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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La política pública de privatización del sector portuario y su impacto en la organización del trabajo en el puerto de Buenaventura]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With Law 01 of 1991 a new regulatory framework was established. Through it Colpuertos&#39; liquidation was decreed and were defined conditions to modernize the port sector and its functioning by Regional Port Societies and port operators. The new management model based on efficacy and efficiency underlying private sector rationality, was implemented in order to increase the port sector competitivity and the Colombian economy. One of the neo liberal basic underlying concepts is the labor market flexibilization regulated in Colombia by Law 50 of 1990 and its posterior reforms looking for production cost reduction and employment generation. However with the privatization process the port sector was modernized and the demand of non qualified hand labor was reduced, utilized intensively in the port activity before its privatization. This article tries to investigate the port privatization political impact on work organization in Buenaventura&#39;s Port considering that Colpuertos was the main employment source in the city until its liquidation. Currently, Buenaventura presents high index of employment, unemployment, poverty, marginality, violence, increas of the arm conflict that has converted the city into a strategic scenario of territorial dispute for different illegal activities.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Política pública]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La pol&iacute;tica p&uacute;blica de privatizaci&oacute;n del sector portuario y su impacto en la organizaci&oacute;n del trabajo en el puerto de Buenaventura<sup><a href="#nota*">*</a></sup></b></font></p>      <p><b>Nayibe Jim&eacute;nez P&eacute;rez</b><sup><a href="#aff1">1</a></sup>,<b> Wilson Delgado Moreno</b><sup><a href="#aff2">2</a></sup></p>      <p><a name="aff1">1</a> <a href="mailto:nayibejimenez@gmail.com">nayibejimenez@gmail.com</a> Historiadora de la Universidad del Valle. Investigadora del grupo &quot;Gesti&oacute;n y Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas&quot;, Facultad de Ciencias de la Administraci&oacute;n, Universidad del Valle, y de la Corporaci&oacute;n Observatorio Sismol&oacute;gico del Suroccidente.</p>      <p><a name="aff2">2</a> <a href="mailto:delgado411@gmail.com">delgado411@gmail.com</a> Administrador de Empresas de la Universidad del Valle. Investigador del grupo &quot;Gesti&oacute;n y Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas&quot;, Facultad de Ciencias de la Administraci&oacute;n, y docente hora c&aacute;tedra, Universidad del Valle. Correspondencia: Universidad del Valle, Ciudad Universitaria, Calle 13 N&deg; 100-00, Cali (Colombia).</p>      <p>Fecha recepci&oacute;n: Febrero de 2008<br/> Fecha de aceptaci&oacute;n: Julio de 2008</p> <hr/>       <p><b>Resumen</b></p>     <p><i> Con la Ley 01 de 1991 se estableci&oacute; un nuevo marco regulatorio mediante el cual se decret&oacute; la liquidaci&oacute;n de Colpuertos y se definieron las condiciones para la modernizaci&oacute;n del sector portuario y su funcionamiento a trav&eacute;s de las Sociedades Portuarias Regionales y los Operadores Portuarios. El nuevo modelo de gesti&oacute;n del sector portuario, fundamentado en los supuestos de eficiencia y eficacia, caracter&iacute;sticos de la racionalidad del sector privado, se implement&oacute; con el fin de incrementar la competitividad del sector portuario y la econom&iacute;a colombiana. Uno de los supuestos b&aacute;sicos del modelo neoliberal es la flexibilizaci&oacute;n del mercado de trabajo, reglamentado en Colombia con la Ley 50 de 1990 y sus posteriores reformas, buscando reducir costos de producci&oacute;n y generar empleo. Sin embargo, con la privatizaci&oacute;n se moderniz&oacute; el puerto y se redujo la demanda de mano de obra no calificada, utilizada intensivamente en la actividad portuaria antes de su privatizaci&oacute;n. Este art&iacute;culo busca indagar acerca del impacto de la pol&iacute;tica de privatizaci&oacute;n portuaria en la organizaci&oacute;n del trabajo en el puerto de Buenaventura, teniendo en cuenta que Colpuertos fue la principal fuente de empleo en la ciudad hasta su liquidaci&oacute;n. En la actualidad, el municipio presenta altos &iacute;ndices de desempleo, pobreza, marginalidad, violencia, etc., lo cual responde a un proceso hist&oacute;rico de exclusi&oacute;n, agravado con el proceso de privatizaci&oacute;n y el escalonamiento del conflicto armado, que ha convertido el municipio en un escenario estrat&eacute;gico de disputa territorial para las diferentes actividades ilegales. </i></p>     <p><b>Palabras claves</b>: Pol&iacute;tica p&uacute;blica, sector portuario, privatizaci&oacute;n, flexibilizaci&oacute;n laboral, Colpuertos, Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura (SPRB).</p> <hr/>     <p><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i> With Law 01 of 1991 a new regulatory framework was established. Through it Colpuertos&#39; liquidation was decreed and were defined conditions to modernize the port sector and its functioning by Regional Port Societies and port operators. The new management model based on efficacy and efficiency underlying private sector rationality, was implemented in order to increase the port sector competitivity and the Colombian economy. One of the neo liberal basic underlying concepts is the labor market flexibilization regulated in Colombia by Law 50 of 1990 and its posterior reforms looking for production cost reduction and employment generation. However with the privatization process the port sector was modernized and the demand of non qualified hand labor was reduced, utilized intensively in the port activity before its privatization. This article tries to investigate the port privatization political impact on work organization in Buenaventura&#39;s Port considering that Colpuertos was the main employment source in the city until its liquidation. Currently, Buenaventura presents high index of employment, unemployment, poverty, marginality, violence, increas of the arm conflict that has converted the city into a strategic scenario of territorial dispute for different illegal activities. </i></p>     <p><b>Key words</b>: Public politicies, port sector, privatization, labor flexiblization, Colpuertos, Regional Port Society of Buenaventura (RPSB).</p> <hr/>     <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>En el marco del nuevo modelo de desarrollo econ&oacute;mico neoliberal, cuyos antecedentes en Colombia se remontan a la d&eacute;cada de 1980 y el cual fue implementado a partir de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991, se ha desarrollado la pol&iacute;tica p&uacute;blica sectorial de privatizaci&oacute;n de los bienes y servicios p&uacute;blicos en Colombia, entre ellos, de las organizaciones portuarias. Con la Ley 01 de 1991 se estableci&oacute; el nuevo marco regulatorio mediante el cual se decret&oacute; la liquidaci&oacute;n de Colpuertos y se definieron las condiciones para la modernizaci&oacute;n del sector portuario y su funcionamiento a trav&eacute;s de las Sociedades Portuarias Regionales y los Operadores Portuarios. En este contexto, este art&iacute;culo busca indagar acerca del impacto de esta pol&iacute;tica p&uacute;blica de privatizaci&oacute;n del sector portuario en la organizaci&oacute;n del trabajo del puerto de Buenaventura, teniendo en cuenta que uno de los supuestos b&aacute;sicos del modelo econ&oacute;mico neoliberal es la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral para reducir los costos de producci&oacute;n y generar empleo (Dombois y Pries, 2000). La evidencia emp&iacute;rica ha demostrado que este supuesto de la teor&iacute;a econ&oacute;mica no se cumple y, por el contrario, lo que ha ocurrido es un incremento del desempleo estructural, informal y en general el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores. Buenaventura es un caso paradigm&aacute;tico de implementaci&oacute;n de estas pol&iacute;ticas.</p>      <p>El nuevo modelo de gesti&oacute;n del sector portuario, fundamentado en los supuestos de eficiencia y eficacia -caracter&iacute;sticos de la racionalidad del capital privado- gener&oacute; un nuevo tipo de contrataci&oacute;n laboral, acorde con el proceso de modernizaci&oacute;n de los puertos que buscaba un mejoramiento en la competitividad del sector y la econom&iacute;a colombiana. El impacto de la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y organizacional del puerto de Buenaventura se analiza en dos aspectos: la desarticulaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n sindical de Colpuertos, conformada por los sindicatos de los diferentes puertos mar&iacute;timos, y algunas consecuencias sociales de las nuevas formas de contrataci&oacute;n laboral. Para ello se utilizaron fuentes primarias, tales como documentos institucionales, informaci&oacute;n hemerogr&aacute;fica y entrevistas semiestructuradas, as&iacute; como an&aacute;lisis textual de fuentes secundarias.</p>      <p><font size="3"><b>1. APROXIMACIONES CONCEPTUALES: PRIVATIZACI&Oacute;N Y FLEXIBILIZACI&Oacute;N LABORAL. PREMISAS FUNDAMENTALES DEL NEOLIBERALISMO</b></font></p>      <p>A mediados de la d&eacute;cada de 1970, con la crisis del Estado de Bienestar, se inici&oacute; la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas neoliberales fundamentadas en un cambio cualitativo y cuantitativo de la funci&oacute;n del Estado, el cual pas&oacute; de ser un Estado proveedor de bienes y servicios, mediante el principio de subsidio a la oferta, a asumir funciones de &quot;Estado M&iacute;nimo&quot; (Nozick, 1998) o Regulador. Sus funciones se redujeron a establecer y hacer cumplir las reglas de juego institucionales que regulan los mercados (capitales, bienes y servicios, laboral, etc.), mientras que la financiaci&oacute;n y prestaci&oacute;n de los bienes y servicios p&uacute;blicos pasaron a ser compartidas con el sector privado y el tercer sector a trav&eacute;s del subsidio a la demanda.</p>  Estos cambios en la funci&oacute;n del Estado y en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y fiscal se fundamentan en autores (Nozick, Rawls) que reivindican los principios del pensamiento liberal como centro del debate filos&oacute;fico en la teor&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea. De igual manera, se correlaciona con la teor&iacute;a econ&oacute;mica ortodoxa (F. von Hayek, M. Friedman y otros), que se caracteriza, entre otras cosas, por la separaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a, lo cual se sustenta en el principio de que los mercados <i>per se</i> se autorregulan. Estos enfoques te&oacute;ricos se materializan en el llamado &quot;Consenso de Washington&quot; o conjunto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas transnacionales acordadas entre los organismos internacionales de cr&eacute;dito (FMI, BID, BM, etc.) y la tecnocracia pol&iacute;tica norteamericana con el objetivo de superar los problemas que las econom&iacute;as emergentes, y algunas desarrolladas, enfrentaban en la d&eacute;cada de 1980 (deficiente crecimiento econ&oacute;mico, incremento acelerado del d&eacute;ficit fiscal, procesos hiperinflacionarios y desempleo estructural). Los Programas de Ajuste Estructural, impuestos a los gobiernos, fueron el mecanismo por medio del cual se implement&oacute; los 10 puntos del Acuerdo, que conforman el n&uacute;cleo central del modelo econ&oacute;mico neoliberal. Estos puntos son: 1) disciplina fiscal, 2) reorientaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, 3) reforma tributaria, 4) liberalizaci&oacute;n financiera, 5) tasa de cambio unificada y competitiva, 6) liberalizaci&oacute;n comercial, 7) eliminaci&oacute;n de barreras a la inversi&oacute;n extranjera, 8) privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas, 9) promoci&oacute;n de la competencia; y 10) protecci&oacute;n de derechos de propiedad (Medell&iacute;n Torres, 2002).    <p></p>      <p>En la actual fase de la globalizaci&oacute;n, este conjunto de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas tiende a ser hegem&oacute;nico, y evidencia asimetr&iacute;as de poder entre los pa&iacute;ses altamente industrializados y los denominados en v&iacute;as de desarrollo, o entre el Norte y el Sur. En este texto nos enfocaremos en dos premisas fundamentales del &quot;Consenso de Washington&quot; o pol&iacute;ticas neoliberales, como son la noci&oacute;n de privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas y la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral. La implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales implic&oacute; un nuevo proceso de modernizaci&oacute;n del Estado en el que se asume un modelo de gesti&oacute;n de las organizaciones p&uacute;blicas fundamentado en los principios de eficiencia y eficacia, propios de la racionalidad productiva instrumental del sector privado<sup><a href="#nota1">1</a></sup>. En este modelo de gesti&oacute;n (Nuevo Management P&uacute;blico) la financiaci&oacute;n y prestaci&oacute;n de bienes y servicios p&uacute;blicos son asumidas parcialmente por actores p&uacute;blicos no gubernamentales, mediante procesos de privatizaci&oacute;n, subcontrataci&oacute;n, autogesti&oacute;n, descentralizaci&oacute;n y deslocalizaci&oacute;n del capital.</p>      <p>De acuerdo con Verg&eacute;s (2003), la privatizaci&oacute;n se puede entender como el traspaso del control de una actividad econ&oacute;mica del sector p&uacute;blico al sector privado. El autor plantea que pueden existir diferentes formas de privatizaci&oacute;n, tales como: a) Venta de una empresa p&uacute;blica a un solo comprador, el cual puede ser un conjunto de trabajadores de la propia empresa. b) Venta de un porcentaje de las acciones de una empresa, manteniendo el control mediante la mayor&iacute;a accionaria. c) Venta de activos de una empresa p&uacute;blica (terrenos, edificios, concesiones, plantas de producci&oacute;n, etc.) sin venderla formalmente. d) Subcontratar la prestaci&oacute;n de bienes y servicios con el sector privado o el tercer sector, manteniendo la financiaci&oacute;n p&uacute;blica. De acuerdo con Verg&eacute;s, existen otros casos de interrelaci&oacute;n entre lo p&uacute;blico y lo privado, los cuales no son considerados propiamente como privatizaciones, pero s&iacute; pueden ser catalogados como parte de la tendencia de mercantilizaci&oacute;n de lo p&uacute;blico<sup><a href="#nota2">2</a></sup>, donde los bienes y servicios son provistos a trav&eacute;s de la l&oacute;gica del mercado, es decir, mediante el mecanismo de los precios (Varela, 2005)<sup><a href="#nota3">3</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta tendencia ha implicado no s&oacute;lo la mercantilizaci&oacute;n del trabajo productivo sino, desde una perspectiva marxista, de aquellas actividades que hac&iacute;an parte del trabajo improductivo y que, por tanto, no deb&iacute;an ser consideradas mercanc&iacute;as porque no generan plusval&iacute;a, tales como el cuidado de los hijos, la l&uacute;dica y la recreaci&oacute;n, etc. En este proceso de privatizaci&oacute;n y de mercantilizaci&oacute;n de lo p&uacute;blico, el modelo de gesti&oacute;n adoptado en este sector es el Nuevo Management P&uacute;blico, que se fundamenta en la aplicaci&oacute;n de principios de eficiencia, eficacia y rentabilidad. Estos se condensan en un conjunto de postulados, tales como: el &eacute;nfasis en la calidad de los servicios; el liderazgo y la toma de decisiones compartidas que incluyen a los empleados y clientes mediante mecanismos como la rendici&oacute;n de cuentas; la implementaci&oacute;n de estructuras organizacionales flexibles que permitan una r&aacute;pida adaptaci&oacute;n a los cambios del entorno; la autosuficiencia financiera y la b&uacute;squeda de la competitividad en el mercado (<i>op. cit.</i>)<sup><a href="#nota4">4</a></sup>.</p>      <p>Como se mencion&oacute; anteriormente, la globalizaci&oacute;n neoliberal requiri&oacute; la transformaci&oacute;n del Estado, que cedi&oacute; su monopolio sobre diversas actividades de la vida social y econ&oacute;mica a la racionalidad del mercado. En este sentido, el modelo postula la flexibilizaci&oacute;n de los mercados (capitales, bienes y laboral) como una de sus premisas fundamentales, implementada mediante la modificaci&oacute;n del marco jur&iacute;dico e institucional o modernizaci&oacute;n del Estado. Organismos internacionales como la OIT definen la flexibilidad del mercado laboral como la capacidad de &eacute;ste de adaptarse a las circunstancias econ&oacute;micas, sociales y tecnol&oacute;gicas (OIT, 1986, citado por Guevara, 2003:4), mientras que la OCDE la define como un ajuste de todos los costos reales de la mano de obra a las variaciones de las condiciones econ&oacute;micas (OCDE, 1986, <i>op. cit</i>.).</p>      <p>Ahora bien, como lo menciona Palomeque (2004), citando a Boltanski y Chiapello (2002), esta flexibilidad se expresa en dos niveles. En primer lugar, a nivel intraorganizacional demanda un trabajador polivalente y multiespecializado que le permita a la empresa responder eficientemente a los cambios en la demanda y estructura de gusto de los consumidores en el mercado. En este sentido, bajo la l&oacute;gica del posfordismo, ya no se demandan trabajadores para un puesto de trabajo sino para una situaci&oacute;n de trabajo que implique polivalencia (Tolffer, 1998). A nivel externo, la flexibilizaci&oacute;n se expresa en la subcontrataci&oacute;n de mano de obra, que en la mayor&iacute;a de los casos tiene bajos niveles de calificaci&oacute;n. En las grandes empresas, esta subcontrataci&oacute;n est&aacute; enfocada a bienes y servicios que son producidos en serie, lo cual evidencia que en el capitalismo contempor&aacute;neo las organizaciones implementan los modelos de producci&oacute;n fordista y posfordista, a trav&eacute;s de una l&oacute;gica de la deslocalizaci&oacute;n del capital. Ahora bien, estas definiciones parten del supuesto de que los procesos de globalizaci&oacute;n son naturales e inevitables y que la &uacute;nica opci&oacute;n que tienen los estados y los ciudadanos es adaptarse a esta din&aacute;mica o, en su defecto, asumir comportamientos isom&oacute;rficos (Coercitivo - o Mim&eacute;tico), negando de paso cualquier proceso consciente de transformaci&oacute;n social.</p>      <p>Las pol&iacute;ticas neoliberales se empezaron a implementar en Colombia bajo la administraci&oacute;n del ex presidente Virgilio Barco Vargas (1986 - 1990), y se acentuaron con los desarrollos jur&iacute;dico-pol&iacute;ticos consignados en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Con esta carta constitucional se definieron las directrices de un nuevo modelo de desarrollo, fundamentado en los principios filos&oacute;ficos y pol&iacute;ticos del Estado Social de Derecho y, de manera paralela y aparentemente contradictoria, se asumi&oacute; un modelo econ&oacute;mico neoliberal que propugna la reducci&oacute;n del tama&ntilde;o del Estado, tal como se plante&oacute; anteriormente. Este proceso de modernizaci&oacute;n se implement&oacute; mediante diversas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sectoriales expresadas en las siguientes leyes, dise&ntilde;adas algunas de &eacute;stas antes de la Constituci&oacute;n de 1991:</p>      <p>La Ley Marco del Comercio Exterior (Ley 07 de 1991), cuyo principal criterio es la exportaci&oacute;n como motor del crecimiento econ&oacute;mico para potencializar la internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana; la Reforma Laboral (Ley 50 de 1990 y 789 del 2002), que buscaba flexibilizar el r&eacute;gimen laboral para incentivar la inversi&oacute;n privada, la competitividad y la generaci&oacute;n de empleo<sup><a href="#nota5">5</a></sup>; la Reforma Cambiaria (Ley 09 de 1991), que consolida la apertura econ&oacute;mica; La Reforma Tributaria (Ley 49 de 1990), que tuvo como objetivos incrementar el ahorro de la econom&iacute;a y el desarrollo del mercado de capitales; la Reforma Financiera (Ley 45 de 1990), con la que se consolid&oacute; la reestructuraci&oacute;n del sistema financiero y la eliminaci&oacute;n de las trabas para la entrada de capitales extranjeros; la Ley Portuaria (Ley 01 de 1991), que le asign&oacute; al sector privado la gesti&oacute;n y operaci&oacute;n de los terminales mar&iacute;timos para incrementar la competitividad de la econom&iacute;a nacional (Aguilar, 1991); la Reforma al sector de la salud (Ley 100 de 1993), que reglament&oacute; el Sistema de Seguridad Social Integral; la Ley General de Educaci&oacute;n (Ley 115 de 1994); la Ley de Servicios P&uacute;blicos Domiciliarios (Ley 142 de 1994) y la Ley El&eacute;ctrica (Ley 143 de 1994), que definieron un nuevo marco regulatorio para el sector de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios en Colombia.</p>      <p>Es importante resaltar que las reformas de estos sectores claves para la implementaci&oacute;n de un nuevo modelo econ&oacute;mico se dise&ntilde;aron con anterioridad a la Constituci&oacute;n de 1991, mientras que los sectores sociales como la salud, la educaci&oacute;n y los servicios p&uacute;blicos domiciliarios fueron reglamentados despu&eacute;s de la expedici&oacute;n de la Carta Pol&iacute;tica, la cual determin&oacute; los lineamientos de las reformas sectoriales. De acuerdo con lo anterior, se puede interpretar que la Constituci&oacute;n fue un instrumento democr&aacute;tico para legitimar las decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ya se hab&iacute;an tomado.</p>      <p>Por otra parte, de acuerdo con el objetivo de este art&iacute;culo, de las leyes mencionadas debemos resaltar la de la Reforma Laboral, que flexibiliz&oacute; el mercado de trabajo con el fin de reducir costos y hacer m&aacute;s competitivas las organizaciones p&uacute;blicas y privadas en un contexto de globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a<sup><a href="#nota6">6</a></sup>. La flexibilizaci&oacute;n se puede medir con los siguientes indicadores, definidos por el Programa Regional del Empleo para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, de la OIT (citado por Guevara (2003) y corroborados con cifras de la CUT, 2005): 1) el incremento anual del sector informal de la econom&iacute;a, que en la actualidad representa el 60% de la actividad del empleo en el pa&iacute;s; 2) el crecimiento de las microempresas, las cuales agrupan a m&aacute;s de cuatro de los cerca de ocho millones de trabajadores asalariados. 3) La subcontrataci&oacute;n de componentes b&aacute;sicos del proceso productivo por parte de grandes empresas. 4) La reducci&oacute;n de la tasa de empleo del sector p&uacute;blico, que en la actualidad asciende a 939 000 trabajadores, de los cuales 464 000 ganan menos de dos salarios m&iacute;nimos mensuales legales vigentes. En este sentido, la pol&iacute;tica de flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral ha implicado la desarticulaci&oacute;n de las organizaciones sindicales, lo cual ha intensificado la precarizaci&oacute;n de las condiciones de trabajo en beneficio de intereses gremiales, corporativos y de la acumulaci&oacute;n de capital.</p>      <p>El proceso de apertura e internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana, implementado a partir de la d&eacute;cada de 1990, ha generado un proceso de desindustrializaci&oacute;n (Ortiz y otros, 2002) que ha intensificado el deterioro de la organizaci&oacute;n sindical, sumado al dise&ntilde;o de un nuevo tipo de contrataci&oacute;n laboral que, mediante contratos de prestaci&oacute;n de servicios y de Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA), est&aacute;n erosionando ostensiblemente los derechos laborales adquiridos hist&oacute;ricamente por la clase trabajadora y generando serios obst&aacute;culos a la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los mismos. Esta nueva din&aacute;mica del mercado de trabajo hace parte de una tendencia de la globalizaci&oacute;n neoliberal, en la que se articula eficientemente el capital internacional por medio de la deslocalizaci&oacute;n de los procesos productivos que realizan las empresas multinacionales, mientras el trabajo se desarticula a trav&eacute;s de las reformas laborales que hacen parte sustancial de los procesos de modernizaci&oacute;n del Estado (Donahue, 1991; Osborne y Gaebler, 1994). Esta din&aacute;mica se retroalimenta en Colombia con el predominio de los sindicatos de empresas que fomentan la dispersi&oacute;n sindical, con lo cual disminuye la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el poder de interlocuci&oacute;n con el Estado y los gremios de la producci&oacute;n. Seg&uacute;n la CUT (2005), existen m&aacute;s de 2500 sindicatos que agrupan 880 000 trabajadores, por tanto, su propuesta es la creaci&oacute;n de sindicatos gremiales o sectoriales, tal como lo hace el sector empresarial.</p>      <p><font size="3"><b>2. LA LIQUIDACI&Oacute;N DE COLPUERTOS Y PRIVATIZACI&Oacute;N DEL SECTOR PORTUARIO</b></font></p>      <p>Entre 1959 y 1993 el Estado colombiano tuvo el monopolio de la gesti&oacute;n del sector portuario mediante la empresa Puertos de Colombia - Colpuertos-, la cual estaba conformada por los principales terminales mar&iacute;timos del pa&iacute;s: Barranquilla, Cartagena y Santa Marta en la costa Caribe, y Buenaventura y Tumaco en la Costa Pac&iacute;fica. Con Colpuertos, el Estado logr&oacute; centralizar la administraci&oacute;n del sector portuario en el marco del modelo de desarrollo de Sustituci&oacute;n de Importaciones y asumi&oacute; una l&oacute;gica de Estado Empresarial. Antes de la creaci&oacute;n de Colpuertos, los terminales mar&iacute;timos y fluviales fueron administrados inicialmente por empresarios privados y luego por los Ferrocarriles Nacionales; por tanto, con la creaci&oacute;n de la empresa, &eacute;sta asumi&oacute; la carga pensional de los trabajadores p&uacute;blicos, as&iacute; como las convenciones colectivas que hab&iacute;an sido pactadas por otras entidades como el Ministerio de Obras, Ferrocarriles, Transporte Fluvial y otras empresas extranjeras (Varela, 2002). Durante la existencia de Colpuertos, los trabajadores llegaron a conformar ocho sindicatos de base, distribuidos en los cinco terminales mar&iacute;timos, los cuales se agruparon en la Federaci&oacute;n Nacional de Trabajadores Portuarios -Fedepuertos-, que en la d&eacute;cada de 1970 se convirti&oacute; en una de las principales organizaciones sindicales de la Confederaci&oacute;n de Trabajadores de Colombia - CTC (<i>op. cit.</i>)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La organizaci&oacute;n sindical portuaria ejerci&oacute; una importante influencia en la administraci&oacute;n de la empresa, ya que permiti&oacute; el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas empresariales bastante favorables para sus intereses corporativos (salarios, n&uacute;mero de trabajadores, horarios laborales, auxilios educativos, etc.). A partir de 1974, la empresa pas&oacute; de ser un Instituto Descentralizado a Empresa Comercial del Estado, lo que le permiti&oacute; tener autonom&iacute;a financiera, administrativa y operacional, que incluso se deleg&oacute; en las Juntas Administradoras de los Puertos (Solano y Fontalvo, 1999). La mayor parte de los trabajadores pasaron a ser funcionarios p&uacute;blicos a t&eacute;rmino indefinido, lo cual fortaleci&oacute; la organizaci&oacute;n sindical y, por tanto, su poder de negociaci&oacute;n frente a la Junta Directiva, al punto que lograron que todos sus miembros fueran cobijados por las convenciones colectivas de trabajo pactadas (Varela, 2002).</p>      <p>Por diversos factores, que incluyeron un desgre&ntilde;o en la gesti&oacute;n administrativa, financiera y laboral, la empresa tuvo desde la d&eacute;cada de 1980 una crisis estructural, tal como lo describe Viloria (2000:8):</p>      <p>&quot;En el per&iacute;odo 1980 - 1989, Colpuertos tuvo p&eacute;rdidas en siete a&ntilde;os, en dos obtuvo utilidades y en uno de ellos su balance financiero fue de cero. Durante 1989 la empresa report&oacute; su peor balance de la d&eacute;cada, con p&eacute;rdidas superiores a los $14 300 millones. Las convenciones colectivas de los trabajadores impon&iacute;an restricciones a los horarios de trabajo y elevados egresos por salarios y prestaciones. Aunque la planta de personal disminuy&oacute; en un 35% entre 1982 y 1989, los costos salariales aumentaron 23% en t&eacute;rminos reales en el periodo 1986 - 1989.&quot;</p>      <p>Estos aspectos internos, junto con los cambios de orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica portuaria enmarcados en un nuevo modelo de desarrollo econ&oacute;mico, condujeron a la liquidaci&oacute;n de Colpuertos a comienzos de la d&eacute;cada de 1990 y a la privatizaci&oacute;n de la actividad portuaria mediante la Ley 01 de 1991, expedida durante el gobierno del ex presidente C&eacute;sar Gaviria (<i>op. cit.</i>)<sup><a href="#nota7">7</a></sup>.</p>      <p>Un estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica, (citado por la revista <i>Semana</i>, N&ordm; 46, 1990) identific&oacute; que las principales causas de la ineficiencia del sector portuario y la crisis financiera por la que atravesaba Colpuertos a finales de la d&eacute;cada de 1980 estaban relacionados con la estructura administrativa de la empresa y su modelo de gesti&oacute;n, as&iacute; como con la convenci&oacute;n colectiva de trabajo vigente. Respecto al primero, el informe identifica la intervenci&oacute;n de los principales usuarios y gremios de la producci&oacute;n (Flota Mercante Gran Colombiana, la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros, FENALCO, ANDI, etc.) en la toma de decisiones en la Junta Directiva de la empresa, avalada mediante el Decreto 1174 de 1980, con la cual se permiti&oacute; que asumieran una funci&oacute;n de juez y parte que se expresa en aspectos como el congelamiento de la estructura tarifaria durante gran parte de la d&eacute;cada de 1980, efectuando una especie de subsidios impl&iacute;citos a los exportadores e importadores<sup><a href="#nota8">8</a></sup>. El estudio enfatiza que a pesar del congelamiento de las tarifas, &eacute;stas segu&iacute;an siendo muy altas respecto a est&aacute;ndares internacionales.</p>      <p>De igual manera, asigna, sin embargo, un mayor peso espec&iacute;fico de la crisis de la empresa a la convenci&oacute;n colectiva, afirmando que a pesar de la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que se lograra efectuar en el puerto, los incrementos de la productividad ser&iacute;an absorbidos por la remuneraci&oacute;n al trabajo debido las prebendas laborales existentes (los trabajadores a destajo recib&iacute;an 20 sueldos en promedio al a&ntilde;o, recargos de horas extras, trabajos nocturnos, manejo de cargas especiales, participaci&oacute;n de las utilidades netas del Terminal, etc.). El mismo informe menciona que la empresa podr&iacute;a funcionar &oacute;ptimamente con 4 900 empleados, en lugar de los 8 100 que ten&iacute;a en el momento. Adem&aacute;s, Colpuertos ten&iacute;a el mismo n&uacute;mero de trabajadores activos que jubilados, de los cuales el 75% de los activos llevaba m&aacute;s de 10 a&ntilde;os laborando, situaci&oacute;n que elevar&iacute;a los recursos necesarios para la liquidaci&oacute;n de la empresa, tal como se reflej&oacute; en el pasivo pensional en el momento de liquidaci&oacute;n de &eacute;sta.</p>      <p>Entre las consecuencias del proceso de liquidaci&oacute;n de Colpuertos se encuentra que &quot;&#91;...&#93; los sobrecostos, demoras y anomal&iacute;as administrativas elevaron el costo total del plan de retiro de Colpuertos a $72 000 millones y por pagos irregulares de pensiones y conciliaciones con ex trabajadores, el pasivo pensional se incremento a $612 000 millones en diciembre de 1991 y a $2,5 billones en diciembre de 1999 (<i>Semana</i>, 2000; citado por Viloria, 2000). Esta situaci&oacute;n se enmarca en uno de los procesos de corrupci&oacute;n pol&iacute;tico - administrativa m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os tanto por los mecanismos utilizados como por el impacto fiscal que le ha generado y le seguir&aacute; generando a la Naci&oacute;n en el largo plazo.</p>      <p>Con la Ley 01 se aboli&oacute; el monopolio estatal de los puertos y se entreg&oacute; al sector privado, por medio de la figura jur&iacute;dica de concesi&oacute;n, la modernizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n y operaci&oacute;n de los terminales mar&iacute;timos y fluviales. Espec&iacute;ficamente, la Ley determin&oacute; la liquidaci&oacute;n de Colpuertos, que se deb&iacute;a realizar en un per&iacute;odo de dos a&ntilde;os, y la creaci&oacute;n de un fondo encargado del pasivo pensional de la empresa -Foncolpuertos- (Decreto 36 de 1992)<sup><a href="#nota9">9</a></sup>. De igual manera, cre&oacute; la Superintendencia General de Puertos (actualmente Superintendencia de Transportes y Puertos), como la entidad que regula y vigila el sector portuario, as&iacute; como las sociedades y Operadores Portuarios, empresas encargadas directamente de las actividades portuarias en los terminales mar&iacute;timos y fluviales.</p>      <p>De acuerdo con el art&iacute;culo 5 de la Ley 01 de 1991, las Sociedades Portuarias son sociedades an&oacute;nimas, constituidas con capital privado, p&uacute;blico o mixto, cuyo objeto social es la inversi&oacute;n en construcci&oacute;n y mantenimiento de los puertos y su administraci&oacute;n. Para la realizaci&oacute;n de algunas o todas las actividades propias de su objeto, la Ley determin&oacute; que las Sociedades Portuarias pueden contratar con terceros, denominados Operadores Portuarios, as&iacute; como permitir que &eacute;stos presten servicios de operaci&oacute;n portuaria dentro de sus instalaciones (art&iacute;culo 30). Seg&uacute;n Palomeque (2002), los Operadores Portuarios se dividen en primarios y secundarios; los primeros son los que manejan exclusivamente maquinarias y equipos para manipulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, y los segundos, los que manejan mano de obra para la movilizaci&oacute;n de la carga.</p>      <p>La concesi&oacute;n de las actividades portuarias se determin&oacute; para un per&iacute;odo m&aacute;ximo de 20 a&ntilde;os, el cual podr&aacute; ser prorrogable si as&iacute; lo considera el Gobierno Nacional. Los concesionarios deben pagar una contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica cuyo monto es definido por el Gobierno en los Planes de Expansi&oacute;n Portuaria (Decreto 2147 de 1991). La contraprestaci&oacute;n se distribuye el 80% a la Naci&oacute;n, a trav&eacute;s del Instituto Nacional de V&iacute;as (INVIAS), como ingresos propios de la entidad, y el 20% a los municipios o distritos donde opere el puerto, el cual se debe destinar para inversi&oacute;n social (Ley 856 del 2003). De acuerdo con dicha Ley, el 80% correspondiente a la Naci&oacute;n debe ser destinado a la ejecuci&oacute;n de obras y mantenimiento para la protecci&oacute;n de la zona costera, dragado de mantenimiento y/o profundizaci&oacute;n, construcci&oacute;n y/o mantenimiento de estructuras hidr&aacute;ulicas de los canales de acceso a todos los puertos a cargo de la Naci&oacute;n, para el dise&ntilde;o, construcci&oacute;n, ampliaci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y mantenimiento de las v&iacute;as de acceso terrestre, f&eacute;rreo, acu&aacute;tico y fluvial a los puertos del respectivo distrito o municipio portuario y a las obras de mitigaci&oacute;n ambiental en el &aacute;rea de influencia tanto mar&iacute;tima como terrestre. Ahora bien, a pesar de que la Ley establece que los recursos derivados de las concesiones portuarias deben destinarse a diferentes modalidades de transporte, las inversiones de INVIAS para 2006 se concentran en un 88% en la ampliaci&oacute;n y mantenimiento de la malla vial, el 9% para transporte a&eacute;reo y s&oacute;lo el 3 % para transporte mar&iacute;timo, fluvial y f&eacute;rreo (Mintransporte, 2006). Por el contrario, el comercio exterior se moviliza principalmente por v&iacute;a mar&iacute;tima, con el 91% de las importaciones y el 95% de las exportaciones, mientras que por v&iacute;a terrestre s&oacute;lo se moviliza el 7,8% de las importaciones y el 3,8% de las exportaciones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo anterior indica un fuerte desequilibrio de la inversi&oacute;n entre las diferentes modalidades de transporte, que contradice el fortalecimiento a las exportaciones como elemento fundamental del crecimiento econ&oacute;mico, ya que no hay una fuerte inversi&oacute;n en el sector de transporte que m&aacute;s dinamiza el comercio exterior. Esto se enmarca en la ausencia de una pol&iacute;tica p&uacute;blica de transporte multimodal que aproveche las ventajas competitivas de cada sector de transporte, as&iacute; como su articulaci&oacute;n en funci&oacute;n de reducir costos de producci&oacute;n y mejorar la competitividad, tal como lo evidencia la tendencia global. El desequilibrio en la inversi&oacute;n en las diferentes modalidades de transporte responde a los intereses gremiales y corporativos de los transportadores de carga por carretera que influyen en el mantenimiento de una pol&iacute;tica p&uacute;blica focalizada a un sector espec&iacute;fico del transporte, lo cual obstaculiza el dise&ntilde;o de una pol&iacute;tica integral.</p>      <p><font size="3"><b>3. IMPACTO DE LA PRIVATIZACI&Oacute;N DEL SECTOR PORTUARIO EN LA ORGANIZACI&Oacute;N SOCIAL DEL TRABAJO EN EL PUERTO DE BUENAVENTURA</b></font></p>      <p>La privatizaci&oacute;n del sector portuario implic&oacute; un proceso de modernizaci&oacute;n del puerto de Buenaventura, en t&eacute;rminos del desarrollo tecnol&oacute;gico tanto de la infraestructura como de los sistemas de informaci&oacute;n, lo que permiti&oacute; incrementar los indicadores de eficiencia en los procesos de carga y rotaci&oacute;n de las motonaves<sup><a href="#nota10">10</a></sup>. Un balance de este proceso arroja en la actualidad los siguientes resultados: a) disminuci&oacute;n de las tarifas portuarias hasta en un 60% en comparaci&oacute;n con las tarifas de Colpuertos, lo que ha permitido incrementar en un 10% el n&uacute;mero de embarcaciones y en un 11% el volumen de la carga movilizada sin ampliar el &aacute;rea de operaci&oacute;n. b) nuevo modelo tarifario que incorpora econom&iacute;as de escala. c) inversi&oacute;n de 11 millones de d&oacute;lares focalizada en mejorar los dispositivos de seguridad, incluyendo un mayor control en la fiscalizaci&oacute;n de las mercanc&iacute;as en relaci&oacute;n con el fen&oacute;meno del narcotr&aacute;fico en el pa&iacute;s<sup><a href="#nota11">11</a></sup>. d) sistematizaci&oacute;n de los datos de los usuarios del puerto, lo cual permiti&oacute; mayor agilidad en los tr&aacute;mites necesarios para la carga y descarga de mercanc&iacute;as, as&iacute; como la planificaci&oacute;n y administraci&oacute;n del espacio f&iacute;sico para el almacenamiento de contenedores, etc. (Armada Nacional, 2004)<sup><a href="#nota12">12</a></sup>.</p>      <p>No obstante los impactos de la modernizaci&oacute;n en t&eacute;rminos de eficiencia y competitividad, en la actualidad el puerto sigue presentando problemas de congesti&oacute;n, la cual supera el 25% de su capacidad instalada, por lo que requiere inversiones superiores a los 250 millones de d&oacute;lares, as&iacute; como la ampliaci&oacute;n de la zona franca y la construcci&oacute;n de nuevos muelles (El Tiempo, 12 de marzo de 2007). Esta situaci&oacute;n ha implicado serios cuestionamientos a la Sociedad Portuaria Regional (SPRB) que lo administra, por la eficiencia de la modernizaci&oacute;n que ha realizado en el Terminal Mar&iacute;timo. Lo anterior adquiere mayor relevancia, ya que en la actualidad se est&aacute; discutiendo la pr&oacute;rroga de la concesi&oacute;n de la SPRB, respecto a la cual los accionistas han buscado condicionar las futuras inversiones a la aprobaci&oacute;n de &eacute;sta, tal como se plantea en una editorial del diario Occidente:</p>      <p>&quot;&#91;...&#93; Es evidente que se debe invertir en infraestructura para cargue y descargue, pero traer nuevas y mejores gr&uacute;as y dem&aacute;s equipos no puede condicionarse a que la concesi&oacute;n para administrar el puerto sea ampliada, como equivocadamente ha insinuado la Sociedad Portuaria. El puerto de Buenaventura estar&aacute; ocho a&ntilde;os m&aacute;s, hasta el 2014, bajo la administraci&oacute;n de esta entidad que tiene el compromiso y la obligaci&oacute;n de hacerlo bien hasta la &uacute;ltima hora del &uacute;ltimo d&iacute;a (diario Occidente, 30 de agosto de 2006).&quot;</p>      <p>Este proceso de modernizaci&oacute;n del puerto de Buenaventura, junto con el nuevo modelo de gesti&oacute;n del sector portuario y la reforma laboral de 1990, crearon el escenario ideal para un cambio en las condiciones de contrataci&oacute;n de los trabajadores portuarios que implic&oacute; cambios en la demanda de fuerza laboral y en la calidad y remuneraci&oacute;n del trabajo.</p>      <p><font size="2"><b>3.1. La flexibilizaci&oacute;n laboral en el puerto</b></font></p>      <p>Con la privatizaci&oacute;n del sector portuario, el modelo de gesti&oacute;n implementado incorpor&oacute; uno de los principios fundamentales de las pol&iacute;ticas neoliberales, como es la flexibilizaci&oacute;n del mercado de trabajo, reglamentado con la Ley 50 de 1990 y las siguientes reformas. Bajo este modelo, inspirado en los postulados del Nuevo Management P&uacute;blico, se presenta un proceso de reconfiguraci&oacute;n del trabajo, en el que la tecnolog&iacute;a sustituye algunas actividades y surgen otras que demandan mano de obra m&aacute;s especializada. De igual manera, se desagregan las actividades portuarias y se implementa una l&oacute;gica de subcontrataci&oacute;n tanto de las actividades operativas de los terminales como de aquellas que sirven de soporte t&eacute;cnico - administrativo para el desarrollo de las mismas. De modo que, se subcontratan con empresas especializadas servicios como seguridad privada (adicional a la Fuerza P&uacute;blica), impuestos y aduana, as&iacute; como mantenimiento del Terminal respecto a los equipos, telecomunicaciones, inform&aacute;tica, aseo, servicios el&eacute;ctricos, etc. (Comunicaci&oacute;n personal con Varela, 2008).</p>      <p>Esta situaci&oacute;n implica nuevas formas de contrataci&oacute;n laboral, respecto a lo cual coexisten diversas organizaciones empresariales que demandan mano de obra y ofrecen modalidades de contrataci&oacute;n que oscilan entre contratos laborales a t&eacute;rmino fijo e indefinido. Es posible encontrar trabajadores de planta en las empresas de servicios subcontratadas por la SPRB y los Operadores Portuarios, as&iacute; como trabajadores operativos de actividades propias del puerto (braceros, estibadores, wincheros, tarjadores y brocheros) que no tienen un v&iacute;nculo directo con las Sociedades Portuarias sino a trav&eacute;s de intermediarios como los Operadores Portuarios, que a su vez contratan con empresas que proveen la fuerza laboral. En este escenario hay una responsabilidad fragmentada respecto a la garant&iacute;a de los derechos laborales, as&iacute; como una nueva identidad y sentido de pertenencia por parte del trabajador hacia la organizaci&oacute;n a la cual est&aacute; vinculado laboralmente y la empresa para la cual presta directamente el servicio. Esta nueva forma de organizaci&oacute;n social del trabajo implica modificar los mecanismos -pan&oacute;pticos- de control a nivel interno e interorganizacional.</p>      <p>El contrato de concesi&oacute;n de la SPRB no abord&oacute; el tema laboral, y por tanto</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;&#91;...&#93; lo dej&oacute; a su libre manejo e interpretaci&oacute;n. As&iacute;, &eacute;sta pudo implementar un modelo de tercerizaci&oacute;n laboral en todos los frentes de operaci&oacute;n, con una n&oacute;mina muy delgada, casi anor&eacute;xica, reducida a los ejecutivos y empleados del &aacute;rea administrativa &#91;...&#93; mientras toda la log&iacute;stica del cargue y descargue qued&oacute; en manos de Operadores Portuarios, que a su vez contratan mano de obra a trav&eacute;s de empresas temporales de empleo, contratistas particulares y Cooperativas de Trabajo Asociado - CTA (Aricada, 2002:28).&quot;</p>      <p>Esta desatenci&oacute;n del tema laboral es mucho m&aacute;s grave si tenemos en cuenta que en la Ley 01 de 1991 no se establece reglamentaci&oacute;n para el trabajo portuario. La Ley portuaria s&oacute;lo reglamenta en el art&iacute;culo 36 los procedimientos que se deben implementar para apoyar el proceso de adaptaci&oacute;n al nuevo mercado laboral de los trabajadores cesantes, mediante convenios de capacitaci&oacute;n con el Sena y la Cooperaci&oacute;n Financiera Popular, f&oacute;rmula que se replicar&iacute;a en las reformas administrativas de las organizaciones estatales, en el marco de la modernizaci&oacute;n del Estado. Por el contrario, no se desarrolla una reglamentaci&oacute;n que proteja los derechos adquiridos por los trabajadores portuarios y las futuras generaciones.</p>      <p>En efecto, los Operadores Portuarios pueden prestar diversos servicios en los terminales mar&iacute;timos (practicaje, servicios de remolcador y lanchas, amarre - desamarre, acondicionamiento de plumas y aparejos, apertura y cierre de bodegas y entrepuentes, estiba y desestiba, cargue y recargue, tarja, trincada, manejo terrestre o porteo de la carga, reconocimiento y clasificaci&oacute;n, etc.), expresi&oacute;n de la atomizaci&oacute;n de la actividad portuaria que al inicio de las labores de la SPRB gener&oacute; inconvenientes y el consecuente deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores por la proliferaci&oacute;n de empresas que buscaban prestar los servicios ofreciendo tarifas que les permitieran ganar la contrataci&oacute;n. Seg&uacute;n Solano y Fontalvo (1999), por esta &eacute;poca se presentaron cerca de 120 empresas de Operadores Portuarios, de las cuales <i>por lo menos el 50% naufrag&oacute; por su insolvencia econ&oacute;mica para cumplir con los compromisos adquiridos</i>. Con el incremento de controles y ajustes en el desempe&ntilde;o de los operadores, s&oacute;lo unos pocos fueron adquiriendo el monopolio de las actividades<sup><a href="#nota13">13</a></sup>.</p>      <p>Ahora bien, como se mencion&oacute; anteriormente, la modernizaci&oacute;n del puerto implic&oacute; una importante reducci&oacute;n de los trabajadores portuarios, que pasaron de ser 10 000 en 1990 a 4 200 en 1996, tal como se muestra en la <a href="#t1">tabla 1</a>. En la actualidad existen aproximadamente 3 500 trabajadores, de los cuales 200 hacen parte de la SPRB, que tienen, en su mayor&iacute;a, contrato a t&eacute;rmino indefinido; no obstante, son subcontratados los servicios de seguridad y aseo (Maga&ntilde;a, 2008). Con la tecnificaci&oacute;n del puerto ha ido desapareciendo el trabajo intensivo en mano de obra que caracteriz&oacute; a Colpuertos, siendo intensivo en tecnolog&iacute;a, tal como lo plante&oacute; el Gerente Comercial del Valle de la SPRB (2008):</p>      <p>&quot;&#91;...&#93; la tecnificaci&oacute;n ha venido incidiendo, por ejemplo, en el manejo del contenedor que hoy lo realizan las gr&uacute;as p&oacute;rtico, para la cual se necesita un solo operador; adem&aacute;s, el contenedor es trasladado de manera autom&aacute;tica al barco o a la plataforma. Tambi&eacute;n se cambi&oacute; la parte de graneles porque ahora se tienen m&aacute;quinas que succionan el granel hacia una banda transportadora y posteriormente se almacena, labor que igualmente requiere un solo operador. Quedan unas operaciones que requieren mayor n&uacute;mero de trabajadores, tales como el llenado de contenedores para el caso del caf&eacute; y el az&uacute;car, as&iacute; como algunas operaciones de inspecci&oacute;n...&quot;</p>     <p align="center"><a name="t1"><img src="img/revistas/pege/n25/25a10t1.jpg"></a></p>      <p>Respecto a la remuneraci&oacute;n salarial de los trabajadores portuarios, la liquidaci&oacute;n de Colpuertos y privatizaci&oacute;n del sector implic&oacute; una disminuci&oacute;n ostensible de 3,5 veces el promedio salarial, como se muestra en la <a href="#t2">tabla 2</a>. Esta reducci&oacute;n da cuenta de la precariedad laboral, por los efectos en el poder adquisitivo, teniendo en cuenta que Colpuertos fue liquidada en el primer quinquenio de la d&eacute;cada de 1990 y 10 a&ntilde;os despu&eacute;s los trabajadores percib&iacute;an ingresos muy inferiores a pesar del incremento en el IPC<sup><a href="#nota14">14</a></sup>.</p>      <p align="center"><a name="t2"><img src="img/revistas/pege/n25/25a10t2.jpg"></a></p>      <p>Como se mencion&oacute; anteriormente, los trabajadores requeridos para las actividades propias del Terminal Mar&iacute;timo son contratados con empresas intermediarias, que en la mayor&iacute;a de los casos corresponden a CTA. Ahora bien, al no existir una normatividad que reglamente el trabajo portuario, se han presentado diversas arbitrariedades e irregularidades en las contrataciones y, por ende, en las condiciones laborales, tales como inestabilidad laboral generalizada en los trabajadores operativos, salarios reducidos, no pago de seguridad social, deficiente capacitaci&oacute;n y dotaci&oacute;n de implementos de trabajo, entre otras<sup><a href="#nota15">15</a></sup>. De hecho, se ha denunciado que las CTA contratan a los operarios como trabajadores temporales, con lo cual transgrede la normas que rigen tanto a dichas cooperativas como a las Empresas de Servicios Temporales. En primer lugar, porque las CTA son empresas de econom&iacute;a solidaria, sin &aacute;nimo de lucro, que vinculan &quot;el trabajo personal de sus asociados y sus aportes econ&oacute;micos para la producci&oacute;n de bienes, ejecuci&oacute;n de obras, o la prestaci&oacute;n de servicios en forma autogestionaria&quot; (Ley 79 de 1988). Lo anterior significa que los asociados ejercen la doble funci&oacute;n de socios y trabajadores, y por ello no pueden subcontratarse con otros agentes econ&oacute;micos (Aricapa, 2002). Respecto a las empresas de servicios temporales, la Ley 50 de 1990 determina que su objetivo es la contrataci&oacute;n con terceros para colaborar temporalmente en el desarrollo de sus actividades, siempre que &eacute;stas no sean labores propias de la naturaleza de la empresa beneficiaria, que busquen reemplazar personal en vacaciones o incrementar la productividad, caso en el cual s&oacute;lo se puede contratar por un plazo m&aacute;ximo de un a&ntilde;o.</p>      <p>De acuerdo con lo anterior, una buena parte del personal que labora en el Terminal Mar&iacute;timo de Buenaventura es contratado como trabajador temporal a pesar de que realiza tareas propias de la actividad portuaria<sup><a href="#nota16">16</a></sup>. Sumado a esto, las deficientes condiciones laborales son agravadas en el caso de los trabajadores ocasionales, remunerados al destajo o seg&uacute;n su productividad marginal, trabajo que otrora fue el mejor remunerado en la extinta Colpuertos. A pesar de ello, se estima que existen unos ocho mil trabajadores disponibles, dispuestos a trabajar &quot;en lo que resulte&quot; y a cualquier precio, lo cual incentiva la disminuci&oacute;n de los salarios ante la sobreoferta de mano de obra (Aricapa, 2002), con lo cual se retroalimenta el incremento de los niveles de pobreza y marginalidad que hist&oacute;ricamente ha padecido la poblaci&oacute;n del puerto y que en la actualidad alcanza el 80%.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta reconfiguraci&oacute;n del trabajo, las organizaciones empresariales establecidas en el puerto siguen demandando mano de obra calificada y no calificada, pero en menor proporci&oacute;n por la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y organizacional. Parte de &eacute;sta sigue siendo la poblaci&oacute;n de Buenaventura, la cual se articula bajo diversas modalidades de contrataci&oacute;n laboral, que implican, muchas de ellas, flexibilizaci&oacute;n y precarizaci&oacute;n, en el marco de una normatividad que no ha reglamentado el trabajo portuario, lo cual facilita la no garant&iacute;a de los derechos laborales ante la atomizaci&oacute;n de las actividades portuarias.</p>      <p><font size="3"><b>3.2. Desarticulaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n sindical</b></font></p>      <p>Para mejorar las condiciones laborales, los trabajadores han promovido la realizaci&oacute;n de paros y han intentado entablar acuerdos y compromisos con las entidades estatales correspondientes, los Operadores Portuarios y las empresas que proveen mano de obra<sup><a href="#nota17">17</a></sup>. Dichos acuerdos no han sido cumplidos a cabalidad, lo cual refleja la poca capacidad de presi&oacute;n y negociaci&oacute;n que tienen los trabajadores, as&iacute; como la ya mencionada ausencia de normatividad laboral que establezca responsabilidades claras en el tema por parte de los diferentes actores que intervienen en las actividades portuarias. La actual situaci&oacute;n de las organizaciones sindicales portuarias es un duro golpe al sindicalismo colombiano y, por ende, a la defensa de los derechos de los trabajadores. Los sindicatos de base, agrupados en la antigua Fedepuertos, lograron negociar convenciones colectivas que, en t&eacute;rminos de las garant&iacute;as de estabilidad laboral y del r&eacute;gimen salarial y prestacional, fueron en su momento de las m&aacute;s avanzadas del pa&iacute;s (Varela, 2002)<sup><a href="#nota18">18</a></sup>.</p>      <p>Al margen de los diversos factores que intervinieron en la liquidaci&oacute;n de Colpuertos y la privatizaci&oacute;n de la actividad portuaria, incluidos los cambios de pol&iacute;tica p&uacute;blica influenciados por presiones internacionales, se debe reconocer que la organizaci&oacute;n sindical jug&oacute; un papel decisivo en la p&eacute;rdida de su poder de presi&oacute;n y negociaci&oacute;n, puesto que &eacute;sta no ha logrado organizarse como un sindicato gremial o sectorial y, por el contrario, como se ha explicado anteriormente, el sindicalismo en Colombia presenta altos niveles de dispersi&oacute;n y atomizaci&oacute;n, lo cual ha obstaculizado su interlocuci&oacute;n pol&iacute;tica con el Estado y los gremios de la producci&oacute;n; incluso, ha perdido algunos derechos adquiridos en el pasado producto de la lucha sindical.</p>      <p>Por su parte, los capitalistas -empresarios- hist&oacute;ricamente han conformado fuertes gremios: Asociaci&oacute;n Nacional de Cafeteros, Federaci&oacute;n Nacional de Ganaderos -FEDEGAN-, la Asociaci&oacute;n Nacional de Industriales -ANDI-, la Federaci&oacute;n Nacional de Comerciantes -FENALCO-, la Asociaci&oacute;n Nacional de Instituciones Financieras -ANIF-, entre otros, que les han permitido dialogar pol&iacute;ticamente con el Estado e influir adem&aacute;s en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sectoriales que salvaguarden sus intereses de clase<sup><a href="#nota19">19</a></sup>.</p>      <p>Adicionalmente, los altos salarios pactados en las convenciones colectivas, sumado a la reducida sindicalizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa en Colombia<sup><a href="#nota20">20</a></sup>, han contribuido a la formaci&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica negativa frente al antiguo sindicato de Colpuertos. Estos factores son canalizados &quot;eficientemente&quot; como argumento por los empresarios, el Estado y los medios masivos de comunicaci&oacute;n para privatizar las empresas y socavar las reivindicaciones sindicales<sup><a href="#nota21">21</a></sup>. Esta situaci&oacute;n ha resultado ser la excusa perfecta para que los promotores de las pol&iacute;ticas neoliberales puedan desarticular las organizaciones sindicales, transfiriendo a los trabajadores algunas obligaciones que en el anterior modelo de desarrollo correspond&iacute;an a los empresarios (salud, pensi&oacute;n y subsidios sociales); y, de paso, desdibujar la contradicci&oacute;n fundamental entre el capital y el trabajo.</p>      <p>En este sentido, es necesario resaltar que el sindicalismo en Colombia a partir del proceso de modernizaci&oacute;n del Estado viene cometiendo un error hist&oacute;rico, en la medida en que negocia las convenciones colectivas de trabajo sobre la base de que las nuevas reglamentaciones, ajustes al mercado laboral, no son retroactivas -no afectan los derechos adquiridos- sino que perjudican ostensiblemente a las futuras generaciones, perdiendo de paso su &quot;conciencia de clase&quot;. En &uacute;ltimas, la modernizaci&oacute;n del Estado ha contribuido significativamente al fortalecimiento de las din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n y concentraci&oacute;n del capital, lo cual ampl&iacute;a cada vez m&aacute;s la brecha hist&oacute;rica existente entre las diferentes clases sociales.</p>      <p><font size="3"><b>3.3. Efectos sociales en el municipio</b></font></p>      <p>A pesar de que el puerto ha sido hist&oacute;ricamente la principal actividad econ&oacute;mica del municipio, sus efectos en t&eacute;rminos sociales son negativos en la actualidad tanto porque ha permanecido a espaldas del desarrollo social y urban&iacute;stico de la ciudad como por su privatizaci&oacute;n<sup><a href="#nota22">22</a></sup>. Diferentes autores (Nichols, 1973; Paredes, 1987; Aprile-Gniset, 1987; Almario, 2007) han rese&ntilde;ado que esta desarticulaci&oacute;n se enmarca en un proceso de larga duraci&oacute;n relacionado con los modelos de desarrollo econ&oacute;mico y con el proyecto de Naci&oacute;n predominantes a lo largo de la historia del pa&iacute;s, donde ha prevalecido una l&oacute;gica de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n, es decir, el municipio siempre ha sido visto como proveedor de recursos naturales y econ&oacute;micos (actividad minera, maderera y portuaria), mientras que la poblaci&oacute;n ha sido excluida del imaginario dominante de Naci&oacute;n<sup><a href="#nota23">23</a></sup> y del desarrollo socioecon&oacute;mico. A pesar de que constitucionalmente se reconoce la diversidad &eacute;tnica y la multiculturalidad, en la actualidad predomina una mirada diferente y con alta carga de prejuicios por parte del individuo del interior del pa&iacute;s frente al sujeto que habita las costas colombianas, lo cual est&aacute; estrechamente relacionado con el desarrollo asim&eacute;trico de las regiones y sus diferencias culturales.</p>      <p>Por otra parte, la exclusi&oacute;n social se expresa en la gravedad y el deterioro de los indicadores socioecon&oacute;micos del municipio, registrados en el documento CONPES 3410 del 2006:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t3"><img src="img/revistas/pege/n25/25a10t3.jpg"></a></p>      <p>De acuerdo con lo anterior, la pobreza, la indigencia y el desempleo en Buenaventura duplican y, en algunos casos, triplican las cifras nacionales. Estas cifras pueden parecer parad&oacute;jicas si se tiene en cuenta que es el principal puerto del pa&iacute;s, por el cual transita el 47% de las exportaciones. No obstante, de la poblaci&oacute;n ocupada (78 mil personas), m&aacute;s de la tercera parte (34%) se dedica a la actividad comercial, el 24% al sector servicios y el 42% restante hace parte de la econom&iacute;a informal. Estas cifras evidencian, por una parte, la precariedad del mercado laboral en Buenaventura y, por otra, que las principales actividades econ&oacute;micas del municipio, asociadas al sector portuario, son las que menos empleo generan como consecuencia de su modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y administrativa (Urrea y Castro, 2007).</p>      <p>Una de las consecuencias de la precariedad del trabajo en Buenaventura es que, seg&uacute;n datos del CONPES 3410, en 2005 el 38% de la poblaci&oacute;n no ten&iacute;a acceso a ning&uacute;n sistema de salud, es decir, 123 534 de los 325 090 habitantes del municipio. De igual manera, el 44% (89 189) de la poblaci&oacute;n vinculada al Sistema de Seguridad Social se encontraba afiliado al R&eacute;gimen Subsidiado - SISBEN, por lo que se puede deducir que solamente el 18% de la poblaci&oacute;n se encontraba adscrito al R&eacute;gimen Contributivo de Seguridad Social para este a&ntilde;o. Ahora bien, el documento CONPES referenciado muestra un incremento del 41,4% de la poblaci&oacute;n afiliada al SISBEN entre el 2002 y 2005 como un indicador positivo de la pol&iacute;tica p&uacute;blica social del gobierno. No obstante, no se&ntilde;ala que este indicador muestra el elevado &iacute;ndice de desempleo en el municipio, y adem&aacute;s desconoce que la pol&iacute;tica social es asistencialista y no busca resolver los problemas estructurales de la sociedad, sumado a la insostenibilidad financiera del Sistema de Seguridad Social en el largo plazo y sus implicaciones fiscales, ya que la tendencia nacional muestra que cada vez son m&aacute;s los ciudadanos adscritos al R&eacute;gimen Subsidiado que al Contributivo<sup><a href="#nota24">24</a></sup>, lo cual repercute en la calidad del servicio.</p>      <p>Otro indicador del deterioro de las condiciones sociales de la poblaci&oacute;n del puerto son los &iacute;ndices de educaci&oacute;n: la tasa de alfabetismo alcanza el 86% en relaci&oacute;n con el 94,9% del municipio de Santiago de Cali, mientras que respecto al nivel educativo alcanzado, en Buenaventura es b&aacute;sica primaria y en Cali b&aacute;sica secundaria.</p>      <p>Este bajo nivel de escolaridad es un contrasentido en el capitalismo contempor&aacute;neo, en el que el conocimiento es el principal factor de producci&oacute;n que genera valor agregado a la econom&iacute;a. A nivel local, esta tendencia se manifiesta en la disminuci&oacute;n de la demanda de mano de obra no calificada ante el proceso de modernizaci&oacute;n portuaria que requiere, por el contrario, fuerza de trabajo calificada que en la mayor&iacute;a de los casos no se encuentra en el municipio y que debe ser provista por la principal ciudad del departamento.</p>      <p>Se puede afirmar que estas condiciones socioecon&oacute;micas adversas se han intensificado con la privatizaci&oacute;n de las actividades portuarias y el recrudecimiento del conflicto armado en la regi&oacute;n. Como se ha mencionado, la demanda de mano de obra del municipio por parte de la SPRB es m&aacute;s reducida en comparaci&oacute;n con la extinta Colpuertos, que para la d&eacute;cada de 1980 ofrec&iacute;a 6000 empleos, entre directos e indirectos, para una poblaci&oacute;n de 180 000 habitantes (Varela, 2002). Colpuertos, como principal fuente de empleo del municipio y sumado a la alta remuneraci&oacute;n (que incluso lleg&oacute; a ser una de las mejores del pa&iacute;s), generaba un efecto multiplicador positivo en la econom&iacute;a del mismo<sup><a href="#nota25">25</a></sup>. En la actualidad, la poblaci&oacute;n se ha incrementado a casi el doble, mientras que los empleos generados en el puerto se han reducido a la mitad, y gran parte de &eacute;stos ofrecen condiciones laborales precarias en t&eacute;rminos de la remuneraci&oacute;n y otros derechos cobijados en las convenciones colectivas de trabajo de Colpuertos.</p>      <p>Paralelo a este escenario, Buenaventura se ha convertido en un corredor estrat&eacute;gico para el secuestro, el narcotr&aacute;fico y todas aquellas actividades ilegales, asociadas a la disputa por el control territorial, que han generado un clima de violencia e inseguridad generalizado. Algunas cifras dan cuenta de la vulnerabilidad de los derechos fundamentales y la poca gobernabilidad que tienen las administraciones municipales para garantizarlos. Esto se evidencia en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes (ver <a href="#g1">gr&aacute;fico 1</a>), que entre 1995 y el 2005 fue superior en Buenaventura al promedio nacional, con excepci&oacute;n de 1997, duplicando la tasa en algunos casos y triplic&aacute;ndola para 2001.</p>      <p align="center"><a name="g1"><img src="img/revistas/pege/n25/25a10g1.jpg"></a></p>      <p>Aunque ya se ha mencionado que en Buenaventura se han construido hist&oacute;ricamente las condiciones para el actual clima de violencia, incluidas las consecuencias de la privatizaci&oacute;n portuaria en t&eacute;rminos laborales, se debe resaltar que existen algunos factores detonantes de la grave situaci&oacute;n social y de criminalidad que vive el puerto. Entre estos factores se encuentra la desarticulaci&oacute;n y mimetizaci&oacute;n de los carteles de la droga, espec&iacute;ficamente el &quot;Cartel de Cali&quot;, el fortalecimiento del Cartel del norte del Valle y de sus relaciones con los grupos paramilitares. De igual manera, los secuestros masivos realizados por el ELN en 1999 en la iglesia La Mar&iacute;a y en 2000 en el kil&oacute;metro 18, y el secuestro y posterior asesinato de los 11 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca perpetuado por las FARC-EP en 2002. Seg&uacute;n Mar&iacute;a del Pilar Castillo (2007:22):</p>      <p>&quot;&#91;...&#93; por cuenta de estos hechos se da inicio, por un lado, a una escala de combates entre el Ej&eacute;rcito y la guerrilla en la zona monta&ntilde;osa de Buenaventura y, por otro, a la llegada de los grupos de Autodefensas a la ciudad. La poblaci&oacute;n queda en la mitad del fuego cruzado y empieza a ser v&iacute;ctima del hostigamiento directo de los grupos de autodefensa que buscan minar el supuesto apoyo de la poblaci&oacute;n civil a la guerrilla.&quot;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como parte de las consecuencias de esta situaci&oacute;n se encuentran los altos &iacute;ndices de desplazamiento de la poblaci&oacute;n tanto de la zona urbana como rural, as&iacute; como las diversas masacres perpetradas por los diferentes actores del conflicto, al punto que la ciudad debi&oacute; ser militarizada, en el marco de la &quot;Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica&quot; de la administraci&oacute;n de Uribe V&eacute;lez, como una soluci&oacute;n paliativa y cortoplacista, con lo cual se desconocen las causas estructurales de la violencia (Duncan, 2005; Otero, 2007; Salazar, 2007; Delgado y Vallejo, 2006).</p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>La globalizaci&oacute;n neoliberal, materializada en los programas de ajuste estructural -privatizaciones y flexibilidad laboral, entre otras- ha conducido a incrementar los niveles de acumulaci&oacute;n de capital a trav&eacute;s de la transferencia de rentas del sector p&uacute;blico al sector privado, por medio de las privatizaciones, y del aumento de plusval&iacute;a absoluta y relativa, mediante cambios en la contrataci&oacute;n laboral. En este sentido, se han implementado mecanismos jur&iacute;dicos que buscan el desmonte paulatino de los beneficios adquiridos hist&oacute;ricamente por los trabajadores y los reconocidos en las convenciones colectivas de trabajo. Aunque &eacute;sta resulta ser una tendencia global, en Colombia se ha agravado debido a la poca sindicalizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, adicional a que las organizaciones sindicales negocian los derechos laborales sobre la base de que la ley no es retroactiva, sin tener en cuenta las futuras generaciones.</p>      <p>La incorporaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as duras y blandas al mundo del trabajo sustituye algunas actividades y demanda otras que requieren fuerza de trabajo m&aacute;s especializada. Estos procesos, de la mano con la flexibilizaci&oacute;n laboral, han implicado una reconfiguraci&oacute;n del mundo del trabajo, donde se presenta un nuevo r&eacute;gimen de contrataci&oacute;n laboral que vela la contradicci&oacute;n capital - trabajo. En el puerto de Buenaventura, las diversas organizaciones empresariales, incluidas la SPRB y los Operadores Portuarios, demandan mano de obra calificada y no calificada tanto para las actividades portuarias como para aquellas que les sirven de soporte t&eacute;cnico - administrativo. En este sentido, a pesar de la modernizaci&oacute;n del puerto, &eacute;ste sigue necesitando, aunque en menor proporci&oacute;n en comparaci&oacute;n con Colpuertos, un conjunto de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa de Buenaventura. Los trabajadores se insertan en la actividad portuaria mediante diferentes tipolog&iacute;as de contrataci&oacute;n laboral, y aquellos que pertenecen a las empresas que le prestan servicios a la SPRB y a los Operadores Portuarios (servicios de aseo, seguridad, inform&aacute;tica, impuestos y aduanas, etc.) tienen estabilidad laboral, junto con la tecno-estructura administrativa de la SPRB.</p>      <p>Por el contrario, los trabajadores operativos del puerto son contratados por los Operadores Portuarios mediante diversas cooperativas de trabajo, en el marco de una din&aacute;mica de tercerizaci&oacute;n (outsourcing), donde son vinculados con contratos temporales y mediante diversos intermediarios que desdibujan la responsabilidad de la garant&iacute;a de los derechos laborales e intensifican los mecanismos de control. Esta situaci&oacute;n tiene dos implicaciones: en primer lugar, la precarizaci&oacute;n laboral en t&eacute;rminos salariales y los beneficios convencionales y, en segundo lugar, un desconocimiento de la ley, ya que los trabajadores operativos al realizar la actividad propia de la empresa deber&iacute;an tener estabilidad laboral. Lo anterior se enmarca en la ausencia de una normatividad que regule el trabajo portuario y que evite el abuso de posici&oacute;n dominante por parte de la SPRB y los Operadores Portuarios. De igual manera, da cuenta de la debilidad de la organizaci&oacute;n sindical en la defensa de los derechos de los trabajadores.</p>      <p>Ahora bien, a pesar de las dif&iacute;ciles condiciones laborales de una parte de los trabajadores portuarios en Buenaventura, su situaci&oacute;n ha estado invisibilizada por los medios de comunicaci&oacute;n; tal parece que las nuevas generaciones de trabajadores han tenido que asumir los excesos en que otrora incurrieron las organizaciones sindicales de Colpuertos y que generaron una opini&oacute;n p&uacute;blica negativa respecto a las reivindicaciones laborales en este sector. As&iacute; mismo, los medios de comunicaci&oacute;n no analizan la relaci&oacute;n entre las consecuencias de la privatizaci&oacute;n portuaria y el actual clima de violencia que se vive en Buenaventura. Si bien la violencia en el puerto obedece a m&uacute;ltiples factores estructurales de car&aacute;cter regional y nacional, se considera que la privatizaci&oacute;n ha sido uno de los detonantes, ya que al no existir actividades econ&oacute;micas paralelas a la actividad portuaria (p.e. la consolidaci&oacute;n de una zona industrial), &eacute;sta se convirti&oacute; en la principal fuente de empleo, lo cual hace m&aacute;s vulnerable a la sociedad ante los cambios estructurales del modelo de desarrollo.</p>      <p>Ante este escenario, resulta evidente que el Estado no debe endosar su funci&oacute;n social al tercer sector con el pretexto de la responsabilidad social empresarial. La responsabilidad social de la &eacute;lite pol&iacute;tica empresarial debe centrarse en el fomento de actividades econ&oacute;micas complementarias al puerto que generen trabajo productivo, como ocurre normalmente en ciudades portuarias, y no s&oacute;lo a trav&eacute;s de Fundaciones que resuelven problemas puntuales de algunos grupos sociales vulnerables. La funci&oacute;n del Estado debe ser el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que generen las condiciones para una armonizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n ciudad-puerto, para que Buenaventura se inserte en el desarrollo econ&oacute;mico - social del pa&iacute;s y se deje de asumir solamente como una regi&oacute;n que transfiere recursos econ&oacute;micos a la Naci&oacute;n.</p>  <hr/>     <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>      <p><a name="nota*">*</a> Este art&iacute;culo es un producto de la linea de Investigaci&oacute;n &quot;Pol&iacute;tica P&uacute;blica Portuaria y Comercio Exterior&quot; del grupo de investigaci&oacute;n &quot;Gesti&oacute;n y Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas&quot;, categor&iacute;a A Colciencias. Una primera versi&oacute;n fue presentada como ponencia en el &quot;Encuentro Internacional de Administraci&oacute;n 2007. Perspectivas y Desaf&iacute;os de la Investigaci&oacute;n en Administraci&oacute;n ante los retos del siglo XXI&quot;. ASCOLFA y Universidad del Valle, Facultad de Ciencias de la Administraci&oacute;n. Santiago de Cali, noviembre de 2007.</p>      <p><a name="nota1">1</a> La nueva corporeidad del Estado debe estar definida por la misi&oacute;n, raz&oacute;n y pr&aacute;ctica &quot;empresarial&quot; de las relaciones entre la sociedad y el Estado. Es la tendencia que procura la simplicidad de las estructuras, procedimientos y autonom&iacute;a de las unidades operativas. Flexibilidad y autonom&iacute;a se constituyen en los ejes de una acci&oacute;n p&uacute;blica selectiva, eficaz y eficiente. La difusi&oacute;n de principios tales como costo-beneficio, calidad de la prestaci&oacute;n del servicio, informaci&oacute;n al cliente y el concepto global de servicio, buscan reconvertir las estructuras y organizaciones estatales en empresas p&uacute;blicas, a sus gobernantes en gerentes y a sus usuarios en clientes (Medell&iacute;n, 1994: p. 85).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota2">2</a> Estos casos son: a) Asumir modelos de gesti&oacute;n caracter&iacute;sticos del sector privado que se fundamentan en criterios de eficiencia y eficacia. b) Subcontratar la prestaci&oacute;n de bienes y servicios con empresas p&uacute;blicas, abiertas al mercado. c) Segmentar econ&oacute;micamente una actividad o un servicio interno de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, transform&aacute;ndolo jur&iacute;dicamente en una empresa p&uacute;blica de &aacute;mbito de actuaci&oacute;n cerrado. d) Reducir o eliminar subsidios para la provisi&oacute;n y prestaci&oacute;n de bienes y servicios p&uacute;blicos (Verg&eacute;s, 2003:2-3). Este &uacute;ltimo caso se podr&iacute;a asumir como una forma de privatizaci&oacute;n gradual, ya que las organizaciones p&uacute;blicas en la medida en que les son reducidos o eliminados los subsidios deben recurrir a la autofinanciaci&oacute;n.</p>      <p><a name="nota3">3</a> Santiago Gonz&aacute;les-Varas (2001) propone otras tipolog&iacute;as de privatizaci&oacute;n, tales como: a) privatizaci&oacute;n material, referida a la transferencia total o parcial de la propiedad de empresas, participaciones en el capital de sociedades, acciones o unidades de negocio (...) cuando la misma suponga para el sector p&uacute;blico la p&eacute;rdida de influencia decisiva en la empresa. b) privatizaci&oacute;n formal, que no es una aut&eacute;ntica privatizaci&oacute;n &#91;ya que&#93; la actividad la sigue realiz&aacute;ndo el poder p&uacute;blico, aunque deja de regularse por el derecho p&uacute;blico para pasar a regularse por el derecho privado. c) privatizaci&oacute;n funcional, que implica el paso de una concepci&oacute;n p&uacute;blica y social propia de un r&eacute;gimen de servicio p&uacute;blico a una concepci&oacute;n privada propia de un sistema de mercado. La funci&oacute;n social de las empresas p&uacute;blicas se sigue asumiendo a trav&eacute;s de una l&oacute;gica de financiaci&oacute;n presupuestaria estatal para aquellos sectores no rentables o deficitarios, por lo que es fundamental diferenciar las zonas de mercado y no mercado, con el fin de que el modelo de gesti&oacute;n permita continuar el cumplimiento de la funci&oacute;n social de la empresa. d) concesi&oacute;n de la gesti&oacute;n de un bien o servicio p&uacute;blico. e) Privatizaci&oacute;n indirecta mediante la colaboraci&oacute;n de particulares en el ejercicio de funciones p&uacute;blicas.</p>      <p><a name="nota4">4</a> En la actual fase de la globalizaci&oacute;n neoliberal, el mercado es la instituci&oacute;n que regula la vida social y econ&oacute;mica. En este sentido, su racionalidad ha subsumido a la pol&iacute;tica bajo un modelo en el que la gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico es liderada cada vez m&aacute;s por una &eacute;lite tecnocr&aacute;tica, que toma decisiones legitimadas en el conocimiento cient&iacute;fico, lo cual no implica que sean las mejores decisiones en t&eacute;rminos de la &eacute;tica, la equidad y la justicia. De acuerdo con Pedro Medell&iacute;n &quot;&#91;...&#93; los tecn&oacute;cratas dejan entrever una primera se&ntilde;al de fracaso. Quiz&aacute; sea el acoso del virus del supertecnicismo que parafraseando al profesor Harberger &quot;pretende modelar el mundo real, mientras que de hecho s&oacute;lo conjura un mundo de sue&ntilde;os, en donde las soluciones que se ofrecen no resuelven los problemas, porque las pol&iacute;ticas que prometen beneficios terminan por generar p&eacute;rdidas &#91;...&#93; As&iacute; como los tiranos invocan &quot;la raz&oacute;n de Estado&quot; para ejercer su tiran&iacute;a y oprimir a los gobernados, las autoridades econ&oacute;micas ejecutan en nombre de la racionalidad econ&oacute;mica pol&iacute;ticas que generan innecesarias tensiones y conflictos sociales&quot; (Medell&iacute;n, 1994:89).</p>      <p><a name="nota5">5</a> Algunos de los objetivos de la Ley 50 de 1990 son: 1. Flexibilizar el r&eacute;gimen de contrataci&oacute;n, de despidos y los mecanismos de fijaci&oacute;n de salarios, prestaciones sociales y la jornada de trabajo. 2. Terminar con la doble retroactividad existente en los retiros parciales de cesant&iacute;as y precisar el alcance de la pensi&oacute;n-sanci&oacute;n. 3. Aumentar la protecci&oacute;n de la maternidad. La licencia remunerada pagada a las madres trabajadoras lactantes se aumenta de 8 a 12 semanas y se extienden esos beneficios a los padres adoptantes de menores de siete a&ntilde;os. Una semana de licencia puede ser cedida al esposo o compa&ntilde;ero permanente. 4. Terminar con los incentivos al funcionamiento de las empresas de servicios temporales. 5. Facilitar la creaci&oacute;n de nuevos sindicatos. 6. Simplificar y acabar con el car&aacute;cter paternal de las funciones de las autoridades en materia de conflictos colectivos de trabajo (Reyes, 1991, citado en Guevara, 2003).</p>      <p><a name="nota6">6</a> En la actual fase de la globalizaci&oacute;n se presenta una asimetr&iacute;a entre los mercados de capitales, bienes y fuerza de trabajo, ya que se globaliza el valor de las mercanc&iacute;as provenientes del mercado de capitales y de bienes, mas no el valor de la fuerza de trabajo. En palabras de Am&iacute;n (2005: 267): &#91;...&#93; &quot;el an&aacute;lisis del capitalismo mundializado obliga a distinguir la ley del valor de la forma espec&iacute;fica que representa la ley del valor mundializado. El capitalismo mundial no est&aacute; gobernado por la ley del valor a secas &#91;...&#93; est&aacute; regido por la ley del valor mundializado &#91;...&#93; La ley del valor a secas implicar&iacute;a que las remuneraciones del trabajo fueran iguales por igual productividad en todas partes del mundo. La ley del valor mundializado produce remuneraciones del trabajo desiguales por productividad igual, en tanto que los precios de las mercanc&iacute;as y las remuneraciones del capital tienden a igualarse a escala mundial&quot;.</p>      <p><a name="nota7">7</a> De manera paralela, en Am&eacute;rica Latina se presentaron otros casos de privatizaci&oacute;n portuaria, tales como: en Argentina, la Ley de Puertos N&ordm; 24093 de 1993 estableci&oacute; la descentralizaci&oacute;n de los puertos nacionales a las provincias y otorg&oacute; el marco legal para la privatizaci&oacute;n y concesi&oacute;n de los puertos y el dragado de las v&iacute;as navegables. En Brasil, con la promulgaci&oacute;n de la Ley N&ordm; 8630 de 1993 se inici&oacute; la desestatizaci&oacute;n de la actividad portuaria con el objetivo de implementar un proceso de modernizaci&oacute;n fundamentado en concesiones para la explotaci&oacute;n de puertos, arrendamiento de &aacute;reas e instalaciones a privados, reestructuraci&oacute;n de las administraciones portuarias y autorizaci&oacute;n de terminales portuarios de uso privado y mixto. En Ecuador, el Plan de acci&oacute;n para la modernizaci&oacute;n de los puertos se enmarc&oacute; en un proceso de modernizaci&oacute;n del Estado que se inici&oacute; en marzo de 1993; dicha modernizaci&oacute;n portuaria implic&oacute; un proceso de tercerizaci&oacute;n de varias de las actividades de los puertos y el adelgazamiento y flexibilizaci&oacute;n de su estructura organizacional, materializada en la disminuci&oacute;n de cerca del 90% de la planta de personal, la cual pas&oacute; de 2000 a 170 empleados. Esta reforma administrativa tuvo un costo de US$30 millones y en promedio una indemnizaci&oacute;n de US$23 500 por funcionario. En Uruguay, mediante la Ley N&ordm; 16246 de 1992 se implementaron planes de retiro voluntario tanto para los funcionarios de la Administraci&oacute;n como para los operarios y se formaron alrededor de 40 empresas operadoras que act&uacute;an en libre competencia (OEA, 1996; citado en el Bolet&iacute;n FAL, edici&oacute;n N&ordm; 128). Los diversos casos de privatizaci&oacute;n portuaria en Am&eacute;rica Latina se inscriben en un proceso macro de reestructuraci&oacute;n del Estado que responde al predominio del modelo econ&oacute;mico neoliberal.</p>      <p><a name="nota8">8</a> De acuerdo con Varela (2002), la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) recomendaba la intervenci&oacute;n de los usuarios (gremios de la producci&oacute;n) en el proceso de planificaci&oacute;n portuaria pero asumiendo un papel de consultor&iacute;a y asesor&iacute;a. No obstante, en el caso colombiano, la legislaci&oacute;n excedi&oacute; esta recomendaci&oacute;n, al punto que los principales usuarios de los puertos (Flota Mercante, Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros, etc.) llegaron a ser parte fundamental en la toma de decisiones de la empresa. Lo anterior evidencia las asimetr&iacute;as de poder que existen entre los diferentes sectores y su posibilidad real de incidir en el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, lo cual parece ser una constante en el proceso de formaci&oacute;n del Estado colombiano, ya que en muchas ocasiones se legisla para favorecer los intereses gremiales y corporativos por encima del inter&eacute;s general.</p>      <p><a name="nota9">9</a> El art&iacute;culo 37 de la Ley Portuaria asign&oacute; facultades extraordinarias al Presidente de la Rep&uacute;blica para la creaci&oacute;n del fondo con personer&iacute;a jur&iacute;dica, autonom&iacute;a administrativa y patrimonio propio, con objeto de atender por cuenta de la Naci&oacute;n los pasivos y obligaciones de Colpuertos. Los recursos del Fondo provendr&iacute;an de apropiaciones presupuestales, de la venta de las acciones en las Sociedades Portuarias Regionales, de las tarifas que &eacute;stas cobren y de los dem&aacute;s recursos que reciba cualquier t&iacute;tulo.</p>      <p><a name="nota10">10</a> Entrevista realizada al Dr. Harry Orlando Maga&ntilde;a, pensionado de Colpuertos y director de la Oficina Comercial de Cali de la SPRB. 10 de marzo de 2008.</p>      <p><a name="nota11">11</a> En este aspecto es importante resaltar que el fen&oacute;meno del narcotr&aacute;fico en Colombia puede generar desventajas competitivas frente a otros puertos latinoamericanos ante la necesidad de un mayor control de las mercanc&iacute;as que se exportan, lo cual incrementa el tiempo de permanencia de la carga en el puerto.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota12">12</a> Para Buenaventura existe un proyecto de construcci&oacute;n de puertos complementarios, Aguadulce y el Complejo Portuario Industrial Bah&iacute;a M&aacute;laga, que ya tiene licencia ambiental y concesi&oacute;n aprobada (El Tiempo, 12 de marzo de 2007).</p>      <p><a name="nota13">13</a> De acuerdo con el Gerente Comercial de Cali de la SPRB, Dr. Harry Orlando Maga&ntilde;a <i>&#91;...&#93; la ley 01 de 1991 no cre&oacute; una limitante para la creaci&oacute;n de los Operadores Portuarios, permitiendo que se crearan muchos operadores mediante un proceso sencillo, con el solo hecho de ir a la C&aacute;mara de Comercio, registrarse y despu&eacute;s solicitarle a la Superintendencia la aprobaci&oacute;n y la resoluci&oacute;n para operar. Por tanto, se ha incrementado el n&uacute;mero porque no ha habido forma de reducirlos. En este momento se est&aacute; estudiando la figura de monoperador, es decir, un s&oacute;lo operador que recoja todos los operadores y les conforme en una empresa para que puedan realmente generar una sinergia que permita hacer m&aacute;s &aacute;gil la operaci&oacute;n portuaria, generar una eficiencia en la misma y una mejor distribuci&oacute;n de los equipos...</i> En este mismo sentido, la Ley portuaria no debe reglamentar el n&uacute;mero de operadores, ya que esto lo determina el mercado. No obstante, lo que la Ley debe reglamentar son las condiciones de acceso -barreras de entrada- a este mercado.</p>      <p><a name="nota14">14</a> Otro indicador de la reducci&oacute;n en la estructura de costos de la operaci&oacute;n portuaria lo menciona el Dr. Tom&aacute;s Enrique Ortiz (2008), pensionado de Colpuertos y quien pertenece actualmente a la SPRB, &quot;&#91;...&#93; el costo t/hombre para los operadores de carga en la extinta Colpuertos era de US$8, mientras que en la SPRB se est&aacute; pagando entre 40 - 45 centavos de d&oacute;lar por t/hombre&quot;.</p>      <p><a name="nota15">15</a> Respecto a esta situaci&oacute;n, en una de las entrevistas realizadas para este art&iacute;culo se se&ntilde;ala: &quot;en Colpuertos, el trabajo era regulado por la Convenci&oacute;n Colectiva, en la actualidad por el derecho p&uacute;blico laboral, el cual no se aplica. Por ejemplo, entiendo que hay ocasiones que una persona trabaja 16, 17 y hasta 18 horas seguidas, el salario no est&aacute; regulado, no hay un estatuto que regule las condiciones de trabajo, los trabajadores adicionales no tienen seguridad social, aunque han intentado defender este derecho ante las autoridades portuarias, de Buenaventura y el Ministerio de la Protecci&oacute;n Social. El operador paga lo que quiere pagar y el que trabajador debe someterse a ello para no perder su empleo&quot; (Ortiz, 2008).</p>      <p><a name="nota16">16</a> Seg&uacute;n Solano y Fontalvo (1999), los suministradores de mano de obra asociados en las cooperativas les proveen a los Operadores Portuarios en forma temporal el personal de estibadores, wincheros, supervisores y aguadores. El conteo de la carga (cargue, descargue, embalaje, desembalaje) o tarja lo contratan con operadores especializados en esta funci&oacute;n, que tambi&eacute;n utilizan trabajadores temporales. Igual situaci&oacute;n se presenta con los operadores de carga a granel s&oacute;lido como: Consorcio Almagrario, Cadegran Ltda., Portagraneles Ltda., Algraneles S.A., O.P.P. Granelera y Graneles S.A., que funcionan en un 95% con personal temporal asociado en cooperativas, que en algunos casos est&aacute;n conformadas por ex trabajadores de la liquidada empresa Puertos de Colombia.</p>      <p><a name="nota17">17</a> En 1997, por ejemplo, se realizaron acuerdos, posteriormente no cumplidos, respecto a la jornada laboral (la cual deb&iacute;a ser de 8 horas y m&aacute;ximo de 10, entendi&eacute;ndose las dos horas  como tiempo suplementario); las categor&iacute;as de empleo; el tiempo de espera; la responsabilidad de los operadores y cooperativas en el pago de las prestaciones sociales establecidas por la ley, la supervisi&oacute;n del cumplimiento de las tarifas y condiciones establecidas por parte de la Superintendencia General de Puertos (actual Superintendencia de Puertos y Transporte), etc. (Fontana y Montalvo, 1999).</p>      <p><a name="nota18">18</a> Con la privatizaci&oacute;n del puerto, &quot;los cambios literalmente fueron del cielo a la tierra. De una estructura fuertemente sindicalizada, altamente reglamentarista con prebendas, privilegios, derechos y reivindicaciones laborales, bajo un modelo de Estado garantista, se pas&oacute; s&uacute;bitamente al capitalismo salvaje. En efecto, al ser instauradas las modalidades de operaci&oacute;n privatizada en los distintos terminales del pa&iacute;s, desapareci&oacute; la contraparte patronal para el grueso de los trabajadores portuarios&quot; (Varela, 2002: 182-183).</p>      <p><a name="nota19">19</a> Seg&uacute;n la CUT, los empresarios se han agrupado en un poco m&aacute;s de 20 gremios por sector productivo de la econom&iacute;a.</p>      <p><a name="nota20">20</a> Seg&uacute;n la CUT, s&oacute;lo el 5% de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa se encuentra sindicalizada, del cual el 70% pertenece al sector p&uacute;blico. Esto demuestra la precariedad del mercado laboral colombiano, ya que por medio de la organizaci&oacute;n sindical los trabajadores pueden pactar salarios reales y nominales por encima del precio de equilibrio que ofrece el mercado, lo cual se refleja en la calidad de vida de los trabajadores.</p>      <p><a name="nota21">21</a> De acuerdo con Tom&aacute;s Enrique Ortiz (2008), la privatizaci&oacute;n de Colpuertos gener&oacute; satisfacci&oacute;n en la ciudadan&iacute;a de Buenaventura porque &quot;les quitaron, como decimos en Buenaventura, el &quot;gurubito&quot; a los trabajadores portuarios. Estos con su buen nivel de ingreso consum&iacute;an en masa, pod&iacute;an comprar dos o tres canastas de mercado para la casa, compraban equipos de sonidos, tomaban cada que se les daba la gana, ten&iacute;an m&aacute;s de una mujer, por tanto, la privatizaci&oacute;n gener&oacute; una alegr&iacute;a colectiva en las personas que no trabajaban en Colpuertos, ya que exist&iacute;a envidia porque el trabajador portuario viv&iacute;a bien&quot;. Lo anterior evidencia que al estar la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa no sindicalizada, se percibe un sentimiento de envidia generalizada ante los &quot;privilegios&quot; de algunos sectores de la clase trabajadora sindicalizada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota22">22</a> Buenaventura, como muchas otras ciudades del pa&iacute;s, no ha tenido un crecimiento urban&iacute;stico planificado, por razones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, lo cual, sumado a las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas de su entorno, han potencializado su crecimiento ca&oacute;tico con la existencia de grandes sectores subnormales en zonas de bajamar. A partir de la d&eacute;cada de 1990, con el escalonamiento del conflicto pol&iacute;tico armado, Buenaventura se convirti&oacute; en un escenario estrat&eacute;gico para las actividades econ&oacute;micas ilegales (contrabando, narcotr&aacute;fico y tr&aacute;fico de armas) que han ocasionado fuertes disputas entre los actores armados por el control del territorio. Esta din&aacute;mica ha convertido a Buenaventura en un municipio receptor y expulsor de oleadas de desplazados, lo cual agrava la problem&aacute;tica urbana.</p>      <p><a name="nota23">23</a> En este tema es importante resaltar que en la actualidad existe una discusi&oacute;n epistemol&oacute;gica en las Ciencias Sociales respecto a las categor&iacute;as que utiliza para analizar su objeto de estudio, entre ellas el concepto de Naci&oacute;n, tal como lo plantea Renato Ortiz (2004:23 y ss): &quot;&#91;...&#93; nos encontramos a&uacute;n apegados a un instrumental te&oacute;rico construido al final del siglo XIX, clase, individuo, Estado y desarrollo son nociones forjadas en el interior de una entidad nodal, la Naci&oacute;n, pero cuya crisis se agudiza de cara a los cambios actuales. Por eso, Octavio Ianni dir&aacute; que muchas veces no percibimos que el objeto de las ciencias sociales se transform&oacute; cualitativa y cuantitativamente &#91;...&#93; las dimensiones globales de la realidad social parecen desafiar poco a las ciencias sociales. A&uacute;n la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica &#91;...&#93; contin&uacute;an apoy&aacute;ndose en c&aacute;nones referidos a la sociedad nacional. El patr&oacute;n de mercado para la econom&iacute;a contin&uacute;a siendo lo nacional y el patr&oacute;n de Soberan&iacute;a para la ciencia pol&iacute;tica contin&uacute;a siendo el Estado-naci&oacute;n&quot;. No obstante, es necesario reconocer que han surgido categor&iacute;as anal&iacute;ticas emergentes (Etnicidad, Alteridad, G&eacute;nero, Multiculturalidad) que aunque no han logrado romper el paradigma dominante, buscan explicar las nuevas realidades.</p>      <p><a name="nota24">24</a> En 2004 los afiliados al R&eacute;gimen Contributivo de Seguridad Social eran 14 millones y para el 2006 la cifra aument&oacute; a 15 800 mil afiliados, es decir, tuvo un incremento del 11,3%. Por su parte, en el 2004 el R&eacute;gimen Subsidiado contaba con 14 millones y para el 2006 pas&oacute; a 22 millones, es decir, tuvo un incremento del 50,7% (Ministerio de Protecci&oacute;n Social, 2007).</p>      <p><a name="nota25">25</a> En este mismo sentido, Boris Salazar (2007:67) afirma que &quot;&#91;...&#93; hoy, los empleos que se derivan de la Sociedad Portuaria son escasos, la tecnolog&iacute;a desplaz&oacute; a los estibadores y detr&aacute;s de cada nueva m&aacute;quina de transporte y carga pueden adivinarse los fantasmas de 10 antiguos cargadores, responsables cada uno de al menos tres o cuatro hogares. Los empleos m&aacute;s complejos, los que requieren de conocimiento y de otras habilidades, son desempe&ntilde;ados por personas de fuera que s&oacute;lo est&aacute;n en la ciudad en los d&iacute;as de semana o por nativos que viajan el fin de semana hacia sus verdaderos hogares en Cali. Por eso, no hay clase media, y en la muy colombiana clasificaci&oacute;n por estratos, Buenaventura es la &uacute;nica ciudad del pa&iacute;s en la que los estratos 4, 5 y 6 han desaparecido por completo&quot;.</p>  <hr/>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 856 de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1657-6276200800020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 789 de 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1657-6276200800020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 100 de 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1657-6276200800020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 01 de 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1657-6276200800020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 50 de 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1657-6276200800020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Ley 79 de 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1657-6276200800020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Decreto 36 de 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1657-6276200800020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Decreto 2147 de 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1657-6276200800020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia. Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia de 1991. Decreto 1174 de 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1657-6276200800020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dane. Estad&iacute;stica Vitales y Proyecciones Poblacionales <a href="http://www.dane.gov.co" target="_blank">www.dane.gov.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S1657-6276200800020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Diario <i>Occidente</i>, 30 de agosto de 2006 y 27 de marzo de 2008. En <a href="http://www.diariooccidente.com.co" target="_blank">www.diariooccidente.com.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1657-6276200800020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Diario El Tiempo, 12 de marzo de 2007. En <a href="http://www.eltiempo.com" target="_blank">www.eltiempo.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S1657-6276200800020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maga&ntilde;a, H. O. Entrevista, 10 de marzo de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1657-6276200800020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ministerio de Transporte. Anuario estad&iacute;stico del transporte en Colombia 2007. Disponible en <a href="http://www.mintransporte.gov.co/" target="_blank">http://www.mintransporte.gov.co/</a>. (Consultado el 12 de abril de 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S1657-6276200800020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ortiz, T. E. Entrevista, 12 de marzo de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1657-6276200800020001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Varela B., E. Comunicaci&oacute;n personal, 12 de abril de 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1657-6276200800020001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Almario G., O. (2007). &iexcl;Ay mi bello puerto del mar, mi Buenaventura!, Larga historia del desencuentro entre el puerto y entre la regi&oacute;n y el pa&iacute;s. En revista <i>Posiciones</i>, No 1. Santiago de Cali: Universidad del Valle. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1657-6276200800020001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Almario G. Ocho Tesis acerca de lo que est&aacute; pasando en Buenaventura, evidencias de un caos. En revista Posiciones, N&ordm; 1. Santiago de Cali: Universidad del Valle (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1657-6276200800020001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Am&iacute;n, S. (2003). <i>M&aacute;s all&aacute; del capitalismo senil</i>. Por un siglo XXI no norteamericano. Buenos Aires: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1657-6276200800020001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Amor Beltr&aacute;n, H. Urge Prorroga de la Concesi&oacute;n Portuaria. Disponible en <a href="http://www.larepublica.com" target="_blank">www.larepublica.com</a>. (Consultado en noviembre de 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1657-6276200800020001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Aprile-Gniset (1987). Apuntes sobre la ciudad colombiana. Colombia: Banco Popular. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1657-6276200800020001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Aricapa, R. Las CTA en el Puerto de Buenaventura: Caos y degradaci&oacute;n laboral. Disponible en <a href="http://www.viva.org.co" target="_blank">www.viva.org.co</a>. (Consultado en octubre de 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1657-6276200800020001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Armada Nacional, 10 A&ntilde;os m&aacute;s Grande (2004). Disponible en <a href="http://www.armada.mil.co" target="_blank">www.armada.mil.co</a>. (Consultado marzo 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1657-6276200800020001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>OEA (1996). IX Conferencia Portuaria Interamericana. Bolet&iacute;n FAL - Facilitaci&oacute;n del comercio y transporte en Am&eacute;rica Latina. Edici&oacute;n 128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1657-6276200800020001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Castillo, M&ordf; del P. (2007). Buenaventura: La maldici&oacute;n de los malos vecinos. En revista <i>Posiciones</i>, No 1. Santiago de Cali: Universidad del Valle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1657-6276200800020001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cepal (1996). <i>La Reforma Laboral y la Participaci&oacute;n Privada en los Puertos del Sector P&uacute;blico</i>. Cuaderno N&ordm; 77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1657-6276200800020001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Conpes (2006). Pol&iacute;tica de Estado para mejorar las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n de Buenaventura. Documento CONPES No 3410.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1657-6276200800020001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CUT (2005). Situaci&oacute;n laboral en Colombia. En <i>Programa de fortalecimiento y transformaci&oacute;n del sindicalismo</i>. Disponible en <a href="http://www.cut.org.co" target="_blank">www.cut.org.co</a>. (Consultada en noviembre de 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1657-6276200800020001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Delgado, W. &amp; Vallejo, F. (2006). Gobernanza y asimetr&iacute;as de poder. Una mirada desde la Teor&iacute;a Institucionalista al Estado de los Derechos de Primera Generaci&oacute;n en el Valle del Cauca 1998 - 2003. En <i>Cuadernos de Administraci&oacute;n</i>, N&ordm; 34. Cali: Facultad de Ciencias de la Administraci&oacute;n, Universidad del Valle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1657-6276200800020001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dombois, R. &amp; Pries, L. (2000). <i>Relaciones laborales entre mercado y Estado</i>. Sendas de transformaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Caracas: Nueva Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1657-6276200800020001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Donahue, J. D. (1991). <i>La decisi&oacute;n de privatizar. Fines p&uacute;blicos y medios privados</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1657-6276200800020001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Duncan, G. Del campo a la ciudad en Colombia. La infiltraci&oacute;n urbana de los se&ntilde;ores de la guerra. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes. Documento CEDE 2005-2. Disponible en <a href="http://economia.uniandes.edu.co/~economia/archivos/temporal/d2005-02.pdf" target="_blank">http://economia.uniandes.edu.co/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1657-6276200800020001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Foro Internacional Portuario (2003). Memorias. <i>Sociedades Portuarias Regionales de Barranquilla</i>, Buenaventura, Cartagena y Santa Marta. Bogot&aacute; (Colombia).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1657-6276200800020001000033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Friedman, M. &amp; Rose (1979). <i>Libertad de elegir</i>. Espa&ntilde;a: Orbis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1657-6276200800020001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gonz&aacute;les-Varas Ib&aacute;&ntilde;ez, S. (2001). El Concepto y las formas de privatizaci&oacute;n. En <i>Revista Espa&ntilde;ola de Control Externo</i>. Facultad de Derecho, Universidad de Le&oacute;n (Espa&ntilde;a).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1657-6276200800020001000035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kennet Galbraith, J. (1984). <i>El Nuevo Estado Industrial</i>. Madrid: Sarpe.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1657-6276200800020001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kliksberg, B. (1987). Transformaci&oacute;n del Estado en Am&eacute;rica Latina - del Estado Heredero al Estado Necesario. Alcal&aacute; de Henares - INAP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1657-6276200800020001000037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Medell&iacute;n Torres, P. Gobernabilidad y globalizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. En <a href="http://www.iigov.org/documentos/" target="_blank">http://www.iigov.org/documentos/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1657-6276200800020001000038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Medell&iacute;n Torres, P. (1994). La modernizaci&oacute;n del Estado en Am&eacute;rica Latina entre la reestructuraci&oacute;n y el reformismo. En <i>Reforma y Democracia</i>. Revista del CLAD, N&ordm; 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1657-6276200800020001000039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ministerio de Proteccion Social (2007). <a href="http://www.minproteccionsocial.com" target="_blank">www.minproteccionsocial.com</a>. (Consultado en marzo de 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1657-6276200800020001000040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nichols, T. E. (1973). <i>Tres Puertos de Colombia. Estudio sobre el desarrollo de Cartagena, Santa Marta y Barranquilla</i>. Bogot&aacute; (Colombia): Biblioteca Banco de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1657-6276200800020001000041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nozick, R. (1998). <i>Anarqu&iacute;a, Estado y Utop&iacute;a</i>. M&eacute;xico: FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1657-6276200800020001000042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ortiz, R. (2004). <i>Mundializaci&oacute;n y Cultura</i>. Edici&oacute;n del Convenio Andr&eacute;s Bello. Bogot&aacute; (Colombia).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1657-6276200800020001000043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ortiz Quevedo, C. H. &amp; Escobar Mart&iacute;nez, J. (2002). Industria manufacturera y crecimiento econ&oacute;mico nacional. En <i>Anuario de Investigaciones</i>, vol. 2, 53 - 80. Santiago de Cali.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1657-6276200800020001000044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Osborne, D. &amp; Gaebler, T. (1994). <i>La reinvenci&oacute;n del Gobierno. La influencia del esp&iacute;ritu empresarial en el sector p&uacute;blico</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1657-6276200800020001000045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Otero Prada, D. (2007). Las cifras del conflicto colombiano. Bogot&aacute;, Colombia: INDEPAZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1657-6276200800020001000046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palomeque Garc&iacute;a, A. (2004). La SPRBUN S.A. y la conformaci&oacute;n de una nueva clase obrera portuaria precarizada. Tesis de Maestr&iacute;a Sociolog&iacute;a, Universidad del Valle, Facultad de Ciencias Sociales y Econ&oacute;micas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1657-6276200800020001000047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palomeque Garc&iacute;a, A. (1998). Surgimiento de una clase media alrededor de la Empresa Puertos de Colombia en la ciudad de Buenaventura. Tesis Pregrado Sociolog&iacute;a, Universidad del Valle, Facultad de Ciencias Sociales y Econ&oacute;micas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1657-6276200800020001000048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Paredes Cruz, J. (1987). Buenaventura, la ciudad del Pac&iacute;fico (3&ordf; ed.). Bogot&aacute;: Litoalpes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1657-6276200800020001000049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Revista Semana (1990). El Puerto est&aacute; quebrado. Colpuertos, la empresa m&aacute;s ineficiente del Pa&iacute;s, se enfrenta a la hora de la verdad. Edici&oacute;n 436. Disponible en <a href="http://www.semana.com" target="_blank">www.semana.com</a>. (Consultado en febrero de 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1657-6276200800020001000050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Roth Deubel, A. N. (2002). <i>Pol&iacute;ticas Publicas. Formulaci&oacute;n, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n. Como elaborar las pol&iacute;ticas publicas, qui&eacute;n decide, c&oacute;mo realizarlas, qui&eacute;n gana o pierde</i>. Bogota: Ediciones Aurora.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1657-6276200800020001000051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Salazar, B. (2007, junio). Morir en Buenaventura: entre el gueto y la prisi&oacute;n. En revista <i>Posiciones</i>, N&ordm; 1. Santiago de Cali: Universidad del Valle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1657-6276200800020001000052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Solano G&oacute;mez, R. &amp; Fontalvo de Zapata, N. (2000, octubre). Estudio sobre reestructuraci&oacute;n portuaria - Impacto social Puerto de Buenaventura (Colombia). Documento de Trabajo N&ordm; 133. OIT: Programa de Actividades Sectoriales, Divisi&oacute;n de Industrias Mar&iacute;timas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1657-6276200800020001000053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Urrea Giraldo, F. &amp; Castro Heredia, J. (2007). Buenaventura: Vulnerabilidad demogr&aacute;fica y exclusi&oacute;n social. En revista <i>Posiciones</i>, N&ordm; 1. Santiago de Cali: Universidad del Valle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1657-6276200800020001000054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Varela Barrios, E. (2002). Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas portuarias en Colombia (1959 1993). Gesti&oacute;n, auge y desplome de la Empresa Estatal COLPUERTOS. Tesis para optar al t&iacute;tulo de Mag&iacute;ster en Historia Andina, Universidad del Valle.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S1657-6276200800020001000055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Verg&eacute;s, J. (2003). Las privatizaciones de empresas p&uacute;blicas. Un estado de la cuesti&oacute;n con especial referencia al caso de Espa&ntilde;a. En revista <i>Supervisi&oacute;n y Gesti&oacute;n de la Empresa P&uacute;blica</i>. Documento 6. Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1657-6276200800020001000056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Viloria de la Hoz, J. (2000). De Colpuertos a las Sociedades Portuarias: los puertos del Caribe colombiano, 1990 - 1999. Documentos de trabajo sobre Econom&iacute;a Regional. Cartagena de Indias: Centro de Estudios Econ&oacute;micos Regionales Banco de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S1657-6276200800020001000057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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