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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Liderazgo líquido: una propuesta para enfrentar la incertidumbre y riesgo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Today organization faces a context of uncertainly and risk, just like socie-ties, that rises levels of complexity and dynamism never seen before. In this constantly changing reality, formless, liquid, the traditional models of leadership, attributes to a single person, are not adequate to respond to pre-vailing enterprise, that's characterized for constant environmental change, and managing change, all this make necessary transform traditional models of leadership to liquid, and make this respond to the new complex systemic logics in organizational area; a new model of leadership is the objective of this paper. In this task, we will check over leadership traditional models from final 20 century, and initial proposal of early 21 century, trying to generate a most functional response to actual organizational reality. The result is a conceptual leadership model based in changing and mix action, make possible by different actors and moments, in alternate moments, but also jointed, in a new social space organizational, transdisciplinary based, making liquid the inside organization, responding in a better way to li-quid, uncertainly, risked environment. Liquid leadership, is both a proposal and an answer to complementary requirements of actual organizations.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Liderazgo l&iacute;quido: una propuesta para enfrentar la incertidumbre y riesgo</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Liquid leadership: a proposal to face uncertainly and risk</b></font></p>     <p><b>Adri&aacute;n Esteban Pereira Santana</b>    <br> <a href="mailto:adrian.pereiras@gmail.com"><i>adrian.pereiras@gmail.com</i></a></p>     <p>Soci&oacute;logo de la Universidad de Chile; Magister en Gesti&oacute;n Empresarial de la Universidad Federico Santa Maria, Chile; Master en Direcci&oacute;n y Organizaci&oacute;n de Empresas de la Universidad de Lleida, Espa&ntilde;a; Doctorando en Comunicaci&oacute;n de la Universidad de las Artes Ciencias y Comunicaci&oacute;n (UNIACC), Chile.</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> 19 de septiembre de 2012    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> Enero de 2014</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>La empresa actual se desarrolla en un contexto de incertidumbre y riesgo, a imagen de las sociedades en que se desenvuelve, alcanzando niveles nunca antes vistos de complejidad y dinamismo. En esta realidad constantemente cambiante, informe, l&iacute;quida, los modelos tradicionales de liderazgo, atribuidos a una sola persona, no son suficientes para responder a las necesidades de la empresa actual. En ella, la adecuaci&oacute;n al cambio y la gesti&oacute;n del mismo hacen necesario licuar los modelos tradicionales de liderazgo, de forma que respondan a las l&oacute;gicas sist&eacute;micas complejas que imperan en materia organizacional; una definici&oacute;n de este nuevo tipo de liderazgo, es el objetivo de este art&iacute;culo. Para ello, se revisar&aacute;n los modelos de liderazgo tradicionales de finales del siglo XX y las propuestas iniciales que se generan a comienzos del siglo XXI, intentando generar una respuesta m&aacute;s adecuada a la empresa actual. El resultado de ese an&aacute;lisis es la construcci&oacute;n conceptual de un liderazgo mixto, cambiante, en t&eacute;rminos de ejecutor, y tambi&eacute;n de ejecuci&oacute;n, pero no en t&eacute;rminos de complementariedad de tipos de liderazgo, sino en la complementariedad de sujetos que ejercen el liderazgo de manera alternada y conjunta, articulando un nuevo espacio social en la empresa que se basa en la transdisciplinariedad organizacional. De esta forma, lo l&iacute;quido se hace parte de las organizaciones y no s&oacute;lo de su entorno, brind&aacute;ndole mejores herramientas para hacer frente al entorno l&iacute;quido, incierto, riesgoso que le rodea. El liderazgo l&iacute;quido, es entonces, tanto una propuesta como una respuesta a las necesidades de complementa-riedad de la empresa actual.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> <i>liderazgo, modernidad, gesti&oacute;n empresarial, cambio organizacional.</i></p> <hr>       <p><b>Abstract</b></p>     <p>Today organization faces a context of uncertainly and risk, just like socie-ties, that rises levels of complexity and dynamism never seen before. In this constantly changing reality, formless, liquid, the traditional models of leadership, attributes to a single person, are not adequate to respond to pre-vailing enterprise, that's characterized for constant environmental change, and managing change, all this make necessary transform traditional models of leadership to liquid, and make this respond to the new complex systemic logics in organizational area; a new model of leadership is the objective of this paper. In this task, we will check over leadership traditional models from final 20 century, and initial proposal of early 21 century, trying to generate a most functional response to actual organizational reality. The result is a conceptual leadership model based in changing and mix action, make possible by different actors and moments, in alternate moments, but also jointed, in a new social space organizational, transdisciplinary based, making liquid the inside organization, responding in a better way to li-quid, uncertainly, risked environment. Liquid leadership, is both a proposal and an answer to complementary requirements of actual organizations.</p>     <p><b>Keywords:</b> <i>Leadership, modernity, business management, organizational change.</i></p> <hr>     <p>1. INTRODUCCI&Oacute;N</p>     <p>La visi&oacute;n de la empresa como el espacio de definici&oacute;n del futuro, en la que el caos se transforma en orden, como fue entendida durante los principios de la modernidad ya no es suficiente y las met&aacute;foras actuales en torno al liderazgo y la organizaci&oacute;n, as&iacute; como las acciones que ellas implican, ya no hablan de ingenier&iacute;as, sino de culturas y redes, de bailar o surfear (Bauman, 2002), de la constante redefinici&oacute;n del sistema y de la flexibilidad en la gesti&oacute;n, que nos llevan a pensar en acciones de orden menos estructurado, pasando desde la l&oacute;gica de la empresa como una orquesta sinf&oacute;nica hacia una m&aacute;s parecida a una banda de Jazz (Friedmann, 2011).</p>     <p>El prop&oacute;sito del presente art&iacute;culo es configurar un nuevo modelo de li-derazgo, que se haga cargo de la incertidumbre actual, y de la colectivizaci&oacute;n del mismo, haciendo que cada uno de los miembros del equipo ponga a disposici&oacute;n del mismo sus competencias y capacidades directivas para el entorno variable, lo que nos llevar&aacute; a constituir un liderazgo mixto, m&uacute;ltiple, cambiante en su forma, adaptativo al entorno y diferencia-dor, a este le denominaremos liderazgo l&iacute;quido.</p>     <p>Entender la empresa desde su perspectiva sist&eacute;mica compleja implica comprender que su vinculaci&oacute;n con el medio ambiente es un elemento central en el desarrollo y la viabilidad de la misma, y la empresa debe definirse en funci&oacute;n de sus interrelaciones, que persiguen ya sea la ho-meostasis sistema-entorno, o bien la autopoiesis necesaria para su mantenimiento (Maturana y Varela, 1984; Luhmann, 1990). Esta relaci&oacute;n no es posible de abordar por un &uacute;nico iluminado y la empresa actual no puede seguir esperando al mes&iacute;as que les llevar&aacute; al futuro, debe generar una estrategia colaborativa, de compromiso de sus trabajadores para el logro de la visi&oacute;n compartida. All&iacute; radica la importancia de este nuevo liderazgo.</p>     <p>En esta l&oacute;gica la construcci&oacute;n de metodolog&iacute;as de definici&oacute;n o estructuraci&oacute;n de los entornos, de dimensionamiento de variables, de construcci&oacute;n de matrices de impacto cruzado o multivariables, se han transformado en herramientas necesarias para prever el desarrollo futuro de los negocios y las organizaciones (Garc&iacute;a del Junco, 2002), as&iacute; como para la adaptaci&oacute;n constante a los cambios. En cualquiera de estos casos, el rol de los lideraz-gos se transforma en un factor central.</p>     <p>&quot;La modernidad reduce riesgos totales en ciertas &aacute;reas y modos de vida. Sin embargo, al mismo tiempo, introduce nuevos par&aacute;metros de riesgo desconocidos totalmente, o en su mayor parte, en &eacute;pocas anteriores. Estos riesgos incluyen riesgos de consecuencias elevadas, riesgos derivados del car&aacute;cter globalizado de los sistemas sociales de la modernidad&quot; (Giddens et al., 1996).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este escenario, el componente humano es el que permite marcar la diferencia, generar ventajas competitivas y establecer l&oacute;gicas que sit&uacute;an en la &quot;gesti&oacute;n del conocimiento&quot; las caracter&iacute;sticas diferenciadoras entre una empresa y otra; entendemos hoy m&aacute;s que nunca que la productividad se debe a factores sociales de los empleados (Koontz &amp; Weihrich, 1998), m&aacute;s que a los factores tecnol&oacute;gicos y de capital. Esto nos lleva nuevamente a plantearnos la necesidad de invertir en las personas, poniendo tambi&eacute;n en ellas la responsabilidad de su desarrollo y colocaci&oacute;n (Drucker &amp; Nakauchi, 1997), y la responsabilidad de liderarse y liderar a otros.</p>     <p>Comenzaremos entonces por una breve descripci&oacute;n de la empresa actual, de sus grandes desaf&iacute;os en el contexto de modernidad tard&iacute;a, en donde el riesgo y la incertidumbre se constituyen como los referentes de cualquier sistema u organizaci&oacute;n. Posteriormente, se analizar&aacute; la relaci&oacute;n existente entre modernidad, <i>management </i>y el devenir de las ideas en torno al lide-razgo, para lo cual se recurrir&aacute; a la construcci&oacute;n de una categorizaci&oacute;n de las principales caracter&iacute;sticas de los liderazgos tradicionales. Luego se proceder&aacute; a construir la respuesta del por qu&eacute; estos modelos tradicionales no son adecuados a las din&aacute;micas actuales del mundo organizacional, y por qu&eacute; se requiere de un nuevo tipo de liderazgos, para concluir analizando esta perspectiva con relaci&oacute;n a los liderazgos tradicionales.</p>     <p>Se ha optado por la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y su problematizaci&oacute;n cr&iacute;tica como metodolog&iacute;a para el desarrollo de esta propuesta. Y su resoluci&oacute;n es provisional, l&iacute;quida, no es una &uacute;ltima palabra, sino una respuesta a las din&aacute;micas actuales que cuenta con la fortaleza de sus posibilidades de adecuaci&oacute;n, abriendo los espacios a su desarrollo y problematizaci&oacute;n.</p>     <p>2. EL CONTEXTO DE LA MODERNIDAD Y LAS ORGANIZACIONES L&iacute;QüIDAS</p>     <p>En el contexto actual de modernidad, en el que la incertidumbre y el riesgo condicionan nuestro accionar y desarrollo, la empresa se transforma en un espacio privilegiado que permite enfrentar/gestionar dicha incerti-dumbre y el caos presentes en la modernidad.</p>     <p>Esta modernidad tard&iacute;a se caracteriza por una complejidad sin precedentes, que exige flexibilidad a las organizaciones y sus empleados (Chowd-hury, 2000), para enfrentar la tendencia creciente al caos o a la movilidad en un contexto de incertidumbre o liquidez (Giddens et al., 1996; Bauman, 2002), en que lo que parec&iacute;a est&aacute;tico y seguro se transforma en din&aacute;mico y requiere de la homeostasis organizacional para que la organizaci&oacute;n &quot;sobreviva&quot; a los cambios en el entorno, en el que las estrategias apuntan a la customizaci&oacute;n, organizaci&oacute;n en torno a la telara&ntilde;a creativa y el pensamiento caleidosc&oacute;pico (Chowdhury, 2000).</p>     <p>La organizaci&oacute;n actual, que se enfrenta a una din&aacute;mica cambiante, a un entorno autodefinido, se debe adecuar constantemente para subsistir. Esto nos lleva a perder el control del entorno y a generar tasas de incer-tidumbre cada vez mayores, de forma tal que el desaf&iacute;o ya no es la definici&oacute;n del entorno y su comportamiento esperado en el corto, mediano y largo plazo, sino su adaptaci&oacute;n a los requerimientos cambiantes que ese entorno va generando en lo que Friedmann (2004) denomina, de alguna manera, la trampa de la complejidad o a la redefinici&oacute;n y regeneraci&oacute;n continua de sus componentes en la interacci&oacute;n con el medio, conocida como autopoiesis (G&aacute;lvez et al., 2009; Maturana &amp; Varela, 1984).</p>     <p>Una respuesta ha sido la gesti&oacute;n al borde del caos (Friedmann, 2004), que entiende a la organizaci&oacute;n como un desestabilizador (Drucker, 1993), que requiere continuamente de nuevos modelos y nuevos corresponsa-bles. En definitiva, necesita licuar los roles tradicionales para responder a este sistema y entorno cambiantes.</p>     <p>A ello, debe sum&aacute;rsele el desaf&iacute;o de las tecnolog&iacute;as que d&iacute;a a d&iacute;a imponen nuevos desaf&iacute;os a todos los trabajadores, de todos los niveles de las organizaciones (Sun, 2009), incrementando la necesidad de adecuaci&oacute;n constante de los conocimientos y la competencias de los trabajadores, requiriendo de ellos un compromiso superior, m&aacute;s all&aacute; del cumplimiento de funciones, apuntando a un involucramiento afectivo con la compa&ntilde;&iacute;a en la que se desenvuelven (Friedmann, 2004).</p>     <p>3. LA RELAcI&oacute;N Entre LIDERAzgo Y <i>MANAGEMENT </i>En LA EvOLuCI&Oacute;N De LA Modernidad</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien es cierto que la concepci&oacute;n del liderazgo ha estado vinculada desde siempre a las l&oacute;gicas del <i>management </i>o la gesti&oacute;n, incluso se han confundido los t&eacute;rminos (Bolden, 2007), la b&uacute;squeda de liderazgos que permitan brindar espacios en los que la gente se involucre con entusiasmo permite que se obtenga de las personas un compromiso superior, en un contexto en que el entusiasmo marcar&aacute; el &eacute;xito de nuestros negocios (Chowdhury, 2000)&nbsp;, transform&aacute;ndose en el eje del desarrollo de las ventajas competitivas (Carlzon, 1991) y de la gesti&oacute;n del cambio en un mercado hiper-competitivo en donde el prestigio de marca no basta para una estrategia que permita mejorar los indicadores de venta y se requiere un esfuerzo adicional por parte de los trabajadores (Van Riel, 1997).</p>     <p>De esta forma, el concepto de liderazgo ha ido evolucionando hacia un espacio particular de desarrollo en torno al <i>management. </i>Pas&oacute; desde un primer grupo de teor&iacute;as sobre el liderazgo basado en los rasgos personales distintivos del l&iacute;der, en el que este era considerado como un h&eacute;roe en la organizaci&oacute;n.</p>     <p>Luego, en los a&ntilde;os setenta se comenzaron a desarrollar teor&iacute;as del lideraz-go que se centraban en la relaci&oacute;n entre el l&iacute;der y sus subordinados, y es en estos momentos en que se comienza a hablar de colaboradores en vez de subordinados, en una clara alusi&oacute;n a la importancia de las relaciones humanas en la labor del l&iacute;der. Lo anterior, en tanto los espacios de integraci&oacute;n y desarrollo son los que posibilitan el compromiso y participaci&oacute;n de los trabajadores (Bravo, 2010), cuesti&oacute;n que ser&aacute; factible &uacute;nica y exclusivamente si la funci&oacute;n de integrarles, hacerles parte de la organizaci&oacute;n, comprometerles, coordinarles (Marr y Garc&iacute;a, 1997:7) es una de las cuestiones centrales para la organizaci&oacute;n.</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; se entend&iacute;a entonces por liderazgo? En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha definido como una relaci&oacute;n de influencia en la que tanto l&iacute;deres como colaboradores juegan un papel relevante (&Aacute;lvarez de Mon, 2001). Una visi&oacute;n m&aacute;s tradicional es la que ve al l&iacute;der como aquel sujeto que cuenta con seguidores, que va delante de todos, como la cara visible de un grupo, trabaja duro y se compromete con la labor, tiene la capacidad de comunicar de manera positiva inspirando a otros, hace crecer profesionalmente a su gente, obteniendo resultados fascinantes.</p>     <p>Si tratamos de enumerar las caracter&iacute;sticas que est&aacute;n a la base de estas definiciones encontraremos, al menos, las siguientes (&Aacute;lvarez de Mon, 2001)&nbsp;:</p>       <p>1.&nbsp;El l&iacute;der cuenta con seguidores, los cuales conf&iacute;an en &eacute;l producto de la raz&oacute;n y no del fanatismo. Son ellos los que han otorgado autoridad al l&iacute;der.</p>     <p>2.&nbsp;El l&iacute;der va a la cabeza. Se refiere a que el l&iacute;der es la cabeza visible del equipo porque los dem&aacute;s conf&iacute;an y han delegado autoridad en &eacute;l, que es quien trabaja duro y se compromete con la labor, no es aquel que solo la coordina labor, sino que est&aacute; presente para poder asistir, ayudar, orientar y reconocer la labor realizada por el grupo.</p>     <p>3.&nbsp;Tiene capacidad de comunicar de manera positiva. El l&iacute;der mantiene una comunicaci&oacute;n directa con su equipo al cual informa de todo lo necesario para el mejoramiento de la gesti&oacute;n.</p>     <p>4.&nbsp;Hace crecer profesionalmente a su gente, genera los espacios para el desarrollo de las capacidades de los dem&aacute;s, es un formador de l&iacute;deres, no forma segundones ni entrena personas para utilizar los mismos cargos siempre, entrega recompensas y reconocimientos. El l&iacute;der busca que las personas desarrollen todo su potencial.</p>     <p>5.&nbsp;El l&iacute;der trata de mantener y hacer crecer la unidad de la organizaci&oacute;n y por ello est&aacute; preocupado por problemas tales como el desarrollo del sentido de la responsabilidad de su gente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6.&nbsp;Obtiene resultados fascinantes al desarrollar todas las caracter&iacute;sticas anteriores. Se logran niveles de productividad muy cercanos al m&aacute;ximo; el clima organizacional, la cultura de compromiso y de lealtad van permitiendo a los trabajadores entregar lo mejor de s&iacute;, al encontrarse motivados con expectativas de crecimiento y con una visi&oacute;n clara de futuro los resultados ser&aacute;n fascinantes.</p>     <p>El proceso de ser o de convertirse en l&iacute;der se asemeja al de volverse un ser humano integral, es una inversi&oacute;n en capital humano para mejorar las habilidades relacionales de las personas seleccionadas (Bolden, 2007).</p>      <p>Adem&aacute;s de las caracter&iacute;sticas se&ntilde;aladas se nos ha ense&ntilde;ado que el l&iacute;der cuenta con capacidad t&eacute;cnica acerca de la materia en que se le contrata, con habilidades sociales que le permitan desarrollar las relaciones humanas b&aacute;sicas para el buen desempe&ntilde;o de la organizaci&oacute;n, capacidad conceptual, de dise&ntilde;o de la visi&oacute;n y objetivos de la organizaci&oacute;n. Es un buen captador de se&ntilde;ales, sabe escuchar y leer los mensajes que pueden servir para generar rumbos y estrategias, con juicio y car&aacute;cter esto le permite generar un c&uacute;mulo de alternativas posibles entre las cuales decidir.</p>     <p>En dicho sentido, el l&iacute;der debe ser un arquitecto social. La labor de un arquitecto es la generaci&oacute;n de estructuras adecuadas y c&oacute;modas para sus clientes; en este caso el arquitecto social o l&iacute;der, debe generar las condiciones estructurales (culturales) para el buen desempe&ntilde;o de la organizaci&oacute;n. La estructura debe ser, centrada, flexible, r&aacute;pida, amigable y divertida, debe ser un espacio en que nos sintamos c&oacute;modos, que seamos parte de &eacute;l, y que responda apropiadamente a los requerimientos de nuestros clientes. Las cuatro primeras caracter&iacute;sticas son explicables por s&iacute; mismas, pero &iquest;por qu&eacute; debe ser divertida? Porque lo importante es, no solo que no se transforme en un martirio el tener que ir a trabajar, sino que debemos propender por construir lugares de trabajo a los cuales nos guste asistir, que vayamos con &aacute;nimo que nos sintamos como en casa y de esta forma podamos aportar lo mejor de nosotros mismos en pro de la organizaci&oacute;n. De esta manera estaremos potenciando la motivaci&oacute;n trascendente de los colaboradores, lo cual implica comprender que los procesos son realizados por personas, que esperan obtener cada d&iacute;a mayores satisfacciones de sus trabajos (Ackoff, 1979; Bravo, 2010).</p>     <p>Adem&aacute;s, los l&iacute;deres deben potenciar la creatividad y el desarrollo de las habilidades y capacidades de los integrantes de la organizaci&oacute;n, potenciar incluso a nivel de personas, de seres humanos, comprometerlos con nuestra organizaci&oacute;n, sea cual fuere. Hay que tener claro que el compromiso emocional de los empleados de una firma es tremendamente valioso y este se logra a trav&eacute;s del potenciamiento de todos y cada uno de los integrantes de los equipos.</p>     <p>La capacidad de generar confianza es entonces un elemento cr&iacute;tico en el liderazgo. Recordemos que est&aacute; en la base del liderazgo, debe el l&iacute;der ser capaz de conseguirla y no perderla, siendo aut&eacute;ntico con las personas y la organizaci&oacute;n. Esto se logra a trav&eacute;s del trabajo en equipo.</p>     <p>El l&iacute;der adem&aacute;s comparte los &eacute;xitos, no le son exclusivos, sino que los transforma en responsabilidad del equipo. En este sentido no es suficiente con que el equipo realice un trabajo excepcional, hay que reconocerlo tanto al interior del equipo como hacia fuera, es necesario hacer propaganda al equipo, lo cual hace que este sea identificable por los superiores del l&iacute;der y que no se transforme su accionar en trasfondo del trabajo diario.</p>     <p>Lo hemos se&ntilde;alado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero una cuesti&oacute;n fundamental con respecto al liderazgo es que se refiere al cambio. El liderazgo triunfador tendr&aacute; m&aacute;s que ver con la generaci&oacute;n del problema que con su reducci&oacute;n. En este sentido el l&iacute;der es un generador de caos, un potenciador de la entrop&iacute;a, un quiebra esquemas, un aprovechador de las tensiones existentes, a nivel personal, grupal y de la estructura de la organizaci&oacute;n, de tal forma que genere un estado futuro mejor que el presente y logre que los dem&aacute;s crean en dicho cambio, se convenzan y adem&aacute;s lo promuevan.</p>     <p>Para todo l&iacute;der la tarea es entonces una mezcla de acciones de consultor&iacute;a, <i>coaching </i>y pensamiento sist&eacute;mico (Sun, 2009). Finalmente, es necesario hacer que la visi&oacute;n no solo sea aceptada, sino que sea compartida, que cada integrante del equipo se haga parte de ella.</p>     <p>4. LA INcAPAcIDAD DE RESPuESTA DE LA VISI&Oacute;N DEL LIDERAzGO Tradicional EN UN CONTExTO LIQUIDO</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La pregunta que nos surge entonces es la siguiente &iquest;Cu&aacute;ntos l&iacute;deres con las caracter&iacute;sticas se&ntilde;aladas podremos encontrar? O tal vez siendo m&aacute;s caricaturescos en la pregunta &iquest;Cu&aacute;ntos superh&eacute;roes con todas estas caracter&iacute;sticas existir&aacute;n?</p>     <p>Como respuesta, hasta ahora, esta situaci&oacute;n se reduc&iacute;a del paso de un liderazgo transaccional a uno transformador. El primero se basa en los premios y castigos para motivar a sus subordinados, para lo cual establecen reglas de juego claras y objetivos bien dise&ntilde;ados. Su estilo directivo es de mando y control, con fuerte uso del poder formal. Es un l&iacute;der que mira con detalle el corto plazo, y que maneja los procesos y los recursos de manera eficiente.</p>     <p>Por tanto es un buen gestor, que tiende a la mejora continua con base en una mayor estandarizaci&oacute;n, orden, repetici&oacute;n de los procesos y distribuci&oacute;n de los recursos de manera eficiente. La relaci&oacute;n que crea este l&iacute;der es puramente transaccional: los seguidores obedecen al l&iacute;der porque est&aacute;n interesados en la transacci&oacute;n, en lo que van a recibir a cambio de su trabajo.</p>     <p>En el otro extremo de este dibujo, el liderazgo transformador se caracteriza por tener una visi&oacute;n radicalmente nueva, que es atrayente y motiva a la gente. Es un l&iacute;der inconformista, visionario y carism&aacute;tico, que transforma tanto el estado de las cosas en la empresa como las mismas aspiraciones e ideales de los seguidores. Es un l&iacute;der que arrastra, que convence, que tiene una gran confianza en s&iacute; mismo y en su visi&oacute;n, y que tiene un alto grado de determinaci&oacute;n y energ&iacute;a para llevar a cabo los cambios que se propone.</p>     <p>Sin embargo, la rapidez con la que se suscitan los cambios hoy en nuestra sociedad hace que las cosas que ten&iacute;an sentido hace un par de a&ntilde;os hoy parezcan no tenerlo. Este dinamismo del mundo actual, sumado al alto grado de competitividad existente, nos exige revisar estos modelos a la luz del devenir de los aprendizajes organizacionales. As&iacute;, el modelo transformador, sigue considerando al l&iacute;der como un sujeto carism&aacute;tico en el sentido weberiano, que es capaz de hacer a otros compartir el sue&ntilde;o, pero a&uacute;n as&iacute;, sigue siendo SU sue&ntilde;o, SU visi&oacute;n, en definitiva, SU organizaci&oacute;n.</p>     <p>Cuando pensamos que el nuevo paradigma nos enfrenta a que las empresas requieren de l&iacute;deres y emprendedores, la pregunta que surge es &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el activo m&aacute;s importante de los l&iacute;deres en los tiempos que vienen? La respuesta que nos propone Chowdhury (2000) es que el activo m&aacute;s valioso de los l&iacute;deres del siglo XXI ser&aacute; la capacidad de so&ntilde;ar, pues en la medida en la que mayores sue&ntilde;os tengamos, y m&aacute;s compartidos sean, mejores posibilidades de diferenciaci&oacute;n y generaci&oacute;n de ventajas competitivas sostendr&aacute; nuestra organizaci&oacute;n.</p>       <p>As&iacute;, la certeza de los desarrollos de liderazgos &uacute;nicos y heroicos, que nos exige el modelo que hemos revisado ya no es factible y esta prisi&oacute;n o caja de hierro se transforma en una vasija de cristal que busca contener la liquidez presente en nuestra modernidad que se constituye en gran medida en el consumo (Clegg y Baumeler, 2010; Bauman, 2007).</p>     <p>Pretender de esta forma que el l&iacute;der ser&aacute; uno solo, que deber&aacute; responder constantemente a los nuevos desaf&iacute;os, y que este liderazgo ser&aacute; siempre una sumatoria de caracter&iacute;sticas &uacute;nicas en una organizaci&oacute;n, significa no entender la din&aacute;mica que se encuentra en la base de las propuestas de equipos de trabajo, significa reducir las capacidades del equipo a las competencias de un sujeto en torno a la construcci&oacute;n de gu&iacute;as para la acci&oacute;n, y ser&iacute;a no comprender que el liderazgo como visi&oacute;n &uacute;nica se ha perdido y su fin fue decretado por Bennis (2001), y hoy coexisten los liderazgos que persiguen la construcci&oacute;n de equipos de l&iacute;deres, en los que se desarrolle el genio colectivo (Chowdury, 2000), a trav&eacute;s de compartir el poder y co-liderar en torno a la gesti&oacute;n del cambio (Bennis &amp; Heenan, 2006; Yearut et al., 2000).</p>     <p>5. resoluci&oacute;n provisional del liderazgo l&iacute;quido</p>     <p>En este contexto cambiante los modelos de liderazgo tambi&eacute;n han ido variando, pasando desde un l&iacute;der como ente &uacute;nico y heroico, con cualidades especiales y &uacute;nicas, por lo tanto centrado en la persona detentadora del apelativo de l&iacute;der, hacia una visi&oacute;n m&aacute;s compartida, que cada vez m&aacute;s ha ido incluyendo nuevas variables como la situacionalidad y las personas que son lideradas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;, los co-liderazgos, liderazgos m&uacute;ltiples, trabajo en equipo participa-tivo, y otros modelos que implican compartir el poder (Bennis &amp; Heenan, 2006) o inclusive difuminarlo, declarando la ausencia de ellos (Senger &amp; Kaufer, 2000), son modelos que responden para adaptarse al entorno altamente variable que enfrentamos hoy en d&iacute;a organizacionalmente (&Aacute;l-varez de Mon, 2001; Bennis, 2000; Bennis &amp; Heenan, 2006; Senger &amp; Kaufer, 2000). Y esos cambios requieren de seguidores dispuestos y comprometidos, los que se transforman en aliados &iacute;ntimos (Bennis, 2000), los cuales ya no se comportan como funcionarios sino como colaboradores, col&iacute;deres, futuros l&iacute;deres, y que transforman a la compa&ntilde;&iacute;as en canteras de l&iacute;deres (Yearout et al., 2000).</p>     <p>Todo lo que hemos revisado en torno al liderazgo apunta al mejoramiento de la calidad de vida en el trabajo, que implica que los colaboradores tengan la posibilidad de desarrollar su potencial (Ackoff, 1979) y esto a su vez genera mayor compromiso; logrando el estado de &eacute;xtasis se produce en una mezcla de compromiso y motivaci&oacute;n que sobrepasa los est&aacute;ndares, va m&aacute;s all&aacute; de las expectativas, producto de un proceso creativo de conformaci&oacute;n de equipos en el que no solo se brindan los espacios para el intercambio de ideas y proyectos, sino tambi&eacute;n se da soporte a los dem&aacute;s en casos de requerimientos (Ciskszentmihalyi, 2006).</p>     <p>Este es el eje de la propuesta de generaci&oacute;n de liderazgos l&iacute;quidos que, tal como la modernidad, se adaptan constantemente a los entornos y en su adaptaci&oacute;n se presentan en los mejores colaboradores en cada ocasi&oacute;n. Lo l&iacute;quido de esta forma representa la adaptabilidad y dicha adaptabilidad en torno a las competencias no de un sujeto, sino de la organizaci&oacute;n, en donde el compromiso implica ponerse a disposici&oacute;n para so&ntilde;ar colectivamente y orientar las acciones de los dem&aacute;s en las &aacute;reas en las que las competencias individuales sean requeridas.</p>     <p>Y este compromiso implica capacidad de toma de decisiones, significa tomar las riendas de manera conjunta y orientar el camino, poner a disposici&oacute;n del equipo las competencias creativas, promover la colaboraci&oacute;n sobre la competencia y aprovechar los momentos en los que se producen crisis y errores para generar saltos en el desarrollo y aprendizajes. Pasar desde las estructuras racionales y fijas de la concepci&oacute;n burocr&aacute;tica we-beriana hacia una concepci&oacute;n l&iacute;quida del consumo y de la organizaci&oacute;n (Clegg &amp; Baumeler, 2010; Bauman, 2007).</p>     <p>Pedir a un &uacute;nico sujeto que cumpla con los requisitos que le hemos puesto al liderazgo no es &uacute;nicamente una quimera, en tanto se solicitan caracter&iacute;sticas excepcionales de manera continua. Esto se soluciona, no formando mejores l&iacute;deres, sino liqüificando el liderazgo.</p>       <p>La liquidez en el &aacute;mbito del liderazgo implica que este ya no se encuentra fijo a la persona sino que es m&oacute;vil y se adapta a las formas que se requieren al interior de un equipo u organizaci&oacute;n, no en t&eacute;rminos en los que Bauman (2002) le reemplazaba por el espect&aacute;culo, pero s&iacute; en la medida que reemplaza la vigilancia y el control por la seducci&oacute;n y la motivaci&oacute;n.</p>     <p>El liderazgo en un mundo de consumo l&iacute;quido sin aspectos fijos, que se moviliza y se adapta de manera constante a los cambios en el recipiente de la modernidad que le contiene, requiere tambi&eacute;n de un liderazgo que sea adaptativo, que sea colectivo, y que se contenga organizacionalmen-te, respondiendo a las necesidades cambiantes del entorno, generando la autopoiesis necesaria para la subsistencia, en la que las personas y las organizaciones que le contienen sean capaces de moverse al comp&aacute;s de los cambios en el entorno, en una l&oacute;gica adaptativa homeost&aacute;tica en los l&iacute;mites cada vez m&aacute;s difusos del sistema.</p>     <p>Ello implica en definitiva comprender que las canteras de l&iacute;deres no son una respuesta de futuro, sino de presente y que las competencias heroicas que se persegu&iacute;an en el siglo XX en los l&iacute;deres hoy son competencias colectivas en las que los sujetos son colectivizados se complementan y comparten para lograr objetivos que son a la vez institucionales y personales; en dichas competencias la gesti&oacute;n de los talentos implica la generaci&oacute;n de habilidades complementarias y en las cuales el todo ser&aacute; m&aacute;s que la suma de las partes.</p>     <p>Esto no es un llamado a colectivizar las decisiones al estilo del asamble&iacute;s-mo, sino que implica un trabajo en funci&oacute;n de brindar los espacios de confianza y participaci&oacute;n, que recojan lo mejor de nuestros trabajadores motiv&aacute;ndoles a un desempe&ntilde;o superior como plantean las tecnolog&iacute;as de intervenci&oacute;n con grandes grupos. De no ser as&iacute;, nos encontraremos con que el colectivo puede llegar a ser menos inteligente y eficaz que el m&aacute;s listo de sus miembros, y esto significa complementar competencias y conocimientos en la medida que la sinergia descansa en la complementarie-dad creativa de cada uno de los miembros de dicha comunidad. (&Aacute;lvarez de Mon, 2001).</p>      <p>Si hemos entendido hace un tiempo ya que las organizaciones al igual que otros sistemas son capaces de generar mejores resultados por la sinergia que en ella se produce entre las partes, no parece concordante la visi&oacute;n de un liderazgo &uacute;nico, sino que es esta misma visi&oacute;n la que nos invita a desarrollar liderazgos m&uacute;ltiples, colectivos, cambiantes, l&iacute;quidos, que permitan contar en cada situaci&oacute;n con los mejores l&iacute;deres y los mejores colaboradores, as&iacute; como con los mejores equipos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. CONCLUSIONES</p>     <p>El campo a&uacute;n est&aacute; abierto, la respuesta no ser&aacute; &uacute;nica y las posibilidades se acercan a la infinitud. Sin embargo, sea cual sea la respuesta, implicar&aacute; abrir procesos individuales y colectivos al interior de las compa&ntilde;&iacute;as, conllevar&aacute; comprender que los modelos tradicionales est&aacute;n obsoletos y que son incapaces de responder a la modernidad l&iacute;quida si ellos no se vuelven l&iacute;quidos tambi&eacute;n, que el dise&ntilde;o de adaptaci&oacute;n requerir&aacute; asumir la movilidad y que como en una danza, los movimientos de la compa&ntilde;&iacute;a estar&aacute;n determinados por los movimientos en el entorno y viceversa.</p>     <p>El liderazgo l&iacute;quido implica esta adaptaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n la variabilidad llevar&aacute; a confiar en las capacidades de los dem&aacute;s y ya no solo en el l&iacute;der janusiano, sino en el equipo de trabajo. Tampoco supone hacer la responsabilidad de todos, pues como reza el dicho, &quot;si es responsabilidad de todos, a la vez es responsabilidad de nadie&quot;, sino de alternar de manera inteligente los liderazgos entre los miembros del equipo, quienes tienen diferentes habilidades, capacidades y conocimientos, y que en el dise&ntilde;o del sue&ntilde;o colectivo de la organizaci&oacute;n, pueden asumir temporalmente la responsabilidad de guiar las acciones en funci&oacute;n de esas caracter&iacute;sticas y adem&aacute;s pasar la posta a los otros.</p>     <p>Entender esta propuesta, implica que del mismo modo que la din&aacute;mica asciende en la organizaci&oacute;n, asciende entre sujetos dentro de un equipo y que pueden ser equipos los que lideren a la compa&ntilde;&iacute;a de manera alternada, cambiante, en funci&oacute;n de sus competencias, generando un nuevo espacio de colaboraci&oacute;n y confianza que permitir&aacute; a las compa&ntilde;&iacute;as avanzar hacia la sustentabilidad.</p>       <p>Ello implica abrir el camino a comprender que el liderazgo es un asunto de todos (Kouzes &amp; Posner, 2000) y la responsabilidad puede ser adapta-tiva, pues &iquest;c&oacute;mo pedimos a las organizaciones adaptaci&oacute;n si generamos estructuras r&iacute;gidas para ello? &iquest;no es acaso un contrasentido?</p>     <p>Abramos las puertas a compartir las responsabilidades, as&iacute; como los sue&ntilde;os de construcci&oacute;n de futuro en nuestras compa&ntilde;&iacute;as, pues una visi&oacute;n compartida de futuro constituye una fuerza en el coraz&oacute;n de la gente (Friedmann, 2004) y la posibilidad de alcanzar el m&aacute;ximo potencial es un motivador excepcional. Para esto es necesario compartir poder, escuchar y confiar en todos los niveles de la organizaci&oacute;n.</p>     <p>La provisionalidad de la respuesta define tambi&eacute;n los nuevos desaf&iacute;os, en t&eacute;rminos de analizar las experiencias previas de liderazgos m&uacute;ltiples y coli-derazgos bajo este nuevo modelo y propiciar la evaluaci&oacute;n de experiencias similares. Tambi&eacute;n proporcionar herramientas para su implementaci&oacute;n. La reflexi&oacute;n que nos queda es, si la empresa actual funciona como una banda de Jazz durante una <i>jam session </i>(Friedmann, 2011), los l&iacute;deres funcionar&aacute;n como sus m&uacute;sicos, compartiendo el liderazgo, adecu&aacute;ndose tambi&eacute;n a las fortalezas y debilidades de sus col&iacute;deres y al entorno de su p&uacute;blico, alternando entre funciones de l&iacute;deres y seguidores de forma natural y continua.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Ackoff, R. (1979). <i>Redise&ntilde;ando el futuro. </i>M&eacute;xico: Limusa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1657-6276201400020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>&Aacute;lvarez de Mon, S. (2001) <i>El Mito del Lider. </i>Madrid: Prentice Hall.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1657-6276201400020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bauman, Z. (2002) <i>Modernidad L&iacute;quida. </i>Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1657-6276201400020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bauman, Z. (2007). <i>Vida de Consumo. </i>Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1657-6276201400020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bennis, W. (2001). El Fin del Liderazgo. <i>Harvard Deusto Review, 95 </i>(marzo-abril). Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1657-6276201400020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bennis, W.; Heenan, D. (2006). Co-Liderazgo: La nueva constelaci&oacute;n del Poder. <i>Harvard Deusto Review, 152 </i>(diciembre). Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1657-6276201400020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Bolden, R. (2007). Trends and Perspectives in Management and Leadership development. <i>Business Leadership Review, IV</i>:II (abril), 1-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1657-6276201400020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bravo, J. (2010). <i>Gesti&oacute;n de procesos. </i>Santiago: Evoluci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1657-6276201400020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Carlzon, J. (1991). <i>El momento de la verdad. </i>Madrid: D&iacute;az de Santos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1657-6276201400020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Chowdhury, S. (2000). <i>Management Siglo XXI. </i>Madrid: Prentice Hall.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1657-6276201400020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Clegg, S.; Baumeler, C. (2010). <i>Essai: From Iron Cages to Liquid Moderni</i><i>ty in Organization Analysis. </i>Recuperado de <a href="http://oss.sagepub.com/content/31/12/1713" target="_blank">http://oss.sagepub.com/content/31/12/1713</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1657-6276201400020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Csikszentmihalyi, M. (1996). <i>Creativity. </i>New York: Harper Collins Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1657-6276201400020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Drucker, P.; Nakuchi, I. (1997). <i>Tiempo de desaf&iacute;os tiempo de reinvenciones. </i>Buenos Aires: Sudamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1657-6276201400020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Friedmann, R. (2004). <i>Gesti&oacute;n y organizaci&oacute;n de empresas en el siglo XXI: La aventura posmoderna. </i>Santiago: Ril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1657-6276201400020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Friedmann, R. (2011). Arte y Gesti&oacute;n. <i>Revista Trend Management, 13 </i>(4), Edici&oacute;n Especial (mayo).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1657-6276201400020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a del Junco, J. (2002). <i>T&eacute;cnicas de gesti&oacute;n empresarial. </i>Madrid: McGraw Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1657-6276201400020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a, J. (1994). Biolog&iacute;a del Conocimiento, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. <i>Revista de Sociolog&iacute;a, 9. </i>Santiago, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1657-6276201400020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>Giddens, A.; Bauman, Z.; Luhmann,N.; nBeck, U. (1996). <i>Las consecuencias perversas de la modernidad. </i>Barcelona: Anthropos.</p>     <!-- ref --><p>Koontz, H.; Weihrich, H. (1998). <i>Administraci&oacute;n una perspectiva Global. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1657-6276201400020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kouzes, J.; Posner, B. (2000). <i>El l&iacute;der Janusiano. </i>En Chowdhury, S. (pp. 19-35). Management Siglo XXI. Madrid: Prentice Hall.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1657-6276201400020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luhmann, Niklas. (1990). <i>Sociedad y sistema: la ambici&oacute;n de la teoria. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1657-6276201400020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Marr y Garc&iacute;a. (1997). <i>La direcci&oacute;n corporativa de los recursos humanos. </i>Madrid: D&iacute;az de Santos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S1657-6276201400020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
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