tailandia, Malasia, etc.), India y, sobre todo, China. Esta recuperaci&oacute;n del crecimiento abri&oacute; el camino a un optimismo desmesurado en Brasil y m&aacute;s moderado en Argentina. Pero optimismo, a fin de cuentas. Solo M&eacute;xico, rezagado y maniatado por el aumento de la violencia y la incapacidad de reactivar su crecimiento, no asiste a este concierto por diferentes razones: efectos m&aacute;s pronunciados de la crisis que en otras partes y explosi&oacute;n de la violencia ligada al narcotr&aacute;fico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Est&aacute; naciendo una nueva Am&eacute;rica Latina. No solo en lo que concierne a pa&iacute;ses emergentes como Brasil, Argentina, M&eacute;xico, Chile y Colombia; tambi&eacute;n hay que incluir pa&iacute;ses "peque&ntilde;os" que, gracias a sus grandes recursos naturales, exigen la redistribuci&oacute;n de las ganancias extra&iacute;das de su explotaci&oacute;n y, sobre todo, emprenden el camino dif&iacute;cil, pero muy simb&oacute;lico, de integrar a los pueblos ind&iacute;genas, primeros en arribar, y ayer excluidos pol&iacute;tica y socialmente.</p>     <p>Am&eacute;rica Latina cambia, la de ayer no es la de hoy y, sin embargo, conserva los rasgos esenciales. Las rupturas son, como siempre, saltos, la historia no avanza en forma lineal y reserva sorpresas, pues es verdad que "los hombres hacen su propia historia, pero no a su libre arbitrio en circunstancias elegidas por ellos mismos".</p> <hr>     <p><font size="3"><b>PIE DE P&Aacute;GINA</b></font></p>       <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Seg&uacute;n el instituto mexicano de estad&iacute;sticas (INEGI), entre enero y marzo de 2012, las exportaciones no petroleras corresponden al 84% de las exportaciones totales: el 1,4%, a productos de la industria extractiva, el 3,6% a la industria agr&iacute;cola y alimentaria y el 78% restante a bienes manufacturados.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>El 14% de la superficie de Argentina est&aacute; cultivado. La producci&oacute;n de soya ocupaba 37.000 ha en 1971, 8,3 millones en 2000, 12 millones en 2002, 16 millones en 2007 y 18,7 millones en 2011-2012, el 50% de la tierra cultivada contra el 34% en Brasil. Esta expansi&oacute;n acelerada de la soya se logr&oacute; a expensas de los productos alimenticios. En muchos productos, como el trigo, la escasez de tierras cultivables redujo la oferta con respecto a una demanda en expansi&oacute;n. El cultivo de soya y de cereales es altamente mecanizado y usa muy poca mano de obra, lo que reduce los efectos de encadenamiento de la distribuci&oacute;n de salarios. Estos efectos son bajos hacia atr&aacute;s y hacia adelante. Hacia atr&aacute;s, los pesticidas y las semillas gen&eacute;ticamente modificadas son importados, y los efectos se limitan a la fabricaci&oacute;n de maquinaria agr&iacute;cola. Hacia adelante, se observan algunas plantas de procesamiento de soya y girasol.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>D. Baker (2008) escribi&oacute;: "El papel de los economistas en los debates sobre el comercio exterior es especialmente pernicioso pues no hay ning&uacute;n otro campo en el que hayan sido menos honestos &#91;...&#93; han exagerado continuamente los beneficios del libre cambio". Para una presentaci&oacute;n de la literatura sobre los efectos positivos y negativos del libre cambio, ver Salama (2008, cap. 3). La presentaci&oacute;n del debate libre cambio-apertura controlada sobrepasa el alcance de este art&iacute;culo.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Se trata de industrias de ensamblaje. Las empresas norteamericanas se instalaron inicialmente a lo largo de la frontera de M&eacute;xico con Estados Unidos, luego se dispersaron en el pa&iacute;s ( Jalisco y Yucat&aacute;n pricipalmente) atra&iacute;das por los muy bajos costos de la mano de obra y por las posibilidades de emplear la fuerza de trabajo local en condicionse que, en Estados Unidos, son prohibidas (manejo de productos peligrosos y t&oacute;xicos, <i>turn over </i>elevado debido a la usura prematura de la fuerza de trabajo generada por los intensos ritmos de trabajo).    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>La industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones de 1930 a 1970 permiti&oacute; una transformaci&oacute;n sustancial de la estructura de las exportaciones en favor de los productos industriales. La estructura de las exportaciones se modific&oacute; profundamente a lo largo de cincuenta a&ntilde;os, con excepci&oacute;n de Chile y en parte Colombia. Los productos industriales dominan. Desde hace unos treinta a&ntilde;os en M&eacute;xico (pero tambi&eacute;n en algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central en una mayor proporci&oacute;n) alrededor del 50% de las exportaciones de productos industriales provienen de las industrias de ensamblaje con bajo valor agregado. Desde comienzos de los a&ntilde;os 2000, Brasil y Argentina (y tambi&eacute;n Chile) exportan cada vez m&aacute;s productos primarios con destino sobre todo a pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. La estructura de sus exportaciones se modifica de nuevo a favor de las materias primas.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>La literatura es vasta en esta materia. Fuera de los trabajos sobre la teor&iacute;a del comercio internacional o la nueva geograf&iacute;a internacional, en remplazo de la teor&iacute;a "pura" del comercio internacional basada en de los costos comparativos de Ricardo -en la versi&oacute;n Hecksher-Ohlin y actualizando la teor&iacute;a de los costos absolutos de Smith, en la versi&oacute;n de Kaldor-Krugman-, podemos citar una investigaci&oacute;n reciente de R. Baldwin (2011).    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>La distinci&oacute;n entre costos absolutos comparados y costos comparativos es esencial. Pero la confusi&oacute;n terminol&oacute;gica es frecuente y se usa la expresi&oacute;n costos comparativos para denotar los costos absolutos comparativos. Esto lleva a errores de juicio; el an&aacute;lisis de los costos comparativos est&aacute; ligado a la teor&iacute;a "pura" del comercio internacional que promueve la especializaci&oacute;n seg&uacute;n la dotaci&oacute;n de factores, economizando los que son escasos y usando los que son abundantes. El enfoque est&aacute;tico de esta teor&iacute;a condena a los pa&iacute;ses en desarrollo a producir bienes  simples  y  a  usar mano de  obra  no  calificada  abundante, es  decir, a  no insertarse positivamente en la divisi&oacute;n internacional del trabajo. El enfoque de costos absolutos de A. Smith permite entender que al comienzo del proceso un pa&iacute;s intente utilizar su mano de obra abundante para cambiar las reglas del juego aumentando sus recursos escasos y produciendo gradualmente bienes cada vez m&aacute;s sofisticados. Es lo que hicieron los pa&iacute;ses emergentes latinoamericanos y asi&aacute;ticos y no pudieron hacer los menos desarrollados. Pero los pa&iacute;ses latinoamericanos hoy tienden a retroceder en la especializaci&oacute;n industrial, pues sus exportaciones de productos de media y alta tecnolog&iacute;a tienden disminuir (ver <i>supra</i>).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Algo m&aacute;s del 90% de las exportaciones de Brasil hacia China corresponde a materias primas, en general de escaso valor agregado, mientras que m&aacute;s del 8% de las exportaciones chinas a Brasil corresponde a productos manufacturados.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Las importaciones de bienes manufacturados de Am&eacute;rica Latina crecieron el 73% entre 2000 y 2006, pero las provenientes de China aumentaron un 420% (Gallagher y Porzecanski, 2010, 17 y 53). El aumento de las importaciones industriales de origen chino es m&aacute;s r&aacute;pido en Brasil que en Estados Unidos. Cuando se considera la tasa de penetraci&oacute;n de las importaciones de bienes industriales, se observa que es mayor en los diez sectores m&aacute;s protegidos en 2009. En ese a&ntilde;o los aranceles en Brasil eran, en promedio, mayores que en Estados Unidos, 26% contra 8%. Pero la penetraci&oacute;n de bienes industriales en los diez sectores m&aacute;s protegidos no solo es mayor en Brasil que en Estados Unidos, sino tambi&eacute;n m&aacute;s r&aacute;pida entre estas dos fechas: 19% y 55% en Brasil y 22% y 48% en Estados Unidos (Mattoo y Subramanian, 2011).    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>En el pasado el crecimiento conduc&iacute;a a d&eacute;ficits crecientes de la balanza comercial y a devaluaciones de la moneda nacional, a una pol&iacute;tica de contenci&oacute;n de la demanda, a una crisis econ&oacute;mica. Entonces se optaba por una pol&iacute;tica de reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica. El retorno del crecimiento alimentaba entonces un nuevo d&eacute;ficit comercial. Este aspecto "pendular" de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas -seg&uacute;n la expresi&oacute;n de Diamand- ha podido ser superado con el alza de los precios de las materias primas.    <br> <hr>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Acioly, L., E. Costa P. y M. A. Macedo. "As rela&ccedil;&otilde;es bilaterais Brasil-China", Working Paper, Grupo de trabalho sobre a China, IPEA, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996201200020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Ar&eacute;s, M., Ch. Deblock y T. S. Lin. "La Chine et l'Am&eacute;rique latine: le grand chambardement?", <i>Tiers Monde </i>208, 4, 2011, pp. 65-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996201200020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Arrighi, G. <i>Adam Smith &agrave; P&eacute;kin</i>, Paris, M. Milo, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996201200020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Asian Development Bank. <i>South-South economic links, the growing weight of the South</i>, Manila, ADB, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996201200020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Bairoch, P. <i>Mythes et paradoxes de l'histoire &eacute;conomique</i>, Paris, La D&eacute;couverte, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996201200020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Baker, D. "Trade and inequality: the role of economist", <i>Real World Economic Review </i>45, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996201200020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Berger, R. The end of the China cycle? How to successfully navigate the evolution low cost manufacturing, <i>Interglobal Newsletter, </i>2012, pp. 1-25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996201200020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Baldwin, R. "Trade and industrialization after globalization's 2<sup>nd</sup> unbundling: how building and joining a supply chain are different and why it matters", NBER Working Paper n. 17716, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201200020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Cepal. <i>Anuario estad&iacute;stico</i>, Divisi&oacute;n de Estad&iacute;stica y Proyecciones Econ&oacute;micas, Santiago de Chile, Cepal, 2010, &#91;<a href="http://www.eclac.org" target="_blank">http://www.eclac.org</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201200020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>10. Cepal. <i>India and Latin America and the Caribbean: opportunities and challenges in trade and investment relations</i>, Santiago de Chile, Cepal, 2011, &#91;<a href="http://www.eclac.org" target="_blank">http://www.eclac.org</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201200020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>11. Frenkel R. y M, Rapetti. "Fragilidad externa o desinbdustrializaci&oacute;n: &iquest;Cu&aacute;l es la principal amenaza de Am&eacute;rica Latina en la pr&oacute;xima d&eacute;cada?", Cepal, <i>Series Macroeconom&iacute;a del Deasarrollo </i>116, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201200020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. IEDI, <i>Carta del IEDI </i>500, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201200020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Gallagher, K. P y R. Porzecanski. <i>The dragon in the room, China and the future of Latin American industrialization, </i>Stanford University Press, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996201200020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Gallagher, K. P. "China and the future of Latin American industrialization", Policy Brief 18, pp. 1-8, The Frederick S. Pardee Center, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996201200020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Goldstein, M y D. Xie. "The impact of the financial crisis on emerging Asia", Peterson Institute for International Economics, Federal Reserve Bank of San Francisco Asia Economic Policy Conference, October 18-20, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996201200020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Ibarra, C., "La paradoja del crecimiento lento de M&eacute;xico", <i>Revista de la Cepal </i>95, 2008, pp. 83-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996201200020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Lall, S. "Rethinking industrial strategy: the role of the State in the face of globalization", Gallaguer, K., dir., <i>Putting the development first, the importance of policy space in the WTO and international financial institutions</i>, London, Zed Books, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996201200020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Mattoo, A., F. Ng y A. Subramanian. "The Elephant in the 'Green Room': China and the Doha Round", Policy Briefs PB11-3, Peterson Institute for International Economics, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996201200020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Ocampo J. A. "Macroeconom&iacute;a para el desarrollo: pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas y transformaci&oacute;n productiva", <i>Revista de la Cepal </i>104, 2011, pp. 7-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996201200020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Ocampo J. A. "El auge de los precios de productos b&aacute;sicos y el riesgo de enfermedad holandesa en Am&eacute;rica Latina," <i>Bolet&iacute;n informativo de Techint</i>, 2012, pp. 25-48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996201200020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Palley, Th. "The contradictions of export-led growth", Public Policy Brief 119, Levy Economics Institute of Board College, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996201200020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. Palma, G. "Strat&eacute;gies actives et strat&eacute;gies passives d'exportation en Am&eacute;rique latine et en Asie orientale", <i>Tiers Monde </i>47, 186, 2006, pp. 249-280.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996201200020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Rassweiler A. "iPhone 3G S carries 178,96 dollars BOM and manufacturing cost, I Suppli teardown reveals", <i>iSupply, </i>24 Juin, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996201200020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Rodrik, K. "Growth policy, getting interventions right: How South Korea and Taiwan grew rich", <i>Economic Policy </i>29, 1995, pp. 55-107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996201200020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Salama, P. <i>Le proc&egrave;s de sous-d&eacute;veloppement, </i>Maspero, 1972, publicado en espa&ntilde;ol, M&eacute;xico D.F., ERA, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996201200020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Salama, P. "Au-del&agrave; d'un faux d&eacute;bat, l'articulation des &Eacute;tats-nations en Am&eacute;rique", <i>Revue Tiers Monde </i>17, 68, 1976, pp. 931-961.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996201200020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Salama, P. <i>El desaf&iacute;o de las desigualdades, Am&eacute;rica Latina-Asia, una comparaci&oacute;n econ&oacute;mica</i>, M&eacute;xico D.F., Siglo XXI, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996201200020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Salama, P. "Chine/Br&eacute;sil: Industrialisation et d&eacute;sindustrialisation pr&eacute;coce", <i>Economie Appliqu&eacute;e </i>LXV, 1, 2012a, pp. 33-67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996201200020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Salama, P. "'Myst&egrave;re', 'surprise', 'reproche &agrave; la th&eacute;orie &eacute;conomique', que penser de l'&eacute;volution du partage du revenu dans les &eacute;conomies semi-industrialis&eacute;es latino-americaines?", <i>Revue Tiers Monde </i>211, 3, 2012b, pp. 1-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996201200020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. S. M. Shafaeddin. Trade liberalization and economic reform in developing countries: structural change or de-industrialization, 2005, <i>Unctad Discussion Paper </i>n. 179, 1-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996201200020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. Torija-Z., E. "Le mod&egrave;le de croissance indien et ses limites", <i>Natexis</i>, 2012, pp. 1-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996201200020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>32. Wang, S., D. Medianu y J. Whalley. "The contribution of China, India and Brazil to narrowing North South differences in GDP: Capital, world trade shares and market capitalization", NBER, Working Paper 17681, 2011, pp. 1-33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996201200020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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