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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA INDEPENDENCIA DE LA BANCA CENTRAL EN COLOMBIA DESDE 1923. ASPECTOS INSTITUCIONALES]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A recurrent issue in discussions on central banks is that of their relative independence in performing the traditional role of monetary stabilization. In the Colombian experience, this controversy has been invariably present in debates on reform proposals of the Banco de la República since its foundation in 1923. This paper reviews in a historical perspective, how the concept of central bank independence evolved when such reforms were made.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>LA INDEPENDENCIA DE LA BANCA CENTRAL EN COLOMBIA DESDE 1923. ASPECTOS INSTITUCIONALES</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><I>Central Bank independence in Colombia since 1923. Institutional Issues</I></b></font></p>      <p align="center"><I>Mauricio Avella G&oacute;mez</I>* </p>     <p><SUP>*</SUP>Doctor en Econom&iacute;a, profesor de la Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia, &#91;<A href="mailto:mauricio.avellagogu@gmail.com">mauricio.avellagogu@gmail.com</A>&#93;. Trabajo escrito para la Gerencia General del Banco de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, julio de 2013.</p>     <P> Fecha de recepci&oacute;n: 1 de noviembre de 2013, fecha de modificaci&oacute;n: 31 de marzo de 2014, fecha de aceptaci&oacute;n: 25 de abril de 2014.</P> <hr>     <p><b><font size="3">RES&Uacute;MEN</font></b></p>     <p>Un aspecto invariable de las discusiones sobre banca central es el de su independencia relativa para cumplir con sus funciones tradicionales de estabilizaci&oacute;n monetaria. En el caso de Colombia, dicha controversia ha hecho parte de las iniciativas de reforma del Banco de la Rep&uacute;blica desde su creaci&oacute;n en 1923. Este art&iacute;culo presenta una perspectiva hist&oacute;rica de las reformas institucionales del Banco con especial referencia al tema de su independencia. </p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: Banca central independiente, historia bancaria, funciones de la banca central; JEL: E58, N26&#93;.</p> <hr>     <p><b><font size="3">ABSTRACT</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A recurrent issue in discussions on central banks is that of their relative independence in performing the traditional role of monetary stabilization. In the Colombian experience, this controversy has been invariably present in debates on reform proposals of the Banco de la Rep&uacute;blica since its foundation in 1923. This paper reviews in a historical perspective, how the concept of central bank independence evolved when such reforms were made. </p>     <p>&#91;<b>Keywords</b>: Central Bank, independence, banking history, functions of central banks JEL: E58, N26&#93;.</p> <hr>     <p>Un tema invariable   en las discusiones sobre banca central es el de la autonom&iacute;a para   cumplir sus funciones de estabilizaci&oacute;n monetaria. En los a&ntilde;os   veinte y noventa del siglo pasado la independencia de la banca central   ocup&oacute; un lugar de privilegio. En los veinte porque se ven&iacute;a de   una experiencia de inestabilidad monetaria asociada a la Primera Guerra Mundial   y al primer lustro de la posguerra; en los noventa por el empe&ntilde;o en   abatir las tasas de inflaci&oacute;n que se ense&ntilde;orearon de numerosas   naciones a partir de los a&ntilde;os setenta. Un gran par&eacute;ntesis   institucional separ&oacute; esas dos d&eacute;cadas. Las complejas   circunstancias vividas desde la Gran Depresi&oacute;n y la Segunda Guerra   Mundial se tradujeron en reformas de las instituciones monetarias y en especial   de la banca central en varios pa&iacute;ses. En ese proceso se revisaron las   funciones tradicionales de numerosos bancos centrales, y el concepto de   independencia forjado en los a&ntilde;os veinte perdi&oacute; su vigor   original. La conmemoraci&oacute;n de los noventa a&ntilde;os de   fundaci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica es una oportunidad para   examinar, en una perspectiva hist&oacute;rica, los principales cambios   institucionales vividos por el Banco, con especial referencia a su   autonom&iacute;a. En la primera secci&oacute;n del trabajo se presenta un   bosquejo de las reformas a la que fue sometida la banca central en Colombia   desde su instauraci&oacute;n en 1923. En la segunda secci&oacute;n se estudian   los alcances del concepto de independencia en la ley originaria del Banco, y se   recorren los avatares a los que fue sometida esa idea durante la Gran   Depresi&oacute;n. En la tercera secci&oacute;n se describe el contexto y se   detalla el proceso que culmin&oacute; con la reforma del Banco en 1951;   igualmente se destacan las propuestas y controversias suscitadas por la reforma   en relaci&oacute;n con las funciones del Banco y la conformaci&oacute;n de su   junta directiva.</p>     <p>La Junta   Monetaria creada en 1963 es el tema de la cuarta secci&oacute;n, que hace   especial &eacute;nfasis en la confrontaci&oacute;n de opiniones sobre la manera   de integrarla y los posibles conflictos que podr&iacute;a enfrentar como   autoridad monetaria. El escrito finaliza con la descripci&oacute;n de los   esfuerzos de comienzos de los a&ntilde;os noventa dirigidos a dotar al Banco de   la Rep&uacute;blica de la autonom&iacute;a requerida para contribuir a la   estabilidad monetaria; en el marco constitucional dise&ntilde;ado en esa   &eacute;poca se estableci&oacute; que la obligaci&oacute;n del Estado de velar   por la capacidad adquisitiva de la moneda se ejercer&iacute;a por intermedio   del Banco de la Rep&uacute;blica. </p>     <p><b>S&Iacute;NTESIS   HIST&Oacute;RICA DE LAS REFORMAS DEL BANCO DE LA REP&Uacute;BLICA </b></p>     <p><b>Fundaci&oacute;n   y primer cuarto de siglo</b> </p>     <p>El Banco   se fund&oacute; en 1923 como parte de un paquete de reformas financieras,   fiscales y administrativas propuestas por la Misi&oacute;n Kemmerer. La Ley 25   de ese a&ntilde;o que autoriz&oacute; la creaci&oacute;n del Banco se   expidi&oacute; el 11 de julio, y menos de dos semanas despu&eacute;s, el d&iacute;a   23, la instituci&oacute;n abri&oacute; sus puertas al p&uacute;blico.</p>     <p>El Banco   fue creado como una entidad mixta, de inter&eacute;s p&uacute;blico. El celo   para preservarlo de la influencia directa del Gobierno o de intereses   pol&iacute;ticos en general era tan acentuado que en la primera Junta, de diez   miembros, solo tres eran designados por el Gobierno, con voz pero sin voto en   sus deliberaciones; y aunque el ministro de Hacienda fue siempre uno de los   representantes gubernamentales, la ley originaria omiti&oacute; mencionarlo   expl&iacute;citamente. Tambi&eacute;n exist&iacute;a gran prevenci&oacute;n   p&uacute;blica, en especial de organizaciones gremiales, ante la perspectiva de   que el Banco fuera dominado por banqueros privados. La Misi&oacute;n   busc&oacute; resolver parcialmente el interrogante permitiendo el acceso a la   Junta de representantes de esas organizaciones.</p>     <p>La Ley 25   restringi&oacute; el acceso del Gobierno al cr&eacute;dito del Banco   estableciendo como m&aacute;ximo un porcentaje limitado sobre su capital.   Otorg&oacute; amplia libertad al Banco para manejar su tasa de redescuento,   pero ese instrumento se utiliz&oacute; tambi&eacute;n como mecanismo de   asignaci&oacute;n del cr&eacute;dito primario a sectores privilegiados mediante   tasas preferenciales en beneficio de tales sectores.</p>     <p>En su   primer lustro, el Banco transit&oacute; por un per&iacute;odo de auge de la   econom&iacute;a, en el contexto del patr&oacute;n oro internacional.   Coincidieron altas cotizaciones del caf&eacute;, la indemnizaci&oacute;n por la   p&eacute;rdida de Panam&aacute; y una entrada inusitada de cr&eacute;dito   externo. Entre 1926 y 1928 la econom&iacute;a creci&oacute; a un promedio del   8,6% y los precios a uno del 7,1%<a name=nu1></a><sup><a href="#num1">1</a></sup>.   En su momento, el Banco consider&oacute; que el crecimiento del dinero puesto   en circulaci&oacute;n era semejante al de varios indicadores de la actividad   econ&oacute;mica, y que por tanto la inflaci&oacute;n se deb&iacute;a a la   expansi&oacute;n del cr&eacute;dito bancario. En esa &eacute;poca no   exist&iacute;a el sistema de encajes flexibles que Estados Unidos empez&oacute;   a aplicar a mediados de los a&ntilde;os treinta y Colombia a mediados del   siglo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante la   Gran Depresi&oacute;n la actividad econ&oacute;mica tuvo un crecimiento   negativo en 1930 y 1931, y la deflaci&oacute;n media entre 1929 y 1932 fue de   un 17%. Por autorizaci&oacute;n del Congreso, el Ejecutivo adopt&oacute;   medidas extraordinarias como el abandono de la convertibilidad y la   flotaci&oacute;n cambiaria, el establecimiento del control de cambios, un alza   sustancial de los aranceles y la expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico   financiada principalmente con cr&eacute;dito del Banco de la Rep&uacute;blica.   El conflicto b&eacute;lico con un pa&iacute;s fronterizo acrecent&oacute; las   urgencias fiscales y su financiamiento parcial por parte del Banco. Como   resultado de un conjunto de medidas cambiarias, fiscales y monetarias adoptadas   entre 1932 y 1934, la econom&iacute;a remont&oacute; el estado de   depresi&oacute;n con deflaci&oacute;n que la hab&iacute;a postrado desde 1929.</p>     <p>A mediados   de 1934, el cr&eacute;dito al Gobierno lleg&oacute; a representar el 60% de los   activos del Banco, con el agravante de que era principalmente deuda de largo   plazo. El Gerente reconoci&oacute; que en aras de superar la crisis extrema se   hab&iacute;a abandonado la ortodoxia propia de los bancos centrales en   condiciones normales, pero fue enf&aacute;tico en exigir la b&uacute;squeda del   equilibrio en las cuentas fiscales. En 1942 se dispuso que una parte importante   de esos cr&eacute;ditos se transformara en inversiones del Banco en   t&iacute;tulos de deuda p&uacute;blica, que en aquel momento llegaron a   representar el 35% de sus activos.</p>     <p>Una   segunda Misi&oacute;n Kemmerer arrib&oacute; al pa&iacute;s cuando ya la   quietud de los negocios era aguda y los precios hab&iacute;an iniciado su   descenso. Sus propuestas se orientaron principalmente a actualizar la   legislaci&oacute;n de 1923. En relaci&oacute;n con el Banco, la Junta se   ampli&oacute; en dos miembros, uno en representaci&oacute;n de la   Federaci&oacute;n de Cafeteros y otro en representaci&oacute;n de agricultores   y comerciantes; adem&aacute;s, el ministro de Hacienda, que asist&iacute;a   regularmente a la Junta como representante del Ejecutivo, fue reconocido como   miembro por derecho propio, en virtud del car&aacute;cter cuasi p&uacute;blico   del Banco, con voz, pero todav&iacute;a sin derecho al voto. </p>     <p>En   resumen, la noci&oacute;n de autonom&iacute;a del Banco se desdibuj&oacute;   sensiblemente tras los eventos extraordinarios de comienzos de los a&ntilde;os   treinta. A su Junta llegaron dos representantes gremiales de primera   l&iacute;nea, y el ministro de Hacienda se convirti&oacute; en miembro nato. En   adelante, por mandato legal se podr&iacute;a alterar el cupo legal del   Gobierno, pero tambi&eacute;n por mandato de la ley se facultaba al Banco para   invertir en deuda p&uacute;blica sin afectar el cupo legal del Gobierno.</p>     <p>En la   segunda mitad de los a&ntilde;os treinta, la econom&iacute;a creci&oacute; a   una tasa media del 4,5%, con una inflaci&oacute;n promedio del 11%. Con el   estallido de la Guerra la econom&iacute;a se deprimi&oacute; y solo   alcanz&oacute; un crecimiento del 2,0% entre 1939 y 1942, con una   inflaci&oacute;n del 2,5%.La econom&iacute;a se reanim&oacute; en 1943 y en el   resto de la d&eacute;cada creci&oacute; al 5,5%, con una inflaci&oacute;n del   13,7%. Como la tasa de cambio nominal se hab&iacute;a mantenido estable desde   mediados de los a&ntilde;os treinta, la tasa de cambio real se apreci&oacute;   continuamente hasta finales de los cuarenta y comienzos de los cincuenta,   cuando el peso se devalu&oacute; en varias ocasiones. En esa &eacute;poca   cobraron fuerza varias iniciativas de reforma bancaria, animadas por un entorno   internacional en el que sobresal&iacute;a la idea de asignar a la banca central   un papel m&aacute;s comprometido con pol&iacute;ticas de fomento   econ&oacute;mico. </p>     <p><b>Las   reformas de 1950 y 1960</b></p>     <p>En la   reforma de 1951, se confi&oacute; al Banco la misi&oacute;n de implementar   "una pol&iacute;tica monetaria, de cr&eacute;dito y de cambios encaminada   a estimular condiciones propicias al desarrollo ordenado de la econom&iacute;a   colombiana". El Banco gan&oacute; autonom&iacute;a para manejar   instrumentos de pol&iacute;tica monetaria y crediticia, pero para sus   decisiones m&aacute;s relevantes se exigi&oacute; el voto favorable del   ministro de Hacienda. La continuidad de los representantes gremiales en la   Junta preserv&oacute; el sesgo inflacionario de sus determinaciones.</p>     <p>La   controversia sobre el manejo monetario gan&oacute; audiencia a principios de   los a&ntilde;os sesenta, y entre diversas iniciativas, entre ellas la   nacionalizaci&oacute;n del Banco, en 1963 se adopt&oacute; la idea de crear una   Junta Monetaria como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia. Desde la   reforma de 1951 la econom&iacute;a hab&iacute;a crecido a una tasa del 4,5%,   con una inflaci&oacute;n del 9% y una evoluci&oacute;n cr&iacute;tica del   sector externo que hab&iacute;a demandado varios ajustes de la tasa de cambio   nominal. De acuerdo con el concepto de soberan&iacute;a monetaria del Estado,   se busc&oacute; independizar las decisiones de pol&iacute;tica de la influencia   directa de intereses particulares. Pero al conformar la Junta no se la   integr&oacute; con personalidades independientes sino con funcionarios de rango   ministerial y sectorial, como los ministros de Agricultura y de Fomento y el   jefe de Planeaci&oacute;n Nacional. Continu&oacute; as&iacute; el sesgo   inflacionario en manos de la autoridad monetaria. Era evidente, como   se&ntilde;alaron muchos cr&iacute;ticos provenientes de sectores diversos como   la academia y la pol&iacute;tica, que la conformaci&oacute;n de la Junta no le   permitir&iacute;a ejercer un control monetario independiente por sus funciones   de asignaci&oacute;n crediticia. </p>     <p>En la   primera d&eacute;cada de la Junta la econom&iacute;a creci&oacute; a una tasa   cercana al 6% y la inflaci&oacute;n media desbord&oacute; la barrera de dos   d&iacute;gitos al sobrepasar el 11%. A partir de 1973, la inflaci&oacute;n internacional,   que ya ven&iacute;a aumentando de manera continua desde finales de los sesenta,   alcanz&oacute; niveles sin precedentes en el mundo desarrollado. En Colombia   brinc&oacute; en menos de dos a&ntilde;os a cifras cercanas al 25%, y se   mantendr&iacute;a en inmediaciones de dicho nivel durante las dos   d&eacute;cadas siguientes. La tasa de crecimiento de la econom&iacute;a, que   desde la Gran Depresi&oacute;n hasta 1972 hab&iacute;a superado el 4,5%,   descender&iacute;a al 4,2%; contando solo los a&ntilde;os ochenta ser&iacute;a   del 3,5%. </p>     <p><b>Las   reformas de los a&ntilde;os noventa</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la   preocupaci&oacute;n por el quiebre de la tasa de crecimiento en los a&ntilde;os   ochenta y a la necesidad de medidas econ&oacute;micas para contrarrestarlo se   uni&oacute; un esfuerzo de renovaci&oacute;n de las instituciones en el   amanecer de los noventa. Se adoptaron medidas de apertura comercial y cambiaria   que renovaron la fisonom&iacute;a que hab&iacute;a reinado en dichas   &aacute;reas durante varias d&eacute;cadas. En materia de instituciones, el   tema monetario no fue ajeno a los cambios constitucionales de 1991. La nueva   Carta Pol&iacute;tica incluy&oacute; un cap&iacute;tulo destinado a la banca   central.</p>     <p>Desde 1991   el Banco de la Rep&uacute;blica cuenta con autonom&iacute;a administrativa,   patrimonial y t&eacute;cnica. Su Junta Directiva es la autoridad monetaria,   cambiaria y crediticia, y tiene a su cargo la direcci&oacute;n y   ejecuci&oacute;n de las funciones del Banco. Est&aacute; conformada por siete   miembros, entre ellos el ministro de Hacienda quien la preside, cinco miembros   nombrados por el Presidente de la Rep&uacute;blica, y el Gerente, designado por   la Junta. Las funciones del Banco deben ejercerse en coordinaci&oacute;n con la   pol&iacute;tica econ&oacute;mica general. </p>     <p>Seg&uacute;n   el mandato constitucional, le corresponde al Estado, por intermedio del Banco   de la Rep&uacute;blica, velar por la capacidad adquisitiva de la moneda. En   virtud de ello, no puede otorgar cr&eacute;dito a los particulares, y solo   puede otorgar cr&eacute;dito directo al Gobierno con el voto un&aacute;nime de   la Junta. Adem&aacute;s, al Congreso no le est&aacute; permitido crear cupos de   cr&eacute;dito a favor del Gobierno o de particulares.</p>     <p>En varias   oportunidades, a lo largo de los a&ntilde;os noventa, la jurisprudencia   reiter&oacute; de modo incuestionable la autonom&iacute;a del Banco y de su   Junta Directiva como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia. La   coordinaci&oacute;n entre el Banco y el Gobierno se ha ejercido desde 1991   dentro del esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n previsto en los debates   constitucionales de ese a&ntilde;o. </p>     <p>En el   momento de clausurarse las sesiones de la Constituyente, a mediados de 1991, la   tasa de inflaci&oacute;n anualizada era de un 31%.Una vez instalada la primera   Junta se puso en pr&aacute;ctica un programa de reducci&oacute;n gradual de la   inflaci&oacute;n que sopesaba sus costos potenciales sobre el empleo. En la   segunda mitad de la d&eacute;cada, tras las crisis asi&aacute;tica y rusa, el   desplome de la actividad econ&oacute;mica interna se tradujo en una   ca&iacute;da de la tasa de inflaci&oacute;n muy por debajo de las metas. A   mediados de 1999 la tasa de inflaci&oacute;n anualizada cay&oacute; por debajo   de dos d&iacute;gitos, por primera vez en veinticinco a&ntilde;os. Por la misma   &eacute;poca se opt&oacute; por la flotaci&oacute;n de la tasa de cambio y la   puesta en vigencia de un nuevo esquema de pol&iacute;tica que ya no se basaba   en el seguimiento y el control de los agregados monetarios, sino en la   fijaci&oacute;n de metas de tasa de inflaci&oacute;n, y en la adopci&oacute;n   de la tasa de inter&eacute;s de intervenci&oacute;n del Banco como instrumento   de control. </p>     <p>En lo   corrido del nuevo siglo, con contadas interrupciones, las tasas de   inflaci&oacute;n han continuado su descenso en correspondencia con las metas   acordadas conjuntamente por el Banco y el Gobierno. En 2001se fij&oacute; como   meta de inflaci&oacute;n de largo plazo el 3%, y desde 2002 las metas anuales   se han expresado en forma de rangos. En 2009 la tasa de inflaci&oacute;n se   ubic&oacute; alrededor del 3%, y desde 2010 se ha acordado un rango del 2% al   4%. </p>     <p><b>DESDE   LA FUNDACI&Oacute;N HASTA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL </b></p>     <p><b>Antecedentes</b></p>     <p>Al   terminar la Primera Guerra Mundial, la estabilidad monetaria fue un tema   prioritario en la agenda de numerosas naciones. La b&uacute;squeda de dicha   estabilidad se materializ&oacute; en la fundaci&oacute;n de bancos centrales y   el retorno al patr&oacute;n oro durante la siguiente d&eacute;cada. En   Am&eacute;rica Latina se crearon varios bancos centrales en los a&ntilde;os   veinte y treinta. En general, el surgimiento de tales instituciones hizo parte   de amplios procesos institucionales que buscaban la modernizaci&oacute;n   financiera delas econom&iacute;as, y no solo abarcaban aspectos monetarios y   bancarios, sino tambi&eacute;n fiscales, comerciales y administrativos.</p>     <p>Las   reformas financieras de los a&ntilde;os veinte en el continente contaron con   asesor&iacute;a t&eacute;cnica de especialistas con reconocimiento   internacional. Le correspondi&oacute; a Edwin Walter Kemmerer, profesor en   Princeton, encabezar misiones a varios pa&iacute;ses, entre ellos Colombia,   donde se convirtieron en leyes nueve proyectos planteados por la Misi&oacute;n   Kemmerer en julio de 1923; entre ellas la que autorizaba al Gobierno a fundar   un banco de emisi&oacute;n, giro, dep&oacute;sito y descuento, con el nombre de   Banco de la Rep&uacute;blica<a name=nu2></a><sup><a href="#num2">2</a></sup>.   El marco general de las misiones Kemmerer en Am&eacute;rica Latina fue el   Sistema de Reservas Federales creado en Estados Unidos a finales de 1913. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La   noci&oacute;n de independencia en la ley originaria de 1923</b></p>     <p><b><i>Naturaleza   de la propiedad y administraci&oacute;n original del Banco</i></b></p>     <p>El Banco   fue organizado como una entidad de car&aacute;cter semip&uacute;blico, cuyo   capital original se divid&iacute;a por igual entre el Gobierno Nacional y el   sector privado. La Junta de Directores estaba compuesta por diez miembros, tres   de los cuales, con voz pero sin voto, eran elegidos por el Gobierno; aunque no   se exig&iacute;a la presencia del ministro de Hacienda, su asistencia fue una   pr&aacute;ctica invariable desde la fundaci&oacute;n del Banco<a name=nu3></a><sup><a href="#num3">3</a></sup>. De los siete representantes del sector privado,   cuatro correspond&iacute;an a los bancos nacionales, dos a los bancos   extranjeros y uno a los particulares. De los seis miembros designados por los   bancos, tres deb&iacute;an ser banqueros, y tres hombres de negocios,   agricultores o profesionales. El Gerente era elegido por la Junta con el voto   favorable de al menos siete miembros; no hac&iacute;a parte de ella, pero   asist&iacute;a e interven&iacute;a en sus reuniones sin derecho al voto. </p>     <p>En   atenci&oacute;n a la prioridad del inter&eacute;s p&uacute;blico en las   funciones de un banco central, la composici&oacute;n de la Junta Directiva   otorgaba tres sillas al Gobierno. Pero, en conjunto, su composici&oacute;n   buscaba limitar la influencia gubernamental en sus decisiones. Hab&iacute;a   entonces un amplio asenso acerca de preservar las determinaciones de la Junta   con respecto a intereses pol&iacute;ticos. La Misi&oacute;n Kemmerer fue   expl&iacute;cita a este respecto: </p>     <blockquote>       <p>La     Misi&oacute;n, en numerosas conferencias con banqueros, hombres de negocios,     empleados del Gobierno y otras personas, con referencia al Banco de la     Rep&uacute;blica, ha encontrado que el temor m&aacute;s general y acentuado     respecto al &eacute;xito del Banco consiste en que &eacute;ste pueda quedar     bajo la indebida influencia del Gobierno y ser llevado al fracaso por obra de     la pol&iacute;tica, temor que, parece justificado ampliamente por la historia     bancaria de Colombia y de muchos otros pa&iacute;ses latinoamericanos     &#91;...&#93;. A este prop&oacute;sito obedece tambi&eacute;n en parte el dar a     los bancos extranjeros dos representantes en la Junta. Tales representantes, se     cree, estar&aacute;n menos propensos a ceder a la presi&oacute;n     pol&iacute;tica y gubernamental que los nacionales de Colombia, lo cual     aumentar&aacute; la confianza, tanto dentro del pa&iacute;s como en el     exterior, en la habilidad del Banco para resistir influencias inconvenientes de     los intereses pol&iacute;ticos<a name=nu4></a><sup><a href="#num4">4</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Pero las consideraciones   sobre autonom&iacute;a del Banco no se limitaban a restringir el influjo   gubernamental. Se consideraba que podr&iacute;an surgir posiciones   antag&oacute;nicas entre banqueros y representantes de la agricultura y el   comercio, y que el inter&eacute;s general podr&iacute;a quedar supeditado al   inter&eacute;s del mundo financiero: </p>     <blockquote>       <p>Los     miembros de la Misi&oacute;n, en repetidas conferencias con hombres de     negocios, agricultores y profesionales han o&iacute;do expresar a menudo el     temor de que el Banco de la Rep&uacute;blica pueda ser indebidamente explotado     por los intereses bancarios del pa&iacute;s, a expensas de las conveniencias     agr&iacute;colas y comerciales. Con frecuencia se ha expresado la     opini&oacute;n de que los intereses de los bancos y los del comercio y la     agricultura nacionales son a veces antag&oacute;nicos, o al menos parecen serlo     a los ojos de los agricultores y comerciantes, y se ha formulado la queja,     tambi&eacute;n muy frecuente, de que los bancos suelen mostrar se inclinados a     prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a sus utilidades inmediatas, que al futuro     desarrollo del pa&iacute;s. Para responder a estas cr&iacute;ticas y acentuar     mejor el amplio car&aacute;cter p&uacute;blico del Banco de Emisi&oacute;n, el     proyecto de ley (Ley 25 de 1923) da tan considerable representaci&oacute;n en     la Junta Directiva a los personeros del comercio y de la agricultura del     pa&iacute;s<a name=nu5></a><sup><a href="#num5">5</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>La   designaci&oacute;n de los personeros del comercio y de la agricultura   descansaba en manos de los banqueros y no de organizaciones gremiales<a name=nu6></a><sup><a href="#num6">6</a></sup>. La Mision juzg&oacute; que no   exist&iacute;an tales organizaciones en Colombia, como s&iacute; las   reconocer&iacute;a luego en Chile y Per&uacute;. En una reforma de los   estatutos del Banco en 1925 (Ley 17) se aprob&oacute; entonces que el   Superintendente Bancario confirmar&iacute;a que los designados fueran   representantes de dichos sectores. Con motivo de dicha reforma, Kemmerer   escribi&oacute;: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Los     banqueros controlan en demas&iacute;a el Banco de la Rep&uacute;blica     &#91;...&#93;. El Banco de la Rep&uacute;blica es algo m&aacute;s que un banco de     banqueros. Es una gran instituci&oacute;n de bienestar p&uacute;blico, que     afecta enormemente el inter&eacute;s p&uacute;blico. En su junta directiva, todos     los intereses importantes del pa&iacute;s deben hallarse representados, y esos     intereses debieran elegir sus propios voceros si se encontrase la manera     satisfactoria de hacerlo<a name=nu7></a><sup><a href="#num7">7</a></sup>. </p> </blockquote>     <p><b><i>El   cr&eacute;dito al Gobierno </i></b></p>     <p>En sus   estatutos originales se estableci&oacute; que el Banco no podr&iacute;a otorgar   empr&eacute;stitos o descontar valores gubernamentales por una suma superior al   30% de su capital pagado y reservas, y en todo caso se requerir&iacute;a la   aprobaci&oacute;n de siete de los diez miembros de la Junta. La Misi&oacute;n   consider&oacute; que tal monto era una restricci&oacute;n razonable, y que de   ser posible, deber&iacute;a reducirse: </p>     <blockquote>       <p>La     liquidaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos para el Gobierno, al treinta por     ciento del capital y las reservas del Banco &#91;...&#93; parece ser razonable     para un pa&iacute;s como Colombia, donde hay un temor tan general de que el     banco central pueda ser indebidamente explotado por el Gobierno &#91;...&#93;.     Ser&iacute;a peligroso para la eficacia y solidez del Banco, y podr&iacute;a     afectar grandemente la confianza que en &eacute;l se tuviera dentro del     pa&iacute;s y en el Exterior el aumentar m&aacute;s de lo permitido la cantidad     de los anticipos que aqu&eacute;l pueda hacerle al Gobierno. M&aacute;s bien la     Misi&oacute;n desear&iacute;a, si fuese posible, que se redujera el     l&iacute;mite se&ntilde;alado<a name=nu8></a><sup><a href="#num8">8</a></sup>. </p> </blockquote>     <p><b><i>El   cr&eacute;dito al sector privado </i></b></p>     <p>Cabe destacar   tres aspectos de la ley inaugural del Banco relacionados con el cr&eacute;dito   al sector privado, aspectos que no solo tendr&iacute;an incidencia en las   primeras etapas de la instituci&oacute;n sino en d&eacute;cadas posteriores,   especialmente entre 1950 y 1990. Uno tiene que ver con la liquidez de los   activos del Banco, otro con la tasa de redescuento como instrumento de   regulaci&oacute;n monetaria y la posibilidad de tasas diferenciales de   redescuento con fines de asignaci&oacute;n crediticia, y el &uacute;ltimo con   la limitaci&oacute;n del acceso al redescuento a los bancos cuyas tasas de   inter&eacute;s no superaran en ciertos puntos a la tasa de redescuento. Los dos   primeros eran herederos de disposiciones vigentes para los Bancos de las   Reservas Federales de Estados Unidos, y el &uacute;ltimo era una disposici&oacute;n   de la Ley 30 de 1922, que fue aceptada por la Misi&oacute;n.</p>     <p>En cuanto   al primer aspecto, el cr&eacute;dito del Banco al sector privado se otorgaba   principalmente mediante el mecanismo de redescuento de pr&eacute;stamos de la   banca comercial. De acuerdo con la Misi&oacute;n, el activo del Banco   deb&iacute;a ser "completamente l&iacute;quido", y para cumplir   este requisito los pagar&eacute;s redes contables deb&iacute;an ser de muy   corto t&eacute;rmino, m&aacute;ximo 90 d&iacute;as; excepcionalmente se   podr&iacute;an redes contar documentos con vencimiento de hasta 180 d&iacute;as   si estuvieran garantizados con productos agr&iacute;colas o ganado, y si su   valor no excediera la tercera parte del capital y reservas del Banco.</p>     <p>A   comienzos de los a&ntilde;os veinte, la tasa de redescuento era el principal   instrumento de control monetario, y el convencimiento de la Misi&oacute;n   acerca de su utilidad y de la necesidad de preservar la autonom&iacute;a del   Banco en su manejo qued&oacute; plasmado en la exposici&oacute;n de motivos de   la ley inaugural del Banco: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>La rata de     descuento ser&aacute; sin duda el arma m&aacute;s poderosa que el banco pueda     tener para proteger el mercado monetario del pa&iacute;s &#91;...&#93;. Por esta     raz&oacute;n, y en armon&iacute;a con las leyes que rigen los bancos centrales     de emisi&oacute;n en otros pa&iacute;ses, la ley colombiana debe dar al Banco     amplia libertad respecto a la fijaci&oacute;n del tipo de descuento. El Banco     tendr&aacute; una gran responsabilidad, y deben d&aacute;rsele por     consiguiente, todas las facultades necesarias para asumirla, facultades que     ser&aacute;n en gran parte ejercidas por medio de la variaci&oacute;n de los     expresados tipos de descuento. </p> </blockquote>     <p>La   posibilidad de establecer tasas diferenciales de redescuento hac&iacute;a   posible fijar tasas preferenciales con fines de asignaci&oacute;n crediticia.   En conjunto con la disposici&oacute;n de que las tasas de inter&eacute;s sobre   los documentos presentados para redescuento no pod&iacute;an superarla en   m&aacute;s de tres puntos, la tasa fijada por el Banco era una manera de   orientar el cr&eacute;dito hacia actividades consideradas productivas, como la   agricultura. La Ley 17 de 1925 luego autorizar&iacute;a reducciones de encajes   para los bancos que fijaran tasas de inter&eacute;s sobre sus pr&eacute;stamos   a 90 d&iacute;as que no superaran la tasa de redescuento en m&aacute;s de 2   puntos porcentuales<a name=nu9></a><sup><a href="#num9">9</a></sup>. </p>     <p>En tiempos   de la Misi&oacute;n gozaba de amplia acogida la teor&iacute;a del   cr&eacute;dito productivo o comercial, seg&uacute;n la cual la funci&oacute;n   primordial de los bancos ser&iacute;a satisfacer las necesidades de   endeudamiento de corto plazo de las empresas productivas. La orientaci&oacute;n   de los Bancos de las Reservas Federales y la de aquellos creados a su imagen y   semejanza habr&iacute;an abrevado en dicho enfoque<a name=nu10></a><sup><a href="#num10">10</a></sup>. </p>     <p><b><i>Armon&iacute;a   de los estatutos del Banco con otros proyectos de la Misi&oacute;n Kemmerer </i></b></p>     <p>Entre las   iniciativas de la Misi&oacute;n Kemmerer tuvieron especial importancia las   relacionadas con el manejo presupuestal y el control fiscal. Las propuestas,   plasmadas en las leyes 34 (sobre el Presupuesto Nacional) y 43 (sobre la   creaci&oacute;n de la Contralor&iacute;a General) de 1923 buscaban perfeccionar   el proceso presupuestal y garantizar el seguimiento y el control de la   ejecuci&oacute;n presupuestal.</p>     <p>En   relaci&oacute;n con el proceso presupuestal y la relevancia del equilibrio del   presupuesto, la Misi&oacute;n expres&oacute; lo siguiente: </p>     <blockquote>       <p>De la     manera como se forme, se expida, se ejecute y se fiscalice el Presupuesto     Nacional, depende &#91;...&#93; el equilibrio arm&oacute;nico de las entradas y     los gastos, el desarrollo del cr&eacute;dito nacional, y aun la estabilidad de     las institucionespol&iacute;ticas<a name=nu11></a><sup><a href="#num11">11</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Y,   m&aacute;s adelante: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>La     Misi&oacute;n de Consejeros Financieros abriga el &iacute;ntimo convencimiento     de que la primera y m&aacute;s urgente necesidad que tiene la Rep&uacute;blica     es la de establecer y conservar permanentemente el equilibrio de los     presupuestos, que es la base de toda buena organizaci&oacute;n financiera<a name=nu12></a><sup><a href="#num12">12</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>M&aacute;s   all&aacute; del campo estrictamente fiscal, dicha "urgente   necesidad" har&iacute;a viable un manejo monetario m&aacute;s   aut&oacute;nomo del Banco de la Rep&uacute;blica, libre de las presiones de   financiamiento de la Tesorer&iacute;a, de modo que solo ocasionalmente se   acudir&iacute;a a dicho financiamiento dentro del l&iacute;mite m&aacute;ximo   del 30% del capital y reservas del Banco. </p>     <p><b><i>Conclusiones   parciales </i></b></p>     <p>El Banco   de la Rep&uacute;blica se cre&oacute; como una entidad cuasi p&uacute;blica,   con un capital inicial aportado por partes iguales por el Gobierno Nacional y   el sector privado. En su Junta de diez miembros, el Gobierno solo ten&iacute;a   tres representantes, sin derecho al voto. Y tres de los siete miembros del   sector privado deb&iacute;an representar sectores productivos.</p>     <p>Las   reformas institucionales de 1923 aspiraban a crear un sistema sostenible de   finanzas p&uacute;blicas y una banca central que pudiera cumplir objetivos de   estabilidad monetaria. La restricci&oacute;n del cr&eacute;dito al Gobierno y   el dise&ntilde;o original de la Junta Directiva intentaban garantizar al Banco   una relativa autonom&iacute;a para alcanzar dichos objetivos.</p>     <p>Adem&aacute;s,   se subray&oacute; la necesidad de asegurar al Banco <i>amplia libertad</i> en   el manejo de la tasa de redescuento, o sea amplia libertad operacional en el   manejo de su instrumento de pol&iacute;tica monetaria. En esta materia se   incurri&oacute; en ambig&uuml;edades, pues se permiti&oacute; que el   instrumento de dicha pol&iacute;tica fuera tambi&eacute;n instrumento de   asignaci&oacute;n crediticia. Se hizo as&iacute; porque se entend&iacute;a que,   por su propia naturaleza, el cr&eacute;dito a los sectores productivos no era   inflacionario. </p>     <p><b>La   prueba de la gran depresi&oacute;n </b></p>     <p><b><i>Reformas   propuestas por la segunda Misi&oacute;n Kemmerer </i></b></p>     <p>En el   segundo semestre de 1930 visit&oacute; a Colombia una nueva Misi&oacute;n   Kemmerer. Sus iniciativas se refer&iacute;an a la actualizaci&oacute;n de las   reformas de 1923, m&aacute;s que a la coyuntura econ&oacute;mica del momento<a name=nu13></a><sup><a href="#num13">13</a></sup>. Con respecto al Banco, se   exigi&oacute; que de los tres representantes del gobierno en la Junta   Directiva, uno fuera el ministro de Hacienda, como <i>miembro nato</i>.   Adem&aacute;s, la Junta se ampli&oacute; con dos nuevos miembros, uno   representante de la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros y otro en   representaci&oacute;n conjunta de las c&aacute;maras de comercio y de las   sociedades de agricultores. La experiencia de las misiones Kemmerer en Chile   (1925), Ecuador (1926) y Bolivia (1927) sirvi&oacute; de fundamento para   incluir esos dos miembros. Seg&uacute;n Kemmerer, as&iacute; se conformaba   "un cuerpo bien equilibrado y ampliamente representativo de los   principales intereses de la Naci&oacute;n &#91;...&#93; &#91;C&#93;ada grupo de tales   intereses est&aacute; en minor&iacute;a y no puede, por lo mismo, ser dominado   por otro grupo cualquiera"<a name=nu14></a><sup><a href="#num14">14</a></sup>.   De este modo se zanjaba la controversia surgida durante la primera   Misi&oacute;n sobre la oposici&oacute;n de intereses entre banqueros y   representantes de los sectores productivos<a name=nu15></a><sup><a href="#num15">15</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tambi&eacute;n   se propuso ampliar el cupo de cr&eacute;dito al Gobierno. La Misi&oacute;n no   consider&oacute; aconsejable ese aumento, pero se avino a un incremento que   juzg&oacute; "modesto", del 15% sobre el l&iacute;mite establecido   en 1923, el 30% del capital pagado y las reservas del Banco, usando el   mecanismo de pr&eacute;stamos a la banca garantizados con deuda p&uacute;blica   de corto plazo. Como ahora la Junta estaba integrada por doce miembros, el   cr&eacute;dito al Gobierno requer&iacute;a el voto favorable de al menos diez   de ellos. Entre sus argumentos para aumentar el cupo, la Misi&oacute;n tuvo en   cuenta "la manera conservadora como (el Banco) ha manejado los   pr&eacute;stamos al Gobierno durante los siete a&ntilde;os transcurridos"   y sus experiencias de asesor&iacute;a en Chile, Ecuador y Bolivia, donde se   establecieron topes de cr&eacute;dito menores, con la opci&oacute;n de   incrementarlos por per&iacute;odos breves<a name=nu16></a><sup><a href="#num16">16</a></sup>. </p>     <p><b><i>Legislaci&oacute;n   de emergencia </i></b></p>     <p>En su   Informe a la Junta Directiva de mediados de 1932, el Gerente se refiri&oacute;   en los siguientes t&eacute;rminos al ambiente reinante en septiembre anterior,   cuando se adopt&oacute; una legislaci&oacute;n de emergencia que   involucrar&iacute;a al Banco: </p>     <blockquote>       <p>El     p&uacute;blico retiraba apresurado sus dep&oacute;sitos de los bancos, y por     vez primera en la vida de este instituto central vimos nuestras cajas asediadas     por gentes que ped&iacute;an el cambio por oro de los billetes del Banco. Al     propio tiempo los bancos extranjeros, especialmente los americanos, cancelaban     por cable los cr&eacute;ditos que hab&iacute;an abierto a las instituciones     colombianas &#91;...&#93;. Era el pleno p&aacute;nico &#91;...&#93; se     expidi&oacute; la Ley 99 de septiembre de 1931, que confiri&oacute; al gobierno     ampl&iacute;simas facultades extraordinarias para tomar las medidas financieras     y econ&oacute;micas indispensables para conjurar la crisis. Por la Ley 119,de     16 de noviembre de ese mismo a&ntilde;o, tales facultades fueron completadas y     prorrogadas<a name=nu17></a><sup><a href="#num17">17</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Inicialmente   se adoptaron medidas comerciales y cambiarias, as&iacute; como disposiciones   fiscales con amplio financiamiento monetario, y determinaciones institucionales   y financieras para restablecer el cr&eacute;dito. Nuevas decisiones   extraordinarias ser&iacute;an adoptadas entre 1933 y 1934 con motivo de la   guerra con Per&uacute;. </p>     <p><b><i>La   autonom&iacute;a del Banco ante las medidas de emergencia </i></b></p>     <p>El Banco   tuvo una actitud cr&iacute;tica ante las decisiones comerciales y cambiarias   del Gobierno<a name=nu18></a><sup><a href="#num18">18</a></sup>. Si bien las   consideraba necesarias para enfrentar la coyuntura extrema del sector externo,   calific&oacute; el nuevo arancel de "violentamente proteccionista",   y consider&oacute; que el paquete en su conjunto era una normatividad   transitoria que deb&iacute;a abolirse "tan pronto las circunstancias tiendan   a normalizarse"<a name=nu19></a><sup><a href="#num19">19</a></sup>. </p>     <p>La quietud   de los negocios, como se sol&iacute;a decir entonces, se tradujo en   crecimientos negativos del PIB en 1930 (-0,86%) y 1931 (-1,59%).Pero los signos   de deflaci&oacute;n advertidos por la Junta en la primera edici&oacute;n   mensual de la <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, en noviembre de   1927, se agudizaron entre 1929 y 1932 (-12.61% en 1929, -20.59% en 1930,   -19.42% en 1931 y -15.90% en 1932). A mediados de 1931, la deuda del Gobierno   con el Emisor ya agotaba su cupo disponible, incluida la ampliaci&oacute;n de   la segunda Misi&oacute;n Kemmerer. Una comisi&oacute;n interparlamentaria   sugiri&oacute; entonces una ampliaci&oacute;n considerable del l&iacute;mite a   las operaciones de cr&eacute;dito al Gobierno. El Banco se&ntilde;al&oacute;   que la propuesta era "objetable, por las graves consecuencias que pudiera   tener en la econom&iacute;a nacional"; y el ministro de Hacienda la   combati&oacute; en el Senado de la manera siguiente: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si hoy     abrimos un nuevo cupo, es evidente que dejamos marcado el derrotero para todas     las crisis fiscales futuras y se&ntilde;alamos el recurso &uacute;nico: acudir     al Banco de la Rep&uacute;blica. Fue ese el camino recorrido en nuestra vieja     historia y ese tambi&eacute;n ser&aacute; ma&ntilde;ana el que sigamos como     m&aacute;s f&aacute;cil y expedito<a name=nu20></a><sup><a href="#num20">20</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Un   semestre m&aacute;s tarde, tras la ca&iacute;da del patr&oacute;n oro y la   adopci&oacute;n del control de cambios, resurgi&oacute; la presi&oacute;n para   ampliar el cr&eacute;dito del Emisor al Gobierno, esta vez no por iniciativa   parlamentaria sino del Ejecutivo. Se propuso una operaci&oacute;n de cr&eacute;dito   masivo del Banco al Gobierno, de un 30% del total de activos de aquella   instituci&oacute;n, para reanimar las transacciones y restablecer   "siquiera parcialmente, un nivel de precios menos ruinoso que el que hoy   rige"<a name=nu21></a><sup><a href="#num21">21</a></sup>. </p>     <p>Seg&uacute;n   el Gerente, esa iniciativa, "iniciada y sostenida insistentemente por el   Gobierno", pudo "acordarse definitivamente (entre el Gobierno y el   Banco) tras detenido estudio"<a name=nu22></a><sup><a href="#num22">22</a></sup>.   Adem&aacute;s, reconoci&oacute; expl&iacute;citamente que al comprometerse con   dicha operaci&oacute;n el Banco estaba "sali&eacute;ndose ciertamente de   las funciones propias de un instituto central de emisi&oacute;n". E   insisti&oacute; en que "para que la grave medida adoptada se justifique,   es absolutamente indispensable que se mantenga un real y efectivo equilibrio en   el presupuesto"<a name=nu23></a><sup><a href="#num23">23</a></sup>. </p>     <p>Con motivo   de la creaci&oacute;n del Banco Central Hipotecario (BCH) en 1932, con el fin   de contribuir a la soluci&oacute;n del problema de la deuda privada acrecentada   por la crisis, y la decisi&oacute;n por decreto gubernamental de que el Banco   suscribiera la mitad de su capital, el gerente hizo p&uacute;blica su   consideraci&oacute;n acerca de la inconveniencia de la medida para el banco   central: </p>     <blockquote>       <p>Es     evidente la inconveniencia y aun el peligro que implica la     inmovilizaci&oacute;n de porci&oacute;n tan importante de los recursos del banco     emisor y de los mismos bancos comerciales en una inversi&oacute;n que, si bien     segura, no puede ser de f&aacute;cil realizaci&oacute;n por bastante tiempo.     Pero contra esa consideraci&oacute;n, que en tiempos normales habr&iacute;a     sido decisiva, militaba otra de mayor fuerza en los actuales momentos: la     necesidad de buscar alivio por todos los medios posibles a la grave     situaci&oacute;n que ha tra&iacute;do al pa&iacute;s la crisis<a name=nu24></a><sup><a href="#num24">24</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Diversas   medidas de car&aacute;cter extraordinario comprometieron la letra y el   esp&iacute;ritu de los estatutos originales del Banco, como las que autorizaban   operaciones de redescuento sobre activos de largo plazo en la forma de cartera   hipotecaria y pr&eacute;stamos de prenda industrial.</p>     <p>La   fisonom&iacute;a de los activos del Banco cambi&oacute; radicalmente (<a href="#c1">cuadro 1</a>). El cr&eacute;dito al Gobierno, que representaba el   13% de los activos en junio de 1931, a solo dos meses de la adopci&oacute;n de   las medidas extraordinarias, lleg&oacute; al 60% en junio de 1934, un aumento imposible   de imaginar a la luz del marco ortodoxo de la legislaci&oacute;n de 1923.Si en   esta &uacute;ltima fecha el dise&ntilde;o de las instituciones buscaba limitar   la injerencia fiscal en el manejo monetario, el balance posterior a la   legislaci&oacute;n de emergencia mostraba un predominio de lo fiscal sobre lo   monetario. </p>     <p align=center><a name=c1></a><img border=0 width=538 height=183 src="img/revistas/rei/v16n30/v16n30a08c1.jpg"></p>     <p>A mediados   de 1942 la cartera adquirida por el Gobierno con el Banco, principalmente de   largo plazo, se transform&oacute; en una inversi&oacute;n del Emisor en   t&iacute;tulos del Gobierno. As&iacute;, el rubro de inversiones del Banco   lleg&oacute; a representar m&aacute;s del 35% del balance en dicho a&ntilde;o.   La redenci&oacute;n de algunas de ellas tomar&iacute;a otras tres   d&eacute;cadas<a name=nu25></a><sup><a href="#num25">25</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En   s&iacute;ntesis, las disposiciones extraordinarias adoptadas durante la Gran   Depresi&oacute;n comprometieron cr&iacute;ticamente la participaci&oacute;n del   Banco de la Rep&uacute;blica. El gerente reconoci&oacute; que las medidas   propuestas por el Gobierno hab&iacute;an sido discutidas con el Banco antes de   adoptarlas. Pero destac&oacute; que desbordaban las funciones t&iacute;picas de   un banco central, que deb&iacute;an ser transitorias, y que el Banco solo   hab&iacute;a aceptado participar en su dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n por la   gravedad de la coyuntura econ&oacute;mica. Para recuperar la autonom&iacute;a   de la Junta en consonancia con los criterios fundacionales de 1923 era   imperativo restablecer el equilibrio de las finanzas p&uacute;blicas.</p>     <p>El   abandono de las restricciones kemmerianas al endeudamiento del gobierno con el   Banco no se limit&oacute; a los episodios cr&iacute;ticos del segundo semestre   de 1931 o a los derivados de la guerra con Per&uacute;. En adelante   har&iacute;a carrera el expediente que permitir&iacute;a acceder a   financia-miento primario mediante la expedici&oacute;n de leyes que autorizaran   la compra de deuda p&uacute;blica por el Banco sin comprometer la   utilizaci&oacute;n del cupo legal originalmente establecido<a name=nu26></a><sup><a href="#num26">26</a></sup>. </p>     <p><b><i>Conclusiones   parciales </i></b></p>     <p>La segunda   Misi&oacute;n Kemmerer recomend&oacute; ratificar la participaci&oacute;n de   tres representantes del Gobierno Nacional en la Junta Directiva, "por   raz&oacute;n del car&aacute;cter cuasi p&uacute;blico del Banco", pero   haciendo expl&iacute;cito que uno de ellos deb&iacute;a ser, <i>ex officio</i>,   el ministro de Hacienda. Adem&aacute;s propuso nombrar dos nuevos directores,   un representante de la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros y uno de las   sociedades de agricultores y c&aacute;maras de comercio. As&iacute;, la Junta   ser&iacute;a "un cuerpo bien equilibrado y ampliamente representativo de   los intereses de la Naci&oacute;n". Adem&aacute;s, se elev&oacute; el   cupo de endeudamiento gubernamental hasta el 45% del capital y reservas del   Banco.</p>     <p>Ante el   agravamiento de la depresi&oacute;n acompa&ntilde;ada de deflaci&oacute;n, y la   incapacidad creciente del fisco para responder por sus obligaciones, en el   primer semestre de 1931 varios grupos de opini&oacute;n y una comisi&oacute;n   interparlamentaria propusieron que se decretara un aumento sustancial y transitorio   del cupo del Gobierno. El Gerente y el ministro de Hacienda rechazaron la   propuesta. Un semestre m&aacute;s tarde, luego del colapso del patr&oacute;n   oro, del establecimiento de controles cambiarios en numerosos pa&iacute;ses y   de la instauraci&oacute;n en Colombia de una legislaci&oacute;n de emergencia,   se adoptaron medidas extraordinarias, algunas previamente acordadas con el   Banco. Muchas de ellas implicaban un alejamiento de los principios establecidos   en 1923.</p>     <p>Por su   magnitud y alcance, las disposiciones extraordinarias no pod&iacute;an ser   transitorias y sus efectos tender&iacute;an a ser permanentes. En adelante, una   norma legal podr&iacute;a cambiar los topes de endeudamiento del Gobierno en el   Banco y comprometer el uso de los instrumentos monetarios para fines   predeterminados, limitando la autonom&iacute;a operacional del Banco para el   manejo monetario. </p>     <p><b>DE LA   SEGUNDA GUERRA MUNDIAL A LA CREACI&Oacute;N DE LA JUNTA MONETARIA </b></p>     <p><b>Antecedentes</b></p>     <p>El papel   de la banca central fue objeto de muchas tensiones pol&iacute;ticas y   decisiones institucionales despu&eacute;s de la Gran Depresi&oacute;n. En   Am&eacute;rica Latina, siete bancos centrales figuraban como propiedad del   Estado al comenzar la segunda posguerra<a name=nu27></a><sup><a href="#num27">27</a></sup>.   El caso m&aacute;s dram&aacute;tico fue el de la nacionalizaci&oacute;n   intempestiva del Banco Central de la Rep&uacute;blica Argentina a comienzos de   1945.</p>     <p>El   financiamiento del desarrollo fue un tema sobresaliente en las discusiones de   los primeros a&ntilde;os de posguerra. En varios pa&iacute;ses se puso sobre la   mesa el papel de la banca central, en particular la asignaci&oacute;n de   instrumentos monetarios y crediticios en funci&oacute;n del desarrollo   econ&oacute;mico. Algunos procesos de reforma en Am&eacute;rica Latina fueron   asesorados por instituciones internacionales como la Junta de las Reservas   Federales y el Fondo Monetario Internacional<a name=nu28></a><sup><a href="#num28">28</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las   reformas de los bancos centrales latinoamericanos siguieron l&iacute;neas   similares, no solo en los conceptos sino tambi&eacute;n en el lenguaje. En   Paraguay, en 1944 se estableci&oacute; que el objetivo del banco central   ser&iacute;a crear las condiciones monetarias, crediticias y cambiarias   "m&aacute;s favorables al desarrollo de la econom&iacute;a   nacional"; en Guatemala, en 1945 se defini&oacute; como su objeto   principal "la creaci&oacute;n y mantenimiento de las condiciones   monetarias, cambiarias y crediticias m&aacute;s favorables al desarrollo   ordenado de la econom&iacute;a nacional"; en Bolivia, la ley   prescribi&oacute; en 1945 que "los fines principales del Banco Central   consistir&aacute;n en crear y mantener las condiciones monetarias y de   cr&eacute;dito m&aacute;s favorables para el normal desarrollo de la   econom&iacute;a nacional"; en Argentina, en 1946 se determin&oacute; que   el banco central deb&iacute;a ejecutar la "pol&iacute;tica   econ&oacute;mica adecuada" para mantener "la expansi&oacute;n   ordenada de la econom&iacute;a", entre otros fines; y en Ecuador, en 1948   se estableci&oacute; que su objeto fundamental ser&iacute;a "la   ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria nacional, a fin de crear y   mantener las condiciones monetarias, crediticias y cambiarias m&aacute;s   favorables al desarrollo ordenado de la econom&iacute;a nacional"<a name=nu29></a><sup><a href="#num29">29</a></sup>. </p>     <p>En   Colombia florecieron varias iniciativas de reforma bancaria en la segunda mitad   de los a&ntilde;os cuarenta<a name=nu30></a><sup><a href="#num30">30</a></sup>.   Un hecho destacado fue la llegada de la Misi&oacute;n del Banco Mundial a   Colombia en 1948, primera en su g&eacute;nero, que propuso reconsiderar las   disposiciones de la Misi&oacute;n Kemmerer que limitaban el cr&eacute;dito   bancario a corto plazo. Seg&uacute;n esa misi&oacute;n, "al tratar de   asegurar la liquidez bancaria &#91;...&#93; surgi&oacute; una completa   separaci&oacute;n entre el sistema bancario comercial y la formaci&oacute;n de   capital"<a name=nu31></a><sup><a href="#num31">31</a></sup>. </p>     <p>Un   denominador com&uacute;n en las discusiones de la &eacute;poca fue el de   asignar al banco central una funci&oacute;n primordial en la orientaci&oacute;n   del cr&eacute;dito. Se cre&iacute;a que las funciones de manejo monetario y   asignaci&oacute;n del cr&eacute;dito podr&iacute;an ejercerse   simult&aacute;neamente: </p>     <blockquote>       <p>Los bancos     centrales son instituciones organizadas no solo para regular el flujo monetario     y, mediante su influencia sobre la oferta y el costo del dinero, mitigar las     fuerzas internas y externas de inestabilidad &#91;...&#93;. Su papel a largo     plazo es ayudar a mantener, dentro de una econom&iacute;a de libre empresa,     condiciones financieras que favorezcan el mantenimiento de altos niveles de     actividad econ&oacute;mica y el desarrollo progresivo de todos los recursos     disponibles&#91;...&#93; &#91;E&#93;stabilidad y progreso no son necesariamente     objetivos incompatibles de una pol&iacute;tica monetaria. Por el contrario, son     objetivos que se complementan. Deben estar siempre presentes, combinados     adecuadamente en toda pol&iacute;tica a seguir por un Banco Central<a name=nu32></a><sup><a href="#num32">32</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En todo   caso, la experiencia internacional reciente ofrec&iacute;a ejemplos de que la   divisi&oacute;n de competencias entre los gobiernos y los bancos centrales, en   el manejo monetario, no estaba definitivamente zanjada. Las reformas de los   bancos centrales de Inglaterra (1946), Francia (1945) y Espa&ntilde;a (1946),   los dos primeros nacionalizados, asignaban al Gobierno y no al banco central el   manejo de la moneda y del cr&eacute;dito<a name=nu33></a><sup><a href="#num33">33</a></sup>. </p>     <p><b>La   reforma del Banco de la Rep&uacute;blica de 1951</b></p>     <p>En   Colombia la reforma del Banco de la Rep&uacute;blica qued&oacute; consagrada en   los decretos legislativos 756 (abril) y 2057 (octubre) de 1951. El primero   referido a las facultades econ&oacute;micas de las que dispondr&iacute;a el   Banco en materias monetaria, crediticia y cambiaria; y el segundo, a la   composici&oacute;n de la Junta Directiva y la pr&oacute;rroga del   t&eacute;rmino de la duraci&oacute;n del Banco. </p>     <p><b><i>El   pre&aacute;mbulo de la reforma. Documentos de estudio y Comisi&oacute;n de   Reformas Bancarias </i></b></p>     <p>Las   disposiciones citadas tuvieron como antecedente el trabajo de una   Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias integrada por tres miembros de la Junta   Directiva: el Gerente de la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros, quien la   presid&iacute;a, un representante del Gobierno Nacional y uno de los bancos   nacionales. La Comisi&oacute;n deliber&oacute; en enero de 1951 a partir de dos   informes, uno de ellos presentado por David L.Grove, funcionario de la Junta de   las Reservas Federales, y el otro por Carlos Villa veces, representante de los   bancos nacionales en la Junta del Banco<a name=nu34></a><sup><a href="#num34">34</a></sup>;   a los documentos de trabajo luego se integr&oacute; el informe sobre   inflaci&oacute;n del Comit&eacute; de Desarrollo Econ&oacute;mico<a name=nu35></a><sup><a href="#num35">35</a></sup>. Mientras sesionaba la Comisi&oacute;n, el Gobierno   Nacional propuso redactar un proyecto de decreto sobre las facultades   econ&oacute;micas del Banco, cuyo texto sirvi&oacute; de base para las &uacute;ltimas   deliberaciones de la Comisi&oacute;n, y para expedir el Decreto 756 de 1951<a name=nu36></a><sup><a href="#num36">36</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La   Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias discuti&oacute; cu&aacute;les   podr&iacute;an ser las atribuciones econ&oacute;micas del Banco. El Gerente   propuso y logr&oacute; la aprobaci&oacute;n un&aacute;nime de la siguiente   definici&oacute;n del objeto del Banco, muy af&iacute;n en su concepci&oacute;n   y su lenguaje a lo que se ven&iacute;a haciendo en Am&eacute;rica Latina, a   partir de la cual se establecer&iacute;an tales atribuciones: </p>     <blockquote>       <p>El objeto     primordial &#91;...&#93; del Banco de la Rep&uacute;blica es el de realizar una     pol&iacute;tica monetaria, de cr&eacute;dito y cambiaria, encaminada a     estimular condiciones propicias al desarrollo ordenado de la econom&iacute;a     nacional. Con tal fin, el Estado dar&aacute; al Banco de la Rep&uacute;blica     facultades suficientes para regular la moneda, el cr&eacute;dito y el cambio     exterior<a name=nu37></a><sup><a href="#num37">37</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En la   pr&aacute;ctica, las <i>facultades suficientes</i> se relacionar&iacute;an   principalmente con la definici&oacute;n de cupos de cr&eacute;dito a la banca,   mediante la elegibilidad de los documentos presentables a redescuento y sus   plazos, con la posible intervenci&oacute;n del Banco en la determinaci&oacute;n   de las tasas bancarias de inter&eacute;s y de los encajes a la banca comercial.</p>     <p>Finalmente,   las disposiciones del Decreto 756 de 1951 se encabezaron con el siguiente   art&iacute;culo: </p>     <blockquote>       <p>El Banco de     la Rep&uacute;blica realizar&aacute; una pol&iacute;tica monetaria, de     cr&eacute;dito y de cambios encaminada a estimular condiciones propicias al     desarrollo ordenado de la econom&iacute;a colombiana<a name=nu38></a><sup><a href="#num38">38</a></sup>. </p> </blockquote>     <p><b><i>Tasas   de inter&eacute;s y asignaci&oacute;n del cr&eacute;dito </i></b></p>     <p>Hubo una   amplia deliberaci&oacute;n acerca de si el Banco deb&iacute;a o no fijar las   tasas de inter&eacute;s bancarias en forma directa o por medio de   m&aacute;rgenes entre las tasas de redescuento y las que fijaban los bancos.   Tambi&eacute;n se discuti&oacute; el tema de los plazos de la cartera   presentada a redescuento, especialmente la de fomento, que podr&iacute;a llegar   hasta 270 d&iacute;as, y la posibilidad de que el Banco estableciera topes a la   cartera bancaria.</p>     <p>La   controversia sobre la intervenci&oacute;n en la fijaci&oacute;n de los   intereses no era nueva, como ya se vio al tratar la Misi&oacute;n Kemmerer.   Durante el primer lustro de vida del Banco, el gerente Julio Caro se opuso a   una norma que ven&iacute;a de la ley que autoriz&oacute; la creaci&oacute;n del   Banco en 1922, seg&uacute;n la cual solo se aceptar&iacute;an para redescuento   los cr&eacute;ditos bancarios elegibles cuya tasa de inter&eacute;s no superara   en ciertos puntos porcentuales la tasa de redescuento fijada por el Banco; una   forma indirecta de presionar administrativamente las tasas de inter&eacute;s   hacia cierto nivel. En 1951, el gerente Luis &Aacute;ngel Arango secund&oacute;   a su antecesor en la opini&oacute;n de que no se deb&iacute;a intervenir en la   formaci&oacute;n del inter&eacute;s bancario y que las tasas de redescuento   fijadas por el Banco deb&iacute;an consultar el movimiento de las tasas en el   mercado de cr&eacute;dito. Pero "para evitar alzas bruscas e inconvenientes"   sugiri&oacute; que la Junta se&ntilde;alara peri&oacute;dicamente los   m&aacute;rgenes entre la tasa de redescuento y la tasa de inter&eacute;s sobre   los cr&eacute;ditos redescontables<a name=nu39></a><sup><a href="#num39">39</a></sup>.   El representante de los bancos en la Comisi&oacute;n insisti&oacute; en que la   intervenci&oacute;n parcial en los intereses "perder&iacute;a su eficacia   al dejarles a los bancos una cartera libre", de modo que deb&iacute;a ser   total, "con miras al control y selecci&oacute;n delcr&eacute;dito"<a name=nu40></a><sup><a href="#num40">40</a></sup>. El representante del Gobierno   y el gerente de la Federaci&oacute;n de Cafeteros opinaron que se deb&iacute;a   conservar el sistema vigente<a name=nu41></a><sup><a href="#num41">41</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Mayor   autonom&iacute;a operacional, condicionada al ministro de Hacienda </i></b></p>     <p>El Decreto   756 de 1951 estableci&oacute; las nuevas atribuciones del Emisor. En principio   tendr&iacute;a una amplia <i>independencia operacional </i>en el manejo de la   moneda y el cr&eacute;dito<a name=nu42></a><sup><a href="#num42">42</a></sup>.   El Banco acogi&oacute; as&iacute; la reforma: </p>     <blockquote>       <p>Al     desprenderse el gobierno de atribuciones que en otros pa&iacute;ses le son     propias, para confiarlas a un organismo de expertos como es la Junta Directiva     del Banco de la Rep&uacute;blica, da una muestra inequ&iacute;voca de sus     prop&oacute;sitos deservir rectamente el inter&eacute;s general. Los directores     del instituto emisor, por su parte, adquieren ante la ciudadan&iacute;a una     ponderosa responsabilidad, que les har&aacute; examinar cuidadosamente las     incidencias de cualquier medida, para que su intervenci&oacute;n en los campos     de la moneda y el cr&eacute;dito sea siempre compatible con la estabilidad y     permanencia que reclaman normas b&aacute;sicas en toda buena organizaci&oacute;n     econ&oacute;mica<a name=nu43></a><sup><a href="#num43">43</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Sin   embargo, la enumeraci&oacute;n de tales facultades fue precedida de una   restricci&oacute;n institucional seg&uacute;n la cual la Junta Directiva   podr&iacute;a ejercerlas "con el voto favorable del ministro de   Hacienda"<a name=nu44></a><sup><a href="#num44">44</a></sup>. Desde 1923,   el ministro asist&iacute;a a la Junta como uno de los representantes del   Gobierno: entre ese a&ntilde;o y 1931 su participaci&oacute;n fue limitada, con   voz pero sin voto; desde 1931 no fue solo representante gubernamental sino   miembro <i>ex officio</i> de la Junta, con voz pero a&uacute;n sin voto. En   1951no solo pod&iacute;a votar, sino que su voto favorable fue requisito para   que el Banco pudiera ejercer gran parte de sus atribuciones<a name=nu45></a><sup><a href="#num45">45</a></sup>. </p>     <p>Como   baluarte de las facultades otorgadas al Banco, se autoriz&oacute; la reforma de   sus estatutos para fortalecer su capacidad t&eacute;cnica, mediante "un   organismo especializado que tenga a su cuidado el estudio de las medidas   monetarias, de cr&eacute;dito y de cambios que requiera el adecuado desarrollo   de la econom&iacute;a nacional"<a name=nu46></a><sup><a href="#num46">46</a></sup>. </p>     <p><b><i>El   cr&eacute;dito al Gobierno Nacional </i></b></p>     <p>El   cr&eacute;dito al Gobierno Nacional tambi&eacute;n fue objeto de las nuevas   autorizaciones. Se dispuso que el Banco pod&iacute;a elevar el cupo   correspondiente hasta el 8% de las rentas recaudadas por el fisco en la   vigencia anterior, sin superar el 90% de su capital y reserva legal; la   utilizaci&oacute;n del cupo se destinar&iacute;a exclusivamente a cubrir   deficiencias transitorias de la Tesorer&iacute;a, sin que se le pudieran abrir   cr&eacute;ditos adicionales en el presupuesto.</p>     <p>En la   pr&aacute;ctica, adem&aacute;s del <i>cupo ordinario</i> del 30% sobre el   capital y reservas del Banco, desde 1951 el Gobierno Nacional cont&oacute; con   el mencionado 8%. Pero estas disposiciones no fueron obst&aacute;culo para que   normas posteriores autorizaran la compra de t&iacute;tulos de deuda   p&uacute;blica, sin reducir el cupo ordinario ni el reci&eacute;n creado del 8%   de las rentas fiscales del a&ntilde;o anterior<a name=nu47></a><sup><a href="#num47">47</a></sup>. </p>     <p>El   mecanismo pr&aacute;cticamente autom&aacute;tico de acceso al cr&eacute;dito   del Banco, por fuera de las restricciones de los cupos establecidos, se   utiliz&oacute; como argumento para insistir en una nueva reforma en pro de una   mayor independencia del Emisor con respecto al Gobierno. El siguiente   testimonio, tomado de una intervenci&oacute;n en el Senado de la   Rep&uacute;blica en octubre de 1962, es bastante expl&iacute;cito: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Es     frecuente el sistema de legislar como si el Banco de la Rep&uacute;blica     perteneciera al Estado. Cualquier auxilio, cualquier gasto, cualquier urgencia     de erogaci&oacute;n presupuestal, trae el articulito de 'se     contratar&aacute; un empr&eacute;stito con el Banco de la     Rep&uacute;blica'; y el Banco no es capaz de negarles a los ministros de     Hacienda las peticiones que le hacen, vive doblegado ante el     gobierno&#91;...&#93;, es necesario independizarlo, modificando su Junta, de     manera que en ella act&uacute;en gentes independientes &#91;...&#93; que tengan     como mira general el bienestar de la econom&iacute;a<a name=nu48></a><sup><a href="#num48">48</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Cr&eacute;dito   P&uacute;blico, circunstancia que asegura la participaci&oacute;n   simult&aacute;nea del gobierno y de los dem&aacute;s sectores representados en la   directiva del instituto emisor, en la expedici&oacute;n de medidas de   trascendental significado" ("Notas editoriales", <i>RBR</i> 282, abril de 1951, 383). </p>     <p><b><i>La   conformaci&oacute;n de la Junta Directiva </i></b></p>     <p>La reforma   de la Junta Directiva y la pr&oacute;rroga de la duraci&oacute;n del Banco   hasta 1973 se autorizaron en el Decreto 2057 de 1951, cuyos t&eacute;rminos   fueron acordados entre la Junta y el Gobierno. La Junta qued&oacute; compuesta   por nueve miembros: el ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico,   dos directores designados por el Gobierno, tres representantes de los bancos   nacionales y extranjeros, uno de las sociedades de agricultores y ganaderos, un   director propuesto por las c&aacute;maras de comercio y el gerente de la   Federaci&oacute;n de Cafeteros. El Gobierno elegir&iacute;a los representantes   de los comerciantes, y de los agricultores y ganaderos, a partir de sus listas   de candidatos<a name=nu49></a><sup><a href="#num49">49</a></sup>. </p>     <p>En los   pre&aacute;mbulos de la reforma se oyeron voces que defend&iacute;an una Junta   similar a la que exist&iacute;a desde los a&ntilde;os treinta, pero   tambi&eacute;n algunos planteamientos nuevos y argumentos cr&iacute;ticos de la   estructura tradicional. El gerente de la Federaci&oacute;n de Cafeteros y   presidente de la Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias "no era partidario   de modificaciones sustanciales en la organizaci&oacute;n del Banco de la   Rep&uacute;blica"; los informes de Grove y Villa veces, as&iacute; como   las intervenciones del Gerente y del ministro de Hacienda, insistieron en que   la coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria y la fiscal   exig&iacute;an la presencia del ministro del ramo; el ministro de Hacienda   argument&oacute; que el Banco deb&iacute;a mantener su fisonom&iacute;a de   banco mixto, "pero en el cual el Ejecutivo tenga cierta capacidad de   iniciativa"<a name=nu50></a><sup><a href="#num50">50</a></sup>. </p>     <p>Grove   consider&oacute; que deb&iacute;an tomar asiento personas conocedoras de los   sectores econ&oacute;micos, pero no elegidas ni propuestos por instituciones   gremiales, sino por el Presidente de la Rep&uacute;blica; cuestion&oacute; la   presencia de banqueros por ser "los prestatarios principales del banco   central, y no es l&oacute;gico que act&uacute;en a la vez como juez y   parte", pero acept&oacute; su participaci&oacute;n en aras de una mayor   confianza del p&uacute;blico y un menor temor a "una dominaci&oacute;n   pol&iacute;tica arbitraria y sin visi&oacute;n alguna"<a name=nu51></a><sup><a href="#num51">51</a></sup>. </p>     <p>Al tiempo   que se exped&iacute;a el decreto sobre conformaci&oacute;n de la Junta   Directiva, tambi&eacute;n vio la luz el informe del Banco Mundial sobre la   administraci&oacute;n p&uacute;blica, elaborado bajo la direcci&oacute;n de   Lauchlin Currie. Ese documento fue muy cr&iacute;tico en relaci&oacute;n con el   Emisor, tanto acerca de la conformaci&oacute;n de su directorio como de la   ausencia de una "idea clara de la naturaleza e importancia del control   monetario". El informe puso en tela de juicio la idea de que los   delegados gremiales en la Junta pod&iacute;an representar el inter&eacute;s   nacional, especialmente en materia de estabilidad econ&oacute;mica. Y   abog&oacute; por una Junta integrada por elementos independientes, responsables   ante el p&uacute;blico por la bondad de la pol&iacute;tica monetaria: </p>     <blockquote>       <p>Generalmente     el nombramiento de un individuo como representante de determinado grupo de     intereses econ&oacute;micos, debilita su sentido de responsabilidad. Dicho     individuo se ver&aacute; inclinado, al juzgar determinada propuesta, a     considerar los intereses del grupo que representa, en vez de los intereses de     toda la comunidad. El peligro es especialmente grave en la direcci&oacute;n de     la pol&iacute;tica monetaria, donde diferentes grupos econ&oacute;micos tienen     mucho que ganar dela inflaci&oacute;n, por lo menos durante el auge, mientras     que los beneficios de la estabilidad de precios, aunque reales no son tan     obvios y se extienden a toda la comunidad. Similarmente, los grupos     econ&oacute;micos m&aacute;s activos que por lo general est&aacute;n     representados -como agricultura, comercio e industria- son los prestatarios     m&aacute;s fuertes y naturalmente no est&aacute;n inclinados a abogar o     sustentar medidas que, aun cuando necesarias para la estabilidad de los     precios, pueden implicar inevitablemente la restricci&oacute;n del     cr&eacute;dito para estos grupos. Aun en los casos en que tales representantes     tratan de ser objetivos, pueden tender hacia la debilidad, por cierto demasiado     com&uacute;n, de identificar el bien del pa&iacute;s con los intereses de un     determinado grupo o clase. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En     definitiva, parece que la pol&iacute;tica m&aacute;s indicada ser&iacute;a la     de nombrar para la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica individuos     sobresalientes de s&oacute;lido criterio, que fuesen responsables ante el     p&uacute;blico, a trav&eacute;s del Presidente de la Rep&uacute;blica, de la     bondad de la pol&iacute;tica monetaria<a name=nu52></a><sup><a href="#num52">52</a></sup>. </p> </blockquote>     <p><b><i>Conclusiones   parciales </i></b></p>     <p>La reforma   de la banca central fue un tema sobresaliente en la agenda latinoamericana en   el primer lustro de la segunda posguerra. En Colombia, la reforma del Banco de   la Rep&uacute;blica en 1951 culmin&oacute; un proceso al que contribuyeron   numerosas iniciativas desde 1947.Se comprometi&oacute; al Banco con la   ejecuci&oacute;n de pol&iacute;ticas orientadas al "desarrollo ordenado   de la econom&iacute;a nacional". Para ello se le otorgaron facultades   monetarias y crediticias de las cuales no dispon&iacute;a en el pasado. El   ejercicio de esas facultades deb&iacute;a contar con el voto favorable del   ministro de Hacienda, as&iacute; el Ejecutivo contaba con un poder de veto que   antes no se le reconoc&iacute;a. El cupo de cr&eacute;dito al Gobierno Nacional   se increment&oacute;, sin exceder un monto determinado del capital y las   reservas del Banco. Pero sigui&oacute; abierta la posibilidad de aumentarle el   financiamiento mediante el mecanismo de autorizar al Banco para adquirir   t&iacute;tulos de la deuda p&uacute;blica.</p>     <p>En suma,   al tiempo que cabe destacar los avances de la institucionalidad monetaria   conquistados en 1951, tambi&eacute;n cabe reconocer las ostensibles   limitaciones sobre la autonom&iacute;a relativa del Banco que se establecieron   en 1951. </p>     <p><b>LA JUNTA   MONETARIA </b></p>     <p><b>Antecedentes</b></p>     <p>Los temas   agitados alrededor del Banco de la Rep&uacute;blica a mediados del siglo no se   desvanecieron con la reforma de 1951. El Banco debi&oacute; prepararse para   recibir nuevos clientes particulares de cr&eacute;dito primario a finales de la   d&eacute;cada. Adem&aacute;s de los Almacenes Generales de Dep&oacute;sito y la   Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros, hab&iacute;a que incluir los fondos   ganaderos, las corporaciones financieras y las cooperativas. Dellado oficial,   la inversi&oacute;n del Banco en documentos de deuda p&uacute;blica   sigui&oacute; un curso ascendente, de modo que el rubro correspondiente era uno   de sus activos m&aacute;s significativos. Entre junio de 1961 y junio de 1962,   al tiempo que ganaban ascendiente las ideas de una nueva reforma de las   instituciones monetarias, el cr&eacute;dito a los particulares lleg&oacute; a   representar el 16% de sus activos, y el cr&eacute;dito al Gobierno -incluida la   inversi&oacute;n en bonos de deuda p&uacute;blica- el 22%.</p>     <p>Uno de los   temas que suscitaba inconformidad era la presencia de representantes de los   particulares en la Junta. Resurgi&oacute; la propuesta de mediados de siglo de   conformar el directorio con personas independientes nombradas por el Presidente   de la Rep&uacute;blica. Tambi&eacute;n fue motivo de controversia si la entidad   deb&iacute;a continuar como instituci&oacute;n mixta de car&aacute;cter privado   o convertirse en establecimiento p&uacute;blico<a name=nu53></a><sup><a href="#num53">53</a></sup>. El debate se reanim&oacute; a finales de 1962 con   la b&uacute;squeda de f&oacute;rmulas que restituyeran al Estado la plenitud de   la soberan&iacute;a monetaria que le corresponde constitucionalmente. Una de   esas f&oacute;rmulas era conformar una Junta Monetaria<a name=nu54></a><sup><a href="#num54">54</a></sup>. En la d&eacute;cada anterior, cuando se   discut&iacute;a la reforma de 1951, se propuso que el Banco de la   Rep&uacute;blica contara con una Junta Monetaria encargada de las iniciativas   de regulaci&oacute;n monetaria, cambiaria y crediticia<a name=nu55></a><sup><a href="#num55">55</a></sup>. Adem&aacute;s, se dispon&iacute;a de una rica   experiencia en Am&eacute;rica Latina, con diferentes modelos de lo que   pod&iacute;a ser una Junta Monetaria<a name=nu56></a><sup><a href="#num56">56</a></sup>. </p>     <p><b>La   argumentaci&oacute;n en Favor de la Junta monetaria </b></p>     <p>A   comienzos de los a&ntilde;os sesenta una serie de dificultades fiscales y   monetarias llevaron al Ejecutivo a solicitar al Congreso una ley de facultades   extraordinarias para enfrentarlas. As&iacute; lo hizo la Ley 21 de 1963, que   autoriz&oacute; al Gobierno Nacional para expedir un nuevo estatuto   org&aacute;nico del presupuesto y establecer un impuesto sobre las ventas,   entre otras medidas. En el campo monetario, se autoriz&oacute; la   creaci&oacute;n de una Junta Monetaria encargada de "estudiar y adoptar   las medidas monetarias, cambiarias y de cr&eacute;dito que, conforme a las   disposiciones vigentes corresponden a la Junta Directiva del Banco dela   Rep&uacute;blica". Y se facult&oacute; al Gobierno para designar los   miembros que habr&iacute;an de integrarla<a name=nu57></a><sup><a href="#num57">57</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Junta   Monetaria qued&oacute; compuesta por el ministro de Hacienda, quien la   presidir&iacute;a, los ministros de Agricultura y de Fomento, el jefe de   Planeaci&oacute;n Nacional y el gerente del Banco; todos funcionarios   p&uacute;blicos salvo este &uacute;ltimo. Adem&aacute;s, se facult&oacute; a la   Junta para nombrarlos asesores permanentes, con voz y sin voto<a name=nu58></a><sup><a href="#num58">58</a></sup>. Un lustro despu&eacute;s se dispuso que el director   del Incomex hiciera parte de la Junta<a name=nu59></a><sup><a href="#num59">59</a></sup>. </p>     <p>Esa   composici&oacute;n fue defendida por el Gobierno Nacional; no se otorg&oacute;   participaci&oacute;n a los representantes gremiales, al contrario de lo que se   hizo en las cuatro d&eacute;cadas anteriores, pero se omiti&oacute; la   vinculaci&oacute;n de personas independientes elegidas por el Presidente de la   Rep&uacute;blica, como suger&iacute;an las propuestas de principios de los   a&ntilde;os cincuenta. Seg&uacute;n el ministro de Hacienda, </p>     <blockquote>       <p>La     integraci&oacute;n de la Junta Monetaria con representantes de los distintos     gremios privados habr&iacute;a contrariado el prop&oacute;sito mismo de la     iniciativa y dela medida acogida por el Congreso. Ese prop&oacute;sito     &#91;...&#93; fue atribuir al Estado el manejo del cambio y de la moneda, antes     confiado en buena parte al sector privado a trav&eacute;s de sus representantes     en la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Por lo dem&aacute;s,     los efectos pr&aacute;cticos de este sistema habr&iacute;an sido muy     inconvenientes porque cada grupo representado en la Junta habr&iacute;a abogado     por mayores medios financieros para satisfacer sus intereses, cre&aacute;ndose     en esta forma un mecanismo permanente de din&aacute;mica inflacionaria     &#91;...&#93; </p>       <p>La     posibilidad de haber integrado la Junta Monetaria exclusivamente     confuncionarios t&eacute;cnicos de tiempo completo &#91;...&#93; habr&iacute;a     podido ocasionar en un medio como el nuestro, una desarticulaci&oacute;n de la     pol&iacute;tica monetaria y cambiaria respecto al conjunto de la     pol&iacute;tica y la actividad estatales. Se habr&iacute;a convertido a la     Junta en una provincia, en una isla independiente, aut&oacute;noma por entero     frente al resto de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica &#91;...&#93; </p>       <p>La     organizaci&oacute;n dada a la Junta Monetaria combina y equilibra en forma     satisfactoria los fines y objetivos que se dejan se&ntilde;alados &#91;en la Ley     21 y en el Decreto 2206&#93; y los de la t&eacute;cnica y la continuidad. La     presencia de los ministros del despacho asegura el control estatal sobre la     orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica cambiaria y monetaria, garantiza la     supervisi&oacute;n por el Parlamento y la responsabilidad del Ejecutivo ante     &eacute;l por el desempe&ntilde;o de misi&oacute;n de tan vastas proyecciones<a name=nu60></a><sup><a href="#num60">60</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En los   campos monetario y crediticio la Junta Monetaria hered&oacute; las facultades   que se hab&iacute;an otorgado a la Junta del Banco en 1951 y recibi&oacute;   algunas atribuciones nuevas; en materia cambiaria se le adscribieron algunas   competencias de regulaci&oacute;n general de los cambios y el comercio exterior   que normas posteriores a 1951 le otorgaban al Banco. </p>     <p><b>La   controversia sobre la conformaci&oacute;n de la Junta y su sesgo </b></p>     <p><b>Inflacionario</b> </p>     <p>Durante   las tres d&eacute;cadas siguientes, en numerosas ocasiones surgieron propuestas   de reforma de la Junta Monetaria: su composici&oacute;n e independencia para   cautelar la salud de la moneda fueron los temas dominantes. Participaron   columnistas, acad&eacute;micos, parlamentarios y dirigentes gremiales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los   polemistas m&aacute;s reconocidos fue Alfonso Palacio Rudas, en colaboraciones   period&iacute;sticas e intervenciones parlamentarias a favor de un organismo de   direcci&oacute;n monetaria independiente del Ejecutivo. Sus planteamientos ya   eran conocidos antes de la creaci&oacute;n de la Junta Monetaria, cuando   cuestionaba el automatismo del cr&eacute;dito del Banco al Gobierno Nacional<a name=nu61></a><sup><a href="#num61">61</a></sup>. Su persistente influencia se   mantuvo a lo largo del tiempo y fue decisiva en los debates de la Asamblea   Constituyente de 1991, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante. La siguiente   cita de un escrito de finales de los a&ntilde;os ochenta resume su   posici&oacute;n sobre la composici&oacute;n y la falta de independencia de la   Junta Monetaria: </p>     <blockquote>       <p>La     &#91;...&#93; Junta Monetaria est&aacute; integrada por los ministros de     Hacienda, de Desarrollo, de Agricultura, el director de Planeaci&oacute;n, el     Gerente del Banco dela Rep&uacute;blica, y el director del Incomex. O sea que     constituye un organismo de puro origen gubernamental, cuya estabilidad depende     de la voluntad del pr&iacute;ncipe. A diferencia de &#91;...&#93; Inglaterra y los     Estados Unidos, pa&iacute;ses que a la luz de sus instituciones financieras son     sin&oacute;nimos de modernidad, aqu&iacute; la autoridad monetaria carece de     autonom&iacute;a frente al Ejecutivo &#91;...&#93; Es una falta de     autonom&iacute;a emanada de la propia composici&oacute;n de la entidad, que no     es garant&iacute;a de un manejo ponderado, coherente, t&eacute;cnico, de las     herramientas dela pol&iacute;tica monetaria. Solamente un organismo independiente     del Ejecutivo ser&iacute;a capaz de precautelar la salud de la moneda<a name=nu62></a><sup><a href="#num62">62</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Entre las   opiniones discordantes con la composici&oacute;n de la Junta se destacan las   que se expresaron a menos de dos a&ntilde;os de su creaci&oacute;n, por   organizaciones gremiales y por una comisi&oacute;n de estudios   econ&oacute;micos y fiscales convocada por el Gobierno Nacional ante la   dif&iacute;cil coyuntura econ&oacute;mica y social de principios de 1965. El   manejo monetario del primer lustro de los sesenta se hab&iacute;a complicado   por las presiones sobre el cr&eacute;dito primario del sector p&uacute;blico y   del sector privado, en este &uacute;ltimo caso de la Federaci&oacute;n Nacional   de Cafeteros. </p>     <blockquote>       <p>Los     gremios propusieron hacer de la Junta Monetaria </p>       <p>un     organismo eminentemente independiente y estable &#91;conformado&#93; por el ministro     de Hacienda y por cuatro miembros de tiempo completo con voz y voto nombrados     por per&iacute;odo fijo y que re&uacute;nan determinados requisitos de     idoneidad e incompatibilidad con el ejercicio de cualquier otra actividad p&uacute;blica     o privada<a name=nu63></a><sup><a href="#num63">63</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>La   comisi&oacute;n de estudios econ&oacute;micos y fiscales de 1965, conocida como   la "Gran Comisi&oacute;n", entreg&oacute; un proyecto de ley de   reorganizaci&oacute;n del cual se extraen los siguientes art&iacute;culos: </p>     <blockquote>       <p>Art&iacute;culo     1&ordm;. La Junta Monetaria &#91;...&#93; estar&aacute; integrada por cinco     miembros con voz y voto as&iacute;: el ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito     P&uacute;blico; el Gerente del Banco de la Rep&uacute;blica; y tres miembros     elegidos directamente por el Presidente de la Rep&uacute;blica. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art&iacute;culo     3&ordm;. A excepci&oacute;n del ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito     P&uacute;blico y del Gerente del Banco de la Rep&uacute;blica, los miembros de     la Junta Monetaria tendr&aacute;n un per&iacute;odo de cuatro a&ntilde;os que     coincidir&aacute; con el del mandato del Presidente de la Rep&uacute;blica y podr&aacute;n     ser reelegidos indefinidamente. &#91;...&#93;Estos miembros ser&aacute;n     funcionarios de tiempo completo &#91;...&#93; </p>       <p>Art&iacute;culo     8&ordm;. Toda decisi&oacute;n de la Junta Monetaria deber&aacute; tomarse por     mayor&iacute;a absoluta de votos, incluyendo el del ministro de Hacienda. Sin     embargo, ser&aacute; necesario el voto un&aacute;nime de los miembros de la     Junta para autorizar la utilizaci&oacute;n por parte del Gobierno de sus cupos     de cr&eacute;dito en el Banco Emisor y para la suscripci&oacute;n por     &eacute;ste de bonos de deuda p&uacute;blica<a name=nu64></a><sup><a href="#num64">64</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Como se   colige de estos testimonios, a mediados de los sesenta era evidente la   inconformidad con la composici&oacute;n de la Junta Monetaria; se   insist&iacute;a en un organismo independiente, con funcionarios de tiempo   completo, nombrados por per&iacute;odos fijos por el Presidente de la   Rep&uacute;blica, y en una experiencia sobresaliente como la de la Gran   Comisi&oacute;n se exig&iacute;a el voto un&aacute;nime de sus miembros para   aprobar cr&eacute;ditos al Gobierno Nacional. Esas propuestas no tuvieron eco   en su momento, pero constituyeron precedentes destacados de la reforma de la   institucionalidad monetaria de los a&ntilde;os noventa. </p>     <p>El   Congreso no pod&iacute;a ser ajeno a las iniciativas de reforma de las   instituciones monetarias. En 1967, la Comisi&oacute;n Tercera de la   C&aacute;mara aprob&oacute; un proyecto de ley que autorizaba la   pr&oacute;rroga del contrato de emisi&oacute;n con el Banco y reorganizaba la   Junta Monetaria. Esta seguir&iacute;a estando conformada por los ministros de   Hacienda, de Agricultura y de Fomento, el jefe de Planeaci&oacute;n Nacional, y   el gerente del Banco de la Rep&uacute;blica; adem&aacute;s, tendr&iacute;an   silla tres miembros permanentes designados por el Presidente de la Rep&uacute;blica.   El Gerente ser&iacute;a nombrado por el Presidente de la Rep&uacute;blica por   un per&iacute;odo de cuatro a&ntilde;os, y las decisiones del organismo se   adoptar&iacute;an por mayor&iacute;a absoluta, incluyendo el voto del ministro   de Hacienda<a name=nu65></a><sup><a href="#num65">65</a></sup>. </p>     <p>Como a   comienzos de los a&ntilde;os setenta se agitaran una vez m&aacute;s las ideas   de reforma monetaria, incluida la nacionalizaci&oacute;n del Banco de la   Rep&uacute;blica, el Informe del Grupo de Estudios de Instituciones Financieras   presentado en 1971 recomend&oacute; que en el caso de llegar a tal decisi&oacute;n   se adoptara un "estatuto aut&oacute;nomo" en favor de "la   mayor independencia posible" de su directorio: </p>     <blockquote>       <p>Que se     adopte un estatuto aut&oacute;nomo especial que permita la mayor independencia     posible a la Junta Directiva y al Gerente, a fin de precaver inconvenientes     influjos pol&iacute;ticos en una entidad tan t&eacute;cnica por su propia     esencia y funciones. A este respecto se recomienda adoptar f&oacute;rmulas que     permitan preservar autoridad suficiente a quienes dirijan la banca central,     para impedir inestabilidad e inseguridad en los asuntos que le son propios y en     los cuales va envuelta buena parte de la seguridad econ&oacute;mica de la     Naci&oacute;n. Una salvaguardia m&iacute;nima ser&iacute;a, por ejemplo, el     se&ntilde;alamiento de per&iacute;odo fijo y amplio para el Gerente y     elecci&oacute;n de &eacute;ste por una junta responsable, estable y con     suficiente autonom&iacute;a y capacidad t&eacute;cnica<a name=nu66></a><sup><a href="#num66">66</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Aunque sus   observaciones fueron de car&aacute;cter general acerca de la estructura de las   instituciones financieras, el fomento del ahorro y la regulaci&oacute;n del   mercado de capitales, el Informe cuestion&oacute; el mecanismo socorrido de   incrementar la deuda p&uacute;blica interna mediante financiamientos   inflacionarios del Banco de la Rep&uacute;blica<a name=nu67></a><sup><a href="#num67">67</a></sup>. </p>     <p>En la   antesala del primer medio siglo del Banco se adopt&oacute; la decisi&oacute;n   de nacionalizarlo mediante la Ley 7&ordf; de 1973. Algunas de sus disposiciones   sirvieron para fortalecer la noci&oacute;n de autonom&iacute;a, como la que   defini&oacute; que "el control del Banco de la Rep&uacute;blica   estar&aacute; en manos de la Junta Directiva", lo cual significaba que los   decretos de reorganizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica   expedidos en 1968 no le ser&iacute;an aplicables. Se estableci&oacute; que   "el atributo estatal de la emisi&oacute;n&#91;...&#93; lo ejercer&aacute; el   Estado por medio del Banco de la Rep&uacute;blica", y se autoriz&oacute;   la pr&oacute;rroga del contrato entre el Gobierno Nacional y el Banco por 99   a&ntilde;os<a name=nu68></a><sup><a href="#num68">68</a></sup>. </p>     <p><b>Control   monetario o asignaci&oacute;n del cr&eacute;dito </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>La     agudizaci&oacute;n del proceso inflacionario en 1973 fue acicate de una nueva     avanzada en el cuestionamiento de la composici&oacute;n de la Junta Monetaria y     del sesgo inflacionario de sus determinaciones. Temas que ya hab&iacute;a     abordado la reforma del Banco en 1951, y que no pasaron desapercibidos en la     &eacute;poca de la creaci&oacute;n de la Junta Monetaria, volvieron a la     palestra en la primera mitad de los a&ntilde;os setenta. En una serie de     art&iacute;culos publicados por Planeaci&oacute;n Nacional en 1973, sus     autores, entre ellos Lauchlin Currie y Robert Barro, destacaron la     imposibilidad de ejercer un control monetario aut&oacute;nomo si al organismo     llamado a ejercerlo no se le liberaba de su dependencia del Ejecutivo y de su     compromiso con la asignaci&oacute;n de cr&eacute;dito a sectores     espec&iacute;ficos<a name=nu69></a><sup><a href="#num69">69</a></sup>.     A&ntilde;os m&aacute;s tarde, un colaborador de Currie en Planeaci&oacute;n     Nacional propuso una Junta Monetaria compuesta por representantes designados     por el Presidente de la Rep&uacute;blica para per&iacute;odos fijos y     prolongados &#91;y dotada de&#93; una amplia autonom&iacute;a. De la misma     har&iacute;an parte el ministro de Hacienda y el Gerente del Banco de la     Rep&uacute;blica en condiciones jer&aacute;rquicas iguales a las de los     dem&aacute;s miembros, pero no existir&iacute;a representaci&oacute;n de otros     ministerios y de ninguno de los gremios econ&oacute;micos<a name=nu70></a><sup><a href="#num70">70</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En los   a&ntilde;os ochenta la iniciativa parlamentaria abri&oacute; otras opciones de reforma.   Un nuevo aire recibieron los llamados a dotar de mayor autonom&iacute;a a las   instituciones monetarias. Una de las ponencias de la &eacute;poca   se&ntilde;al&oacute;: </p>     <blockquote>       <p>No es     aconsejable que los ministros de Agricultura y Desarrollo formen parte hoy de     la Junta Monetaria. Su &aacute;rea de competencia no es la pol&iacute;tica     monetaria, como s&iacute; lo es del ministro de Hacienda. Desde luego aquellos     ministros est&aacute;n interesados en el mayor encauzamiento y mejor     utilizaci&oacute;n de recursos financieros para sus respectivas &aacute;reas,     b&aacute;sicamente la agropecuaria y la industrial. Pero este mismo     inter&eacute;s pone en peligro la pol&iacute;tica monetaria, pues es de suponer     que cada uno aspire a crecientes recursos de cr&eacute;dito para las     &aacute;reas bajo su jurisdicci&oacute;n. Estas mismas razones son aplicables     al Jefe de Planeaci&oacute;n, cuyo inter&eacute;s est&aacute; centrado en las     inversiones p&uacute;blicas y quien por lo tanto desear&iacute;a ver un     creciente caudal monetario orientado hacia ellas. De all&iacute; que     propongamos tambi&eacute;n sustraerlo de la Junta Monetaria<a name=nu71></a><sup><a href="#num71">71</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En el   &aacute;mbito del periodismo ilustrado cobraron notable influencia las ideas   que reclamaban mayor independencia del organismo a cargo dela pol&iacute;tica   monetaria. Su difusi&oacute;n tuvo relevancia en el tr&aacute;nsito hacia los   a&ntilde;os noventa, cuando soplaban vientos de cambio institucional en lo   pol&iacute;tico y en lo econ&oacute;mico<a name=nu72></a><sup><a href="#num72">72</a></sup>. </p>     <p><b>Conclusiones   parciales </b></p>     <p>Una   atribuci&oacute;n del Estado soberano es el manejo de la moneda. Tanto en 1963   como en 1973 se busc&oacute; hacer m&aacute;s consistente la institucionalidad   monetaria con ese principio de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. En1963 se   cre&oacute; una Junta Monetaria. En 1973 se nacionaliz&oacute; el Banco de la   Rep&uacute;blica y se estableci&oacute; que el Estado ejercer&iacute;a la   facultad de emisi&oacute;n por medio del Banco de la Rep&uacute;blica. La   composici&oacute;n de la Junta Monetaria fue motivo de controversia desde el   momento de su creaci&oacute;n. As&iacute; como en los a&ntilde;os cincuenta se   argument&oacute; que la presencia del sector privado en la Junta Directiva del   Banco daba lugar a un sesgo inflacionario en sus decisiones, al conformarse la   Junta Monetaria con representantes del Ejecutivo se afirm&oacute; que el sesgo   inflacionario se nutrir&iacute;a con la competencia de estos representantes por   recursos primarios en favor de sectores espec&iacute;ficos.</p>     <p>Desde la   &eacute;poca de la instauraci&oacute;n de la Junta Monetaria, diversos sectores   de opini&oacute;n se manifestaron en favor de crear un organismo de   direcci&oacute;n monetaria independiente de los gremios privados y del influjo   directo del Ejecutivo. </p>     <p><b>LAS   REFORMAS DE LOS A&Ntilde;OS NOVENTA </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Antecedentes</b> </p>     <p>Las   propuestas de reforma del Banco de la Rep&uacute;blica que ven&iacute;an   plante&aacute;ndose de tiempo atr&aacute;s para convertirlo en una   instituci&oacute;n con autonom&iacute;a suficiente para ejercer el control   monetario y as&iacute; contribuir a la estabilidad de los precios, encontraron   nuevos argumentos a finales de los a&ntilde;os ochenta. El contexto   internacional y la experiencia reciente del pa&iacute;s fueron las fuentes de   tales argumentos. </p>     <p><b><i>El   contexto internacional </i></b></p>     <p>La   desinflaci&oacute;n fue un objetivo prioritario de las autoridades monetarias   en el mundo desarrollado en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas del siglo </p>     <p>XX. En   Europa, la estabilidad monetaria fue la ense&ntilde;a del Sistema Monetario   Europeo instaurado a finales de los a&ntilde;os setenta. Despu&eacute;s, en el   camino hacia la unificaci&oacute;n monetaria, se entendi&oacute; que el   proyectado Banco Central Europeo deb&iacute;a ser independiente en   t&eacute;rminos funcionales e instrumentales, o sea, gozar de autonom&iacute;a   para decidir sobre las pol&iacute;ticas y los instrumentos apropiados para   alcanzar la estabilidad de precios.</p>     <p>Una   experiencia cercana fue la reforma del Banco Central de Chile. La   Constituci&oacute;n aprobada en 1980 le otorg&oacute; rango constitucional, y   lo reconoci&oacute; como organismo aut&oacute;nomo, de car&aacute;cter   t&eacute;cnico y con patrimonio propio. La Constituci&oacute;n y la Ley   Org&aacute;nica del Banco, esta &uacute;ltima expedida en 1989, descartaron el   uso de cr&eacute;dito primario para financiar el d&eacute;ficit p&uacute;blico,   salvo en el caso extremo de guerra. Adem&aacute;s, se estableci&oacute; que el   cumplimiento de los objetivos de estabilizaci&oacute;n monetaria se   alcanzar&iacute;a en concordancia con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica   general<a name=nu73></a><sup><a href="#num73">73</a></sup>. </p>     <p><b><i>La   experiencia colombiana previa a las reformas </i></b></p>     <p><i>La   inflaci&oacute;n </i></p>     <p>En 1990,   la inflaci&oacute;n colombiana lleg&oacute; al 32,4%, luego de crecer de manera   persistente desde el 22,5% alcanzado en 1985. Al describir este proceso, el   Gerente del Banco de la Rep&uacute;blica se&ntilde;al&oacute; que "no   solo est&aacute;bamos frente a una situaci&oacute;n de permanente y creciente   inflaci&oacute;n, sino de hiperinflaci&oacute;n"<a name=nu74></a><sup><a href="#num74">74</a></sup>. </p>     <p><i>El   financiamiento primario al Gobierno Nacional </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre 1981   y 1985 la econom&iacute;a colombiana creci&oacute; a una tasa media del 1,8%,   cifra muy inferior a la del quinquenio anterior durante el cual esa tasa fue   del 4,4%. Las medidas adoptadas, en buena parte para remontar la crisis   financiera del momento, se reflejaron en los libros dela deuda p&uacute;blica   interna y en los balances del Banco de la Rep&uacute;blica, como ocurri&oacute;   cincuenta a&ntilde;os antes durante la Gran Depresi&oacute;n. La muy baja   participaci&oacute;n de dicha deuda en el PIB a principios de los a&ntilde;os   ochenta sigui&oacute; un ciclo completo a lo largo de la d&eacute;cada, luego   de los financiamientos otorgados al Gobierno Nacional por el Banco de la   Rep&uacute;blica (<a href="#c2">cuadro 2</a>) </p>     <p align=center><a name=c2></a><img border=0 width=538 height=164 src="img/revistas/rei/v16n30/v16n30a08c2.jpg"></p>     <p>A   comienzos de los a&ntilde;os ochenta la deuda del Gobierno Nacional con el   Banco constitu&iacute;a la tercera parte de la deuda p&uacute;blica interna, y   en promedio, la deuda con el Banco constituy&oacute; la mitad de la deuda   p&uacute;blica interna a lo largo de la d&eacute;cada. En 1985, los   T&iacute;tulos de Ahorro Nacional (TAN), principal t&iacute;tulo de deuda   colocado por el Gobierno en el mercado financiero, cuyo garante era el Banco de   la Rep&uacute;blica, represent&oacute; apenas un 17,4% de la deuda interna; en   1990 dicha participaci&oacute;n ascendi&oacute; al 28,1%<a name=nu75></a><sup><a href="#num75">75</a></sup>. </p>     <p>Los   movimientos financieros mencionados se reflejaron en el balance del Banco. En   1980 el cr&eacute;dito neto del Banco al Gobierno (Tesorer&iacute;a y otras   entidades) present&oacute; saldos negativos. Cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde   lleg&oacute; a representar el 44% de los activos del Banco, superiora las   reservas internacionales, que alcanzaron el 39%. Para 1990 la fisonom&iacute;a   del balance fue menos dram&aacute;tica, ya que la participaci&oacute;n del   cr&eacute;dito al Gobierno descendi&oacute; al 27% de los activos. </p>     <p><b>La   reforma en el seno de la constituyente de 1991 </b></p>     <p>Uno de los   temas econ&oacute;micos que consider&oacute; la Asamblea Constituyente de 1991   fue el del Banco de la Rep&uacute;blica. El cap&iacute;tulo correspondiente fue   el tercero, incluido en el T&iacute;tulo XII relacionado con la Hacienda   P&uacute;blica, la Planeaci&oacute;n y el Banco Central. </p>     <p><b><i>Autonom&iacute;a,   coordinaci&oacute;n y conformaci&oacute;n de la Junta Directiva </i></b></p>     <p>La   inclusi&oacute;n de un cap&iacute;tulo sobre banca central en el Proyecto de   Reforma Constitucional que present&oacute; el Gobierno Nacional a la   Constituyente suscit&oacute; la discusi&oacute;n sobre los alcances de la   noci&oacute;n de autonom&iacute;a<a name=nu76></a><sup><a href="#num76">76</a></sup>.Varios   miembros de la asamblea defendieron un concepto de "autonom&iacute;a   relativa", como muestra la siguiente intervenci&oacute;n: </p>     <blockquote>       <p>Lo que     &#91;...&#93; pretendimos &#91;...&#93; fue b&aacute;sicamente dotar al Banco de la     Rep&uacute;blica de la autonom&iacute;a necesaria para que pudiese ejercer en     coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Gobierno, de     una manera independiente, la regulaci&oacute;n de la moneda, el cr&eacute;dito     y los cambios internacionales &#91;...&#93;, nunca tuvimos en mente proponerle a     la Asamblea un esquema con una total autonom&iacute;a del Banco de la     Rep&uacute;blica<a name=nu77></a><sup><a href="#num77">77</a></sup></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A su vez,   el ministro de Hacienda intervino en la Plenaria de la Asamblea para   manifestar: </p>     <blockquote>       <p>No me cabe     la menor duda de que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica debe ser una, y     as&iacute; siempre se ha concebido, de tal manera que lo que el Gobierno     quisiera y s&eacute; que quiere la Comisi&oacute;n Quinta &#91;de la     Constituyente&#93; &#91;...&#93; es que dentro de esa pol&iacute;tica     econ&oacute;mica &uacute;nica haya una entidad responsable por la integridad     monetaria, y que eso obre como una restricci&oacute;n, como un freno al     Gobierno en su pol&iacute;tica econ&oacute;mica, en la formulaci&oacute;n de     sus planes<a name=nu78></a><sup><a href="#num78">78</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>No se le   ocultaba a un cuerpo pol&iacute;tico como la Constituyente que, en la   pr&aacute;ctica, la coordinaci&oacute;n podr&iacute;a entrar eventualmente en   conflicto con la preservaci&oacute;n de la autonom&iacute;a. Por ello, temas   como la composici&oacute;n de la Junta del Banco, la independencia y   permanencia de sus miembros y la definici&oacute;n de las competencias de dicho   organismo ser&iacute;an de crucial importancia.</p>     <p>En su   cap&iacute;tulo sobre banca central, el proyecto de reforma constitucional   presentado por el Gobierno propuso lo siguiente en relaci&oacute;n con su Junta   Directiva: </p>     <blockquote>       <p>La Ley,     por iniciativa del Gobierno, determinar&aacute; la composici&oacute;n de la     Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica, las calidades y el     per&iacute;odo de sus miembros quienes ser&aacute;n designados por el     Presidente de la Rep&uacute;blica. La Junta Directiva ser&aacute; presidida por     el ministro del ramo. </p>       <p>La Junta     Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica es autoridad monetaria, cambiaria y     crediticia<a name=nu79></a><sup><a href="#num79">79</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Y, en su   propuesta sobre el r&eacute;gimen monetario, el Banco de la Rep&uacute;blica   propuso la siguiente redacci&oacute;n: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Ley, a     iniciativa del Gobierno, determinar&aacute; la composici&oacute;n de la Junta     del Banco de la Rep&uacute;blica y el per&iacute;odo y las calidades de sus     integrantes, quienes ser&aacute;n designados por el Presidente de la     Rep&uacute;blica y entre los que debe haber siempre un ministro del despacho.     Los dem&aacute;s miembros de la Junta desempe&ntilde;ar&aacute;n el cargo con     dedicaci&oacute;n exclusiva y por per&iacute;odos fijos<a name=nu80></a><sup><a href="#num80">80</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Aunque no   lo dec&iacute;a en forma expl&iacute;cita, el proyecto del Gobierno destacaba   la participaci&oacute;n del ministro de Hacienda como miembro y presidente de   la Junta; en la propuesta del Banco apenas se requer&iacute;a la presencia de   un ministro. En ambos casos se juzgaba necesaria la presencia del Gobierno   Nacional para salvaguardar la coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica   econ&oacute;mica<a name=nu81></a><sup><a href="#num81">81</a></sup>. Al   coincidir en la propuesta del nombramiento de los integrantes de la Junta por   parte del Presidente de la Rep&uacute;blica se hac&iacute;a eco a iniciativas   que ven&iacute;an desde 1950.</p>     <p>Varios   constituyentes y comentaristas p&uacute;blicos respaldaron la iniciativa de   confiar a la ley la composici&oacute;n y el per&iacute;odo de los integrantes   de la Junta<a name=nu82></a><sup><a href="#num82">82</a></sup>. En la   Comisi&oacute;n Quinta predomin&oacute; una idea diferente que se abri&oacute;   camino hasta ser aprobada en la Plenaria: que la composici&oacute;n y   permanencia de los miembros deb&iacute;a ser materia constitucional. As&iacute;   se intentaba ofrecer una mayor protecci&oacute;n a la autonom&iacute;a que se otorgaba   a la Junta como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia<a name=nu83></a><sup><a href="#num83">83</a></sup>. </p>     <p>El   articulado que present&oacute; la Comisi&oacute;n Quinta a la Plenaria   establec&iacute;a que la Junta estar&iacute;a conformada por siete miembros,   entre ellos el ministro de Hacienda quien la presidir&iacute;a, y el presidente   del Banco nombrado por ella misma<a name=nu84></a><sup><a href="#num84">84</a></sup>.   En cuanto a la duraci&oacute;n de los per&iacute;odos, escogi&oacute; la   alternativa de que cada gobierno podr&iacute;a renovar parcialmente la   composici&oacute;n de la Junta, as&iacute; como se ven&iacute;a haciendo en   Chile desde 1989. Como entonces no exist&iacute;a la posibilidad constitucional   de la reelecci&oacute;n presidencial, se estableci&oacute; que si bien el   Presidente de la Rep&uacute;blica nombrar&iacute;a cinco directores, un mismo   mandatario no podr&iacute;a designar m&aacute;s de dos<a name=nu85></a><sup><a href="#num85">85</a></sup>. </p>     <p><b><i>Naturaleza   jur&iacute;dica y funciones del Banco de la Rep&uacute;blica </i></b></p>     <p>El   proyecto del Gobierno propuso la siguiente definici&oacute;n de la naturaleza y   las funciones del Banco: </p>     <blockquote>       <p>El Banco     de la Rep&uacute;blica estar&aacute; organizado como una entidad de derecho     p&uacute;blico sujeta a un r&eacute;gimen legal propio con personer&iacute;a     jur&iacute;dica y autonom&iacute;a administrativa y t&eacute;cnica, cuyas     funciones b&aacute;sicas ser&aacute;n emitir y poner en circulaci&oacute;n la     moneda legal; administrar las reservas internacionales; ser prestamista de     &uacute;ltima instancia de los establecimientos de cr&eacute;dito y ejecutar     las pol&iacute;ticas monetaria, cambiaria y de cr&eacute;dito que determine su     Junta Directiva con arreglo a la ley marco<a name=nu86></a><sup><a href="#num86">86</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>A su vez,   el Banco de la Rep&uacute;blica propuso el siguiente texto: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Banco     de la Rep&uacute;blica ser&aacute; el banco central, organizado como entidad de     derecho p&uacute;blico, sujeto a un r&eacute;gimen legal propio, con     personer&iacute;a jur&iacute;dica y autonom&iacute;a administrativa,     patrimonial y t&eacute;cnica, cuyas funciones ser&aacute;n: emitir y poner en     circulaci&oacute;n la moneda legal; reglamentar las pol&iacute;ticas monetaria,     cambiaria y crediticia; administrar sus reservas internacionales; ser     prestamista de &uacute;ltima instancia de los establecimientos de     cr&eacute;dito; facilitar los pagos entre los diversos agentes econ&oacute;micos;     servir de agente fiscal del Gobierno y apoyar la investigaci&oacute;n     econ&oacute;mica; en coordinaci&oacute;n con el resto de la pol&iacute;tica     econ&oacute;mica y, todo con sujeci&oacute;n a las bases generales que expida     el Congreso<a name=nu87></a><sup><a href="#num87">87</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>El   articulado que la Comisi&oacute;n Quinta puso a consideraci&oacute;n de la   Plenaria era del siguiente tenor: </p>     <blockquote>       <p>El Banco     de la Rep&uacute;blica ser&aacute; el Banco Central. Estar&aacute; organizado     como persona jur&iacute;dica de derecho p&uacute;blico, con autonom&iacute;a     administrativa, patrimonial y t&eacute;cnica, sujeto a un r&eacute;gimen legal     propio. </p>       <p>Ser&aacute;n     funciones b&aacute;sicas del Banco de la Rep&uacute;blica regular la moneda,     los cambios internacionales y el cr&eacute;dito, emitir la moneda legal,     administrar sus reservas internacionales, ser prestamista de &uacute;ltima     instancia y banquero de los establecimientos de cr&eacute;dito y servir como     agente fiscal del Gobierno. Todas ellas se ejercer&aacute;n en     coordinaci&oacute;n con el resto de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica<a name=nu88></a><sup><a href="#num88">88</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Uno de los   temas de controversia que llev&oacute; a redactar algunas proposiciones   sustitutivas de ese articulado fue el ejercicio de las funciones del Banco en   coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Se propusieron,   entre otros, textos como los siguientes: "Todas ellas se ejercer&aacute;n   en coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica"<a name=nu89></a><sup><a href="#num89">89</a></sup>; "Todas ellas se   ejercer&aacute;n dentro del contexto del Plan de Desarrollo Econ&oacute;mico y   Social"<a name=nu90></a><sup><a href="#num90">90</a></sup>; "Todas   ellas se ejercer&aacute;n siguiendo las orientaciones generales de la   pol&iacute;tica econ&oacute;mica"<a name=nu91></a><sup><a href="#num91">91</a></sup>. </p>     <p><b><i>El   control monetario. Cr&eacute;dito al Gobierno y al sector privado </i></b></p>     <p>La   controversia de los constituyentes sobre el banco central alcanz&oacute; su   punto &aacute;lgido al referirse al financiamiento que pod&iacute;a otorgar el   Emisor tanto al Gobierno como al sector privado. La propuesta del Gobierno se   materializ&oacute; en el siguiente art&iacute;culo: El Banco de la   Rep&uacute;blica no podr&aacute; emitir, salvo para otorgar garant&iacute;as o   financiamiento a establecimientos de cr&eacute;dito y operaciones de   tesorer&iacute;a dentro de la misma vigencia fiscal<a name=nu92></a><sup><a href="#num92">92</a></sup>. </p>     <p>Y la del   Banco en el p&aacute;rrafo siguiente: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Banco     de la Rep&uacute;blica velar&aacute; por mantener la capacidad adquisitiva de     la moneda y, salvo cuando se haya declarado el estado de emergencia     econ&oacute;mica y social, no podr&aacute; emitir para otorgar garant&iacute;as     o financiamiento alguno a la Naci&oacute;n, a las entidades territoriales, a     las entidades descentralizadas de aquellas y &eacute;stas, ni a las empresas     privadas, que no tengan el car&aacute;cter de establecimientos de     cr&eacute;dito<a name=nu93></a><sup><a href="#num93">93</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>La   Plenaria recibi&oacute; de la Comisi&oacute;n Quinta la siguiente propuesta: </p>     <blockquote>       <p>El Banco     de la Rep&uacute;blica velar&aacute; por mantener la capacidad adquisitiva de     la moneda y no podr&aacute; establecer cupos de cr&eacute;dito ni otorgar     garant&iacute;as en favor de particulares o entidades privadas, salvo que se     trate de intermediaci&oacute;n de cr&eacute;dito externo para su     colocaci&oacute;n a trav&eacute;s de los establecimientos de cr&eacute;dito o     de apoyos transitorios de liquidez para los mismos. No podr&aacute; adquirir     documentos emitidos por el Estado, salvo en operaciones de mercado abierto, ni     conceder garant&iacute;as a sus organismos o empresas y tampoco podr&aacute;     financiar con cr&eacute;ditos directos o indirectos, ning&uacute;n gasto     p&uacute;blico a menos que se haya declarado el estado de emergencia     econ&oacute;mica, social y ecol&oacute;gica<a name=nu94></a><sup><a href="#num94">94</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Uno de los   ponentes defendi&oacute; en la Plenaria el texto propuesto por </p>     <blockquote>       <p>la     Comisi&oacute;n Quinta en los siguientes t&eacute;rminos: &#91;E&#93;sta ponencia,     tiene sentido en la medida en la que nosotros podamos garantizar a     trav&eacute;s de limitaciones severas y dr&aacute;sticas un manejo sano de la     moneda, que debe contribuir a la estabilidad de los precios &#91;...&#93;. El     prop&oacute;sito de este articulado es consagrar al Banco de la     Rep&uacute;blica como banco de bancos, no como el banco del Gobierno o el banco     de los particulares &#91;...&#93;.En Colombia, como en otros pa&iacute;ses, se ha     utilizado la emisi&oacute;n para financiar a los particulares, para financiar a     sectores en crisis, para financiar a entidades del sector financiero que     irresponsablemente han manejado el ahorro privado &#91;...&#93;. Pero     tambi&eacute;n esta ponencia elimina la posibilidad de que se siga utilizando     la emisi&oacute;n de manera indiscriminada, como un expediente para financiar     al Gobierno. Es decir, as&iacute; como nosotros queremos que el Banco dela     Rep&uacute;blica no sea un banco de los particulares, de los grandes empresarios,     para que estos se beneficien a trav&eacute;s de la emisi&oacute;n,     tambi&eacute;n recomendamos que el Banco de la Rep&uacute;blica no siga siendo     el banco del Gobierno<a name=nu95></a><sup><a href="#num95">95</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>La   Asamblea fue el foro donde se expresaron opiniones divergentes sobre el   financiamiento primario al Gobierno. Hicieron su paso por ella quienes cerraban   el acceso al cr&eacute;dito en condiciones normales, pero lo abr&iacute;an en   condiciones excepcionales de emergencia econ&oacute;mica, y quienes   cre&iacute;an conveniente mantener el acceso de la Tesorer&iacute;a a   cr&eacute;ditos cancelables dentro de la misma vigencia, sin referirse al caso   extremo de la emergencia econ&oacute;mica. Una de las proposiciones   sustitutivas plante&oacute; la viabilidad de cr&eacute;dito primario al   Gobierno, tanto para operaciones cancelables en la misma vigencia fiscal como   cuando se hubiere decretado el estado de emergencia econ&oacute;mica, social y   ecol&oacute;gica<a name=nu96></a><sup><a href="#num96">96</a></sup>.Y otra   sencillamente omit&iacute;a referirse a la posibilidad del financiamiento al   Gobierno, destacando tan solo la imposibilidad de otorgar cr&eacute;dito a los particulares<a name=nu97></a><sup><a href="#num97">97</a></sup>. </p>     <p>El   encabezamiento de la propuesta de la Comisi&oacute;n Quinta, seg&uacute;n el   cual "El Banco de la Rep&uacute;blica velar&aacute; por mantener la   capacidad adquisitiva de la moneda", dio origen a algunas propuestas   sustitutivas que reivindicaban dicha responsabilidad para el Estado, de modo   que propusieron un encabezamiento alternativo del siguiente tenor: "El   Estado, a trav&eacute;s de Banco de la Rep&uacute;blica velar&aacute; por   mantener la capacidad adquisitiva de la moneda"<a name=nu98></a><sup><a href="#num98">98</a></sup>. </p>     <p>Dada la   diversidad de opiniones acerca del t&iacute;tulo constitucional dedicado al   Banco de la Rep&uacute;blica, se opt&oacute; por formar una Comisi&oacute;n   Accidental que presentara a la Asamblea un nuevo proyecto. La Comisi&oacute;n   Accidental, reunida con el ministro de Hacienda, lleg&oacute; a un <i>acuerdo     un&aacute;nime de articulado</i>, que con algunas modificaciones menores fue   aprobado por la Asamblea<a name=nu99></a><sup><a href="#num99">99</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con   respecto a las funciones del Banco, la Comisi&oacute;n Accidental acogi&oacute;   la propuesta que suger&iacute;a: "Todas ellas se ejercer&aacute;n en   coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica general".   Adem&aacute;s, estableci&oacute; como compromiso del Estado velar por la   preservaci&oacute;n de la capacidad adquisitiva de la moneda, "por   intermedio del Banco". Prohibi&oacute; la apertura de cupos de   cr&eacute;dito en favor de particulares. Estableci&oacute; que el   cr&eacute;dito directo al Estado requerir&iacute;a la aprobaci&oacute;n   un&aacute;nime de la Junta Directiva. Finalmente defini&oacute; que el Congreso   en ning&uacute;n caso podr&iacute;a crear cupos de cr&eacute;dito en favor del   Estado o de los particulares (<a href="#c3">recuadro 1</a>). </p>     <p align=center><a name=c3></a><img border=0 width=538 height=764 src="img/revistas/rei/v16n30/v16n30a08c3.jpg"></p>     <p align=center><a name=nu100></a><sup><a href="#num100">100</a></sup></p>     <p>La   coordinaci&oacute;n entre el Banco y el Gobierno, un tema antiguo y recurrente,   fue una preocupaci&oacute;n central en las deliberaciones de la Constituyente y   m&aacute;s all&aacute;, pues llev&oacute; a expedir la Ley 31 de 1992 y varias   sentencias de las altas Cortes sobre las funciones del Banco. En una sentencia   de 1999, la Corte Constitucional se expres&oacute; as&iacute;: </p>     <blockquote>       <p>Como es     obvio, el mandato de coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica     econ&oacute;mica general que recae sobre el Banco de la Rep&uacute;blica tiene     una contrapartida, y es la siguiente: las otras autoridades econ&oacute;micas,     y en especial el gobierno, en ejercicio de sus funciones, tampoco pueden ser     indiferentes frente a la defensa del poder adquisitivo de la moneda. En efecto,     la Carta radica primariamente la funci&oacute;n de conservar la estabilidad de     los precios en el Banco de la Rep&uacute;blica, pero no se trata de una     responsabilidad exclusiva de esa entidad sino que corresponde a todo el Estado     (Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, art. 373). En otras palabras, el deber de     mantener la capacidad adquisitiva de la moneda no s&oacute;lo se predica de la     autoridad monetaria, crediticia y cambiaria, esto es de la Junta del Banco de     la Rep&uacute;blica, sino tambi&eacute;n de quienes tienen responsabilidades en     la formulaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica     general del pa&iacute;s. </p>       <p>Por lo     tanto, la coordinaci&oacute;n de funciones a cargo del Ejecutivo y del Banco,     no debe entenderse como la imposici&oacute;n de una colaboraci&oacute;n con     determinada pol&iacute;tica de un gobierno, sino como la b&uacute;squeda de     coherencia y cooperaci&oacute;n entre las autoridades econ&oacute;micas en el     desarrollo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Estado, tal y como lo     indicaron con precisi&oacute;n los Constituyentes<a name=nu101></a><sup><a href="#num101">101</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Uno de los   frutos m&aacute;s destacados del ejercicio de la coordinaci&oacute;n es haber   logrado un nivel m&aacute;s alto en la calidad de las pol&iacute;ticas, y   pol&iacute;ticas m&aacute;s estables. As&iacute; lo han destacado   personalidades que participaron en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas bajo el   r&eacute;gimen monetario anterior -cuando la Junta Monetaria era la autoridad   monetaria, cambiaria y crediticia- y bajo el creado por la Constituyente de   1991<a name=nu102></a><sup><a href="#num102">102</a></sup>. </p>     <p><b>CONCLUSIONES </b></p>     <p>A partir   de la reforma de la Carta en 1991, el deber constitucional del Estado de velar   por la estabilidad de la moneda se cumple por intermedio del Banco de la   Rep&uacute;blica. A esta instituci&oacute;n se le otorg&oacute;   autonom&iacute;a t&eacute;cnica, patrimonial y administrativa, y se le   asignaron las funciones propias de un banco central moderno, las cuales debe   ejercer en coordinaci&oacute;n con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica general.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Especializar   un &oacute;rgano del Estado en la estabilidad monetaria significa que si bien la   obligaci&oacute;n constitucional es del Estado en su conjunto, a la   instituci&oacute;n responsable le compete buscar dicho fin, libre de presiones,   ambig&uuml;edades y pol&iacute;ticas cambiantes que pueden afectar a otras   instituciones del Estado. </p>     <p>El texto   constitucional sobre el Banco de la Rep&uacute;blica aprobado en1991 es una   afortunada s&iacute;ntesis de ideas: por una parte, de la nueva   valoraci&oacute;n otorgada a la estabilidad monetaria en las dos &uacute;ltimas   d&eacute;cadas del siglo XX; y por otra, de planteamientos defendidos de tiempo   atr&aacute;s, en ocasiones y contextos diferentes, acerca del r&eacute;gimen   monetario. Entre estos &uacute;ltimos se cuentan los siguientes: la   conformaci&oacute;n de la Junta Directiva con personas independientes del   Gobierno y de los gremios, nombrados por el Presidente de la Rep&uacute;blica   por per&iacute;odos fijos; la designaci&oacute;n del Gerente por la Junta   Directiva, tambi&eacute;n por per&iacute;odos fijos; y la exigencia del voto   un&aacute;nime de la Junta para aprobar financiamientos directos al Gobierno. </p> <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <p><a name=num1></a><sup><a href="#nu1">1</a></sup>Las   tasas de crecimiento e inflaci&oacute;n citadas en esta secci&oacute;n se basan   en las series publicadas en Banco de la Rep&uacute;blica (1998).    <br>   <a name=num2></a><sup><a href="#nu2">2</a></sup>Ley 25 de 1923, org&aacute;nica   del Banco de la Rep&uacute;blica, expedida en julio 11. Un a&ntilde;o antes el   Congreso hab&iacute;a autorizado la creaci&oacute;n de un banco con el mismo   nombre (Ley 30 de 1922); ver Leyes Financieras (1931).    <br>   <a name=num3></a><sup><a href="#nu3">3</a></sup>"Ni siquiera se   estableci&oacute;, como hubiera parecido aceptable siguiendo el ejemplo del   sistema de las Reservas Federales, que el ministro de Hacienda -all&aacute; el   Secretario del Tesoro- formara parte por derecho propio de la Junta Directiva.   Hasta en eso se quiso alejar toda posibilidad de que el Banco se considerara   oficial por cualquiera de sus aspectos" (Andrade, 1929, 45).    <br>   <a name=num4></a><sup><a href="#nu4">4</a></sup>Leyes Financieras (1931, 67 y   68). Las Misiones Kemmerer encontrar&iacute;an situaciones similares en otros   pa&iacute;ses. En el proyecto de creaci&oacute;n del Banco Central de Reserva   del Per&uacute; presentado en 1931, la Misi&oacute;n hizo constar que "ha   encontrado la creencia firme y generalizada de que el mayor peligro que amenazar&iacute;a   a un banco central &#91;...&#93; del tipo que se proyecta establecer ser&iacute;a el   de su explotaci&oacute;n pol&iacute;tica. En tiempos dif&iacute;ciles al   Gobierno urgentemente necesitado a menudo le ser&iacute;a m&aacute;s sencillo   conseguir fondos, ya de una manera, ya de otra, del Banco Central"   (Kemmerer, 1931, 37-38).    <br>   <a name=num5></a><sup><a href="#nu5">5</a></sup>Leyes Financieras (1931, 71).   La Misi&oacute;n anot&oacute; tambi&eacute;n: "Los mismos temores   expresados se manifestaron a menudo en los Estados Unidos durante las   discusiones que precedieron al establecimiento de la Reservas Federales"   (ib&iacute;d.). En su experiencia posterior en el Per&uacute;, la Misi&oacute;n   se&ntilde;al&oacute;: "Un segundo peligro que con frecuencia amenaza a   los bancos centrales y que es a veces a&uacute;n m&aacute;s serio que el de la   explotaci&oacute;n pol&iacute;tica, es el peligro de ser controlado en forma   indebida por los intereses bancarios del pa&iacute;s, resultando de all&iacute;   una atenci&oacute;n exagerada con respecto a las utilidades de los banqueros y   un miramiento insuficiente con respecto al bienestar del pa&iacute;s   entero" (Kemmerer, 1931, 39).    <br>   <a name=num6></a><sup><a href="#nu6">6</a></sup>Al recomendar que la   elecci&oacute;n de los representantes de la agricultura y el comercio la   hicieran los bancos, la Misi&oacute;n sigui&oacute; el modelo de las Reservas   Federales de los Estados Unidos (Leyes Financieras, 1931, 479).    <br>   <a name=num7></a><sup><a href="#nu7">7</a></sup>Andrade (1929, 16).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num8></a><sup><a href="#nu8">8</a></sup>Leyes Financieras (1931, 72 y   73).    <br>   <a name=num9></a><sup><a href="#nu9">9</a></sup>Leyes financieras (1931, 60).   Los encajes eran fijados por ley. En el momento de la reforma reg&iacute;an,   desde 1918, encajes del 25% sobre los dep&oacute;sitos disponibles de los   bancos. La Ley 25 de 1923 estableci&oacute; que los encajes sobre los   dep&oacute;sitos a 30 d&iacute;as o menos ser&iacute;an del 50%, y del 25%   sobre los dep&oacute;sitos a t&eacute;rmino. Las reducciones de encaje   previstas en la Ley 17 de 1925 eran sustanciales: al 15%sobre dep&oacute;sitos   a 30 d&iacute;as o menos, y al 5% sobre dep&oacute;sitos a t&eacute;rmino.    <br>   <a name=num10></a><sup><a href="#nu10">10</a></sup>Currie (1934, cap. IV).    <br>   <a name=num11></a><sup><a href="#nu11">11</a></sup>Leyes Financieras (1931,   115).    <br>   <a name=num12></a><sup><a href="#nu12">12</a></sup>Leyes Financieras (1931,   133).    <br>   <a name=num13></a><sup><a href="#nu13">13</a></sup>Varias leyes y decretos   convirtieron en normas legales las propuestas de esta segunda Misi&oacute;n.   Entre ellas la Ley 64 de 1931, org&aacute;nica del Presupuesto Nacional, que   entre otras disposiciones atribuy&oacute; al ministro de Hacienda la responsabilidad   por el manejo presupuestal.    <br>   <a name=num14></a><sup><a href="#nu14">14</a></sup>Leyes Financieras (1931,   480).    <br>   <a name=num15></a><sup><a href="#nu15">15</a></sup>En 1933 se suprimieron las   sillas correspondientes a los hombres de negocios, de modo que la Junta   Directiva qued&oacute; compuesta por nueve miembros. Informe del Gerente a la   Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (1934, 7 y 8).    <br>   <a name=num16></a><sup><a href="#nu16">16</a></sup>Leyes Financieras (1931, 466   y 482-483).    <br>   <a name=num17></a><sup><a href="#nu17">17</a></sup>Informe del Gerente a la   Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica (1932,25-26).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num18></a><sup><a href="#nu18">18</a></sup>Seg&uacute;n el Gerente, el   decreto que establec&iacute;a el control de cambios internacionales, fue   "acordado previamente con el Banco de la Rep&uacute;blica" (<i>Revista     del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, octubre de 1931, 343: en adelante <i>RBR</i>.    <br>   <a name=num19></a><sup><a href="#nu19">19</a></sup><i>RBR</i>, enero de 1932,   pp. 3-4.    <br>   <a name=num20></a><sup><a href="#nu20">20</a></sup><i>RBR</i>, abril de 1931,   124.    <br>   <a name=num21></a><sup><a href="#nu21">21</a></sup><i>RBR</i>, diciembre de   1931, 416. La operaci&oacute;n original consisti&oacute; en la entrega de   salinas terrestres de propiedad de la Naci&oacute;n al Banco, que se   encargar&iacute;a de administrarlas; el Banco har&iacute;a avances al Gobierno   que figurar&iacute;an en su balance como cartera, los cuales ser&iacute;an   cubiertos con el producto de las salinas. Como el contrato respectivo firmado   por trece a&ntilde;os exced&iacute;a el t&eacute;rmino de veinte a&ntilde;os   fijado para el Banco de la Rep&uacute;blica, se opt&oacute; por extender la   duraci&oacute;n de este &uacute;ltimo hasta 1953 (Mart&iacute;nez, 1980, 15).    <br>   <a name=num22></a><sup><a href="#nu22">22</a></sup><i>RBR</i>, diciembre de   1931, 416.    <br>   <a name=num23></a><sup><a href="#nu23">23</a></sup>Ib&iacute;d.    <br>   <a name=num24></a><sup><a href="#nu24">24</a></sup><i>RBR</i>, mayo de 1932,   148.    <br>   <a name=num25></a><sup><a href="#nu25">25</a></sup>Los bonos internos de   salinas de las clases A y B siguieron apareciendo individualmente en la   contabilidad de la deuda p&uacute;blica hasta 1975 (Contralor&iacute;a General   de la Rep&uacute;blica, <i>Informe Financiero Anual</i>).    <br>   <a name=num26></a><sup><a href="#nu26">26</a></sup>Alviar (1972, 85 y 89). El   cupo legal del 30% sobre el capital y las reservas del Banco se elev&oacute; al   40% en 1942 (Decreto Extraordinario No. 1361).    <br>   <a name=num27></a><sup><a href="#nu27">27</a></sup>Los de Argentina, Bolivia,   Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay (Villa veces, 1950).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num28></a><sup><a href="#nu28">28</a></sup>Guatemala en 1945, Ecuador   en 1948, Honduras en 1950 y Colombia en1951 (Villa veces, 1950; Grove, 1988;   Mart&iacute;nez, 1980, 30).    <br>   <a name=num29></a><sup><a href="#nu29">29</a></sup>Villaveces (1950).    <br>   <a name=num30></a><sup><a href="#nu30">30</a></sup>Franco (1966, cap. VIII).    <br>   <a name=num31></a><sup><a href="#nu31">31</a></sup>Currie (1950, 397).    <br>   <a name=num32></a><sup><a href="#nu32">32</a></sup>Intervenci&oacute;n de Ralph   A. Young, del Departamento de Investigaciones Econ&oacute;micas de la Junta de   Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal en la clausura de la segunda   reuni&oacute;n de t&eacute;cnicos de bancos centrales celebrada en Santiago de   Chile en diciembre de 1949 (citado por Villa veces, 1950, 11).    <br>   <a name=num33></a><sup><a href="#nu33">33</a></sup>Exposici&oacute;n de Luis   &Aacute;ngel Arango, Gerente del Banco de la Rep&uacute;blica, ante la   Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias (Mart&iacute;nez, 1980, 45-49).    <br>   <a name=num34></a><sup><a href="#nu34">34</a></sup>Sobre la constituci&oacute;n   del Banco y la composici&oacute;n de su directorio, Grove recibi&oacute; un   informe preparado por Ignacio Copete Lizarral de, Secretario del Banco, y   Carlos Villa veces, quienes recomendaron "un banco mixto como el   m&aacute;s conveniente en nuestro pa&iacute;s" (Villa veces, 1950, 85).    <br>   <a name=num35></a><sup><a href="#nu35">35</a></sup>En el segundo semestre de   1950 convergieron varias experiencias que ser&iacute;an de importancia para las   reformas del Banco: la culminaci&oacute;n del informe del Banco Mundial sobre   el desarrollo econ&oacute;mico de Colombia; los informes de asesor&iacute;a   para una reforma monetaria producidos por funcionarios de la Junta de Reservas   Federales (Gerald Alter y David Grove); y la puesta en marcha del Comit&eacute;   de Desarrollo Econ&oacute;mico. En su informe de octubre de 1950, el   Comit&eacute; destac&oacute; que la estabilidad monetaria era una   "condici&oacute;n indispensable" para el crecimiento   (Comit&eacute;, 1951, 30).    <br>   <a name=num36></a><sup><a href="#nu36">36</a></sup>El proyecto preparado por   sugerencia del ministro de Hacienda conceb&iacute;a al Banco como un organismo   t&eacute;cnico capaz de adelantar, "con la intervenci&oacute;n del   Gobierno, la pol&iacute;tica monetaria, crediticia y cambiaria m&aacute;s aconsejable   en todo momento para los intereses de la econom&iacute;a". Actas de la   Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias del 26 y 30 de enero de 1951   (Mart&iacute;nez, 1980, 50-61).    <br>   <a name=num37></a><sup><a href="#nu37">37</a></sup>Acta de la Comisi&oacute;n   de Reformas Bancarias, 16 de enero de 1951 (Mart&iacute;nez, 1980, 41).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num38></a><sup><a href="#nu38">38</a></sup>Kalnins (1963, 351).    <br>   <a name=num39></a><sup><a href="#nu39">39</a></sup>Acta de la Comisi&oacute;n   de Reformas Bancarias, 16 de enero de 1951 (Mart&iacute;nez, 1980, 42).    <br>   <a name=num40></a><sup><a href="#nu40">40</a></sup>Actas de la Comisi&oacute;n   de Reformas Bancarias, 16 y 19 de enero de 1951 (ib&iacute;d., 43 y p. 44).    <br>   <a name=num41></a><sup><a href="#nu41">41</a></sup>Ib&iacute;d.    <br>   <a name=num42></a><sup><a href="#nu42">42</a></sup>El tema cambiario apenas se   consider&oacute; en el decreto. Como se&ntilde;al&oacute; la Comisi&oacute;n,   "el problema referente a los tipos de cambio ofrece la dificultad de   estar relacionado con el contenido de oro de la unidad monetaria y con el   acuerdo org&aacute;nico del Fondo Monetario Internacional, asunto que requiere   un estudio m&aacute;s cuidadoso que podr&aacute; incluir lo referente a la   direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica general del control de cambios"   (Mart&iacute;nez, 1980, 50).    <br>   <a name=num43></a><sup><a href="#nu43">43</a></sup>"Notas   editoriales", <i>RBR</i> 282, abril de 1951, 384.    <br>   <a name=num44></a><sup><a href="#nu44">44</a></sup>Decreto No. 756 de 1951 (5   de abril), art. 2&ordm; (Kalnins, 1963, 353).    <br>   <a name=num45></a><sup><a href="#nu45">45</a></sup>En su momento, el Banco   interpret&oacute; el requisito como una manera de asegurar la   participaci&oacute;n del gobierno en las principales decisiones de la Junta:   "Cualquier resoluci&oacute;n en esta materia &#91;los cupos de redescuento&#93;   -lo mismo que en cuanto a la fijaci&oacute;n de encajes e imposici&oacute;n de   dep&oacute;sitos oficiales en los bancos privados- requiere el voto favorable   del se&ntilde;or ministro de Hacienda y    <br>   <a name=num46></a><sup><a href="#nu46">46</a></sup>Decreto No. 756 de 1951 (5   de abril), art. 10&ordm; (Kalnins, 1963, 354).    <br>   <a name=num47></a><sup><a href="#nu47">47</a></sup>La Ley 36 de 1962   descart&oacute; la restricci&oacute;n del 90% sobre el capital y las reservas   del Banco establecida en 1951 (Alviar, 1972, 96).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num48></a><sup><a href="#nu48">48</a></sup>Palacio R., A.,   "Variaciones cr&iacute;ticas" (Varios autores, 1963, 323).    <br>   <a name=num49></a><sup><a href="#nu49">49</a></sup>Decreto No. 2057 de 1951, 2   de octubre (Mart&iacute;nez, 1980, 66-67).    <br>   <a name=num50></a><sup><a href="#nu50">50</a></sup>Acta de la Comisi&oacute;n   de Reformas Bancarias, 12 de enero de 1951 (ib&iacute;d., 40).    <br>   <a name=num51></a><sup><a href="#nu51">51</a></sup>Acta de la Comisi&oacute;n   de Reformas Bancarias, 9 de enero de 1951 (ib&iacute;d., 34).    <br>   <a name=num52></a><sup><a href="#nu52">52</a></sup>Currie (1952, 385). El   cap&iacute;tulo XVII del informe sobre <i>Reorganizaci&oacute;n de la Rama     Ejecutiva del Gobierno de Colombia</i> se titulaba "Coordinaci&oacute;n   de la pol&iacute;tica monetaria, fiscal y cambiaria", tema que   ser&iacute;a objeto de controversias cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde.    <br>   <a name=num53></a><sup><a href="#nu53">53</a></sup>En agosto de 1960 se   present&oacute; al Senado de la Rep&uacute;blica un proyecto de   nacionalizaci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica. Su autor, Gilberto   Arango Londo&ntilde;o, propuso un directorio integrado por cuatro miembros   designados por el Presidente de la Rep&uacute;blica, dos escogidos a partir de   listas de candidatos elaboradas por el Congreso. Esos miembros ser&iacute;an de   tiempo completo y con per&iacute;odos fijos(Arango, 1965, 390).    <br>   <a name=num54></a><sup><a href="#nu54">54</a></sup>La idea de crear una Junta   Monetaria como alternativa a la propuesta de nacionalizaci&oacute;n   habr&iacute;a sido planteada por Germ&aacute;n Botero de los R&iacute;os,   entonces subgerente del Banco (G&oacute;mez, 1991, 95).    <br>   <a name=num55></a><sup><a href="#nu55">55</a></sup>Proyecto de decreto   elaborado a instancias del ministro de Hacienda. Acta dela Comisi&oacute;n de Reformas   Bancarias, 26 de enero de 1951 (Mart&iacute;nez, 1980, 54).    <br>   <a name=num56></a><sup><a href="#nu56">56</a></sup>El informe de Carlos Villa   veces presentado a la Comisi&oacute;n de Reformas Bancarias insist&iacute;a en   la creaci&oacute;n de una Junta Monetaria que, con la colaboraci&oacute;n del   Departamento de Investigaciones Econ&oacute;micas, "trace la   pol&iacute;tica fundamental del Banco y someta a la Junta de Directores sus   recomendaciones espec&iacute;ficas". El autor se bas&oacute; en la   legislaci&oacute;n de Ecuador, Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y   Paraguay (Villa veces, 1950, 106).    <br>   <a name=num57></a><sup><a href="#nu57">57</a></sup>Alviar (1972, 195 y 196).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num58></a><sup><a href="#nu58">58</a></sup>Decreto Ley 2206 de 1963,   arts. 1&ordm; y 2&ordm; (Alviar, 1972, 196).    <br>   <a name=num59></a><sup><a href="#nu59">59</a></sup>Adem&aacute;s,   concurr&iacute;an, con voz y sin voto, el Secretario Econ&oacute;mico de la   Presidencia de la Rep&uacute;blica, el Superintendente Bancario y el Secretario   de la Junta (ib&iacute;d., 29).    <br>   <a name=num60></a><sup><a href="#nu60">60</a></sup>Calle R., D., Memoria de   Hacienda presentada al Congreso Nacional de1964; reproducida parcialmente en   G&oacute;mez et al. (1976, 399 y 400).    <br>   <a name=num61></a><sup><a href="#nu61">61</a></sup>A pocas semanas de la   expedici&oacute;n del Decreto-Ley 2206 de 1963 que organiz&oacute; la Junta   Monetaria, Palacio dijo en el Senado: "Les hemos entregado el manejo de   la moneda a unos funcionarios de origen pol&iacute;tico &#91;...&#93; tienen un   origen pol&iacute;tico que no puede garantizarle al pa&iacute;s una estabilidad   monetaria". En su opini&oacute;n, la Junta debi&oacute; ser integrada con   funcionarios t&eacute;cnicos independientes del Gobierno (<i>El Tiempo</i>, 30   de octubre de 1963, 1 y 14). Sobre Palacio Rudas (1912-1996) y el tema   monetario, ver Avella (2000) y el homenaje que le ofreci&oacute; el Banco de la   Rep&uacute;blica en el centenario de su nacimiento con presentaciones de   Jos&eacute; D. Uribe (2012), Antonio Hern&aacute;ndez (2012) y Mauricio Avella   (2012).    <br>   <a name=num62></a><sup><a href="#nu62">62</a></sup>Palacio R., <i>El Espectador</i>,   "Columna del Cofrade", 21 de mayo de 1987.    <br>   <a name=num63></a><sup><a href="#nu63">63</a></sup>Citados en Alviar (1972,   163).    <br>   <a name=num64></a><sup><a href="#nu64">64</a></sup>Comisi&oacute;n de Estudios   Econ&oacute;micos y Fiscales. Proyecto de Ley por la cual se reorganiza la Junta   Monetaria y se se&ntilde;alan nuevas funciones (Alviar, 1972, 204206). Las   decisiones de la Junta propuesta exig&iacute;an el voto favorable del ministro   de Hacienda, siguiendo la letra y el esp&iacute;ritu de la reforma de 1951.    <br>   <a name=num65></a><sup><a href="#nu65">65</a></sup>El proyecto fue defendido   por Hernando Agudelo Villa con ponencia favorable de Hern&aacute;n Jaramillo   Ocampo, ex ministro de Hacienda y dirigente cafetero. En su curso en el Senado,   la iniciativa, con importantes modificaciones, cont&oacute; con el informe   favorable de Hernando Dur&aacute;n Duss&aacute;n, ponente de la Ley 21 de   1963que autoriz&oacute; la creaci&oacute;n de la Junta Monetaria. Uno de los   prop&oacute;sitos de las modificaciones era convertir al Banco en <i>establecimiento     p&uacute;blico descentralizado</i>; en concordancia con tal car&aacute;cter, el   Gerente ser&iacute;a empleado de libre nombramiento y remoci&oacute;n del   Presidente de la Rep&uacute;blica (Alviar, 1972, 209-224).    <br>   <a name=num66></a><sup><a href="#nu66">66</a></sup>Informe al Se&ntilde;or   Presidente de la Rep&uacute;blica del Grupo de Estudios de las Instituciones   Financieras, <i>RBR</i>, junio de 1971, 868.    <br>   <a name=num67></a><sup><a href="#nu67">67</a></sup>Ib&iacute;d., 866.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num68></a><sup><a href="#nu68">68</a></sup>Ley 7&ordf; de 1973.    <br>   <a name=num69></a><sup><a href="#nu69">69</a></sup>Departamento Nacional de   Planeaci&oacute;n (1973). La confusi&oacute;n entre control monetario y control   crediticio fue uno de los temas que m&aacute;s destac&oacute; el grupo de Planeaci&oacute;n.   En t&eacute;rminos directos, Currie asever&oacute;: "la primera y   m&aacute;s importante tarea de las autoridades monetarias es el control del   dinero y no la asignaci&oacute;n espec&iacute;fica de recursos" (Currie,   1973, 29). Una descripci&oacute;n de los conflictos entre el manejo crediticio   y la estabilidad monetaria desde 1950 fue hecha en la misma ocasi&oacute;n por   Hern&aacute;ndez, quien concluy&oacute; que para abrir paso a dicha estabilidad   habr&iacute;a que "abandonar la pretensi&oacute;n de que a trav&eacute;s   del suministro de fondos del Banco de la Rep&uacute;blica se puede guiar la   asignaci&oacute;n de recursos, estimular la producci&oacute;n de alimentos,   incrementar el gasto p&uacute;blico, generar infraestructura, etc."   (Hern&aacute;ndez, 1973, 66-67). Seg&uacute;n Barro, "la   observaci&oacute;n m&aacute;s importante &#91;en relaci&oacute;n con el   cr&eacute;dito del Banco&#93; la constituye el hecho de que el volumen dela   actividad est&aacute; &#91;...&#93; determinado por los deseos de proveer ciertas   sumas de cr&eacute;dito a diversas &aacute;reas -en particular la agricultura-   m&aacute;s bien que por el deseo de controlar la base monetaria o la   inflaci&oacute;n" (Barro, 1973).    <br>   <a name=num70></a><sup><a href="#nu70">70</a></sup>Hern&aacute;ndez (1979),   reproducido en Avella (1987, 104).    <br>   <a name=num71></a><sup><a href="#nu71">71</a></sup>G&oacute;mez (1991,   103-104). Presentada en la C&aacute;mara de Representantes para el debate de un   proyecto de ley sometido en 1982 por Hernando Agudelo Villa, en el cual se   propon&iacute;a que la Junta estuviera compuesta por cinco miembros: el   ministro de Hacienda, el jefe de Planeaci&oacute;n Nacional, el gerente del   Banco dela Rep&uacute;blica, y dos miembros con voz y voto, de tiempo completo   y dedicaci&oacute;n exclusiva (ib&iacute;d.).    <br>   <a name=num72></a><sup><a href="#nu72">72</a></sup>Hommes (1988), Currie (1988   y 1991) y Lora (1991).    <br>   <a name=num73></a><sup><a href="#nu73">73</a></sup>Rosende (1993, 296).    <br>   <a name=num74></a><sup><a href="#nu74">74</a></sup>Ortega (1993, 269).    <br>   <a name=num75></a><sup><a href="#nu75">75</a></sup>Contralor&iacute;a General   de la Rep&uacute;blica (1995, Tabla 4.2).    <br>   <a name=num76></a><sup><a href="#nu76">76</a></sup>La controversia   desbordar&iacute;a las salas de la Constituyente al convocar diferentes   opiniones acad&eacute;micas, como las de Lora (1991) y Currie (1991).    <br>   <a name=num77></a><sup><a href="#nu77">77</a></sup>Intervenci&oacute;n del   delegatario Carlos Ossa E. Asamblea Nacional Constituyente, Sesi&oacute;n   Plenaria, 17 de mayo de 1991, 46.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num78></a><sup><a href="#nu78">78</a></sup>Intervenci&oacute;n del   ministro de Hacienda Rudolf Hommes. Asamblea Nacional Constituyente,   Sesi&oacute;n Plenaria, 17 de mayo de 1991, 84.    <br>   <a name=num79></a><sup><a href="#nu79">79</a></sup>Aspectos monetarios en el   Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Gobierno (Banco de la   Rep&uacute;blica, 1991, 50).    <br>   <a name=num80></a><sup><a href="#nu80">80</a></sup>Propuesta sobre el   r&eacute;gimen monetario en la reforma constitucional (Banco de la   Rep&uacute;blica, 1991, 54).    <br>   <a name=num81></a><sup><a href="#nu81">81</a></sup>Al referirse al proyecto del   Gobierno, Currie escribi&oacute;: "Si bien para los fines de la   coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se podr&iacute;a   arg&uuml;ir en favor de la presencia en la Junta del ministro de Hacienda, esto   generalmente ha conducido a un sesgo hacia una excesiva emisi&oacute;n   monetaria. Quiz&aacute;s el grado m&aacute;s deseable de coordinaci&oacute;n   resulte de una mayor estabilidad en el valor del dinero" (Currie,1991,   49).    <br>   <a name=num82></a><sup><a href="#nu82">82</a></sup>Intervenci&oacute;n de   Alfonso Palacio R. Asamblea Nacional Constituyente, Sesi&oacute;n Plenaria, 17   de mayo de 1991, 20 (Lora, 1991, 53).    <br>   <a name=num83></a><sup><a href="#nu83">83</a></sup>"Nosotros creemos   &#91;...&#93; necesario, as&iacute; parezca poco reglamentario y quiz&aacute;s   ex&oacute;tico para algunas personas, que aparezca en el texto constitucional   la forma como se compone la Junta y no remitir esto a la Ley. &iquest;Por   qu&eacute;? Porque con estola Asamblea est&aacute; dejando claramente   establecido cu&aacute;l es su posici&oacute;n frente a este particular y no   dejar esto al arbitrio del Congreso y del propio Gobierno que   presentar&iacute;a el proyecto de ley al Congreso. Nos parece que esto no tiene   nada de ex&oacute;tico y que definitivamente apunta a garantizar desde ya un   cuerpo colegiado que permita el desarrollo de estas pol&iacute;ticas monetaria,   cambiaria y crediticia en coordinaci&oacute;n con el Gobierno"   (Exposici&oacute;n del constituyente Carlos Ossa E. Asamblea Nacional   Constituyente, Sesi&oacute;n Plenaria, 17 de mayo de 1991, 47).    <br>   <a name=num84></a><sup><a href="#nu84">84</a></sup>Articulado sobre banca   central (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 11 de junio de 1991, 6).    <br>   <a name=num85></a><sup><a href="#nu85">85</a></sup>Al limitar el n&uacute;mero   de miembros que pod&iacute;a elegir el mismo Presidente se lograr&iacute;a   "que el gobierno de turno tenga una presencia importante en la Junta,   pero tambi&eacute;n que haya otros miembros de la Junta que no hayan sido elegidos   por ese mismo gobierno para que se logre esa necesaria continuidad y   estabilidad y por supuesto independencia de la Junta Directiva del Banco"   (Intervenci&oacute;n del Ponente Carlos Ossa Escobar. Asamblea Nacional   Constituyente, Sesi&oacute;n Plenaria,17 de mayo de 1991, 47). Amplias   consideraciones sobre el tema se exponen en Meisel y Bar&oacute;n (2010).    <br>   <a name=num86></a><sup><a href="#nu86">86</a></sup>Aspectos monetarios en el   Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Gobierno (Banco de la   Rep&uacute;blica, 1991, 49).    <br>   <a name=num87></a><sup><a href="#nu87">87</a></sup>Propuesta sobre el   r&eacute;gimen monetario en la reforma constitucional (ib&iacute;d., 53).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num88></a><sup><a href="#nu88">88</a></sup>Articulado sobre banca   central (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 11 de junio de 1991, 6).    <br>   <a name=num89></a><sup><a href="#nu89">89</a></sup>Sustitutiva No. 1,   Iv&aacute;n Marulanda G&oacute;mez, <i>Gaceta Constitucional</i> 95, 7.   Sustitutiva No. 6, Augusto Ram&iacute;rez Ocampo (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 9).    <br>   <a name=num90></a><sup><a href="#nu90">90</a></sup>Sustitutiva No. 4, Alfonso   Palacio Rudas (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 8).    <br>   <a name=num91></a><sup><a href="#nu91">91</a></sup>Sustitutiva No. 5, Guillermo   Perry Rubio (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 9).    <br>   <a name=num92></a><sup><a href="#nu92">92</a></sup>Aspectos monetarios en el   Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Gobierno (Banco de la   Rep&uacute;blica, 1991, 50).    <br>   <a name=num93></a><sup><a href="#nu93">93</a></sup>Propuesta sobre el   r&eacute;gimen monetario en la reforma constitucional (Banco de la   Rep&uacute;blica, 1991, 53 y 54).    <br>   <a name=num94></a><sup><a href="#nu94">94</a></sup>Articulado sobre banca   central (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 11 de junio de 1991, 6).    <br>   <a name=num95></a><sup><a href="#nu95">95</a></sup>Intervenci&oacute;n del delegatario   Carlos Ossa Escobar. Asamblea Nacional Constituyente, Sesi&oacute;n Plenaria,   17 de mayo de 1991, 47-49.    <br>   <a name=num96></a><sup><a href="#nu96">96</a></sup>Sustitutiva No. 6, Augusto   Ram&iacute;rez Ocampo (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 9).    <br>   <a name=num97></a><sup><a href="#nu97">97</a></sup>Sustitutiva No. 4, Alfonso   Palacio R. (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 8). En el curso del debate, el   ministro de Hacienda reconoci&oacute; que el cr&eacute;dito del Banco al   Gobierno, en virtud del estado de emergencia econ&oacute;mica, pod&iacute;a ser   leg&iacute;timo, siempre y cuando hubiese control constitucional del Congreso.   Intervenci&oacute;n del ministro de Hacienda Rudolf Hommes. Asamblea Nacional   Constituyente, Sesi&oacute;n Plenaria, 17 de mayo de 1991, 91. Palacio Rudas se   opuso f&eacute;rreamente a la utilizaci&oacute;n de ese mecanismo porque, seg&uacute;n   &eacute;l, se convertir&iacute;a en un mecanismo reiterativo de financiamiento   de las penurias fiscales. Asamblea Nacional Constituyente, Intervenci&oacute;n   del delegatario Alfonso Palacio R., Sesi&oacute;n Plenaria,21 de mayo de 1991,   107-108.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num98></a><sup><a href="#nu98">98</a></sup>Sustitutivas 1, 3 y 6 presentadas   por Iv&aacute;n Marulanda G&oacute;mez, Carlos Lleras de la Fuente y Augusto   Ram&iacute;rez Ocampo (<i>Gaceta Constitucional</i> 95, 7-9). En un testimonio   revelado a&ntilde;os despu&eacute;s, el constituyente Palacio Rudas   escribi&oacute;: "En la Plenaria de la Asamblea Constituyente   expres&eacute; que la redacci&oacute;n propuesta por la Comisi&oacute;n Quinta,   que objet&eacute; tenazmente hasta lograr enmendarla, &#91;y que&#93;dice: 'El   Banco velar&aacute; por mantener la capacidad adquisitiva de la moneda'   &#91;es una&#93; obligaci&oacute;n que en puridad le corresponde al Estado. Y esa fue   una raz&oacute;n fundamental que me llev&oacute; a proponer un nuevo texto en   el seno de la Comisi&oacute;n Accidental que se design&oacute; para estudiar   ese art&iacute;culo, texto que fue aprobado y que establece claramente que le   corresponde al Estado velar por mantener la capacidad adquisitiva de la moneda,   tarea que realiza por intermedio del Banco"(Palacio, 1995, 169).    <br>   <a name=num99></a><sup><a href="#nu99">99</a></sup>Asamblea Nacional   Constituyente. Acta de la sesi&oacute;n plenaria del 21 de mayo de 1991 (<i>Gaceta     Constitucional</i> 104, 18).    <br>   <a name=num100></a><sup><a href="#nu100">100</a></sup>Constituci&oacute;n   Pol&iacute;tica de Colombia (1998, 244-246).    <br>   <a name=num101></a><sup><a href="#nu101">101</a></sup>Rep&uacute;blica de   Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-481 de 1999, Magistrado Ponente   Alejandro Mart&iacute;nez Caballero, 25.    <br>   <a name=num102></a><sup><a href="#nu102">102</a></sup>Urrutia (1999, 2001,   2002).</p> <hr>     <p><B>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>      <p><b>Publicaciones peri&oacute;dicas</b></p>     <!-- ref --><p>1. Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica, <I>Informe Financiero del Contralor</I>, anual.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000380&pid=S0124-5996201400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. <I>Informe del Gerente a la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica</I>, anual.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000382&pid=S0124-5996201400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. <I>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</I>, mensual.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000384&pid=S0124-5996201400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>Art&iacute;culos y libros</b> </p>     <!-- ref --><p>4. Alviar, O. <I>Instrumentos de direcci&oacute;n monetaria en Colombia</I>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000387&pid=S0124-5996201400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Andrade, J. A. <I>El Banco de la Rep&uacute;blica. Glosas y comentarios</I>, Bogot&aacute;, Editorial Minerva, 1929.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000389&pid=S0124-5996201400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Arango L., G. "Nacionalizaci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica", <I>Econom&iacute;a </I>3, 9, 1965, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000391&pid=S0124-5996201400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7. Avella G., M., comp. <I>Pol&iacute;tica monetaria y mercado de capitales en Colombia</I>, Bogot&aacute;, CID, Universidad Nacional de Colombia, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000393&pid=S0124-5996201400010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Avella G., M. <I>Hacienda p&uacute;blica, moneda y caf&eacute;. El papel protag&oacute;nico de Alfonso Palacio Rudas</I>, Bogot&aacute;, Com&uacute;n Presencia Editores, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000395&pid=S0124-5996201400010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Avella G., M. "Las contribuciones econ&oacute;micas de Alfonso Palacio Rudas en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991", Bogot&aacute;, mimeo, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000397&pid=S0124-5996201400010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Banco de la Rep&uacute;blica. <I>Principales indicadores econ&oacute;micos, 1923-1997</I>, Bogot&aacute;, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000399&pid=S0124-5996201400010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Barro, R. 1973. "El dinero y la base monetaria en Colombia: 1967-1972", H. G&oacute;mez O. et al. <I>Lecturas sobre moneda y banca en Colombia</I>, Bogot&aacute;, Fondo Cultural Cafetero, Editorial Stella, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000401&pid=S0124-5996201400010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12. Comit&eacute; de Desarrollo Econ&oacute;mico. <I>Informe final </I>(septiembre 1950-agosto 1951), Bogot&aacute;, Imprenta del Banco de la Rep&uacute;blica, 1951.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000403&pid=S0124-5996201400010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia &#91;Constituci&oacute;n de 1991&#93;, Pr&oacute;logo de Carlos Lemos Simmonds, Bogot&aacute;, Editorial Panamericana, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000405&pid=S0124-5996201400010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica. <I>La situaci&oacute;n de las finanzas del Estado</I>, Informe del Contralor General de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000407&pid=S0124-5996201400010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Currie, L. <I>The supply and control of money in the United States</I>, Cambridge, Harvard University Press, 1934.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000409&pid=S0124-5996201400010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Currie, L. <I>Bases de un programa de fomento para Colombia. Informe de una Misi&oacute;n</I>, Bogot&aacute;, Imprenta del Banco de la Rep&uacute;blica, 1950.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000411&pid=S0124-5996201400010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>17. Currie, L. <I>Reorganizaci&oacute;n de la rama ejecutiva del gobierno de Colombia. Informe de una Misi&oacute;n</I>, Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1952.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000413&pid=S0124-5996201400010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Currie, L. "Un marco para la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas monetarias", <I>Revista Econom&iacute;a Colombiana</I> 234, abril de 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000415&pid=S0124-5996201400010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Currie, L. 	"La pol&iacute;tica monetaria y el nivel de precios", Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000417&pid=S0124-5996201400010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n. <I>Revista de Planeaci&oacute;n y Desarrollo </I>V, 2, abril-junio de 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000419&pid=S0124-5996201400010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Franco H., J. <I>Evoluci&oacute;n de las instituciones financieras en Colombia</I>, M&eacute;xico, Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, 1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000421&pid=S0124-5996201400010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>22. G&oacute;mez O., H. <I>Derecho y desarrollo</I>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000423&pid=S0124-5996201400010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. G&oacute;mez O., H; F. J. Ortega y, P. Sanclemente. <I>Lecturas sobre moneda y banca en Colombia</I>, Bogot&aacute;, Fondo Cultural Cafetero, Editorial Stella, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000425&pid=S0124-5996201400010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Grove, D. L. "Memor&aacute;ndum sobre reorganizaci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica" &#91;1950&#93;, <I>Banca y Finanzas</I>, abril de 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000427&pid=S0124-5996201400010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Hern&aacute;ndez G., A. 	"Pol&iacute;tica de redescuento 1950-1970", Bogot&aacute;, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000429&pid=S0124-5996201400010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Hern&aacute;ndez G., A. "La crisis financiera de los setenta: un plan para conjurarla", <I>Carta Financiera</I>, abril-junio de 1979. Reproducido en M. Avella, <I>Pol&iacute;tica monetaria y mercado de capitales en Colombia</I>, Bogot&aacute;, CID, Universidad Nacional de Colombia, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000431&pid=S0124-5996201400010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>27. Hern&aacute;ndez G., A. "El pensamiento de Palacio Rudas sobre la institucionalidad monetaria: lecciones para el presente", Bogot&aacute;, mimeo, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000433&pid=S0124-5996201400010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Hommes, R. "La insoportable oscuridad del Emisor", <I>Estrategia</I> 125,1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000435&pid=S0124-5996201400010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Kalnins, A. <I>An&aacute;lisis de la moneda y de la pol&iacute;tica monetaria colombiana</I>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000437&pid=S0124-5996201400010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. Kemmerer, E. W. <I>Proyecto de Ley para la creaci&oacute;n del Banco Central de Reserva del Per&uacute; junto con su exposici&oacute;n de motivos</I>, Lima, Imprenta Torres Aguirre, 1931.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000439&pid=S0124-5996201400010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. Lora, E. "Las normas constitucionales sobre la moneda y la actividad financiera", <I>Revista Econom&iacute;a Colombiana</I> 234, abril de 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000441&pid=S0124-5996201400010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>32. Mart&iacute;nez C., A. Corte Constitucional, Sentencia C-481 de 1999, Magistrado Ponente Alejandro Mart&iacute;nez Caballero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000443&pid=S0124-5996201400010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>33. Meisel, A. y Bar&oacute;n, J. D. "A historical analysis of central bank independence in Latin America: the Colombian experience, 1923-2008".<I>Revista de Historia Econ&oacute;mica</I> 28, 1, 2010, pp. 83-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000445&pid=S0124-5996201400010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>34. Ortega, F. "La Banca Central en la Constituci&oacute;n de 1991", Velilla M., ed., <I>Constituci&oacute;n Econ&oacute;mica de Colombia</I>, Bogot&aacute;, El Navegante Editores, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000447&pid=S0124-5996201400010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>35. Mart&iacute;nez R., J. <I>Historia jur&iacute;dica del Banco de la Rep&uacute;blica</I>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000449&pid=S0124-5996201400010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>36. Rosende, F. "La autonom&iacute;a del Banco Central de Chile: una evaluaci&oacute;n preliminar", <I>Cuadernos de Econom&iacute;a</I> 30, 91, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000451&pid=S0124-5996201400010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>37. Uribe E., J. D. "Alfonso Palacio Rudas y el Banco de la Rep&uacute;blica", Bogot&aacute;, mimeo, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000453&pid=S0124-5996201400010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>38. Urrutia M., M. "La autonom&iacute;a del Banco de la Rep&uacute;blica y el reciente fallo de la Corte Constitucional", Nota editorial, <I>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</I> 72, 862, agosto de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000455&pid=S0124-5996201400010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>39. Urrutia M., M. "Proceso de toma de decisiones para las pol&iacute;ticas monetaria y cambiaria", Nota editorial, <I>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica </I>74, 888, octubre de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000457&pid=S0124-5996201400010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>40. Urrutia M., M. 	"La coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica", Nota editorial, <I>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</I> 75, 902, diciembre de 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000459&pid=S0124-5996201400010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>41. Varios autores. <I>Devaluaci&oacute;n 1962. Historia documental de un proceso econ&oacute;mico</I>, Introducci&oacute;n de J. V&eacute;lez G., Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000461&pid=S0124-5996201400010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>42. Villaveces, C. <I>Bancos centrales de emisi&oacute;n</I>, Bogot&aacute;, Imprenta del Banco de la Rep&uacute;blica, 1950.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000463&pid=S0124-5996201400010000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><I><b>Otras fuentes</b></I></p>     <!-- ref --><p>43. Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Actas de la Sesiones Plenarias, Transcripci&oacute;n de sesiones, Presidencia de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, mimeo, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000466&pid=S0124-5996201400010000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>44. Banco de la Rep&uacute;blica. Aspectos monetarios en el proyecto de reforma constitucional preparado por el Gobierno, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000468&pid=S0124-5996201400010000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>45. Banco de la Rep&uacute;blica. Propuesta sobre el r&eacute;gimen monetario en la reforma constitucional, Bogot&aacute;, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000470&pid=S0124-5996201400010000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>46. <I>Gaceta Constitucional</I>. Asamblea Nacional Constituyente, febrero a julio de 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000472&pid=S0124-5996201400010000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>47. <I>Leyes Financieras</I>. Bogot&aacute;, Editorial Cromos, 1931.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000474&pid=S0124-5996201400010000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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<collab>Contraloría General de la República</collab>
<source><![CDATA[Informe Financiero del Contralor]]></source>
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<source><![CDATA[Informe del Gerente a la Junta Directiva del Banco de la República]]></source>
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<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
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