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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Antropología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA["Pulque limpio"/"Pulque sucio": Disputas en torno a la legitimidad y la producción social del valor"]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this study is to analyze the social construction of value of pulque in Tlaxcala, Mexico. It analyzes the production of value as an economic, as well as cultural and social process, that articulates power relationships in which subjects, institutions, and material resources are involved. This study focuses on the language and discourse of the producers and the public health authorities, about the legitimacy of consuming the traditional pulque drink, to argue that both are an arena of struggle where subjects continuously confront each other to create new meanings of value.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>"Pulque limpio"/"Pulque sucio": Disputas en torno a la legitimidad y la producci&oacute;n social del valor&quot;</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>CleanPulque &quot;/&quot;Dirty Pulque&quot;: Disputes about Legitimacy and the Social Production of Value</b></font></p>      <p align="center">Marisa J. Valadez Montes</p>       <p>Universidad Aut&oacute;noma de Aguascalientes. Aguascaliente, M&eacute;xico.    <br> <a href="mailto:marisa.valadezm@gmail.com">marisa.valadezm@gmail.com</a></p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>      <p>El objetivo de este art&iacute;culo es analizar la construcci&oacute;n social del valor del pulque en Tlaxcala, M&eacute;xico. Analiza c&oacute;mo el valor, adem&aacute;s de producirse econ&oacute;micamente, es un proceso social y cultural que articula relaciones de poder en las que intervienen sujetos, instituciones y recursos materiales. El estudio se enfoca en el lenguaje y el discurso de los productores y las autoridades de la salubridad p&uacute;blica, en torno de la legitimidad del consumo de esta bebida tradicional, para mostrar que ambos son una arena de lucha en la que los sujetos se enfrentan para crear nuevas significaciones del valor.</p>      <p><b>Palabras clave</b>: valor, discurso, pulque, M&eacute;xico.</p>  <hr>     <p><b>Abstract</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>The aim of this study is to analyze the social construction of value of <i>pulque</i> in Tlaxcala, Mexico. It analyzes the production of value as an economic, as well as cultural and social process, that articulates power relationships in which subjects, institutions, and material resources are involved. This study focuses on the language and discourse of the producers and the public health authorities, about the legitimacy of consuming the traditional <i>pulque </i>drink, to argue that both are an arena of struggle where subjects continuously confront each other to create new meanings of value.</p>      <p><b><i>Keywords:</i></b> <i></i>value, discourse, power, <i>pulque</i>, M&eacute;xico.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>En el   presente art&iacute;culo se estudiar&aacute; la producci&oacute;n social del valor desde una   perspectiva antropol&oacute;gica. Para ello se tomar&aacute; el caso del pulque, una bebida   mexicana de origen ind&iacute;gena que se obtiene al fermentar el aguamiel obtenido de   la planta del maguey. Partimos del hecho de que las bebidas alcoh&oacute;licas destiladas   y fermentadas son elementos hist&oacute;ricamente constituidos y socialmente   integrados, que en su producci&oacute;n y consumo imbrican relaciones, como las de   poder, a partir de las cuales son culturalmente valorados (Dietler 2006). El   an&aacute;lisis examina los cambios en la valoraci&oacute;n del fermento, ocurridos entre   1940 y 1970, en Nanacamilpa de Mariano Arista, Tlaxcala.</p>     <p>En este   texto, adem&aacute;s de abordar los procesos econ&oacute;micos a partir de los cuales se   estima el valor de los objetos, en el caso de los alimentos, me refiero al   valor como una construcci&oacute;n cultural y simb&oacute;lica en la que intervienen procesos   ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos que se conjugan en un marco social espec&iacute;fico. Como   se&ntilde;ala Jane Fajans (1988), la comida es un agente en la creaci&oacute;n, promulgaci&oacute;n   y sostenimiento sustantivo de los procesos culturales y sociales; la comida no   es solo algo que la gente transforma, sino que, adem&aacute;s, tiene efectos   transformativos. Por ello, la comida puede generar relaciones sociales y   alterar aspectos de la vida cotidiana, como el parentesco, las relaciones de   poder y el prestigio, adem&aacute;s de servir como medio de control social. Analizar   el valor social atribuido a la bebida nos permite examinar estas   transformaciones. En este caso, me propongo exponer el valor del pulque como   algo que resulta de la acciones de los sujetos y que se construye a partir del   medio material concreto en el que se determina (Graeber 2001). Las dimensiones   de la valoraci&oacute;n no deben considerarse como aspectos separados, ya que se   entrelazan a trav&eacute;s de distintos procesos en los que intervienen instituciones,   acciones, discursos y recursos materiales socialmente articulados. En este   caso, podremos observar la transformaci&oacute;n de una valoraci&oacute;n del pulque forjada   a partir de un sistema local que privilegiaba el conocimiento y la reciprocidad   para la producci&oacute;n del fermento, esto es, la elaboraci&oacute;n de un &quot;pulque   limpio o leg&iacute;timo&quot; que vinculaba la labor y experiencia del tlachiquero   (quien extra&iacute;a el aguamiel de los magueyes) y el mayordomo del tinacal (lugar   donde se elaboraba el pulque), sobre la planta del maguey y el aguamiel. As&iacute;,   mientras que el primero se encargaba de la selecci&oacute;n y explotaci&oacute;n de las   plantas maduras en las parcelas, el segundo, produc&iacute;a el fermento en el   tinacal. Ambas labores implicaban un conocimiento muy particular de los tiempos   y procesos de producci&oacute;n que se basaban en la relaci&oacute;n de confianza entre los   dos, lo que permit&iacute;a una continuidad en las relaciones sociales y econ&oacute;micas a   partir de las que se constitu&iacute;a el valor del pulque en Nanacamilpa.</p>     <p>A   principios del siglo XX, cuando la higiene y salubridad del pulque fueron   cuestionadas por el Estado mexicano, los conocimientos tradicionales se vieron   envueltos en un sistema institucional mediado por procedimientos burocr&aacute;ticos   que ponderaban par&aacute;metros t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos para su producci&oacute;n. Estos   fueron utilizados para examinar la composici&oacute;n bioqu&iacute;mica de la bebida a partir   de la cual se validaba o prohib&iacute;a su consumo, lo que trastoc&oacute; la noci&oacute;n de   legitimidad y los elementos que originalmente articulaban su valor social. La   imposici&oacute;n, por parte del gobierno federal, de procedimientos t&eacute;cnicos para   verificar la asepsia del pulque implic&oacute;, de fondo, una alteraci&oacute;n en la noci&oacute;n   de los ciclos productivos y los espacios locales relativos a la producci&oacute;n del   fermento, as&iacute; como una redefinici&oacute;n de las pr&aacute;cticas y las relaciones sociales   insertas en este. La situaci&oacute;n anterior plantea la pregunta de c&oacute;mo es que los   sujetos, en este caso los productores y consumidores de pulque, objetivan los valores,   es decir, c&oacute;mo se ubican a s&iacute; mismos ante los objetos que producen y consumen.   As&iacute;, es necesario diferenciar los planos en que se genera y se expresa el valor   (Graeber 2001). Si bien, en t&eacute;rminos generales, el valor econ&oacute;mico de los   objetos deriva del trabajo que se invierte para producirlos, o sea, del valor   que produce el trabajo, la valoraci&oacute;n tambi&eacute;n resulta de una serie de   relaciones sociales con significaciones e intereses de grupos particulares que   establecen relaciones de dominaci&oacute;n. Enfocarse en el debate sobre los modos en   que los objetos y las acciones son valorados permite vislumbrar el uso de <i>lenguajes     del valor</i> como una serie material y discursiva de acciones: &quot;la gente   tiene, en un momento determinado, cierto n&uacute;mero de lenguajes disponibles para   caracterizar los objetos en circulaci&oacute;n. Estos lenguajes se encuentran a menudo   en tensi&oacute;n; y los actores tienen, adem&aacute;s, accesos diferenciales a ellos.   Asimismo, los usan en un contexto que puede constre&ntilde;ir el uso de ciertas   expresiones y alentar el uso de otras&quot; (Ferry 2011, 43). Esta perspectiva   permite comprender los actos de asignaci&oacute;n de valor como actos pol&iacute;ticos y   sociales (adem&aacute;s de econ&oacute;micos) modulados por las relaciones de poder en las   que suceden. Tambi&eacute;n permite el an&aacute;lisis del lenguaje como un modo de hablar   sobre las relaciones sociales y una forma de construir el valor, ya que hace   posible generar nuevos sentidos acerca de &eacute;ste (Ferry 2011). De esta manera,   para mostrar c&oacute;mo se produce y transforma el valor del pulque a partir de la   articulaci&oacute;n de relaciones sociales y de poder, analizaremos el debate y la   disputa fiscal, comercial y pol&iacute;tica ocurrida de 1940 a 1970 entre los   productores de pulque y los funcionarios del Departamento de Salubridad P&uacute;blica   del gobierno federal, que ten&iacute;a entre sus principales funciones la inspecci&oacute;n   de sustancias alimenticias y el establecimiento de medidas contra enfermedades   contagiosas y contra el alcoholismo<a name="_ftnref1"></a><a href="#_ftn1"><sup>&#91;1&#93;</sup></a>.</p>     <p>El texto   se presenta en cuatro partes. En el primer apartado se exponen las   caracter&iacute;sticas de la planta del maguey y del pulque&nbsp;y los usos que   tradicionalmente se le han dado a ambos en la zona del altiplano central de   M&eacute;xico; asimismo, se presenta el contexto social y&nbsp;pol&iacute;tico en el cual se   regul&oacute; fiscal y sanitariamente al fermento. En la segunda y tercera parte se   expone la organizaci&oacute;n laboral de las haciendas pulqueras en Nanacamilpa hasta   las primeras dos d&eacute;cadas del siglo XX y los cambios econ&oacute;micos relacionados con   la explotaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del maguey despu&eacute;s del reparto agrario.   Tambi&eacute;n se describen las t&eacute;cnicas y saberes que pose&iacute;an el mayordomo de tinacal   y el tlachiquero con respecto a la explotaci&oacute;n de la planta y la elaboraci&oacute;n   del pulque, ello permite explicar por qu&eacute; este fermento era considerado un   objeto de valor y c&oacute;mo se forjaba la noci&oacute;n de su legitimidad en la localidad.   En el cuarto apartado se aborda la disputa discursiva entre los productores de   pulque y las autoridades de salubridad del gobierno federal. Los argumentos esgrimidos   permiten analizar c&oacute;mo el discurso se convierte en una arena de lucha en la   cual es posible redefinir el valor del pulque.</p>     <p>Los datos   etnogr&aacute;ficos y de archivo utilizados para la redacci&oacute;n del presente documento   fueron recabados durante dos temporadas de trabajo de campo, de seis meses cada   una, entre los a&ntilde;os 2009 y 2010 en el municipio de Nanacamilpa, Tlaxcala. Ah&iacute;   realic&eacute; observaci&oacute;n participante en tinacales, expendios, parcelas y fiestas   familiares y patronales para conocer las formas de trabajo, t&eacute;cnicas y valores   relacionados con el pulque. Las fuentes documentales provienen del Diario   Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF) que es un peri&oacute;dico en el que se publican leyes,   reglamentos y acuerdos expedidos por los poderes de la federaci&oacute;n en M&eacute;xico. La   consulta hecha al DOF me permiti&oacute; verificar las regulaciones fiscales y   sanitarias emitidas por el gobierno federal, relativas a la producci&oacute;n,   transporte y venta de pulque entre los a&ntilde;os 1928 y 1970. De esta manera fue   posible establecer algunos antecedentes sobre la problem&aacute;tica y contextualizar   los discursos esgrimidos por los productores de pulque. Tambi&eacute;n proceden del   Archivo General del Estado de Tlaxcala donde revis&eacute; las series de <i>industria     y comercio</i> y <i>agricultura y ganader&iacute;a, que</i> me permitieron obtener   informaci&oacute;n sobre las gestiones emprendidas por los productores del pulque, el   gobierno del estado de Tlaxcala, la C&aacute;mara Nacional de la Industria Pulquera   (CNIP), la Asociaci&oacute;n Nacional de Productores de Aguamiel y el Banco Nacional   de Cr&eacute;dito Ejidal para el rescate de la industria pulquera en el periodo entre   1940 y 1970. Las estad&iacute;sticas presentadas fueron retomadas de fuentes oficiales   de la &eacute;poca como el Censo Industrial y de Transportes y el Censo Agr&iacute;cola,   Ganadero y Ejidal realizados por la Direcci&oacute;n General de Estad&iacute;stica de la   Secretaria de Econom&iacute;a. Asimismo, se citan fuentes bibliogr&aacute;ficas relativas a   estudios econ&oacute;micos sobre la industria del pulque. De las entrevistas   realizadas a pulqueros, productores de trigo y cebada, consumidores y cronistas   municipales de Nanacamilpa y Calpulalpan, Tlax, recuper&eacute; algunos testimonios   sobre las estrategias emprendidas para comercializar el pulque en la ciudad de   M&eacute;xico y hacer frente a las constantes regulaciones impuestas por las autoridades   sanitarias y fiscales. La informaci&oacute;n brindada por los informantes se refiere   sobre todo a las d&eacute;cadas de 1930 a 1970. Finalmente, inclu&iacute; referencias de   estudios especializados, los cuales aportaron datos sobre el desarrollo   industrial y la pol&iacute;tica fiscal del pa&iacute;s entre durante los primeros treinta   a&ntilde;os del siglo XX.</p>     <p><b>El Maguey y el Pulque en   M&eacute;xico</b></p>     <p>El maguey   es una planta de la familia <i>Agavaceae</i> perteneciente al g&eacute;nero agave. Se   considera end&eacute;mica de M&eacute;xico y se ha cultivado sobre todo en el Altiplano   Central del pa&iacute;s, el cual abarca los estados de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo,   Estado de M&eacute;xico, Morelos y Distrito Federal. Se encuentra de manera silvestre   en terrenos planos y monta&ntilde;osos, as&iacute; como en suelos profundos o superficiales.   El maguey pulquero se distingue por sus pencas (hojas) anchas y alargadas con   espinas en los bordes, carnosas, casi r&iacute;gidas, de color verde que llegan a   medir hasta dos metros de largo. Tarda en madurar entre ocho y doce a&ntilde;os,   momento en que comienza a ser explotado para la obtenci&oacute;n de aguamiel con la   que se elabora el pulque. Del maguey se han aprovechado casi todas sus partes,   motivo por el cual se le considera como una planta de alto valor en la zona.   Por ejemplo, las puntas de las pencas se utilizaban como clavos y agujas. Las   hebras de las hojas y de la ra&iacute;z de la planta serv&iacute;an para hacer hilos e ixtle   o fibra para elaborar costales para los granos. Las pencas eran utilizadas como   remedio para curar heridas, mordeduras de v&iacute;bora o llagas. El aguamiel tambi&eacute;n   funcionaba como diur&eacute;tico o laxante. Adem&aacute;s, por su alto contenido de vitaminas   se utilizaba para combatir la anemia. Tambi&eacute;n se aprovechan los gusanos que   habitan en la planta, llamados <i>meocuilli</i> o <i>chichilocuili</i> (hoy   llamados chinicuiles) los cuales se com&iacute;an tostados(Sierra 2005). El pulque era   consumido por las mujeres en puerperio para estimular la producci&oacute;n de leche   materna y recuperarse del parto. Los hombres lo beb&iacute;an durante la jornada de   trabajo en las parcelas dado que &quot;los manten&iacute;a fuertes y bien hidratados&quot;<a name="_ftnref2"></a><a href="#_ftn2"><sup>&#91;2&#93;</sup></a>.El   consumo del pulque era inducido desde edades tempranas; era usual dar de beber   aguamiel o pulque a los ni&ntilde;os en el desayuno o la comida, lo cual propiciaba un   apego hacia la bebida. Adem&aacute;s, el pulque se tomaba en fiestas: bodas, bautizos,   festividades religiosas como la dedicada a la &quot;Santa Cruz&quot;, patrona   de los pulqueros, incluso, en funerales. En M&eacute;xico, su consumo tiene una larga   historia. Desde los inicios de la &eacute;poca colonial y hasta mediados del siglo pasado,   este fermento tuvo un gran arraigo entre la poblaci&oacute;n del centro del pa&iacute;s.<a name="_ftnref3"></a><a href="#_ftn3"><sup>&#91;3&#93;</sup></a> La   Ciudad de M&eacute;xico era el principal punto de comercializaci&oacute;n del producto,   debido al gran n&uacute;mero de pulquer&iacute;as existentes; en 1950 se calculaba que hab&iacute;a   alrededor de 859<a name="_ftnref4"></a><a href="#_ftn4"><sup>&#91;4&#93;</sup></a> establecimientos. Su ingesta era generalizada en las distintas clases sociales,   aunque predominaba entre los ind&iacute;genas, los campesinos, y en los sectores   populares urbanos, que en parte estaban conformados por personas que hab&iacute;an   migrado de localidades rurales. Las regulaciones de su producci&oacute;n y   comercializaci&oacute;n han sido constantes desde el siglo XVIII, dado que las   autoridades pol&iacute;ticas y eclesi&aacute;sticas novohispanas consideraban a las   pulquer&iacute;as como centros de vicio, desorden y crimen porque ocasionalmente se   &quot;caldeaban los &aacute;nimos&quot; debido a la embriaguez de la gente. All&iacute; se   produc&iacute;an peleas que a veces terminaban con heridos de gravedad, incluso   muertos (Viqueira, 1995). Por otra parte, desde la &eacute;poca colonial el pulque   produc&iacute;a importantes ingresos causados por el cobro de impuestos<a name="_ftnref5"></a><a href="#_ftn5"><sup>&#91;5&#93;</sup></a>, lo   que motiv&oacute; una constante vigilancia de estos lugares por parte de los distintos   gobiernos. A finales del siglo XIX y en las cuatro primeras d&eacute;cadas del XX,   cuando la higiene y el desarrollo se convirtieron en prioridad tanto del   mandato porfirista como del gobierno posrevolucionario<a name="_ftnref6"></a><a href="#_ftn6"><sup>&#91;6&#93;</sup></a>, se emprendieron campa&ntilde;as   contra el alcoholismo en la poblaci&oacute;n, de tal forma que el embate contra el   pulque recobr&oacute; fuerza (Ram&iacute;rez 2000). Esta vez, adem&aacute;s de las voces del   gobierno e intelectuales que promov&iacute;an el progreso y la unidad del   Estado-naci&oacute;n, se encontraba la competencia de la naciente industria cervecera   que, para los a&ntilde;os veinte, hab&iacute;a logrado posicionarse en el mercado nacional de   bebidas. En ese contexto, los productores de pulque de pueblos cercanos a la   capital se enfrentaron a distintas regulaciones fiscales impuestas por la   Secretar&iacute;a de Hacienda y normas sanitarias a cargo de la Secretar&iacute;a de   Salubridad y Asistencia, las cuales paulatinamente contribuyeron a debilitar el   comercio del fermento en la Ciudad de M&eacute;xico y a transformar su valoraci&oacute;n   (Loyola 1953; M&aacute;rquez 2007).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>El Pulque en Nanacamilpa</b></p>     <p>Nanacamilpa   es una localidad ubicada en el estado de Tlaxcala. Colinda al norte con el   municipio de Calpulalpan y al sur con Tlahuapan, un municipio del Estado de   Puebla. Esta localidad albergaba haciendas como San Bartolom&eacute; del Monte, San   Antonio Mazapa, San Crist&oacute;bal Zacacalco, San Jos&eacute; Zoquiapan, San Nicol&aacute;s El   Grande y Santa In&eacute;s Ixtafiayuca, que se dedicaban principalmente a la   producci&oacute;n de maguey, pulque, ma&iacute;z, cebada, trigo y algunas hortalizas (Cort&eacute;s   1992). Aproximadamente hasta las primeras dos d&eacute;cadas del siglo XX, las   haciendas pulqueras ten&iacute;an cinco categor&iacute;as de trabajadores: a) <i>dependientes</i> (trabajadores de confianza, entre ellos el mayordomo de tinacal); b) <i>peones     acasillados</i> (trabajadores agr&iacute;colas encargados de diversos cultivos,   ganaderos, alba&ntilde;iles, carreros y jardineros); c) <i>semaneros</i> (peones   libres que trabajaban para completar sus necesidades b&aacute;sicas); d) <i>tercieros</i> (trabajadores bajo el r&eacute;gimen de aparcer&iacute;a; cultivaban terrenos de la hacienda   con sus propios instrumentos para la labranza y pagaban por el derecho para   cultivar la tierra con la tercera parte de la cosecha; e) <i>tlachiqueros</i> (trabajadores que recog&iacute;an el aguamiel de los magueyales y lo entregaban al   tinacal; ten&iacute;an un salario fijo (Leal y Huacuja 1982). En 1928, cuando se dio   la dotaci&oacute;n del ejido en Nanacamilpa<a name="_ftnref7"></a><a href="#_ftn7"><sup>&#91;7&#93;</sup></a>,   las tierras fueron entregadas a los campesinos y la estructura social y laboral   hacendataria se transform&oacute; poco a poco a medida que buena parte de los   trabajadores de las haciendas se convirti&oacute; en ejidataria. La organizaci&oacute;n de   las tierras cambi&oacute; la din&aacute;mica productiva de la localidad y los campesinos, al   tener parcelas, tuvieron la posibilidad de producir sus propios alimentos y   disponer de los bienes que produc&iacute;an. Despu&eacute;s del reparto agrario, los magueyes   que se encontraban en las tierras quedaron a su disposici&oacute;n. Los tinacales de   las haciendas subsistieron e incluso aparecieron otros nuevos en algunos   ranchos y casonas del lugar. En muchos casos el mayordomo era el due&ntilde;o de   tinacal y patr&oacute;n directo del tlachiquero, as&iacute; que la relaci&oacute;n entre ellos   tambi&eacute;n cambi&oacute;. El sueldo de este &uacute;ltimo dej&oacute; de ser fijo, puesto que el   aguamiel se pagaba por litro entregado. A veces los magueyes eran explotados por   los propios ejidatarios, aunque la mayor&iacute;a de las veces se vend&iacute;an a los   tlachiqueros para su explotaci&oacute;n<a name="_ftnref8"></a><a href="#_ftn8"><sup>&#91;8&#93;</sup></a>.   De esta forma, el maguey se convirti&oacute; en una mercanc&iacute;a de libre usufructo que   podr&iacute;a ser comercializada para su aprovechamiento. La compra-venta de magueyes   en Nanacamilpa era frecuente, ya que para que un tlachiquero asegurara su   subsistencia, deb&iacute;a raspar varias plantas simult&aacute;neamente. A la vez, esta   situaci&oacute;n obligaba al tlachiquero a mantener una relaci&oacute;n de lealtad con el   mayordomo comprador, con el fin de asegurar la venta y mantener el precio de su   producto. Por parte del mayordomo tambi&eacute;n hab&iacute;a reciprocidad hacia el   tlachiquero, pues deb&iacute;a procurar que el aguamiel que compraba estuviera   &quot;limpio&quot; ya que algunas veces los tlachiqueros mezclaban el aguamiel   con agua de los jagüeyes para obtener un rendimiento, y as&iacute;, obtener una mayor   compensaci&oacute;n econ&oacute;mica. Esta alteraci&oacute;n en la composici&oacute;n del l&iacute;quido   desvirtuaba la calidad final del pulque, debido a que &eacute;ste quedaba   &quot;delgado&quot;, es decir, sin la consistencia que garantizaba sus   propiedades nutritivas.</p>     <p><b>El pulque como objeto de   valor y la noci&oacute;n local de legitimidad</b><a name="_ftnref9"></a><a href="#_ftn9">&#91;9&#93;</a></p>     <p>La   cualidad m&aacute;s importante del pulque estaba en su legitimidad, la cual estaba   directamente relacionada con su &quot;pureza y limpieza&quot;. La pureza se   asociaba con la calidad del aguamiel, que era resultado, primero, de la   habilidad del tlachiquero para reconocer y seleccionar el maguey que deb&iacute;a ser   explotado, y segundo, del conocimiento y cuidado del tlachiquero para   extraerla. La t&eacute;cnica comprend&iacute;a varias fases: &quot;capar&quot;,   &quot;picar&quot; y &quot;raspar&quot; el maguey. Para &quot;capar&quot;,   primero se hac&iacute;a un reconocimiento del maguey con el fin de saber si este hab&iacute;a   llegado a su etapa de maduraci&oacute;n. Una vez evaluado, se proced&iacute;a a quitar las   pencas frontales: con una barreta se abr&iacute;a lo que los lugare&ntilde;os llamaban   &quot;la puerta&quot; del maguey, sobre la que apoyaban el peso del cuerpo para   retirar las pesadas extensiones de la planta y luego las pencas laterales,   hasta dejar despejada la zona de trabajo. Posteriormente, se limpiaba con un   cuchillo el mezontete o &quot;pi&ntilde;a&quot;, que es la parte central de la planta   de la cual brota el aguamiel. Tres o incluso seis meses despu&eacute;s se picaba de   nuevo el mezontete del maguey con una barreta. Luego de cuatro d&iacute;as se   limpiaban las fibras y se retiraban los insectos acumulados en el interior para   comenzar el &quot;raspado&quot;, que consiste en limar la circunferencia de las   paredes de la pi&ntilde;a con una herramienta de acero delgado. Este trabajo requer&iacute;a   de una gran precisi&oacute;n y sensibilidad por parte del tlachiquero, ya que la   fuerza aplicada sobre el mezontete determinaba la cantidad de aguamiel que se   extraer&iacute;a en los d&iacute;as posteriores. Despu&eacute;s de esto, nuevamente hab&iacute;a que   esperar aproximadamente ocho d&iacute;as para que poco a poco la pi&ntilde;a comenzara a   &quot;llorar&quot; el aguamiel, lo que significaba que comenzaba su etapa plena   de producci&oacute;n. Hecho este procedimiento, el tlachiquero comenzaba a recolectar   el l&iacute;quido que se acumulaba en el mezontete con el &quot;acocote&quot;   (herramienta a largada hecha con una calabaza seca que se introduc&iacute;a en la   pi&ntilde;a). El tlachiquero extra&iacute;a el l&iacute;quido a fuerza de aspirarlo y luego lo   depositaba en unas casta&ntilde;as de madera que eran cargadas por un burro para llevarlas   al tinacal. Adem&aacute;s, el tlachiquero deb&iacute;a conocer el tratamiento que deb&iacute;a darse   al maguey seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o. Por ejemplo, en la temporada de calor, el   horario de recolecci&oacute;n deb&iacute;a ser m&aacute;s estricto y el maguey deb&iacute;a   &quot;rasparse&quot; temprano para evitar que se &quot;agriara&quot;. Asimismo,   deb&iacute;a evitar que cayera un exceso de polvo en el mezontete, y cuidar que   animales silvestres no bebieran de este y contaminaran el aguamiel con su   saliva. En la temporada de lluvia, se deb&iacute;a proteger del agua para que el maguey   no se &quot;mojara&quot; y perdiera su sabor. Por otra parte, la pureza tambi&eacute;n   cualidad asociada a los conocimientos del mayordomo. Un pulque puro depend&iacute;a en   gran medida de la elaboraci&oacute;n de la semilla nana o matriz del tinacal. Se   trataba de una receta secreta de los mayordomos. La elaboraci&oacute;n de la semilla   implicaba una especie de alquimia en la que se combinaban ra&iacute;ces, gomas, brandy   o Co&ntilde;ac, conservantes naturales y el propio aguamiel con el que &quot;se le   daba de comer&quot;. Como lo muestra esta receta, no se trataba de medidas   exactas:</p>     <p><i>SEMILLAPARA   PULQUE: Primero se compran dos onzas de alumbre<a name="_ftnref10"></a><a href="#_ftn10"><b><sup>&#91;10&#93;</sup></b></a> fino. Se hecha en   una tina con una acocotada<a name="_ftnref11"></a><a href="#_ftn11" title=""><b><sup>&#91;11&#93;</sup></b></a> de aguamiel a&ntilde;ejo, despues se le hecha 2 vasos de ca&ntilde;a, 3 de altincar<a name="_ftnref12"></a><a href="#_ftn12"><b><sup>&#91;12&#93;</sup></b></a>,   3 de jer&eacute;z, 3 de agua. Se deja reposar dos semanas, despu&eacute;s se le hecha </i>&#91;<i>sic</i>&#93;<i>de     comer a las tardes un vaso, o 2 o 3 o 4 o 5 o 6, despu&eacute;s una acocotada o 2, 3,     4, 5. Se deja reposar una semana, despu&eacute;s una carga hasta llenar la tina y     luego se tiende y cuando el aguamiel no se pueda cifrar en la tina no la deje     de hechar al d&iacute;a siguiente se hecha cuando haigas hechado el limpio p&aacute;salo y     listo </i>&#91;<i>sic</i>&#93;<i>.<a name="_ftnref13"></a><a href="#_ftn13"><b><sup>&#91;13&#93;</sup></b></a></i></p>     <p>Gran parte   de este conocimiento depend&iacute;a de la sensibilidad frente a las mezclas de los   ingredientes y de una noci&oacute;n del tiempo suficiente para generar el sabor y la   consistencia que &quot;deb&iacute;a&quot; tener el pulque, la cual deb&iacute;a ser viscosa y   blancuzca. As&iacute;, a medida que avanzaba el proceso de fermentaci&oacute;n, el pulque   pasaba de una tina, hecha a base de cuero de toro, a otra. Aunque los   mayordomos adecuaban la preparaci&oacute;n del pulque, el procedimiento generalmente   consist&iacute;a en echar a pudrir un cubo de aguamiel, equivalente a 25 litros, en   una tina perfectamente limpia a la que se denominaba &quot;semillera&quot;. Se   procuraba que dicha aguamiel tuviera una graduaci&oacute;n alta ya que   &quot;cortaba&quot;. Posteriormente, se sacaban veinte litros de la primera   tina, los cuales se colocaban en unas tinas llamadas &quot;colas&quot;. Los   veinte litros restados a la tina &quot;semillera&quot; se ten&iacute;an que reponer   con una cantidad equivalente de aguamiel. En seguida se esperaba a que volviera   a cortar, y nuevamente se quitaban quince litros que tambi&eacute;n eran colocados en   las &quot;colas&quot;. La reposici&oacute;n de los quince litros de aguamiel se volv&iacute;a   a repetir y se esperaba a que volviera a cortar. Como las veces anteriores, se   quitaban diez litros que tambi&eacute;n eran repuestos con una cantidad similar de   aguamiel. Una vez que volv&iacute;a a cortar ya no se restaba volumen a la tina, sino   que &uacute;nicamente se le &quot;daba de comer&quot; un cubo de aguamiel tres veces,   cada vez que volv&iacute;a a cortar. Despu&eacute;s, cada vez que volv&iacute;a a &quot;cortar&quot;   se le daban dos cubos de aguamiel. Por &uacute;ltimo, cada vez que corta base le daba   de comer una carga de aguamiel hasta llenar la tina. En la mayor&iacute;a de los casos   este conocimiento se transmit&iacute;a entre los propios miembros de la familia,   aunque tambi&eacute;n se adquir&iacute;a por relaciones de compadrazgo o amistad. En suma, el   compromiso con la calidad del pulque y el respeto entre el tlachiquero y el   mayordomo ordenaban las t&eacute;cnicas de trabajo, reproduc&iacute;an los conocimientos y   manten&iacute;an la relaci&oacute;n de reciprocidad entre los sujetos. Tales conocimientos y   relaciones se expresaban en el reconocimiento de lo que para la gente era el   &quot;pulque limpio&quot; o &quot;leg&iacute;timo&quot;.</p>     <p><b>Una disputa por el   significado del pulque</b></p>     <p>Durante   las primeras tres d&eacute;cadas del siglo XX, las reglamentaciones fiscales y   sanitarias para la producci&oacute;n de pulque se hab&iacute;an hecho cada vez m&aacute;s rigurosas.   En 1928 se public&oacute; el reglamento para la producci&oacute;n, introducci&oacute;n, transporte y   venta de pulque en el Distrito Federal. Entre las principales disposiciones que   se emitieron estaba la obligatoriedad de contar con licencias sanitarias   expedidas por el Departamento de Salubridad P&uacute;blica para las personas,   sociedades o corporaciones dedicadas a estas actividades. Para la recolecci&oacute;n   de aguamiel se establec&iacute;a el uso de utensilios y bombas f&aacute;cilmente lavables y   esterilizables. El art&iacute;culo 30 prohib&iacute;a estrictamente el uso del   &quot;acocote&quot;, as&iacute; como el sistema de succi&oacute;n por medio de la boca, quede   las habilidades de los tlachiqueros. Tambi&eacute;n se&ntilde;alaba que inspectores y agentes   del Departamento de Salubridad supervisar&iacute;an los tinacales, expendios, fondas y   restaurantes donde se vendiera pulque. Estos agentes tendr&iacute;an facultades para   tomar muestras del fermento que posteriormente ser&iacute;an enviadas a los   laboratorios de aquella entidad de gobierno<a name="_ftnref14"></a><a href="#_ftn14"><sup>&#91;14&#93;</sup></a>.</p>     <p>El   alcoholismo entre la poblaci&oacute;n segu&iacute;a representando un problema para el   gobierno y la pregunta era c&oacute;mo hacer para que la poblaci&oacute;n olvidara el gusto   por bebidas como el pulque, si a&uacute;n persist&iacute;an valores asociados a la tradici&oacute;n   campesina. Se necesitaba de un medio moralizador, adem&aacute;s de normativo, que   sirviera de sustento al discurso sobre el desarrollo y el progreso, a partir   del cual se transformaran las pr&aacute;cticas y los valores relativos al   &quot;atraso&quot;. El cuestionamiento cient&iacute;fico sobre la higiene del pulque   fungi&oacute; como detonador para iniciar nuevamente la pol&eacute;mica sobre la necesidad de   higienizar a la poblaci&oacute;n, ya que la suciedad se asociaba con la pobreza, la   ignorancia y la morbilidad, y constitu&iacute;a un obst&aacute;culo para el progreso del pa&iacute;s   (Ch&aacute;zaro 2000).</p>     <p>Adem&aacute;s, la   pol&iacute;tica fiscal relativa al cobro de impuestos para bebidas alcoh&oacute;licas   resultaba ser parcial y favorec&iacute;a a industrias como la cervecera, que para la   d&eacute;cada de los veinte ya era un grupo capaz de negociar las reglamentaciones.   Por ejemplo, en 1923, hubo un cambio en el cobro de impuestos a las bebidas   alcoh&oacute;licas, ya que estas se dividieron en dos grupos, por un lado, los   alcoholes, aguardientes, licores, tequilas, mezcales, vinos, pulque y tlachique   (sin&oacute;nimo de aguamiel); y por el otro, la cerveza y vinos leg&iacute;timos de uva,   ca&ntilde;a o fruta. Para el primer grupo se determin&oacute; cobrar el impuesto en forma de   derrama, es decir, fijo, mientras que para la cerveza se decidi&oacute; continuar con   el sistema de cobro sobre ventas de primera mano (M&aacute;rquez 2007).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La   pol&iacute;tica fiscal de esos a&ntilde;os permiti&oacute; a la industria cervecera obtener mayores   beneficios que a los dem&aacute;s productores de bebidas alcoh&oacute;licas. En 1924, la   Secretar&iacute;a de Hacienda intent&oacute; unificar el sistema de cobro de impuestos a   todas las bebidas alcoh&oacute;licas con la introducci&oacute;n del sistema de derrama para   la cerveza. Sinembargo, la Asociaci&oacute;n Nacional de Fabricantes de Cerveza (ANFC)   solicit&oacute; al gobierno federal que se mantuviera el impuesto de cuotas fijas por   litro. Uno de los prop&oacute;sitos de la ANFC era evitar las conexiones con los   fabricantes de alcoholes, ya que aspiraban a diferenciar su producto de las   dem&aacute;s bebidas y alcoholes que se produc&iacute;an en M&eacute;xico.<a name="_ftnref15"></a><a href="#_ftn15"><sup>&#91;15&#93;</sup></a> Por ello, prefer&iacute;an   mantener un r&eacute;gimen fiscal distinto mediante el cual pudieran influir mucho m&aacute;s   tangencialmente en las medidas que afectaban a sus intereses. Como se&ntilde;ala   M&aacute;rquez, la pol&iacute;tica fiscal pod&iacute;a ser modificada desde el lado de los   contribuyentes, de manera que este fue uno de los campos en los que bebidas   como el pulque, la cerveza y los otros alcoholes se diferenciaban ante el   gobierno federal. Por otro lado, las regulaciones hechas a los productores de   pulque establec&iacute;an medidas fiscales m&aacute;s rigurosas.</p>     <p>El 25 de    mayo de 1932, se decret&oacute; la Ley de Impuestos sobre Aguamiel y Productos de su   Fermentaci&oacute;n, <a name="_ftnref16"></a><a href="#_ftn16" title=""><sup>&#91;16&#93;</sup></a> la cual impon&iacute;a un pago de $0.018 pesos por litro, que pod&iacute;an ser pagados en   efectivo o en timbres.<a name="_ftnref17"></a><a href="#_ftn17"><sup>&#91;17&#93;</sup></a> En esa ley se hac&iacute;a mucho m&aacute;s estricta la venta de cualquier derivado de   aguamiel, de forma que, en el caso del pulque, por el solo hecho de que este   saliera del tinacal, se considerar&iacute;a como consumado el impuesto. En esta ley,   adem&aacute;s del control de los expendios de pulque, se agregaba el control sobre los   lugares de producci&oacute;n, ya que se&ntilde;alaba que los productores de aguamiel deb&iacute;an   permitir el acceso a inspectores y a cualquier empleado designado por la   Secretar&iacute;a de Hacienda, a cualquier hora y d&iacute;a que se presentaran en los   tinacales, dep&oacute;sitos o magueyeras, disposici&oacute;n con la cual los inspectores   pod&iacute;an vigilar permanentemente los lugares de producci&oacute;n y venta de pulque. Con   el fin de tener un mayor control sobre los barriles de pulque que se vend&iacute;an en   la Ciudad de M&eacute;xico, en esta ley tambi&eacute;n se preve&iacute;a que los productores de   pulque utilizaran tapas de control y tapones irrellenables, aprobados por la   Secretar&iacute;a de Hacienda.<a name="_ftnref18"></a><a href="#_ftn18"><sup>&#91;18&#93;</sup></a></p>     <p>El 8 de   julio de 1943<a name="_ftnref19"></a><a href="#_ftn19" title=""><sup>&#91;19&#93;</sup></a> se public&oacute; una nueva reforma a los art&iacute;culos 3° y 11° de la Ley sobre Impuestos   al Aguamiel y Productos de su Fermentaci&oacute;n que aument&oacute; el pago del impuesto por   litro de pulque a raz&oacute;n de $0.082 en el Distrito Federal y $0.042 en el resto   de los estados del pa&iacute;s, pagaderos en timbres o en efectivo. Respecto al   art&iacute;culo 11, se generalizaba a toda persona que utilizara medios de transporte,   como el ferrocarril o las bestias de carga, la obligaci&oacute;n de permitir la   inspecci&oacute;n y presentar los documentos requeridos de la carga a los agentes   fiscales de la Secretar&iacute;a de Hacienda, de forma que incluso las cargas menores   de pulque eran sujetas a revisi&oacute;n fiscal. Ante la eminente ca&iacute;da del comercio   del pulque, en 1944 los productores constituyeron la C&aacute;mara Nacional de la   Industria Pulquera(CNIP), organismo encargado de atender los asuntos relativos   a su comercio, fomentar el desarrollo de la industria a nivel nacional y   defender los intereses de los productores asociados, ubicados principalmente en   Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y Estado de M&eacute;xico. Este organismo estaba presidido   por Salvador Mayorga y ten&iacute;a como secretario general a Rafael D&aacute;vila Reyes.</p>     <p>En 1944,   la CNIP solicit&oacute; al secretario de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, Eduardo Su&aacute;rez,   el subsidio de $0.15 por barril de pulque que fuera producido para destinarlo a   la instalaci&oacute;n de laboratorios qu&iacute;micos y la adquisici&oacute;n de maquinaria a fin de   iniciar los primeros experimentos de conservar y envasar el pulque, as&iacute; como   extraer del maguey fibras y celulosas. De la misma manera, presentaban la   petici&oacute;n de crear un &quot;impuesto &uacute;nico&quot; en la industria pulquera, <a name="_ftnref20"></a><a href="#_ftn20"><sup>&#91;20&#93;</sup></a> que representaba la suma de todos los impuestos que pagaban en ese momento:   impuesto sobre aguamiel y productos de su fermentaci&oacute;n, contingencia del   productor, impuestos sobre expendio de bebidas alcoh&oacute;licas, impuesto sobre la   renta c&eacute;dula I del productor (permiso para producir), impuesto sobre la renta   c&eacute;dula II del expendedor (permiso para vender), pago por registros, multas,   recargos, honorarios y cobranzas y primas por fianzas; todo lo cual sumaba un   total de $12.79 por barril. Con ello se suger&iacute;a la exenci&oacute;n del impuesto del   &quot;timbre&quot; para que, en lugar de este, cada productor contara con un   talonario que incluyera las caracter&iacute;sticas de identificaci&oacute;n fiscal del   causante y amparara el total de la producci&oacute;n<a name="_ftnref21"></a><a href="#_ftn21"><sup>&#91;21&#93;</sup></a>.&nbsp;En el escenario   descrito, la controversia por la higiene del pulque persist&iacute;a. A mediados de la   d&eacute;cada de los cuarenta, debido, en parte, a la introducci&oacute;n clandestina de   pulque a Ciudad de M&eacute;xico (que se hac&iacute;a para evadir los impuestos) y por el   supuesto declive de la calidad del aguamiel (que ocasionaba la producci&oacute;n de un   pulque de mala calidad), nuevamente se hab&iacute;a intensificado el rumor acerca de   la adulteraci&oacute;n del pulque, lo que implicaba su elaboraci&oacute;n de forma   &quot;sint&eacute;tica&quot;, es decir, se provocaba la fermentaci&oacute;n a partir de agua   y az&uacute;car, en lugar de aguamiel. Las consecuencias de esta sustituci&oacute;n se   ubicaban en dos planos. Por un lado, se demeritaba el origen, la limpieza y la   legitimidad del producto, pues para que un pulque fuera considerado   &quot;leg&iacute;timo&quot;&nbsp;deb&iacute;a tener entre 3.5 y 6 grados de alcohol, lo cual   se traduc&iacute;a en un color, una textura y un sabor id&oacute;neos. Por otro lado, la   adulteraci&oacute;n produc&iacute;a trastornos gastrointestinales a los consumidores, quienes   presentaban s&iacute;ntomas como diarrea s&uacute;bita y en algunos casos v&oacute;mito.</p>     <p>Hacia la   d&eacute;cada de los treinta, la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia ya hab&iacute;a   se&ntilde;alado en el reglamento emitido para la producci&oacute;n, introducci&oacute;n, transporte   y venta de pulque en el Distrito Federal, que los &quot;focos de   infecci&oacute;n&quot;-considerados el origen de la enfermedad-, se hallaban en las   tinas de cuero de toro donde se preparaba el fermento porque estas acarreaban   la proliferaci&oacute;n de organismos pat&oacute;genos. Aunque eventualmente fueron sustituidas   por tinas de hule y posteriormente de fibra de vidrio, la aparente morbidez del   pulque no lograba mejorarse del todo. Para la d&eacute;cada de 1950, se intensificaron   las revisiones fiscales por parte de la Secretar&iacute;a de Hacienda y de la   Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia, que se llevaban a cabo en la estaci&oacute;n de   ferrocarril Pantaco, donde diariamente llegaban los cargamentos del pulque   producidos en Tlaxcala, Puebla e Hidalgo. Cuando un productor llegaba a la   estaci&oacute;n del tren, deb&iacute;a esperar su turno de revisi&oacute;n, que seg&uacute;n el reglamento   emitido en 1928, se hac&iacute;a analizando el pulque a partir de muestras de los   barriles que se pretend&iacute;a comercializar. Las muestras eran procesadas en un   laboratorio instalado dentro de la misma oficina de salubridad, donde se segu&iacute;a   un protocolo de an&aacute;lisis para detectar la existencia de <i>nematodos</i> (gusano par&aacute;sito) y organismos pat&oacute;genos. Asimismo, se determinaba la   graduaci&oacute;n de alcohol del pulque, para poder ser comercializado. Concluidos   estos estudios, se informaba al productor sobre la calidad de su producto; si   cumpl&iacute;a con los requisitos especificados, se le permit&iacute;a la comercializaci&oacute;n de   la bebida, de lo contrario, la totalidad de su cargamento era derramado en   drenajes instalados en los andenes de la estaci&oacute;n. Esta pr&aacute;ctica   &quot;aseguraba&quot; que la revisi&oacute;n del fermento fuera estricta y justificaba   la intervenci&oacute;n y regulaci&oacute;n por parte de las instituciones en cuanto a la   calidad del pulque y su consumo. No obstante, debido a que los derrames de   pulque causaban cuantiosas p&eacute;rdidas a los productores, estos implementaron la   estrategia de proponer &quot;arreglos&quot; econ&oacute;micos con los funcionarios de   los laboratorios para seguir comercializando el pulque sin mermas tan   significativas:</p>     <p><i>De eso   todos est&aacute;bamos conscientes. Ya el jueves, por decir, llevaba mi barril   preparado y ya sal&iacute;a el de salubridad y dec&iacute;a: 'A ver: tu barril sali&oacute;   adulterado', y ya uno iba a tirarlo. Porque de vez en cuando iba gente, iban   reporteros de la televisi&oacute;n porque s&iacute; se preocupaban, y ve&iacute;an cuando se tiraban   grandes cantidades de pulque y preguntaban por qu&eacute; o quer&iacute;an informaci&oacute;n. Y   para que eso se siguiera conservando igual, a diario cada productor, que en ese   tiempo eran de 100 a300, m&iacute;nimo, le tocaba tirar 30 barriles para que se viera   espectacular. Era la 'finta' nada m&aacute;s, pero nos conven&iacute;a que nos tiraran tres o   cuatro barriles para no estar perdiendo. ¡Hasta esa llegamos!<a name="_ftnref22"></a><a href="#_ftn22" title=""><b><sup>&#91;22&#93;</sup></b></a></i></p>     <p>En la   d&eacute;cada de los cincuenta, el consumo de cerveza ya hab&iacute;a superado al pulque. En   diez a&ntilde;os se revirti&oacute; el consumo de este &uacute;ltimo: en 1943 el consumo era de 475   millones de litros y para 1953 hab&iacute;a descendido a400 millones de litros. En   cambio, la cerveza registr&oacute; un aumento significativo para esa misma fecha: en   1943 se registr&oacute; un consumo de 249.576 millones de litros, mientras que en 1953   se increment&oacute; a 564.227 millones de litros. Si bien la comercializaci&oacute;n del   pulque no creci&oacute;, s&iacute; logr&oacute; mantenerse. Sinembargo, en los mismos a&ntilde;os las   cervecer&iacute;as pr&aacute;cticamente duplicaron el n&uacute;mero de establecimientos: en 1945 se   registraron 4.557 locales, mientras que para 1953 este n&uacute;mero aument&oacute; a 8.562   (Loyola 1956). La expansi&oacute;n de la industria cervecera era, al parecer,   resultado de la pol&iacute;tica de integraci&oacute;n industrial que hab&iacute;an adoptado los   empresarios del norte del pa&iacute;s. Dentro de ese grupo se destacaba la cervecer&iacute;a   Cuauht&eacute;moc. Esta empresa instal&oacute; plantas productivas en diferentes lugares del   pa&iacute;s, acci&oacute;n que le permiti&oacute; ganar espacios importantes dentro del mercado   nacional (Cerutti, Ortega y Palacios 2000, 12).</p>     <p>El   escenario contrastaba fuertemente con el de los pulqueros, quienes para esos   a&ntilde;os a&uacute;n luchaban por comercializar su producto. Ante el declive del comercio   del pulque en la ciudad de M&eacute;xico, la tendencia de sembrar cebada en lugar de   magueyes se hizo notoria en Nanacamilpa, a finales de la d&eacute;cada de los   cuarenta. De 1950 a 1970 el n&uacute;mero de hect&aacute;reas ocupadas por magueyes decreci&oacute;   de 695 a 328, lo que es una reducci&oacute;n del 47%de la superficie cultivada. Por el   contrario, en este mismo periodo la producci&oacute;n de cebada forrajera y para malta   tuvo un aumento casi del doble ya que en 1950 se registr&oacute; una producci&oacute;n de   731, 430 Kg y para 1970 se hab&iacute;an cosechado 1, 383, 170 Kg. Por otro lado, dado   que el pago para corromper a los funcionarios de gobierno en la ciudad de   M&eacute;xico era cada vez m&aacute;s cuantioso y las p&eacute;rdidas por el derrame de pulque eran   cada vez mayores, muchos productores dejaron de comercializarlo. Otros optaron   por proseguir el comercio il&iacute;cito a causa de las estrictas condiciones que   impon&iacute;a la Oficina de Salubridad y a lo costoso de las cuotas. Su estrategia   consist&iacute;a en transportar el pulque en camiones que les permit&iacute;an acceder a la   capital sin necesidad de enfrentarse al as revisiones que se efectuaban en la   estaci&oacute;n de ferrocarril. Esto contribuy&oacute; a la ya de por s&iacute; precaria situaci&oacute;n   del comercio del pulque, puesto que muchas veces el fermento era vendido en   pulquer&iacute;as &quot;de segunda y tercera categor&iacute;a&quot;, que se diferenciaban   entre s&iacute; por la clase social que asist&iacute;a a ellas y el servicio que   proporcionaban. Estas pulquer&iacute;as eran sitios concurridos por alba&ntilde;iles,   cargadores, panaderos, barrenderos y obreros que se reun&iacute;an en estos lugares a   la hora de la comida. Al hacerse m&aacute;s fuerte este tipo de mercado, se dice que   fue en estos lugares donde se gener&oacute; el rumor acerca del uso de la   &quot;mu&ntilde;eca&quot;, bulto o costal con heces fecales de vaca o humano que   supuestamente serv&iacute;a para acelerar la fermentaci&oacute;n de la bebida, la cual se   utilizaba para producir un efecto espumoso en el pulque y disimular su mala   calidad. A pesar de la fama de estos lugares, las inspecciones por parte de las   autoridades de salud eran poco frecuentes.</p>     <p>La   existencia de diversas clases de pulquer&iacute;as contribu&iacute;a al mantenimiento de los   prejuicios existentes hacia los consumidores. Esto se puede identificar en   ciertos argumentos esgrimidos para impulsar la industrializaci&oacute;n del pulque.   Por ejemplo, las autoridades del Banco Nacional de Cr&eacute;dito Ejidal argü&iacute;an que   se impon&iacute;a:</p>     <p><i>La   necesidad de envasar el pulque en garrafones con tapones irrellenables a efecto   de sustituir los antihigi&eacute;nicos barriles de madera y de dar fin, en los centros   principales de consumo, a las inmundas casillas donde se adulteraba   criminalmente el pulque y se reun&iacute;an gentes de bajos instintos para gestar   delitos grav&iacute;simos.<a name="_ftnref23"></a><a href="#_ftn23"><sup>&#91;23&#93;</sup></a></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las   pulquer&iacute;as de segunda y tercera categor&iacute;a eran la prueba m&aacute;s evidente de la   necesidad de eliminar estos espacios de presunta suciedad, morbilidad y   violencia, donde la adulteraci&oacute;n del pulque representaba la p&eacute;rdida de su valor   nutricional, cualidad importante como fuente de vitalidad y salud para la   poblaci&oacute;n. Esta manera de construir un valor negativo en la esfera p&uacute;blica, a   partir del cual se comprobaba que bebida &quot;propia de las clases   bajas&quot;.</p>     <p><b>¿Qu&eacute; es el pulque?:   discurso y valor en el lenguaje cient&iacute;fico </b></p>     <p>Ante un   panorama como el descrito, los productores afirmaban que las medidas   emprendidas por la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia, as&iacute; como de la   Secretar&iacute;a de Hacienda terminar&iacute;an con la producci&oacute;n del fermento debido al   aumento del pulque derramado. En su defensa, expresaban que el pulque de mala   calidad era adulterado en las pulquer&iacute;as de la Ciudad de M&eacute;xico y no en los   tinacales. Los pulqueros generaron un discurso para defender y justificar la   existencia de su producto en el mercado de bebidas; su intenci&oacute;n era obtener el   financiamiento para industrializar el pulque. Este proceso durar&iacute;a varios a&ntilde;os,   durante los cuales se gestion&oacute; la inversi&oacute;n en investigaciones cient&iacute;ficas que   permitieran establecer la composici&oacute;n qu&iacute;mica del pulque y justificar su   higiene ante el gobierno. Para lograr la aceptaci&oacute;n de las instituciones, los   productores tambi&eacute;n insertaron su discurso dentro del lenguaje cient&iacute;fico. Este   fung&iacute;a como un lenguaje de valor a partir del cual los pulqueros propiciaban la   discusi&oacute;n sobre las bondades del pulque, recurriendo, al igual que sus   detractores, al discurso cient&iacute;fico moderno, aunque sus argumentos tambi&eacute;n   apelaban al car&aacute;cter patrimonial y moral de este fermento al enfatizar que la   poblaci&oacute;n del centro de M&eacute;xico hab&iacute;a sobrevivido gracias al consumo de este   l&iacute;quido. La principal defensa del aguamiel y el pulque se basaba en sus   propiedades nutricias, motivo por el cual &quot;era la bebida preferida del   pueblo&quot;. Se dec&iacute;a que bebida con un gran contenido de nutrientes, como   vitamina B, fosfatos, carbonatos, sulfatos y sales como fluoruro de potasio,   potasio y calcio, de importancia para el funcionamiento celular, el desarrollo   f&iacute;sico, la &quot;nutrici&oacute;n del esqueleto&quot; y la regeneraci&oacute;n de la sangre.   Con estos argumentos se pretend&iacute;a que las autoridades reconocieran al pulque no   solo como una bebida et&iacute;lica, sino tambi&eacute;n como parte de la cultura alimentaria   de la poblaci&oacute;n, cuyo uso contribu&iacute;a a subsanar la deficiente alimentaci&oacute;n de   todas las clases sociales. Los pulqueros se&ntilde;alaban que la soluci&oacute;n de los   problemas relacionados con el mercadeo del pulque y su higiene consist&iacute;a en   iniciar investigaciones para encontrar levaduras espec&iacute;ficas que   &nbsp;permitieran su industrializaci&oacute;n sin comprometer su contenido   nutricional. La intenci&oacute;n de encontrar estas levaduras era que la composici&oacute;n   qu&iacute;mica del pulque provocaba su r&aacute;pida fermentaci&oacute;n, por lo cual era dif&iacute;cil   envasarlo sin que los recipientes se abultaran debido a la acumulaci&oacute;n de   gases. Se suger&iacute;a, entonces, que esta bebida pod&iacute;a ser tan higi&eacute;nica como la   cerveza pero con un verdadero valor alimenticio, por lo que podr&iacute;a convertirse   en una industria netamente nacional<a name="_ftnref24"></a><a href="#_ftn24"><sup>&#91;24&#93;</sup></a>.La   CNIP advert&iacute;a que para que este pudiera ser rescatado, adem&aacute;s de su   industrializaci&oacute;n, se necesitaba generar una serie de herramientas que   permitieran garantizar la asepsia de la bebida desde la extracci&oacute;n del   aguamiel. Se insist&iacute;a en que a pesar de las acusaciones sobre su insalubridad,   el pulque, &quot;por naturaleza&quot;, no admit&iacute;a ning&uacute;n tipo de contaminaci&oacute;n,   ya que la suciedad corromp&iacute;a el mismo proceso de fermentaci&oacute;n. De manera que la   habilidad de los mayordomos de tinacal no depend&iacute;a del uso de &quot;sustancias   misteriosas&quot; como la semilla, como en alg&uacute;n momento se hab&iacute;a sugerido,   sino de &quot;los dotes&quot; de observaci&oacute;n que hab&iacute;an desarrollado a trav&eacute;s   de la experiencia. As&iacute;, se&ntilde;alaban que:</p>     <p><i>Mala   voluntad que al pulque le tienen quienes en verdad no saben de &eacute;l nada; la   ciencia es ahora la principal defensora del aguamiel y el pulque, y la CIENCIA   nos ense&ntilde;a de este producto cosas maravillosas que nadie puede desbaratar,   urgiendo solamente un adecuado aprovechamiento de sus much&iacute;simas cualidades; es   doloroso el que mejoren el extranjero le hayan prestado atenci&oacute;n, como sucedi&oacute;   en los principales laboratorios de la Uni&oacute;n Americana, que ni nuestro Gobierno   ni los muchos y cuantiosos capitales que se han formado de esta Industria,   siquiera por conveniencia, le hayan dado la importancia que debe de tener.<a name="_ftnref25"></a><a href="#_ftn25"><sup>&#91;25&#93;</sup></a></i></p>     <p>En   palabras de los productores, el problema era de primera importancia debido a   que tan solo en el Distrito Federal se vend&iacute;an alrededor de 400, 000 litros de   pulque semanalmente, lo cual significaba una cantidad superior de venta en   comparaci&oacute;n con la leche, la cerveza, el vino y otras bebidas. Se consideraba   que &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la cooperaci&oacute;n conjunta se podr&iacute;a dar soluci&oacute;n a   laya eminente desaparici&oacute;n de las pulquer&iacute;as. Tal situaci&oacute;n no se juzgaba como   meramente mercantil, sino como &quot;patri&oacute;tica&quot;, por el significado del   pulque para la historia del pa&iacute;s.</p>     <p>En   Tlaxcala varios productores comenzaron a organizarse para tratar de gestionar   el rescate de los cultivos de maguey, as&iacute; como la regularizaci&oacute;n del comercio   de esta bebida en la Ciudad de M&eacute;xico. Los reclamos de los pulqueros no   fructificaron sino hasta algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, en1952, durante la presidencia   de Adolfo Ruiz Cortines, cuando el gobierno federal realiz&oacute; una campa&ntilde;a   nacional contra la desnutrici&oacute;n. En el &aacute;mbito rural se desarroll&oacute; un programa   &quot;agro-sanitario&quot; y se pretendi&oacute; brindar mejor educaci&oacute;n y vestido a   los ni&ntilde;os campesinos.<a name="_ftnref26"></a><a href="#_ftn26" title=""><sup>&#91;26&#93;</sup></a> Estas campa&ntilde;as sirvieron para impulsar el proyecto de los pulqueros. Asimismo,   mientras se lograba impulsar la investigaci&oacute;n, las gestiones realizadas ante el   gobernador de Tlaxcala, Felipe Mazarrasa, progresaban. En octubre de 1952, se   hicieron acuerdos para iniciar las investigaciones con la meta de determinar el   estado de los pulques producidos en Tlaxcala, conocer las posibilidades de   corregirlos errores existentes a partir del uso de semillas seleccionadas y   controladas, y fabricar un producto con caracter&iacute;sticas constantes y   homog&eacute;neas. Tambi&eacute;n se pretend&iacute;a conocer con bases cient&iacute;ficas si las bacterias   y levaduras del aguamiel y el pulque eran nocivas para la salud o si pod&iacute;a   considerarse que ambas bebidas ten&iacute;an un alto valor nutritivo. De acuerdo con   un oficio de 1966, dirigido a Federico Ocampo, presidente del Patronato del   Maguey, organismo creado con el objetivo de promover, mediante la investigaci&oacute;n   cient&iacute;fica, el estudio de todos los productos del maguey para su   industrializaci&oacute;n, un grupo de m&eacute;dicos hab&iacute;a hecho algunas investigaciones para   respaldar las afirmaciones sobre el contenido vitam&iacute;nico del pulque.   Practicaron ex&aacute;menes a personas de distintas zonas de Tlaxcala para   determinarla eficiencia de la dieta alimenticia de los campesinos, resultando,   seg&uacute;n ellos, un mayor n&uacute;mero de gl&oacute;bulos rojos en la gente del Altiplano, <a name="_ftnref27"></a><a href="#_ftn27"><sup>&#91;27&#93;</sup></a> lo   cual demostraba que el fermento buena fuente de nutrientes. Se hab&iacute;a logrado   forjar un argumento basado en un lenguaje cient&iacute;fico, igualmente v&aacute;lido ante el   gobierno federal para defender el consumo de pulque. Ciertamente, forjar un   discurso es un proceso complejo puesto que &quot;se trata de un acto tanto   pol&iacute;tico como intelectual y no todos los seres humanos tienen acceso a iguales cantidades   de poder y conocimiento al intentar narrar y construir sus historias&quot;   (Mallon 2003, 84). Entonces, las formas y los lenguajes de protesta o   resistencia adoptan las formas y los lenguajes de dominaci&oacute;n para poder ser   registrados o escuchados (Roseberry2002).</p>     <p><b>&quot;Pulque   limpio&quot; / &quot;Pulque sucio&quot;: dos valoraciones entorno a la   legitimidad</b></p>     <p>En   Nanacamilpa, la contradicci&oacute;n entre el &quot;pulque limpio y el pulque   sucio&quot; da cuenta de la reconfiguraci&oacute;n de los contenidos asociados a la   valoraci&oacute;n del fermento, los cuales se expresaban de manera material, social y   simb&oacute;lica en: 1) La alteraci&oacute;n de las dimensiones espacio-tiempo (asociadas al   cultivo del maguey y su explotaci&oacute;n) que ordenaban el valor en relaci&oacute;n con el   ciclo productivo del pulque; 2) el desprestigio de sujetos como el tlachiquero   y el mayordomo de tinacal, portadores de conocimientos y t&eacute;cnicas locales como   la elaboraci&oacute;n de la semilla y la propia elaboraci&oacute;n del pulque; 3) el   desplazamiento de la producci&oacute;n de pulque como una actividad econ&oacute;mica rentable   y la paulatina sustituci&oacute;n del cultivo y explotaci&oacute;n del maguey por cultivos   como la cebada y el trigo, lo cual redefini&oacute; las relaciones econ&oacute;micas y   comerciales en la localidad. Esta transformaci&oacute;n debe comprenderse a la luz del   complejo proceso de la producci&oacute;n social del valor porque como lo refiere   Elizabeth Ferry (2011, 42), &quot;el poder social del valor proviene de su   naturaleza no establecida&quot;. Por ello, resulta necesario analizar c&oacute;mo la   gente hace intentos por usar los aspectos no establecidos o definidos del   valor, a trav&eacute;s de las acciones y debates de la gente, que tambi&eacute;n lo producen.   Larencilla en torno a la legitimidad del pulque permite vislumbrar el valor, y   su producci&oacute;n social, m&aacute;s all&aacute; de su significaci&oacute;n econ&oacute;mica o material, y lo muestra,   al mismo tiempo, como un proceso pol&iacute;tico en el que sujetos como los   productores de pulque interpelan y muestran su agencia para resistir y   confrontar los poderes que los constri&ntilde;en. Este proceso conlleva una tensi&oacute;n en   la que se manifiestan las disputas por los significados y se fijan nuevas   valoraciones que son resultado de una interacci&oacute;n de fuerzas y de intereses.   Las constantes regulaciones fiscales y sanitarias establecidas por el gobierno   federal para la producci&oacute;n y venta de pulque afirmaban y regulaban las formas e   im&aacute;genes aceptables de actividad social. Los funcionarios, rutinas,   procedimientos, formularios de impuestos, licencias y registros promov&iacute;an una   forma de control que es al mismo tiempo jur&iacute;dico y pol&iacute;tico, as&iacute; como moral y   cultural (Corrigan y Sayer en Roseberry 2002).</p>     <p>Enunciar   la potencial morbidez del pulque derivada, por un lado, de los presuntos   microorganismos pat&oacute;genos propagados durante el proceso de elaboraci&oacute;n, y por   otro, de su adulteraci&oacute;n con excremento, se convirti&oacute; en una forma de   constre&ntilde;imiento moral. La evocaci&oacute;n de la enfermedad relacionada con el consumo   de pulque trastocaba los elementos de su valoraci&oacute;n tradicional, como una   bebida &quot;del pueblo&quot; con propiedades nutritivas e incluso medicinales   y la ubic&oacute; como una pr&aacute;ctica riesgosa. Ello se justificaba a partir del   lenguaje cient&iacute;fico que hizo posible recrear, mediante procedimientos   burocr&aacute;ticos como los an&aacute;lisis de laboratorio, formas de coerci&oacute;n que a su vez   permitieron institucionalizar una forma de valoraci&oacute;n. En ese punto podemos   observar c&oacute;mo los lenguajes del valor se concretan en una serie material y   discursiva de acciones, que potencialmente generan nuevos sentidos del valor   (Ferry 2011). Empero, el debate sobre la valoraci&oacute;n del pulque tambi&eacute;n permite   vislumbrar formas de resistencia que tambi&eacute;n se entablan en el discurso. Los   productores de pulque respondieron al gobierno federal situando el valor del   maguey y del pulque como un patrimonio local, es decir, una herencia moral de   la poblaci&oacute;n. Se trataba de una forma de reivindicaci&oacute;n que apelaba a la   supervivencia y bienestar de los campesinos; por ello, el rescate del pulque se   juzgaba como una cuesti&oacute;n &quot;patri&oacute;tica&quot; y como una forma de propiedad.   Era un discurso en el que se expresaba el valor y reafirmaba a la colectividad   en relaci&oacute;n con sus bienes econ&oacute;micos y morales. Lo anterior nos permite   considerar que no se puede comprender al valor como algo que solo sucede como   una imposici&oacute;n, sino como una construcci&oacute;n en la que hay luchas por parte de   los actores y que es expresado de forma din&aacute;mica en el lenguaje. En ese   sentido, es tambi&eacute;n una forma de acci&oacute;n.</p> <hr size=3 width="100%" align=center>     <p><a name="_ftn1"></a><a href="#_ftnref1">&#91;1&#93;</a> Ley de Secretaria   de Estado del 25 de diciembre de 1917. Art. 10. en el Diario Oficial 31 de   diciembre de 1917, <a href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/rap/cont/10/pr/pr6.pdf" target="_blank">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/rap/cont/10/pr/pr6.pdf</a> (consultado en agosto de 2014).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="_ftn2"></a><a href="#_ftnref2">&#91;2&#93;</a> Notas de diario de   campo. Nanacamilpa, Tlax. 2009-2010.</p>     <p><a name="_ftn3"></a><a href="#_ftnref3">&#91;3&#93;</a> Algunos autores   se&ntilde;alan que el pulque se consum&iacute;a desde la &eacute;poca prehisp&aacute;nica; no obstante, su   consumo era religioso y no le estaba permitido a toda la poblaci&oacute;n. Fue durante   la &eacute;poca de la Colonia que se populariz&oacute; su ingesta por parte de los ind&iacute;genas,   los mestizos y los espa&ntilde;oles pobres (Viqueira 1995; Gonçalvez 1986).</p>     <p><a name="_ftn4"></a><a href="#_ftnref4">&#91;4&#93;</a> Secretar&iacute;a de   Econom&iacute;a. M&eacute;xico. Quinto Censo Industrial y tercer Censo de Transportes, 1950.   (Los datos relativos al n&uacute;mero de pulquer&iacute;as var&iacute;an. No es posible establecer   una cifra definitiva debido a que las metodolog&iacute;as utilizadas por las   instituciones responsables de realizar los censos variaba).</p>     <p><a name="_ftn5"></a><a href="#_ftnref5">&#91;5&#93;</a> En el siglo XVII,   la fiscalidad sobre el pulque se configur&oacute; como una renta que gravaba   primordialmente las introducciones y ventas de la bebida alcoh&oacute;lica en los   centros de consumo, en especial en ciudades como M&eacute;xico y Puebla, de manera que   las &aacute;reas rurales quedaron al margen. A partir de 1793 la renta del pulque se   transform&oacute; como resultado de las Reformas Borb&oacute;nicas. Se intent&oacute; homogenizar el   proceso de fiscalizaci&oacute;n, as&iacute; como las tasas. Para 1798 toda la renta estaba en   manos de la Real Hacienda. Se dio una elevaci&oacute;n de las tasas de 30% en zonas   rurales, aunque en otros puntos como la ciudad de M&eacute;xico el incremento super&oacute;   el 60%. Esto provoc&oacute; un decrecimiento en la recaudaci&oacute;n y un aumento en el   contrabando de pulque. En 1810 hubo una rebaja en la presi&oacute;n fiscal. Sinembargo,   hacia 1822 la Comisi&oacute;n de Hacienda del Congreso Constituyente volvi&oacute; a   incrementar el impuesto al pulque para recuperar parte de los ingresos perdidos   en la guerra de independencia. El pago se estableci&oacute; a raz&oacute;n de 9.3 granos por   arroba de pulque fino u otom&iacute; y 5.3 granos en la de pulque gordo o tlachique,   por las entradas y ventas en las localidades. Entre 1828 y 1835, durante el   periodo de la primera rep&uacute;blica federal se llevaron a cabo iniciativas para dar   respuesta a una estructura pol&iacute;tica que hab&iacute;a establecido una doble soberan&iacute;a   fiscal: la de la federaci&oacute;n y los estados. Hubo una iniciativa de reforma a la   renta del pulque que consider&oacute; crear un impuesto a la extracci&oacute;n de las   mercanc&iacute;as de las poblaciones, y no a su entrada o consumo. Durante el Porfiriato,   se utiliz&oacute; el impuesto llamado &quot;Timbre&quot; para incorporar a las bebidas   alcoh&oacute;licas dentro de la base tributaria (S&aacute;nchez 2007); M&aacute;rquez 2007)(OJO con   esta cita, son dos autores?)</p>     <p><a name="_ftn6"></a><a href="#_ftnref6">&#91;6&#93;</a> Desde el siglo XIX   las nociones sobre higiene que se promov&iacute;an en Europa fueron adoptadas por el   gobierno porfirista. La higiene adquiri&oacute; una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y se convirti&oacute;   en sin&oacute;nimo de la civilizaci&oacute;n a la cual se pretend&iacute;a conducir a todas las   clases sociales (Ch&aacute;zaro 2000). Sinembargo, el proyecto modernizador de   Porfirio D&iacute;az se complejizaba, pues gran parte de la poblaci&oacute;n mexicana viv&iacute;a   en condiciones de pobreza, desnutrici&oacute;n, falta de servicios sanitarios, altos   &iacute;ndices de morbilidad, mortalidad y analfabetismo. Aunque los gobiernos   posrevolucionarios encaminaron sus esfuerzos a socavar las condiciones de   atraso social y reivindicaron la figura del campesino y del indio, la promoci&oacute;n   de la higiene y el combate al alcoholismo se mantuvieron como prioritarios, por   lo que la regulaci&oacute;n del consumo de pulque persisti&oacute;.</p>     <p><a name="_ftn7"></a><a href="#_ftnref7">&#91;7&#93;</a> En M&eacute;xico el ejido   es el conjunto de bienes territoriales que recib&iacute;a un n&uacute;cleo o grupo de   poblaci&oacute;n mediante un proceso legal denominado dotaci&oacute;n. La dotaci&oacute;n del ejido   de Nanacamilpa se decret&oacute; el 23 de agosto de 1928 con una extensi&oacute;n de 2344   hect&aacute;reas repartidas a 586 personas. En 1937 se ampli&oacute; el ejido con 2782. 89   hect&aacute;reas m&aacute;s que fueron otorgadas a 319 habitantes. Comisar&iacute;a Ejidal de   Nanacamilpa, Tlax. Entrevista al comisario Ejidal Ernesto Arauz Lara. Marzo,   2010.</p>     <p><a name="_ftn8"></a><a href="#_ftnref8">&#91;8&#93;</a> Entrevistas   realizadas a pulqueros. Testimonios de AA, AB, EE, ET, SB. Nanacamilpa, Tlaxcala.   2009-2010.</p>     <p><a name="_ftn9"></a><a href="#_ftnref9">&#91;9&#93;</a> La informaci&oacute;n   relativa al proceso de producci&oacute;n del aguamiel y del pulque es resultado de las   entrevistas, notas de diario decampo, as&iacute; como de documentos del archivo   municipal de Calpulalpan, Tlaxcala.</p>     <p><a name="_ftn10"></a><a href="#_ftnref10">&#91;10&#93;</a> Sulfato doble de   aluminio potasio. Podr&iacute;a adquirirse en piedra o polvo y se usaba como remedio   natural para calmar ardores.</p>     <p><a name="_ftn11"></a><a href="#_ftnref11">&#91;11&#93;</a> Refiere a la   cantidad de l&iacute;quido que cabe un acocote, (calabazo hueco que utiliza el   tlachiquero para extraer el aguamiel). La medida es variable puesto que el   tama&ntilde;o de este instrumento tambi&eacute;n lo es.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="_ftn12"></a><a href="#_ftnref12">&#91;12&#93;</a> Tambi&eacute;n conocido   como &aacute;cido b&oacute;rico. Se utilizaba como conservante por sus propiedades   antis&eacute;pticas.</p>     <p><a name="_ftn13"></a><a href="#_ftnref13">&#91;13&#93;</a> (Transcripci&oacute;n   original). Tomado de &quot;Libro de Semillas Muchas&quot;. Recetario de   semillas para la preparaci&oacute;n de pulque. (s/f). Estos recetarios eran hechos por   los propios mayordomos de tinacal y conten&iacute;an una serie de f&oacute;rmulas que se   utilizaban de acuerdo a la &eacute;poca del a&ntilde;o para regular el sabor y consistencia   del pulque, que es muy sensible a la temperatura. Las recetas tambi&eacute;n serv&iacute;an   para componer el pulque cuando este &quot;agriaba&quot; o   &quot;adelgazaba&quot;. Archivo personal del cronista de Calpulalpan. Alejandro   Mart&iacute;nez Contreras. Calpulalpan, Tlax. 2010.</p>     <p><a name="_ftn14"></a><a href="#_ftnref14">&#91;14&#93;</a> DOF. Tomo XLVII.   N&uacute;m. 22. 27 de marzo de 1928, <a href="http://www.dof.gob.mx/" target="_blank">http://www.dof.gob.mx</a> (consultado en julio de 2014).</p>     <p><a name="_ftn15"></a><a href="#_ftnref15">&#91;15&#93;</a> Afirmaban que   &quot;por ning&uacute;n motivo y bajo ning&uacute;n concepto debe tratarse de establecerse la   m&aacute;s ligera conexi&oacute;n con los fabricantes de alcoholes, ya que uno de los puntos   por los que siempre hemos pugnado es la separaci&oacute;n que debe establecerse entre   nuestro producto y los alcoholes y dem&aacute;s bebidas.&quot; Acta de la segunda   Asamblea General Ordinaria de la ANFC celebrada del 30 de marzo al 6 de abril   de 1925. Cita retomada de nota hecha al pie de p&aacute;gina por Graciela M&aacute;rquez, en   art&iacute;culo citado. p: 204.&nbsp;(Acta de la Segunda Asamblea General Ordinaria de   la ANFC. Archivo Manuel G&oacute;mez Mor&iacute;n. Biblioteca Daniel Cos&iacute;o Villegas. Exp. 32,   p. 7).</p>     <p><a name="_ftn16"></a><a href="#_ftnref16">&#91;16&#93;</a> Diario Oficial de   la Federaci&oacute;n. Ley de Impuestos sobre aguamiel y productos de su fermentaci&oacute;n.   Tomo LXXII. Num. 20. 25 de mayo de 1932, <a href="http://www.dof.gob.mx" target="_blank">http://www.dof.gob.mx</a>, (consultado en julio de 2014).</p>     <p><a name="_ftn17"></a><a href="#_ftnref17">&#91;17&#93;</a> En el &aacute;mbito   federal, el impuesto a las bebidas alcoh&oacute;licas aparece ligado a timbre en 1884.   El timbre se refiere a un impuesto creado en M&eacute;xico en 1872, en sustituci&oacute;n del   papel sellado. Otorgaba validez oficial mediante estampillas a las operaciones   registradas en documentos y libros, adem&aacute;s del pago de la contribuci&oacute;n federal.   Los envases de vinos, licores y cervezas nacionales y extranjeros deb&iacute;an tener   adheridas estampillas con las cuotas establecidas para cada uno. Regularmente,   el pulque estuvo fiscalizado bajo ese r&eacute;gimen que posteriormente registr&oacute;   algunos cambios. En 1923 se adopt&oacute; el sistema de derramas. Sinembargo, este fue   sustituido en 1925 por el sistema de primera mano, de forma que, se   establecieron cuotas por litro dependiendo el tipo de alcohol y la riqueza   alcoh&oacute;lica.</p>     <p><a name="_ftn18"></a><a href="#_ftnref18">&#91;18&#93;</a> Diario Oficial de   la Federaci&oacute;n. Acuerdo concediendo un plazo a los causantes del impuesto sobre   aguamiel y productos de su fermentaci&oacute;n para adaptar tapas de control a sus   envases. Tomo CXXVIII. Num.6. 6 de septiembre de 1941, <a href="http://www.dof.gob.mx/" target="_blank">http://www.dof.gob.mx/</a> (consultado en julio de2014).</p>     <p><a name="_ftn19"></a><a href="#_ftnref19">&#91;19&#93;</a> Diario Oficial de   la Federaci&oacute;n. Decreto que Reforma la Ley de Impuestos sobre el Aguamiel y   Productos de su Fermentaci&oacute;n. Tomo CXXXIX. Num. 7. 8 de julio de 1943, <a href="http://www.dof.gob.mx" target="_blank">http://www.dof.gob.mx</a>,   (consultado en julio de 2014).</p>     <p><a name="_ftn20"></a><a href="#_ftnref20">&#91;20&#93;</a> Archivo General   del Estado de Tlaxcala. Oficio dirigido al secretario de Hacienda y Cr&eacute;dito   P&uacute;blico, Eduardo Su&aacute;rez. Oficio Num. 550. Exp. 1. Fechado el 20 de diciembre de   1944. Consultado en marzo de 2010.</p>     <p><a name="_ftn21"></a><a href="#_ftnref21">&#91;21&#93;</a> Esta propuesta no   fue consolidada. Las reformas hacendarias posteriores se limitaron a asignar un   porcentaje de las recaudaciones para promover la dif&iacute;cil industrializaci&oacute;n de   la bebida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="_ftn22"></a><a href="#_ftnref22">&#91;22&#93;</a> Entrevista de la   autora a CB. Pulquero. Enero. 2010. Nanacamilpa, Tlaxcala.</p>     <p><a name="_ftn23"></a><a href="#_ftnref23">&#91;23&#93;</a> Archivo Hist&oacute;rico   del Estado de Tlaxcala. Oficio emitido por el Banco Nacional de Cr&eacute;dito Ejidal   a jefaturas de zona 54-01 y54-02 para impulsar la industrializaci&oacute;n del pulque   en Tlaxcala.</p>     <p><a name="_ftn24"></a><a href="#_ftnref24">&#91;24&#93;</a> Archivo General del   Estado de Tlaxcala. Documento escrito por la Asociaci&oacute;n Nacional de Productores   de Aguamiel y sus Derivados. s/f.</p>     <p><a name="_ftn25"></a><a href="#_ftnref25">&#91;25&#93;</a> Archivo General   del Estado de Tlaxcala. Documento escrito por la Asociaci&oacute;n Nacional de Productores   de Aguamiel y sus Derivados. s/f.</p>     <p><a name="_ftn26"></a><a href="#_ftnref26">&#91;26&#93;</a> Primer Informe de   Gobierno de Adolfo Ruiz Cortines. 1 de septiembre de 1953. Direcci&oacute;n de   Investigaci&oacute;n y An&aacute;lisis de la C&aacute;mara de Diputados. LX Legislatura, <a href="http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-11.pdf" target="_blank">http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-11.pdf</a> (consultado en julio de 2012).</p>     <p><a name="_ftn27"></a><a href="#_ftnref27">&#91;27&#93;</a> Archivo General   del Estado de Tlaxcala. Solicitud del funcionamiento del tinacal de   Calpulalpan. Oficio dirigido al Lic. Federico Ocampo Noble, presidente del   patronato del maguey por parte del gobernador del Estado de Tlaxcala, Lic.   Anselmo Cervantes Hern&aacute;ndez. 5 de marzo de 1966.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Cerutti, M., Ortega, I. &amp; Palacios, L. 2000. "Empresarios y empresas en el norte de M&eacute;xico. Monterrey: del Estado olig&aacute;rquico a la globalizaci&oacute;n", en <i>Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, </i> 69, 3-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0486-6525201400020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ch&aacute;zaro, Laura. 2000. <i>Medir y Valorar los Cuerpos de una Naci&oacute;n: Un Ensayo Sobre la Estad&iacute;stica M&eacute;dica del Siglo XIX en M&eacute;xico</i>. (Tesis de doctorado). M&eacute;xico, D.F.: UNAM, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0486-6525201400020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cort&eacute;s, Fernando. 1992. <i>La Magueyera. El Movimiento Revolucionario en Calpulalpan, en sus Pueblos y en sus Haciendas</i>. M&eacute;xico: Gobierno del Estado de Tlaxcala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0486-6525201400020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dietler, Michael. 2006. "Alcohol: Anthropological/Archeological Perspectives", en <i>The Annual Review of Anthropology</i>. Vol. 35, 229-249, <a href="http://www.medanthro.net/adtsg/wp-content/uploads/2012/08/Dietler-Alcohol.pdf" target="_blank">http://www.medanthro.net/adtsg/wp-content/uploads/2012/08/Dietler-Alcohol.pdf</a>. (consultado en septiembre de 2014)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0486-6525201400020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fajans, Jane. 1988. The transformative value of food: a review essay. <i>Food and Foodways</i>. 3, 143-146. Londres: Harwood Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0486-6525201400020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ferry, Elizabeth. 2011. <i>No s&oacute;lo nuestro. </i><i>Patrimonio, valor y colectivismo en una Cooperativa Guanajuatense. </i>M&eacute;xico: Colmich/Universidad Iberoamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0486-6525201400020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Graeber, David.2001. <i>Toward an Anthropological Theory of Value</i>. Londres:Palgrave.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0486-6525201400020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Gon&ccedil;alvez, Oswaldo. 1986. <i>El Maguey y el Pulque en los C&oacute;dices Mexicanos</i>. M&eacute;xico:FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0486-6525201400020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Leal, Juan y Huacuja, Mario. 1982. Econom&iacute;a y Sistema de Haciendas en M&eacute;xico. La Hacienda Pulquera en el Cambio de Siglos XVIII; XIX y XX. M&eacute;xico: Era&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0486-6525201400020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Loyola, El&iacute;as.1953. <i>La Industria del Pulque.</i> M&eacute;xico: Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0486-6525201400020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mallon, Florencia. 2003. <i>Campesino y Naci&oacute;n. La construcci&oacute;n de M&eacute;xico y Per&uacute; Poscoloniales</i>. M&eacute;xico: COLMICH/CIESAS/El Colegio de San Luis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0486-6525201400020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>M&aacute;rquez, Graciela. 2007. "&iquest;Modernizaci&oacute;n Fiscal? Impuestos sobre bebidas alcoh&oacute;licas, 1884-1930", en Santir&oacute;, E., coord. <i>Cruda Realidad. Producci&oacute;n, Consumo y Fiscalidad de las Bebidas Alcoh&oacute;licas en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, Siglos XVII-XX.</i> M&eacute;xico: Instituto Mora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0486-6525201400020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, Mario. 2000. <i>Ignacio Torres Adalid y la Industria Pulquera</i>. M&eacute;xico:Plaza y Valdes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0486-6525201400020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Ernest, coord. 2007. "La Fiscalidad del Pulque (1763-1835): cambios y continuidades", en <i>Cruda Realidad. Producci&oacute;n, Consumo y Fiscalidad de las Bebidas Alcoh&oacute;licas en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, Siglos XVII-XX.</i> M&eacute;xico: Instituto Mora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0486-6525201400020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sierra, Patricia. 2005. <i>El Maguey, el Pulque y sus Deidades</i>. (Tesis in&eacute;dita de Maestr&iacute;a) M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0486-6525201400020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Roseberry, William. 2002. "Hegemon&iacute;a y Lenguaje Contencioso", en Gilbert, Joseph y Daniel Nungent., comp.<i> Aspectos Cotidianos de la Formaci&oacute;n del Estado</i>. M&eacute;xico: ERA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0486-6525201400020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Viqueira, Juan. 1995. <i>&iquest;Relajados o Reprimidos? Diversiones P&uacute;blicas y Vida Social en la Ciudad de M&eacute;xico durante el Siglo de las Luces.</i> M&eacute;xico: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0486-6525201400020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>       ]]></body><back>
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