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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>EDITORIAL</b></p>     <p align="center"><font size="4"><b>Mundos simb&oacute;licos</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Symbolic worlds</b></font></p>     <p>Diferentes autores, de dis&iacute;miles disciplinas, han demostrado la importancia que tienen los s&iacute;mbolos en el desenvolvimiento de la vida cotidiana. Estos s&iacute;mbolos se han transformado en el eje a trav&eacute;s del cual los miembros de una comunidad env&iacute;an y reciben mensajes de una manera tal que le es posible no solo comprender a sus semejantes, sino sobre todo, ser comprendidos por ellos. Es mediante estos s&iacute;mbolos como se comparten los significados de los objetos y las acciones de los miembros de una misma comunidad, lo que, a su vez, permite el desenvolvimiento de la cotidianidad de la vida en su interior.</p>     <p>De esta manera, el mundo real puede ser visto, palpado, comunicado e interpretado gracias al poder comprehensivo que dan las convenciones del lenguaje, verbal o no verbal, que se han establecido y compartido con la participaci&oacute;n de diferentes estamentos de la sociedad a lo largo de toda su existencia. Es claro que esta intencionalidad, tanto de su contenido como de la forma y el momento de realizarlo, tiene un car&aacute;cter arbitrario, en la medida en la que es el resultado de acuerdos, casi t&aacute;citos, que se heredan de generaciones antecesoras y que se replican sin an&aacute;lisis racional alguno. Es la innegable expresi&oacute;n del pensamiento, la ideolog&iacute;a y la cosmogon&iacute;a prevalecientes la que hace que los grupos humanos se identifiquen a s&iacute; mismo, diferenci&aacute;ndose, al mismo tiempo, de los otros existentes.</p>     <p>Desde la perspectiva de Lacan, lo imaginario y lo simb&oacute;lico son solo manifestaciones intencionales de lo real, de lo verdaderamente terrenal. Lo imaginario, transformado en el conjunto de par&aacute;metros mentales, sirve como plataforma com&uacute;n para dimensionar lo real, el mundo material. Lo simb&oacute;lico, visto como una cadena de significados, permite la construcci&oacute;n de leyes que por pertenecer solo a determinado grupo humano, se transforman en el marco de acci&oacute;n desde donde se valora cada acto a trav&eacute;s de los premios o los castigos que implica el cumplimiento de las normas culturalmente estatuidas.</p>     <p>As&iacute;, las formas simb&oacute;licas, en parte, son las responsables del desarrollo de la experiencia simb&oacute;lica convirti&eacute;ndose en un particular modo de experimentar el mundo de lo real a trav&eacute;s de los s&iacute;mbolos. Teniendo en cuenta la habilidad desarrollada para ser sensible a los patrones asociados a las formas, el mundo simb&oacute;lico es m&aacute;s estructurado y m&aacute;s significativo que lo que una persona f&iacute;sicamente puede esperar.</p>     <p>El mundo simb&oacute;lico como expresi&oacute;n de lo colectivo, de lo social, de lo humano, describe aspectos de la vida real a trav&eacute;s de s&iacute;mbolos y signos. Es as&iacute; como a cada s&iacute;mbolo se le asigna un significado espec&iacute;fico que por su esencia puede referirse a cualquier nivel del mundo real. Por ello, el s&iacute;mbolo es susceptible de ser modificado, manipulado, dado que por su naturaleza pertenece al mundo de lo arbitrario, lo convencional.</p>     <p>De esta manera es como adquieren relevancia las representaciones mentales hasta convertirse en las principales entidades del mundo simb&oacute;lico, erigi&eacute;ndose en factores ineludibles los diferentes componentes del mundo sensorial del individuo. Los sentidos se transforman en el filtro a trav&eacute;s del cual se percibe el mundo real. El lenguaje hablado, o escrito, por ejemplo, puede ser escuchado, le&iacute;do o sentido mientras que los diagramas pueden ser visualizados asociados a cualquiera de las otras modalidades sensoriales (Anastopoulou, 2004). Esto implica, de una u otra manera, que el mundo simb&oacute;lico es un complejo perceptual compuesto de contenidos verbales y no verbales que se eslabonan de manera coherente para darle sentido a un conjunto de s&iacute;mbolos y signos con los que se da cuenta de una determinada realidad social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este sentido, el mundo simb&oacute;lico es entendido desde la perspectiva de lo ling&uuml;&iacute;stico donde caben las palabras, los vocablos y sus inflexiones verbales, relev&aacute;ndose la compleja estructura del lenguaje como el mecanismo social con el que se codifican y decodifican las experiencias sociales, humanas. En el interior de este mundo simb&oacute;lico se recogen las m&uacute;ltiples y no siempre concordantes miradas culturales que caben en la diversidad humana que ha caracterizado el mundo contempor&aacute;neo.</p>     <p>Es a partir de este dimensionamiento como puede apreciarse que el mundo simb&oacute;lico posibilita no solo el afianzamiento de la experiencia social e individual, sino que admite, e incluso estimula, su m&aacute;s severa y mordaz cr&iacute;tica, dado que en su interior bullen tradiciones e innovaciones, pareciendo homog&eacute;neo sin serlo, pero recogiendo todas las manifestaciones culturales que le son propias.</p>     <p>En suma, el mundo simb&oacute;lico est&aacute; demarcado por los c&oacute;digos culturales mediante los cuales es posible explicarse la rica experiencia humana que recoge lo escrito, lo oral, lo art&iacute;stico. Por ello, el mundo simb&oacute;lico se ha transformado en un extenso mapa delineado por una cultura que sirve a su vez para orientar los senderos a recorrer por los individuos que comparten su esencia, la promueven y la defienden tanto a su interior como frente a extra&ntilde;os.</p>     <p>Es con esta perspectiva en mente que al buscar una profunda y precisa comprensi&oacute;n del mundo simb&oacute;lico, se hace imprescindible revisar en detalle el mundo culturalmente constituido que tipifica el accionar de cada grupo humano. No acercarse con rigurosidad acad&eacute;mica a la cultura y sus implicaciones en la vida cotidiana, significar&iacute;a caer peligrosamente en una confusi&oacute;n de miradas que llevar&iacute;an a que el comportamiento individual se descontextualice y al hacerlo los esfuerzos de adaptaci&oacute;n a realidades f&iacute;sicamente distintas se tornar&iacute;an en un imposible estrat&eacute;gico empresarial.</p>     <p>Es vital, en consecuencia, abordar el concepto de cultura desde lo antropol&oacute;gico, donde solo es posible la decodificaci&oacute;n de los hechos reales transformados en el mundo simb&oacute;lico. Y donde tambi&eacute;n solo es posible entender la influencia que tienen las normas de la interacci&oacute;n social en la conformaci&oacute;n del mundo de lo humano, de lo social. Hablar del mundo simb&oacute;lico es acercarse a los premios y los castigos contenidos en la cultura prevaleciente que van moldeando el comportamiento humano, es entender la trascendencia que tienen las representaciones mentales, los simbolismos de consumo, los rituales de consumo, las posesiones y el consumo. Todo ello visto en el marco de la sociedad de consumo actual en la que la moda, las marcas, las motivaciones, el aprendizaje y las decisiones de compra, juegan un papel fundamental en el momento de adquirir, usar o apropiarse de una marca de ropa (P&aacute;ramo &amp; Ram&iacute;rez, 2011).</p>     <p>De esta manera debe entenderse el mundo simb&oacute;lico como una representaci&oacute;n convenida del mundo real, del cotidiano vivir de los miembros de una misma sociedad o de un mismo grupo humano (G&oacute;ngora, 2005). Su incidencia en las decisiones de hoy en la concepci&oacute;n e implementaci&oacute;n de las estrategias organizacionales es inocultable. A pesar de la complejidad inmersa en cada uno de los aspectos que lo conforman, aproximarse a su esencia se ha convertido no solo en un elemento diferenciador de cada empresa que lo ha dimensionado en sus justas proporciones, sino que las ventajas competitivas obtenidas de su profunda comprensi&oacute;n son plausibles por doquier.</p>     <p>Ello implica, por supuesto, superar la visi&oacute;n funcional inmersa tradicionalmente en los productos como la principal raz&oacute;n de su consumo, para aceptar y promover, el significado social como el mayor impulsor de las decisiones tomadas por los consumidores de las sociedades contempor&aacute;neas. Implica, en otras palabras, romper los tradicionales paradigmas de toma de decisiones sustentados en una supuesta racionalidad econ&oacute;mica del consumidor, para abrazar la concepci&oacute;n social y cultural prevaleciente en los mercados de hoy.</p>     <p><b>Dagoberto P&aacute;ramo Morales</b>    <br>   <i>Editor</i></p>     <p><b>Referencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Anastopoulu, S. (2004). <i>Investigating multimodal interactions for the design of leraning environments: A case study in sciences learning. </i>Birmingham University of Birminghan. Doctoral Thesis. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S1657-6276201100020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;ngora, A. (2005, octubre). La dimensi&oacute;n simb&oacute;lica del mundo de los productos: el mundo productual. <i>Revista Colombiana de Marketing, </i>6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S1657-6276201100020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lacan, J. (1982). Le Symbolique, l'Imaginaire et le R&eacute;el. <i>Bulletin de l'Association freudienne, </i>1, 4-13 &#91;publicaci&oacute;n original de 1953&#93; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S1657-6276201100020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>P&aacute;ramo, D. &amp; Ram&iacute;rez, E. (2011). <i>Mundo simb&oacute;lico de los consumidores de ropa de marca. </i>Neiva: Editorial Universidad Surcolombiana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S1657-6276201100020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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