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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¡A MÍ NO ME MANDA NADIE! HISTORIA DE VIDA DE TRINO MORALES CHRISTIAN GROS Y TRINO MORALES Bogotá: ICANH 2010, 319 p]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <p>RESE&Ntilde;AS</p> </font>     <p align="center"><font size="4" face="verdana">&iexcl;<b>A M&Iacute; NO ME MANDA NADIE! HISTORIA DE VIDA DE TRINO MORALES </b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b><font size="2">CHRISTIAN GROS  Y TRINO MORALES </font></b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana">Bogot&aacute;: ICANH 2010, 319 p.</font></p> <font size="2" face="verdana"> <hr align="JUSTIFY" size="1">     <p align="justify">La historia de vida de uno de  los pioneros de las luchas ind&iacute;genas en el Cauca, suscitada por un investigador  extranjero que ha seguido de cerca sus desarrollos, nos brinda una aproximaci&oacute;n  al actor comprometido con la creaci&oacute;n de un mundo y de una historia culturalmente  significativos, y a la presentaci&oacute;n de la historia producida por su acci&oacute;n y  por sus reflexiones retrospectivas sobre ella. &iquest;C&oacute;mo se tejieron las decisiones  y las acciones que transformaron la vida de miles de campesinos e ind&iacute;genas del  Cauca y posibilitaron el nacimiento del movimiento ind&iacute;gena caucano y nacional?  &iquest;Qu&eacute; nos dice el retiro voluntario e intempestivo de este l&iacute;der de la pol&iacute;tica  ind&iacute;gena, a mediados de los a&ntilde;os ochenta, sobre los escenarios que se han  abierto para los ind&iacute;genas despu&eacute;s de su participaci&oacute;n en la Constituyente de 1990? &iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza de  esta historia de vida como empresa pol&iacute;tica y literaria dentro del g&eacute;nero de la  escritura etnogr&aacute;fica? Alrededor de estos tres ejes de reflexi&oacute;n, considero que  se pueden agrupar los aportes m&aacute;s sobresalientes del libro <i>&iexcl;A m&iacute; no me manda nadie! Historia  de vida de Trino Morales</i>,  de Christian Gros y Trino Morales, publicado por el ICANH.</p>     <p align="justify">Trino Morales parti&oacute; de su  natal Guamb&iacute;a a la edad de siete a&ntilde;os hacia Medell&iacute;n y luego hacia Bogot&aacute;, para  acceder a la educaci&oacute;n formal. A su regreso, despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os, no pudo menos  que sentirse comprometido con los reclamos de los m&aacute;s pobres ante su  desprotecci&oacute;n, por lo que termin&oacute; apoyando a las comunidades de m&uacute;ltiples  maneras. De hecho, su narrativa lo sit&uacute;a como arquitecto de varias de las  acciones que resultaron en la exitosa recuperaci&oacute;n de tierras ind&iacute;genas, que le  dieron un vuelco hist&oacute;rico a las relaciones de dominaci&oacute;n que soportaban los  indios en el Cauca, para &quot;levantar la cabeza y nunca m&aacute;s volver a inclinarla&quot;  (cf. p. 26),  como lo dice Christian Gros en su introducci&oacute;n.</p> </font>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><b><font size="3">I</font>.</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">Su participaci&oacute;n en las  acciones pol&iacute;ticas durante los a&ntilde;os que Trino Morales denomina los <i>pre&aacute;mbulos del movimiento  ind&iacute;gena </i>se pueden enfocar desde dos  &aacute;ngulos: 1)  el de su ascenso en la escala de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y el liderazgo, y 2) el de los pilares de la estrategia  pol&iacute;tica ind&iacute;gena.</p>     <p align="justify">En t&eacute;rminos del liderazgo y la  representaci&oacute;n pol&iacute;tica, Morales narra una experiencia que va creciendo desde  el nivel local (con las recuperaciones de haciendas en diferentes municipios), al  regional (que abarca desde la conformaci&oacute;n del Sindicato del Oriente Caucano  hasta la creaci&oacute;n del Consejo Regional Ind&iacute;gena del Cauca, &#91;CRIC&#93;), en primera instancia.  Durante esos a&ntilde;os formativos, accede a un conocimiento de las comunidades del  &aacute;rea andina del departamento del Cauca, que lo posiciona para ejercer la  representaci&oacute;n ind&iacute;gena nacional en la Asociaci&oacute;n Nacional de Usuarios  Campesinos, (ANUC). Este tr&aacute;nsito ampl&iacute;a el  alcance de su mirada para incluir otras regiones y otras poblaciones ind&iacute;genas,  cuya situaci&oacute;n pol&iacute;tica muestra puntos de contraste muy fuertes con la de los  ind&iacute;genas del Cauca. Es una vivencia que alimenta adem&aacute;s su sue&ntilde;o de unidad  ind&iacute;gena nacional, que se concreta en su propuesta de constituir una  organizaci&oacute;n de escala nacional. Cambia la escala, pero la perspectiva  organizativa forjada en los a&ntilde;os iniciales de la lucha se mantiene: lograr la  unidad ind&iacute;gena con apoyo externo pero exclusivamente ind&iacute;gena en el fuero  interno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la narrativa se relieva una  estrategia pol&iacute;tica nutrida de aprendizajes de los a&ntilde;os iniciales: a) la  necesidad de democratizar el cabildo, de manera que no sirviera a los intereses  de los blancos sino a los de la organizaci&oacute;n naciente; b) la de construir una  autoridad propia disciplinada. De Trino Morales surge la idea de formar una  guardia ind&iacute;gena; c) el tremendo potencial de las cifras demogr&aacute;ficas, de los  lazos sociales y culturales entre la gente. No es lo mismo reunir a cien  ind&iacute;genas que a tres mil a la salida de una misa; d) el impulso de formas  asociativas, tipo sindicatos y cooperativas, como soporte de acciones pol&iacute;ticas  de gran envergadura, como las recuperaciones; e) la urgencia de respuestas efectivas  ante las encrucijadas m&aacute;s apremiantes de las personas. Morales obtuvo logros  significativos con respecto a desaf&iacute;os pol&iacute;ticos que eran importantes para la  gente (como tener un cura propio), y tambi&eacute;n deriv&oacute; una ense&ntilde;anza de  iniciativas que fueron un fracaso, como los proyectos productivos puestos en  marcha sin tener en cuenta el control del mercado. Todas, en general,  experiencias que se adelantaron a partir de una estructura simple y bastante  cercana a las bases.</p>     <p align="justify">Se revelaba en sus estrategias  un pensamiento t&aacute;ctico que se podr&iacute;a definir, siguiendo a Scott (1985), como <i>artes de la resistencia</i>, pero que en su caso y para  Guamb&iacute;a implicaban m&aacute;s un c&aacute;lculo milim&eacute;trico sobre las escalas del poder, que  una resistencia soterrada. Esto lo llev&oacute; por ejemplo a no confrontar  directamente&nbsp; a las autoridades ni los  poderes establecidos, y a privilegiar la palabra oral por encima de la escrita (se  opone a plataformas y documentos de ese estilo). No atacar la autoridad de los  cabildos, a pesar de que muchas veces estaban al servicio del control de los  hacendados, es una prueba de ello. Los cabildos, como nos lo cuenta Trino  Morales, estaban muy permeados por el poder de las autoridades municipales y  departamentales dominantes. Al mismo tiempo, eran las estructuras pol&iacute;ticas con  mayor tradici&oacute;n entre los ind&iacute;genas, por lo tanto, no se pod&iacute;a ir en contra de  ellas. No era conveniente. Su propuesta en los a&ntilde;os sesenta es <i>con los cabildos, no contra  ellos</i>. Esta misma estrategia es la que  a&ntilde;os m&aacute;s tarde Morales propone frente al Estado para todo el movimiento  nacional que se gestaba. La misma que termina gener&aacute;ndole problemas en su  relaci&oacute;n con el CRIC, que lo acusa de gobiernista,  y con los asesores externos, a quienes responsabiliza de la radicalizaci&oacute;n de  la posici&oacute;n del CRIC, que finalmente lo llev&oacute;  retirarse.</p>     <p align="justify">Ahora bien, ninguna de las  acciones propuestas por Morales y sus m&aacute;s cercanos colaboradores hubiera  alcanzado el &eacute;xito frente a la dominaci&oacute;n de los terratenientes y de la  Iglesia, si no hubieran logrado darles la vuelta a los discursos que soportaban  esa dominaci&oacute;n. Sus apuntes sobre la recuperaci&oacute;n de la hacienda El Gran  Chim&aacute;n, perteneciente a una de las familias m&aacute;s poderosas del Cauca, a mediados  de los a&ntilde;os sesenta, y de El Cobalo, en Coconuco, perteneciente al obispo de  Popay&aacute;n, a comienzos de los a&ntilde;os setenta, evidencian el valor de la  resignificaci&oacute;n que los ind&iacute;genas dieron a la Ley 89 de 1890 y a la propiedad (privada) de  la tierra, para llevarla a la pr&aacute;ctica y traducirla en una contrahegemon&iacute;a.</p>     <p align="justify">As&iacute;, cuando los terratenientes  los acusan de invadir sus tierras, los ind&iacute;genas responden que de lo que se  trata es de recuperarlas, pues no est&aacute;n usurpando el derecho de otro, sino  reclam&aacute;ndoles lo que les hab&iacute;an usurpado antes. Los ind&iacute;genas aprovechan las  incongruencias de la ley para subvertirla con una habilidad asombrosa, basados  en una experiencia de siglos que les permite sacar ventaja de la ley apropiada,  en este caso, desde una posici&oacute;n disidente. Al narrar estos eventos, Trino  Morales nos ubica frente al abierto y desigual terreno de las pr&aacute;cticas de  significaci&oacute;n de lo social y de lo cultural que hoy conocemos como la <i>pol&iacute;tica de la cultura</i>, y que en este caso result&oacute; en  la desestabilizaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a terrateniente.</p>     <p align="justify">A lo anterior se suma el papel  ambivalente del Estado que, por una parte, respaldaba el poder de los  terratenientes y la Iglesia y, por otra, introduc&iacute;a el discurso de <i>la funci&oacute;n social de la tierra</i>, auspiciando as&iacute; (no importaba  si despu&eacute;s daba marcha atr&aacute;s) la reforma agraria para poner l&iacute;mites a la  propiedad y hacer &quot;posible jur&iacute;dicamente las expropiaciones&rdquo; (cf. p. 26), como lo se&ntilde;ala Gros en la  introducci&oacute;n. Aqu&iacute; se encuentra otro de los elementos que posibilitaron la  elaboraci&oacute;n contrahegem&oacute;nica, y que el autor denomina <i>proceso de liberaci&oacute;n  cognitiva</i>. Esta ambivalencia del Estado  aparecer&aacute; nuevamente con la Constituci&oacute;n de 1991 y su propuesta de inclusi&oacute;n multicultural  que hoy ocupa un lugar central en los debates antropol&oacute;gicos. Hasta aqu&iacute; mis  anotaciones a lo que identifiqu&eacute; como el primer eje de reflexi&oacute;n sugerido por la  historia de Trino Morales.</p> </font>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><b><font size="3">II</font>.</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">Me referir&eacute; ahora brevemente al  segundo eje: &iquest;a qu&eacute; se debi&oacute; su renuncia radical a los escenarios pol&iacute;ticos que  se abr&iacute;an a finales de los a&ntilde;os ochenta para las dirigencias &eacute;tnicas? Muchos  supimos de las diferencias entre la dirigencia del CRIC&nbsp; y  la de la Organizaci&oacute;n Nacional Ind&iacute;gena de Colombia (ONIC), al finalizar el Segundo  Congreso Nacional Ind&iacute;gena de Bosa; pero el retiro de Morales, como lo se&ntilde;ala  Christian Gros, ameritaba una reflexi&oacute;n en primera persona, que pasara revista  a lo que muchos consideraron hab&iacute;a sido la principal raz&oacute;n de sus diferencias  con el CRIC: el papel de los asesores en  el trazado de l&iacute;neas de acci&oacute;n del movimiento. Morales los considera centrales al  hacer el balance de los derroteros de las luchas ind&iacute;genas y de la  confrontaci&oacute;n con la dirigencia del CRIC,  que causa su retiro intempestivo de la actividad pol&iacute;tica. Sin embargo, su  narrativa deja muchos vac&iacute;os que no permiten precisar las repercusiones de los  asesores para examinar los acontecimientos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Son tal vez  los anexos del libro (el documento de discusi&oacute;n sobre el marco ideol&oacute;gico del  movimiento ind&iacute;gena propuesto por el CRIC,  resultado del encuentro nacional en Lomas de Hilarco, en octubre de 1980; y el cruce de correspondencia  del CRIC y la ONIC a prop&oacute;sito de la  representaci&oacute;n de Trino Morales en ambas y sobre su gesti&oacute;n) los que permiten  especular sobre las diferencias de fondo entre ambos.</p>     <p align="justify">Ahora bien, vista desde el  &aacute;ngulo de los asesores, la renuncia de Morales contaba con el antecedente de lo  que hab&iacute;a provocado su retiro de la ANUC,  cuando se insinuaron las diferencias ideol&oacute;gicas entre l&iacute;neas pol&iacute;ticas  (radical y oficialista), auspiciadas en gran medida por la intervenci&oacute;n de  asesores externos. Para Morales, los discursos de estos resultaban  completamente ajenos a los intereses ind&iacute;genas y amenazantes para el trabajo  organizativo en que estaba empe&ntilde;ada la Asociaci&oacute;n. Adem&aacute;s, sus planes de crear  una coordinadora ind&iacute;gena que le permitiera proyectar su utop&iacute;a de unidad  ind&iacute;gena nacional ya estaban en marcha.</p>     <p align="justify">Para cuando la ONIC entr&oacute; en funcionamiento, las  dimensiones del movimiento ind&iacute;gena se hab&iacute;an ampliado, las luchas se hab&iacute;an  vuelto diversas y m&aacute;s complejas. Las responsabilidades que Morales hab&iacute;a  adquirido durante tres d&eacute;cadas de actividad pol&iacute;tica sostenida, hasta llegar a  la presidencia del la ONIC, lo confrontaron con una  heterogeneidad de actores pol&iacute;ticos y sociales ahora articulados al movimiento.  Evidentemente, hubo en su retiro una muestra de resistencia a ceder esta  responsabilidad&nbsp; a los asesores externos,  pero tambi&eacute;n una dificultad para trasladar estrategias que hab&iacute;an funcionado en  el Cauca y ahora era complicado aplicar en otros contextos, como la Amazonia, La  Guajira o el Choc&oacute;.</p>     <p align="justify">Como lo se&ntilde;al&eacute; m&aacute;s arriba, en  el libro hay silencios y la narraci&oacute;n no da el detalle de la primera parte. Si  se pudiera volver sobre ella, ser&iacute;a interesante ir m&aacute;s all&aacute; de los asesores que  est&aacute;n en la mira de la interpretaci&oacute;n del retiro de Trino Morales de la  pol&iacute;tica ind&iacute;gena, y evaluar el papel no solo de los asesores del movimiento  sino de esa franja de mediadores entre este y el Estado que ha venido creciendo  en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Pero sobre todo considero necesario dilucidar por qu&eacute; el  movimiento ind&iacute;gena del Cauca, y el CRIC en  particular, constituyen uno de esos raros casos en los que una agrupaci&oacute;n, que  lleva a la vez el sello &eacute;tnico ind&iacute;gena y el de clase social subordinada, sigue  siendo el &uacute;nico que se da el lujo de conducir una actividad pol&iacute;tica abierta y  organizada. Cuando me refiero a esto estoy pensando en un per&iacute;odo de m&aacute;s larga  duraci&oacute;n, que llega incluso hasta la articulaci&oacute;n de organizaciones tan  diferentes como CRIC, el Movimiento de Autoridades  Ind&iacute;genas de Colombia (AICO), y la Asociaci&oacute;n de Cabildos  de Ind&iacute;genas del Norte del Cauca (ACIN),  en el presente. Definitivamente, factores hist&oacute;ricos de orden social,  econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, cultural, e incluso geogr&aacute;fico, presentes en esta regi&oacute;n, se  articulan para respaldar las acciones de sus l&iacute;deres.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>III</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">Unas palabras sobre la  herramienta metodol&oacute;gica de las historias de vida. Sin importar qu&eacute; tan  sintonizados se encuentren con las posiciones de quienes conducen la lucha, los  recuentos sobre los movimientos sociales en el pa&iacute;s no pueden capturar las  sutilezas ni los matices del momento hist&oacute;rico en el que se forma la conciencia  de lucha, si no es por medio de estrategias investigativas como las historias  de vida. La recreaci&oacute;n de acontecimientos, pensamientos y sentimientos para  poner en escena de nuevo eventos que han transformado de manera tan  significativa la vida de tantas personas, por parte de quien fuera en parte el alma  de estos movimientos, nos permite captar y repensar la acci&oacute;n pol&iacute;tica. &iquest;C&oacute;mo  se produjo el vuelco hist&oacute;rico de las relaciones de los ind&iacute;genas con la  sociedad regional en el Cauca y c&oacute;mo esta historia ha influenciado la de otras  regiones del pa&iacute;s?</p>     <p align="justify">Las historias de vida de las  que hoy disponemos en el fondo editorial del ICANH, <i>La fuerza de la gente</i>, de Lorenzo Muelas y Martha  Urdaneta; <i>Juan Gregorio Palechor:  historia de mi vida</i>, de Myriam Jimeno; y esta, de  Trino Morales y Christian Gros, revelan el proceso de la formaci&oacute;n de una  conciencia ind&iacute;gena &nbsp;de cara a un mundo  cambiante en el que las voces que los investigadores rescatan han sido su  empuje.</p>     <p align="justify">La narraci&oacute;n autobiogr&aacute;fica de  Trino Morales revela el desarrollo de su conciliaci&oacute;n pol&iacute;tica y se muestra  como un trabajo con m&aacute;s recompensas de las que probablemente Christian Gros y  el mismo Morales pod&iacute;an imaginar antes de narrar la historia. El recuento de  los eventos de su participaci&oacute;n en la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ind&iacute;genas  del Cauca y de otras regiones del pa&iacute;s revela los valores inconscientes que  motivaron sus acciones. Tuve la sensaci&oacute;n de que si en un comienzo Trino  Morales pudo estar tentado a una usual autocensura como narrador, para  conformarse con lo que asum&iacute;a que su entrevistador quer&iacute;a escuchar, esta se suspend&iacute;a  a medida que quedaba atrapado en la rememoraci&oacute;n de aspectos de su historia de  vida.</p>     <p align="justify">Como toda historia de vida que  debe ser interrogada e interpretada, tengo dos comentarios cr&iacute;ticos  relacionados con la configuraci&oacute;n de las fuerzas sociales en un contexto con  caracter&iacute;sticas particulares de g&eacute;nero y clase. En primer lugar, la reflexi&oacute;n  sobre el papel de las mujeres en la historia del movimiento ind&iacute;gena que se  reconstruye en esta historia. Sabemos que hubo mujeres con capacidad de  liderazgo (como Blanca Andrade en Tierradentro), que muchas estuvieron en  primera fila en las recuperaciones de tierras en las haciendas, con el azad&oacute;n  en mano a la par que los hombres o preparando el caf&eacute; y la comida para los que  estaban en el frente, y cuidando a los hijos mientras se fraguaba la lucha. Sin  embargo, ellas est&aacute;n completamente ausentes en este relato. En segundo lugar, y  en relaci&oacute;n con lo anterior, los espacios privados, que son complemento de las  luchas m&aacute;s p&uacute;blicas, quedaron completamente por fuera. Trino Morales narra lo  que ocurr&iacute;a en el espacio p&uacute;blico, pero ni &eacute;l ni su entrevistador se interesan  por pasar revista a lo que suced&iacute;a en los espacios m&aacute;s privados, de las  familias y las veredas, que quedaron invisibilizados. La recuperaci&oacute;n de  tierras demanda una movilizaci&oacute;n y una capacidad humana inmensa y all&iacute;, como en  cualquier empresa grande, las mujeres siempre hemos sido claves.</p> <hr size="1"> </font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>REFERENCIAS</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">1. SCOTT,  J. C. (1985). <i>Weapons  of the Weak. Every Forms of Peasant Resistance</i>. New Haven y Londres: Yale  University Press.</p> <hr size="1">     <p align="right"><b>MARGARITA CHAVES</b>    <br>   Coordinadora Grupo de  Antropolog&iacute;a Social    <br>   Instituto Colombiano de  Antropolog&iacute;a e Historia, ICANH    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="mailto:mchaves@icanh.gov.co">mchaves@icanh.gov.co</a> </p> </font>      ]]></body>
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