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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this paper is to describe some general and historical characteristics of globalization and the role that it has played in the Multinational Enterprise (MNE) evolution. It seeks to demonstrate that the process of globalization and the development of MNE are parallel. In other words, there is a close relationship between one phenomenon and the other. They need each other and they are strongly correlated, which implies that the characterization of globalization depends to a large extent on the form or nature the MNE, which is transformed and adapted to changes in the globalization.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="4">    <p align="center"><b>Globalizaci&oacute;n, empresas multinacionales e historia</b></p></font>  <font size="3">    <p align="center"><b>Globalization, multinationals and history</b></p></font>      <p><b>Danilo Torres Reina</b>    <br> <a href="mailto:danilo.torres@utadeo.edu.co"><i>danilo.torres@utadeo.edu.co</i></a></p>     <p>Economista, Universidad Nacional de Colombia. Magister en Econom&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia (Bogot&aacute;, Colombia). Especializaci&oacute;n en Pol&iacute;ticas de Comercio Exterior colombiano, Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogot&aacute;, Colombia). Profesional en Comercio Internacional de la misma universidad. Profesor de tiempo completo del Programa de Comercio Internacional de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.</p>      <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> Junio de 2010    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> Marzo de 2011</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>     <p>El objetivo de este ensayo es describir algunos rasgos hist&oacute;ricos generales de la globalizaci&oacute;n y del papel que en esta evoluci&oacute;n ha jugado la Empresa Multinacional (EM). Se pretende demostrar que el proceso de globalizaci&oacute;n y el desarrollo de la EM son paralelos. En otras palabras, que existe una relaci&oacute;n estrecha entre un fen&oacute;meno y otro. Se necesitan y retroalimentan, lo cual implica que la caracterizaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n depende, en buena medida, de la forma o naturaleza que adquiere la EM y esta &uacute;ltima se transforma y se adapta a los cambios de la primera.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave: </b><i>Globalizaci&oacute;n, historia, empresa multinacional, tecnolog&iacute;a.</i></p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>     <p>The aim of this paper is to describe some general and historical characteristics of globalization and the role that it has played in the Multinational Enterprise (MNE) evolution. It seeks to demonstrate that the process of globalization and the development of MNE are parallel. In other words, there is a close relationship between one phenomenon and the other. They need each other and they are strongly correlated, which implies that the characterization of globalization depends to a large extent on the form or nature the MNE, which is transformed and adapted to changes in the globalization.</p>     <p><b>Keywords: </b><i>globalization, history, multinational, technology.</i></p>  <hr>  <font size="3">    <p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p></font>     <p>El fen&oacute;meno econ&oacute;mico m&aacute;s controvertido de la historia contempor&aacute;nea de la humanidad es la globalizaci&oacute;n. La naturaleza del evento en la etapa reciente del capitalismo tiene que ver, entre otras, con el formidable desarrollo tecnol&oacute;gico, el gran avance de las comunicaciones y la sustancial reducci&oacute;n en los costos del transporte, lo cual posibilita desmantelar fronteras haci&eacute;ndonos ciudadanos del mundo y, en este sentido, la globalizaci&oacute;n impacta a todos los estamentos de la sociedad. En particular, el suceso ha venido minando y erosionando el poder que levant&oacute; el Estado para preservar uno de sus activos m&aacute;s preciado: la soberan&iacute;a. Adem&aacute;s de los ciudadanos y del Estado, est&aacute;n las firmas como agentes centrales de este proceso, ya sea como conductoras o como seguidoras del proceso. Dentro de estas &uacute;ltimas, la Empresa Multinacional (EM) se constituye en actor fundamental de esta transformaci&oacute;n <a name="no_1"></a><a href="#no1"><sup>1</sup>.</a></p>     <p>El objetivo de este ensayo es describir algunos rasgos hist&oacute;ricos generales de la globalizaci&oacute;n y del papel que en esta evoluci&oacute;n ha jugado la EM. Se pretende demostrar que el proceso de globalizaci&oacute;n y el desarrollo de la EM son paralelos. En otras palabras, que existe una relaci&oacute;n estrecha entre un fen&oacute;meno y otro. Se necesitan y retroalimentan, lo cual implica que la caracterizaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n depende, en buena medida, de la forma o naturaleza que adquiere la EM y esta &uacute;ltima se transforma y se adapta a los cambios de la primera.</p>     <p>Adem&aacute;s de esta introducci&oacute;n, este ensayo consta de tres partes. La primera discute el proceso hist&oacute;rico de la globalizaci&oacute;n mostrando las diferentes fases por las que ha atravesado. Hay una relativa unanimidad en que este fen&oacute;meno tiene diferentes expresiones y, en este sentido, este escrito se enfoca en la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. La segunda considera la adaptaci&oacute;n de la EM a las fases se&ntilde;aladas en la primera parte, y se centra en los sectores productivos convencionales (primario y secundario) y sugirie, brevemente, la reacci&oacute;n del Estado en su af&aacute;n de preservar la referida soberan&iacute;a. Por &uacute;ltimo, se presentan las conclusiones.</p>  <font size="3">    <p><b>2. EL PROCESO HIST&Oacute;RICO DE LA GLOBALIZACI&Oacute;N</b></p></font>      <p>La globalizaci&oacute;n no es un fen&oacute;meno nuevo, si entendemos por esta la disposici&oacute;n de hacer hegem&oacute;nica una serie de intereses, valores, ideolog&iacute;as y pol&iacute;ticas. Alberoni (2000) ha se&ntilde;alado que &quot;toda civilizaci&oacute;n, en el momento de su predominio, reconoce como v&aacute;lido solamente lo que surge de ella misma. Los griegos despreciaron la astronom&iacute;a babil&oacute;nica, la arquitectura egipcia y el monote&iacute;smo hebreo. En el medioevo los europeos consideraban cient&iacute;fico &uacute;nicamente lo escrito en lat&iacute;n y ten&iacute;a el imprim&aacute;tur de la Iglesia&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo anterior explica, en buena medida, la utilizaci&oacute;n de diversos mecanismos (ideol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, filos&oacute;ficos) por parte de las grandes civilizaciones, y de la occidental en particular, para consolidar el poder absoluto y perpetuo. Esta es una caracter&iacute;stica de la naturaleza humana y, especialmente, de los imperios hegem&oacute;nicos. Las reacciones a este procedimiento de homogenizaci&oacute;n se evidencian en la profundizaci&oacute;n y expresi&oacute;n de grandes conflictos de car&aacute;cter religioso, pol&iacute;tico y social entre diversas culturas (Huntington, 1996).</p>     <p>La globalizaci&oacute;n es, en consecuencia, un fen&oacute;meno que tiene diferentes expresiones. Jones (2005) plantea definiciones desde la perspectiva de la geograf&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la administraci&oacute;n y la econom&iacute;a. Es bastante difundida la informaci&oacute;n de miradas de la globalizaci&oacute;n desde la justicia, la pol&iacute;tica, las comunicaciones e inclusive la biolog&iacute;a (genoma-humano), entre otras (Pizano, 2002). En este ensayo nos referiremos espec&iacute;ficamente a la globalizaci&oacute;n desde una perspectiva estrictamente econ&oacute;mica, sabiendo que la misma puede tener implicaciones en varios campos. En este sentido, reconocemos, siguiendo a Wallerstein (2004), lo parcial y limitado de este an&aacute;lisis, lo cual nos obliga a renunciar a otras miradas del fen&oacute;meno, que para efectos de este escrito podr&iacute;an ser enormemente enriquecedoras. La mirada jur&iacute;dica del proceso, por se&ntilde;alar tan solo un arquetipo de estas diferentes perspectivas, presenta elementos de gran y compleja discusi&oacute;n en, por ejemplo, los diferentes procesos de negociaciones comerciales bilaterales, regionales y multilaterales.</p>     <p>La definici&oacute;n econ&oacute;mica de la globalizaci&oacute;n de Bordo, Taylor y Williamson (2003) la identifica como un proceso de integraci&oacute;n entre pa&iacute;ses donde fluyen las mercanc&iacute;as, el trabajo y los capitales. A partir del enfoque econ&oacute;mico, el asunto de la globalizaci&oacute;n est&aacute; &iacute;ntimamente emparentado con el surgimiento y consolidaci&oacute;n del capitalismo, entendiendo a este, siguiendo a Marx (1981), como el modo de producci&oacute;n cuya relaci&oacute;n fundamental se establece entre el capital y el trabajo asalariado (monetario). A partir de esta perspectiva, el fen&oacute;meno podr&iacute;a considerarse como novedoso y relativamente reciente.</p>     <p>Para los primeros exponentes y defensores del sistema capitalista de producci&oacute;n, Smith, (1776) y Ricardo (1821), la permanente expansi&oacute;n del mismo, a trav&eacute;s del comercio exterior, se hizo necesaria para su supervivencia, mantenimiento y desarrollo. De manera que despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n Industrial el modo de producci&oacute;n capitalista ha estado en continuo proceso de difusi&oacute;n (Allen, 2009). Este, por supuesto, no ha sido un proceso exento de altibajos y, en este sentido, el mismo no puede ser considerado como perfectamente lineal (Wallerstein, 2004).</p>     <p>As&iacute;, se comparte la periodizaci&oacute;n presentada por varios autores (O´Rourke &amp; Williamson, 2000; Kalmanovitz, 2007) en el sentido que, desde la lente econ&oacute;mica, ha habido por lo menos dos grandes etapas de la globalizaci&oacute;n. La primera abarca un periodo que est&aacute; ubicado entre el siglo XIX y las dos primeras d&eacute;cadas del siglo XX. Esta primera fase cont&oacute; con un importante desarrollo tecnol&oacute;gico que se reflej&oacute;, entre otras cosas, en una reducci&oacute;n sustancial de los costos del transporte y de las telecomunicaciones. Esto, por supuesto, ampli&oacute; los mercados, moviliz&oacute; recursos y gener&oacute;, parad&oacute;jicamente con la segunda etapa o globalizaci&oacute;n actual, un importante flujo de mano de obra (Kenwood &amp; Lougheed, 1999). Es parad&oacute;jico, ya que en la actualidad se tiene una notable movilidad de bienes, servicios y capitales y, en contraste, hay mayores restricciones al movimiento de la mano de obra (Cepal, 2002).</p>     <p>La Primera Guerra Mundial y la Gran Depresi&oacute;n evidenciaron la ca&iacute;da del din&aacute;mico proceso global descrito. A partir de este momento, los choques pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, expresados en un sistema de organizaci&oacute;n social y modelo de gobierno alterno (socialista), la elevaci&oacute;n de fuertes medida de protecci&oacute;n que afectaron el flujo de bienes y capital y un estricto control migratorio, entre otras, se constituyeron en manifestaciones elocuentes de la crisis de esta primera fase de la globalizaci&oacute;n.</p>     <p>Desde mediados de los a&ntilde;os cuarenta del siglo XX se present&oacute; una renovaci&oacute;n de la econom&iacute;a global. La consolidaci&oacute;n de una institucionalidad internacional que contempl&oacute; la creaci&oacute;n del Banco Internacional de Reconstrucci&oacute;n y Fomento (Banco Mundial, 1945), el Fondo Monetario Internacional (FMI, 1945) y el Acuerdo General de Comercio y Aranceles (GATT, 1947) posibilit&oacute; recursos para la restauraci&oacute;n del Viejo Continente, orden&oacute; el manejo monetario y cambiario y liber&oacute; el comercio, particularmente, entre Norteam&eacute;rica y Europa Occidental (Kenwood &amp; Lougheed, 1999).</p>     <p>Mientras los pa&iacute;ses desarrollados (hegem&oacute;nicos) lideraban este proceso, los pa&iacute;ses de la &oacute;rbita socialista, como Rusia, China y Europa Oriental, estuvieron al margen de estas transformaciones. Por su parte, los Pa&iacute;ses en Desarrollo (PED) y, especialmente, los latinoamericanos impulsaron un proceso de Industrializaci&oacute;n por Sustituci&oacute;n de Importaciones (ISI). El mismo contempl&oacute; medidas de protecci&oacute;n de car&aacute;cter arancelario y administrativo que ten&iacute;an como objetivo central lograr un mayor nivel de desarrollo a partir de la consolidaci&oacute;n del mercado interno y del apoyo a la manufactura (Bielschowsky, 1998; Ocampo, 2008). Desde esta perspectiva, Am&eacute;rica Latina resisti&oacute; el renovado embate globalizador de este momento y su articulaci&oacute;n a la segunda etapa del proceso se hizo en a&ntilde;os posteriores, como resultado, entre otras razones, de los programas de ajuste que se implementaron en la d&eacute;cada de los setenta, ochenta y noventa. Esta situaci&oacute;n explicar&aacute; la forma particular que el proceso asumi&oacute; en el subcontinente.</p>     <p>Los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos desarrollaron el proceso de ISI de una manera especial y, por ejemplo, Jap&oacute;n encontr&oacute; en la educaci&oacute;n, el desarrollo del mercado interno, la colaboraci&oacute;n entre el sector privado y p&uacute;blico, el aumento del ahorro y la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica la &quot;clave&quot; para el desarrollo. En este pa&iacute;s, las restricciones a la inversi&oacute;n extranjera, y por esta v&iacute;a a la EM, se constituyeron en un aspecto que se debe destacar en la evoluci&oacute;n del fen&oacute;meno multinacional. Jap&oacute;n ejemplific&oacute; el llamado &quot;milagro asi&aacute;tico&quot;, el cual incorpor&oacute;, a diferentes velocidades y modos, a otros pa&iacute;ses como Singapur, Corea, Taiw&aacute;n y Malasia (Duran, Mulder &amp; Onodera, 2008). La particular forma que asumi&oacute; el proceso de ISI en el este de Asia explic&oacute;, tambi&eacute;n, el car&aacute;cter espec&iacute;fico de inserci&oacute;n de esta regi&oacute;n a la globalizaci&oacute;n.</p>     <p>Desde los a&ntilde;os setenta y ochenta del siglo XX se produjo un importante proceso de consolidaci&oacute;n de un sistema de relaciones econ&oacute;micas interorganizacionales en el &aacute;mbito de lo p&uacute;blico y lo privado, en el marco de las econom&iacute;as de mercado en sus diferentes manifestaciones. La integraci&oacute;n de los pa&iacute;ses a trav&eacute;s de un fluido intercambios de bienes, servicios y capitales, no as&iacute; de mano de obra, se ha venido consolidando progresivamente. El progresivo desmoronamiento del imperio sovi&eacute;tico, que tuvo en la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n el s&iacute;mbolo m&aacute;s fehaciente, y las profundas reformas pro mercado emprendidas, principalmente por China, dieron un &iacute;mpetu adicional a un reverdecido proceso globalizante. Lo que hoy tenemos, retomando a Castells (1999), es que la econom&iacute;a actual es m&aacute;s capitalista que nunca, pues jam&aacute;s el planeta hab&iacute;a sido capitalista en su conjunto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda etapa de la globalizaci&oacute;n, desde la perspectiva econ&oacute;mica, es una renovada manifestaci&oacute;n de un fen&oacute;meno propio del capitalismo contempor&aacute;neo que, por supuesto, adquiere nuevas caracter&iacute;sticas en t&eacute;rminos de las relaciones de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo.</p>     <p>En este sentido, los grandes cambios en la inform&aacute;tica y las telecomunicaciones (actividad sustentada en el complejo esquema de redes), el avance de nuevas tecnolog&iacute;as que caracterizan la automatizaci&oacute;n flexible, la descentralizaci&oacute;n espacial de los procesos productivos (integral horizontal), los cambios en la organizaci&oacute;n de la planeaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n del capital (postfordismo), la desregulaci&oacute;n y flexibilizaci&oacute;n de los mercados, la profundizaci&oacute;n de las operaciones financieras, la conformaci&oacute;n de mercados comunes y zonas de libre comercio y la nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo constituyen, entre otros, algunos rasgos que caracterizan el capitalismo contempor&aacute;neo.</p>     <p>El proceso de globalizaci&oacute;n parece ser inevitable, a pesar de la dura prueba a la que fue sometido en el periodo de interguerras y a la que se subordina de nuevo con la reciente crisis econ&oacute;mica que inquiet&oacute; la econom&iacute;a norteamericana y en estos momentos afecta a Europa.</p>     <p>Para Guillen (2000), el fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n no es tan contundente como se ha presentado y la evidencia emp&iacute;rica permitir&iacute;a sustentar esto. Seg&uacute;n este autor, m&aacute;s del 80% de la producci&oacute;n mundial se destina a aprovisionar el mercado interno de cada uno de los pa&iacute;ses; las exportaciones no representan m&aacute;s del 20% de la producci&oacute;n mundial; en la mayor&iacute;a de los Pa&iacute;ses Desarrollados (PD) la inversi&oacute;n interna es mayor que la realizada en el extranjero o que proviene del extranjero; hay concentraci&oacute;n de la inversi&oacute;n en los pa&iacute;ses de la triada (Estados Unidos, Europa y Jap&oacute;n) y fluye entre ellos; el ahorro interno financia en un importante porcentaje (95%) la acumulaci&oacute;n de capital, las cuales constituyen razones que explican lo parcial del fen&oacute;meno. Podr&iacute;a agregarse que la reciente crisis financiera ha golpeado una de las manifestaciones m&aacute;s importantes de la globalizaci&oacute;n, cual es la de los enormes flujos de capitales de corto y largo plazo (Pizano, 2002).</p>     <p>En s&iacute;ntesis, la globalizaci&oacute;n es un proceso relativamente reciente si se mira desde el cristal de la econom&iacute;a, no lineal en la medida que ha sorteado crisis y altibajos y en buena medida parcial, ya que est&aacute; a&uacute;n por desarrollarse. Esta simplificada caracterizaci&oacute;n permite afirmar que ha habido dos grandes etapas de este proceso. La primera se revela como un fen&oacute;meno consustancial al desarrollo y consolidaci&oacute;n del capitalismo, y fiel a la esencia de este, entra en crisis en la segunda y tercera d&eacute;cada del siglo XX cuando el modelo de producci&oacute;n colapsa. Una febril movilidad de bienes, inversiones y mano de obra sintetizaron la apariencia de esta fase; la segunda emergi&oacute; pasada la mitad del siglo anterior y, acompa&ntilde;ada de una renovada institucionalidad, se consolid&oacute; en la d&eacute;cada de los setenta y ochenta. La expresi&oacute;n m&aacute;s contundente de esta etapa ser&aacute; el extraordinario movimiento de capitales que caracterizaran el fen&oacute;meno como fundamentalmente financiero. Los elementos comunes de estos dos ciclos del fen&oacute;meno, aceptando las particularidades de cada momento, ser&aacute;n los desarrollos tecnol&oacute;gicos, la reducci&oacute;n de los costos del transporte y la mejora en las comunicaciones. En cada fase se han modificado profundamente los procesos productivos, el papel de los gobiernos y el comportamiento de los diferentes estamentos de la sociedad. En el marco de los procesos productivos la EM ha tenido una actuaci&oacute;n determinante.</p>  <font size="3">    <p><b>3. LAS EMPRESAS MULTINACIONALES Y LA GLOBALIZACI&Oacute;N</b></p></font>      <p>Como se ha afirmado, la EM, en el contexto de la globalizaci&oacute;n, se constituye en un actor protag&oacute;nico en la medida en que a trav&eacute;s de esta se canalizan los mayores flujos de inversi&oacute;n, servicios, capital, comercio y conocimiento, lo cual ha rebasado fronteras y afectado la situaci&oacute;n de todos los actores nacionales. Hay una estrecha relaci&oacute;n entre la naturaleza de la globalizaci&oacute;n y la raz&oacute;n de ser de la EM y viceversa. Estudiar la evoluci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n es examinar el desenvolvimiento de la EM. Son dos fen&oacute;menos que se complementan y se retroalimentan. La EM, como se demostrar&aacute; m&aacute;s adelante, se ha adecuado, en unos casos, a los cambios de la globalizaci&oacute;n y, en otros, introduce y lidera las transformaciones de esta &uacute;ltima. En este sentido, la EM presenta caracter&iacute;sticas diferentes en la primera y en la segunda etapa de la globalizaci&oacute;n.</p>     <p>Desde el punto de vista conceptual, el an&aacute;lisis del papel de la EM en la econom&iacute;a mundial es relativamente nuevo <a name="no_2"></a><a href="#no2"><sup>2</sup></a>. La misma aparece en la segunda mitad del siglo XX y considera, como ya se afirm&oacute;, a la EM como firmas que operan en m&aacute;s de un pa&iacute;s. De manera m&aacute;s amplia, y as&iacute; se concebir&aacute; en este ensayo, se entiende por EM firmas que controlan operaciones o activos que generan ingresos en m&aacute;s de un pa&iacute;s (Jones, 2005). Se dejan de lado, en consecuencia, otro tipo de expresiones de este tipo de empresas y, en particular, las que suelen calificarse como transnacionales.</p>     <p>En este sentido, la EM tiene como caracter&iacute;stica fundamental el hacer inversi&oacute;n extranjera en uno de los dos tipos tradicionales de la misma: Inversi&oacute;n de Portafolio (IP) o Inversi&oacute;n Extranjera Directa (IED). El primer tipo de inversi&oacute;n implica para la EM involucrarse en la adquisici&oacute;n de valores extranjeros, sin control sobre la administraci&oacute;n o direcci&oacute;n de la empresa receptora del capital. En el segundo, la EM logra el dominio de la administraci&oacute;n y la direcci&oacute;n de la empresa; esto se puede alcanzar a trav&eacute;s de la adquisici&oacute;n de una firma existente o haciendo una nueva inversi&oacute;n que involucre completamente a la EM en esta operaci&oacute;n.</p>     <p>Como se desprende de lo anterior, hay un amplio rango de formas de funcionamiento de la EM. El mismo va desde la propiedad de la empresa subsidiaria con cierta injerencia de la caja matriz hasta la partici&oacute;n absoluta de esta y, en consecuencia, la subordinaci&oacute;n de la subsidiaria. La misma adquiere diferentes figuras empresariales, como los <i>Joint Venture, </i>Licenciamiento, Franquicias, C&aacute;rtel, Alianzas Estrat&eacute;gicas <a name="no_3"></a><a href="#no3"><sup>3</sup></a>. Debido al prop&oacute;sito de este ensayo no profundizaremos en cada una de estas formas y consideraremos la articulaci&oacute;n de la EM (casa matriz) y sus subsidiarias desde la perspectiva general.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Definida la EM, se&ntilde;alemos algunas caracter&iacute;sticas de la misma. A medida que las empresas cruzan sus fronteras nacionales se incrementa la importancia de los temas de la estrategia y organizaci&oacute;n para la firma. Como lo ha se&ntilde;alado Jones, retomando a Zaheer, la EM experimenta lo que podr&iacute;a denominarse la &quot;deuda del extranjero&quot;. Es decir, un &quot;pasivo&quot; que de entrada asume la EM cuando ingresa a otro pa&iacute;s. El mismo podr&aacute; ser mayor o menor dependiendo de la &quot;distancia&quot; entre la estructura, en su sentido amplio, del pa&iacute;s de la EM y la estructura del pa&iacute;s anfitri&oacute;n. Esta distancia se expresa en cuatro dimensiones: la pol&iacute;tica, la geogr&aacute;fica, la econ&oacute;mica y la cultural (Jones, 2005).</p>     <p>La distancia pol&iacute;tica tiene que ver con la brecha del pa&iacute;s origen de la EM y el pa&iacute;s receptor en materia de organizaci&oacute;n institucional, forma de gobierno y ordenamiento jur&iacute;dico. Se asume que en la medida que el r&eacute;gimen pol&iacute;tico sea homog&eacute;neo entre los pa&iacute;ses emisor y receptor de los recursos de la EM el &quot;pasivo&quot; se reduce. La distancia geogr&aacute;fica no es solo un problema de car&aacute;cter f&iacute;sico, sino que tiene que ver con la infrestructura y el transporte en los pa&iacute;ses. De nuevo pa&iacute;ses con infraestructuras relativamente similares reducen los &quot;costos&quot; de la EM. Las diferencias de ingresos entre pa&iacute;ses, as&iacute; como las que tienen que ver con la cadena de abastecimiento y los canales de distribuci&oacute;n, explican la distancia econ&oacute;mica. La brecha cultural se explica por diferencias en lenguaje, religi&oacute;n, creencias &eacute;ticas y normas sociales.</p>     <p>La pregunta por formular, que nos permite caracterizar el proceso de la EM, tiene que ver con &iquest;qu&eacute; mueve, entonces, a la EM a superar ese &quot;pasivo&quot; y a explorar nuevos escenarios (pa&iacute;ses)? Jones (2005) considera varias teor&iacute;as, pero toma abierto partido por los postulados de Dunning (1976), quien se&ntilde;ala tres ventajas que posibilitan compensar la &quot;deuda&quot; se&ntilde;alada: Ventajas de propiedad, localizaci&oacute;n e internalizaci&oacute;n.</p>     <p>Las ventajas de propiedad suministran al pa&iacute;s anfitri&oacute;n la entrada a nuevos productos y procesos y a unas t&eacute;cnicas superiores de administraci&oacute;n y organizaci&oacute;n. La misma facilita un privilegiado acceso a recursos y materias primas, y posibilitan la capacidad de explotar econom&iacute;as de escala. Las de localizaci&oacute;n est&aacute;n basadas en diferentes expresiones de la pol&iacute;tica comercial y tienen que ver con aranceles y otras barreras al comercio, promoci&oacute;n de exportaciones, la naturaleza del mercado del pa&iacute;s receptor y con diferencias en los costos laborales. La ventaja de la internalizaci&oacute;n tienen que ver con la raz&oacute;n en s&iacute; de la EM, es decir, su capacidad de adaptaci&oacute;n, la eficiencia y el maximizar beneficios. Esta puede verse reducida por la racionalidad limitada, el oportunismo y la especificidad de los activos (Williamson, 1981).</p>     <p>Siguiendo a Williamson, las imperfecciones del mercado, que se expresan en altos costos de transacci&oacute;n, motivan a la empresa a procesos de internalizaci&oacute;n que les permite controlar todo el esquema productivo. Integraci&oacute;n vertical y horizontal de la producci&oacute;n caracterizar&aacute;n este proceso de internalizaci&oacute;n. En la primera, las actividades de la cadena de valor est&aacute;n centralizadas, en tanto que en la segunda ciertos eslabones de la misma se descentralizan en funci&oacute;n de las se&ntilde;aladas eficiencia y maximizaci&oacute;n de ganancias.</p>     <p>La anterior caracterizaci&oacute;n permite explicar el proceso hist&oacute;rico de la EM y c&oacute;mo esta ha evolucionado en el marco de las dos fases de la glo-balizaci&oacute;n. En otras palabras, se considera la manera como la EM ha modificado su estrategia administrativa y productiva y c&oacute;mo los gobiernos han respondido a esta. El otro componente de este proceso hist&oacute;rico tiene que ver con que la estrategia de la EM depender&aacute; de los sectores en los cuales se vincula. La econom&iacute;a hist&oacute;ricamente evolucion&oacute; de la producci&oacute;n agr&iacute;cola a la producci&oacute;n industrial y de ah&iacute; a la producci&oacute;n de servicios. La EM se ha venido adaptando y/o ha propiciado y liderado estas transformaciones productivas.</p>     <p><b>3.1. Empresas Multinacionales y primera etapa de la globalizaci&oacute;n</b></p>     <p>Como ya se plante&oacute;, la primera fase de la globalizaci&oacute;n se caracteriz&oacute; por un importante proceso de transformaciones t&eacute;cnicas e institucionales, lo cual gener&oacute; una significativa integraci&oacute;n de factores, espec&iacute;ficamente, de trabajo y capital.</p>     <p>Desde el punto de vista de los sectores productivos, en esta primera etapa la inversi&oacute;n multinacional jug&oacute; un papel clave en la b&uacute;squeda global de materias primas y bienes alimenticios para los mercados de los pa&iacute;ses industrializados. Las firmas vinculadas a esta actividad emplearon diversas estrategias, que incluyeron, fundamentalmente, la referida integraci&oacute;n vertical. Redes de trabajo y contratos de largo plazo, que garantizaron seguridad y retenci&oacute;n del control de recursos, con el prop&oacute;sito de enfrentar cambios impredecibles en los mercados, las tecnolog&iacute;as y las condiciones pol&iacute;ticas, complementaron la estrategia se&ntilde;alada. Esto fue reforzado, adicionalmente, por concesiones monop&oacute;licas y por amplios favorecimientos en el campo fiscal por parte de los pa&iacute;ses receptores. Todo lo anterior, junto con la naturaleza capital intensiva de la explotaci&oacute;n de recursos, condujo al surgimiento y consolidaci&oacute;n de grandes corporaciones (Jones, 2005).</p>     <p>En esta primera fase de la globalizaci&oacute;n, en el campo de las manufacturas, la EM ocup&oacute; un lugar importante en la difusi&oacute;n internacional de conocimiento industrial, en el desarrollo de procesos productivos y administrat ivos y en la innovaci&oacute;n de productos. La EM manufacturera creci&oacute; r&aacute;pidamente entre finales del siglo XIX y las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XX, a pesar de la interrupci&oacute;n causada por la Primera Guerra Mundial. Este tipo de empresa tuvo ventajas en tecnolog&iacute;as, organizaci&oacute;n y otros factores, en tanto que los altos costos de transacci&oacute;n la estimul&oacute; a explotar a trav&eacute;s de inversi&oacute;n directa, m&aacute;s que con convenios basados en el mercado o en la apropiaci&oacute;n indirecta de la administraci&oacute;n y/o la direcci&oacute;n. Tarifas, legislaci&oacute;n de patentes, tama&ntilde;o del mercado y comportamientos competitivos fueron importantes determinantes locales para el desarrollo de la EM industrial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales de servicios florecieron en la primera econom&iacute;a global. Compa&ntilde;&iacute;as comerciales y de transporte, bancos, seguros y servicios adicionales y complementarios a la actividad productiva y comercial facilitaron la expansi&oacute;n del intercambio mundial, construyeron la infraestructura de la econom&iacute;a global y esparcieron la tecnolog&iacute;a. La EM de servicios, y especialmente las ligadas a la operaci&oacute;n comercial, desarrollaron el rol de coordinadoras de actividades econ&oacute;micas en recursos y manufactura.</p>     <p>En lo que tiene que ver con el papel de los gobiernos, se debe decir que en la primera etapa de la globalizaci&oacute;n de estos fueron ampliamente proclives a la vinculaci&oacute;n a sus econom&iacute;as de la EM. Los marcos institucionales y legislativos, novatos en el tratamiento de este tipo de compa&ntilde;&iacute;as, favorecieron una activa participaci&oacute;n de la EM en las econom&iacute;as locales. La perspectiva dependentista analiz&oacute; el papel de la EM como la gran fuente de explotaci&oacute;n de recursos naturales por parte de los pa&iacute;ses del centro a los pa&iacute;ses de la periferia. En este mismo sentido, consider&oacute; a las burgues&iacute;as anfitrionas como las que institucionalmente posibilitaban la expoliaci&oacute;n (Dos Santos, 1973).</p>     <p><b>3.2. Crisis del capitalismo, guerras mundiales y Empresas Multinacionales</b></p>     <p>Ante la crisis de la etapa inicial de la globalizaci&oacute;n presentada entre la Primera Guerra Mundial y finales de los a&ntilde;os cuarenta, la EM cambia de estrategia. Estas empresas se concentraron en los mercados nacionales en los que funcionaban, de manera que las filiales o empresas locales adquirieron cada vez mayor independencia frente a la casa matriz y trataron de estimular la creaci&oacute;n y el hacer parte de c&aacute;rtel. Esto se produjo principalmente en bienes b&aacute;sicos y recursos naturales y su objetivo fue estabilizar mercados. Aunque se redujeron los montos de comercio internacional, la transmisi&oacute;n de conocimiento entre filiales y matrices se mantuvo con relativa estabilidad (Jones, 2005).</p>     <p>En este periodo, en el sector de la manufactura, la EM ampli&oacute; su espectro geogr&aacute;fico al ubicarse en m&aacute;s pa&iacute;ses extranjeros; construy&oacute;, en consecuencia, m&aacute;s plantas, e inici&oacute; de manera vigorosa el proceso de diferenciaci&oacute;n de productos en mercados anfitriones. Las teor&iacute;as de comercio internacional de inspiraci&oacute;n tecnol&oacute;gica e incipientes expresiones del ciclo de vida del producto explicaron estas transformaciones (Haberler, 1965; Vernon, 1973). Lo anterior contrast&oacute; con la ampliaci&oacute;n del &quot;pasivo&quot;, en raz&oacute;n a que las estrategias de negociaci&oacute;n fueron m&aacute;s complejas y los gobiernos generaron una curva de aprendizaje en el tratamiento de la EM. En el sector de la manufactura, sin embargo, los pa&iacute;ses europeos, que no participaron en el conflicto mundial, ganaron en lo que tuvo que ver con la estabilidad econ&oacute;mica, la seguridad jur&iacute;dica y consolidaci&oacute;n de la infraestructura; se destacaron en especial Suecia, Suiza y Holanda. La situaci&oacute;n de Estados Unidos fue relativamente similar, y este fue un ingrediente adicional que posibilit&oacute; la consolidaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a norteamericana, que desde la d&eacute;cada de los veinte hab&iacute;a desplazado al Reino Unido como eje de supremac&iacute;a mundial.</p>     <p>La situaci&oacute;n de la multinacional alemana contempl&oacute; una especial condici&oacute;n, ya que la misma fue afectada por la expropiaci&oacute;n de muchos de sus activos por los aliados. As&iacute;, en estos casos, la estrategia de la EM tuvo m&aacute;s en cuenta criterios que contemplaban la aversi&oacute;n al riesgo y la limitaci&oacute;n de los recursos. Los alemanes perdieron activos intangibles, como marcas y patentes, que a la postre fueron p&eacute;rdidas cualitativamente superiores a la torcida de los activos f&iacute;sicos.</p>     <p>En este periodo de &iacute;nterguerras se presentaron divergencias en la estrategia de negocios internacionales perseguida en diferentes industrias manufactureras. En industrias caracterizadas por altos niveles de oligopolio, como qu&iacute;micos y el&eacute;ctricos, las colusiones internacionales llegaron a ser extensivas. La extracci&oacute;n de rentas extraordinarias a partir de la manipulaci&oacute;n de la oferta y, en consecuencia, de los precios describi&oacute; el comportamiento de la EM en este tipo de sectores y mercados. En otras industrias, incluyendo alimentos de marca y empacados y autom&oacute;viles, se prefiri&oacute; la estrategia multinacional, es decir, operar con relativa independencia en diferentes pa&iacute;ses.</p>     <p>Antes de la Segunda Guerra Mundial el factor m&aacute;s importante de localizaci&oacute;n fue el inter&eacute;s de reducir costos de transacci&oacute;n como respuesta a pol&iacute;ticas comerciales que erigieron m&uacute;ltiples barreras al comercio, con fuertes sesgos antiexportadores, lo cual estimul&oacute; a las firmas a explotar sus ventajas de propiedad afuera, a trav&eacute;s de la IED, m&aacute;s que a hacer dichas inversiones buscando posibilidades exportadoras. En este mismo sentido, en adici&oacute;n, un creciente n&uacute;mero de barreras no arancelarias al comercio estimul&oacute; la IED en manufactura. Fue claro que el hecho que hubiera barreras arancelarias y administrativas al comercio oblig&oacute; a las empresas a superar estos obst&aacute;culos colocando recursos y controlando la propiedad. Se invierte en pa&iacute;ses con este tipo de pol&iacute;ticas para gozar de las ventajas de un eventual trato no discriminatorio frente a los nacionales y, de paso, se neutraliza el sentimiento chauvinista. El nivel de tarifas de protecci&oacute;n y los obst&aacute;culos no arancelarios explicaron no solamente cu&aacute;ndo y d&oacute;nde las firmas asumieron la inversi&oacute;n, especialmente en manufacturas, sino tambi&eacute;n las etapas de la producci&oacute;n que fueron involucradas en este proceso.</p>     <p>La estrategia del c&aacute;rtel tambi&eacute;n se produjo en algunos subsectores de la industria, sobre la base de acuerdos formales entre empresas del mismo sector, con el prop&oacute;sito expl&iacute;cito de reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado. Para los a&ntilde;os treinta del siglo anterior, una considerable proporci&oacute;n del comercio de las manufacturas estaba controlada por los c&aacute;rteles internacionales. Varias caracter&iacute;sticas de este periodo estimularon esta tendencia, las cuales incluyeron: condiciones de depresi&oacute;n del mercado, crecimiento de la pol&iacute;tica de riesgo y controles al intercambio. C&aacute;rteles internacionales proliferaron en industrias donde hubo un peque&ntilde;o n&uacute;mero de productores, especialmente bienes finales semimanufacturados y bienes de capital, incluyendo maquinaria, hierro y acero, qu&iacute;micos. Los c&aacute;rteles fueron relativamente escasos en bienes de consumo finales (textiles) y en industrias de crecimiento r&aacute;pido (autos). Barreras a la entrada y acceso a la informaci&oacute;n fueron algunas de las razones que explicaron el grado de cartelizaci&oacute;n.</p>     <p>La preocupaci&oacute;n del c&aacute;rtel de interguerras en la manufactura fue el precio y la producci&oacute;n, en raz&oacute;n a la gran variedad de acuerdos individuales que exist&iacute;a. Un segundo tipo de estos acuerdos entre empresas involucraba el ajuste de precio de exportaciones para un mercado o varios mercados. Muchos c&aacute;rteles dividieron las ventas por territorios y en algunas industrias acuerdos de patentes fueron una importante caracter&iacute;stica del sistema internacional de convenios entre empresas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este periodo y en este sector de las manufacturas, los c&aacute;rteles internacionales se diferenciaron ampliamente en t&eacute;rminos de su permanencia. Una preocupaci&oacute;n de estos grupos fue prevenir la trampa y los comportamientos oportunistas de los miembros. Esto conllev&oacute; a que esta estrategia de la EM desarrollara complejas formas de organizaci&oacute;n. El sistema fue m&aacute;s efectivo para problemas tales como el establecimiento de niveles de precios m&iacute;nimos, objetivo central de la &quot;cooperaci&oacute;n&quot; empresarial.</p>     <p>En el tema de los servicios, este periodo fue particularmente cr&iacute;tico para la EM. Desde los a&ntilde;os treinta los gobiernos bloquearon la inversi&oacute;n multinacional en muchos servicios, tales como banca, seguros, aerol&iacute;neas y servicios p&uacute;blicos, en raz&oacute;n a lo estrat&eacute;gico de la actividad, los crecientes rendimientos generados y la capacidad de negociaci&oacute;n de los gobiernos. En otros servicios, como negocios profesionales y provisi&oacute;n de servicios de consumo y entretenimiento (restaurantes y hoteles), las restricciones fueron menores. Esto &uacute;ltimo especialmente en pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p><b>3.3.   La segunda etapa de la globalizaci&oacute;n y las Empresas Multinacionales</b></p>     <p>Como se explic&oacute; en la primera parte de este escrito, a partir de los a&ntilde;os cincuenta se inicia el proceso de la segunda globalizaci&oacute;n. Se dieron las condiciones favorables para la profundizaci&oacute;n de la integraci&oacute;n de los factores productivos, especialmente entre Norteam&eacute;rica y Europa Occidental.</p>     <p>Lo anterior no fue tan evidente en el sector de los recursos naturales. Desde los a&ntilde;os cincuenta la posici&oacute;n de la EM fue parcialmente erosionada por la intervenci&oacute;n de gobiernos anfitriones, el incremento de la posici&oacute;n negociadora de los locales, y la difusi&oacute;n de tecnolog&iacute;a y destrezas administrativas, que fueron asimiladas por econom&iacute;as receptoras. El ejemplo m&aacute;s elocuente lo constituy&oacute; el caso de la EM en el sector de petr&oacute;leo y extracci&oacute;n de minerales. En este sentido, la integraci&oacute;n vertical, que hab&iacute;a caracterizado la estrategia de la EM en el sector primario, redujo la producci&oacute;n de nuevas exploraciones, e inclusive en algunos casos se desincorpor&oacute; la inversi&oacute;n en muchos productos b&aacute;sicos.</p>     <p>Sin embargo, grandes multinacionales frecuentemente retuvieron poderosas posiciones en el sector de los recursos naturales a trav&eacute;s del control de actividades claves, que hist&oacute;ricamente hab&iacute;an adquirido, como transporte, procesamiento y mercadeo. Este control se present&oacute; en el cambio de estrategia que realizaron las empresas y que pas&oacute; a ser horizontal, de manera que muchos de los eslabones de la cadena de producci&oacute;n se descentralizaron. A pesar de esta desconcentraci&oacute;n, las EM en estos sectores fueron frecuentemente capaces de controlar la calidad y cantidad de la producci&oacute;n a trav&eacute;s de contratos al mantener el dominio de actividades estrat&eacute;gicas en la l&iacute;nea de producci&oacute;n.</p>     <p>Desde los a&ntilde;os ochenta, las privatizaciones y la apertura de mercados crearon m&uacute;ltiples oportunidades para las multinacionales en el sector de recursos. La EM ha invertido de nuevo en minerales y petr&oacute;leo, y los mercados m&aacute;s din&aacute;micos en este sentido han sido la exUni&oacute;n Sovi&eacute;tica y los denominados mercados emergentes. El caso de China se ha constituido en el referente m&aacute;s citado entre los especialistas.</p>     <p>Algunas estrategias, como las fusiones y adquisiciones, cruzaron fronteras y produjeron una nueva generaci&oacute;n de plantas globales, aunque, por supuesto, con las peculiaridades propias de un nuevo contexto econ&oacute;mico mundial claramente diferente del periodo previo a la Primera Guerra Mundial. As&iacute;, la EM frecuentemente ha actuado, en el sector de recursos, a trav&eacute;s de <i>joint ventures </i>o usan contratos, m&aacute;s que la propiedad total y absoluta de los recursos naturales.</p>     <p>En el sector industrial, la segunda globalizaci&oacute;n reanud&oacute; el crecimiento de la EM. Estrategias multinacionales fueron evidentes en electr&oacute;nica, computadores, qu&iacute;micos y otras industrias de r&aacute;pido crecimiento. Durante los a&ntilde;os sesenta la EM europea y la japonesa tomaron ventaja de la ca&iacute;da de las barreras al comercio que formulaba la doctrina neoliberal. Estos a&ntilde;os mostraron los sistemas integrados de producci&oacute;n, y desde los a&ntilde;os ochenta se intensific&oacute; esta estrategia. Fusiones y adquisiciones incrementaron la tasa de concentraci&oacute;n en industrias como la de los farmac&eacute;uticos y la de telecomunicaciones. Estos sectores han llegado a ser dominados por grandes corporaciones multinacionales. Subsecuentemente, el proceso de integraci&oacute;n geogr&aacute;fica y funcional condujo al crecimiento global de la manufactura. Estrategias como la subcontrataci&oacute;n y la fragmentaci&oacute;n de alianzas que divid&iacute;an la cadena internacional de valor, integraci&oacute;n horizontal, se constituyen en mecanismos a trav&eacute;s de los cuales opera las EM en manufactura (Jones, 2005).</p>     <p>En el sector de los servicios, la din&aacute;mica de la EM ha sido muy importante. Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial las compa&ntilde;&iacute;as comerciales crecieron r&aacute;pidamente e incrementaron su papel en la econom&iacute;a mundial. La banca multinacional logr&oacute; un crecimiento sin precedentes, no culminado, al punto que para muchos autores la globalizaci&oacute;n actual es fundamentalmente un proceso financiero. El marco regulatorio del sector se ha quedado corto, lo cual explicar&iacute;a su expansi&oacute;n, as&iacute; como su protagonismo en la reciente crisis del capitalismo. El transporte, las comunicaciones, el entretenimiento, la salud, la educaci&oacute;n, la consultar&iacute;a se constituyen en algunas expresiones del crecimiento de los servicios y del papel de la EM como l&iacute;der de este proceso y como &quot;estrella&quot; del sector terciario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La enorme movilidad de capitales que caracteriza la etapa moderna de la globalizaci&oacute;n se consolid&oacute; a partir de la d&eacute;cada del ochenta y se concentr&oacute; especialmente en lo que se ha llamado la triada (Estados Unidos, Europa y Jap&oacute;n) y en nuevos protagonistas como China, India, Rusia y Brasil, entre otros. A pesar de esta concentraci&oacute;n, los niveles de inversi&oacute;n han superado ampliamente los registrados antes de la Primera Guerra Mundial. Los tradicionales flujos de comercio que caracterizaron la primera globalizaci&oacute;n entre pa&iacute;ses que produc&iacute;an manufactura y pa&iacute;ses que produc&iacute;an bienes b&aacute;sicos (comercio intersectores) han sido replanteados por un comercio entre los mismos sectores y entre pa&iacute;ses de las mismas caracter&iacute;sticas (comercio intrasectorial).</p>  <font size="3">    <p><b>CONCLUSIONES</b></p></font>      <p>La historia de la globalizaci&oacute;n y el desarrollo de la EM se han generado de manera paralela. En las dos fases de la globalizaci&oacute;n planteada, la EM ha tenido como objetivo central construir organizaciones que sean eficientes en m&uacute;ltiples pa&iacute;ses, atendiendo las particularidades de los mismos. El proceso ha sido complejo y lleno de altibajos y la EM ha tratado de administrar la eventual contradicci&oacute;n que puede presentarse entre un control central y la flexibilidad que exigen escenarios con m&uacute;ltiples facetas. Desde el siglo XIX la EM ha suministrado muchas de las condiciones para la expansi&oacute;n del comercio, ha liderado la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a y ha sido, en buena medida, responsable de la expansi&oacute;n, a nivel internacional, de los avances tecnol&oacute;gicos, la renovaci&oacute;n de los procesos productivos, nuevos productos y servicios, desarrollo de t&eacute;cnicas de gesti&oacute;n y fortalecimiento de habilidades organizativas, administrativas y gerenciales.</p>     <p>La relaci&oacute;n con los gobiernos anfitriones tambi&eacute;n se ha transformado. En la primera etapa de la globalizaci&oacute;n los gobiernos fueron proclives a la vinculaci&oacute;n a sus econom&iacute;as de EMs. En la etapa de crisis la relaci&oacute;n se modifica y los gobiernos se tornan fuertemente restrictivos y las EMs tuvieron escenarios menos favorables para el desarrollo de sus estrategias de crecimiento. Con posterioridad a la d&eacute;cada de los cincuenta esta situaci&oacute;n se modific&oacute; parcialmente, pero la actividad de la EM se centr&oacute; en los pa&iacute;ses desarrollados. Los gobiernos se volvieron m&aacute;s exigentes y se plantearon como objetivo optimizar el impacto de la EM en sus regiones.</p>     <p>El fen&oacute;meno de la EM ha sido ampliamente ideologizado. Para muchos es la m&aacute;xima expresi&oacute;n del capitalismo salvaje, para otros es la palanca necesaria que requieren los pa&iacute;ses para el logro o la consolidaci&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico. Se ha tratado de demostrar que las EMs no son malas, ni buenas <i>per se, </i>responden y se adaptan a las condiciones cambiantes del modo de producci&oacute;n capitalista. Su desempe&ntilde;o determina en buena medida la evoluci&oacute;n del capitalismo y del proceso de globalizaci&oacute;n en sus diferentes fases. Es evidente que a pesar de que generan un importante volumen de riqueza, las EMs no solucionan los problemas de crecimiento econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses, y menos los problemas de inequidad y pobreza. No ha sido objeto de este ensayo demostrar si la EM nos hace m&aacute;s ricos o m&aacute;s pobres. Es claro que el papel de los gobiernos es, en este sentido, fundamental, en la medida que con sus decisiones y acciones logran &quot;moldear&quot; las conductas de la EM y, si es del caso, minimizar los costos que generan estas para que los pa&iacute;ses puedan redistribuir los beneficios de manera m&aacute;s equilibrada y aprovechar los aportes de las EM y de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica a la sociedad.</p>  <hr>      <p><a name="no1"></a><a href="#no_1"><sup>1</sup></a> En este ensayo se entiende por &quot;Empresa Multinacional&quot; aquella que posee sociedades con operaciones en varios pa&iacute;ses. Cada sociedad tiene su propio poder de decisi&oacute;n y control pero es supervisada regularmente por la casa matriz. Es tambi&eacute;n conocida como empresa supranacional o transnacional <i>(Diccionario de Econom&iacute;a y Negocios, </i>1999, p. 223).</p>     <p><a name="no2"></a><a href="#no_2"><sup>2</sup></a> La teor&iacute;a econ&oacute;mica neocl&aacute;sica, hasta bien entrada la mitad del siglo XX, no se ocup&oacute; sistem&aacute;ticamente del tema. Vernon (1973) y los dependendistas (Dos Santos, 1973) fueron pioneros en el an&aacute;lisis de la EM. La teor&iacute;a econ&oacute;mica de los setentas, particularmente, en la vertiente que dar&iacute;a origen a la denominada Nueva Teor&iacute;a de Comercio internacional, profundizar&aacute; calificadamente en el tema. En este sentido son importantes los trabajos de Dunning (1976) y Lall (1978).</p>     <p><b><a name="no3"></a><a href="#no_3"><sup>3</sup></a> Joint Venture: </b>es un acuerdo entre dos o m&aacute;s empresas para la creaci&oacute;n de una tercera empresa. Esta empresa tiene personalidad propia y realiza una actividad determinada para obtener un beneficio que responda a los objetivos estrat&eacute;gicos de las empresas matrices. <b>Licenciamiento: </b>permiso formal por parte de una persona que da licencias para producir y/o vender productos espec&iacute;ficos de acuerdo con las especificaciones de esa persona. <b>Franquicias: </b>contrato por el cual una empresa <i>(franquiciadora) </i>concede a otra <i>(franquiciada) </i>el derecho a vender sus productos o prestar sus servicios bajo su misma denominaci&oacute;n social o marca, en un territorio determinado, a cambio de una compensaci&oacute;n econ&oacute;mica y de comprometerse a cumplir las normas en &eacute;l establecidas. <b>C&aacute;rtel: </b>pacto entre empresas de un mismo sector para eliminar o restringir la competencia entre ellas fijando de com&uacute;n acuerdo los precios y la producci&oacute;n. <b>Alianzas Estrat&eacute;gicas: </b>una relaci&oacute;n bilateral o multilateral caracterizada por el compromiso de dos o m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;as para llegar hasta un objetivo com&uacute;n <i>(Diccionario de Econom&iacute;a y Negocios, </i>1999, pp. 352, 372, 279, 78).</p>  <hr>  <font size="3">    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p>Alberoni, F. (2000). &iquest;Destinados a triunfar? <i>Lecturas Dominicales de El Tiempo, </i>9 de abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S1657-6276201100010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Allen R. (2009). <i>The British industrial revolution in global perspective. </i>Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1657-6276201100010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bordo, M., Taylor, A. &amp; Williamson, J. (Eds.) (2003). <i>Globalization in Historical Perspective. </i>Chicago: The University of Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S1657-6276201100010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baumol, W. (1986). Productivity Growth, Convergence, and Welfare. <i>American Economic Review.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1657-6276201100010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bielschowsky, R. (1998). <i>Evoluci&oacute;n de la ideas de la Cepal. </i>Revista de la Cepal, n&deg; extraordinario. Santiago de Chile, octubre, LC/G.2037-P.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S1657-6276201100010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bucheli, M. (2005). <i>Bananas and Business: The United Fruit Company in Colombia, 1899-2000. </i>New York: New York University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1657-6276201100010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cepal (2002, abril). <i>Globalizaci&oacute;n y Desarrollo. </i>Santiago de Chile.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S1657-6276201100010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Castells, M. (1999). Globalizaci&oacute;n, sociedad y pol&iacute;tica en la era de la informaci&oacute;n. <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>(Universidad Nacional de Colombia), 37, mayo/agosto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1657-6276201100010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>Diccionario de Econom&iacute;a y Negocios </i>(1999). Madrid: Espasa Siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S1657-6276201100010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dos Santos, Th. (1973). <i>Imperialismo y multinacionales. </i>Buenos Aires: Galerna.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1657-6276201100010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dunning, J. (1976). <i>La empresa multinacional. </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1657-6276201100010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Duran, J., Mulder, N. &amp; Onodera, O. (2008). Trade liberalisation and economic performance: Latin America versus East Asia 1970-2006. OECD <i>Trade Policy Working Papers, 70.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1657-6276201100010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Evans, P. (1971). National Autonomy and Economic Development: Critical Perspectives on Multinational Corporations in Poor Countries. <i>International Organization </i>(Summer), <i>25 </i>(3), 675-692.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1657-6276201100010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Guillen, H. (2000). La globalizaci&oacute;n del consenso de Washington. <i>Revista de Comercio Exterio</i>r, <i>50 </i>(2), 123-133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1657-6276201100010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jones, G. (2005). <i>Multinationals and Global Capitalism </i>(cap&iacute;tulos 1, 2, 3, 4, 5 y 10). Oxford: Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1657-6276201100010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kalmanovitz, S. (2007). Colombia en las dos fases de globalizaci&oacute;n. <i>Seminario Internacional sobre la Globalizaci&oacute;n. </i>La Habana (Cuba), febrero. Disponible en<a href="http://www.salomonkalmanovitz.com/Ensayos/Colombia-en-las-dos-fases-de-globalizacion.pdf" target="_blank"> http://www.salomonkalmanovitz.com/Ensayos/Colombia-en-las-dos-fases-de-globalizacion.pdf</a>. Recuperado el 23 de julio de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1657-6276201100010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Haberler, G. (1965). <i>Un examen de la teor&iacute;a del comercio internacional. </i>Buenos Aires: Editorial del Instituto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1657-6276201100010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Huntington, S. (1996). <i>El choque de las civilizaciones y la reconfiguraci&oacute;n del orden mundial. </i>Barcelona: Ediciones Paidos Ib&eacute;rica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1657-6276201100010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kenwood, A. &amp; Lougheed, A. (1999). <i>The Growth of the International Economy, 1820-2000 </i>(cap&iacute;tulos 11-21). New York: Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1657-6276201100010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lall, S. (1978). The pattern of intra-firm exports by US multinational. <i>Bulletin of Economics and Statistics. </i>Oxford.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1657-6276201100010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Marx, C. (1981). <i>El Capital. Cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1657-6276201100010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pizano, D. (2002). <i>Globalizaci&oacute;n: desaf&iacute;os y oportunidades. </i>Libros de Cambio. Alfaomega-Cambio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1657-6276201100010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ocampo, J. (2008). <i>Hirschman, la sustituci&oacute;n de importaciones y la teor&iacute;a del desarrollo. </i>Versi&oacute;n electr&oacute;nica de la conferencia presentada en la celebraci&oacute;n de los 50 a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n del libro <i>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico </i>de Albert Hirschman. Universidad de los Andes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1657-6276201100010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>O'Rourke, K. &amp; Williamson, J. (2000). <i>Globalization and History. </i>MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1657-6276201100010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ricardo, D. (1821). <i>Principios de econom&iacute;a pol&iacute;tica y tributaci&oacute;n. </i>Bogot&aacute;: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (1959).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1657-6276201100010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Smith, A. (1776). <i>Investigaci&oacute;n sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones. </i>Barcelona: Oikos-tau (1983).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1657-6276201100010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Vernon, R. (1973). <i>Soberan&iacute;a en peligro: la difusi&oacute;n multinacional de las empresas de Estados Unidos </i>(cap&iacute;tulos 2 y 3). M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1657-6276201100010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wallerstein, I. (2005). <i>An&aacute;lisis de Sistemas-Mundo: una introducci&oacute;n. </i>Argentina: <i>Siglo </i>XXI Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1657-6276201100010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Williamson, O. (1981). The Modern Corporation: Origins, Evolution, Attributes. <i>Journal of Economic Literature, 19, </i>1537-1568.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1657-6276201100010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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