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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[POTENCIAL SIMBIOTICO Y EFECTIVIDAD DE HONGOS MICORRIZO ARBUSCULARES DE TRES SUELOS SOMETIDOS A DIFERENTES USOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An experiment was conducted under greenhouse conditions to evaluate the mycorrizal symbiotic potential and mycorrizal effectiveness of three soils of Colombia exposed to different uses. Germinated seeds of Leucaena leucocephala were transplanted in a growth substrate consisting of a soil-quartz (1:1 ratio) mixture. The substrate was inoculated with a crude inoculum of Glomus aggregatum, a mycorrhizal fungus of known effectiveness. Mycorrhizal effectiveness was evaluated by monitoring P pinnule content of the leucaena seedlings at regular intervals of time during the growth period of 49 days. At harvest, shoot dry mass, shoot P content, and mycorrhizal colonization were determined. Plant growth and P uptake were significantly higher in plants growing in the substrate inoculated with G. aggregatum than those plants grown in either non-inoculated substrate or substrate inoculated with aliquots of tested soils. Mycorrhizal colonization was very high in the G. aggregtaum inoculated-substrate and virtually absent in the other treatments. Results suggest that in the tested soils there were a low mycorrhizal effectiveness and/or low content of mycorrizal infective propagules, which was confirmed by the most-probable-number method and mycorrhizal spore counting.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Efectividad micorrizal]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>POTENCIAL SIMBIOTICO Y EFECTIVIDAD DE HONGOS MICORRIZO ARBUSCULARES DE     TRES SUELOS SOMETIDOS A DIFERENTES USOS</b></font></p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>MYCORRHIZAL       SYMBIOTIC POTENTIAL AND EFFECTIVENESS  OF THREE   SOILS UNDER DIFFERENT USES</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Sandra Patricia Jaramillo Padilla<sup>1</sup>; Jhon Mauricio Silva Benjumea<sup>2</sup> y  NelsonWalter   Osorio Vega<sup>3</sup></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><sup><i>1</i></sup></b><i> Estudiante  del  Postgrado  en  Biotecnología.  Universidad Nacional de   Colombia,  Sede Medellín, Facultad de Ciencias.  A.A.   3840 Medellín, Colombia. &lt;<a href="mailto:spjarami@unalmed.edu.co">spjarami@unalmed.edu.co</a>&gt;    <br>   <b><sup>2</sup></b> Estudiante   de Zootecnia. Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín,   Facultad de Ciencias Agropecuarias.  A.A.   1779. Medellín, Colombia. &lt;<a href="mailto:jmsilva@unalmed.edu.co">jmsilva@unalmed.edu.co</a>&gt;    <br>   <b><sup>3</sup></b> Profesor   Asociado.  Universidad Nacional de Colombia,   Sede Medellín, Facultad   de Ciencias.   A.A.   3840 Medellín, Colombia.  &lt;<a href="mailto:nwosorio@unalmed.edu.co">nwosorio@unalmed.edu.co</a>&gt;</i></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Recibido:  Marzo 29 de 2004;  aceptado: Agosto 13 de 2004.</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><i>RESUMEN</i></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se realizó un experimento bajo condiciones de invernadero para evaluar el   potencial simbiótico y la  efectividad de hongos micorrizo-arbusculares (HMA)   en tres suelos de Colombia sometidos a diferentes usos (plantación de palma   de aceite con altos insumos, bosque secundario de reforestación y suelo degradado   por minería de aluvión).  Tal efectividad se refiere al potencial que tienen   los HMA nativos de un suelo para desarrollar la simbiosis micorrizal e incrementar   el crecimiento y la concentración de P en los tejidos del hospedero.  Semillas   germinadas de <i>Leucaena leucocephala</i> se sembraron en macetas que contenían   una mezcla de suelo y cuarzo como  sustrato de crecimiento. El sustrato fue   inoculado con  alícuotas de cada suelo y un HMA de reconocida efectividad (<i>Glomus   aggregatum</i>). Las plantas crecieron durante 49 días. La efectividad simbiótica   micorrizal de los suelos se evaluó a través de mediciones frecuentes del contenido   foliar de fósforo (P), y al final del período de crecimiento se determinó la  masa   seca aérea, el contenido total de P en la parte aérea y la colonización micorrizal.   La inoculación con <i>G. aggregatum</i>  incrementó   significativamente el crecimiento de las plantas y la absorción de P con respecto   a las plantas inoculadas con alícuotas de los suelos y aquellas no inoculadas.   Así mismo, la colonización micorrizal fue muy alta en las raíces inoculadas   con <i>G. aggregatum</i>  y ausente en los otros tratamientos. Esto significa   que en los suelos estudiados hay una muy baja efectividad micorrizal de los   HMA  y/o bajo contenido de propágulos micorrizales infectivos, lo cual fue   corroborado con la técnica del número más probable y el conteo de esporas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><i>Palabras claves</i></b><i>: </i>Efectividad micorrizal, micorriza arbuscular, <i>Leucaena     leucocephala</i>, <i>Glomus aggreggatum.</i></font></p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><i>ABSTRACT</i></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">An experiment was conducted under greenhouse conditions to evaluate the mycorrizal   symbiotic potential and mycorrizal effectiveness of three soils of Colombia   exposed to different uses. Germinated seeds of <i>Leucaena leucocephala</i> were   transplanted in a growth substrate consisting of a soil-quartz (1:1 ratio)   mixture. The substrate was inoculated with a crude inoculum of <i>Glomus aggregatum</i>,   a mycorrhizal fungus of known effectiveness. Mycorrhizal effectiveness was   evaluated by monitoring P pinnule content of the leucaena seedlings at regular   intervals of time during the growth period of 49 days. At harvest, shoot dry   mass, shoot P content, and mycorrhizal colonization were determined. Plant   growth and P uptake were significantly higher in plants growing in the substrate   inoculated  with <i>G. aggregatum</i> than those plants grown in either non-inoculated   substrate or substrate inoculated with aliquots of tested soils. Mycorrhizal   colonization was very high in the <i>G. aggregtaum</i> inoculated-substrate   and virtually absent in the other treatments. Results suggest that in the tested   soils  there were a low mycorrhizal effectiveness and/or low content of mycorrizal   infective propagules, which was confirmed by the most-probable-number method   and mycorrhizal spore counting.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Key words</b></i><b>:</b> Mycorrizal effectiveness, mycorrhizal fungi, <i>Leucaena     leucocephala</i>, <i>Glomus aggreggatum</i>.</font></p> <hr>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="indice"></a><a href="#1"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> INTRODUCCI&Oacute;N    <br>     <a href="#2"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> MATERIALES       Y M&Eacute;TODOS    <br>     <a href="#3"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> RESULTADOS    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <a href="#4"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> DISCUSI&Oacute;N    <br>     <a href="#5"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> RECONOCIMIENTOS    <br>     <a href="#6"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/down.gif" border="0"></a> BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p> <hr>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="1"></a>INTRODUCCIÓN</b> <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una de las estrategias     más exitosas de las plantas para superar el estrés   durante la colonización de ecosistemas terrestres es la capacidad de sus raíces   para establecer simbiosis benéficas con microorganismos del suelo  (Allen,   1996). Un ejemplo de esto son las micorrizas, las cuales consisten en la simbiosis   mutualista entre ciertos hongos del suelo y las raíces de aproximadamente el   95% de las especies vegetales (Sánchez, 1999).  El tipo de micorriza más estudiado   se establece entre hongos de la clase Zigomicete, orden Glomales, y muchas   especies vegetales, incluyendo algunas de interés agrícola, hortícola y forestal;   tal asociación es llamada  endomicorriza o micorriza arbuscular (Harrier, 2001;   Abbott y Robson, 1982). Las  hifas extraradicales de estos hongos micorrizo– arbusculares   (HMA) se constituyen en extensiones de las raíces, incrementando así la capacidad   de absorción de agua y nutrientes, particularmente fósforo (P)  (Bolan, 1991;   Habte y Manjunath, 1987). La tarea de captar P  recae en buena parte en las   hifas de los HMA (Schachtman; Reid y Ayling, 1998).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El estudio de     la asociación micorrizal es bastante importante en los suelos   del trópico que usualmente exhiben baja disponibilidad de P (Sieverding, 1991).   Por ejemplo, el 80 % de los suelos de Colombia son ácidos y presentan baja   concentración de P en la solución del suelo (Malagón  <i>et al.</i>, 1995). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La respuesta a     la inoculación micorrizal  depende de múltiples factores tales   como (i) la dependencia micorrizal de las plantas, (ii) la concentración de   P en la solución del suelo, (iii) el número de propágulos micorrizales infectivos   y (iv) la efectividad de los HMA para incrementar la absorción de P. Hay factores   abióticos que afectan negativamente la asociación micorrizal como el uso excesivo   de fertilizantes fosfóricos y pesticidas que inhiben el establecimiento y la   efectividad de la simbiosis micorrizal (Kjoller y Rosendahl, 2000; Abdel-Fattah   y Mankarious, 1997). Adicionalmente, períodos prolongados de lluvia, la excesiva   mecanización agrícola, la ausencia de cobertura vegetal y las actividades mineras   favorecen la erosión del suelo y, en consecuencia, reducen el número de propágulos,   la biodiversidad y la actividad de los HMA (Barea y Jeffries, 1995). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dodd <i>et al.</i> (1990)     evaluaron los cambios en el número de esporas de   diferentes especies nativas de HMA en ecosistemas expuestos a diferentes prácticas   de manejo. Ellos indican que  el número de esporas refleja la abundancia relativa   de múltiples poblaciones de HMA en sistemas agrícolas. Sin embargo,   éste no se correlaciona con la infectividad y efectividad micorrizal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los métodos comúnmente utilizados para evaluar el potencial simbiótico micorrizal   de suelos e inóculos  incluyen el conteo de esporas, de hifas extraradicales,   de propágulos infectivos y de sitios de colonización en las raíces. Estas metodologías   son dispendiosas, imprecisas y/o no se correlacionan con la efectividad simbiótica   micorrizal (Habte; Fox y Huang, 1987).  Es ampliamente aceptado que el número   de esporas no es un buen indicador del potencial simbiotico micorrizal de un   suelo o un inóculo, ni tampoco pueden dar cuenta de la efectividad que puedan   tener estos hongos micorrizales para mejorar el crecimiento y la nutrición   vegetal. De ahí que sea necesario buscar otras pruebas adecuadas que nos permitan   conocer esto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es lógico pensar que si el aspecto más importante de la asociación micorrizal   es el incremento en la absorción de P, la cuantificación del P absorbido puede   constituirse en una medida de la efectividad micorrizal. Con base en esto,   Habte; Fox y Huang,  (1987) desarrollaron una técnica  para medir la efectividad   simbiótica de HMA mediante un monitoreo no destructivo de la concentración   de P en los pínulos de plantas de leucaena inoculadas en función del tiempo.   Los métodos convencionales requieren cantidades mayores de muestra foliar,   por lo que es necesario tomar muchas hojas (20-30) por tratamiento, algo no   disponible en algunos experimentos controlados de invernadero ó hacer muestreos   destructivos de toda una planta, lo cual acarrea limitaciones de costo y del   control del error experimental.  A pesar de la sencillez y utilidad de la técnica   del pinulo este método,  no ha sido empleado en los estudios de la asociación   micorrizal en el país. El objetivo fue determinar la efectividad simbiótica-micorrizal   de las poblaciones de hongos micorrizo-arbusculares de tres suelos de Colombia   expuestos a diferentes manejos aplicando el método mencionado.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="2"></a>MATERIALES Y MÉTODOS</b> <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La investigación se realizó en el invernadero de la Universidad Nacional de   Colombia, Sede Medellín (6° 15´ N, 75° 35´ W y 1495 m de altitud). El suelo   utilizado fue una muestra del horizonte B de un Ultisol franco arcilloso de   Niquía, (Bello, Antioquia), con un pH 5,3 y un nivel de P en la solución del   suelo de 0,001 mg L<sup>-1</sup>.  El suelo se secó al aire, se tamizó a 4   mm y se mezcló con cuarzo en una proporción 1:1 (m:m) y esta mezcla se utilizó como   sustrato de crecimiento. El pH de este sustrato se ajustó a 6,7 con CaCO<sub>3</sub>.  Los   resultados del análisis  del sustrato fueron: carbono orgánico (C.O.) 3,5 g   kg<sup>-1</sup>  (Walkey &amp;   Black); P 1 mg kg<sup>-1</sup> (Bray II); Ca, Mg y K 1,73; 0,26 cmol<sub>c</sub> kg<sup>-1</sup> y   no detectable, respectivamente (acetato de amonio 1 <i>M</i>, pH 7,0); Fe,   Mn, Cu y Zn <sup> </sup>8, 2, &lt;0,5 y &lt;0,5 mg kg<sup>-1</sup> (Olsen–EDTA),   respectivamente; B 0,1 mg kg<sup>-1</sup> (agua caliente); NO<sub>3</sub> no   detectable (sulfato de aluminio 0,025 <i>M</i>) y NH<sub>4</sub> 7 mg kg<sup>-1 </sup>(KCl   1<i>M</i>). El sustrato de crecimiento se esterilizó dos veces en autoclave   a 120°C y 0,1 MPa durante 1 hora, con un período de 24 horas entre cada esterilización.   Con el fin de establecer un nivel de P en la solución del sustrato, adecuado   para la actividad micorrizal (0,02 mg L<sup>-1</sup>, Habte y Manjunath, 1987),   se aplicó P a razón de 350 mg kg<sup>-1</sup> según los resultados de una isoterma   de adsorción de P (Fox y Kamprath, 1970) (<a href="#fig01">Figura 1</a>).  El P se aplicó al momento   de la siembra usando como fuente KH<sub>2</sub>PO<sub>4</sub>.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="fig01"></a><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/a05fig01.gif">    <br>   Figura       1</b>.&nbsp; Isoterma de adsorci&oacute;n &nbsp;de P para el suelo de Niqu&iacute;a       (Bello, Antioquia).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El sustrato se   transfirió a 20 macetas plásticas (15,5 x 8,5 cm) a razón de   600 g/maceta. El sustrato de cada maceta  se inoculó y mezclo uniformemente   con 15 g de una de los siguientes fuentes de inoculo micorrizal: (i) horizonte   A (0- 15 cm) de un suelo de Urabá   (Antioquia), proveniente de un terreno reforestado por 5 años; (ii) horizonte   A (0- 15 cm) de un suelo de Acacías (Meta) tomado de una plantación de  palma   africana (<i>Elaeis guineensis</i>) que frecuentemente ha recibido pesticidas   y fertilizantes fosfóricos durante 30 años; (iii) muestras superficiales (0-   15 cm) de un suelo degradado del municipio de Tarazá  (Antioquia), correspondiente   a un material espólico fino de minería de aluvión de una zona alta erosionado   por minería de aluvión, (iv) inóculo crudo de <i>Glomus aggregatum</i> constituido   por  esporas,  fragmentos  de  hifas  y  raíces colonizadas en  una matriz   de basalto triturado (&lt;    2 mm) (inoculo proporcionado por el Dr. M. Habte de la  Universidad de Hawaii).   Como tratamiento testigo se utilizó sustrato sin inocular, el cual recibió 15   g de cuarzo  estéril y filtrados del inóculo  crudo luego de remover las estructuras   de <i>G. aggregatum</i> con papel filtro Schleicher &amp; Schueler (tamaño   de poro: 2   µm). Los análisis  químicos  de  estas  fuentes  de inóculo, el contenido  de   esporas  de HMA (The International Culture Collection of Arbuscular and Vesicular   Arbuscular Mycorrhizal Fungi  (INVAM). INVAM (2003) y el número más probable   (NMP) de propágulos  infectivos de HMA (Porter, 1979; Alexander, 1982) aparecen   en la <a href="#tab01">Tabla 1</a>.   Se  incluye  la determinación de P soluble según el método   de Olsen y Sommers (1982).</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="tab01"></a>Tabla       1. </b>&nbsp;Propiedades qu&iacute;micas de los suelos utilizados como       fuente de in&oacute;culo micorrizal, cantidad de esporas de HMA y n&uacute;mero       m&aacute;s probable de prop&aacute;gulos micorrizales infectivos (ND: No determinado).</font>    <br> <img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/a05tab01.gif"></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como planta indicadora   se utilizó <i>Leucaena leucocephala</i> var.   K11 por ser altamente dependiente de la asociación micorrizal y de rápido crecimiento   (Habte y Osorio, 2001).  Las semillas de <i>L. leucocephala</i> fueron escarificadas   con H<sub>2</sub>SO<sub>4</sub> por 20 min, lavadas 6 veces con agua desionizada   (Habte y Manjunath, 1991) y colocadas en cámara húmeda estéril para su germinación;   en cada maceta se sembró una semilla germinada.  Una semana después de la siembra   se aplicó una solución que contenía N, K y Mg a razón de 100, 150 y 100 mg   kg<sup>-1</sup>, utilizando como fuentes NH<sub>4</sub>NO<sub>3</sub>, KNO<sub>3</sub> y   MgSO<sub>4</sub>.7H<sub>2</sub>O.  Además, se aplicó 0,5 cm<sup>3 </sup>kg<sup>-1</sup> de   una solución de micronutrientes que contenía  Cu, Mo, B y Zn  (Habte y Osorio,   2001).  A partir del día 26 después de la siembra, se aplico vía foliar KNO<sub>3 </sub>(4%)   y NH<sub>4</sub>FeSO<sub>4 </sub>(1%). Las plantas crecieron por 49 días y   se regaron periódicamente para mantener un 60% de la máxima capacidad de retención   de agua. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para evaluar la     efectividad micorrizal se monitoreó frecuentemente el contenido   de P del cuarto pínulo (contando desde la base de la pina) de la hoja más joven   completamente expandida (Habte; Fox y Huang, 1987; Aziz y Habte, 1987) (<a href="#fig02">Figura   2</a>). El contenido de P se determinó por el método del azul de molibdato (espectrofotómetro   Perkin Elmer modelo Lambda 1, l= 660 nm) después de reducir los pinulos a cenizas   en mufla a 500°C por 2 h (Habte y Osorio, 2001).  Al momento de la cosecha   se determinó la masa seca de la parte aérea luego de secar las muestras vegetales   a 60°C por 72 horas. Así mismo, se determinó la cantidad de P absorbida en   la parte aérea utilizando el mismo método descrito anteriormente. La colonización   micorrizal se midió por el método del intercepto de la cuadrícula (Giovannetti   y Mosse, 1980), para esto las raíces fueron previamente clarificadas con KOH   (Phillips y Hayman, 1970) y teñidas con fucsina ácida (Kormanik; Bryan y Schultz,   1980). </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="fig02"></a><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/a05fig02.gif">    <br>   Figura       2</b>.&nbsp; Representaci&oacute;n de una hoja joven de leucaena indicando       la ubicaci&oacute;n del p&iacute;nulo a muestrear.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se empleó un diseño experimental completamente al azar con cuatro repeticiones   por tratamiento. Los datos fueron analizados estadísticamente a través de un   análisis de varianza y la prueba de los rangos múltiples (nivel de significancia,   (<i>P, </i>£ 0,05) con el programa estadístico STATGRAPHICS versión 4.0.</font></p>     <p>&nbsp;</p>       <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="3"></a>RESULTADOS <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los días 15, 18, 20 y 23 después de la siembra, el contenido de P en los   pinulos no presentó   diferencias significativas según la fuente de inoculo (<a href="#fig03">Figura   3</a>). Sin embargo,  después   del día 28 las plantas que crecieron en el sustrato inoculado con <i>G. aggregatum</i> exhibieron   contenidos de P en los pinulos significativamente mayores que los otros tratamientos.   Estos pinulos alcanzaron un nivel máximo de P de 8,9 µg/pinulo al día 49 después   de la siembra.  El contenido de P de los pinulos de plantas que crecieron en   el sustrato inoculado con los suelos y las no-inoculadas no exhibieron diferencias   significativas en los días de muestreo, éstos valores decrecieron con el tiempo.   En el día 49, llegaron a ser extremadamente bajos (1,5 µg/pinulo) e inclusive   tales plantas exhibieron clorosis y posterior defoliación de los pinulos más   viejos. </font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="fig03"></a><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/a05fig03.gif">    <br>   Figura       3</b>.&nbsp; Contenido de P en pinulos de leucaena en funci&oacute;n de       la fuente de in&oacute;culo, de un sustrato no inoculado y del tiempo,       expresado en d&iacute;as despu&eacute;s de la siembra.&nbsp; Cada punto corresponde a la media de cuatro mediciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La  masa aérea     seca de plantas de leucaena que crecieron en el sustrato inoculado con <i>G. aggregatum</i> fue     significativamente superior que aquellas que crecieron en el sustrato no     inoculado o inoculado con los suelos (<a href="#tab02">Tabla 2</a>); estas últimas   no presentaron diferencias significativas con el tratamiento testigo. Un comportamiento   similar exhibió la cantidad de P absorbido por la parte aérea (<a href="#tab02">Tabla   2</a>). La   colonización micorrizal fue significativamente diferente en función de los   tratamientos. Cuando <i>G. aggregatum</i> fue inoculado, la colonización micorrizal   fue muy alta (74.2 %) y nula en las raíces que crecieron en el sustrato no-inoculado   e inoculado con los suelos (<a href="#tab02">Tabla 2</a>).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="tab02"></a>Tabla 2</b>.     Efecto de la fuente de inóculo micorrizal sobre la masa seca   aérea de leucaena, el contenido de P de la parte aérea y la colonización micorrizal.</font>    <br>   <img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/a05tab02.gif"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="4"></a>DISCUSIÓN </b> <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La progresiva     disminución del contenido de P de los pinulos en las plantas   que crecieron en el sustrato no-inoculado e inoculado con los suelos estudiados   sugiere un agotamiento paulatino de la concentración de P en los tejidos vegetales.   Inicialmente la semilla cuenta con una concentración de P relativamente alta,   pero con la demanda de nutrientes para el crecimiento el P se diluye en los   tejidos en expansión. Si no hay un sistema de raíces adecuado para abastecer   a la planta del P requerido, la falta de este nutriente restringe el desarrollo   de la planta.  En caso tal que el P esté en bajas concentraciones en los tejidos,   la planta exhibirá   síntomas de deficiencia.  En este trabajo tales síntomas fueron similares a   los reportados por Habte y Manjunath (1987) y Smith <i>et al.</i> (1992).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La inoculación con los suelos de Urabá, Acacias y Taraza, no tuvo efectos   benéficos sobre la absorción de P y el crecimiento vegetal debido a la ausencia   o al bajo número de propágulos micorrizales infectivos (<a href="#tab01">Tabla   1</a>). Esto fue   corroborado por la ausencia de colonización micorrizal (<a href="#tab02">Tabla   2</a>). El bajo potencial   simbiótico micorrizal hallado en este suelos puede ser el resultado de practicas   de uso y manejo que disminuyen el número de propágulos micorrizales infectivos   (Kjoller y Rosendahl, 2000; Abdel-Fattah y Mankarious, 1997; Sukarno <i>et   al.</i>, 1996; Barea y Jeffries, 1995).  El comportamiento con los suelos de   Acacías y Taraza era esperado debido al uso y manejo de estos suelos (intensas   prácticas agrícolas y mineras, respectivamente) . Sin embargo, con el suelo   de Urabá se presumía una mejor efectividad micorrizal ya que el suelo provenía   de un bosque secundario establecido hace 5 años.  Al parecer, en estos suelos   no hay un aumento de propágulos micorrizales porque algunas especies forestales   secundarias exhiben baja dependencia micorrizal  (Zangaro; Bononi y Trufen,   2000), lo cual ha sido observado por Francisco Hernando  Orozco (comunicación   personal) en programas de rehabilitación de suelos.  En caso tal que se establezcan   en estos suelos plantas altamente dependientes de la asociación micorrizal,   la aplicación de inóculo se puede sustentar debido a las bajas concentraciones   de P disponible (P-Bray II: 1-9 mg kg<sup>-1</sup>; P-CaCl<sub>2</sub>: 0.005-0.011   mg L<sup>-1</sup>) (Fox, 1981) y en la baja densidad de propágulos micorrizales   infectivos (<a href="#tab01">Tabla 1</a>).  Estas concentraciones de P son tan bajas que podrían   restringir las actividad de la asociación; Habte y Manjunath (1991) reportaron   que una concentración de P de 0,02 mg L<sup>-1</sup> de solución es optima   para la actividad micorrizal. Por tal razón, se podrían hacer aplicaciones   de P moderadas a estos suelos que permitan alcanzar esta concentración.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otro lado,     con la aplicación del inóculo crudo de <i>G. aggregatum</i> se   observó una alta colonización micorrizal y, consecuentemente,  el contenido   de P en los pinulos incrementó   significativamente.  Por lo tanto, las plantas inoculadas con este HMA desarrollaron   el doble de masa seca en la parte aérea. Este inoculo crudo exhibió un alto   número de propágulos infectivos 1,7 x 10<sup>4</sup> kg<sup>-1</sup> (<a href="#tab01">Tabla   1</a>).  Según  Habte y Osorio (2001) para obtener una alta colonización micorrizal,   es suficiente tener 520 propágulos infectivos por kg de inóculo, por encima   de este nivel no se incrementa el   índice de colonización micorrizal.  Se considera que el método del NMP fue   mejor que el conteo de  esporas para determinar el alto potencial simbiótico   micorrizal del inóculo crudo y la baja efectividad micorrizal de los suelos   estudiados. Uno de los limitantes del conteo de esporas es que solo se tienen   en cuenta estas estructuras como propágulos; además, este método no contempla   la viabilidad de la esporas. Las esporas de HMA encontradas en un suelo pueden   ser no-viables y como tal no deberían ser contabilizadas como propágulos micorrizales.   En contraste, el método del NMP permite detectar simultáneamente un número   de propágulos infectivos en el que se incluyen fragmentos de micelio extraradical,   esporas viables y fragmentos de raíces infectadas.  </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se desea resaltar     las diferencias entre suelos en relación al número de propágulos   infectivos, ya que estas diferencias son el producto del uso y manejo al que   se han sometido los suelos, y, consecuentemente, determinan el potencial simbiótico   micorrizal y la efectividad de los hongos micorrizales para mejorar el crecimiento   y la nutrición vegetal.     Es claro que en algunos suelos el potencial simbiótico   micorrizal es bajo o nulo, a pesar de la presencia de esporas micorrizales;   por eso cobra validez la determinación de propágulos infectivos  a través de   la <i>técnica de número más probable</i>. A pesar de que esta prueba biológica   toma más tiempo que la determinación del número de esporas (30 días versus   1 día, respectivamente), es más exacta para mostrar el potencial simbiótico   de un suelo o un inoculo. Una desventaja es que toma mucho tiempo, pero que   importancia puede tener una prueba rápida cuando no es válida, cuando los resultados   de tal prueba-rápida no hablan del potencial simbiótico micorrizal y ni de   la efectividad de tales hongos para mejorar el crecimiento y nutrición vegetal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otro lado,     una de las ventajas que se encuentran con el método del pinulo   para medir la efectividad micorrizal es su capacidad para detectar el momento   en el cual la asociación micorrizal empieza a ser efectiva. Es decir, el momento   en el cual aumenta significativamente la concentración de P en los tejidos,   esto sucedió a partir del día 23. En  otros trabajos con la asociación leucaena   - <i>G. aggregatum</i> se han observado resultados comparables (Habte; Fox   y Huang, 1987; Habte y Fox, 1989; Osorio y Habte, 2001). De la misma manera,   el método del pinulo fue útil para identificar las plantas que no establecieron   la asociación micorrizal (cero colonización micorrizal) y desarrollaron síntomas   típicos de deficiencia de P.  Hasta donde se sabe, éste es el primer trabajo   en Colombia en el que se determina la efectividad micorrizal mediante el monitoreo   del contenido de P en plantas usando la técnica del pinulo en función del tiempo.  Con   esta técnica se pueden hacer monitoreos no destructivos de la concentración   foliar de P en plantas de leucaena en función del tiempo. De tal manera que   se puede hacer un seguimiento de la evolución de la simbiosis en muestras tan   pequeñas como 10 mg de masa seca vegetal. Bajo los métodos convencionales existentes   en el país se requieren cantidades mayores de muestra foliar, por lo que es   necesario tomar muchas hojas (20-30) por tratamiento (algo no disponible en   algunos experimentos de invernadero) o realizar muestreos destructivos de toda   una planta, lo cual acarrea limitaciones de costo y del control del error experimental.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="5"></a>RECONOCIMIENTOS <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este trabajo se     realizo con el apoyo financiero de la Dirección de Investigación   (DIME) de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, Proyecto   &quot;030802657-Glomalina como indicador de micorrización y efectos sobre la agregación   de suelos degradados por minería de aluvión”. Los autores realizaron este trabajo   en el Laboratorio de Microbiología del Suelo de la Universidad Nacional de   Colombia, Sede Medellín, como parte de las actividades del Grupo de Investigación   Microbiología del Suelo registrado ante COLCIENCIAS.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="6"></a>BIBLIOGRAFÍA </b>  <a href="#indice"><img src="/img/revistas/rfnam/v57n1/up.gif" border="0"></a></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ABBOTT, L. and     ROBSON, A. The role of vesicular-arbuscular micorrizal fungi in agriculture     and selection of fungi for inoculation.  <i>En</i>:   Australian Journal of Agricultural Research.  Vol.33 (1982); p. 389-408.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0304-2847200400010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ABDEL-FATTAH,     G. M. and MANKARIOUS, A. T.  Differential effects     of fungicides on VAM fungal viability and efficiency.  <i>En</i>: Journal   of Union of Arab Biologists.  Vol. 4 (1997); p. 237-262.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0304-2847200400010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ALEXANDER, M.  Most     probable number method for microbial populations.  <i>En</i>:   PAGE, A.L. (ed). Methods of soil analysis, part 2: chemical and microbiological   properties.     Madison, Wisconsin:  American Society of Agronomy, 1982.  p. 815-820. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0304-2847200400010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ALLEN, M. The     ecology of arbuscular mycorrhizas: a look back into the 20th century and     a peek into the 21th.  <i>En</i>:    Mycological Research.  Vol. 100, No.7 (1996); p. 769-782.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0304-2847200400010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">AZIZ, T. and HABTE,     M..  Determining vesicular-arbuscular micorrizal     effectiveness by monitoring P status of leaf disk.  <i>En</i>:  Canadian Journal of Microbiology.  Vol.   33 (1987); p. 1097-1101.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0304-2847200400010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">BAREA, J. M. and  JEFFRIES,     P. Arbuscular mycorrhizas in sustainable soil-plant systems.  <i>En</i>:     VARMA,  A. and HOCK, B., ed.   Mycorrhiza, structure,   function, molecular biology and biotechnology.  New York:  Wiley, 1995. p.521-550.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0304-2847200400010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">BOLAN, N.  A critical     review on the role of mycorrhizal fungi in the uptake of phosphorus by plants. <i>En</i>:   Plant and Soil.  Vol. 134 (1991); p. 189 – 293.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0304-2847200400010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">DODD, J. C. <i>et al</i>.  The management of populations of vesicular arbuscular   mycorrhizal fungi in acid-fertil soils of savanna ecosystems II:  the effect   of pre-cropping on the spore populations of native and introduced VAM fungi.  <i>En</i>:  Plant   and Soil.  Vol.122 (1990); p. 241-247.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0304-2847200400010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">FOX, R. External     phosphorus requirements of crops.  <i>En</i>: DOWDY, R.H. <i>et     al. </i>(eds.)  Chemistry in the soil environment.       Madison, Wisconsin:  American Society of Agronomy, 1981. p. 223-239.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0304-2847200400010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">FOX, R. L and     KAMPRATH, E. J. Phosphate sorption isotherms for evaluating the phosphate     requirements of soils.  <i>En</i>:  Soil Science Society of American   Proceedings.  Vol.34 (1970); p. 902-907.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0304-2847200400010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">GIOVANNETTI, M.     and MOSSE, B.  An evaluation of techniques for  measuring   vesicular-arbuscular mycorrhizal infection in roots.  <i>En</i>: New Phytologist.  Vol.   84 (1980); p. 489-500.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0304-2847200400010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">HABTE, M. and FOX, R. L. <i>Leucaena leucocephala</i> seedling     response to vesicular-arbuscular mycorrhizal inoculation in soils with varying     levels of inherent mycorrhizal effectiveness.  <i>En</i>: Biology and Fertility     of Soils.  Vol.   8 (1989); p. 111-115.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0304-2847200400010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">________ ; ________     and  HUANG, R. S. Determining vesicular-arbuscular     mycorrhizal effectiveness by monitoring P status of subleaflets of an indicator     plant.  <i>En</i>:  Communications   in Soil Science and Plant Analysis.  Vol.18 (1987); p. 1403-1420.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0304-2847200400010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">______ and MANJUNATH,     A.  Soil solution phosphorus status and     mycorrhizal dependency in <i>Leucaena leucocephala</i>.  <i>En</i>:  Applied and Environmental   Microbiology.  Vol. 53 (1987); p. 797-801.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0304-2847200400010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">______ and ________.  Categories     of vesicular-arbuscular mycorrhizal dependency of host species.  <i>En</i>:  Mycorrhiza.  Vol.   1 (1991); p. 3-12.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0304-2847200400010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">______ and OSORIO,     N. W.  Arbuscular mycorrhizas:  Producing and applying   arbuscular mycorrhizal inoculum.  Honolulu:     University of Hawaii,  2001.  47 p.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0304-2847200400010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">HARRIER, L.  The     arbuscular mycorrhizal symbiosis: a molecular review of the fungal dimension.  <i>En</i>:  Journal of Experimental Botany.  Vol.   52 (2001); p. 469-478.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0304-2847200400010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">KJOLLER, R. and     ROSENDAHL, S.  Effects of fungicides on arbuscular mycorrhizal   fungi:  Differential reponses in alkaline phosphatase activity of external   and internal hyphae.  <i>En</i>: Biology and Fertility of Soils.  Vol. 31 (2000);   p.361-365.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0304-2847200400010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">KORMANIK, P.;     BRYAN, W. and SCHULTZ, R.  Procedures and equipment     for staining large numbers of plant roots for endomycorrhizal assay.  <i>En</i>:  Canadian  Journal   of  Microbiology.  Vol. 26 (1980); p. 536-538.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0304-2847200400010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">MALAGON, D.  <i>et       al.  </i>Suelos de Colombia. Santafé de Bogotá:  IGAC,   1995. 632 p.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0304-2847200400010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">OLSEN, S. R. and SOMMERS, L. E. Phosphorus. <i>En</i>:     PAGE, A. L., MILLER, R. H. and KEENEY, D. R., ed. Methods of soil analysis.     part 2: chemical and microbiological properties. 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W.     and HABTE, M.  Synergistic influence of an arbuscular     mycorrhizal fungus and a P solubilizing fungus on growth and P uptake of <i>Leucaena leucocephala</i> in   a Oxisol.  <i>En</i>: Arid Land Research and Management.  Vol. 15 (2001); p.   263-274.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0304-2847200400010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">PHILLIPS, J. M     and HAYMANN, D. S.  Improved procedures for     clearing and staining parasitic and vesicular arbuscular mycorrhizal fungi     for rapid assessment of infection.  <i>En</i>: Transactions of the British     Mycological Society.  Vol.   55 (1970); p. 158-161.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0304-2847200400010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">PORTER, W. The &quot;Most Probable Number&quot;method     for ennumerating infective propagules of vesicular arbuscular micorrizal     fungi in soil.  <i>En</i>:   Australian Journal of Soil Research.  Vol. 17 (1979);  p. 515-519.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0304-2847200400010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SÁNCHEZ, M.  Endomicorrizas en agroecosistemas colombianos. Palmira: Ex–Libris,   1999. 227 p.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0304-2847200400010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SCHACHTMAN, D.;     REID, R. and AYLING, S. M. Phosphorus uptake by plants: from soil to cell.  <i>En</i>:  Plant Physiology.  Vol.   116 (1998); p. 447-453.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0304-2847200400010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SIEVERDING, E.     Vesicular-Arbuscular mycorrhiza management in tropical agrosystems. Eschborn:     Technical Cooperation –   Federal Republic of Germany (GTZ), 1991.  371 p. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0304-2847200400010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SMITH, F. W. <i>et       al.  </i>Foliar symptoms of nutrient disorders in the tropical   shrub legume <i>Leucaena leucocephala</i>. St. Lucia, Queensland, Australia   : CSIRO, Division of Tropical Crops and Pastures,  1992.  43 p. (Technical   Paper; No. 32).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0304-2847200400010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SUKARNO, N. <i>et al.</i>    Effect of fungicides on vesicular arbuscular   mycorrhizal symbiosis.  The effects on area of interface and efficiency of   P uptake and transfer to plant.  <i>En</i>:  New Phytologist.  Vol. 132 (1996);   p. 583-592.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0304-2847200400010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">THE INTERNATIONAL     CULTURE COLLECTION OF ARBUSCULAR AND VESICULAR ARBUSCULAR MYCORRHIZAL FUNGI   (INVAM).  Disponible en Internet: <a href="http://www.invam.caf.wvu.edu/methods/spores/extraction.htm" target="_blank">http://www.invam.caf.wvu.edu/methods/spores/extraction.htm</a>  (consulta en Septiembre, 2003).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0304-2847200400010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ZANGARO, W.; BONONI,     V. and TRUFEN, S.  Mycorrhizal dependency,     inoculum potential and habitat preference of native woody species in South     Brazil. <i>En</i>:   Journal of Tropical Ecology.  Vol. 16 (2000); p. 603-622.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0304-2847200400010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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