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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>Editorial</b></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Una aproximaci&oacute;n al marketing social</b></font></p>      <p>No es casual que recientemente la idea del <i>marketing </i>haya comenzado a atraer el inter&eacute;s de buena parte de los administradores de las organizaciones denominadas sin &aacute;nimo de lucro, tan difundidas en las sociedades contempor&aacute;neas (Bonaventure, 1992). Sin embargo, y a pesar de su aparente inter&eacute;s, muchos de ellos a&uacute;n se resisten p&uacute;blicamente a aceptar sus beneficios. Contrario a lo que puede pensarse, el marketing comercial (mercadeo de bienes y servicios) es visto en sus organizaciones como una amenaza a su autonom&iacute;a, a su propio poder. Han propalado la idea de que el marketing hace referencia tan solo a la ejecuci&oacute;n de intensas campa&ntilde;as publicitarias que dejan de lado su revolucionaria forma de visualizar las instituciones y sus m&aacute;s enraizados prop&oacute;sitos de llegarle a la sociedad con propuestas de amplio bienestar social.</p>      <p>No obstante este notorio desconocimiento, el efecto del marketing en el conjunto de la sociedad es tan trascendente que pr&aacute;cticamente no hay actividad humana en la que no est&eacute; presente con todo su innegable potencial. Esta clara diseminaci&oacute;n del marketing ha permitido que te&oacute;ricos y practicantes lo estudien en otra dimensi&oacute;n como agente de cambio social y como instituci&oacute;n social dirigida hacia la modificaci&oacute;n de la conducta de los individuos que hacen parte de determinado conglomerado humano.</p>      <p>El marketing social, en su versi&oacute;n contempor&aacute;nea, ha sido definido como &quot;el dise&ntilde;o, la implementaci&oacute;n y el control de programas calculados para influenciar la aceptabilidad de ideas sociales e involucrando consideraciones de producto, planeaci&oacute;n, precio, comunicaci&oacute;n, distribuci&oacute;n e investigaci&oacute;n de mercados&quot; (Kotler y Zaltman, 1971).</p>      <p>De esta afirmaci&oacute;n, y apoyados en los resultados obtenidos en a&ntilde;os recientes, es posible deducir algunas ideas centrales con las cuales se puede comprender su esencia y su mec&aacute;nica de operaci&oacute;n. Una r&aacute;pida comparaci&oacute;n con los postulados del marketing comercial (con &aacute;nimo de lucro) permitir&aacute; dimensionar sus principales fundamentos.</p>      <p>Como punto de partida, se puede decir que la principal diferencia descansa en su propia naturaleza. Su accionar est&aacute; dirigido a la sociedad en su conjunto o a parte de ella. Est&aacute; enfocado a la soluci&oacute;n de problemas de &iacute;ndole colectiva, en pro del bienestar de la ciudadan&iacute;a y siempre a favor del grupo humano involucrado (P&aacute;ramo, 1993). En cuanto es marketing de ideas (de causas sociales), se mercadea un producto intangible con alto contenido de satisfacci&oacute;n social, con un precio no monetario (inexistente para los directamente beneficiados), con una extrema falta de frecuencia en su compra, sin significativos reforzadores de las conductas humanas, promovido en segmentos de mercado con enorme heterogeneidad y m&uacute;ltiples intereses, y con elevadas variaciones en los niveles de involucra-miento de los participantes que van desde los m&aacute;s altos hasta los m&aacute;s bajos (Rothschild, 1979).</p>      <p>En ocasiones, el consumidor (el ciudadano) tiene que ser persuadido; en otras, disuadido. La persuasi&oacute;n hace referencia al conjunto de acciones dirigidas a que el ciudadano cambie en forma positiva; por ejemplo, el enrolamiento militar, el uso del cintur&oacute;n de seguridad en los veh&iacute;culos, o la realizaci&oacute;n de ejercicios como actividades saludables. La disuasi&oacute;n busca, por el contrario, que el ciudadano deje de comportarse en forma negativa; por ejemplo, abandonar el vicio del cigarrillo, evitar la ingesti&oacute;n de harinas y grasas como parte de la dieta alimentaria.</p>      <p>La propia esencia social y cultural del marketing social lo distancia de ser un proceso que defiende y promueve una &uacute;nica ideolog&iacute;a, un exclusivo color pol&iacute;tico, con intereses individuales que le marquen un &uacute;nico rumbo. Parad&oacute;jicamente, puede concebirse e implementarse en dis&iacute;miles y, por momentos, opuestas circunstancias y motivaciones sociales. Por ello, pueden mercadearse ideas o causas sociales defendidas por un grupo que al mismo tiempo sean atacadas por otros. En ambos casos, los principios del marketing social pueden ser aplicados sin mayores dificultades.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Consecuentemente, el marketing social no se refiere al efecto social (de cualquier tipo) de actividades empresariales comerciales, ni es tampoco el efecto &quot;societal&quot;, por s&iacute; mismo. No hace referencia al lado socialmente responsable del marketing que ha generado grandes movimientos ecologistas y consumeristas en el mundo entero. El marketing social es mucho m&aacute;s profundo, est&aacute; mucho m&aacute;s relacionado con las dimensiones sociales de una cultura determinada. Su principal papel es contribuir a la diseminaci&oacute;n de las causas e ideas sociales (Laczniak, Lusch y Murphy, 1979).</p>      <p>Por el solo hecho de trabajar con ideas y causas sociales (Fine, 1981), el experto en marketing social tiene que enfrentarse a valores, creencias y mitos profundamente arraigados en la propia tradici&oacute;n e historia y en el contexto construido a lo largo de la existencia del grupo humano que lo estimula.</p>      <p>Esta complejidad impone la obligaci&oacute;n de estudiar y comprender el concepto de <i>marketing social </i>en una estrategia de cambio social, que puede ser producido en cuatro diferentes niveles: 1. en el cognoscitivo, 2. en la acci&oacute;n, 3. en el comportamiento y 4. en los valores (Lambin, 1986):</p>      <blockquote> 1.&nbsp;El cambio cognoscitivo es aquel que se presenta en la comprensi&oacute;n y el conocimiento; por ejemplo, el valor nutricional de un determinado alimento.    <br> 2.&nbsp;Un cambio en la acci&oacute;n est&aacute; relacionado con el esfuerzo hecho a fin de que los miembros de un mercado dado realicen una acci&oacute;n espec&iacute;fica en un tiempo tambi&eacute;n espec&iacute;fico: por ejemplo, votar en un plebiscito o en un referendo.    <br> 3.&nbsp;Un cambio comportamental se refiere a tratar de que el mercado objetivo asuma un modelo determinado de conducta, como utilizar el cintur&oacute;n de seguridad o dejar de fumar.    <br> 4.&nbsp;Un cambio de valores con el cual se procura modificar los valores profundamente anclados en una cultura determinada con respecto a cualquier tipo de concepci&oacute;n.    <br> </blockquote>      <p>Esta aproximaci&oacute;n a la complejidad inherente a los cambios sociales le proporciona al marketing social otra caracter&iacute;stica que lo diferencia del marketing comercial. Deber&aacute; enfrentarse a tres tipos de mercados diferentes, para los cuales requiere decidir estrategias con contenidos distintos (Lindon, 1985).</p>      <p>No solo tiene que tratar de estimular los cambios sociales (mercado consumidor), sino que es necesario trabajar con las personas que desarrollan tales acciones de convencimiento (mercado organizador), y con quienes proporciona soporte material y econ&oacute;mico para financiar las mismas actividades sociales propuestas (mercado patrocinador).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El mercado consumidor (el m&aacute;s importante) se halla compuesto por gente directa o indirectamente involucrada, un grupo social o toda la sociedad, seg&uacute;n el programa social que se promueva. El mercado organizador est&aacute; en general conformado por empleados permanentes, trabajadores voluntarios, directivos o ejecutivos. El mercado patrocinador est&aacute; compuesto por todas las instituciones p&uacute;blicas y privadas y las empresas interesadas en apoyar la idea o causa social en cuesti&oacute;n, es decir, el Estado, la Administraci&oacute;n p&uacute;blica, los individuos, las organizaciones internacionales, los legisladores, los periodistas, etc.</p>      <p>Debido a que estos mercados sociales son esencialmente diferentes (aunque es posible encontrar personas que cumplen varios roles al mismo tiempo: consumidores y organizadores, organizadores y patrocinadores, o consumidores y patrocinadores), entre ellos existe un conjunto de necesidades y deseos diferentes que tienen que ser atendidos por separado. Este es uno de los aspectos estrat&eacute;gicos m&aacute;s importantes que deben ser tomados en cuenta con cuidado.</p>      <p>No debe olvidarse que trabajar en el marketing social es hacerlo con uno de los elementos culturales de mayor imprevisibilidad: la sensibilidad social. Es imprescindible considerar muchas y complejas dimensiones sociol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas que en el ejercicio del marketing lucrativo pueden ser despreciables por su falta de trascendencia en el esp&iacute;ritu del consumidor final.</p>      <p>Por momentos se tiene que trabajar con el &quot;lado oscuro&quot; del ser humano en un determinado ambiente social y cultural, y bajo ciertas circunstancias de gran condena y cr&iacute;tica social. Deber&aacute; superarse la superficialidad con la que son tratadas muchas de las dificultades sociales que deber&aacute;n ser enmarcadas en valores culturales de solidaridad y altruismo.</p>      <p>Debido a estos y muchos otros factores relacionados con la naturaleza humana, la transferencia de los principios del marketing del sector lucrativo al no lucrativo es mucho m&aacute;s compleja de lo que originalmente la comunidad investigativa y acad&eacute;mica supuso. Se requieren grandes niveles de sensibilidad social, sobre todo, cuando se abordan complejos ajustes a la din&aacute;mica social que ha prevalecido a lo largo del tiempo.</p>      <p>Ciertamente, la responsabilidad del marketing social es mayor que aquella asumida en la pr&aacute;ctica de los negocios. El marketing social tiene otro tipo de presiones sociales y sus resultados a&uacute;n no son suficiente y claramente medibles (Galambaud, 1988). No existen &quot;retornos de inversi&oacute;n&quot; que puedan ser recuperados a lo largo de la operaci&oacute;n de determinada estrategia de cambio social. No son admisibles posiciones cortoplacistas de cambios inmediatos. El efecto de su accionar deber&aacute; contemplarse a largo plazo, a veces despu&eacute;s del paso de una generaci&oacute;n a otra.</p>      <p>Su implementaci&oacute;n demanda paciencia e ingentes recursos de todo tipo. Bajo ciertas condiciones, deber&aacute; recurrirse a estrategias internas de cambio social, dirigidas a la moral y la conciencia humana, y a otras de car&aacute;cter externo, que generen las condiciones en el contexto para que el deliberado cambio social buscado se materialice (Lindon, 1985).</p>      <p>Al comprender el inmenso contenido de cambio que lleva consigo, el marketing social est&aacute; llamado a convertirse en una invaluable herramienta que los gobernantes pueden utilizar para lograr los avances que la sociedad actual demanda con ah&iacute;nco y casi con desesperaci&oacute;n. &iquest;Estaremos dispuestos a emprender esta tarea que parece inalcanzable? El marketing social es una alternativa.</p>      <p align="right"><b>Dagoberto P&aacute;ramo Morales</b>    <br> Editor</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>Bonaventure, A. (1992). <i>El marketing social. </i>Gesti&oacute;n 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198665&pid=S1657-6276201600020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fine, S. H. (1981). <i>The marketing of ideas and social issues. </i>Nueva York: Praeger.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198667&pid=S1657-6276201600020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Galambaud, B. (1988). Le marketing social ou les pi&egrave;ges de l'analogie m&eacute;taphorique. <i>Revue fran&ccedil;aise du marketing, </i>120, 47-50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198669&pid=S1657-6276201600020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kotler, P. y Zaltman, G. (1997). Social marketing: An approach to planned social change. <i>Social Marketing Quarterly, 3</i>(3-4), 7-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198671&pid=S1657-6276201600020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Laczniak, G. R., Lusch, R. F. y Murphy, P. E. (1979). Social marketing: Its ethical dimensions. <i>The Journal of Marketing, 43</i>(2), 29-36&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198673&pid=S1657-6276201600020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lambin, J. J. (1986). <i>Le marketing strat&eacute;gique: fondements, m&eacute;thodes et applications.</i>Par&iacute;s: McGraw-Hill&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198674&pid=S1657-6276201600020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lindon, D. (1985). <i>Marketing politique et social. </i>Paris: Dalloz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198675&pid=S1657-6276201600020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>P&aacute;ramo, D. (1993). <i>International strategic marketing for a regio.: A Colombiancas. </i>)Tesis de doctorado, Universith&eacute; Catolic de Louvain. Louvain-La-Neuve,eB&eacute;lgica).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198677&pid=S1657-6276201600020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rothschild, M. L. (1979). Marketing communications in nonbusiness situations or why it's so hard to sell brotherhood like soap. <i>The Journal of Marketing,</i><i>43</i>(2), 11-20&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2198679&pid=S1657-6276201600020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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