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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>Editorial</b></font></p>      <p align="center"><b>La Enfermer&iacute;a Basada en la Evidencia (EBE) y la gesti&oacute;n del cuidado</b></p>      <p>"En todos los asuntos, es algo saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogaci&oacute;n en las cosas que has dado por sentado durante mucho tiempo" <b>Bertrand Russell</b></p>      <p>El mundo en que nos encontramos inmersos, en el que la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica ha contribuido a la profundizaci&oacute;n de la pobreza, al incremento de la carga de enfermedad y a la degradaci&oacute;n del medio ambiente a niveles insospechables otrora, a pesar de los avances tecnol&oacute;gicos y el conocimiento de punta en todas las &aacute;reas de la ciencia, nos moviliza, cada vez m&aacute;s, a repensar nuestro quehacer como profesionales de la enfermer&iacute;a. Si consideramos que nuestro trabajo como enfermeras se orienta, fundamentalmente, hacia ofrecer un cuidado que contribuya a la promoci&oacute;n de la salud, la prevenci&oacute;n de la enfermedad y al alivio del sufrimiento humano, se hace imperativo analizar estrategias de trabajo que ayuden y optimicen la aplicaci&oacute;n del saber enfermero para los fines indicados.</p>      <p>Una de las estrategias m&aacute;s valiosas con las que contamos en la actualidad es la EBE. Esta estrategia, mejora las pr&aacute;cticas de cuidado al orientar el quehacer profesional con mayor certidumbre, contribuye a la satisfacci&oacute;n de los usuarios, optimiza los recursos y fortalece el trabajo en equipo, ya que pasa del "control" a la "facilitaci&oacute;n" del trabajo en funci&oacute;n de la calidad de los cuidados, involucrando al personal en las acciones y decisiones de cuidado.</p>      <p>Desde finales del siglo pasado, ha habido un llamado consistente para que los resultados de investigaci&oacute;n se apliquen en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Este proceso, que inicialmente se denomin&oacute; "utilizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n", pas&oacute; a llamarse "pr&aacute;ctica basada en la evidencia".  En enfermer&iacute;a, expresamos con ello que "es el proceso por medio del cual las enfermeras toman las decisiones cl&iacute;nicas usando la mejor evidencia disponible, su experiencia y las preferencias de los pacientes".<sub>1</sub></p>      <p>El Observatorio EBE, ha ampliado este proceso hacia un paradigma cualitativo, y ha precisado que la EBE consiste "en el uso consciente y expl&iacute;cito, desde el mundo del pensamiento de las enfermeras, de las ventajas que ofrece el modelo positivista de s&iacute;ntesis de la literatura cient&iacute;fica de la Medicina Basada en la Evidencia, integrado en una perspectiva cr&iacute;tica, reflexiva y fenomenol&oacute;gica tal, que hace visible perspectivas de la salud invisibilizadas por el pensamiento hegem&oacute;nico."</p>      <p>A pesar que en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os enfermer&iacute;a viene haciendo el esfuerzo de aplicar sistem&aacute;ticamente la estrategia de EBE, es necesario seguir insistiendo para que los profesionales de enfermer&iacute;a conozcan y apliquen estos conceptos pues mucho del conocimiento que usan proviene de su experiencia y por tanto a&uacute;n tenemos pr&aacute;cticas cl&iacute;nicas que se realizan en el d&iacute;a a d&iacute;a sin documentar, pol&iacute;ticas organizacionales para las cuales no existe evidencia y procedimientos basados en la experiencia y en la opini&oacute;n y preferencia de los expertos en vez de la investigaci&oacute;n en enfermer&iacute;a. Solo un peque&ntilde;o porcentaje de profesionales de enfermer&iacute;a usan la investigaci&oacute;n en su pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.<sub>2</sub> Las enfermeras son mucho m&aacute;s proclives a consultar con sus colegas cuando se trata de tomar decisiones en vez de usar la tecnolog&iacute;a basada en la evidencia.<sub>3</sub></p>      <p>Enfermer&iacute;a debe por tanto desarrollar una pr&aacute;ctica actualizada y fiable dentro de la que la pr&aacute;ctica basada en la evidencia cient&iacute;fica representa una alternativa fundamental en la toma de las mejores decisiones en el quehacer profesional, el cual requiere compromiso y responsabilidad social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>¿De qu&eacute; manera la estrategia de la Enfermer&iacute;a Basada en la Evidencia incide en la gesti&oacute;n del cuidado?</b></p>      <p>Partimos de la premisa de que &eacute;sta estrategia es un enfoque dirigido a la soluci&oacute;n de los problemas surgidos en la pr&aacute;ctica diaria que empieza en el paciente y termina en &eacute;l y  que, es en la pr&aacute;ctica en donde se genera y prueba la validez y calidad de las propuestas te&oacute;ricas y de la ciencia de enfermer&iacute;a.<sub>4</sub></p>      <p>De otro lado, entendemos que la Gesti&oacute;n del cuidado de enfermer&iacute;a es el ejercicio profesional de la enfermera sustentado en su disciplina la cual se ocupa del desarrollo del campo del conocimiento pertinente a su raz&oacute;n de ser: el cuidado de las personas familias o grupos, en las experiencias o vivencias que sufren a trav&eacute;s de los diversos procesos de la vida.<sub>5</sub> Por lo tanto, su fin &uacute;ltimo es ofrecer a los usuarios los mejores resultados posibles en la pr&aacute;ctica diaria, acorde con la informaci&oacute;n cient&iacute;fica disponible que haya demostrado su capacidad para cambiar de forma favorable el curso cl&iacute;nico de las situaciones de salud y que considere la mejor administraci&oacute;n de los recursos, los menores inconvenientes y costos para el usuario y para la sociedad en su conjunto.<sub>6</sub></p>      <p>Adicionalmente, la EBE puede incidir para estimular en los profesionales la investigaci&oacute;n apuntando seriamente a mostrar soluciones para el conocimiento disciplinar y la pr&aacute;ctica, lo que redundar&iacute;a de manera importante para mejorar la autonom&iacute;a del conocimiento del profesional de enfermer&iacute;a la cual, de acuerdo con Duran de Villalobos, se encuentra en un nivel bajo precisamente porque las enfermeras/os se ven m&aacute;s como usuarias/os del conocimiento que como productoras/os del mismo.<sub>4</sub>  Esa perspectiva incidir&iacute;a sustancialmente para que la gesti&oacute;n diaria en el cuidado transite, a trav&eacute;s del conocimiento cient&iacute;fico, del "saber hacer" al "conocer de ese hacer".</p>      <p>De manera espec&iacute;fica, la EBE favorece la gesti&oacute;n del cuidado para el paciente porque le ofrece una respuesta individualizada al ser sensible a las preferencias, necesidades y a los valores de &eacute;ste, buscando su bien y evitando causar cualquier mal, como puede ocurrir en aquellas actuaciones que no cuentan con el respaldo cient&iacute;fico. De otro lado, la incorporaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los cuidados basados en la evidencia potenciar&aacute; el desarrollo de competencias y habilidades necesarias para un cuidado excelente que disminuir&aacute; la variabilidad de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica.<sub>7</sub></p>      <p>Frutos de la implementaci&oacute;n de la EBE son la calidad del cuidado del paciente y su costo-efectividad, el pensamiento cr&iacute;tico, el crecimiento profesional y el empoderamiento de las enfermeras son algunos de los beneficios que genera la EBE con lo cual se podr&iacute;a esperar, de un lado que la gesti&oacute;n del cuidado fundamentado en la EBE se respalde en la experiencia del profesional en el marco de las mejores evidencias y de otro lado, que las expectativas de los pacientes est&eacute;n acordes a su satisfacci&oacute;n frente al cuidado recibido.</p>      <p><b>¿C&oacute;mo podr&iacute;amos cerrar la brecha que a&uacute;n existe, entre la evidencia cient&iacute;fica y la pr&aacute;ctica profesional, para que la fundamentaci&oacute;n del cuidado de enfermer&iacute;a este basado en la evidencia?</b></p>      <p>Una forma de hacerlo es preguntar, sistem&aacute;ticamente, cu&aacute;l es la evidencia que sustenta el procedimiento o la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica que se realiza cuando ofrecemos el cuidado en los servicios. Esta pregunta en enfermer&iacute;a deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n constante para todo lo que se emprenda tanto en la ense&ntilde;anza como en la gerencia del cuidado en los servicios.</p>      <p>No obstante, no es suficiente solamente hacer buenas preguntas que orienten la b&uacute;squeda de la mejor evidencia en enfermer&iacute;a pues la gesti&oacute;n del cuidado en los servicios implica tambi&eacute;n una constelaci&oacute;n de circunstancias que hacen dif&iacute;cil confrontar aspectos y tomar decisiones fundamentadas en la mejor evidencia. Sabemos que en el campo de salud en que nos movemos existen m&uacute;ltiples causas conectadas con numerosos procesos que limitan las respuestas acertadas en la b&uacute;squeda de la mejor evidencia.   Adicionalmente, seg&uacute;n algunas investigaciones, tenemos limitantes para la implementaci&oacute;n y el desarrollo de la investigaci&oacute;n en enfermer&iacute;a porque en las instituciones de salud hay factores  como el exceso de trabajo, poco tiempo para investigar, carencia de las habilidades y entrenamiento para la investigaci&oacute;n rigurosa, as&iacute; como actitudes de los profesionales que se resisten al cambio de un quehacer tradicional por un quehacer basado en los resultados que muestra la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.<sub>8,9</sub> Estas limitantes unidas a la falta de conocimientos acerca de c&oacute;mo acceder, revisar de manera cr&iacute;tica y sintetizar la evidencia cient&iacute;fica para poder trasladarla la pr&aacute;ctica diaria, hacen que sea complejo cerrar la brecha que a&uacute;n existe para que la fundamentaci&oacute;n del cuidado de enfermer&iacute;a este basado en la evidencia.</p>      <p><b>¿Qu&eacute; estrategias se podr&iacute;an implementar para favorecer la EBE?</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de ellas es sin lugar a dudas la educaci&oacute;n. El hecho de no tener suficiente conocimiento acerca de c&oacute;mo realizar la investigaci&oacute;n es una barrera que se ha documentado en algunos estudios. La educaci&oacute;n, mediante diversos abordajes como la educaci&oacute;n continua, los talleres, la consultor&iacute;a, los clubes de revista y los m&oacute;dulos de aprendizaje online pueden facilitar la cualificaci&oacute;n de los profesionales en la EBE. A menudo las enfermeras en los servicios no tienen las habilidades para comprender los art&iacute;culos de investigaci&oacute;n y pueden percibir que es dispendioso leer y aplicar los resultados de la investigaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica.<sub>10</sub> Las sesiones de educaci&oacute;n podr&iacute;an incluir el entrenamiento para hacer preguntas, buscar literatura cient&iacute;fica, criticar art&iacute;culos, interpretar las pruebas estad&iacute;sticas, tama&ntilde;os de muestra y los dise&ntilde;os en investigaci&oacute;n.</p>      <p>Sea como fuere, el aspecto educativo orienta para que las enfermeras tengan una s&oacute;lida formaci&oacute;n en investigaci&oacute;n cuantitativa como cualitativa, sentido de evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de investigaciones reportadas y afinidad hacia la elaboraci&oacute;n de reportes de revisiones sistem&aacute;ticas. Pero la Educaci&oacute;n por s&iacute; sola no es la &uacute;nica estrategia que podr&iacute;a favorecer el EBE. Debe haber un compromiso institucional y apoyo administrativo que propenda por su implementaci&oacute;n. Esto implica que las instituciones de salud deben fortalecer una cultura que apoye la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica basada en la evidencia fundada en fuertes convicciones de que esta metodolog&iacute;a est&aacute; sustentada en la disminuci&oacute;n del error en las intervenciones cl&iacute;nicas y por ende, en la seguridad de la persona que requiere del cuidado.<sub>11</sub></p>      <p>Otro aspecto adem&aacute;s de la educaci&oacute;n y de la intervenci&oacute;n de las barreras para la implantaci&oacute;n de la EBE es el acompa&ntilde;amiento que deber&iacute;an tener las enfermeras por parte de un experto en el tema. El hecho de contar con un mentor puede animar en la realizaci&oacute;n de buenas preguntas cl&iacute;nicas las cuales deben ser respondidas a la luz de la evidencia cient&iacute;fica. Este aspecto es de gran importancia para que la EBE forme parte con el tiempo de la cultura organizacional de la instituci&oacute;n.<sub>12</sub></p>      <p>Como vemos, la EBE y la gesti&oacute;n del cuidado contin&uacute;an planteando grandes retos pero tambi&eacute;n excelentes oportunidades para superar los escollos desde una posici&oacute;n cr&iacute;tica.  Parte fundamental de nuestro cometido profesional es generar, con base en nuestras necesidades, conocimiento disciplinar acorde con nuestras realidades para que el cuidado sea sensible al entorno cultural en el que nos encontremos. Sin duda, desde esa perspectiva, podremos seguir avanzando en la sociedad del conocimiento en que nos encontramos, incorporando a nuestro quehacer un conocimiento mas din&aacute;mico y actualizado en lo que a resultados de investigaci&oacute;n y a la pr&aacute;ctica de enfermer&iacute;a se refiere.</p>    <br>      <p><b>Martha Lucia V&aacute;squez Truisi PhD</b>.    <br> Editora invitada    <br> Profesora Titular    <br>  Escuela de Enfermer&iacute;a Univalle - Cali, Colombia</p>    <br>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p>1. DiCenso A, Cullum N, Ciliska D. Implementing evidence based nursing: some misconceptions (Editorial). Evidence Based Nursing. 1998;1:38-40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0124-7107201400010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>2. Estabrooks C. Will evidence based nursing practice make practice perfect? Canadian Journal of Nursing Research. 1998;30(1):15-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0124-7107201400010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. Thompson C, McCaughan D, Cullum N, Sheldon TA, Mulhall A, Thompson DR. The accessibility of research-based knowledge for nurses in United King- dom acute care settings. J Adv Nurs. 2001;36(1):11-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0124-7107201400010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4. Dur&aacute;n M. La renovaci&oacute;n del conocimiento y la pr&aacute;ctica. Aquichan. 2014;14(1):5-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0124-7107201400010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>5. Newman MA, Smith MC, Pharris MD, Jones D. The focus of the discipline, revisited. Adv Nurs Sci. 2008;31(1):E16-E27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0124-7107201400010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Rodr&iacute;guez V, Paravic  T. Enfermer&iacute;a basada en la evidencia y gesti&oacute;n del cuidado. Enferm. Glob. 2011;10(24):246-253.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0124-7107201400010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7. Alcolea MT et al. Enfermer&iacute;a basada en la evidencia. Or&iacute;genes y fundamentos para una pr&aacute;ctica enfermera basada en la evidencia. Nure Investigaci&oacute;n. 2011;52:1-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0124-7107201400010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>8. Majid S, Foo S, Luyt B, Zhang X, Theng Y, Chang Y Mokhtar IA. Adopting evidence-based practice in clinical decision-making: nurses&#39; perceptions, knowledge, and barriers. J Med Libr Assoc. 2011.99(3):229-236.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0124-7107201400010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Squires J, Hutchinson A, Bostrom A, O’Rourke H, Cobban S, Estabrooks C.  To what extent do nurses use research in clinical practice? A systematic review. Implementation Science. 2011;6(21):1-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0124-7107201400010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Gerrish K, Clayton J. Promoting evidence-based prac- tice: an organizational approach. J Nurs Manag. 2004;12(2):114-123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0124-7107201400010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>11. Rojas L, Rodr&iacute;guez A, Monge M. Influencia de la capacitaci&oacute;n: "Pr&aacute;ctica cl&iacute;nica basada en la evidencia" en la pr&aacute;ctica diaria de la enfermera (o). Rev. Enfermer&iacute;a Actual de Costa Rica. 2013; 25:1-16.  Recuperado de:<a href="http://www.revenf.ucr.ac.cr/capacitacion.pdf" target="_blank">http://www.revenf.ucr.ac.cr/capacitacion.pdf</a>  ISSN1409-4568.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0124-7107201400010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12. Paladichuk A. Bridging the research-practice gap. Crit Care Nurse. 1997;17(1):80-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0124-7107201400010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>   </font>      ]]></body><back>
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