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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COMENTARIO SOBRE " REALISMO, ESENCIALISMO Y EXTENSIONALISMO"]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper is a critical commentary to "Realism, Essentialism and Extensionalism", by professor Ignacio Ávila. In particular, professor Ávila's criticisms to an essentialist metaphysics are answered, arguing, mainly, that this metaphysics is compatible with the phenomenon of conceptual relativity.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <center><font face="verdana" size="3"><b>COMENTARIO SOBRE " REALISMO, ESENCIALISMO Y EXTENSIONALISMO"</b></font></center>    <br>     <center>  <b>PABLO R. ARANGO    <br> UNIVERSIDAD DE CALDAS</b>    <br>    <br> Recibido el 2 de mayo y aprobado el 8 de junio de 2006.</center>    <br>  <b>RESUMEN</b>      <p>El art&iacute;culo es un comentario cr&iacute;tico a "Realismo, esencialismo y extensionalismo", del profesor Ignacio &Aacute;vila. En particular, se contestan las cr&iacute;ticas que el profesor &Aacute;vila hace a la metaf&iacute;sica esencialista, argumentando, principalmente, que esta metaf&iacute;sica es compatible con el fen&oacute;meno de la relatividad conceptual.</p>  <b>Palabras Clave</b>     <p>&Aacute;vila, Quine, Kripke, Barrio, esencialismo, extensionalismo, identidad, relatividad conceptual.</p>  <b>ABSTRACT</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This paper is a critical commentary to "Realism, Essentialism and Extensionalism", by professor Ignacio &Aacute;vila. In particular, professor &Aacute;vila's criticisms to an essentialist metaphysics are answered, arguing, mainly, that this metaphysics is compatible with the phenomenon of conceptual relativity. </p> <font face="verdana" size="2"><b>Keywords</b></font>     <p><font face="verdana" size="2"> &Aacute;vila, Quine, Kripke, Barrio, Essentialism, Extensionalism, Identity, Conceptual Relativity. </font></p> <hr>    <br>     <center><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></center>      <p>En un interesante texto ("Realismo, esencialismo y extensionalismo"<a href="#pag1" name="pag1b"><sup>1</sup></a>), el profesor Ignacio &Aacute;vila propone una "gu&iacute;a tur&iacute;stica" para orientarse en la "densa selva" de la metaf&iacute;sica contempor&aacute;nea. En particular, propone una forma simple de entender la diversidad de posiciones ontol&oacute;gicas. Dice que podemos simplificar el panorama si partimos de dos preguntas: i) &iquest;es posible derivar conclusiones ontol&oacute;gicas a partir de premisas sem&aacute;nticas o epistemol&oacute;gicas?; y ii) &iquest;tiene sentido la idea de un "mundo prefabricado" que existe independientemente de nuestras teor&iacute;as? Entonces, seg&uacute;n &Aacute;vila, puede caracterizarse una parte sustanciosa del debate actual en ontolog&iacute;a en los siguientes t&eacute;rminos. Los realistas y los antirrealistas responden positivamente la primera pregunta, pero difieren en cuanto a la segunda<a href="#pag2" name="pag2b"><sup>2</sup></a>). De acuerdo con &Aacute;vila, la negativa del antirrealista ante la segunda cuesti&oacute;n es un corolario de su actitud afirmativa hacia la primera, puesto que "si la ontolog&iacute;a depende en un sentido sustancial de nuestros criterios de individuaci&oacute;n, entonces la idea de que existe un mundo prefabricado con independencia de nuestras teor&iacute;as carecer&aacute;, en el mejor de los casos, de cualquier inter&eacute;s y, en el peor, ser&aacute; un simple sinsentido" (69). El realista, por su parte, "acepta la idea de que existe un mundo prefabricado de antemano e independiente de nuestras teor&iacute;as &#91;...&#93; y &#91;...&#93; propondr&aacute; una metaf&iacute;sica en la cual el mundo en s&iacute; mismo posee una estructura fija e independiente de cualquier teor&iacute;a. Al pensar de este modo, el realista &#91;...&#93; ser&aacute; un inveterado esencialista" (71).  </p>     <p> &Aacute;vila declara que ambas posiciones le resultan insatisfactorias. En este comentario voy a examinar cr&iacute;ticamente las objeciones que plantea a la metaf&iacute;sica esencialista. En resumen, son tres: i) el argumento que va desde la designaci&oacute;n r&iacute;gida hasta el esencialismo no es concluyente; ii) el esencialismo no hace justicia a la relatividad conceptual; y iii) la idea de que los objetos tienen una identidad <i>per se</i> (i.e., independiente de nuestras pautas de individuaci&oacute;n) es falsa. En lo que sigue, quiero plantear algunas dudas sobre las dudas de &Aacute;vila. Al hacerlo, presentar&eacute; una versi&oacute;n caritativa del esencialismo, para lo cual mostrar&eacute; las ideas esencialistas con las modificaciones que considero necesarias<a href="#pag3" name="pag3b"><sup>3</sup></a>). De paso, comentar&eacute; las observaciones cr&iacute;ticas que hace el profesor Eduardo A. Barrio<a href="#pag4" name="pag4b"><sup>4</sup></a>) sobre los planteamientos de &Aacute;vila. </p>     <center><b>II</b></center>     <p> Dejar&eacute; la primera objeci&oacute;n para el final, dado que en mi respuesta voy a utilizar algunos de los puntos relacionados con las otras dos. Para &Aacute;vila, la segunda objeci&oacute;n es la m&aacute;s importante. &Eacute;l dice que la relatividad conceptual debe asumirse hoy como "un simple dato que debe tenerse en cuenta en cualquier reflexi&oacute;n sem&aacute;ntica o epistemol&oacute;gica &#91;...&#93; Simplemente apunta al hecho –bastante obvio, por cierto– de que nuestros marcos de referencia y sistemas de clasificaci&oacute;n en s&iacute; mismos son productos humanos guiados por intereses humanos" (69). Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo es que un hecho tan pedestre resulta decisivo en contra de todo un sistema metaf&iacute;sico? &iquest;Realmente el esencialismo niega que nuestras taxonom&iacute;as y teor&iacute;as sean productos humanos que resultan de nuestros intereses? No lo creo. Cuando dice que el esencialismo excluye la relatividad conceptual, nos ofrece una caracterizaci&oacute;n m&aacute;s rica de &eacute;sta. Dice que consiste en la posibilidad de "una multiplicidad de descripciones correctas e irreductibles &#91;entre s&iacute;&#93; acerca de un dominio dado de entidades" (75). Tambi&eacute;n dice que "si se es esencialista, no habr&aacute; lugar para la idea de que m&uacute;ltiples descripciones alternativas e irreductibles entre s&iacute; pueden ser correctas. En un mundo de esencias, las descripciones correctas en &uacute;ltima instancia s&oacute;lo ser&aacute;n formas distintas de decir lo mismo y, en estricto rigor, tan s&oacute;lo habr&aacute; a lo sumo una &uacute;nica forma correcta de describir el mundo" (Ib&iacute;d.). Me parece que es &Aacute;vila, y no el esencialista, quien pasa por alto el hecho pedestre sobre los esquemas conceptuales. La tesis esencialista relevante es que algunos objetos tienen propiedades esenciales, independientemente de las descripciones que usemos. Uno de los ejemplos kripkeanos de propiedad esencial es el n&uacute;mero at&oacute;mico del oro. En cualquier mundo posible donde haya oro, cualquier muestra debe tener el mismo n&uacute;mero at&oacute;mico; en caso contrario, no se trata de oro. Ahora, &iquest;c&oacute;mo se supone que esta idea implica que s&oacute;lo puede haber una descripci&oacute;n correcta del oro? Es verdad, por ejemplo, que el oro es muy codiciado. No veo ninguna forma plausible en la cual esta verdad pueda ser traducida a enunciados sobre el n&uacute;mero at&oacute;mico del oro y sobre los n&uacute;meros at&oacute;micos respectivos de los elementos que componen a los codiciosos seres humanos. Es una verdad intraducible al lenguaje de la qu&iacute;mica o la f&iacute;sica at&oacute;mica. &iquest;Debe el esencialista, en consecuencia, declarar que es falsa? No veo por qu&eacute;. &Aacute;vila habla como si el &uacute;nico prop&oacute;sito de las distintas taxonom&iacute;as o marcos de descripci&oacute;n fuera la metaf&iacute;sica. El propio Kripke, en un pasaje de su obra capital, dice lo siguiente: </p>     <blockquote>     <p> Dadas ciertas vicisitudes contraf&aacute;cticas en la historia de las mol&eacute;culas de una mesa M, uno podr&iacute;a preguntar si un cierto grupo de mol&eacute;culas, que en tal situaci&oacute;n hipot&eacute;tica constituyen una mesa, son los mismos constituyentes de M. &#91;Buscamos as&iacute;&#93; criterios de identidad a trav&eacute;s de distintos mundos posibles para ciertos particulares en t&eacute;rminos de otros particulares m&aacute;s 'b&aacute;sicos'. Si los enunciados acerca de naciones (o tribus) no son <i>reductibles</i> a enunciados acerca de esos otros constituyentes m&aacute;s 'b&aacute;sicos', si hay alguna 'textura abierta' en las relaciones entre ellos, dif&iacute;cilmente podremos esperar criterios de identidad duros y puros. A&uacute;n as&iacute;, en casos concretos podr&iacute;amos responder la cuesti&oacute;n de si un cierto grupo de mol&eacute;culas todav&iacute;a constituye a nuestra mesa M, aunque en algunos casos la respuesta podr&iacute;a ser indeterminada. (Kripke, 1980: 50-1). </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Me parece evidente que Kripke deja claro que no se compromete con la idea de una descripci&oacute;n o esquema privilegiado. La tesis de que hay verdades necesarias sobre la naturaleza de las cosas no implica que &eacute;sas sean las &uacute;nicas verdades posibles sobre la cosa en cuesti&oacute;n. Una descripci&oacute;n molecular de un partido de f&uacute;tbol no tiene por qu&eacute; ser la &uacute;nica descripci&oacute;n verdadera del partido. Un determinado marco de descripciones ser&aacute; privilegiado s&oacute;lo en relaci&oacute;n con los prop&oacute;sitos que perseguimos al usarlo. As&iacute;, lo &uacute;nico que tiene que decir el esencialista es que, cuando se trata de la descripci&oacute;n metaf&iacute;sica correcta, es posible que haya un sistema de descripci&oacute;n privilegiado. Pero la metaf&iacute;sica no es la &uacute;nica cosa importante. Despu&eacute;s de todo, nadie asume que el comentarista deportivo nos est&eacute; dando una ontolog&iacute;a del f&uacute;tbol.  </p>     <p> Parece entonces que el esencialista puede sostener ambas cosas: por un lado, que el oro tiene propiedades esenciales, las cuales son independientes de nuestros sistemas de descripci&oacute;n y, por el otro, que hay una variedad de descripciones del oro, irreductibles entre s&iacute;, todas correctas. Las verdades sociol&oacute;gicas sobre el oro no tienen por qu&eacute; ser reductibles a las verdades qu&iacute;micas y f&iacute;sicas sobre el vil metal. Pero eso no implica que el oro carezca de propiedades esenciales. M&aacute;s bien, es una consecuencia natural del hecho pedestre que &Aacute;vila prometi&oacute; asumir como un 'dato': que distintos esquemas de descripci&oacute;n sirven a prop&oacute;sitos diversos. La observaci&oacute;n de &Aacute;vila atrae la sugerencia marciana de que el esencialista tendr&iacute;a que reprocharle a Jack London su incapacidad para traducir sus informes sobre la fiebre del oro a t&eacute;rminos qu&iacute;micos o f&iacute;sicos. </p>     <center><b>III</b></center>      <p>Ahora consideremos la tercera objeci&oacute;n. &Aacute;vila se muestra esc&eacute;ptico ante la idea de que las entidades que componen el mundo tengan una identidad independiente de nuestros patrones de identificaci&oacute;n. En primer lugar, afirma que "la ontolog&iacute;a est&aacute; atada a nuestros esquemas te&oacute;ricos" (86). Al comienzo del art&iacute;culo, cuando caracteriza la posici&oacute;n antirrealista, dice que "si nuestros criterios de individuaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n est&aacute;n atados a nuestro lenguaje, tambi&eacute;n la ontolog&iacute;a misma lo estar&aacute;" (69). Como el esencialista afirma que algunos objetos tienen algunas propiedades de una manera que es independiente de la teor&iacute;a o los patrones de individuaci&oacute;n que utilicemos para identificar dichos objetos, tales observaciones parecen implicar que el esencialismo es falso. A lo largo del texto &Aacute;vila coquetea desfachatadamente con esto. Pero, con toda franqueza, no veo el problema. Para seguir con el ejemplo de Kripke, el oro tiene una propiedad (o serie de propiedades) esencial por la cual es lo que es y no otra cosa. Cu&aacute;l sea esa propiedad o serie es un asunto de investigaci&oacute;n emp&iacute;rica y, desde luego, no puede establecerse <i>a priori</i>. El esencialismo es una tesis general que resulta de reflexionar sobre las condiciones que hacen posible la identidad, y no parece verse afectada por la existencia de m&uacute;ltiples patrones de individuaci&oacute;n. Seguramente el buscador de oro del siglo XIX tiene unos patrones de individuaci&oacute;n distintos a los del qu&iacute;mico. Para &eacute;l, puede ser esencial que el metal reaccione de cierta forma ante una mordida. Para el qu&iacute;mico, en cambio, tal reacci&oacute;n puede resultar accidental. &iquest;Hay una divergencia aqu&iacute;? S&oacute;lo si ambos est&aacute;n embarcados en la misma empresa. Pero no lo est&aacute;n. Despu&eacute;s de todo, el buscador podr&iacute;a aceptarle al qu&iacute;mico la observaci&oacute;n de que cierta muestra degeneradamente resistente a sus pruebas identificadoras (las del buscador) es todav&iacute;a oro, y agregar "pero no me sirve", sin caer en contradicci&oacute;n. Asumamos que tal par de pautas individualizadoras son inconmensurables, irreductibles, no-intertraducibles o lo que sea necesario para satisfacer las demandas del relativismo conceptual 'interesante'. &iquest;Se sigue que el oro no tiene propiedades esenciales; que lo que sea el oro depende, antes que de la naturaleza del oro, de nuestros esquemas de descripci&oacute;n? Esta consecuencia es la que no alcanzo a ver. Mi argumento, desde luego, no se basa en las fallas de mi visi&oacute;n. Lo que digo es que la conclusi&oacute;n antiesencialista no se sigue de la sola observaci&oacute;n de que hay m&uacute;ltiples maneras de individuar objetos.  </p>     <p><font face="verdana" size="2"> En segundo lugar, &Aacute;vila parece aprovecharse de un equ&iacute;voco. &iquest;Qu&eacute; significa que "la ontolog&iacute;a est&aacute; atada a nuestros esquemas te&oacute;ricos"? El problema reside en que la expresi&oacute;n 'ontolog&iacute;a' es anfibia: por un lado, puede significar "lo que existe" y, por el otro, puede usarse para designar las distintas teor&iacute;as metaf&iacute;sicas acerca de lo que existe (entre las cuales estar&iacute;an el esencialismo, el antirrealismo y el extensionalismo). Desde luego, en el segundo sentido la ontolog&iacute;a depende del esquema te&oacute;rico, pero esto es cuasi-tautol&oacute;gico. De aqu&iacute;, por supuesto, no se sigue que lo que existe depende de nuestros esquemas. &Aacute;vila, sin embargo, no parece distinguir entre estos dos usos, y algunas de sus conclusiones parecen sacar partido de la ambig&uuml;edad. Y digo 'parece' porque no encuentro otro modo de interpretar de un modo no-trivial algunas de sus afirmaciones, como, por ejemplo, que "el extensionalista ontol&oacute;gico no pasa por alto que los objetos tambi&eacute;n dependen en cierto sentido de nuestras teor&iacute;as. El punto clave aqu&iacute; es que el extensionalista considera que esta dependencia posee un car&aacute;cter puramente <i>epistemol&oacute;gico</i>" (85). Esto puede significar dos cosas: i) que, <i>&agrave; la</i> Goodman, nosotros hacemos los objetos con nuestros esquemas descriptivos, o ii) que la forma en que individualizamos objetos depende de tales esquemas. &Aacute;vila no puede permitirse el lujo de la primera interpretaci&oacute;n sin pagar un alto precio: caer en la posici&oacute;n cuasi-idealista que &eacute;l mismo descarta desde el comienzo. La segunda, por su parte, es una observaci&oacute;n tan pedestre como la de que nuestros esquemas de descripci&oacute;n son el producto de nuestros diversos intereses.  </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> &Aacute;vila utiliza esta idea equ&iacute;voca incluso cuando intenta despejar las posibles dudas sobre el grado de gordura de su realismo (ya que al esencialismo &eacute;l lo llama tambi&eacute;n "realismo robusto", un calificativo que, por lo menos en la jerga campesina, sugiere buena salud). Dice que, aunque la posici&oacute;n a la que se adhiere implica que "un rasgo estructural del mundo es justamente que los objetos que lo componen caigan bajo clases" (82), "la insistencia del extensionalista en que al margen de las teor&iacute;as no existen clases privilegiadas debe entenderse como una afirmaci&oacute;n de corte epistemol&oacute;gico m&aacute;s que ontol&oacute;gico. Ella simplemente quiere resaltar la dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica de la predicaci&oacute;n se&ntilde;alando que toda pauta ling&uuml;&iacute;stica de categorizaci&oacute;n depende de un entramado de teor&iacute;a" (83). Nuevamente, podemos preguntarnos qu&eacute; significa esto. Y nuevamente alcanzo a ver dos interpretaciones: i) que el enunciado "no existen clases privilegiadas" significa que las similitudes entre los objetos son impuestas por nuestros esquemas de descripci&oacute;n antes que descubiertas, o ii) que por fuera de cualquier esquema conceptual no hay ninguna clasificaci&oacute;n privilegiada. Otra vez, la primera interpretaci&oacute;n no le est&aacute; permitida a &Aacute;vila, pues ya nos ha dicho que no "pretende negar las semejanzas objetivas que existen entre los objetos que componen el mobiliario del mundo o sugerir que ellas son una simple invenci&oacute;n te&oacute;rica" (82). Y la segunda es, otra vez tambi&eacute;n, cuasi-tautol&oacute;gica. Con respecto a la primera interpretaci&oacute;n, &Aacute;vila dice que adjudic&aacute;rsela a &eacute;l "ser&iacute;a tanto como atribuirle al extensionalista la pretensi&oacute;n de querer salirse de todos nuestros esquemas te&oacute;ricos para ense&ntilde;arnos que la realidad en s&iacute; misma es un ca&oacute;tico amasijo de clases arbitrarias en el que ni siquiera existen las semejanzas entre objetos" (Ib&iacute;d.). Esta reacci&oacute;n me parece sintom&aacute;tica de los problemas de la posici&oacute;n de &Aacute;vila. </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> &iquest;Por qu&eacute; habr&iacute;a que "salir de todos nuestros esquemas te&oacute;ricos" para afirmar que el mundo est&aacute; compuesto de tal y cual forma? Esto suena raro, puesto que, con toda seguridad, para poder afirmar cualquier enunciado con carga ontol&oacute;gica (o sin ella) uno tiene que utilizar alg&uacute;n lenguaje. &Aacute;vila parece estar utilizando alguna variante de lo que David Stove (1993: 182-220) denomina "La Joya", la cual es una forma general de argumento que, seg&uacute;n Stove, constituye la base del idealismo filos&oacute;fico europeo. Stove resume La Joya del siguiente modo: "S&oacute;lo podemos conocer las cosas si se cumple la condici&oacute;n C, que es necesaria para el conocimiento. Por tanto, no podemos conocer las cosas como son en s&iacute; mismas" (Op. cit.: 198). &Aacute;vila parece razonar de modo similar cuando argumenta que, como s&oacute;lo podemos describir el mundo desde alg&uacute;n esquema conceptual, entonces no podemos describir el mundo tal como es en s&iacute; mismo. Por lo menos eso parece, y no se puede decir con seguridad cu&aacute;l es la forma de su argumento, puesto que, como lo se&ntilde;ala Stove, el esquema de los argumentos tipo Joya es tan obviamente defectuoso, que ning&uacute;n fil&oacute;sofo que albergue sospechas sobre la noci&oacute;n del mundo como es en s&iacute; mismo o sobre lo que &Aacute;vila llama "un mundo prefabricado" utilizar&aacute; una Joya clara y transparente. De todos modos, &Aacute;vila parece sucumbir a una especie de Joya cuando hace sus apuntes sobre la imposibilidad de "salir por fuera de nuestros esquemas". </font></p>     <center><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></center>     <p><font face="verdana" size="2"> Ahora podemos examinar la primera objeci&oacute;n. La forma en que se presenta el esencialismo, como ocurre con cualquier doctrina filos&oacute;fica, var&iacute;a de autor en autor. &Aacute;vila observa que, por lo menos en las versiones de Putnam y Kripke, el esencialismo aparece como el resultado de sus tesis sem&aacute;nticas sobre la designaci&oacute;n r&iacute;gida. Luego cuestiona la forma en que se da este paso. Con respecto a este punto, hace dos comentarios. El primero es que la noci&oacute;n de identidad transmundana admite dos interpretaciones. En la primera –que, supone, es la de Kripke–, dicha noci&oacute;n designa la identidad que un objeto tiene "<i>per se</i>", independientemente de nuestras pautas de individuaci&oacute;n. En la segunda se refiere a que "la identidad de un objeto &#91;...&#93; en diferentes mundos posibles <i>estar&iacute;a dada porque dicho objeto satisface una determinada pauta de identificaci&oacute;n</i> atada a nuestros marcos te&oacute;ricos" (74. Cursivas a&ntilde;adidas). Aqu&iacute; veo el mismo problema que ya se&ntilde;al&eacute;: &iquest;c&oacute;mo puede ser que la identidad de un objeto dependa de la forma en que lo describamos o nombremos? El problema de la identidad transmundana consiste justamente en qu&eacute; patr&oacute;n de individuaci&oacute;n hemos de usar para identificar el mismo individuo en varios mundos posibles. Pero, seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n favorecida por &Aacute;vila, la identidad misma del objeto depende de la pauta de identificaci&oacute;n; una idea que &eacute;l no se cansa de repudiar en otros apartes. Podr&iacute;amos preguntarnos en este punto qu&eacute; significa eso de que la identidad del objeto depende de nuestros modos de identificarlo. Hay dos interpretaciones, ninguna de las cuales resulta satisfactoria para la posici&oacute;n de &Aacute;vila: la primera es la que acabamos de considerar; la segunda es que no tenemos otra forma de establecer la identidad de un particular que utilizando alguna pauta de individuaci&oacute;n. Esta &uacute;ltima opci&oacute;n, sin embargo, es, nuevamente, perogrullesca.  </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> El segundo comentario de &Aacute;vila es que, como resultado del desconocimiento de la relatividad conceptual, el esencialista pasa por alto que la fijaci&oacute;n de la referencia de los t&eacute;rminos de g&eacute;nero natural tiene una "inevitable carga epist&eacute;mica" (75). Dice lo siguiente:  </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p><font face="verdana" size="2"> De acuerdo con Kripke y Putnam, la fijaci&oacute;n de la referencia se realiza mediante un acto de definici&oacute;n ostensiva, as&iacute;: 'Agua' es cualquier cosa que est&eacute; en la relaci&oacute;n mismo l&iacute;quido que esta muestra (y se la se&ntilde;ala) &#91;...&#93; el elemento epist&eacute;mico que aqu&iacute; tiende a olvidarse f&aacute;cilmente es que el concepto mismo de l&iacute;quido ya est&aacute; integrado en una determinada red te&oacute;rica y &#91;...&#93; bajo una teor&iacute;a distinta la extensi&oacute;n misma de 'agua' bien podr&iacute;a fijarse ostensivamente de otro modo (&#91;...&#93; <i>misma capacidad de mantener la vida</i> o incluso <i>misma solubilidad al mezclarse con whisky</i>). (75-6). </font></p> </blockquote>     <p><font face="verdana" size="2"> Con respecto a este comentario, hago dos observaciones. En primer lugar, en la teor&iacute;a de Kripke las descripciones que asociamos con el portador de un nombre o con una muestra de un g&eacute;nero no se toman como elucidaciones del significado del nombre o del t&eacute;rmino del g&eacute;nero, sino m&aacute;s bien como modos de determinar la referencia del t&eacute;rmino o del nombre. En la fijaci&oacute;n de la referencia podemos usar todas las descripciones disponibles que consideremos verdaderas del portador o de la muestra. Lo que niega Kripke (1980: 26-33; 60-70), contra Frege y compa&ntilde;&iacute;a, es que tales descripciones, o su disyunci&oacute;n, den o constituyan el sentido del nombre. &iquest;Implica esto un desconocimiento de la "carga epist&eacute;mica" en la fijaci&oacute;n de la referencia? No veo por qu&eacute;. Putnam (1975) argument&oacute; originalmente, tambi&eacute;n contra Frege, que las intenciones del hablante no determinan la referencia de los nombres, y que el sentido –fregeano– tampoco lo hace. Estas observaciones pueden interpretarse de una manera m&aacute;s o menos fuerte. En un sentido d&eacute;bil, implican que las intenciones del hablante son <i>insuficientes</i> para determinar la referencia. En uno m&aacute;s fuerte, sugieren que tales intenciones son <i>irrelevantes</i>. El esencialismo, por lo menos en su versi&oacute;n kripkeana, s&oacute;lo requiere la interpretaci&oacute;n d&eacute;bil. Ahora bien, si de lo que se trata es de la identidad del objeto, entonces el esencialismo implica que las intenciones del hablante, los sentidos fregeanos y los esquemas conceptuales son irrelevantes. Pero esto es simplemente otra forma de decir que la identidad de un objeto no puede depender de la forma en que lo describamos. </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> En segundo lugar, &iquest;por qu&eacute; resulta problem&aacute;tico para el esencialismo el que, al fijar la referencia de un t&eacute;rmino de g&eacute;nero natural haya una "inevitable carga epist&eacute;mica"? El esencialismo es la tesis de que algunas de las propiedades de un objeto son esenciales, y otras no. Tomemos el caso de los g&eacute;neros naturales. Lo que dice el esencialista es que tales g&eacute;neros son descubiertos, no inventados, por nosotros; que la pertenencia a uno de dichos g&eacute;neros no es una cuesti&oacute;n que dependa de nuestro marco de descripci&oacute;n, sino de la naturaleza del particular en cuesti&oacute;n. En este sentido, hay un mundo prefabricado: hay tigres y cebras, por ejemplo, y los miembros de estas clases vienen ya distribuidos en tales clases, independientemente de la forma en que decidamos clasificarlos. &iquest;C&oacute;mo se ve afectada esta tesis por la observaci&oacute;n de que, al fijar la referencia de un t&eacute;rmino general como 'oro', necesariamente debemos hacerlo desde alg&uacute;n marco te&oacute;rico? Para seguir con el ejemplo del oro, seguramente que la forma en que se fij&oacute; inicialmente la referencia del t&eacute;rmino es muy distinta a la forma en que un experto actual identifica muestras de oro, y que esta diferencia depende en parte de un cambio en la "carga epist&eacute;mica" de las observaciones relevantes. La objeci&oacute;n de &Aacute;vila parece suponer que la tesis esencialista (i.e., que hay g&eacute;neros naturales, que los objetos tienen propiedades esenciales) requiere que la fijaci&oacute;n de la referencia se haga "desde ning&uacute;n marco te&oacute;rico" o esquema descriptivo. Pero, &iquest;c&oacute;mo es eso siquiera posible? Aqu&iacute; parece estar jugando otra vez la idea de que, a menos que podamos "salir por fuera" de todo esquema conceptual, no podremos darle sentido a la idea de que el mundo est&aacute; constituido de tal y cual forma. Sin embargo, la situaci&oacute;n parece ser, m&aacute;s bien, que debido al desarrollo de ciertas teor&iacute;as (la qu&iacute;mica, la f&iacute;sica o la biolog&iacute;a) podemos penetrar m&aacute;s profundamente en la naturaleza de las cosas.  </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> Desde luego, la observaci&oacute;n de &Aacute;vila de que "el argumento que va desde la designaci&oacute;n r&iacute;gida al esencialismo no me parece concluyente" es completamente justa. Pero s&oacute;lo porque no hay ning&uacute;n argumento metaf&iacute;sico que sea concluyente, si entendemos por tal cosa una demostraci&oacute;n incontrovertible. La metaf&iacute;sica esencialista se propone como un expediente para explicar las relaciones entre el lenguaje y el mundo; como un expediente m&aacute;s prometedor que sus rivales. En particular, el esencialismo busca hacer justicia a la idea de que, en la medida en que queremos conocer la realidad, ciertas clasificaciones nos son impuestas; que en la naturaleza existen distinciones que no son una mera creaci&oacute;n nuestra. </font></p>     <center><font face="verdana" size="2"><b>V</b></font></center>     <p><font face="verdana" size="2"> En sus comentarios cr&iacute;ticos sobre el texto de &Aacute;vila, Eduardo A. Barrio duda de que la posici&oacute;n de &Aacute;vila (i.e., el extensionalismo) se distinga sustancialmente del antirrealismo. Argumenta que la &uacute;nica forma clara en la cual el extensionalismo de &Aacute;vila podr&iacute;a separarse del antirrealismo es colapsando en la posici&oacute;n esencialista. Barrio dice: "&Aacute;vila sostiene que no tiene sentido pensar que el mundo se articula en s&iacute; mismo en clases privilegiadas. Del mismo modo, tiene que admitir que los objetos tampoco gozan de una identidad <i>per se</i>, pues en ambos casos se reintroducir&iacute;an las esencias. Pero, entonces, &#91;...&#93; &iquest;C&oacute;mo entender la tesis de la independencia ontol&oacute;gica sin caer en la idea aceptada por todos, por &Aacute;vila y por los antirrealistas, seg&uacute;n la cual nosotros no hacemos las estrellas?" (100). Barrio plantea estas dudas porque, seg&uacute;n &eacute;l, el antirrealista no niega que el mundo exista independientemente de nuestros esquemas conceptuales. M&aacute;s bien, "un antirrealista niega que haya algo que est&eacute; m&aacute;s all&aacute; de lo que podemos decir &#91;...&#93; no sostiene que hacemos los objetos, sino que no tiene sentido postular la existencia de objetos que est&eacute;n m&aacute;s all&aacute; de nuestras capacidades epist&eacute;mico-expresivas" (Barrio: 99, 100). Argumenta entonces que &Aacute;vila deber&iacute;a aceptar esto, so pena de caer en el esencialismo. Esta cr&iacute;tica presupone que el esencialismo es incompatible con la tesis antirrealista formulada por Barrio. Pero esto es confuso. Las propiedades esenciales no tienen por qu&eacute; estar m&aacute;s all&aacute; de nuestras capacidades expresivas, ni tampoco los g&eacute;neros naturales. La idea de que el mundo venga ya organizado en clases no ri&ntilde;e con la supuesta tesis antirrealista de que no puede haber nada que trascienda nuestras capacidades expresivas. Despu&eacute;s de todo, tanto Kripke como el Putnam de los buenos viejos tiempos sugirieron que las propiedades esenciales se descubren mediante la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica. Si lo que presenta Barrio es antirrealismo, entonces definitivamente no es anti-esencialismo (lo cual no significa que un esencialista tenga que comprometerse con la tesis formulada por Barrio). </font></p>     <center><font face="verdana" size="2"><b>VI</b></font></center>     <p><font face="verdana" size="2"> Para terminar, quiero comentar las observaciones finales de &Aacute;vila. En sus glosas a la pregunta por "cu&aacute;l de los diversos entramados te&oacute;ricos es el m&aacute;s adecuado &#91;para describir la realidad&#93;", dice que: </font></p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2"> &#91;...&#93; s&oacute;lo logro darle sentido a esta inquietud en t&eacute;rminos epistemol&oacute;gicos &#91;...&#93; dicha pregunta –entendida de forma epistemol&oacute;gica– s&oacute;lo puede responderse caso por caso examinando la capacidad de cada teor&iacute;a para responder a los intereses para los que fue dise&ntilde;ada. Y aqu&iacute; entran en juego diversos factores de evaluaci&oacute;n &#91;...&#93; como su capacidad predictiva, su alcance explicativo, su simplicidad &#91;...&#93;, etc. Finalmente, si despu&eacute;s de esto todav&iacute;a se insiste tercamente en la pregunta acerca de si una teor&iacute;a refleja correctamente la estructura ontol&oacute;gica &uacute;ltima del universo, esto s&oacute;lo dejar&aacute; ver una resaca esencialista que no debe tomarse en serio. Bien vistas las cosas, dicha pregunta s&oacute;lo tendr&aacute; sentido si se persiste obstinadamente en la b&uacute;squeda de una perspectiva privilegiada por encima de nuestras teor&iacute;as &#91;...&#93; Despu&eacute;s de todo, el propio Quine ya nos alert&oacute; hace tiempo sobre el peligro que se cierne sobre la b&uacute;squeda de un exilio c&oacute;smico. (91-2). </font></p> </blockquote>     <p><font face="verdana" size="2"> Hay dos puntos para advertir sobre este pasaje. El primero es que deja muy clara la suscripci&oacute;n de &Aacute;vila a la idea problem&aacute;tica de que, para sostener que determinada ontolog&iacute;a es la mejor o la correcta, habr&iacute;a que presuponer la posibilidad de "salir por fuera" de nuestros esquemas conceptuales, lo cual resulta dudoso, puesto que precisamente una teor&iacute;a ontol&oacute;gica puede ser presentada como una teor&iacute;a acerca de qu&eacute; entidades o tipo de entidades deber&iacute;amos postular como constitutivas del mundo si queremos dar una interpretaci&oacute;n adecuada a las relaciones entre nuestro lenguaje y la realidad<a href="#pag5" name="pag5b"><sup>5</sup></a>. En segundo lugar, &Aacute;vila parece suponer que retratar "la estructura ontol&oacute;gica &uacute;ltima del universo" no es un prop&oacute;sito leg&iacute;timo. Nos ha dicho que las teor&iacute;as deber&iacute;an evaluarse seg&uacute;n los prop&oacute;sitos que persigan, pero a continuaci&oacute;n excluye de tales prop&oacute;sitos el de reflejar la estructura de la realidad. Luego menciona a Quine en apoyo de sus observaciones. Pero deber&iacute;a cuidarse de los amigos que elige. Aqu&iacute; me gustar&iacute;a citar un pasaje bastante representativo, en el que Quine dice: </font></p>     <blockquote>     <p><font face="verdana" size="2"> No desechar&iacute;a el uso ordinario de los lenguajes intencionales, ni sostendr&iacute;a que son desechables en la pr&aacute;ctica. Pero pienso que tales locuciones requieren una bifurcaci&oacute;n en la notaci&oacute;n can&oacute;nica. <i>La rama que se siga depende de cu&aacute;l de entre los varios prop&oacute;sitos que puede tener una notaci&oacute;n tal sea el que nos motive en un momento dado</i>.  </font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> <i>Si estamos retratando la estructura verdadera y &uacute;ltima de la realidad, el esquema can&oacute;nico ser&aacute; para nosotros el m&aacute;s austero</i>, uno que no reconoce sino la cita directa y ninguna actitud proposicional, sino solamente la constituci&oacute;n f&iacute;sica y la conducta de los organismos. (Quine, 1960: 221. Cursivas a&ntilde;adidas). </font></p> </blockquote>     <p><font face="verdana" size="2"> As&iacute; que, a diferencia de &Aacute;vila, Quine asume que el prop&oacute;sito de "retratar la estructura verdadera de la realidad" es genuino. A&uacute;n m&aacute;s, es el prop&oacute;sito originario de la ontolog&iacute;a. Desde luego, la metaf&iacute;sica quineana est&aacute; en los ant&iacute;podas del esencialismo. Pero sigue siendo metaf&iacute;sica y, por tanto, sigue estando animada por el prop&oacute;sito originario ya mencionado. Al parecer, al elaborar su gu&iacute;a tur&iacute;stica el profesor &Aacute;vila se ha dejado asustar por las amenazas epistemol&oacute;gicas del relativismo y el escepticismo contempor&aacute;neos, de tal suerte que, en lugar de adentrarse en la espesa jungla de la ontolog&iacute;a, ha preferido la c&oacute;moda periferia de las consideraciones epistemol&oacute;gicas. </font></p> <hr>    <br> <font face="verdana" size="2"><b>NOTAS AL PIE</b></font>     <p><font face="verdana" size="2"> <a href="#pag1b" name="pag1"><sup>1</sup></a> En Hoyos, Luis E., editor (2005). Las referencias a este texto van acompa&ntilde;adas del n&uacute;mero de la p&aacute;gina entre par&eacute;ntesis. En todas las citas, el texto entre corchetes es agregado por m&iacute;. Para simplificar, en lo que sigue utilizo el apellido del profesor &Aacute;vila como su designador r&iacute;gido, esperando no ser descort&eacute;s. Los n&uacute;meros entre par&eacute;ntesis se refieren a las p&aacute;ginas del texto.    <br>    <br> <a href="#pag2b" name="pag2"><sup>2</sup></a> &Aacute;vila presenta una concepci&oacute;n intermedia, a la cual denomina "realismo d&eacute;bil", que permanece, por lo menos en principio, agn&oacute;stica con respecto a las dos preguntas. Aqu&iacute; la excluyo porque s&oacute;lo me interesa examinar las objeciones de &Aacute;vila al esencialismo. Despu&eacute;s de rechazar estas tres posiciones, elabora su propuesta, basada en las tesis de Quine, y a la cual denomina 'extensionalismo'.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br> <a href="#pag3b" name="pag3"><sup>3</sup></a> Mi presentaci&oacute;n est&aacute; basada en Kripke (1980).    <br>    <br> <a href="#pag4b" name="pag4"><sup>4</sup></a> En el texto "&iquest;Hay algo m&aacute;s all&aacute; de lo que podemos decir", en el mismo libro editado por Hoyos.    <br>    <br> <a href="#pag5b" name="pag5"><sup>5</sup></a> Cfr. a este respecto lo que Donald Davidson (1990: 204) denomina "El m&eacute;todo de la verdad en metaf&iacute;sica", que Davidson resume con las siguientes palabras: "Al compartir un lenguaje &#91;...&#93; compartimos una ilustraci&oacute;n del mundo que, en sus rasgos m&aacute;s amplios, debe ser verdadera. Se sigue que cuando hacemos manifiestos los rasgos m&aacute;s amplios de nuestro lenguaje, estamos haciendo manifiestos los rasgos m&aacute;s amplios de la realidad". </font></p> <hr>    <br> <font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font>     <!-- ref --><p> &Aacute;VILA, I. (2005) "Realismo, esencialismo y extensionalismo", en Hoyos, L. (editor) <i>Racionalidad y Relativismo</i>, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0124-6127200600010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>    <!-- ref --><br>  BARRIO, E. (2005) "&iquest;Hay algo m&aacute;s all&aacute; de lo que podemos decir?", en Hoyos, <i>Op. cit</i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0124-6127200600010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>    <!-- ref --><br>  DAVIDSON, D. (1990) <i>De la Verdad y de la Interpretaci&oacute;n</i>, Editorial Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0124-6127200600010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>    <!-- ref --><br>  KRIPKE, S. (1980) <i>Naming and Necessity</i>, Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0124-6127200600010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>    <!-- ref --><br>  QUINE, W. (1960) <i>Word and Object</i>, M.I.T. Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0124-6127200600010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>    <!-- ref --><br>  STOVE, D. (1993) <i>El culto a Plat&oacute;n y otras locuras filos&oacute;ficas</i>, Editorial C&aacute;tedra. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0124-6127200600010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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