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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Hirschman was a great social scientist who was committed to justice and democracy. This paper, a small homage in his memory, analyizes his most important book, The Strategy of Economic Development, and his reflections about late industrialization, inflation, balance of payment deficits, the linkage hypothesis, and relations between development theory and economic theory.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>HIRSCHMAN: UN GRAN  CIENT&Iacute;FICO SOCIAL</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>HIRSCHMAN: A GREAT SOCIAL SCIENTIST</b></font></p>     <p align="center"><I>Luis Armando Blanco</I><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup>Doctor en Ciencias Sociales del Colegio de M&eacute;xico, profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia, &#91;<a href="mailto:lblanco@dapd.gov.co">lblanco@dapd.gov.co</a>&#93;.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 17 de febrero de 2013, fecha de modificaci&oacute;n: 11 de marzo de 2013, fecha de aceptaci&oacute;n: 24 de abril de 2013. </p> <hr>     <p><b><font size="3">RESUMEN</font></b></p>     <p>Albert Hirschman fue un gran cient&iacute;fico social comprometido con la justicia y la democracia. Este art&iacute;culo, un peque&ntilde;o homenaje en su memoria, analiza su libro principal, <I>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico</I>, y sus reflexiones sobre la industrializaci&oacute;n tard&iacute;a, la inflaci&oacute;n, el d&eacute;ficit de balanza de pagos, la hip&oacute;tesis de los eslabonamientos y la relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a del desarrollo y la teor&iacute;a econ&oacute;mica. </p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: desarrollo econ&oacute;mico, balanza de pagos, industrializaci&oacute;n; JEL: B22, O19, O43&#93;</p> <hr>     <p><b><font size="3">ABSTRACT</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hirschman was a great social scientist who was committed to justice and democracy. This paper, a small homage in his memory, analyizes  his most important book, <I>The Strategy of Economic Development</I>, and his reflections about late industrialization, inflation, balance of payment deficits, the linkage hypothesis, and relations between development theory and economic  theory. </p>     <p>&#91;<b>Keywords</b>: economic growth, balance of payments, industrialization; JEL: B22, O19, O43&#93; </p> <hr>      <p>Aunque el objetivo de este art&iacute;culo es comentar el texto de Albert Hirschman, <I>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico</I>, es necesario hacer referencia a un escrito posterior, "Confesi&oacute;n de un disidente: revisi&oacute;n de la estrategia del desarrollo econ&oacute;mico", que llamaremos Hirschman II, donde comenta en forma autocr&iacute;tica su conocida obra. Adem&aacute;s, se destacan dos temas ligados a <I>La estrategia</I>: sus reflexiones sobre la industrializaci&oacute;n tard&iacute;a y la crisis de la teor&iacute;a cl&aacute;sica del desarrollo. </p>      <p>La conmemoraci&oacute;n de m&aacute;s de medio siglo de publicaci&oacute;n de <I>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico</I> es oportuna para celebrar la contribuci&oacute;n de este gran pensador as&iacute; como su vigencia. La obra de Hirschman sobresale no solo por sus aportes al an&aacute;lisis del desarrollo econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n por su inclinaci&oacute;n a "traspasar" las fronteras de la econom&iacute;a, hacia otras ciencias sociales, para utilizar el t&iacute;tulo de uno de sus ensayos.</p>     <p>M&aacute;s que economista del desarrollo, Hirschman fue un cient&iacute;fico social que, adem&aacute;s de tener un profundo sentido cr&iacute;tico, recurri&oacute; siempre a la dial&eacute;ctica para entender la realidad. Igual que la mayor&iacute;a de los viejos te&oacute;ricos del desarrollo intent&oacute; construir una teor&iacute;a para la acci&oacute;n, para transformar el mundo del subdesarrollo con estrategias y pol&iacute;ticas. Siempre busc&oacute; un tercer camino entre opciones te&oacute;ricas, de las que rescataba algunos aspectos sin adoptar su punto de vista; en los matices encontraba explicaciones originales y daba origen a nuevas categor&iacute;as de an&aacute;lisis. Y era muy autocr&iacute;tico. </p>     <p>Hay tres aspectos que cabe destacar antes de exponer los aspectos centrales de su obra: la congruencia entre su vida y una obra dedicada a la equidad y la democracia, el hecho de que su b&uacute;squeda abierta y sutil no diera lugar a una <I>escuela</I> o sistema basado en su pensamiento y, por &uacute;ltimo, que siempre busc&oacute; una posici&oacute;n intermedia entre ortodoxos y heterodoxos, como dice al final de su obra: "El objeto de este libro ha sido agudizar la percepci&oacute;n realista de este tercer camino" (Hirschman, 1961, 208). </p>     <p><B><font size="3">EL PUNTO DE VISTA</font></b></p>      <p>En la formaci&oacute;n de su punto de vista obraron varios sucesos, entre ellos la visita a Colombia en 1952. Entre 1946 y 1950, trabajando en el Plan Marshall, lleg&oacute; a dos conclusiones: que la pol&iacute;tica basada en detener la inflaci&oacute;n y fijar el tipo de cambio era pol&iacute;ticamente ingenua y econ&oacute;micamente contraproducente, y que el remedio basado en la escasez estructural del d&oacute;lar se volvi&oacute; doctrinario y termin&oacute; siendo una imposici&oacute;n a los pa&iacute;ses. En Colombia se rebel&oacute; contra la Misi&oacute;n del Banco Mundial pues pensaba que una de las cosas que menos se necesitaba era un plan sint&eacute;tico basado en estimaciones heroicas con las nuevas t&eacute;cnicas de programaci&oacute;n. En cambio, empez&oacute; a proponer que las racionalidades ocultas, en procesos de crecimiento y de cambio, eran definitivas para luchar contra el s&iacute;ndrome del economista visitante y la fracasoman&iacute;a nativa. En el prefacio afirma que es consciente de que muchas afirmaciones son "hip&oacute;tesis por demostrarse", pues opinaba que al estudiar el desarrollo econ&oacute;mico la falta de hip&oacute;tesis comprobables es m&aacute;s grave que la falta de datos.</p>      <p>Aunque se pronunci&oacute; en varias ocasiones contra la recolecci&oacute;n de datos como fin en s&iacute; mismo, tambi&eacute;n critic&oacute; el defecto opuesto: "la tendencia a la <I>teorizaci&oacute;n compulsiva e insensata</I>"<I>.</I> En su an&aacute;lisis sobre la teorizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la sociedad latinoamericanas encontr&oacute; que hab&iacute;a sido afectada por un estilo cognitivo infortunado.</p>     <p>A ese respecto se&ntilde;al&oacute;: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>Los pa&iacute;ses del tercer mundo han pasado a ser un campo abierto para los constructores de modelos &#91;&hellip;&#93; Pronto presenciamos un verdadero diluvio de paradigmas y modelos, que iban desde el c&iacute;rculo vicioso de la pobreza, las trampas de la inestabilidad &#91;&hellip;&#93; hasta la personalidad tradicional o la personalidad no orientada a la realizaci&oacute;n (1970, 331). </p> </blockquote>     <p>Ante esa b&uacute;squeda compulsiva sugiri&oacute; no encerrar el futuro en una camisa de fuerza y ser m&aacute;s tolerantes con lo inesperado. Hirschman sab&iacute;a que sin modelos, tipos ideales y abstracciones ni siquiera podemos empezar a pensar, pero quer&iacute;a advertir contra paradigmas que pretenden dar una respuesta terminante sobre el car&aacute;cter deseable o indeseable de las consecuencias sociales y pol&iacute;ticas de un acontecimiento o proceso. No le interesaba c&oacute;mo se determina la pol&iacute;tica de "buen gobierno", el concepto que se usa para referirse a la calidad de las decisiones p&uacute;blicas. La cuesti&oacute;n importante era entender de qu&eacute; dependen y c&oacute;mo aumenta la capacidad para hacer cambios o reformas dentro de la estructura dada. </p>     <blockquote>     <p>Nuestro postulado b&aacute;sico es que, dentro de ciertos l&iacute;mites bastantes amplios, los defectos de la estructura pol&iacute;tica no constituyen impedimentos absolutos al progreso &#91;&hellip;&#93; Es posible que la forma de resolver esos problemas adquiera en determinadas condiciones aspectos bastantes extra&ntilde;os. Las condiciones y actitudes que se consideran en general hostiles a la transformaci&oacute;n tienen una dimensi&oacute;n positiva oculta, que inesperadamente puede favorecer el progreso (1975, 8).</p></blockquote>      <p>As&iacute;, los efectos de las pol&iacute;ticas dependen, por una parte, de las caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas y estructurales de los problemas y, por otra, del ambiente socioecon&oacute;mico y pol&iacute;tico, as&iacute; como de si los problemas son apremiantes o seleccionados. El Estado determina y persigue sus propios intereses, tambi&eacute;n reacciona a las presiones.</p>      <p>Aunque al comienzo present&oacute; sus ideas sobre las racionalidades ocultas en el proceso de desarrollo, las imperfecciones en la toma de decisiones y los eslabonamientos como aspectos caracter&iacute;sticos de los pa&iacute;ses subdesarrollados, dando por sentado que en los pa&iacute;ses avanzados reg&iacute;a la l&oacute;gica de los mercados eficientes, en Hirschman II admiti&oacute; que las investigaciones posteriores en ciencias sociales lo convencieron de que este punto de vista ten&iacute;a un alcance mayor y que era igualmente apropiado para los pa&iacute;ses desarrollados. </p>      <p><B><font size="3">EL CONTENIDO DE <I>LA ESTRATEGIA DEL DESARROLLO</I></font></b></p>     <p><B><font size="3">LA DINÁMICA DEL PROCESO DE DESARROLLO</font></B></p>      <p><I>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico</I> fue escrita en los dos a&ntilde;os posteriores a su estad&iacute;a en Colombia, como profesor visitante de la Universidad de Yale. Apareci&oacute; en 1958, publicada por esa universidad, y en 1961 se hizo la primera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol, por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica de M&eacute;xico. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el inicio defendi&oacute; la tesis, novedosa en esa &eacute;poca, de que el desarrollo econ&oacute;mico no es frenado por la escasez de factores sino por las imperfecciones en la toma de decisiones. Los pa&iacute;ses no aprovechan su potencial debido a que, por razones ligadas a su "imagen del cambio", les es dif&iacute;cil tomar el n&uacute;mero de decisiones adecuadas y con suficiente rapidez. As&iacute;, la tensi&oacute;n del desarrollo no obedece tanto a la pugna entre costos y beneficios sino entre la meta y la ignorancia; la determinaci&oacute;n no es suficiente; es necesaria una visi&oacute;n de lo que se necesita y esta solo se puede adquirir en el proceso.</p>     <p>A este respecto se&ntilde;al&oacute;: "estos recursos no son tan escasos ni tan dif&iacute;ciles de conseguir, desde luego a condici&oacute;n de que el propio desarrollo empiece a manifestarse primero" (1961, 16). Por tanto, la planeaci&oacute;n del desarrollo consiste en ir implantando sistem&aacute;ticamente una serie de proyectos que aceleren el paso.</p>     <p>En la b&uacute;squeda de las racionalidades ocultas para explicar el comportamiento socioecon&oacute;mico y encontrar pautas de acci&oacute;n, los principales descubrimientos que dieron origen a <I>La estrategia </I>fueron: los cuellos de botella y otros resultados del desarrollo desequilibrado, los procesos industriales intensivos en capital, y las presiones de la inflaci&oacute;n y de la balanza de pagos en la toma de decisiones.</p>     <p>Para Hirschman, el problema del subdesarrollo reside en la inmovilidad de los factores productivos y no tanto en la escasez de capital. El objetivo es entonces movilizar la econom&iacute;a mediante una estrategia de desarrollo desequilibrado sustentada en sectores con alta capacidad de eslabonamientos que generen presiones e induzcan el surgimiento de otros sectores. El multiplicador de la inversi&oacute;n es una especie de multiplicador del sector l&iacute;der, es decir, se basa en la idea de que la inversi&oacute;n, como sostuvo Domar, no solo genera ingreso sino tambi&eacute;n capacidad productiva.</p>     <p>Con la formulaci&oacute;n general de que "el desarrollo no depende tanto de saber encontrar las combinaciones &oacute;ptimas de recursos y factores de producci&oacute;n dados como de conseguir &#91;...&#93; aquellos recursos y capacidades que se encuentran ocultos, diseminados o mal utilizados" (ib&iacute;d., 17) busc&oacute; mecanismos de presi&oacute;n y estrategias aceleradoras para llegar a un principio general que uniera la idea de eslabonamientos, que hab&iacute;a insinuado en una conferencia de 1954 en Massachussets, con la estrategia desequilibrada de inversi&oacute;n.</p>     <p>En el contexto de esa controversia, la originalidad de su obra consisti&oacute; en subrayar que los supuestos impl&iacute;citos en el "desarrollo equilibrado" eran irrealistas porque supon&iacute;an la capacidad de los pa&iacute;ses en desarrollo para poner en marcha pol&iacute;ticas que estaban m&aacute;s all&aacute; de sus posibilidades. Como alternativa, propuso una visi&oacute;n del proceso del desarrollo como secuencia de <I>desequilibrios. </I>Esto implica que las soluciones al problema de la industrializaci&oacute;n son <I>secuenciales </I>m&aacute;s que <I>simult&aacute;neas</I>. </p>     <p>En esa visi&oacute;n, un proceso de desarrollo es m&aacute;s eficiente cuando genera una <I>secuencia de desequilibrios </I>que inducen inversiones o genera presiones para corregirlos, pues as&iacute; se abren nuevas opciones de progreso. Esta secuencia din&aacute;mica, m&aacute;s que el equilibrio de la inversi&oacute;n o la demanda, es lo que hace autosostenido el desarrollo. Por supuesto, no todos los desequilibrios cumplen igual papel. La paradoja consiste en que los desequilibrios asociados a la escasez de divisas o de recursos fiscales pueden generar efectos m&aacute;s positivos que cuando hay abundancia de recursos. La raz&oacute;n b&aacute;sica es precisamente que la escasez induce inversiones y respuestas de pol&iacute;tica orientadas a corregir el problema, mientras que las bonanzas pueden llevar a decisiones contraproducentes, como muestran las bonanzas transitorias que han dado lugar a la "enfermedad holandesa".</p>     <p>La realidad de las transformaciones asociadas al crecimiento es que son inducidas por un conjunto inicialmente limitado de iniciativas institucionales y de pol&iacute;tica, que podr&iacute;amos llamar "estrategias de inversi&oacute;n". Una oferta adecuada de recursos humanos, infraestructura p&uacute;blica y estabilidad social son los elementos habilitadores fundamentales de una estrategia de inversi&oacute;n. Estas estrategias desencadenan un per&iacute;odo de crecimiento que permite generar un c&iacute;rculo virtuoso de desarrollo institucional y mayor crecimiento.</p>     <p>La clave del &eacute;xito de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos fue una estrategia coherente para aumentar la rentabilidad de la inversi&oacute;n privada a trav&eacute;s de una serie de pol&iacute;ticas: subsidios, incentivos tributarios, inversi&oacute;n p&uacute;blica en infraestructura y educaci&oacute;n, cr&eacute;ditos de fomento y coordinaci&oacute;n activa de planes de inversi&oacute;n. Las pol&iacute;ticas comerciales que estimularon las exportaciones formaron parte de este conjunto de incentivos, pero la meta principal era la inversi&oacute;n y su fomento. Incluso en China, la estrategia de doble v&iacute;a implica inversi&oacute;n agresiva y reformas econ&oacute;micas graduales, como flexibilizaci&oacute;n del sistema agr&iacute;cola y creaci&oacute;n de empresas en &aacute;reas locales.</p>     <p>Hirschman se destac&oacute; entre los simpatizantes de la estrategia de sustituci&oacute;n de importaciones en Am&eacute;rica Latina, pero advirti&oacute; que las medidas proteccionistas deb&iacute;an ser transitorias y reducirse con el tiempo; adem&aacute;s, que solo se deb&iacute;an proteger ciertas industrias seleccionadas. Esta recomendaci&oacute;n formaba parte de su convicci&oacute;n de que un proceso de desarrollo exitoso siempre era desequilibrado, de modo que era necesario que algunas industrias crecieran m&aacute;s r&aacute;pido que otras durante alg&uacute;n tiempo. En esencia, las advertencias y recomendaciones se&ntilde;aladas concordaban con la hip&oacute;tesis de la industria incipiente, que indica que la sustituci&oacute;n de importaciones puede salir adelante si se seleccionan las industrias con costos potencialmente menores en comparaci&oacute;n con las industrias pioneras ya establecidas. Seg&uacute;n Edwards, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>A pesar de su atractivo, la aplicaci&oacute;n de la estrategia de desarrollo y del modelo proteccionista recomendado por Hirschman, requer&iacute;a virtuosismo pol&iacute;tica  y un conocimiento detallado y preciso de la econom&iacute;a. A decir verdad, requer&iacute;ael tipo de conocimiento que ning&uacute;n funcionario del Estado pod&iacute;a tener o adquirir. Tal como afirm&oacute; el profesor de Columbia, Carlos D&iacute;az Alejandro, el problema del enfoque de las relaciones inter industriales de Hirschmanes que sus implicaciones en materia de pol&iacute;ticas eran demasiado complejas y pod&iacute;an volverse "peligrosas en las manos ineptas de simpatizantes mediocres" (Edwards, 2009, 74). </p></blockquote>      <p>Sin desconocer ese problema, la verdad es que para explicar el mediocre desempe&ntilde;o de la industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones en Am&eacute;rica Latina en comparaci&oacute;n con el de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y las naciones n&oacute;rdicas, donde la selecci&oacute;n realizada por los funcionarios del Estado tuvo resultados sorprendentes, es conveniente ir m&aacute;s all&aacute; de la capacidad de los t&eacute;cnicos. En la regi&oacute;n la protecci&oacute;n no fue selectiva sino general y masiva, es decir, viol&oacute; todas las recomendaciones, por la captura del Estado que lograron poderosos monopolios manufactureros. </p>      <p><B><font size="3">Una teor&iacute;a de La inversi&oacute;n</font></b></p>     <p>Hay, sin embargo, una escasez b&aacute;sica: la "capacidad para invertir", que entra&ntilde;a la capacidad para percibir oportunidades de inversi&oacute;n. Infortunadamente &ndash;anota Hirschman&ndash; el conocimiento del hecho de que las inversiones de un periodo suelen ser la principal fuerza motriz de la inversi&oacute;n adicional en periodos posteriores no ha sido transferido totalmente de la teor&iacute;a de la producci&oacute;n a la teor&iacute;a del crecimiento. La inversi&oacute;n cumple varias funciones: componente de la demanda efectiva de hoy y creadora de potencial de producci&oacute;n, su tercer papel es el de marcar la pauta para inversiones adicionales, al que llama "efecto complementariedad", el mecanismo esencial para el proceso de desarrollo con el que se puede romper el c&iacute;rculo vicioso de la pobreza.</p>      <p>El efecto complementariedad de la inversi&oacute;n es el mecanismo esencial para canalizar nuevas energ&iacute;as hacia el desarrollo econ&oacute;mico. Por tanto, uno de los objetivos principales de la pol&iacute;tica de desarrollo debe ser la de inducir la operaci&oacute;n m&aacute;xima de este efecto: </p>     <blockquote>     <p>Ahora ya est&aacute; claro que no se propone un modelo r&iacute;gido de desarrollo econ&oacute;mico &#91;...&#93; Hemos identificado una fuerza que por s&iacute; sola podr&iacute;a producir un crecimiento constante: la capacidad para invertir. Sin embargo, de hecho, el desarrollo econ&oacute;mico puede ser mucho m&aacute;s r&aacute;pido o mucho menos satisfactorio de lo que indicar&iacute;a este factor b&aacute;sico en virtud de la presencia deotras fuerzas din&aacute;micas positivas y negativas. Entonces, nuestra tarea m&aacute;s importante es comprender c&oacute;mo se pueden activar o frenar, respectivamente, estas fuerzas (1961, 57). </p></blockquote>     <p>En consecuencia, lo que requiere la pol&iacute;tica de desarrollo son criterios para seleccionar y elegir las inversiones que elevan la capacidad para tomar decisiones. La selecci&oacute;n debe ser entre alternativas de sustituci&oacute;n o alternativas de postergaci&oacute;n; en este &uacute;ltimo caso la alternativa depende de la presi&oacute;n (ab o ba), el criterio determinante no es la productividad comparada de los proyectos sino la "secuencia" o cadena. </p>     <p>Cuando los incentivos son deficientes &ndash;advierte Hirschman&ndash; parece m&aacute;s seguro depender del desarrollo por escasez que del desarrollo por exceso de capacidad. Si di&eacute;semos a un pa&iacute;s en desarrollo una red vial de primera, hidroel&eacute;ctricas y otras maravillas, no estar&iacute;amos seguros de que la actividad industrial y agr&iacute;cola surja autom&aacute;ticamente, es menos arriesgado y costoso dejar que se establezcan primero las actividades directamente productivas (ADP); luego las presiones determinan los gastos apropiados. Con base en esta distinci&oacute;n critic&oacute; la exagerada importancia que a veces se daba a la inversi&oacute;n en infraestructura. Para &eacute;l, la industria manufacturera deb&iacute;a adelantarse, sin una expansi&oacute;n simult&aacute;nea de la energ&iacute;a o el transporte, pero de ning&uacute;n modo a expensas de estos sectores.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algo que llama la atenci&oacute;n en las experiencias recientes de industrializaci&oacute;n tard&iacute;a exitosa es la inversi&oacute;n en proyectos de infraestructura por parte del Estado con notable participaci&oacute;n del capital privado, especialmente extranjero. En la mayor&iacute;a de los estudios sobre Asia hay consenso en que estas inversiones, junto con la educaci&oacute;n p&uacute;blica de alta calidad, han sido claves en el &eacute;xito del proceso de desarrollo econ&oacute;mico. Se podr&iacute;a decir que hubo una secuencia de ida y vuelta entre infraestructura y ADP. La importancia de esa inversi&oacute;n en infraestructura parece radicar no solo en su efecto sobre el crecimiento sino tambi&eacute;n en los resultados de empleo, productividad, competitividad y equidad.</p>      <p>Esas experiencias llevan inevitablemente a la percepci&oacute;n de que en el desarrollo influye en gran medida el tipo de proyectos. Es posible mostrar que algunos proyectos y tecnolog&iacute;as son especialmente apropiados para inducir ciertos tipos de aprendizaje, cambios de actitudes y reformas institucionales. Cada proyecto surge enpresencia de dos conjuntos de posibilidades total o parcialmente compensatorias: un conjunto de amenazas posibles e insospechadas para su rentabilidad y existencia misma, y un conjunto de acciones correctivas que pueden tomarse cuando la amenaza se convierte en realidad. Los proyectos no se deben valorar en funci&oacute;n de su contribuci&oacute;n estricta al producto sino de su contribuci&oacute;n como mecanismo de inducci&oacute;n, no se deben valorar solo por su importancia sino tambi&eacute;n por su fuerza.</p>     <p>Cabe se&ntilde;alar que en los tiempos actuales, caracterizados por una econom&iacute;a mundial globalizada y competitiva, la inversi&oacute;n en infraestructura no solo se debe pensar en relaci&oacute;n con las actividades directamente productivas dentro de la naci&oacute;n sino teniendo en cuenta nuevas variables, como la inversi&oacute;n extranjera directa, la instalaci&oacute;n de empresas de talla mundial, la din&aacute;mica de los servicios, el desarrollo de <I>clusters</I> o distritos industriales y el fomento de regiones como motores de desarrollo econ&oacute;mico. </p>     <p>La infraestructura moderna comprende un conjunto de ramas, como el transporte, la conexi&oacute;n f&iacute;sica entre regiones y naciones, la movilidad de mercanc&iacute;as y personas, la log&iacute;stica y las comunicaciones, y diferentes modalidades de servicios sin las cuales no es posible el funcionamiento eficiente y din&aacute;mico de una econom&iacute;a. De ah&iacute; que el modelo de crecimiento expuesto por Robert Barro muestre que la inversi&oacute;n en construcci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n de infraestructura es uno de los determinantes b&aacute;sicos del crecimiento a largo plazo, junto a la acumulaci&oacute;n de capital y la productividad total de los factores.</p>     <p>En Hirschman II, en cambio, la reflexi&oacute;n gira en torno a una pregunta esencial: &iquest;es cierto que el proceso de desarrollo desequilibrado nunca implica un retroceso para ning&uacute;n agente econ&oacute;mico? Aqu&iacute; hay lugar a la autocr&iacute;tica, que lo lleva a replantear el enfoque general: "No hab&iacute;a notado que mi camino de crecimiento desequilibrado ten&iacute;a implicaciones antag&oacute;nicas, de haberlo hecho habr&iacute;a podido investigarlas consecuencias pol&iacute;ticas y los requisitos del proceso &#91;&hellip;&#93; De hecho, deseo argumentar ahora que el proceso del desarrollo desequilibrado antag&oacute;nico se podr&iacute;a llamar 'navegar contra el viento' y es mucho m&aacute;s com&uacute;n de lo que se podr&iacute;a pensar" (1984, 32). Debido a que al buscar unos objetivos se descuidan otros que despu&eacute;s llaman la atenci&oacute;n p&uacute;blica.</p>      <p>Al percibir que el proceso de desarrollo desequilibrado implica un desarrollo antag&oacute;nico, la estrategia econ&oacute;mica no es suficiente para resolver la cuesti&oacute;n; es imprescindible recurrir a la soluci&oacute;n pol&iacute;tica: la evoluci&oacute;n de un sistema democr&aacute;tico de gobierno-oposici&oacute;n. La evoluci&oacute;n del sistema se puede consolidar cuando despu&eacute;s de unas cuantas alternaciones de los partidos, los diferentes grupos llegan a percatarse de que al final todos salen ganando. Al integrar la estrategia de desarrollo con la soluci&oacute;n democr&aacute;tica cobra brillo una de sus afirmaciones: las fuerzas ajenas al mercado no son menos autom&aacute;ticas que las de mercado. </p>      <p><B><font size="3">SIGNIFICADO DE LOS ENLACES HACIA ADELANTE Y HACIA ATRÁS</font></B></p>     <p>El concepto de Hirschman de m&aacute;s influencia en el an&aacute;lisis econ&oacute;mico es el de "encadenamientos", hacia adelante y hacia atr&aacute;s. Este concepto hace &eacute;nfasis en las <I>complementariedades </I>del proceso de desarrollo, en contraste con el &eacute;nfasis en la <I>sustituci&oacute;n</I>, en el cual se centr&oacute; gran parte de la microeconom&iacute;a neocl&aacute;sica. </p>      <p>Hirschman defini&oacute; los eslabonamientos como una secuencia caracter&iacute;stica, m&aacute;s o menos imperativa, de decisiones de inversi&oacute;n que ocurren en el proceso de industrializaci&oacute;n y desarrollo econ&oacute;mico. En su forma simple, es un intento por descubrir c&oacute;mo "una cosa conduce a otra". En los eslabonamientos hacia atr&aacute;s la direcci&oacute;n del est&iacute;mulo va del art&iacute;culo terminado a las materias primas o semi procesadas con que se producen maquinarias (del producto al insumo). Los eslabonamientos hacia adelante van en la otra direcci&oacute;n, la existencia de un producto A, un art&iacute;culo de demanda final o insumo de B, act&uacute;a como est&iacute;mulo para establecer la l&iacute;nea C. </p>      <p>Present&oacute; este concepto pensando sobre todo en la industria y la industrializaci&oacute;n, porque cre&iacute;a que all&iacute; se pod&iacute;an concebir eslabonamientos de gran diversidad y profundidad, pero el concepto tendr&iacute;a, como despu&eacute;s reconoci&oacute;, aplicaciones &uacute;tiles a la producci&oacute;n primaria, al consumo y a los enlaces fiscales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>All&iacute; donde algunos vieron problemas, Hirschman vio originalidad y creatividad, y defendi&oacute; el salto de etapas y la invenci&oacute;n de secuencias que ten&iacute;an aspectos "equivocados". Esta actitud lo llev&oacute; a descubrir la din&aacute;mica de los eslabonamientos y a aclamar como haza&ntilde;a dial&eacute;ctica lo que despu&eacute;s se llamar&iacute;a industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones, por la cual en el curso del tiempo un pa&iacute;s adquiere "ventajas comparativas en los art&iacute;culos que importa" (1961, 127).</p>     <p>En Hirschman II dice: "Si se celebrara un concurso de popularidad entre las varias proposiciones que aventur&eacute; en la estrategia, la idea de favorecer las industrias que tuvieran poderosos eslabonamientos hacia atr&aacute;s y hacia adelante recibir&iacute;a, sin duda, el primer premio". Esta idea fue resultado de la batalla contra el desarrollo equilibrado o de "un gran empuj&oacute;n, es decir, que la industrializaci&oacute;n solo pod&iacute;a triunfar si se emprend&iacute;a como un esfuerzo a gran escala, minuciosamente planeado en varios frentes simult&aacute;neos" (1984, 32). En Colombia detect&oacute;, por ejemplo, un proceso de soluciones secuenciales, no simult&aacute;neas, que no eran percibidas con facilidad o se juzgaban ineficientes y dependientes.</p>      <p>El concepto arraig&oacute; y su enfoque se generaliz&oacute;. Tuvimos, en primer lugar el eslabonamiento de consumo, el proceso mediante el cual los ingresos de los productores primarios conducen primero a importar bienes de consumo y despu&eacute;s a remplazarlos por producci&oacute;n nacional, y luego el eslabonamiento fiscal que integra el papel del Estado con el mercado y la sociedad. La idea que cabe resaltar es que distintos encadenamientos pueden tener signos contrarios dependiendo dela base de recursos naturales. As&iacute;, los encadenamientos asociados al consumo son t&iacute;picos de los modelos agroexportadores y los fiscales, de las econom&iacute;as mineras. </p>     <p>El modelo agroexportador puede dar lugar a un desbalance entre la base tributaria y las necesidades de gasto p&uacute;blico, por cuanto los encadenamientos de consumo est&aacute;n limitados por el car&aacute;cter de enclave de los sectores mineros. En opini&oacute;n de Hirschman, la balanza se inclina hacia los modelos agroexportadores. En el caso de los eslabonamientos de consumo se pueden generar presiones inflacionarias, pero simult&aacute;neamente esas presiones incentivan la b&uacute;squeda de soluciones, como una mayor base tributaria. Por el contrario, aunque la abundancia de recursos tributarios propia de las econom&iacute;as mineras facilita las inversiones en infraestructura o servicios sociales, puede provocar una expansi&oacute;n excesiva del gasto p&uacute;blico. La falta de encadenamientos fiscales genera, por tanto, una din&aacute;mica que a la postre puede encontrar su soluci&oacute;n, lo que no sucede cuando hay una combinaci&oacute;n de d&eacute;biles encadenamientos de consumo y abundancia de recursos fiscales. </p>     <p>Aunque los eslabonamientos ayudan a entender c&oacute;mo una cosa conduce a la otra, el otro gran descubrimiento que hizo en Colombia fue c&oacute;mo puede perdurar y funcionar una unidad eficiente. Esto implicaba que cierta tecnolog&iacute;a avanzada, intensiva en capital, podr&iacute;a ser m&aacute;s apropiada en un pa&iacute;s de poca tradici&oacute;n industrial que la tecnolog&iacute;a intensiva en mano de obra y la "maquinaria a prueba de idiotas". Una racionalidad oculta explicaba esta tesis, y era el mayor o menor margen de las normas de desempe&ntilde;o (tolerancia para el mal desempe&ntilde;o): cuando este margen es peque&ntilde;o la tarea de producci&oacute;n debe realizarse a la perfecci&oacute;n (aeroplanos frente a carreteras).</p>     <p>El uso m&aacute;s eficiente del capital en los pa&iacute;ses subdesarrollados no ocurre en industrias intensivas en capital, como en los pa&iacute;ses avanzados, sino en industrias que abren nuevos horizontes de productos para la econom&iacute;a. Por tanto, "lo que parece ser una enigm&aacute;tica preferencia por el uso intensivo del capital en los pa&iacute;ses que cuentan con escasos recursos del mismo, al final de cuentas resulta ser la consecuencia incidental de una forma de ahorrar capital perfectamente razonable". Por otra parte, si el progreso industrial se puede dedicar a producir una gran gama de bienes &uacute;tiles y deseables enteramente nuevos, los artesanos y los peque&ntilde;os negocios "obtienen un descanso" valioso que pueden usar para mejorar la eficiencia de sus operaciones (Hirschman, 1961, 136).</p>     <p>El criterio utilizado hasta ahora ha sido la posibilidad de que un proyecto estimule el desarrollo, pero esa posibilidad debe ir acompa&ntilde;ada de otra: que una empresa, o proyecto, una vez establecido, prospere en el sistema. La competencia, por s&iacute; misma, no lo garantiza. Parad&oacute;jicamente es m&aacute;s probable que se deteriore un camino que no se usa que uno que soporta alta densidad de tr&aacute;fico. Las nociones de "voz y salida" y "tolerancia por el mal desempe&ntilde;o" son microprocesos que inducen a buscar la soluci&oacute;n.</p>     <p>La insistencia en la tolerancia al mal desempe&ntilde;o afect&oacute; el enfoque de los economistas sobre la competencia como elemento todo poderoso para la eficiencia y llev&oacute; a construir una instituci&oacute;n de tipo pol&iacute;tico (no menos autom&aacute;tica que las del mercado): la protesta, la queja, es decir, la voz y la salida (regulaci&oacute;n de los medicamentos, control del servicio de transporte a&eacute;reo y de algunos servicios p&uacute;blicos) donde la poblaci&oacute;n no puede tolerar el mal desempe&ntilde;o.</p>     <p>Centrar el an&aacute;lisis en la econom&iacute;a pol&iacute;tica y en la interacci&oacute;n entre mercados econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos hace necesaria una instituci&oacute;n que equilibre la balanza entre voz y salida: el Estado. Cuando se incurre en errores de pol&iacute;tica econ&oacute;mica debido a que terminan prevaleciendo los incentivos asociados a la "racionalidad pol&iacute;tica" de corto plazo, el papel del Estado ser&iacute;a apoyar un proceso pol&iacute;tico para alcanzar una salida bien informada. De lo contrario se tendr&aacute; una voz atrofiada e interesada solamente en representar los intereses de unos pocos (Hirschman, 1996).</p>     <p>La experiencia muestra que los eslabonamientos son un instrumento de an&aacute;lisis excelente, pero dif&iacute;cil de usar como instrumento de acci&oacute;n: no estamos seguros de acertar, la matriz insumo-producto no es una buena gu&iacute;a t&eacute;cnica y hay problemas de temporalidad. El an&aacute;lisis insumo-producto es sincr&oacute;nico, mientras que los eslabonamientos requieren tiempo para manifestarse. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><font size="3">INFLACIÓN Y BALANZA DE PAGOS</font></B></p>     <p>En el desarrollo habr&aacute; una presi&oacute;n hacia la inflaci&oacute;n, sin importar la habilidad de las autoridades monetarias y fiscales, sobre todo si la respuesta de la oferta es d&eacute;bil o lenta en sectores como los de alimentos o de divisas. Hirschman aventur&oacute; una hip&oacute;tesis que la Cepal luego llam&oacute; enfoque "estructuralista" contra el "monetarista". La idea era apartarse de la tesis de que las presiones de inflaci&oacute;n o balanza de pagos son necesariamente reflejo de una pol&iacute;tica fiscal y monetaria de despilfarro. Como se&ntilde;al&oacute;, algunos de los desequilibrios m&aacute;s importantes que se enfrentan en el proceso de desarrollo son los de balanza de pagos. Las presiones de balanza de pagos son resultado de desproporciones espec&iacute;ficas de insumo-producto que surgen durante el crecimiento y no a causa del desequilibrio entre la inversi&oacute;n necesaria para obtener una tasa de crecimiento dada y el ahorro interno.</p>      <p>Su an&aacute;lisis lo llev&oacute; a proponer una explicaci&oacute;n diferente del exceso de importaciones en los pa&iacute;ses en desarrollo. El r&aacute;pido crecimiento de productos espec&iacute;ficos que provocan d&eacute;ficit comercial depende de la "exportabilidad". Si existe una fuerte exportabilidad, el crecimiento no provocar&aacute; presiones de balanza de pagos e incluso podr&aacute; ir acompa&ntilde;ado de un exceso de exportaciones; en caso contrario, se caracterizar&aacute; por una tendencia recurrente al exceso de importaciones. De ah&iacute; la importancia del capital y del comercio exterior en el crecimiento de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo.</p>     <p>Sin embargo, su esquema conceptual permite ver de nuevo que tales desequilibrios pueden generar nuevos impulsos para el desarrollo. Los desequilibrios creados por la crisis de los a&ntilde;os treinta generaron incentivos para entrar de lleno en la sustituci&oacute;n de importaciones. Y los desequilibrios creados por la tendencia descendente de los precios de las materias primas desde mediados de los a&ntilde;os cincuenta terminaron por inducir una nueva respuesta, que en varios ensayos denomin&oacute; modelo "mixto" de desarrollo, el cual combinaba la sustituci&oacute;n de importaciones, la diversificaci&oacute;n de la base exportadora y la integraci&oacute;n regional.</p>     <p>En la crisis de los a&ntilde;os ochenta los desequilibrios fiscales y financieros dieron lugar a un fuerte desequilibrio de la balanza de pagos y a una alta inflaci&oacute;n inercial que indujeron pol&iacute;ticas de ajuste y estabilizaci&oacute;n. La explicaci&oacute;n de la inflaci&oacute;n no solo es monetaria, pero eso no quiere decir que se puedan relajar las pol&iacute;ticas fiscal y monetaria porque los ajustes reales son lentos y los desequilibrios financieros y monetarios se propagan a mayor velocidad.</p>     <p>La pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica es vital para garantizar la solidez de una econom&iacute;a. En la historia reciente, de pa&iacute;ses desarrollados o emergentes, la buena administraci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal y monetaria ha sido clave para el crecimiento y la estabilidad. En M&eacute;xico, India y Rusia hemos visto d&eacute;ficits fiscales que precipitaron crisis de endeudamiento; en Jap&oacute;n, el sistema bancario se derrumb&oacute; y provoc&oacute; una estanflaci&oacute;n prolongada; en Grecia e Italia la deuda implica unos intereses enormes que amenazan su sostenibilidad (Vietor, 2008). </p>     <p>Existen casos de estancamiento o crisis econ&oacute;mica, como la crisis actual en Estados Unidos y Europa, en los que tiene sentido que el gobierno rescate y reactive la econom&iacute;a con gasto p&uacute;blico financiado monetariamente para sacar a la econom&iacute;a de la trampa de liquidez y la insuficiencia de demanda efectiva, como sostuvo Keynes y hoy reclaman Krugman y Stiglitz. Una financiaci&oacute;n con d&eacute;ficit moderado y alta calidad del gasto puede estimular el consumo y la inversi&oacute;n hasta que el crecimiento se vuelva autosostenido. Pero los d&eacute;ficits no pueden ser indefinidos sin que a la larga debiliten seriamente a los pa&iacute;ses, generando inflaci&oacute;n, elevando las tasas de inter&eacute;s de largo plazo, reduciendo la inversi&oacute;n y elevando la deuda externa. Los d&eacute;ficits fiscales s&iacute; importan y la liquidez puede ayudar a una econom&iacute;a paralizada, pero no es el motor de la prosperidad. </p>      <p><B><font size="3">LA "INDUSTRIALIZACI&Oacute;N TARD&Iacute;A" LATINOAMERICANA</font></b></p>     <p>El concepto de "industrializaci&oacute;n tard&iacute;a" que desarroll&oacute; Gerschenkron intenta captar la idea de que en los pa&iacute;ses donde la industrializaci&oacute;n ocurri&oacute; con rezagos no se repiti&oacute; la forma cl&aacute;sica inglesa, en t&eacute;rminos de tiempo, velocidad, estructura y luchas pol&iacute;ticas.</p>      <p>En su an&aacute;lisis de la industrializaci&oacute;n tard&iacute;a en Europa, Gerschenkron deriv&oacute; algunas caracter&iacute;sticas entre las que se destacan: que el proceso se dio en forma de un salto, es decir, de una discontinuidad hist&oacute;rica; el elevado tama&ntilde;o de las plantas y las empresas y, por ende, la tendencia a acuerdos monopolistas de diferente intensidad; la importancia otorgada a la producci&oacute;n de bienes intermedios y de capital sobre los bienes de consumo; y el papel relevante del Estado cuanto m&aacute;s atrasado fuese el pa&iacute;s (Ocampo, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En su ensayo sobre la sustituci&oacute;n de importaciones en Am&eacute;rica Latina, Hirschman (1971) se&ntilde;al&oacute; que la industrializaci&oacute;n "tard&iacute;a postrera" de Am&eacute;rica Latina no tuvo pr&aacute;cticamente ninguna de esas caracter&iacute;sticas. En particular, que ninguna de las cuatro caracter&iacute;sticas mencionadas fue importante en las primeras etapas de la industrializaci&oacute;n. El proceso fue gradual desde la etapa de desarrollo hacia fuera; comenz&oacute; con plantas relativamente peque&ntilde;as que produc&iacute;an bienes de consumo, con tecnolog&iacute;as importadas y sin gran promoci&oacute;n estatal.</p>     <p>En opini&oacute;n de Hirschman, el proceso fue m&aacute;s secuencial y mostr&oacute; menos rupturas con el pasado; por ello fue menos intensivo en aprendizaje y careci&oacute; por mucho tiempo de la fuerte ideolog&iacute;a industrialista y del peso de la burgues&iacute;a industrial en las estructuras de poder que detect&oacute; Gerschenkron en los pa&iacute;ses europeos (1971, 95). Hirschman asoci&oacute; el proceso de industrializaci&oacute;n latinoamericano a cuatro factores: las dos guerras mundiales, las crisis de balanza de pagos, la creaci&oacute;n de mercado interno generado por la expansi&oacute;n de los sectores de exportaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas de industrializaci&oacute;n que eventualmente se pusieron en marcha.</p>     <p>Esto dio paso a una estrategia de industrializaci&oacute;n m&aacute;s consciente, en la que el Estado tuvo un papel mucho m&aacute;s activo. Pero de nuevo, siguiendo la visi&oacute;n gradualista, las &eacute;lites no renunciaron a su vocaci&oacute;n primario-exportadora. La idea dominante sigui&oacute; siendo, por tanto, que la industrializaci&oacute;n y el desarrollo exportador eran complementarios. Y, en cualquier caso, los hechos, m&aacute;s que una ideolog&iacute;a industrialista, dominaron el proceso.</p>     <p>El historiador del pensamiento econ&oacute;mico latinoamericano Joseph Love lo expres&oacute; con brillantez: "La industrializaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina fue un hecho antes de que fuera una pol&iacute;tica, y una pol&iacute;tica antes de que fuera una teor&iacute;a". La teor&iacute;a &ndash;y, si se quiere, la ideolog&iacute;a industrialista&ndash; que proporcion&oacute; la Cepal lleg&oacute; en una etapa avanzada, para racionalizar un proceso que ya estaba en marcha en casi todas partes (Ocampo, 2008).</p>     <p>En este sentido, la interpretaci&oacute;n de Hirschman difiere de las visiones m&aacute;s ortodoxas, que ven en la sustituci&oacute;n de importaciones un proceso ineficiente, en gran parte debido a la excesiva direcci&oacute;n estatal. Hirschman dice que buena parte de la historia econ&oacute;mica de algunos pa&iacute;ses en desarrollo con mayor tasa de crecimiento se puede describir como una "industrializaci&oacute;n hacia atr&aacute;s", porque las industrias de importaci&oacute;n producen efectos de eslabonamiento anteriores en extensi&oacute;n y profundidad pr&aacute;cticamente indefinidas.</p>     <p>La industrializaci&oacute;n no solo ha sido una respuesta a la contracci&oacute;n repentina de las importaciones; en muchos pa&iacute;ses no industriales tambi&eacute;n ha sido resultado de la expansi&oacute;n gradual de una econom&iacute;a que crece hacia fuera con base en exportaciones. A medida que crecen los ingresos y los mercados de estos pa&iacute;ses y la producci&oacute;n interna se vuelve lucrativa surgen industrias sin necesidad de sacudidas internas o de intervenci&oacute;n estatal, un proceso que Hirschman llam&oacute; "devorador de importaciones" y que acaso pudo denominar en forma m&aacute;s precisa "industrializaci&oacute;n mediante eslabonamiento con la demanda final". </p>     <p>Un elemento adicional que se&ntilde;ala la historiograf&iacute;a reciente, y que difiere de los conceptos en boga en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta, es que el desarrollo hacia fuera no fue acompa&ntilde;ado de aranceles bajos, es decir, de principios librecambistas cl&aacute;sicos. Por el contrario, Am&eacute;rica Latina tuvo los aranceles m&aacute;s altos del mundo desde la segunda mitad del siglo XIX, lo que indica, m&aacute;s bien, que las necesidades fiscales hicieron imposible el librecambio. En Am&eacute;rica Latina, el sesgo anti-exportador del r&eacute;gimen de protecci&oacute;n preocupaba menos a los liberales de la &eacute;poca que el atraso mismo.</p>      <p>Se suele argumentar que la falta de un desarrollo exportador en Colombia fue consecuencia del sesgo antiexportador provocado por las pol&iacute;ticas proteccionistas. Seg&uacute;n este argumento, la ineficiencia del aparato productivo, la baja competitividad y la sobrevaluaci&oacute;n ser&iacute;an responsables de la falta de un desarrollo exportador entre los a&ntilde;os treinta y ochenta.</p>     <p>Una visi&oacute;n diferente lleva a sostener que las pol&iacute;ticas proteccionistas de buena parte del siglo XX fueron resultado del escaso desarrollo de una base exportadora diversificada. La causalidad va entonces en sentido contrario: la necesidad de mayor protecci&oacute;n fue consecuencia de una base exportadora pobre y poco diversificada, en un contexto de falta de acceso a financiaci&oacute;n externa. </p>      <p>Algunos textos cl&aacute;sicos de desarrollo econ&oacute;mico sostienen que la elasticidad ingreso de la demanda de manufacturas es mayor que uno en las primeras etapas y luego menor que uno, que la demanda de alimentos cae desde muy temprano en el proceso de desarrollo y que con el tiempo se reduce la demanda de manufacturas en favor de los servicios. Con base en esta idea, Rowthorn y Ramaswamy (1999) indican que seg&uacute;n este patr&oacute;n se debe producir un quiebre en el proceso de industrializaci&oacute;n cuando el pa&iacute;s t&iacute;pico logra cierto nivel de ingreso per c&aacute;pita y como consecuencia de cambios naturales en los patrones de demanda.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La desindustrializaci&oacute;n es entonces una tendencia m&aacute;s general de lo que parece. La participaci&oacute;n de la industria en el empleo y en la producci&oacute;n es mayor en los pa&iacute;ses que muestran super&aacute;vit comercial, bien sea porque las exportaciones industriales son altas, como en Asia, o porque las importaciones industriales son bajas, como en Am&eacute;rica Latina en el periodo sustitutivo de importaciones.</p>     <p>En el caso colombiano el problema es grave no solo porque hubo una desindustrializaci&oacute;n temprana, mucho antes de que se lograra el nivel de ingreso esperado por ese patr&oacute;n te&oacute;rico, sino adem&aacute;s porque la industrializaci&oacute;n comenz&oacute; m&aacute;s tarde que en Brasil, Argentina, M&eacute;xico o Chile. </p>     <p>Las investigaciones recientes atribuyen un papel importante al efecto negativo sobre el empleo industrial de una expansi&oacute;n de las exportaciones intensivas en recursos naturales o de los servicios y el turismo. En este sentido, la "enfermedad holandesa" podr&iacute;a ayudar a explicar fen&oacute;menos relacionados con la crisis de sectores industriales debido a la revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio ante un choque externo positivo, es decir, una bonanza como la que ocurri&oacute; con el caf&eacute;.</p>     <p>Una de las causas base del fracaso del crecimiento basado en las exportaciones fue su lento desarrollo, debido a escasez de insumos, precios relativos inadecuados y problemas de infraestructura. Adem&aacute;s, el sector exportador fue incapaz de propagar el desarrollo al sector no exportador debido a la falta de enlaces productivos. </p>     <blockquote>     <p>Mientras que en los pa&iacute;ses escandinavos las empresas nacionales aportaron los bienes de capital y los insumos nacionales, Am&eacute;rica Latina dependi&oacute; delas importaciones. Esta falta de cadenas productivas internas orientadas a la exportaci&oacute;n restringi&oacute; el aumento del valor agregado y la diversificaci&oacute;n delas exportaciones, con lo cual la regi&oacute;n dependi&oacute; mucho de sus ventajas comparativas neocl&aacute;sicas y, por ello, la superaci&oacute;n de los problemas de bienestar de la poblaci&oacute;n fue dif&iacute;cil (Blanco, 2008). </p></blockquote>      <p>Parad&oacute;jicamente, mientras que Am&eacute;rica Latina borraba su pasado, Asia reinvent&oacute; la sustituci&oacute;n de importaciones en industrias de alta tecnolog&iacute;a, con la intervenci&oacute;n del Estado en proyectos estrat&eacute;gicos como el CD-ROM, las pantallas de cristal l&iacute;quido y los circuitos integrados, siguiendo una estrategia de inversi&oacute;n desequilibrada con promoci&oacute;n y sustituci&oacute;n de exportaciones.</p>      <p>En realidad, no fue en Am&eacute;rica Latina sino en el este del Asia donde las ideolog&iacute;as industrialistas echaron ra&iacute;ces profundas. Esto dio lugar a la divergencia de los ritmos de desarrollo en ambas regiones, que cobr&oacute; fuerza en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo pasado. </p>     <p><B><font size="3">LA CRISIS DE LA TEOR&Iacute;A DEL DESARROLLO</font></b></p>     <p>En el ensayo sobre el surgimiento y la evoluci&oacute;n de la teor&iacute;a del desarrollo Hirschman se&ntilde;ala que las teor&iacute;as cl&aacute;sicas surgieron, igual que el keynesianismo, por el descr&eacute;dito de las teor&iacute;as ortodoxas causado por la crisis de los a&ntilde;os treinta, y que as&iacute; como el keynesianismo, ten&iacute;an una inclinaci&oacute;n intervencionista. Al mismo tiempo, se pregunta por qu&eacute; florecieron durante tan poco tiempo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En su opini&oacute;n, el rasgo m&aacute;s similar entre la econom&iacute;a del desarrollo y la econom&iacute;a keynesiana era la cuesti&oacute;n del subempleo. Keynes tom&oacute; el desempleo m&aacute;s en serio que los cl&aacute;sicos y elabor&oacute; una teor&iacute;a del equilibrio macroecon&oacute;mico con desempleo que justific&oacute; la intervenci&oacute;n del Estado, con pol&iacute;ticas hasta entonces proscritas por el enfoque tradicional. De igual modo, los economistas del desarrollo describieron el c&iacute;rculo vicioso de la pobreza y se propusieron romperlo con estrategias de inversi&oacute;n y planeaci&oacute;n a largo plazo.</p>     <p>No obstante los m&eacute;ritos anteriores, la crisis de la teor&iacute;a cl&aacute;sica del desarrollo era inevitable pues conten&iacute;a una "combinaci&oacute;n inestable" de dos fundamentos te&oacute;ricos: el reconocimiento de problemas que hac&iacute;an inaplicable la teor&iacute;a ortodoxa a los pa&iacute;ses en desarrollo (el gran subempleo, sobre todo en el sector rural, y los problemas asociados a la industrializaci&oacute;n tard&iacute;a) y el reconocimiento de las oportunidades del comercio exterior y de la relaci&oacute;n entre pa&iacute;ses desarrollados y en v&iacute;as de desarrollo. </p>     <p>Seg&uacute;n Hirschman, esta combinaci&oacute;n la hizo susceptible a una "extra&ntilde;a alianza" entre el neomarxismo y la econom&iacute;a ortodoxa que termin&oacute; por enterrarla. La derecha la atac&oacute; por olvidar los principios de la macroeconom&iacute;a y proponer pol&iacute;ticas estructurales que tend&iacute;an a generar una mala asignaci&oacute;n de recursos. La izquierda la cuestion&oacute; por su sesgo reformista y por no reconocer que las pol&iacute;ticas de desarrollo solo generaban nuevas formas de dependencia.</p>     <p>Curiosamente, este an&aacute;lisis es aplicable a las cr&iacute;ticas que recibi&oacute; el pensamiento de la Cepal, principal expresi&oacute;n de la ideolog&iacute;a industrialista en Am&eacute;rica Latina. En efecto, las cr&iacute;ticas a la Cepal y a la sustituci&oacute;n de importaciones proven&iacute;an de la derecha y de la izquierda. La derecha las atac&oacute; por un manejo macroecon&oacute;mico que contribu&iacute;a a profundizar las crisis por la excesiva regulaci&oacute;n de la balanza de pagos y la falta de disciplina fiscal, as&iacute; como por las distorsiones en las formas de especializaci&oacute;n generadas por las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n y promoci&oacute;n industrial; la izquierda, por su inclinaci&oacute;n reformista y, en particular, por mantener estructuras sociales muy desiguales, por la inadecuada generaci&oacute;n de empleo y por generar nuevas formas de dependencia del capital extranjero.</p>     <p>Esta doble cr&iacute;tica rest&oacute; apoyo a la industrializaci&oacute;n al debilitar pol&iacute;ticamente su ideolog&iacute;a, sin dejar de reconocer que el proceso no concordaba con las expectativas. Produjo menos cambios pol&iacute;ticos y sociales de lo que esperaban sus primeros defensores, lo que provoc&oacute; un sentido de frustraci&oacute;n. En palabras de Hirschman: "Se esperaba que la industrializaci&oacute;n contribuir&iacute;a a cambiar el orden social y todo lo que hizo fue producir manufacturas" (1973, 123).</p>     <p>Cabe se&ntilde;alar que el viejo debate sobre el desarrollo equilibrado ha tendido a reproducirse en a&ntilde;os recientes. Algunos aportes de Jeffrey Sachs (1995) y las versiones ortodoxas del "Consenso de Washington" tienen un aire similar a las viejas teor&iacute;as del "gran impulso", aunque dan cierta atenci&oacute;n a las complementariedades en las pol&iacute;ticas. Mientras que la teor&iacute;a cl&aacute;sica del desarrollo equilibrado propone una estrategia de inversi&oacute;n en infraestructura y actividades productivas, la nueva teor&iacute;a reclama una estrategia equilibrada en las pol&iacute;ticas y reformas estructurales. </p>     <p>Contra ellas, Rodrik (2004) se&ntilde;al&oacute; que las pol&iacute;ticas deben orientarse a romper las restricciones cr&iacute;ticas (los cuellos de botella) en cada contexto m&aacute;s que a formular estrategias comprensivas, cuya viabilidades limitada porque supone capacidades de las que se carece. Con esta idea, un nuevo grupo de te&oacute;ricos del desarrollo cuestiona el enfoque ortodoxo y oficial del desarrollo econ&oacute;mico predominante en la regi&oacute;nen los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y retoma la idea de Hirschman de que el desarrollo econ&oacute;mico es un proceso din&aacute;mico, aunque no estable ni arm&oacute;nico.</p>     <p>Se ha abierto, entonces, una controversia indispensable sobre la estrategia, las pol&iacute;ticas y las acciones que se han de emprender en materia de desarrollo econ&oacute;mico y social en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, en la cual las ideas de Hirschman ser&aacute;n de suma importancia. </p> <hr>      <p><B><font size="3">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</font></b></p>      <!-- ref --><p>1. Amsden A. "La sustituci&oacute;n de importaciones en las industrias de alta tecnolog&iacute;a: Ra&uacute;l Prebisch renace en Asia", Cepal, <I>El desarrollo econ&oacute;mico en los albores del siglo </I><I>XXI</I><I>, </I>Bogot&aacute;, Alfaomega, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201300010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Blanco, L. A. <I>Ensayos de econom&iacute;a internacional y desarrollo</I>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201300010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Edwards, S. <I>Populismos o mercados. El dilema de Am&eacute;rica Latina</I>, Bogot&aacute;, Norma, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201300010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Echavarr&iacute;a J. J. y M. Villamizar. "El proceso colombiano de desindustrializaci&oacute;n", <I>Econom&iacute;a colombiana del siglo </I><I>XX</I><I>. Un an&aacute;lisis cuantitativo</I>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201300010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Hirschman, A. <I>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico</I>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico D.F., 1961.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201300010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Hirschman, A. <I>Desarrollo y Am&eacute;rica Latina. Obstinaci</I>&oacute;<I>n por la esperanza, </I>M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996201300010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Hirschman, A. <I>La pol&iacute;tica y el an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica en la Am&eacute;rica Latina. Un viaje de regreso, </I>1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996201300010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Hirschman, A. "Confesi&oacute;n de un disidente: revisi&oacute;n de la estrategia de desarrollo econ&oacute;mico", Banco Mundial, <I>Simposio de los Pioneros del Desarrollo</I>, 1984. Reproducido en <I>Ensayos sobre las sociedades de mercado</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996201300010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Hirschman, A. <I>Ret&oacute;ricas de la intransigencia</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996201300010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Hirschman A. <I>Tendencias antisubversivas</I>, M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996201300010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Ocampo J. A. "Hirschman, la sustituci&oacute;n de importaciones y la teor&iacute;a del desarrollo", <I>Desarrollo y Sociedad</I> 62, 2008, pp. 41-65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996201300010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Rodrick, D. "Estrategias de desarrollo para el nuevo siglo" en <I>El desarrollo econ&oacute;mico en los albores del siglo </I><I>XXI</I><I>,</I> Bogot&aacute;, Alfaomega, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996201300010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Sachs, J. y A. Warner. "Economic reform and the process of global integration", <I>Brookings Papers on Economic Activity</I> 1, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996201300010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Vietor, R. <I>C&oacute;mo compiten los pa&iacute;ses. Estrategia, estructura y gobierno de la econom&iacute;a global</I>, Barcelona, Deusto, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996201300010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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