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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿ES ARISTÓTELES NOMINALISTA?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The traditional debate on universals is treated here from the ancient point of view, specifically from the Aristotelian perspective. Aristotle’s view on Platonism is reviewed here, and a attempt to analyze how strong is his rejection of his master’s idealism is made. If Aristotle rejected completely Plato’s idealism he will become a nominalist, otherwise we would have to investigate in which aspects Aristotle continued maintaining the existence of form over matter.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>&iquest;ES ARIST&Oacute;TELES NOMINALISTA?</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>IS ARISTOTLE A NOMINALIST?</b></p>     <p align="center"><b>Jorge Alejandro Fl&oacute;rez Restrepo    <br>  Universidad de Caldas, Colombia. <a href="mailto:jorgealejandro.florez@ucaldas.edu.co">jorgealejandro.florez@ucaldas.edu.co</a></b></p>     <p align="center">Recibido el 2 de agosto de 2008 y aprobado el 15 de noviembre de 2008</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>La tradicional disputa medieval de los universales es tratada aqu&iacute; desde el punto de vista antiguo, espec&iacute;ficamente desde la postura aristot&eacute;lica. Se revisa su posici&oacute;n frente al platonismo y de all&iacute; se intenta analizar hasta donde pudo llegar su rechazo del idealismo de su maestro. De llegar a rechazarlo por completo ser&iacute;a un nominalista; en caso contrario habr&iacute;a que revisar en qu&eacute; puntos continu&oacute; manteniendo la existencia de la forma sobre la materia.</p>     <p><b>Palabras clave</b></p>     <p>Disputa de los universales, hilemorfismo, substancia, hypokeimenon, esencialismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>     <p>The traditional debate on universals is treated here from the ancient point of view, specifically from the Aristotelian perspective. Aristotle's view on Platonism is reviewed here, and a attempt to analyze how strong is his rejection of his master's idealism is made. If Aristotle rejected completely Plato's idealism he will become a nominalist, otherwise we would have to investigate in which aspects Aristotle continued maintaining the existence of form over matter.</p>     <p><b>Key words</b></p>     <p>Debate on universals, hylemorfism, substance, hypokeimenon, esencialism.</p> <hr size="1">     <p>Antes que nada, el t&iacute;tulo merece una explicaci&oacute;n, debido a que podr&iacute;a parecer un anacronismo calificar una postura aristot&eacute;lica con una corriente de cu&ntilde;o medieval. No obstante, aunque el problema de los universales fue una pol&eacute;mica de gran envergadura durante la edad media, su preocupaci&oacute;n ha sido constante desde tiempos de Plat&oacute;n hasta ahora. Al preguntarse si Arist&oacute;teles es nominalista no se pretende encuadrar a &eacute;ste dentro de una escuela medieval, lo que temporalmente ser&iacute;a imposible; se pretende comprender cu&aacute;l fue la respuesta que &eacute;l dio ante la cuesti&oacute;n filos&oacute;fica de gran importancia: &iquest;d&oacute;nde radican las esencias? &iquest;En los universales, en los particulares o en ambos, al tiempo o separados?</p>     <p>Esta relaci&oacute;n entre Arist&oacute;teles y el problema de los universales se trae a colaci&oacute;n debido a que su respuesta a esta pregunta es a modo de ver algo problem&aacute;tica, dado que no brinda una respuesta satisfactoria. Por una parte, la teor&iacute;a hilem&oacute;rfica del fundador del Liceo plantea que es posible la presencia de la esencia universal en los entes particulares, pero nunca fuera de ellos, as&iacute; como tambi&eacute;n al hablar de los universales los llama substancias (<font face="Symbol">ousiai</font>) de la misma forma que a los particulares, aunque a &eacute;stos los llama substancias primeras y a los universales substancias segundas. Por ello no deber&iacute;a catalogarse como nominalista, pero es cierto adem&aacute;s, que en varios pasajes de sus obras afirma que la &uacute;nica substancia propiamente dicha y, en sentido estricto, son los individuos particulares; adem&aacute;s Guillermo de Ockham, el nominalista m&aacute;s renombrado y recalcitrante de la historia de la filosof&iacute;a, utiliza al Estagirita como la principal autoridad para fundamentar su postura nominalista. En la <i>Summa L&oacute;gicae</i> de este fil&oacute;sofo medieval se citan dos pasajes de la <i>Metaf&iacute;sica</i> para apoyar esta idea<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Queda por aclarar si el hecho de negar la existencia de los universales por parte de Arist&oacute;teles lo convierte en un nominalista al estilo de Ockham.</p>     <p>Para intentar dar una respuesta a esta problem&aacute;tica seguiremos la siguiente v&iacute;a. En primer lugar se describir&aacute; en qu&eacute; consiste la disputa de los universales y cu&aacute;les son las posibles soluciones que se le han dado. Luego, se expondr&aacute;n las reflexiones de Arist&oacute;teles acerca de esta cuesti&oacute;n y tratar de definir su postura y las consecuencias de sostenerla. En tercer y &uacute;ltimo lugar, se har&aacute;n algunas reflexiones en torno a las consecuencias que traer&iacute;a sostener la postura aristot&eacute;lica actualmente.</p>     <p align="center"><b>I. LA DISPUTA DE LOS UNIVERSALES</b></p>     <p>Las preguntas ya presentadas a cerca de los universales (&iquest;d&oacute;nde radica la substancia? &iquest;En los universales, en los particulares o en ambos?), parecen a simple vista f&aacute;ciles de responder y de una simpleza casi insignificante, porque cualquiera podr&iacute;a responde que las substancias son las cosas mismas. Pero qu&eacute; son las cosas, qu&eacute; y cu&aacute;les son los entes, se convierte esto en un asunto profundo de ontolog&iacute;a. Ve&aacute;moslo desde este otro punto de vista. Se pregunta, &iquest;es 'el hombre' una substancia, es decir, existe, es un ente? Un nominalista responder&iacute;a que no; que 'el hombre' no es, no existe, no es una entidad. Pero no se alarmen los humanistas, ni los que consideren que es absurdo negar la evidencia f&aacute;ctica de la existencia del hombre, pues lo ven, lo tocan, somos cada uno de nosotros. Al preguntar de esta manera, se cuestiona sobre el concepto 'hombre' en general, que se predica de todos los hombres particulares. Un hombre particular es 'hombre', as&iacute; se predica sin que necesariamente se est&eacute; haciendo una tautolog&iacute;a. Pero ret&oacute;rnese a la pregunta &iquest;es 'el hombre', en cuanto universal, una entidad?, &iquest;es el hombre particular una entidad?, &iquest;pueden serlo ambos a la vez?, &iquest;y si lo fueran ser&iacute;an lo mismo o entes diferentes?</p>     <p>&Eacute;sta es la problem&aacute;tica de los universales que tuvo su auge durante el medioevo, pero que surgi&oacute; en la confrontaci&oacute;n de Arist&oacute;teles con su maestro fundador de la Academia. As&iacute; es, el principal reparo que tuvo Arist&oacute;teles con su maestro, el cual lo llev&oacute; a desligarse de &eacute;l y quiz&aacute; fundar su propia escuela, tiene que ver con la respuesta a esta pregunta. Cr&iacute;tica que adem&aacute;s lo llev&oacute; a afirmar que era amigo de Plat&oacute;n, pero m&aacute;s amigo de la verdad<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Antes de esto, perm&iacute;tasenos una digresi&oacute;n hacia el medioevo, pues es all&iacute; donde puede aclararse mejor el estado y la magnitud del problema. Los primeros planteamientos de la discusi&oacute;n comienzan a leerse en la <i>Isagog&eacute;</i> de Porfirio. El problema fue planteado por &eacute;l a trav&eacute;s de tres preguntas b&aacute;sicas, &iquest;los universales existen en la realidad o en el pensamiento?, &iquest;si existen realmente son corp&oacute;reos o incorp&oacute;reos?, &iquest;si existen est&aacute;n implicados en las cosas sensibles o separados de ellas?<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> Estas preguntas surgen ante la diferenciaci&oacute;n entre los conceptos mentales y las cosas a las cuales hacen referencia. Estos conceptos mentales que se simbolizan a su vez con la palabra hablada y la palabra escrita son en su mayor&iacute;a t&eacute;rminos que no se predican ni se corresponden con un &uacute;nico ente, sino que se predican de varios similares o semejantes. De ah&iacute; la confusi&oacute;n que crea el hecho de hablar de 'hombre', pues no es un t&eacute;rmino que corresponda a un &uacute;nico ente sino que se predica de muchos entes que cumplen esas condiciones. Por ejemplo, si se considera que la definici&oacute;n de hombre es animal racional, todos aquellos que cumplan esa condici&oacute;n se les pueden predicar el ser hombre.</p>     <p>'Hombre' es, entonces, un g&eacute;nero, es decir, un universal, un t&eacute;rmino que abarca a varios individuos de un conjunto. Pero no s&oacute;lo el concepto hombre tiene estas caracter&iacute;sticas, sino casi todo el lenguaje posee esta propiedad, que puede ser llamada econom&iacute;a del lenguaje, porque &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a alguien recordar el nombre de cada una de las cosas que ha conocido? Sup&oacute;ngase que es usted un fabricante de autom&oacute;viles y que produce al d&iacute;a cientos de ellos del mismo modelo; &iquest;ser&iacute;a usted capaz de llamar a cada uno con un nombre diferente? Del mismo modo, se intenta que cada persona posea un nombre propio, sin embargo la mayor&iacute;a de las veces es posible hallar hom&oacute;nimos, aunque se convienen nombres y apellidos. Adem&aacute;s &iquest;No le ha sucedido que le presentan a alguien con un nombre nuevo para usted y que requiere de varios encuentros para lograr memorizarlo? Es un hecho del lenguaje la utilizaci&oacute;n de t&eacute;rminos universales o gen&eacute;ricos que se pueden predicar o aplicar a gran cantidad de individuos.</p>     <p>Estos t&eacute;rminos universales, tambi&eacute;n llamados t&eacute;rminos sombrilla, son la manzana de la discordia en la disputa de los universales. Las respuestas medioevales pueden ubicarse en tres posturas fundamentales frente a ellos. <i>A)</i> El realismo extremo que afirma su existencia real, separada e incorp&oacute;rea. Postura denominada con la forma latina: <i>universalia ante rem</i>. <i>B)</i> El realismo moderado que afirma su existencia s&oacute;lo como entidades mentales, incorp&oacute;reas, pero implicados en las cosas sensibles. Denominada <i>universalia in re</i>. <i>C)</i> Nominalismo, que afirma, como su nombre lo indica, que no son m&aacute;s que nombres, conceptos mentales que significan, pero no son cosas reales. Denominada <i>universalia post rem</i>.</p>     <p><b>El realismo extremo</b></p>     <p>Plat&oacute;n es quien comienza esta postura y es quiz&aacute; el m&aacute;s importante de sus representantes. Desde sus di&aacute;logos menores, en los que S&oacute;crates es el principal personaje, tiende a la b&uacute;squeda del universal en contraposici&oacute;n a los particulares que no satisfacen el intento de definici&oacute;n de los valores, tema principal de estos primeros di&aacute;logos. Cuando S&oacute;crates se pregunta por la valent&iacute;a (Laques), la piedad (Eutifr&oacute;n), la templanza (C&aacute;rmides), entre otros, no se acepta por definici&oacute;n ning&uacute;n ejemplo particular de ellas (como definir a la belleza como una mujer hermosa), ni ning&uacute;n definici&oacute;n demasiado amplia (como definir a la valent&iacute;a como un saber) o demasiado corta (como decir que la templanza es la tranquilidad y sosiego del alma). El objetivo es definir estos valores de una manera precisa, de tal forma que abarque de la misma manera todo aquello que es llamado con tal nombre; no m&aacute;s cosas, ni menos cosas. El objetivo es buscar la definici&oacute;n exacta del universal.</p>     <p>En di&aacute;logos posteriores, Plat&oacute;n introduce su teor&iacute;a de las ideas, con la cual da explicaci&oacute;n a las dificultades que trajo el no poder lograr el objetivo propuesto en los di&aacute;logos socr&aacute;ticos. Era imposible hallar una definici&oacute;n satisfactoria<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> porque no se trataba de la significaci&oacute;n de los conceptos universales, sino de que ellos son las ideas modelo que hacen posible existencia de los particulares en que se predican. Adem&aacute;s, no son s&oacute;lo ya los valores, sino cualquier otra realidad, f&iacute;sica o no. De ese modo, cada objeto particular posee determinados elementos o caracter&iacute;sticas que comparte con otros, dado que esas caracter&iacute;sticas son superiores a &eacute;l. La nube es blanca, por ejemplo, ya que la blancura existe de forma m&aacute;s perfecta que lo blanco y se refleja en ella.</p>     <p>Para poder armonizar esta teor&iacute;a, es necesario que Plat&oacute;n asigne a las ideas la m&aacute;xima entidad de todo. En el Fedro 247c afirma que estas ideas son <font face="Symbol">ousia</font> <font face="Symbol">ontw</font>&sigmaf; <font face="Symbol">ousa</font>, es decir, <i>una entidad que realmente es</i>. El uso del griego en la anterior frase no es innecesario frente a la traducci&oacute;n, pues la fuerza de la expresi&oacute;n es necesaria hacerla resaltar. Plat&oacute;n utiliza tres veces el verbo <i>ser</i> para hablar de las ideas. <font face="Symbol">ousia</font>, el sustantivo abstracto derivado de ser: <i>la entidad</i>; <font face="Symbol">ontw</font>&sigmaf; el adverbio de modo del mismo verbo: <i>realmente, verdaderamente</i>; y el participio <font face="Symbol">ousa</font>, <i>que es, que est&aacute; siendo</i>. La idea es una entidad que realmente es.</p>     <p>Con todo esto se concluye que Plat&oacute;n da la m&aacute;xima substancia a las ideas que sirven de modelo a las cosas particulares. Aquello que se predica de forma com&uacute;n de las cosas particulares, poseen para el fil&oacute;sofo idealista, mayor realidad que ellas. Estas cosas particulares y sensibles poseen realidad s&oacute;lo en cuanto son reflejo de aquellas ideas. Si el reflejo, participaci&oacute;n o imitaci&oacute;n de la entidad de las ideas se corta, las cosas particulares dejar&iacute;an de existir. La primac&iacute;a, entonces, la tienen las ideas y secundariamente los particulares. Este es el realismo extremo en su m&aacute;xima expresi&oacute;n. Tesis que en el Medioevo fue defendida por San Agust&iacute;n, Scoto Er&iacute;gena y Guillermo de Champeaux. Esta concepci&oacute;n, base central del platonismo, es la que enfrenta Arist&oacute;teles de forma expl&iacute;cita. En el libro A de la Metaf&iacute;sica al criticar la concepci&oacute;n de idea como causa de las cosas dice, &quot;de ninguno de los modos en que tratamos de demostrar que existen las especies resultan evidentes&quot;<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Si las especies, es decir los universales, existen, deber&iacute;an existir la especie de la negaci&oacute;n y de los t&eacute;rminos relativos (que dependiendo el caso se toman de diferente manera); adem&aacute;s que no es absolutamente claro c&oacute;mo puede la sustancia hacer part&iacute;cipe a las cosas sin perder o donar un poco a aquellas.</p>     <p><b>Realismo moderado</b></p>     <p>Esta postura consiste en la aceptaci&oacute;n de la entidad de los universales, pero sin negar la existencia de los particulares. O viceversa, aceptar la entidad de los universales, fundada en la de los particulares. Se trata de la aceptaci&oacute;n de la realidad de los universales, pero sin anteponerlos a otros entes, ni como fundamento, ni como separados. Casi todas las posturas de este tipo de realismo moderado consideran que los universales son entidades implicadas en las cosas sensibles. De este parecer es Boecio quien considera que los universales son objetos del pensamiento que tambi&eacute;n existen corporizados en los individuos. Una postura similar alcanza Pedro Abelardo quien niega la existencia separada de los universales porque esto implicar&iacute;a aceptar contradicciones; &quot;si el mismo universal 'animal' existe realmente y todo entero en la especie 'hombre' y en la especie 'caballo', el mismo animal que es racional en la especie hombre es irracional en la especie caballo&quot;<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. El universal 'animal' ser&iacute;a racional e irracional al mismo tiempo, lo cual es imposible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El universal, concluye Abelardo, son entes que existen en el pensamiento, no en la realidad. Son s&oacute;lo conceptos del alma que significan cosas reales. Podr&iacute;amos calificar su posici&oacute;n como un paso del realismo al nominalismo.</p>     <p><b>Nominalismo</b></p>     <p>&Eacute;sta es la concepci&oacute;n opuesta al realismo, seg&uacute;n la cual s&oacute;lo existen los particulares, no los universales. El primer medieval que sostuvo esta postura fue Roscelino al afirmar que el universal es simplemente un &quot;viento de la voz&quot; (<i>flatus vocis</i>) creado por el entendimiento para nombrar cosas, pero &eacute;l mismo s&oacute;lo es cosa en cuanto palabra no en cuanto lo que nombra.</p>     <p>El principal defensor del nominalismo fue el Ingl&eacute;s Guillermo de Ockham durante el siglo XIV. En la <i>Summa Logicae</i> tiene afirmaciones como, &quot;tal universal no es sino una intenci&oacute;n del alma, por lo que ninguna sustancia fuera del alma ni accidente alguno fuera del alma es un universal tal&quot;<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. &quot;Ning&uacute;n universal es sustancia alguna existente fuera de alma&quot;<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. Este rechazo expl&iacute;cito a la realidad de los universales lo lleva a sostener que la ciencia real s&oacute;lo debe darse de individuos particulares y que la ciencia de conceptos o de objetos gen&eacute;ricos es s&oacute;lo una ciencia l&oacute;gica. Por ejemplo, la antropolog&iacute;a o la psicolog&iacute;a como ciencias, s&oacute;lo deber&iacute;an estudiar al hombre concreto e individual, de ese modo generar&aacute;n conocimiento real; en cambio si estudian al hombre en general, s&oacute;lo estar&aacute;n aclarando conceptos l&oacute;gicos. El lenguaje, en este caso se convierte, por tanto, en un obst&aacute;culo pues puede hablar de muchos otros entes no existentes.</p>     <p>Queriendo hablar de este hombre concreto que tengo al frente debo utilizar el t&eacute;rmino hombre para referirme a &eacute;l, t&eacute;rmino que utilizar&eacute; para cualquier otro hombre, inclusive imaginario. Por ello el famoso principio de econom&iacute;a, denominado tambi&eacute;n Navaja de Ockham: los entes no se deben multiplicar sin necesidad (<i>entia non sunt multiplicanda sine necessitate</i>). Basta con los entes concretos e individuales como para pensar que los conceptos de ellos son tambi&eacute;n entes.</p>     <p>Principio que tambi&eacute;n puede captarse de cierta manera en Arist&oacute;teles, quien en su rechazo de las ideas plat&oacute;nicas asume que ello es una multiplicaci&oacute;n de entes; lo que se ha denominado como el tercer hombre; adem&aacute;s del hombre concreto e individual y su concepto, se tiene la osad&iacute;a de aceptar un tercer hombre existente<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>.</p>     <p>A pesar de estas semejanzas de Arist&oacute;teles con Ockham y que el pensador medieval utiliza al antiguo como principal autoridad para su propuesta nominalista, consideramos que Arist&oacute;teles est&aacute; lejos de aceptar de lleno las consecuencias del nominalismo. Veamos cu&aacute;l es el planteamiento del Estagirita.</p>     <p align="center"><b>II. ARIST&Oacute;TELES Y EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES</b></p>     <p>En varios tratados filos&oacute;ficos, Arist&oacute;teles plantea esta cuesti&oacute;n de la existencia o no de los universales. Para denominar a las cosas que existen, Arist&oacute;teles no utiliza la palabra que denomina a las cosas que son, de las cuales se predica el es. Nos estamos refiriendo al o)/n o los o)/nta. No utiliza estas palabras porque sabe que &eacute;stos se utilizan de m&uacute;ltiples maneras, y no se quisiera comenzar una investigaci&oacute;n sobre las cosas que existen confundi&eacute;ndonos entre varias posibilidades de decir que algo es. Se necesita saber cu&aacute;les son las cosas que son, pero no en cualquiera de los sentidos del ser, sino en el sentido propio, preciso y estricto de ser; de ser en cuanto ser; no en el sentido accidental de ser en cuanto cualidad, movimiento, h&aacute;bito, o cualquiera de las categor&iacute;as o predicamentos.</p>     <p>Por tal raz&oacute;n debemos comenzar con el an&aacute;lisis al tratado de la <i>Categor&iacute;as</i>, perteneciente al grupo denominado <i>Organon</i> por su tem&aacute;tica l&oacute;gica y que ha sido identificado como uno de los primeros textos escritos por Arist&oacute;teles por el rudimentario trato a los temas que luego ampliar&aacute; en obras posteriores. En este tratado, Arist&oacute;teles coloca como primera y fundamental categor&iacute;a, la de la substancia, la del ser, denominada por &eacute;l como <font face="Symbol">ousia</font>. Es decir, denominada de una forma diferente a las maneras con que normalmente se trata sobre el ser: el verbo <font face="Symbol">einai</font>, o el participio <font face="Symbol">on, onta. ousia</font> es un sustantivo abstracto extra&iacute;do de la misma ra&iacute;z que las anteriores palabras emparentadas con el ser y que denomina a las cosas que son en sentido estricto. Por ello la pregunta aristot&eacute;lica por las cosas que son o que existen no es estrictamente el estudio del ser o de los entes, sino de la <font face="Symbol">ousia</font>, lo cual la tradici&oacute;n latina y luego la moderna, ha traducido y denominado la substancia<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este tratado sobre las <i>Categor&iacute;as</i> establece la diferencia entre dos tipos de substancias, denominadas por &eacute;l como substancia primera y segunda (<font face="Symbol">prwtw</font>&sigmaf; <font face="Symbol">ousiai - deuterai ousiai</font>), lo cual equivale a decir que existen en realidad dos tipos de entes. Dentro de las varias caracterizaciones que hace de la substancia primera, tales como no admitir contrario, ni el m&aacute;s ni el menos, Arist&oacute;teles afirma que ella es algo individual y num&eacute;ricamente uno. La forma de nombrarla es con el pronombre demostrativo y el pronombre indefinido (<font face="Symbol">tode ti</font>)<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>, es decir, algo esto. La substancia primera es algo que puede se&ntilde;alarse, un esto que tenemos al frente, del que no podemos ni decir su nombre, porque si utilizamos el lenguaje podremos universalizarlo. Esta silla que toco, miro y se&ntilde;alo es una substancia primera, pero no puedo decir silla, la silla o una silla, pues esto pertenece a los innumerables entes que tienen las mismas caracter&iacute;sticas que definen a una silla: mueble para sentarse.</p>     <p>Esta substancia primera es identificada tambi&eacute;n por Arist&oacute;teles como aquello que no est&aacute; presente en un sujeto, ni es dicho o se predica de un sujeto. Todo lo que est&aacute; presente en un sujeto es accidental a &eacute;l y todo lo que se predica de &eacute;l son las otras categor&iacute;as que no lo definen en su esencia, y son conceptos universales que se pueden predicar de varias substancias primeras. &Eacute;sta es, como dice Arist&oacute;teles en las <i>Categor&iacute;as</i>, &quot;la substancia con mayor propiedad, primariamente y en m&aacute;s alto grado (<font face="Symbol">Ousia de estin h kuriwtata te kai prwtw</font>&sigmaf; <font face="Symbol">kai malista legomenh</font>&quot;, Arist&oacute;teles, 1994: Cat. 2Âª. 11-12). Por esto mismo, la substancia primera es la base que hace posible la existencia del resto de substancias segundas y categor&iacute;as (<i>Ib&iacute;d.</i>, Cat. 2b 5-6), pues &eacute;stas se predican de aquella o de su sujeto o est&aacute;n en ella como en su sujeto.</p>     <p>Por otro lado, la substancia segunda son los g&eacute;neros y las especies que van despu&eacute;s de las substancias primeras particulares, es decir, todos los t&eacute;rminos y entidades universales que abarcan un grupo de entidades particulares, como 'hombre' que se dice y es todo hombre particular. Arist&oacute;teles concibe dos tipos de substancias segundas, las especies y los g&eacute;neros, pero lo interesante es que aplica una escala de substancialidad para ellos. De la substancia primera dijo que era substancia en el m&aacute;s alto grado (<font face="Symbol">malista</font>), de la especie dice que es m&aacute;s (<font face="Symbol">mallon</font>)<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> substancia que el g&eacute;nero<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>.</p>     <p>En conclusi&oacute;n podemos decir que la postura de Arist&oacute;teles en las <i>Categor&iacute;as</i> es que tanto los particulares como los universales son substancias, pues a ambos los denomina ou)si/ai. Pero hace la claridad de que hay diversos niveles de substancialidad, dado que existen la substancia en grado sumo (ma/lista), la substancia en grado mayor (ma/llon) y por tanto la substancia en grado menor. No obstante hay que aclarar que estos niveles tienen como criterio la individualidad y particularidad. Entre m&aacute;s individual sea un ente, m&aacute;s substancialidad posee, mientras que si es m&aacute;s universal pierde de cierta manera la substancialidad.</p>     <p>Varios problemas trae consigo esta postura de Arist&oacute;teles en las <i>Categor&iacute;as</i>, que a nuestro modo de ver es un poco ingenua frente a la agudeza que demostrar&aacute; en la <i>Metaf&iacute;sica</i>. En primer lugar, entra en una contradicci&oacute;n al plantear, por una parte, que la substancia es una categor&iacute;a que no es susceptible del m&aacute;s y del menos, mientras que afirma adem&aacute;s que hay substancia en mayor y menor grado<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. &iquest;C&oacute;mo entender que la substancia es substancia siempre de igual forma, sin variaciones de m&aacute;s y de menos, como s&iacute; lo es la cualidad que admitir&iacute;a que una cosa sea m&aacute;s blanca que otra, aunque se admita luego que hay diferentes niveles de substancialidad? Es claro que Arist&oacute;teles dice que diversas substancias primeras no son m&aacute;s o menos que otras substancias primeras. Esto es entendible en la substancia primera que tiene un solo nivel, pero, &iquest;qu&eacute; sucede con las substancias segundas de la cual pueden obtenerse m&uacute;ltiples niveles? Arist&oacute;teles menciona el g&eacute;nero y la especie; Ockham menciona cinco: g&eacute;nero, especie, diferencia, propio, accidente<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>; la moderna ciencia taxon&oacute;mica menciona un n&uacute;mero mayor y m&aacute;s perfeccionado: reino, filo, subfilo, clase, subclase, orden, familia, subfamilia, g&eacute;nero y especie. &iquest;Hasta d&oacute;nde puede subdividirse la substancialidad? &iquest;Existir&aacute;n niveles de substancialidad que no alcanzamos a conocer? &iquest;Esos niveles pertenecen a la realidad natural o son categor&iacute;as de nuestro intelecto? Pero m&aacute;s importante a&uacute;n, &iquest;c&oacute;mo entender que haya diversos niveles de substancialidad?</p>     <p>De igual modo, otra debilidad presente en las <i>Categor&iacute;as</i> es que asume que la substancialidad en mayor grado pertenece a los objetos individuales, pero no clarifica cu&aacute;les son estos tales entes particulares. A lo largo del texto presenta varios ejemplos como un hombre, un caballo, un &aacute;rbol, todos ellos individuales y concretos. De tales ejemplos podr&iacute;amos concluir que las substancias primeras, adem&aacute;s de las caracter&iacute;sticas que ya conocemos, son entes sensibles y vivos. Pero tal conclusi&oacute;n es muy apresurada, pues dejar&iacute;a por fuera a los entes inertes, de los cuales com&uacute;nmente no dudamos de su existencia, tales como los astros, el sol, la luna y las estrellas; la tierra, el fuego y el agua. O entes no sensibles como los n&uacute;meros, los sentimientos, los valores; o &iquest;podr&iacute;amos suponer que Arist&oacute;teles excluir&iacute;a de las substancias primeras a Dios, al alma y a las esferas celestes? No podemos entonces sacar conclusiones tan a la ligera.</p>     <p>Por otra parte, asumir que la substancia primera pertenece a individuos y que la substancia segunda a sus universales, g&eacute;nero y especie, nos lleva a preguntarnos qu&eacute; debemos aceptar como un individuo, pues los ejemplos que Arist&oacute;teles nos dio son entes que a su vez est&aacute;n compuestos de partes y &eacute;stas no entrar&iacute;an dentro de ninguna de las dos categor&iacute;as de substancia. Un hombre es un individuo, una substancia primera, pero &eacute;l est&aacute; compuesto de m&uacute;ltiples partes, por ejemplo una mano y &eacute;sta a su vez de dedos y u&ntilde;as. Estas partes no son, seg&uacute;n ello, ni substancias primeras, ni segundas. Si una mano es cortada y yace a un lado apartada de su antiguo propietario, &iquest;es una mano inexistente, insubstancial?, o al momento de ser cortada &iquest;llega a ser una substancia primera?</p>     <p>Todos estos dilemas ontol&oacute;gicos no son contestados, ni son motivo de inter&eacute;s por parte de Arist&oacute;teles en la <i>Categor&iacute;as</i>, por ello, queremos dejar en claro que en esta obra, el Estagirita no dispone de unos conceptos claros y unos criterios precisos de substancialidad. En la pol&eacute;mica de los universales que aqu&iacute; nos interesa se puede concluir que para &eacute;l existen tanto los individuales, quienes son la substancia en mayor grado, pero tambi&eacute;n los universales, que son substancias pero en menor grado, y que la universalidad es una proporci&oacute;n indirecta a la substancialidad: a mayor universalidad menor substancia, a menor universalidad mayor substancia. Sin embargo, tales universales poseen cierta substancialidad, por lo cual no puede tacharse hasta el momento a Arist&oacute;teles de nominalista, pues su defensa de la substancia primera no alcanza el nivel de &uacute;nica substancia.</p>     <p align="center"><b>III. METAF&Iacute;SICA</b></p>     <p>El trato dado a estos problemas en la <i>Metaf&iacute;sica</i> es mucho m&aacute;s cuidadoso y por tanto, var&iacute;a de forma profunda de este primer planteamiento presente en la <i>Categor&iacute;as</i><a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a>. En esta &uacute;ltima, aunque no lo indica expl&iacute;citamente, toma una postura antiplat&oacute;nica, que en la Metaf&iacute;sica reiterar&aacute; asiduamente. Es decir, el esquema de proporci&oacute;n inversa entre universalidad y substancialidad es mantenido y se rechaza cualquier tipo de intento de pensar un esquema plat&oacute;nico de proporci&oacute;n directa, en el que lo universal es la substancia en grado sumo, aunque no hay un rechazo completo del universal como postula el nominalismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la <i>Metaf&iacute;sica</i>, el problema de la substancia es el principal, por lo cual el manejo es m&aacute;s profundo. Tres son los candidatos iniciales a ser erigidos como substancia: las especies (<font face="Symbol">ta eidh</font>), los entes intermedios (<font face="Symbol">ta metaxu</font>), tambi&eacute;n llamados entes matem&aacute;ticos, y las cosas sensibles (<font face="Symbol">ta aisqhta</font>) (995b 14-17; 997b 1-3). Considera que en esta cuesti&oacute;n &quot;no s&oacute;lo es dif&iacute;cil descubrir la verdad, sino que tampoco es f&aacute;cil plantear las dificultades razonable y convenientemente&quot; (995b 17).</p>     <p>La candidatura de las especies se ve inmediatamente rechazada por las m&uacute;ltiples alusiones contra el platonismo dado que crea dificultades. En el libro Alfa, lanza una serie de argumentos en contra del platonismo que podr&iacute;amos resumir de la siguiente forma. Si se aceptan las ideas se tendr&aacute; que aceptar que existen especies para ciertas cosas de las que no creemos que haya, como negaciones, cosas corruptibles o cosas malas. Si se aceptan las ideas tendr&aacute;n que establecerse la participaci&oacute;n como medio de comunicaci&oacute;n entre ellas y las substancias individuales, lo cual es s&oacute;lo &quot;palabras vac&iacute;as y met&aacute;foras po&eacute;ticas&quot; (<i>Met</i>. 991Âª 21-22; 1079b 26). Deber&iacute;an permitirse que varias ideas independientes entre s&iacute; participaran del mismo individuo.</p>     <p>Las objeciones de Arist&oacute;teles en la Metaf&iacute;sica a las ideas plat&oacute;nicas las resume Alfonso G&oacute;mez Lobo en dos argumentos, a saber:</p>     <blockquote>      <blockquote>     <p>Una substancia es un sujeto &uacute;ltimo de predicaciones. Ella misma no es predicable de un sujeto. Ahora bien, un t&eacute;rmino universal o gen&eacute;rico es siempre y por definici&oacute;n predicable de uno o m&aacute;s sujetos. &quot;Caballo&quot; es predicable de buc&eacute;falo y de muchos corceles. Por lo tanto, el universal, aquello que corresponde a un predicado o t&eacute;rmino gen&eacute;rico, no puede ser la sustancia de algo. Un segundo argumento refuerza el anterior: el universal es com&uacute;n; en cambio la substancia es algo propio y peculiar de un individuo, a tal punto que si dos cosas tiene la misma substancia, dice Arist&oacute;teles, ser&aacute;n lo mismo<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>.</p>  </blockquote> </blockquote>     <p>Ahora bien, pasando al segundo candidato a ser substancia, es decir, los entes intermedios de las ciencias matem&aacute;ticas (&oacute;ptica, geometr&iacute;a, aritm&eacute;tica), se tendr&iacute;a que aceptar cosas intermedias de todo, por ejemplo tambi&eacute;n del hombre o de cosas concretas, y as&iacute; tambi&eacute;n entonces se tendr&iacute;an que aceptar las especies. Si se permite pasar de un ente sensible a su intermedio debe seguirse hacia la total insensibilidad de las especies, lo cual fue negado anteriormente.</p>     <p>Arist&oacute;teles en estos primeros argumentos no acepta de ninguna manera la substancialidad de las especies, ni de las cosas intermedias. Aceptarlas trae consigo un sinn&uacute;mero de dificultades y apor&iacute;as que no est&aacute; dispuesto a aceptar. Dice, por ejemplo, que se podr&iacute;a aceptar que las especies y las cosas intermedias existen solamente en las cosas sensibles, pero &quot;se producir&iacute;an los mismos absurdos ya mencionados, pues habr&iacute;a otro cielo, s&oacute;lo que no separado de &eacute;l, sino en el mismo lugar; lo cual es a&uacute;n m&aacute;s imposible&quot; (<i>Met</i>. 998 a 16-19).</p>     <p>Este rechazo a la Teor&iacute;a de la Ideas en Plat&oacute;n es bastante justificado por &eacute;l, sin embargo esto no lo lleva a rechazar del todo la realidad de los universales. En el libro Beta, conocido como el libro de las apor&iacute;as, lanza varias preguntas acerca de esta problem&aacute;tica y su gran repercusi&oacute;n en la filosof&iacute;a. Vistas ya sus cr&iacute;ticas al platonismo retorna de nuevo el tema para ver cu&aacute;les son las consecuencias de rechazar del todo los universales. En primer lugar, si no se aceptan no habr&aacute; ciencia. Sus palabras son:</p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay una dificultad pr&oacute;xima a &eacute;stas, la m&aacute;s ardua de todas y la que m&aacute;s necesario es considerar, acerca de la cual se impone tratar ahora. Pues, si no hay nada fuera de los singulares, y si los singulares son infinitos &iquest;c&oacute;mo es posible entonces conseguir ciencia de su infinidad? Todas las cosas que llegamos a conocer, las conocemos en cuanto tienen cierta unidad e identidad y cierto car&aacute;cter universal. [...] ser&aacute; necesario que los g&eacute;neros est&eacute;n fuera de los singulares [...] pero que esto es imposible, lo acabamos de ver al exponer las dificultades<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>.</p> </blockquote>     <p>&Eacute;sta es la principal dificultad que Arist&oacute;teles le ve al rechazo de los universales<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a>. Rechazar los universales es negar la posibilidad de adquirir conocimiento y formar ciencia (<i>Met</i>. 999b 27; 1086b 33-34), as&iacute; como usar el lenguaje y realizar la definici&oacute;n (<i>Met</i>. 1039Âª 20-22)<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a>. La filosof&iacute;a primera, por ejemplo tiene por objeto de estudio al Ente y al Uno, quiz&aacute; los objetos m&aacute;s universales de todos, pues el t&eacute;rmino ente se predica de todo, pero se pregunta &iquest;si estos son substancias, como lo piensan los pitag&oacute;ricos, los eleatas y Plat&oacute;n, c&oacute;mo pueden existir substancias particulares por fuera de ellos? Una soluci&oacute;n no muy clara la expresa en <i>Metaf&iacute;sica</i> M donde otorga dos niveles de ciencia, la ciencia en potencia, es decir la ciencia de los universales, y la ciencia en acto, a la cual le corresponde el conocimiento de los particulares (<i>Met</i>. 1087Âª 15-25). Por ello afirmar&aacute; que la medicina estudia al hombre pero cura a S&oacute;crates. La medicina es ciencia en potencia al estudiar al hombre en general, y es ciencia en acto al poder curar a un hombre en concreto. No obstante, no trata demasiado el tema y se preocupa en los cap&iacute;tulos siguientes por encontrar una definici&oacute;n y unos criterios apropiados para la substancia.</p>     <p>Otra problem&aacute;tica que trae consigo la no aceptaci&oacute;n de la substancialidad de los universales es c&oacute;mo explicar la generaci&oacute;n. Si todo lo que es, es sensible e individual, c&oacute;mo puede un ente generar otro ente semejante o id&eacute;ntico a s&iacute; mismo. &quot;Si nada hay eterno -dice Arist&oacute;teles- tampoco es posible que haya generaci&oacute;n&quot; (<i>Met</i>. 999b 6). Es eterno porque del no ente nada se puede generar,</p>     <blockquote>     <p>&quot;[&hellip;] necesariamente entonces, habr&aacute; algo fuera del todo concreto y este algo ser&aacute; la forma y la especie. Mas por otra parte, si alguien admite esto, surge la duda de en qu&eacute; cosas admitir&aacute; esto y en qu&eacute; cosas no. Pues es claro que en todas no es posible admitirlo; no afirmaremos, en efecto, que hay alguna casa fuera de las casas concretas. Y, adem&aacute;s, &iquest;ser&aacute; una la substancia de todas las cosas, por ejemplo la de los hombres? Pero esto es absurdo pues son una todas las cosas cuya substancia es una. &iquest;Ser&aacute;n, entonces, muchas y diferentes? Pero tambi&eacute;n esto es irrazonable. Y, al mismo tiempo, &iquest;c&oacute;mo llega la materia a ser cada una de estas cosas, y c&oacute;mo es el todo concreto estas dos cosas?&quot; (999b 16-24).</p> </blockquote>     <p>No es posible, entonces afirmar el nominalismo en Arist&oacute;teles. No acepta la existencia de universales eternos y separados de las cosas sensibles al estilo plat&oacute;nico, pero tampoco rechaza del todo su existencia a favor &uacute;nicamente de los entes particulares, concretos y sensibles, al estilo del nominalismo medieval. Dediqu&eacute;monos, entonces, a observar cu&aacute;les son los criterios &uacute;ltimos de substancialidad que establece Arist&oacute;teles y c&oacute;mo hace para resolver estas cuestiones fundamentales sobre la consecuci&oacute;n de la ciencia y la explicaci&oacute;n de la generaci&oacute;n de los seres vivos, problemas que le hacen retroceder en su intenci&oacute;n de negar cualquier tipo de existencia a los universales.</p>     <p>En el Libro V de la <i>Metaf&iacute;sica</i> dedicado a las definiciones de algunos conceptos fundamentales de su filosof&iacute;a, Arist&oacute;teles nos da una primera definici&oacute;n de substancia al decir:</p>     <blockquote>     <p>Substancia se llama a los <b>cuerpos simples</b> (<font face="Symbol">ta aplaswmata</font>), por ejemplo la tierra, el fuego, el agua y todas las cosas semejantes, y, en general, los cuerpos y los compuestos de &eacute;stos, tanto animales como demonios, y las partes de &eacute;stos. Y todas estas cosas se llaman substancias porque no se predican de un sujeto, sino que las dem&aacute;s cosas se predican de estas. Y, en otro sentido, se llama substancia lo que sea <b>causa inmanente del ser</b> (<font face="Symbol">aition tou einai</font>) en todas aquellas cosas que no se predican de un sujeto; por ejemplo el alma para el animal.    <br>  Adem&aacute;s, [substancia es] cuantas partes inmanentes hay en tales cosas, limit&aacute;ndolas y significando algo determinado, destruida las cuales se destruye el todo, como destruida la superficie se destruye el cuerpo, seg&uacute;n dicen algunos, y se destruye la superficie destruida la l&iacute;nea [...] As&iacute; pues resulta que la substancia se dice en dos sentidos: el sujeto &uacute;ltimo, que ya no se predica de otro, y lo que siendo algo <b>determinado</b> (<font face="Symbol">tode ti</font>), es tambi&eacute;n <b>separable</b> (&chi;<font face="Symbol">wriston</font>). Y es tal la forma y la especie de cada cosa<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta cita podemos subrayar dos criterios de substancialidad, los cuerpos sensibles y f&iacute;sicos; y el segundo, la causa inmanente del ser. Del primer criterio no tiene ninguna duda. Incluso a&ntilde;ade que son admitidos por la mayor&iacute;a (1042Âª 7), los cuerpos simples y sus compuestos son substancia. En otro lugar a&ntilde;ade a la lista de cuerpos simples aqu&iacute; mencionada &quot;el cielo y sus partes, los astros, y la luna y el sol&quot; (<i>Met</i>. 1028b13). De estos no hay ninguna duda; todos los cuerpos simples y sus compuestos, los astros del cielo y todos los seres vivos, tomados todos como entes concretos y determinados, son substancias. Tienen adem&aacute;s la caracter&iacute;stica que se&ntilde;al&oacute; en la <i>Categor&iacute;as</i> y ahora ratifica en la <i>Metaf&iacute;sica</i>; siempre son sujetos de los cuales el resto de cosas es posible predicarles; jam&aacute;s pueden utilizarse en sentido estricto como predicados. Las diferencias comienzan a hacerse evidentes con el otro sentido que posee el t&eacute;rmino substancia como causa inmanente del ser; causas de aquellas cosas mencionadas en la primera definici&oacute;n de substancia. El alma, por ejemplo, es la causa del hombre, el cual es una substancia en el primer sentido, por ello es una substancia tambi&eacute;n, y quiz&aacute; en un sentido mayor pues es anterior y principal que el hombre. Por eso tambi&eacute;n utiliza como ejemplo a los componentes de un cuerpo. Un cuerpo es substancia en el primer sentido indiscutible, pero sus partes, la superficie, la l&iacute;nea, etc., por ser anteriores y componentes b&aacute;sicos tambi&eacute;n deben ser substancias.</p>     <p>Estas conclusiones, sin embargo son parciales, dado que la segunda definici&oacute;n vuelve a colocar a Arist&oacute;teles en la posici&oacute;n de aceptar como substancia una gran cantidad de entes que individualmente no existen, pues en la b&uacute;squeda de las causas de una substancia es posible que entren de nuevo la forma, la especie y el universal. Ese fue el razonamiento de Plat&oacute;n, las substancias individuales son corruptibles y contingentes; las ideas son incorruptibles y necesarias, por tanto, las ideas son las causas de las substancias individuales, entonces, las ideas son anteriores y m&aacute;s substancias que sus correspondientes particulares. Por ello Arist&oacute;teles no va a aceptar la anterioridad, ni separabilidad de las formas y especies, del mismo modo que su antecesor.</p>     <p>Comienza el an&aacute;lisis de la substancialidad en sentido propio de la siguiente manera. As&iacute; como muchos otros t&eacute;rminos, la substancia se puede decir de m&uacute;ltiples maneras; se trata del fen&oacute;meno de la homonimia que tanto quiso clarificar Arist&oacute;teles antes de comenzar cualquier an&aacute;lisis profundo de un tema. Un llamado a la claridad que tanto nos recuerda hoy la filosof&iacute;a anal&iacute;tica. La substancia tiene cuatro sentidos en que se usa normalmente (<i>Met.</i>1028b 33-35); la substancia predicable de la esencia (<font face="Symbol">to ti</font>), la quididad, o lo que es cada cosa expresada en su definici&oacute;n; en segundo y tercer lugar, la substancia entendida tambi&eacute;n por el universal o el g&eacute;nero de algo; y en cuarto lugar, la substancia entendida como el <i>hypokeimenos</i>, sujeto o sustrato de las categor&iacute;as.</p>     <p>La primera opci&oacute;n, la substancia como esencia o definici&oacute;n, es descartada r&aacute;pidamente al comprobar que de cualquier cosa pensada es posible hacer una definici&oacute;n. Podr&iacute;amos aceptar la definici&oacute;n de hombre como su propia substancia; es decir, la substancia de hombre es ser animal racional. En ese caso, suceder&iacute;an dos cosas, primero, de cualquier cosa que se d&eacute; definici&oacute;n se tendr&aacute; la substancia y es sabido por todos que se pueden definir categor&iacute;as lejanas a la substancia e inclusive el no-ser; por el hecho de definir o dar la esencia de la nada no significa que &eacute;sta exista o que haya una substancia de ella. Es posible saber la esencia de un unicornio a trav&eacute;s de su definici&oacute;n como caballo con cuerno en la cabeza y a pesar de eso no ser una substancia. Segundo, aceptar la esencia como substancia implica que &eacute;sta es un concepto universal que se le aplica a todos los particulares; la definici&oacute;n de hombre como animal racional se aplica a todos los hombres particulares. Esta primera opci&oacute;n no es la substancia en sentido estricto y s&oacute;lo servir&iacute;a cuando se habla o define entes en particular o substancias primeras como dec&iacute;a en las categor&iacute;as (<i>Met</i>. 1032 a 5).</p>     <p>La segunda y tercera opci&oacute;n ha sido descartada repetidamente al considerarse que establecer al universal y al g&eacute;nero como la substancia es algo absurdo. Queda entonces por decir que la substancia en el sentido de <i>hypokeimenon</i> o sujeto, es la forma correcta de predicarla, pues &eacute;ste es la substancia en grado sumo (ma/lista ou)si/a). Arist&oacute;teles ha desplazado la denominaci&oacute;n de substancia en grado sumo de la substancia primera de las <i>Categor&iacute;as</i> al <i>hypokeimenon</i> en la <i>Metaf&iacute;sica</i>. Este concepto de <i>hypokeimenon</i> es una combinaci&oacute;n entre posturas ling&uuml;&iacute;sticas y ontol&oacute;gicas, que considera que el sujeto de la oraci&oacute;n es el mismo ente real que recibe apropiadamente todas las categor&iacute;as o modos de ser. El ente en cuanto ente es el <i>hypokeimenon</i>, en cambio todas las otras categor&iacute;as de cantidad, cualidad, lugar, etc., son accidentales. En esto coincide el <i>hypokeimenon</i> con la substancia primera; a ambos se les denomina como el sujeto &uacute;ltimo de predicaciones que no puede predicarse de ninguno.</p>     <p>Para aceptar este concepto de <i>hypokeimenon</i>, Arist&oacute;teles recurre a su conocida teor&iacute;a hilem&oacute;rfica, en la cual considera que toda substancia es un compuesto de materia y forma. El <i>hypokeimenon</i> es el compuesto indisoluble de materia y forma que recibe el resto de categor&iacute;as. Una esfera de bronce determinada es una substancia compuesta de la materia bronce y la forma esf&eacute;rica. La esfera de bronce no podr&iacute;a existir si separamos estos dos componentes. Si quit&aacute;ramos la esfericidad por ejemplo, dejar&iacute;a de ser la esfera de bronce para convertirse en otra cosa. Esto es lo esencial que lo hace ser substancia; las otras categor&iacute;as son accidentales y si se las quitamos contin&uacute;a siendo substancia. La esfera de bronce encima de un escritorio o debajo de &eacute;l, de 20 cm de di&aacute;metro o de 40, rodando o en reposo, es la misma substancia que hemos llamado esfera de bronce.</p>     <p>Consideremos un ejemplo m&aacute;s complejo. S&oacute;crates es una substancia determinada e individual compuesto de materia y forma. Calias es tambi&eacute;n una substancia, compuesto de una materia diferente que S&oacute;crates, pero con su misma forma, en este caso la especie humana. Cada uno de ellos es una substancia no s&oacute;lo por tener una especie determinada, y aqu&iacute; s&iacute; se cuida Arist&oacute;teles de no caer en la postura plat&oacute;nica, dado que concibe que el ser de cada uno de los miembros de esa especie no recibe su ser &uacute;nicamente de la especie com&uacute;n, sino tambi&eacute;n de su materia. Si la especie fuese la &uacute;nica que determinara la substancia de un ente, entonces, dos entes que compartieran la misma especie ser&iacute;an el mismo ente, pero es claro que S&oacute;crates y Calias son diferentes, por ello la substancia la determina el compuesto entre materia y forma. Inclusive tal compartir o participar de la misma especie debe entenderse bien, pues no podemos retomar el concepto plat&oacute;nico de participaci&oacute;n. Cada substancia, en cuanto <i>hypokeimenos</i>, es &uacute;nica e individual. Cuando un individuo muere o se destruye, se destruye el compuesto entero; la materia que pervive ya no es &eacute;l, ni siquiera en parte y lo mismo sucede con su forma. Si la forma de dos individuos fuese la misma, muerto uno de ellos debe morir el otro. La especie es indivisible de la materia y no es una substancia preexistente. La especie es una substancia s&oacute;lo conformando el compuesto junto a la materia.</p>     <p>En este lugar es donde debemos regresar a nuestra discusi&oacute;n de si Arist&oacute;teles es un nominalista o no. Hemos visto que ha rechazado tajantemente a los seguidores de las ideas y de los entes matem&aacute;ticos. Pero tambi&eacute;n hemos visto que tal rechazo trae consigo dos problemas fundamentales; la eliminaci&oacute;n de las ciencias, pues estas utilizan a los universales como objetos de estudio; y el explicar satisfactoriamente el proceso de generaci&oacute;n de un ente a trav&eacute;s de otro. Es este &uacute;ltimo problema el que m&aacute;s nos interesa porque el proceso de generaci&oacute;n o nacimiento de nuevos entes implica para Arist&oacute;teles la pervivencia de la especie o la forma m&aacute;s all&aacute; de la existencia en individuos particulares. &iquest;C&oacute;mo puede, por ejemplo, un hombre procrear a su hijo tambi&eacute;n con su forma? &iquest;Cu&aacute;ndo un artista genera una escultura de un hombre que nadie ha visto antes? &iquest;No debi&oacute; el artista pensar primero en su obra, por lo cual la forma existi&oacute; antes que componerse junto a la materia?</p>     <p>Existen para Arist&oacute;teles tres tipos de generaci&oacute;n; por naturaleza, por arte o por creaci&oacute;n espont&aacute;nea. Todas ellas realizan el mismo proceso; por obra de algo y a trav&eacute;s de algo se produce algo. Una generaci&oacute;n natural se produce, por ejemplo, cuando un hombre desde la materia produce otro hombre. Una generaci&oacute;n art&iacute;stica cuando un escultor, a trav&eacute;s de la piedra, produce una escultura de un dios. En la generaci&oacute;n espont&aacute;nea las causas son desconocidas pero las hay. Lo que es claro para Arist&oacute;teles es que nada se produce de la nada. Del no-ser no se genera substancia alguna. La substancia generada no exist&iacute;a, pero es el resultado del compuesto de una materia y una forma que exist&iacute;an previamente. Un artista puede crear una esfera de bronce, pero no puede crear al bronce, ni a la esfera. Otro ejemplo utilizado por el Estagirita es el de la s&iacute;laba; toda s&iacute;laba es una unidad fon&eacute;tica indisoluble, compuesta en su forma b&aacute;sica de dos elementos, por ejemplo B y A. El hecho de que compongamos la s&iacute;laba no indica que ya hayamos agotado los dos componentes y que no podemos volver a conformar otras s&iacute;labas con B o con A. Los componentes de materia y forma son infinitos y pueden conformarse todas las s&iacute;labas que se quieran con estos componentes. Lo que s&iacute; hay que tener en cuenta es que no podemos caer en el error plat&oacute;nico de suponer que esos componentes sean realidades es s&iacute; mismas (<i>Met</i>. 1086 b. 23-31).</p>     <p>Lo que nos inquieta ac&aacute; es c&oacute;mo entender la preexistencia e ingenerabilidad de la forma en los entes naturales sin caer en el platonismo. En <i>Metaf&iacute;sica</i> L 3, afirma Arist&oacute;teles que la forma en las cosas que se producen por naturaleza &quot;existe aparte. Por eso no dijo mal Plat&oacute;n que son Especies todas las cosa naturales&quot; (<i>Met</i>. 1070Âª 17-18). Las formas no son universales, ni en s&iacute; mismas, pero s&iacute; son eternas<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a>, ingenerables e inmutables, cualidades que Plat&oacute;n dio a sus ideas. Si a estas cualidades unimos adem&aacute;s las que ya se han identificado, la preexistencia y la separabilidad, debemos preguntarnos de nuevo &iquest;c&oacute;mo son posibles un tipo de formas preexistentes, separables, eternas, ingenerables e inmutables, sin aceptar que sean substancias universales y en s&iacute; mismas como las ideas plat&oacute;nicas?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La respuesta de Arist&oacute;teles es a trav&eacute;s de otros conceptos propios de su teor&iacute;a ontol&oacute;gica. &quot;Es propio de la substancia [...] que preexista en entelequia (en acto) otra substancia que la produzca, por ejemplo un animal, si se genera un animal&quot; (<i>Met</i>. 1034b 16- 18). &quot;Desde lo existente en potencia, es generado lo existente en acto, por ejemplo un hombre por otro hombre, un m&uacute;sico por otro m&uacute;sico&quot; (<i>Met</i>. 1049b 24-26). &quot;Los universales de que hablamos no existen; pues lo individual es principio de las cosas individuales; un hombre universal, en efecto, lo ser&iacute;a de un hombre universal, pero no existe ninguno, sino que Peleo lo es de Aquiles, y de ti, tu padre&quot; (<i>Met</i>. 1071Âª 19-23). La forma preexiste eterna, ingenerable y separable en otro ente determinado, concreto e individual. Nunca preexisti&oacute; separada de un ente, ni es universal. La forma preexiste s&oacute;lo en acto, nunca en potencia, es decir, la forma preexiste presente en una substancia compuesta, nunca preexiste separada de la materia y con potencia de convertirse alguna vez en una substancia. Siempre preexiste como compuesto esencial de una substancia concreta en acto.</p>     <p>Las formas o especies no son substancias en s&iacute; mismas, independientes y preexistentes; hacen parte del compuesto, quiz&aacute; como el elemento m&aacute;s importante porque define la esencia de algo. El bronce puede pertenecer a cualquier objeto, pero la forma de esfera s&oacute;lo a los objetos esf&eacute;ricos. El todo individual es la substancia en grado sumo y no corresponde a la suma de dos substancias independientes y diferentes que azarosamente se unen.</p>     <p>No obstante, dos preguntas siguen inquietando todo este sistema metaf&iacute;sico de Arist&oacute;teles; &iquest;c&oacute;mo puede entenderse que la causa anterior o simult&aacute;nea (<i>Met</i>. 1070Âª 21) de la substancia, es decir, la especie, no sea una substancia e inclusive en grado mayor que su resultado? Recu&eacute;rdese que ya Arist&oacute;teles hab&iacute;a propuesto ese principio en <i>Metaf&iacute;sica</i> 1017b 12: la causa inmanente del ser es substancia. Tambi&eacute;n sigue siendo motivo de cuestionamiento el hecho de concebir que la forma existente en un ente pueda transferirse a otro ente nuevo por medio de la generaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; le entrega un padre a un hijo? &iquest;Qu&eacute; se desprende del padre para formar al hijo? &iquest;C&oacute;mo puede la forma reflejarse, encarnarse o, como quiera comprenderse este proceso, desde su poseedor hacia el nuevo ente engendrado? Errol Katayama identifica este mismo problema concluyendo que la forma en Arist&oacute;teles es una eterna actualidad, pero afirma que ah&iacute; est&aacute; el asunto m&aacute;s complicado. &iquest;C&oacute;mo es posible que una substancia natural generable tenga una eterna actualidad?<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a></p>     <p>Este es a nuestro modo de ver el principal problema que no deja a Arist&oacute;teles ser un nominalista. Puede serlo con respecto a todos los entes naturales inertes e inclusive con los objetos del arte. Todos ellos son objetos con una forma y una materia determinadas, es decir, un compuesto en acto, sus transformaciones y surgimientos pueden ser entendidas f&aacute;cilmente, porque el principio de su movimiento es externo. Una obra de arte, por ejemplo, tiene una materia determinada, su forma, aunque preexistente, se explica desde el entendimiento del artista (<i>Met</i>. 1070Âª 7-8). Pero no es nominalista en cuanto a los entes naturales que poseen vida y, por lo tanto, engendran por naturaleza entes semejantes a ellos; el principio de tal movimiento es interno y no es tan f&aacute;cil de comprender. Acudir al concepto naturaleza ser&iacute;a darle la espalda al problema.</p>     <p>Katayama intenta comprender estas dificultades a partir de los trabajos de biolog&iacute;a de Arist&oacute;teles, sobre todo el tratado titulado precisamente <i>Sobre la Generaci&oacute;n de los Animales</i>. De all&iacute; concluye que lo que se separa del padre es su propia forma<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a>, por lo tanto, la forma en s&iacute; mismas es separable de la materia para conformar nuevos compuestos. Katayama ejemplifica esto del siguiente modo.</p>     <blockquote>     <p>Sup&oacute;ngase que hay dos padres, cada uno con dos hijos. Cada hombre es uno en n&uacute;mero y todos los seis hombres tienen la misma forma en el sentido de ser ellos uno en definici&oacute;n. Aunque, un grupo de hermanos comparte la misma forma no s&oacute;lo entre ellos sino tambi&eacute;n con su padre, cu&aacute;l es la forma diferente que el otro grupo de hermanos comparte entre ellos y con su padre. &iquest;En qu&eacute; sentido es esto posible?<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a></p> </blockquote>     <p>Arist&oacute;teles inclusive explica esto m&aacute;s profundamente desde la embriolog&iacute;a al decir que en la generaci&oacute;n sexual el var&oacute;n brinda en el semen la forma, es decir la especie, y la potencia para desarrollarse; mientras que la hembra brinda la materia. Por ello es que la hembra genera de a una vez, mientras que el var&oacute;n puede generar muchas veces seguidas (<i>Met</i>. 988Âª 3-7). Basado en el Cap&iacute;tulo 4.1 de la <i>Generaci&oacute;n de los Animales</i>, Katayama concluye que para Arist&oacute;teles &quot;no hay diferencia entre un padre y su semen porque todas las propiedades esenciales del padre existen en el semen en las potencialidades de la forma, las cuales utiliza como influencias en los fluidos menstruales para producir descendencia&quot;<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a>.</p>     <p>Al final de todos estos intentos aristot&eacute;licos de mantener su postura hilem&oacute;rfica, sin caer en el platonismo, quedan sin embargo, la misma pregunta sin responder, &iquest;c&oacute;mo es posible que existan formas separables, eternas y en actualidad, que no son universales y en s&iacute; mismas? Arist&oacute;teles no es un nominalista, pero tampoco un realista extremo. Podemos simplificar el problema diciendo que es un realista moderado, pero a&uacute;n no respondemos a la pregunta &iquest;c&oacute;mo es esto posible?</p>     <p>Esta no es s&oacute;lo una dificultad para la filosof&iacute;a antigua y medieval, sino un problema actual para la metaf&iacute;sica y la biolog&iacute;a. Por ello me permitir&eacute; para terminar unas reflexiones en torno a ello.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>IV. EL ARISTOTELISMO EN LA ACTUALIDAD</b></p>     <p>En la concepci&oacute;n aristot&eacute;lica y plat&oacute;nica las substancias posibles ya estaban creadas. Para Arist&oacute;teles las substancias naturales no se generan ni preexisten independientes, son eternas. Las ciencias modernas, sin embargo tienen varios retos dif&iacute;ciles de franquear a la teor&iacute;a aristot&eacute;lica. En primer lugar, no existe para &eacute;l una idea de evoluci&oacute;n, entendida en un sentido simple de cambio y creaci&oacute;n de nuevas especies. Las especies se crean continuamente, intentan sobrevivir y se extinguen. El grupo de esencias fijas (fijismo) establecido por Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles (idea constante hasta el siglo XVII), es roto por la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, la cual ha introducido los conceptos de generaci&oacute;n y extinci&oacute;n de especies.</p>     <p>Esta teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n rompe directamente aquella concepci&oacute;n aristot&eacute;lica de la especie como una eterna actualidad. Los dinosaurios por ejemplo, son especies ya extintas. No existen individuos concretos de esta especie que porten con actualidad las formas. Alguien podr&iacute;a objetar que el posible ADN que se encuentre conservado o creado en un laboratorio traer&iacute;a de nuevo a la actualidad individuos de esa especie y que por tanto no se contradice la propuesta aristot&eacute;lica de una forma eterna. No obstante, no debe perderse de vista que para Arist&oacute;teles esa eternidad es s&oacute;lo posible de forma actual en un individuo y no de forma potencial en un c&oacute;digo gen&eacute;tico. Adem&aacute;s, la moderna ingenier&iacute;a gen&eacute;tica que podr&iacute;a permitir el retorno de los dinosaurios tambi&eacute;n podr&iacute;a crear nuevas especies que jam&aacute;s han existido. &iquest;Se dir&aacute; tambi&eacute;n que esa especie ha existido siempre? &iquest;Por qu&eacute; no ha existido a&uacute;n? y las especies que un cient&iacute;fico no alcance a imaginar en su laboratorio, &iquest;existen tambi&eacute;n?, &iquest;alguna vez llegar&aacute; a existir un individuo concreto de esa especie inimaginada?, &iquest;existen especies eternas de las que nunca llegar&aacute;n a haber un individuo concreto?</p>     <p>La teor&iacute;a aristot&eacute;lica y el evolucionismo no compaginan. De ese modo lo declaran entre otros, Guthrie al decir que el aristotelismo &quot;no es una explicaci&oacute;n satisfactoria de la realidad [&hellip;] imposibilita la evoluci&oacute;n darwiniana&quot;<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a>. Grene afirma que &quot;evoluci&oacute;n y aristotelismo no se mezclan&quot;<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a>. Katayama va m&aacute;s lejos y dice que &quot;no s&oacute;lo el aristotelismo y la evoluci&oacute;n no se mezclan, sino que la metaf&iacute;sica aristot&eacute;lica misma en un mundo evolutivo es obsoleta&quot;<a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a>. No obstante, Katayama es conciente del enorme aporte terminol&oacute;gico que brinda la metaf&iacute;sica aristot&eacute;lica.     <br> Â     <br> Sin embargo, la pregunta metaf&iacute;sica sobre la forma o m&aacute;s exactamente la especie a&uacute;n persiste. Est&aacute; excluido el dilema de si es eterna, independiente y en s&iacute; misma. Pero a&uacute;n es motivo de reflexi&oacute;n qu&eacute; es eso de la especie; qu&eacute; es lo que hace que determinado grupo de individuos compartan unas mismas caracter&iacute;sticas; son esenciales o accidentales esas caracter&iacute;sticas, o es s&oacute;lo convencional decir que determinados individuos pertenecen a una especie.     <br> A partir del c&oacute;digo gen&eacute;tico es aparentemente sencillo resolver este asunto de las especies diciendo que la forma que un ser vivo hereda a otro es producto de este c&oacute;digo y no hay necesidad de recurrir a una tendencia plat&oacute;nica de considerar las especies como un tipo de ente por fuera de los entes particulares o aristot&eacute;lica de una forma eterna actual. El c&oacute;digo gen&eacute;tico es esa forma com&uacute;n que comparten un determinado grupo de individuos que unificamos dentro de una especie particular de acuerdo a unas caracter&iacute;sticas propias. Por ejemplo, los ping&uuml;inos o las cebras. Todos los individuos de estas especies son agrupados debido a unas caracter&iacute;sticas propias que les son comunes. La pregunta es si ese modo de agruparlos reside en una decisi&oacute;n humana o si es natural. Arist&oacute;teles dir&iacute;a que es natural dado que todos ellos comparten la misma forma. Hoy tambi&eacute;n dir&iacute;amos que es natural gracias al c&oacute;digo gen&eacute;tico, un tipo de forma com&uacute;n con una base biol&oacute;gica. Pero para Arist&oacute;teles no hab&iacute;a tal recurso biol&oacute;gico, por eso deb&iacute;a recurrir a la idea de una forma diferente de la materia, pero unida intr&iacute;nsecamente con ella.</p>     <p>En la filosof&iacute;a actual existen corrientes metaf&iacute;sicas esencialistas y antiesencialistas, de la cual no soy conocedor, pero indican que el problema a&uacute;n es vigente. Pero no s&oacute;lo en filosof&iacute;a se discute el problema, tambi&eacute;n en biolog&iacute;a existen diferentes posturas que intentan explicar qu&eacute; es eso de especie, posturas que tambi&eacute;n oscilan entre el nominalismo y el esencialismo. Entre los conceptos disponibles de especie mencionar&eacute; algunos que ayuden a vislumbrar el problema. La especie puede ser entendida como un grupo de individuos que comparten un sistema com&uacute;n de reconocimiento sobre todo en los cortejos sexuales; otra tendencia es a considerar la especie como un grupo con cohesi&oacute;n fenot&iacute;pica; especie puede ser tambi&eacute;n un grupo con cohesi&oacute;n filogen&eacute;tico. En conclusi&oacute;n entre los conceptos biol&oacute;gicos de especie no hay aplicaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n universal, dado que no est&aacute;n exentos de dificultades.<b></b></p>     <p align="center"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>1. La filosof&iacute;a primera de Arist&oacute;teles tiene entre sus preocupaciones principales responder a la problem&aacute;tica que se denominar&aacute;, siglos despu&eacute;s, como la de los universales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. La respuesta de Arist&oacute;teles intenta evitar los resultados absurdos de aceptar un mundo de las ideas, superior y diferente al mundo sensible; sin embargo se encuentra con que rechazar por completo la existencia de los universales le hace problem&aacute;tico explicar las ciencias y la generaci&oacute;n.</p>     <p>3. En el tratado de la <i>Categor&iacute;as</i>, Arist&oacute;teles no cuenta con un criterio claro de substancialidad, s&oacute;lo cuenta con la problem&aacute;tica divisi&oacute;n entre sustancia primera y sustancia segunda.</p>     <p>4. En la <i>Metaf&iacute;sica</i> el tema principal es el de los universales. Su criterio principal de substancialidad es el de <i>hypokeimenon</i>, el cual se toma como una unidad indisoluble de materia y forma (hilemorfismo). La forma es una especie de universal, indisoluble de la materia, eterna, pero siempre en acto.</p>     <p>5. Tanto el Idealismo (realismo extremo) como el Nominalismo son insostenibles en Arist&oacute;teles. La existencia de las ciencias y la posibilidad de la generaci&oacute;n de entes naturales necesitan una explicaci&oacute;n que remita a su teor&iacute;a hilem&oacute;rfica que se apoya en la existencia de la forma, de cierta manera separada de la materia.</p>     <p>6. El problema de los universales es a&uacute;n vigente en la ontolog&iacute;a contempor&aacute;nea y en la biolog&iacute;a.</p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a> Ockham, G. <i>Summa de L&oacute;gica</i>. Bogot&aacute;: Editorial Norma. 1994, Vol. I. Cap. 15. 52, p. 68.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a> Arist&oacute;teles. <i>Etica Nicomaquea</i>. Lib. I, 6. 1096Âª12-16.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a> La historiograf&iacute;a filos&oacute;fica ha adjudicado a Porfirio la autor&iacute;a de estas preguntas. Sin embargo, me atrever&iacute;a a poner en duda esto a partir de las preguntas que hace Arist&oacute;teles en <i>Metaf&iacute;sica</i> M, 1, al cuestionar si las ideas y cosas matem&aacute;ticas &iquest;existen o no? si existen &iquest;c&oacute;mo son? si existen &iquest;estar&aacute;n o bien en las cosas sensibles o separa das de ellas? (<i>Metaf&iacute;sica</i>. Madrid: Gredos. 1982, 1076a. 24-37.)</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a> En la Carta VII 342Âª 343, Plat&oacute;n explica directamente toda su filosof&iacute;a. All&iacute; dice que existen tres elementos con los que se puede llegar al conocimiento de las cosas: el nombre, la definici&oacute;n y la imagen. Aparte de ellos est&aacute; el conocimiento y la cosa en s&iacute; misma. Ninguno de los tres primeros son la cosa en s&iacute; misma, por lo cual el s&oacute;lo nombre (c&iacute;rculo) o la definici&oacute;n (figura cuyo centro equidista de los lados), ni la imagen f&iacute;sica, son ella. S&oacute;lo la inteligencia se acerca con m&aacute;s precisi&oacute;n a la cosa misma. Con ello quiere decir que aqu&eacute;l que conciba el universal como un mero nombre, se equivoca, pues el universal es la cosa misma, aunque el nombre la indique.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n5" name="5">5</a> Arist&oacute;teles. <i>Metaf&iacute;sica</i>. Madrid: Gredos.1982, 990b 8-9.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a> Gilson, E. <i>Historia de la filosof&iacute;a medieval</i>. Madrid: Gredos. 1958, p. 265.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a> Ockham. <i>Op Cit</i>. Vol. I. Cap. 14. 49, p. 65.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a> <i>Ib&iacute;d</i>. Vol. I. Cap. 15. 50, p. 66.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a> Del mismo modo, Guthrie ve en Arist&oacute;teles el principio de econom&iacute;a de Ockham tomado desde el punto de vista metodol&oacute;gico, dado que en F&iacute;sica 259Âª 8 afirma &quot;hay que preferir el n&uacute;mero limitado&quot;. Cfr. Guthrie. <i>Historia de la Filosof&iacute;a Antigua. Madrid: Gredos. 1993, p. 256 nota. 4. Hemos encontrado tambi&eacute;n ciertas referencias en la Metaf&iacute;sica que llevan a pensar lo mismo: al creer en la ideas sucede como si &quot;queriendo hacer una cuenta, creyera que, siendo pocas la cosas, no podr&iacute;a, y las multiplicara para contarlas&quot;. Met</i>. 1078b. 33-36.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a> Traducci&oacute;n err&oacute;nea dado que al t&eacute;rmino latino <i>substantia</i> pertenece propiamente el t&eacute;rmino aristot&eacute;lico <i>hypokeimenon</i>. Al termino griego <i>ous&iacute;a</i> debe pertenecer el correspondiente latino <i>essentia</i>, pero igualmente la concepci&oacute;n de esencia en el medioevo, contrapuesta a existencia, oculta el sentido de <i>ous&iacute;a</i> para Arist&oacute;teles. Cf. Heidegger. &quot;La Metaf&iacute;sica como historia del ser&quot;. En <i>Nietzsche</i>. Barcelona: Destino, 2000, II. p. 325-371.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a> Arist&oacute;teles. &quot;Categor&iacute;as&quot;. Â En <i>Organon</i>. Madrid: Gredos. 1994, 3b 10-12.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a> <font face="Symbol">mallon</font> es el comparativo de <font face="Symbol">mala</font>, en tanto que <font face="Symbol">malista</font> es el superlativo.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a> En varias ocasiones recurre a este mismo lenguaje comparativo de las substancias. V&eacute;ase <i>Met</i>.1002a.26; 1029a.1; 1029a.28; 1032a.19; <i>De anima</i> 2.415b.11.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a> En <i>Acerca de La Generaci&oacute;n y la Corrupci&oacute;n</i> (319Âª1) dice tambi&eacute;n que la sustancia existe en mayor o menor grado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n15" name="15">15</a> Ockham. <i>Op. Cit</i>. Vol. I. Cap. 18, pp. 62-65, 81-84.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a> Jaeger ha puesto en duda la autor&iacute;a aristot&eacute;lica de esta obra (Arist. p. 46 n. 3), pero hay consenso general en que su contenido es aristot&eacute;lico. Giorgio Colli en su edici&oacute;n del <i>Organon</i>, argumenta a favor de que se trata de una conferencia primitiva, perfeccionada posteriormente durante su estad&iacute;a en el Liceo. Rose dice que no s&oacute;lo suena a aristot&eacute;lica sino que es la base de la mayor&iacute;a de las otras obras de Arist&oacute;teles. (Para una bibliograf&iacute;a m&aacute;s amplia sobre esta discusi&oacute;n v&eacute;ase Guthrie. <i>Op. Cit</i>. Vol. VI. p. 152. n9).</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a> G&oacute;mez Lobo, A. <i>Arist&oacute;teles y el aristotelismo antiguo</i>, p. 57. En Gracia, J. &quot;Concepciones de la metaf&iacute;sica&quot;. Madrid: Editorial Trotta. 1998, pp. 51- 68.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a> Arist&oacute;teles, <i>Metaf&iacute;sica. Op. Cit</i>. 999Âª 24-33. Otras cr&iacute;ticas al platonismo se encuentran en 997b 5-12, 1039Âª 24-1039b 19; 1040 b 27-1041Âª 5.</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a> &Eacute;ste es tambi&eacute;n el argumento plat&oacute;nico para aceptar la realidad de las ideas, dado que el conocimiento (<i>episteme</i>) s&oacute;lo es posible sobre entes cuya realidad es estable y eterna. En contraposici&oacute;n de la opini&oacute;n (<i>doxa</i>), que se constituye frente a entes mutables. Argumento identificado en Plat&oacute;n por Arist&oacute;teles al cual llama argumento desde las ciencias (<i>Met</i>. 990b 11-14; 1078b 15-16).</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a> En los Anal&iacute;ticos segundos afirma Arist&oacute;teles que los universales existen, pero en el decir, y que por ello es posible la demostraci&oacute;n. Cfr. Arist&oacute;teles. <i>Anal&iacute;ticos segundos</i>. Madrid: Gredos, 1984. 77Âª 5-7. Con respecto al lenguaje dice Arist&oacute;teles en <i>Sobre la Interpretaci&oacute;n</i> que las palabras no son testimonio de que lo que se nombra existe, por ello no debe creerse que todo t&eacute;rmino universal indique la existencia de una entidad de tal tipo (<i>Sobre la Interpretaci&oacute;n. 16Âª 1-18; 16b 19-25)</i>.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a> Ib&iacute;d., 1017b 10-25 (Comparar esta definici&oacute;n con 1028 b 9-16; 1042 a 7 -11; <i>De anima</i> 1. 412Âª 10-11).</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a> Cfr. Katayama, E. <i>Aristotle on Artifacts</i>. New York: State University. 1999, p. 34.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a> Cf. Ib&iacute;d., p. 60.</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a> Ib&iacute;d., Cap. 5.2.2. pp. 77-78; Cap. 6.3. p. 94.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n25" name="25">25</a> Ib&iacute;d., pp. 94-95.</p>     <p><a href="#n26" name="26">26</a> Ib&iacute;d., p. 96.</p> <a href="#n27" name="27">27</a> Guthrie. <i>Op. Cit</i>. p. 234.     <p><a href="#n28" name="28">28</a> Citado por Katayama. <i>Op. Cit</i>. p. 106</p>     <p><a href="#n29" name="29">29</a> Ib&iacute;d., p. 106</p>     <p></p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. ARIST&Oacute;TELES. (1982). <i>Metaf&iacute;sica</i>. Edici&oacute;n triling&uuml;e por: Valent&iacute;n Garc&iacute;a Yebra. 2Âª ed. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-6127200800020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. _________. (1994). <i>Tratados de l&oacute;gica (Organon)</i>. Biblioteca Cl&aacute;sica Gredos, No. 51. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-6127200800020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. COHEN, Marc. <i>Aristotle's Metaphysics</i>. Stanford Enciclopedia of Philosophy. Disponible en: <a href="http://plato.standford.edu/" target="_blank">http://plato.standford.edu/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-6127200800020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. GILSON, Ettiene. (1958). <i>Historia de la filosof&iacute;a medieval</i>. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-6127200800020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. G&Oacute;MEZ LOBO, Alfonso. (1998). &quot;Arist&oacute;teles y el Aristotelismo antiguo.&quot; En GRACIA, Jorge. (1998). <i>Concepciones de la metaf&iacute;sica</i>. Madrid: Trotta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-6127200800020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. GUTHRIE. (1993). <i>Historia de la Filosof&iacute;a Antigua. Tomo VI. Madrid: Gredos</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-6127200800020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. HEIDEGGER. (2000). &quot;La Metaf&iacute;sica como historia del ser&quot;. En <i>Nietzsche</i>. Barcelona: Destino. II. pp. 325-371.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-6127200800020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. KATAYAMA, Errol. (1999). <i>Aristotle on Artifacts: A Metaphysical Puzzle</i>. New York: State University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-6127200800020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. OCKHAM, Guillermo De. (1994). <i>Summa Logicae</i>. Colecci&oacute;n Cara y Cruz. Bogot&aacute;: Editorial Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-6127200800020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. ROBINSON, Howard. <i>Substance</i>. Stanford Enciclopedia of Philosophy. Disponible en: <a href="http://plato.standford.edu/" target="_blank">http://plato.standford.edu/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-6127200800020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. ROSS, David. (2001). <i>Teor&iacute;a de las Ideas en Plat&oacute;n</i>. Madrid: C&aacute;tedra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-6127200800020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. VERWEYWN, J.M. (1957). <i>Historia de la filosof&iacute;a medieval</i>. Buenos Aires: Nova.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-6127200800020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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