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</front><body><![CDATA[  	<font face="verdana" size="2">    <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p></font>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>BIO&Eacute;TICA Y ECO&Eacute;TICA: ENTRE CIENCIA, NATURALEZA Y REALIDAD SOCIAL</b></font></p> <font face="verdana" size="2">    <p align="center">JUAN MAR&Iacute;A CUEVAS SILVA</p>  <hr>     <p>La realidad nos cobija con fen&oacute;menos y din&aacute;micas tensionadas entre lo natural y lo artificial, como resultado del proyecto racional en el que se privilegia m&aacute;s el pensar que el existir y el vivir. Ante este contexto, el hombre se ha propuesto crear la ciencia como uno inventa sistemas de supervivencia. Estas dos posturas han generado en la cultura actual un enfrentamiento caracterizado por la defensa de la vida en todos sus &aacute;mbitos y aspectos.</p>     <p>Desde lo natural, nuestra casa planetaria reclama por el cuidado de ella como h&aacute;bitat, como n&uacute;cleo central y primordial para poder vivir; es un reclamo que se le hace a la mano del hombre como ser que desde los albores de su aparici&oacute;n en la tierra, por lo menos en occidente, manipula los recursos naturales como medio para demostrar su poder&iacute;o como due&ntilde;o y se&ntilde;or de la tierra, hasta el punto que, como lo afirman Gustavo Correa y Astrid Mu&ntilde;oz: "por ello, nacen, crecen y se reproducen fen&oacute;menos de desigualdad caracterizados por condiciones de inequidad en el acceso al agua y las implicaciones que tal situaci&oacute;n guarda con la pobreza. En este sentido, es posible sugerir que la inequidad obedece a fen&oacute;menos que tanto desde afuera como desde adentro tienden a perpetuarla en el tiempo".</p>     <p>No solo es el acceso al agua, aqu&iacute; es un ejemplo de c&oacute;mo el uso de los recursos naturales con fines netamente mercaderistas y de consumo incrementan las desigualdades, inequidades e injusticias sociales; nada m&aacute;s basta ver c&oacute;mo los tratados de libre comercio, firmados con los pa&iacute;ses latinoamericanos, se centran en la importaci&oacute;n de insumos artificiales a cambio de nuestros productos naturales. En este contexto la ciencia cada vez m&aacute;s est&aacute; tratando de responder al proceso de desnaturalizaci&oacute;n del hombre, a una realidad de negaci&oacute;n del hombre de ser natural, a un sistema social que cada d&iacute;a se aleja de su naturaleza y plantea sistemas de vida al estilo de la selecci&oacute;n natural donde sobrevive el m&aacute;s fuerte. Al mismo tiempo, los discursos acad&eacute;micos y las producciones intelectuales, dentro de su mar proceloso de alternativas, han llegado a determinar que nos encontramos en medio de un problema centrado en la "bio&eacute;tica y la eco&eacute;tica", terminolog&iacute;as que a&uacute;n no han sido entendidas en la cotidianidad, pero que abren horizontes de comprensi&oacute;n para la realidad.</p>     <p>Bio&eacute;tica y eco&eacute;tica<a href="#cita1"><sup><b>1</b></sup></a><a name= "cit1"></a> son conceptos que en esencia tienen la misma intencionalidad: rescatar el valor de la vida en el contexto de la controversia entre lo natural y lo artificial. Para comprender este aspecto es importante tener en cuenta que en la &eacute;poca &aacute;lgida del pensamiento cristiano, m&aacute;s conocida como "&eacute;poca medieval", la lucha se centr&oacute; entre la raz&oacute;n y la fe, dos elementos fundamentales en la constituci&oacute;n del cristianismo que forjaron fen&oacute;menos peculiares en la cultura occidental. Pues bien, as&iacute; como esa lucha entre fe y raz&oacute;n fue vital para la construcci&oacute;n de cultura en la &eacute;poca medieval, hoy estamos frente a la dicot&oacute;mica realidad entre lo natural y lo artificial, entre la bio&eacute;tica y la eco&eacute;tica, entre la ciencia y la tecnolog&iacute;a, entre la econom&iacute;a y el bienestar; en pocas palabras, de acuerdo con lo que desarrolla Pedro Cant&uacute;-Mart&iacute;nez, una dicotom&iacute;a entre &eacute;tica y sustentabilidad, o como lo establecen desde los resultados de su investigaci&oacute;n Mar&iacute;a Teresa Escobar y C&eacute;sar Alexis Carrera al abordar el problema en la relaci&oacute;n entre paciente y consentimiento informado. El mundo de las dicotom&iacute;as contin&uacute;a deambulando por las calles de la existencia humana, una dicotom&iacute;a que se hace realidad al evidenciar el crecimiento de la poblaci&oacute;n y que como efecto desarrolla violencia, hambre, guerras, injusticia, ciencia, tecnolog&iacute;a, sistemas econ&oacute;micos y hasta religiones o movimientos espiritualistas.</p>     <p>Por su parte, Bio&eacute;tica y eco&eacute;tica son neologismos que conjugan la vida y la naturaleza con la &eacute;tica, es decir, con el sentido de vivir, la combinaci&oacute;n entre lo humano y lo natural, la necesidad de reflexionar sobre las estructuras m&aacute;s humanas como son la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la paradigm&aacute;tica "calidad de vida", as&iacute; como abordar los problemas profundos en la relaci&oacute;n hombre-ecolog&iacute;a. En estos escenarios neolog&iacute;sticos pululan discursos reiterativos de un contexto que se caracteriza por desarrollarse en medio de un proceso de deshumanizaci&oacute;n, pero realmente estamos frente al proceso m&aacute;s avanzado de lo humano, sobre todo si nos centramos en los productos de la apuesta racional del hombre, pues no hay nada m&aacute;s humano que un artefacto tecnol&oacute;gico, o la violencia y las guerras que justifican la acciones de unos hombres contra otros. M&aacute;s bien nos encontramos en medio del proceso m&aacute;s avanzado de humanizaci&oacute;n con &eacute;nfasis en la desnaturalizaci&oacute;n, en medio de un desenvolvimiento sociopol&iacute;tico y socioecon&oacute;mico que, como los afirma Dulce Mar&iacute;a Bautista en su art&iacute;culo, "han surgido nuevas formas de ver el mundo y obviamente nuevos productos y deseos", esas nuevas son cada vez menos duraderas, m&aacute;s vol&aacute;tiles y con efectos nefastos para la naturaleza, el medio ambiente, la ecolog&iacute;a humana, las din&aacute;micas relacionales; en otras palabras, para todo aquello que involucre e influya en la vida.</p>     <p>En este escenario de din&aacute;micas sociol&oacute;gicas tan diversas, la educaci&oacute;n tiene retos, que desde el planteamiento de Jorge Enrique G&oacute;mez hay que preguntarse: "&iquest;c&oacute;mo compaginar en un mundo plural, y dentro de la ense&ntilde;anza en el aula, la &eacute;tica con tendencia universal y evitar a la vez el relativismo &eacute;tico?"; o como lo aborda Alejandra Pe&ntilde;acoba: "Se escinden raz&oacute;n y realidad; raz&oacute;n, voluntad y coraz&oacute;n; individuo y sociedad; fe y raz&oacute;n. En definitiva, se escinde el hombre en un abanico de posibilidades supuestamente v&aacute;lidas por igual". Ambos autores hacen un llamado al valor de la educaci&oacute;n y su puesto social como "dispositivo cultural" que debe centrar su acci&oacute;n en la axiolog&iacute;a y el valor de la persona, aspectos que deben superar el antropologismo y el antropocentrismo, de tal forma que se piense en la vida como un proceso que se desarrolla de manera "hol&iacute;stica", en t&eacute;rminos de "inter-acci&oacute;n". Pero no es solo la educaci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n deben estar involucrados otros estamentos fundamentales para la protecci&oacute;n de la vida, como lo es la medicina en todos sus campos, los cuales en este n&uacute;mero son abordados por los desarrollos investigativos de Jorge Oliva, Gloria Arango, &Aacute;ngela Mar&iacute;a Henao y Consuelo del Pilar Amaya. Por otra parte, para el desarrollo comprensivo de la bio&eacute;tica y la eco &eacute;tica, es necesario hacer su estudio desde un &aacute;mbito "transdisciplinar", alternativa de estudio que desarrolla Jorge Alberto &Aacute;lvarez al hacer la relaci&oacute;n entre bio&eacute;tica y psicoan&aacute;lisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La transdisciplinariedad, y la interdisciplinariedad, propias de la eco&eacute;tica y de la bio&eacute;tica, como sistemas que ayudan a comprender las problem&aacute;ticas de la vida no se pueden ejecutar, como ciencias sociales (humanas, humanidades, de la salud, del medio ambiente, entre otras m&aacute;s) de manera aislada de los procesos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, que adem&aacute;s se implementan divorciados de la realidad social. Por ello, as&iacute; como lo plantean Rafat Ghotme y Alejandra Ripoll "la cooperaci&oacute;n internacional ha estado marcada por la desigualdad y el individualismo, a pesar de la creciente interdependencia mundial, porque a&uacute;n los intereses opuestos y la competencia por el poder son una constante en las relaciones dentro del sistema internacional", lo &eacute;tico, lo bio&eacute;tico y lo eco&eacute;tico debe estar dentro de las din&aacute;micas de las acciones internacionales de manera mancomunada, pero la desconexi&oacute;n entre producci&oacute;n de ciencia y realidad social es cada vez m&aacute;s profunda y evidente.</p>     <p>Un ejemplo de esto es el &eacute;bola, una enfermedad que se origina en una regi&oacute;n rica en recursos naturales, pero que es olvidada en su realidad social y poblacional, verbi gracia, al individualismo e intereses da&ntilde;inos de los pa&iacute;ses saqueadores de dichos recursos naturales. Hoy es urgente que a nivel internacional la cooperaci&oacute;n sea &aacute;gil, equitativa y contextual, que haga memoria y se tome conciencia para una proyecci&oacute;n de la vida con sentido, pero no solo la vida del ser humano, sino la vida en su totalidad, desde el ser m&aacute;s peque&ntilde;o hasta el m&aacute;s grande.</p>     <p>Bio&eacute;tica, eco&eacute;tica, desarrollo humano y cooperaci&oacute;n internacional son &aacute;mbitos que pueden aportar en estos momentos a un mundo convulsionado no solo por la revoluci&oacute;n de la era digital sino convulsionado porque no ha encontrado el hilo de Ariadna que lo lleve a descubrir las estrategias para proteger la vida y hacerla valer de manera justa y equitativa, sagrada e inviolable.</p> <hr>     <p><b>NOTAS</b></p>     <p><a name="cita1"></a><sup><b>1</b></sup> En esta editorial no se va a definir qu&eacute; es cada una, sino que se trata m&aacute;s bien de hacer una reflexi&oacute;n del papel de los paradigmas discursivos en los que se encuentra envuelta la &eacute;tica de la vida. <a href="#cit1">Volver</a></p> </font>      ]]></body>
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