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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAUCHLIN CURRIE: DESARROLLO Y CRECIMIENTO ECONÓMICO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article is a guide to Lauchlin Currie's thoughts on development and economic growth. Growth is a necessary condition for development and a minimum of law and order is a necessary condition for growth. According to Currie, the causes of growth are not to be found in the traditional factors of production but in the social interaction that generates desire in individuals for what others have. These desires move individuals to work more, open new markets, invent products, cut costs; all of which drive production per capita.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>LAUCHLIN  CURRIE: DESARROLLO Y CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>LAUCHLIN CURRIE: DEVELOPMENT AND ECONOMIC GROWTH</b></font></p>      <p align="center"><i>&Aacute;lvaro Montenegro</i><SUP>*</SUP></p>     <br>     <p><sup>*</sup> Doctor en Econom&iacute;a de new york university, profesor titular del departamento de Econom&iacute;a, de la Pontificia universidad Javeriana, Bogot&aacute;, Colombia &#91;<a href="mailto:amontene@javeriana.edu.co">amontene@javeriana.edu.co</a>&#93;.</p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 25 de julio de 2012, fecha de modificaci&oacute;n: 30 de agosto de 2012, fecha de aceptaci&oacute;n: 16 de octubre de 2012.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>RESUMEN</b></font></p>      <p>Este art&iacute;culo es una gu&iacute;a de las ideas de Lauchlin Currie sobre los procesos de desarrollo y de crecimiento econ&oacute;mico. El crecimiento es una condici&oacute;n necesaria para el desarrollo y un m&iacute;nimo de ley y orden es una condici&oacute;n necesaria para el crecimiento. Para Currie, la causa del crecimiento no son los factores tradicionales sino la interacci&oacute;n social que provoca en los individuos el deseo de tener lo que otros tienen. Ese deseo los impulsa a trabajar m&aacute;s, abrir nuevos mercados, inventar productos, recortar gastos; todo lo cual aumenta la producci&oacute;n per c&aacute;pita.</p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: desarrollo, crecimiento econ&oacute;mico, econom&iacute;as de escala, sector l&iacute;der; JEL: B31, O10, O40&#93;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p>This article is a guide to Lauchlin Currie's thoughts on development and economic growth. Growth is a necessary condition for development and a minimum of law and order is a necessary condition for growth. According to Currie, the causes of growth are not to be found in the traditional factors of production but in the social interaction that generates desire in individuals for what others have. These desires move individuals to work more, open new markets, invent products, cut costs; all of which drive production per capita.</p>     <p>&#91;<b>Key words</b>: development, economic growth, economies of scale, leading sector; JEL: B31, O10, O40&#93;</p>  <hr>     <p>Lauchlin Currie visit&oacute; a Colombia por primera vez en 1949 como jefe de una misi&oacute;n del reci&eacute;n fundado Banco mundial. Despu&eacute;s de varias visitas decidi&oacute; establecerse en nuestro pa&iacute;s, donde obtuvo la ciudadan&iacute;a y labor&oacute; hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as en 1993, cuando muri&oacute; a la edad de 91 a&ntilde;os.</p>     <p>Hizo el pregrado en la London School of Economics y el doctorado en Harvard. Trabaj&oacute; en la tesorer&iacute;a de Estados unidos, en la Reserva Federal y en la casa Blanca, como asistente administrativo del presidente Roosevelt. Su familiaridad con los temas de moneda y banca, con las cifras agregadas y la teor&iacute;a econ&oacute;mica lo prepar&oacute; para abordar los que ser&iacute;an sus principales intereses acad&eacute;micos en la posguerra: la teor&iacute;a monetaria y el desarrollo econ&oacute;mico.</p>     <p>Como profesor atend&iacute;a sus clases sin falta. Le gustaban los grupos peque&ntilde;os ya que su m&eacute;todo era socr&aacute;tico: preguntar y preguntar hasta que los alumnos por s&iacute; solos (eso cre&iacute;an ellos) llegaban a la respuesta correcta (que nunca era la primera que se les ocurr&iacute;a). La lecci&oacute;n n&uacute;mero uno era jam&aacute;s usar juicios de valor al hablar de econom&iacute;a positiva; aunque los admit&iacute;a hablando de econom&iacute;a normativa o desarrollo, donde son inevitables.</p>     <p>Ense&ntilde;aba que las grandes decisiones econ&oacute;micas no son econ&oacute;micas sino pol&iacute;ticas. Que es malo ser explotado pero que es peor no ser explotado. Y que ning&uacute;n trabajo es suficientemente bueno si no se entrega a tiempo. Tambi&eacute;n ense&ntilde;aba, por ejemplo, que para que un pl&aacute;tano cosechado en el tolima sea m&aacute;s barato en Bogot&aacute; se necesitan m&aacute;s y mejores intermediarios y no menos, como usualmente se piensa. Que a la gente no hay que traerla del campo a la ciudad sino que ella viene sola; que lo importante es reconocer ese hecho inevitable y preparar la ciudad para recibirla, incentivando sectores l&iacute;deres que usen mano de obra poco calificada, como la edificaci&oacute;n, para la que existe una demanda latente as&iacute; sea solo por razones de crecimiento demogr&aacute;fico y formaci&oacute;n de nuevos hogares. Reconociendo que la vivienda es un bien costoso cuya compra necesita financiaci&oacute;n, propuso el sistema UPAC (hoy UVR) de ahorro y vivienda para impulsar la construcci&oacute;n.</p>     <p>Sosten&iacute;a que el problema del tr&aacute;fico urbano no se arregla con m&aacute;s v&iacute;as sino con menos viajes. Por ello ide&oacute; las ciudades dentro de la ciudad; centros autocontenidos de vivienda, comercio y trabajo, que minimizan la necesidad de desplazamiento. Ciudad salitre, situada en el centro geogr&aacute;fico de la ciudad, fue dise&ntilde;ada por &eacute;l para integrar comercio y vivienda con el empleo p&uacute;blico de la zona y con empleo de industria limpia que puede generarse hacia el lado del ferrocarril.</p>     <p>Ense&ntilde;aba que para tener crecimiento econ&oacute;mico solo se necesita un poco de ley y orden, ni siquiera que la poblaci&oacute;n aumente (de hecho, para Currie, un aumento en la poblaci&oacute;n diluye el crecimiento), ya que el crecimiento surge de la naturaleza humana y de las comparaciones interpersonales que generan el deseo de alcanzar el prestigio, el poder y los bienes que otros tienen. Esto mueve a la gente a trabajar m&aacute;s, a explorar mercados, inventar productos y encontrar formas m&aacute;s eficientes de hacer las cosas, incrementando la producci&oacute;n per c&aacute;pita. De manera que el crecimiento tiende a ser autosostenido, a menos que sea obstaculizado por eventos externos o pol&iacute;ticas econ&oacute;micas erradas. Dec&iacute;a, con humor, que en Colombia a la mano invisible le toca esperar a que llegue la noche, cuando el gobierno duerme, para poder actuar.</p>      <p>Fue un escritor prol&iacute;fico; toc&oacute; muchos temas: teor&iacute;a monetaria, desarrollo econ&oacute;mico, crecimiento, estrategia del sector l&iacute;der, planeaci&oacute;n urbana, sistema UPAC, distribuci&oacute;n del ingreso, ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a y otros. Dej&oacute; cientos de ensayos, libros y memorandos, tanto en espa&ntilde;ol como en ingl&eacute;s. Aunque muchos de esos trabajos se encuentran dispersos, existen algunas fuentes que permiten familiarizarse con su pensamiento. El mayor inventario, incluida parte de su correspondencia, se encuentra en la biblioteca Rubenstein de colecciones especiales de la universidad de Duke. En Colombia hay una buena colecci&oacute;n en la biblioteca del CEDE de la universidad de los Andes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra fuente es la edici&oacute;n especial de <i>Cuadernos de Econom&iacute;a </i>de la universidad nacional, n&uacute;meros 18 y 19, donde se hizo una compilaci&oacute;n anotada de sus art&iacute;culos, desde los primeros de los a&ntilde;os treinta hasta los &uacute;ltimos de comienzos de los noventa. Otra selecci&oacute;n, esta vez de escritos escogidos por su autor, fue publicada por el Banco de la Rep&uacute;blica con el t&iacute;tulo <i>Pol&iacute;ticas de crecimiento y desarrollo</i>. Y la tercera es el libro de Roger sandilands (1990), donde se narra la biograf&iacute;a y la evoluci&oacute;n de su pensamiento, publicado en ingl&eacute;s por la universidad de duke y simult&aacute;neamente en espa&ntilde;ol por Legis Editores.</p>     <p><font size="3"><b>DEFINICI&Oacute;N DEL DESARROLLO</b></font></p>     <p>Currie era met&oacute;dico en su enfoque de los temas. Establec&iacute;a con cuidado los preliminares y el universo de discurso, tarea en la cual las definiciones jugaban un papel importante. Defin&iacute;a la econom&iacute;a como la ciencia que explica la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de bienes y servicios, y la diferenciaba de la econom&iacute;a pol&iacute;tica o normativa, en la cual hay alg&uacute;n espacio para los juicios de valor. En este sentido, el desarrollo tiene un poco de ciencia y un poco de pol&iacute;tica porque usa herramientas econ&oacute;micas para alcanzar metas que se juzgan buenas.</p>     <P>Le preocupaba la falta de una definici&oacute;n que permitiera distinguir un pa&iacute;s m&aacute;s desarrollado y uno menos desarrollado. Opt&oacute; por una definici&oacute;n basada en el grado de control que exhibe un pa&iacute;s con respecto a su entorno, un concepto del desarrollo que no se limita a los aspectos econ&oacute;micos de ingreso y riqueza. En sus palabras:</p> <OL>Luego de luchar con el problema durante muchos a&ntilde;os, decid&iacute; finalmente que la distinci&oacute;n es cualitativa; que los pa&iacute;ses que hemos acordado denominar "m&aacute;s" desarrollados se caracterizan por tener un grado m&aacute;s o menos com&uacute;n de control o dominio sobre su medio ambiente econ&oacute;mico, social, pol&iacute;tico, demogr&aacute;fico, y f&iacute;sico, el cual les permite adoptar soluciones m&aacute;s o menos apropiadas a sus problemas a medida que estos vayan surgiendo. Tal definici&oacute;n parece agregar una profundidad y un significado que est&aacute;n ausentes de una simple enumeraci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas -un alto nivel de vida, una mejor distribuci&oacute;n, urbanizaci&oacute;n e industrializaci&oacute;n, bajas tasas de natalidad pero una alta expectativa de vida, una alta alfabetizaci&oacute;n y una alta tasa de educaci&oacute;n avanzada, de seguridad social, etc.- (Currie, 1984, 328).    </OL>     <p>En otro art&iacute;culo expres&oacute; de manera sucinta esta idea del desarrollo: "La diferencia realmente significativa entre, digamos, Suecia y Uganda, no es el nivel de vida ni la tasa de crecimiento, sino la impresi&oacute;n que dan de su habilidad para resolver los problemas a medida que estos surgen" (Currie, 1982a, 38).</p>     <p><font size="3"><b>CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO</b></font></p>     <p>Es interesante se&ntilde;alar que el crecimiento econ&oacute;mico no se menciona en la definici&oacute;n del desarrollo que Currie propuso, lo que contrasta con la posici&oacute;n de muchos economistas que equiparan el crecimiento econ&oacute;mico al desarrollo. No obstante, el crecimiento econ&oacute;mico ocupa un lugar destacado en el pensamiento de Currie; es una condici&oacute;n necesaria para alcanzar el desarrollo, pero no es desarrollo. Lo dice as&iacute;:</p> <OL>El crecimiento no proporciona autom&aacute;ticamente un control sobre el medio ambiente; pero constituye, en mi concepto, una condici&oacute;n necesaria aunque no suficiente &#91;...&#93; si, por lo tanto, el crecimiento econ&oacute;mico constituye una condici&oacute;n necesaria para el desarrollo y tiene la capacidad para estimularlo, las perspectivas mejoran considerablemente, ya que el proceso de crecimiento es, en s&iacute; mismo, acumulativo y autoperpetuante, a menos que sea frenado por fuerzas poderosas (Currie, 1984, 331).    </OL>     <p>Crecimiento acumulativo y autoperpetuante es un concepto central en su teor&iacute;a, tema que aborda en uno de sus mejores ensayos, desde el punto de vista de los incentivos y la sicolog&iacute;a humana (Currie, 1975).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La respuesta tradicional a la pregunta &iquest;qu&eacute; genera el crecimiento econ&oacute;mico? es que el crecimiento es causado por un aumento de algunos de los factores que involucran la funci&oacute;n de producci&oacute;n, como el capital, el trabajo, la tecnolog&iacute;a, el capital humano o el capital social. Si bien estos factores pueden aumentar a la par con el crecimiento, para Currie es m&aacute;s probable que la causalidad vaya en sentido contrario, que los factores de producci&oacute;n sean causados por el crecimiento. Afirm&oacute; con frecuencia que el crecimiento extrae del sistema econ&oacute;mico la tasa de ahorro e inversi&oacute;n necesaria para sostenerlo, y que el empleo es menos una causa y m&aacute;s un mecanismo que permite distribuir los frutos del crecimiento entre la poblaci&oacute;n, tema sobre el cual volveremos m&aacute;s adelante.</p>     <p>As&iacute;, dejando de lado los factores de producci&oacute;n, Currie busca el origen del crecimiento en la naturaleza humana y en la interacci&oacute;n social. En esto est&aacute; en compa&ntilde;&iacute;a de autores conocidos como Veblen, Knight, Duesenberry y otros.</p>     <p>Es cierto que las personas quieren satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas -alimentaci&oacute;n, techo y abrigo-, pero Currie no ve que ello sea suficiente para impulsar el crecimiento porque estas necesidades son limitadas y una vez satisfechas se estancar&iacute;a el proceso. El crecimiento se origina en el hecho de que las personas no se conforman con la simple satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas sino que, adem&aacute;s, quieren satisfacer necesidades sociales. Y estas son ilimitadas.</p>     <p>Las necesidades sociales surgen de la interacci&oacute;n social, <i>a fortiori </i>en sociedades que no solo permiten sino que alientan las comparaciones entre personas, especialmente cuando las personas que se comparan lo hacen con otras que consideran de mejor estatus. De ese modo se genera lo que Currie denomina efecto privaci&oacute;n: sentir molestia o frustraci&oacute;n por no tener lo que tienen otros con m&aacute;s dinero o estatus que nosotros. En contraste, el concepto de carencia se refiere a la insatisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas o deseos f&iacute;sicos. Currie (1975) explica: "as&iacute;, en tiempo de guerra existe mucha carencia de cosas y poca privaci&oacute;n de ellas, mientras que en las sociedades ricas hay poca carencia y mucha privaci&oacute;n".</p>     <p>Hay una diferencia fundamental entre los deseos sociales y las necesidades b&aacute;sicas. Las necesidades b&aacute;sicas dan lugar, como se mencion&oacute;, a la demanda de alimentos, techo y abrigo, cuyo objetivo principal es la supervivencia f&iacute;sica del individuo. En cambio, la interacci&oacute;n social genera deseos que van m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente necesario para la supervivencia. Por ejemplo, hay convenciones sociales para disponer la mesa, escoger las viandas, bebidas, recipientes y utensilios. As&iacute; mismo, hay muchas y costosas convenciones en ritos y costumbres como en matrimonios, grados y vacaciones. En parte por presi&oacute;n social, las personas se embarcan en costosas y elaboradas ceremonias y periplos.</p>     <p>Currie se&ntilde;alaba que la comparaci&oacute;n con los vecinos lleva a desear una vivienda m&aacute;s grande y mejor ubicada, con mejores muebles y electrodom&eacute;sticos, y un mejor autom&oacute;vil. Tambi&eacute;n a querer los t&iacute;tulos que ostentan quienes gozan de mejor estatus, y una pareja mejor (es decir, m&aacute;s costosa). Los padres de familia se sienten presionados para dar a sus hijos un mejor colegio y los juguetes de &uacute;ltima tecnolog&iacute;a, que evolucionan sin cesar.</p>     <p>Incluso hacer una inversi&oacute;n, aunque no sea rentable, puede ser deseable porque confiere poder y prestigio a quien invierte. Los magnates siguen invirtiendo y ampliando sus negocios en parte para satisfacer deseos de poder y de prestigio.</p>     <p>Para este proceso de creaci&oacute;n de deseos basta el efecto de la interacci&oacute;n social cercana, esto es, basta el c&iacute;rculo social en el que se mueve una persona. La comparaci&oacute;n con estilos de vida tan lejanos como el de la realeza inglesa no es importante; estos se observan con curiosidad m&aacute;s que con el &aacute;nimo de emularlos.</p>     <p><font size="3"><b>DESEOS ILIMITADOS</b></font></p>     <p>Las oportunidades para crear nuevos deseos sociales son casi ilimitadas. La interacci&oacute;n social y el progreso tecnol&oacute;gico hacen posible la continua aparici&oacute;n de nuevos productos, servicios e inventos que, a su vez, impulsan la creaci&oacute;n de nuevos productos, servicios e inventos. Existen muchos ejemplos: calculadoras, celulares, iphones, ipads, televisores en 3d, cirug&iacute;as y ortodoncia para una belleza perfecta, moda, accesorios, joyas, cosm&eacute;ticos, agua embotellada, comida para mascotas, etc.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parte de este proceso de creaci&oacute;n de deseos depende de la cultura de cada pa&iacute;s; esto es, de si permite y alienta la envidia y las comparaciones interpersonales, o no. Depende del predominio de la publicidad, la televisi&oacute;n y los medios que le muestran a la gente lo que otros tienen; de la propaganda que asegura que tal producto es mejor que el del vecino.</p>     <p>No todas las culturas alientan estas comparaciones interpersonales ni fomentan el efecto privaci&oacute;n, como por ejemplo una comunidad de monjes budistas. Si bien es posible que estas culturas tengan un crecimiento econ&oacute;mico menor, ello no necesariamente implica que su bienestar sea menor.</p>     <p>Incluso en una sociedad donde la cultura favorezca las comparaciones interpersonales, no es necesario que participen todos los individuos. Siempre habr&aacute; individuos a quienes estas no los afectan. Lo que importa, desde el punto de vista del crecimiento econ&oacute;mico, es que un n&uacute;mero suficiente de personas o al menos las que impulsan la econom&iacute;a entren en el juego de las comparaciones interpersonales y la creaci&oacute;n de deseos sociales.</p>     <p>Aun suponiendo que en un momento dado las personas logren satisfacer los deseos sociales, tristemente encontrar&aacute;n que la satisfacci&oacute;n <i>ex post </i>es menor que la expectativa <i>ex ante</i>, porque cuando satisfacen los deseos que ten&iacute;an aparecen nuevos productos y servicios que les despiertan nuevos deseos. Por ello, Currie declar&oacute;:</p> <OL>Con el fin de lograr el bienestar social, debemos tomar como punto de partida las necesidades del hombre como ser social y no, como lo han venido haciendo los economistas, los deseos del hombre considerado como consumidor (Currie, 1975, 33).    </OL>     <p><font size="3"><b>UN MAYOR INGRESO</b></font></P>     <p>En suma, Currie postul&oacute; que el sistema socioecon&oacute;mico genera continuamente nuevos deseos en las personas y provoca demandas insatisfechas, de modo que los individuos siempre querr&aacute;n un poco m&aacute;s de lo que tienen, que esos deseos surgen en la interacci&oacute;n social, en buena parte por estatus o autoestima, y que para satisfacerlos las personas desean un mayor ingreso. Currie recalc&oacute; este punto: la gente siempre desea un mayor ingreso. Este es el origen del crecimiento econ&oacute;mico, el motor del crecimiento.</p>     <p>Para aumentar su ingreso, los individuos y las firmas o, en el lenguaje de los economistas, los agentes, intentar&aacute;n hacer algo al respecto: trabajar m&aacute;s horas, recortar costos, encontrar o inventar nuevos productos o explotar nuevos mercados, etc.</p>     <p>Si bien la mayor&iacute;a de la gente desea tener un mayor ingreso, no es necesario que todos act&uacute;en con este deseo para que haya crecimiento. Basta que un n&uacute;mero suficiente de individuos haga algo al respecto. De hecho, la mayor&iacute;a de los que no act&uacute;an as&iacute; conforman la fuerza laboral. Y no todos los individuos tienen &eacute;xito en procurarse un mayor ingreso; mucho depende de su dotaci&oacute;n inicial (herencia, inteligencia, habilidad, belleza, etc.) y de sus ventajas frente a los dem&aacute;s (conexiones familiares, privilegios estatales, etc.). En otras palabras, no todos los individuos son iguales ni tienen las mismas oportunidades. Esto, desde el punto de vista del bienestar -aunque no necesariamente del crecimiento-, justifica cierta intervenci&oacute;n estatal encaminada a equilibrar las oportunidades y la distribuci&oacute;n del ingreso, por ejemplo, en el caso de las sucesiones.</p>     <p><font size="3"><b>UN M&Iacute;NIMO DE LEY Y ORDEN</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado, en pos de un mayor ingreso, la gente tambi&eacute;n puede emprender acciones improductivas, como buscar rentas, robar, extorsionar o secuestrar. Estas acciones no propician el crecimiento econ&oacute;mico pues, quiz&aacute; con excepci&oacute;n de la esclavitud, permiten apropiarse ingresos sin una contrapartida adicional de oferta de bienes y servicios. Seg&uacute;n Baumol (1990), el ingenio y el esfuerzo de la gente se canalizan hacia actividades productivas o improductivas dependiendo de los incentivos que la sociedad da a esas actividades.</p>     <p>En una sociedad que tolere o aplauda las actividades ilegales o las faltas &eacute;ticas se dedicar&aacute; una mayor proporci&oacute;n del ingenio y el esfuerzo de las gentes a esas actividades. Y en una sociedad que no las tolere ni aplauda se dedicar&aacute; una mayor proporci&oacute;n del ingenio y el esfuerzo a las actividades productivas.</p>     <p>Un individuo siembra, pesca o caza porque espera disponer del producto, bien sea para consumo o para venderlo y comprar otros productos. Una situaci&oacute;n general de apropiaci&oacute;n por la fuerza, de saqueo y pillaje, reduce el incentivo para sembrar, pescar, cazar, construir, innovar o emprender cualquier otra actividad productiva, porque se corre el peligro de no beneficiarse del producto. Por ello, Currie insist&iacute;a en que para que exista un sistema econ&oacute;mico de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n es necesario un m&iacute;nimo de ley y orden. En este sentido, la justicia ser&iacute;a quiz&aacute; el servicio p&uacute;blico m&aacute;s importante para el funcionamiento del sistema econ&oacute;mico.</p>     <p>Desde el punto de vista estrictamente econ&oacute;mico, no importa qui&eacute;n imponga la ley y el orden. Por otro lado, la simple imposici&oacute;n de la ley y el orden no garantiza que el crecimiento vaya en la direcci&oacute;n correcta o hacia una situaci&oacute;n justa y equitativa. La falta de ley y orden no solo obedece a la carencia de normas, tambi&eacute;n puede surgir de una falla en su dise&ntilde;o, de su incumplimiento general o del cambio continuo en las reglas de juego (Montenegro, 1995).</p>     <p><font size="3"><b>REINTERPRETANDO LA FUNCI&Oacute;N DE UTILIDAD</b></font></p>     <p>La funci&oacute;n de utilidad debe incorporar todo lo que un individuo quiere y desea y por lo cual est&aacute; dispuesto a actuar. Estos deseos y acciones determinan en gran parte el resultado de los modelos de crecimiento. Las ideas de Currie hacen necesario reformular la funci&oacute;n de utilidad del individuo, quiz&aacute; m&aacute;s en l&iacute;nea con Knight (1923). Esta depende no solo del consumo del individuo sino de su percepci&oacute;n de las decisiones econ&oacute;micas de los dem&aacute;s, y de su percepci&oacute;n de la percepci&oacute;n de los dem&aacute;s acerca de sus propias decisiones, es decir, de la interacci&oacute;n social y de la valoraci&oacute;n del consumo, del estatus y del poder.</p>     <p>Tradicionalmente, los modelos de crecimiento toman el consumo como objetivo del agente econ&oacute;mico. Pero esto es discutible. Maximizar la utilidad del ingreso es muy diferente de maximizar la utilidad del consumo. Aunque la maximizaci&oacute;n del consumo da lugar a modelos intertemporales m&aacute;s sofisticados por el <i>trade-of </i>entre consumo e inversi&oacute;n, el consumo solo es una parte del panorama. Invertir o ahorrar puede reportar igual utilidad a un individuo en cualquier momento cuando se toman en cuenta elementos de poder, estatus y prestigio; por ejemplo, inaugurar un negocio, comprar un local en un sitio elegante o jugar en el mercado burs&aacute;til. Esto no niega que los individuos deriven utilidad del consumo, solo indica que, adem&aacute;s del consumo, derivan utilidad de invertir, es decir, del ingreso.</p>     <p>El punto importante es que para maximizar su utilidad, que es funci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas y de los deseos creados socialmente, incluida la inversi&oacute;n, un individuo necesita m&aacute;s ingreso y no solo m&aacute;s consumo. De modo que en todo momento el individuo com&uacute;n querr&aacute; m&aacute;s ingreso. Este deseo, agregado a trav&eacute;s de la poblaci&oacute;n, es la fuerza que impulsa el crecimiento econ&oacute;mico, y la variable clave es la funci&oacute;n de utilidad.</p>     <p><font size="3"><b>CRECIMIENTO END&Oacute;GENO</b></font></p>     <p>El crecimiento es el resultado de fuerzas en conflicto. Por un lado, el continuo deseo de un ingreso mayor es una fuerza positiva que alienta el mercado y el crecimiento, mientras que, por otro lado, la falta de ley y orden (incluida la inestabilidad jur&iacute;dica) o la falta de movilidad de recursos son fuerzas negativas que act&uacute;an contra el crecimiento<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dado un tama&ntilde;o del mercado y agentes racionales, podemos suponer que los procesos de producci&oacute;n est&aacute;n cerca de la eficiencia, de modo que hay poco espacio para iniciar una secuencia de recorte de costos. Sin embargo, el deseo continuo de un mayor ingreso impulsa la aparici&oacute;n de nuevos productos, avances tecnol&oacute;gicos, ampliaciones de mercado, etc., que inician incrementos del mercado. Estos, a su vez, hacen rentable dise&ntilde;ar o adoptar tecnolog&iacute;as m&aacute;s eficientes con las cuales es posible producir nuevos bienes, producir m&aacute;s de los existentes o minimizar costos, generando ingresos adicionales al emprendedor, quien con estos ingresos adicionales ampl&iacute;a el mercado de bienes y servicios de otros sectores; un proceso que tiende a ser autosostenido y acumulativo.</p>     <p>Por ejemplo, un emprendedor encuentra o inventa un nuevo producto (un tel&eacute;fono inal&aacute;mbrico, un celular) o abre un nuevo mercado. Con los ingresos adicionales puede aumentar la demanda y el mercado de otros sectores. Un granjero que decide adoptar la irrigaci&oacute;n, bien sea para producir m&aacute;s naranjas o para vender la misma cantidad con m&aacute;s ganancias, obtiene un mayor ingreso con el cual puede comprar otros bienes (una camisa), ampliando as&iacute; el mercado de otro sector (el de confecciones). A este respecto, Currie dice:</p> <ol>Cualquier aumento en el mercado pone en movimiento las fuerzas que crean econom&iacute;as &#91;de escala&#93;, que aumentan el producto per c&aacute;pita no solo del sector original sino en todos los sectores (ya que en t&eacute;rminos de say, un mayor producto es un aumento en la demanda concretada a trav&eacute;s de t&eacute;rminos de intercambio) lo cual a su turno crea econom&iacute;as &#91;de escala&#93; adicionales &#91;...&#93; todo incremento en la demanda real durante un per&iacute;odo crea econom&iacute;as &#91;de escala&#93; que tienden a incrementar la tasa de producci&oacute;n en per&iacute;odos subsecuentes (Currie, 1981)<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.    </ol>     <p>En otras palabras, un aumento del mercado genera econom&iacute;as de escala y hace rentable la adopci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as que reducen costos y aumentan el ingreso. Continua y simult&aacute;neamente se inician secuencias de este tipo que generan ampliaciones de mercado de otros productos y sectores. algo similar a una reacci&oacute;n en cadena, donde un sector, tras una reducci&oacute;n de costos o el lanzamiento de un nuevo producto o la apertura de un nuevo mercado (lo que reporta un mayor ingreso), demanda m&aacute;s de otro sector y este, a su vez, aumenta sus ingresos y demanda m&aacute;s de otros, y as&iacute; sucesivamente. En este proceso, el deseo individual de obtener un ingreso mayor es la fuerza natural que genera una tendencia positiva y end&oacute;gena del crecimiento econ&oacute;mico per c&aacute;pita.</p>     <p>Lo que determina el crecimiento es la suma de los deseos individuales de la poblaci&oacute;n, m&aacute;s que el n&uacute;mero de individuos, en especial el crecimiento per c&aacute;pita. Esto explica por qu&eacute; la econom&iacute;a puede crecer aunque no crezca o decrezca la poblaci&oacute;n, como sucede en varios pa&iacute;ses.</p>     <p>Si, seg&uacute;n la discusi&oacute;n anterior, el crecimiento parece inevitable, &iquest;por qu&eacute; se necesitan economistas? Porque las acciones y las pol&iacute;ticas de los gobiernos pueden ayudar al crecimiento o frenarlo, o hacerlo inequitativo, de modo que siempre habr&aacute; trabajo para los economistas en el campo del desarrollo econ&oacute;mico, cuya tarea ser&aacute; la de evitar los obst&aacute;culos al crecimiento y aprovechar, en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas, las fuerzas que lo impulsan.</p>     <p><font size="3"><b>CAPITAL Y TRABAJO</b></font></p>     <p>Una innovaci&oacute;n exitosa reportar&aacute; mayores ganancias al emprendedor, pero solo temporalmente, hasta que la competencia se percate y copie o imite la innovaci&oacute;n, y provoque una baja en precios o la aparici&oacute;n de innovaciones superiores. La competencia entre emprendedores asegura que el ingreso atribuible al capital no crezca como proporci&oacute;n del PIB y se mantenga, como lo ha hecho por d&eacute;cadas, alrededor del 25%, uno de los hechos estilizados de la econom&iacute;a. El beneficio que obtienen los emprendedores, as&iacute; sea temporal, es suficiente recompensa para incentivar la aparici&oacute;n continua de innovaciones y permitir que el crecimiento contin&uacute;e.</p>     <p>Aunque los trabajadores no causan el crecimiento, ya que este no depende del n&uacute;mero de personas que integran la fuerza de trabajo o la poblaci&oacute;n sino del agregado de sus deseos, que se traduce en demanda efectiva, &iquest;cu&aacute;l es el rol del trabajo? Los trabajadores se benefician de la competencia entre emprendedores y empresarios ya que esta resulta en mejores productos, en t&eacute;rminos de precio, variedad y calidad. En cierta forma, el ingreso de los trabajadores es un residuo al que se llega despu&eacute;s de contabilizar el del capital.</p>     <p>Currie anota: "En la teor&iacute;a end&oacute;gena el trabajo es m&aacute;s un fin en s&iacute; mismo y un veh&iacute;culo para distribuir el producto que un medio para aumentar el producto" (1997, 421). En el mismo art&iacute;culo desarrolla otras ideas similares: la inversi&oacute;n es m&aacute;s una consecuencia del crecimiento que su causa, la capacitaci&oacute;n y la calidad de la fuerza laboral son m&aacute;s una consecuencia del crecimiento que su causa, y la tasa de inter&eacute;s poco tiene que ver con el crecimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>IMPLICACIONES DE POL&Iacute;TICA</b></font></p>     <p>Las ideas anteriores sugieren que una pol&iacute;tica favorable al crecimiento econ&oacute;mico es aquella que trabaja con las fuerzas del mercado y la iniciativa individual, y no en su contra, que mantiene un m&iacute;nimo de ley y orden, y facilita la movilidad de trabajadores y recursos. Es decir, una pol&iacute;tica que se opone a la apropiaci&oacute;n ilegal de ingresos y a la concesi&oacute;n de privilegios discrecionales a los particulares por parte del Estado, que apoya la ampliaci&oacute;n y creaci&oacute;n de mercados, la comercializaci&oacute;n de bienes y servicios, facilita la adopci&oacute;n de mecanismos para reducir costos, disminuye los costos de transacci&oacute;n, controla el crecimiento de la poblaci&oacute;n, y mantiene reglas de juego claras y estables.</p>     <p>Infortunadamente los economistas y los pol&iacute;ticos son esc&eacute;pticos sobre las fuerzas del mercado. Gran parte de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica tradicional se elabora con el criterio de ataque directo, es decir, de solucionar el problema en el punto donde se manifiesta; por ejemplo, subsidiar directamente al sector de la poblaci&oacute;n que est&aacute; desempleado o construir viviendas de bajo costo para los grupos que carecen de vivienda. Este criterio es &uacute;til y a veces necesario, pero no es el &uacute;nico para resolver los problemas.</p>     <p>En contraste, el enfoque macroecon&oacute;mico usa un camino indirecto. Por ejemplo, con respecto a los problemas mencionados, se podr&iacute;a dise&ntilde;ar una pol&iacute;tica que aumente la demanda final para elevar la producci&oacute;n y, por tanto, el empleo; o una que ampl&iacute;e la cantidad de vivienda de estratos altos y medios para que los estratos m&aacute;s bajos puedan adquirir una vivienda de segunda, mejor que la anterior, o arrendar una mejor vivienda (en &uacute;ltimas se trata de que tengan una vivienda mejor y no necesariamente una nueva).</p>     <p>Como dec&iacute;a Okun, la popularidad del ataque directo quiz&aacute; se deba a la poca confianza de los gobernantes en las fuerzas econ&oacute;micas naturales y a que este enfoque es f&aacute;cil de explicar a la persona com&uacute;n: "el hombre de la calle sabe que la penicilina alivia su garganta enferma y que no se la inyectan en el cuello; pero su experiencia no es similar cuando se trata del flujo de la medicina econ&oacute;mica por el cuerpo pol&iacute;tico" (Okun 1970, 10).</p>     <p>Currie reconoci&oacute; y favoreci&oacute; las fuerzas del mercado y la iniciativa individual. Adem&aacute;s, era partidario de la intervenci&oacute;n del Estado cuando es consonante con ellas, bien sea para aliviar desigualdades sociales o para impulsar el crecimiento. Por ejemplo, refri&eacute;ndose a la austeridad y disciplina que suelen acompa&ntilde;ar las pol&iacute;ticas ortodoxas, dijo:</p> <ol>Personalmente estar&iacute;a a favor de suplementar la "austeridad" y la "disciplina" con una acci&oacute;n positiva para elevar la demanda real, pero que funcione a trav&eacute;s de las fuerzas del mercado y del sector privado (Currie, 1989, 22).    </ol>     <p>Aqu&iacute; se refer&iacute;a a la estrategia del sector l&iacute;der, que se discute a continuaci&oacute;n. En resumen, dicha estrategia se basa en un sector que pueda ser estimulado por una acci&oacute;n estatal y que tenga m&uacute;ltiples encadenamientos con otros sectores, como la construcci&oacute;n y las exportaciones.</p>     <p><font size="3"><b>SECTOR L&Iacute;DER</b></font></p>     <p>Un sector es l&iacute;der cuando: (1) es posible estimularlo ex&oacute;genamente, ya sea porque existen mecanismos para ello o porque es posible dise&ntilde;arlos, (2) existe una gran demanda potencial y no f&aacute;cilmente saturable de sus productos, aunque para ello sea necesario remover obst&aacute;culos y crear condiciones adecuadas, y (3) su valor agregado dom&eacute;stico y su consumo intermedio son variados y elevados, es decir, involucra o ensambla un alto volumen de productos y servicios de otros sectores<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Un sector l&iacute;der no tiene que ser un sector grande de la econom&iacute;a; basta que su tama&ntilde;o sea suficiente para impactar la econom&iacute;a en forma directa e indirecta a trav&eacute;s de sus compras a otros sectores. Por ello, la agricultura no es un buen sector l&iacute;der.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un momento dado, la edificaci&oacute;n de vivienda, las exportaciones, el sector automotriz, el sector m&eacute;dico de prolongaci&oacute;n de la vida, el turismo y el sector militar pueden ser buenos candidatos a servir como sector l&iacute;der. Los favoritos de Currie eran la edificaci&oacute;n y las exportaciones. La edificaci&oacute;n ensambla en el sitio una gran variedad de insumos -cemento, ladrillos, hierro, vidrio, muebles, tuber&iacute;a, grifer&iacute;a, transporte- y emplea abundante mano de obra.</p>     <p>La actividad de la construcci&oacute;n sirve para aliviar el desempleo de la mano de obra poco calificada. Tiene bajo componente importado, pues sus insumos b&aacute;sicos (incluida la tierra) se pueden suplir localmente. La demanda de vivienda (incluidos enseres, servicios, equipamiento, etc.) no se satura f&aacute;cilmente ya que aumenta a medida que aumenta el ingreso, con una elasticidad mayor que 1. Como ya se mencion&oacute;, adem&aacute;s de la necesidad b&aacute;sica de techo, la demanda de vivienda tiene profundas ra&iacute;ces en los deseos creados por la interacci&oacute;n social. Hay varias formas de estimular al sector edificador, por ejemplo, facilitando la financiaci&oacute;n, simplificando los tr&aacute;mites para construir y comprar, y eliminando el control de los arriendos.</p>     <p><font size="3"><b>EL SISTEMA UPAC</b></font></p>     <p>En cuanto a la financiaci&oacute;n, Currie propuso estimular la edificaci&oacute;n de vivienda con un mecanismo financiero que ofreciera al comprador cuotas hipotecarias menores que el arriendo de viviendas comparables. Para ello dise&ntilde;&oacute; el sistema UPAC .</p>     <p>Para ilustrar su funcionamiento es necesario tener como punto de referencia el esquema de un cr&eacute;dito tradicional, el de cuota fija, donde el principal se paga en cuotas iguales en pesos, calculadas con una f&oacute;rmula financiera sencilla que incluye el plazo y la tasa de inter&eacute;s. En este esquema el saldo de la deuda cae linealmente durante la duraci&oacute;n del cr&eacute;dito. Desde el punto de vista macroecon&oacute;mico es importante se&ntilde;alar que el valor de las cuotas en pesos decrece como proporci&oacute;n del ingreso familiar a lo largo del tiempo, porque las cuotas permanecen fijas mientras que, en promedio, el ingreso de la poblaci&oacute;n aumenta con la inflaci&oacute;n o el crecimiento nominal del PIB. Al inicio la amortizaci&oacute;n es muy onerosa y al final f&aacute;cil de pagar, lo cual disuade a muchas familias de comprar vivienda.</p>     <p>En contraste, un cr&eacute;dito indexado lleva la contabilidad en unidades diferentes al peso<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. En el sistema dise&ntilde;ado por Currie, las unidades se llamaban UPAC; hoy se denominan UVR pero el principio es el mismo. UPAC o UVR es un &iacute;ndice vinculado a la inflaci&oacute;n, es decir, cambia en el mismo porcentaje que el &iacute;ndice de precios. Las cuotas mensuales de amortizaci&oacute;n se calculan como en un cr&eacute;dito de cuota fija tradicional, pero no en pesos sino en UVR; de esta manera, las cuotas son fijas en unidades UVR pero no en pesos. Al momento de pagar una cuota mensual, se toma el valor de la cuota fija en UVR y se traduce a pesos, a la cotizaci&oacute;n vigente; as&iacute;, la inflaci&oacute;n es la que causa el aumento de las cuotas en pesos.</p>     <p>A diferencia de lo que ocurre en el esquema de cuota fija en pesos, en el sistema indexado las cuotas mensuales en pesos tienden a permanecer constantes como proporci&oacute;n del ingreso familiar, ya que las cuotas y el ingreso de la poblaci&oacute;n aumentan, en promedio, al ritmo de la inflaci&oacute;n. Sin embargo, un malentendido usual es que el saldo de la deuda en t&eacute;rminos nominales crece con el tiempo en vez de disminuir. Esto es cierto para el saldo en pesos, pero solo por un per&iacute;odo inicial ya que el saldo en UVR siempre decrece hasta llegar a 0 al final del plazo pactado.</p>     <p>Como instrumento macroecon&oacute;mico, el sistema indexado tiene una ventaja. La clave es que, para el mismo principal y la misma tasa interna de retorno, las cuotas del esquema indexado comienzan en un nivel mucho menor que en el de cuota fija, lo cual facilita que un mayor n&uacute;mero de familias pueda adquirir vivienda. En consecuencia, el resultado puede ser un notorio impacto de ampliaci&oacute;n del mercado y de la actividad edificadora.</p>     <p><font size="3"><b>UNA APLICACI&Oacute;N</b></font></p>     <p>La siguiente es una ilustraci&oacute;n de c&oacute;mo se puede usar la estrategia del sector l&iacute;der para compensar o neutralizar el efecto de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas contraccionistas encaminadas a bajar la inflaci&oacute;n. En Currie y Montenegro (1984) se propuso dicha estrategia para compensar el efecto negativo de una pol&iacute;tica monetaria restrictiva sobre el crecimiento. El modelo parte de la ecuaci&oacute;n cuantitativa:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="for1"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for1.jpg"></p>     <p>donde <i>P </i>es el nivel de precios, <i>Y </i>el producto real, <i>M </i>el dinero y <i>V </i>la velocidad de circulaci&oacute;n. Un cambio &Delta;<i>Y </i>puede originarse en cambios provenientes de la tendencia existente o efecto de autoperpetuaci&oacute;n del crecimiento (efecto young) &Delta;<i>Y<sub>T</sub></i> del efecto negativo de la pol&iacute;tica restrictiva &Delta;<i>Y<sub>X</sub></i>, y del efecto positivo atribuible al sector l&iacute;der o compensador &Delta;<i>Y<sub>C</sub></i>:</p>     <p align="center"><a name="for2"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for2.jpg"></p>     <p>El efecto de la pol&iacute;tica restrictiva &Delta;<i>Y<sub>X</sub> </i>puede visualizarse a partir de la <a href="#for1">ecuaci&oacute;n (1)</a>, que con la adici&oacute;n de diferencias queda as&iacute;:</p>     <p align="center"><a name="for3"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for3.jpg"></p>     <p>Despejando &Delta;<i>Y<sub>X</sub></i> y dividiendo ambos lados por <i>Y = MV/P </i>obtenemos:</p>     <p align="center"><a name="for3"></a><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for3.jpg"></p>     <p>La expresi&oacute;n se simplifica suponiendo velocidad constante:</p>     <p align="center"><a name="for5"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for5.jpg"></a></p>     <p>La <a href="#for5">ecuaci&oacute;n (5)</a> dice que el crecimiento del PIB depende de la diferencia entre el crecimiento del dinero y el crecimiento de los precios (inflaci&oacute;n), defactada por los precios. Supongamos que el pa&iacute;s tiene una historia de inflaci&oacute;n positiva, que se ha vuelto inercial y se resiste a cambiar de curso. En un momento dado la autoridad monetaria inicia una pol&iacute;tica de reducci&oacute;n del aumento porcentual del dinero, esto es, de &Delta;<i>M/M</i>. A partir de ese momento, y debido a la inercia inflacionaria, se presenta un rezago entre el comportamiento de los precios y el del dinero. Si bien el crecimiento del dinero empieza a caer, el de los precios tiende a seguir a la misma tasa por un tiempo. La <a href="#for5">ecuaci&oacute;n (5)</a> indica que mientras los precios sigan creciendo a una tasa superior a la del dinero, habr&aacute; un crecimiento negativo del producto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta situaci&oacute;n persistir&aacute;  hasta que los agentes modifiquen su conducta y se quiebren las expectativas inflacionarias. De all&iacute; en adelante tiende a cerrarse la brecha entre inflaci&oacute;n y dinero, y a disminuir el efecto negativo sobre el producto. En la <a href="#for2">ecuaci&oacute;n (2)</a> vemos que la participaci&oacute;n del sector l&iacute;der se puede utilizar para compensar este efecto negativo de la pol&iacute;tica restrictiva, participaci&oacute;n que se puede cuantificar despejando &Delta;<i>Y<sub>C</sub></i>:</p>     <p align="center"><a name="for6"><img src="img/revistas/rei/v14n27/v14n27a04for6.jpg"></a></p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Para Currie, el crecimiento econ&oacute;mico no es lo mismo que desarrollo sino una condici&oacute;n necesaria para el desarrollo. El crecimiento se origina en la frustraci&oacute;n que sienten las personas al ser expuestas a comparaciones sociales y desear lo que otros tienen en t&eacute;rminos de consumo, poder y prestigio. Estos deseos son insaciables ya que, apenas satisfechos, la interacci&oacute;n social tienta al individuo con nuevos productos y situaciones que generan una nueva serie de deseos. Esto se traduce en un deseo permanente de un ingreso mayor, el cual impulsa a los individuos a buscar formas de obtenerlo con m&aacute;s trabajo, aumentos de producci&oacute;n, menores costos, nuevos mercados, innovaciones, etc. En palabras de Currie, "una vez comienza, el crecimiento tiende a mantenerse a la tasa que existe, pero &#91;...&#93; eventos externos y pol&iacute;ticas pueden acelerar o frenar dicha tasa" (1997, 417). Y resumi&oacute; as&iacute; su tesis:</p> <ol>Desde el punto de vista del bienestar, la <i>tasa de crecimiento </i>en producci&oacute;n per c&aacute;pita es m&aacute;s importante que su <i>nivel</i>, excepto donde hay necesidades f&iacute;sicas. Ya que el deseo por un mayor ingreso se deriva principalmente de sentimientos psicol&oacute;gicos de privaci&oacute;n, el elemento importante es el de progreso - de estar mejor el a&ntilde;o entrante, de recibir ascensos, de sentir mayor seguridad. Por tanto, cuanto m&aacute;s alta la tasa de crecimiento global y cuanto m&aacute;s bajo el crecimiento de la poblaci&oacute;n, m&aacute;s cabalmente el crecimiento servir&aacute; las necesidades de la comunidad. M&aacute;s a&uacute;n, altas tasas de crecimiento econ&oacute;mico y bajas tasas de crecimiento poblacional permiten que m&aacute;s del aumento de la producci&oacute;n sea distribuido por medio de transferencias sin perjudicar las fuerzas del mercado, y resultan en menos externalidades negativas que neutralizan los beneficios del crecimiento (1997, 423).    </ol> <hr>      <p><font size="3"><b>PIE DE P&Aacute;GINA</b></font></p>       <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>En Montenegro (2003) se ilustran las ideas de Currie sobre la movilidad laboral.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Sobre el tema de las econom&iacute;as de escala, ver tambi&eacute;n Currie (1993).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Sobre los fundamentos del sector l&iacute;der, ver Currie (1974 y 1982b).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Para m&aacute;s detalles, ver Montenegro (1983 y 2009).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <hr>      <p><font size="3"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. Baumol, W. "Entrepreneurship: Productive, unproductive and destructive", <i>Journal of Political Economy</i>, 98, 5, 1990, pp. 893-921.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996201200020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Currie,  L. "The   leading   sector   model   of   growth   in   developing countries", <i>Journal of Economic Studies </i>2, 1, 1974.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996201200020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><P>3. Currie, L. "Allyn  young  and  the  development  of  growth  theory" <i>Journal of Economic Studies</i>, 8, 1, 1981, pp. 52-62. "Allyn Young  y el  desarrollo  de  la  teor&iacute;a  del  crecimiento", <i>Planeaci&oacute;n y Desarrollo</i>, DNP, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996201200020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Currie, L. "Wants, needs, well-being and economic growth", <i>Journal of Economic Studies</i>, 2, 1, 1975, pp. 47-59. "Los deseos, las necesidades, el bienestar y el crecimiento econ&oacute;mico", <i>Pol&iacute;ticas de crecimiento y desarrollo</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996201200020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>5. Currie, L. "El  desarrollo:  algunos  conceptos  b&aacute;sicos  y  sus  interrelaciones", <i>Pol&iacute;ticas de crecimiento y desarrollo</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1982a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996201200020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Currie, L. <i>La pol&iacute;tica urbana en un marco macroecon&oacute;mico</i>, Banco Central Hipotecario y Ram&iacute;rez Antares Editores, 1982b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-5996201200020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Currie, L. <i>The role of economic advisers in developing countries</i>, Westport, Conn., Greenwood Press, 1981. <i>Evaluaci&oacute;n de la asesor&iacute;a econ&oacute;mica a los pa&iacute;ses en desarrollo</i>, Bogot&aacute;, Cerec, Fescol, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-5996201200020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Currie, L. "Productividad, crecimiento  econ&oacute;mico  y  distribuci&oacute;n: relaciones conceptuales", <i>Desarrollo y Sociedad </i>23, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-5996201200020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Currie, L. "La  teor&iacute;a  del  crecimiento", <i>Cuadernos de Econom&iacute;a </i>13, 18-19, 1993, pp. 377-392.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996201200020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>10. Currie, L. "Implications of an endogenous theory of growth in Allyn Young's macroeconomic concept of increasing returns", <i>History of Political Economy</i>, 29, 3, 1997, pp. 413-444.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996201200020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Currie, L. y &Aacute;. Montenegro. <i>Crecimiento con estabilidad: un modelo</i>, Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Sim&oacute;n Bol&iacute;var, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996201200020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Knight, F. "The ethics of competition", <i>Quarterly Journal of Economics </i>37, 1923, pp. 579-624. "La &eacute;tica de la competencia", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional </i>7, pp. 133-164, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996201200020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Montenegro, &Aacute;. "Qu&eacute; es un pr&eacute;stamo en UPAC", <i>Desarrollo y Sociedad</i>, Cuaderno 6, CEDE, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996201200020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Montenegro, &Aacute;. "Constitutional design and economic performance", <i>Constitutional Political Economy</i>, 6, 2, 1995, pp. 161-169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996201200020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>15. Montenegro, &Aacute;. "Labor mobility, job preferences, and income distribution", <i>Labour </i>17, 1, 2003, pp. 93-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996201200020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16.&nbsp;Montenegro, &Aacute;. "Hipotecas subprime en Colombia y Estados unidos", <i>Econom&iacute;a Colombiana </i>326, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996201200020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Okun, A. <i>The political economy of prosperity</i>, Norton and Company, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-5996201200020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Sandilands, R. <i>The life and political economy of Lauchlin Currie</i>, Durham, N. C., Duke University Press, 1990. <i>Vida y pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Lauchlin Currie</i>, Bogot&aacute;, Legis, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-5996201200020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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