<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-5996</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía Institucional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.econ.inst.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-5996</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-59962014000200006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CRECIMIENTO, DESIGUALDAD Y POBREZA: ESTADO DE LA CUESTIÓN]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Growth, inequality and poverty: State of affairs]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Macías Vázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfredo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de León  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[León ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>31</numero>
<fpage>101</fpage>
<lpage>126</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-59962014000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-59962014000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-59962014000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En las últimas décadas ha aumentado la bibliografía sobre la relación entre el crecimiento económico y su impacto social. Los sucesivos fracasos en la lucha contra la pobreza han dado lugar a nuevas estrategiaspara combatirla, como el "crecimiento pro-pobre". Este artículo hace una crítica teórica y metodológica de dichas estrategias y plantea la necesidad de un enfoque estructural e institucional para mejorar sus resultados.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In recent decades there has been an increase in the literarure on the relationship between economic growth and its social impact.The successive failures in the fight against poverty have led to new strategies to combat it, an example of which is "pro-poor growth". This paper critiques these strategies from theoretical and methodological perspectives. It also lays out the need for a structural and institutional approach to improve results.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[crecimiento económico]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[pobreza]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[enfoque estructural]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[economic growth]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[poverty]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[structural approach]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>CRECIMIENTO, DESIGUALDAD Y POBREZA: ESTADO DE LA CUESTI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><I>Growth, inequality and poverty: State of affairs</I></b></font></p>     <p align="center"><i>Alfredo Mac&iacute;as V&aacute;zquez</i><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup> Economista y antrop&oacute;logo. Doctor en Econom&iacute;a Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Econom&iacute;a y Estad&iacute;stica, Universidad de Le&oacute;n, Le&oacute;n, Espa&ntilde;a &#91;<a href="mailto:amacv@unileon.es">amacv@unileon.es</a>&#93;.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 4 de junio de 2013, fecha de modificaci&oacute;n: 2 de mayo de 2014, fecha de aceptaci&oacute;n: 29 de octubre de 2014.</p>     <p>Sugerencia de citaci&oacute;n: Mac&iacute;as V., A. &quot;Crecimiento, desigualdad y pobreza: estado de la cuesti&oacute;n&quot;, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional </i>16, 31, 2014, pp. 101-126.</p> <hr>     <p><b>RES&Uacute;MEN</b></p>     <p>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha aumentado la bibliograf&iacute;a sobre la relaci&oacute;n entre el crecimiento econ&oacute;mico y su impacto social. Los sucesivos fracasos en la lucha contra la pobreza han dado lugar a nuevas estrategiaspara combatirla, como el &ldquo;crecimiento pro-pobre&rdquo;. Este art&iacute;culo hace una cr&iacute;tica te&oacute;rica y metodol&oacute;gica de dichas estrategias y plantea la necesidad de un enfoque estructural e institucional para mejorar sus resultados. </p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: crecimiento econ&oacute;mico, pobreza, enfoque estructural; JEL: B12, J21&#93;.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>In recent decades  there has been an increase in the literarure on the relationship between economic growth and its social impact.The successive failures in the fight against poverty have led to new strategies to combat it, an example of which is &ldquo;pro-poor growth&rdquo;. This paper critiques these strategies from theoretical and methodological perspectives.  It also lays out the need for a structural and institutional approach to improve results. </p>     <p>&#91;<b>Keywords</b>: economic growth, poverty, structural approach; JEL: B12,J21&#93;.</p> <hr>      <p><i>La </i>pobreza no es algo nuevo, no es un fen&oacute;meno exclusivo de la historia reciente. Lo que es nuevo es la sospecha cada vez m&aacute;s evidente de que el crecimiento econ&oacute;mico por s&iacute; mismo no puede resolver el problema, ni siquiera aliviarlo en un tiempo razonable. La experiencia de la posguerra ya lo hab&iacute;a anunciado y, a pesar de la recuperaci&oacute;n de las tasas de crecimiento econ&oacute;mico, la pobreza sigue siendo un grave problema social en los pa&iacute;ses en desarrollo.</p>     <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada ha cobrado fuerza el debate sobre la necesidad de un crecimiento favorable a los pobres, aunque es muy dif&iacute;cil saber qu&eacute; entienden por &quot;crecimiento pro-pobre&quot; ciertas instituciones y analistas del tema (L&oacute;pez, 2004). Unas veces se entiende como el crecimiento que genera cierta redistribuci&oacute;n del ingreso y otras como el crecimiento que reduce la pobreza absoluta. Con honestidad, deber&iacute;amos preguntarnos si un concepto que puede significar cosas tan diferentes puede llegar a ser &uacute;til alg&uacute;n d&iacute;a.</p>     <p>Qu&eacute; es m&aacute;s eficaz en la lucha contra la pobreza: &iquest;potenciar el crecimiento o &quot;empoderar&quot; a los pobres para que se beneficien en mayor medida del crecimiento? Dicho de otro modo: &iquest;hay que intervenir a favor de los pobres o a favor del crecimiento? En realidad, debemos reconocer que concebir la reducci&oacute;n de la pobreza como objetivo principal del desarrollo, en lugar del crecimiento, ha complicado las cosas.</p>     <p>Los interrogantes son m&aacute;s dif&iacute;ciles de abordar cuando introducimos la desigualdad. La pobreza y la desigualdad son fen&oacute;menos distintos, pero relacionados. En general, una mayor desigualdad suele implicar niveles m&aacute;s elevados de pobreza. Por otro lado, dada una tasa de crecimiento econ&oacute;mico, una mayor desigualdad puede frenar el ritmo de reducci&oacute;n de la pobreza. Pero esta hip&oacute;tesis tampoco se cumple en todos los casos. Por ejemplo, en pa&iacute;ses muy pobres con poca desigualdad podr&iacute;a ser m&aacute;s importante crecer, aun a riesgo de aumentar ligeramente el nivel de desigualdad. Se argumenta que el repunte del crecimiento tendr&iacute;a efectos m&aacute;s ben&eacute;ficos sobre la reducci&oacute;n de la pobreza que los que tendr&iacute;a la lucha contra la desigualdad, que adem&aacute;s podr&iacute;a reducir el crecimiento econ&oacute;mico. De alguna manera se nos est&aacute; diciendo que se debe escoger entre reducir la desigualdad o impulsar el crecimiento.</p>     <p>En la primera parte del art&iacute;culo se hace referencia al debate sobre el &quot;crecimiento pro-pobre&quot;, la actual alternativa de la comunidad internacional para luchar contra la pobreza. Despu&eacute;s se comentan algunos estudios emp&iacute;ricos sobre la contribuci&oacute;n relativa del crecimiento y la equidad al combate de la pobreza, y se analizan las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que pretenden estimular ese crecimiento favorable a los pobres. La segunda parte se refiere a las interacciones entre el crecimiento y la desigualdad. Por un lado, a partir de la hip&oacute;tesis de Kuznets, estudiamos el impacto del crecimiento en la desigualdad. Por otro lado, nos concentramos en el impacto de la desigualdad en el crecimiento, introduciendo los modelos de crecimiento end&oacute;geno. Por &uacute;ltimo, analizamos la conexi&oacute;n entre la pobreza y la desigualdad.</p>     <p><b>EL CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO Y SU IMPACTO EN LA POBREZA</b></p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es la mejor manera de combatir la pobreza? Conforme al enfoque te&oacute;rico y al per&iacute;odo hist&oacute;rico, la respuesta a esta cuesti&oacute;n no es un&aacute;nime, aunque ha girado en torno a tres posibilidades: con m&aacute;s crecimiento, con mayor igualdad o con una combinaci&oacute;n de ambas cosas. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos asistido a un constante cambio de posiciones de la comunidad internacional con respecto a esta cuesti&oacute;n, debido al fracaso para detener el crecimiento explosivo de la pobreza en el mundo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&iquest;En qu&eacute; condiciones el crecimiento favorece a los pobres?</b></p>     <p>Cuando se defiende un crecimiento favorable a los pobres, se postula la idea de un crecimiento con amplia base social que difunda sus beneficios a toda la comunidad en forma duradera, adem&aacute;s de poner en valor las capacidades del conjunto de la poblaci&oacute;n ampliando el abanico de oportunidades de progreso, en particular de sus segmentos m&aacute;s vulnerables (OCDE, 2006a). Acerca de c&oacute;mo conseguir ese resultado ideal, anal&iacute;ticamente podemos identificar dos formas en que el crecimiento puede favorecer o no a los pobres. Por un lado, el ritmo de crecimiento econ&oacute;mico tiene influencia directa en los ingresos de los pobres; un crecimiento acelerado contribuye al &eacute;xito de una estrategia a favor de los pobres. Reduce la pobreza absoluta directamente porque crea nuevas actividades que generan ingresos y aumenta la demanda de alimentos y materias primas producidas por los pobres. Adem&aacute;s, el crecimiento aumenta la disponibilidad de bienes, servicios y oportunidades de empleo, ampliando los mercados, los ingresos por ventas y las posibilidades de consumo. Por otro lado, puede ayudar a reducir la pobreza indirectamente, induciendo el desarrollo financiero y la generaci&oacute;n de ahorros para apoyar la inversi&oacute;n y la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito al consumo.</p>     <p>As&iacute; mismo, los pobres se pueden beneficiar indirectamente del crecimiento mediante pol&iacute;ticas fiscales redistributivas. En este caso cualquier tipo de crecimiento puede ser favorable a los pobres, siempre y cuando aumente la progresividad de los impuestos y el gasto social se oriente decididamente a los sectores de la poblaci&oacute;n m&aacute;s empobrecidos. Aunque el sentido com&uacute;n apunta a la necesidad de tener en cuenta los beneficios directos e indirectos, los gobiernos solo suelen tener en cuenta el ritmo de crecimiento cuando dise&ntilde;an estrategias de crecimiento favorables a los pobres.</p>     <p>En la pr&aacute;ctica, no existe un consenso acad&eacute;mico para determinar si un proceso de crecimiento es &quot;favorable a los pobres&quot;. De modo que el debate ha girado en torno a los resultados cuantitativos de dicho proceso. En una primera aproximaci&oacute;n, que no tiene en cuenta los efectos distributivos, se plantea que la condici&oacute;n principal es que los pobres se beneficien en t&eacute;rminos absolutos con la estrategia de crecimiento pro-pobre, es decir, que el n&uacute;mero de pobres descienda (Ravallion y Chen, 2003). Esta &oacute;ptica concuerda con el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM): reducir la pobreza extrema a la mitad en 2015. En contextos de alta desigualdad, podr&iacute;amos decir que un ritmo de crecimiento econ&oacute;mico del 6%, que genera un crecimiento del ingreso del 0,1% entre la poblaci&oacute;n pobre, puede ser considerado &quot;pro-pobre&quot; (Sachs, 2005).</p>     <p>En una segunda aproximaci&oacute;n se habla de &quot;crecimiento pro-pobre&quot; cuando el ingreso de los m&aacute;s pobres crece m&aacute;s r&aacute;pidamente que el del resto de la poblaci&oacute;n, esto es, si la inequidad disminuye, con independencia de que el crecimiento sea elevado, bajo o negativo. Este resultado se produce cuando los cambios redistributivos que acompa&ntilde;an al crecimiento favorecen a los pobres, y la pobreza disminuye m&aacute;s de lo que se habr&iacute;a logrado si todos los ingresos hubiesen aumentado en la misma proporci&oacute;n (Kakwani y Pernia, 2000). As&iacute;, el &quot;crecimiento pro-pobre&quot; tiende a identificarse con la ausencia de desigualdad. Pero si la preocupaci&oacute;n es exclusivamente la desigualdad, podr&iacute;amos preferir un crecimiento promedio del 2% (en relaci&oacute;n con un crecimiento de los pobres del 3%) a un crecimiento promedio del 7% (en relaci&oacute;n con un crecimiento del ingreso de los pobres del 4%). Pese a que en el primer caso se producen cambios favorables a los pobres en el &aacute;mbito de la distribuci&oacute;n, en el segundo caso los pobres vivir&aacute;n mejor.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, otros enfoques m&aacute;s pragm&aacute;ticos intentan combinar aspectos de las dos concepciones anteriores, lo cual evita renunciar a la complementariedad entre pol&iacute;ticas pro-crecimiento y pro-igualdad. Para algunos autores, el crecimiento es favorable a los pobres cuando se reduce la pobreza relativa (es decir, cuando disminuyen las tasas de pobreza), adem&aacute;s del n&uacute;mero absoluto de pobres (McKinley, 2003; Roy y Weeks, 2003). Cada vez se extiende m&aacute;s la opini&oacute;n pragm&aacute;tica que defiende la pertinencia de los conceptos relativo y absoluto del crecimiento pro-pobre, y que estos se complementan en el an&aacute;lisis del crecimiento desde una perspectiva favorable a los pobres (OCDE,2006a).</p>     <p><b>&iquest;Qu&eacute; contribuye m&aacute;s a reducir la pobreza, el crecimiento o la equidad?</b></p>     <p>Tambi&eacute;n existen discrepancias en el campo de los estudios emp&iacute;ricos. Seg&uacute;n Kraay (2004), hay tres fuentes potenciales de &quot;crecimiento propobre&quot;: una tasa de crecimiento elevada, una alta sensibilidad de la pobreza al crecimiento, y un patr&oacute;n de crecimiento que tienda a reducir la pobreza. Su an&aacute;lisis emp&iacute;rico, basado en el corte transversal entre pa&iacute;ses, lo lleva a concluir que un 70% de la variaci&oacute;n de la pobreza en el corto plazo puede ser explicado por la tasa de crecimiento promedio y, de forma sorprendente, que en el mediano y largo plazos explicar&iacute;a un 97% de los cambios en la situaci&oacute;n de los pobres. De ser as&iacute;, no cabr&iacute;a duda de que el crecimiento es bueno para los pobres, y que el efecto de la variaci&oacute;n de las desigualdades es marginal. De modo que la soluci&oacute;n a la pobreza provendr&iacute;a de reformas estructurales que estimulen el crecimiento. No obstante, Kraay tambi&eacute;n plantea que la relevancia del crecimiento para combatir la pobreza declina cuando se pasa de considerar el porcentaje de personas pobres (es decir, la incidencia de la pobreza) a considerar la brecha de pobreza al cuadrado (la severidad de la pobreza), y se obtiene que en la parte baja de la distribuci&oacute;n del ingreso la reducci&oacute;n de la pobreza se explica m&aacute;s por cambios en la distribuci&oacute;n que en el crecimiento.</p>     <p>Dejando al margen la parte de la varianza explicada, es necesario examinar la sensibilidad de la pobreza al crecimiento (lo que los economistas llaman &quot;elasticidad&quot;), incorporando en el an&aacute;lisis la variaci&oacute;n de dicha sensibilidad debida al grado de desigualdad. Seg&uacute;n Cling et al. (2004), el crecimiento es significativamente beneficioso para los pobres cuando la elasticidad de la pobreza con respecto al PIB supera dos puntos. Si se sit&uacute;a entre uno y dos puntos, los beneficia moderadamente; mientras que cuando es inferior a un punto los perjudica. A nivel emp&iacute;rico, las elasticidades m&aacute;s bajas reflejan el efecto de las desigualdades. En sus estimaciones, Ravaillon (2004) sugiere que -dependiendo del nivel inicial de desigualdad- un aumento del 1% en la tasa de crecimiento del ingreso puede reducir la pobreza entre un 4,3% (en pa&iacute;ses de desigualdad muy baja) y un 0,6% (en pa&iacute;ses de alta desigualdad). As&iacute;, a diferencia del resultado anterior, el crecimiento ser&iacute;a poco &uacute;til en la lucha contra la pobreza, a menos que vaya acompa&ntilde;ado de un descenso de la desigualdad.</p>     <p>L&oacute;pez (2004), a partir del trabajo de Bourguignon (2003), sostiene que cuanto m&aacute;s pobre sea un pa&iacute;s m&aacute;s relevante es el crecimiento en la explicaci&oacute;n de los cambios en las tasas de pobreza, hasta tal punto que se podr&iacute;an justificar ligeros aumentos de la desigualdad si con ellos logramos tasas de crecimiento m&aacute;s altas<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Seg&uacute;n este punto de vista, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses africanos, donde la desigualdad no parece ser el principal obst&aacute;culo para reducir la pobreza, ser&iacute;a recomendable aplicar pol&iacute;ticas que promuevan un r&aacute;pido crecimiento a fin de lograr grandes cambios favorables en el ingreso de los pobres, puesto que los bajos ingresos son el principal obst&aacute;culo para reducir la pobreza. Por el contrario, en pa&iacute;ses m&aacute;s ricos, como los latinoamericanos, el crecimiento explica una parte mucho menor de los cambios en los niveles de pobreza. Por ejemplo, en un pa&iacute;s tan desigual como Brasil, la pobreza se podr&iacute;a reducir con bajas tasas de crecimiento si se fomentaran mayores niveles de equidad desde el comienzo (Kakwani et al., 2007).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA INTERACCI&Oacute;N ENTRE CRECIMIENTO Y DESIGUALDAD</b></p>     <p>El crecimiento y la desigualdad no guardan una relaci&oacute;n simple; se influyen mutuamente y es muy dif&iacute;cil determinar la direcci&oacute;n de la causalidad entre ambas variables. Por ejemplo, si concluy&eacute;ramos que el crecimiento es muy importante para reducir la pobreza, no podr&iacute;amos olvidar la desigualdad, pues esta afecta el crecimiento. Y si la variable decisiva para luchar contra la pobreza fuese la desigualdad, tampoco podr&iacute;amos omitir la influencia del crecimiento en esta &uacute;ltima.</p>     <p><b>El impacto del crecimiento sobre la desigualdad</b></p>     <p>La hip&oacute;tesis de Kuznets surge de constatar una regularidad emp&iacute;rica entre la desigualdad y el nivel de ingreso per c&aacute;pita (Kuznets, 1955). A diferencia de la &quot;teor&iacute;a del goteo&quot;, se supone que el proceso de crecimiento repercute en la distribuci&oacute;n del ingreso, obligando a los pa&iacute;ses de bajos ingresos a atravesar un per&iacute;odo de aumento de la desigualdad para entrar en la senda del desarrollo. As&iacute;, la distribuci&oacute;n del ingreso empeorar&iacute;a en las etapas iniciales del proceso de crecimiento econ&oacute;mico, conforme una econom&iacute;a se transforma de agraria en industrial. Posteriormente, la desigualdad disminuir&iacute;a a medida que la fuerza laboral empleada en la industria se expande mientras que la ocupada en la agricultura decae<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. Si representamos en el eje horizontal el ingreso per c&aacute;pita y en el eje vertical alg&uacute;n indicador de desigualdad (como el coeficiente de Gini), la hip&oacute;tesis se representa mediante una curva en forma de U invertida (<a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>).</p>     <p align="center"><a name="g1"></a><img src="img/revistas/rei/v16n31/v16n31a06g1.jpg"></p>      <p>En a&ntilde;os posteriores se hicieron diferentes estudios emp&iacute;ricos para contrastar la hip&oacute;tesis, que se podr&iacute;an haber abordado de dos maneras. En primer lugar, lo mejor habr&iacute;a sido analizar la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de un pa&iacute;s observando los cambios que experimenta la desigualdad. Pero es casi imposible seguir este procedimiento, por la falta de series hist&oacute;ricas de datos suficientemente amplias y confiables en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses. En segundo lugar, se podr&iacute;a haber recurrido a un estudio basado en datos de corte transversal, es decir, a examinar las diferencias entre los niveles de desigualdad de pa&iacute;ses que presentan niveles distintos de ingreso per c&aacute;pita. En este caso, aunque la comparaci&oacute;n entre pa&iacute;ses puede proporcionar informaci&oacute;n relevante, debemos ser cautelosos al interpretar los resultados, por varias razones. Primera, porque no es muy coherente usar un corte transversal de datos entre pa&iacute;ses cuando la hip&oacute;tesis hace referencia a procesos din&aacute;micos dentro de cada pa&iacute;s (Ahluwalia, 1976). Segunda, porque puede diferir la metodolog&iacute;a para obtener los datos de los distintos pa&iacute;ses (Fields, 1989; Deininger y Squire, 1996; Kanbur, 1998). Por &uacute;ltimo, porque los pa&iacute;ses son estructuralmente muy diferentes, y es muy complicado tener en cuenta en forma sistem&aacute;tica dichas diferencias (Kanbur, 1998).</p>     <p>Mencionemos un ejemplo pionero. Paukert (1973) clasific&oacute; 56 pa&iacute;ses por rangos de ingreso seg&uacute;n el PIB per c&aacute;pita de 1965, y calcul&oacute; el coeficiente de Gini de cada uno de ellos (<a href="#c1">cuadro 1</a>). A primera vista, los resultados confirmaban la hip&oacute;tesis de Kuznets. Por ejemplo, los pa&iacute;ses con ingreso per c&aacute;pita inferior a 100 d&oacute;lares eran m&aacute;s desiguales en promedio que los pa&iacute;ses de ingreso superior a 2.000 d&oacute;lares. Sin embargo, entre los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres encontramos algunos cuyo coeficiente de Gini era inferior al de ciertos pa&iacute;ses ricos, es decir, exist&iacute;an pa&iacute;ses ricos m&aacute;s desiguales que ciertos pa&iacute;ses muy pobres. Esta variabilidad interna dentro de los grupos de pa&iacute;ses por rangos de ingreso significa que la desigualdad no es explicada &uacute;nicamente por el nivel de ingreso per c&aacute;pita. En realidad, influyen otros elementos, como los relacionados con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de cada pa&iacute;s. De hecho, las desviaciones con respecto a la posici&oacute;n de la curva de Kuznets son las que explican la mayor&iacute;a de las diferencias en la distribuci&oacute;n del ingreso entre pa&iacute;ses.</p>     <p align="center"><a name="c1"></a><img src="img/revistas/rei/v16n31/v16n31a06c1.jpg"></p>     <p>Por otra parte, la U invertida depende de la elecci&oacute;n del m&eacute;todo estad&iacute;stico y econom&eacute;trico. En el aspecto estad&iacute;stico, podemos mencionar las implicaciones del trabajo de Ahluwalia (1976), donde se evita utilizar medidas sint&eacute;ticas de desigualdad como el coeficiente de Gini<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>, y se analiza una muestra de 60 pa&iacute;ses dividiendo la poblaci&oacute;n en cinco quintiles (del 20% que ten&iacute;a el porcentaje de ingreso m&aacute;s bajo hasta el que ten&iacute;a el m&aacute;s alto). Mediante una regresi&oacute;n cuadr&aacute;tica<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>, Ahluwalia (1976) obtiene los resultados esperados, que cumplen la hip&oacute;tesis de Kuznets. En todos los quintiles, salvo en el superior, el porcentaje de ingreso tiende a disminuir inicialmente conforme aumenta el ingreso per c&aacute;pita y luego aumenta una vez se traspasa cierto punto. En el quintil superior ocurre lo contrario<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>.</p>     <p>En el aspecto econom&eacute;trico, Fields y Jakubson (1994) afirman que la presencia de una relaci&oacute;n en forma de U invertida depende cr&iacute;ticamente de la elecci&oacute;n metodol&oacute;gica. Saith (1983) critica el uso de este m&eacute;todo para pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, ya que no se puede comparar la situaci&oacute;n de estos pa&iacute;ses en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con el contexto anterior en que los pa&iacute;ses desarrollados pose&iacute;an los mismos niveles de ingreso. En un modelo que incluye 60 pa&iacute;ses (13 avanzados y 6 socialistas), los resultados son consistentes con la hip&oacute;tesis de Kuznets. En cambio, considerando solo 41 pa&iacute;ses en desarrollo, los resultados sugieren una evoluci&oacute;n en forma de L invertida m&aacute;s que de U invertida. Adem&aacute;s, ese m&eacute;todo tambi&eacute;n es problem&aacute;tico en estudios emp&iacute;ricos que solo incluyen pa&iacute;ses en desarrollo. As&iacute;, Ahluwalia et al. (1979) confirman la parte creciente de la curva de Kuznets, pero matizan el cumplimiento de la hip&oacute;tesis. La disminuci&oacute;n de la desigualdad es efectiva m&aacute;s r&aacute;pidamente en aquellos pa&iacute;ses -como Yugoslavia, Taiw&aacute;n o Sri Lanka- que siguen pol&iacute;ticas distributivas, basadas en la aceleraci&oacute;n del crecimiento o en la reducci&oacute;n del crecimiento demogr&aacute;fico. Por el contrario, en M&eacute;xico y Brasil se supera el nivel m&aacute;ximo de desigualdad por ausencia de dichas pol&iacute;ticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fields y Jakubson (1994) consideran que el principal problema de las regresiones de corte transversal consiste en considerar impl&iacute;citamente que en todos los pa&iacute;ses se observa la misma relaci&oacute;n entre desigualdad e ingreso. Los estudios sobre la relaci&oacute;n entre ambas variables tienden a elaborar modelos que parten de supuestos aprior&iacute;sticos, mediante una relaci&oacute;n lineal o cuadr&aacute;tica que contraste la hip&oacute;tesis de Kuznets. Seg&uacute;n estos autores, si sustituimos la constante de la ecuaci&oacute;n por variables ficticias de los pa&iacute;ses (modelo de efectos fijos), diferentes pa&iacute;ses se encuentran en curvas de Kuznets &quot;paralelas&quot;, mostrando que la desigualdad cae a medida que aumenta el ingreso o incluso una curva en forma de U. El uso de m&eacute;todos semiparam&eacute;tricos podr&iacute;a ser un avance sustancial (Banerfee y Duflo, 2003; Chambers, 2007), aunque quiz&aacute; insuficiente si tenemos en cuenta las significativas diferencias entre pa&iacute;ses.</p>     <p>Dadas estas limitaciones, se debe aceptar que los pa&iacute;ses tienen par&aacute;metros distintos estructurales que influyen en dicha relaci&oacute;n. Por ejemplo, la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos de ingreso medio tienen una alta desigualdad. En concreto, son m&aacute;s ricos que pa&iacute;ses como Sri Lanka o Bangla Desh, pero m&aacute;s desiguales. En consecuencia, podr&iacute;amos preguntar (Ray, 2002, 199-200): &iquest;la U invertida que observamos en los datos de corte transversal se debe a que los pa&iacute;ses de ingreso medio tienen un nivel de desigualdad m&aacute;s alto o a que son, en gran parte, latinoamericanos y, por tanto, presentan un nivel m&aacute;s alto de desigualdad por razones estructurales? Esas razones podr&iacute;an estar ligadas, por ejemplo, a las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de la estructura de propiedad de la tierra, a la corrupci&oacute;n o a una pol&iacute;tica econ&oacute;mica insensible a los problemas de desigualdad.</p>     <p>Podr&iacute;amos seguir haciendo referencia a los sucesivos estudios emp&iacute;ricos sobre la hip&oacute;tesis de Kuznets. Pero, en general, las nuevas bases de datos no confirman la existencia de una curva universal en forma de U invertida, aunque esa relaci&oacute;n entre crecimiento y desigualdad podr&iacute;a observarse en pa&iacute;ses particulares. M&aacute;s bien, lo que los nuevos trabajos ponen de relieve es que el proceso de crecimiento genera diversos patrones de desigualdad. En Asia, el crecimiento acelerado fue acompa&ntilde;ado por una desigualdad decreciente en los a&ntilde;os setenta y creciente en los ochenta. Es decir, al rev&eacute;s de lo que plante&oacute; Kuznets (Oshima, 1991). Los trabajos sobre Am&eacute;rica Latina difieren en forma notable. Para Psacharopoulos et al. (1993) y Salama (2006), la relaci&oacute;n entre desigualdad y crecimiento fue muy sensible al ciclo econ&oacute;mico, la primera disminuy&oacute; en las etapas de crecimiento pero aument&oacute; en mayor proporci&oacute;n durante las crisis. Londo&ntilde;o y Szekely (1998) no encuentran asociaci&oacute;n entre crecimiento y cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso. En &Aacute;frica, los datos son muy limitados, lo que hace muy dif&iacute;cil obtener resultados convincentes. En Europa del Este, el aumento de la desigualdad ha sido impresionante (Milanovic, 1999; Kanbur y Lustig, 1999).</p>     <p>Quiz&aacute; lo m&aacute;s interesante para nosotros sea analizar si la pol&iacute;tica econ&oacute;mica puede modificar la regularidad emp&iacute;rica supuesta por Kuz-nets. A este respecto, es de especial relevancia el trabajo de Chenery et al. (1976), que, con el t&iacute;tulo <i>Redistribuci&oacute;n con crecimiento, </i>argumentaba que la acci&oacute;n pol&iacute;tica podr&iacute;a modificar dicha regularidad. Citemos esta obra pionera:</p>    <blockquote>     <p>La anterior exposici&oacute;n de las relaciones entre distribuci&oacute;n y crecimiento y la importancia de la concentraci&oacute;n de activos conduce a un cambio b&aacute;sico en los t&eacute;rminos en que se formulan los objetivos de desarrollo. Por una parte, la asignaci&oacute;n de la inversi&oacute;n no se puede separar de la distribuci&oacute;n de su producto; deber&iacute;an concebirse como distintas dimensiones de una sola estrategia de desarrollo. Adem&aacute;s de la asignaci&oacute;n de la inversi&oacute;n de acuerdo a los sectores de producci&oacute;n, tambi&eacute;n necesitamos considerar la asignaci&oacute;n de la inversi&oacute;n entre los <i>stocks </i>de capital de los diferentes grupos socioecon&oacute;micos. El tema recurrente en este libro es la necesidad de dirigir la inversi&oacute;n p&uacute;blica para que sostenga los ingresos de los grupos m&aacute;s pobres, vigorizando su propiedad y su acceso a los recursos f&iacute;sicos y humanos (ib&iacute;d., 75).</p></blockquote>     <p>Estas l&iacute;neas sugieren varias reflexiones interesantes. En primer lugar, la importancia de la concentraci&oacute;n de activos en la explicaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n desigual del ingreso. En este sentido, se aboga por una mayor preocupaci&oacute;n por favorecer la posesi&oacute;n de activos entre los grupos de menor ingreso, y no focalizar la atenci&oacute;n exclusivamente en la distribuci&oacute;n funcional del ingreso (en buena parte, porque los pobres son en su mayor&iacute;a peque&ntilde;os productores rurales y trabajadores por cuenta propia en la econom&iacute;a urbana informal). En segundo lugar, se plantea que el tramo decreciente de la curva de Kuznets se puede anticipar mediante la acci&oacute;n pol&iacute;tica, de modo que el crecimiento del ingreso disminuya la desigualdad lo antes posible. Para deducir esto, es necesario integrar en un mismo modelo te&oacute;rico la asignaci&oacute;n de recursos y la distribuci&oacute;n del ingreso. As&iacute;, los objetivos de justicia redistributiva se conciben como una aceleraci&oacute;n del desarrollo de los grupos m&aacute;s vulnerables de la sociedad, y no exclusivamente como transferencias de los ricos a los pobres financiadas por impuestos. Por &uacute;ltimo, la acci&oacute;n pol&iacute;tica consistente en activar un proceso de inversiones, que oriente los recursos p&uacute;blicos a la creaci&oacute;n de un stock de capital a disposici&oacute;n de los pobres, se convierte en un instrumento decisivo para aumentar los ingresos de estos &uacute;ltimos.</p>     <p>El estudio mencionado abogaba por centrarse en los pobres rurales a trav&eacute;s de una estrategia orientada a elevar la productividad de los peque&ntilde;os agricultores y trabajadores por cuenta propia mediante un mejor acceso a la tierra y a la educaci&oacute;n, la modernizaci&oacute;n de las instalaciones de agua y el desarrollo de mercados de cr&eacute;dito para impulsar la modernizaci&oacute;n de las instalaciones. En cuanto a la poblaci&oacute;n pobre urbana, insist&iacute;a entre otras medidas en la necesidad de aumentar la productividad de sus actividades, mejorando la provisi&oacute;n de insumos y facilitando el acceso a la financiaci&oacute;n para aumentar su dotaci&oacute;n relativa de capital. Pero este enfoque tiene sus limitaciones, pues no siempre una mayor dotaci&oacute;n de activos (bien sea de capital f&iacute;sico o humano) reporta mayores ingresos a los pobres. Adem&aacute;s, la intensificaci&oacute;n del progreso tecnol&oacute;gico ha complicado las cosas. Igual que el mercado, la tecnolog&iacute;a no es neutral, puede provocar mayor desigualdad cuando afecta la productividad de las diversas ocupaciones de manera diferente.</p>     <p>Para terminar, no se debe perder de vista que hay grandes diferencias entre la idea de &quot;crecimiento pro-pobre&quot; de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y la propuesta de &quot;redistribuci&oacute;n con crecimiento&quot; de los a&ntilde;os setenta (Whitfield, 2008). Esta &uacute;ltima vincula expl&iacute;citamente el impacto del crecimiento en la desigualdad con el cambio estructural de la econom&iacute;a. En el siguiente ejemplo, se perciben claramente las implicaciones pol&iacute;ticas de ambos enfoques te&oacute;ricos. En la actualidad hay un nuevo consenso sobre la importancia de mejorar la productividad agr&iacute;cola. Despu&eacute;s de la pol&iacute;tica de &quot;abandono de la agricultura&quot; de las d&eacute;cadas anteriores, la comunidad internacional ha tomado conciencia de la necesidad de adoptar medidas ante el aumento desmesurado del n&uacute;mero de personas que padecen problemas de desnutrici&oacute;n. En los &aacute;mbitos institucionales se percibe un consenso sobre las pol&iacute;ticas agr&iacute;colas que pueden tener un mayor impacto favorable en la lucha contra la pobreza. En concreto, se aboga por la promoci&oacute;n de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica, la extensi&oacute;n del cr&eacute;dito, la mejora del acceso a los mercados, el impulso de actividades no agrarias en zonas rurales y la creaci&oacute;n de infraestructura de riego, entre otras medidas (OCDE, 2006b). Pero el acuerdo termina cuando se trata de abordar la forma de alcanzar este objetivo. Por ejemplo, se suele se&ntilde;alar que el costo de los insumos en la agricultura es muy alto, lo que reduce la productividad. Para reducir el costo, el &quot;Consenso de Washington&quot; apost&oacute; por la liberalizaci&oacute;n del mercado de fertilizantes, sin resultados satisfactorios. Luego se adoptaron medidas alternativas para lograr este objetivo, los gobiernos facilitaron el suministro de insumos a menor coste y el acceso a cr&eacute;ditos asequibles. En otros &aacute;mbitos las resistencias son mayores. En la dotaci&oacute;n de infraestructura que facilite el acceso al mercado de los productores agropecuarios, la comunidad internacional sigue defendiendo que, cuando sea posible, se d&eacute; prioridad a la inversi&oacute;n privada frente a otras formas de inversi&oacute;n para financiar la provisi&oacute;n de dicha infraestructura.</p>     <p><b>El impacto de la desigualdad sobre el crecimiento</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de los nuevos modelos de crecimiento end&oacute;geno, en los a&ntilde;os noventa se empez&oacute; a considerar que la desigualdad pod&iacute;a tener un impacto negativo en el crecimiento. Seg&uacute;n este enfoque, la vieja e influyente idea de Adam Smith de que para aumentar la inversi&oacute;n y acelerar el crecimiento es necesario concentrar los ingresos en los sectores sociales con mayor propensi&oacute;n al ahorro (es decir, en los deciles de mayores ingresos), no siempre se cumple en la realidad<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>. Como ilustraci&oacute;n intuitiva de la refutaci&oacute;n, caber se&ntilde;alar un hecho observable: en muchos pa&iacute;ses en desarrollo, los ricos captan altas proporciones del ingreso nacional y, sin embargo, eso no se ha traducido en un aumento de la inversi&oacute;n productiva y del ritmo de crecimiento<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>.</p>     <p>En estos modelos, la desigualdad puede afectar la tasa de crecimiento mediante dos tipos de mecanismos: sociopol&iacute;ticos y econ&oacute;micos (Ros, 2004). Entre los primeros, cabe destacar la &quot;pugna distributiva&quot;. La desigualdad puede generar presiones sociales y pol&iacute;ticas para que se redistribuya el ingreso mediante la pol&iacute;tica fiscal. Se sabe que la pol&iacute;tica fiscal afecta al crecimiento a trav&eacute;s del efecto de los impuestos y del gasto p&uacute;blico sobre la inversi&oacute;n y la demanda agregada. Unos mayores impuestos pueden reducir la tasa de inversi&oacute;n y, as&iacute;, el crecimiento. Pero los efectos positivos del gasto pueden contrarrestar el efecto negativo de una mayor tributaci&oacute;n de los ricos. De acuerdo con Alesina y Perotti (1994), una reducci&oacute;n de la desigualdad mediante la redistribuci&oacute;n fiscal en favor de los sectores m&aacute;s vulnerables puede mejorar la tasa de crecimiento econ&oacute;mico, de un lado porque las transferencias de los ricos hacia los pobres relajan las restricciones para que los m&aacute;s vulnerables inviertan en capital humano y, de otro lado, porque la redistribuci&oacute;n fiscal puede aliviar las presiones sociopol&iacute;ticas en favor de mayores impuestos a los ricos, y favorecer as&iacute; el crecimiento econ&oacute;mico en el largo plazo.</p>     <p>No obstante, la redistribuci&oacute;n del ingreso mediante la pol&iacute;tica fiscal no siempre es la mejor opci&oacute;n para dinamizar la econom&iacute;a porque desincentiva el esfuerzo laboral de los beneficiarios de las transferencias y desalienta la inversi&oacute;n como resultado de los mayores impuestos (Klasen, 2004; Persson y Tabellini, 1994). Considerando este argumento, Dagdeviren et al. (2005) sostienen que una redistribuci&oacute;n progresiva puede mejorar la eficacia de otras pol&iacute;ticas que buscan elevar la capacidad de los pobres para generar ingresos. Por ejemplo, la de elevar los salarios reales creando una escasez de mano de obra mediante programas de redistribuci&oacute;n que financien la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos o, como ha hecho el gobierno brasile&ntilde;o, estableciendo un subsidio al desempleo o una pensi&oacute;n m&iacute;nima no contributiva entre los trabajadores rurales que ayudan a elevar los salarios en esas zonas, en cuanto pueden optar por no trabajar si los propietarios de la tierra les ofrecen salarios inferiores.</p>     <p>Por otra parte, la desigualdad no siempre genera presiones sociales en favor de la redistribuci&oacute;n fiscal. Y, en cambio, puede alimentar el comportamiento rentista de algunos grupos sociales. En ese caso, lo que afecta negativamente el crecimiento es la desigualdad en el reparto del poder pol&iacute;tico, m&aacute;s que el miedo a una tributaci&oacute;n elevada<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. En el largo plazo, la tasa de crecimiento guardar&iacute;a una relaci&oacute;n negativa con la capacidad de los grupos corporativos para capturar rentas, pues sus fuentes de ingresos depender&iacute;an menos de su esfuerzos en inversi&oacute;n e innovaci&oacute;n (Acemoglu y Robinson, 2012).</p>     <p>En Am&eacute;rica Latina, la desigualdad en el reparto del poder pol&iacute;tico parece ser una variable significativa explicativa del crecimiento (Ros, 2004). Aunque su efecto causal depende del tama&ntilde;o del mercado de cada pa&iacute;s, y se observa especialmente en el corto plazo (Salama, 2006). En Brasil y M&eacute;xico, los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos corporativos lograron avances en la industrializaci&oacute;n durante la posguerra porque, aun reprimiendo el consumo de los sectores populares, ten&iacute;an un enorme mercado basado en el poder adquisitivo de las clases medias y altas. En Argentina y Uruguay, en cambio, las experiencias dictatoriales de los a&ntilde;os setenta llevaron al fracaso econ&oacute;mico. Las dictaduras argentinas conten&iacute;an la &quot;pugna distributiva&quot; manifiesta en los per&iacute;odos democr&aacute;ticos, pero el mercado se estrechaba, y se reduc&iacute;a notablemente la capacidad de crecimiento. En Chile -a pesar de los fracasos iniciales- la dictadura de Pinochet resolvi&oacute; transitoriamente este dilema exportando bienes primarios.</p>     <p>En cuanto a los mecanismos econ&oacute;micos por los cuales la desigualdad del ingreso afecta negativamente el crecimiento, algunos autores destacan los siguientes. En primer lugar, el impacto de la desigualdad en la inversi&oacute;n en capital humano (Galor y Zeira, 1993; Birdsall et al., 1995). Los bajos ingresos impiden que los pobres inviertan en educaci&oacute;n y acumulen capital humano. Una mejora en la distribuci&oacute;n del ingreso mejorar&iacute;a su dotaci&oacute;n de capital humano. Y, dados los rendimientos decrecientes de la educaci&oacute;n, la mayor productividad del capital humano de los pobres aumentar&iacute;a la productividad total. En segundo lugar, otros autores destacan la relaci&oacute;n entre desigualdad del ingreso y crecimiento demogr&aacute;fico (Becker et al., 1990; Galor y Zang, 1997): la transici&oacute;n demogr&aacute;fica se caracteriza por el descenso de la tasa de fertilidad cuando aumenta el ingreso. Una distribuci&oacute;n del ingreso menos desigual reduce la fertilidad en las capas pobres m&aacute;s que en los estratos ricos, y al aumentar sus posibilidades de educaci&oacute;n y de mejorar el capital humano alienta el crecimiento econ&oacute;mico. Otros autores, como Murphy et al. (1989), se&ntilde;alan que la desigualdad del ingreso perjudica el crecimiento porque reduce el tama&ntilde;o del mercado interno para las industrias de rendimientos crecientes. Es necesario reducir la desigualdad para que la industrializaci&oacute;n tenga &eacute;xito pues solo as&iacute; aumenta la demanda de manufacturas de toda la poblaci&oacute;n. Sin pol&iacute;ticas redistributivas, el crecimiento acent&uacute;a las desigualdades iniciales, y con el tiempo estrangula el crecimiento debido a las distorsiones que la desigualdad creciente induce en las decisiones de inversi&oacute;n. En pa&iacute;ses donde una alta proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n vive en la pobreza, para las empresas es m&aacute;s rentable producir bienes destinados a mercados de alto poder adquisitivo que ampliar el mercado de productos de consumo masivo, debido a la baja demanda de los sectores sociales m&aacute;s desfavorecidos causada por los bajos salarios. De modo que el aumento de la productividad siempre estar&aacute; limitado por la imposibilidad de lograr econom&iacute;as de escala en estas industrias, lo que refuerza la presi&oacute;n para que los salarios se mantengan bajos, formando entonces un &quot;c&iacute;rculo vicioso&quot;.</p>     <p>Este problema se observ&oacute; claramente en el proceso latinoamericano de industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones. Al orientar la producci&oacute;n hacia ramas m&aacute;s intensivas en capital con escasa demanda se impidi&oacute; profundizar las primeras fases de la industrializaci&oacute;n generando econom&iacute;as de escala y fue necesario limitar el poder adquisitivo de la poblaci&oacute;n trabajadora para sostener la rentabilidad de los nuevos sectores intensivos en capital (que proporcionaban, directa o indirectamente, bienes y servicios a las clases medias y altas)<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>. Si se hubiese redistribuido el ingreso en favor de los sectores menos favorecidos se habr&iacute;a moderado la industrializaci&oacute;n intensiva en capital, pero se habr&iacute;a ampliado el mercado de bienes de consumo masivo provenientes de la industria ligera (textiles, calzado, alimentos procesados, etc.). Y en el largo plazo, el crecimiento habr&iacute;a sido mayor y m&aacute;s estable. Adem&aacute;s, habr&iacute;a dependido menos del exterior (Gunder Frank, 1970), y quiz&aacute; se habr&iacute;an atenuado los problemas de financiaci&oacute;n que terminaron liquidando estas experiencias de industrializaci&oacute;n en los a&ntilde;os ochenta.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, aunque no es objeto de este escrito, cabe mencionar algunos an&aacute;lisis de la evoluci&oacute;n de la desigualdad y el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Aunque Am&eacute;rica Latina se ha caracterizado hist&oacute;ricamente por altos niveles de desigualdad, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os esta ha disminuido en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses (<a href="#c2">cuadro 2</a>). Pero es dif&iacute;cil identificar los factores que han provocado esta reducci&oacute;n. La desigualdad disminuy&oacute; en econom&iacute;as de alto crecimiento (Chile, Panam&aacute; y Per&uacute;), y de crecimiento moderado o bajo (Brasil y M&eacute;xico). Para Lustig et al. (2013), la clave fue una mejor distribuci&oacute;n de las transferencias y de los ingresos del trabajo: una quinta parte de la reducci&oacute;n de la desigualdad ser&iacute;a resultado de las transferencias p&uacute;blicas (Bolsa Familia en Brasil, Oportunidades en M&eacute;xico) y privadas o remesas (El Salvador, M&eacute;xico). Y casi la mitad se puede atribuir a mejoras salariales de los trabajadores de la parte baja de la distribuci&oacute;n. La mejora en los niveles de educaci&oacute;n tambi&eacute;n parece haber influido. No obstante, algunos pa&iacute;ses adoptaron medidas activas para mejorar la situaci&oacute;n de los mercados laborales precarizados tras a&ntilde;os de neoliberalismo, que tuvieron gran impacto en esta reducci&oacute;n de la desigualdad (P&eacute;rez, 2014). En Venezuela, por ejemplo, aument&oacute; notablemente el empleo p&uacute;blico. En Ecuador, se elev&oacute; en forma sostenida el salario m&iacute;nimo y se adopt&oacute; una regulaci&oacute;n m&aacute;s estricta contra la precarizaci&oacute;n laboral.</p>     <p align="center"><a name="c2"></a><img src="img/revistas/rei/v16n31/v16n31a06c2.jpg"></p>     <p>Pero desde el punto de vista de las fuentes estructurales del crecimiento no ha habido cambios significativos, y se ha profundizado el r&eacute;gimen extractivista dependiente de los precios internacionales de las materias primas. La tasa de crecimiento se resentir&aacute; cuando estos precios caigan. En este contexto, las transferencias de ingresos han aumento los niveles de consumo (antes muy insuficientes), lo que en econom&iacute;as fuertemente liberalizadas y desindustrializadas se traduce en un aumento sustancial de las importaciones. Es decir, la ampliaci&oacute;n del mercado no provoca cambios estructurales en favor de la industrializaci&oacute;n sino que profundiza la l&oacute;gica extractivista para mantener una entrada de divisas que financie el consumo. &iquest;Qu&eacute; indica esta evoluci&oacute;n reciente? Que aunque ayuda a reducir la desigualdad mediante las transferencias de ingresos, la recuperaci&oacute;n del crecimiento no crea bases estables para una sociedad m&aacute;s igualitaria. Adem&aacute;s, las acciones de los gobiernos latinoamericanos han ido acompa&ntilde;adas de la expropiaci&oacute;n de los bienes de los peque&ntilde;os campesinos, de cambios t&eacute;cnicos que han provocado la descualificaci&oacute;n de los asalariados y la eliminaci&oacute;n de numerosos puestos de trabajo, y de un da&ntilde;o ambiental que deteriora los medios de subsistencia y la capacidad productiva de los pobres, sobre todo en las zonas rurales (Weeks et al., 2002). Es claro entonces que las pol&iacute;ticas redistributivas se deben complementar con pol&iacute;ticas de car&aacute;cter estructural, y no limitarse a cambios tributarios marginales o, peor, a esperar que el &quot;proceso de goteo&quot; resuelva los problemas. Adem&aacute;s de cambios <i>ex ante </i>en la distribuci&oacute;n, tambi&eacute;n se debe modificar la generaci&oacute;n primaria de ingresos para que beneficie a los pobres en t&eacute;rminos relativos. Entre esas pol&iacute;ticas estructurales cabe mencionar una pol&iacute;tica industrial m&aacute;s activa que apoye las actividades estrat&eacute;gicas, ejecutar programas eficaces para generar empleo y generar incentivos para que se eleven los salarios de los trabajadores poco cualificados (McKinley, 2003; Osmani, 2001; Pasha, 2002).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA &quot;CONEXI&Oacute;N OCULTA&quot; ENTRE POBREZA Y DESIGUALDAD</b></p>     <p>&iquest;Qu&eacute; hacer primero: reducir la pobreza o disminuir la desigualdad? La comunidad internacional conf&iacute;a en que si se reduce la pobreza tarde o temprano disminuir&aacute; la desigualdad. En los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres se ha sacrificado la igualdad para lograr un mayor crecimiento, procurando reducir la pobreza absoluta. Algunos autores sostienen que en estos casos las pol&iacute;ticas redistributivas no reducen significativamente la desigualdad, pues la tributaci&oacute;n de los segmentos m&aacute;s ricos no ayuda a mejorar el nivel de vida de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre, as&iacute; se repartiese una parte importante del PIB entre los m&aacute;s vulnerables. Es decir, estos pa&iacute;ses son pobres, m&aacute;s que desiguales. En pa&iacute;ses de ingreso medio y medio bajo muy desiguales el resultado ser&iacute;a diferente. Dom&iacute;nguez (2009) se pregunta que cuando el ingreso est&aacute; muy concentrado, los altos niveles de desigualdad no enmascaran la pobreza relativa<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. De ser as&iacute;, la redistribuci&oacute;n tendr&iacute;a un efecto significativo en la lucha contra la pobreza. Y no tendr&iacute;a sentido sacrificar la mayor igualdad en aras de un mayor crecimiento.</p>     <p>Seg&uacute;n la sabidur&iacute;a tradicional, en pa&iacute;ses de ingreso medio muy desiguales no habr&iacute;a que modificar el tratamiento auspiciado por la comunidad internacional en los pa&iacute;ses muy pobres. Seg&uacute;n la hip&oacute;tesis de Kuznets, con crecimiento econ&oacute;mico antes o despu&eacute;s se entrar&iacute;a en una senda de mayor igualdad que implica una reducci&oacute;n de la pobreza relativa. No obstante, la experiencia de los pa&iacute;ses de ingreso medio y medio bajo escapa a esta l&oacute;gica. En contra de las predicciones, las desigualdades no desaparecen y la pobreza relativa se dispara cuando hay fuertes crisis econ&oacute;micas (y, en ciertos casos, la pobreza absoluta) (Salama, 2006). Como vimos, Chenery et al. (1976) respondieron apostando por la redistribuci&oacute;n de la dotaci&oacute;n de factores, confiando en que el crecimiento se basar&iacute;a en una mayor capacidad econ&oacute;mica de los pobres. Pero no siempre la adquisici&oacute;n de activos (f&iacute;sicos o humanos) reporta mayores ingresos a estos grupos sociales. Algo sigue fallando.</p>     <p><b>Las &quot;trampas de la desigualdad&quot; y el bloqueo del desarrollo</b></p>     <p>Cabe preguntar si no existe una conexi&oacute;n m&aacute;s profunda entre pobreza y desigualdad en pa&iacute;ses con un ingreso inferior al de las econom&iacute;as m&aacute;s pr&oacute;speras. En otras palabras: &iquest;por qu&eacute;, cuando los pa&iacute;ses parecen estar preparados para transitar una senda de mayor desarrollo, este no aparece y se instalan en una &quot;trampa de desigualdad&quot; que bloquea el ascenso de los sectores populares? (Rao, 2006).</p>     <p>Es claro que el crecimiento econ&oacute;mico no basta para eliminar la persistencia de la pobreza relativa, como parece ocurrir con la pobreza absoluta cuando se cae en &quot;trampas de pobreza&quot; (Sachs, 2005). Por ello debemos considerar el patr&oacute;n de crecimiento y sus efectos sobre la desigualdad (Ros, 2004; Griffin, 1989). La acumulaci&oacute;n de capital tiene efectos muy distintos sobre la desigualdad seg&uacute;n sean las din&aacute;micas que se activen en los grupos socioecon&oacute;micos de un pa&iacute;s (Myrdal, 1979). Para entenderlo mejor se exponen brevemente los conceptos que Myrdal utiliza para explicar la desigualdad territorial. En primer lugar, los factores retardadores que inhiben la capacidad de desarrollo de las regiones atrasadas, a pesar de que el movimiento de trabajadores, capitales y mercanc&iacute;as sugiera lo contrario. Por un lado, la migraci&oacute;n es selectiva y suele implicar la fuga de las zonas rurales de las personas m&aacute;s j&oacute;venes y mejor cualificadas. Por otro lado, el sistema financiero tiende a absorber los ahorros de las regiones m&aacute;s pobres e invertirlos en las m&aacute;s ricas. Por &uacute;ltimo, la liberalizaci&oacute;n de los mercados nacionales da enormes ventajas a las industrias urbanas de rendimientos crecientes, en perjuicio de las actividades propias de las zonas rurales. As&iacute;, los factores que impulsan el desarrollo en los centros urbanos pueden obstaculizarlo en las zonas rurales.</p>     <p>En segundo lugar, Myrdal menciona los factores impulsores, que compensan las tendencias anteriores y contribuyen a difundir el desarrollo urbano en otras zonas. Por un lado, la proximidad geogr&aacute;fica a los centros urbanos, en particular por sus efectos sobre la difusi&oacute;n t&eacute;cnica y la ampliaci&oacute;n de la demanda. Por otro lado, cuando las regiones pobres producen materias primas que necesitan los centros urbanos, el aumento del nivel de empleo resultante puede alentar el surgimiento de industrias de bienes de consumo. No obstante, Myrdal no era muy optimista con respecto a que los factores impulsores se impusieran en los pa&iacute;ses en desarrollo:</p>    <blockquote>     <p>el bajo nivel de desarrollo de un pa&iacute;s explica parcialmente por qu&eacute; los efectos impulsores son d&eacute;biles. Por regla general, esto quiere decir que el libre juego de las fuerzas del mercado en un pa&iacute;s pobre tender&aacute; poderosamente a crear desigualdades regionales y a ampliar las ya existentes. El hecho de que los bajos niveles de desarrollo econ&oacute;mico est&eacute;n por lo general acompa&ntilde;ados por grandes desigualdades econ&oacute;micas representa en s&iacute; mismo un impedimento de importancia para el progreso. Tiende a mantener en el atraso a los pa&iacute;ses subdesarrollados. Esta es una de las interrelaciones a trav&eacute;s de las cuales, en el proceso acumulativo, &quot;la pobreza se transforma en su propia causa&quot; (ib&iacute;d., 47).</p></blockquote>      <p>A la hora de tomar decisiones de inversi&oacute;n debemos entonces tener cuidado para no bloquear el desarrollo (Ros, 2004). El crecimiento basado en la acumulaci&oacute;n de capital f&iacute;sico puede generar m&aacute;s desigualdad en pa&iacute;ses de ingresos bajos o medios que en pa&iacute;ses de ingresos altos, al aumentar las disparidades entre el campo y la ciudad. El efecto neto de la acumulaci&oacute;n de capital sobre la desigualdad depende del nivel de urbanizaci&oacute;n. Un crecimiento equilibrado de la productividad entre la agricultura y la industria genera menos desigualdad que un crecimiento de la productividad sesgado hacia la industria. El progreso t&eacute;cnico en la agricultura tienes efectos muy ben&eacute;ficos en la lucha contra la pobreza, pues el aumento de los salarios rurales puede superar al de la fuerza de trabajo urbana. Pero el crecimiento basado en la acumulaci&oacute;n de capital f&iacute;sico tiende a generar menos igualdad que el crecimiento basado en la cualificaci&oacute;n laboral si la agricultura es m&aacute;s intensiva en trabajo que la industria. No obstante, si los servicios educativos se concentran en las zonas urbanas, se pueden anular las fuerzas que llevan a la igualaci&oacute;n; primero, porque los efectos externos de la cualificaci&oacute;n son mayores en las zonas urbanas y, segundo, porque la migraci&oacute;n afecta adversamente el nivel medio de cualificaci&oacute;n en las zonas rurales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En consecuencia, un patr&oacute;n de crecimiento basado en la acumulaci&oacute;n de capital f&iacute;sico a expensas de la cualificaci&oacute;n, o en un aumento de la productividad sesgado hacia la industria y en detrimento de la agricultura, incrementa la probabilidad de que se creen &quot;trampas de desigualdad&quot;. Tambi&eacute;n pueden elevar esa probabilidad una alta concentraci&oacute;n de propiedad de los factores o, como ya mencionamos, los efectos adversos de la desigualdad del ingreso sobre el crecimiento. Una baja inversi&oacute;n en capital f&iacute;sico y humano cuando se incrementan las tasas de rendimiento del capital y de la educaci&oacute;n tambi&eacute;n eleva dicha probabilidad. En cambio, una alta inversi&oacute;n -como sucedi&oacute; en la experiencia asi&aacute;tica- aleja esa posibilidad.</p>     <p>Cuando se crean, estas &quot;trampas&quot; interrumpen la transici&oacute;n de los pa&iacute;ses hacia niveles m&aacute;s elevados de ingresos y que vaya acompa&ntilde;ada de una gran desigualdad. Los pa&iacute;ses de ingreso medio son los que m&aacute;s pierden, pues seg&uacute;n la curva de Kuznets su nivel de ingreso y haber avanzado en la urbanizaci&oacute;n los colocar&iacute;a en la situaci&oacute;n id&oacute;nea para acelerar su ritmo de crecimiento. Cuando se evitan tales &quot;trampas&quot; surgen c&iacute;rculos virtuosos de crecimiento acelerado y r&aacute;pida igualaci&oacute;n del ingreso, apoy&aacute;ndose en el empuje manufacturero, la acumulaci&oacute;n de cualificaciones y el alto crecimiento de la productividad agr&iacute;cola.</p>     <p>Para saber qu&eacute; falta para activar esos c&iacute;rculos virtuosos debemos recurrir de nuevo a los modelos de crecimiento end&oacute;geno para identificar los mecanismos que ayudan a atenuar los factores retardadores y acentuar los impulsores. Entre estos mecanismos se debe mencionar primero la reforma de la estructura de propiedad de los activos. No solo de la tierra, mediante una reforma agraria o medidas afines, sino de los recursos naturales en general mediante la nacionalizaci&oacute;n de los ingresos que generan. Aunque el Consenso de Washington ha impuesto muchas dificultades, se requieren reformas financieras y fiscales de gran calado estructural que permitan canalizar el excedente derivado de la nacionalizaci&oacute;n de los recursos naturales hacia los sectores sociales m&aacute;s vulnerables, y mejoren su capacidad para generar ingresos.</p>     <p>En muchos pa&iacute;ses pobres resulta muy complicado inducir una din&aacute;mica de crecimiento y modernizaci&oacute;n del tejido productivo popular, cuando se caracteriza por el atraso tecnol&oacute;gico y una reducida base de acumulaci&oacute;n. En estas circunstancias no funcionan muchas de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para promover las PYMES en pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados. Entre otras razones, porque las transferencias de capital a escala intersectorial no cuajan, a pesar de las reformas fiscales y financieras. Hay que idear entonces nuevas pol&iacute;ticas en este campo, pues la econom&iacute;a de los sectores populares es estrat&eacute;gica para crear un tejido productivo que ayude en la lucha contra la pobreza y contribuya al desarrollo humano.</p>     <p>El desaf&iacute;o es a&uacute;n mayor pues se necesita crear un entorno institucional y social que incentive este patr&oacute;n de crecimiento. Por ejemplo, es necesario modificar la cultura empresarial para que la actividad econ&oacute;mica privada fortalezca el tejido social. El marco de pol&iacute;ticas deber&iacute;a desincentivar la obtenci&oacute;n de beneficios disociada de aumentos productividad, y asociada a comportamientos rentistas y especulativos financiera, al predominio del poder oligop&oacute;lico, a la explotaci&oacute;n privada de los recursos naturales y a la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. A su vez, deber&iacute;a incentivar una conducta empresarial entre las PYMES, que cree entornos cooperativos e innovadores, que desarrolle estrategias colectivas para mejorar la calidad de los productos y difundir nuevas tecnolog&iacute;as, para que los peque&ntilde;os productores no se contenten con los ingresos garantizados por mercados seguros de exportaci&oacute;n de productos primarios o con una relaci&oacute;n estable, pero subordinada, dentro de los encadenamientos productivos auspiciados por las empresas transnacionales.</p>     <p><b>A MODO DE CONCLUSI&Oacute;N: &iquest;PUEDE EL MERCADO FAVORECER A LOS POBRES?</b></p>     <p>Las propuestas de &quot;crecimiento pro-pobre&quot; que han proliferado en la &uacute;ltima d&eacute;cada son parad&oacute;jicas: aceptan el fracaso del mercado para superar la pobreza y pretenden mejorar el acceso de los pobres al mercado para que el crecimiento los favorezca. Pero para que el crecimiento favorezca a los pobres hay que saber qu&eacute; provoca la pobreza. Antes de entender por qu&eacute; el mercado fracasa en sacar a la gente de la pobreza, debemos conocer las causas de la pobreza. De lo contrario se corre el riesgo de reducir el problema a fallas de mercado, que una vez corregidas con medidas de pol&iacute;tica har&iacute;an del mercado la &quot;llave maestra&quot; para superar la pobreza. En suma, con mercados m&aacute;s eficientes la soluci&oacute;n ser&iacute;a integrar los pobres al mercado.</p>     <p>La pobreza no se puede sacar del contexto, hay que conocer sus or&iacute;genes y c&oacute;mo se reproduce en el tiempo, entre pa&iacute;ses y regiones. Algunos autores han demostrado que, en econom&iacute;as de mercado m&iacute;nimamente complejas, la exclusi&oacute;n de los pobres de los mercados locales o internacionales no es la causa, sino una consecuencia de la pobreza; la pobreza tiende a ser creada por la forma de integraci&oacute;n de los grupos sociales al modo de reproducci&oacute;n social y econ&oacute;mica (Bracking, 2004; Bush, 2007). Ciertas modalidades de integraci&oacute;n econ&oacute;mica y social suelen imponer reg&iacute;menes laborales basados en el trabajo asalariado mal remunerado, en la producci&oacute;n de bienes en condiciones precarias, en trabajos inseguros por cuenta propia y en formas degradantes de trabajo (como el infantil). Esos reg&iacute;menes laborales tienen una baja productividad, y generan bajos ingresos y est&aacute;ndares de vida muy inferiores al m&iacute;nimo deseable; la pobreza no es la imposibilidad de obtener un ingreso m&iacute;nimo arbitrario; el ingreso insuficiente es una consecuencia de las desigualdades estructurales que genera el sistema econ&oacute;mico. Seg&uacute;n este enfoque los mercados crean riqueza pero tambi&eacute;n pobreza (p. ej., cuando se despoja a los campesinos de sus tierras para grandes proyectos agrarios, cuando los trabajadores urbanos ven reducir su cualificaci&oacute;n o quedan sin empleo por el cambio tecnol&oacute;gico). Los mercados no son neutrales, siempre requieren la regulaci&oacute;n y el control de un Estado democr&aacute;tico no corporativo. En el fondo, la eliminaci&oacute;n de la pobreza requiere reformas estructurales e institucionales, econ&oacute;micas y sociales, que erradiquen las desigualdades que reproducen la pobreza.</p>     <p>El crecimiento solo puede ser favorable a los pobres si las pol&iacute;ticas para impulsar el crecimiento forman parte de un conjunto integral de medidas para erradicar la pobreza (Cornia, 2006; Saad Filho, 2007).</p>     <p>No se debe olvidar que en la aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas para resolver las fallas del mercado se suelen cometer errores. Por ejemplo, el Comit&eacute; de Ayuda al Desarrollo dice que para favorecer a los pobres se debe promover la inversi&oacute;n para mejorar su capacidad econ&oacute;mica (OCDE, 2006a). Pero detecta &quot;cuellos de botella&quot; por la falta de acceso de los pobres al sistema financiero. Y esos &quot;cuellos de botella&quot; no son resultado exclusivo de fallas del mercado sino tambi&eacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Conforme al Consenso de Washington la liberalizaci&oacute;n financiera crear&iacute;a mercados m&aacute;s eficientes en los pa&iacute;ses en desarrollo, de modo que se desmantel&oacute; la banca de desarrollo y se permiti&oacute; que la banca extranjera controlara las entidades financieras nacionales. As&iacute;, los circuitos internos que convert&iacute;an el ahorro en inversi&oacute;n quedaron en manos de &eacute;lites rentistas no interesadas en fortalecer el tejido productivo nacional, y mucho menos entre los sectores m&aacute;s vulnerables.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque una mayor productividad proporciona a las empresas la condici&oacute;n necesaria para crecer y mejorar los salarios, el mercado no siempre paga salarios acordes con la productividad ni proporciona servicios de salud adecuados o normas de seguridad en el lugar de trabajo. En la pr&aacute;ctica, la regulaci&oacute;n estatal y los incentivos p&uacute;blicos son esenciales para lograr estos resultados. Para ello, las pol&iacute;ticas &quot;pro-pobre&quot; requieren un conjunto complejo de instrumentos que generen resultados positivos entre los grupos objetivo. Aunque algunos instrumentos de pol&iacute;tica operan a trav&eacute;s de los mercados de factores y de bienes y servicios, no bastan para lograr avances significativos en la lucha contra la pobreza. Es necesario entonces adoptar medidas distributivas directas, tanto de los ingresos como de los activos, que incidan en la estructura de desarrollo de los pa&iacute;ses.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>     <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Para Whitfield (2008), las regresiones que justifican este punto de vista pasan por alto las significativas diferencias en la desigualdad de los diversos pa&iacute;ses.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>En Lewis (1954), el modelo de desarrollo con oferta ilimitada de oferta de trabajo representa la teor&iacute;a del crecimiento que sustenta la hip&oacute;tesis de Kuznets.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Las medidas agregadas de desigualdad, como el coeficiente de Gini, pueden reflejar cambios estructurales debidos a un desplazamiento de los sectores sociales de ingreso bajo (como los de la poblaci&oacute;n rural) a los de ingreso relativamente alto (como los de los trabajadores industriales). Ahora bien, no se tienen en cuenta los cambios marginales que se producen a lo largo de la transformaci&oacute;n social mencionada, y poco se puede decir acerca de c&oacute;mo evoluciona la desigualdad en las fases intermedias.    <br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Las regresiones lineales no pueden tener en cuenta los cambios de sentido. La introducci&oacute;n de un t&eacute;rmino cuadr&aacute;tico de la variable explicativa (el nivel de ingreso per c&aacute;pita) permite que la curva cambie de pendiente y muestre la forma de U invertida.<    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Existen otros tipos de regresi&oacute;n no lineal que llevan a resultados en forma de U invertida (Anand y Kanbur, 1993), lo cual hace pensar que existen numerosas razones te&oacute;ricas para esperar que exista una relaci&oacute;n entre ingreso y desigualdad, y cada una de estas razones responde en forma diferente a las diversas formas funcionales de la regresi&oacute;n.    <br> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Esta idea cl&aacute;sica no se debe confundir con la &quot;hip&oacute;tesis de Kaldor&quot;, como se suele hacer. Para Kaldor, la causalidad va en sentido opuesto: el crecimiento y la inversi&oacute;n determinan la distribuci&oacute;n del ingreso. En Kaldor (1956), la variable dependiente es la distribuci&oacute;n del ingreso: un mayor crecimiento lleva a una redistribuci&oacute;n favorable para los beneficios, y genera en forma end&oacute;gena el ahorro necesario para financiar la inversi&oacute;n.    <br> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Adem&aacute;s, este mecanismo cl&aacute;sico se debilita notablemente en econom&iacute;as abiertas, donde la tasa de inversi&oacute;n no est&aacute; limitada por la tasa de ahorro interno.    <br> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Una variante de este enfoque es suponer que la desigualdad lleva a la polarizaci&oacute;n, y que resta capacidad para lograr consensos sociales a favor de decisiones pol&iacute;ticas estrat&eacute;gicas. En este caso, el mecanismo sociopol&iacute;tico por el cual la desigualdad afecta negativamente el crecimiento no es la desigualdad en el reparto del poder pol&iacute;tico, sino el hecho de que la desigualdad dificulta la toma colectiva de decisiones (Keefer y Knack, 2002).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Como plantean Celso Furtado (2004) o Andr&eacute; Gunder Frank (1970), la industrializaci&oacute;n sustitutiva no fue un caso de desarrollo semejante al de las industrializaciones de finales del siglo XIX, pues no form&oacute; un amplio mercado nacional que apoyara la acumulaci&oacute;n de capital. Fue una reacci&oacute;n sist&eacute;mica a los problemas causados por la crisis de los a&ntilde;os treinta, que redujo la exportaci&oacute;n de materias primas a los pa&iacute;ses desarrollados y que como consecuencia de la ca&iacute;da de los ingresos de divisas, dej&oacute; insatisfecha buena parte de la demanda de bienes manufacturados de las clases medias y altas.    <br> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Si descontamos la parte del PIB que va al decil superior y calculamos el PIB per c&aacute;pita de la poblaci&oacute;n restante, este descender&iacute;a notablemente en Am&eacute;rica Latina. El decil superior recibe en promedio el 34% del ingreso nacional, y un 40% en Brasil y Colombia (CEPAL, 2009).</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Ahluwalia, M. S. &quot;Inequality, poverty and development&quot;, <i>Journal of Development Economics </i>3, 4, 1976, pp. 307-342.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-5996201400020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Ahluwalia, M.; N. G. Carter y H. B. Chenery. &quot;Growth and poverty in developing countries&quot;, <i>Journal of Development Economics </i>6, 3, 1979, pp. 299-341.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996201400020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Alesina, A. y R. Perotti. &quot;Income distribution, political instability and investment&quot;, <i>NBER Working Papers </i>4486, Cambridge, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996201400020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Alesina, A.; S. Ozler et al. &quot;Political instability and economic growth&quot;, <i>Journal of Economic Growth </i>1, 1996, pp. 189-211.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996201400020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Anand, S. y R. Kanbur. &quot;The Kuznets process and the inequality development relationship&quot;, <i>Journal of Development Economics </i>40, 1993, pp. 25-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996201400020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Banerjee, A. V. y E. Duflo. &quot;Inequality and growth: What can the data say?&quot;, <i>Journal of Economic Growth </i>8, 2003, pp. 267-299.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996201400020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Becker, G.; K. Murphy y R. Tamura. &quot;Human capital, fertility and growth&quot;, <i>Journal of Political Economy </i>98, 5, Parte 2, 1990, pp. 12-37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996201400020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Birdsall, N.; R. Sabot y D. Ross. &quot;Inequality and growth reconsidered: Lessons from East Asia&quot;, <i>World Bank Economic Review </i>9, 1995, pp. 477-508.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996201400020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Bourguignon, F. &quot;The growth elasticity of poverty reduction: Explaining heterogeneity across countries and time periods&quot;, T. S. Eicher y S. J. Turnovsky, eds., <i>Inequality and growth. Theory and policy implications,</i> Cambridge, MIT Press, 2003, pp. 3-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201400020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Bracking, S. &quot;Neoclassical and structural analysis of poverty: Wming the 'economic kingdom' for the poor in Southern Africa&quot;, <i>Third World Quarterly </i>25, 5, 2004, pp. 887-901.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201400020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Bush, R. <i>Poverty and neoliberalism. Persistence and reproduction in the global South, </i>Londres, Pluto Press, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201400020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. CEPAL. <i>Panorama social de Am&eacute;rica Latina, </i>CEPAL, Santiago de Chile, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201400020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Chambers, D. &quot;Trading places: Does past growth impact inequality?&quot;, <i>Journal of Development Economics </i>82, 1, 2007, pp. 257-266.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201400020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Chenery, H.; M. S. Ahluwalia et al. <i>Redistribuci&oacute;n con crecimiento. Pol&iacute;ticas para mejorar la distribuci&oacute;n del ingreso en los pa&iacute;ses en desarrollo en el contexto del crecimiento econ&oacute;mico, </i>Madrid, Tecnos-Banco Mundial, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996201400020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Cling, J. P.; M. Razafindrakoto y F. Roubaud. &quot;New poverty reduction strategies: Old wine in new bottles?&quot;, B. Tungodden, N. Stern e I. Kolstad, eds., <i>Toward pro-poor policies: Aid, institutions and globalization, </i>Banco Mundial-Oxford University Press, Washington D. C., 2004, pp. 111-131.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996201400020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Cornia, G. <i>Pro-poor macroeconomics: Potential and limitations, </i>Londres, Palgrave Macmillan, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996201400020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Dagdeviren, H.; R. van der Hoeven y J. Weeks. &quot;Redistribution dos matter: Growth and redistribution for poverty reduction&quot;, A. Shorrocks y R. van der Hoeven, eds., <i>Growth, inequality and poverty. Prospects for pro-poor economic development, </i>Nueva York, Oxford University Press-UNU-WIDER, 2005, pp. 125-153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996201400020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Deininger, K. y L. Squire. &quot;A new data set measuring income inequality&quot;, <i>World Bank Economic Review </i>78, 2006, pp. 1138-1154.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996201400020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Dom&iacute;nguez, R. &quot;Desigualdad y bloqueo al desarrollo en Am&eacute;rica Latina&quot;, <i>Principios. Estudios de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica </i>13, 2009, pp. 5-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996201400020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Fields, G. S. &quot;Changes in poverty and inequality in developing countries&quot;, <i>World Bank Research Observer </i>4, 1989, pp. 167-186.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996201400020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Fields, G. S. y G. Jakubson. &quot;New evidence on the Kuznets curve&quot;, Cornell University, mimeo, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996201400020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. Furtado, C. &quot;Modernizaci&oacute;n versus desarrollo. Una entrevista con Celso Furtado&quot;, F. Delich, <i>Repensar Am&eacute;rica Latina, </i>Barcelona, Gedisa, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996201400020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Galor, O. y H. Zang. &quot;Fertility, income distribution and economic growth: Theory and cross country evidence&quot;, <i>Japan and the World</i> <i>Economy </i>9, 2, 1997, pp. 197-229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996201400020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Galor, O. y J. Zeria. &quot;Income distribution and macroeconomics&quot;, <i>Review of Economic Studies </i>60, 1993, pp. 35-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996201400020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Griffin, K., <i>Alternative strategies of economic development, </i>Londres, Macmillan, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996201400020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Gunder Frank, A. <i>Capitalismo y subdesarrollo en Am&eacute;rica Latina, </i>M&eacute;xico D. F., Siglo XXI, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-5996201400020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Kakwani, N. y E. Pernia. &quot;What is pro-poor growth?&quot;, <i>Asian Development Review </i>18, 2002, pp. 1-16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-5996201400020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Kakwani, N.; M. C. Neri y H. Son. "Linkages between pro-poor growth, social programmes and the labour market: The recent Brasilian experience", working paper 26, Brasilia, International Poverty Center, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996201400020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Kaldor, N. &quot;Alternative theories of distribution&quot;, <i>Review of Economic</i> <i>Studies </i>23, 1956, pp. 309-334.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996201400020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. Kanbur, R. &quot;Income distribution and development&quot;, working paper 13, Washington D. C., Banco Mundial, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996201400020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. Kanbur, R. y N. Lustig. &quot;Why is inequality back on the agenda?&quot;, Annual World Bank Conference on Development Economics, Washington D. C., Banco Mundial, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996201400020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>32. Keefer, P. y S. Knack. &quot;Polarization, politics and property rights: The links between inequality and growth&quot;, <i>Public Choice </i>111, 1-2, 2002, pp. 127-154.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996201400020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>33. Klasen, S. &quot;In search of the Holy Grail: How to achieve pro-poor growth?&quot;, B. Tungodden, N. Stern e I. Kolstad, eds., <i>Toward pro-poor policies: Aid, institutions and globalization, </i>Washington D. C., Banco Mundial-Oxford University Press, 2004, pp. 63-93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996201400020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>34. Kraay, A. &quot;When is growth pro-poor? Evidence from a panel of countries&quot;, Policy Research working paper 3225, Washington D.C, Banco Mundial, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996201400020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>35. Kuznets, S. &quot;Economic growth and income inequality&quot;, <i>American Economic Review </i>45, 1, 1955, pp. 1-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996201400020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>36. Lewis, W. A. &quot;Economic development with unlimited supplies of labour&quot;, <i>The Manchester School </i>22, 2, 1954, pp. 139-191.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996201400020000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>37. Londo&ntilde;o, J. L. y M. Szequely. &quot;Sorpresas distributivas despu&eacute;s de una d&eacute;cada de reformas: Am&eacute;rica Latina en los noventa&quot;, <i>Pensamiento Iberoamericano. Revista de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica, </i>n&uacute;m. especial, 1998, pp. 195-242.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996201400020000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>38. L&oacute;pez, J. H. &quot;Pro-poor growth: a review of what we know (and of what we don't)&quot;, Washington D. C., Banco Mundial, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996201400020000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>39. Lustig, N.; L. F. L&oacute;pez-C. y E. Ortiz-J. &quot;Deconstructing the decline in inequality in Latin America&quot;, Policy Research working paper 6552, Washington D. C., Banco Mundial, 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-5996201400020000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>40. McKinley, T. <i>The macroeconomic of poverty reduction: Initial findings of the UNDP Asia-Pacific Regional Programme, </i>Nueva York, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996201400020000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>41. Milanovic, B. &quot;Explaining the increase in inequality during the transition&quot;, working paper 1935, Washington D. C., Banco Mundial, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-5996201400020000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>42. Murphy, D.; A. Shleifer y R. W. Vishny. &quot;Income distribution, market size and industrialization&quot;, <i>Quarterly Journal of Economics </i>104, 3, 1989, pp. 537-564.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-5996201400020000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>43. Myrdal, G. <i>Teor&iacute;a econ&oacute;mica y regiones subdesarrolladas, </i>M&eacute;xico D.F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-5996201400020000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>44. OCDE. <i>Promoting pro-poor growth: Key policy messages, </i>Par&iacute;s, Comit&eacute; de Ayuda al Desarrollo, 2006a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-5996201400020000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>45. OCDE. <i>Promoting pro-poor growth: Private sector development, </i>Par&iacute;s, Comit&eacute; de Ayuda al Desarrollo, 2006b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-5996201400020000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>46. Oshima, H. T. &quot;Kuznets' curve and Asian income distribution&quot;, T. Mizoguchi, ed., <i>Making economies more efficient and more equitable: Factors determining income distribution, </i>Nueva York, Oxford University Press, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-5996201400020000600046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>47. Osmani, S. R. &quot;Growth strategies and poverty reduction&quot;, Asia and Pacific Forum on poverty: Reforming policies and institutions for poverty reduction, Manila, Asian Development Bank, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996201400020000600047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>48. Pasha, H. A. &quot;Pro-poor policies&quot;, Fourth Global Forum on citizens, businesses, and governments: Dialogue and partnerships for the promotion of democracy and development, Marrakech, Departamento de Naciones Unidas para Asuntos Sociales y Econ&oacute;micos, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0124-5996201400020000600048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>49. Paukert, F. &quot;Income distribution at different levels of development: A survey of evidence&quot;, <i>International Labour Review </i>108, 1973, pp. 97-125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0124-5996201400020000600049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>50. P&eacute;rez S., J. P. &quot;El tercer momento rousseauniano de Am&eacute;rica Latina. Posneoliberalismo y desigualdades sociales&quot;, working paper 72, Berl&iacute;n, Research Network on Interdependent Inequalities in Latin America, 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0124-5996201400020000600050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>51. Persson, T. y G. Tabellini. &quot;Is inequality harmful for growth?&quot;, <i>American Economic Review </i>84, 3, 1994, pp. 600-621.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0124-5996201400020000600051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>52. Psacharopoulos, G.; S. Morley et al. <i>Poverty and income distribution in Latin America: The story of the 1980s, </i>Washington D. C., Banco Mundial, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0124-5996201400020000600052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>53. Rao, V. &quot;On 'inequality traps' and development policy&quot;, <i>Development Outreach, </i>Washington D. C., Banco Mundial, febrero de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-5996201400020000600053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>54. Ravallion, M. &quot;Pro-poor growth: A primer&quot;, Policy Research working paper 3242, Washington D. C., Banco Mundial, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-5996201400020000600054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>55. Ravallion, M. y S. Chen. &quot;Measuring pro-poor growth&quot;, <i>Economics</i> <i>Letters </i>78, 2003, pp. 93-99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-5996201400020000600055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>56. Ray, D. <i>Econom&iacute;a del desarrollo, </i>Barcelona, Antoni Bosch, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996201400020000600056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>57. Ros, J. <i>La teor&iacute;a del desarrollo y la econom&iacute;a del crecimiento, </i>M&eacute;xico D. F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-5996201400020000600057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>58. Roy, R. y J. Weeks. <i>Thematic summary report: Fiscal policy, </i>Nueva York, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-5996201400020000600058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>59. Saad-Filho., A. &quot;Life beyond the Washington Consensus: An introduction to pro-poor macroeconomics policies&quot;, <i>Review of Political</i> <i>Economy </i>19, 4, 2007, pp. 513-537.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-5996201400020000600059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>60. Sachs, J. <i>El fin de la pobreza, </i>Barcelona, Debate, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-5996201400020000600060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>61. Saith, A. &quot;Development and distribution: A critique of the crosscountry U-hypothesis&quot;, <i>Journal of Development Economics </i>13, 3, 1983, pp. 367-382.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996201400020000600061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>62. Salama, P. <i>Le d&eacute;fi des in&eacute;galit&eacute;s. Am&eacute;rique Latine/Asie: une comparaison &eacute;conomique, </i>Par&iacute;s, La D&eacute;couverte, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-5996201400020000600062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>63. Weeks, J.; V. Q. Huy et al. &quot;On the macroeconomics of poverty reduction. Case study of Vietnam: Seeking equity within growth&quot;, CDPR discussion paper 2112, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-5996201400020000600063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>64. Whitfield, L. &quot;Pro-poor growth: A review of contemporary debates&quot;, Elites, Production and Poverty Research Program, Copenhague, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-5996201400020000600064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ahluwalia]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Inequality, poverty and development"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>1976</year>
<volume>3</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>307-342</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ahluwalia]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carter]]></surname>
<given-names><![CDATA[N. G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chenery]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Growth and poverty in developing countries"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>1979</year>
<volume>6</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>299-341</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alesina]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perotti]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Income distribution, political instability and investment"]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alesina]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ozler]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Political instability and economic growth"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>1996</year>
<volume>1</volume>
<page-range>189-211</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anand]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kanbur]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["The Kuznets process and the inequality development relationship"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>1993</year>
<volume>40</volume>
<page-range>25-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Banerjee]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Duflo]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Inequality and growth: What can the data say?"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Growth]]></source>
<year>2003</year>
<volume>8</volume>
<page-range>267-299</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Becker]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Murphy]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tamura]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Human capital, fertility and growth"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Political Economy]]></source>
<year>1990</year>
<volume>98</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>12-37</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Birdsall]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sabot]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ross]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Inequality and growth reconsidered: Lessons from East Asia"]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Economic Review]]></source>
<year>1995</year>
<volume>9</volume>
<page-range>477-508</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bourguignon]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["The growth elasticity of poverty reduction: Explaining heterogeneity across countries and time periods"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Eicher]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Turnovsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inequality and growth. Theory and policy implications]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>3-26</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bracking]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Neoclassical and structural analysis of poverty: Wming the 'economic kingdom' for the poor in Southern Africa"]]></article-title>
<source><![CDATA[Third World Quarterly]]></source>
<year>2004</year>
<volume>25</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>887-901</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bush]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Poverty and neoliberalism. Persistence and reproduction in the global South]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pluto Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>CEPAL</collab>
<source><![CDATA[Panorama social de América Latina]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chambers]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Trading places: Does past growth impact inequality?"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>2007</year>
<volume>82</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>257-266</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chenery]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ahluwalia]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Redistribución con crecimiento. Políticas para mejorar la distribución del ingreso en los países en desarrollo en el contexto del crecimiento económico]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos-Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cling]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Razafindrakoto]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Roubaud]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["New poverty reduction strategies: Old wine in new bottles?"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Tungodden]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stern]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kolstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Toward pro-poor policies: Aid, institutions and globalization]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>111-131</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial-Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cornia]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pro-poor macroeconomics: Potential and limitations]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Palgrave Macmillan]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dagdeviren]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hoeven]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. van der]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Redistribution dos matter: Growth and redistribution for poverty reduction"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Shorrocks]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hoeven]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. van der]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Growth, inequality and poverty. Prospects for pro-poor economic development]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>125-153</page-range><publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press-UNU-WIDER]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deininger]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Squire]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["A new data set measuring income inequality"]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Economic Review]]></source>
<year>2006</year>
<volume>78</volume>
<page-range>1138-1154</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Domínguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Desigualdad y bloqueo al desarrollo en América Latina"]]></article-title>
<source><![CDATA[Principios. Estudios de Economía Política]]></source>
<year>2009</year>
<volume>13</volume>
<page-range>5-32</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fields]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Changes in poverty and inequality in developing countries"]]></article-title>
<source><![CDATA[World Bank Research Observer]]></source>
<year>1989</year>
<volume>4</volume>
<page-range>167-186</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fields]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jakubson]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["New evidence on the Kuznets curve"]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[mimeo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cornell University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Furtado]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Modernización versus desarrollo. Una entrevista con Celso Furtado"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Delich]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Repensar América Latina]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gedisa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Galor]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zang]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Fertility, income distribution and economic growth: Theory and cross country evidence"]]></article-title>
<source><![CDATA[Japan and the World Economy]]></source>
<year>1997</year>
<volume>9</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>197-229</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Galor]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zeria]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Income distribution and macroeconomics"]]></article-title>
<source><![CDATA[Review of Economic Studies]]></source>
<year>1993</year>
<volume>60</volume>
<page-range>35-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Griffin]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Alternative strategies of economic development]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Macmillan]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gunder Frank]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Capitalismo y subdesarrollo en América Latina]]></source>
<year>1970</year>
<publisher-loc><![CDATA[México^eD. F D. F]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kakwani]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pernia]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["What is pro-poor growth?"]]></article-title>
<source><![CDATA[Asian Development Review]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>1-16</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kakwani]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neri]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Son]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Linkages between pro-poor growth, social programmes and the labour market: The recent Brasilian experience"]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Brasilia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[International Poverty Center]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaldor]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Alternative theories of distribution"]]></article-title>
<source><![CDATA[Review of Economic Studies]]></source>
<year>1956</year>
<volume>23</volume>
<page-range>309-334</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kanbur]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Income distribution and development"]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kanbur]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lustig]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Why is inequality back on the agenda?"]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Annual World Bank Conference on Development Economics]]></conf-name>
<conf-date>1999</conf-date>
<conf-loc>Washington D. C</conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Keefer]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Knack]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Polarization, politics and property rights: The links between inequality and growth"]]></article-title>
<source><![CDATA[Public Choice]]></source>
<year>2002</year>
<volume>111</volume>
<numero>1-2</numero>
<issue>1-2</issue>
<page-range>127-154</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Klasen]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["In search of the Holy Grail: How to achieve pro-poor growth?"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Tungodden]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stern]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kolstad]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Toward pro-poor policies: Aid, institutions and globalization]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>63-93</page-range><publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial-Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kraay]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["When is growth pro-poor? Evidence from a panel of countries"]]></source>
<year>2004</year>
<conf-name><![CDATA[ Policy Research working paper 3225]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD.C D.C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kuznets]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Economic growth and income inequality"]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1955</year>
<volume>45</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1-28</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lewis]]></surname>
<given-names><![CDATA[W. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Economic development with unlimited supplies of labour"]]></article-title>
<source><![CDATA[The Manchester School]]></source>
<year>1954</year>
<volume>22</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>139-191</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Londoño]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Szequely]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Sorpresas distributivas después de una década de reformas: América Latina en los noventa"]]></article-title>
<source><![CDATA[Pensamiento Iberoamericano. Revista de Economía Política]]></source>
<year>1998</year>
<numero>especial</numero>
<issue>especial</issue>
<page-range>195-242</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Pro-poor growth: a review of what we know (and of what we don't)"]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lustig]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López-C]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz-J]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Deconstructing the decline in inequality in Latin America", Policy Research working paper 6552]]></source>
<year>2013</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McKinley]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The macroeconomic of poverty reduction: Initial findings of the UNDP Asia-Pacific Regional Programme]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Milanovic]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Explaining the increase in inequality during the transition"]]></source>
<year>1999</year>
<conf-name><![CDATA[ working paper 1935]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Murphy]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shleifer]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vishny]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. W.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Income distribution, market size and industrialization"]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>1989</year>
<volume>104</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>537-564</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Myrdal]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría económica y regiones subdesarrolladas]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[México^eD.F D.F]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>OCDE</collab>
<source><![CDATA[Promoting pro-poor growth: Key policy messages]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Comité de Ayuda al Desarrollo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>OCDE</collab>
<source><![CDATA[Promoting pro-poor growth: Private sector development]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Comité de Ayuda al Desarrollo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oshima]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Kuznets' curve and Asian income distribution"]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mizoguchi]]></surname>
<given-names><![CDATA[T.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Making economies more efficient and more equitable: Factors determining income distribution]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>47</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Osmani]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Growth strategies and poverty reduction", Asia and Pacific Forum on poverty: Reforming policies and institutions for poverty reduction]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Manila ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Asian Development Bank]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pasha]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Pro-poor policies", Fourth Global Forum on citizens, businesses, and governments: Dialogue and partnerships for the promotion of democracy and development]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Marrakech ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Naciones Unidas para Asuntos Sociales y Económicos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Paukert]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Income distribution at different levels of development: A survey of evidence"]]></article-title>
<source><![CDATA[International Labour Review]]></source>
<year>1973</year>
<volume>108</volume>
<page-range>97-125</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["El tercer momento rousseauniano de América Latina. Posneoliberalismo y desigualdades sociales"]]></source>
<year>2014</year>
<conf-name><![CDATA[ working paper 72]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
<publisher-loc><![CDATA[Berlín ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Research Network on Interdependent Inequalities in Latin America]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Persson]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tabellini]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Is inequality harmful for growth?"]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>1994</year>
<volume>84</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>600-621</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Psacharopoulos]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Morley]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Poverty and income distribution in Latin America: The story of the 1980s]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rao]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["On 'inequality traps' and development policy"]]></source>
<year>febr</year>
<month>er</month>
<day>o </day>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ravallion]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Pro-poor growth: A primer"]]></source>
<year>2004</year>
<conf-name><![CDATA[ Policy Research working paper 3242]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C D. C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ravallion]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chen]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Measuring pro-poor growth"]]></article-title>
<source><![CDATA[Economics Letters]]></source>
<year>2003</year>
<volume>78</volume>
<page-range>93-99</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ray]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Economía del desarrollo]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Antoni Bosch]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ros]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La teoría del desarrollo y la economía del crecimiento]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[México^eD. F D. F]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Roy]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Thematic summary report: Fiscal policy]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Saad-Filho.]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Life beyond the Washington Consensus: An introduction to pro-poor macroeconomics policies"]]></article-title>
<source><![CDATA[Review of Political Economy]]></source>
<year>2007</year>
<volume>19</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>513-537</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sachs]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El fin de la pobreza]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Debate]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Saith]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["Development and distribution: A critique of the crosscountry U-hypothesis"]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>1983</year>
<volume>13</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>367-382</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salama]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Le défi des inégalités. Amérique Latine/Asie: une comparaison économique]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Découverte]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weeks]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Huy]]></surname>
<given-names><![CDATA[V. Q.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["On the macroeconomics of poverty reduction. Case study of Vietnam: Seeking equity within growth"]]></source>
<year>2002</year>
<conf-name><![CDATA[ CDPR discussion paper 2112]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Whitfield]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA["Pro-poor growth: A review of contemporary debates"]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Copenhague ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elites, Production and Poverty Research Program]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
