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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Neuroplasticidad y sus implicaciones en la rehabilitación]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Brain plasticity is a term widely used in recent years, but its study originates from the beginnings of neurology. This brain power to use functional adaptation mechanisms that minimize the damage after an injury, as well as the ability to acquire new knowledge even in very old age, make brain malleability a unique and useful in rehabilitation. This leads to the realization of a review of the theme that allows knowing the history, the mechanisms of empowerment as well as the utility in neural rehabilitation processes.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>Neuroplasticidad y sus implicaciones en la rehabilitaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="center"><font size="3">Neuroplasticity and its implications for rehabilitation</font></p>    <br>      <p align="center"><b>Lina Mar&iacute;a L&oacute;pez Roa</b></p>      <p>Fisioterapeuta Universidad del Cauca. Especialista en Neurorehabilitaci&oacute;n. Universidad Aut&oacute;noma de Manizales. Estudiante de Maestr&iacute;a en Neurorehabilitaci&oacute;n, Universidad Aut&oacute;noma de Manizales. Docente Fundaci&oacute;n Universitaria Mar&iacute;a Cano Extensi&oacute;n Neiva. e-mail: <a href="linamarialopezroa@fumc.edu.co">linamarialopezroa@fumc.edu.co</a></p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: Marzo 30 - 2012 / Fecha de aceptaci&oacute;n: Diciembre 18 - 2012</p>  <hr>    <br>      <p align="center"><font size="3"><b>RESUMEN</b></font></p>      <p>La plasticidad cerebral es un t&eacute;rmino muy utilizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero su estudio tiene origen desde los inicios de la neurolog&iacute;a. Esta capacidad cerebral de utilizar mecanismos de adaptaci&oacute;n funcional que permitan minimizar los da&ntilde;os despu&eacute;s de una lesi&oacute;n, as&iacute; como la habilidad para adquirir nuevos conocimientos incluso en edades muy avanzadas hacen de la maleabilidad cerebral una caracter&iacute;stica &uacute;nica y &uacute;til en la rehabilitaci&oacute;n. Lo anterior lleva a la realizaci&oacute;n de una revisi&oacute;n de tema que permita conocer la historia, los mecanismos de potenciaci&oacute;n al igual que la utilidad en los procesos de rehabilitaci&oacute;n neuronal.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b>: Rehabilitaci&oacute;n, plasticidad, neurolog&iacute;a. (Fuente: DeCS - BIREME)</p>  <hr>    <br>      <p align="center"><font size="3"><b>ABSTRACT</b></font></p>      <p>Brain plasticity is a term widely used in recent years, but its study originates from the beginnings of neurology. This brain power to use functional adaptation mechanisms that minimize the damage after an injury, as well as the ability to acquire new knowledge even in very old age, make brain malleability a unique and useful in rehabilitation. This leads to the realization of a review of the theme that allows knowing the history, the mechanisms of empowerment as well as the utility in neural rehabilitation processes.</p>      <p><b>Key words</b>: Rehabilitation, plasticity, neurology. (Source: MeSH, NLM)</p>  <hr>    <br>      <p align="center"><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>Durante siglos se han realizado estudios del cerebro, en sus inicios se consideraba que era una estructura r&iacute;gida, sin capacidad de cambio; se pensaba que desde la formaci&oacute;n embriol&oacute;gica se ten&iacute;an definidas sus funciones y capacidades, pero gracias al misterio que genera su funcionamiento se logr&oacute; comprender esta capacidad la cual permite al ser humano una rehabilitaci&oacute;n funcional a pesar de la lesi&oacute;n. El conocimiento de la plasticidad cerebral o neuroplasticidad ha permitido dar pasos agigantados en la recuperaci&oacute;n despu&eacute;s de un da&ntilde;o cerebral, pero tambi&eacute;n dio origen a nuevas t&eacute;cnicas de aprendizaje como las desarrolladas por Peto y Perfetti, as&iacute; como el desarrollo de habilidades en ni&ntilde;os y adultos.</p>      <p>El conocimiento de esta capacidad es una herramienta fundamental en el &aacute;rea de la salud, ya que permite optimizar procesos encaminados a recuperaciones mucho m&aacute;s exitosas desde el punto de vista funcional. Se conoce como plasticidad neuronal la capacidad cerebral para minimizar los efectos de las lesiones a trav&eacute;s de cambios estructurales y funcionales<sub>1</sub> lo que permite al cerebro reaccionar o ajustarse a cambios ambientales internos y externos bajo condiciones fisiol&oacute;gicas o patol&oacute;gicas. Los experimentos y estudios observacionales han revelado un sistema nervioso din&aacute;mico cuya comprensi&oacute;n de mecanismos se ha basado en dos aspectos caracter&iacute;sticos la funcionalidad y la adaptabilidad, estos 2 mecanismos se considera la manera m&aacute;s natural de reparaci&oacute;n cerebral. Para esta revisi&oacute;n de tema se realiz&oacute; una b&uacute;squeda de literatura en bases de datos indexadas: Pubmed, Medline, Scielo, Proquest, Science Direct con las palabras clave neuroplasticidad, rehabilitaci&oacute;n y plasticidad. Se tuvieron en cuenta los art&iacute;culos publicados en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os con limite de idioma excepto para el ingl&eacute;s y el espa&ntilde;ol.</p>      <p><b>Historia</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el descubrimiento de Brocca en el siglo pasado de un &aacute;rea cerebral espec&iacute;fica en el l&oacute;bulo frontal izquierdo para el lenguaje, se inici&oacute; un gran avance en neurociencias con la era localizacionalista. Posteriormente, la enorme complejidad del cerebro llev&oacute; a los anatomistas a dividirlo en sectores, lo que dio paso a Brodman con la divisi&oacute;n del cerebro en 52 regiones y las descripciones e ilustraciones de los componentes donde se mostraban por separado, dio esto lugar a la concepci&oacute;n de un cerebro r&iacute;gido rigurosamente dividido.<sub>2-4</sub> Igualmente, el poco conocimiento de la &eacute;poca sobre conectividad sin&aacute;ptica y la regeneraci&oacute;n despu&eacute;s de la lesi&oacute;n, sirvi&oacute; de apoyo a la hip&oacute;tesis de que el cerebro era una estructura no maleable o sea no pl&aacute;stico. A finales del siglo XIX el cient&iacute;fico Santiago Ram&oacute;n y Cajal, mejorando la t&eacute;cnica de tintado desarrollada por Camillo Golgi, la cual se basaba en una soluci&oacute;n de plata, y que solo tinta una c&eacute;lula de cada cien, logr&oacute; aislar una para su visualizaci&oacute;n y mostr&oacute; que ellas est&aacute;n separadas y no forman una red continua, adem&aacute;s realiz&oacute; el experimento en cerebros j&oacute;venes y descubri&oacute; que las c&eacute;lulas afectadas por el tinte no eran marcadas parcialmente sino que todas sus protuberancias recib&iacute;an tambi&eacute;n el mismo color; de este modo se logr&oacute; distinguir claramente neuronas de otro tejido celular dando origen a lo que se conoce en la actualidad como la doctrina de la neurona.<sub>5</sub></p>      <p>Este descubrimiento de Ram&oacute;n y Cajal le otorgo reconocimiento y el premio nobel de fisiolog&iacute;a y medicina en el a&ntilde;o de 1906.</p>    <br>      <p align="center"><a name="f01"></a><img src="img/revistas/reus/v14n2/v14n2a09f01.jpg"></p>    <br>      <p>Por otra parte, en el a&ntilde;o de 1949 el psicobi&oacute;logo canadiense Donald Hebb propuso la plasticidad asociativa como el mecanismo por el que la coincidencia de actividad pre y postsin&aacute;ptica podr&iacute;a modificar las conexiones neurales en determinadas estructuras del cerebro.<sub>6</sub> En 1966, en el laboratorio de Per Andersen, en Oslo, el noruego Terje Lomo observ&oacute; por primera vez que breves trenes de est&iacute;mulos incrementaban la eficacia de la transmisi&oacute;n en las sinapsis entre la v&iacute;a perforante y las c&eacute;lulas granulares de la circunvoluci&oacute;n dentada del hipocampo, en conejos anestesiados.<sub>7</sub> Algo m&aacute;s tarde, en 1973 y en el mismo laboratorio, Lomo y el brit&aacute;nico Timothy Bliss descubrieron que una estimulaci&oacute;n de frecuencia moderadamente alta en la misma v&iacute;a produc&iacute;a incrementos estables y duraderos de la respuesta postsin&aacute;ptica, lo que se denomin&oacute; Potenciaci&oacute;n Sin&aacute;ptica a Largo Plazo (PLP).<sub>8</sub> Estudios posteriores <i>in vitro</i> confirmaron que se trataba de un fen&oacute;meno no s&oacute;lo duradero, sino tambi&eacute;n de inducci&oacute;n r&aacute;pida y con caracter&iacute;sticas asociativas y de especificidad de est&iacute;mulos, lo que convert&iacute;a a la PLP en un buen candidato a mecanismo celular del aprendizaje y la memoria.<sub>9</sub></p>      <p><b>Plasticidad neuronal</b></p>      <p>Durante muchos a&ntilde;os la discapacidad era vista de una forma aberrante, los ni&ntilde;os con malformaciones cong&eacute;nitas en algunas comunidades eran eliminados, o recluidos en asilos dada la concepci&oacute;n de divinidad que acompa&ntilde;aba un ni&ntilde;o en esta situaci&oacute;n pues se cre&iacute;a que era un castigo divino lo que ocasionaba vergüenza a sus padres. Pero los mecanismos de supervivencia del ser humano han demostrado ser extraordinario pues se han hallado f&oacute;siles humanos con marcados defectos que llegaron a la edad adulta en &eacute;pocas del hombre primitivo lo que sugiere que desde aquella &eacute;poca el ser humano brind&oacute; asistencia a estas personas porque de otra manera no hubieran llegado a esa edad.<sub>10</sub></p>      <p>Esa caracter&iacute;stica del ser humano por ayudar a su pr&oacute;jimo es lo que dio origen al estudio del ser humano y permiti&oacute; descubrir lo que hoy se conoce como plasticidad cerebral.</p>      <p>Se admite la posibilidad de que existen varios tipos de plasticidad neuronal, en los que se consideran fundamentalmente factores tales como edad de los pacientes, naturaleza de la enfermedad y sistemas afectados.<sub>11-16</sub></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por edades:    <br> a) Plasticidad del cerebro en desarrollo.    <br> b) Plasticidad del cerebro en periodo de aprendizaje.    <br> c) Plasticidad del cerebro adulto.</p>     <p>Por patolog&iacute;as:    <br> a) Plasticidad del cerebro malformado.    <br> b) Plasticidad del cerebro con enfermedad adquirida.    <br> c) Plasticidad neuronal en las enfermedades metab&oacute;licas.<sub>17-21</sub></p>      <p>Por sistemas afectados    <br> a) Plasticidad en las lesiones motrices.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> b) Plasticidad en las lesiones que afectan cualquiera de los sistemas sensitivos.    <br> c) Plasticidad en la afectaci&oacute;n del lenguaje.    <br> d) Plasticidad en las lesiones que alteran la inteligencia.<sub>22</sub></p>      <p><b>Mecanismos de plasticidad neuronal</b></p>      <p>Los mecanismos de la neuroplasticidad son muy diversos y pueden abarcar desde modificaciones morfol&oacute;gicas extensas, como las que se observan en la regeneraci&oacute;n de axones y formaci&oacute;n de nuevas sinapsis, hasta sutiles cambios moleculares que alteran la respuesta celular a los neurotransmisores.<sub>23</sub> A lo largo de los a&ntilde;os y gracias a diferentes investigaciones se han podido identificar varios mecanismos que se consideran son la base de la plasticidad cerebral. Cada uno de ellos realiza un aporte importante y significativo para obtener como resultado la compensaci&oacute;n cerebral ante la lesi&oacute;n. Dentro de los m&aacute;s significativos se encuentran:</p>      <p><b>Sinaptog&eacute;nesis reactiva</b></p>      <p>Se conoce como sinaptog&eacute;nesis al crecimiento de un cuerpo celular hacia otro como consecuencia de su crecimiento normal. Un vac&iacute;o en un sitio particular puede ser llenado parcialmente con la ramificaci&oacute;n guiada por axones de crecimiento y prote&iacute;nas como la laminina, integrina y cadherinas, con m&uacute;ltiples sitios de acoplamiento para neuronas, factores tr&oacute;ficos y glucoprote&iacute;nas. Las ramificaciones colaterales son procesos axonales nuevos que han brotado de un ax&oacute;n no da&ntilde;ado y crecen hacia un sitio sin&aacute;ptico vac&iacute;o. Se ha demostrado que esto ocurre en el sistema nervioso central. Sin embargo, la ramificaci&oacute;n puede ser adaptativa o mal adaptativa, y su papel en la recuperaci&oacute;n del da&ntilde;o cerebral es a&uacute;n incierto.<sub>24</sub></p>      <p><b>Compensaci&oacute;n conductual</b></p>      <p>Despu&eacute;s de un da&ntilde;o cerebral pueden desarrollarse nuevas combinaciones de conductas; un paciente puede usar diferentes grupos de m&uacute;sculos u otras estrategias cognoscitivas.<sub>25</sub> Lo anterior se conoce como un mecanismo de compensaci&oacute;n conductual.</p>      <p><b>Desenmascaramiento</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se entiende como desenmascaramiento aquellas conexiones neuronales en reposo que est&aacute;n inhibidas en el estado normal, y que pueden activarse, despu&eacute;s de un da&ntilde;o cerebral.<sub>26</sub></p>      <p><b>Colateralizaci&oacute;n</b></p>      <p>La colateralizaci&oacute;n hace referencia al crecimiento que ocurre a expensas de axones sanos que pueden provenir de neuronas no afectadas por la lesi&oacute;n o de ramas colaterales de los mismo axones da&ntilde;ados que la lesi&oacute;n no lleg&oacute; a afectar. Este proceso por lo general termina con el nacimiento de sinaptog&eacute;nesis reactiva.<sub>27</sub></p>      <p><b>Sinapsinas y neurotransmisores</b></p>      <p>Las sinapsinas son fosfoprote&iacute;nas que aglutinan ves&iacute;culas simp&aacute;ticas y las unen al citoesqueleto  de las membranas, los neurotransmisores adem&aacute;s de mediar una informaci&oacute;n transin&aacute;ptica pueden inducir efectos de sinaptog&eacute;nesis y reestructuraci&oacute;n neuronal.<sub>28</sub></p>      <p><b>Potenciaci&oacute;n a largo plazo</b></p>      <p>Este es un proceso cerebral de aprendizaje y memoria que involucra la plasticidad sin&aacute;ptica; ha centrado su campo experimental en estudios sobre la transmisi&oacute;n del glutamato y del receptor N– metil– D-aspartato. Lo relevante de la informaci&oacute;n cient&iacute;fica es que la consolidaci&oacute;n de los c&oacute;digos de memoria y los procesos de memoria en los mam&iacute;feros est&aacute;n relacionados con est&iacute;mulos de potenciaci&oacute;n a largo plazo.<sub>29,30</sub></p>      <p><b>Plasticidad y rehabilitaci&oacute;n</b></p>      <p>Todos estos mecanismos no ser&iacute;an &uacute;tiles si no se logra identificar c&oacute;mo vincularlos a los procesos de rehabilitaci&oacute;n, para esto diversas t&eacute;cnicas neurofisiol&oacute;gicas han permitido describir la reorganizaci&oacute;n cerebral, como lo son la neuroimagen por resonancia magn&eacute;tica, la tomograf&iacute;a por emisi&oacute;n de positrones (PET) y de fot&oacute;n &uacute;nico (SPECT) y por &uacute;ltimo la estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica transcraneal, estas t&eacute;cnicas logran construir mapas de activaci&oacute;n cortical durante la realizaci&oacute;n de diversas funciones motoras, cognitivas y de estimulaci&oacute;n sensorial que identifican los diferentes mecanismos de la Neuroplasticidad.<sub>31</sub></p>      <p>Es claro que solo en estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas se le ha dado la importancia que merece a la plasticidad neuronal a pesar de las diferentes investigaciones alrededor de este tema desde hace m&aacute;s de un siglo, sin embargo esto nos ha permitido conocer con claridad c&oacute;mo funciona la plasticidad cerebral y la manera de incluirla en los procesos de rehabilitaci&oacute;n. En los ni&ntilde;os por ejemplo, esta capacidad de regeneraci&oacute;n cerebral es como un lienzo en blanco donde se dibuja todo aquello que se experimenta en el momento, por lo que cada experiencia nueva aporta un gran conocimiento. La maleabilidad cerebral de los ni&ntilde;os se ha estudiado fuertemente, en el &aacute;rea  escolar, considerando que todo aprendizaje da lugar a cambios pl&aacute;sticos. Muchos cient&iacute;ficos han especulado que el aprendizaje extremadamente r&aacute;pido del infante peque&ntilde;o, en especial durante determinados per&iacute;odos cr&iacute;ticos, puede reflejar una explotaci&oacute;n del gran n&uacute;mero de sinapsis disponibles en ese tiempo, algunas de las cuales pronto ser&aacute;n podadas o eliminadas. Cuando se hayan eliminado las c&eacute;lulas excedentes y se haya ajustado el n&uacute;mero de neuronas para que corresponda al tama&ntilde;o del campo que se ha planeado que deben inervar, entonces la flexibilidad y la plasticidad de esa etapa temprana de la vida parece declinar. Durante el desarrollo, gracias a esta capacidad pl&aacute;stica, adaptativa y potencial de aprendizaje del cerebro, se van dando cambios cada vez m&aacute;s especializados y diferenciados.<sub>32</sub></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1942, Kennard MA, estudiando la reorganizaci&oacute;n cortical en monos, desde la infancia a la madurez, observ&oacute; que exist&iacute;a mayor indemnidad en las funciones cuando las lesiones se produc&iacute;an en edades tempranas. A este principio de mayor recuperaci&oacute;n cuando la lesi&oacute;n es m&aacute;s temprana se denomin&oacute; "Principio de Kennard".<sub>33</sub> Estudios sobre compensaci&oacute;n de funciones luego de lesiones cerebrales en diferentes edades confirmaron el Principio de Kennard.<sub>34</sub> El 90&#37; de infantes que mostraron signos definitivos de anormalidad neurol&oacute;gica en el periodo neonatal se desarrollaron normalmente.<sub>35</sub> Un tercio de ni&ntilde;os con una cuadriparesia a la edad de un a&ntilde;o estaban libres de s&iacute;ntomas motores a los 7 a&ntilde;os.<sub>36</sub> Las t&eacute;cnicas de neuroimagen han demostrado que enormes malformaciones del c&oacute;rtex cerebral, por ejemplo hidrocefalias, quistes porencef&aacute;licos o agenesia cerebelosa pueden ser compatibles con funciones motoras y cognitivas normales, sin embargo la plasticidad es posible en humanos a&uacute;n durante la adolescencia<sub>37</sub> y en la edad adulta.<sub>38</sub></p>      <p>La neurociencia se ha encargado de estudiar la reorganizaci&oacute;n cerebral despu&eacute;s de la lesi&oacute;n, los beneficios de la rehabilitaci&oacute;n temprana a&uacute;n a largo plazo, los cambios funcionales y  organizacionales del cerebro a trav&eacute;s de los a&ntilde;os sin embargo todav&iacute;a est&aacute;n lejos de comprender los circuitos cerebrales necesarios para restaurar la funci&oacute;n perdida. Afortunadamente, se ha descubierto la forma de crear conexiones neurales apropiadas aprovechando la forma en que el cerebro normalmente lo hace a trav&eacute;s del aprendizaje. Esta incre&iacute;ble evidencia, indica que los circuitos neuronales del cerebro continuamente se remodelan para codificar nuevas experiencias y ser capaces de producir cambios en el comportamiento. Las investigaciones en neurobiolog&iacute;a en memoria y aprendizaje evidencian que cada nuevo aprendizaje trae consigo una remodelaci&oacute;n estructural del sistema nervioso que soporta ese aprendizaje.<sub>39</sub></p>      <p>Estas investigaciones y nuevas evidencias dieron surgimiento a la neuro-rehabilitaci&oacute;n, un tema relativamente nuevo en el &aacute;rea de la salud; en fisioterapia tuvo sus inicios alrededor de la segunda guerra mundial.<sub>40</sub> En los a&ntilde;os 40 y 50 se dio el surgimiento de las t&eacute;cnicas fisioterap&eacute;uticas en rehabilitaci&oacute;n neurol&oacute;gica utilizadas en la actualidad; entre estas podemos mencionar la T&eacute;cnica de Bobath, creada por los esposos Bobath en Londres y dada a conocer a trav&eacute;s de sus libros y la escuela de neurodesarrollo fundada por ellos en a&ntilde;os posteriores. Los esposos Bobath (Bertha y Karel Bobath) fueron los pioneros en la utilizaci&oacute;n de la neuroplasticidad en la t&eacute;cnica de rehabilitaci&oacute;n neurol&oacute;gica. Estos autores mencionan en sus libros la importancia de la rehabilitaci&oacute;n temprana luego de ocurrida la lesi&oacute;n, hablan de control motor y su funcionalidad. Posteriormente a ellos se conocen nuevas t&eacute;cnicas creadas en algunos casos por sus disc&iacute;pulos como lo son: t&eacute;cnica de reaprendizaje motor, t&eacute;cnica de Rood, t&eacute;cnica de Johnston, entre otras.</p>      <p>Muchos estudios realizados alrededor del tema han mostrado resultados en pacientes con secuelas de enfermedad cerebro vascular. Estudios con PET describen cambios corticales bilaterales en pacientes con lesiones vasculares &uacute;nicas unilaterales.<sub>41</sub> En otros casos, ha llamado la atenci&oacute;n el desplazamiento de la representaci&oacute;n motora de la mano hacia la zona correspondiente a la cara.<sub>42</sub> Algunas experiencias apoyan la posibilidad de que la pr&aacute;ctica de determinados movimientos pueda inducir cambios pl&aacute;sticos en la representaci&oacute;n cortical del movimiento a corto plazo, aspecto de importancia trascendental, pues abre un camino de posibilidades en cuanto al dise&ntilde;o de terapias f&iacute;sicas, encaminadas a facilitar la expresi&oacute;n de determinados procesos o inhibir o desinhibir otros. Ello constituye una evidencia que apoya el efecto modulador de la rehabilitaci&oacute;n f&iacute;sica en la recuperaci&oacute;n de la funci&oacute;n motora.<sub>43</sub></p>      <p>Sin embargo a la neuro-rehabilitaci&oacute;n no se le ha dado la importancia que merece. El enfoque farmacol&oacute;gico usado por pr&aacute;cticamente todas las disciplinas biom&eacute;dicas ha nublado y, en ocasiones, eliminado de la mente de muchos profesionales de la salud, la posibilidad de ofrecerles a los pacientes un programa de rehabilitaci&oacute;n neurol&oacute;gica con orientaci&oacute;n cient&iacute;fica.<sub>44</sub></p>      <p>La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) consciente de la importancia de la neurorehabilitaci&oacute;n, la defini&oacute; como un proceso activo por medio del cual los individuos con alguna lesi&oacute;n o enfermedad pueden alcanzar la recuperaci&oacute;n integral &oacute;ptima que permita el desarrollo f&iacute;sico, mental y social para integrarse a su entorno de la mejor manera posible.<sub>45</sub> Esto ayud&oacute; al desarrollo cient&iacute;fico de la neurorehabilitaci&oacute;n, principalmente en los llamados pa&iacute;ses desarrollados, donde evolucion&oacute; junto a otras ciencias como la neurolog&iacute;a, la neurocirug&iacute;a, la psiquiatr&iacute;a, la ortopedia y otras m&aacute;s.</p>      <p>Lo anterior, sugiere que todos los profesionales de la salud deben asumir la responsabilidad del manejo a largo plazo de sus pacientes a sabiendas de que el concepto de cuidar vegetales relacionado con los individuos que hab&iacute;an sufrido una lesi&oacute;n neurol&oacute;gica es ya parte del pasado.<sub>46</sub></p>      <p>Diversos trastornos como, por ejemplo, la enfermedad cerebrovascular, donde se consideraba a finales del siglo XX que los tres primeros meses eran los cr&iacute;ticos para lograr el restablecimiento funcional del paciente afectado;<sub>47</sub> estudios han demostrado recuperaci&oacute;n funcional cuando se aplican las medidas de neuro rehabilitaci&oacute;n apropiadas, a&uacute;n a&ntilde;os despu&eacute;s de padecida la lesi&oacute;n neurol&oacute;gica.<sub>48</sub></p>      <p>Aunque todav&iacute;a falta mucha investigaci&oacute;n respecto al Sistema Nervioso Central, tambi&eacute;n es cierto que el conocimiento de la neuroplasticidad ha permitido que se desarrollen mejores procesos encaminados a mejorar los mecanismos y t&eacute;cnicas en neuro-rehabilitaci&oacute;n. Estudios realizados en modelos animales con enfermedad de Parkinson han mostrado un efecto beneficioso del ejercicio para detener parcialmente el avance de la enfermedad, esto permitir&iacute;a mantener la independencia del paciente por un periodo m&aacute;s prolongado.<sub>49-52</sub></p>      <p>Lo anterior est&aacute; basado en la capacidad pl&aacute;stica del cerebro y sus mecanismos de neuroprotecci&oacute;n y aprendizaje a trav&eacute;s de la repetici&oacute;n. Avances como estos se conocen continuamente generando nuevas expectativas en el manejo de enfermedades neurol&oacute;gicas en las que hasta hace alg&uacute;n tiempo se consideraban sin potencial rehabilitatorio. La neuroplasticidad y sus implicaciones en la recuperaci&oacute;n de la lesi&oacute;n todav&iacute;a tienen caminos inciertos y de largo recorrido pero seguramente esto traer&aacute; consigo nuevas esperanzas y posibilidades de intervenci&oacute;n encaminadas al mejoramiento de la calidad de vida de pacientes que sufren patolog&iacute;as neurol&oacute;gicas y que ruegan por la aparici&oacute;n de nuevos conocimientos en rehabilitaci&oacute;n. Gran parte de los cambios pl&aacute;sticos que permiten la reorganizaci&oacute;n de los sistemas funcionales del sistema nervioso est&aacute;n siendo demostrados. Muchos de estos cambios pueden ser favorecidos por programas racionales de rehabilitaci&oacute;n, para ello es necesario que las intervenciones en rehabilitaci&oacute;n tengan s&oacute;lidas bases te&oacute;ricas  y demuestren su eficacia a trav&eacute;s de adecuados trabajos de investigaci&oacute;n.<sub>53</sub></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <p align="center"><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. Pascual Ignacio. Plasticidad cerebral. Revista de neurolog&iacute;a. 1996;24:1361.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0124-7107201200020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2. Schieber MH. Physiologic basis for functional recovery. J Neurol Rehabil. 1995; 9:91-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-7107201200020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. Lenn NJ. Brain plasticity and regeneration. AJNR. 1992; 13:505-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-7107201200020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4. Bach-y-Rita P, Wicab-Bach-y-Rita E. Biological and psychological factors in recovery from brain damage in humans. Can J Psychol. 1990; 44:148-65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-7107201200020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>5. Sabbatini Renato. Neurons and Synapses: The History of Its Discovery. Brain & Mind Magazine, 17. Retrieved on March19, 2007. <a href="http://www.cerebromente.org.br/n17/history/neurons1_i.htm" target="_blank">http://www.cerebromente.org.br/n17/history/neurons1_i.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0124-7107201200020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6. Lamprecht R, Le Doux J. Structural plasticity and memory. Nat Rev Neurosci. 2004; 5:45-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0124-7107201200020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7. Okamoto K, Nagai T, Miyawaki A, Hayashi Y. Rapid and persistent modulation of actin dynamics regulates postsynaptic reorganization underlying bidirectional plasticity. Nat Neurosci. 2004; 7:1104-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0124-7107201200020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>8. Bliss Timothy. Lomo Terje. Long-lasting potentiation of synaptic transmission in the dentate area of the anaesthetized rabbit following stimulation of the perforant path. J Physiol. 1973; 232(2):331-356.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0124-7107201200020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>9. Matsuzaki M, Honkura N, Ellis-Davies GCR, Kasai H. Structural basis of long-term potentiation in single dendritic spines. Nature. 2004; 429:761-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0124-7107201200020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>10. Casta&ntilde;o Julio. Plasticidad neuronal y bases cient&iacute;ficas de la neurohabilitaci&oacute;n. Revista de neurolog&iacute;a. 2002; 34(supl 1):S130-S135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0124-7107201200020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>11. Pfrieger FW, Barreas BA. Synaptic efficacy enhanced by glial cell in vitro. Science. 1987; 277:1684-86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0124-7107201200020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>12. Bach-y-Rita P. Receptor plasticity and volume transmission in the brain: emerging concepts with relevance to neurologic rehabilitation. J Neurorehabil. 1990; 4:121-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-7107201200020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>13. Cotman CW, Nieto-Sampedro M. Progress infacilitating the recovery of function after central nervous system trauma. En: Nottebohm F, editor. Hope for a new neurology. New York: New York Academy of Sciences; 1985:83-104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-7107201200020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>14. Collins RC, Olney JW, Lothman EW. Metabolic and pathological consequences of focal seizures. En: Ward AA, Penry JK, Purpura DP, editors. Epilepsy. New York: Raven Press; 1983. 87-107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-7107201200020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>15. Boyeson MG, Bach-y-Rita P. Determinants of brain plasticity. J Neurorehabil. 1989; 3:35-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-7107201200020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>16. Fingers S, Wolft C. The Kennard principle before Kennard. The early history of age and brain lesions. Arch Neurol. 1988; 45:1136-42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-7107201200020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>17. Hicks SP, D Amato CJ. Motor sensory and visual behavior after hemispherectomy in newborn and mature rats. Exp Neurol. 1970; 29:416-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-7107201200020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>18. Sarnat HB. Do the corticospinal and cortico bulbar tracts mediate functions in the human newborn? Can J Neurol Sci. 1989; 16:157-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-7107201200020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>19. Leonard CT, Goldberger ME. Consequences of damage to the sensorimotor cortex in neonatal and adults cats. II. Maintenance of exuberant projections. Dev Brain Res. 1987; 32:15-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-7107201200020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>20. Anyder RD, Hata SK, Brann BS. Subcortical visual function in the newborn. Pediatric Neurol. 1990; 6:333-37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-7107201200020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>21. Buchwald JS. Comparison of plasticity in sensory and cognitive processing system. Clin Perinat. 1990; 17:57-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-7107201200020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>22. Campenot RB. Local control of neurite development by nerve growth factor. ProcNatlAcadSci. 1977; 74:4516-19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-7107201200020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>23. Nitta A, Hayashi K, Hasegawa T, Nabeshina T. Development of plasticity of brain function with repeated trainings and passage of time after basal forebrain lesions in rats. J neural transm gen Sect. 1993; 93-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-7107201200020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>24. Pascual-Leone A, Grafman J, Hallet M. Modulation of cortical motor output maps during development of implicit and explicit knowledge. Science. 1994; 263:1287-89.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-7107201200020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>25. Chollet F, Di Piero V, Wise RJS. The functional anatomy of motor recovery after stroke in humans: A study with positron emission topography. Ann Neurol. 1991; 29:63-71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-7107201200020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>26. Boyeson MG, Bach y Rita P. Determinants of brain plasticity. J Neuro Rehab. 1989; 3:35-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-7107201200020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>27. Bergado J, Almaguer W. mecanismos celulares de la neuroplasticidad. Rev Neurol. 2000; 31(11):1074-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-7107201200020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>28. Kolodkin AL, Matthes DJ, Goodman CS. The semaphoring genes encode a family of transmembrane and secreted growth cone guidance molecules. Cell. 1993; 75:1389-99&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-7107201200020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Molinari M. Bentivoglio M. Granato A. Increased collaterization of the cerebello thalamic pathway following neonatal hemicerebellectomy. Brain Res. 1986; 327:1-10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-7107201200020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>30. Caroni P, Sabio T, Schwab ME. Central Nervous System regeneration: Oligodendrocytes and myelin as nonpermissive substrates for neurite growth. Prog Brain Res. 1988; 78:363-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-7107201200020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>31. G&oacute;mez Fern&aacute;ndez L. Plasticidad cortical y restauraci&oacute;n de funciones neurol&oacute;gicas: una actualizaci&oacute;n sobre el tema. Rev neurol. 2000; 31:741-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-7107201200020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>32. Arias Yurelis. La Neuroplasticidad como base biol&oacute;gica de la rehabilitaci&oacute;n cognitiva. GEROINFO. RNPS. 2007; 2(1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-7107201200020000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>33. Kennard MA. Cortical reorganization of motor function. Studies on a series of monkeys of various ages from infancy to maturity. Arch Neurol and Ps&iacute;ch&iacute;at. 1942; 8:227.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-7107201200020000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>34. Rauschecker JP. Compensatory plasticity and sensory substitution in the cerebral cortex. TlNS. 1995; 18:36-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-7107201200020000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>35. B&iacute;erman-van Eendengurg MEC. Jurgens-van der See AD. Ol&iacute;nga AA. Hu&iacute;sjes JJ. Towen BCL. Predictive value of neonatal neurological examination: a follow-up study at 18 months. Develop Med Child Neurol. 1981; 23:296-305.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-7107201200020000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>36. Nelson KB. Ellenberg JH. CT findings in spastic cerebral palsy. Pediatrics. 1982; 69:529-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-7107201200020000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>37. Leeber J. How much brain does a mind need? Scientific. Clinical and educational implications of ecological plasticity. Devel Med Child Neurol. 1998; 40:352-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-7107201200020000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>38. Lazar R. Principles of neurologic rehabilitation. New York: McGraw-Hill; 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-7107201200020000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>39. Kleim A, Jones T. Principles of Experience-Dependent Neural Plasticity: Implications for Rehabilitation after Brain. Journal of Speech, Language, and Hearing Research. 2008 Feb;51:1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-7107201200020000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>40. Le&oacute;n-S FE. Rehabilitaci&oacute;n y restauraci&oacute;n nutricional en neurolog&iacute;a. Salud UIS. 1998; 26:11-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-7107201200020000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>41. Seitz R, Knorr U, Azari N, Herzog H, Freund H. Visual network activation in recovery from sensorimotor stroke. Restorative Neurology Neuroscience. 1999; 14:25-33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-7107201200020000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>42. Weiller C, Ramsay S, Wise R, Friston K, Frackowiak R. Individual patterns of functional reorganization in the human cerebral cortex after capsular infarction. Annals Neurology. 1993; 33:181-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-7107201200020000900042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>43. Doussoulin-Sanhueza Arlett. Como se fundamenta la neurorehabilitaci&oacute;n desde el punto de vista de la Neuroplasticidad. Arch Neurocien. 2011; 16(4):216-222.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-7107201200020000900043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>44. Freeman JA, Hobart JC, Playford ED, Undy B, Thompson AJ. Evaluating neurorehabilitation: lessons from routine data collection. J NeurolNeurosurgPsychiatry. 2005; 76:723-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-7107201200020000900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>45. Bayona-Prieto J, Leon-Sarmiento FE, Bayona EA. Neurorehabilitation. En: Uribe CS, Arana A, Lorenzana P, editores. Neurolog&iacute;a. 7&ordf; ed. Medell&iacute;n: CIB; 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-7107201200020000900045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>46. Shahani BT, Schienberg L. Neurologic rehabilitation. Neurol Clinics 1987; 5:519-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-7107201200020000900046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>47. Acosta MT, Le&oacute;n-Sarmiento FE. Repetitive transcranial magnetic stimulation (RTMS): new tool, new therapy and new hope for ADHD. Curr Med Res Opin. 2003; 19:125-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-7107201200020000900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>48. Oldman S. Plum F Cornpensatory regeneration of the damaged adult human brain neuroplasticity in a clinical perspective. Adances in Neurology. 1997; 73:99-107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-7107201200020000900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>49. Rossini P, Caltagirone C, Castriota-Scanderbeg A, Cicinelli P, Del Gratta C, Demartin M, et al. Hand motor cortical area reorganization in stroke: a study with FMRi, MEG and TCS maps. Neuroreport. 1998; 22(9):2141-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-7107201200020000900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>50. Aguayo AJ, David S. Richardson PM. Axonal elongation in peripheral and central nervous system transplants. Adv Cell Neurobiol. 1982; 3:215-34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-7107201200020000900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>51. Pfrieger FW. Barreas BA. Synaptic efficacy enhanced by glial cell in vitro. Science. 1987; 277:1684-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-7107201200020000900051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>52. Bach y Rita P. Receptor plasticity and volume transmission in the brain: emerging concepts with relevance to neurologic rehabilitation. J Neuro Rehab. 1990; 4:121-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-7107201200020000900052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>53. Mau Li Luis. Sequeiros Susana. Rodr&iacute;guez Alberto. Neuroplasticidad en la recuperaci&oacute;n de la lesi&oacute;n cerebral infantil. Bolet&iacute;n del Departamento de Docencia e Investigaci&oacute;n del Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Psicof&iacute;sica Vol. 3, N° 3 julio de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-7107201200020000900053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>   </font>      ]]></body><back>
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