<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-7027</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Gerencia y Políticas de Salud]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.Gerenc.Polit.Salud]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-7027</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-70272007000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones Frente al Plan nacional de salud Pública]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Latorre Santos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Catalina]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Departamento Salud Pública ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>6</volume>
<numero>13</numero>
<fpage>5</fpage>
<lpage>9</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-70272007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-70272007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-70272007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="right"><b>Editorial</b></p>      <p align="center">   <font size="4" face="verdana"><b>Reflexiones Frente al Plan nacional de salud P&uacute;blica</b></font></p>      <p><b>Catalina Latorre Santos</b></p>     <p>   Jefe Departamento Salud P&uacute;blica Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   El escenario actual, de cara a la expectativa   generada por el proceso que   llev&oacute; a la reforma de la Ley 100, a   trav&eacute;s de la Ley 1122 de inicios de 2007, cierra   debates de casi dos a&ntilde;os, durante los cuales   se exploraron y analizaron las diferentes alternativas   para llegar al documento final, el   cual mantuvo la apuesta por el aseguramiento como garant&iacute;a de acceso a la salud.</p>     <p>   Para el componente de salud p&uacute;blica, el cual   fue debatido por diferentes grupos con el   prop&oacute;sito de avanzar hacia la reforma, los   antecedentes incluyeron mesas de trabajo   con los principales acad&eacute;micos reconocidos   en el sector sobre el tema, as&iacute; como debates   alrededor de la situaci&oacute;n de la salud y su mirada   frente a los avances en aseguramiento y financiaci&oacute;n del sistema.</p>     <p>   Estos ejercicios condujeron, finalmente,   a lo que se plasm&oacute; en la Ley 1122/2007, y   luego en el proceso de reglamentaci&oacute;n en   el Decreto 3039/2007 del Plan Nacional de Salud P&uacute;blica.</p>     <p>   La reflexi&oacute;n sobre documentos escritos   implica un ejercicio que siempre expone   a aquellos que de buena voluntad y con la   premisa de superar obst&aacute;culos hacen sus   mejores esfuerzos para avanzar y aprovechar   los espacios y oportunidades para que, si   bien no se tenga un producto ideal, este se   pueda considerar como un cambio y avance en lo existente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los aportes fundamentales que trae la Ley   1122 en materia de salud p&uacute;blica se relacionan   con el logro de un cap&iacute;tulo espec&iacute;fico   que posicionar&aacute; el tema en el marco de una   ley cuyo eje es buscar la salud para la poblaci&oacute;n.   Debe recordarse que en la Ley 100 de   1993 la salud p&uacute;blica qued&oacute; restringida a un   articulado en el marco de los planes de beneficios,   espec&iacute;ficamente en el art&iacute;culo 165,   en donde se menciona el PAB. Esto siempre   fue un reclamo de los interesados en el tema y un objeto de cr&iacute;tica.</p>     <p>   Son elementos diferenciadores de la nueva   reglamentaci&oacute;n el introducir el Plan Nacional   de Salud P&uacute;blica como una pol&iacute;tica   articuladora que reemplaza y trasciende el   PAB, as&iacute; como la necesidad de cambiar la   evaluaci&oacute;n por cumplimiento de metas y   pasar al concepto de evaluaci&oacute;n de resultados;   retomar e integrar la salud p&uacute;blica; la   salud ocupacional identificada como parte   de los problemas prioritarios en salud; la   seguridad en el trabajo y las enfermedades de origen laboral.</p>     <p>   Estas actividades se ve&iacute;an fragmentadas a   partir del Sistema de Riesgos Profesionales.   Aqu&iacute;, nuevamente se agrupa la financiaci&oacute;n   de las actividades de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n   en la entidades promotoras de salud del r&eacute;gimen   subsidiado, el cual se hab&iacute;a dividido; se   retorna a las direcciones locales el 4,01% (art.   46 de la Ley 715 de 2001) y se asume un compromiso   con prioridades en materia de salud de la poblaci&oacute;n; se fortalecen las funciones   de vigilancia del INVIMA y del INS, organismos   adscritos al Ministerio de la Protecci&oacute;n   social con competencias fundamentales en el   marco de vigilancia y control, acompa&ntilde;ando y   complementando las funciones de la Superintendencia Nacional de Salud.</p>     <p>   El texto del Plan Nacional de Salud P&uacute;blica se   organiza en los cap&iacute;tulos de alcance, conceptos,   l&iacute;neas de pol&iacute;tica, situaci&oacute;n de salud, prioridades   nacionales en salud, responsabilidad   de los actores del sector salud, financiaci&oacute;n   y un anexo t&eacute;cnico de los objetivos y metas   prioritarias en salud. La lectura a profundidad   del recientemente aprobado y divulgado Plan   Nacional de Salud P&uacute;blica suscita interrogantes   y emociones encontradas. Al tratar   de comprenderlo y respetar los esfuerzos de   quienes trabajaron en &eacute;l, es evidente que la   propuesta que este contiene trat&oacute; de respetar ejercicios de consenso y debate.</p>     <p>   El solo orden, el cual deja el an&aacute;lisis de la   situaci&oacute;n de salud como cap&iacute;tulo IV, empieza   a generar desconcierto sobre los elementos   fundamentales del debate, como eran la preocupaci&oacute;n   efectiva sobre la situaci&oacute;n de salud   y no s&oacute;lo la solvencia financiera del sistema,   am&eacute;n de los obst&aacute;culos locales para una verdadera   gesti&oacute;n de salud. Esta particularidad   de forma produce incertidumbre sobre en   qu&eacute; se fundament&oacute; realmente el Plan en su   orden l&oacute;gico y dificulta entender la verdadera   dimensi&oacute;n que se dio al avanzar m&aacute;s en la   salud como derecho y mejorar situaciones   de salud, como han sido las controvertidas   discusiones sobre indicadores, las cuales han   preocupado constantemente al sector alrededor   de cifras sobre la mortalidad materna,   o los datos de enfermedades trasmitidas por   vectores, la cobertura de vacunaci&oacute;n, los embarazos de adolescentes, etc.</p>     <p>   En la b&uacute;squeda de coherencia en el documento,   como se presentaba en un reciente   debate organizado por la Universidad Nacional,   el haber concebido como enfoques   del Plan todos los vigentes, como son: poblacional,   de determinantes (campo de la salud)   y gesti&oacute;n social del riesgo, hace que algunas   definiciones sean restrictivas. As&iacute; ocurre con   la de determinantes de salud, en la cual abre   la posibilidad de considerar factores estructurales   y socioecon&oacute;micos   que inciden en el   proceso salud enfermedad, pero al definirlos   expl&iacute;citamente se enfatiza en el enfoque de   campos de salud o se introducen elementos   fundamentales para este. Tal es el caso de   los aportes que a &eacute;l ha hecho la medicina   social, los cuales llevar&iacute;an a una vinculaci&oacute;n   y legitimidad de debates no s&oacute;lo en sector   salud, sino tambi&eacute;n en otros sectores cuya   relaci&oacute;n con las condiciones de bienestar   de la poblaci&oacute;n son determinantes para la   soluci&oacute;n de fondo, con car&aacute;cter colectivo y no individual.</p>     <p>   Queda entonces la percepci&oacute;n de que en   aras de la concertaci&oacute;n la propuesta de   varios enfoques dificulta buscar un hilo conductor   coherente con la medida que se va   desarrollando, la identificaci&oacute;n de las l&iacute;neas   prioritarias, as&iacute; como las estrategias, metas e   indicadores. Al hacer la lectura de cada prioridad,   con sus l&iacute;neas de intervenci&oacute;n, se tiene   entonces una sensaci&oacute;n de mezcla y proceso   de planeaci&oacute;n. Esto, proyecta unas actividades   descontextualizadas a nivel local, muestra   una clara intenci&oacute;n centralizadora y deja la   participaci&oacute;n y realidad local perdida en una   suerte de activismo que trata de ser innovador   en su listado pero deja poca movilidad para la   realidad local, a pesar de que repetitivamente,   en la l&iacute;nea de promoci&oacute;n aparecer&aacute; la frase de &ldquo;Conformaci&oacute;n de mecanismos de coordinaci&oacute;n y articulaci&oacute;n local intersetorial para la formulaci&oacute;n y seguimiento&hellip;&rdquo;</p>     <p>   La intenci&oacute;n de los enfoques se pierde.   En &uacute;ltimas, se est&aacute; enmarcado todo en el   riesgo y los otros enfoques quedan subordinados a una o dos vi&ntilde;etas, repetitivas y   estandarizadas, que no muestran realmente   una respuesta ni los valores del enfoque   de determinantes o el de gesti&oacute;n social del   riesgo. El planteamiento acaba nuevamente   estructurando las actividades desde el enfoque   de niveles de prevenci&oacute;n del riesgo,   siendo coherente en este sentido y limit&aacute;ndose   a actividades de prevenci&oacute;n primaria y   secundaria.</p>     <p>   Por lo tanto, pese a un ejercicio sistem&aacute;tico   de no descuidar para ninguna prioridad   las actividades por cada estrategia, operativamente   se leen una serie de puntos que   generalizan actividades poco pertinentes   para escenarios rurales o apartados, con   grandes brechas frente a lo urbano/rural y   no se precisa claramente la probabilidad de   reconocimiento de lo local y el respeto a las   diferencia &eacute;tnicas y culturales, reconocidas   como uno de los principios del Plan Nacional   de Salud P&uacute;blica. La selecci&oacute;n de actividades   deja adem&aacute;s poco fundamento sobre la   evidencia de su efectividad.</p>     <p>   Estas consideraciones posiblemente se modifiquen   con el trabajo actual de mesas de   trabajo coordinadas por el Ministerio, organizadas   en los temas de revisi&oacute;n de la evidencia   cient&iacute;fica para la adopci&oacute;n de las estrategias   en salud p&uacute;blica costo efectivas, basadas en   pruebas; desarrollo del dise&ntilde;o metodol&oacute;gico   de formulaci&oacute;n, intervenci&oacute;n y adopci&oacute;n   del plan de intervenciones colectiva; fase   de planeaci&oacute;n y priorizaci&oacute;n acorde con las   diferencias regionales, &eacute;tnicas y culturales;   ejecuci&oacute;n del plan de intervenciones colectivas   y fase de seguimiento y evaluaci&oacute;n de   resultados y efectos del plan de intervenciones   colectivas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El compromiso del Plan con las prioridades   en salud (infantil; sexual; reproductiva;   oral; mental; lesiones violentas evitables;   enfermedades transmisibles y zoonosis;   enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles;   nutrici&oacute;n; seguridad sanitaria y del ambiente;   seguridad en el trabajo y enfermedades de   origen laboral; gesti&oacute;n para el desarrollo   operativo y funcional del Plan Nacional   de Salud P&uacute;blica) vuelve a la l&oacute;gica de los   programas del Sistema Nacional de Salud.   Debe reconocerse que este enfoque fue   frecuentemente solicitado como exitoso para   el manejo de la Salud P&uacute;blica; de hecho, el   sector lo manifest&oacute; en m&uacute;ltiples debates en   el marco de reforma a la Ley 100.</p>     <p>   El esfuerzo de velar por que a cada prioridad   se le pudiera cruzar uno a uno elementos en   cada l&iacute;nea estrat&eacute;gica, es un ejercicio dispendioso,   pero que al leerlo permite identificar   duplicaci&oacute;n de actividades, especialmente en   nutrici&oacute;n y manejo de trastornos cr&oacute;nicos,   entre otros, y muestra enfoques diferentes   de conceptos en las l&iacute;neas estrat&eacute;gicas; adem&aacute;s,   aparecen diversidad de agentes para   la coordinaci&oacute;n, como lo son los consejos   territoriales y los consejos de zoonosis.</p>     <p>   La conformaci&oacute;n de mecanismos de coordinaci&oacute;n   local deja con poca claridad el   liderazgo de las direcciones locales como   articuladoras locales de los procesos, aunque   promueve el Plan de Salud Territorial.   Igualmente, se repite sistem&aacute;ticamente la   evaluaci&oacute;n de estrategias educativas, pero   van cambiando los actores de la promoci&oacute;n;   esto puede ser v&aacute;lido seg&uacute;n la prioridad,   pero los t&eacute;rminos y alcances confunden y   mezclan denominaciones y definiciones en   el marco te&oacute;rico, y reflejan la participaci&oacute;n   de m&uacute;ltiples personas en su elaboraci&oacute;n;   adem&aacute;s, posiblemente se fragmentaron tareas   y se perdieron ocasiones de integraci&oacute;n   y coherencia en la redacci&oacute;n. Igual pasa con   el componente de vigilancia y conocimiento, el   cual es innovador por rescatar el v&iacute;nculo con   Colciencias, oportunidad no debidamente   aprovechada por el sector, pero aparece un   compromiso con capacitaci&oacute;n de recurso humano el cual es repetido pero impreciso   y sin identificaci&oacute;n de responsables finales,   aunque ya en el apartado de competencias   se asigna tal responsabilidad a las entidades   promotoras de salud. La vigilancia se mueve   para algunas prioridades con alta especificidad   y para otros en puntos vagos y generales;   no se menciona el sistema de informaci&oacute;n   que la va a respaldar.</p>     <p>   Finalmente, la propuesta de metas e indicadores,   como se ha dicho en algunos debates,   es reflejo de una mezcla de enfoques que   posiblemente no permita hacer un an&aacute;lisis   inferencial de las asociaciones entre las   intervenciones y los resultados. Es curioso   que las modificaciones a los indicadores   para algunas prioridades son m&aacute;s altas (en   exigencia), mientras que para otras prima el   lograr por lo menos no empeorar. De igual   forma, al hacer el ejercicio de metas hacia   estrategias, se hace evidente que no hay   correspondencia. As&iacute;, por ejemplo, para la   prioridad de salud sexual y reproductiva se   selecciona como indicador cobertura universal   para terapia antirretroviral para VIH   positivos, y en el desarrollo de estrategias   no hay actividades que se relacionen con el   indicador; igual pasa con la lepra, en donde   esta aparece como indicador de resultado,   pero no se mencionan en las actividades.</p>     <p>   Desde una perspectiva acad&eacute;mica se hace   dif&iacute;cil entender la intencionalidad de un   documento en un corto plazo (4 a&ntilde;os), para   los cuales el 2007 se contabiliza, que tiene variedad   de enfoques agrupados en actividades   y mezcla de teor&iacute;as; sin embargo, el mismo   puede ser valorado como oportunidad. Asimismo,   llama la atenci&oacute;n que en la asignaci&oacute;n   de competencias no se halla mencionado a   los aseguradores, ya que las entidades promotoras   de salud, tanto de r&eacute;gimen subsidiado   como de contributivo, est&aacute;n comprometidas   con acciones relacionadas con promoci&oacute;n de   entornos saludables, conformaci&oacute;n de redes   de apoyo y usuarios que faciliten los procesos   de mejoramiento de la salud y calidad   de vida, as&iacute; como el mejoramiento continuo   de las competencias del talento humano y la   capacitaci&oacute;n en salud p&uacute;blica. Estos compromisos   son alentadores si las aseguradoras se   comprometen con ellos y son involucradas   directamente con los nuevos procesos de   recertificaci&oacute;n, ya que a estas se asignan las   competencias de capacitaci&oacute;n del recurso   humano.</p>     <p>   Debe esperarse que la confiabilidad de los   sistemas de informaci&oacute;n y la unificaci&oacute;n de   informaci&oacute;n sobre las l&iacute;neas de base permitan   hacer seguimientos reales a los indicadores   seleccionados y que la oportunidad para   problemas prioritarios, no visibilizados ni   asumidos expl&iacute;citamente en reglamentaciones   anteriores, como son la salud mental y   el conocimiento, sean aprovechados en esta   nueva p&aacute;gina de la salud p&uacute;blica del pa&iacute;s.</p> </font>      ]]></body>
</article>
