<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0486-6525</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Antropología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. colomb. antropol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0486-6525</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Colombiano de Antropología e Historia - ICANH]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0486-65252013000200002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DE LIEBRES, TORTUGAS Y OTROS ENGENDROS: MOVILIDADES URBANAS Y EXPERIENCIAS DEL ESPACIO PÚBLICO EN LA BOGOTÁ CONTEMPORÁNEA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ON HARES, TURTLES AND OTHER MUTANTS: URBAN MOBILITIES AND PUBLIC SPACE EXPERIENCES IN CONTEMPORARY BOGOTÁ]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SALAZAR ARENAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[ÓSCAR IVÁN]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[BOGOTÁ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>49</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>15</fpage>
<lpage>40</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0486-65252013000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0486-65252013000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0486-65252013000200002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Resumen Hasta hace poco, en la mayoría de trabajos sobre el espacio público había primado el análisis de los lugares, los peatones y la ciudadanía. Muchos de ellos habían descuidado e incluso satanizado los flujos de personas, objetos e información, así como el uso del automóvil, dentro de una concepción dual que privilegiaba el "humanismo cívico". Esta reflexión hace parte de las recientes críticas a esas miradas y discute el concepto de experiencia urbana en su relación con una ecología urbana dinámica, móvil y transhumana. El argumento explora críticamente la metáfora de la tortuga y la liebre como herramienta interpretativa en el análisis cultural de las movilidades y su papel integrador en las prácticas cotidianas, la materialidad de la ciudad y la cultura urbana.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract Until recently, most studies on public space had been focused on the analysis of places, pedestrians and citizenship; in many cases those studies had neglected and even demonized flows of people, objects and information and the use of automobile, privileging a dual approach that I call "civic humanism". This reflection discusses the concept of urban experience in its relationship to a dynamic, mobile, and transhuman urban ecology. The argument explores, in a critical perspective, the metaphor of the tortoise and the hare as an interpretive tool in the cultural analysis of mobilities and its integral role in everyday practices, materiality of the city and urban culture.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[movilidades cotidianas]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[espacio público]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[experiencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[cultura urbana]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[everyday mobilities]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[public space]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[experience]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[urban culture]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="VERDANA" size="2">     <p align="center"><font size="4"><B>DE LIEBRES, TORTUGAS Y OTROS ENGENDROS: MOVILIDADES URBANAS Y EXPERIENCIAS DEL ESPACIO P&Uacute;BLICO EN LA BOGOT&Aacute; CONTEMPOR&Aacute;NEA</B></font></p>     <P align="center"><font size="3"><I>ON HARES, TURTLES AND OTHER MUTANTS: URBAN MOBILITIES AND PUBLIC SPACE EXPERIENCES IN CONTEMPORARY BOGOT&Aacute;</I></font></P>     <P align="center"><B>&Oacute;SCAR IV&Aacute;N SALAZAR ARENAS</B>    <BR> DEPARTAMENTO DE SOCIOLOG&Iacute;A, UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, BOGOT&Aacute;    <BR> <A href="mailto:oisalazara@unal.edu.co">oisalazara@unal.edu.co</A></p>     <p align="center">Recibido: 22 de enero de 2013  Aceptado: 26 de agosto de 2013 </p> <hr>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>      <p align="justify">Hasta hace poco, en la mayor&iacute;a de trabajos sobre el espacio p&uacute;blico hab&iacute;a primado el an&aacute;lisis de los lugares, los peatones y la ciudadan&iacute;a. Muchos de ellos hab&iacute;an descuidado e incluso satanizado los flujos de personas, objetos e informaci&oacute;n, as&iacute; como el uso del autom&oacute;vil, dentro de una concepci&oacute;n dual que privilegiaba el "humanismo c&iacute;vico". Esta reflexi&oacute;n hace parte de las recientes cr&iacute;ticas a esas miradas y discute el concepto de <I>experiencia urbana</I> en su relaci&oacute;n con una ecolog&iacute;a urbana din&aacute;mica, m&oacute;vil y transhumana. El argumento explora cr&iacute;ticamente la met&aacute;fora de la tortuga y la liebre como herramienta interpretativa en el an&aacute;lisis cultural de las movilidades y su papel integrador en las pr&aacute;cticas cotidianas, la materialidad de la ciudad y la cultura urbana.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: movilidades cotidianas, espacio p&uacute;blico, experiencia, cultura urbana.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Abstract</b></p>      <p align="justify">Until recently, most studies on public space had been focused on the analysis of places, pedestrians and citizenship; in many cases those studies had neglected and even demonized flows of people, objects and information and the use of automobile, privileging a dual approach that I call "civic humanism". This reflection discusses the concept of urban experience in its relationship to a dynamic, mobile, and transhuman urban ecology. The argument explores, in a critical perspective, the metaphor of the tortoise and the hare as an interpretive tool in the cultural analysis of mobilities and its integral role in everyday practices, materiality of the city and urban culture.</p>     <p><b>Keywords</b>: everyday mobilities, public space, experience, urban culture.</p> <hr>      <p align="justify"><font size="3" face="verdana"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify">El cuento de Julio Cort&aacute;zar "La autopista del sur", sobre un atasco de tr&aacute;fico en las afueras de Par&iacute;s que dura d&iacute;as y quiz&aacute;s varios meses, podr&iacute;a ser le&iacute;do como una distop&iacute;a nacida del miedo a la inmovilidad<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. El temor a un eterno tranc&oacute;n nos remite al sinsentido de una inmovilidad provocada por los medios de transporte que promet&iacute;an velocidad. Hoy, "la sensaci&oacute;n contradictoria del encierro en plena selva de m&aacute;quinas pensadas para correr" (Cort&aacute;zar 1994, 506) es una realidad cotidiana en grandes ciudades de todo el planeta. El asunto es de tal envergadura que la inversi&oacute;n de recursos p&uacute;blicos en v&iacute;as y sistemas de transporte nunca antes fue mayor, y en el caso de Bogot&aacute; nunca supuso controversias p&uacute;blicas tan grandes como las actuales. Pareciera que se ha operado un cambio sustancial en nuestros imaginarios: hoy nos produce menos rechazo y temor la lentitud que creemos ver en la tradici&oacute;n que la posible inmovilidad derivada de los riesgos percibidos o las consecuencias no deseadas de las tecnolog&iacute;as modernas que tanto apreciamos. </p>      <p align="justify">En contraste con lo anterior, entre muchos arquitectos, urbanistas y cient&iacute;ficos sociales impera todav&iacute;a un &eacute;nfasis excesivo en los lugares y los emplazamientos fijos, que resulta contradictorio con el deseo de velocidad y el impulso hacia los flujos que se nos impone a diario. Lorenzo Castro (2009) plantea las relaciones entre peatones y autom&oacute;viles en t&eacute;rminos de la conocida f&aacute;bula de la tortuga y la liebre, es decir, como una dicotom&iacute;a excluyente entre lentitud y velocidad. Desde esta perspectiva, la f&aacute;bula de la tortuga y la liebre se refiere a un deber ser frente a una realidad que estar&iacute;a invertida, el cual apunta a una met&aacute;fora moralizante y simplificadora del espacio p&uacute;blico: en las ciudades han ganado las liebres (los autos) y han perdido las tortugas (los peatones), y es malo que las liebres sean due&ntilde;as del espacio urbano y deseable que la ciudad fuese de las tortugas. Pero, en contra de los conceptos de los expertos en urbanismo y transporte urbano, a muchos ciudadanos les interesa votar por quienes los conviertan en liebres. Claramente, hay algo que los modelos de las ciencias sociales han pasado por alto, posiblemente porque nos hemos dedicado m&aacute;s a comprender y ensalzar a los peatones, las calles, los encuentros c&iacute;vicos y la lentitud, y a criticar sin comprender realmente el universo de los autom&oacute;viles, los sistemas masivos de transporte, las vivencias de los viajeros, la velocidad y los m&uacute;ltiples dispositivos asociados con la movilidad y el espacio urbano. </p>     <p align="justify">A partir de la met&aacute;fora de las liebres y las tortugas, en este ensayo voy a discutir el tema de las experiencias cotidianas de las personas con respecto a algunas formas de uso de las calles en ciudades como Bogot&aacute;. Situar&eacute; en el centro de la reflexi&oacute;n las relaciones entre peatones, autom&oacute;viles y v&iacute;as p&uacute;blicas, como elementos constituyentes del espacio p&uacute;blico. Me concentrar&eacute; en cuatro aspectos: la profundidad y la superficialidad de las experiencias, la velocidad y la lentitud de las movilidades, la imagen y la materialidad de la ciudad, y las conversiones, transformaciones y tr&aacute;nsitos que demandan las experiencias urbanas. Mi intenci&oacute;n es modesta: pretendo apenas ilustrar algunas posibilidades que se abren al repensar el espacio p&uacute;blico como un ensamblaje abierto donde resultan importantes tanto los flujos como los lugares, los agentes humanos como los no-humanos y tanto la <I>urbs </I>como la <I>polis </I>(Delgado 2007; Mongin 2006). Me interesa sobre todo resaltar la centralidad que tienen las pr&aacute;cticas de movilidad cotidiana en la construcci&oacute;n social de la experiencia y el espacio urbano. Aunque la diferencia entre <I>urbs</I> y <I>polis </I>ya hab&iacute;a sido planteada por Henri Lefebvre, Manuel Delgado precisa bien las diferencias y relaciones de la tr&iacute;ada <I>urbs</I>, <I>polis</I>, <I>ciudad</I>. <I>Urbs</I> alude a las pr&aacute;cticas culturales, representaciones y, en general, a la vida cotidiana de quienes habitan una ciudad; <I>polis</I> se refiere al &aacute;mbito de las relaciones entre los ciudadanos y el Estado y, en general, a la cultura pol&iacute;tica; la <I>ciudad </I>es la materialidad expresada en edificios, v&iacute;as, equipamiento urbano y dem&aacute;s (Lefebvre, en Delgado 1999, 192-200). </p>     <p align="justify">La perspectiva de esta reflexi&oacute;n es tambi&eacute;n hist&oacute;rica y atiende a procesos de mediana y larga duraci&oacute;n operados a lo largo del siglo XX, de los que hoy somos herederos. Debido a esto, varios de mis ejemplos y afirmaciones en el art&iacute;culo se remiten a casos  o situaciones de mediados del siglo anterior, momento en el cual las movilidades urbanas comenzaron a ser decisivas en la configuraci&oacute;n de las ciudades colombianas actuales. Algunos de los procesos que le dan contexto a esta reflexi&oacute;n son: la expansi&oacute;n de las redes de carreteras en todo el pa&iacute;s a partir de la d&eacute;cada de los cincuenta; el mejoramiento progresivo de la infraestructura urbana de v&iacute;as, andenes y equipamiento del espacio p&uacute;blico; el crecimiento de las importaciones de autom&oacute;viles durante la primera d&eacute;cada de la segunda posguerra y los inicios de la industria automotriz en el pa&iacute;s. Adicionalmente, desde esos a&ntilde;os las ciudades colombianas m&aacute;s grandes experimentaron cambios culturales y tecnol&oacute;gicos en cuanto a los h&aacute;bitos de diversi&oacute;n, tiempo libre y formas de comunicaci&oacute;n. De otra parte, las transformaciones m&aacute;s representativas en los sistemas de comunicaci&oacute;n incluyen, como uno de los hitos m&aacute;s mentados, la introducci&oacute;n de la televisi&oacute;n en la d&eacute;cada de los cincuenta, pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que resaltar la consolidaci&oacute;n de las cadenas de radio, la expansi&oacute;n de las redes de telefon&iacute;a fija e, indudablemente, la aparici&oacute;n de la telefon&iacute;a m&oacute;vil a finales del siglo anterior. </p>     <p align="justify">En este contexto, propongo desmontar la dicotom&iacute;a de las liebres y las tortugas (autom&oacute;viles <I>versus </I>peatones) con el fin de adquirir una mirada m&aacute;s comprensiva de las movilidades urbanas. Mi propuesta est&aacute; alineada con posturas recientes que no ven en las ciudades productos puramente humanos que eventualmente podemos controlar y dirigir a voluntad, sino ensamblajes complejos, espacialmente abiertos y atravesados por m&uacute;ltiples tipos de movilidades que incluyen el flujo y la interacci&oacute;n constante de personas, otros seres vivos, objetos e informaci&oacute;n. La imagen propuesta implica pensar la ciudad como un orden parcial y din&aacute;mico, como una ecolog&iacute;a de objetos, materiales, ideas, personas, animales, en donde el ser humano no es el centro, no determina ni lo decide todo. Se trata de una perspectiva que algunos autores han denominado <I>transhumana</I>, ya que descentra la comprensi&oacute;n de la ciudad de la acci&oacute;n exclusiva de nuestra especie sobre ella e involucra todo aquello que tradicionalmente hemos visto solo como producto de nuestros actos o como objetos sin capacidad de agencia (Amin y Thrift 2002, 26-30). Aunque comenzar&eacute; por algo entendido como netamente humano, la noci&oacute;n de <I>experiencia</I>, pretendo ilustrar progresivamente la forma en que las experiencias personales est&aacute;n profundamente entroncadas con universos materiales y simb&oacute;licos que nos obligan a descentrarnos del humanismo extremo a&uacute;n imperante en los estudios urbanos. Antes de entrar en materia, me permitir&eacute; una breve digresi&oacute;n para situar mi argumento en el campo de los estudios contempor&aacute;neos de movilidades. </p>     <p align="justify"><font size="3"><b>EL URBANISMO M&Aacute;S ALL&Aacute; DEL HUMANISMO: PROPUESTAS DESDE LAS MOVILIDADES URBANAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Lo que recientemente se ha denominado <I>giro m&oacute;vil </I>alude a un paradigma de investigaci&oacute;n que privilegia el an&aacute;lisis de y desde las movilidades en todos los campos y disciplinas de las ciencias sociales. Aunque existen numerosos antecedentes del uso de la movilidad como met&aacute;fora y asunto de reflexi&oacute;n (en la antropolog&iacute;a pueden verse los trabajos de Aug&eacute; 1994; Clifford 1997; Marcus 1995), esta mirada ha tenido un especial impulso entre algunos soci&oacute;logos y ge&oacute;grafos europeos y norteamericanos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Uno de sus autores representativos ha sido el soci&oacute;logo John Urry (2000; 2008), quien concret&oacute; muchas de las bases de esta corriente al cuestionar la centralidad del concepto est&aacute;tico de sociedad y proponer un cambio de perspectiva epistemol&oacute;gica que se centrar&iacute;a en las movilidades y el cambio como principios orientadores de las ciencias sociales (Urry 2008, 368-503)<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. </p>      <p align="justify">A partir del giro m&oacute;vil han surgido nuevas miradas sobre el urbanismo y la comprensi&oacute;n de las ciudades. Dentro de este campo, Amin y Thrift se&ntilde;alan que </p>     <blockquote>     <p align="justify">&#91;...&#93; mucho de la vida en la ciudad &#91;...&#93; est&aacute; referido a la circulaci&oacute;n de cuerpos, discursos y objetos como si fueran m&aacute;quinas, as&iacute; como a la presencia y regulaci&oacute;n de vida transhumana e inorg&aacute;nica (desde las ratas hasta los alcantarillados). El nuevo urbanismo debe reconocer este hecho en diversas tecnolog&iacute;as de regulaci&oacute;n (tales como se&ntilde;ales de tr&aacute;fico, reglas postales, manejo de desechos). (2002, 26)<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup></p></blockquote>     <p align="justify">Esta postura no implica negar el origen humano de las materialidades que componen las ciudades  o deshumanizar los estudios de la ciudad. Se trata de resaltar la relativa autonom&iacute;a y capacidad de agencia que adquieren esos objetos sumados al mundo por los seres humanos, en el sentido de cosas y acciones nuevas con las que hemos coproducido el entorno construido que es la ciudad. </p>      <p align="justify">En esta l&iacute;nea, Delgado est&aacute; entre quienes han criticado la centralidad excesiva del humanismo en los estudios urbanos y el an&aacute;lisis del espacio p&uacute;blico. Califica como "ret&oacute;rica ciudadanista" aquella perspectiva seg&uacute;n la cual el espacio p&uacute;blico deber&iacute;a ser entendido como &aacute;gora y como lugar fundamental para la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y la identidad pol&iacute;tica de la naci&oacute;n (2011, 15-40). De otro lado, en una investigaci&oacute;n sobre las aceras y las pr&aacute;cticas sociales, Bloomley (2011, 17-29) ha llamado a esta misma postura "humanismo c&iacute;vico", con similares conclusiones a las de Delgado. Aunque este no ser&iacute;a el sitio para abrir este debate, resulta pertinente se&ntilde;alar dos de los problemas del enfoque humanista: uno, la confusi&oacute;n que genera entre la <I>esfera p&uacute;blica</I> &mdash;como lugar de lo pol&iacute;tico, la pol&iacute;tica y los intereses comunes&mdash; y el <I>espacio p&uacute;blico</I> &mdash;como sistema de lugares y espacios materiales de la ciudad&mdash;; y dos, dicho discurso incluye en un mismo paquete a todos los habitantes de una ciudad o una naci&oacute;n, bajo la figura de un <I>ciudadano abstracto, generalizado y homog&eacute;neo</I>, muy pertinente para los an&aacute;lisis jur&iacute;dicos, pero equ&iacute;voco e impreciso para describir y comprender las pr&aacute;cticas reales de las personas en las calles, plazas o parques. Es necesario un enfoque capaz de incorporar las experiencias concretas de las personas para pensar el espacio p&uacute;blico sin idealizar su sentido pol&iacute;tico o cultural, aunque sin desconocer que esa es una de sus dimensiones. En este sentido, un trabajo cl&aacute;sico que es profundamente humanista, pero que no idealiza la ciudadan&iacute;a, es el de Jan Gehl (2006), que apuesta por recuperar la escala humana en el dise&ntilde;o urbano, sobre el que volver&eacute; m&aacute;s adelante. </p>     <p align="justify"><font size="3"><b>EXPERIENCIAS PROFUNDAS Y SUPERFICIALES</b></font></p>      <p align="justify">En tanto que aparato para organizar, separar y controlar, la modernidad requiere de la movilidad, del cambio de posiciones y, tambi&eacute;n, de la transformaci&oacute;n constante de objetos, personas y experiencias. La burocracia y el Estado nacional son partes del andamiaje de conversi&oacute;n y movilidad constante de la  modernidad, aunque a algunos les parezca que se est&aacute;n quedando atr&aacute;s y se vean como lastres para los flujos. Richard Sennett (2006) se refiere a esta contradicci&oacute;n desde el punto de vista de los cambios en las formas de trabajo y la cultura en el nuevo capitalismo. Se&ntilde;ala c&oacute;mo la experiencia acumulada mediante a&ntilde;os de trabajo y dedicaci&oacute;n a una labor en el sistema burocr&aacute;tico tradicional hoy se ha desvalorizado a favor de las capacidades potenciales y la flexibilidad para cambiar r&aacute;pidamente de tareas. La conversi&oacute;n que opera sobre materias primas para volverlas productos y servicios tambi&eacute;n se les aplica a los seres humanos que participan de esa maquinaria. </p>     <p align="justify">En contraste con Sennett, Baricco (2008) explora otra dimensi&oacute;n de la experiencia: aquella que valoran "los b&aacute;rbaros"<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> y que busca todo aquello que les da la posibilidad de moverse. Ya no hay esencias ni contenidos fundamentales, sino enlaces (<I>links</I>). Est&aacute; en crisis la idea de que el saber implica penetrar a profundidad para comprender el fondo de las cosas. Ya no se trata de un punto, sino de una trayectoria; el saber es algo que est&aacute; en la superficie de las cosas, disperso y por fuera de ellas mismas: "Superficie en vez de profundidad, viajes en vez de inmersiones, juego en vez de sufrimiento" (Baricco 2008, 90). Se trata de una apuesta por experiencias superficiales y veloces. Los "b&aacute;rbaros" buscan experiencias que duren &uacute;nicamente el tiempo necesario para lanzarse a otro lugar y no para quedarse en ellas. Los b&aacute;rbaros buscan sistemas de paso, lugares donde sea f&aacute;cil y r&aacute;pido entrar y salir. Su meta es el movimiento en s&iacute; mismo. </p>      <p align="justify">Se trata, entonces, de la experiencia profunda y la experiencia superficial. La primera, como acumulaci&oacute;n de conocimiento trascendente, y la segunda, como vivencias pasajeras; una requiere perseverancia, paciencia, estabilidad; y la otra requiere riesgo, flexibilidad y tolerancia a la ambig&uuml;edad. &iquest;Podr&iacute;amos leer el espacio p&uacute;blico bajo esta clave? Mi propuesta es intentarlo y, por esa v&iacute;a, hacer visible lo que tradicionalmente hemos ignorado del espacio urbano en las ciencias sociales y humanas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cresswell se&ntilde;ala la existencia de dos posturas aparentemente antag&oacute;nicas para comprender el espacio: una, que califica de <I>metaf&iacute;sica sedentarista</I>, que privilegia el lugar y lo que est&aacute; fijo, y otra, denominada <I>metaf&iacute;sica nom&aacute;dica</I>, que se centra en los flujos, los cambios y las mutaciones (Cresswell 2006, 25-51). As&iacute;, a partir de cierta <I>metaf&iacute;sica sedentarista</I>, mucha de la producci&oacute;n acad&eacute;mica sigue reproduciendo la idea de que en los barrios hay fundamentalmente comunidades, acumulaci&oacute;n y transmisi&oacute;n de conocimientos colectivos que se arraigan al territorio y al pasado. En contraste, en las avenidas y autopistas se han visto, ante todo, sitios de paso, &aacute;mbitos de desarraigo, infraestructuras para la velocidad, relaciones impersonales entre extra&ntilde;os, homogeneizaci&oacute;n y simplificaci&oacute;n de la experiencia. </p>     <p align="justify">Las que aqu&iacute; llamo <I>experiencias superficiales </I>han sido descritas y pensadas desde la sociolog&iacute;a de Georg Simmel, pero nuestra nostalgia de lo comunitario como algo tradicional y estable tal vez haya nublado nuestra comprensi&oacute;n de ellas a tal punto que hoy se nos revelan como revolucionarias, cuando hab&iacute;an estado all&iacute; desde el comienzo de la urbanizaci&oacute;n moderna. Una relectura reciente de la idea de comunidad en el &aacute;mbito urbano la redefine no desde las relaciones cara a cara y la cercan&iacute;a, como fuera para los primeros analistas de las ciudades, sino como configuraci&oacute;n de relaciones constantemente mediadas que no necesariamente implican interacci&oacute;n cara a cara, y que tambi&eacute;n pueden existir distantes y dispersas en tiempo y espacio (Amin y Thrift 2002, 41-48). En buena parte de estas comunidades urbanas no tradicionales la movilidad es fundamental, a diferencia de la localizaci&oacute;n y el confinamiento que supon&iacute;a la noci&oacute;n tradicional. </p>     <p align="justify">Para retomar mi asunto central, conviene aclarar a qu&eacute; noci&oacute;n de experiencia me estoy refiriendo. Ante todo, hablo desde un punto de vista pragm&aacute;tico, cercano a la concepci&oacute;n de Dewey, en la que la experiencia cobra vida en la generaci&oacute;n de un saber pr&aacute;ctico y aplicado, basado en acontecimientos y saberes previos, pero ante todo proyectado hacia los actos futuros (Dewey, citado en S&aacute;enz Obreg&oacute;n 2008, 163). Esta experiencia nos lleva a la acumulaci&oacute;n de conocimientos sobre las personas y las identidades, los lugares y los ritmos de la ciudad, que se decantan en aquellos saberes pr&aacute;cticos que Rotenberg denomina <I>conocimiento metropolitano</I> (2002). Se trata de un saber adecuado para vivir en una ciudad espec&iacute;fica, que solamente se adquiere por medio tanto de la permanencia en tiempo y espacio, como del establecimiento de relaciones sociales relativamente estables que conforman una experiencia profunda. </p>     <p align="justify">Podemos pensar la importancia de las experiencias superficiales y sus relaciones con las profundas al atender a lo que ocurre a diario en la calle. De acuerdo con Gehl, el tipo de actividades que suelen tener lugar en el espacio p&uacute;blico, adicionales a su indispensable funci&oacute;n de circulaci&oacute;n, son aquellas que se dan de manera voluntaria, espont&aacute;nea y no planeada. En el marco de ellas se producen ante todo contactos casuales, relaciones pasajeras y de baja intensidad que pueden ser calificadas de superficiales (Gehl 2006, 23). En las ciudades occidentales los lugares para las relaciones familiares y con amigos, o para interacciones de alta intensidad, ser&iacute;an sitios de acceso privado o restringido en lugar del espacio p&uacute;blico. Sin embargo, tras d&eacute;cadas de cr&iacute;ticas y replanteamientos del urbanismo funcionalista, por el que apostaban los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM)<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, hoy se sabe bien que el uso intensivo del espacio p&uacute;blico  para m&uacute;ltiples actividades, ya  sean superfluas o trascendentes, brinda seguridad y calidad de vida a las personas. Es decir, las experiencias cotidianas m&aacute;s superficiales en las calles tienen implicaciones colectivas profundas en el largo plazo y a gran escala, que tambi&eacute;n afectan a los individuos y moldean nuestro conocimiento metropolitano concreto. </p>      <p align="justify"><font size="3"><b>DE LA MUCHEDUMBRE A LOS FLUJOS, AUTOMOVILIDAD Y PEATONALISMO</b></font></p>      <p align="justify">De acuerdo con la sociolog&iacute;a urbana y las miradas m&aacute;s cl&aacute;sicas del espacio p&uacute;blico, se podr&iacute;a afirmar que las experiencias profundas son de las tortugas, mientras que las superficiales son de las liebres, y que hay espacios y lugares que determinan esas experiencias. Adem&aacute;s de los <I>fl&acirc;neurs</I><sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>, inmortalizados por Benjamin (2005, 421-457), que caminaban lento entre la multitud que concurr&iacute;a a los pasajes de Par&iacute;s, hay otro tipo de lentitudes mucho menos discutidas y documentadas en la literatura urbana: las de los caminantes despu&eacute;s del almuerzo, las de los vendedores ambulantes, las de los lustrabotas, las de una pareja en un parque. Para ellos lo importante es alargar las horas, que es a la vez recorrer un corto tramo lentamente, o permanecer en un lugar todo lo que se pueda. Tambi&eacute;n hay lentitud en las movilizaciones pol&iacute;ticas, religiosas, festivas o institucionales: desfiles militares, procesiones, carnavales, protestas, que marchan lento y, ante todo, caminan. Todas exhiben algo, pregonan, reclaman, se despliegan y generan experiencias profundas. </p>      <p align="justify">Si la experiencia profunda de una ciudad demanda contacto f&iacute;sico, interacci&oacute;n cara a cara e invertir tiempo en las relaciones con el entorno urbano y su gente, la experiencia superficial es m&aacute;s ligera, pasajera, veloz, emocionante y tambi&eacute;n m&aacute;s segura. Entrar a fondo y detenerse implica exponerse, mientras que ir de pasada es una manera de aislarse y estar seguro. Pero esta pr&aacute;ctica de pasar de largo, de solo tocar y huir, no es nada nueva. Los flujos de personas en las calles, por encima de una interacci&oacute;n m&aacute;s pausada y pautada, comenzaron a aparecer en el siglo XIX en las ciudades industriales y exigieron la creaci&oacute;n de sistemas de transporte masivo. Esos flujos cambiaron muchas de las formas de relaci&oacute;n de la gente en las calles de las ciudades europeas y norteamericanas m&aacute;s importantes en la primera mitad del siglo XX. En Am&eacute;rica Latina este proceso se inici&oacute; en el mismo periodo, pero solamente en algunas de las ciudades m&aacute;s grandes y cosmopolitas, como Buenos Aires o S&atilde;o Paulo. Sin embargo, con el auge del urbanismo moderno y la expansi&oacute;n del uso del autom&oacute;vil, a partir de mediados del siglo los flujos veloces de m&aacute;quinas y personas se tomaron la mayor&iacute;a de nuestras ciudades (Mongin 2006, 127-159). </p>      <p align="justify">En la prensa bogotana de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta se repet&iacute;an reclamos por la p&eacute;rdida de la costumbre de encontrarse a tertuliar en la calle, sobre todo en la carrera 7.<Sup>a</Sup> debido a la introducci&oacute;n de los autobuses y el aumento en el tr&aacute;fico de autom&oacute;viles (Prieto 2005, 54-55). Este y otros lamentos se repet&iacute;an al calificar el proceso de demolici&oacute;n y construcci&oacute;n de nuevas calles y edificios como "la muerte de la ciudad republicana" (Gonz&aacute;lez Toledo 2008, 73-79, 252-258). Parec&iacute;a plantearse una lucha entre tradici&oacute;n y modernizaci&oacute;n, en la disputa por el uso de la calle entre peatones y autom&oacute;viles. Pero las demandas por el derecho a la calle por parte de los tertuliantes progresivamente cedieron terreno a los ruegos en la prensa local para que el Gobierno hiciera algo para mejorar la circulaci&oacute;n en el centro de la ciudad. Este es un ejemplo de la manera como se instituyeron la automovilidad y el peatonalismo como lugares de relaci&oacute;n entre el Estado y la poblaci&oacute;n de las ciudades. De acuerdo con Featherstone: </p>     <blockquote>     <p align="justify">El t&eacute;rmino automovilidad facilita la combinaci&oacute;n de autonom&iacute;a y movilidad. En un sentido amplio podemos pensar en varias automovilidades &mdash;como formas de movimiento aut&oacute;nomo y auto-dirigido&mdash; El auto en el t&eacute;rmino autom&oacute;vil se refer&iacute;a a un veh&iacute;culo autopropulsado (un carruaje sin caballo). La autonom&iacute;a no se daba a trav&eacute;s del motor, sino por la capacidad de movimiento autogobernado, liberado de los confines de las v&iacute;as f&eacute;rreas. (Featherstone 2004, 1-2)<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup></p></blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De otro lado, sigo a Bloomley cuando se refiere al peatonalismo como una racionalidad que vincula al Estado con las personas por medio del est&iacute;mulo, la vigilancia y el control del flujo y el movimiento constante de las personas en la calle (2011, 1-17). El foco de atenci&oacute;n del peatonalismo son los medios para asegurar los flujos y las posibilidades de circulaci&oacute;n de los peatones, considerados como ciudadanos gen&eacute;ricos y abstractos, homogeneizados en el principio de circulaci&oacute;n.</p>      <p align="justify">En consonancia con estas dos l&oacute;gicas, aumentar la velocidad de circulaci&oacute;n y mantener los ritmos de los flujos se convirti&oacute; en una demanda ciudadana y un objetivo de la administraci&oacute;n p&uacute;blica a lo largo del siglo XX tambi&eacute;n en las ciudades colombianas. Desde mediados del siglo pasado, se volvi&oacute; decisivo hacer avenidas y autopistas, pero tambi&eacute;n disolver los tumultos y m&iacute;tines en las calles y regular los flujos. Donde hab&iacute;a <I>trancones</I><sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> se hizo necesario abrir o reformar las v&iacute;as, y donde hab&iacute;a multitudes se comenz&oacute; a imponer el peatonalismo: gente circulando. </p>      <p align="justify"><font size="3"><b>NUEVOS HERO&Iacute;SMOS: LA VELOCIDAD COMO VALOR CULTURAL</b></font></p>      <p align="justify">En las ciudades de los flujos, la velocidad no solo es una medida del tiempo y el espacio, sino ante todo un ideal y un valor cultural. De esta manera, aparecen im&aacute;genes, h&eacute;roes y temporalidades veloces. La experiencia profunda es af&iacute;n a la producci&oacute;n de novelas, historias de vida y personajes c&eacute;lebres; la experiencia superficial genera noticias o an&eacute;cdotas, y el protagonismo (si existe) es an&oacute;nimo e intrascendente. La profunda se ancla en el pasado y se decanta; la superficial es del presente, se diluye y muta m&aacute;s r&aacute;pido. Walter Benjamin (2001, 111-134) hablaba de estos cambios cuando discut&iacute;a el declinar del narrador tradicional a favor del novelista moderno, y el paso del relato colectivo y reproducido oralmente entre generaciones a la noticia ef&iacute;mera, individual y anclada en el presente, propia de los medios de comunicaci&oacute;n modernos. Sin embargo, con la preeminencia de los flujos en las ciudades actuales nos encontramos frente a un nuevo giro, en una intensificaci&oacute;n de lo que Benjamin avizor&oacute;. Nuestras ciudades ya no son narradas tanto en novelas, sino que, a lo sumo, son ciudades de relato corto; y para los m&aacute;s b&aacute;rbaros, son ciudades de blogs, juegos de video, publicidad o <I>tweets</I>, donde la narrativa se disuelve y funde con la imagen, los videos y la m&uacute;sica. </p>      <p align="justify">Posiblemente, el tema del h&eacute;roe nos permita entender esta mutaci&oacute;n; veamos, pues, tres momentos de nuestros hero&iacute;smos. Para los historiadores del siglo XIX en Am&eacute;rica Latina la construcci&oacute;n del h&eacute;roe fue un asunto central, as&iacute; como lo fueron las narrativas de las luchas de independencia de los siglos XVIII y XIX. Estos relatos construyeron h&eacute;roes monol&iacute;ticos, profundos y trascendentales como referentes fijos de las ideas de naci&oacute;n que se estaban elaborando. En el sentido de esta reflexi&oacute;n, Jos&eacute; de San Mart&iacute;n  o Antonio Nari&ntilde;o encarnaban relatos y ritualidades estables, s&iacute;mbolos de un cambio profundo en todos los &aacute;mbitos de la vida americana; es decir, sus virtudes estaban en la lentitud, incluso en su fijaci&oacute;n y permanencia (Colmenares 2008, 83-97). </p>     <p align="justify">Con el cine y los medios de comunicaci&oacute;n electr&oacute;nicos, el hero&iacute;smo profundo de los protagonistas de las luchas de independencia de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica cedi&oacute; terreno ante nuevos hero&iacute;smos superficiales, livianos y medi&aacute;ticos: estrellas de cine, deportistas, personajes del espect&aacute;culo. Al mismo tiempo, los h&eacute;roes de la movilidad mecanizada se volvieron populares: en los a&ntilde;os cincuenta, pilotos de carreras y ciclistas cobraron un protagonismo sin precedentes en los diarios. Hoy persisten este tipo de hero&iacute;smos en Colombia con Mariana Paj&oacute;n<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> o Juan Pablo Montoya<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>, que representan el &eacute;xito a trav&eacute;s de la velocidad, la liviandad y la utilizaci&oacute;n de medios mec&aacute;nicos de movilidad como la bicicleta BMX y el autom&oacute;vil de carreras. Estos h&eacute;roes se convirtieron en las liebres heroicas de las tortugas an&oacute;nimas. En este caso, la liebre ya no compite con la tortuga porque tiene sus propios lugares y objetos: las carreteras, las bicicletas, las pistas y los autos de carreras. Las competencias representan el extremo de la clasificaci&oacute;n, separaci&oacute;n y funcionalizaci&oacute;n de la velocidad hasta hacerla autorreferente: se trata de la velocidad por la velocidad. Ciclistas, patinadores o pilotos de carreras son h&eacute;roes que encarnan el &eacute;xito en la velocidad. Se trata de competencias entre liebres porque las tortugas est&aacute;n en las calles de las ciudades congestionadas y tumultuosas presenciando a distancia el espect&aacute;culo, deseando ser liebres libres.</p>     <P align="justify">Sin embargo, hay un tercer tipo de hero&iacute;smo que mezcla las cartas, hace posible que las tortugas sean liebres y despersonaliza al h&eacute;roe volvi&eacute;ndolo an&oacute;nimo; se trata de los personajes de la publicidad. Una propaganda reciente de carros en Colombia, que circul&oacute; en televisi&oacute;n e Internet, muestra a la misma persona, primero como joven, luego como adulto con hijos peque&ntilde;os y despu&eacute;s como abuelo con sus nietos; en cada momento de la vida conduce un modelo de autom&oacute;vil distinto, aunque de la misma marca, lo que reflejar&iacute;a cambios en los estilos de vida vinculados al autom&oacute;vil. Otra propaganda asocia la libertad, el placer y la imaginaci&oacute;n de los juegos infantiles con carros de juguete, con la velocidad y la libertad de las carreteras soleadas en medio de paisajes verdes. En estos dos ejemplos siempre hay paisajes que el auto atraviesa y no vemos ciudades. Las paradojas se hacen evidentes: los autom&oacute;viles habitan ante todo las ciudades, pero alcanzan su plenitud en las carreteras, en gran medida porque en la ciudad no se puede correr; all&iacute; las liebres tienen que ser tortugas. Parad&oacute;jicamente, en la publicidad de autom&oacute;viles no hay nada m&aacute;s urbano que el campo. Pero hay m&aacute;s: el h&eacute;roe ahora es cualquiera que conduzca el autom&oacute;vil, que encarna la velocidad y la libertad de movimiento, la velocidad de la vida. Se trata de una m&aacute;quina que promete una mutaci&oacute;n: convertir a su due&ntilde;o en liebre. Se instaura un hero&iacute;smo superficial, on&iacute;rico y ligero que recorre distancias; la experiencia es m&aacute;s intensa cuanto m&aacute;s r&aacute;pido recorre las superficies de las carreteras, como en los relatos publicitarios. </p>     <p align="justify">Pero la centralidad del autom&oacute;vil en la publicidad y la econom&iacute;a global nos hace pensar que la experiencia superficial no se desvanece tan f&aacute;cilmente; est&aacute; bien arraigada en los deseos, las apariencias y las necesidades de las personas. No por superficial y ligera se trata de una experiencia intrascendente; basta salir a la calle para ver c&oacute;mo la mayor&iacute;a de nuestro espacio p&uacute;blico actual ha sido construido <I>con</I> el autom&oacute;vil y c&oacute;mo las v&iacute;as representan la mayor parte del espacio p&uacute;blico de nuestras ciudades. &iquest;Podemos, entonces, adquirir experiencias profundas acumulando vivencias superficiales propias de los lugares dise&ntilde;ados para la circulaci&oacute;n? Posiblemente para algunos es necesario: aprender a moverse y fluir requiere tambi&eacute;n de t&eacute;cnicas; de conocimiento acumulado; de capital social, cultural y econ&oacute;mico. </p>     <p align="justify"><font size="3"><B>IM&Aacute;GENES DE LA MOVILIDAD Y T&Eacute;CNICAS DE CONEXI&Oacute;N</B></font></p>      <p align="justify">La explosi&oacute;n urbana cuestion&oacute; el orden social segmentado y excluyente que heredamos del siglo XIX porque visibiliz&oacute; las diferencias culturales, hizo evidentes las desigualdades sociales y, con el avance del siglo XX, tambi&eacute;n mostr&oacute; la necesidad de vincular a los que no estaban integrados al orden econ&oacute;mico y social, ni a los beneficios y el control del Estado (Garc&iacute;a Canclini 2004, 45-82). Los sistemas de transporte p&uacute;blico, y los usos y est&eacute;ticas asociadas a ellos, son expresiones tangibles de la desigualdad social, la conexi&oacute;n/desconexi&oacute;n comunicativa y las tensiones presentes en las diferencias culturales. Estos tres asuntos &mdash;desigualdad, desconexi&oacute;n y diferencia&mdash; hacen parte de enfoques cr&iacute;ticos contempor&aacute;neos de las movilidades cotidianas en las ciudades, desde los cuales se problematizan algunas de las soluciones para las necesidades de movilidad y transporte de pasajeros que se discuten en los medios y los debates p&uacute;blicos en Am&eacute;rica Latina<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el caso de Bogot&aacute;, nuestras soluciones han estado pr&aacute;cticamente restringidas, desde mitad del siglo pasado, al autom&oacute;vil particular y a los autobuses de transporte p&uacute;blico operados por particulares. El sistema tradicional de buses de transporte p&uacute;blico incorpor&oacute; est&eacute;ticas populares y representaciones visuales de la ciudad que tuvieron importantes cambios al inicio del siglo XXI, con la introducci&oacute;n del primer sistema de buses BRT<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> en Colombia &mdash;denominado en Bogot&aacute; Transmilenio&mdash; y, algo m&aacute;s de una d&eacute;cada despu&eacute;s, del Sistema Integrado de Transporte P&uacute;blico (SITP)<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>. La met&aacute;fora de las liebres y las tortugas vuelve a aparecer, pero vinculada ahora a otros elementos que ponen, de un lado (el de las tortugas), al sistema tradicional de buses y busetas, y del otro (el de las liebres), a los nuevos sistemas de buses. Adem&aacute;s de la relaci&oacute;n entre distancia y tiempo de desplazamiento (velocidad), dentro de los asuntos centrales en los debates se cuentan la eficiencia, la seguridad, la velocidad y la comodidad de los sistemas. Este &uacute;ltimo asunto es tal vez uno de los m&aacute;s complejos, ya que tiene relaci&oacute;n directa con criterios est&eacute;ticos, saberes t&eacute;cnicos sobre mec&aacute;nica o ergonom&iacute;a, y pr&aacute;cticas de distinci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n social.</p>     <P align="justify">A continuaci&oacute;n, explorar&eacute; algunas im&aacute;genes (est&eacute;ticas) del transporte p&uacute;blico relacionadas con las conexiones espaciales y temporales que dicho sistema hace posible, centrado en los cambios de nuestros buses en los primeros a&ntilde;os del presente siglo.</P>      <p align="justify"><font size="3"><B>BUSES TRADICIONALES Y SISTEMA BRT</B></font></p>      <p align="justify">Hasta finales del siglo XX moverse en una ciudad como Bogot&aacute; requer&iacute;a de un conocimiento local particular para entender el funcionamiento de buses, busetas y colectivos, dependiente de una l&oacute;gica que podr&iacute;a calificarse de "narrativa". Las paletas de madera tradicionales de buses y busetas, que a&uacute;n existen y est&aacute;n siendo redefinidas y redise&ntilde;adas en el nuevo SITP, ten&iacute;an los nombres de barrios, avenidas y lugares por donde pasaban los buses, as&iacute; como su destino final y un n&uacute;mero de ruta. En este sistema, era imposible deducir la manera como una ruta se encontraba relacionada con las otras, pero sab&iacute;amos c&oacute;mo usarla: depend&iacute;amos de haber pasado alguna vez por los lugares mencionados en las paletas para visualizarlos o imaginarlos, y con frecuencia apel&aacute;bamos a la experiencia de otros, incluso del relato directo de los conductores, para saber qu&eacute; bus tomar. Adem&aacute;s, el sistema de transporte anterior al SITP era impredecible pero altamente flexible para los usuarios, sin horarios ni paraderos fijos y con frecuencias de circulaci&oacute;n ajustadas de forma contingente e improvisada. En este tipo de sistema no se hac&iacute;an c&aacute;lculos precisos de la demanda de pasajeros, y la velocidad o la lentitud para conducir por parte del chofer depend&iacute;an en gran medida de la presencia de otras rutas o buses  que compet&iacute;an por los pasajeros y el pago de los pasajes en llamada "guerra del centavo"<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>.</p>     <p align="justify">Con la construcci&oacute;n de Transmilenio se nos impuso una forma para nosotros novedosa de entender la circulaci&oacute;n y la ciudad misma; aparecieron nuevas im&aacute;genes y se&ntilde;ales, inspiradas en una l&oacute;gica abstracta, racional y no narrativa, que pretenden mostrar a las personas c&oacute;mo usar el sistema. Dentro de los dispositivos m&aacute;s novedosos se encuentran los mapas de rutas y paraderos, que constituyen una nueva imagen ic&oacute;nica de la ciudad: un mapa totalizante para uso cotidiano, replicado cientos de veces en Internet, volantes o planos en las estaciones. Por medio de &eacute;l, una imagen bidimensional de la ciudad empez&oacute; a reiterarse en los circuitos de paraderos y corredores viales. Un sistema completo de transporte se volvi&oacute; visible y com&uacute;n por primera vez para los  pasajeros y se ensambl&oacute; con la experiencia corporal, la cinestesia y las narrativas de busetas, buses y colectivos que siguieron y a&uacute;n siguen circulando. Un nuevo lenguaje comenz&oacute; a poblar la ciudad junto con los objetos de esta nueva ecolog&iacute;a urbana de la movilidad representada por Transmilenio y el SITP: <I>alimentador</I>, <I>troncal</I>, <I>sistema</I>, <I>articulado</I>; e incluso se han redefinido t&eacute;rminos de uso tradicional en el transporte p&uacute;blico, tales como <I>estaci&oacute;n </I>y <I>paradero</I>. </p>      <p align="justify">Aunque se trate de un asunto altamente t&eacute;cnico, la implementaci&oacute;n de los sistemas de transporte tambi&eacute;n implica la introducci&oacute;n de reg&iacute;menes est&eacute;ticos que le dan forma e imagen a la ciudad. Entre las d&eacute;cadas de los cuarenta y los cincuenta los autobuses se opusieron a los tranv&iacute;as, no solo como un sistema m&aacute;s moderno y eficiente, sino tambi&eacute;n como objetos m&aacute;s silenciosos, flexibles, racionales e interesantes. Curiosamente, argumentos similares se esgrimieron contra los mismos buses y busetas cuando se implement&oacute; Transmilenio, con elementos adicionales a favor del nuevo sistema, tales como su alta sofisticaci&oacute;n t&eacute;cnica y la racionalizaci&oacute;n basada en el c&aacute;lculo preciso de viajes, ingresos econ&oacute;micos y cantidad de pasajeros. En s&iacute;ntesis, las t&eacute;cnicas de conexi&oacute;n en la ciudad se encuentran mediadas por una combinaci&oacute;n de criterios est&eacute;ticos, infraestructuras para las movilidades, discursos y objetos que coproducen los flujos urbanos. </p>     <p align="justify">El trabajo de Salcedo (2003) describe algunas de las percepciones y pr&aacute;cticas de las personas durante los primeros a&ntilde;os de introducci&oacute;n del sistema Transmilenio, cuando apenas entraba en operaci&oacute;n la primera fase. En ese momento de transici&oacute;n, las diferencias con lo viejo comenzaban a demandar otras formas de percepci&oacute;n y representaci&oacute;n que, sin embargo, no refundaban desde cero las maneras de moverse ni de percibir la ciudad: </p>    <blockquote>     <p align="justify">Las experiencias cotidianas son las experiencias sociales m&aacute;s disponibles para entender que lo nuevo adquiere sentido para nosotros por su poder de mostr&aacute;rnoslo como copia de lo viejo, y como copia de maneras de apegarnos a lo viejo y de resistirnos a lo nuevo. (Salcedo 2003, 53) </p></blockquote>      <p align="justify">Lo que hay es un juego de m&iacute;mesis entre lo viejo y lo nuevo en los sistemas de transporte, que hoy se hace evidente con las viejas-nuevas paletas de los buses del SITP. En ellas se combina la superficie extensiva de un sistema de transporte que busca hacerse m&aacute;s visible y predecible que el anterior y la experiencia metropolitana profunda de rutas que recorren los barrios mezcl&aacute;ndose con autom&oacute;viles, motocicletas y peatones en las calles secundarias. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las paletas y dise&ntilde;os de buses y busetas, con todas sus formas y colores, nos muestran est&eacute;ticas populares, muchas veces barrocas, que en Transmilenio desaparecen a favor de una aparente neutralidad t&eacute;cnica y una est&eacute;tica limpia, racional y minimalista. En el transporte p&uacute;blico actual coexisten al menos dos reg&iacute;menes est&eacute;ticos en franca competencia, de modo que el reparto de lo sensible, desde el primer a&ntilde;o del presente siglo en Bogot&aacute;, est&aacute; progresivamente inclinando la balanza hacia la est&eacute;tica t&eacute;cnica y racional, pero sin eliminar la anterior. Los colores y formas de las busetas, los divinos ni&ntilde;os y las v&iacute;rgenes colgantes, las paletas de colores son parte de una experiencia est&eacute;tica profunda. En contraste, los buses articulados, la uniformidad de las estaciones, el dise&ntilde;o de los mapas que representan la ciudad bajo el modelo de un circuito el&eacute;ctrico, de un modo plano y sim&eacute;trico (a la manera de muchos mapas de trenes y sistemas de buses en otras ciudades del mundo), buscan aligerar la experiencia, acelerar la mirada sobre el plano y liberar al pasajero para que se mueva m&aacute;s veloz. </p>     <p align="justify"><font size="3"><b>ENSAMBLAJES, SISTEMAS Y TRANSFERENCIAS</b></font></p>      <p align="justify">La est&eacute;tica recargada de buses y busetas contrasta con la ausencia de decoraci&oacute;n y limpieza visual del sistema Transmilenio y, de cierta manera, representa obst&aacute;culos para las nuevas formas de circulaci&oacute;n. Pero, &iquest;qu&eacute; les ocurre a los seres humanos, en su relaci&oacute;n con los sistemas t&eacute;cnicos de transporte, mientras caminan por la calle o viajan en un bus?, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando se detienen donde no deber&iacute;an o circulan por donde deber&iacute;a haber permanencia? Al hablar de los hero&iacute;smos vimos c&oacute;mo nuestras narrativas se mezclan con la movilidad y cuestionan la separaci&oacute;n misma entre las experiencias profunda y superficial. Lo mismo ocurre al leer las est&eacute;ticas del transporte p&uacute;blico, y algo similar vuelve a emerger si se consideran los ritmos y las din&aacute;micas reales de la movilidad cotidiana en el espacio p&uacute;blico. </p>      <p align="justify">Nadie es siempre liebre o siempre tortuga, ya que existen m&aacute;s de dos sistemas de movilidades urbanas. En las ciudades contempor&aacute;neas el asunto no se reduce a tener o no un autom&oacute;vil: aunque no tengamos uno, nos vemos afectados e interpelados por su existencia, y muchos de los deseos, representaciones y pr&aacute;cticas relativas a nuestras modernidades pasan por el sistema de automovilidad que los hace posibles. Pero el asunto no para all&iacute;: la instauraci&oacute;n de nuevos sistemas de movilidad o los cambios en los existentes modifican a los anteriores y nos llevan a redefinir nuestras formas cotidianas de interacci&oacute;n. Adem&aacute;s de los sistemas de automovilidad y peatonalismo, existen sistemas de bicicletas, carretas, camiones, energ&iacute;a el&eacute;ctrica, aguas y desechos, entre otros, y desde finales del siglo XX se han sumado dos nuevos y poderosos sistemas que obligan a otro proceso de adaptaci&oacute;n y coproducci&oacute;n del espacio urbano: inicialmente Internet y luego la telefon&iacute;a m&oacute;vil (Sheller y Urry 2006; Urry 2008, 459 y ss.). En medio de este panorama, lo que hacemos a diario son trasferencias entre sistemas, conexiones con uno mientras nos desconectamos del otro. Por medio de dispositivos electr&oacute;nicos como tel&eacute;fonos celulares, <I>ipods</I> y dem&aacute;s podemos conectarnos simult&aacute;neamente a sistemas de movilidades an&aacute;logas y digitales. Debemos entender los sistemas de movilidad de manera interdependiente y conectada, lo que implica transiciones y transferencias constantes, y supone la coexistencia y el ensamblaje de experiencias profundas y superficiales. </p>      <p align="justify">Respecto a la velocidad en los sistemas de movilidad contempor&aacute;neos, persiste la idea de que mientras m&aacute;s veloz se es, m&aacute;s superficie se recorre y menos profundas son las relaciones con el entorno y las personas. En este sentido, Paul Virilio (1997, 13-39) analiz&oacute; los efectos de la velocidad y la cultura visual de finales del siglo XX y lleg&oacute; a afirmar que la velocidad eliminaba el tiempo y el porvenir al volverlo todo un eterno presente. Olvid&oacute; Virilio las superposiciones, la coexistencia de temporalidades y espacialidades, e indudablemente exager&oacute; cuando dijo que el tiempo queda eliminado por la velocidad. En callejones sin salida similares cayeron quienes celebraban o se alarmaban por la "compresi&oacute;n espacio temporal" de la modernidad tard&iacute;a (Harvey 2004, 288-313). Como evidencia de este error, pensemos en un tel&eacute;fono celular o un reproductor de m&uacute;sica, que implican conexiones individuales absolutamente m&oacute;viles <I>&uacute;nicamente </I>si olvidamos que la informaci&oacute;n y las ondas electromagn&eacute;ticas dependen tambi&eacute;n de la infraestructura fija que permite que los celulares sean "m&oacute;viles" &mdash;tales como las antenas de transmisi&oacute;n, las redes de fibra &oacute;ptica o el sistema el&eacute;ctrico&mdash;. En un sentido similar, es posible viajar en bus, caminar o conducir con atenci&oacute;n dispersa sobre el viaje (&iquest;se anula el espacio recorrido?) mientras se habla con alguien o se disfruta una canci&oacute;n, en cuyo caso se privilegia el tiempo de interacci&oacute;n con la m&uacute;sica o con otras personas, o la persistencia del ritmo de actividades lentas y profundas de la interacci&oacute;n cara a cara. Es, pues, posible una confluencia de tiempos, espacios y pr&aacute;cticas lentas y veloces. </p>     <p align="justify">Estamos comenzando a percatarnos de que s&iacute; hay formas de habitar los lugares dise&ntilde;ados para experiencias superficiales y sin fricciones, como autopistas y avenidas, y de que no todo all&iacute; es flujo, dispersi&oacute;n y superficie. Una observaci&oacute;n realmente atenta y sistem&aacute;tica lograr&aacute;, sin duda, encontrar la riqueza cultural y social de los centros comerciales, a pesar de los problemas &eacute;ticos o pol&iacute;ticos que se les puedan imputar. No podemos seguir simplificando y generalizando como simples flujos aquello que amerita ser descrito y comprendido de manera m&aacute;s seria y rigurosa. Por ejemplo, en los mal llamados no-lugares (Aug&eacute; 1994) los aparatos electr&oacute;nicos permiten establecer "contactos distantes" y cercan&iacute;as digitales con los m&aacute;s queridos, y separar y reforzar la diferencia con los extra&ntilde;os. Son experiencias profundas y a la vez superficiales que no pueden tener lugar sino en esos sitios. Si bien se evita el contacto con extra&ntilde;os y muchas interacciones se reducen a la superficie, nuestras conexiones profundas siguen siendo posibles y, adem&aacute;s, se imponen al viaje; tal vez es gracias a ellas que recorremos diariamente la ciudad, aunque esos viajes se nos vuelvan invisibles por obvios y redundantes. </p>     <p align="justify">Los viajes cotidianos por la ciudad son, la mayor&iacute;a de las veces, desplazamientos de personas que constantemente cambian de posici&oacute;n, al pasar del transporte p&uacute;blico al sistema peatonal de andenes, cebras y puentes peatonales; o al pasar a los autom&oacute;viles  o taxis. No estamos ante una anomia social, como ha sido le&iacute;do por algunos nost&aacute;lgicos de lo comunitario puro y tradicional. Se trata de individuos que hacen recurrentes <I>transferencias</I>: de peat&oacute;n a pasajero, a consumidor, a padre de familia; de all&iacute; a futbolista ocasional con amigos del colegio o a miembro activo de una red social en Facebook, entre otras m&uacute;ltiples maneras de hacer comunidades distantes que no dependen de territorios fijos donde se anclen la identidad, las narrativas y la historia. </p>     <p align="justify">Aunque lo p&uacute;blico ahora se ve fragmentado y la pertenencia a "comunidades virtuales" del mundo digital es algo mucho m&aacute;s real que la idealizada plaza p&uacute;blica tradicional del humanismo c&iacute;vico, lo p&uacute;blico no ha dejado de existir y su redefinici&oacute;n est&aacute; relacionada cada vez m&aacute;s con diversos sistemas de movilidad. Hay quienes siguen personajes en Twitter mientras se suman a los cuerpos y objetos en movimiento en los flujos peatonales o automovil&iacute;sticos; es una l&oacute;gica gregaria de cuerpos, m&aacute;quinas, animales, objetos e informaci&oacute;n que fluye an&aacute;loga y digitalmente de manera simult&aacute;nea. La l&oacute;gica individualizadora de personas extra&ntilde;as que no se conocen, pero comparten el transporte p&uacute;blico y las corrientes de tr&aacute;fico de autom&oacute;viles en las v&iacute;as, contrasta con las comunicaciones y la producci&oacute;n simult&aacute;nea de v&iacute;nculos sociales gracias a las ondas electromagn&eacute;ticas, los tel&eacute;fonos celulares, los <I>links</I> y los <I>tweets</I>. </p>     <p align="justify">Cada vez parece m&aacute;s adecuado pensar en seres con la capacidad de transferirse, o de convertirse temporalmente, como anfibios, en agentes de uno y otro &aacute;mbitos, para quienes la superposici&oacute;n de lo an&aacute;logo y lo digital ya es su entorno natural. En este punto, me uno a quienes est&aacute;n repensando la ciudad como una ecolog&iacute;a de objetos, animales, m&aacute;quinas y vida que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la agencia humana. As&iacute;, podemos ver que hacemos parte de una coproducci&oacute;n de la ciudad, a trav&eacute;s de las movilidades y junto con sistemas de objetos y acciones que constantemente ponen a prueba nuestro deseo de imponer un orden urbano particular. No se trata de lo an&aacute;logo desplazado por lo digital, sino de simultaneidad y coproducci&oacute;n: la imagen del "hombre/ mujer-celular" es frecuente en las calles del centro y en otras partes de Bogot&aacute;: se trata de personas que revenden llamadas a trav&eacute;s de tel&eacute;fonos m&oacute;viles en la calle y que mantienen varios de estos atados a la cintura por medio de cadenitas. Pueden encontrase tambi&eacute;n &aacute;rboles, mesas  o sillas de cuyos cuerpos cuelgan hasta ocho o diez tel&eacute;fonos con personas alrededor que hacen llamadas<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>. Lo digital no tiene sentido sin lo an&aacute;logo y tampoco lo reemplaza; m&aacute;s bien, se transforman mutuamente, dentro de la l&oacute;gica "b&aacute;rbara" de la asimilaci&oacute;n y la incorporaci&oacute;n. </p>      <p align="justify"><font size="3"><b>TRANSICI&Oacute;N FINAL</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se pueden se&ntilde;alar algunas conclusiones parciales de estas reflexiones en torno a lo que he denominado experiencias profundas y superficiales en las movilidades urbanas, que, a la vez, son tambi&eacute;n desaf&iacute;os te&oacute;ricos para el urbanismo y las ciencias sociales que se ocupan de la ciudad. Primero, si las movilidades urbanas son m&uacute;ltiples, resulta indispensable cuestionar la dicotom&iacute;a de las liebres y las tortugas, ya que solo alude a dos tipos de movilidades vistas como opuestas e incompatibles, y no reconoce las relaciones y ensamblajes que se dan entre ellas. Segundo, descentrar el an&aacute;lisis de la vida urbana de lo puramente humano permite acceder a una complejidad que a la vez involucra lo concreto, lo tangible, las representaciones, las narrativas y los discursos, m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica ciudadanista que tiende a desmaterializar las relaciones sociales. Tercero, en el an&aacute;lisis de las ciudades contempor&aacute;neas y el espacio p&uacute;blico por parte de las ciencias sociales, resulta ya imposible eludir las movilidades como un elemento fundamental y constituyente. Cuarto y &uacute;ltimo, la velocidad se ha convertido en un valor cultural que es necesario cuestionar, pero no supone necesariamente desmaterializaci&oacute;n, eliminaci&oacute;n del tiempo u homogeneidad cultural. Se trata, m&aacute;s bien, de la expresi&oacute;n de experiencias superficiales y profundas que algunos pueden aprovechar mejor que otros. Para terminar, quiero ampliar este &uacute;ltimo punto y dejar apenas mencionado un concepto que puede ser fundamental para pensar las movilidades: la <I>motilidad</I>. </p>      <p align="justify">La velocidad es parte de la conexi&oacute;n, pero ni las diferencias culturales ni las desigualdades sociales desaparecen. En realidad, hay quienes pueden maniobrar mejor que otros y tienen m&aacute;s motilidad, es decir, mayor libertad y capacidad de movimiento, y son quienes mejor se conectan al mercado, el sistema global o a diferentes puntos de la ciudad y el territorio. La motilidad puede entenderse como un tipo de capital y consiste en la capacidad de un actor para moverse social o espacialmente, </p>     <blockquote>     <p align="justify">&#91;...&#93; y puede ser definida como todas las formas de <I>acceso</I> que pueden  obtenerse (tanto tecnol&oacute;gicas como sociales), las <I>habilidades </I>incorporadas para tomar ventaja de ese acceso y su <I>apropiaci&oacute;n </I>(o lo que el actor hace con ese acceso y esas  habilidades). (Canzler, Kaufmann y Kesselring 2008, 193. &Eacute;nfasis en el original)<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup></p></blockquote>      <p align="justify">Parte de lo que determina la motilidad es la libertad para optar por uno u otro medio de transporte o comunicaci&oacute;n y, en el caso que me ocupa, la posibilidad de conectarse y desconectarse voluntariamente de los flujos del espacio p&uacute;blico. Cuando alguien no tiene tiempo para detenerse, solamente puede usar un medio de transporte o no dispone de tiempo al aire para llamar por celular, entonces tiene baja motilidad y podr&iacute;a quedar desconectado del sistema de comunicaciones o, incluso, espacialmente aislado. Posiblemente no pueda tener experiencias profundas y superficiales simult&aacute;neamente, sino que deba optar por una u otra, o por alternarlas: quienes no disponen de motilidad en la comunicaci&oacute;n se ven obligados a detenerse en la calle ante un hombre-celular para poder llamar, en lugar de seguir en el flujo urbano mientras hablan por tel&eacute;fono. El que no tiene motilidad en los sistemas de transporte &mdash;por ejemplo, quien no posee un autom&oacute;vil&mdash;, depende de los sistemas de transporte p&uacute;blico o de sus propias piernas (de all&iacute; la importancia pol&iacute;tica de que existan sistemas de transporte p&uacute;blico dignos, adecuados y accesibles). </p>      <p align="justify">La velocidad y la lentitud, la movilidad y el arraigo, y las experiencias profundas o superficiales no pueden ser vistas como polos opuestos. Se trata de tensiones que si bien dependen de condicionantes estructurales (conexi&oacute;n, diferencia, desigualdad), a la vez obedecen a interacciones, apropiaciones y mediaciones cotidianas de la gente en la calle, ya sean "ciudadanos de a pie"  o "ciudadanos de autom&oacute;vil"<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>.</p>     <p align="justify">En cuanto al espacio urbano, no se trata &uacute;nicamente de pensar c&oacute;mo hacer para que las liebres no maten a las tortugas, y si hay que mantenerlas separadas. No podemos ver como entes independientes al autom&oacute;vil y al conductor, o al pasajero de bus, la m&aacute;quina que lo transporta y el sistema del cual hacen parte. Ellos configuran un ensamblaje que puede ser desensamblado y reensamblado de nuevo seg&uacute;n las pr&aacute;cticas, ritmos y rutinas de la vida urbana. En este sentido, hay que enfatizar el descentramiento de los an&aacute;lisis del espacio p&uacute;blico de la consciencia, la acci&oacute;n racional, la planeaci&oacute;n y la primac&iacute;a del ser humano; debemos repensarnos como parte de un ambiente construido, que no es un sistema cerrado y que se encuentra tambi&eacute;n habitado por informaci&oacute;n, m&aacute;quinas, animales y objetos que trascienden la voluntad humana de ordenarlo y controlarlo. El an&aacute;lisis cultural de las movilidades y las m&uacute;ltiples experiencias y saberes que las atraviesan se ha comenzado a revelar como clave importante dentro de este prop&oacute;sito. </p> <hr>     <p align="justify"><font size="3"><b>Notas</b></font></p>     <P align="justify"><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> A diferencia de la utop&iacute;a, que alude a la representaci&oacute;n ideal de una sociedad perfectamente armonizada y ordenada, las distop&iacute;as, sobre todo en la literatura de ficci&oacute;n, han sido la imagen opuesta, la cara oculta o las consecuencias no deseadas de dise&ntilde;os sociales concretos, basados o no en postulados ut&oacute;picos. Las distop&iacute;as ser&iacute;an, entonces, representaciones de lo monstruoso, lo ca&oacute;tico y lo desordenado, y han sido utilizadas como un recurso cr&iacute;tico frente a distintos sistemas de organizaci&oacute;n estatal o social (Shelton 2005).</p>     <P align="justify"><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Puede consultarse tambi&eacute;n la revista Mobilities, publicada desde el a&ntilde;o 2006. Para revisiones de literatura en este campo, v&eacute;ase Cresswell (2006, 1-24) y, especialmente, Adey (2010).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Traducci&oacute;n propia del original: "&#91;...&#93; much of city life &#91;...&#93; is about the machine-like circulation of bodies, talk and objects, as well as the presence and regulation of trans-human and inorganic life (from rats to sewers). The new urbanism needs to recognize the certainty through varied technologies of regulation (such as traffic signs, postal rules, waste management)". Para una elaboraci&oacute;n m&aacute;s detallada de este argumento, v&eacute;ase Amin y Thrift (2002, 78-104). Para otras miradas del urbanismo relacionadas con las movilidades, v&eacute;anse Graham y Marvin (2001) y Ascher (2004).</p>     <P align="justify"><sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> El ensayo de Baricco utiliza el t&eacute;rmino "b&aacute;rbaros" en un sentido ir&oacute;nico que alude a aquellas personas, comportamientos o pr&aacute;cticas que suelen ser considerados no refinados, no civilizados o incorrectos con respecto al discurso o las representaciones hegem&oacute;nicas de una cultura. Baricco muestra lo artificioso de esas divisiones en relaci&oacute;n con gustos, tecnolog&iacute;as y saberes del mundo contempor&aacute;neo.</p>     <P align="justify"><sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> En estos congresos se propusieron los postulados del tipo de arquitectura liderado por Le Corbusier durante a&ntilde;os, que privilegiaba dise&ntilde;os urbanos despojados de ornamentos y orientados a resolver problemas pr&aacute;cticos de las ciudades modernas. El primero de estos congresos se realiz&oacute; en 1928. Para m&aacute;s informaci&oacute;n puede verse Hall (1996, 216-252).</p>     <P align="justify"><sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> El t&eacute;rmino <I>fl&acirc;neur</I> alude a un peat&oacute;n o paseante que recorre las calles lentamente, sin rumbo fijo y sin intenciones de consumir o comprar, sino simplemente con deseos de disfrutar de las multitudes y distracciones de la calle.</p>     <P align="justify"><sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Traducci&oacute;n propia del original: "The term automobility works off the combination of autonomy, and mobility. In its broadest sense we can think in many automobilities-modes of autonomous, self-directed movement. The auto in the term automobile referred to a self-propelled vehicle (a carriage without a horse). The autonomy was not through the motor, but the capacity for independent motorized self-steering movement freed from the confines of a rail track".</p>     <P align="justify"><sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> <i>Trancones</i> es un t&eacute;rmino utilizado en varias ciudades colombianas para denotar los atascos del tr&aacute;fico y la congesti&oacute;n en los flujos de circulaci&oacute;n de autom&oacute;viles, objetos y personas.</p>     <P align="justify"><sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> Ciclista colombiana de BMX que gan&oacute; medalla de oro en los Juegos Ol&iacute;mpicos de Londres 2012  y campeona mundial del mismo deporte en varias ocasiones.</P>     <P align="justify"><sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Uno de los pocos colombianos que ha corrido en las competencias mundiales de F&oacute;rmula 1. En la primera d&eacute;cada del siglo XXI se convirti&oacute; en una celebridad del deporte nacional y sus participaciones en las carreras fueron ampliamente cubiertas por los distintos medios de comunicaci&oacute;n en Colombia.</P>     <P align="justify"><sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Como ejemplos, pueden verse Ureta (2008); Jir&oacute;n, Lange y Bertrand (2010) y, para el caso colombiano, algunas de las ponencias presentadas en la mesa "Pr&aacute;cticas socioespaciales y movilidad", en el X Seminario Aciur de Investigaci&oacute;n Urbana y Regional (Injaviu-Aciur 2013).</P>     <P align="justify"><sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> BRT: sigla en ingl&eacute;s para <I>bus rapid transit</I>, o autobuses de tr&aacute;nsito r&aacute;pido. Se refiere a sistemas de transporte basados en autobuses, usualmente articulados, que utilizan calzadas, carriles y paraderos exclusivos para ellos, a diferencia de los sistemas de autobuses tradicionales, que operan integrados con el tr&aacute;fico de veh&iacute;culos particulares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> A diferencia de Transmilenio, el SITP es un sistema de buses tradicional que circula por las calles compartiendo la v&iacute;a con los dem&aacute;s veh&iacute;culos, pero bajo un modelo de administraci&oacute;n diferente al que imper&oacute; desde mediados del siglo pasado. En el sistema anterior, las empresas operadoras de buses privados ten&iacute;an rutas asignadas y compet&iacute;an por el recaudo del dinero en efectivo en los mismos buses. En el nuevo sistema, el recaudo de dinero y la administraci&oacute;n de todo el sistema dependen de empresas distintas a las que realizan la operaci&oacute;n de la flota de buses.</P>     <P align="justify"><sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> En Colombia se le denomina "guerra del centavo" a la lucha entre los conductores de buses tradicionales para recoger pasajeros a lo largo de la v&iacute;a. Debido a que el sistema funciona con base en el cobro del pasaje directamente en la puerta del bus, se produce una competencia constante por recoger primero la mayor cantidad de pasajeros posibles en v&iacute;as compartidas por varias rutas de buses.</p>     <P align="justify"><sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> Debo algunas de estas ideas a Olga Restrepo, con quien convers&eacute; acerca de estas pr&aacute;cticas como ejemplos de ensamblados sociot&eacute;cnicos, a prop&oacute;sito de la realizaci&oacute;n del proyecto "Ensamblado en Colombia. Producci&oacute;n de saberes y construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;as".</p>     <P align="justify"><sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> Traducci&oacute;n propia del original: "Motility is the capacity of an actor to move socially and spatially &#91;...&#93; and can be defined as all forms of <i>access </i>obtainable (both technologically and socially), the <i>skills</i> possessed to take advantage of this access and these skills, and their <i>appropriation</i> (or what the actor does with this access and these skills)". Tambi&eacute;n pueden verse los trabajos de Kellerman (2011) y Adey (2010).</p>     <P align="justify"><sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> "Ciudadano de a pie" se refiere, en el contexto colombiano, a la gente del com&uacute;n. Su contraste con el "ciudadano de autom&oacute;vil" alude a las diferencias sociales impl&iacute;citas en los sistemas de movilidad cotidiana.</p> <hr>     <p align="justify"><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify">1. ADEY, PETER. 2010. <I>Mobility</I>. Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0486-6525201300020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">2. AMIN, ASH Y NIGEL THRIFT. 2002. <I>Cities. Reimagining the Urban</I>. Londres; Malden: Polity.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0486-6525201300020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">3. ASCHER, FRAN&Ccedil;OISE. 2004. <I>Los nuevos principios del urbanismo</I>. Madrid: Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0486-6525201300020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">4. AUG&Eacute;, MARC. 1994. <I>Los "no lugares". Espacios del anonimato. Una antropolog&iacute;a de la sobremodernidad</I>. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0486-6525201300020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">5. BARICCO, ALESSANDRO. 2008. <I>Los b&aacute;rbaros. Ensayo sobre la mutaci&oacute;n</I>. Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0486-6525201300020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">6. BENJAMIN, WALTER. 2001. "El narrador". En <I>Para una cr&iacute;tica de la violencia y otros ensayos. Iluminaciones IV</I>, 111-134. Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0486-6525201300020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">7. ___. 2005. "El <I>fl&acirc;neur</I>". En <I>El libro de los pasajes</I>, 421-457. Madrid: Akal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0486-6525201300020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">8. BLOOMLEY, NICHOLAS. 2011. <I>Rights of Passage: Sidewalks and the Regulation of Public Flow</I>. Londres; Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0486-6525201300020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">9. CANZLER, WEERT, VINCENT KAUFMANN Y SVEN KESSELRING. 2008. <I>Tracing Mobilities. Towards a Cosmopolitan Perspective</I>. Hampshire; Burlington: Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0486-6525201300020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">10. CASTRO, LORENZO. 2009. "La calle de las liebres y la calle de las tortugas". En <I>&iexcl;La calle es nuestra,... de todos! Bogot&aacute;. Ciudad en movimiento</I>, editado por C&eacute;sar Guzm&aacute;n, Tania Maya, Samira Kadamani y Carmen Gil, 162-169. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0486-6525201300020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">11. CLIFFORD, JAMES. 1997. <I>Routes. Travel and Translation in the Late Twentieth Century</I>. Cambridge; Londres: Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0486-6525201300020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">12. COLMENARES, GERM&Aacute;N. 2008. <I>Las convenciones contra la cultura. Ensayos sobre historiograf&iacute;a hispanoamericana del siglo XIX</I>. Bogot&aacute;: La Carreta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0486-6525201300020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">13. CORT&Aacute;ZAR, JULIO. 1994. "La autopista del sur". En <I>Cuentos completos 1</I>, 505-523. Madrid: Alfaguara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0486-6525201300020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">14. CRESSWELL, TIM. 2006. <I>On the Move. Mobility in the Modern Western World</I>. Nueva York; Londres: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0486-6525201300020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">15. DELGADO, MANUEL. 1999. <I>El animal p&uacute;blico. Hacia una antropolog&iacute;a de los espacios urbanos</I>. Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0486-6525201300020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">16. ___. 2007. <I>Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropolog&iacute;a de las calles</I>. Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0486-6525201300020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">17. ___. 2011. <I>El espacio p&uacute;blico como ideolog&iacute;a</I>. Madrid: Catarata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0486-6525201300020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">18. FEATHERSTONE, MIKE. 2004. "Automobilities: An Introduction". <I>Theory, Culture &amp; Society</I> 21 (4/5): 1-24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0486-6525201300020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">19. GARC&Iacute;A CANCLINI, N&Eacute;STOR. 2004. <I>Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad</I>. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0486-6525201300020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">20. GEHL, JAN. 2006. <I>La humanizaci&oacute;n del espacio urbano: la vida social entre los edificios</I>. Barcelona: Revert&eacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0486-6525201300020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p align="justify">21. GONZ&Aacute;LEZ TOLEDO, FELIPE. 2008. <I>Cr&oacute;nicas bogotanas</I>. Bogot&aacute;: Planeta; Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0486-6525201300020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p align="justify">22. GRAHAM, STEPHEN Y SIMON MARVIN. 2001. <I>Splintering Urbanism: Network Infrastructures, Technological Mobilities and the Urban Condition</I>. Londres; Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0486-6525201300020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">23. HALL, PETER. 1996. <I>Ciudades del ma&ntilde;ana. Historia del urbanismo del siglo XX.</I> Barcelona: Ediciones del Serbal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0486-6525201300020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">24. HARVEY, DAVID. 2004. <I>La condici&oacute;n de la posmodernidad. Investigaci&oacute;n sobre los or&iacute;genes del cambio cultural</I>. Buenos Aires: Amorrortu.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0486-6525201300020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">25. INJAVIU-ACIUR. 2013. <I>Separata: X Seminario Investigaci&oacute;n Urbana y Regional. Cuadernos de Vivienda y Urbanismo</I>. Consultado en <a href="http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/cvyu/issue/view/445" target="_blank">http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/cvyu/issue/view/445</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0486-6525201300020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify">26. JIR&Oacute;N, PAOLA, CARLOS LANGE Y MAR&Iacute;A BERTRAND. 2010. "Exclusi&oacute;n y desigualdad social: retrato desde la movilidad cotidiana". <I>Revista Invi </I>25 (68): 15-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0486-6525201300020000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">27. KELLERMAN, AHARON. 2011. <I>Personal Mobilities</I>. Londres; Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0486-6525201300020000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">28. MARCUS, GEORGE. 1995. "Ethnography in/of the World System: The Emergence of Multi-Sited Ethnography". <I>Annual Review of Anthropology </I> 24: 95-117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0486-6525201300020000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">29. MONGIN, OLIVIER. 2006. <I>La condici&oacute;n urbana. La ciudad a la hora de la mundializaci&oacute;n</I>. Buenos Aires: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0486-6525201300020000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">30. PRIETO, LEOPOLDO. 2005. "La aventura de una vida sin control. Bogot&aacute;, movilidad y vida urbana, 1939-1953". Trabajo de grado, Departamento de Sociolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0486-6525201300020000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>     <!-- ref --><p align="justify">31. ROTENBERG, ROBERT. 2002. "The Metropolis and Everyday Life". En <I>Urban Life. Readings in the Anthropology of the City</I>, editado por George Gmelch y Walter Zenner, 93-105. Long Grove: Waveland.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0486-6525201300020000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">32. S&Aacute;ENZ OBREG&Oacute;N, JAVIER. 2008. "La filosof&iacute;a como pedagog&iacute;a". En <I>Filosof&iacute;a de la educaci&oacute;n</I>, editado por Guillermo Hoyos V&aacute;squez, 157-177. Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0486-6525201300020000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">33. SALCEDO, MAR&Iacute;A TERESA. 2003. "Fisonom&iacute;as de lo p&uacute;blico y lo privado en Bogot&aacute;: identidad y percepci&oacute;n en espacios urbanos". <I>Revista Colombiana de Antropolog&iacute;a</I> 39: 41-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0486-6525201300020000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">34. SENNETT, RICHARD. 2006. <I>La cultura del nuevo capitalismo</I>. Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0486-6525201300020000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">35. SHELLER, MIMI Y JOHN URRY. 2006. "Mobile Cities, Urban Mobilities". En <I>Mobile Technologies of the City</I>, editado por Mimi Sheller y John Urry, 1-17. Londres; Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0486-6525201300020000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">36. SHELTON, ROBERT. 2005. "Utopia and Dystopia". En <I>Encyclopedia of Science, Technology, and Ethics</I>, vol. 4, editado por Carl Mitcham, 2010-2013. Detroit: Macmillan Reference USA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0486-6525201300020000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">37. URETA, SEBASTI&Aacute;N. 2008. "To Move or not to Move? Social Exclusion, Accessibility and Daily Mobility among the Low-income Population in Santiago, Chile". <I>Mobilities</I> 3 (2): 269-289.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0486-6525201300020000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">38. URRY, JOHN. 2000. <I>Sociology beyond Societies. Mobilities for the Twentyfirst Century</I>. Londres; Nueva York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0486-6525201300020000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">39. ___. 2008. "Moving on the Mobility Turn". En <I>Tracing Mobilities. Towards a Cosmopolitan Perspective</I>, editado por Weert Canzler, Vincent Kaufmann y Sven Kesselring, 363-618. Hampshire; Burlington: Ashgate.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0486-6525201300020000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p align="justify">40. VIRILIO, PAUL. 1997. <I>Cibermundo. La pol&iacute;tica de lo peor</I>. Madrid: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0486-6525201300020000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ADEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[PETER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mobility]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AMIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[ASH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[NIGEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[THRIFT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cities. Reimagining the Urban]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[LondresMalden ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Polity]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ASCHER]]></surname>
<given-names><![CDATA[FRANÇOISE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los nuevos principios del urbanismo]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AUGÉ]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los "no lugares". Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gedisa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BARICCO]]></surname>
<given-names><![CDATA[ALESSANDRO]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anagrama]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BENJAMIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[WALTER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El narrador]]></article-title>
<source><![CDATA[Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Iluminaciones IV]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>111-134</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Taurus]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BENJAMIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[WALTER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El flâneur". En El libro de los pasajes]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>421-457</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Akal]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BLOOMLEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[NICHOLAS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Rights of Passage: Sidewalks and the Regulation of Public Flow]]></source>
<year>2011</year>
<publisher-loc><![CDATA[LondresNueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CANZLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[WEERT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KAUFMANN]]></surname>
<given-names><![CDATA[VINCENT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KESSELRING]]></surname>
<given-names><![CDATA[SVEN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tracing Mobilities. Towards a Cosmopolitan Perspective]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Hampshire^eBurlington Burlington]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ashgate]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTRO]]></surname>
<given-names><![CDATA[LORENZO]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[calle de las liebres y la calle de las tortugas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Guzmán]]></surname>
<given-names><![CDATA[César]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maya]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tania]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kadamani]]></surname>
<given-names><![CDATA[Samira]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carmen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La calle es nuestra,... de todos! Bogotá. Ciudad en movimiento]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>162-169</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CLIFFORD]]></surname>
<given-names><![CDATA[JAMES]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Routes. Travel and Translation in the Late Twentieth Century]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[CambridgeLondres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[COLMENARES]]></surname>
<given-names><![CDATA[GERMÁN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las convenciones contra la cultura. Ensayos sobre historiografía hispanoamericana del siglo XIX]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Carreta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CORTÁZAR]]></surname>
<given-names><![CDATA[JULIO]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La autopista del sur]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuentos completos]]></source>
<year>1994</year>
<volume>1</volume>
<page-range>505-523</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alfaguara]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CRESSWELL]]></surname>
<given-names><![CDATA[TIM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[On the Move. Mobility in the Modern Western World]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva YorkLondres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELGADO]]></surname>
<given-names><![CDATA[MANUEL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El animal público. Hacia una antropología de los espacios urbanos]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anagrama]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELGADO]]></surname>
<given-names><![CDATA[MANUEL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anagrama]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELGADO]]></surname>
<given-names><![CDATA[MANUEL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El espacio público como ideología]]></source>
<year>2011</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Catarata]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FEATHERSTONE]]></surname>
<given-names><![CDATA[MIKE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Automobilities: An Introduction]]></article-title>
<source><![CDATA[Theory, Culture & Society]]></source>
<year>2004</year>
<volume>21</volume>
<numero>4/5</numero>
<issue>4/5</issue>
<page-range>1-24</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GARCÍA CANCLINI]]></surname>
<given-names><![CDATA[NÉSTOR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gedisa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GEHL]]></surname>
<given-names><![CDATA[JAN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La humanización del espacio urbano: la vida social entre los edificios]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Reverté]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GONZÁLEZ TOLEDO]]></surname>
<given-names><![CDATA[FELIPE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crónicas bogotanas]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Planeta; Alcaldía Mayor de Bogotá]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GRAHAM]]></surname>
<given-names><![CDATA[STEPHEN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MARVIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[SIMON]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Splintering Urbanism: Network Infrastructures, Technological Mobilities and the Urban Condition]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres; Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HALL]]></surname>
<given-names><![CDATA[PETER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ciudades del mañana. Historia del urbanismo del siglo XX]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones del Serbal]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HARVEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[DAVID]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Amorrortu]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[INJAVIU-ACIUR]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Separata: X Seminario Investigación Urbana y Regional]]></source>
<year>2013</year>
<publisher-name><![CDATA[Cuadernos de Vivienda y Urbanismo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIRÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[PAOLA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LANGE]]></surname>
<given-names><![CDATA[CARLOS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BERTRAND]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARÍA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Exclusión y desigualdad social: retrato desde la movilidad cotidiana]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Invi]]></source>
<year>2010</year>
<volume>25</volume>
<numero>68</numero>
<issue>68</issue>
<page-range>15-57</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KELLERMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[AHARON]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Personal Mobilities]]></source>
<year>2011</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres; Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MARCUS]]></surname>
<given-names><![CDATA[GEORGE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ethnography in/of the World System: The Emergence of Multi-Sited Ethnography]]></article-title>
<source><![CDATA[Annual Review of Anthropology]]></source>
<year>1995</year>
<volume>24</volume>
<page-range>95-117</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MONGIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[OLIVIER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La condición urbana. La ciudad a la hora de la mundialización]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PRIETO]]></surname>
<given-names><![CDATA[LEOPOLDO]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La aventura de una vida sin control. Bogotá, movilidad y vida urbana, 1939-1953]]></source>
<year>2005</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROTENBERG]]></surname>
<given-names><![CDATA[ROBERT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Metropolis and Everyday Life]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Gmelch]]></surname>
<given-names><![CDATA[George]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zenner]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walter]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Urban Life. Readings in the Anthropology of the City]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>93-105</page-range><publisher-loc><![CDATA[Long Grove ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Waveland]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SÁENZ OBREGÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[JAVIER]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La filosofía como pedagogía]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hoyos Vásquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía de la educación]]></source>
<year>2008</year>
<page-range>157-177</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Trotta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SALCEDO]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARÍA TERESA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fisonomías de lo público y lo privado en Bogotá: identidad y percepción en espacios urbanos]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Colombiana de Antropología]]></source>
<year>2003</year>
<volume>39</volume>
<page-range>41-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SENNETT]]></surname>
<given-names><![CDATA[RICHARD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La cultura del nuevo capitalismo]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anagrama]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SHELLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[MIMI]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[URRY]]></surname>
<given-names><![CDATA[JOHN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mobile Cities, Urban Mobilities]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Sheller]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mimi]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Urry]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mobile Technologies of the City]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>1-17</page-range><publisher-loc><![CDATA[Londres; Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SHELTON]]></surname>
<given-names><![CDATA[ROBERT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Utopia and Dystopia]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mitcham]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carl]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Encyclopedia of Science, Technology, and Ethics]]></source>
<year>2005</year>
<month>20</month>
<day>10</day>
<volume>4</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Detroit ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Macmillan Reference]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URETA]]></surname>
<given-names><![CDATA[SEBASTIÁN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[To Move or not to Move? Social Exclusion, Accessibility and Daily Mobility among the Low-income Population in Santiago, Chile]]></article-title>
<source><![CDATA[Mobilities]]></source>
<year>2008</year>
<volume>3</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>269-289</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URRY]]></surname>
<given-names><![CDATA[JOHN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sociology beyond Societies. Mobilities for the Twentyfirst Century]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[LondresNueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Routledge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URRY]]></surname>
<given-names><![CDATA[JOHN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Moving on the Mobility Turn]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Canzler]]></surname>
<given-names><![CDATA[Weert]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kaufmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vincent]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kesselring]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sven]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tracing Mobilities. Towards a Cosmopolitan Perspective]]></source>
<year>2008</year>
<page-range>363-618</page-range><publisher-loc><![CDATA[Hampshire^eBurlington Burlington]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ashgate]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VIRILIO]]></surname>
<given-names><![CDATA[PAUL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cibermundo. La política de lo peor]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cátedra]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
