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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL PODER DE LOS ECONOMISTAS Y LOS ECONOMISTAS DEL PODER]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[THIS ARTICLE IS AN EXERCISE IN THE ANTHROPOLOGY OF POWER WITHIN A GROUP OF COLOMbian economists who held top positions in government in the last 20 years. It is divided into two sections: The first section focuses on the theoretical premises that make economics a social science with particular power. In turn, this position allows me to examine economists as distinct objects of study. The second section describes practices determining routes to power and offers a discursive analysis of interviews held with these economists. The aim of this analysis is to uncover the ideological element behind arguments used by these economists to legitimize their circle of power.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana"> </font>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>EL PODER DE LOS ECONOMISTAS</b> <b>Y LOS ECONOMISTAS DEL PODER</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><i>&nbsp;</i></p>     <p align="center"><b>M</b><b>ARCELA </b><b>R</b><b>OZO </b><b>T</b><b>ORRES</b><br />   INVESTIGADORA  INDEPENDIENTE<br />   <a href="mailto:mar.rozo@gmail.com" target="_blank">mar.rozo@gmail.com</a> </p>     <p align="center">Recibido: 11  de octubre de 2006. Aprobado: 23  de noviembre de 2006.</p> <hr size="1" />     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p align="justify">ESTE ART&Iacute;CULO, UN EJERCICIO  SOBRE LA ANTROPOLOG&Iacute;A DEL PODER, TOMA COMO EJEMPLO  a un grupo de  economistas colombianos que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sustentado altos cargos  en el gobierno nacional. El trabajo est&aacute; dividido en dos partes. La primera se  centra en la argumentaci&oacute;n te&oacute;rica que hace de la econom&iacute;a una ciencia social  con un poder particular, sirviendo esto como justificaci&oacute;n para tomar a los  economistas como objeto de estudio. En la segunda se hace un recorrido por las  pr&aacute;cticas que marcan el camino al poder, paralelo a un an&aacute;lisis del discurso  mediante entrevistas a algunos economistas. Esto &uacute;ltimo con miras a descubrir  el elemento ideol&oacute;gico de los argumentos utilizados por estos en el ejercicio  de legitimaci&oacute;n del c&iacute;rculo de poder.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: antropolog&iacute;a  del poder, c&iacute;rculos de poder, economistas, econom&iacute;a.</p> <hr size="1" />     <p align="center"><b>Abstract</b></p>     <p align="justify">THIS ARTICLE IS AN EXERCISE IN THE  ANTHROPOLOGY OF POWER WITHIN A GROUP OF COLOMbian economists  who held top positions in government in the last 20 years. It is divided into  two sections: The first section focuses on the theoretical premises that make  economics a social science with particular power. In turn, this position allows  me to examine economists as distinct objects of study. The second section  describes practices determining routes to power and offers a discursive  analysis of interviews held with these economists. The aim of this analysis is  to uncover the ideological element behind arguments used by these economists to  legitimize their circle of power.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words</b>: Anthropology of power, circles of power, economists, economics.</p> <hr size="1" /> </font>     <p><font size="2" face="verdana"><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font></b><a href="#*" name="s*"><sup>*</sup></a></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">ESTE TRABAJO  SURGE DEL INTER&Eacute;S EN LAS RELACIONES DE PODER Y EN las formas  culturales que lo permiten. A simple vista, se podr&iacute;a afirmar que utilizar como  objeto de estudio a economistas con un perfil particular es una de las tantas  maneras de acercarse al estudio del poder, en especial cuando este deja de  estar asociado con aparatos de represi&oacute;n y se entiende como parte de las  relaciones sociales a cualquier nivel (Dirks et al., 1994). En este sentido,  los economistas que ocupan altos cargos en el gobierno nacional ser&iacute;an un  ejemplo m&aacute;s de un fen&oacute;meno que probablemente se presenta de manera similar en  todos los gremios. Sin embargo, el &aacute;rea de estudio de esta disciplina la ubica  en una posici&oacute;n privilegiada, y eso hace que los economistas como c&iacute;rculo de  poder aparezcan como un fen&oacute;meno particularmente interesante.</p>     <p align="justify">Por su capacidad  para explicar buena parte de las relaciones sociales, y por su exclusividad  como ciencia social cuantitativa, la econom&iacute;a como saber se ha establecido como  una herramienta de poder, una herramienta que controla y, por eso mismo, quiere  ser y es controlada por quienes manejan el discurso econ&oacute;mico dominante. No  obstante, la monopolizaci&oacute;n institucional del discurso econ&oacute;mico s&oacute;lo empieza a  hacerse visible cuando los economistas de profesi&oacute;n se convierten en piezas  fundamentales de los gobiernos nacionales, para el dise&ntilde;o y puesta en marcha de  pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y para el di&aacute;logo econ&oacute;mico entre los gobiernos de distintos  estados nacionales. Para la econom&iacute;a en tanto disciplina, este desarrollo  signific&oacute; la expansi&oacute;n de su influencia y su transformaci&oacute;n en un saber que se  reafirma como exclusivo de los economistas de profesi&oacute;n, al requerirse de un conocimiento  cada vez m&aacute;s t&eacute;cnico.</p>     <p align="justify">Lo anterior se  refuerza con la adjudicaci&oacute;n de los altos cargos econ&oacute;micos en el estado. No  obstante, observa Palacios, dicho proceso &quot;no parece guiarse por los principios  ciudadanos de la igualdad de oportunidades, sino por la l&oacute;gica de la  reproducci&oacute;n del capital cultural de los grupos sociales dominantes&quot; (Palacios,  2001). La  constataci&oacute;n de Palacios nos lleva a preguntarnos por los mecanismos que  permiten la reproducci&oacute;n de este c&iacute;rculo formado por la econom&iacute;a como forma  discursiva y pr&aacute;ctica de poder, de una parte, y los economistas como agentes en  y del poder, de otra.</p>     <p align="justify">Este trabajo  busca indagar acerca de la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de estas relaciones de poder  en Colombia, tomando como ejemplo las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo veinte.  Para empezar el an&aacute;lisis es necesario tener presente que ahondar en el estudio de  las relaciones de poder supone cuestionar y desnaturalizar los discursos  dominantes, para desvelar su estructura, fundamentos y justificaciones (Dirks  et al., 1994). Analizar el  discurso expresado por los economistas del poder permite entender dos asuntos:  primero, c&oacute;mo se crean y recrean las relaciones dentro de este grupo; y  segundo, las relaciones de poder que ejercen los economistas sobre el resto de  la sociedad.</p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis parte  de suponer que los discursos s&oacute;lo son posibles gracias a las pr&aacute;cticas que  constituyen las realidades sociales y, en tal sentido, estas pr&aacute;cticas  determinan qui&eacute;n habla y qu&eacute; dice. De manera que entender un discurso significa  comprender las pr&aacute;cticas que lo soportan. Hacer su etnograf&iacute;a no es interpretar  un saber particular, sino descubrir la l&oacute;gica de una pr&aacute;ctica concreta, los  modos sociales y culturales que permiten ese saber, convirti&eacute;ndose en pregunta  central para leer el discurso qui&eacute;n habla y desde d&oacute;nde se pronuncia.</p>     <p align="justify">La primera parte  de este art&iacute;culo se centra en la argumentaci&oacute;n te&oacute;rica que hace de la econom&iacute;a  una ciencia social con un poder particular; es la justificaci&oacute;n para tomar a  los economistas como objeto de estudio. La segunda se centra, primero, en la identificaci&oacute;n  de los economistas del poder, y, segundo, en un recorrido por las pr&aacute;cticas que  marcan el camino al poder. Es claro que estas pr&aacute;cticas se refieren al quehacer  de la disciplina como tal, y al lugar que ocupan en la sociedad, a los ritos y procesos  -acad&eacute;micos y sociales- que deben cumplir quienes pretenden acceder a esta  esfera del poder.</p>     <p align="justify">Transversal a  esto se analiza el discurso mediante entrevistas a algunos economistas, para  descubrir el elemento ideol&oacute;gico de los argumentos que utilizan ellos mismos en  el ejercicio de legitimaci&oacute;n del c&iacute;rculo de poder al que pertenecen, no muy amplio,  y que contribuyen a reproducir rot&aacute;ndose en los altos cargos de las  instituciones econ&oacute;micas.</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>EL PODER DE LA ECONOM&Iacute;A</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">EL DISCURSO  ECON&Oacute;MICO HA LOGRADO ESTABLECER UNAS BASES TE&Oacute;RICAS e ideol&oacute;gicas que  le permiten situarse en un lugar privilegiado dentro del orden normativo del  discurso como una herramienta de poder, tanto de ordenamiento social como de justificaci&oacute;n  y legitimaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas promovidas por el gobierno de turno desde  el estado.</p>     <p align="justify">Para comprender  la fuerza que ha logrado cobrar esta disciplina como relaci&oacute;n de poder,  particularmente el discurso econ&oacute;mico liberal, es necesario remitirse a la  historia del pensamiento econ&oacute;mico. Ello por cuanto s&oacute;lo mediante la reflexi&oacute;n  cr&iacute;tica del desarrollo del discurso econ&oacute;mico es posible entender los cambios  ideol&oacute;gicos necesarios para el establecimiento de esta forma de conocimiento  como una ciencia que busca explicar el comportamiento humano cuantificable, con  el objeto de predecirlo y, de ese modo, promulgar la normativa de una sociedad capitalista.  No obstante, debe advertirse que la cr&iacute;tica interna de las teor&iacute;as cl&aacute;sica y  neocl&aacute;sica en tanto teor&iacute;as econ&oacute;micas no es y no puede ser objeto de este  escrito.</p>     <p align="justify">La <i>econom&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica </i>que surgi&oacute; en los  siglos dieciocho y diecinueve se puede considerar el progenitor m&aacute;s cercano e importante  del discurso econ&oacute;mico liberal moderno. En palabras de Milton Friedman, el  movimiento intelectual que se desarroll&oacute; a finales del siglo dieciocho y  principios del diecinueve bajo el nombre de liberalismo, &quot;daba importancia a la  libertad como meta final y al individuo como entidad superior de la sociedad&quot; (1962: 17). Estas resultan  ser las condiciones necesarias para el desarrollo de un sistema de propiedad  privada en el que toda persona est&aacute; en capacidad de generar su propia riqueza  (Cata&ntilde;o, 1999: 62).</p>     <p align="justify">Las habilidades  necesarias para la generaci&oacute;n de riqueza material son las facultades o talentos  dados por la naturaleza para conseguir la supervivencia, abstra&iacute;das bajo el  concepto de la fuerza de trabajo que posee cada individuo, pues son justamente dichas  habilidades, vistas como trabajo, las que son importantes como fuente de  riqueza en el sistema capitalista. El desarrollo social de dicha riqueza como  valor de cambio supone las propensiones naturales del ser humano, entendidas  como la tendencia a &quot;trocar, permutar y cambiar una cosa por otra&quot; (Smith, 1776). Se alude as&iacute; a  la b&uacute;squeda y necesidad que tienen los seres humanos de relacionarse con otros,  y el intercambio de mercanc&iacute;as ser&iacute;a la expresi&oacute;n social por excelencia de esta  propensi&oacute;n.</p>     <p align="justify">En la econom&iacute;a  pol&iacute;tica cl&aacute;sica se considera que la riqueza se encuentra en las mercanc&iacute;as, y  su fuente de valor es el trabajo en general, como relaci&oacute;n social y econ&oacute;mica.  El hecho de atribuirle al trabajo el poder de generar riqueza en la sociedad  capitalista permite fundar te&oacute;ricamente un <i>sistema natural de la libertad</i>. De este modo puede conciliarse el  capitalismo con la idea del individuo como agente libre y aut&oacute;nomo: libre para tomar  decisiones sobre la producci&oacute;n y el consumo, y aut&oacute;nomo en el hecho de que al  poseer su fuerza de trabajo el ejercicio de su libertad no depende de otros ni  de condiciones externas<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">La lectura  cr&iacute;tica del postulado liberal advierte que el fundamento de la econom&iacute;a liberal  en el individualismo es, en parte, respuesta a la necesidad de encontrar una  alternativa al sistema mercantilista, en el que la econom&iacute;a est&aacute; inmersa en las  instituciones y la pol&iacute;tica. Como respuesta a este sistema, la filosof&iacute;a  liberal pretende que la econom&iacute;a se aleje del vicio pol&iacute;tico, justific&aacute;ndola en  el comportamiento individual y no en el social. Si bien es cierto que el  mercado en su forma capitalista y su reglamentaci&oacute;n se desarrollaron de la  mano, ya que en el momento en el que los mercados se desplegaron con mayor  fuerza lo hicieron bajo la direcci&oacute;n de una administraci&oacute;n centralizada del  sistema mercantilista (Polanyi, 1944: 121), tampoco es  menos cierto que la teor&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica busca aislar totalmente la econom&iacute;a  de la perversi&oacute;n pol&iacute;tica del soberano. De modo tal que la realizaci&oacute;n de ese  proyecto pol&iacute;tico hace necesaria una teor&iacute;a econ&oacute;mica que represente al  capitalismo como un sistema regido, regulado y orientado &uacute;nicamente por el  funcionamiento del mercado, es decir, por un regulador natural que asegura la  igualdad de condiciones para quienes participen en &eacute;l.</p>     <p align="justify">El contenido  normativo del proyecto liberal es no s&oacute;lo la divisi&oacute;n institucional de la  sociedad en una esfera econ&oacute;mica y una esfera pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n una  &quot;sociedad gestionada en tanto que auxiliar del mercado&quot; y, por tanto, de  relaciones sociales encasilladas en el sistema econ&oacute;mico, y no viceversa  (Polanyi, 1944: 104). Se promueve  as&iacute; la dicotom&iacute;a entre un mundo de agentes econ&oacute;micos sin instituciones y un  mundo de agentes institucionalizados, logrando con los primeros una ficci&oacute;n  te&oacute;rica que sirve como base al individualismo metodol&oacute;gico. En ella &quot;lo social  se halla en &uacute;ltima instancia en los individuos definidos antes de ser  sociables&quot; (Cata&ntilde;o, 1999: 59) de modo tal que  el individuo es, antes que agente social, un ente natural.</p>     <p align="justify">La <i>econom&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica </i>elabora una teor&iacute;a  sustentada en individuos que materializan el ejercicio de su libertad en los mercados:  los sujetos econ&oacute;micos acuden al mercado con la certeza de realizar los  excedentes de su trabajo y, as&iacute; mismo, con la intenci&oacute;n de adquirir los  excedentes de otros individuos con miras a satisfacer sus necesidades. Con esta  elaboraci&oacute;n te&oacute;rica nos encontramos ante la oferta y demanda de m&uacute;ltiples  individuos que, al buscar su bienestar personal, promueven simult&aacute;neamente la  satisfacci&oacute;n de las necesidades ajenas.</p>     <p align="justify">El resultado  social de la acci&oacute;n de los m&uacute;ltiples individuos que conforman la sociedad es  todo un ciclo econ&oacute;mico de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, cambio y consumo, mediado  por el sistema de mercados de la econom&iacute;a.</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Dicha econom&iacute;a implica la existencia de mercados en los que la oferta  de bienes disponibles (comprendidos los servicios) a un precio determinado ser&aacute;  equivalente a una demanda de igual precio; supone la presencia del dinero que  funciona como poder adquisitivo en las manos de quien lo posee. La producci&oacute;n  se regir&aacute;, pues, por los precios, ya que de los precios dependen los beneficios  de quienes orientan la producci&oacute;n; y tambi&eacute;n la distribuci&oacute;n de bienes depender&aacute;  de los precios, pues los precios conforman los ingresos, y gracias a ellos los  bienes producidos son distribuidos entre los miembros de la sociedad. Si se  admiten estas hip&oacute;tesis, tanto la producci&oacute;n como la distribuci&oacute;n de los bienes  quedan aseguradas &uacute;nicamente por los precios (Polanyi, 1944: 122).</p> </blockquote>     <p align="justify">En dicho sistema  el precio de mercado de la mercanc&iacute;a tiene como funci&oacute;n &uacute;nica la resoluci&oacute;n, de  manera imparcial bajo condiciones de libre competencia, de los intereses  opuestos de los agentes econ&oacute;micos que act&uacute;an en el mercado como compradores y  vendedores. Este postulado es central y definitivo, por cuanto de aqu&iacute; se  desprende que en las relaciones sociales no hay, inicialmente, una relaci&oacute;n de  poder, sino que gracias al mercado y a algo tan neutral como los precios  definidos por oferta y demanda todos los agentes est&aacute;n en igualdad de condiciones  para satisfacer sus necesidades y, por tanto, son libres de escoger dado el  precio.</p>     <p align="justify">Ahora bien, en  este punto es indispensable tener presente, en particular en lo que toca a la  teor&iacute;a del valor, que en el caso de la econom&iacute;a cl&aacute;sica el proceso econ&oacute;mico  incorpora precios relativos, como una proporci&oacute;n de cambio entre bienes,  determinados por las condiciones materiales de la producci&oacute;n. En contraste, en  el caso de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica la relaci&oacute;n de cambio de los bienes ser&aacute;  resultado de la escasez relativa de los mismos. No obstante fundarse en  principios econ&oacute;micos distintos, en ning&uacute;n caso el dinero tiene papel esencial  alguno en la teor&iacute;a del valor, una teor&iacute;a cuyo contenido es, ir&oacute;nicamente, la determinaci&oacute;n  de la relaci&oacute;n de cambio de las mercanc&iacute;as en una econom&iacute;a caracterizada por  relaciones sociales monetarias.</p>     <p align="justify">La abstracci&oacute;n  del dinero como relaci&oacute;n econ&oacute;mica y su evacuaci&oacute;n como forma fenom&eacute;nica de los  precios tiene consecuencias profundas para la concepci&oacute;n cl&aacute;sica-neocl&aacute;sica del  capitalismo. Por un lado, la negaci&oacute;n del dinero como el nexo social del  capitalismo implica en &uacute;ltima instancia la ausencia de relaciones sociales y,  por tanto, la naturalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, o m&aacute;s precisamente de las  relaciones econ&oacute;micas establecidas en el mercado. Por otro, la evacuaci&oacute;n del  dinero como la forma general del valor hace necesaria la invenci&oacute;n de un  sistema de magnitudes econ&oacute;micas, es decir, de una nomenclatura ajena a la forma  social de la propiedad privada, el precio monetario. La negaci&oacute;n del dinero  como nexo social en la ortodoxia cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica trae consigo el  surgimiento de teor&iacute;as del valor y de los precios que promueven la imagen de un  mundo autorregulado, natural y sin determinaci&oacute;n monetaria alguna, d&aacute;ndole la  oportunidad a la disciplina econ&oacute;mica de crearse un mundo m&aacute;s all&aacute; de la  pol&iacute;tica, de los intereses extraecon&oacute;micos y, de esta forma, acercarse, tal es  su pretensi&oacute;n, a un conocimiento m&aacute;s objetivo.</p>     <p align="justify">Sin embargo, si  bien el dinero es totalmente eliminado de las teor&iacute;as cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica del  valor y de los precios, su presencia sigue siendo indispensable para la  existencia de una econom&iacute;a de intercambio, convirti&eacute;ndose as&iacute; en un mal  necesario. Necesario porque, dadas las dificultades inherentes al trueque, su presencia  es imprescindible para la existencia del intercambio. Y mal, porque implica la  presencia del estado, al aceptarse que la emisi&oacute;n debe estar en sus manos, lo  que hace obligatoria la presencia de la pol&iacute;tica como un elemento de su  regulaci&oacute;n, y, por tanto, la posibilidad del abuso y de la violaci&oacute;n de las libertades  del individuo (Cata&ntilde;o, 1999: 72).</p>     <p align="justify">De manera que,  aun cuando se acepte que la emisi&oacute;n de la moneda debe permanecer en manos del  gobierno central, s&iacute; es posible eliminar, desde el campo de la teor&iacute;a, la  capacidad del dinero de regular relaciones sociales, lo que no es otra cosa que  despojarlo de todo su poder. Entonces, &iquest;c&oacute;mo se concilia el problema de la  existencia de gobiernos nacionales cuando la teor&iacute;a establece que el mercado  permite el funcionamiento del sistema natural de la libertad y que el estado y  las instituciones pol&iacute;ticas son propensos a perjudicar esa libertad?</p>     <p align="justify">Es evidente que  el dinero est&aacute; asociado de hecho, hist&oacute;ricamente, al Pr&iacute;ncipe y al conjunto de  las instituciones pol&iacute;ticas (Benetti y Cartelier, 1998: 14). El dinero  regula relaciones sociales en la medida que el Pr&iacute;ncipe o las instituciones  pol&iacute;ticas lo pueden emitir y exigir a su vez en forma de impuestos, haciendo que  la producci&oacute;n -luego todo el ciclo econ&oacute;mico- de los individuos est&eacute;  condicionada a la consecuci&oacute;n del dinero necesario para pagar la deuda o  impuesto. He aqu&iacute; su poder, y he aqu&iacute; la raz&oacute;n por la cual la teor&iacute;a busca  separar al Pr&iacute;ncipe del dinero, y a la vez eliminarlo como el nexo social.</p>     <p align="justify">Evitar que el  Pr&iacute;ncipe socave la estabilidad del proceso econ&oacute;mico por medio de la  destrucci&oacute;n de la propiedad privada mediante la emisi&oacute;n arbitraria de moneda  exige dos actos: primero, quitarle al soberano el derecho del monopolio de  emisi&oacute;n y su poder de decisi&oacute;n sobre el gasto p&uacute;blico; y, segundo, legitimar ese  primer acto mediante la formulaci&oacute;n de un argumento cient&iacute;fico que muestre la  necesidad de una pol&iacute;tica monetaria, cambiaria y fiscal independiente del  soberano y que se rija por un principio de racionalidad econ&oacute;mica. Esto &uacute;ltimo  se logra por medio de la formulaci&oacute;n de una teor&iacute;a econ&oacute;mica que separa el  sistema de mercado autorregulado y la pol&iacute;tica monetaria, es decir, que crea  una dicotom&iacute;a en los precios y el dinero. As&iacute;, aun cuando se acepte que la  existencia de un gobierno es necesaria &quot;para mantener nuestras libertades&quot;,  esto no significa que no se busque reducir su poder al m&iacute;nimo, aduciendo que  los posibles abusos resultantes de &quot;la concentraci&oacute;n del poder en manos  pol&iacute;ticas es tambi&eacute;n una amenaza a la libertad&quot; (Friedman, 1962: 14). En este  sentido, &quot;el rechazo de toda base monetaria de la teor&iacute;a del valor aparece  bastante l&oacute;gico&quot; (Benetti y Cartelier, 1998: 14). La separaci&oacute;n  de la esfera real y la esfera monetaria hace que la econom&iacute;a no est&eacute; viciada  por la pol&iacute;tica, y, por tanto, que sirva de sustento del capitalismo como el  sistema natural de la libertad, y al mercado, fundamento del sistema capitalista,  como algo autorregulado y natural.</p>     <p align="justify">En este contexto,  la importancia de la evacuaci&oacute;n del dinero de la teor&iacute;a del valor y de los  precios debe ser entendida desde dos puntos diferentes: uno te&oacute;rico -el  problema de lo real y lo monetario-, y uno pol&iacute;tico -la separaci&oacute;n de la  econom&iacute;a de lo pol&iacute;tico, lo institucional y el poder soberano-, que en realidad  terminan siendo dos caras de un mismo problema. Como ve&iacute;amos, la <i>econom&iacute;a pol&iacute;tica cl&aacute;sica </i>busca eliminar  los nexos que exist&iacute;an bajo el sistema mercantilista entre las instituciones  pol&iacute;ticas y las econ&oacute;micas: el soberano, y m&aacute;s tarde los gobiernos nacionales,  van a representar una clara amenaza, tanto para la filosof&iacute;a liberal como para  la econom&iacute;a como ciencia, pero tambi&eacute;n para la libertad econ&oacute;mica entendida  como la autonom&iacute;a del individuo de disponer libremente sobre su propiedad  privada.</p>     <p align="justify">Resumamos. La  teor&iacute;a monetaria cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica -monetarismo- consideran que el sistema  de precios se autorregula, pero que el manejo del dinero dejado al arbitrio de  la voluntad pol&iacute;tica del soberano hace imposible cualquier proceso de  autorregulaci&oacute;n del mercado. La consideraci&oacute;n te&oacute;rica del dinero en la econom&iacute;a  cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica se presenta como un momento posterior a la determinaci&oacute;n  te&oacute;rica del valor. Esta incorporaci&oacute;n <i>ex post </i>del dinero tiene su expresi&oacute;n en el car&aacute;cter esencialmente neutral  del mismo en el proceso econ&oacute;mico. Dicha neutralidad implica una separaci&oacute;n  dic&oacute;toma entre el mundo real y el mundo monetario. En el primero, el mercado se  autorregula por medio del sistema de precios relativos, en tanto que en el  segundo el dinero tiene como &uacute;nica funci&oacute;n facilitar el intercambio sin llegar  nunca a estructurarlo y hacer de los precios relativos precios monetarios. En  el mundo real es donde los individuos se relacionan, intercambian y transan, y  a partir de esta relaci&oacute;n se construye el mundo monetario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cuanto al  estado, ambas teor&iacute;as tienden a ver con recelo cualquier funci&oacute;n que este  desempe&ntilde;e, ya que &quot;el poder para hacer el bien es tambi&eacute;n el poder para  perjudicar&quot; (Friedman, 1962: 15). Admiten, eso  s&iacute;, que debe establecer las leyes b&aacute;sicas de la sociedad, velar por su  cumplimiento y crear un marco en el que las empresas puedan competir libremente  entre s&iacute; (Stiglitz, 1993: 191). Se acepta pues  que el estado debe determinar las reglas de juego, aun cuando el ideal es dejar  actuar al mercado para que &quot;reduzca el n&uacute;mero de cuestiones que hay que decidir  por medios pol&iacute;ticos y, por lo tanto, minimiza la participaci&oacute;n del gobierno en  el juego&quot; (Friedman, 1962: 30).</p>     <p align="justify">En cuanto a la  pol&iacute;tica econ&oacute;mica en particular, tiene como funci&oacute;n exclusiva garantizar, por  una parte, la vigencia de la instituci&oacute;n del libre mercado por medio de medidas  antimonopolio y de desregulaci&oacute;n, y, por otra, la estabilidad de la econom&iacute;a en  su conjunto mediante pol&iacute;ticas de car&aacute;cter macroecon&oacute;mico. En este &uacute;ltimo caso,  la necesidad de una regulaci&oacute;n del dinero hace inevitable que la autoridad  monetaria y el gobierno sean los encargados de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica  -monetaria, cambiaria y fiscal- necesaria para la estabilidad econ&oacute;mica<b>, </b>concertada entre la banca central y la  hacienda p&uacute;blica bajo el tecnicismo de &quot;programaci&oacute;n macroecon&oacute;mica&quot;.</p>     <p align="justify">La necesidad de  la intervenci&oacute;n estatal mediante pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de car&aacute;cter econ&oacute;mico exige  la presencia de economistas de profesi&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, de t&eacute;cnicos  capaces de dar raz&oacute;n de esos fen&oacute;menos, de tomar las decisiones adecuadas y de manejar  esas decisiones por fuera de los intereses pol&iacute;ticos. Lo que lleva no s&oacute;lo al  fortalecimiento de la disciplina gracias a su car&aacute;cter indispensable en la toma  de decisiones estatales, sino a la creaci&oacute;n de un grupo que, m&aacute;s all&aacute; de  realizar una labor puramente t&eacute;cnica, tiene en sus manos un enorme poder. Es  gracias a que la ciencia econ&oacute;mica sea presentada como natural, positiva y  desinteresada, que los economistas pueden justificar sin mayor resistencia sus  decisiones detr&aacute;s de una argumentaci&oacute;n t&eacute;cnica, sustentada, en apariencia, en  su discurso cient&iacute;fico libre de juicios de valor y por encima de intereses  particulares, haci&eacute;ndose as&iacute; incuestionables y objetivos en el ejercicio del  poder.</p>     <p align="justify">Este trabajo  busca hacer expl&iacute;cito el hecho de que, en la medida que la econom&iacute;a es creada y  recreada -deliberadamente o no- por el ser humano, su estructura, procesos,  operaciones y consecuencias no son algo natural o dado de antemano, sino que  son un producto del actuar social (Samuels, 1988: 348). Por esto  mismo, y teniendo en cuenta el poder que tiene en la estructuraci&oacute;n de procesos  sociales, es necesario entenderla como una herramienta de poder y de control  social.</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>LOS ECONOMISTAS DEL PODER</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify"><b>Antecedentes</b></p>     <p align="justify">EL FEN&Oacute;MENO DE  LOS ECONOMISTAS COMO POSEEDORES DE SABER-PODER est&aacute; enmarcado en  los sistemas que definen la modernidad, particularmente el mercado y el sistema  mundial. Este poder empieza a estructurarse con el resurgimiento de las ideas  de libertad y la formalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a cl&aacute;sica en el siglo dieciocho, y  logra consolidarse especialmente durante y despu&eacute;s de la guerra fr&iacute;a en el  siglo veinte, lo cual significar&aacute; la articulaci&oacute;n y el fortalecimiento de un  nuevo discurso que tiene grandes incidencias sobre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico  (Escobar, 1988: 433).</p>     <p align="justify">En Latinoam&eacute;rica  particularmente, en el periodo de la guerra fr&iacute;a la t&aacute;ctica consisti&oacute; en  adelantar una pol&iacute;tica de &quot;amigos de Am&eacute;rica&quot;, y en exportar hacia estos pa&iacute;ses  conocimiento estadounidense, en especial pero no s&oacute;lo econ&oacute;mico. La  desintegraci&oacute;n de los reg&iacute;menes comunistas se entend&iacute;a como la demostraci&oacute;n definitiva  de que las relaciones sociales estructuradas a partir de la voluntad pol&iacute;tica  no pod&iacute;an competir con las relaciones sociales estructuradas por el mercado  (Markoff y Montecinos, 1994: 25), dando pie a un  auge sin precedentes del sistema de mercado y de una &eacute;lite comprometida con  este.</p>     <p align="justify">Fue as&iacute; como los  esfuerzos se orientaron a crear una tecnocracia capaz de ser competente y  reformista a la vez, y que pudiera evitar la polarizaci&oacute;n del campo pol&iacute;tico  entre ultraconservadores de derecha e izquierdistas radicalizados que actuaran  como revolucionarios. Un claro ejemplo de esto fue la Alianza para el progreso,  entendida como una alianza entre &eacute;lites profesionales al servicio de una  pol&iacute;tica que promov&iacute;a la modernizaci&oacute;n, convirti&eacute;ndose, a su vez, en un  ant&iacute;doto para el comunismo (Dezalay y Garth, 2002: 108).</p>     <p align="justify">A pesar de la  fuerza que cobr&oacute; esta disciplina a lo largo de la guerra fr&iacute;a, la econom&iacute;a como  profesi&oacute;n ya hab&iacute;a venido adquiriendo importancia en Colombia desde finales de  los a&ntilde;os 1930, desplazando a  profesiones m&aacute;s antiguas, como el derecho o la ingenier&iacute;a, de las tareas  ejecutivas del gobierno (Deas, 1993). Ya en las d&eacute;cadas de 1940  y 1950, o incluso  antes, se empezaron a abrir las primeras escuelas de econom&iacute;a en el pa&iacute;s. En 1931  se fund&oacute; la  Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Jur&iacute;dicas de la Universidad Javeriana, que en  1964 dio origen a la  actual Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas. En 1945 apareci&oacute; el  Instituto de ciencias econ&oacute;micas de la Universidad Nacional de Colombia, primer  paso para la creaci&oacute;n de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas en 1952. As&iacute;,  consecutivamente, aparecieron la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los  Andes en 1948, en la  Universidad Jorge Tadeo Lozano en 1955 y en la  Universidad del Rosario en 1960. A la vez que se empez&oacute; a incrementar  la demanda de economistas para cargos p&uacute;blicos y privados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es importante  tener en cuenta que fue en los a&ntilde;os 1950 cuando el pa&iacute;s  introdujo de manera sistem&aacute;tica la planificaci&oacute;n econ&oacute;mica, lo que se reflej&oacute;  en la creaci&oacute;n del Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica (Dane),  en 1951, y del Departamento  Nacional de Planeaci&oacute;n (DNP). As&iacute; mismo, en 1960  se fund&oacute;  Fedesarrollo, &quot;una fundaci&oacute;n privada donde participan los m&aacute;s importantes  representantes del mundo empresarial y financiero, lo que dar&aacute; un vuelco  considerable a la investigaci&oacute;n econ&oacute;mica en el pa&iacute;s y lograr&aacute; imprimir una  orientaci&oacute;n neocl&aacute;sica tanto a los estudios como a la ense&ntilde;anza&quot; (Bejarano, 1999).</p>     <p align="justify">El desarrollo de  la econom&iacute;a colombiana -la profesi&oacute;n y el marco te&oacute;rico en el que se inscribe-,  no ha estado aislado de las condiciones internacionales. Un elemento de gran  importancia para el desarrollo de la econom&iacute;a despu&eacute;s de la segunda guerra mundial,  esto es, de la econom&iacute;a como discurso, como pr&aacute;ctica y como instituci&oacute;n, o sea,  como episteme de poder y conocimiento, es la demanda de las agencias  internacionales de cr&eacute;dito, instituciones que requer&iacute;an de an&aacute;lisis precisos de  las variables macroecon&oacute;micas que el gobierno nacional deb&iacute;a estar en  condiciones de conocer y negociar. As&iacute; mismo, est&aacute; la proliferaci&oacute;n de misiones  extranjeras que entre 1930 y 1980  hicieron estudios  y diagn&oacute;sticos detallados de la econom&iacute;a colombiana, proveyendo marcos te&oacute;ricos  y elementos muy concretos de interpretaci&oacute;n (Bejarano, 1999). Lo anterior  supone el sometimiento a criterios de desempe&ntilde;o fijados por gobiernos extranjeros  y entes multilaterales, a la vez que implica tener la capacidad de controlar  los efectos pol&iacute;ticos internos de los acuerdos internacionales.</p>     <p align="justify">Paralelamente hay  hechos pr&aacute;cticos de la econom&iacute;a nacional y mundial que ayudan a entender la  fuerza que tom&oacute; la ciencia econ&oacute;mica hacia finales del siglo veinte. Primero,  la crisis mundial que se desat&oacute; en 1970; segundo, la  crisis de deuda externa en la d&eacute;cada de 1980; y, por &uacute;ltimo,  la apertura econ&oacute;mica en los a&ntilde;os 1990. Estas tres  situaciones son ejemplo palpable de los motivos que hicieron necesaria la  participaci&oacute;n de profesionales con conocimientos t&eacute;cnicos y capaces de  interpretar los cambios mundiales y nacionales.</p>     <p align="justify">Sin embargo, si  bien es cierto que la econom&iacute;a se ha convertido en una disciplina con gran  poder debido a la complejidad creciente de las relaciones humanas, el hecho que  los economistas no hayan permanecido en cargos puramente t&eacute;cnicos y se hayan  desplazado a los altos niveles del gobierno est&aacute; asociado a los significados  ceremoniales que revisten a la condici&oacute;n de experto y a la creencia de que las  cuestiones econ&oacute;micas tienen mayor importancia que ninguna otra para los  gobiernos y para las relaciones internacionales. Lo que ha llevado a los  economistas a convertirse en instrumentos de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica. Como  afirman Markoff y Montecinos,</p>     <blockquote>       <p align="justify">la creencia de que las cuestiones econ&oacute;micas son centrales para  la acci&oacute;n de los gobiernos y para las relaciones internacionales ha convertido  el despliegue de ministros con Ph.D. en un nuevo instrumento de legitimaci&oacute;n  pol&iacute;tica. Esta creencia ha hecho que el lenguaje profesional de los economistas  se convierta en una <i>lingua </i>franca pol&iacute;tica y ha estimulado a que los contactos y los  valores profesionales transnacionales se conviertan en un contexto significativo  para la adopci&oacute;n de decisiones pol&iacute;ticas nacionales (Markoff y Montecinos, 1994: 6).</p> </blockquote>     <p align="justify"><b>&quot;Primero mi  primaria&quot;: acceso a la educaci&oacute;n y distribuci&oacute;n del ingreso</b></p>     <p align="justify">EL ENFOQUE DE  ESTE DOCUMENTO NO EXPLICA EL FEN&Oacute;MENO DEL PODER a partir de diferencias socioecon&oacute;micas.  Sin embargo, es inevitable que estas diferencias est&eacute;n impl&iacute;citas en buena  parte de las pr&aacute;cticas que construyen el c&iacute;rculo de economistas del poder. De  manera que, sin necesidad de centrarnos en esto, podemos empezar la explicaci&oacute;n  de la conformaci&oacute;n de este c&iacute;rculo de poder por lo m&aacute;s evidente: por las  diferencias socioecon&oacute;micas que se reflejan en las diferencias de calidad en la  educaci&oacute;n y en el reducido acceso a la educaci&oacute;n superior. Como lo afirma uno  de los economistas entrevistados, ex alumno de la Universidad de los Andes,  Ph.D de una de las m&aacute;s prestigiosas de Estados Unidos, ex ministro y  actualmente dedicado a la banca e inversi&oacute;n:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Colombia es un pa&iacute;s impresionante en concentraci&oacute;n del ingreso y  del poder, porque la gente muy rica es la gente muy educada, la correlaci&oacute;n  riqueza-educaci&oacute;n es casi 1:1. Las mejores formaciones acad&eacute;micas, las mejores trayectorias,  los mejores manejos de idiomas y muchas de esas cosas nacen de ah&iacute;, vienen de  los colegios con los est&aacute;ndares m&aacute;s altos, es cero meritocracia, es oligarqu&iacute;a.  Y ni siquiera es distribuci&oacute;n de ingreso, es distribuci&oacute;n de acceso a la  universidad. El 90% de las universidades de ac&aacute; son un atraco a la gente, y pretender  que vaya a estar la persona de la Unad en el Ministerio de Hacienda, pues no,  eso no va a pasar nunca, y en cierta forma, dicho muy duro, <i>gracias a dios no pasa nunca </i>(ex ministro,  actualmente dedicado al sector financiero. Entrevista realizada en abril de 2004).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De acuerdo con  Bourdieu, el hecho de designar el grupo de estudio de acuerdo con una ocupaci&oacute;n  indica que la posici&oacute;n en las relaciones de producci&oacute;n gobierna las pr&aacute;cticas,  en particular mediante el mecanismo que controla el acceso a posiciones, produciendo  o seleccionando una clase particular de <i>habitus</i>. Sin embargo, los individuos agrupados en una clase que se  establece respecto a un criterio particular, a un criterio expl&iacute;cito como la  clase social, siempre traen consigo, adem&aacute;s de las propiedades respecto a las  que son clasificados, propiedades secundarias que pasan desapercibidas. Esto  significa que una clase o la fracci&oacute;n de una clase no se define &uacute;nicamente por  su posici&oacute;n en las relaciones de producci&oacute;n, reconocida mediante indicadores como  la ocupaci&oacute;n, el ingreso o el nivel educativo, sino tambi&eacute;n por todo un  conjunto de caracter&iacute;sticas subsidiarias que pueden funcionar, en la forma de  requerimientos t&aacute;citos, como reales principios de selecci&oacute;n o exclusi&oacute;n, sin  estar formalmente establecidos en ning&uacute;n momento (Bourdieu, 1979: 100).</p>     <p align="justify">Dando por hecho  que el c&iacute;rculo de economistas del poder est&aacute; determinado por la posici&oacute;n en las  relaciones de producci&oacute;n, y tomando como eje central las pr&aacute;cticas y los  requerimientos impl&iacute;citos que los definen como grupo, empezar&eacute; por examinar c&oacute;mo  los mismos economistas explican la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de este c&iacute;rculo de  poder en Colombia.</p>     <p align="justify"><b>Consolidaci&oacute;n de  los economistas colombianos como c&iacute;rculo de poder</b></p>     <p align="justify">COMO YA HEMOS  VISTO, A LO LARGO DEL  SIGLO VEINTE LA PRESENCIA DE economistas en el gobierno nacional aparece como indispensable. La  consolidaci&oacute;n de este grupo en el poder y su prestigio innegable van m&aacute;s all&aacute;  de las necesidades puramente t&eacute;cnicas. M&aacute;s all&aacute; de la necesidad de un  conocimiento particular se empieza a tomar conciencia de que organismos como el  DNP y el Banco de la  Rep&uacute;blica son un foco de poder y que, por eso mismo, constituyen un grupo que  debe ser formado e institucionalizado. Podr&iacute;amos atrevernos a pensar que esta  institucionalizaci&oacute;n parte de la necesidad de definir el enfoque de estos organismos  y, en consecuencia, de fijar los perfiles de quienes deben hacer parte.</p>     <blockquote>       <p align="justify">En los cincuentas (<i>sic</i>) llega Currie con la misi&oacute;n del Banco Mundial. Al final de los  cincuenta Lleras Camargo nombra en Planeaci&oacute;n a Guti&eacute;rrez Castro, luego viene  Valencia. Yo digo que es mucho Planeaci&oacute;n y luego el Banco de la Rep&uacute;blica los  que forman la &eacute;lite. <i>A final de los sesenta yo creo que  hay una conciencia grande de gente que sabe que ese grupo hay que formarlo e  institucionalizarlo</i>. En el Banco de  la Rep&uacute;blica gente como Ortega, un poco por la formaci&oacute;n de esta facultad &#91;la  facultad de econom&iacute;a de la Universidad de los Andes&#93;. La gente que tiene en  cuenta la formaci&oacute;n de esta facultad, la gente que est&aacute; en Planeaci&oacute;n que es  toda el mismo grupo: Junguito, Perry, Urrutia, Ortega (alto miembro del  gobierno central en su momento, actualmente dedicado a la academia. Entrevista realizada  en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">As&iacute; mismo, se  tiene conciencia de la necesidad de que ese grupo se aleje de las ri&ntilde;as  partidistas, en la medida que sean percibidos como una &eacute;lite intelectual, lo  que les permite argumentar neutralidad. De esa manera, se pueden asegurar que  los cargos decisivos en la toma de decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica est&eacute;n en  manos de economistas &quot;id&oacute;neos&quot;, independientemente de lo que suceda en la arena  pol&iacute;tica.</p>     <blockquote>       <p align="justify">Surge un grupo suprapartidista (refiri&eacute;ndose a los economistas)  al cual, suba el gobierno que suba, nombran a ese grupo. En ese grupo puede  haber tendencias m&aacute;s de derecha y m&aacute;s de izquierda, pero es un mismo grupo que  se ve, en el que escriben las cosas, que se respetan y <i>que son amigos</i>. Y ese grupo  surge con la gente que va y hace estudios en el exterior, Estados Unidos en  particular se vuelve muy importante (alto miembro del gobierno central en su  momento, actualmente dedicado a la academia. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Si bien el  ascenso de los economistas y, en particular, su incursi&oacute;n en el gobierno  nacional empieza a ser visible desde mediados del siglo veinte, su  consolidaci&oacute;n como c&iacute;rculo de poder y su paso definitivo de profesionales  t&eacute;cnicos a expertos se inicia con los &quot;economistas j&oacute;venes&quot; en 1974,  durante el  gobierno de Alfonso L&oacute;pez Michelsen (1974-1978),  fortaleci&eacute;ndose y haci&eacute;ndose indiscutible con la crisis de la deuda en la  d&eacute;cada de 1980. Esta fue, sin  duda, una gran oportunidad para que los economistas colombianos, y en general  los latinoamericanos, elevaran su posici&oacute;n y adquirieran no s&oacute;lo prestigio como  profesionales, sino como hacedores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y como representantes  ante el resto del mundo. &quot;Su formaci&oacute;n les permiti&oacute; crear buenas relaciones con  aquellos con quienes ten&iacute;an que negociar la deuda. Sirvi&eacute;ndoles su habilidad  para hablar ingl&eacute;s, los conocimientos t&eacute;cnicos en econom&iacute;a, las conexiones con  la comunidad de economistas de Estados Unidos y la empat&iacute;a con los discursos  democr&aacute;ticos que adquirieron en Estados Unidos&quot; (Dezalay y Garth, 2002: 82).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">Despu&eacute;s de la crisis de la deuda vino la presi&oacute;n de los  organismos internacionales y de los prestamistas extranjeros de tener m&aacute;s economistas  cercanos al gobierno. Esos organismos buscaban como interlocutores a los  economistas, nuevamente buscaban personas que hablaran ingl&eacute;s y los economistas  normalmente hablan m&aacute;s ingl&eacute;s que los abogados, y que hablaran de econom&iacute;a  (miembro de la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada  en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">El surgimiento y  fortalecimiento de esta &eacute;lite de economistas puede analizarse desde dos  perspectivas. Por un lado, como c&iacute;rculo de poder dentro de la sociedad colombiana,  forj&aacute;ndose y consolid&aacute;ndose mediante las instituciones en las que se forman acad&eacute;micamente,  los estudios que adelantan en universidades internacionales, los c&iacute;rculos  sociales a los que pertenecen y el recorrido profesional. Y, por otra, es posible  inscribirlos en un proceso global, en la formaci&oacute;n de una &eacute;lite internacional,  una &eacute;lite economista que busca promover y expresar un discurso econ&oacute;mico  particular.</p>     <p align="justify">Es claro que  estas dos aproximaciones no se pueden entender como aisladas; por el contrario,  son dos procesos que se retroalimentan y que se necesitan mutuamente para  fortalecerse. Por ejemplo, para empezar a hacer parte de la &eacute;lite internacional  es necesario cumplir con los requisitos acad&eacute;micos y profesionales que se  obtienen gracias al t&iacute;tulo nacional. Y a su vez la &eacute;lite nacional utiliza los  estudios en universidades extranjeras, el paso como profesores o investigadores  en esas mismas universidades, y en organismos multilaterales, para afianzarse y  legitimarse como un grupo de poder local.</p>     <p align="justify">El hecho de que  ciertas universidades se conviertan en s&iacute;mbolos de la &eacute;lite, en lugares  pr&aacute;cticamente obligados -aunque evidentemente existan excepciones- para acceder  al c&iacute;rculo del poder, puede entenderse por la apropiaci&oacute;n que presupone el consumo  de los bienes, en este caso de la educaci&oacute;n. Esto significa que el mismo  consumidor, mediante un trabajo de identificaci&oacute;n y decodificaci&oacute;n, ayuda a  producir el producto que consume. Aun cuando los bienes tengan unas  caracter&iacute;sticas t&eacute;cnicas dadas por el proceso de producci&oacute;n, los consumidores  no perciben necesariamente los mismos atributos. El consumo tiene un elemento  subjetivo en la forma en la que el consumidor se apropia de los bienes, en la  significaci&oacute;n y los usos sociales que se le den. De manera que existen  &quot;esquemas de percepci&oacute;n, apreciaci&oacute;n y acci&oacute;n, que no se pueden limitar a  percepciones individuales, y que nos permiten encontrar la relaci&oacute;n entre  gustos que necesariamente var&iacute;an de acuerdo a las condiciones sociales y  econ&oacute;micas de producci&oacute;n&quot; (Bourdieu, 1979: 97-99). De esta forma,  los niveles acad&eacute;micos de cada instituci&oacute;n podr&iacute;an ser identificados como las  caracter&iacute;sticas t&eacute;cnicas del producto, pero independientemente de estos, el  hecho de que la &eacute;lite se reproduzca casi sistem&aacute;ticamente en las mismas  universidades, nacionales e internacionales, puede ser explicado por la significaci&oacute;n  y prestigio que la &eacute;lite misma se encarga de adjudicarle a esas instituciones,  elementos que ellos mismos se van a encargar de mantener al utilizar estas universidades  como su lugar de reproducci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>El poder de la  Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes</b></p>     <p align="justify">EN CUANTO A LA  CONSTRUCCI&Oacute;N DE LA &Eacute;LITE NACIONAL, EN COLOMBIA EL car&aacute;cter pol&iacute;tico  e ideol&oacute;gico de las universidades puede ser f&aacute;cilmente ejemplificado con el  contraste que existe entre la Universidad Nacional y la Universidad de los  Andes, dos universidades reconocidas por sus elevados niveles acad&eacute;micos en la ense&ntilde;anza  de la econom&iacute;a, pero cuyos egresados se han venido ubicando en lugares muy  diferentes a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Mientras que la Facultad de  Econom&iacute;a de la Universidad Nacional es vista com&uacute;nmente como una instituci&oacute;n  orientada al an&aacute;lisis te&oacute;rico y a la producci&oacute;n de discursos heterodoxos,  aunque cada vez menos, la Universidad de los Andes se presenta como apol&iacute;tica,  t&eacute;cnica y abierta a la internacionalizaci&oacute;n. Lo anterior tiene como resultado  que los uniandinos aparezcan como los m&aacute;s &quot;aptos&quot; tanto para los cargos  estatales que requieren de tecnicidad y neutralidad, como para los estudios de  posgrado y doctorado en el exterior, que les permiten continuar el camino hacia  el poder (Palacios, 1999). Esto,  reforzado por el hecho de que la universidad privada funciona no s&oacute;lo como un  filtro gracias a sus elevadas matr&iacute;culas, sino como una forma de ingresar a las  redes de poder, ganar prestigio y acumular capital cultural, social y  econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n Ahumada,  fue a partir del gobierno de Virgilio Barco (1986-1990) que la  Universidad de los Andes se consolid&oacute; como la principal fuente de cuadros  pol&iacute;ticos para los gobiernos. Al ser una de las universidades m&aacute;s elitistas del  pa&iacute;s, ha suministrado muchos candidatos para ocupar altos cargos p&uacute;blicos y privados  (Ahumada, 1996: 150), a tal punto  que entre 1958 y 2000, de sesenta y  dos ministros de Hacienda, gerentes del Banco de la Rep&uacute;blica y directores del DNP, treinta y dos  han sido uniandinos (Palacios, 2001). A los que podemos sumar los dos  ministros de Hacienda que ha tenido la administraci&oacute;n de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2006; 2007-) (Roberto  Junguito y Alberto Carrasquilla), los tres &uacute;ltimos directores del DNP correspondientes  a los gobiernos de Andr&eacute;s Pastrana (1998-2002) y &Aacute;lvaro Uribe  (Juan Carlos Echeverry, Santiago Montenegro y Carolina Renter&iacute;a), los dos  &uacute;ltimos subdirectores de esa misma instituci&oacute;n (Jos&eacute; Leibovich y Mauricio  Santamar&iacute;a) y tres de los miembros de la actual junta directiva del Banco de la  Rep&uacute;blica (Carlos Gustavo Cano, Fernando Tenjo y Leonardo Villar).</p>     <p align="justify">Esto en cuanto al  tr&aacute;nsito de la Universidad de los Andes hacia el gobierno, pero del gobierno  hacia esta universidad tambi&eacute;n existe un movimiento constante. Por ejemplo, el  ex decano de la Facultad de Econom&iacute;a (Juan Carlos Echeverry) actualmente docente  de esta universidad; el director del Cede, centro de investigaci&oacute;n de esa  facultad (Fabio S&aacute;nchez); y el actual decano (Alejandro Gaviria), han sido  director del DNP durante el  gobierno de Andr&eacute;s Pastrana y subdirectores en los gobiernos de Ernesto Samper  (1994-1998) y &Aacute;lvaro Uribe,  respectivamente, todos ex alumnos de econom&iacute;a de la Universidad de los Andes,  ya sea de pregrado o de posgrado. Lo mismo sucede con los cursos y seminarios  que normalmente dictan el ministro de Hacienda (Alberto Carrasquilla), por lo  menos dos de los miembros de la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica  (Sergio Clavijo y Leonardo Villar) y un ex ministro de Minas y Energ&iacute;a (Luis  Carlos Valenzuela)<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p align="justify">El predominio de  ex alumnos de la Universidad de los Andes en altos cargos de las instituciones  gubernamentales es explicado en algunos casos, simplemente, por la mejor  calidad de su educaci&oacute;n respecto a otras universidades, convirti&eacute;ndolos en los  economistas mejor preparados y, por tanto, en los m&aacute;s id&oacute;neos para cargos de  tan alta responsabilidad. Como afirma uno de los economistas entrevistados,  egresado de la Universidad Nacional:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">(La Universidad de los Andes cuenta con) mejor formaci&oacute;n  acad&eacute;mica, m&aacute;s actualizada y t&eacute;cnica, mayor preocupaci&oacute;n con temas relevantes para  las decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica (asesor econ&oacute;mico de varios gobiernos,  autor de textos de econom&iacute;a y actual miembro de un organismo multilateral.  Entrevista realizada en abril de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">As&iacute; mismo, podr&iacute;a  decirse que la superioridad que se adjudica a los economistas uniandinos se  debe tanto a la calidad de la docencia y al esp&iacute;ritu investigativo de la  instituci&oacute;n, como a la selecci&oacute;n de sus alumnos:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Yo creo que tiene mucho que ver con la docencia. Por dos cosas.  Uno es el esquema de investigaci&oacute;n, aqu&iacute; la gente se la forma m&aacute;s orientada  hacia que investigue, cree algo de conocimiento. Segundo, la gente que viene  ac&aacute;, viene de los mejores colegios y eso genera una selecci&oacute;n muy grande,  porque usted coge los mejores chinos, no necesariamente los m&aacute;s inteligentes.  Lo m&aacute;s importante de un ni&ntilde;o (y de las familias) es su actitud intelectual, es  que sea lector, que sea inquieto, que busque hacerse preguntas. Es una persona  que en general, m&aacute;s que en el colegio, en su casa misma, la actitud espiritual,  el ambiente espiritual de su casa hace un ambiente inquisitivo, es un ambiente  en el que se valora leer, en el que se valora preguntarse, en el que se valora  criticar, criticar inteligentemente (alto miembro del gobierno central en su  momento, actualmente dedicado a la academia. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">En este caso  ser&iacute;a indispensable preguntarse acerca de las causas de los diferentes niveles  de educaci&oacute;n escolar, as&iacute; como de la &quot;capacidad inquisitiva&quot; de los hogares a  los que alude el entrevistado. Quienes se presentan a la Universidad de los  Andes vienen en su gran mayor&iacute;a de colegios privados, eso significa que  pertenecen a familias con una capacidad econ&oacute;mica muy superior a la mayor&iacute;a de  familias del pa&iacute;s, y que por esto mismo tienen una educaci&oacute;n b&aacute;sica de mejor  calidad. De manera que es muy dif&iacute;cil referirse a la calidad de los alumnos sin  relacionarla directamente con su capacidad socioecon&oacute;mica. Sin embargo, si  dejamos el car&aacute;cter socioecon&oacute;mico de lado y nos centramos en el argumento del  nivel de educaci&oacute;n, la docencia y la selecci&oacute;n de los alumnos, valdr&iacute;a la pena  preguntarse, &iquest;por qu&eacute; son los egresados de la Universidad de los Andes los que conforman  este c&iacute;rculo de poder?</p>     <p align="justify">El hecho de que  la educaci&oacute;n uniandina facilite el acceso al poder probablemente s&iacute; est&aacute;  relacionado con la calidad de la educaci&oacute;n, pero la pregunta es por qu&eacute;  sobresale sobre universidades como la Nacional, que tradicionalmente ha sido  reconocida por su calidad acad&eacute;mica, por su orientaci&oacute;n hacia la investigaci&oacute;n  y por tener procesos de selecci&oacute;n de los estudiantes mucho m&aacute;s sofisticados, en  cuanto a capacidad acad&eacute;mica, que los de la Universidad de los Andes. As&iacute;  mismo, valdr&iacute;a la pena preguntarse por los economistas de la Universidad del Rosario  y la Universidad Javeriana, dos instituciones que tienen tanta o m&aacute;s  trayectoria en la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a, que en algunos momentos de la  historia han ocupado cuadros importantes en el gobierno y en entidades  prestigiosas, pero que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han ido cediendo estos cargos a  los egresados de la Universidad de los Andes.</p>     <p align="justify">Algunos  entrevistados explican este interrogante por factores como el enfoque m&aacute;s  matem&aacute;tico de la educaci&oacute;n uniandina y la exigencia del ingl&eacute;s. Esto sit&uacute;a su  educaci&oacute;n en una posici&oacute;n aparentemente m&aacute;s cercana a la utilizada en las  universidades estadounidenses, d&aacute;ndole un enfoque que est&aacute; m&aacute;s acorde con el de  la &eacute;lite internacional. Como afirman Dezalay y Garth, la ortodoxia latinoamericana  de finales del siglo veinte y comienzos del veintiuno ha estado representada  por el saber econ&oacute;mico y las instituciones que lo reproducen. En ese contexto,  la matematizaci&oacute;n de este saber aparece como la herramienta anal&iacute;tica que le da  el aire de neutralidad y verdad cient&iacute;fica que tienen, por definici&oacute;n, todas  las ortodoxias. Esto ha hecho que se promueva un proceso de competencia en el  que las matem&aacute;ticas suministran la medida para determinar las jerarqu&iacute;as  acad&eacute;micas y la credibilidad cient&iacute;fica, convirtiendo esta herramienta en una  estrategia de valoraci&oacute;n simb&oacute;lica bastante &uacute;til para afirmar la legitimidad de  un nuevo campo de conocimiento, el de la ciencia econ&oacute;mica (Dezalay y Garth, 2002: 122).</p>     <blockquote>       <p align="justify">Hay un &eacute;nfasis mayor en modelos matem&aacute;ticos en los Andes que es m&aacute;s  cercano al esquema de ense&ntilde;anza de los Estados Unidos y de Inglaterra, y eso  tambi&eacute;n facilita que se vayan. Los dos puntos cr&iacute;ticos tradicionalmente han  sido el ingl&eacute;s y las matem&aacute;ticas, pero creo que en las matem&aacute;ticas la Nacional  ha mejorado much&iacute;simo. Entonces la posibilidad de que salgan economistas de la  Nacional con buena formaci&oacute;n matem&aacute;tica y con posibilidad de ir a estudiar al  exterior cada vez es mayor. Ya lo que les falta es el ingl&eacute;s (miembro de la junta  directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por su parte, el  ingl&eacute;s puede ser visto como un requisito puramente t&eacute;cnico, pero que a su vez  es un ejemplo de las diferentes oportunidades que representa pertenecer a  determinada clase social, de las diferencias en la calidad de la educaci&oacute;n  escolar y de las posibilidades que se ha tenido de aprenderlo en un pa&iacute;s angloparlante;  adem&aacute;s de ser un elemento indispensable para tener acceso a los estudios en el  exterior.</p>     <p align="justify">Podr&iacute;a afirmarse  que para estudiar en las universidades m&aacute;s prestigiosas del exterior, que  normalmente son estadounidenses, existen dos posibilidades: poseer el dinero  necesario para el estudio y la manutenci&oacute;n, o conseguir una beca que cubra  estos gastos o parte de ellos. Pero para tener acceso a estas becas es necesario  haber sido aceptado en alguna universidad y esto significa, entre otras cosas,  tener una educaci&oacute;n similar a la de esas universidades, tener las cartas de  recomendaci&oacute;n apropiadas y dominar el idioma.</p>     <blockquote>       <p align="justify">El requisito fundamental para acceder a esas becas es que el  estudiante tenga ingreso o aceptaci&oacute;n ya en una universidad de primer nivel del  exterior, y ese requisito es dif&iacute;cil que lo cumplan estudiantes que, primero no  tengan ingl&eacute;s y normalmente estudiantes de fuera de los Andes. Eso est&aacute;  cambiando, ya los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han ido varios de fuera de Bogot&aacute;, se han ido  del Rosario, la Javeriana. Pero el obst&aacute;culo principal era que no los recib&iacute;an  en el exterior y eso ten&iacute;a que ver con el ingl&eacute;s y con el c&iacute;rculo ese que se  forma entre los profesores de los Andes y los sitios en los que ellos mismos  han estudiado afuera. Entonces ese v&iacute;nculo hace que despu&eacute;s, ya cuando est&aacute;n en  altos cargos de pol&iacute;tica o en investigaci&oacute;n, en sitios como&nbsp; Fedesarrollo, termine un v&iacute;nculo indirecto  con los Andes muy cercano, pero no creo que surja de que tenga que ser de los  Andes o de razones de roscas personales (miembro de la junta directiva del Banco  de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Como vemos, la  mayor facilidad para acceder a las universidades del exterior se ha ido  retroalimentando constantemente gracias a otros factores, como al c&iacute;rculo de  influencias que se forma con los uniandinos que vuelven de sus maestr&iacute;as y  doctorados a ocupar cargos en esta misma universidad, en lugares de alta  influencia dentro del gobierno o en prestigiosas entidades privadas,  convirti&eacute;ndose as&iacute; en las principales piezas de la &eacute;lite.</p>     <blockquote>       <p align="justify">Cuando los colombianos llegan de afuera de hacer doctorados o maestr&iacute;as,  tienen mucha m&aacute;s facilidad de entrar en esos grupos de Fedesarrollo o de alta  pol&iacute;tica econ&oacute;mica, que no la tiene una persona que no ha podio estudiar en el  exterior. El v&iacute;nculo que hay entre haber estado en los Andes e irse al exterior  es lo que yo creo que marca la posibilidad de influir tanto en la pol&iacute;tica y  estar en los centros de investigaci&oacute;n. Ahora, eso crea su propio c&iacute;rculo  vicioso, o virtuoso desde el punto de vista de los Andes. En la medida en que las  universidades del exterior empiezan a recibir uniandinos y les va bien,  entonces los profesores de las universidades empiezan a buscar uniandinos.  Cuando llega una persona de una universidad que ellos no conocen, no saben a  que atenerse y prefieren el conocido, en el sentido de la universidad conocida.  A veces ya conocen el profesor porque es la persona que estudi&oacute; all&aacute; y lleg&oacute;  aqu&iacute; y volvi&oacute; a vincularse a los Andes y ese es el que recomienda, y entonces  se empieza a generar un v&iacute;nculo estrecho entre los Andes y las universidades  del exterior (miembro de la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica.  Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">As&iacute;, ellos mismos  se encargan de seguir reproduciendo las ventajas con las que se iniciaron en el  juego. Que los ex alumnos de los Andes hayan tenido la oportunidad de estudiar  en el exterior y, adem&aacute;s, hayan logrado un buen desempe&ntilde;o, es lo que en buena  medida le facilita a las generaciones siguientes tener acceso a esas  instituciones. Esto va a ser reforzado por quienes vuelven de sus maestr&iacute;as y  doctorados a ejercer como catedr&aacute;ticos en su antigua universidad, teniendo la  oportunidad de recomendar a sus alumnos en las universidades extranjeras en las  que estudiaron.</p>     <p align="justify">Como ve&iacute;amos  antes, los ex alumnos de los Andes no s&oacute;lo van a regresar a ejercer en el &aacute;rea  acad&eacute;mica, sino como profesionales en la rama p&uacute;blica, en los centros de  investigaci&oacute;n y en la empresa privada; y ya estando en esos lugares, es normal  que sigan buscando alumnos o ex alumnos de su universidad, lo que va a permitir  que el c&iacute;rculo de poder se siga recreando en sus aulas. Uno de los  entrevistados ejemplifica de la siguiente manera, no s&oacute;lo la forma en la que  fue inicialmente reclutado, sino c&oacute;mo &eacute;l mismo se encarga de reproducirla:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Eso es una cosa que tiene mucho que ver con se&ntilde;ales del mercado laboral  que no son exclusivas nuestras &#91;de la Universidad de los Andes&#93;. Una  recomendaci&oacute;n es muy importante. Usted tiene dos personas en el mismo mercado,  pero si una viene recomendada o usted la conoce, que fue lo que me pas&oacute; a m&iacute;.  &iquest;Yo por qu&eacute; entr&eacute; al Banco de la Rep&uacute;blica? Porque un amigo m&iacute;o, que hab&iacute;a sido  monitor m&iacute;o, que estaba all&aacute; en el Banco de la Rep&uacute;blica, me recomend&oacute;. Y muchas  veces los salones de clases de los Andes son el sitio donde se retroalimenta  eso.<br />   Ortega &#91;Juan Ricardo&#93; estaba aqu&iacute; &#91;en la Universidad de los  Andes&#93;, yo me lo llev&eacute; para Planeaci&oacute;n, en Planeaci&oacute;n estuvo un a&ntilde;o, despu&eacute;s yo  lo mand&eacute; a presidencia, en presidencia estuvo otro a&ntilde;o y ah&iacute; lo cogi&oacute; &#91;Roberto&#93;  Junguito y ahora est&aacute; de viceministro de Comercio Exterior. Yo no lo he pensado  demasiado, s&eacute; que funciona. Hoy en d&iacute;a los ni&ntilde;os ya toman concientemente esa  decisi&oacute;n cuando entran a esta universidad (alto miembro del gobierno central en  su momento, actualmente dedicado a la academia. Entrevista realizada en marzo  de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Lo anterior no  significa que la selecci&oacute;n no se deba a que son los mejores dentro del medio en  el que se encuentran. Lo interesante es c&oacute;mo se van reclutando en el mismo  c&iacute;rculo, c&oacute;mo pertenecer a cierta instituci&oacute;n va a permitirles tener un acceso mucho  m&aacute;s directo a los espacios de poder, que a quienes pueden ser igualmente buenos  pero pertenecen a otra instituci&oacute;n y a otro c&iacute;rculo de influencias.</p>     <p align="justify">Este proceso de  selecci&oacute;n en las aulas de clase no implica que mantener el poder en la  Universidad de los Andes sea una decisi&oacute;n plenamente consciente, sino que, de  una u otra manera, se van elaborando los argumentos que justifican que sean ellos  y no otros los m&aacute;s apropiados para estar en cargos con alto grado de  influencia. De hecho, los entrevistados no explican su acceso al poder por la  influencia o la acumulaci&oacute;n de capital social que puede significar haber  estudiado en los Andes, sino por factores como su mejor preparaci&oacute;n y los  estudios en el exterior. Como sostiene uno de ellos:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Yo he pasado por muchos puestos p&uacute;blicos y muchos puestos privados,  y lo &uacute;ltimo que me importa es si viene de los Andes o no. No hay unidad, yo  jam&aacute;s he pisado una cosa de ex alumnos de los Andes, en mi vida he estado en  una reuni&oacute;n de la gente con la que me gradu&eacute;, todos con un poder violento, yo  me gradu&eacute; con &#91;Alberto&#93; Carrasquilla, Leonardo &#91;Villar&#93;, si hago la lista, todos,  y con cero uni&oacute;n (ex ministro, actualmente dedicado al sector financiero. Entrevista  realizada en abril de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Sin embargo, a  pesar de negar la influencia que puede tener haberse graduado de esa  universidad, la falta de unidad entre sus miembros y de afirmar que es un  proceso que no se reproduce conscientemente, funciona en parte por la necesidad  que se tiene de contratar y mantenerse cerca de aquellos que tienen su misma  educaci&oacute;n, de quienes han tenido un recorrido similar y que probablemente van a  tener una misma manera de entender y enfocar los asuntos que enfrentan. En  cuanto a la contrataci&oacute;n de uniandinos, este mismo entrevistado dice:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Claro que es muy evidente, porque cuando usted tiene que tomar decisiones  de pol&iacute;tica y ese tipo de cosas, o en cualquier trabajo, uno comienza a hablar  lenguajes muy similares. Evidentemente yo me voy a entender con usted mucho m&aacute;s  f&aacute;cilmente que con la persona de la UIS de Santander. Es que son formaciones, los sobreentendidos, los  chistes. Eso s&iacute; genera algo que es bastante normal, bastante natural (ex  ministro, actualmente dedicado al sector financiero. Entrevista realizada en  abril de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">El caso de la  Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes es, simplemente, una manera  de ejemplificar el problema, un punto de coincidencia que se encuentra en la  mayor&iacute;a de altos cargos de poder econ&oacute;mico y nos permite partir de un lugar  com&uacute;n para dilucidar las pr&aacute;cticas que forman a esos individuos y, por tanto,  las que marcan el proceso de ascenso al poder. Es necesario tener en cuenta que  este poder ha sido sustentado en otros momentos por otras instituciones,  normalmente obedeciendo a las inclinaciones ideol&oacute;gicas de los gobiernos  nacionales y a funcionarios muy poderosos que a la hora de formar un equipo  eligen a sus iguales. No obstante, vemos tambi&eacute;n c&oacute;mo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el  poder se ha ido concentrando cada vez m&aacute;s en la facultad de econom&iacute;a de  Universidad de los Andes, cre&aacute;ndose as&iacute;, como se afirma en una de las  entrevistas, &quot;un c&iacute;rculo vicioso o virtuoso, desde el punto de vista que se  mire&quot;. Este c&iacute;rculo tiene la capacidad de mostrarnos los momentos y los  espacios en los que se va creando y recreando la &eacute;lite nacional y, a su vez,  c&oacute;mo se hila esta con la &eacute;lite internacional.</p>     <p align="justify">Es necesario  aclarar de nuevo que el punto fundamental de este an&aacute;lisis son las pr&aacute;cticas  que llevan a un individuo a pertenecer o no a los c&iacute;rculos de poder de la  econom&iacute;a, pr&aacute;cticas que se relacionan directamente con la acumulaci&oacute;n de  capital en el sentido utilizado por Bourdieu, es decir, de recursos que  reportan beneficios y dan poder a los actores sociales. Estos recursos son principalmente  el capital econ&oacute;mico -dinero-, cultural -conocimiento, grados acad&eacute;micos,  credenciales profesionales-, social -conexiones- y simb&oacute;lico -prestigio-. De  manera que si bien lo que diferencia a los economistas de las &eacute;lites  tradicionales es que se apoyan relativamente &quot;menos en el capital familiar y  m&aacute;s en sus propios conocimientos especializados, as&iacute; como en la red cosmopolita  construida de manera concurrente con la adquisici&oacute;n de sus conocimientos y  posterior desarrollo de sus carreras&quot;, tambi&eacute;n es cierto que la mayor&iacute;a de  economistas del poder tienen muy buenas conexiones y cuentan con abolengos m&aacute;s  o menos cercanos a la &eacute;lite (Dezalay y Garth, 2002: 62).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">Creo que es la universidad &#91;la de los Andes&#93; que ha producido  los economistas con mejor formaci&oacute;n acad&eacute;mica, que adem&aacute;s provienen en su  mayor&iacute;a de familias pudientes y en algunos casos muy bien conectadas (asesor  econ&oacute;mico de varios gobiernos, autor de textos de econom&iacute;a y actual miembro de  un organismo multilateral. Entrevista realizada en abril de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify"><b>Ph.D: la  ratificaci&oacute;n de una ideolog&iacute;a internacional</b></p>     <p align="justify">LOS ESTUDIOS DE  MAESTR&Iacute;A Y DOCTORADO EN UNIVERSIDADES DEL EXTRANJERO, el paso como  profesores visitantes en esas instituciones y las publicaciones en revistas  internacionales permiten que en cierta medida la &eacute;lite nacional y la  internacional se unifiquen y fortalezcan.</p>     <p align="justify">Para los  economistas colombianos, las estrategias internacionales aluden a c&oacute;mo se busca  utilizar el capital extranjero -recursos, grados acad&eacute;micos, contactos,  legitimidad, t&eacute;cnicas y conocimientos especializados- para erigir su poder  local (Dezalay y Garth, 2002: 30). Y si bien lo  m&aacute;s probable es que antes de sus estudios estos sujetos ya cuenten con cierto  grado de acumulaci&oacute;n de capital, las universidades dentro y, a&uacute;n m&aacute;s, fuera de  sus pa&iacute;ses de origen, les permiten seguir acumulando diferentes capitales  -econ&oacute;mico, cultural y social- indispensables para ser parte de los cuadros  econ&oacute;micos m&aacute;s altos. As&iacute; mismo, aun cuando en el pa&iacute;s existen universidades  que les ayudan a tomar el camino adecuado hacia el poder, el paso por las  universidades extranjeras es el m&aacute;s visible y el de mayor peso a la hora de justificar  sus posiciones de poder.</p>     <p align="justify">As&iacute; mismo, y en  parte gracias al prestigio y la credibilidad que otorga un t&iacute;tulo  internacional, los estudios en el exterior se han convertido en una condici&oacute;n,  especialmente cuando se trata de acceder a altos cargos estatales. Que los  gobiernos nacionales tengan la necesidad de negociar pr&eacute;stamos con bancos  privados, p&uacute;blicos y entes multilaterales, as&iacute; como la necesidad de someterse a  los criterios de desempe&ntilde;o fijado por estos, ha hecho indispensable la  presencia de funcionarios que hablen el mismo lenguaje de sus interlocutores y  comulguen con su discurso; de manera que un Ph.D que probablemente se form&oacute; en  las mismas aulas que aquel con el que debe negociar se convierte en una herramienta  perfecta de legitimaci&oacute;n y de comunicaci&oacute;n.</p>     <blockquote>       <p align="justify">No es solamente el ingl&eacute;s, va mucho m&aacute;s all&aacute; del ingl&eacute;s. Es  hablar un poco el mismo idioma en el sentido profesional. Una persona con formaci&oacute;n  de economista de una universidad americana o inglesa, como es buena parte de  los funcionarios del Fondo Monetario, tiene una cierta l&oacute;gica en la forma como  plantean una recomendaci&oacute;n. Ellos buscan comprensiblemente que la contraparte  en Colombia <i>les entienda esa l&oacute;gica</i>, que entienda lo suficiente de econom&iacute;a para que cuando ellos  hablen sepan de que est&aacute;n hablando, sepan por qu&eacute; en un momento dado una  recomendaci&oacute;n que pueda parecer contraintuitiva para una persona que no sea  economista, el economista le entiende la l&oacute;gica que est&aacute; detr&aacute;s de eso. En ese  sentido hay un problema de comunicaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; del idioma ingl&eacute;s (miembro  de la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo  de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">En este contexto,  los economistas que se desempe&ntilde;an en los gobiernos nacionales aparecen como el  ejemplo adecuado de lo que se define como tecn&oacute;crata, como profesionales  &quot;provistos de maestr&iacute;as y doctorados en econom&iacute;a de Harvard, Yale, MIT y otras  universidades de la &eacute;lite en Estados Unidos&quot;, que &quot;regresan a casa a atacar  rancios y desacreditados conceptos econ&oacute;micos y a presionar por que se adopten <i>soluciones de mercado</i>. Los unifica una  fe firme en la importancia de los n&uacute;meros y una visi&oacute;n del mundo que se  extiende m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de sus pa&iacute;ses&quot; (Ahumada, 1996: 141). Esto hace  expl&iacute;cito el v&iacute;nculo de un grupo de poder nacional con una &eacute;lite m&aacute;s global,  con un grupo en cierta medida homog&eacute;neo que comparte una misma visi&oacute;n del mundo  y que, por esto mismo, orienta sus discusiones y soluciones de una misma  manera, la manera del mercado.</p>     <p align="justify"><b>Trayectoria  laboral: el poder de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">SI BIEN EL PASO  POR UNIVERSIDADES EXTRANJERAS PRESTIGIOSAS ES PR&Aacute;CTICAMENTE un paso obligado  para el ascenso al poder, estos t&iacute;tulos no son suficientes en s&iacute; mismos. El  inicio del recorrido est&aacute; en la academia, pero se fortalece con elementos como  la rotaci&oacute;n por cargos en ciertas entidades y la acumulaci&oacute;n del capital social  necesario para acceder a estos cargos.</p>     <p align="justify">En las  entrevistas se identifica una dificultad creciente para ascender en el  gobierno, en parte debido al aumento de la competencia gracias a la mayor  facilidad que existe hoy en d&iacute;a para estudiar en el exterior, y en la necesidad  de poseer ciertas habilidades para acceder a los cargos p&uacute;blicos y tener un  buen desempe&ntilde;o en ellos.</p>     <blockquote>       <p align="justify">Ya todos los a&ntilde;os hay una cantidad de gente que vuelve (...) ya no  es tan garantizado que el que pudo irse puede llegar ac&aacute; a cargos altos, hoy  uno empieza a ver gente muy calificada dentro del Banco o dentro del gobierno y  en el sector privado que simplemente llegan y les toca competir en condiciones  dif&iacute;ciles. Tanto que hoy ya hay mucha gente que prefiere no venirse (miembro de  la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">El acceso al  c&iacute;rculo del poder requiere de un recorrido posterior a la academia, con unas  pr&aacute;cticas espec&iacute;ficas que permitan seguir acumulando el capital necesario para  pertenecer a la &eacute;lite. En el discurso de estos personajes, este capital puede  estar representado en cargos que les permitan demostrar sus capacidades acad&eacute;micas,  de liderazgo y de toma de decisiones.</p>     <p align="justify">La legitimaci&oacute;n y  el prestigio de estos profesionales se fortalece con el paso por ciertas  entidades como organismos multilaterales, centros de investigaci&oacute;n, entidades  p&uacute;blicas como el Banco de la Rep&uacute;blica, el Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito  P&uacute;blico y el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, el paso por la academia como  catedr&aacute;ticos, y, en general, un recorrido y una rotaci&oacute;n por entidades que  cuenten con cierto prestigio nacional e internacional. As&iacute; mismo, cuando nos  referimos a cargos en el sector p&uacute;blico entra a contar la necesidad de tener un  apoyo pol&iacute;tico lo suficientemente fuerte como para llevar a cabo las decisiones  que se tomen.</p>     <blockquote>       <p align="justify">No es s&oacute;lo meritocracia. Adem&aacute;s se necesita contar con apoyo  pol&iacute;tico para sacar adelante decisiones dif&iacute;ciles y para decirle no al  presidente y a los otros ministros cuando es necesario (asesor econ&oacute;mico de varios  gobiernos, autor de textos de econom&iacute;a y actual miembro de un organismo  multilateral. Entrevista realizada en abril de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Este movimiento  de los economistas entre diferentes entidades de car&aacute;cter p&uacute;blico y privado se  debe, en parte, al hecho de que las &eacute;lites han procurado sustituir la compleja  evaluaci&oacute;n de la efectividad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas por la evaluaci&oacute;n del  ceremonial que los rodea. De manera que la efectividad de los economistas  termina confundi&eacute;ndose con criterios externos de reputaci&oacute;n, es decir, con  criterios que no responden necesariamente a su desempe&ntilde;o como hacedores de  pol&iacute;ticas, sino asociados con sus calificaciones -credenciales profesionales, doctorados  en universidades prestigiosas- y, por otra parte, con sus esfuerzos por seguir  los &quot;est&aacute;ndares aceptados de pr&aacute;ctica profesional y procedimientos ritualmente  definidos&quot; (Markoff y Montecinos, 1994: 22).</p>     <p align="justify">Una manera de  acercase al recorrido y las pr&aacute;cticas que generalmente comparten quienes  acceden a las altas esferas en la econom&iacute;a es tomar como ejemplo los cargos  directivos del Banco de la Republica, entidad reconocida por poseer economistas  con alta formaci&oacute;n y que, a pesar de ser una entidad p&uacute;blica, su car&aacute;cter  independiente permite que se identifiquen como &quot;neutros&quot; o &quot;apol&iacute;ticos&quot;. Como  afirma Ahumada (1996), los miembros de  la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica pueden ser un ejemplo perfecto del  papel que desempe&ntilde;a la &eacute;lite de tecn&oacute;cratas. El hecho de que en la Constituci&oacute;n  de 1991 se le haya  otorgado autonom&iacute;a &quot;administrativa, patrimonial y t&eacute;cnica&quot; a esta entidad abri&oacute;  el espacio para que su funcionamiento respondiera a un r&eacute;gimen legal propio a  la vez que &quot;ampli&oacute; sus funciones de manera considerable, al convertirlo en  autoridad monetaria, cambiaria y crediticia del pa&iacute;s&quot;. As&iacute; mismo, de la  autonom&iacute;a otorgada en 1991 se desprendieron  nuevas funciones como, por ejemplo, ser el &quot;representante del Estado ante los  distintos organismos financieros internacionales y el canal de comunicaci&oacute;n con  ellos&quot; (Ahumada, 1996: 150).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como se afirma en  un art&iacute;culo de <i>Portafolio </i>publicado en  abril de 2004, y que en cierta  medida refleja la opini&oacute;n p&uacute;blica, los puestos en la junta directiva del Banco  de la Rep&uacute;blica</p>     <blockquote>       <p align="justify">son muy apetecidos no s&oacute;lo por su nivel de ingreso sino por la importancia  que tienen (...) La gerencia del Banco es, sin duda, uno de los cargos m&aacute;s  importantes del pa&iacute;s. El gerente del Emisor no s&oacute;lo ejerce como miembro de la  Junta Directiva, y es el representante legal del Banco, sino que tiene un  estatus especial que encarna poder y respeto. Sus opiniones tienen tanta  trascendencia y llegan a influir tanto en la vida del pa&iacute;s casi como al mismo nivel  que un Ministro de Hacienda, funcionario que, muchos consideran, en Colombia  tiene un poder omn&iacute;modo (<i>Portafolio</i>, 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Partiendo del  prestigio que significa para un economista pertenecer a esta instituci&oacute;n,  tomaremos como ejemplo a los dos gerentes que ha tenido desde su independencia  en 1991 (Miguel Urrutia y  Jos&eacute; Dar&iacute;o Uribe), a los actuales miembros de la junta directiva (Alberto  Carrasquilla, Carlos Gustavo Cano, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Luis Mario Laserna,  Fernando Tenjo y Leonardo Villar), a tres de los codirectores que se han  retirado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (Carlos Caballero Arg&aacute;ez, Sergio Clavijo y Salom&oacute;n  Kalmanovitz) y a un ministro de Hacienda del primer gobierno del presidente  Uribe: Roberto Junguito Bonnet.</p>     <p align="justify">En la tabla 1 (p&aacute;gina 313) se muestran  algunos de los cargos m&aacute;s significativos que han ocupado esos personajes. Esto  nos permite ver las pr&aacute;cticas y los lugares que comparten, que en cierta medida  se pueden entender como requisitos necesarios para acceder a uno de los cargos  m&aacute;s poderosos en los cuadros econ&oacute;micos. El recorrido est&aacute; marcado inicialmente  por su formaci&oacute;n acad&eacute;mica. De los doce miembros considerados, ocho son ex  alumnos de la Universidad de los Andes, seis graduados de econom&iacute;a y uno (Carlos  Caballero Arg&aacute;ez) de ingenier&iacute;a civil. Tres cursaron sus estudios de pregrado  fuera del pa&iacute;s (Salom&oacute;n Kalmanovitz, Juan Mario Laserna y Miguel Urrutia) y  s&oacute;lo Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a y Jos&eacute; Dar&iacute;o Uribe son egresados de universidades  colombianas diferentes a los Andes. A esto podr&iacute;amos sumarle el hecho de que,  de las dieciocho personas<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a> que han ocupado  el cargo de codirectores en la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica desde  su independencia en 1991, es decir,  excluyendo a los ministros de Hacienda, diez han sido economistas de la Universidad  de los Andes, los que mencionamos en la tabla anterior: Carlos Gustavo Cano,  Sergio Clavijo, Mar&iacute;a Mercedes Cuellar, Roberto Junguito, Fernando Tenjo, Jos&eacute;  Dar&iacute;o Uribe y Leonardo Villar; sumados a Hernando Jos&eacute; G&oacute;mez Restrepo,  Francisco Ortega y Carlos Ossa Escobar. </p>     <p align="justify">En cuanto a los  estudios m&aacute;s avanzados, como maestr&iacute;as y doctorados, nueve de ellos obtuvieron  t&iacute;tulos de prestigiosas universidades estadounidenses. Dos de los miembros de  la junta, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a y Leonardo Villar, cursaron sus estudios en Gran  Breta&ntilde;a, y s&oacute;lo Fernando Tenjo obtuvo su t&iacute;tulo en un pa&iacute;s diferente a los  mencionados.</p>     <p align="justify">Seguido de esto,  en el recorrido por el mercado laboral se encuentran m&uacute;ltiples coincidencias.  En cuanto a los cargos en el gobierno, tres de los miembros, Carlos Caballero,  Carlos Gustavo Cano y Miguel Urrutia, han estado a cargo de alg&uacute;n ministerio diferente  al de Hacienda. Roberto Junguito ha hecho parte de la junta en dos  oportunidades, como ministro y como codirector, y dos de ellos, Sergio Clavijo  y Leonardo Villar, han ocupado el cargo de viceministro t&eacute;cnico de Hacienda.  Cuatro han estado asociados al DNP, ya sea como  director (Miguel Urrutia), como subdirectores (Carlos Caballero y Fernando  Tenjo) o como jefe de departamento (Jos&eacute; Dar&iacute;o Uribe). Y, en general, todos han  trabajado en entidades p&uacute;blicas. Su recorrido ha estado marcado por el paso por  entes multilaterales. Nueve han estado asociados a organismos multilaterales,  cinco de ellos al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dos al Fondo  Monetario Internacional (FMI), dos a la  Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos (OEA) y uno m&aacute;s al  Instituto Iberoamericano de Cooperaci&oacute;n para la Agricultura (Iica).</p>     <p align="justify">En cuanto al  v&iacute;nculo con la academia y la investigaci&oacute;n, encontramos que cuatro de los  miembros, Carlos Caballero, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Roberto Junguito y Miguel  Urrutia, han ocupado el cargo de director de Fedesarrollo; tres m&aacute;s han estado  vinculados como investigadores de esa entidad, entre los cuales Carlos  Caballero y Leonardo Villar tambi&eacute;n se han desempe&ntilde;ado como editores la revista <i>Coyuntura  Econ&oacute;mica</i>. Cuatro han ocupado  una decanatura en la Universidad Nacional de Colombia o en la Universidad de  los Andes.</p>     <p align="justify">Como vemos, se  podr&iacute;a afirmar que quienes acceden a los cargos directivos del Banco de la  Rep&uacute;blica tienen un perfil muy particular. Evidentemente, es un perfil con el  que se busca una trayectoria que asegure la experiencia necesaria para  enfrentarse a un cargo de tan alta responsabilidad. Sin embargo, es &uacute;til indagar  acerca del prestigio que les adjudica haber ocupado ciertos lugares, los  significados de los que est&aacute;n cargados esas pr&aacute;cticas que los llevan al poder y  la funci&oacute;n legitimadora que poseen.</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Empieza a conformarse esa cosa colombiana que es que usted est&aacute; en  Fedesarrollo dos tres a&ntilde;os, luego pasa a Planeaci&oacute;n un a&ntilde;o, luego viene aqu&iacute; un  a&ntilde;o (Universidad de los Andes), en Hacienda est&aacute; dos a&ntilde;os y es viceministro  all&aacute;, director ac&aacute;, de golpe se vuelve ministro de Educaci&oacute;n, de pronto est&aacute; en  Fedesarrollo escampando un a&ntilde;o, de golpe se viene aqu&iacute; de decano dos a&ntilde;os (alto  miembro del gobierno central en su momento, actualmente dedicado a la academia.  Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Una pr&aacute;ctica muy  com&uacute;n en los economistas que hoy en d&iacute;a sustentan el poder ha sido el paso por  centros de investigaci&oacute;n, particularmente Fedesarrollo. Si bien la rotaci&oacute;n  incluye entes multilaterales y el sector privado y p&uacute;blico, los centros de  investigaci&oacute;n y la academia tienen la particularidad de fortalecer la imagen de  &eacute;lite intelectual. De manera que se convierte en un hecho muy normal que  quienes se encargan de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica hayan pasado por centros como  Fedesarrollo que, a pesar de no ser una entidad p&uacute;blica, tiene un fuerte  v&iacute;nculo con los hacedores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</p>     <blockquote>       <p align="justify">El v&iacute;nculo de Fedesarrollo con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica es muy  cercano, es un sitio donde los investigadores entran y salen muy f&aacute;cilmente del  sector p&uacute;blico, es un sitio donde b&aacute;sicamente se hacen trabajos de  investigaci&oacute;n pero los directores de los trabajos casi siempre son personas que  han sido ministros, directores de Planeaci&oacute;n, consultores o asesores  importantes (miembro de la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica.  Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">Algo muy similar  sucede con el paso por la academia, ya sea como catedr&aacute;ticos, decanos o  investigadores. Estas dos pr&aacute;cticas tienen gran peso en el prestigio y  credibilidad que alcancen estos economistas ya que, a pesar de que la rotaci&oacute;n  en general es un mecanismo para acumular capital social, econ&oacute;mico y cultural,  el paso por universidades y centros de investigaci&oacute;n les permite crear y  fortalecer su imagen de expertos, de t&eacute;cnicos que, no s&oacute;lo tienen exclusividad  en el manejo y conocimiento de ciertos asuntos de gran importancia para la  naci&oacute;n, sino que cuentan con un car&aacute;cter acad&eacute;mico e intelectual que los aleja  de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y los intereses particulares.</p>     <blockquote>       <p align="justify">Si hay algo positivo en Colombia es ese v&iacute;nculo y esos n&uacute;cleos  que se arman de hacedores de pol&iacute;ticas que al mismo tiempo son cercanos a la  academia. Eso es muy positivo porque le da un car&aacute;cter acad&eacute;mico a la pol&iacute;tica,  a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Hay instituciones en el gobierno como Planeaci&oacute;n o el  Ministerio de Hacienda que han sido tradicionalmente muy t&eacute;cnicas. La experiencia  cuando yo estuve all&aacute; &#91;en el Ministerio de Hacienda&#93; era que los funcionarios  del Ministerio, casi exceptuando al ministro eran t&eacute;cnicos y duraderos, de  golpe eso se ha reducido un poquito (miembro de la junta directiva del Banco de  la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     <p align="justify">La supuesta  neutralidad de sus t&eacute;cnicas les permite mostrarse como funcionarios que,  inmunes a las influencias pol&iacute;ticas, est&aacute;n en esos cargos para usar f&oacute;rmulas  neutras, producto de investigaciones puramente acad&eacute;micas, realizadas con  herramientas que por sus caracter&iacute;sticas son ajenas a cualquier inter&eacute;s particular.</p>     <blockquote>       <p align="justify">La gente que llega a esos ministerios &#91;los encargados de la  pol&iacute;tica econ&oacute;mica&#93; en general y empezando por los ministros, no es gente que  est&eacute; buscando rentas, por ponerlo as&iacute;. No es la persona que tiene su cuarto de  hora, de una vida pol&iacute;tica el minutico que puede influir en la pol&iacute;tica  econ&oacute;mica, sino que es una persona que ha estado influenciando tradicionalmente  pol&iacute;tica econ&oacute;mica y que en un momento dado tienen la capacidad de estar  influyendo m&aacute;s. Es muy distinto a los ministerios a los que a veces se llega  por situaciones de coyuntura pol&iacute;tica, pol&iacute;tica digamos, partidista (miembro de  la junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Entrevista realizada en marzo de 2004).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Con estos  argumentos se presentan como funcionarios p&uacute;blicos que, a diferencia de  aquellos que se mueven de acuerdo con la &quot;coyuntura y la pol&iacute;tica partidista&quot;,  participan en esta arena por un inter&eacute;s puramente intelectual. Este discurso de  neutralidad alrededor del cual han ido forjando su imagen los economistas, y  que busca alejarse de los sectores conocidos tradicionalmente como pol&iacute;ticos,  es el discurso sobre el que se fundamentan las corrientes ideol&oacute;gicas  dominantes del &uacute;ltimo siglo, el supuesto sobre el que se ciment&oacute; la econom&iacute;a  cl&aacute;sica y lo que, entre otras cosas, heredar&iacute;a m&aacute;s tarde la econom&iacute;a  neocl&aacute;sica.</p>     <blockquote>       <p align="justify">Imag&iacute;nese lo dif&iacute;cil que es desmontar ese discurso (...) Aun la  gente que hace econom&iacute;a no se da cuenta de eso, se lo creen, creen por ejemplo  que la noci&oacute;n utilitarista, en la cual uno ha sido educado, no tiene carga  ideol&oacute;gica. Se convencieron de que el cuento era evolutivo y es muy dif&iacute;cil no  vender una cosa en la cual uno cree fervientemente (ex ministro, actualmente  dedicado al sector financiero. Entrevista realizada en abril de 2004).</p> </blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><font size="3">CONCLUSIONES</font></b><br />   &nbsp;<br />   EL FUNDAMENTO  TE&Oacute;RICO DE LA ECONOM&Iacute;A QUE HA DOMINADO EL &Uacute;LTIMO siglo, el de la econom&iacute;a cl&aacute;sica y  neocl&aacute;sica, parte de la necesidad de establecer a esta disciplina como una  ciencia, pretendiendo de esta manera generar un conocimiento libre de juicios  de valor que logre explicar la realidad de una manera positiva. Pero este  discurso no se ha limitado al &aacute;mbito te&oacute;rico. El proceso mundial de  industrializaci&oacute;n, as&iacute; como el desarrollo y r&aacute;pida expansi&oacute;n de la econom&iacute;a de  mercado, han llevado a aceptar las leyes del capitalismo como naturales, por la  misma raz&oacute;n que coloca la esfera econ&oacute;mica por encima de las otras dentro del  sistema capitalista. Esto ha implicado la creaci&oacute;n de nuevas pr&aacute;cticas y  tradiciones que permiten y validan la consolidaci&oacute;n de las nuevas situaciones  propias de este sistema.</font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">La importancia  que ha cobrado la econom&iacute;a en todas las esferas de lo humano ha implicado que  quienes tienen el dominio sobre este discurso y saben manejar sus herramientas  cuenten con los elementos para explicar el orden mundial, o por lo menos para decidir  cu&aacute;l es la forma &quot;correcta&quot; de entenderlo. Aun cuando el discurso econ&oacute;mico  dominante puede, y de hecho es, cuestionado desde diferentes sectores de la  sociedad, posee ciertas caracter&iacute;sticas que aseguran que la autoridad al  respecto permanezca en sus manos, es decir, en manos de los economistas del  poder.</p>     <p align="justify">El discurso  econ&oacute;mico se traduce as&iacute; en una forma particular de leer el mundo, hecho que lo  convierte autom&aacute;ticamente en un sistema de control social. Esto significa que  los profesionales de la econom&iacute;a superan su condici&oacute;n de t&eacute;cnicos y logran ubicarse  en una posici&oacute;n privilegiada, en una posici&oacute;n de poder, gracias a la capacidad  que tienen para entender problemas que ata&ntilde;en a toda la poblaci&oacute;n. Sin embargo,  el hecho de ser economista no es suficiente en s&iacute; mismo para acceder a las  altas esferas de poder. En este momento entramos a buscar, primero, qui&eacute;nes son  los economistas del poder y, segundo, cu&aacute;les son las pr&aacute;cticas concretas que  definen la creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de este grupo, es decir, las pr&aacute;cticas que  limitan el acceso al poder y definen un perfil particular de economista.</p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n de la  &eacute;lite de economistas del poder en Colombia se podr&iacute;a descomponer en dos  momentos. Primero, en la justificaci&oacute;n&nbsp; te&oacute;rica  que le permite a esta disciplina presentarse como la &uacute;nica capaz de explicar  los asuntos m&aacute;s importantes para los gobiernos nacionales. Y segundo, en las  pr&aacute;cticas concretas que limitan el acceso a un perfil muy particular de  economista.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, al  detener nuestra mirada sobre este grupo partimos del hecho que las relaciones  de poder est&aacute;n impl&iacute;citas en las relaciones sociales a cualquier nivel y que,  por eso mismo, aparecen y se justifican en cada una de las pr&aacute;cticas que lo  conforman. Para hacer expl&iacute;citas las relaciones de poder dentro del grupo y del  grupo con el resto de la sociedad, tomamos como herramienta el estudio del  discurso de sus miembros, los argumentos que sustentan a la hora de explicarse  a s&iacute; mismos y las determinaciones que yacen bajo el lenguaje. Esa fue la idea  detr&aacute;s de las entrevistas realizadas. Y la lectura de estas parti&oacute; del hecho  que las relaciones de poder categorizan al individuo, lo marcan, lo amarran a  su propia identidad y le imponen una ley de verdad que &eacute;l mismo debe reconocer  y que los otros deben reconocer en &eacute;l (Dirks et al., 1994).</p> <hr size="1" /> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>Notas</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify"><a href="#s*" name="*"><sup>*</sup></a> Agradezco  muy especialmente a Hernando Matallana, quien ha sido el mejor gu&iacute;a y el gran  impulsor para materializar la inquietud personal que rodea este trabajo. Y a  Sanjay, por supuesto. Agradezco tambi&eacute;n por sus comentarios a los evaluadores  an&oacute;nimos y a la <i>Revista</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#spie1" name="pie1">1</a>. Es importante tener en cuenta que en el momento en  que la <i>econom&iacute;a pol&iacute;tica  cl&aacute;sica </i>formul&oacute; su teor&iacute;a, exist&iacute;a  ya el concepto de individuo libre. La presencia de proposiciones desde la  filosof&iacute;a pol&iacute;tica liberal, como las de John Locke, en las que el estado  natural del ser humano es &quot;un estado de completa libertad para ordenar sus  actos, y para disponer de sus propiedades y de sus personas como mejor le  parezca, dentro de los l&iacute;mites de la ley natural, sin necesidad de pedir  permiso, y sin depender de la voluntad de otra persona&quot; (Locke, 1690: 32), sirven  de fundamento para dise&ntilde;ar un ordenamiento social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico con el  individuo libre como su premisa y autorregulado por su propia acci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#spie2" name="pie2">2</a>. Hasta 2004.</p>     <p align="justify"><a href="#spie3" name="pie3">3</a>. Carlos Caballero Arg&aacute;ez, Carlos Gustavo Cano,  Sergio Clavijo, Mar&iacute;a Mercedes Cu&eacute;llar, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Luis Bernardo  Fl&oacute;rez, Hernando Jos&eacute; G&oacute;mez Restrepo, Antonio Hern&aacute;ndez Gamarra, Rudolf Hommes,  Roberto Junguito, Salom&oacute;n Kalmanovitz, Juan Mario Laserna, N&eacute;stor Humberto  Mart&iacute;nez, &Oacute;scar Marulanda G&oacute;mez, Francisco Ortega, Carlos Ossa Escobar, Jos&eacute;  Dar&iacute;o Uribe, Miguel Urrutia y Leonardo Villar.</p> <hr size="1" /> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <!-- ref --><p align="justify">1. AHUMADA, CONSUELO. 1996. <i>El modelo neoliberal y su impacto en  la sociedad colombiana</i>. El &Aacute;ncora  Editores. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0486-6525200600010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p align="justify">2. BEJARANO, JES&Uacute;S ANTONIO (comp.). 1999. <i>Hacia d&oacute;nde va la ciencia econ&oacute;mica  en Colombia</i>. Tercer Mundo.  Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0486-6525200600010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p align="justify">3. BENETTI, CARLO Y JEAN CARTELIER. 1998. &quot;La econom&iacute;a  pol&iacute;tica como ciencia: la permanencia de una convicci&oacute;n mal compartida&quot;. <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i>. 48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0486-6525200600010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">4. BOURDIEU, PIERRE. 1979  (1988). <i>La distinci&oacute;n: criterios y bases  sociales del gusto</i>. Taurus. Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0486-6525200600010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">5. CATA&Ntilde;O, JOS&Eacute; F&Eacute;LIX. 1999. &quot;Instituciones  y teor&iacute;a del mercado: las dificultades de Adam Smith&quot;. <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i>. 50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0486-6525200600010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">6. DEAS, MALCOLM. 1993. <i>Del poder y la gram&aacute;tica y otros  ensayos sobre historia, pol&iacute;tica y literatura colombianas</i>. Tercer Mundo. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0486-6525200600010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p align="justify">7. DIRKS, NICHOLAS et al. (eds.). 1994. <i>Culture/Power/History. A reader in contemporary social theory</i>. Princeton  University Press, Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0486-6525200600010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">8. DEZALAY, YVES Y BRYANT GARTH. 2002. <i>La internacionalizaci&oacute;n de las luchas  por el poder. La competencia entre abogados y economistas por transformar los  estados latinoamericanos. </i>Universidad Nacional de Colombia.  Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0486-6525200600010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">9. ESCOBAR, ARTURO. 1988. &quot;Power and visibility: Development and the invention and management of  the Third World&quot;. <i>Cultural Anthropology. </i>3 (4).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0486-6525200600010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">10. FRIEDMAN, MILTON. 1962  (1966). <i>Capitalismo y Libertad</i>. Rialp. Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0486-6525200600010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">11. LOCKE, JOHN. 1690  (1963). <i>Ensayo sobre el gobierno civil</i>. Traducci&oacute;n de Armando  L&aacute;zaro Ros. Aguilar. Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0486-6525200600010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">12. MARKOFF, JOHN Y VER&Oacute;NICA MONTECINOS. 1994. &quot;El  irresistible ascenso de los economistas&quot;. <i>Revista Desarrollo Econ&oacute;mico. </i>34 (133).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0486-6525200600010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">13. PALACIOS, MARCO. 2001. <i>De populistas, mandarines y  violencias: luchas por el poder</i>. Planeta. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0486-6525200600010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">14. ----------. 1999. <i>Par&aacute;bola del liberalismo</i>. Norma. Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0486-6525200600010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p align="justify">15. POLANYI, KARL. 1944  (2003). <i>La gran transformaci&oacute;n: los or&iacute;genes pol&iacute;ticos  y econ&oacute;micos de nuestro tiempo</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0486-6525200600010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">16<i>. Portafolio. </i>2004. &quot;Se abre baraja  en el Emisor&quot;. 26 de abril de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0486-6525200600010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">17. SAMUELS, WARREN. 1988. &quot;An essay on the nature and significance of the normative nature of  economics&quot;. <i>Journal of Post  Keynesian Economics. </i>10 (3).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0486-6525200600010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">18. SMITH, ADAM. 1776  (1958). <i>La riqueza de las Naciones. </i>Traducci&oacute;n de Gabriel  Franco. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0486-6525200600010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">19. STIGLITZ, JOSEPH. 1993. <i>Econom&iacute;a</i>. Traducci&oacute;n de  Mar&iacute;a Esther Robasco. Ariel. Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0486-6525200600010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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