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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[VIVIENDO EN EL BOSQUE. UN SIGLO DE INVESTIGACIONES SOBRE LOS MAKÚ DEL NOROESTE AMAZÓNICO GABRIEL CABRERA (ED.) Medellín: Universidad Nacional de Colombia sede Medellín 2010, 245 p]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <p align="left">RESE&Ntilde;AS</p> </font>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>VIVIENDO EN EL BOSQUE. UN SIGLO DE  INVESTIGACIONES SOBRE LOS MAK&Uacute; DEL NOROESTE AMAZ&Oacute;NICO </b></font></p>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b><font size="2">GABRIEL CABRERA (ED.) </font></b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana">Medell&iacute;n:  Universidad Nacional de Colombia sede  Medell&iacute;n 2010, 245 p.</font></p> <font size="2" face="verdana"> <hr align="JUSTIFY" size="1">     <p align="justify">Los grupos conocidos  gen&eacute;ricamente como mak&uacute; -que incluye a los d&acirc;w o kama, hupdu o hupdah, kakua o  bara, nad&ouml;b o nadeb, nukak y a los yuhup- habitan una amplia regi&oacute;n del  noroeste amaz&oacute;nico en la frontera colombo-brasile&ntilde;a. Estos mantienen algunas  afinidades culturales asociadas con su modo de subsistencia que depende, en una  proporci&oacute;n importante, de las actividades de caza, pesca y recolecci&oacute;n. Sus  territorios han sido intervenidos desde hace d&eacute;cadas por procesos y agentes tan  diversos como la colonizaci&oacute;n, los misioneros, los proyectos de desarrollo e  infraestructura o la expansi&oacute;n de los cultivos de uso il&iacute;cito, que han  vulnerado la pervivencia cultural y f&iacute;sica de estas comunidades, e incluso han  llegado a diezmar en alto grado a algunas de ellas. Los trabajos que dan cuenta  de las caracter&iacute;sticas culturales y de los procesos en que est&aacute;n inmersos los  mak&uacute; se concentran en la experiencia particular de algunos de estos grupos,  mientras que los estudios o compilaciones comparativos son marginales en la  literatura especializada. Este libro apunta a llenar ese vac&iacute;o, contribuyendo a  la difusi&oacute;n de textos cl&aacute;sicos sobre estos pueblos, ofreciendo traducciones de  estudios publicados en otros idiomas y estimulando la comprensi&oacute;n comparativa  de los procesos hist&oacute;ricos y contempor&aacute;neos que han enfrentado en su  articulaci&oacute;n a las sociedades nacionales de Colombia y Brasil.</p>     <p align="justify">La compilaci&oacute;n de Cabrera es  variada en t&eacute;rminos tem&aacute;ticos e hist&oacute;ricos, toda vez que los art&iacute;culos que la  componen abarcan temas como la educaci&oacute;n, la filmograf&iacute;a, la ocupaci&oacute;n  territorial o la localizaci&oacute;n est&aacute;tica en ling&uuml;&iacute;stica, por mencionar algunos. Incluye  piezas recientes y otras publicadas a comienzos del siglo XX -como el texto cl&aacute;sico de  Theodor Koch-Gr&uuml;nberg-, con lo que abre un amplio comp&aacute;s temporal que, destaca  el editor, permite &quot;colocar al alcance de los lectores siete contribuciones que  cubren un siglo de investigaci&oacute;n sobre los mak&uacute;, que renuevan la informaci&oacute;n y  el acceso a materiales relacionados con los pueblos mak&uacute; y que desarrollan  tem&aacute;ticas no exploradas o dispersas en la literatura que en su conjunto  contribuyen a visibilizar su existencia y actualizar sus variadas  problem&aacute;ticas&quot; (p. 26).  Tal variedad hist&oacute;rica y tem&aacute;tica representa una de las fortalezas del libro  porque, entre otras cosas, expone las profundas transformaciones de las fuerzas  sociopol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que han marcado la vida cotidiana de estas  comunidades, al tiempo que ofrece elementos para analizar los cambios en los  m&eacute;todos y preguntas de investigaci&oacute;n que interesan a los <i>expertos </i>(antrop&oacute;logos, ling&uuml;istas,  etn&oacute;grafos, etc.) que han trabajado con estos grupos mak&uacute; en el &uacute;ltimo siglo.</p>     <p align="justify">Los art&iacute;culos compilados en el  libro ofrecen datos &uacute;tiles para analizar un amplio espectro de t&oacute;picos que van  desde la esencializaci&oacute;n de las alteridades &eacute;tnicas al car&aacute;cter derogatorio de la  nominaci&oacute;n <i>mak&uacute;</i>, pasando por la necesidad de  depurar las categor&iacute;as utilizadas para explicar la posici&oacute;n subordinada de estos  grupos, la dificultad para abordar etnogr&aacute;ficamente temas relacionados con la  infancia, las paradojas de la implantaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas educativas o  la utilidad de los an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;sticos para refinar el dise&ntilde;o de curr&iacute;culos  etnoeducativos que se ajusten mejor a las expectativas de las poblaciones  beneficiarias. Examinemos brevemente algunos de los elementos que aporta cada  autor para discutir estos temas.</p>     <p align="justify">El art&iacute;culo de Theodor  Koch-Gr&uuml;nberg, titulado &quot;Los mak&uacute;&quot; -originalmente publicado en 1906-, es una contribuci&oacute;n corta aunque  muy &uacute;til para comprender la racionalidad etnogr&aacute;fica de la &eacute;poca y explorar los  fundamentos de los &quot;lastres&quot; culturales que por tanto tiempo se les han  atribuido a los mak&uacute;. Koch- Gr&uuml;nberg escribe que estos <i>toscos n&oacute;madas cazadores </i>(p. 29) u <i>hordas primitivas </i>(p. 30) fueron sometidos inicialmente  por invasores venidos de otros lugares que los agruparon bajo el nombre  gen&eacute;rico de <i>mak&uacute;</i>. Explica que su posici&oacute;n  subordinada obedece a razones mitol&oacute;gicas -que prescriben una relaci&oacute;n servil  entre ellos y sus vecinos de filiaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica arawak y tukano oriental- y  a trazos culturales que son evidencia de su inferioridad, porque se trata, entre  otras cosas, de <i>errantes </i>que viven &quot;en m&iacute;seros refugios  que no merecen el nombre de chozas&quot; (p. 31). La idea en torno a la  condici&oacute;n de sujeci&oacute;n y esclavitud de los mak&uacute; a manos de ind&iacute;genas de otros grupos  de la regi&oacute;n se ha naturalizado y prontamente la literatura etnogr&aacute;fica  regional se aline&oacute; con esa presunci&oacute;n, como lo demuestra claramente este  art&iacute;culo. Para Koch-Gr&uuml;nberg, la categor&iacute;a <i>mak&uacute; </i>tiene  una expresa connotaci&oacute;n negativa en el contexto regional del noroeste amaz&oacute;nico,  por cuanto constituye <i>una grave injuria </i>(p. 29). Mientras que los grupos de  filiaci&oacute;n arawak y tukano oriental se&nbsp; clasifican  como ribere&ntilde;os -h&aacute;biles horticultores y constructores de canoas-, los mak&uacute; se  conocen como <i>indios do matto </i>(indios de la selva) -n&oacute;madas,  cazadores y recolectores-. Esta distinci&oacute;n indica la presencia / ausencia de  modelos tecnol&oacute;gicos desarrollados y de una cosmovisi&oacute;n y tradici&oacute;n m&iacute;tica que  legitiman ideol&oacute;gicamente tal subordinaci&oacute;n. Esto marca una diferencia de  estatus entre los mak&uacute; y otros grupos ind&iacute;genas de la regi&oacute;n, que ha sido  interpretada por muchos investigadores y agentes nacionales -misioneros o  funcionarios estatales- en t&eacute;rminos de esclavitud o servidumbre.</p>     <p align="justify">La literatura antropol&oacute;gica posterior  empieza a cuestionar esa presunci&oacute;n guiada por otros c&aacute;nones de interpretaci&oacute;n.  De hecho, P. van Emst polemiza esta idea en su art&iacute;culo &quot;Sometimiento voluntario:  los mak&uacute; en el occidente del Amazonas&quot;, basado en su experiencia etnogr&aacute;fica en  el r&iacute;o Tiqui&eacute; a comienzos de la d&eacute;cada de 1960. En lugar de esclavitud  -arguye van Emst-, lo que existe es &quot;una especie de simbiosis entre los dos  grupos &#91;mak&uacute; y ribere&ntilde;os&#93;, donde uno de ellos juega un papel dominante &#91;...&#93;. En  otras palabras, es muy posible que la sumisi&oacute;n de los mak&uacute; se pueda explicar  por el hecho de que para ellos esta relaci&oacute;n es la &uacute;nica forma de conseguir  varias de las cosas que desean&quot; (p. 50). El llamado del autor se  orienta a reformular el uso de categor&iacute;as occidentales como <i>esclavitud </i>para explicar el lugar de los  mak&uacute; en las jerarqu&iacute;as inter&eacute;tnicas del noroeste amaz&oacute;nico y detectar, m&aacute;s  bien, c&oacute;mo las din&aacute;micas socioculturales&nbsp;  regionales sugieren una relaci&oacute;n diametralmente opuesta: &quot;&#91;...&#93; parece que  los ind&iacute;genas ribere&ntilde;os no &#91;han&#93; sometido a los mak&uacute; para luego obligarlos a la  esclavitud, sino m&aacute;s bien se debe pensar en un ofrecimiento de los mak&uacute; que es tolerado  o aceptado por los ind&iacute;genas ribere&ntilde;os. A estos &uacute;ltimos se les habr&iacute;a impuesto,  o por lo menos ofrecido, una especie de protectorado&quot; (p. 51). En tal sentido, Van Emst  propone que categor&iacute;as como <i>sumisi&oacute;n </i>o <i>sometimiento voluntario </i>reflejan mejor las din&aacute;micas  inter&eacute;tnicas en las que se inscriben los mak&uacute; y, de este modo, abren nuevos  frentes de indagaci&oacute;n etnogr&aacute;fica y etnohist&oacute;rica en la regi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otro aspecto importante que el  libro permite cuestionar es la dimensi&oacute;n de la movilidad de grupos  tradicionalmente etiquetados como cazadores-recolectores, como los mak&uacute;. En su &quot;Ocupa&ccedil;&atilde;o  espacial e territorialidade entre os Hupdah do Rio Negro, Amazonas&quot;, Renato  Athias hace un llamado a cualificar etnogr&aacute;ficamente la categor&iacute;a de <i>cazadores-recolectores </i>como opuesta a la de <i>agricultores</i>, ya que si esta diferenciaci&oacute;n  se usa de manera acr&iacute;tica puede reproducir ideolog&iacute;as de subordinaci&oacute;n y  marginaci&oacute;n de comunidades como los hupdu, de los que se ocupa en su texto. De  hecho, recordemos que esa distinci&oacute;n est&aacute; en la base de las ideas que sostienen  la subordinaci&oacute;n de los mak&uacute; frente a otros grupos ind&iacute;genas. Athias destaca la  necesidad de pensar en el simbolismo y la mitolog&iacute;a que rodean las pr&aacute;cticas  econ&oacute;micas de los hupdu para reivindicar su complejidad y, adem&aacute;s, ubicar el  tema del trueque con otros grupos ind&iacute;genas de la regi&oacute;n como un aspecto  sustancial en la vida cotidiana de estas personas. Como toda pr&aacute;ctica  econ&oacute;mica, el trueque se inserta en un complejo agregado de representaciones simb&oacute;licas,  moldeadas en medio de din&aacute;micas interculturales, que abren la posibilidad de  replantear el atribuido esclavismo de los mak&uacute; como una forma m&aacute;s de  intercambio diferenciado, aunque no coercitivo. Van Emst y Athias cuestionan,  cada uno a su manera, las ideas naturalizadas sobre la subordinaci&oacute;n de los  mak&uacute; y destacan la necesidad de contextualizar las jerarqu&iacute;as inter&eacute;tnicas  regionales en procesos m&aacute;s densos, para trabajarlas a partir de categor&iacute;as  menos euroc&eacute;ntricas.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de la introducci&oacute;n,  Gabriel Cabrera aporta al libro con dos art&iacute;culos. En &quot;Algunas notas sobre el  lugar de la infancia entre los pueblos mak&uacute;&quot;, explora uno de los segmentos  poblacionales mak&uacute; de los que menos conocimiento se tiene: la infancia. El  texto apunta a la descripci&oacute;n de los preceptos culturales que operan sobre los  ni&ntilde;os en el marco de las pautas de socializaci&oacute;n y crianza. Este contiene,  adem&aacute;s, una estimaci&oacute;n del peso demogr&aacute;fico de los infantes con respecto a la  poblaci&oacute;n general en los diferentes grupos mak&uacute;, lograda a trav&eacute;s de una  juiciosa b&uacute;squeda y organizaci&oacute;n de fuentes documentales &nbsp;dispersas. El otro art&iacute;culo de su autor&iacute;a  lleva por t&iacute;tulo &quot;Una aproximaci&oacute;n hist&oacute;rica a la filmograf&iacute;a sobre los pueblos  mak&uacute;&quot;, en el que recaba informaci&oacute;n sobre los pocos documentales -siete en total-  producidos sobre estos grupos ind&iacute;genas. Cabrera tiene la habilidad de  reconstruir el <i>detr&aacute;s de c&aacute;maras </i>de cada uno de esos filmes  utilizando documentos de diversa procedencia y fuentes secundarias. La  excepci&oacute;n a ese ejercicio es su referencia al documental <i>Nukak-mak&uacute;: los &uacute;ltimos  n&oacute;madas verdes </i>(1994), cuya realizaci&oacute;n conoci&oacute; de  primera mano al coincidir en ciertos lugares con el equipo de producci&oacute;n  durante una temporada de trabajo de campo en 1993. Esta situaci&oacute;n le permite al  autor plantear -aunque de manera breve- algunos de los dilemas y aspectos  problem&aacute;ticos en torno a la representaci&oacute;n audiovisual de una comunidad  ind&iacute;gena que, como en el caso particular de los nukak, se incorpor&oacute; de manera  muy singular en el imaginario nacional por las particularidades de su  &quot;descubrimiento&quot;, a finales de la d&eacute;cada de 1980. En el contexto de los  estudios amaz&oacute;nicos, Santos-Granero (1996, p. 36) introdujo una discusi&oacute;n  interesante&nbsp; alrededor de la omisi&oacute;n  intencional de cualquier &quot;aderezo &#91;...&#93; resultado de la mayor interacci&oacute;n de los  ind&iacute;genas con el mundo &#39;de afuera&#39;&quot; que opera en ciertas etnograf&iacute;as, y que sin  lugar a dudas contribuye, entre otras estrategias de traducci&oacute;n cultural, al  posicionamiento discursivo de las comunidades amaz&oacute;nicas en la arena global de  la diversidad cultural (cfr. Graham &amp; Conklin, 2010). La estructuraci&oacute;n de este  tipo de etnograf&iacute;as permite establecer una analog&iacute;a con algunos de los  documentales que analiza Cabrera, en los que se seleccionan y editan im&aacute;genes  con la intenci&oacute;n de proyectar la vida cotidiana de los ind&iacute;genas libre de tales  aderezos. Lo que resulta claro es que all&iacute;, en la elecci&oacute;n de planos o en la  edici&oacute;n de im&aacute;genes, no tiene lugar la gratuidad sino m&aacute;s bien la elecci&oacute;n  intencionada que obedece a la <i>pulsi&oacute;n  de vida </i>del autor que se filtra en la  narrativa audiovisual, como concluye Cabrera apoyado en Soler.</p>     <p align="justify">Por su parte, Patience Epps  contribuye a la compilaci&oacute;n con un art&iacute;culo titulado &quot;A escola entre os Hupd&#39;&auml;h  do Alto Rio Negro: encontrando um camino&quot;, en el que decide reemplazar el  nombre <i>mak&uacute; </i>por el de <i>nadahup</i>, por encontrar aquel <i>muy ofensivo </i>y porque su utilizaci&oacute;n es un  tanto et&eacute;rea (p. 169).  Epps se enfoca en un aspecto crucial de la contemporaneidad de los grupos  hupd&#39;&auml;h de los r&iacute;os Tiqui&eacute; y Vaup&eacute;s, que se puede ampliar a los dem&aacute;s grupos nadahup:  su articulaci&oacute;n a la vida nacional a trav&eacute;s del sistema escolar. Adem&aacute;s de  proponer interesantes reflexiones acerca de las particularidades que deber&iacute;a  tener un modelo etnoeducativo para estas poblaciones, Epps analiza las  relaciones de jerarqu&iacute;a y poder que se derivan del acceso a la escuela y c&oacute;mo,  finalmente, reclaman respuestas creativas a una pregunta de fondo: &iquest;para qu&eacute; sirve  la educaci&oacute;n formal de estas comunidades? Claramente, la respuesta se traslada  a las justificaciones ideol&oacute;gicas e implementaciones concretas que acompa&ntilde;an  las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el &aacute;mbito de sociedades como los mak&uacute;. Apoyada en las  especificidades de su contexto de estudio, Epps llega a una conclusi&oacute;n lapidaria:  &quot;&#91;...&#93; es probable que el sistema escolar tal y como existe hoy no sea solamente  ineficaz, sino que al final es peor &#91;...&#93; que si no tuviesen escuela&quot; (p. 179). Pero la discusi&oacute;n no se  puede zanjar aseverando que la escuela no sirva para nada; m&aacute;s bien, sugiere la  necesidad de desarrollar propuestas etnoeducativas ampliamente discutidas con  las comunidades beneficiarias y que atiendan a los condicionantes de poder que  rodean la implementaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica de estas caracter&iacute;sticas, en  poblaciones sujetas a procesos hist&oacute;ricos de exclusi&oacute;n. Como dice la autora:  &quot;&#91;...&#93; si la escuela fuese construida en torno a los elementos de la cultura y la  lengua hup, podr&iacute;a servir para preservar y enriquecer lo que hay all&aacute; &#91;en esa  cultura&#93;, y tambi&eacute;n para construir un puente para comprender el mundo de  afuera&quot; (p. 180).  Del mismo modo, de este art&iacute;culo se deriva la utilidad de poner la sensibilidad  etnogr&aacute;fica al servicio del dise&ntilde;o de curr&iacute;culos etnoeducativos en contextos de  diferenciaci&oacute;n y jerarqu&iacute;a, en los que f&aacute;cilmente los proyectos educativos  pueden ser cooptados por ciertas elites ind&iacute;genas o mestizas para satisfacer  sus propios intereses, lo que imposibilita su constituci&oacute;n en herramienta  emancipatoria para otros grupos que pueden ver en ella una estrategia para  cristalizar sus deseos de movilidad social.</p>     <p align="justify">Finalmente, la contribuci&oacute;n de  Ana Mar&iacute;a Ospina, titulada &quot;Localizaci&oacute;n est&aacute;tica en yuhup&quot;, aporta a la  comprensi&oacute;n y descripci&oacute;n de esta lengua a trav&eacute;s de un minucioso an&aacute;lisis  tipol&oacute;gico de la localizaci&oacute;n est&aacute;tica -esto es, de la manera en que se expresa  ling&uuml;&iacute;sticamente el lugar que ocupan personas, animales o cosas, en relaci&oacute;n  con otras personas, animales o cosas-. Se trata entonces de un importante  aspecto de la configuraci&oacute;n cognitiva del mundo yuhup. Como expresa la autora,  este trabajo contribuye &quot;a entender y solucionar dificultades de los yuhup ante  el aprendizaje del espa&ntilde;ol, la escritura y la geometr&iacute;a escolar&quot; (p. 231). De cierta manera, y en l&iacute;nea  con lo expuesto por Patience Epps, los an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;sticos contextualizados  etnogr&aacute;ficamente ofrecen elementos sustanciales y relevantes para desarrollar  estrategias etnoeducativas que se ajusten a las particularidades culturales de  una comunidad, en este caso los yuhup.</p>     <p align="justify">Una de las principales  fortalezas del libro es la variedad de tem&aacute;ticas que toca en torno a los mak&uacute;;  sin embargo, el editor no hace expl&iacute;citos los criterios que tuvo en  consideraci&oacute;n para seleccionar las piezas que incluy&oacute; en el volumen. Tampoco  hay una explicaci&oacute;n de las razones que llevaron a que se publicaran dos  art&iacute;culos en portugu&eacute;s, mientras que s&iacute; se tradujeron al castellano otros  escritos originalmente en alem&aacute;n y holand&eacute;s. Es cierto que en nuestro medio  resulta m&aacute;s probable encontrar un mayor n&uacute;mero de lectores que comprendan el  portugu&eacute;s que el alem&aacute;n o el holand&eacute;s, por la proximidad que tiene aquella  lengua con el castellano, pero considero que esto no obsta para que en la  introducci&oacute;n se omitiera un comentario -as&iacute; fuera breve- al respecto de los  criterios que se tuvieron en cuenta para traducir o no contribuciones escritas  en otros idiomas.</p>     <p align="justify">A pesar de estos dos aspectos,  sin lugar a dudas el libro ofrece una selecci&oacute;n interesante de perspectivas  etnogr&aacute;ficas sobre los diferentes grupos mak&uacute;, producidas a lo largo del &uacute;ltimo  siglo, y contribuye de ese modo a llenar el vac&iacute;o de compilaciones comparativas  sobre ellos. Labor a&uacute;n m&aacute;s meritoria si consideramos que la producci&oacute;n  antropol&oacute;gica acerca de los mak&uacute; no ha sido estable ni mucho menos prol&iacute;fica a  lo largo de estos cien a&ntilde;os. Incluso, en alg&uacute;n momento hubo quienes vieron  necesario hacer un llamado a la comunidad antropol&oacute;gica internacional para  estimular las investigaciones en esta regi&oacute;n de la Amazonia (p. 25), cuando el &quot;cambio cultural&quot;  que experimentaban reclamaba la acci&oacute;n urgente de los antrop&oacute;logos para dar  cuenta de comunidades -<i>las  &uacute;ltimas culturas tribales</i>,  como las catalog&oacute; Reichel-Dolmatoff (1967, p. 323)- cuyos acervos culturales se estaban  disolviendo inexorablemente por los embates de la modernidad, en una concepci&oacute;n  que desde m&uacute;ltiples &aacute;ngulos conlleva la reducci&oacute;n de la alteridad &eacute;tnica a una  suerte de objeto <i>museificable</i>. Sin embargo, con el pasar del  tiempo han cambiado tanto los mak&uacute;, como los dem&aacute;s segmentos de la sociedad regional  y los antrop&oacute;logos con sus preguntas, sus herramientas conceptuales y sus  convicciones acerca de lo pol&iacute;ticamente correcto al referirse a los grupos  culturalmente diferentes y minoritarios. Es evidente que cuando Koch-Gr&uuml;nberg  recorri&oacute; la regi&oacute;n a comienzos del siglo XX no  exist&iacute;a una clasificaci&oacute;n &eacute;tnica ni ling&uuml;&iacute;stica tan minuciosa de los pobladores  de esta regi&oacute;n, lo que hac&iacute;a que todos los grupos de tradici&oacute;n n&oacute;mada fueran  etiquetados simplemente como <i>mak&uacute;s</i>.</p>     <p align="justify">Ahora bien, detallados  ejercicios de clasificaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y cultural realizados desde mediados  del siglo XX han conducido a disolver la  acepci&oacute;n de <i>mak&uacute; </i>como entidad &eacute;tnica unificada y  homog&eacute;nea, para abrirle paso a una serie de unidades &eacute;tnicas discretas, y se ha  reservado aquella como un nombre gen&eacute;rico, aunque pol&eacute;mico, para algunos por su  carga sem&aacute;ntica. En este orden de ideas, el libro permite rastrear buena parte  de esas transformaciones y, sobre todo, alienta y estimula los an&aacute;lisis comparativos  sobre la contemporaneidad de los dispositivos de poder que intervienen en la  vida cotidiana de los integrantes de estas comunidades ind&iacute;genas localizadas a  cada lado de la frontera colombo-brasile&ntilde;a; dos pa&iacute;ses vecinos entre los que,  lamentablemente, el acceso a publicaciones producidas en el &aacute;mbito de las ciencias  sociales resulta para muchos -entre los que me incluyo&mdash; sorprendentemente  dif&iacute;cil. Sin lugar a dudas, esto tiene que ver con las geopol&iacute;ticas del  conocimiento; pero este es un asunto que escapa a los intereses anal&iacute;ticos del  libro.</p> <hr align="JUSTIFY" size="1"> </font>     <p><font size="3" face="verdana"><b>REFERENCIAS</b></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p align="justify">1. GRAHAM, L. &amp; CONKLIN, B. (2010). El punto medio cambiante.  Ind&iacute;genas amaz&oacute;nicos y ecopol&iacute;tica. En M. Chaves &amp; C. del Cairo (Comps.). <i>Perspectivas antropol&oacute;gicas  sobre la Amazonia contempor&aacute;nea </i>(pp.  155-187). Bogot&aacute;: ICANH-PUJ.</p>     <p align="justify">2. REICHEL-DOLMATOFF, G. (1967). Enqu&ecirc;tes ethnographiques &agrave;  entreprendred&#39;urgence (Rio Vaup&eacute;s, Colombia). <i>Journal de la Soci&eacute;t&eacute; des Am&eacute;ricanistes, </i>56 (2), 323-332.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3. SANTOS-GRANERO, F. (1996). Introducci&oacute;n: hacia una  antropolog&iacute;a de lo contempor&aacute;neo en la Amazon&iacute;a ind&iacute;gena. En F. Santos-Granero (Comp.), <i>Globalizaci&oacute;n y cambio en la  Amazon&iacute;a ind&iacute;gena </i>(vol. 1, pp. 7-43). Quito: Flacso - Abya-Yala.</p> <hr align="JUSTIFY" size="1">     <p align="right"><b>CARLOS LUIS DEL CAIRO</b>    <br>   Profesor asistente    <br>   Departamento de Antropolog&iacute;a    <br>   Pontificia Universidad  Javeriana    <br>   <a href="mailto:cdelcairo@javeriana.edu.co">cdelcairo@javeriana.edu.co</a></p> </font>      ]]></body>
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