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<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
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<article-id pub-id-type="doi">10.18601/01245996.v17n33.11</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El mito de los 400 mil abortos en Colombia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The myth of the 400,000 abortions in Colombia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Externado de Colombia Facultad de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[For several years, without any justification and against all available evidence, it has been said that in Colombia 400,000 clandestine abortions are performed each year. This paper seeks to test the validity of this number. First, it provides an overview of what could have been the original source of this figure, and then it shows that this hasty calculation is inconsistent with a rigorous study of induced abortion made in 1992. Also, it analyses different sources of information that contradict those assessments; exposes the difficulties inherent in estimating the magnitude of illegal activities; and criticizes one methodology. Finally, it estimates the range of the number of annual abortions based on the Demographic and Health Surveys.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Abortos clandestinos]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.18601/01245996.v17n33.11" target="_blank">http://dx.doi.org/10.18601/01245996.v17n33.11</a></p>      <p>Art&iacute;culo</p>      <p align="center"><font size="4"><b>El mito de los 400 mil abortos en Colombia</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>The myth of the 400,000 abortions in Colombia</b></font></p>      <p align="center"><i>Mauricio Rubio</i><sup>*</sup> </p>      <p><sup>*</sup> Docente investigador, Facultad de Econom&iacute;a, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia, &#91;<a href="mailto:mauriciorubiop@gmail.com">mauriciorubiop@gmail.com</a>&#93;.</p>       <p>Agradezco la colaboraci&oacute;n de Santiago Plata y los comentarios de Carmen Elisa Fl&oacute;rez, Cristina Rosero, Alejandra Coll, Mauricio P&eacute;rez, Alberto Supelano y los asistentes al Seminario de Investigaci&oacute;n de la Facultad.</p>      <p>Sugerencia de citaci&oacute;n: Rubio, M. "El mito de los 400 mil abortos en Colombia", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 17, 33, 2015, pp. 253-274. DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.18601/01245996.v17n33.11" target="_blank">http://dx.doi.org/10.18601/01245996.v17n33.11</a></p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 23 de septiembre de 2015, fecha de modificaci&oacute;n: 20 de octubre de 2015, fecha de aceptaci&oacute;n: 29 de octubre de 2015.</p>   <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p>      <p>Durante a&ntilde;os se ha dicho que en Colombia se practican 400 mil abortos clandestinos anuales, sin ninguna justificaci&oacute;n y contra toda evidencia. Este art&iacute;culo contrasta la validez de esa cifra. Primero explora cu&aacute;l pudo ser la fuente inicial y luego muestra que ese c&aacute;lculo apresurado es inconsistente con un estudio riguroso realizado en 1992. Despu&eacute;s revisa otras fuentes que contradicen esa cifra; expone las dificultades para estimar las actividades ilegales y critica uno de los m&eacute;todos empleados. Por &uacute;ltimo, estima el rango de abortos anuales a partir de las encuestas nacionales de demograf&iacute;a y salud.</p>      <p><b>Palabras clave:</b> Abortos clandestinos; demograf&iacute;a, salud, Colombia, JEL: A1, D00, H00.</p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>      <p>For several years, without any justification and against all available evidence, it has been said that in Colombia 400,000 clandestine abortions are performed each year. This paper seeks to test the validity of this number. First, it provides an overview of what could have been the original source of this figure, and then it shows that this hasty calculation is inconsistent with a rigorous study of induced abortion made in 1992. Also, it analyses different sources of information that contradict those assessments; exposes the difficulties inherent in estimating the magnitude of illegal activities; and criticizes one methodology. Finally, it estimates the range of the number of annual abortions based on the Demographic and Health Surveys.</p>      <p><b>Keywords:</b> Clandestine abortions; demography, health, Colombia; JEL: A1, D00, H00.</p>  <hr>      <p>Un buen cuento ayuda a entender enigmas reales cuyo origen no se conoce pero que perduran pese al escrutinio y la cr&iacute;tica. La historia de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez que empieza con el augurio de una mujer que se convierte en profec&iacute;a reforzada por quienes la oyen, hasta que al fin se cumple, se asemeja al conteo de abortos clandestinos. Hace d&eacute;cadas alguien invent&oacute; un n&uacute;mero inveros&iacute;mil de abortos en el mundo, e igual que en el cuento, sin evidencia a favor y varios indiciosen contra, la cifra fue repetida y certificada por expertos, periodistas y activistas que la convirtieron en verdad inmutable, tan arraigada que todo esfuerzo para estimar un n&uacute;mero que nadie conoce con certeza es hoy un mero tr&aacute;mite ritual que la confirma.</p>      <p>Las sospechas sobre la autor&iacute;a del entuerto inicial recaen sobre la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). La burocracia internacional calcula el agregado de muchas inc&oacute;gnitas, aun de aquellas que no se pueden estimar por separado para un pa&iacute;s o ciudad. Sin hacer expl&iacute;citas las enormes dificultades de esa tarea, calcula para el planeta magnitudes que nadie conoce para un barrio o un hogar. A una persona medianamente informada, curiosa y observadora le es dif&iacute;cil saber concerteza qu&eacute; ocurre en las "ollas" -ventas de droga al menudeo- o en los burdeles camuflados de su vecindario. A duras penas sabe cu&aacute;ntos puntos de venta operan, y el c&aacute;lculo de su actividad comercial es pura especulaci&oacute;n. A pesar de esa incertidumbre insuperable, para la unidad b&aacute;sica de observaci&oacute;n, los bur&oacute;cratas internacionales y algunos acad&eacute;micos no reparan en calcular -con supuestos rara vez expl&iacute;citos y m&eacute;todos imposibles de replicar- cifras de la venta mundial de drogas, del n&uacute;mero de prostitutas en el mundo, del dinero que reciben e incluso de las que fueron forzadas a ejercer ese oficio.</p>      <p>Esto tambi&eacute;n sucede con la cifra de abortos clandestinos. Son muchos los testimonios de mujeres que abortan sin contarle a su pareja, a su familia o a sus amistades.</p>    <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Yo ten&iacute;a una amiga a la que le contaba todo pero de esto no. Yo no pod&iacute;a comentarlo con nadie &#91;...&#93; Yo nunca hab&iacute;a hablado de esto, nunca, nunca, ni capaz de cont&aacute;rselo al m&eacute;dico &#91;...&#93; nunca, jam&aacute;s, en mi historia cl&iacute;nica jam&aacute;s aparece (cit. en Zamudio et al., 1999, 93 y 135).</p> </blockquote>      <p>El silencio y el af&aacute;n por no dejar huella de un acto ilegal tambi&eacute;n se observa entre quienes interrumpen el embarazo: su principal preocupaci&oacute;n es no dejar trazas.</p>      <p>Salvo las personas detenidas o las pruebas recaudadas en los pocos allanamientos que hace la polic&iacute;a o en las a&uacute;n m&aacute;s raras ocasiones en que los abortos clandestinos terminan con la muerte de la mujer, no queda rastro ni vestigio de ellos. A finales de los noventa, antes de hacer una encuesta en tres barrios bogotanos en los que se observaba una alta mortalidad materna, se coment&oacute;: "tener cifras espec&iacute;ficas de cu&aacute;ntos se practican en Bogot&aacute; resulta casi imposible &#91;...&#93; no se sabe qu&eacute; tipo de aborto es provocado o no &#91;...&#93; &#91;los datos&#93; no son confiables por tratarse de un pr&aacute;ctica ilegal" (<i>ET</i>, 1998a).</p>      <p>A pesar de esos impedimentos insalvables para saber qu&eacute; ocurre a nivel desagregado, a finales de los ochenta la OMS empez&oacute; a circular una cifra de millones de abortos clandestinos en el planeta. "De acuerdo con un informe de 1987, en el mundo se practican cada a&ntilde;o entre 40 y 60 millones de abortos" (Ladipo, 1990, 20). Este c&aacute;lculo ol&iacute;mpico se emprendi&oacute; a pesar de que a&ntilde;os antes un grupo cient&iacute;fico convocado por la misma OMS recomend&oacute; no hacerlo, ni siquiera para un pa&iacute;s, dadas las dificultades de informaci&oacute;n caracter&iacute;sticas. Otro informe t&eacute;cnico de la OMS reconoci&oacute; en 1992: "es casi imposible estimar con precisi&oacute;n las tasas de aborto" (WHO, 1992, 6).</p>      <p>No es coincidencia que justo despu&eacute;s de divulgar esta cifra millonaria aparecieran en los medios colombianos datos igualmente aventurados: "Cada a&ntilde;o se practican m&aacute;s de 250 mil abortos en madres menores de 19 a&ntilde;os", declar&oacute; el ministro de salud en la apertura de un seminario sobre el tema (<i>ET</i>, 1992). Meses despu&eacute;s, el n&uacute;mero fue redondeado a 300 mil por un joven periodista (Santos,1993). Al cabo de un a&ntilde;o, esa cifra fue refrendada dando a entender que proven&iacute;a de una investigaci&oacute;n rigurosa (<i>ET</i>, 1994b). En esa misma &eacute;poca, el Guttmacher Institute (GI) de Nueva York calcul&oacute; que "por cada diez ni&ntilde;os que nacen vivos en Colombia, cuatro han sido abortados" (ib&iacute;d.).El pa&iacute;s escuch&oacute; que "Latinoam&eacute;rica aborta por montones" y que la transici&oacute;n demogr&aacute;fica se estaba logrando "gracias al aborto inducido". Para esa sorprendente sugerencia se citaron cifras contundentes: "casi tres millones de abortos se provocan todos los a&ntilde;os en cinco pa&iacute;ses"<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</p>      <p>En 1996 la cifra mundial fue refrendada por Naciones Unidas (Reuter, 1996), y el tema pronto dej&oacute; de ser exclusivo de la OMS. "Seg&uacute;n datos del Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas, anualmente por lo menos 20 millones de mujeres se someten a abortos en malas condiciones" (<i>ET</i>, 1996b). La Iglesia redonde&oacute; el n&uacute;mero de abortos eliminando la distinci&oacute;n entre legales y clandestinos: todos eran condenable<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.</p>      <p>A ra&iacute;z del debate en el Senado sobre la reforma al c&oacute;digo penal,en 1998 un asesor de Profamilia retom&oacute; la cifra mundial y endos&oacute; la cifra local (<i>ET</i>, 1998b), a pesar de que esa entidad ya hab&iacute;a hecho tres encuestas en el pa&iacute;s, con una muestra representativa, que desafiaban esa cifra. En 2000, luego de que la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogot&aacute; emiti&oacute; la "primera condena por aborto", la cifra se ajust&oacute; de nuevo hacia arriba: 350 mil abortos (<i>ET</i>, 2000a). Un mes despu&eacute;s, la conocida periodista Gloria Moanack, en un balance del conocimiento sobre esa pr&aacute;ctica, se&ntilde;al&oacute; las dificultades para establecer su magnitud y record&oacute; la confusi&oacute;n entre aborto espont&aacute;neo e inducido, pero dej&oacute; abierta la posibilidad de que este &uacute;ltimo fuera muy superior (Moanack, 2000).</p>      <p>M&oacute;nica Roa public&oacute; en 2005 un excelente art&iacute;culo sobre una investigaci&oacute;n de la Universidad Externado de Colombia acerca del aborto inducido<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>, con una perla que reflejaba fe ciega en la cifra: si hab&iacute;a 1,5 millones de embarazos al a&ntilde;o y 1,1 millones de nacimientos, la diferencia "no se puede explicar de otra manera"; hay 400 mil abortos. Cuando se quiere confirmar un prejuicio, ignorar las p&eacute;rdidas espont&aacute;neas es un desliz menor (Roa, 2005).</p>      <p>En 2011, el GI, contradiciendo sus trabajos anteriores, con una metodolog&iacute;a y unos supuestos desfasados, "precis&oacute;" que los abortos clandestinos eran 398.700. Recientemente, de donde menos se esperaba lleg&oacute; tambi&eacute;n una adhesi&oacute;n a esa cifra. Profamilia, la entidad que hace cada cinco a&ntilde;os la encuesta nacional de demograf&iacute;a y salud (ENDS), un trabajo de campo impecable con muestras representativas, endos&oacute; el mito en una campa&ntilde;a publicitaria, a pesar de que su encuesta -aplicada ya en siete oportunidades- lo contradice<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. Con ese respaldo, la cifra ya es aceptada y reforzada aun por analistas serios (Garc&iacute;a, 2015), y se estir&oacute; a&uacute;n m&aacute;s cuando se dijo que no correspond&iacute;a a los abortos ilegales sino a los que ocurren en las tres circunstancias contempladas por la jurisprudencia para que la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo (IVE) sea legal (Ruiz, 2015).</p>      <p>Al parecer, los 400 mil abortos anuales surgieron en el pa&iacute;s por regla de tres: el equivalente a la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en el total mundial, ajustado progresivamente al alza. Un indicio de ello es que antes de la estimaci&oacute;n mundial nadie lanzaba n&uacute;meros en los medios y despu&eacute;s de difundir esa millonada, la proporci&oacute;n correspondiente al pa&iacute;s fue adoptada por periodistas y activistas, hasta convertirse en coletilla obligada de cualquier referencia al tema.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El trabajo que present&oacute; la primera estimaci&oacute;n mundial de la OMS no se consigue, pero la sexta reedici&oacute;n tiene una secci&oacute;n metodol&oacute;gica reveladora que hace pensar en el cuento de Garc&iacute;a M&aacute;rquez (WHO, 2008, 39). Es claro que los insumos para calcular los abortos clandestinos en el mundo son los comentarios y an&aacute;lisis disponibles en internet, no siempre elaborados con trabajo de campo ni con encuestas, sino mediante estimaciones que, como las de los periodistas colombianos, se derivan de c&aacute;lculos de funcionarios con imaginaci&oacute;n global que ven confirmadas sus profec&iacute;as.</p>      <p><b>INCOHERENCIAS CON LA INFORMACI&Oacute;N DISPONIBLE </b></p>      <p>Cuando se empez&oacute; a abrir camino la cifra cercana al medio mill&oacute;n de abortos clandestinos anuales, ya exist&iacute;a en el pa&iacute;s un estudio riguroso sobre aborto inducido, basado en una encuesta con una muestra respetable. Esta investigaci&oacute;n, de la Universidad Externado de Colombia, no aventur&oacute; cifras anuales, pero mediante c&aacute;lculos simples queda claro que la cifra era muy inferior: unos 130 mil<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, la tercera parte de la que pregonan medios y expertos. La proporci&oacute;n de 14,5 abortos por cada 100 nacimientos reportados en esa muestra difiere notablemente de los m&aacute;s de 40 que supone el GI al calcular 400 mil.</p>      <p>Para una fracci&oacute;n m&aacute;s pertinente -embarazos que terminan en aborto<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>- ese estudio encontr&oacute; que "el 12,37% de esos embarazos termin&oacute; en aborto inducido" (ib&iacute;d., 40). De modo que en su apresurada estimaci&oacute;n, M&oacute;nica Roa no solo mezcl&oacute; el aborto espont&aacute;neo con el inducido sino que tampoco verific&oacute; que la proporci&oacute;n calculada por ella (27%) difer&iacute;a de la del Externado. No obstante, sin contrastar fuentes, los medios atribuyeron la responsabilidad de esa cifra fantasiosa al Externado (<i>ET</i>, 2000b).</p>      <p align="center"><a name="g1"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g1.jpg"></a></p>      <p>Aun sin consultar ese trabajo, era evidente la discrepancia entre las cifras pregonadas y la informaci&oacute;n disponible, por ejemplo, con el n&uacute;mero de abortos per c&aacute;pita en pa&iacute;ses con alta incidencia de abortos. Durante varias d&eacute;cadas la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, donde se aprob&oacute; el aborto libre en 1920, ocup&oacute; el primer lugar en interrupci&oacute;n de embarazos. En 1995, un despacho de una agencia espa&ntilde;ola de noticias que se public&oacute; en los medios colombianos mencion&oacute; su "r&eacute;cord en abortos"(Efe, 1995). En ese entonces, la poblaci&oacute;n rusa era unas ocho veces mayor que la colombiana<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>, de modo que en t&eacute;rminos per c&aacute;pita el nivel de abortos en Colombia era supuestamente casi igual al de Rusia.</p>      <p>Otro pa&iacute;s con alta incidencia de abortos es China, en buena parte debido a su estricta pol&iacute;tica demogr&aacute;fica y al aborto legalmente aceptado. "Uno de cada tres embarazos termina en aborto", escribi&oacute; en 1993 el mismo periodista que no verific&oacute; que esa alta proporci&oacute;n era inferior a la que pregonaba p&aacute;rrafos antes (Santos, 1993). La simple comparaci&oacute;n de las tasas de aborto per c&aacute;pita de varios pa&iacute;ses habr&iacute;a puesto en duda la cifra de 400 mil abortos que carec&iacute;a de sustento.</p>      <p>Las estimaciones para algunas ciudades colombianas tambi&eacute;n desafiaban el mito aceptado. "En Barranquilla se reportaron 1.267 abortos en 1992"<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. Tomando ese dato como indicador, la cifra nacional solo ser&iacute;a de unos 43 mil<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>. A finales de los noventa, los medios mostraron preocupaci&oacute;n por el alto n&uacute;mero de legrados en el Hospital Universitario del Valle (HUV): unos 4.000 al a&ntilde;o (<i>ET</i>,1998c). El HUV era el &uacute;nico hospital de Cali autorizado para practicar legrados, y se puede suponer que no solo llegaban casos de la capital sino de otros municipios del departamento. Ese n&uacute;mero "alarmante" equivaldr&iacute;a a un total nacional de 40 mil a 80 mil abortos<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. En 2000, un d&iacute;a antes de la publicaci&oacute;n de un informe sobre embarazo adolescente se report&oacute;el caso de un colegio distrital de Bogot&aacute; en el que "m&aacute;s de 40 ni&ntilde;as entre 13 y 17 a&ntilde;os est&aacute;n embarazadas", y ninguna pensaba abortar (<i>ET</i>, 2000c). Este relato contradec&iacute;a la idea de que la tercera parte de los embarazos, sobre todo de j&oacute;venes, termina en aborto, la cual habr&iacute;a implicado unas doce interrupciones. Pero el redactor retom&oacute; sin dudar la cifra de 400 mil abortos.</p>      <p><b>LOS ANTROS INSALUBRES DONDE MUEREN POCAS MUJERES </b></p>      <p>Cualquiera de las incoherencias anteriores es menor frente a la m&aacute;s notoria, la astron&oacute;mica cifra de abortos clandestinos en condiciones de sanidad deplorables frente al bajo n&uacute;mero de muertes provocadas por esa operaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La exagerada cifra de abortos mundiales se divulg&oacute; con otra estad&iacute;stica global: cientos de miles de mujeres muertas por interrupci&oacute;n clandestina del embarazo. "Por lo menos 200.000 mujeres mueren cada a&ntilde;o por abortos fallidos", declar&oacute; un obstetra nigeriano en una publicaci&oacute;n de la OMS a comienzos de los noventa (Ladipo, 1990). Oficialmente, la OMS era m&aacute;s cautelosa. El informe de un grupo t&eacute;cnico reunido en Ginebra en 1992 reconoci&oacute; que era dif&iacute;cil determinar el n&uacute;mero de muertes por aborto inseguro no solo por la imposibilidad de conocer la incidencia de aborto en mujeres en edad reproductiva sino porque no se sab&iacute;a con precisi&oacute;n la proporci&oacute;n de casos que terminan fatalmente (WHO, 1992, 6). Ese mismo informe calcul&oacute; un rango de 50 mil a 150 mil muertes y aclar&oacute; que "la eventual ca&iacute;da del n&uacute;mero de muertes anuales relacionadas con abortos se puede atribuira pr&aacute;cticas de cuidado m&aacute;s seguras" (ib&iacute;d., 7).</p>      <p>Cuando las estimaciones de mortalidad mundial por aborto se empezaron a divulgar en Colombia la cifra ya se hab&iacute;a ajustado dr&aacute;sticamente a la baja: "70 mil mujeres mueren debido a complicaciones"(<i>ET</i>, 1996b); cifra respaldada por una de las revistas m&eacute;dicas m&aacute;s prestigiosas, <i>The Lancet</i>, que estimaba entre 60 mil y 120 mil muertes por aborto clandestino<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>.</p>      <p>La informaci&oacute;n sobre mortalidad materna se enmarcaba en dos teor&iacute;as. La primera, dif&iacute;cil de rebatir, es que el aborto ilegal tiene m&aacute;s riesgos para la salud de la mujer. Incluso para esta hip&oacute;tesis razonable hay escenarios que la contradicen. Uno es India, donde el aborto es legal pero se carece de una red sanitaria eficaz y se aborta "en un medio insalubre sin las medidas preventivas necesarias" (Efe,1996a). Otro es Chile, donde en 1989 se derog&oacute; la ley que permit&iacute;a el aborto terap&eacute;utico y, despu&eacute;s de la ilegalizaci&oacute;n, entre 1989 y 2007, "la mortalidad se redujo de 13,7 a 1,7 por 100.000 nacidos vivos" (Koch et al., 2012). Los datos colombianos sobre mortalidad materna provocada por aborto tambi&eacute;n muestran una ca&iacute;da sostenida, de 264 muertes en 1983 a 70 en 2010, un fuerte descenso bajo un r&eacute;gimen legal prohibitivo (DNP, 1999; Prada et al. 2011).</p>      <p>Estas experiencias sugieren que la clandestinidad no es una condici&oacute;n suficiente ni necesaria de alto riesgo de mortalidad por aborto, el cual depende menos de la ilegalidad que del cubrimiento y la calidad del sistema sanitario. As&iacute; empieza a reconocerlo la OMS. En la interrupci&oacute;n legal del embarazo -desde un aborto farmacol&oacute;gico en el hospital de un pa&iacute;s desarrollado hasta la introducci&oacute;n de objetos en un consultorio no desinfectado de un pa&iacute;s atrasado- hay "un espectro de riesgos, como la auto administraci&oacute;n de misoprostol o el uso de t&eacute;cnicas anticuadas como el legrado, aun por m&eacute;dicos bien entrenados" (Ganatra et al., 2008). Con esa dispersi&oacute;n, sumada a la baja continua de la mortalidad por aborto, la OMS admite que sus definiciones "pragm&aacute;ticas" -p. ej., considerar inseguro cualquier aborto no legal- se deben ajustar al nuevo contexto (ib&iacute;d.).</p>      <p>La segunda teor&iacute;a -contraintuitiva, poco cre&iacute;ble y contraria a la evidencia y a los testimonios- es que el n&uacute;mero de abortos es mucho mayor en pa&iacute;ses donde est&aacute; penalizado<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. Esa teor&iacute;a ins&oacute;lita se propuso al comienzo con suma cautela<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>, pero se convirti&oacute; en verdad a fuerza de repetirla. Nunca se intent&oacute; comprobarla, considerando por ejemplo el mayor acceso a contraceptivos en pa&iacute;ses desarrollados. Y qued&oacute; flotando una asociaci&oacute;n bizarra: la clandestinidad como incentivo para que las mujeres aborten y para que los m&eacute;dicos ofrezcan ese servicio.</p>      <p>La experiencia de Espa&ntilde;a, donde el aborto se legaliz&oacute; informalmente en 1985, contradice la pretensi&oacute;n de que la ilegalidad se asocia a una mayor incidencia del aborto. En este caso, casi un experimento controlado, se observa lo contrario: a medida que el aborto se percib&iacute;a legalmente autorizado su demanda aumentaba y generaba la oferta para satisfacerla<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>.</p>      <p>En Colombia, ya en la primera mitad de los noventa la tasa de mortalidad materna por todas las causas (DNP, 1999)<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>, con una marcada tendencia a la baja, era inferior a 10 por cada 100 ml nacimientos (ib&iacute;d., cuadro 6, 20). As&iacute;, las cifras calculadas por las agencias internacionales eran un 60% mayores que las causadas por esa y las dem&aacute;s razones. El n&uacute;mero de mujeres muertas por aborto era apenas superiora 100<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> y, con altibajos, la participaci&oacute;n del aborto en la mortalidad materna ven&iacute;a disminuyendo. El mito de 400 mil abortos ignora esa tendencia a una mortalidad cada vez menor.</p>      <p align="center"><a name="g2"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g2.jpg"></a></p>      <p>La informaci&oacute;n sobre el continuo y notable descenso de las muertes por aborto no se limitaba a documentos t&eacute;cnicos a los que pocos ten&iacute;an acceso. En 2001 el principal diario nacional anunci&oacute;: "las muertes maternas bajaron el 51 por ciento en Bogot&aacute;, en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os" (<i>ET</i>, 2001a).</p>      <p>Los medios divulgaron datos de algunos hospitales que atend&iacute;an mujeres con complicaciones por aborto clandestino, que se pueden usar para calcular la relaci&oacute;n entre muertes e interrupciones de embarazo y, con ella, el total de abortos en el pa&iacute;s. En 1998, el jefe de la unidad de gineco-obstetricia del HUV calcul&oacute; que mor&iacute;an 12 de cada 4.000 mujeres que all&iacute; se atend&iacute;an por complicaciones de aborto (<i>ET</i>, 1998c). Con esa proporci&oacute;n, el total nacional de interrupciones de embarazo ser&iacute;a de 50 mil, un n&uacute;mero no muy diferente del que indican otros datos disponibles.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>UNA TRAGEDIA PEOR QUE EL CONFLICTO ARMADO </b></p>      <p>Cuando se empez&oacute; a imponer la cifra de varios cientos de miles de abortos en el pa&iacute;s, tambi&eacute;n lleg&oacute; del extranjero una tasa de mortalidad por aborto inconsistente con el n&uacute;mero mundial de muertes maternas que se pregonaba<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>. Si esa proporci&oacute;n se hubiese aplicado a la cifra mundial consagrada por los medios -20 millones-, las muertes anuales por esa causa habr&iacute;an llegado a 3,2 millones. Las agencias internacionales nunca superaron la barrera de 200 mil y hab&iacute;an estabilizado la cifra de defunciones maternas por esa causa en 70 mil. Al multiplicar la tasa pregonada internacionalmente por el supuesto n&uacute;mero de abortos colombianos se llegaba a una cifra de muertes espeluznante: "con base en los 300 mil casos que revela el Ministerio de Salud, y considerando la estad&iacute;stica de la Unicef, alrededor de 45 mil mujeres al a&ntilde;o podr&iacute;an morir en el pa&iacute;s debido a abortos mal practicados" (ib&iacute;d.).</p>      <p>En esos d&iacute;as, el n&uacute;mero de homicidios no llegaba a 28 mil, pero eso no despert&oacute; el escepticismo y el sentido cr&iacute;tico del periodista. En cambio, a&ntilde;adi&oacute; que la cifra calculada de mujeres que podr&iacute;an estar muriendo por abortos clandestinos "duplica el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas que arroja anualmente la violencia en sus m&uacute;ltiples manifestaciones: guerrilla, narcotr&aacute;fico y delincuencia com&uacute;n" (ib&iacute;d.). Para un total mundial de 70 mil muertes por aborto, Colombia aportaba m&aacute;s de la mitad. Ese desprop&oacute;sito tampoco hizo sospechar al periodista.</p>      <p><b>LA CONTABILIDAD DE ACTIVIDADES CLANDESTINAS </b></p>      <p>Desde sus inicios, uno de los principales problemas de la criminolog&iacute;a fue medir la magnitud del fen&oacute;meno en estudio (Rubio, 2008). Hacia 1930, algunos soci&oacute;logos estadounidenses mostraron que la informaci&oacute;n judicial o de polic&iacute;a era insuficiente para hacer diagn&oacute;sticos, pues no daba informaci&oacute;n de la delincuencia no denunciada, la "cifra negra" de la criminalidad.</p>      <p>El registro de abortos, cuando son ilegales, tiene los mismos problemas que el registro de otros delitos, m&aacute;s acentuados. A diferencia de un crimen que la v&iacute;ctima puede tener inter&eacute;s en reportar, nadie denuncia un aborto, salvo en casos excepcionales como la muerte de la mujer sometida a la operaci&oacute;n. Como ya se se&ntilde;al&oacute;, hay numerosos testimonios de personas involucradas en un aborto que lo callan; por eso no se registra. As&iacute;, su incidencia se debe estimar a partir de las pocas trazas que quedan, con supuestos heroicos para cuantificar la fracci&oacute;n que no deja rastros.</p>      <p>Uno de los m&eacute;todos para hacer estas estimaciones se basa en los abortos clandestinos que, por complicaciones, llegan al sistema de salud. El GI lo usa desde hace varias d&eacute;cadas. El supuesto b&aacute;sico es que el personal del sistema de salud que atiende esas complicaciones tiene una idea aproximada de los abortos que no necesitaron atenci&oacute;n posterior y no se registraron. As&iacute;, al n&uacute;mero de complicaciones se aplica un multiplicador basado en la opini&oacute;n del personal de salud que habr&iacute;a podido atenderlos. Ese factor normalmente se asocia, en forma inversa, a los riesgos de abortar, los que a su vez dependen de la tecnolog&iacute;a predominante para interrumpir el embarazo. Si el aborto ilegal se vuelve m&aacute;s seguro cabe esperar menos complicaciones atendidas por el sistema sanitario y un multiplicador mayor. Esto en teor&iacute;a, pues si los m&eacute;dicos no distinguen un aborto inducido de uno espont&aacute;neo, y la atenci&oacute;n m&eacute;dica cubre a toda la poblaci&oacute;n, las mujeres pedir&aacute;n atenci&oacute;n aun despu&eacute;s de un aborto farmacol&oacute;gico sin grandes complicaciones. Y cabe pensar que con el uso del misoprostol esa es la situaci&oacute;n en Colombia.</p>       <p align="center"><a name="di1"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11di1.jpg"></a></p>         <p>No se han discutido suficientemente dos aspectos de ese m&eacute;todo. El primero, los mecanismos a trav&eacute;s de los cuales quienes atienden las complicaciones reciben informaci&oacute;n de los abortos clandestinos que no requirieron atenci&oacute;n posterior. Ya se mencion&oacute; la f&eacute;rrea voluntad de no dejar ning&uacute;n rastro en caso de aborto, y si no requiere atenci&oacute;n m&eacute;dica posterior, es dif&iacute;cil imaginar c&oacute;mo llega esa informaci&oacute;n al sistema de salud, cuyo personal nada puede saber de quienes no piden atenci&oacute;n hospitalaria. En el trabajo de campo realizado por el Externado se observ&oacute; que hab&iacute;a vasos comunicantes entre m&eacute;dicos, enfermeras o farmaceutas que practicaban o facilitaban el aborto y el sistema de salud, pero que iban en una sola direcci&oacute;n: por ejemplo, una recomendaci&oacute;n para que, de haber complicaciones -hemorragias, infecci&oacute;n, etc.- la mujer fuera a una cl&iacute;nica u hospital para que la atendieran. Pero no en sentido contrario. Tampoco hay testimonios de la mec&aacute;nica de blanqueo de esa informaci&oacute;n confidencial.</p>      <p>El segundo aspecto, esencial en el escepticismo de la criminolog&iacute;a hacia las cifras oficiales de delitos, es el posible inter&eacute;s de quienes las manejan por aumentarlas o reducirlas a conveniencia. Ese parece ser elcaso del trabajo realizado por el GI para su publicaci&oacute;n de 2011, cuyo n&uacute;mero estimado de abortos es sospechosamente similar al que ya hab&iacute;an adoptado los activistas y los medios. Luego de se&ntilde;alar que en un amplio trabajo de campo se contabilizaron 93 mil complicaciones por aborto en el sistema sanitario, aplica un extra&ntilde;o pero conveniente multiplicador de 4,29 y llega a una cifra: 398.700 abortos. Adem&aacute;s de opaco, el multiplicador del GI es el&aacute;stico<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>. El escepticismo lo corrobora un art&iacute;culo anterior de ese instituto que justific&oacute; el ajuste hacia arriba debido a que los riesgos del aborto clandestino se hab&iacute;an reducido notablemente entre 1976 y 1992, y llegaban menos casos al sistema de salud<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>. Desde 1992, con el avance del aborto farmacol&oacute;gico, los riesgos siguieron bajando, quiz&aacute; r&aacute;pidamente; y el multiplicador ha debido aumentar. Extrapolando la tendencia anterior, hoy su valor estar&iacute;a entre 8 y 9, y los abortos as&iacute; estimados con ese m&eacute;todo ser&iacute;an unos 800 mil, una cifra impresentable, casi igual a la de nacimientos. Un multiplicador exacto de 4,29 daba una cifra igual a la pregonada, aunque un valor tan bajo supon&iacute;a impl&iacute;citamente que el riesgo de abortar aument&oacute; desde 1986, algo que contradice ese mismo trabajo y toda la evidencia disponible. Seg&uacute;n ese estudio, en todo el pa&iacute;s, incluida Bogot&aacute;, hoy es m&aacute;s inseguro abortar que en 1986. La homog&eacute;nea distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica del multiplicador tambi&eacute;n incomoda. A zonas con incidencia de abortos y acceso a los servicios de salud muy diferentes se les aplica un factor de expansi&oacute;n similar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque otros art&iacute;culos del GI reconocen que el uso del misoprostol afecta la estimaci&oacute;n del total de abortos a partir del n&uacute;mero de mujeres que acuden al sistema de salud<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>, la ratificaci&oacute;n de la cifra m&iacute;tica recibi&oacute; amplio cubrimiento en la prensa; mientras que una cifra de ese trabajo, 70 muertes anuales por aborto -que confirma el descenso del riesgo-, recibi&oacute; menos atenci&oacute;n.</p>      <p>Los problemas de la estimaci&oacute;n mediante este multiplicador no se limitan a ese discutible y oportuno valor. Tambi&eacute;n se ha criticado la cifra de 93 mil complicaciones<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. Una imprecisi&oacute;n m&aacute;s grave es que de las 115 mil mujeres atendidas por cualquier tipo de aborto, se calcul&oacute; que 22 mil correspond&iacute;an a p&eacute;rdida espont&aacute;nea usando la proporci&oacute;n de mujeres con aborto espont&aacute;neo entre las que dan a luz en una IPS. Esto supone que por cada mujer hospitalizada por p&eacute;rdida espont&aacute;nea m&aacute;s de cuatro van por aborto inducido, una relaci&oacute;n que contradice la evidencia de varios pa&iacute;ses, incluida la de Colombia<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>.</p>      <p>Las cifras del GI sobre el aborto en Colombia no son las &uacute;nicas que suscitan graves interrogantes. En otros pa&iacute;ses se ha constatado su exageraci&oacute;n. Para 2006, calcul&oacute; 879 mil abortos anuales en M&eacute;xico; 165 mil en la capital (GI, 2008). El aborto se legaliz&oacute; en M&eacute;xico D.F. en 2007. Y entre abril de ese a&ntilde;o y septiembre de 2011, all&iacute; se practicaron 67 mil interrupciones legales de embarazo (ILE), algo m&aacute;s de 15 mil al a&ntilde;o, menos de la d&eacute;cima parte de la cifra del GI. Esa sobrestimaci&oacute;n, esta vez verificada, es similar a la de Colombia.</p>      <p>El GI no parece haber estimado por aparte el n&uacute;mero de abortos en Uruguay. Pero con la tasa que usa para Am&eacute;rica Latina -33 abortos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 a&ntilde;os- habr&iacute;a unos 23 mil<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>. A finales de 2012 se despenaliz&oacute; el aborto antes de las 12 semanas de gestaci&oacute;n. En 2013, el primer a&ntilde;o de vigencia de la ley, se registraron 6.676 interrupciones de embarazo (<i>La Naci&oacute;n</i>, 2015), casi la tercera parte de la cifra estimada con los par&aacute;metros del GI.</p>      <p><b>EL ABORTO EN LAS ENCUESTAS DE DEMOGRAF&Iacute;A Y SALUD </b></p>      <p>Una opci&oacute;n para estimar la magnitud de un delito, usual en criminolog&iacute;a, son las encuestas de poblaci&oacute;n que preguntan si se ha sido v&iacute;ctimade un acto criminal y suelen preguntar si se puso en conocimiento de las autoridades. Aunque menos extendidas, tambi&eacute;n son corrientes las encuestas confidenciales y an&oacute;nimas, de "auto reporte", a grupos de infractores -en general j&oacute;venes- que indagan el tipo y la cantidad de delitos que han cometido, y comparan sus respuestas con las de un grupo de control.</p>      <p>Para el aborto, el instrumento de medici&oacute;n pertinente se asemeja a las encuestas de auto reporte, como la encuesta an&oacute;nima del Externado<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>, cuya principal pregunta era "&iquest;Se ha practicado o se ha mandado practicar alguna vez un aborto?". Esa redacci&oacute;n elimina la posible confusi&oacute;n entre aborto inducido y espont&aacute;neo.</p>      <p>Otra fuente de informaci&oacute;n directa, de mujeres que han abortado, son las ENDS, que incluyen una pregunta sobre aborto en todas sus versiones desde 1990. Entre ellas y la del Externado hay tres diferencias que impiden comparar sus resultados. La principal es que en las ENDS la pregunta se responde al encuestador y no en secreto. Es razonable pensar que un acto que no se quiere comentar al grupo m&aacute;s &iacute;ntimo tampoco se quiera informar a un desconocido, menos a&uacute;n si se quiere superar y olvidar r&aacute;pidamente. La segunda diferencia es que el cuestionario de las ENDS es mucho m&aacute;s extenso y cubre m&aacute;s aspectos. El hecho de que no se limiten al aborto puede aumentar el subregistro, pues distrae y hace posible evadir esa pregunta inc&oacute;moda. La tercera, quiz&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil de resolver, es que las primeras ENDS, de 1990 a 2000, mezclaban abortos inducidos y p&eacute;rdidas espont&aacute;neas: "&iquest;Tuvo alguna vez un embarazo en el cual tuvo p&eacute;rdida, abort&oacute; o termin&oacute; en un nacido muerto?", y solo se pod&iacute;a responder s&iacute; o no. Desde 2005, a la pregunta se puede responder si hubo p&eacute;rdida, interrupci&oacute;n, embarazo extrauterino o muerte fetal intrauterina.</p>      <p>Debido a esas razones no es prudente comparar los resultados de la encuesta del Externado con los de las ENDS, cuya metodolog&iacute;a es m&aacute;shomog&eacute;nea y permite hacer comparaciones entre periodos. El &uacute;nico comentario s&oacute;lido es que en la encuesta realizada por el Externado habr&iacute;a un subregistro menor del aborto inducido.</p>      <p>Para conocer la proporci&oacute;n de delitos que llegan a conocimiento de las autoridades, las encuestas de victimizaci&oacute;n preguntan a lasv&iacute;ctimas si los denunciaron. Para comparar la informaci&oacute;n de lasencuestas sobre aborto y los registros del sistema de salud de mujeres que pidieron atenci&oacute;n m&eacute;dica por complicaciones, hay que preguntar si despu&eacute;s del aborto acudieron al servicio de salud. Ni las ENDS ni la encuesta del Externado hacen esa pregunta, que permite evaluar qu&eacute; tan adecuado es el multiplicador que usa el GI. La informaci&oacute;n m&aacute;s directa que se obtiene de las ENDS es el porcentaje de mujeres que alguna vez han tenido una interrupci&oacute;n de embarazo (IE), incluidas p&eacute;rdidas espont&aacute;neas y abortos inducidos (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="g3"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g3.jpg"></a></p>       <p>La cifra total muestra un aumento visible -del 15% en 1990 al 18% en 2000- y se estabiliza desde 2010. Cuando se descompone entre mujeres que reportan una interrupci&oacute;n de embarazo y m&aacute;s de una, la estabilizaci&oacute;n de la segunda mitad del periodo es resultado de un crecimiento similar al de la primera mitad para quienes reportan una sola interrupci&oacute;n y un descenso del 4% al 2% del porcentaje que reporta m&aacute;s de una. Para usar estos porcentajes en la estimaci&oacute;n del n&uacute;mero de abortos en el pa&iacute;s es necesario hacer algunos supuestos, que se resumen en el <a href="#c1">cuadro 1</a>.</p>      <p align="center"><a name="c1"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11c1.jpg"></a></p>      <p align="center"><a name="g4"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g4.jpg"></a></p>        <p>En cada encuesta se tiene el n&uacute;mero de mujeres de la muestra y el de las que han interrumpido el embarazo. Se sabe cu&aacute;ntas han tenido una IE &uacute;nica (IEU) y cu&aacute;ntas m&aacute;s de una (IEMU). Del trabajo del Externado se puede tomar el n&uacute;mero de abortos de las mujeres que reportan m&aacute;s de uno para calcular la proporci&oacute;n de IEU e IEMU con respecto al total de nacimientos reportados en cada encuesta<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>. Si esa proporci&oacute;n se aplica a los nacimientos ocurridos en cada a&ntilde;o se obtiene el total de IE en el pa&iacute;s, desagregado entre &uacute;nicas y m&uacute;ltiples.</p>      <p>As&iacute;, las IE -espont&aacute;neas e inducidas- derivadas de las ENDS son un poco m&aacute;s de 100 mil. Si se tienen en cuenta los datos de las encuestas de 2005 y 2010 -el 55% por p&eacute;rdidas y solo el 30% por aborto<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>- el n&uacute;mero total de interrupciones voluntarias estar&iacute;a entre 30 y 40 mil anuales; una cifra diez veces menor que los 400 mil tan pregonados. Cabe destacar que el orden de magnitud de esta estimaci&oacute;n es muy similar al que se obtiene con fuentes muy diferentes, como los abortos estimados en el HUV de Cali y en Barranquilla. Y muy cercano al que se calcula usando las &uacute;nicas cifras oficiales relativamente confiables, las de mortalidad materna.</p>      <p align="center"><a name="img1"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11img1.jpg"></a></p>       <p>El orden de magnitud del total de interrupciones reportadas en las ENDS de 2005 y 2010 es similar al de las complicaciones calculadas por el GI mediante la encuesta al personal de salud (93 mil) con las que ratific&oacute; la cifra de 400 mil abortos. Teniendo en cuenta el testimonio com&uacute;n de los m&eacute;dicos de que al atender a una mujer que pide atenci&oacute;n postaborto es casi imposible diferenciar entre interrupci&oacute;n espont&aacute;nea o inducida -una dificultad que han agravado las t&eacute;cnicas farmacol&oacute;gicas-, se puede pensar que el sentido original del multiplicador y su utilidad para estimar el n&uacute;mero total de abortos han cambiado radicalmente. Ya no es tan extra&ntilde;a la situaci&oacute;n -que ese m&eacute;todo no contempla- de un aborto practicado fuera del sistema de salud (cada vez m&aacute;s en el domicilio de la mujer) que, a pesar de su bajo riesgo, lleva a solicitar atenci&oacute;n m&eacute;dica posterior.</p>      <p>El estudio del Externado encontr&oacute; que de cada 100 embarazos, 82 resultaba en nacimientos, 12 en aborto inducido y 6 aborto en espont&aacute;neo (Zamudio et al., 1999, cuadro 18, 41). O sea que, a comienzos de los noventa, por cada p&eacute;rdida hab&iacute;a dos interrupciones voluntarias. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, en la ENDS de 2005, la proporci&oacute;n pr&aacute;cticamente se hab&iacute;a invertido, pues por 30 abortos voluntarios se reportaron 55 espont&aacute;neos. As&iacute;, parece ser que la confusi&oacute;n entre interrupci&oacute;n inducida y espont&aacute;nea es cada vez m&aacute;s com&uacute;n, aun entre las mujeres que responden una encuesta.</p>      <p>Los menos de 50 mil abortos anuales que resultan de las ENDS sin duda subestiman la cifra real porque el formulario no se diligencia de manera an&oacute;nima, lo que implica mayor reticencia a reportar un acto punible. Tambi&eacute;n es posible que la extensi&oacute;n del formulario y el hecho de que aborde otros temas acent&uacute;en la inclinaci&oacute;n a no mencionar alg&uacute;n aborto. La manifestaci&oacute;n m&aacute;s obvia de este subregistro es la mayor proporci&oacute;n de mujeres que en la encuesta corta y secreta del Externado acept&oacute; en 1992 haber abortado alguna vez (22,9%) frente a la que en las ENDS de a&ntilde;os cercanos report&oacute; haber tenido interrupciones de embarazo (15% en 1990 y 19% en 1995).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="g5"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g5.jpg"></a></p>      <p>Incluso sin esta comparaci&oacute;n que evidencia el subregistro, en las mismas ENDS hay indicios de subregistro. A las mujeres que reconocen haber abortado se les pregunta en qu&eacute; fecha. Si el reporte fuera fidedigno, esa pregunta dar&iacute;a indicios del n&uacute;mero de abortos ocurridos en cada uno de los a&ntilde;os anteriores. Pero el perfil temporal de las interrupciones de embarazo seg&uacute;n recuerdan las mujeres que respondieron las distintas versiones de la encuesta es peculiar y tiendea concentrarse en el periodo m&aacute;s reciente, de modo que los abortos parecen dispararse justo antes de cada encuesta.</p>      <p>Esta informaci&oacute;n deja en claro dos cosas. Primera, la subestimaci&oacute;n de abortos reportados aumenta con el tiempo: en todas las versiones de la encuesta el n&uacute;mero de abortos reportados para a&ntilde;os atr&aacute;s es menor que para el a&ntilde;o de la encuesta. Aunque parte de ese menor n&uacute;mero puede obedecer a que las mujeres de mayor edad se excluyen de las encuestas, es evidente que el "olvido" de los abortos aumenta con el paso de los a&ntilde;os. Segunda, los datos m&aacute;s recientes -p. ej., los del a&ntilde;o o el quinquenio anterior a la encuesta- muestran entre s&iacute; un patr&oacute;n similar al de los datos globales: dos periodos relativamente estables, 1990-1995 y 2000-2010, separados por un visible aumento entre 1995 y 2000.</p>      <p>Para corregir en parte el subregistro en cada versi&oacute;n se podr&iacute;a remplazar el promedio anual de abortos reportado por el n&uacute;mero del a&ntilde;o anterior a la encuesta -y obtener as&iacute; una cifra m&aacute;xima- o por el promedio de quinquenio anterior a la encuesta suponiendo que es el valor medio. El n&uacute;mero de abortos reportado en cada encuesta se tomar&iacute;a como el valor m&iacute;nimo del rango probable.</p>      <p align="center"><a name="g6"><img src="img/revistas/rei/v17n33/v17n33a11g6.jpg"></a></p>       <p>Este ejercicio muestra que el periodo de mayor incertidumbre en el reporte de abortos inducidos fue la primera mitad de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Adem&aacute;s, puesto que hoy se reportan como p&eacute;rdidas espont&aacute;neas algunos abortos, se puede suponer que su participaci&oacute;n respectiva es del 66% y el 33% -un supuesto conservador pues son las cifras que obtuvo el Externado hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas-, y despu&eacute;s de compensar el "olvido" o la reticencia, se obtendr&iacute;a un rango de 75 mil a 114 mil abortos anuales, con un valor medio de 90 mil. Menos de la cuarta parte de la pertinaz cifra de 400 mil que ninguna evidencia corrobora.</p>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Colombia, Chile, M&eacute;xico, Rep&uacute;blica Dominicana y Per&uacute; (<i>ET</i>, 1994a).    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> "Cada a&ntilde;o se practican en el mundo unos 50 millones de abortos, asegur&oacute; ayer en Roma el cardenal Alfonso L&oacute;pez Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia" (Efe, 1996).    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Zamudio et al. (1999), cuyos principales resultados se resumen m&aacute;s adelante.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> La &uacute;ltima secci&oacute;n examina el c&aacute;lculo del n&uacute;mero de abortos a partir de las ENDS.    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> En la muestra de m&aacute;s de 30 mil mujeres se reportaron menos de 10 mil abortos y unos 67 mil nacimientos, 14,5 abortos por cada cien hijos nacidos vivos. Suponiendo que esa fracci&oacute;n acumulada sirve para estimar el n&uacute;mero de abortos ocurridos en un a&ntilde;o con respecto a los nacimientos registrados en esa &eacute;poca, 900 mil, una simple regla de tres da esa cifra.    <br> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> "Una medida de la intensidad del fen&oacute;meno es la tasa de abortos por cada cien embarazos &#91;...&#93; mucho m&aacute;s fina porque no contiene los sesgos que introduce la mayor o menor exposici&oacute;n al riesgo de embarazo" (Zamudio et al., 1999, 40).    <br> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> 290 millones de habitantes contra 37.    <br> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Seg&uacute;n el Departamento Administrativo de Salud (Santos, 1993).    <br> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> En ese a&ntilde;o, la poblaci&oacute;n de esa ciudad era algo menos del 3% de la del pa&iacute;s&#91;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Barranquilla" target="_blank">https://en.wikipedia.org/wiki/Barranquilla</a>&#93;.    <br> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> En 1995 la poblaci&oacute;n del Valle era el 10% de la nacional y la de Cali el 5% (Escobar y Collazos, 2007).    <br> <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>  Efe (1996a). Aunque no he identificado el art&iacute;culo de <i>The Lancet </i>al que hace referencia esta agencia, cabe sospechar que fue obra de investigadores del GI y de la OMS que despu&eacute;s publicaron sobre ese mismo tema en esa revista (Sedgh et al., 2008). La credibilidad del GI era y sigue siendo muy alta en Estados Unidos, un pa&iacute;s donde las estad&iacute;sticas se basan en fuentes confiables y verificables. En otros pa&iacute;ses las cr&iacute;ticas a su metodolog&iacute;a y a sus contradictorios supuestos son recientes (Crouse, 2008).    <br> <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Para Am&eacute;rica del Sur y &Aacute;frica Oriental, donde el aborto est&aacute; penalizado, el GI estima 33 y 39 abortos por cada mil mujeres, mientras que en Europa Occidental, donde es legal, la cifra observada es de apenas 12 (Singh et. al, 2009, gr&aacute;fica 3.3, 19).    <br> <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> "Los expertos calculan que esta cifra, muy superior a la de los pa&iacute;ses desarrollados, est&aacute; directamente relacionada con la legalidad del procedimiento, aunque indicaron que esto no es una garant&iacute;a" (Reuter, 1996).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> En 1987, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de aprobada la ley que lo despenaliz&oacute; en tres circunstancias excepcionales, se registraron menos de 17 mil abortos. En los a&ntilde;os siguientes hubo leves aumentos anuales que se estabilizaron en los noventa. Desde 2000 el aumento fue sostenido y lleg&oacute; a un m&aacute;ximo de 118 mil en 2011, un a&ntilde;o despu&eacute;s de sustituir el sistema de prohibici&oacute;n con restricciones por uno de plazos (Koch et al., 2012), Las causas o excepciones existentes entre 1985 y 2010 eran burladas sistem&aacute;ticamente por las cl&iacute;nicas especializadas que certificaban que la salud mental de la mujer ser&iacute;a afectada si no abortaba (Rubio, 2015).    <br> <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> Fuera de abortos, toxemias, hemorragias, complicaciones de parto, perperio y otras.    <br> <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> En el quinquenio 1990-1995, el promedio fue de 154; 119 en 1995.    <br> <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> "Seg&uacute;n la Unicef, 17 de cada cien mujeres que recurren a esta pr&aacute;ctica clandestina mueren debido a las precarias condiciones en las que se lleva a cabo" (Santos, 1993).    <br> <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> Un a&ntilde;o antes, el GI emple&oacute; un multiplicador de 4,12 (Singh, Prada y Ju&aacute;rez, 2010).    <br> <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> All&iacute; se us&oacute; un multiplicador de 5,5, que reajust&oacute; el valor de 3,5 a&ntilde;os atr&aacute;s debido a "adelantos en la disponibilidad de servicios seguros" (Singh y Sedgh, 1997).    <br> <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> Y recomiendan tres m&eacute;todos alternativos, ninguno de los cuales se aplic&oacute; en la apresurada ratificaci&oacute;n de 400 mil abortos en 2011, aunque el informe reconoc&iacute;a que el misoprostol se usaba en el 50% (ver, p. ej., Wilson et al., 2010).    <br> <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Esa cifra se estim&oacute; con base en una encuesta de opini&oacute;n a 289 personas. El primer problema se refiere a la representatividad de esa muestra. "Los autores no mencionan la probabilidad de servicios postaborto &#91;...&#93; ni las razones que justifican las proporciones de la primera elecci&oacute;n &#91;...&#93; la sucesiva exclusi&oacute;n finaliza en 289 instituciones seleccionadas. La representatividad de la muestra espor tanto desconocida y parece mejor ajustada a un muestreo por conveniencia". El segundo es que el n&uacute;mero de complicaciones no se bas&oacute; en registros (Kochet al., 2012, 363).    <br> <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> M&aacute;s adelante se presentan estimaciones de esta relaci&oacute;n.    <br> <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> Datos de poblaci&oacute;n por sexo y edad tomados de INE, &#91;<a href="http://www.ine.gub.uy/web/guest/censos-2011" target="_blank">http://www.ine.gub.uy/web/guest/censos-2011</a>&#93;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> Cuyo cuestionario aclara que es "de autodiligenciamiento secreto y consignaci&oacute;n reservada". La mujer lo respond&iacute;a y lo depositaba en un sobre sin que el encuestador pudiera ver las respuestas. Por ello tiene pocas preguntas y cubrepocos aspectos ajenos a la fecundidad y la interrupci&oacute;n de embarazo (Zamudioet al., 1999, Anexo).    <br> <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> Se supone que el n&uacute;mero de IE de las que han tenido m&aacute;s de una es similaral de las repitentes.    <br> <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Ver la parte inferior derecha de la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>.</P>    <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>      <!-- ref --><p>1. Celis, F. <i>Colombia er&oacute;tica</i>, Bogot&aacute;, Intermedio Editores, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908925&pid=S0124-5996201500020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2. Crouse, J. S. "Planned parenthood think tank inflates abortion numbers", <i>Washington Times</i>, 27 de diciembre de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908927&pid=S0124-5996201500020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. DNP. "Mortalidad materna", Bogot&aacute;, Unidad de Desarrollo Social, <i>Bolet&iacute;n </i>22, 1999, &#91;<a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Desarrollo%20 Social/boletin22.pdf" target="_blank">https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Desarrollo%20 Social/boletin22.pdf</a> &#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908929&pid=S0124-5996201500020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>4. <i>EE</i>. "En Colombia hay un m&eacute;dico por cada 846 habitantes", <i>El Espectador</i>, 27 de febrero de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908931&pid=S0124-5996201500020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>5. Efe. "Rusia r&eacute;cord en abortos", <i>El Tiempo</i>, 23 de junio de 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908933&pid=S0124-5996201500020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6. Efe. "Vaticano. Cifras de abortos", <i>El Tiempo</i>, 23 de abril de 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908935&pid=S0124-5996201500020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7. Efe. "El aborto cobra 100 mil v&iacute;ctimas al a&ntilde;o", <i>El Tiempo</i>, 15 de junio de 1996a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908937&pid=S0124-5996201500020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>8. Escobar, J. y J. A. Collazos. "Series hist&oacute;ricas del departamento del Valle del Cauca: un compendio de herramientas para la investigaci&oacute;n regional", <i>Ensayos sobre Econom&iacute;a Regional</i> 47, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908939&pid=S0124-5996201500020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>9. <i>ET</i>. "Adi&oacute;s a discriminaci&oacute;n de la mujer", <i>El Tiempo</i>, 29 de mayo de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908941&pid=S0124-5996201500020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>10. <i>ET</i>. "Latinoam&eacute;rica aborta por montones", <i>El Tiempo</i>, 28 de abril de 1994a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2908943&pid=S0124-5996201500020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <p>11. <i>ET</i>. "El aborto, en serio", <i>El Tiempo</i>, 22 de agosto de 1994b.</p>         <p>12. <i>ET </i>"Alarmantes cifras de aborto en Cali", <i>El Tiempo</i>, 19 de abril de 1996a.</p>         <p>13. <i>ET</i>. "Aborto, el lado oscuro de las madres", <i>El Tiempo</i>, 8 de mayo de 1996b.</p>       <p>14. <i>ET</i>. "Alarmantes cifras de aborto en Cali", <i>El Tiempo</i>, 19 de abril de 1996c.</p>       <p>15. <i>ET</i>. "Buscan prevenir el aborto en Bogot&aacute;", <i>El Tiempo</i>, 29 de septiembre de 1998a.</p>         <p>16. <i>ET</i>. "Renace debate para despenalizar el aborto", <i>El Tiempo</i>, 7 de diciembre de 1998b.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>17. <i>ET</i>. "Pr&aacute;ctica de abortos no se detiene en Cali", <i>El Tiempo</i>, 27 de marzo de 1998c.</p>      <p>18. <i>ET</i>. "Primera condena por aborto", <i>El Tiempo</i>, 6 de julio de 2000a.</p>        <p>19. <i>ET</i>. "Los m&eacute;dicos del aborto", <i>El Tiempo</i>, 29 de octubre de 2000b.</p>         <p>20. <i>ET</i>. "Aborto, un drama en las aulas escolares", <i>El Tiempo</i>, 29 de octubre de 2000c.</p>         <p>21. <i>ET</i>. "Ahora hay menos abortos", <i>El Tiempo</i>, 30 de mayo de 2001a.</p>       <p>22. <i>ET</i>. "Aument&oacute; embarazo de adolescentes", <i>El Tiempo</i>, 25 de septiembre de 2001b.</p>      <p>23. Fern&aacute;ndez, S.; G. Guti&eacute;rrez T. y R. Viguri U. "La mortalidad materna y el aborto en M&eacute;xico", <i>Bolet&iacute;n m&eacute;dico del Hospital Infantil de M&eacute;xico </i>69, 1, 2012.</p>      <p>24. Ganatra. B.; &Ouml;. Tun&ccedil;alp et al. "From concept to measurement: Operationalizing WHO's definition of unsafe abortion", <i>Bulletin of World Health Organization</i> 92, 3, 2014, p. 155.</p>         <p>25. Garc&iacute;a V., M. "La campa&ntilde;a de Profamilia", <i>El Espectador,</i> 29 de mayo de 2015.</p>      <p>26. GI. "Datos sobre el aborto inducido en M&eacute;xico", 2008, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/2008/10/01/FIB_IA_Mexico_sp.pdf" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/2008/10/01/FIB_IA_Mexico_sp.pdf</a>.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>27. Ju&aacute;rez, F.; S. Singh et al. "Estimaciones del aborto inducido en M&eacute;xico: &iquest;qu&eacute; ha cambiado entre 1990 y 2006?", <i>Perspectivas Internacionales en Salud Sexual y Reproductiva</i>, 2009, &#91;<a href="https://www.guttmacher.org/pubs/journals/3500409S.pdf" target="_blank">https://www.guttmacher.org/pubs/journals/3500409S.pdf</a>&#93;.</p>      <p>28. Ju&aacute;rez, F.; J. Cabigon y S. Singh. "The sealed envelope method of estimating induced abortion: How much of an improvement?", S. Singh, L. Remez y A. Tartaglione, <i>Methodologies for estimating abortion incidence and abortion-related morbidity: A review</i>, 2010, pp. 107-123.</p>      <p>29. Koch, E.; M. Bravo et al. "Sobrestimaci&oacute;n del aborto inducido en Colombia y otros pa&iacute;ses latinoamericanos", <i>Ginecolog&iacute;a y Obstetricia de M&eacute;xico</i> 80, 5, 2012, pp. 360-372.</p>      <p>30. <i>La Naci&oacute;n</i>. "Uruguay: el n&uacute;mero de abortos legales aument&oacute; un 20 por ciento en 2014", 29 de marzo de 2015.</p>      <p>31. Ladipo, O. "Unsafe abortion in the Third World", <i>World Health</i>, abril-mayo de 1990, &#91;<a href="http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/52227/1/WH_4-5_1990_p20_eng.pdf" target="_blank">http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/52227/1/WH_4-5_1990_p20_eng.pdf</a>&#93;.</p>      <p>32. Lamas, M. "La despenalizaci&oacute;n del aborto en M&eacute;xico", <i>Nueva Sociedad </i>220, 2009, &#91;<a href="http://www.plataformademocratica.org/Publicacoes/22841.pdf" target="_blank">http://www.plataformademocratica.org/Publicacoes/22841.pdf</a>&#93;.</p>      <p>33. Mera, A. "Mortalidad materna vuelve a dispararse en Colombia", <i>El Pa&iacute;s</i>, 26 de abril de 2014.</p>      <p>34. Moanack, G. "El aborto: una realidad social", <i>Portafolio</i>, 16 de agosto de 2000.</p>      <p>35. Prada, E. et al. <i>Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia: causas y consecuencias</i>, Nueva York, Guttmacher Institute, 2011, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/Embarazo-no-deseado-Colombia.html" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/Embarazo-no-deseado-Colombia.html</a>&#93;.</p>      <p>36. Prada, E.; A. Biddlecom y S. Singh. "Aborto inducido en Colombia: nuevas estimaciones y cambios de 1989 a 2008", <i>Perspectivas Internacionales en Salud Sexual y Reproductiva</i>, 2012, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/journals/3800212S.pdf" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/journals/3800212S.pdf</a>&#93;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>37. Remez, L. "El aborto clandestino: una realidad latinoamericana", <i>Perspectivas Internacionales en Planificaci&oacute;n Familiar</i>, 1995, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/journals/21spa02995.pdf" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/journals/21spa02995.pdf</a>&#93;.</p>      <p>38. Reuter. "Cada minuto hay 85 abortos en el mundo", <i>El Tiempo</i>, 15 de febrero de 1996.</p>      <p>39. Roa, M. "El problema no es solo de estad&iacute;sticas", <i>Semana</i>, 3 de diciembre de 2005.</p>      <p>40. Rubio, M. "Evaluaci&oacute;n de las leyes: lecciones de la criminolog&iacute;a", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 10, 19, 2008, pp. 131-160.</p>      <p>41. Ruiz-N., C. "Cosas de ni&ntilde;as", <i>El Espectador</i>, 27 de mayo de 2015.</p>      <p>42. Santos R., A. "Aborto: asunto de vida o muerte", <i>El Tiempo</i>, 17 de enero de 1993.</p>      <p>43. Sedgh, G.; S. Singh et al. "Induced abortion: Incidence and trends worldwide from 1995 to 2008", <i>The Lancet</i>, febrero de 2008.</p>      <p>44. Singh, S. y G. Sedgh. "Relaci&oacute;n del aborto con las tendencias anticonceptivas y de fecundidad en Brasil, Colombia y M&eacute;xico", <i>Perspectivas Internacionales en Planificaci&oacute;n Familiar</i>, 1997, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/journals/23spa00297.pdf" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/journals/23spa00297.pdf</a> &#93;.</p>      <p>45. Singh, S.; D. Wulf et al. "Abortion worldwide: A decade of uneven progress", 2009, &#91;<a href="https://www.guttmacher.org/pubs/AbortionWorldwide.pdf" target="_blank">https://www.guttmacher.org/pubs/AbortionWorldwide.pdf</a>&#93;.</p>      <p>46. Singh, S.; L. Remez y A. Tartaglione. <i>Methodologies for estimating abortion incidence and abortion-related morbidity: A review</i>, 2010, &#91;<a href="http://www.guttmacher.org/pubs/compilations/IUSSP/abortion-methodologies.pdf" target="_blank">http://www.guttmacher.org/pubs/compilations/IUSSP/abortion-methodologies.pdf</a>&#93;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>47. Singh, S.; E. Prada y F. Ju&aacute;rez. "The abortion incidence complications method: A quantitative technique", S. Singh, L. Remez y A. Tartaglione, <i>Methodologies for estimating abortion incidence and abortion-related morbidity: A review</i>, 2010, pp. 71-97.</p>      <p>48. Singh, S. y A. Bankole. "Estimaci&oacute;n de la incidencia del aborto inducido: refutando una cr&iacute;tica a la metodolog&iacute;a del Guttmacher Institute", 2012, &#91;<a href="https://www.guttmacher.org/media/resources/responseto-methodology-critique-SP.pdf" target="_blank">https://www.guttmacher.org/media/resources/responseto-methodology-critique-SP.pdf</a>&#93;.</p>      <p>49. SIVIGILA. "Panorama de la mortalidad materna en Colombia, 1995-2000: logros, fracasos, compromisos y retos", <i>Semana Epidemiol&oacute;gica</i> 37, 2001, &#91;<a href="http://www.col.ops-oms.org/sivigila/2001/BOLE37_2001.htm" target="_blank">http://www.col.ops-oms.org/sivigila/2001/BOLE37_2001.htm</a>&#93;.</p>      <p>50. UN. <i>World abortion policies</i>, &#91;<a href="http://www.un.org/en/development/desa/population/publications/policy/world-abortion-policies-2013.shtml" target="_blank">http://www.un.org/en/development/desa/population/publications/policy/world-abortion-policies-2013.shtml</a>&#93;.</p>      <p>51. WHO. "Spontaneous and induced abortion", Report of a WHO Scientific Group", <i>World Health Organization Technical Report </i>Series n.&ordm; 461, 1970 &#91;<a href="http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/38211/1/WHO_TRS_461.pdf" target="_blank">http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/38211/1/WHO_TRS_461.pdf</a>&#93;.</p>      <p>52. WHO. "The prevention and management of unsafe abortion", Report of a Technical Working Group, 1992, &#91;<a href="http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/59705/1/WHO_MSM_92.5.pdf" target="_blank">http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/59705/1/WHO_MSM_92.5.pdf</a>&#93;.</p>      <p>53. WHO. "Unsafe abortion. Global and regional estimates of the incidence of unsafe abortion and associated mortality in 2000", 2004, &#91;<a href="http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/42976/1/9241591803.pdf" target="_blank">http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/42976/1/9241591803.pdf</a>&#93;.</p>      <p>54. WHO. <i>Unsafe abortion. Global and regional estimates of the incidence of unsafe abortion and associated mortality in 2008</i>, 6<Sup>th</Sup> ed., 2008, &#91;<a href="http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/44529/1/9789241501118_eng.pdf" target="_blank">http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/44529/1/9789241501118_eng.pdf</a>&#93;.</p>      <p>55. Wilson, K.; S. Garc&iacute;a y D. Lara. "Misoprostol use and its impact on measuring abortion incidence and morbidity", S. Singh, L. Remez y A. Tartaglione, <i>Methodologies for estimating abortion incidence and abortion-related morbidity: A review</i>, 2010, pp. 191-201.</p>      <p>56. Zamudio, L. et al. "El aborto inducido en Colombia. Caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas y socioculturales", <i>Cuadernos del CIDS</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1999.</p>  </font>     ]]></body>
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