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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PRODUCCIÓN DE LA MADRE-INDIA EN LA ESCUELA: RECONCEPTUALIZACIÓN DEL GÉNERO Y DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS Y PRIVADOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[THIS ARTICLE SEEKS TO RECONCEPTUALISE THE PRIVATE/PUBLIC SPACE DICHOTOMY through a rethinking of gender production in nationalist discourses and practices and in particular through the socialisation processes largely occurring in the space of school. Here, I pursue the demonstration that cultural and social productions of regional and national identifications within the context of formal education are not only central to the making of the disciplinary institution of schooling, of modelled and disciplined bodies, and of "normalised" persons, but also co-substantial to the production of gender discursivity and corporeality.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>LA PRODUCCI&Oacute;N DE LA MADRE-INDIA EN LA ESCUELA:</b> <b>RECONCEPTUALIZACI&Oacute;N DEL G&Eacute;NERO</b> <b>Y DE LOS ESPACIOS P&Uacute;BLICOS Y PRIVADOS</b> </font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><b>&nbsp;</b></p>     <p align="center"><b>V&Eacute;RONIQUE BENEI</b>    <br>   LABORATOIRE D&#39;ANTHROPOLOGIE SOCIALE DES INSTITUTIONS    <br>   ET DES ORGANISATIONS SOCIALES, CNRS/ECOLE DES HAUTES ETUDES    <br>   EN SCIENCES SOCIALES    <br>   DEPARTAMENTO DE  ANTROPOLOG&Iacute;A, LONDON SCHOOL OF ECONOMICS    <br>   <a href="mailto:v.benei@lse.ac.uk" target="_blank">v.benei@lse.ac.uk</a> </p>     <p align="center">Recibido: 12  de junio de 2006. Aprobado: 25  de octubre de 2006.</p> <hr size="1">     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">ESTE ART&Iacute;CULO  BUSCA REPLANTEAR LA DICOTOM&Iacute;A P&Uacute;BLICO/PRIVADO MEDIANTE  LA reconsideraci&oacute;n  de la producci&oacute;n de g&eacute;nero en los discursos y pr&aacute;cticas nacionalistas en los  procesos de socializaci&oacute;n en la escuela. Intenta demostrar que la producci&oacute;n  social y cultural de las identidades regionales y nacionales en el contexto de  la educaci&oacute;n formal es fundamental en la constituci&oacute;n de la instituci&oacute;n  disciplinar de la escuela, para el modelado y disciplina del cuerpo y para la  &quot;normalizaci&oacute;n&quot; de los sujetos, y co-sustancial en la producci&oacute;n del discurso y  la corporalidad de g&eacute;nero. </p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: incorporaci&oacute;n, <i>sensorium</i>, sentimientos de  pertenencia, nacionalismo, India, g&eacute;nero.</p> <hr size="1">     <p align="center"><b>Abstract</b></p>     <p align="justify">THIS ARTICLE SEEKS TO RECONCEPTUALISE THE  PRIVATE/PUBLIC SPACE  DICHOTOMY through a rethinking of gender production in nationalist  discourses and practices and in particular through the socialisation processes  largely occurring in the space of school. Here, I pursue the demonstration that  cultural and social productions of regional and national identifications within  the context of formal education are not only central to the making of the  disciplinary institution of schooling, of modelled and disciplined bodies, and  of &quot;normalised&quot; persons, but also co-substantial to the production of gender  discursivity and corporeality.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>: Incorporation, sensorium, senses of belonging, nationalism, India, gender.</p> <hr size="1">     <p align="right">El mundo p&uacute;blico y el privado est&aacute;n conectados inseparablemente;    <br>   (...) las tiran&iacute;as y servidumbres de uno son    <br>   las tiran&iacute;as y servidumbres del otro<i>.</i>    <br> VIRGINIA WOLF</p>     <p align="justify">HACE CADA VEZ M&Aacute;S  FR&Iacute;O EN KOLHAPUR, EN EL SUR DEL MAHARASHTRA, India del  oeste, a pesar del ruido y la efervescencia en el estadio municipal en este d&iacute;a  de la Rep&uacute;blica, 26 de enero de 2000<a href="#*" name="s*"><sup>*</sup></a><a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a>. El estadio est&aacute;  atestado de padres de familia. Como todos los a&ntilde;os, han venido a presenciar las  presentaciones de sus hijas e hijos en las justas de las escuelas primarias,  organizadas por la corporaci&oacute;n municipal<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a>. Sin importar  sus diferencias de estatus en la jerarqu&iacute;a local, est&aacute;n congregadas la mayor&iacute;a de  las escuelas de la ciudad: p&uacute;blicas, privadas, semiprivadas, elitistas,  tradicionales, progresistas y de la derecha hind&uacute;. Todas est&aacute;n reunidas para la  conmemoraci&oacute;n patri&oacute;tica anual. A medida que el espect&aacute;culo avanza, algunos profesores  se ocupan de las &uacute;ltimas correcciones y ensayos, aplican los &uacute;ltimos toques de  maquillaje en las mejillas de los participantes y les hacen las &uacute;ltimas  recomendaciones. Cada escuela, seg&uacute;n su turno, presenta sus actos en el  escenario, acompa&ntilde;ada de m&uacute;sica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Una escuela acaba  su presentaci&oacute;n, la m&uacute;sica termina, los actores hacen la reverencia, el p&uacute;blico  aplaude. Cuando el escenario se desocupa otra escuela se prepara para entrar,  entre susurros de silencio. Como muchas otras, inicia su presentaci&oacute;n con una  canci&oacute;n de bienvenida (<i>swagatam</i>), seguida por la danza del pescador (<i>kohli natak</i>). Igual que  muchos otros, los actores representan en sus actos la graciosa presencia de  Bharat Mata, a menudo mientras suena <i>Mere watan ke logon</i>: canci&oacute;n interpretada a lo largo de India durante las ocasiones  patri&oacute;ticas, fue popularizada por Lata Mangeshkar, una de las cantantes m&aacute;s  famosas del pa&iacute;s, originaria tambi&eacute;n de esta parte del Maharashtra. Se dice que  en su primer recital su interpretaci&oacute;n conmovi&oacute; a Jawaharlal Nehru, el primer  ministro de la naci&oacute;n independiente, al punto de llenarle de l&aacute;grimas. Cuando  la m&uacute;sica comienza, una joven hace su entrada majestuosa por la derecha de la  escena, vestida con un sari rosa bordado de oro. Luce joven, grave y hermosa.  De ambos lados de su diadema dorada cuelgan dos largas trenzas de cabello negro.  La audiencia enmudece mientras la mira con atenci&oacute;n deslizarse por la  plataforma. Lleva la bandera tricolor de la India en su mano derecha, mientras  en la izquierda sostiene un cetro tridente (<i>trishur</i>). En el mismo momento, en la parte posterior del escenario  aparece un mapa de la India, en poliestireno. La diosa madre nacional,  encarnada ahora, se ha detenido en el centro del escenario, mientras se alejan  las &uacute;ltimas notas de la canci&oacute;n patri&oacute;tica. Su figura sobrepuesta al mapa es  una amalgama perfecta de territorio nacional, divinidad, feminidad e hinduismo.  Los rostros de muchos hombres y mujeres de la multitud tienen su mirada  transportada: ojos brillantes, atenci&oacute;n intensa, sonrisas amplias, sus caras se  balancean en se&ntilde;al de aprobaci&oacute;n; los gestos corporales de gran parte de la  audiencia local que contempla a su hija en el escenario sugieren un acto de  (re)conexi&oacute;n con un ideal imaginado de naci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Suspendida lejos  de la vida cotidiana, en esos instantes la joven estudiante ha dejado de ser  una muchacha (en ingl&eacute;s: &quot;<i>maiden</i>&quot;) cualquiera de  Kolhapur. Tampoco se puede afirmar que sea apenas una personificaci&oacute;n de Bharat  Mata: ella es ahora la madre India. Es la misma deidad nacional encarnada, como  la muchacha (<i>ditto</i>) an&oacute;nima  convertida de repente en obsesivo objeto de culto en <i>Devi </i>(<i>La diosa</i>), pel&iacute;cula  dirigida por Satyajit Ray. La comparaci&oacute;n, sin embargo, termina en este punto.  Ma&ntilde;ana, Bharat Mata regresar&aacute; a su vida cotidiana en la escuela, portando el  uniforme diario como sus dem&aacute;s compa&ntilde;eras. Pero, de m&uacute;ltiples maneras, su  actuaci&oacute;n no est&aacute; absolutamente desconectada de la vida diaria, pues la  recreaci&oacute;n de la madre India hace parte integral de la rutina diaria de las  escuelas marat&iacute;es. En ellas, la liturgia matutina que empieza el d&iacute;a escolar  consiste en la re-creaci&oacute;n cotidiana de la deidad nacional mediante oraciones, canciones  y producciones, discursivas y f&iacute;sicas. Por lo mismo, la encarnaci&oacute;n anual de  Bharat Mata representa m&aacute;s que un momento aislado en el calendario escolar: es  la culminaci&oacute;n de imaginaciones y anhelos nacionales, la cristalizaci&oacute;n de  esperanzas y sue&ntilde;os, una condensaci&oacute;n tangible de la creaci&oacute;n de la  &quot;madrediosa- naci&oacute;n&quot; India. &iquest;Cu&aacute;les son las modalidades de esa producci&oacute;n fuera  de esos momentos lit&uacute;rgicos? &iquest;Qu&eacute; les da tanta fuerza y sentido en la econom&iacute;a  emocional y simb&oacute;lica de tantos maharashtrianos? &iquest;C&oacute;mo sigue reproduci&eacute;ndose a  diario y contribuyendo a la producci&oacute;n de g&eacute;nero en la familia, la escuela y la  naci&oacute;n? Por &uacute;ltimo: &iquest;qu&eacute; sugiere este ejemplo en cuanto a una supuesta  dicotom&iacute;a p&uacute;blico/privado?</p>     <p align="center"><b>***</b></p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo  busca replantear la dicotom&iacute;a p&uacute;blico/privado mediante la reconsideraci&oacute;n de la  producci&oacute;n de g&eacute;nero en los discursos y pr&aacute;cticas nacionalistas. Mucho se ha  dicho acerca de la posmodernidad y el &quot;descentramiento del yo&quot;. En la  reubicaci&oacute;n de la interioridad del sujeto ha sido crucial una cr&iacute;tica leg&iacute;tima  a la idea ilustrada de un yo consistente, unificado, que operar&iacute;a en una  racional &quot;esfera p&uacute;blica burguesa&quot; habermasiana. Frente a esto, la perspectiva  posmoderna ha hecho &eacute;nfasis en la noci&oacute;n de un yo fragmentado, as&iacute; como en la  pluralidad de voces discordantes y conflictivas que emergen una vez levantado el  velo ilusorio de racionalidad consensual (Lyotard, 1984). Tal vez la  sentencia de muerte de metanarrativas como la &quot;esfera p&uacute;blica, burguesa  racional&quot;, y su, a menudo, corolario nacionalismo, haya sido excesivamente  optimista. Sin embargo, la cr&iacute;tica propuesta por algunos de los pensadores del  posmodernismo no carec&iacute;a de potencial heur&iacute;stico (Lyotard, 1982). Su potencial  radicaba en el reconocimiento de que las sociedades <i>modernas</i>, tambi&eacute;n ellas,  descansan en &quot;grandes narrativas&quot;, y que incluso el proyecto de la Ilustraci&oacute;n  discutido por Habermas es otra tentativa m&aacute;s de una explicaci&oacute;n autoritaria,  que incita, ella misma, a su deconstrucci&oacute;n. De hecho, tal deconstrucci&oacute;n fue  hecha en una importante obra colectiva en la que se se&ntilde;alaban los sesgos  sexistas, idealistas y de determinaci&oacute;n de clase del planteamiento de Habermas  (Calhoun, 1997). La mayor parte  de esta cr&iacute;tica, si no toda, se expres&oacute; en t&eacute;rminos de cualificar y redefinir  la esfera p&uacute;blica, t&eacute;rminos que han seguido operando sin distanciarse del  conjunto de las oposiciones derivadas que han organizado la comprensi&oacute;n  epistemol&oacute;gica moderna euroamericana de lo sexual desde comienzos del siglo veinte  (Sedgwick, 1990, citada por  Epstein y Johnson, 1998)<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p align="justify">Un comentario  semejante es v&aacute;lido tambi&eacute;n con respecto a los estudios subalternos y  poscoloniales. Porque parece haber una paradoja en la forma en que los estudios  poscoloniales y subalternos adoptan la deconstrucci&oacute;n posmoderna. La empresa  intelectual de los estudios subalternos se ha constituido mediante el cultivo  de una pluralidad de voces, lo que la destaca de otras. La reinscripci&oacute;n de las  masas &quot;desprovistas de voz&quot; -y, adem&aacute;s, la reinstauraci&oacute;n paralela de sus  sentidos de poder<i>- </i>en narrativas  hist&oacute;ricas de la naci&oacute;n, ha estado acompa&ntilde;ada por la necesidad sentida de  radicalizar la cr&iacute;tica a la Ilustraci&oacute;n. Pero la paradoja radica en que  mientras los estudios subalternos han clamado por la necesidad de descentrar la  metanarrativa colonial del capitalismo y el cuerpo de conocimientos que esta ha  constituido, no han llegado a cuestionar las &quot;categor&iacute;as ordenadoras y  omniscientes&quot; (Arfuch, 2002: 18-19) que prevalecen en  el paradigma ilustrado. De hecho, los estudiosos de lo subalterno han  continuado trabajando ampliamente con las mismas categor&iacute;as que contribuyeron a  la construcci&oacute;n de un discurso racional burgu&eacute;s en congruencia con la  emergencia de los nacionalismos. Por ello, las nociones totalizadoras de la  esfera &quot;p&uacute;blica&quot; y &quot;privada&quot; han permanecido sin discutir en muchos debates en  los estudios surasi&aacute;ticos y, m&aacute;s generalmente, en los poscoloniales.</p>     <p align="justify">Partha Chatterjee  (1993), en un trabajo  que en la actualidad es una obra de referencia sobre el nacionalismo indio<a href="#pie4" name="spie4"><sup>4</sup></a>, ha profundizado en la formaci&oacute;n  conjunta de g&eacute;neros y espacios. Como es bien sabido, su argumento se desarrolla  de la siguiente manera:</p>     <blockquote>       <p align="justify">El nacionalismo anticolonial crea dentro de la sociedad colonial  su propio &aacute;mbito de soberan&iacute;a &#91;...&#93; por medio de la divisi&oacute;n del mundo de las  instituciones sociales y de las pr&aacute;cticas en dos &aacute;mbitos, el material y el  espiritual. El material es el &aacute;mbito del &quot;afuera&quot;: de la econom&iacute;a y de la  burocracia, de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, un &aacute;mbito en el que Occidente ha  probado su superioridad y Oriente ha fracasado &#91;...&#93; El espiritual, por otra  parte, es un &aacute;mbito &quot;interno&quot; que lleva las marcas &quot;esenciales&quot; de la identidad  cultural (1993:  6).</p> </blockquote>     <p align="justify">En otras  palabras, el colonialismo brit&aacute;nico en Bengala no habr&iacute;a sobrepasado el umbral  de un &quot;&aacute;mbito interno de la cultura nacional India&quot;, una de cuyas &aacute;reas era la  familia, parte constitutiva principal de la esfera privada, en cuyo seno se  esperaba que los indios estar&iacute;an en capacidad de desarrollar una &quot;indianidad  moderna&quot;, construy&eacute;ndola como una &quot;forma esencialmente diferente&quot; de su  equivalente europeo. A la manera de una esfera p&uacute;blica, desarrollada con la  ayuda de la prensa y de otros medios, una esfera privada, planteada como el  &quot;adentro&quot; y cuyo ep&iacute;tome era el &quot;hogar&quot; (<i>ghar</i>), se produjo y  consider&oacute; aut&oacute;noma frente al estado colonial. La as&iacute; considerada esfera privada  estaba habitada principalmente por mujeres. Se esperaba que ellas atendieran la  (re)producci&oacute;n social mientras aseguraban la transmisi&oacute;n de unos (reci&eacute;n  redefinidos) valores morales (todav&iacute;a) patriarcales. Entre tanto, los hombres  &quot;afuera&quot; (<i>baher</i>), en el mundo  real, estaban ocupados en la constituci&oacute;n de la &quot;esfera p&uacute;blica&quot;. Y debido a que  la esfera privada era en realidad el &uacute;nico campo sobre el cual, fuera del  colonialismo castrador, pod&iacute;an ejercer autonom&iacute;a y afirmar una detentaci&oacute;n sin  contestaci&oacute;n, los hombres definieron y reconfiguraron la esfera privada a  partir de debates sostenidos en la esfera p&uacute;blica. Lo anterior nos alerta,  sobre todo, acerca de las intrincadas relaciones entre los espacios definidos  arbitrariamente como &quot;p&uacute;blico&quot; y &quot;privado&quot;. Del mismo modo que lo han hecho, por  cierto, los trabajos que analizan los debates de los siglos diecinueve y veinte  en torno a las condiciones sociales de las mujeres -sobre las segundas nupcias  en la viudez, la pr&aacute;ctica de la dote, la edad de matrimonio y otros asuntos- en  las que impl&iacute;citamente resultan ensombrecidas las l&iacute;neas divisorias de una  estricta dicotom&iacute;a p&uacute;blico/privado y donde se demuestra, como lo hizo Tanika  Sarkar (2002) para el norte  de la India, que las mujeres desempe&ntilde;aron un papel importante como actores  sociales activos, tanto en la &quot;esfera privada&quot; como en la construcci&oacute;n  &quot;p&uacute;blica&quot; de una identidad e imaginario nacional indio (hind&uacute;) -que, a pesar de  una constituci&oacute;n secular est&aacute; largamente elaborado en t&eacute;rminos simb&oacute;licos  hind&uacute;es-<a href="#pie5" name="spie5"><sup>5</sup></a>. Sin embargo, s&oacute;lo desde hace poco se  empez&oacute; a cuestionar de manera expl&iacute;cita la inadecuaci&oacute;n de las nociones respectivas  de esfera &quot;p&uacute;blica&quot; y &quot;privada&quot;. Sudipta Kaviraj (2001), en particular,  subraya su nebulosidad y sus solapamientos moment&aacute;neos. Aun as&iacute;, es necesario dar  cuenta de la doble dimensi&oacute;n constitutiva del g&eacute;nero en tanto producci&oacute;n  discursiva y material. Cabe suponer que una perspectiva que analice la doble  producci&oacute;n de g&eacute;nero y espacios puede generar una manera alternativa de pensar,  que permita superar su respectivo entendimiento dicot&oacute;mico.</p>     <p align="justify">En este punto se  impone una advertencia. Mi ambici&oacute;n al trabajar en contra de la todav&iacute;a  poderosa dicotom&iacute;a de lo &quot;p&uacute;blico&quot; y lo &quot;privado&quot; no est&aacute; motivada por la  inconformidad intelectual del feminismo de la d&eacute;cada de 1980. Carol Gilligan,  por ejemplo, consider&oacute; fundamental hacer un llamado a la reintegraci&oacute;n de las &quot;virtudes  femeninas convencionales&quot;, descartadas por los proyectos educativos y relegadas  a un estatus inferior en la construcci&oacute;n de ciudadanos completos, responsables  y morales. Gilligan sosten&iacute;a que el cuidado y otras actitudes relacionales que aparecen  como el sello de la feminidad, deben reconciliarse con posiciones &quot;masculinas&quot;  de distancia y abstracci&oacute;n. En suma, desde su punto de vista la personalidad  humana era una unidad perdida que necesitaba ser restaurada o, m&aacute;s bien,  &quot;re-integrada&quot;. A diferencia de este tipo de enfoques, no estoy interesada en  fomentar la idea de complementariedad y reintegraci&oacute;n de hombre/mujer en un  &quot;todo&quot;. De hecho, mi proyecto global no busca reconciliar las dos caras de la  dicotom&iacute;a. En cambio, pretendo mostrar la doble producci&oacute;n del g&eacute;nero en  instituciones y personas, con la intenci&oacute;n de revelar las complejidades de las  comprensiones de g&eacute;nero. En otra parte he desarrollado una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia  sobre las modalidades de pensar el g&eacute;nero (Benei, n. d.). De momento, me  interesa documentar y desenmara&ntilde;ar los aspectos combinados de la producci&oacute;n del  g&eacute;nero y la naci&oacute;n en los procesos de socializaci&oacute;n en el espacio escolar. Como  lo se&ntilde;alan Epstein y Johnson (1998: 2): &quot;En tanto  espacios de actividad cotidiana as&iacute; como instituciones p&uacute;blicas o estatales,  las escuelas son lugares en los que se desarrollan, practican y producen la  identidad sexual y otras identidades&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la actualidad,  para la inmensa mayor&iacute;a de habitantes del Maharashtra la socializaci&oacute;n ya no es  un fen&oacute;meno exclusivo de los espacios &quot;tradicionales&quot; de la familia, la casta,  la comunidad, el pueblo o el barrio: ocurre tambi&eacute;n en la educaci&oacute;n formal, especialmente  en la primaria: all&iacute;, la tasa de alfabetizaci&oacute;n alcanza casi 75% del total de la  poblaci&oacute;n. Ahora m&aacute;s que nunca, los patrones de autoridad y los modelos de  comportamiento los imponen la familia -padres u otros parientes mayores- y  los(as) maestros(as). Incluso desde temprana edad, la socializaci&oacute;n de los  ni&ntilde;os est&aacute; imbricada en una multiplicidad de normas y reglas culturalmente  definidas (Kumar, 2001).</p>     <p align="justify">En este art&iacute;culo  intento demostrar que la producci&oacute;n social y cultural de las identidades  regionales y nacionales en el contexto de la educaci&oacute;n formal no s&oacute;lo es  fundamental en la constituci&oacute;n de la instituci&oacute;n disciplinar de la escuela,  para el modelado y disciplina del cuerpo y para la &quot;normalizaci&oacute;n&quot; de los  sujetos (Foucault, 1979, 1981), sino que es  co-sustancial tambi&eacute;n a la producci&oacute;n del discurso y la corporalidad de g&eacute;nero.  Al usar la noci&oacute;n de <i>sensorium </i>me interesa  destacar la manera en que ambas producciones forman, y se forman en el &quot;apego&quot;,  el &quot;v&iacute;nculo&quot; y las &quot;burbujas emocionales&quot; desarrolladas en la intimidad del  hogar y la familia. Con este fin, intento reconciliar el enfoque fenomenol&oacute;gico  con uno psicoanal&iacute;tico y pragm&aacute;tico, por medio del registro y la descripci&oacute;n de  lo que Husserl llamaba la evidencia (<i>Evidenz</i>), es decir, los contenidos mismos tal como los revelan de una  manera clara y distinta los actores sociales, y con el recurso interpretativo  de conceptos psicoanal&iacute;ticos. La noci&oacute;n de incorporaci&oacute;n adquiere un peso  central en este proyecto, puesto que no distingue los contenidos de los  procesos mismos, sino que presume su producci&oacute;n mutua. Por incorporaci&oacute;n  entiendo la formaci&oacute;n de <i>habitus </i>que remiten no solo a pr&aacute;cticas corporales, sino tambi&eacute;n a  emociones, sensaciones y recursos cognitivos producidos cultural y socialmente,  permitiendo la interiorizaci&oacute;n del yo. De varias maneras, la elaboraci&oacute;n de la  interioridad y la incorporaci&oacute;n es indisociable de la elaboraci&oacute;n de un yo  colectivo nacional o regional. M&aacute;s a&uacute;n, tal construcci&oacute;n se favorece de la  articulaci&oacute;n de la figura materna en los espacios familiar, escolar y nacional.  Pero tambi&eacute;n al contrario: tal construcci&oacute;n favorece la reproducci&oacute;n cotidiana  de la &quot;madre-India&quot; y la divisi&oacute;n esperada de roles de g&eacute;nero.</p>     <p align="justify">El tropo materno  se presta bien para explorar las categor&iacute;as de g&eacute;nero, incorporaci&oacute;n y sentimiento  nacional. En los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, la naci&oacute;n se ha encarnado con  frecuencia en figuras femeninas. Incluso en las d&eacute;cadas de 1950  y 1960, en la llamada  &quot;era Nehru&quot;, la promoci&oacute;n de una agenda de desarrollo nacional conoci&oacute; el  despliegue de la forma femenina como mediaci&oacute;n de progreso social e industrial.  La pel&iacute;cula de Mehboob Khan, <i>La madre India</i>, rodada en 1957, es un ejemplo sobresaliente de este  despliegue. Los valores de prosperidad y abundancia que encarnaba la naci&oacute;n  culminaron en la figura materna, alternativamente criadora y ferozmente  protectora. Estos aspectos, m&uacute;ltiples y contradictorios en la sociedad de la  India, no s&oacute;lo ocupan una parte importante de la cultura popular, sino, adem&aacute;s,  en las construcciones nacionales y en los proyectos pedag&oacute;gicos. En los  &uacute;ltimos, el motivo de la madre es central para, y emblem&aacute;tico de, la  construcci&oacute;n y auto proyecci&oacute;n de la naci&oacute;n (Assayag, 2003). Dejando de  lado c&oacute;mo puede apoyar la educaci&oacute;n la (re)producci&oacute;n de la maternidad en la  India (Kumar, 2000), todav&iacute;a debe  documentarse exhaustivamente de qu&eacute; manera la categor&iacute;a &quot;madre&quot;, como un  marcador hegem&oacute;nico de feminidad en los discursos sociales y culturales,  impregna el ambiente pedag&oacute;gico, en especial la escuela primaria. Con toda  seguridad, esta &quot;penetraci&oacute;n materna&quot; no es espec&iacute;fica de la India, como quiera  que ha sido estudiada en otros lugares. En el Reino Unido, por ejemplo, en la  actualidad la escuela primaria es un espacio nacional femenino por excelencia  (Woodward, 2002: 46). Sin embargo, en  la India esta penetraci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;: cabe suponer que la imagen de la &quot;madre&quot;  es dominante en la producci&oacute;n de sujetos (Trawick, 1989), ciudadanos  (Ramaswamy, 1998) e  instituciones.</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>AMOR DE MADRE, V&Iacute;NCULO Y APEGO: LA PRODUCCI&Oacute;N DE UN <i>SENSORIUM </i>CONTINUO</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">EN UNA SERIE DE  CONFERENCIAS ORIGINALES E INNOVADORAS DADAS EN los a&ntilde;os 1930, Melanie Klein,  pionera de la psicolog&iacute;a de la infancia, trabaj&oacute; sobre la idea de la &quot;madre  buena&quot;, y acerca de la importancia del contacto corporal entre la madre y el hijo  (1964). Klein daba  gran importancia a las funciones corporales, hasta llegar a plantear la  hip&oacute;tesis de que la fantas&iacute;a inconsciente -que para ella tambi&eacute;n exist&iacute;a en el  infante- siempre est&aacute; basada en funciones corporales, lo que reviste una  importancia fundamental no s&oacute;lo para el desarrollo del joven ni&ntilde;o, sino tambi&eacute;n  para su futuro desarrollo como adulto:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Debido a que nuestra madre fue la primera en satisfacer todas  nuestras necesidades de preservaci&oacute;n, nuestros deseos sensuales, y fue quien nos  dio seguridad, ella ocupa una parte duradera en nuestra mente, aun cuando las  diferentes maneras en que se manifiesta su influencia y las formas que esta  adopta pueden no ser para nada obvias durante el resto de la vida (Klein, 1964: 59).</p> </blockquote>     <p align="justify">La noci&oacute;n de la &quot;madre  buena&quot; o del &quot;buen seno&quot; es fundacional para el psicoan&aacute;lisis moderno. Bajo la  influencia del trabajo de Klein, Donald Winnicott desarroll&oacute; los conceptos de &quot;cuidado&quot;  y &quot;manejo&quot;. Dicho de una manera simple, estos conceptos ponen el acento en la  construcci&oacute;n sensible de un entorno materno seguro y digno de confianza. El  psicoanalista indio Sudhir Kakar, en una ampliaci&oacute;n de las posibilidades de  este an&aacute;lisis, reelabor&oacute; la noci&oacute;n de la &quot;madre buena&quot; mediante el desarrollo  del concepto de la presencia sensorial de la madre y su importancia vital en  las experiencias tempranas de desarrollo y descubrimiento (1999: 54). Con todo, es  necesaria una gran precauci&oacute;n con la propuesta de Kakar, pues tiende a reificar  lo &quot;indio&quot; en la sociedad &quot;india&quot;, <i>esencializando </i>el hinduismo, como sea que se centra en nociones problem&aacute;ticas  como &quot;la psiquis hinduista&quot; o la &quot;mente hinduista&quot;, que con frecuencia  implican, adem&aacute;s, una ecuaci&oacute;n problem&aacute;tica de lo &quot;indio&quot; y lo &quot;hind&uacute;&quot;. Sin  embargo, teniendo presentes estas limitaciones, sus aportes contribuyen  valiosamente al desarrollo de una idea de <i>sensorium</i>. A diferencia de Klein, en la obra de Kakar la presencia  sensorial de la madre no se limita al &quot;seno bueno&quot;, sino que se extiende a las  caricias, al tacto, al habla, a las canciones, etc&eacute;tera; en otras palabras, a  un &quot;<i>sensorium </i>primario&quot;  ampliado. Kakar prolonga tambi&eacute;n esta fase en el desarrollo del ni&ntilde;o en la  India, incluyendo las edades de tres a cinco a&ntilde;os, cuando en la sociedad  europea usualmente se suele identificar s&oacute;lo en ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os. Su  argumentaci&oacute;n te&oacute;rica, por otra parte, descansa en observaciones diferenciales  de experiencias de separaci&oacute;n y limitaciones. Diferencia que resulta  fundamental, pues sugiere la posibilidad de un <i>continuum </i>experiencial m&aacute;s  profundo entre la vida en el hogar y la vida escolar, en donde las primeras  experiencias escolares -en el jard&iacute;n infantil y la escuela primaria- son de  incorporaci&oacute;n de valores, normas y sentimientos<a href="#pie6" name="spie6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p align="justify">En otros trabajos  he descrito dichos procesos de incorporaci&oacute;n en los rituales matutinos y las  liturgias pol&iacute;ticas en las escuelas primarias marat&iacute;es (Benei, 2001). Estos procesos  involucran la constituci&oacute;n de un <i>sensorium</i>, es decir, un conjunto de experiencias sensibles manifiestas en  el canto, la oraci&oacute;n, el golpe de tambores, la escucha y la calistenia, y en  las cuales la m&eacute;trica, el fraseo y el ritmo participan en la incorporaci&oacute;n de  la emoci&oacute;n por medio de la kinestesia. La incorporaci&oacute;n en la escuela recoge y  prolonga, de diferentes maneras, el <i>sensorium </i>que se construye en la intimidad familiar, en primera instancia  por conducto de la mediaci&oacute;n de una figura de crianza postulada e idealizada  como &quot;la madre&quot;, emp&iacute;rica -fenomenol&oacute;gica- y metaf&oacute;ricamente. En gran medida,  las modalidades de crianza temprana se invocan en la escuela mediante  asociaciones positivas y memorias normalizadas de la madre en el hogar. Ello  por medio de un movimiento dial&eacute;ctico que pasa del proyecto estatal a sus  representantes en el terreno: maestras y maestros. Los libros escolares distribuidos  por la oficina gubernamental de educaci&oacute;n en el estado del Maharashtra, por  ejemplo, proporcionan una evidencia interesante de esta normalizaci&oacute;n del tropo  materno en el espacio escolar. Incluso el primer encuentro del infante con el  mundo escrito, en el primer grado de primaria, se presenta en dichos t&eacute;rminos.  El libro escolar de lengua marat&iacute; muestra a los ni&ntilde;os dos peque&ntilde;as  ilustraciones de <i>ghar </i>(&quot;casa, hogar&quot;) y <i>ai </i>(&quot;madre, mam&aacute;&quot;)  (p. 15). Esta &uacute;ltima  aparece abrazando amorosamente a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Ambos dibujos est&aacute;n debajo de  uno m&aacute;s grande que recubre el ancho de la p&aacute;gina, en el que se representa a los  ni&ntilde;os saliendo de la escuela para su casa, y donde sobresale una madre que  recoge a su hija mientras lleva otro ni&ntilde;o colgado de sus caderas. Las palabras  y fen&oacute;menos correspondientes est&aacute;n representados en tres l&iacute;neas diferentes en  el &uacute;ltimo tercio de la p&aacute;gina. La figura de la &quot;madre&quot; aparece en muchas  lecciones posteriores junto con su hijo en actividades diversas, como ir al  mercado (p. 18), escoger frutas  (p. 20), tomar un vaso  de jugo de ca&ntilde;a (p. 21) y otras m&aacute;s.  Referencias similares se pueden encontrar en los textos dirigidos a los  siguientes tres grados de primaria.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s del  curr&iacute;culo oficial, las referencias a las madres hacen parte de la cotidianidad  de la escuela, en la medida que a los peque&ntilde;os se les recuerda continuamente su  hogar y su familia: durante las lecciones -sobre todo en lengua marat&iacute; e  historia- las maestras o maestros, sin diferencia de g&eacute;nero, usan con frecuencia  a las madres como ejemplo. Los materiales importantes al respecto incluyen  desde historias regionales, como la epopeya de Shivaji -siglo diecisiete- y su  relaci&oacute;n con su madre, hasta los cuentos populares con moraleja difundidos en  todo el mundo. Los ejemplos abundan, desde <i>Aice aikayce </i>(literalmente &quot;Uno debe escuchar los consejos de la mam&aacute;&quot;), en  la que se narran los problemas que tiene un ni&ntilde;o por desobedecer a su madre,  hasta relatos autobiogr&aacute;ficos, en particular el del educador y luchador libre Sane  Guruji (<i>Shyamci Ai</i>, &quot;La madre de  Shyam&quot;). Adem&aacute;s, las cualidades maternas como ideales de crianza se invocan y reproducen  discursivamente de muy diversas formas. Una de ellas es mediante la referencia  a la alimentaci&oacute;n. Como es bien sabido, la comida es un objeto t&aacute;ctil y un  mediador sensual del v&iacute;nculo de la madre con el hijo. En Maharashtra las madres  alimentan a sus hijos con sus propias manos hasta que alcanzan los cuatro o cinco  a&ntilde;os de edad, lo que a menudo est&aacute; acompa&ntilde;ado de juegos de ambas partes.  Despu&eacute;s de Klein, Erikson sostuvo que estas, &quot;en apariencia cortas y juguetonas  rutinas durante el primer comportamiento ritualizado en la vida&quot;, son  especialmente importantes en la medida que parecen obrar como &quot;precursores de comportamientos  de gran significado emocional y adaptativo para el resto de la vida, antesala  de la ceremonia ritual&quot; (2002: 18). Dichos  precursores son reforzados o (re)producidos en la escuela, donde los profesores  hacen numerosas alusiones a la vida familiar, la rutina dom&eacute;stica y la &quot;cocina  de la madre&quot; (<i>Aica svaipak</i>), a lo que se  espera que ella se dedique amorosamente por horas para el bienestar de sus  reto&ntilde;os<a href="#pie7" name="spie7"><sup>7</sup></a>. Incluso las lecciones de matem&aacute;ticas  pueden ofrecer la ocasi&oacute;n para tales evocaciones; por ejemplo, cuando la se&ntilde;ora  Pratima B. en Vidhyapeeth Marathi Shakha (VMS) tom&oacute; prestado  un <i>chapati </i>de la lonchera de  un alumno, con el objeto de ense&ntilde;ar la operaci&oacute;n de la divisi&oacute;n en su clase de tercero  -a ni&ntilde;os de m&aacute;s de ocho a&ntilde;os-, para lo cual parti&oacute; el <i>chapati </i>en varias partes  id&eacute;nticas. Adem&aacute;s, las madres no s&oacute;lo impregnan metaf&oacute;ricamente el espacio  p&uacute;blico aun cuando segregado de la escuela. El espacio familiar se recrea  ret&oacute;ricamente en el colegio, donde habitan otras madres: las profesoras. De  hecho, en las concepciones pedag&oacute;gicas est&aacute; en juego una asociaci&oacute;n cercana  entre la madre y la profesora. Las profesoras generalmente se consideran  mejores madres que las de los ni&ntilde;os, y lo dicen expl&iacute;citamente a menudo.  Adem&aacute;s, la ejemplificaci&oacute;n m&aacute;s patente del papel maternal de las profesoras se  observa tambi&eacute;n en las ense&ntilde;anzas oficiales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En este sentido,  una de las narraciones m&aacute;s significativas que o&iacute; en el District Institute of  Education and Training (DIET) en Kolhapur, es  la de &quot;la profesora y el ni&ntilde;o&quot;. Al menos dos veces o&iacute; al director de la  universidad narrarla en sus visitas de formaci&oacute;n, y despu&eacute;s la escuch&eacute; de boca  de un profesor en una escuela marat&iacute;. El cuento es muy sugestivo sobre la  fusi&oacute;n imaginada de la madre y la profesora, y es uno de los favoritos de los(as)  profesores(as). Adem&aacute;s, habla de una relaci&oacute;n particularmente emotiva entre una  madre y un hijo var&oacute;n, en la que se replica, de alguna manera, la primera fase  del v&iacute;nculo nacional con car&aacute;cter de g&eacute;nero: la madre criando a su hijo, antes  de que este llegue a la edad de defenderla. La historia comienza el primer d&iacute;a  de colegio de un ni&ntilde;o. Despu&eacute;s del almuerzo, el peque&ntilde;o se acerca a su  profesora y se limpia las manos con su sari. La profesora reprende al ni&ntilde;o. Al  d&iacute;a siguiente sucede lo mismo y la profesora lo rega&ntilde;a de nuevo. Al final del  tercer d&iacute;a consecutivo de manos sucias y saris estropeados, la profesora decide  acudir a la madre para comentarle el comportamiento de su hijo. Ella le  contesta que: &quot;As&iacute; como yo soy su mam&aacute; en la casa, t&uacute; eres su mam&aacute; en el  colegio, &eacute;l conf&iacute;a en ti, t&uacute; lo cuidas, t&uacute; eres una madre para &eacute;l, de ah&iacute; su  comportamiento&quot;. El director de la universidad terminaba la historia exhortando  a las mujeres presentes en la capacitaci&oacute;n a dedicar a sus alumnos la misma  atenci&oacute;n y cuidados que a ellos les dedican sus propias madres. A lo que muchos  hombres y mujeres del auditorio respondieron con su aprobaci&oacute;n. Lo que por  fuerza se observaba en la charla con los profesores del DIET era la  transposici&oacute;n de la intimidad, seguridad y confianza del medio familiar en el  espacio semip&uacute;blico del colegio. Es importante resaltar que estas dos  cualidades, cuidado y confianza, son justamente las que Melanie Klein y Donald Winnicott,  seguidos de Eric H. Erikson y Sudhir Kakar, en referencia directa a la India,  han resaltado como fundamentales para el desarrollo del infante y para la  construcci&oacute;n de su &quot;burbuja emocional&quot;.</p>     <p align="justify">Es obvio que lo  que se proyecta en el espacio as&eacute;ptico del entrenamiento universitario de  maestros y en la escuela son visiones idealizadas de la maternidad, de las  relaciones madre-hijo(a) y profesor(a)-alumno(a). En estas visiones queda muy  poco espacio para realidades alternativas quiz&aacute; m&aacute;s crudas, como cuando la  madre no se encuentra disponible o est&aacute; en incapacidad de responder con  devoci&oacute;n a estas obligaciones, o cuando la profesora se ausenta regularmente.  Sin embargo, estas visiones hacen pensar en la convergencia del pensamiento  popular -representado aqu&iacute; por las maestras y maestros, y tambi&eacute;n por los  padres. V&eacute;ase supra- y el pensamiento escolar, de las modalidades de constituci&oacute;n  de un entorno emocional en la escuela y el hogar.</p>     <p align="justify">M&aacute;s a&uacute;n. En la  narraci&oacute;n citada cabe notar que el sari funciona como recreaci&oacute;n de una  envoltura corporal para la profesora, pero tambi&eacute;n como una cobija gratificante  para el infante, como una mediaci&oacute;n del v&iacute;nculo materno establecido  inicialmente en el calor del hogar (v&eacute;ase Banerjee y Miller, 2003  sobre los varios  usos del sari en diferentes partes de la India). El sari en este contexto puede  asimilarse a lo que el psicoanalista franc&eacute;s Didier Anzieu ha llamado &quot;<i>moi-peau</i>&quot;, o &quot;ego-piel&quot;  (Anzieu, 1985/1989), que define un  espacio de transici&oacute;n y protector entre la &quot;envoltura&quot; corporal del ni&ntilde;o o la  ni&ntilde;a y su entorno. De todos modos, la referida &quot;<i>moi-peau</i>&quot; sirve, en este  contexto, para ilustrar la relaci&oacute;n fundamental entre una profesora-madre y un  alumno-hijo, relaci&oacute;n evocada expl&iacute;citamente por las profesoras mismas. De  hecho, ellas amalgaman a menudo las nociones de maternidad y conyugal con la  disciplina corporal del uso del vestido del &quot;sari&quot;. En Maharashtra el sari es  emblema del estatus conyugal de las mujeres y, por extensi&oacute;n, de la maternidad.  En congruencia con ello, las profesoras comentan con frecuencia que &quot;para  ense&ntilde;ar, una mujer debe estar casada, una profesora es una madre&quot;. O: &quot;Es  nuestra cultura, nosotras debemos ser como madres en la escuela&quot;. Mediante estas  afirmaciones, revelan la efectiva incorporaci&oacute;n discursiva y corporal de una  norma a&uacute;n vigente en las escuelas de habla marat&iacute;: ninguna profesora puede  vestir nada distinto al sari<a href="#pie8" name="spie8"><sup>8</sup></a>. Dicha norma se  refuerza oficialmente desde el inicio del entrenamiento profesoral: a  diferencia de otros tipos de universidad, todas las dedicadas a la formaci&oacute;n de  maestros en Maharashtra han establecido el sari como el uniforme obligatorio  para las profesoras, con lo que fusionan expl&iacute;citamente patrones normativos de  comportamiento pedag&oacute;gico con la maternidad<a href="#pie9" name="spie9"><sup>9</sup></a>.</p>     <p align="justify">Debe advertirse  tambi&eacute;n que no s&oacute;lo es obligatorio cualquier tipo de sari, sino el que ahora  aparece como icono &quot;cl&aacute;sico&quot; de la modernidad india femenina, es decir el <i>sawari </i>sari (&quot;sari de  seis yardas&quot;), que remplaz&oacute; el tradicional <i>nawari </i>maharashtriano (&quot;nueve yardas&quot;) en contextos rurales y urbanos,  en especial en las j&oacute;venes generaciones. En las zonas rurales, las mujeres que  se han casado en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os y cuyas madres usaban <i>nawari </i>saris, han  adoptado el <i>sawari</i>. Si se les  pregunta a que se debe ese cambio, responden con frecuencia: &quot;<i>amhala laj watte, nawari sari nesli ki</i>&quot; (&quot;nos da  verg&uuml;enza vestir un <i>nawari </i>sari&quot;). El <i>nawari </i>sari adopta y  revela de manera m&aacute;s bien evidente las formas femeninas; el pa&ntilde;o se pasa entre  las piernas y se amarra en la espalda, dejando descubiertas las pantorrillas.  Aunque es mucho m&aacute;s pr&aacute;ctico que su versi&oacute;n m&aacute;s reciente para una &quot;vida moderna  activa&quot;, como lo se&ntilde;ala el comercial, en cuanto permite mayor libertad de  movimiento para montar en cicla, moto o subir a un bus, deja m&aacute;s descubierto el  cuerpo femenino frente a la mirada p&uacute;blica. En contraste, el <i>sawari </i>sari trata de esconder  mucho m&aacute;s, cubriendo por completo la parte baja del cuerpo. En especial en el  medio urbano y en el trabajo, las mujeres tratan con austeridad de abrochar el  borde (<i>padar</i>) a la blusa que  le combina, en gesto de preservar el recato moderno. Aqu&iacute; est&aacute; en juego una  interesante convergencia entre los idiomas de la modernidad y la moralidad  victoriana en la producci&oacute;n de una respetable maternidad y &quot;<i>profesoralidad</i>&quot;, semejante a la  que ya ha sido documentada en los proyectos de construcci&oacute;n nacional (Gupta, 2001). Esta  convergencia es m&aacute;s expl&iacute;cita hoy en d&iacute;a en el espacio escolar que en ninguna  otra parte.</p>     <p align="justify">La amalgama entre  &quot;madre en el hogar&quot; y &quot;madre en la escuela&quot; no s&oacute;lo se hace manifiesta, sino  que tambi&eacute;n se naturaliza, de nuevo, por medio del canto. En Maharashtra, al  menos desde el siglo diecisiete, las madres han sido asociadas a un gur&uacute; vivo, aun  cuando la mayor&iacute;a de ellas no haya recibido ning&uacute;n tipo de entrenamiento. Por  ejemplo, el famoso poema <i>Guru Brahma guru Vishnu</i>..., escrito por el poeta marat&iacute; Ramdas, ilustra esta ecuaci&oacute;n de  la madre con el gur&uacute;. La traducci&oacute;n de la segunda parte de la canci&oacute;n dice<a href="#**" name="s**"><sup>**</sup></a>:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Mi madre es mi gur&uacute;, ella es el &aacute;rbol que me concede los deseos (<i>kalpataru</i>)     <br> Ella es el oc&eacute;ano de felicidad; ella es el <i>maher </i>&#91;residencia natal  familiar de una mujer casada&#93; de amor     <br>     Ella es la corriente de vida eterna (<i>amrut</i>); mi madre es la  esencia del bien.</p> </blockquote>     <p align="justify">Durante los  &uacute;ltimos quince a veinte a&ntilde;os, esta canci&oacute;n se ha cantado en algunas escuelas  marat&iacute;es de Kolhapur -como es el caso de Vidhyapeeth Marathi Shala (VMS) y de la New  Highschool Marathi Shala (NHMS), dos escuelas  que simpatizan mucho con el hinduismo pol&iacute;tico en Kolhapur- y de manera m&aacute;s  reciente en otras. Este poema se canta a diario, con frecuencia en las  reuniones matutinas, ya sea en el pasillo o en cada uno de los salones. Es sin  duda interesante que sea por la mediaci&oacute;n del concepto de gur&uacute; que la  asociaci&oacute;n de la madre y la profesora parezca producirse &quot;naturalmente&quot; en  ni&ntilde;os(as) y profesores(as). As&iacute;, por ejemplo, cuando una profesora de segundo  nivel en un curso de ni&ntilde;as -mayores de siete a&ntilde;os- en NHMS intentaba  explicar en noviembre de 2000 el significado de  dos cantos acerca de la madre y el pa&iacute;s (v&eacute;ase m&aacute;s adelante), pregunt&oacute;: &quot;&iquest;Qui&eacute;n  es un gur&uacute;?&quot;, las dos respuestas que recibi&oacute; inmediatamente de sus alumnas fueron,  primero, &quot;Dios (<i>Dev</i>)&quot;, y despu&eacute;s &quot;La  madre (<i>ai</i>)&quot;. La profesora  pregunt&oacute; entonces; &quot;&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; la madre es gur&uacute;?&quot;. Luego de un silencio  largo y perplejo en el sal&oacute;n, ella misma ofreci&oacute; su respuesta: &quot;Porque ella da  vida. La madre y <i>Bai </i>&#91;t&eacute;rmino empleado  para dirigirse a las maestras, semejante a se&ntilde;ora&#93;, ambas dan vida. La madre  ense&ntilde;a en el hogar, ella les da alimento, y la se&ntilde;ora &#91;<i>Bai</i>&#93; contin&uacute;a el trabajo en el colegio y  les ense&ntilde;a correctamente&quot;. La clara articulaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre divinidad  y maternidad es importante con respecto a la imagen &quot;<i>generizada</i>&quot; de la naci&oacute;n  india, Bharat Mata.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>ESPACIO DOM&Eacute;STICO, ESPACIO NACIONAL: PRODUCCI&Oacute;N DE G&Eacute;NERO Y DE LA MADRE INDIA EN LA ESCUELA</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">LA COMBINACI&Oacute;N  MADRE-PA&Iacute;S ES UN MOTIVO  CENTRAL EN LA EDUCACI&Oacute;N de los(as)  ni&ntilde;os(as) en el promedio de las escuelas marat&iacute;es. Atraviesa las tendencias  pol&iacute;ticas, desde las escuelas m&aacute;s &quot;seculares&quot; hasta las de l&iacute;nea hindutva,  donde la amalgama puede encontrarse exacerbada. M&aacute;s a&uacute;n: la combinaci&oacute;n  conceptual de maternidad, devoci&oacute;n y pedagog&iacute;a hace eco de la relaboraci&oacute;n eriksoniana  de la argumentaci&oacute;n de Klein, que se&ntilde;ala que &quot;la capacidad de identificaci&oacute;n  con otra persona &#91;o deidad&#93; es un elemento principal en las relaciones humanas  en general, y es tambi&eacute;n una condici&oacute;n para sentimientos de amor fuertes y reales&quot;  (1963: 66). Para Erikson,  el elemento central de la ritualizaci&oacute;n de la infancia, que &eacute;l llama lo  &quot;numinoso&quot;, permanece estrechamente asociado con la devoci&oacute;n ritual, ya sea en  la religi&oacute;n institucionalizada o en otro tipo de sistemas de creencias (2002: 19). Ello es  importante, pues si la maternidad es uno de los aspectos com&uacute;nmente empleados  por varias ideolog&iacute;as -desde totalitarias hasta liberales (v&eacute;anse Koonz, 1987, para el r&eacute;gimen  nazi, y Berezin, 1997 para el  fascista)-, que la presentan como fundamento constitutivo y expresi&oacute;n  emblem&aacute;tica de la familia, en la India, como hemos visto, este emblema es  todav&iacute;a m&aacute;s poderoso para los grupos hind&uacute;es: el pa&iacute;s (<i>desh</i>) mismo es concebido  como una figura materna y una diosa (hind&uacute;). La India es, de hecho, &quot;la madre  India&quot; (Bharat Mata).</p>     <p align="justify">Bharat Mata es el  resultado visible de negociaciones coloniales realizadas en otras partes de la  India, en particular Bengala. La ilustraci&oacute;n m&aacute;s famosa e influyente de estas  negociaciones es tal vez la famosa novela de finales del siglo diecinueve de Bankim  Chandra Chatterji, titulada <i>Ananda Math </i>(1882), c&eacute;lebre por su  tono fuertemente anti musulm&aacute;n, aun cuando ello ha sido reconsiderado por  Julius Lipner en su introducci&oacute;n a la nueva traducci&oacute;n inglesa publicada en 2005. La narrativa de  la novela debe situarse en el contexto de la producci&oacute;n de la naci&oacute;n india en  tanto entidad geohist&oacute;rica: la imagen de Bharat as&iacute; como esta entidad  geohist&oacute;rica concreta s&oacute;lo se pudieron naturalizar progresivamente, con un  mapeo territorial <i>generizado</i>: producir la  naci&oacute;n implicaba al tiempo &quot;naturalizar&quot; una abstracci&oacute;n y dotarla de  &quot;corpo-realidad&quot;, &quot;para lo cual no era descabellado apelar a la figura de la  madre&quot; (Goswami, 2004: 199). Tal tropo moderno  pod&iacute;a obrar como un &quot;orden tradicional, org&aacute;nico&quot; en el que Bharat Mata  &quot;representaba la matriz fundamental del anhelo y la identificaci&oacute;n  nacionalista&quot; (Ib&iacute;dem). Lamentablemente, incluso en lo que se refiere al  nacionalismo popular, el repertorio referido ha pertenecido exclusivamente a la  casta superior y a las pr&aacute;cticas devocionales del norte hind&uacute; de la India. Ello  ha implicado desatender el advenimiento de dicha &quot;<i>generizaci&oacute;n</i>&quot;, aparte de una  primera aparici&oacute;n en una obra de teatro hindi en 1876 (Ib&iacute;dem), as&iacute;  como los dem&aacute;s repertorios de pr&aacute;cticas populares que favorecieron esta  construcci&oacute;n. Sin embargo, las condiciones de producci&oacute;n de dicha encarnaci&oacute;n  exigen atenci&oacute;n, aun cuando sea s&oacute;lo porque la imagen de Bharat Mata fue objeto  de enfrentamientos pol&iacute;ticos entre hind&uacute;es y musulmanes en la &uacute;ltima parte del  siglo diecinueve y las primeras d&eacute;cadas del veinte. M&aacute;s notorio a&uacute;n, en las  d&eacute;cadas posteriores a la independencia este conflicto ha cristalizado con mayor  vivacidad el deseo nacionalista entre los hinduistas de clase media y media  baja.</p>     <p align="justify">Como ocurri&oacute; con  la reconfiguraci&oacute;n del espacio del estado colonial en tanto naci&oacute;n como madre,  la Bharat Mata posindependentista se basa en &quot;el deslizamiento constitutivo de  las relaciones madre-hijo y el deslizamiento de las relaciones entre el devoto  y la divinidad en las pr&aacute;cticas devocionales populares hind&uacute;es&quot; (Goswami, 2004: 202). La ecuaci&oacute;n  crucial &quot;madre-deidad-pa&iacute;s&quot; desde el primer momento de la India como naci&oacute;n  moderna, est&aacute; ejemplificada claramente en la canci&oacute;n que por un tiempo fue  considerada como himno nacional de la India: <i>Vande Mataram</i><a href="#pie10" name="spie10"><sup>10</sup></a><i>. </i>La canci&oacute;n, cuya letra apareci&oacute; por  primera vez en la obra de Chatterji, est&aacute; dirigida a la India concebida como  una madre-diosa (hind&uacute;)<a href="#pie11" name="spie11"><sup>11</sup></a>. Aunque grupos  musulmanes y seculares se han opuesto a ella durante largo tiempo, en  Maharashtra se la canta en ocasiones especiales, como durante las  conmemoraciones nacionales. Recientemente <i>Vande Mataram </i>se ha vuelto m&aacute;s importante para un creciente n&uacute;mero de escuelas  marat&iacute;es de Kolhapur. Como en el resto de Maharashtra, incluyendo a Mumbai, alumnos  y profesores acostumbran terminar el d&iacute;a escolar con la canci&oacute;n del <i>Pasaydan</i>. Esta, que es un  extracto del <i>Dnyaneshwari</i>, se basa en un  poema &eacute;pico que a su vez toma su nombre de su autor: Dnyaneshwar, un santo  regional popular y poeta del siglo trece. A pesar de su gran popularidad y  tradicionalismo, el <i>Pasaydan </i>ha venido siendo  reemplazado por <i>Vande Mataram</i>. Esta &uacute;ltima la  escuch&eacute; cantar por primera vez en un colegio privado (Vikram Prarthamik Shala)  en Kolhapur, en agosto de 1998. A finales de 1999  ya se hab&iacute;a  difundido ampliamente en la red escolar y se cantaba tambi&eacute;n en otros colegios  privados y corporativos, tanto en las asambleas colectivas -lo que sin embargo era  raro- como en los salones de clase. La resonancia creciente de este  controvertido himno puede haber sido el resultado de la organizaci&oacute;n  sistem&aacute;tica de cursos de nivelaci&oacute;n para maestros de escuelas primarias en  Maharashtra durante mediados y finales de la d&eacute;cada de 1990, durante el  gobierno de extrema derecha hind&uacute; de coalici&oacute;n Shiv Sena/BJP, aunque un  n&uacute;mero significativo de maestros y padres en Kolhapur asegura haberlo cantado con  frecuencia en su &eacute;poca de estudiantes. Como quiera que sea, es significativo  sin duda que la devoci&oacute;n (hind&uacute;) a la patria nacional ha superado en la  actualidad la devoci&oacute;n regional.</p>     <p align="justify">M&aacute;s a&uacute;n. La combinaci&oacute;n  de figuras femeninas dom&eacute;sticas, devocionales y nacionales es consistente con  las expectativas oficiales, y de manera expl&iacute;cita se la inculca en el District  Instruction and Education Teaching College de Kolhapur. Para numerosos actores  sociales en esta parte de Maharashtra, estas expectativas son igualmente  significativas. Ello puede demostrarse tomando como muestra una de las sesiones  de la tarde de un &quot;curso de nivelaci&oacute;n de canto&quot; que tuvo ocasi&oacute;n en febrero de  2000. El instructor  principal era Mr. Biradarkar, antiguo director de un colegio privado en  Kolhapur, quien adem&aacute;s hab&iacute;a estado afiliado a la divisi&oacute;n local de la RSS. Luego de hablar  de gestos y canciones de animales, pas&oacute; a narrar un &quot;cuento con moraleja&quot; (<i>boddh katha</i>) acerca de dos  ni&ntilde;os dejados a su libre albedr&iacute;o. Uno de ellos no atendi&oacute; a los consejos de  sus padres y como consecuencia se meti&oacute; en problemas, en tanto que el otro,  virtuoso, fue aclamado como paradigma para la emulaci&oacute;n de los oyentes. El instructor  concluy&oacute; el cuento haciendo &eacute;nfasis en la moral que los maestros deb&iacute;an  inculcar a los menores a su cuidado, diciendo: &quot;Es necesario inculcar en los  ni&ntilde;os esta moral, ense&ntilde;arles que deben amar a sus madres (<i>aivar prem </i>&#91;<i>thevayce</i>&#93;)&quot;. Despu&eacute;s de reiterarlo,  el se&ntilde;or Biradarkar a&ntilde;adi&oacute;, &quot;As&iacute;, de la misma manera (ellos deben amar) a la  madre India, ellos deben aprender a amarla&quot; (<i>Mag tasec, Bharat Matevar prem, shikayce</i>). Temiendo que  la identificaci&oacute;n de la madre y la naci&oacute;n as&iacute; como la naturaleza obligada del  amor que supuestamente ambas deben hacer surgir no fuera suficientemente  expl&iacute;cita, el instructor recurri&oacute; a una demostraci&oacute;n enf&aacute;tica y ferviente de lo  que debe ser la liturgia matutina: tras una canci&oacute;n sagrada que deb&iacute;a ser  cantada todos los d&iacute;as &quot;Mi madre es mi gur&uacute;&quot; (<i>Ai majhya guru</i>, v&eacute;ase m&aacute;s adelante), continu&oacute; con el himno nacional (<i>rashtrageet</i>), deteni&eacute;ndose en  &eacute;l para explicar detalladamente su sentido y la forma en que se deb&iacute;a ense&ntilde;ar.  Luego, Mr. Biradarkar recit&oacute; la promesa de lealtad nacional (<i>pratidnya</i>), con &eacute;nfasis en  cada una de sus palabras, a lo que siguieron una serie de canciones  nacionalistas en hindi y marat&iacute;. La primera de estas llevaba el t&iacute;tulo de  &quot;Victoria de la madre India&quot; (<i>Bharat Mata ki Jay</i>) y la &uacute;ltima &quot;La madre India&quot; (&quot;<i>Bharat Ma~</i>&quot;)<a href="#pie12" name="spie12"><sup>12</sup></a>. En esta el coro  dice: &quot;Canten, la victoria de la madre India (3)&quot; (<i>Bolo Bharat Mata ki Jay</i>) (Harlekar, 1983: 15). A juzgar por  el lenguaje corporal de la mayor parte de los asistentes al curso, el discurso  del instructor fue un &eacute;xito, aun cuando es claro que no todos los maestros y  maestras se interesaron de manera igual en las canciones. Sin distinciones de  g&eacute;nero, algunos mostraban un entusiasmo m&aacute;s ardiente que otros. Y, sin embargo,  llegada la hora de acompa&ntilde;ar las canciones con los coros citados, bien sea como  un automatismo o como un acto voluntario, todas y todos participaron de la  misma explosi&oacute;n de energ&iacute;a colectiva de estas reiteraciones.</p>     <p align="justify">Las reiteraciones  son parte importante del proceso de incorporaci&oacute;n que trato de documentar en  este trabajo, y su comprensi&oacute;n requiere mayor elaboraci&oacute;n. De hecho, la  incorporaci&oacute;n requiere el desarrollo de la capacidad de reiterar, de articular  voces: las canciones son en este sentido t&oacute;picos importantes para la constituci&oacute;n  del <i>sensorium </i>primario, tal  como los gritos y las exclamaciones, en especial lo que en la jerga  psicoterap&eacute;utica, a partir del trabajo de Arthur Janov (1970), se conoce como  &quot;el grito primal&quot;. Al respecto resulta significativo que en el promedio de las  escuelas marat&iacute;es las reiteraciones m&aacute;s conspicuas de devoci&oacute;n a la naci&oacute;n  ocurran durante el canto y la oraci&oacute;n a la existencia de &quot;la madre India&quot;, pero  tambi&eacute;n, de manera congruente con la mitolog&iacute;a hind&uacute;, cuando se invoca el  aspecto de ferocidad guerrera de la diosa madre. Por esta capacidad es que ella  protege al pa&iacute;s y recibe la promesa de lealtad de sus hijos, sin diferencia de  edad. Despu&eacute;s de cantar <i>Vande Mataram</i>, en las escuelas de Kolhapur, el(la) maestro(a), suele inquirir  a sus alumnos:</p>     <blockquote>       <p align="justify">&quot;Digan: &iquest;de la  madre India?&quot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  (&quot;&iquest;<i>Bola: Bharat Mata ki?</i>)&quot;.    <br>     &quot;&iexcl;La victoria!&quot;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(&quot;<i>&iexcl;Jay</i>!)&quot;<a href="#pie13" name="spie13"><sup>13</sup></a>,</p> </blockquote>     <p align="justify">responden los(as)  ni&ntilde;os(as), gritando y cerrando sus pu&ntilde;os prontamente, tal como se les ense&ntilde;&oacute; en  las sesiones matutinas diarias. Posiblemente, el maestro(a) diga para finalizar  &nbsp;&quot;&iquest;<i>Vande</i>?&quot;, a lo que el  coro infantil responder&aacute; &quot;&iexcl;<i>Mataram</i>!&quot;<a href="#pie14" name="spie14"><sup>14</sup></a>. La importancia  del &quot;grito primal&quot; es tal que en algunos de los salones de clase del mismo  colegio (NHMS), en particular  en los cursos menores, s&oacute;lo se grita <i>Bharat Mata ki Jay </i>al final del d&iacute;a escolar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La repetici&oacute;n  diaria de estos temas alimenta tambi&eacute;n las reiteraciones en eventos extra  escolares como las presentaciones anuales. As&iacute;, en el espect&aacute;culo organizado  por el jard&iacute;n infantil del Vidhyapeeth Marathi Shala en febrero de 1999, la &uacute;ltima  representaci&oacute;n ten&iacute;a como tema los &quot;soldados del Kargil&quot;. Quince ni&ntilde;os de  cuatro a&ntilde;os vestidos con uniforme de soldado marcharon en el escenario con la  m&uacute;sica de <i>Vande Mataram</i>, cortando las  cabezas de enemigos imaginarios y mat&aacute;ndolos de diversas maneras. La  representaci&oacute;n termin&oacute; con el siguiente intercambio de exclamaciones entre las maestras  del jard&iacute;n y los ni&ntilde;os, quienes respond&iacute;an en cada ocasi&oacute;n alzando sus pu&ntilde;os:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Maestras: &quot;Digan:  de la madre India...&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;<i>Bola Bharat Mata ki</i>...&quot;)    <br>     Ni&ntilde;os: &quot;&iexcl;La  victoria!&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;&iexcl;<i>Jay</i>!&quot;)</p>       <p align="justify">Maestras: &quot;Amado  amado...&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;<i>Pyara pyara</i>...&quot;)    <br>     Ni&ntilde;os:  &quot;&iexcl;Indost&aacute;n!&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;&iexcl;<i>Hindustan</i>!&quot;)</p>       <p align="justify">Maestras:  &quot;Indost&aacute;n...&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;&iexcl;<i>Hindustan</i>...&quot;)    <br>     Ni&ntilde;os: &quot;&iexcl;Larga  vida!&quot; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (&quot;&iexcl;<i>Jindabad</i>!&quot;)</p> </blockquote>     <p align="justify">En este proceso  se busca una doble incorporaci&oacute;n: de g&eacute;nero y tambi&eacute;n del sentimiento nacional.  Pero este sentimiento requiere de una elaboraci&oacute;n a la luz de la idea de &quot;grito  primal&quot;. En su libro seminal, Janov discut&iacute;a la idea central del sufrimiento psicoespiritual,  que es a menudo un sufrimiento encubierto. Distingu&iacute;a tres niveles de ocurrencia  de las experiencias traum&aacute;ticas, donde el segundo y el tercer nivel est&aacute;n  relacionados respectivamente con la adolescencia y la edad adulta. Las  experiencias del primer nivel, que han sido las m&aacute;s controvertidas y debatidas  en la teor&iacute;a de Janov, est&aacute;n asociadas con las experiencias de privaci&oacute;n en la  temprana infancia, y, de manera igualmente crucial, con los traumas del proceso  del parto as&iacute; como con varias experiencias de angustia intrauterina. A pesar de  que en la actualidad Janov sigue siendo considerado el precursor de estas  ideas, sus planteamientos pueden situarse en una genealog&iacute;a que remite a la  obra de Otto Rank, uno de los primeros disc&iacute;pulos de Freud. Aunque Freud nunca  dio mucho peso a las ideas de Rank, el disc&iacute;pulo no se desanim&oacute; en su convicci&oacute;n  acerca de la realidad del trauma del nacimiento y se dedic&oacute; a idear un  psicoan&aacute;lisis enfocado en este proceso (Rank, 1957). Sin embargo,  la obra de Rank, escrita en 1924, permaneci&oacute; en la periferia de las  principales corrientes psicoanal&iacute;ticas, incluso para la &eacute;poca en que Janov  escribi&oacute; sus trabajos, medio siglo despu&eacute;s. Recuperando y reelaborando las  sugerencias de Rank sobre el trauma del nacimiento, Janov puso en el centro de  su enfoque te&oacute;rico la necesidad de ser amado y los tormentos resultantes de la  insatisfacci&oacute;n de esta necesidad. Como terapia, desarroll&oacute; la famosa &quot;<i>scream theraphy</i>&quot; (terapia del  grito primal), que ha evolucionado en diversas variantes. Aun cuando no conozco  ninguna experimentaci&oacute;n con este tipo de psicoterapia en India, el trauma del  nacimiento no es exclusivo de los pa&iacute;ses euroamericanos ni est&aacute; relacionado  exclusivamente con las pr&aacute;cticas obst&eacute;tricas de estos pa&iacute;ses. En especial entre  las clases medias de la India, la creciente medicalizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas ha  aumentado la probabilidad de nacimientos traum&aacute;ticos (comunicaci&oacute;n personal de  Henrike Donner, 2006; v&eacute;ase tambi&eacute;n Parry,  1994, acerca de las  angustias de la vida embrionaria). El objetivo de esta aclaraci&oacute;n es arrojar  luces sobre la &quot;matriz de identificaci&oacute;n y deseo nacionalista&quot; (Goswami, 2004) que ha atravesado  muchas vicisitudes desde su reconfiguraci&oacute;n a finales del siglo diecinueve y en  especial a mediados del siglo veinte, en los a&ntilde;os de la partici&oacute;n de la India.  Podr&iacute;a decirse que lo que indican y, al tiempo, intentan curar las  exclamaciones y otras reiteraciones repetidas diariamente por los(as) ni&ntilde;os(as)  y por los adultos en el espacio de reconstrucci&oacute;n nacional que es la escuela,  son los traumatismos imbricados de sus propios nacimientos junto con los de su  propia naci&oacute;n. En la misma medida en que la naci&oacute;n se produce y existe en sus  propios cuerpos, puesto que los ni&ntilde;os la re-crean cada ma&ntilde;ana con canciones y ejercicios  f&iacute;sicos, gritar al un&iacute;sono permite conjurar los dolores, sufrimientos y  ansiedades del propio nacimiento, al tiempo que los de la naciente naci&oacute;n. M&aacute;s  que meramente inscribir la naci&oacute;n en sus propios cuerpos, en realidad est&aacute;n  correspondiendo a sus dolores y sufrimientos con amor y deseo.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcan/v42/v42a03f01.jpg" width="579" height="432"></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>MADRE, PA&Iacute;S Y NI&Ntilde;OS(AS): EL PODER <i>PERFORMATIVO </i>DE LA TAUTOLOG&Iacute;A</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">FRENTE A LO ANTERIOR, CABE PREGUNTARSE, &iquest;QU&Eacute;  HACEN LOS ALUMNOS con todo esto? Antes de responder es necesario hacer algunas  clarificaciones te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas. La reconciliaci&oacute;n del enfoque  fenomenol&oacute;gico con un abordaje psicoanal&iacute;tico y pragm&aacute;tico significa adoptar un  marco te&oacute;rico que permitir&iacute;a la comprensi&oacute;n de los procesos de pensamiento de los  actores; pero aqu&iacute; me interesa m&aacute;s bien restituir la textura extraordinariamente  compleja y rica de la acci&oacute;n social y cultural humana. Persiguiendo este fin,  la antropolog&iacute;a social y cultural puede presentar los inconvenientes de la  incertidumbre, pero se trata de un riesgo que reconozco, y trato de evitar,  mediante la verificaci&oacute;n cruzada de los discursos y las pr&aacute;cticas de los  actores sociales en una multiplicidad de contextos y situaciones, as&iacute; como en  varios momentos en el tiempo. Con esta perspectiva abordo la cuesti&oacute;n del  sentido y la significaci&oacute;n para los ni&ntilde;os de lo que cantan, recitan y repiten. </p>     <p align="justify">Muchas de las  canciones y oraciones repetidas por los alumnos en una escuela marat&iacute; promedio  hacen referencia a la madre India (Bharat Mata). Pero, &iquest;qu&eacute; significa y qu&eacute;  entienden los ni&ntilde;os de esta &quot;Bharat Mata&quot;? &iquest;C&oacute;mo y en qu&eacute; circunstancias se relacionan  con &quot;ella&quot;? Este problema es particularmente importante toda vez que <i>Mata </i>en marat&iacute; tan  solo se usa para designar diosas, a diferencia del hindi, en el que el t&eacute;rmino  significa tambi&eacute;n &quot;madre&quot;, como en la frase <i>mata-pita</i><a href="#pie15" name="spie15"><sup>15</sup></a><i>. </i>Y este sentido &uacute;nico, precisamente,  pone en cuesti&oacute;n la posibilidad de que los alumnos(as) establezcan una conexi&oacute;n  entre &quot;India&quot; y &quot;madre&quot; (<i>ai</i>) en la  cotidianidad. La evidencia recogida en los cuatro primeros niveles de primaria revela  que la mayor&iacute;a de los alumnos(as) compart&iacute;an al menos una vaga idea de esta  conexi&oacute;n. Pero si su noci&oacute;n de &quot;patria&quot; a&uacute;n no estaba articulada de manera muy  clara, la de sus profesores(as) s&iacute;, y ellos(as) manifestaban con frecuencia su  deseo de hacerla expl&iacute;cita. En este proceso lo que se &quot;representaba&quot; y  alimentaba informalmente luego era la lealtad verbal a la familia y al pa&iacute;s, un  amor incondicional a la madre y a la patria reunidas. Por ejemplo, una sesi&oacute;n  en la New High School Marathi Shala, a poca distancia del fren&eacute;tico coraz&oacute;n de  la ciudad, ofrece un testimonio de los efectos producidos por acciones <i>performativas </i>de este tipo. El  intercambio ocurri&oacute; en la clase de la se&ntilde;ora Sonya M., c&aacute;lida maestra de unos  cuarenta a&ntilde;os, de acuerdo con el siguiente patr&oacute;n: yo hac&iacute;a preguntas en marat&iacute;  a las alumnas -el curso era de segundo grado, todas eran ni&ntilde;as de siete a&ntilde;os o m&aacute;s-,  y ella repet&iacute;a mis preguntas, aclar&aacute;ndolas o ejemplific&aacute;ndolas<a href="#pie16" name="spie16"><sup>16</sup></a>. As&iacute;, por  ejemplo, cuando comenc&eacute; record&aacute;ndoles a las ni&ntilde;as el modo en que iniciaban el  d&iacute;a escolar, con el canto del himno nacional (<i>Jana Gana Mana</i>), Sonyabai repiti&oacute; mis palabras de m&uacute;ltiples maneras  diferentes. A lo largo de todo el intercambio, ella repet&iacute;a tambi&eacute;n,  aprob&aacute;ndolas, cada una de las intervenciones de las alumnas. En seguida les  pregunt&eacute;:</p>     <blockquote>       <p align="justify">&quot;Luego de cantar el himno nacional, &iquest;qu&eacute; dicen?&quot;. </p>       <p align="justify">La maestra repiti&oacute; la pregunta, separando las palabras y  enfatizando:     <br> &quot;&iquest;Ustedes cantaron el himno nacional, cierto? &iquest;<i>Jana Gana Mana</i>, cierto? Y  despu&eacute;s, &iquest;qu&eacute; es lo que dicen?&quot;</p>       <p align="justify">Varias alumnas respondieron en coro: &quot;El juramento (<i>pratidnya</i>)&quot;.    <br>   VB: &quot;No, antes de  eso, justo despu&eacute;s de cantar el himno nacional&quot;.</p>       <p align="justify">Sonya Bai repiti&oacute; varias veces mi pregunta, pronunciando las  palabras con voz fuerte y clara. Un grupo de estudiantes empez&oacute; a cantar el himno,  pero fueron interrumpidas r&aacute;pidamente por la maestra, quien repiti&oacute; otra vez la  pregunta, ayud&aacute;ndoles al punto de casi darles la respuesta.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De pronto, varias alumnas dijeron, al tiempo: &quot;&iexcl;Victoria a la  madre India! (&iexcl;<i>Bharat Mata ki Jay</i>!)&quot;. Algunas alzaron sus pu&ntilde;os autom&aacute;ticamente, como lo hacen en  la asamblea de la ma&ntilde;ana.</p>       <p align="justify">VB: &quot;&iquest;Qu&eacute; quiere  decir?&quot;. &quot;&iquest;Qu&eacute; significa &quot;<i>Bharat Mata ki Jay</i>&quot;?&quot;, repiti&oacute; la profesora.</p>       <p align="justify">Una estudiante respondi&oacute;: &quot;Est&aacute; en marat&iacute;&quot;. La frase, como  muchas otras, est&aacute; en realidad en hindi, pero tambi&eacute;n es empleada en el habla marat&iacute;<a href="#pie17" name="spie17"><sup>17</sup></a>.</p>       <p align="justify">Otra dijo: &quot;Bharat Mata es nuestro pa&iacute;s (<i>desh</i>)&quot;.</p>       <p align="justify">VB: &quot;&iquest;Y &quot;<i>Jay</i>&quot;? &iquest;Qu&eacute; es?&quot;. La  maestra repiti&oacute;: &quot;<i>Bharat Mata </i>es nuestro pa&iacute;s, &iquest;pero qu&eacute; significa &quot;<i>Jay</i>&quot;? &iquest;Qu&eacute; es &quot;<i>jay</i>&quot;?&quot;.</p>       <p align="justify">Una ni&ntilde;a, Purnima R., dijo: &quot;&quot;<i>Jay</i>&quot; es nuestro tricolor (<i>triranga</i>)&quot;, refiri&eacute;ndose a la bandera nacional.</p>       <p align="justify">Para entonces la maestra empezaba a perder su paciencia.  Intentando aclarar los significados para las alumnas, comenz&oacute; a pasearse arriba  y abajo del sal&oacute;n, mientras hablaba con voz en&eacute;rgica y clara, atrayendo la  atenci&oacute;n. Su lenguaje corporal reflejaba su concentraci&oacute;n y su tensi&oacute;n. Las  ni&ntilde;as, que se estaban impacientando, se quedaron en silencio de nuevo.</p>       <p align="justify">Sonyabai: &quot;&iquest;Nuestro pa&iacute;s (<i>desh</i>) es Bharat Mata, cierto?&quot;.</p>       <p align="justify">Las ni&ntilde;as respondieron, con diligencia: &quot;&iexcl;S&iacute;! (&iexcl;<i>Ho</i>!)&quot;.</p>       <p align="justify">La maestra: &quot;Llamamos a nuestro pa&iacute;s &quot;madre&quot; (<i>ai</i>), &iquest;no es  cierto?&quot;.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En respuesta, de nuevo las ni&ntilde;as corearon con la misma  diligencia:</p>       <p align="justify">&quot;&iexcl;S&iacute;!&quot;.</p>       <p align="justify">La maestra: &quot;Bien, y nosotros reverenciamos a nuestras madres,  &iquest;no es cierto? (<i>Jayjaykar karto, aila</i>)&quot;.</p> </blockquote>     <p align="justify">El t&eacute;rmino <i>jay </i>-o en su forma  duplicada- abarca los sentidos de &quot;conquista, victoria y triunfo&quot;. De manera  significativa, se usa primero que todo para las deidades -como en la expresi&oacute;n &nbsp;&quot;<i>Jay Vithoba</i>&quot;- y para referirse a h&eacute;roes, guerreros y soldados, desde  Shivaji en el siglo diecisiete hasta los soldados de la guerra de Kargil a  finales de la d&eacute;cada de 1990. Por extensi&oacute;n,  la frase &quot;<i>jayjaykar karne</i>&quot; significa  &quot;celebrar los m&eacute;ritos de alguien (o algo), exaltar con aclamaciones y gritos&quot;.  El uso de una frase como esa en este contexto ilustra de manera v&iacute;vida la  asociaci&oacute;n intrincada de maternidad, divinidad y guerra. A la pregunta formulada  las alumnas corearon, una vez m&aacute;s: &quot;&iexcl;S&iacute;!&quot;.</p>     <p align="justify">En seguida,  Sonyabai explic&oacute; que los cantos <i>Vande Mataram </i>y <i>Pahila Namaskar </i>-que contiene  alusiones separadas a la madre y al pa&iacute;s- tratan acerca de &quot;la misma cosa: la  &lsquo;madre&#39; y el &lsquo;pa&iacute;s&#39;&quot;<a href="#pie18" name="spie18"><sup>18</sup></a>. Dado que al  parecer ninguna alumna entend&iacute;a el significado de ninguna oraci&oacute;n/canci&oacute;n, la  profesora me llev&oacute; aparte para indicarme, en tono apolog&eacute;tico, que cuando era  peque&ntilde;a ella tampoco entend&iacute;a los significados, a pesar de que tambi&eacute;n repet&iacute;a  las oraciones a diario. Tras sus explicaciones, continu&oacute; la charla con las  alumnas en torno al significado de &quot;patriotismo&quot; (<i>deshbhakti</i>,). Con el fin de  ejemplificar el problema, les pregunt&oacute;: &quot;&iquest;Por qu&eacute; cantamos canciones acerca de  nuestro pa&iacute;s (<i>desh</i>)?&quot;. En ese  momento, Purnima alz&oacute; r&aacute;pidamente su dedo y, en una asociaci&oacute;n l&oacute;gica perfecta  con el di&aacute;logo anterior, dijo: &quot;Por nuestra madre&quot;.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcan/v42/v42a03f02.jpg" width="405" height="425"></p>     <p align="justify">Afirmar a partir  de esta y otras an&eacute;cdotas que Purnima y sus compa&ntilde;eras de clase en realidad  conciben a Bharat Mata como madre es, obviamente, dif&iacute;cil. En ning&uacute;n momento de  la investigaci&oacute;n, ning&uacute;n estudiante o ni&ntilde;o verbaliz&oacute; expl&iacute;citamente una asociaci&oacute;n  tan cercana. Con todo, el que de alguna forma emerja una asociaci&oacute;n de &quot;su  propia madre&quot; con el pa&iacute;s (<i>desh</i>), aun cuando  muchas veces sea confusa, es suficiente para una convergencia con los procesos  corporales en juego en estos a&ntilde;os tempranos, cruciales en la escolarizaci&oacute;n y  la socializaci&oacute;n. De hecho, no interesa si los ni&ntilde;os(as) &quot;entienden&quot; o no en un  sentido cognitivo lo que est&aacute;n haciendo. En su lugar, lo importante es la  reiteraci&oacute;n diaria corporal que acompa&ntilde;a las canciones, la m&uacute;sica, los ritmos  marciales, el golpe de tambores y otras actividades que tienen una poderosa  resonancia emocional. Tanto respecto al argumento fenomenol&oacute;gico que estoy  desarrollando, como al punto de vista pragm&aacute;tico de los(as) maestros(as), es  del todo irrelevante que los(as) ni&ntilde;os(as) no entiendan cabalmente o que no  est&eacute;n en capacidad de explicar, lo que indica un nivel m&aacute;s alto de  conceptualizaci&oacute;n, las canciones. Tal como lo hicieron saber varias  maestras(os), lo que cuenta no es tanto que los(as) ni&ntilde;os(as) entiendan esos  c&aacute;nticos y oraciones; se trata, m&aacute;s bien, de que los sientan y los absorban,  como todas las cosas necesarias para hacer de ellos(as) peque&ntilde;os  hind&uacute;es/indios. Muchos maestros revelaron que cuando ten&iacute;an la edad de sus alumnos  tampoco entend&iacute;an el significado de las canciones ni las oraciones que sol&iacute;an  cantar. De manera similar, algunos padres comentaron que s&oacute;lo despu&eacute;s de mucho  tiempo fueron capaces de relacionar algunos de los significados de las  oraciones y las canciones que deb&iacute;an memorizar y cantar a diario en su  infancia. Pero, como a&ntilde;ad&iacute;an a menudo los profesores hind&uacute;es, el hecho de que  fueran cantadas como <i>prarthana </i>(oraciones) era  muy poderoso, ya que les daba un car&aacute;cter &quot;sagrado&quot; (<i>pavitra</i>). Seg&uacute;n ellos,  esta importancia la comprend&iacute;an todos los ni&ntilde;os, ya que se asemeja a lo que  har&iacute;an en la alabanza divina en sus hogares. Por supuesto, esto deja fuera de  consideraci&oacute;n las implicaciones que dicha pedagog&iacute;a tiene para los maestros y  alumnos musulmanes en las escuelas marat&iacute;es, asunto que he tratado en otro  trabajo (Benei, n. d.). Como veremos al final, esto remite, en general, a las  limitaciones de la incorporaci&oacute;n emocional de la naci&oacute;n.</p>     <p align="justify">As&iacute;, se observa  de nuevo la importancia decisiva de las melod&iacute;as y de la musicalidad de las  canciones, que permiten la accesibilidad inmediata a los ni&ntilde;os, y constituyen a  su vez una poderosa reserva emocional. En este punto sobresale la &quot;eficacia  simb&oacute;lica&quot; de la reiteraci&oacute;n diaria de las palabras que se emplean en la producci&oacute;n  de la madre-India. Es m&aacute;s adelante en la vida, o durante la vida adulta, que el  significado de lo que antes se cantaba mec&aacute;nicamente se vuelve expl&iacute;cito.  Entonces, incluso situaciones inesperadas pueden disparar alg&uacute;n comportamiento  a manera de reacci&oacute;n, activando alguna asociaci&oacute;n o representaci&oacute;n particular;  por ejemplo, cuando en los cursos de capacitaci&oacute;n a los maestros se les  solicita que retomen su experiencia infantil y canten himnos patri&oacute;ticos. En  estas circunstancias, a menudo durante la capacitaci&oacute;n los adultos se ve&iacute;an  sorpresivamente infantilizados por sus instructores; entonces, no hac&iacute;an m&aacute;s  que adoptar un patr&oacute;n disciplinario internalizado desde sus d&iacute;as escolares; el  mismo patr&oacute;n que reproducen en su vida profesional con sus propios alumnos<a href="#pie19" name="spie19"><sup>19</sup></a>. Otras  situaciones pueden ser m&aacute;s dram&aacute;ticas, en especial las que desencadenan  ansiedad sobre el cuerpo y la integridad de la madre-naci&oacute;n amenazada, en las  se involucra una percepci&oacute;n de necesidad de protecci&oacute;n. Tal es el caso del  largo problema de Kashmir (Cachemira) y la (im)posibilidad visceral de los  indios de aceptar la divisi&oacute;n, ya sea para permitir un estado independiente o,  &quot;peor todav&iacute;a&quot;, una fusi&oacute;n con Pakist&aacute;n.</p> </font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>REPRODUCCI&Oacute;N DE G&Eacute;NERO Y NACI&Oacute;N Y NEGOCIACIONES FEMENINAS</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">LA PRODUCCI&Oacute;N DE  LA FIGURA DE LA &quot;MADRE&quot; EN LA FAMILIA, LA ESCUELA y la naci&oacute;n  involucra, adem&aacute;s, un poderoso registro guerrero, al menos en esta parte de la  India. La &iacute;ndole guerrera se manifiesta no s&oacute;lo en la conceptualizaci&oacute;n de la  cualidad mitol&oacute;gica guerrera de la madre India: as&iacute; mismo, dicha  conceptualizaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la madre-naci&oacute;n contribuye mucho a la  producci&oacute;n informal del g&eacute;nero en la escuela. Durante los dos a&ntilde;os siguientes  al conflicto de Kargil (mayo-julio de 1999), esta cualidad  fue desplegada de nuevo en diversas formas, con el refuerzo consecuente de las  ideolog&iacute;as de g&eacute;nero y guerreras incorporadas desde temprana edad. El  despliegue del poder masculino, expresado mediante los actos de bravura heroica  de los hijos de Bharat Mata, en especial los soldados, ocupaba el lugar m&aacute;s  destacado. Las maestras, de manera muy visible, desempe&ntilde;aron un rol activo en  esta producci&oacute;n de g&eacute;nero. Al ense&ntilde;ar la guerra a los alumnos varones, se  encargaban de reproducir met&aacute;foras <i>generizadas </i>de la maternidad y la guerra, apelando a la imagen de la madre  que se despide de sus hijos en marcha al combate por la defensa del pa&iacute;s.  Quisiera ejemplificar lo anterior tomando como caso los ensayos y preparativos  del espect&aacute;culo para la &quot;reuni&oacute;n anual&quot;, prevista para enero de 2000, de la secci&oacute;n  de jard&iacute;n infantil (<i>balwadi</i>) de la escuela  primaria m&aacute;s progresista de la ciudad: Pratapsingh Vidhya Mandir (PVM), manejada por  Antar Bharati, una sociedad educativa socialista y pro libertaria. Las  profesoras, todas mujeres, prepararon con denuedo la escena, alineando a los  ni&ntilde;os para la &uacute;ltima presentaci&oacute;n, mientras les hac&iacute;an las recomendaciones  finales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El espect&aacute;culo  inclu&iacute;a cuatro actos representados y danzados. Los tres primeros, simples  danzas circulares, inclu&iacute;an la danza del pescador, obligatoria en todos los  espect&aacute;culos escolares. No obstante, el cuarto y &uacute;ltimo acto no fue para nada  ordinario. O al menos eso pens&eacute; ese d&iacute;a, poco despu&eacute;s de mi regreso a Kolhapur.  Pero como pude descubrirlo semanas despu&eacute;s, en realidad se hab&iacute;a incorporado a  la rutina de todas las escuelas marat&iacute;es. En s&iacute;ntesis, el acto era una re-creaci&oacute;n  de la &quot;guerra de Kargil&quot;. Seis ni&ntilde;os de entre tres y cinco a&ntilde;os yac&iacute;an  sosteniendo un bast&oacute;n de madera que representaba un fusil. Las maestras, emple&aacute;ndose  en serio, ense&ntilde;aban a los ni&ntilde;os c&oacute;mo representar los disparos en un combate.  Algunos de los peque&ntilde;os no parec&iacute;an interesarse en estos procedimientos,  mientras otros eran m&aacute;s receptivos con las lecciones marciales. Mientras esto  suced&iacute;a, una ni&ntilde;a de cuatro a&ntilde;os danzaba t&iacute;midamente en la parte delantera del  escenario, haciendo gestos de arabesco hacia el cielo, en un intento t&iacute;mido aun  cuando sonriente de representar su amor y fascinaci&oacute;n por el pa&iacute;s. El celo con  que las maestras se preocupaban porque todo fuera absolutamente correcto, as&iacute;  como el tiempo dedicado a los ensayos, indican la importancia de este acto.  Como lo expres&oacute; con vehemencia al final de uno de los ensayos Kamala B., una de  las maestras: &quot;Esto debe ser como en Kargil; como usted sabe, en Kargil hay una  guerra, y ellos &#91;se&ntilde;alando a los ni&ntilde;os&#93; deben aprender&quot;.</p>     <p align="justify">El despliegue de  estos actos <i>performativos </i>subraya tambi&eacute;n la  idea de la fragilidad y la dependencia que para su supervivencia tiene la  naci&oacute;n de sus hijos varones, y la subordinaci&oacute;n de las ni&ntilde;as en este proyecto  nacional. En efecto, dicha producci&oacute;n <i>generizada, </i>con la incorporaci&oacute;n de la naci&oacute;n en la escuela, tiene como  consecuencia el desarrollo de modelos de comportamiento &quot;propiamente  femeninos&quot;, en concordancia con normas patriarcales de subordinaci&oacute;n femenina  que tambi&eacute;n valorizan el papel de la maternidad y de la madre. Estos modelos se  despliegan en la vida cotidiana constantemente, una y otra vez. Aun cuando el  principio de igualdad de g&eacute;nero se expresa convenientemente de dientes para  afuera en la escuela-con la ense&ntilde;anza de las bases constitucionales en cuarto grado-,  esta refuerza, en todos sus aspectos, el mensaje contrario: que las mujeres van  de segundas. Esto lo ejemplifica una infinidad de sutilezas durante la jornada  -desde la prox&eacute;mica, pasando por la sexualidad y la higiene- en las que los  varones tienen prioridad: como, por ejemplo, en el orden de los puestos en las clases  mixtas, o cuando se trata de la salida del sal&oacute;n para ir a recreo, al ir al  ba&ntilde;o, al bajarse del bus en el paseo anual, al visitar un lugar p&uacute;blico en  estos paseos; o, incluso, cuando se construyen unos ba&ntilde;os en concreto para  varones, mientras las ni&ntilde;as deben seguir yendo a esconderse tras una reja  improvisada, como suced&iacute;a todav&iacute;a en la VMS en 2000.</p>     <p align="justify">Probablemente,  una de las razones por las cuales la producci&oacute;n de estos patrones puede ser tan  poderosa para los alumnos es porque son ejemplificados por una mayor&iacute;a  abrumadora de mujeres maestras, por lo que llegan a parecer los patrones  leg&iacute;timos. Eventualmente, la escuela es tambi&eacute;n el espacio en el que se  reproducen y refuerzan estos modelos de comportamiento asociados a la amalgama  de &quot;la buena esposa, la buena madre y el buen patriotismo&quot;. Con todo, la  re-presentaci&oacute;n de esos ideales no impide la posibilidad de la inversi&oacute;n  liberadora de roles, en la que las mujeres, en virtud de su posici&oacute;n como  maestras, est&aacute;n tambi&eacute;n en posici&oacute;n de transmitir indirectamente mandatos a los  padres varones de sus alumnos, haciendo uso de su rol como garantes del orden  nacional. Por ejemplo, en una clase de tercer grado de lengua marat&iacute; en el PVM -ni&ntilde;os mayores de  ocho a&ntilde;os-, en octubre de 1999, el asunto de la invenci&oacute;n y la  introducci&oacute;n de la televisi&oacute;n en la India llev&oacute; de repente a una charla  magistral sobre c&iacute;vica y patriotismo. La profesora, Sherifabai, musulmana aguda  y vivaz al filo de sus cuarenta a&ntilde;os, invit&oacute; a sus alumnos al terminar la clase  para que limitaran su consumo diario de televisi&oacute;n, y les dijeran a sus padres  que vieran las emisiones diarias de noticias. Mientras ella se quejaba de que  los padres suelen apagar la televisi&oacute;n tan pronto se termina la pel&iacute;cula, justo  antes del inicio de las noticias, un ni&ntilde;o exclam&oacute;: &quot;&iexcl;Como hace mi pap&aacute;!&quot;. A lo  que Sherifabai respondi&oacute;: &quot;Bien, de ahora en adelante debes decirle a tu pap&aacute;  que vea las noticias... S&iacute;, como lo oyen, deben decir a sus pap&aacute;s que vean las  noticias para que as&iacute; todos sepan mejor lo que est&aacute; pasando en el pa&iacute;s, lo que  est&aacute; pasando en nuestro pa&iacute;s (<i>apla desh</i>), y lo que est&aacute; pasando en otros pa&iacute;ses&quot;. Luego de una pausa, retom&oacute;  su charla con m&aacute;s vehemencia, haciendo referencia a los militares (<i>sainik</i>) en Kargil:  &quot;Mientras nosotros estamos sentados en nuestras casas viendo la televisi&oacute;n,  ellos est&aacute;n combatiendo por nuestro pa&iacute;s, est&aacute;n dando sus vidas por nosotros.  Por tanto, debemos ver las noticias&quot;.</p>     <p align="justify">M&aacute;s a&uacute;n. El  an&aacute;lisis de las instancias de producci&oacute;n de los modelos dominantes de rol, a  los que se espera se amolden las profesoras en el contexto de la escuela, lleva  a preguntarse sobre los m&aacute;rgenes y la libertad de acci&oacute;n que obtienen para s&iacute;  mismas las mujeres en un proceso de negociaci&oacute;n, as&iacute; como a cuestionar los  procesos y las instancias mismas. Si las instituciones sociales son espacios de  g&eacute;nero y de producci&oacute;n de roles de g&eacute;nero, este &uacute;ltimo proceso no debe ser  malinterpretado como definitivo y absoluto, como si fuera hegem&oacute;nico, al punto  de descartar por adelantado cualquier modelo alternativo. En gran medida, en la  actualidad las comprensiones dicot&oacute;micas de las categor&iacute;as de lo masculino y lo  femenino en la sociedad de la India, como en muchas otras sociedades, son el  resultado de negociaciones coloniales con ideas victorianas (Herdt, 1982; Connell, 1995). Siendo el resultado  de negociaciones, en la actualidad las posibilidades para pensar el g&eacute;nero en  la India no se han agotado, pero tampoco se deben menospreciar las contingencias.  Lo mismo puede decirse en relaci&oacute;n con la supuesta homogeneidad de las  realidades que giran en torno a las categor&iacute;as de lo masculino y lo femenino en  el psicoan&aacute;lisis. Como lo ilustr&oacute; hace unos a&ntilde;os Nancy Chodorow, las categor&iacute;as  empleadas en el discurso psicoanal&iacute;tico, sin exclusi&oacute;n del discurso freudiano y  el lacaniano, han operado ampliamente en el marco de unas formaciones  normativas que ligan la heterosexualidad a la dominaci&oacute;n masculina y la  sexualidad al g&eacute;nero (v&eacute;ase Chodorow, 1994). Chodorow llama  la atenci&oacute;n sobre la presuposici&oacute;n impl&iacute;cita de modelos homog&eacute;neos de feminidad  y masculinidad, que de manera enga&ntilde;osa restablecen ideas de normalidad y  desviaci&oacute;n. Mas, si cabe, estas categor&iacute;as son arbitrarias y relativas  (Foucault, 1973). Esta  precauci&oacute;n es necesaria para abordar la producci&oacute;n <i>generizada </i>de conocimientos,  cuerpos, sujetos disciplinados, ciudadanos e instituciones, junto con normas y  valores. Al igual que la socializaci&oacute;n temprana, estos procesos implican  sistematizaci&oacute;n. En otras palabras, la construcci&oacute;n <i>generizada </i>de ciudadanos y  naciones, aun cuando acuda a procesos de incorporaci&oacute;n y al despliegue sucesivo  de <i>sensoriums </i>constituidos de  maneras diversas, siempre es incompleta. Se necesita un trabajo cotidiano para  perpetuar las apariencias de disposiciones basadas en <i>habitus</i>. Pero incluso el <i>habitus </i>admite fallas e  intersticios, desde donde los actores sociales -ya sea miembros de la familia,  ni&ntilde;os(as) o maestros(as), en tanto que desarrollan su yo socialmente  interiorizado- pueden desarrollar &quot;<i>arts de faire</i>&quot; apelando a mecanismos de adaptaci&oacute;n y a astutas negociaciones.  En consecuencia, bien sea en el campo de la salud y la higiene o en el de la  educaci&oacute;n, las instituciones con las que cuenta el estado no pueden imponer su  voluntad sobre los agentes sociales. En cambio, las instituciones est&aacute;n  compuestas de y por actores sociales en una sucesi&oacute;n de procesos de ajuste  (Fuller y Benei, 2000). Como muestro  en otro trabajo, en relaci&oacute;n con el nuevo programa de educaci&oacute;n &eacute;tica introducido  por la coalici&oacute;n de extrema-derecha hind&uacute; en el poder entre 1995  y 1998  en el estado de  Maharashtra (Benei, 2000), incluso los  maestros negocian las instrucciones estatales en su trabajo diario.</p>     <p align="justify">&iquest;De qu&eacute; manera  las &quot;mujeres&quot; como actores sociales acomodan las restricciones sociales que les  son impuestas, y cu&aacute;les son los intersticios en el tejido social en los que  pueden tejer su propia negociaci&oacute;n? &iquest;De qu&eacute; recursos disponen fuera del marco tradicional  de la vida rural y las canciones populares en el marco del recinto escolar?  (Bagwe, 1995; Grodzins Gold y  Raheja, 1994; Raheja, 2003). Las posibles  formas de negociaci&oacute;n var&iacute;an desde la pura diplomacia hasta la resistencia  abierta. A pesar de haber estado sometidas a una fuerte presi&oacute;n por adaptarse a  las expectativas patriarcales dominantes de una maternidad pedag&oacute;gica y  patri&oacute;tica, a menudo las maestras recurren a la diplomacia. Activa y  sutilmente, est&aacute;n comprometidas con el patr&oacute;n com&uacute;n de dominaci&oacute;n de g&eacute;nero que  prevalece en la sociedad de la India en general, aun cuando parecen bastante  sumisas e instrumentales en su fomento. Uno de los ejemplos m&aacute;s dicientes de  esta realidad es el c&oacute;digo del vestuario.</p>     <p align="justify">Ya hemos visto  c&oacute;mo, en esta parte de Maharashtra, en el c&oacute;digo del vestido el &quot;sari moderno&quot;  es privativo de las mujeres casadas. La mayor parte de las maestras se conforma  con este c&oacute;digo en el trabajo de manera m&aacute;s bien franca, e incluso algunas veces,  con expresiones de orgullo. As&iacute;, en todas las escuelas marat&iacute;es en las que hice  el trabajo de campo, incluso en las m&aacute;s progresistas, escuch&eacute; a menudo  comentarios como el siguiente de parte del personal femenino: &quot;Es parte de  nuestra cultura maharashtriana, de nuestra cultura India: despu&eacute;s del  matrimonio las mujeres no deben usar nada distinto del sari&quot; (<i>amci Maharashtratli sanskruti ahe,  amci Bhartiya sanskruti, lagna jhale ki&nbsp; striyala  saric nesayci</i>). As&iacute; mismo, las  maestras estigmatizaban r&aacute;pido y en p&uacute;blico cualquier &quot;desviaci&oacute;n&quot; en el  vestido, ya se tratara de sus colegas o de cualquier otra mujer, incluyendo las  extranjeras -como la antrop&oacute;loga-. Dichas formas &quot;desviadas&quot; del vestido  inclu&iacute;an los trajes al estilo Punjabi -usados tambi&eacute;n por la antrop&oacute;loga-, a la  moda en Maharashtra, no s&oacute;lo entre las j&oacute;venes solteras, sino tambi&eacute;n entre las  clases altas urbanas, orgullosas de darse un toque de &quot;modernismo&quot; y  &quot;cosmopolitismo&quot;. Sin embargo, conoc&iacute; dos casos en los que la estricta norma del  sari se rompi&oacute;, sin que como consecuencia hubiera sanci&oacute;n. La maestra de arte,  Kavita R. y Pushpa S., una de las maestras regulares -de un total de diecis&eacute;is  mujeres que conformaban el equipo de trabajo-, ambas j&oacute;venes y solteras, usaban  de manera regular vestidos Punjabi en la escuela PVM (v&eacute;ase m&aacute;s arriba). Aun cuando a veces  eran objeto de bromas por parte de algunos colegas mayores, nunca fueron  particularmente segregadas del resto de la comunidad educativa, ni alguno de  los consecutivos directores de la escuela les exigi&oacute; cambiar sus h&aacute;bitos. Al  menos en el caso de Pushpa, era evidente que su rechazo del c&oacute;digo del vestido esperado  era una manifestaci&oacute;n de su resistencia a las presiones familiares y de sus  pares, y constitu&iacute;a una declaraci&oacute;n abierta de autonom&iacute;a e independencia frente  a los modelos patriarcales de feminidad. M&aacute;s a&uacute;n, ella nunca usaba joyas, y ni  siquiera un ligero toque de maquillaje, a diferencia de la mayor&iacute;a de las  colegas de su edad; incluso, en varias ocasiones habl&oacute; de manera incidental del  poco entusiasmo que le produc&iacute;a el matrimonio.</p>     <p align="justify">Que la posici&oacute;n  de Pushpa ocupe uno de los extremos de un <i>continuum </i>de negociaciones posibles es indicativo de un punto m&aacute;s general:  que los patrones de comportamiento cultural y socialmente sancionados con los  que se espera que las mujeres se conformen p&uacute;blicamente, en particular en su  trabajo como profesoras, no abarcan toda la acci&oacute;n social, ni adentro ni afuera  de la escuela. Con seguridad, el &eacute;nfasis discursivo en la &quot;cultura maharashtriana&quot;  (<i>maharashtratli  sanskruti</i>), en &quot;las  costumbres de la India&quot; (<i>bhartiya paddhati</i>) y en otros asuntos por el estilo, desplegados por las mujeres  en el transcurso de conversaciones p&uacute;blicas, puede hacer aparecer una visi&oacute;n de  extrema rigidez en el seguimiento de los patrones de comportamiento por fuera  de los espacios p&uacute;blicos. Sin embargo, esta visi&oacute;n contrasta fuertemente con el  comportamiento de la mayor&iacute;a de los profesores afuera de sus entornos  profesionales, como pude observar luego de mi investigaci&oacute;n. Cuando pude  visitar a los maestros en sus hogares encontr&eacute; que incluso entre los defensores  ac&eacute;rrimos del patriarcado el comportamiento en la casa era mucho m&aacute;s relajado que  en la escuela, ya sea en el sal&oacute;n de clases o fuera de &eacute;l. En numerosos casos,  los maestros se portaban en sus casas de una manera muy distante de las normas  que segu&iacute;an en la escuela. Es el caso de una de las profesoras de alto rango,  perteneciente a la antigua guardia hind&uacute;, Ms. Pratima Bhaviskar, de la VMS, quien a menudo  hac&iacute;a pronunciamientos p&uacute;blicos sobre la &quot;tradici&oacute;n maharashtriana&quot; y a  obligaciones de las mujeres casadas, como portar el sari, llevar el pelo bien  cogido y abstenerse de maquillarse. Ya me hab&iacute;a invitado varias veces, cuando  finalmente pude visitarla en las fiestas de Diwali en 2000. El d&iacute;a que fui,  en octubre, me present&oacute; a sus dos hijas: ambas casadas, pasaban la mayor parte  del d&iacute;a en su hogar materno mientras sus esposos trabajaban. Una de ellas  administraba un peque&ntilde;o sal&oacute;n de belleza en la casa, y estaba muy maquillada.  Ambas hermanas usaban vestidos Punjabi dentro y fuera de la casa y llevaban su pelo  suelto, como lo har&iacute;an las &quot;cosmopolitas&quot; se&ntilde;oras de la clase media alta  maharashtriana. Cuando amablemente le mencion&eacute; esto, Pratima Bai me respondi&oacute;  con una sonrisa un poco avergonzada que &quot;hoy en d&iacute;a es la moda llevar el pelo  suelto, y usar vestidos Punjabi; no es un problema&quot;. Incluso trat&oacute; de  persuadirme de que aun cuando el sari y el cabello recogido fueran obligatorios  en el colegio, yo, tambi&eacute;n, podr&iacute;a permitirme soltarme el cabello cuando  estuviera en el colegio. Este no es sino uno de muchos ejemplos posibles,  mediante el cual se muestra c&oacute;mo las mujeres m&aacute;s asertivas en la observancia de  las normas culturales y de las reglas del colegio, una vez fuera de las celosas  miradas del entorno profesional pod&iacute;an ser encontradas usando un Punjabi, no  solo en casa, sino tambi&eacute;n en las salidas familiares. En muchas ocasiones,  reconoc&iacute;an en privado preferir, por sobre el sari, una prenda m&aacute;s confortable y  descomplicada como el Punjabi. El c&oacute;digo del vestido puede encontrarse entre  las instancias m&aacute;s triviales y recurrentes de negociaci&oacute;n; aunque hab&iacute;a muchas  otras, incluyendo eventos relacionados con los ciclos vitales, como  matrimonios, en los que los preparativos escapaban del &aacute;mbito de las  posibilidades m&aacute;s comunes y aceptables. En todos los casos, dichas instancias  de negociaci&oacute;n confirman la importancia fundamental de situar el &aacute;mbito escolar  en un contexto cultural y social m&aacute;s amplio, as&iacute; como de desenmara&ntilde;ar los hilos  m&uacute;ltiples, variados y coloridos de la vida personal de las maestras fuera del  contexto laboral.</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">ESTE RELATO DE LA  PRODUCCI&Oacute;N <i>GENERIZADA </i>DE LA NACI&Oacute;N POR  MEDIO de un <i>continuum </i>que pasa por la  familia, la escuela y la naci&oacute;n, subraya la necesidad de reconsiderar la  dicotom&iacute;a p&uacute;blico/privado de dos modos. Primero, en la producci&oacute;n de cualquier  tipo de espacio se debe tener en cuenta la dimensi&oacute;n constitutiva del g&eacute;nero  como producci&oacute;n discursiva y material. En efecto, la constituci&oacute;n de esos  espacios sociales y culturales es trabajada por nociones y pr&aacute;cticas locales de  g&eacute;nero que se pueden fortalecer en el proceso, pero cuya normativa nunca puede  agotar el &aacute;mbito de sus negociaciones por actores sociales. Segundo, documentar  la producci&oacute;n del g&eacute;nero y de la naci&oacute;n junto a la de varios espacios en los  que se constituyen instituciones y personas provee un modo alternativo para  pensar m&aacute;s sobre sus respectivos entendimientos dicot&oacute;micos. Si en principio  las categor&iacute;as de lo &quot;p&uacute;blico&quot; y lo &quot;privado&quot; fueron adecuadas para pensar y,  en especial, para describir la configuraci&oacute;n de un espacio nacional, del  espacio de los medios de comunicaci&oacute;n y los procesos concomitantes del siglo  diecinueve, en la actualidad muy a menudo estas categor&iacute;as se asumen como modelos  emp&iacute;ricos.</p>     <p align="justify">Richard Sennett  sosten&iacute;a hace a&ntilde;os en un libro muy aclamado (1974), que recurrimos  a la esfera &iacute;ntima por temor a una realidad incierta. Estamos permeados por el  narcisismo, no en forma de amor propio, sino en t&eacute;rminos de una referencia  exclusiva a nosotros mismos. Ante la ocurrencia de cualquier evento, nos preguntamos  por el sentido que tiene para nosotros. As&iacute;, el sujeto narcisista busca  experiencias &quot;reales&quot; e intensas s&oacute;lo en el marco de sus propias necesidades y  expectativas. Sennett sosten&iacute;a que los or&iacute;genes del yo narcisista y de la  &quot;sociedad &iacute;ntima&quot; -en la que las relaciones sociales son tratadas como  pretextos para la expresi&oacute;n de la personalidad- se fundan en la erosi&oacute;n de una  vida p&uacute;blica impersonal en la Europa del siglo diecinueve. Desde entonces,  algunos autores han declarado que, a pesar de haber sido hecho en 1970, el an&aacute;lisis de  Sennett resuena con mayor vigor en nuestro momento hist&oacute;rico, caracterizado por  un proceso de personalizaci&oacute;n que involucra una intensa inversi&oacute;n en la vida  privada y la reducci&oacute;n de la esfera p&uacute;blica. Suele decirse que en la actualidad  toda la esfera p&uacute;blica est&aacute; inundada de formas de &quot;intimidad p&uacute;blica&quot;: desde  los <i>talk-shows </i>a modo de  confesionarios, hasta los <i>reality-shows</i>, pasando por la vida privada de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sin embargo, en  este art&iacute;culo he tratado de demostrar que existe otra forma de considerar las  categor&iacute;as de lo &quot;p&uacute;blico&quot; y lo &quot;privado&quot;, que devuelve su historicidad a  dichas herramientas anal&iacute;ticas fundamentales que emergen en un contexto  hist&oacute;rico determinado, y, en esa medida, las deja en paz. Este acercamiento pasa  por reconocer, primero, hasta qu&eacute; punto dichas categor&iacute;as han adquirido un  valor atemporal, como si se tratara de una realidad concreta, reificada, que  funcionara como la &quot;cristalizaci&oacute;n de un modelo adaptable a toda circunstancia&quot;  (Arfuch, 2002: 75). Adem&aacute;s, como  espero haberlo demostrado, la noci&oacute;n de <i>sensorium </i>desarrollada aqu&iacute; ayuda a reconsiderar el supuesto &quot;antagonismo entre  la esfera &iacute;ntima y la esfera p&uacute;blica/social &#91;que&#93; no es sino un efecto del  discurso: reglas, coacciones, dispositivos de poder, impulsos y emociones&quot;,  como sostiene Arfuch (Ib&iacute;dem: 74).</p>     <p align="justify">En efecto, el  caso de la educaci&oacute;n escolar en la India sugiere una especificidad en las  maneras en que se articula la producci&oacute;n del sentimiento nacional/regional con  un sentimiento notablemente <i>generizado </i>de parentesco ficticio, mediante la noci&oacute;n de madre en  particular. En su investigaci&oacute;n sobre Egipto, Lila Abu-Lughod (1986) sostiene que  las escuelas &quot;privatizan&quot; al individuo y a la familia beduinos, corroyendo las  identidades con los grupos de parentesco, una de las bases de resistencia  frente al estado. En contraste, en las escuelas marat&iacute;es de la India la figura  misma de la familia, y en particular la de la madre, emerge como mediaci&oacute;n  entre la familia, la escuela y la naci&oacute;n. Esta mediaci&oacute;n, que se inicia en el  jard&iacute;n infantil y se prolonga m&aacute;s adelante, facilita la producci&oacute;n de un <i>sensorium </i>en el que se imbrican  las experiencias de la infancia temprana con las de la escuela, lo que sirve a  su vez a la producci&oacute;n escolar de sujetos nacionales y regionales. De esta  manera, como sucede en Jap&oacute;n, la <i>performancia </i>nacional (y regional) del canto recupera e invoca activamente  &quot;la relaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima, f&iacute;sicamente hablando, aquella de la madre y su hijo&quot;,  en un intento por &quot;establecer un v&iacute;nculo sensual entre todos los ciudadanos de  la naci&oacute;n como hijos&quot; no solo de sus propias madres, sino, de forma igualmente decisiva,  de la &quot;madre naci&oacute;n&quot; (Yano, 1995: 458-459).</p>     <p align="justify">A diferencia de  Jap&oacute;n, sin embargo, la producci&oacute;n de este v&iacute;nculo sensual en el caso  maharashtriano es doble: la naci&oacute;n necesita ser concebida como madre para  producir dicha conexi&oacute;n entre todos los ciudadanos. Adem&aacute;s, la lengua materna (<i>matru bhasha</i>) selecciona los  habitantes del estado regional, marcando los que se consideran parte de la  comunidad maharashtriana y est&aacute;n asociados con una herencia regional. Mediante  el tropo de la madre, se crea entonces una definici&oacute;n emocional de la identidad  nacional y regional, junto con los lazos de anhelo. Esta noci&oacute;n es importante y  puede aplicarse a muchos casos de nacionalismo.</p>     <p align="justify">M&aacute;s a&uacute;n. En su  trabajo sobre las relaciones de la televisi&oacute;n en la India con el nacionalismo  hind&uacute;, Arvind Rajagopal (2001) hizo su  an&aacute;lisis a partir de esta noci&oacute;n de anhelo: la emisi&oacute;n del seriado nacional de  la &eacute;pica hind&uacute;, <i>Ramayana</i>, cristalizaba el  deseo y el anhelo por una naci&oacute;n aut&eacute;ntica inmersa en una era de oro. Si  articulamos los argumentos de Rajagopal con la noci&oacute;n psicoanal&iacute;tica de deseo  de Kakar, centrada de manera primaria en la madre -una noci&oacute;n derivada del  concepto, en principio desarrollado por Melanie Klein, de apego primario hacia la  madre como fuente de gratificaci&oacute;n y deseo- podemos decir que la escuela  funciona como la matriz de la naci&oacute;n en la que se reproduce a diario la diosa  de la India, se producen sus hijos, sus futuros patriotas anhelantes. As&iacute; se  vuelve claro c&oacute;mo quienes no hablan marat&iacute; o no son hind&uacute;s no pueden ser  concebidos como integrables en el redil nacional/regional, sin importar todas  las manifestaciones que de dientes para afuera expresen la tolerancia religiosa  y la integraci&oacute;n nacional. Incluso, las profesoras que menos simpatizan con la  l&iacute;nea hindutva, impl&iacute;citamente articulan en t&eacute;rminos hind&uacute;es sus explicaciones relacionadas  con las conceptualizaciones de la madre-diosa-naci&oacute;n. En raras ocasiones, los  maestros hind&uacute;es -brahmines, maratha o de castas inferiores- manifestaron alg&uacute;n  sentido de conciencia inclusiva frente a sus alumnos no hind&uacute;es. Ello no quiere  decir que el punto de vista sobre la ciudadan&iacute;a de los maestros m&aacute;s  progresistas se limitara a las visiones que al respecto impulsaban la coalici&oacute;n  de extrema-derecha hinduista Shiv Sena, BJP o la RSS. En el caso de  algunos profesores caracterizados por su ecuanimidad, ello se deb&iacute;a m&aacute;s bien al  car&aacute;cter dominante de la cultura hind&uacute; a trav&eacute;s de la India como fuente primaria  para la definici&oacute;n de la cultura nacional. Es tal el poder de la experiencia  fenomenol&oacute;gica escolar que asienta sus premisas primarias en nociones hind&uacute;es,  que ellas pasan inadvertidas, o, m&aacute;s bien, que sus implicaciones pol&iacute;ticas no  salen a flote.</p>     <p align="justify">Por fin, las  tiran&iacute;as y servidumbres de los mundos p&uacute;blico y privado a los que se refer&iacute;a la  escritora inglesa feminista Virginia Wolf, y que tambi&eacute;n invierten consideraciones  centrales de g&eacute;nero, no aparecen tan distintos como el producto de una  distinci&oacute;n arbitraria que se disuelve en el mundo de la vida cotidiana en nuestra  &eacute;poca. M&aacute;s a&uacute;n, Arfuch agrega que las transformaciones pol&iacute;ticas de las &uacute;ltimas  d&eacute;cadas, as&iacute; como el despliegue incesante de nuevas tecnolog&iacute;as, han acabado  con el significado cl&aacute;sico de lo p&uacute;blico y lo privado, al punto de tornar su  distinci&oacute;n tenue e &quot;inefable&quot; (Arfuch, 2002: 76). Quisiera  sugerir que ello no s&oacute;lo es cierto a la luz de dichas transformaciones, sino,  tal vez de manera fundamental, a la luz de los procesos de construcci&oacute;n del yo  que han venido ocurriendo con la generalizaci&oacute;n de la escolarizaci&oacute;n, en  especial en esta parte de la India donde m&aacute;s de 75% de la poblaci&oacute;n  est&aacute; alfabetizada.</p> <hr size="1"> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>Notas</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify"><a href="#s*" name="*"><sup>*</sup></a> Traducci&oacute;n  de Andr&eacute;s Gordillo.</p>     <p align="justify"><a href="#s**" name="**"><sup>**</sup></a> Todas  las traducciones de canciones e himnos marat&iacute;es fueron realizadas a partir de  la traducci&oacute;n inglesa de la autora. Nota del traductor.</p>     <p align="justify"><a href="#spie1" name="pie1">1</a>. Maharashtra es el tercer estado m&aacute;s grande de  India en t&eacute;rminos de &aacute;rea, y el segundo en poblaci&oacute;n: cerca de cien millones de  habitantes. El estado, cuya capital es Mumbai, antes Bombay, queda en el centrooeste  del pa&iacute;s y es conocido como el m&aacute;s industrializado. La ciudad de Kolhapur, con  cerca de 800 mil habitantes, cuenta  tambi&eacute;n con muchas industrias -automotriz, mec&aacute;nica y cuero, principalmente-,  es la m&aacute;s grande del sur del Maharashtra y sede del distrito del mismo nombre.  El Maharashtra y Kolhapur tienen un lugar especial en el imaginario de la  naci&oacute;n india: la mayor parte de los habitantes del actual estado se definen en  t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y culturales como los herederos de la naci&oacute;n marat&aacute; -la casta  marat&aacute; es todav&iacute;a una de las m&aacute;s importantes y dominantes en Maharashtra-,  constituida en el siglo diecisiete bajo la &eacute;gida del jefe, que lleg&oacute; a ser rey,  Shivaji Maharaj, cuya historia ha sido objeto de muchas apropiaciones pol&iacute;ticas  en el curso del siglo veinte. La versi&oacute;n oficial de esta historia, que se ha  seguido ense&ntilde;ando en las escuelas primarias despu&eacute;s de la creaci&oacute;n del estado  regional (1960), es muy ambigua en su  tratamiento de la cuesti&oacute;n religiosa. Tolerante con los musulmanes, Shivaji  aparece como un hind&uacute; ferviente, y el manual escolar se presta a otras  interpretaciones mucho m&aacute;s intransigentes en cuanto a los musulmanes. Es  importante precisar que es contra la figura del musulm&aacute;n que se ha construido  el imaginario de la naci&oacute;n del Maharashtra, tal como la de la naci&oacute;n india. La  divisi&oacute;n del pa&iacute;s entre dos estados-naciones: Pakist&aacute;n -un estado creado para  los musulmanes que viv&iacute;an en el sub-continente sur-asi&aacute;tico antes de la  independencia-, e India -un estado secular en el que vive una gran mayor&iacute;a de  hind&uacute;es, es decir, m&aacute;s de 85%- en 1947, opera todav&iacute;a como una herida que no se ha  podido curar. Este hecho se conceptualiza tambi&eacute;n como la amputaci&oacute;n y la  violaci&oacute;n del cuerpo de la naci&oacute;n como madre-India. Adem&aacute;s, Kolhapur tiene un  v&iacute;nculo especial con la historia de Shivaji, ya que reivindica una herencia  directa con el fundador de la naci&oacute;n marat&aacute;. Como en el resto del estado, la  gran mayor&iacute;a de la gente en Kolhapur es de religi&oacute;n hind&uacute;; ac&aacute; tambi&eacute;n, la  minor&iacute;a religiosa m&aacute;s importante en t&eacute;rminos demogr&aacute;ficos y pol&iacute;ticos son los  musulmanes, que representan 6% de la poblaci&oacute;n local.</p>     <p align="justify"><a href="#spie2" name="pie2">2</a>. Cada estado tiene autonom&iacute;a relativa en varios  asuntos, incluida la educaci&oacute;n. Los programas se deben ajustar a las  recomendaciones hechas por la oficina central -nacional-, pero los elabora la  oficina regional de cada estado, y por eso pueden variar seg&uacute;n especificidades  locales. En Maharashtra, aun cuando la lengua oficial sea el marat&iacute;, como  lengua de instrucci&oacute;n escolar se autorizan otros cinco idiomas, incluso el  ingl&eacute;s. No obstante, la mayor&iacute;a de las escuelas primarias funcionan en marat&iacute;,  incluso en Kolhapur, donde cerca de 85% de los ni&ntilde;os estudiaba en marat&iacute; durante la  &eacute;poca de mis investigaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#spie3" name="pie3">3</a>. En particular, este repertorio de categor&iacute;as,  como lo ha sostenido la teor&iacute;a feminista, estaba organizado alrededor de la  division hetero-/ homo-, que inclu&iacute;a: p&uacute;blico/privado, masculino/ femenino,  secreto/abierto, ignorancia/conocimiento e inocencia/iniciaci&oacute;n (Sedgwick, 1990, citada por Epstein y Johnson, 1998: 92).</p>     <p align="justify"><a href="#spie4" name="pie4">4</a>. Aun cuando en Colombia se identifica a los  ciudadanos indios como hind&uacute;es, estos &uacute;ltimos son quienes profesan el  hinduismo. Luego veremos que la cuesti&oacute;n se complica un poco m&aacute;s con la utilizaci&oacute;n  pol&iacute;tica del hinduismo o, mejor dicho, de una version del hinduismo, por varios  movimientos y partidos pol&iacute;ticos &quot;de extrema-derecha hind&uacute;&quot;.</p>     <p align="justify"><a href="#spie5" name="pie5">5</a>. Para una revisi&oacute;n previa muy ilustrativa al  respecto v&eacute;anse tambi&eacute;n Radha Kumar (1993, especialmente cap&iacute;tulo 3, &quot;Towards becoming &lsquo;The mothers of the nation&quot;: 32-52), y Charu Gupta (2001), quien hizo un recuento detallado de la <i>generizaci&oacute;n </i>y <i>comunalizaci&oacute;n </i>de los espacios y sus efectos polarizantes en las comunidades  hind&uacute;es y musulmanas.</p>     <p align="justify"><a href="#spie6" name="pie6">6</a>. Obviamente, esta posibilidad es muy variable y  depende mucho del grado de convergencia ideol&oacute;gica existente entre la familia y  el hogar, por un lado, y la escuela, por otro. Las experiencias de  escolarizaci&oacute;n pueden ser perturbadoras tambi&eacute;n, en particular para los ni&ntilde;os  musulmanes educados en un contexto marat&iacute; (v&eacute;ase Benei, n. d., cap&iacute;tulos 4, y 5 principalmente). Adem&aacute;s, aun en los casos en los  que las experiencias del hogar contradicen la ideolog&iacute;a de la madre buena  desarollada m&aacute;s largamente en el aula, el desfase entre la experiencia vivida y  el discurso poderoso en la escuela puede tambi&eacute;n generar angustia de  pertenencia, que se puede manifestar de diversas maneras.</p>     <p align="justify"><a href="#spie7" name="pie7">7</a>. Una de las actividades que todav&iacute;a consume m&aacute;s  tiempo en la vida diaria de las mujeres en la India urbana es la preparaci&oacute;n de  alimentos. A pesar de la creciente disponibilidad de productos preparados, la  mayor&iacute;a de las mujeres de clase media y media baja en Kolhapur gasta un  promedio de cinco horas al d&iacute;a cocinando, preparando <i>chapatis</i>, vegetales, arroz, <i>chutney</i>, etc&eacute;tera, alimentos cuya preparaci&oacute;n requiere,  muchas veces, largos procedimientos.</p>     <p align="justify"><a href="#spie8" name="pie8">8</a>. En este contexto los c&oacute;digos del vestido  funcionan como un campo de &laquo;simbolizaci&oacute;n&raquo;. Debo subrayar que cuanto presento a  discusi&oacute;n ata&ntilde;e s&oacute;lo a las escuelas de habla marat&iacute;. Las de habla inglesa son  poco numerosas en Kolhapur y sirven a una minor&iacute;a de ni&ntilde;os(as) en edad escolar,  a menudo desde una educaci&oacute;n m&aacute;s cosmopolita. Las profesoras que trabajan en  estos colegios se enorgullecen con frecuencia de disponer de mayor libertad en  el c&oacute;digo del vestuario. La mayor&iacute;a de ellas usan vestidos panyab&iacute;es, es decir,  un pantal&oacute;n amplio cubierto con una larga camisa, sin importar su estatus  marital.</p>     <p align="justify"><a href="#spie9" name="pie9">9</a>.  M&aacute;s adelante se ver&aacute; c&oacute;mo  opera esta amalgama en la conceptualizaci&oacute;n de la naci&oacute;n, en la asociaci&oacute;n de  la madre con el pa&iacute;s. De momento, el lector puede remitirse a la dimensi&oacute;n  simb&oacute;lica de la &quot;bandera-sari&quot; con que vest&iacute;an en 1999  y 2000  las mujeres y profesoras en  Kolhapur y otros lugares en Maharashtra (Benei, n. d., &quot;Introducci&oacute;n&quot;). El  simbolismo de la bandera-sari y su funcionamiento como envoltura corporal  acrecienta la producci&oacute;n de significado para un <i>sensorium </i>primario nacional.</p>     <p align="justify"><a href="#spie10" name="pie10">10</a>. Se canta en las escuelas al inicio de la jornada,  as&iacute; como fuera de ellas. En la &eacute;poca de la independencia, <i>Vande Mataram </i>era para muchos, entre los que se encontraba  Gandhi, la canci&oacute;n nacional por excelencia, debido a su asociaci&oacute;n ya  tradicional con el movimiento de liberaci&oacute;n. Sin embargo, para otros, entre los  que se encontraban los musulmanes y otros grupos seculares, era vista como una  canci&oacute;n profundamente comunitaria. <i>Vande Mataram </i>fue primero descartado como himno en favor de <i>Jana gana mana</i>. Esta canci&oacute;n describe las regiones de la India  (v&eacute;ase Benei, n. d. cap&iacute;tulo 1).</p>     <p align="justify"><a href="#spie11" name="pie11">11</a>. S&oacute;lo las dos primeras estrofas se consideran el  himno nacional: (1) &iexcl;Madre, me inclino ante  ti! / Rico de tu apresurado raudal, brilla con huertos relucientes, / Fr&iacute;o de  tus vientos de deleite, ondean campos oscuros Madre de fuerza, / Madre libre. (2) Gloria de sue&ntilde;os de luz de luna, Sobre tus  ramas y corrientes se&ntilde;oriales, / Vestido en tus &aacute;rboles florecientes, Madre,  dadora de alivio, &iexcl;r&iacute;o bajo y dulcemente! / Madre, beso tus pies, hablando  dulce y bajo / Madre, me inclino ante ti.</p>     <p align="justify"><a href="#spie12" name="pie12">12</a>. El veterano instructor aseguraba haber aprendido  esta canci&oacute;n en 1970. Con certeza, esta fecha no  es coincidencial, pues precede a la guerra desatada por la India contra  Pakist&aacute;n en apoyo del surgimiento de Bangladesh en 1971.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#spie13" name="pie13">13</a>. De hecho, una traducci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n dir&iacute;a  &quot;Victoria a la madre India&quot;, pero de esta forma se perder&iacute;a la interacci&oacute;n  vern&aacute;cula de la discursividad entre maestro(a) y alumnos(as).</p>     <p align="justify"><a href="#spie14" name="pie14">14</a>. Este di&aacute;logo al parecer es com&uacute;n desde hace unos  quince a&ntilde;os en algunas escuelas, y era una pr&aacute;ctica reconocida en el nivel  oficial, como pudo comprobarse en el DIET.</p>     <p align="justify"><a href="#spie15" name="pie15">15</a>. Mientras que en la mayor&iacute;a de los idiomas del  norte de la India <i>Mata </i>puede ser empleado como &quot;madre&quot;, en marat&iacute; el  t&eacute;rmino para madre es <i>ai</i>.</p>     <p align="justify"><a href="#spie16" name="pie16">16</a>. En tales situaciones, las ayudas voluntarias de  la maestra fueron una parte importante en mi interacci&oacute;n con los ni&ntilde;os. M&aacute;s  a&uacute;n, soy consciente de que mi presencia y mis preguntas pudieron contribuir a  realzar una conciencia de sentimientos nacionales. Sin embargo, las  clarificaciones voluntarias de Sonyabai permitieron ver ramificaciones y  asociaciones que de otra manera hubieran permanecido no verbalizadas en la  mayor&iacute;a de las situaciones cotidianas.</p>     <p align="justify"><a href="#spie17" name="pie17">17</a>. Acerca de la relaci&oacute;n de los hablantes marat&iacute;es  con el idioma hindi, y los esl&oacute;ganes, v&eacute;ase Benei (2000). Aun cuando en el estado de Maharashtra a los  alumnos no se les empieza a ense&ntilde;ar el hindi sino a partir de quinto grado  -mayores de diez a&ntilde;os-, tienen muchas ocasiones para escuchar el &quot;idioma  official&quot; debido a la popularidad de las pel&iacute;culas en hindi que emite con  regularidad la televisi&oacute;n y que se proyectan en las salas de cine de la ciudad  a lo largo del a&ntilde;o. Las familias de clase media urbana son, en general, grandes  consumidoras de estas pel&iacute;culas, ya sea en la casa, por medio de la televisi&oacute;n  o de manera cada vez mayor del video, o en las salas de cine, con la  consecuencia de que los ni&ntilde;os permanecen expuestos a ellas y, por ende, al  hindi.</p>     <p align="justify"><a href="#spie18" name="pie18">18</a>. <i>Pahila namaskar </i>(literalmente, &quot;Primer saludo&quot;) es un canto  congruente con la ideolog&iacute;a hindutva, debido a su sobresaliente incorporaci&oacute;n  fenomenol&oacute;gica del amor a dios, la familia, la maestra y la tierra natal  combinadas. S&oacute;lo la escuch&eacute; cantar en los colegios privados cuyas sociedades  fueron originalmente fundadas por brahmanes. En esos colegios la interpretaban  todos los alumnos desde primero hasta cuarto grado, cada d&iacute;a en las ma&ntilde;anas, ya  fuera en el momento de las lecciones morales colectivas o inmediatamente  despu&eacute;s, por separado en las aulas. <i>Pahila namaskar </i>es un canto compuesto por cinco estrofas, una a una dedicadas a  Dios, la madre, el padre, el maestro y la patria, o de manera m&aacute;s precisa, &quot;la  tierra natal&quot; (<i>janmabhumi</i>). Nadie en los colegios donde se cantaba pudo  precisar con exactitud su autor&iacute;a. De acuerdo con un profesor universitario,  Mr. Patil, su composici&oacute;n, sintaxis y l&eacute;xico -tiene m&aacute;s palabras en marat&iacute; que  en s&aacute;nscrito- corresponden a una creaci&oacute;n reciente, escrita posiblemente hace  unos cincuenta o sesenta a&ntilde;os. A pesar de que la cuarta estrofa hace evidente  que la canci&oacute;n estaba destinada para ser interpretada en las escuelas, Mr.  Patil -para entonces en medio de sus cincuenta a&ntilde;os- nunca la hab&iacute;a tenido que  cantar siendo estudiante. </p>     <p align="justify">Las l&iacute;neas dicen as&iacute;:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Pahila namaskar karito devala &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El  primer saludo es para Dios    <br>     Ghatle janmala jyane maj-jyane maj (1)&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Quien me dio la vida    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     Dusra namaskar aila nemane &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El segundo  saludo es para la madre    <br>     Vadhavile jine preme maj preme maj &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (2) Quien me trajo con amor    <br>     Tisra namaskar pitayace payi &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tercer  saludo es a los pies de mi padre    <br>     Theuniya doi karin mi, karin mi (3) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tocar&eacute;  sus pies con mi cabeza    <br>     Chautha namaskar guruji tumhala &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cuarto saludo es  para ti mi maestro/gur&uacute;    <br>     Shikavita majala avadine, avadine (4) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien  me ense&ntilde;a con simpat&iacute;a/cari&ntilde;o/inter&eacute;s    <br>     Pacava namaskar janmabhumi tujala &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El quinto saludo para ti,  tierra donde nac&iacute;    <br>     Vahin dehala tujhya payi (5) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sacrificar&eacute;  mi cuerpo a tus pies.</p> </blockquote>     <p align="justify"><a href="#spie19" name="pie19">19</a>. En este caso, es probable que la adecuaci&oacute;n  tuviera que ver con que el instructor era un se&ntilde;or mayor de setenta a&ntilde;os, quien  confiaba plenamente en la ense&ntilde;anza por medio de cuentos, canciones e historias  para ni&ntilde;os. A medida que &eacute;l cantaba y contaba las historias, el lenguaje  corporal de la mayor&iacute;a de los(as) maestros(as) en formaci&oacute;n era una  reminiscencia del embeleso infantil: ojos deslumbrados, cuerpo tensionado,  enderezamiento del cuerpo, sonrisas, asentimientos con la cabeza, eran los  rasgos m&aacute;s comunes, entre otros. Tales momentos parecen activar alg&uacute;n tipo de  procesos por medio de los cuales los adultos &quot;alcanzan su ni&ntilde;o interior&quot;  -parafraseando a Erik Erikson- y se inspiran, o retoman, las situaciones  ritualizadas de su infancia.</p> <hr size="1"> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">1. ABU-LUGHOD, LILA. 1986. <i>Veiled sentiments: Honor and poetry in a Bedouin society</i>. University of California Press. Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0486-6525200600010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">2. ANZIEU, DIDIER. 1985. <i>Le moi-peau</i>. Dunod. Par&iacute;s. <i>The Skin Ego</i>. 1989. Yale University Press. New Haven y Londres. (<i>El yo piel</i>. 1987. Biblioteca  Nueva. Madrid).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0486-6525200600010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">3. ARFUCH, LEONOR. 2002. <i>El espacio biogr&aacute;fico. Dilemas de la  subjetividad contempor&aacute;nea</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0486-6525200600010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">4. ASSAYAG, JACKIE. 2003. <i>D&eacute;sir de nation. </i>Odile Jacob. Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0486-6525200600010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">5. BAGWE, ANJALI. 1995. <i>Of woman caste: The experience of gender in rural India</i>. Zed Books. Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0486-6525200600010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">6. BANERJEE, MUKULIKA Y DANIEL MILLER. 2003. <i>The sari</i>. Berg. Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0486-6525200600010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">7. BENEI, V&Eacute;RONIQUE. 2000. &quot;Teaching nationalism in Maharashtrian schools&quot;. En C. J. Fuller y V.  Benei (eds.). <i>The everyday state and society in modern  India. </i>Social Science Press. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0486-6525200600010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">8. ----------. n. d. &quot;Nationalizing children: An ethnography of schooling, gender  and violence in western India&quot;. Manuscrito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0486-6525200600010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">9. BEREZIN, MABEL. 1997. <i>Making the fascist self. The political culture of interwar Italy</i>. Cornell University Press. Ithaca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0486-6525200600010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">10. CALHOUN, CRAIG. 1997 (1992). &quot;Introduction: Habermas and the public sphere&quot;. En Craig Calhoun  (ed.). <i>Habermas and the public sphere</i>. MIT Press. Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0486-6525200600010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">11. CHATTERJEE, PARTHA. 1993. <i>The nation and its fragments: Colonial and postcolonial histories</i>. Princeton University Press. Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0486-6525200600010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">12. CHODOROW, NANCY. 1994<i>.  Femininities, masculinities, sexualities: Freud and beyond</i>. Free Association Books. Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0486-6525200600010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">13. CONNELL, ROBERT W. 1995. <i>Masculinities</i>. Polity. Cambridge. (<i>Masculinidades. </i>2003. PUEG-Unam. M&eacute;xico).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0486-6525200600010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">14. EPSTEIN, D. Y R. JOHNSON. 1998. <i>Schooling sexualities</i>. Open University Press. Buckingham.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0486-6525200600010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">15. ERIKSON, ERIK H. 1963<i>. Childhood  and society</i>. Norton. Nueva York. Segunda edici&oacute;n. &#91;<i>Infancia y sociedad. </i>1950. Editorial  Paid&oacute;s. Buenos Aires&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0486-6525200600010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">16. ----------. 2002  (1979). &quot;Introductory  lecture&quot;. En Sudhir Kakar (ed.). <i>Identity and adulthood</i>. Oxford University Press. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0486-6525200600010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">17. FOUCAULT, MICHEL. 1981. <i>The history of sexuality</i>: Vol. 1. <i>An introduction</i>. Harmondsworth. Londres. (<i>Histoire de la sexualit&eacute;</i>. Vol. 1. <i>La volont&eacute; de savoir</i>. 1976. Gallimard.  Par&iacute;s). (<i>Historia de la  sexualidad</i>. Vol. 1. <i>La voluntad del saber</i>. 1991. Siglo XXI. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0486-6525200600010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->).</p>     <!-- ref --><p align="justify">18. ----------. 1979. <i>Discipline and punish</i>. Harmondsworth. Londres. (<i>Surveiller et punir</i>. 1975. Gallimard.  Par&iacute;s). (<i>Vigilar y  castigar. Nacimiento de la prisi&oacute;n</i>. 1990. Siglo XXI. M&eacute;xico. 18a edici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0486-6525200600010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">19. FULLER, C. J. Y V&Eacute;RONIQUE BENEI (eds.). 2000. <i>The everyday state and society in modern India</i>. Social Science Press/Londres, Hurst &amp; Co./Delhi,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0486-6525200600010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">20. GILLIGAN, CAROL. 1982. <i>In a different voice: Psychological theory and women&#39;s development</i>. Harvard  University Press. Cambridge. (<i>La moral y la teor&iacute;a: psicolog&iacute;a del desarrollo femenino</i>. 1985. Fondo de  Cultura Econ&oacute;mica. M&eacute;xico).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0486-6525200600010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">21. GOSWAMI, MANU. 2004. <i>Producing India. From colonial  economy to national space</i>. University of Chicago Press. Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0486-6525200600010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">22. GRODZINS GOLD, ANN Y GLORIA GOODWIN RAHEJA. 1994. <i>Listen to the heron&#39;s words: Reimagining gender and kinship in North  India. </i>University of California Press. Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0486-6525200600010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">23. GUPTA, CHARU. 2001. <i>Sexuality, obscenity, community: Women, muslims and the Hindu public in  colonial India. </i>Permanent Black. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0486-6525200600010000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">24. HARLEKAR, H. 1983. <i>Martahi gane</i>. Kolhapur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0486-6525200600010000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">25. HERDT, GILBERT H. (ed.). 1982. <i>Rituals of manhood: Male initiation in Papua New Guinea</i>. University of California Press. Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0486-6525200600010000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">26. JANOV, ARTHUR. 1970. <i>The primal scream</i>. Putnam. Nueva York. (<i>El grito primal. Terapia primal: la curaci&oacute;n de la neurosis</i>. 1975. Suramericana. Buenos  Aires. Segunda edici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0486-6525200600010000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">27. KAKAR, SUDHIR. 1999 (1978). <i>The inner world. A psycho-analytic study of childhood and society in  India</i>. Oxford University Press. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0486-6525200600010000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">28. KAVIRAJ, SUDIPTA. 2001. &quot;In search of civil society&quot;. En Sudipta Kaviraj y Sunil Khilnani (eds.). <i>Civil society. History and possibilities</i>. Cambridge University Press. Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0486-6525200600010000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">29. KLEIN, MELANIE. 1964. &quot;Love, guilt and reparation&quot;. En Joan Riviere y Melanie Klein (eds.). <i>Love, hate and reparation</i>. W. W. Norton  &amp; Co. Nueva York. (<i>Amor, odio y reparaci&oacute;n: emociones  b&aacute;sicas del hombre</i>. 1981. Horm&eacute;. Buenos  Aires. Cuarta edici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0486-6525200600010000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">30. KOONZ, CLAUDIA. 1987. <i>Mothers in the fatherland: Women, the family, and Nazi politics</i>. St. Martin&#39;s Press. Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0486-6525200600010000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">31. KUMAR, KRISHNA. 2001. <i>Prejudice and pride. School histories of the freedom struggle in India  and Pakistan. </i>Viking. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0486-6525200600010000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">32. KUMAR, NITA. 2000. <i>Lessons from schools. The history of education in Banaras</i>. Sage. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0486-6525200600010000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">33. KUMAR, RADHA. 1993. <i>The history of doing: An illustrated account of movements for women&#39;s  rights and feminism in India, </i>1800<i>-</i>1990<i>. </i>Verso. Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0486-6525200600010000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">34. LYOTARD, JEAN-FRAN&Ccedil;OIS. 1993 (1982). &quot;Answering the question: What is postmodernism?&quot;. En Thomas Docherty  (ed.). <i>Postmodernism: A reader</i>. Harvester  Wheatsheaf. Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0486-6525200600010000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">35. ----------. 1984. <i>The postmodern condition: A report on knowledge </i>(translation from the French by Geoff Bennington and Brian Massumi,  orig. 1979). University of  Minnesota Press. Minneapolis (<i>La condici&oacute;n posmoderna: informe sobre el saber</i>. 2004. C&aacute;tedra. Madrid).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0486-6525200600010000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">36. PARRY, JONATHAN, 1994. <i>Death in Banaras</i>. Cambridge University Press. Cambridge/Nueva  York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0486-6525200600010000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">37. RAHEJA, GLORIA GOODWIN (ed.). 2003. <i>Songs, stories, lives: Gendered dialogues and cultural critique</i>. Kali for Women. Delhi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0486-6525200600010000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">38. RAJAGOPAL, ARVIND. 2001. <i>Politics after television: Religious nationalism and the reshaping of  the Indian public</i>. Cambridge University Press.  Cambridge/Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0486-6525200600010000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">39. RAMASWAMY, SUMATHI. 1998. &quot;Body language: The somatics of nationalism in Tamil India&quot;. <i>Gender and History</i>. 10 (1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0486-6525200600010000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">40. RANK, OTTO, 1957 (1952). <i>The trauma of birth</i>. Brunner. Nueva York. (<i>El trauma del nacimiento</i>. 1975. Paid&oacute;s. Buenos Aires).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0486-6525200600010000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">41. SARKAR, TANIKA. 2001/2002. <i>Hindu wife, Hindu nation: Community, religion and cultural nationalism. </i>Permanent Black/Indiana University Press. Nueva Delhi/Bloomington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0486-6525200600010000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">42. SENNETT, RICHARD. 1974. <i>The fall of public man: On the social psychology of capitalism</i>. Vintage Books.  Nueva York (<i>El declive del  hombre p&uacute;blico</i>. 1978. Pen&iacute;nsula. Barcelona).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0486-6525200600010000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">43. TRAWICK, MARGARET. 1989. <i>Notes on love in a Tamil family</i>. University of California Press. Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0486-6525200600010000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">44. WOODWARD, RACHEL. 2002. &quot;Locating military masculinities: The role of space and place in the  formation of gender identities in the Armed Forces&quot;. En Paul R. Higate (ed.). <i>Military masculinities: Identity and the state</i>. Greenwood Press. Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0486-6525200600010000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">45. YANO, CHRISTINE R. 1995. &quot;Shaping tears of a nation: An  ethnography of emotion in Japanese popular song&quot;. PhD tesis.  University of Hawaii.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0486-6525200600010000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body>
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