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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">       <p align="center"><font size="4"><b>SOBRE LOS CONSULTORES ACAD&Eacute;MICOS</b></font><sup>*</sup></p>     <p align="center"><I>John Ralston Saul</I><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup>Tomado de <I>The doubter's companion. A dictionary of aggressive commons sense</I>, New York, The Free Press, 1994. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano. </p> <hr>     <p><i>Lonsultores</i> En un intento de   desacreditar a S&oacute;crates, el sofista Antifonte lo atac&oacute; de este   modo: </p>     <blockquote>       <p>S&oacute;crates,     no creo que seas sabio pues no pides dinero por tu compa&ntilde;&iacute;a,     apesar de que si creyeras que tu manto, tu casa o alguno de tus bienes     valendinero, no los dar&iacute;as gratuitamente &#91;...&#93; Es evidente que si     creyeras que tu compa&ntilde;&iacute;a vale algo, pedir&iacute;as por ella el dinero     que vale &#91;...&#93; No puedes ser sabio, pues tu conocimiento nada vale. </p> </blockquote>     <p>S&oacute;crates   respondi&oacute;: </p>     <blockquote>       <p>Antifonte,     entre nosotros se considera que la belleza y la sabidur&iacute;a se pueden     conceder de un modo honorable y de un modo vil. Si la belleza se concede a     cambio de dinero, eso se llama prostituci&oacute;n &#91;...&#93; Con la     sabidur&iacute;a ocurrelo mismo. Los que la venden por dinero se conocen como     sofistas, como se llama a quienes prostituyen su sabidur&iacute;a. </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Consultores   acad&eacute;micos</i> La universidad es el &uacute;nico lugar organizado espec&iacute;ficamente para   buscar la verdad y entender qu&eacute; es la ense&ntilde;anza. A finales del   siglo XX algunos profesores reinterpretaron la antigua premisa de que la verdad   es un valor supremo y, por tanto, no tiene precio. Si es tan supremo, debe   tener un valor de mercado.</p>     <p>Los   acad&eacute;micos son los principales custodios de la memoria de la   civilizaci&oacute;n occidental y, como tales, de su marco &eacute;tico. La   lucha por la independencia acad&eacute;mica dur&oacute; unos mil a&ntilde;os, y   la difusi&oacute;n gradual de la titularidad en el &uacute;ltimo siglo y medio   fue el paso final en la protecci&oacute;n de la libertad intelectual.</p>     <p>&iquest;Qu&eacute;   significa, entonces, que una buena parte de los acad&eacute;micos actuales -en   particular los cient&iacute;ficos sociales- vendan su conocimiento a empresas y   gobiernos? Lo que tienen para vender, despu&eacute;s de todo -su aura de   expertos independientes- tiene un uso real y por tanto un valor cuantificable. </p>     <p>Cuando los   abogados y cabilderos emprenden este tipo de actividad p&uacute;blica, el   gobierno la autoriza y la supervisa. A veces se la llama tr&aacute;fico de   influencias y a veces cabildeo. Los cient&iacute;ficos sociales escapan a estos   controles precisamente porque se piensa que las universidades son   independientes. La pregunta que suscita su actividad comercial es si un   profesor tiene el derecho moral a sacar provecho de la independencia de la   academia y del valor que la sociedad atribuye a la libertad de   investigaci&oacute;n.</p>     <p>Desde que   surgieron las universidades europeas, a comienzos del segundo milenio, ha   cambiado en forma gradual la estatura de los profesores. Al principio eran   sacerdotes u hombres que trabajaban por cuenta propia cuyo ingreso   proven&iacute;a directamente de los estudiantes. Los profesores que no   ense&ntilde;aban lo que los estudiantes esperaban aprender eran despedidos o   perseguidos por las calles. Esto ten&iacute;a sus desventajas pero los   manten&iacute;a alerta. Algunos, como el fil&oacute;sofo Giambattista Vico en   N&aacute;poles, sufrieron a pesar de su brillantez. Vico era un mal profesor,   pero &eacute;l y sus ideas sobrevivieron.</p>     <p>Cuando el   poder del conocimiento aument&oacute;, las universidades se convirtieron en   lugares que los poderosos intentaban controlar. Las iglesias asumieron   inicialmente esta tarea, y uno de los objetivos centrales de la   Ilustraci&oacute;n fue librar a las universidades del dominio religioso. Las   nuevas &eacute;lites democr&aacute;ticas del siglo XIX declararon que las   universidades eran los custodios de la libertad intelectual. En realidad, este   nuevo orden pol&iacute;tico financiaba las instituciones, as&iacute; como el   viejo orden, y procuraba imponer sus &quot;normas&quot;.</p>     <p>A pesar   del toque de hipocres&iacute;a, la idea de la independencia acad&eacute;mica   fue un importante pilar del nuevo Estado-naci&oacute;n democr&aacute;tico. La   educaci&oacute;n superior gradualmente lleg&oacute; a ofrecer la   formaci&oacute;n b&aacute;sica necesaria para cualquiera que aspiraba a ocupar   una posici&oacute;n de poder. En suma, el t&iacute;tulo universitario se convirti&oacute;   en una prueba de que se pertenencia a la &eacute;lite dirigente.</p>     <p>Cuando la   influencia de la religi&oacute;n se redujo a un &aacute;rea cada vez m&aacute;s   estrecha -a menudo limitada p&uacute;nicamente a los sitios de culto- el   dominio de la formaci&oacute;n p&uacute;blica en &eacute;tica y moralidad qued&oacute;   vacante. Parte de esa funci&oacute;n se confiri&oacute; gradualmente a las   universidades, donde fue asumida por pensadores y profesores independientes. La   educaci&oacute;n universitaria se transform&oacute; en la escuela superior del   ciudadano responsable en una democracia.</p>     <p>La mayor&iacute;a   de los fil&oacute;sofos de los siglos XVII y XVIII ganaban poco, esperaban poco   respeto p&uacute;blico, estaban continuamente al margen de la ley y rara vez   ten&iacute;an un empleo regular. Habr&iacute;an considerado la invenci&oacute;n   del profesor titular del siglo XX como una de las grandes victorias de la   Ilustraci&oacute;n. Y se habr&iacute;an sorprendido al saber que un   n&uacute;mero creciente de profesores actuaba como si la libertad de   pensamiento, combinada con un empleo seguro y el respeto p&uacute;blico, no   fuera suficiente. Que lo que realmente quer&iacute;an los profesores modernos   era m&aacute;s dinero. Y que estaban dispuestos a sacrificar lo dem&aacute;s   para obtenerlo.</p>     <p>Para ser   justos, la iniciativa fue de los corruptores y no de los que corrompieron.   Empez&oacute; en serio despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, cuando los pol&iacute;ticos   se dedicaron a buscar consultores acad&eacute;micos. No se les pagaba mucho y   ejerc&iacute;an su derecho a tener opiniones pol&iacute;ticas. Pero cuando   aument&oacute; la planeaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, con su tendencia   intr&iacute;nseca a reducir el poder ilimitado de las grandes corporaciones,   estas empezaron a organizar el contraataque.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su   respuesta a los argumentos pr&aacute;cticos y &eacute;ticos en favor de una   sociedad estable y justa consisti&oacute; en desarrollar verdades absolutas   acerca del mercado. Desde el comienzo identificaron la necesidad de cultivar   sus propios expertos, capaces de transmitir la verdad. Empezaron a financiar   fundaciones &quot;independientes&quot; dedicadas al conocimiento. Aqu&iacute;   independencia y conocimiento significaban desarrollar ideas que reforzaran la   posici&oacute;n de las corporaciones. A la cabeza de este movimiento estaban   los grupos de expertos que pasaron a producir en enormes cantidades de estudios   acreditados e informes anuales destinados a legitimar mayores precios del   petr&oacute;leo, menores impuestos, la desregulaci&oacute;n, la crisis de la   deuda o lo que estuviese en la agenda del sector privado que los financiaba.</p>     <p>La etapa   final comenz&oacute; en los a&ntilde;os setenta, cuando los cient&iacute;ficos   sociales empezaron a observar una industria floreciente y bien paga conocida   como consultor&iacute;a gerencial. Esos acad&eacute;micos empezaron a verse a   s&iacute; mismos como consultores. Y eso no se limit&oacute; a los economistas   y profesores de administraci&oacute;n de empresas.</p>     <p>Las   corporaciones y sus fundaciones eran demasiado sofisticadas para concentrarse   en ese enfoque tan estrecho y directo. Su mandato era redefinir medio milenio   de evoluci&oacute;n occidental, reexaminar c&oacute;mo se ven los ciudadanos a   s&iacute; mismos y a su sociedad. Para que el revisionismo econ&oacute;mico   tuviera sentido, ten&iacute;a que haber una nueva visi&oacute;n de la   filosof&iacute;a, la historia, la sociolog&iacute;a y la cultura.</p>     <p>Durante   algunos a&ntilde;os los gobiernos reformistas compitieron con las corporaciones   en la carrera por comprar el aura de libertad acad&eacute;mica. Pero, a   comienzos de los ochenta, la mayor&iacute;a de los gobiernos reformistas   hab&iacute;a desaparecido y la propagaci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica   limit&oacute; la inversi&oacute;n que se pod&iacute;an hacer con el presupuesto   p&uacute;blico. Para entonces, las universidades, la prensa e incluso el   p&uacute;blico parec&iacute;an haber aceptado sin protestar el nuevo rol de los   profesores.</p>     <p>El ideal   de libertad acad&eacute;mica e independencia ha sufrido un grave da&ntilde;o.   Abolir el sistema corrupto actual puede ser tan complejo como la lucha de los   siglos XVIII y XIX para separar la Iglesia y la educaci&oacute;n. Hay algunos   problemas relativamente simples. &iquest;La administraci&oacute;n de empresas   debe ser parte de la educaci&oacute;n universitaria? &iquest;Un profesor debe   tener derecho al sello &eacute;tico de aprobaci&oacute;n de una universidad si   vende esa aura a otra empresa?</p>     <p>Las   universidades hoy est&aacute;n desesperadas por obtener dinero y ansiosas de   prostituirse. Los presidentes y sus juntas acusan a los departamentos que no   aportan su cuota de evadir la realidad. &iquest;Pero tienen derecho a destruir   una creaci&oacute;n esencial de la civilizaci&oacute;n moderna? Los rectores   pueden alegar que las arcas p&uacute;blicas los matan de hambre. Pero el peor   de todos los enfoques posibles ser&iacute;a seguir fingiendo que los   consultores acad&eacute;micos son los descendientes de Abelardo, en la Sorbona   del siglo XII, o de Giambattista Vico, en la N&aacute;poles del siglo XVIII. </p> </font>      ]]></body>
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