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<journal-title><![CDATA[Revista Gerencia y Políticas de Salud]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La descentralización de la salud en México: avances y retrocesos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[From the point of view that the main idea of the decentralization of Mexico&rsquo;s health sector, postulated since 1983, in this National Health (Health Secretary) Program of Health and Assistance Secretary focused to change the efficiency, give more coverage and high the services of health on the whole country. In this sense, the following article give account of different reforms that have had the Mexican health system and some of their results. This article is based on revision of relevant literature and the research has conducted in the Baja California state in order to understand and give some light about the positive or negative effects respect of the Baja California health decentralization policy.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[descentralización]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>La descentralizaci&oacute;n de la     salud en M&eacute;xico: avances y retrocesos<sup><a href="#*" name="s*">*</a></sup></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Martha Cecilia Jaramillo Cardona**</b></p>     <p>** Martha Cecilia Jaramillo Cardona. Docente e investigadora de la Facultad de Econom&iacute;a y Relaciones Internacionales   de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California (UABC) Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:martha_06@uabc.mx">martha_06@uabc.mx</a> o <a href="mailto:mcjaramu06@hotmail.com">mcjaramu06@hotmail.com</a></p>     <p align="center">Fecha de recepci&oacute;n: 30-08-07. Fecha de aceptaci&oacute;n 10-10-07</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen </b>    <p>   Teniendo en cuenta que el objetivo central de la descentralizaci&oacute;n del sector salud en M&eacute;xico,   planteado desde 1983 en el programa Descentralizaci&oacute;n de los Servicios de Salud de la Secretar&iacute;a   de Salubridad y Asistencia, hoy Secretar&iacute;a de Salud, y en el Programa Nacional de Salud se   enfoc&oacute; a elevar la eficiencia, ampliar la cobertura y elevar la calidad de los servicios de salud   en el pa&iacute;s, el siguiente art&iacute;culo presenta las diversas reformas que ha tenido el sistema de salud y algunos resultados.     <p>   Para ello se realiz&oacute; la revisi&oacute;n de la literatura enfocada al tema y se desarroll&oacute; una investigaci&oacute;n   en el estado de Baja California, M&eacute;xico, para ver hasta d&oacute;nde la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n ha tenido incidencias positivas o negativas en el sector salud.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Palabras clave:</b> descentralizaci&oacute;n, accesibilidad a los servicios de salud, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de   salud, planificaci&oacute;n en salud, recursos en salud, formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas.     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">       <p><b>Abstract</b></p>       <p>     From the point of view that the main idea of the decentralization of Mexico&rsquo;s health sector,     postulated since 1983, in this National Health (Health Secretary) Program of Health and Assistance     Secretary focused to change the efficiency, give more coverage and high the services     of health on the whole country. In this sense, the following article give account of different reforms that have had the Mexican health system and some of their results.</p>       <p>     This article is based on revision of relevant literature and the research has conducted in the     Baja California state in order to understand and give some light about the positive or negative effects respect of the Baja California health decentralization policy.</p>       <p>     <b>Key words:</b> Decentralization, Health Services Accessibility, Health Public Policy, Health Planning,     Health Resources, Policy Making. </p>          <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font size="3" face="verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>   La descentralizaci&oacute;n del sector salud en   M&eacute;xico, iniciada durante la d&eacute;cada de los   ochenta, hizo que cada estado tuviera que   adoptar y adaptar las nuevas disposiciones   legales del gobierno de la Federaci&oacute;n, en dos   l&iacute;neas: la forma en que fueron asimiladas las   competencias y atribuciones legales correspondientes   a los servicios de salud y c&oacute;mo   las nuevas atribuciones fueron aplicadas y   orientadas a las necesidades de la poblaci&oacute;n,   en cuanto a los servicios p&uacute;blicos de salud se   refiere. Esta nueva responsabilidad origin&oacute;   una serie de transformaciones en el &aacute;mbito   econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social que llevaron tanto   al gobierno federal como a los gobiernos   estatales a la redefinici&oacute;n de las funciones y   atribuciones en cada uno de estos aspectos,   con el fin de cumplir con el objetivo trazado   por el gobierno central: proveer servicios de   salud con eficiencia, calidad y equidad a la   poblaci&oacute;n abierta<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>.</p>     <p>   Para responder al objetivo de esta investigaci&oacute;n   se requiere analizar la literatura [1-14]   relativa a las pol&iacute;ticas de descentralizaci&oacute;n de   la salud y sus efectos en todos los pa&iacute;ses que   las han implementado. En M&eacute;xico, la pol&iacute;tica   de ese tipo que se llev&oacute; a cabo coincide con el   proceso que ha derivado en una profundizaci&oacute;n   de la desigualdad en la prestaci&oacute;n de los   servicios p&uacute;blicos de salud, ya que no elimin&oacute;   la ineficiencia y falta de calidad de estos, no   logr&oacute; abatir la dependencia de los estados   y municipios respecto del gobierno central   y, por el contrario, gener&oacute; confusi&oacute;n en   relaci&oacute;n con las atribuciones de los distintos   niveles de gobierno, creando mayores vac&iacute;os   en la prestaci&oacute;n con equidad, eficiencia y   calidad de los servicios p&uacute;blicos de salud y en   la rendici&oacute;n de cuentas al respecto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Teniendo en cuenta lo anterior, y analizando   algunos estudios realizados acerca de m&uacute;ltiples   experiencias de descentralizaci&oacute;n en   diversos pa&iacute;ses [2, 3, 5-9] se puede advertir   que la descentralizaci&oacute;n se ha puesto en   pr&aacute;ctica con distintos niveles de intensidad   y profundidad seg&uacute;n el pa&iacute;s que se analice.   Asimismo, ha tenido diferentes impactos en   los gobiernos locales, en la institucionalidad   regional o municipal, en la provisi&oacute;n de servicios,   en la participaci&oacute;n de la comunidad   y, lo que es m&aacute;s importante, en las nuevas   relaciones que estas reformas han inducido   entre los distintos niveles de gobierno y la   comunidad.</p>     <p>   Ante esta perspectiva, el presente trabajo   tiene como objetivo mostrar los impactos de   la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de la salud   en M&eacute;xico, tomando como estudio de caso el   estado de Baja California. Se analiza aqu&iacute; el   periodo 1988-2004, y se tiene como base los   antecedentes del proceso de descentralizaci&oacute;n   de estos servicios, los decretos y acuerdos firmados   por los gobiernos federal y estatales y   las diversas investigaciones realizadas.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>1. Descentralizaci&oacute;n y salud:   un recorrido hist&oacute;rico</b></font></p>      <p>   El sistema de salud actual en M&eacute;xico tiene   casi 60 a&ntilde;os de existencia. Ha pasado por   reformas de primera (1943), segunda (1979-   1988) y tercera (1995) generaci&oacute;n, en las   cuales sobresalieron aspectos clave para que   el pa&iacute;s se dirigiera hacia el logro del objetivo   central del sistema: la eficiencia y eficacia en   la prestaci&oacute;n de los servicios de salud.</p>     <p>   La reforma de 1943 se destac&oacute; por la creaci&oacute;n   de la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia   (SSA) &mdash;hoy Secretar&iacute;a de Salud&mdash;, con la fusi&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Asistencia y el   Departamento de Salubridad, as&iacute; como por   el establecimiento del Instituto Mexicano del   Seguro Social (IMSS). De igual forma, con esa   reforma se iniciaron los Institutos Nacionales   de |Salud, mediante la creaci&oacute;n del Hospital   Infantil de M&eacute;xico (1943), al que siguieron   los de Cardiolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n. Esta primera   reforma marca el inicio de la atenci&oacute;n m&eacute;dica   y de la salud p&uacute;blica en el pa&iacute;s.</p>     <p>   La segunda reforma, ocurrida entre 1979 y   1988, llamada &ldquo;el cambio estructural de la salud&rdquo;,   comprendi&oacute; una verdadera renovaci&oacute;n   legislativa y una reforma administrativa y   sustantiva que involucraron, sustancialmente,   a los servicios que atienden a la poblaci&oacute;n   abierta, es decir, la que no es derechohabiente   de la seguridad social. La renovaci&oacute;n   legislativa arranc&oacute; en 1983 cuando se incluy&oacute;   en la Constituci&oacute;n el derecho a la protecci&oacute;n   de la salud; sigui&oacute; con la promulgaci&oacute;n de la   Ley General de Salud en 1984 y en los a&ntilde;os   siguientes se establecieron las leyes estatales   de salud. La reforma sustantiva incluy&oacute; diez   estrategias, cinco a nivel macro y cinco a   nivel micro. Las primeras fueron la descentralizaci&oacute;n   de los servicios de salud (que por   razones econ&oacute;micas s&oacute;lo se llev&oacute; a cabo en   14 entidades federativas), la sectorizaci&oacute;n   institucional, la modernizaci&oacute;n de la SSA, la   coordinaci&oacute;n intersectorial y la participaci&oacute;n   comunitaria. Las estrategias de nivel micro   fueron la investigaci&oacute;n en salud, el desarrollo   de recursos humanos para la salud, la informaci&oacute;n   en salud, el financiamiento y los insumos   para el Sistema Nacional de Salud [15].</p>     <p>   Es necesario recalcar que con la segunda   generaci&oacute;n de reformas se busc&oacute; construir   un sistema nacional de salud y se hizo &eacute;nfasis   en la atenci&oacute;n primaria de salud.</p>     <p>   La tercera etapa se inici&oacute; en 1995 y comprendi&oacute;   tanto el &aacute;mbito de la SSA como el del   IMSS. En la SSA se culmin&oacute; con el proceso   de descentralizaci&oacute;n a todas las entidades   federativas, fue formulado un paquete b&aacute;sico   con 13 intervenciones destinado a la poblaci&oacute;n   rural dispersa, se certificaron hospitales   y escuelas de medicina, se cre&oacute; la Comisi&oacute;n   Nacional de Arbitraje M&eacute;dico y se regularon   las Instituciones de Seguros Especializados   en Salud. El &eacute;nfasis de esta reforma se puso   en la sustituci&oacute;n del viejo modelo, vertical y   segmentado, por uno nuevo, de tipo universal,   participativo y plural [16].</p>     <p>   Adem&aacute;s, esta tercera generaci&oacute;n de reformas   incluye el Programa de Acci&oacute;n en Materia   de Evaluaci&oacute;n del Desempe&ntilde;o 2001-2006,   documento que contiene una propuesta de   evaluaci&oacute;n del sistema de salud mediante un   procedimiento planeado en funci&oacute;n de las   necesidades del pa&iacute;s y con base en indicadores   de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud   (OMS) y de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n   y el Desarrollo Econ&oacute;micos (OCDE),   con el objetivo de ver hasta d&oacute;nde y en qu&eacute;   sentido la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de la   salud ha logrado alcanzar eficiencia y eficacia   en la prestaci&oacute;n de los servicios de salud en   todo el pa&iacute;s.</p>     <p>   Es necesario en este sentido tener en cuenta   varios aspectos que este plan contiene y que   contribuyen de forma significativa a conocer los   impactos de esta pol&iacute;tica. El primero de ellos   tiene que ver con las directrices generales con   que las entidades federativas eval&uacute;an al sector   salud con base en los indicadores internacionales,   que se deben incluir para evaluar la prestaci&oacute;n   de los servicios; el segundo es la forma en   que se puede analizar la informaci&oacute;n existente   y el impacto de estos resultados para el futuro   de la salud en M&eacute;xico &mdash;el plan considera, a   partir de la primera experiencia que se genere   en 2006, proyectar la salud del pa&iacute;s al 2025&mdash;,   y un &uacute;ltimo aspecto es encontrar mediante este   plan aquellos elementos que por alguna raz&oacute;n   no se consideran en la evaluaci&oacute;n y que pueden   ser significativos para futuras evaluaciones de la prestaci&oacute;n de servicios de salud. Hasta el   momento en este sentido se acaba de publicar   el Informe Salud M&eacute;xico 2006, donde adem&aacute;s   se incluye un informe del Seguro Popular de   Salud (SPS). Queda pendiente la realizaci&oacute;n   de las conclusiones y proyecciones hacia el   2025, tal como se propuso en el Programa de   Acci&oacute;n en Materia de Evaluaci&oacute;n del Desempe&ntilde;o   2001-2006.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Finalmente, dentro de esta tercera generaci&oacute;n   de reformas, en la administraci&oacute;n   del presidente Vicente Fox (2000-2006), en   noviembre de 2002, la Secretar&iacute;a de Salud   cre&oacute; un programa piloto denominado Seguro   Popular de Salud (SPS) dirigido a la poblaci&oacute;n   no derechohabiente de la seguridad   social, programa que se convirti&oacute; en pol&iacute;tica   de Estado en el 2004, gracias a las reformas   realizadas a la Ley General de Salud que el   Congreso aprob&oacute; en el 2003. Esta reforma,   llamada &ldquo;Reglamento de la Ley General   de Salud en Materia de Protecci&oacute;n Social   en Salud&rdquo;, publicada el 5 de abril del 2004   en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n tuvo   por objeto regular el Sistema de Protecci&oacute;n   Social en Salud que se establece en el t&iacute;tulo   tercero bis de la Ley General de Salud: &ldquo;dar   servicio y atenci&oacute;n de la salud a todas las   familias mexicanas, a trav&eacute;s del llamado seguro   popular. El nuevo esquema se propone   integrar al sistema de salud a 45 millones de   mexicanos en forma gradual&rdquo;.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>2. Primeros estudios realizados     para analizar el impacto de la     pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de   los servicios de salud en M&eacute;xico</b></font></p>      <p>   Teniendo en cuenta que la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n   de los servicios de salud en   M&eacute;xico sucedi&oacute; en dos etapas: la primera   hacia 1983, con 14 estados (Tlaxcala, Nuevo   Le&oacute;n, Guerrero, Jalisco, Baja California Sur,   Morelos, Tabasco, Quer&eacute;taro, Sonora, Colima,   Estado de M&eacute;xico Guanajuato, Aguascalientes   y Quintana Roo), y la segunda a   partir de 1993, con la totalidad de los estados   incluido el Distrito Federal (Coahuila, Campeche,   Yucat&aacute;n, Nayarit, Durango, Chiapas,   Tamaulipas, Chihuahua, Zacatecas, San   Luis Potos&iacute;, Sinaloa, Michoac&aacute;n, Hidalgo,   Puebla, Veracruz, Oaxaca, Distrito Federal,   Chihuahua y Baja California), a continuaci&oacute;n   se describe brevemente el resultado de los   primeros estudios orientados a analizar los   impactos de esta pol&iacute;tica en el pa&iacute;s.</p>     <p>   En un estudio en donde se analiza la primera   fase (1983-1996), Ornelas [7] encuentra   c&oacute;mo en el desempe&ntilde;o del Sistema Nacional   de Salud entre 1983 y 1995, en cuanto a la   cobertura, calidad y eficiencia, los &iacute;ndices   cuantitativos de recursos humanos para la   salud, de unidades m&eacute;dicas y de consultas   mejoraron y se redujo el desnivel de estos indicadores   entre la poblaci&oacute;n derechohabiente y   la abierta. Esto se reflej&oacute; en los datos de 1988,   donde la relaci&oacute;n m&eacute;dico/personas entre la   poblaci&oacute;n asegurada era 2.2 veces mayor que   en la poblaci&oacute;n abierta, mientras que en 1995   esta relaci&oacute;n era solamente de 1.6.</p>     <p>   El mismo autor plantea que otra forma de   observar las disparidades y al mismo tiempo   estimar los efectos de la pol&iacute;tica descentralizadora   consiste en comparar los resultados   de los estados descentralizados con aquellos   que no aceptaron la responsabilidad que el   gobierno federal les quer&iacute;a transferir en los   a&ntilde;os ochenta. A pesar de que el conjunto de   estados descentralizados estuvo levemente   por encima de la media nacional del PIB per   c&aacute;pita, y arriba tambi&eacute;n del promedio del   grupo de los estados no descentralizados, su   desempe&ntilde;o medido en &iacute;ndices de calidad y   cobertura ha sido por lo general ambiguo.</p>     <p>   Ornelas plantea que es casi imposible determinar   qui&eacute;n paga y cu&aacute;nto se paga por la salud en M&eacute;xico; nadie sabe cu&aacute;nto gastan   los estados y los municipios, ni cu&aacute;nto se   recupera mediante las cuotas voluntarias en   los servicios p&uacute;blicos. Lo que se sabe es que   durante 1987 y 1988 las diferencias en el crecimiento   de las unidades m&eacute;dicas entre los   estados centralizados y los descentralizados   se hacen incluso m&aacute;s marcadas al considerar   una muestra de estados que incluye Colima,   Guerrero, Jalisco, M&eacute;xico, Nuevo Le&oacute;n y   Tlaxcala, entre los descentralizados, y Baja   California, Campeche, Coahuila, Durango,   Oaxaca, Puebla y Veracruz, entre los centralizados:   mientras que el crecimiento de   las unidades m&eacute;dicas en el segundo grupo   fue de 45 %, en el primer grupo lleg&oacute; tan   s&oacute;lo a 20 %.</p>     <p>   En el &aacute;rea de los servicios de salud se mantuvieron   las proporciones iniciales en las   consultas generales. El hecho de que las   consultas hayan crecido m&aacute;s que las unidades   m&eacute;dicas en los estados descentralizados   puede indicar alguna ganancia de eficiencia   en el indicador consultas/unidades. Sin embargo,   el reducido dinamismo de la inversi&oacute;n   en unidades m&eacute;dicas puede tambi&eacute;n ser   indicio de una menor calidad en la atenci&oacute;n   brindada. De hecho, al revisar los resultados   de la Segunda Encuesta Nacional de Salud   se advierte que casi el 20 % de los usuarios   de los servicios de salud coinciden en que la   calidad de la atenci&oacute;n recibida es mala. Los   motivos principales de la insatisfacci&oacute;n son   los tiempos de espera y la omisi&oacute;n de acciones   de los prestadores de los servicios. Entre   la poblaci&oacute;n abierta, la frustraci&oacute;n entre los   no pobres es del 20 %, en tanto que entre los   pobres es del 31 % y entre los m&aacute;s pobres es   de 47 % [7].</p>     <p>   Leyva [17] realiz&oacute; una investigaci&oacute;n en   los a&ntilde;os 1988-1989 orientada a observar   la utilizaci&oacute;n de los servicios de salud, con   el fin de evaluar los resultados de la descentralizaci&oacute;n.   Para ello se estudiaron dos   estados socioecon&oacute;micamente y con disponibilidad   de servicios de salud semejantes:   Guerrero (descentralizado) y Oaxaca (no   descentralizado); los resultados mostraron   que la descentralizaci&oacute;n consigui&oacute; mejorar   el acceso a los servicios de salud a los grupos   de poblaci&oacute;n urbana y desfavoreci&oacute; a los   grupos rurales.</p>     <p>   En 1993 se llev&oacute; a cabo otro estudio en Tabasco   y Campeche, en 32 localidades rurales   cercanas a la frontera con Guatemala, para   conocer los patrones en la utilizaci&oacute;n de   los servicios de salud por enfermos febriles   en &aacute;reas de transmisi&oacute;n del paludismo. Se   consider&oacute; a la fiebre como indicador de un   proceso infeccioso que pod&iacute;a o no corresponder   al paludismo. Esto es relevante debido a   que los problemas infecciosos representan la   primera causa de la demanda de servicios en   salud de primer nivel de atenci&oacute;n en M&eacute;xico.   Se compar&oacute; la utilizaci&oacute;n de los servicios de   salud por enfermos febriles entre Campeche   (no descentralizados) y Tabasco (descentralizados).   Fueron entrevistados 817 enfermos,   de los cuales el 55 % fue atendido en casa, el   16.4 % utiliz&oacute; los centros de salud y el 17 %   fue atendido por colaboradores voluntarios   de salud, sin encontrarse diferencias entre   los estados. Las variables predictoras de utilizaci&oacute;n   de centros de salud por los enfermos   febriles fueron: disponibilidad de centros de   salud en localidad de residencia, percepci&oacute;n   de gravedad y edad febril [17].</p>     <p>   Aunque se esperaba que la descentralizaci&oacute;n   de los servicios de salud aumentara el acceso   de la poblaci&oacute;n a las unidades de primer   nivel, los an&aacute;lisis mencionados no mostraron   tal beneficio. Por lo tanto, se requiri&oacute;   analizar cu&aacute;les fueron las caracter&iacute;sticas   organizativas de las instituciones de salud, la   disponibilidad y distribuci&oacute;n de los diversos   recursos para la atenci&oacute;n y las condiciones   socioecon&oacute;micas y de salud de la poblaci&oacute;n,   como factores determinantes para alcanzar los prop&oacute;sitos de la descentralizaci&oacute;n: &ldquo;incrementar   el acceso de la poblaci&oacute;n a los   servicios de salud&rdquo;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En este contexto, en un estudio emp&iacute;rico desarrollado   en tres estados: Aguascalientes, San   Luis Potos&iacute; y Zacatecas, Cabrero [3] hace alusi&oacute;n   a la forma en que se manej&oacute; el proceso de   descentralizaci&oacute;n en el per&iacute;odo (1988-1992),   haciendo especial &eacute;nfasis en el papel que   desempe&ntilde;aron los estados y los municipios y   en la invisibilidad de los mismos, dado el papel   que desde en ese momento el PRONASOL   con el Convenio &Uacute;nico de Desarrollo Social,   firmado con los gobernadores de los estados   para formalizar los acuerdos y compromisos   conjuntos de inversi&oacute;n.</p>     <p>   De acuerdo con este autor, esta coordinaci&oacute;n   se enfoc&oacute; m&aacute;s en la comunidad que en   los mismos entes territoriales. Lo que m&aacute;s   se busc&oacute; fue la participaci&oacute;n de los grupos   sociales, dejando la reestructuraci&oacute;n del   aparato administrativo en sus &aacute;mbitos estatal   y municipal, m&aacute;s como una consecuencia   derivada que como una meta espec&iacute;fica del   proceso descentralizador.</p>     <p>   Otro reflejo de la forma en que este programa   desdibuj&oacute; al estado y al municipio del   proceso descentralizador fue su dise&ntilde;o, ya   que se dio como una estructura en ocasiones   paralela y en otras transversal al aparato   administrativo formal, es decir, pasando   directamente del Ejecutivo a la comunidad,   si era necesario, dejando virtualmente de   lado los &aacute;mbitos estatal y municipal, o conectando   diversos niveles de las secretar&iacute;as   y dependencias del sector central sin seguir   necesariamente los procedimientos jer&aacute;rquicos   establecidos.</p>     <p>   Este hecho, seg&uacute;n el estudio realizado, debilit&oacute;   los &aacute;mbitos locales de gobierno, sobre   todo en su primera fase, y aunque luego se intent&oacute;   rescatar la participaci&oacute;n de los gobiernos   locales, en general prevaleci&oacute; el primer   enfoque. Lo parad&oacute;jico de esta estrategia,   puntualiza Cabrero, es que, en la medida en   que el PRONASOL ganaba eficacia, romp&iacute;a   la de por s&iacute; d&eacute;bil institucionalizaci&oacute;n de los   mecanismos ya dise&ntilde;ados antes para hacer   posible la descentralizaci&oacute;n.</p>     <p>   En las entrevistas realizadas<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> y en los documentos   revisados en los tres estados del   estudio, expone Cabrero que los gobernadores   y presidentes municipales quedaron   excluidos de la toma de decisiones durante   cuatro a&ntilde;os, hecho que desestructur&oacute; las   configuraciones que se hab&iacute;an generado en   las relaciones intergubernamentales con la   iniciativa descentralizadora de De la Madrid,   configurando una estructura m&aacute;s centralizada,   casi monop&oacute;lica, de decisi&oacute;n.</p>     <p>   Seg&uacute;n el estudio, tambi&eacute;n se encontr&oacute; que   los espacios de autonom&iacute;a en los &aacute;mbitos   locales hab&iacute;an sido muy reducidos y que   invariablemente en la asignaci&oacute;n de recursos   el centro recuperaba cualquier espacio   de decisi&oacute;n cedido por otras v&iacute;as o normas   de funcionamiento. Sin embargo, pese a   haberse avanzado en este prop&oacute;sito, son   m&uacute;ltiples las dificultades y muy desigual el   desarrollo alcanzado, pero es a partir de   estas evaluaciones que el pa&iacute;s arranca, hacia 1993, la segunda etapa de descentralizaci&oacute;n de la salud.</p>     <p>   En general, hay elementos para arg&uuml;ir   que mediante la transferencia de fondos   el gobierno federal envi&oacute; un mensaje que   contradec&iacute;a el discurso pol&iacute;tico en favor de   la descentralizaci&oacute;n, ya que los estados no   descentralizados, que continuaron bajo el   control financiero directo de la Secretar&iacute;a de   Salud, recibieron mayores recursos para inversiones   en infraestructura. La explicaci&oacute;n   que propone Cardozo [18] en este sentido parece razonable:</p>     <p> &hellip; a menudo las autoridades estatales sienten           que el gobierno federal de manera centralizada           decidi&oacute; su descentralizaci&oacute;n por las difi-           cultades econ&oacute;micas presentes, y esto limita           su motivaci&oacute;n y entusiasmo para dirigir el           proceso. En reuniones celebradas durante           1987 y 1988 los gobernadores hablaban, en su           mayor&iacute;a, de un saldo positivo en el proceso           y de la necesidad de continuarlo, pero demandaban           una verdadera descentralizaci&oacute;n           de los recursos, personal mejor preparado y   apoyo del gobierno federal para inversi&oacute;n.</p>     <p>   Estos estudios dejan ver que la exclusi&oacute;n   que ha tenido el nivel estatal y municipal en   el proceso de descentralizaci&oacute;n ha ocurrido   tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses latinoamericanos. El   estudio de Burki et al. [9], en el cual se analiza   un per&iacute;odo m&aacute;s amplio (de la fase inicial   de la d&eacute;cada de los ochenta hasta finales de   los noventa) del proceso de descentralizaci&oacute;n   de la salud en pa&iacute;ses como M&eacute;xico, Argentina,   Bolivia, Brasil, Chile y Colombia, se   muestra c&oacute;mo los avances en esta relaci&oacute;n   en los &aacute;mbitos central, estatal y local no han   sido significativos y, por el contrario, a&uacute;n se   mantiene una dependencia en el orden econ&oacute;mico,   pese a los a&ntilde;os que lleva el proceso   descentralizador. De igual forma, un estudio   llevado a cabo en M&eacute;xico, Argentina, Bolivia,   Brasil, Colombia y Nicaragua refleja esta   dependencia de los entes territoriales con   el nivel central y en muchas ocasiones del orden municipal con el estatal [8].</p>     <p>   En otro estudio realizado por Cabrero [2],   sobre las experiencias de la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n   en Francia, Espa&ntilde;a, Alemania,   Suecia, Canad&aacute;, Estados Unidos, Jap&oacute;n,   Colombia, Argentina, Bolivia, Ecuador y   M&eacute;xico, se encontr&oacute; que las relaciones entre   estado, municipio y nivel central muestran,   aun en pa&iacute;ses industrializados, una dependencia   econ&oacute;mica y de clarificaci&oacute;n de competencias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En cuanto al Seguro Popular de Salud (SPS),   es importante anotar que a partir del programa   piloto del 2002 se inicia la afiliaci&oacute;n de las   familias, donde actualmente y seg&uacute;n los datos   disponibles a diciembre de 2006 se se&ntilde;ala que   se han afiliado 5 100 000 familias en todo el   pa&iacute;s, lo que representa casi el 43 % de la meta   prevista para 2010 del 100 %. En este sentido   la mayor parte de familias afiliadas proviene   de los estados de Guanajuato (504 209), M&eacute;xico   (385 486), Tabasco (375 464) y Chiapas (367   337), los que concentran el 32% del total de familias afiliadas hasta ahora [19].</p>     <p>   Seg&uacute;n el informe de M&eacute;xico (2007) esta situaci&oacute;n   se est&aacute; dando por la ausencia de unidades   de salud en estas localidades o por la falta de   capacidad de las unidades para prestar los   servicios requeridos por el Sistema de Protecci&oacute;n   Social en Salud (SPSS). Otro resultado   de esta evaluaci&oacute;n es que el 50.1% del total   de la poblaci&oacute;n afiliada vive en localidades   rurales y, en concordancia con los informes de   la Comisi&oacute;n Nacional de Protecci&oacute;n Social en   Salud (CNPSS), el 9 % de la poblaci&oacute;n afiliada vive en comunidades ind&iacute;genas [19].</p>     <p>   Otro factor interesante de la evaluaci&oacute;n es   que existen algunos estados, casi el 50%   incluido el Distrito Federal, que deben   incrementar los porcentajes anuales de afiliaci&oacute;n, para poder cumplir la meta de   afiliaci&oacute;n prevista para el 2010. Entre los   estados que presentan la situaci&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica   est&aacute;n: Michoac&aacute;n, M&eacute;xico, Guerrero, Jalisco,   Durango, Nuevo Le&oacute;n, Veracruz, Quintana   Roo, Tlaxcala, Quer&eacute;taro, Chihuahua, Puebla, Coahuila y Zacatecas [19].</p>     <p>   Otro aspecto para resaltar es que seg&uacute;n   los resultados de la evaluaci&oacute;n que realiza   anualmente la Secretaria de Salud, se encontr&oacute;   que la mayor proporci&oacute;n de afiliados 21   % pertenecen al segundo decil de ingresos,   seguidos por los del primer decil m&aacute;s pobre   19 %. Esto muestra que la afiliaci&oacute;n s&eacute; esta   llevando a cabo en los municipios mayoritariamente   compuestos por familias ubicadas   en los deciles dos y tres, pero es menor en   los municipios m&aacute;s marginados, aspecto que   llama la atenci&oacute;n para que los gobiernos   estatales responsables del proceso de afi-   liaci&oacute;n de las familias m&aacute;s pobres dise&ntilde;en   e implementen pol&iacute;ticas que contribuyan al   mejoramiento de las condiciones que se presentan   en cada estado para otorgar el Seguro   Popular de Salud a las familias m&aacute;s pobres   o catalogadas en el primer decil de cada   uno de los estados, adem&aacute;s de incrementar   los procesos de afiliaci&oacute;n de las familias no   derechohabientes y poder as&iacute; cumplir la meta establecida por el gobierno para el 2010.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>3. El nuevo modelo de descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud en M&eacute;xico</b></font></p>      <p>   De acuerdo con los primeros estudios, la segunda   fase de descentralizaci&oacute;n de los servicios   de salud en M&eacute;xico, que arranc&oacute; en 1996,   se fundament&oacute; en estrategias y principios de   los que se derivaron atribuciones espec&iacute;ficas   para los estados y para el gobierno federal,   as&iacute; como responsabilidades concurrentes de ambos &oacute;rdenes de gobierno.</p>     <p>   El 20 de agosto de 1996, el secretario de salud   federal, los gobernadores de los 31 estados   de la Rep&uacute;blica y el dirigente del Sindicato   Nacional de Trabajadores de la Secretar&iacute;a de   Salud firmaron el Acuerdo Nacional para la   Descentralizaci&oacute;n de los Servicios de Salud.   Mediante este acuerdo el gobierno federal   transfiri&oacute; a los estados la responsabilidad   de prestar servicios de salud y medicina   preventiva a la poblaci&oacute;n abierta, es decir, a   las personas que no son derechohabientes de   alguna instituci&oacute;n de seguridad social y que   carecen de recursos para pagar los servicios   privados. Tambi&eacute;n se transfiri&oacute; &mdash;poco a   poco&mdash; a los municipios el control sanitario   de establecimientos y servicios. Con la descentralizaci&oacute;n   se esperaba cumplir &ldquo;... un   doble prop&oacute;sito: el pol&iacute;tico, al fortalecer el   federalismo y reintegrar a la esfera local las   facultades que les eran propias al suscribir   el pacto federal; y social, al acercar a la poblaci&oacute;n   servicios b&aacute;sicos, que al ser prestados   por los estados aseguran a los usuarios mayor eficacia y oportunidad&rdquo; [7].</p>     <p>   En esta nueva fase, el gobierno central trans-   firi&oacute; la relaci&oacute;n laboral de 103 mil trabajadores   del sector, entre m&eacute;dicos, param&eacute;dicos y   enfermeras, as&iacute; como personal de administraci&oacute;n   e intendencia; adem&aacute;s, se traslad&oacute;   la responsabilidad de manejar directamente   m&aacute;s de 7 400 hospitales, cl&iacute;nicas y centros de   salud, que se encontraban equipados y en   operaci&oacute;n. La descentralizaci&oacute;n incluy&oacute; la   transferencia de 6 132 millones de pesos para continuar con la operaci&oacute;n en 1996.</p>     <p>   Igualmente, el gobierno federal incluy&oacute; una   pol&iacute;tica de compensaci&oacute;n a los grupos sociales,   regiones y estados menos favorecidos   por el proceso de desarrollo del pa&iacute;s, e invit&oacute;   a la sociedad a participar en la definici&oacute;n   y ejecuci&oacute;n de los programas de salud. La   descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud se   insert&oacute; en ese momento en el marco de un   programa m&aacute;s amplio de reforma del sector   salud con el fin de erradicar las deficiencias   y problemas mencionados, la cual tambi&eacute;n   propon&iacute;a &ldquo;... transformar el sistema actual para modernizarlo y hacerlo m&aacute;s eficiente,   a fin de que, entre otros aspectos, est&eacute; en   condiciones de hacer frente al reto epidemiol&oacute;gico y demogr&aacute;fico del pa&iacute;s&rdquo; [20, 7].</p>     <p>   En contraste con la descentralizaci&oacute;n de los   servicios de salud de 1983 a 1995, que s&oacute;lo   se aplic&oacute; en forma parcial en 14 estados,   el modelo que emerge del acuerdo del 20   de agosto de 1996 abarca el conjunto de la   Rep&uacute;blica, sus fines y procedimientos son   m&aacute;s precisos y m&aacute;s claros y se construy&oacute; con   base en la experiencia err&aacute;tica de los a&ntilde;os   anteriores. Y lo m&aacute;s importante, mediante   el di&aacute;logo se vencieron las resistencias de las   fuerzas centristas que se resist&iacute;an a la descentralizaci&oacute;n,   as&iacute; como la de algunos gobernadores   que se opon&iacute;an a recibir los servicios   e instalaciones, tal vez porque percib&iacute;an que   las responsabilidades eran transferidas sin los   recursos necesarios. El traspaso a los estados   de la operaci&oacute;n del sistema nacional de salud   comprende el &aacute;mbito territorial, la delegaci&oacute;n   de responsabilidades y funciones, as&iacute;   como la transferencia de recursos y autoridad   pol&iacute;tica. Incluye tambi&eacute;n el compromiso de   mantener e incrementar en la medida de lo posible los recursos a los estados [21].</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La calidad se vincul&oacute; con la eficiencia, la   organizaci&oacute;n, la capacitaci&oacute;n del personal,   el flujo de la informaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n   peri&oacute;dica de los servicios, aspectos ligados al   proceso de descentralizaci&oacute;n de los servicios   y al financiamiento. Con el fin de mejorar la   calidad y tratar de disminuir la insatisfacci&oacute;n   de los usuarios, el Consejo Nacional de Salud   propuso acciones concretas que se deben   articular desde los consultorios hasta las   oficinas nacionales, pasando por los centros   de salud, los hospitales y las jurisdicciones sanitarias.   Estas acciones incluyeron elementos   como: aseo y dotaci&oacute;n de sillas en las salas de   espera; ventilaci&oacute;n e iluminaci&oacute;n adecuada;   sensibilizaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n del personal;   desarrollo de aptitudes administrativas; usos &oacute;ptimos de la capacidad instalada; ajuste de servicios y horarios de acuerdo con las demandas de la poblaci&oacute;n; mejoramiento del sistema de provisi&oacute;n de medicinas y materiales; disminuci&oacute;n del tiempo de espera para consultas y an&aacute;lisis, y una mejor atenci&oacute;n a los usuarios, en especial de los segmentos pobres. De igual forma, el programa propuso incorporar los avances m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos en la atenci&oacute;n de los pacientes, mejorar los instrumentos de an&aacute;lisis y diagn&oacute;stico, y, en fin, perfeccionar la administraci&oacute;n.</p>     <p>   El modelo tambi&eacute;n plante&oacute; que en todos los   programas de salud p&uacute;blica se invitara a la   ciudadan&iacute;a a formar comit&eacute;s de servicios y   consejos ciudadanos de salud, con el fin de   mantener fuentes permanentes de opini&oacute;n,   evaluaci&oacute;n y criterios sobre la calidad de los   servicios y la pertinencia de las acciones del   gobierno. La invitaci&oacute;n incluy&oacute; a instituciones   sociales constituidas, como sindicatos   de obreros y patrones, asociaciones civiles   y organizaciones no gubernamentales en   general. Se espera, pero no se ofrecen mayores   indicios, que los municipios (mediante   el programa de &ldquo;municipio saludable&rdquo;)<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup> se   incorporen paulatinamente a la estrategia   descentralizadora [22, 20].</p>     <p>En materia de equidad o de justicia distributiva,   las estrategias del programa de reforma   que acompa&ntilde;an a la descentralizaci&oacute;n se   aglutinaron en tres &aacute;reas sustantivas: salud   p&uacute;blica, atenci&oacute;n m&eacute;dica y fomento sanitario,   adem&aacute;s de un &aacute;rea de apoyo log&iacute;stico que   incluy&oacute; sistemas de informaci&oacute;n para la evaluaci&oacute;n y seguimiento de los programas.</p>     <p>   En el programa de reforma, la ampliaci&oacute;n de   la cobertura con un enfoque de equidad se   sustentaba en un paquete b&aacute;sico de servicios   de salud. Este fue dirigido a los 10 millones   de personas m&aacute;s vulnerables, que por lo   general se asientan en las regiones ind&iacute;genas   del sur, en las &aacute;reas rurales m&aacute;s alejadas y   en los cinturones de miseria de las ciudades,   y a los jornaleros migrantes. El paquete se define como:</p>     <p> &hellip; un conjunto esencial de intervenciones de             salud que deben otorgarse a esta poblaci&oacute;n             en respuesta a sus necesidades prioritarias.             Se trata de intervenciones sencillas de             instrumentar, de bajo costo y alto impacto,             manejando los recursos con eficiencia y combatiendo             las principales causas de muerte y             enfermedades de los grupos marginados,             que puedan ser provistas integralmente por             un conjunto bien acotado de trabajadores   de la salud [7].</p>     <p>   En este nuevo modelo, en lo que se refiere a   los programas compensatorios, el gobierno   federal se encarg&oacute; de colocar el 100 % de   los recursos, pero la operaci&oacute;n, la fijaci&oacute;n   de metas y la definici&oacute;n de las intervenciones   fueron funci&oacute;n de los estados; es decir, la   ejecuci&oacute;n del programa del paquete b&aacute;sico   era responsabilidad de los estados; de ah&iacute; que   fuesen ellos los que deb&iacute;an aglutinar los esfuerzos   de las diferentes &aacute;reas e instituciones   (jurisdicciones sanitarias, IMSS-Solidaridad   y Sistemas Locales de Salud &ndash;Silos&ndash;) para proveer esos servicios con eficiencia.</p>     <p>   La nueva normativa modific&oacute; el mecanismo   de asignaci&oacute;n presupuestaria, y de un sistema   basado en criterios hist&oacute;ricos, que propici&oacute;   severas inequidades en la distribuci&oacute;n del   presupuesto, se estableci&oacute; una f&oacute;rmula de   asignaci&oacute;n que garantizara mayor equidad,   transparencia y menor discrecionalidad de la   Federaci&oacute;n en la asignaci&oacute;n de recursos. El   nuevo mecanismo de asignaci&oacute;n presupuestaria,   vigente desde 1996, obedece a dos grandes   variables: el &iacute;ndice de marginaci&oacute;n (pobreza)   y la tasa de mortalidad estandarizada, con lo   que se busca detectar los problemas y necesidades de cada estado en esta materia.</p>     <p>   El modelo contempl&oacute; en el futuro programas   compensatorios para regiones deprimidas   y para los sectores m&aacute;s vulnerables de la   poblaci&oacute;n. Se establecieron pol&iacute;ticas de   compensaci&oacute;n con el fin de preservar y   mantener la unidad del sistema y al mismo   tiempo fortalecer a los estados y grupos m&aacute;s   pobres. Por medio de f&oacute;rmulas que toman   en cuenta los &iacute;ndices de rezago y desarrollo,   se asignar&aacute;n recursos complementarios para   ampliar la cobertura y mejorar la calidad   de los servicios donde el rezago sea mayor.   Como programa complementario se estableci&oacute;   un paquete b&aacute;sico de servicios de salud,   idea impulsada por el Banco Mundial y la   Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, con   la cual se busc&oacute; proporcionar servicios de bajo costo y alto impacto que promovieran la prevenci&oacute;n de salud.</p>     <p>   En la nueva fase, que se inicia con la firma   del acuerdo del 20 de agosto de 1996, hab&iacute;a   diferencias significativas respecto del modelo   anterior, en diversos aspectos. En primer   lugar, el proceso abarc&oacute; el conjunto de la   Rep&uacute;blica, los procedimientos fueron m&aacute;s   expl&iacute;citos, se logr&oacute; superar las resistencias de   las fuerzas que se opon&iacute;an a la descentralizaci&oacute;n   y se comprometi&oacute; en forma simult&aacute;nea   la transferencia de recursos y responsabilidades.   Adem&aacute;s, y a diferencia tambi&eacute;n del   proceso anterior, que defini&oacute; los prop&oacute;sitos   pero no precis&oacute; las competencias y responsabilidades   de las partes involucradas, el   nuevo modelo parti&oacute; de especificaciones   claras al respecto e introdujo organismos de   coordinaci&oacute;n entre los diferentes niveles de   gobierno. Se descentraliz&oacute; en una secuencia   que consider&oacute; el traspaso del presupuesto   a los estados durante 1997, para posteriormente   otorgarles mayor autonom&iacute;a en el   dise&ntilde;o de estrategias de salud acordes con   las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas, geogr&aacute;ficas y epidemiol&oacute;gicas de cada uno de ellos [7, 8].</p>     <p>   Por &uacute;ltimo, la evoluci&oacute;n del gasto desempe&ntilde;a   un papel importante. Mientras en la experiencia   de los a&ntilde;os ochenta el gasto en salud   experiment&oacute; una contracci&oacute;n, en el proceso   iniciado en 1996 se observ&oacute; una voluntad   pol&iacute;tica de avanzar en la descentralizaci&oacute;n   por medio del incremento del gasto, lo que   permiti&oacute; reducir las fuentes eventuales de oposici&oacute;n al proceso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Pese a que este nuevo modelo se concert&oacute;   con los diferentes estados de la Rep&uacute;blica,   esta segunda fase de descentralizaci&oacute;n se   sigui&oacute; viendo como un modelo de devoluci&oacute;n   h&iacute;brida en el nivel intermedio, debido a que   se transfirieron recursos y responsabilidades   a los estados. No obstante, por otra parte   implic&oacute; todav&iacute;a una fuerte dependencia de   los estados frente al poder central en materia   de recursos financieros, factor esencial   para emprender un verdadero proceso de   descentralizaci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n sigue siendo   vigente, y pese a que M&eacute;xico es un pa&iacute;s   federal, los manejos econ&oacute;micos se siguen dando de una manera centralizada.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>4. Prop&oacute;sitos del nuevo modelo     de descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud en M&eacute;xico</b></font></p>      <p>   En este nuevo modelo el gobierno tuvo como   prop&oacute;sito alcanzar, a trav&eacute;s del Programa   de Reforma del Sector Salud en M&eacute;xico   1995-2000, definido en el &ldquo;Plan Nacional de   Desarrollo 1995-2000&rdquo;, la calidad y eficiencia   en la prestaci&oacute;n de servicios de salud en el   pa&iacute;s. Para ello el programa contempl&oacute; los siguientes objetivos:</p>     <p>   1) Establecer instrumentos para promover   la calidad y la eficiencia de la prestaci&oacute;n de los servicios;</p>     <p>   2) Ampliar la cobertura de la atenci&oacute;n de   las instituciones de la seguridad social,   facilitando la afiliaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n no asalariada y de la econom&iacute;a informal;</p>     <p>   3) Concluir el proceso de descentralizaci&oacute;n   de los servicios de salud a la poblaci&oacute;n   abierta en las entidades federativas a&uacute;n   centralizadas y profundizar en las restantes, y</p>     <p>   4) Ampliar la cobertura de los servicios de   salud a la poblaci&oacute;n marginada de las &aacute;reas rurales y urbanas que ten&iacute;an un limitado o nulo acceso a ellos.</p>     <p>   Para conseguir esa reestructuraci&oacute;n, el   acuerdo plante&oacute; cuatro estrategias que simult&aacute;neamente   eran metas para el mediano   plazo: </p>     <p>&bull; Primera, la descentralizaci&oacute;n hacia las   entidades federativas de los servicios de   salud para la poblaci&oacute;n no asegurada. La   segunda fase de este proceso comenz&oacute;,   precisamente, con la firma del acuerdo, el 20 de agosto de 1996.</p>     <p> &bull; Segunda, la configuraci&oacute;n de sistemas               estatales. De partida, se planteaba la               creaci&oacute;n de institutos de salud estatales,               como &oacute;rganos descentralizados de               la administraci&oacute;n p&uacute;blica local, con el               fin de recibir los servicios transferidos,               administrar las jurisdicciones sanitarias               y fusionar en un plazo razonable, donde   los haya, los servicios locales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &bull; Tercera, la ampliaci&oacute;n de la cobertura               mediante un paquete b&aacute;sico de servicios.               Para la constituci&oacute;n de este paquete, el               gobierno federal transferir&iacute;a a los estados               los recursos necesarios, de acuerdo con               planes y prioridades locales. El paquete               b&aacute;sico incluye medicina preventiva y   atenci&oacute;n de primer nivel.</p>     <p> &bull; Cuarta, el mejoramiento de la calidad y               eficiencia de las instituciones nacionales               mediante una mejor coordinaci&oacute;n               sectorial. Al estar los servicios descentralizados               y al transferir los recursos del               Instituto Mexicano del Seguro Social               (IMSS)-Solidaridad a la competencia de               los estados, se evitar&iacute;an redundancias y               duplicidad de servicios; en consecuencia,   se supone, se evitar&iacute;an desperdicios.</p>     <p>   Con el fin de implementar las estrategias   segunda y cuarta &mdash;la conformaci&oacute;n de   sistemas estatales y la fusi&oacute;n de los servicios   del IMSS-Solidaridad con los que prestaba la   Secretar&iacute;a de Salud hasta agosto de 1996&mdash;,   se crearon institutos descentralizados de las   administraciones p&uacute;blicas de los estados con   estructura y funciones similares. Su primera   finalidad era proveer servicios de salud a la   poblaci&oacute;n abierta, que &eacute;stos fueran de calidad   y apropiados, y que operaran conforme   al acuerdo y a las leyes locales y nacionales,   as&iacute; como en consonancia con los prop&oacute;sitos   de los gobiernos en funciones.</p>     <p>   Es importante de resaltar que en ninguno   de los decretos de creaci&oacute;n de esos institutos   se establecieron, por ejemplo, compromisos   concretos ni f&oacute;rmulas de participaci&oacute;n, ni,   como en el caso de la educaci&oacute;n, la obligaci&oacute;n   de aportar recursos crecientes. Es de esperar   que con esto a los estados les quedara claro   que los recursos otorgados a los nuevos organismos   eran etiquetados; es decir, que s&oacute;lo se   pod&iacute;an utilizar para los fines previstos en los   convenios de colaboraci&oacute;n: para los servicios   de salud dirigidos a la poblaci&oacute;n abierta.</p>     <p>   En esta l&iacute;nea, Ornelas [7] expone que el diagn&oacute;stico   de los servicios de salud presentado en   el acuerdo es realista, incluso crudo, porque   no oculta las deficiencias, pero, por su brevedad,   tampoco llega al fondo del asunto. Una   indagaci&oacute;n independiente del sector salud, la   cual tambi&eacute;n incluye propuestas de reforma   que se contemplan ya en el acuerdo, hace una   apreciaci&oacute;n m&aacute;s acabada de las deficiencias,   que el autor agrupa en las siete &iacute;es: inseguridad,   inequidad, insatisfacci&oacute;n, ineficiencia,   inadecuada calidad, inflaci&oacute;n e insuficiencia,   y a ellas agrega una m&aacute;s: la incredulidad creciente   en los programas del gobierno.</p>     <p>   Ornelas describe cada deficiencia as&iacute;: la inseguridad   se refiere a la deficiente protecci&oacute;n   y cobertura que ofrece la red de servicios   b&aacute;sicos. La inequidad implica que quienes   m&aacute;s precisan de los servicios de salud, los   sectores pobres, son los que menos acceso   tienen a ellos; sin embargo, se&ntilde;ala este informe,   la admisi&oacute;n a los servicios no denota,   por s&iacute; misma, una garant&iacute;a de soluci&oacute;n a   los problemas de salud, dado que muchos   pacientes dan cuenta de otro gran defecto:   la insatisfacci&oacute;n de la atenci&oacute;n recibida. La   ineficiencia en el sistema de salud, por su parte, supone el desperdicio de recursos, as&iacute;   como encauzar esfuerzos a la soluci&oacute;n de problemas   no prioritarios o de escaso beneficio   social. La inadecuada calidad es el resultado   de una aplicaci&oacute;n deficiente de la tecnolog&iacute;a   m&eacute;dica, que produce efectos indeseados e impide   la obtenci&oacute;n del mayor provecho. Como   fen&oacute;meno econ&oacute;mico, la inflaci&oacute;n repercute   m&aacute;s en los insumos y servicios para la salud   que en otros &ldquo;satisfactores&rdquo;, pues al incidir   en el financiamiento de la atenci&oacute;n encarece   en especial los servicios de mayor necesidad.   Finalmente, la insuficiencia de fondos impide   cubrir las crecientes necesidades de salud   de la mayor&iacute;a de los mexicanos. La octava   deficiencia es la falta de credibilidad, porque   los gobiernos no han cumplido muchas de   las promesas que han hecho a lo largo de la   historia de la salud en M&eacute;xico.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>5. Sistema actual de   salud en M&eacute;xico</b></font></p>      <p>   Los servicios de salud en M&eacute;xico han experimentado   a trav&eacute;s de los a&ntilde;os algunas modificaciones   en su estructura; actualmente, giran en torno   de dos ejes principales: el Sistema Nacional de   Salud (SNS) y los servicios privados de salud.</p>     <p>   En el Sistema Nacional de Salud hay otros   dos subsistemas, los cuales tienen que ver con   la inserci&oacute;n laboral y la capacidad de pago;   de ah&iacute; que existan varias instituciones. Los   trabajadores de la econom&iacute;a formal deben   de afiliarse por ley a alguna instituci&oacute;n de   seguridad social<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>; estas son: Instituto Mexicano   de Seguridad Social (IMSS), el cual   concentra el mayor n&uacute;mero de asegurados,   seguido por el Instituto de Seguridad y Servicios   Sociales de los Trabajadores del Estado   (ISSSTE), Petr&oacute;leos Mexicanos (PEMEX),   Secretar&iacute;a de la Defensa Nacional (SEDENA)   y la Secretar&iacute;a de Marina (SEMAR). El   segundo grupo corresponde al sistema para   poblaci&oacute;n abierta<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup> o no asegurada, integrado   por los Servicios Estatales de Salud (SESA),   el IMSS-Oportunidades y el reciente Seguro   Popular (<a href="#g1">grafica 1</a>).</p>       <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <a name="g1"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06g1.gif"></a>    </center> </p>     <p>   Es importante anotar que el Seguro Popular   es un programa puesto en marcha en el sexenio   2002-2006. El IMSS-Oportunidades, por   su parte, ha sido un esquema que se ha venido   aplicando desde 1984 y que originalmente   era llamado IMSS-COPLAMAR; hacia 1996   fue renombrado IMSS-Solidaridad, y en la   actualidad es conocido como IMSS-Oportunidades.   Este esquema ofrece cuidados b&aacute;sicos   de salud a los trabajadores rurales y del   sector informal y a la poblaci&oacute;n en general   que no cuenta con afiliaci&oacute;n a la seguridad   social; es financiado por el gobierno federal   y operado por el IMSS [13, 23, 24]. </p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>6. La descentralizaci&oacute;n de     la salud en M&eacute;xico: el caso de Baja California 1996-2004 <a href="#g2">grafica 2</a></b></font></p>     <p>        <center>     <a name="g2"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06g2.gif"></a>    </center> </p>      <p>Para analizar m&aacute;s de cerca lo que ha sido   la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de la salud   en M&eacute;xico y como esta ha impactado los   servicios de salud, en forma especial a la   poblaci&oacute;n abierta, a continuaci&oacute;n se presenta   el caso del estado de Baja California, cuyos   representantes firmaron el acuerdo de descentralizaci&oacute;n   de los servicios de salud en la   segunda etapa (1996); as&iacute;, junto Chihuahua   se convirtieron en los dos &uacute;ltimos estados en firmar dicho acuerdo.</p>     <p>   Desde esta perspectiva se tom&oacute; al estado de   Baja California para el estudio de caso, con el   prop&oacute;sito de conocer, caracterizar y analizar   las diferentes actuaciones del gobierno de   Baja California para implementar la pol&iacute;tica   de descentralizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos   de salud dirigidos a la poblaci&oacute;n abierta, desde   el momento en que fue firmado el acuerdo   de coordinaci&oacute;n<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>, en 1996, hasta el 2004<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>.</p>     <p>   El objetivo de conocer en forma espec&iacute;fica   las acciones del gobierno estatal obedece a   que un proceso de esta magnitud conduce   a una serie de reacomodos en el &aacute;mbito   administrativo (asignaci&oacute;n de recursos,   responsabilidades, etc.), pol&iacute;tico (redistribuci&oacute;n   del poder y de las decisiones, manejo   de relaciones intergubernamentales, etc.) y   social (atenci&oacute;n a las necesidades de salud   de la poblaci&oacute;n con eficiencia y eficacia, interacci&oacute;n   con las organizaciones civiles que   reclaman la participaci&oacute;n en el proceso, etc.),   elementos que se deben analizar con detalle   para visualizar los efectos que pueden tener   las nuevas decisiones.</p>     <p>   Para evaluar el impacto de la pol&iacute;tica de   descentralizaci&oacute;n se analizaron cuatro categor&iacute;as:   disponibilidad, accesibilidad, equidad   y calidad. El estudio de caso se enmarc&oacute;, por   un lado, en los objetivos trazados en la pol&iacute;tica   de descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud   en M&eacute;xico y, por el otro, en los est&aacute;ndares de   salud planteados por la Organizaci&oacute;n Mundial   de la Salud (OMS) y por la Organizaci&oacute;n   Panamericana de la Salud (OPS).</p>     <p>   Estas categor&iacute;as fueron el term&oacute;metro para   medir lo que ha representado la pol&iacute;tica de   descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud   para Baja California, con el fin de observar   de cerca qu&eacute; factores de esa relaci&oacute;n han impactado de forma directa en la disponibilidad,   la accesibilidad, la equidad y la calidad   de los servicios de salud en el estado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Para desarrollar este trabajo se eligi&oacute; como   estrategia revisar aquella informaci&oacute;n oficial   que se encuentra en las instituciones que hacen   parte del estudio y que est&aacute; relacionada   con la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de los servicios   p&uacute;blicos de salud: la Secretar&iacute;a de Salud,   el Instituto de Servicios de Salud P&uacute;blica   del Estado de Baja California (ISESALUD),   el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a   e Inform&aacute;tica (INEGI), el Gobierno del   Estado, entre otras). Se revisaron los archivos   existentes desde 1996 hasta 2004.</p>     <p>   Con esta revisi&oacute;n se pretendi&oacute; conocer y   analizar las atribuciones legales otorgadas   a los gobiernos estatal y municipales, las   modificaciones sufridas en la organizaci&oacute;n   del sector salud en Baja California y el tipo   de gesti&oacute;n hecha por los diversos gobiernos   locales para mejorar la prestaci&oacute;n de los   servicios p&uacute;blicos de salud.</p>     <p>   <b>6.1 An&aacute;lisis de las variables</b></p>     <p>   <b>6.1.1 Variables equidad y disponibilidad</b></p>     <p>   En esta investigaci&oacute;n las variables equidad y   disponibilidad se analizaron desde la distribuci&oacute;n   y disposici&oacute;n en 1996 y 2004 de recursos   f&iacute;sicos y materiales (instalaciones, bienes y servicios,   n&uacute;mero de hospitales, cl&iacute;nicas, etc&eacute;tera),   recursos humanos (el personal profesional y   capacitado para desempe&ntilde;ar las funciones   requeridas) y recursos presupuestarios (el   financiamiento del gobierno) en la prestaci&oacute;n   de los servicios de salud a la poblaci&oacute;n abierta,   contrastada con la misma distribuci&oacute;n y disposici&oacute;n   para la poblaci&oacute;n asegurada.</p>     <p>   A continuaci&oacute;n se presentan algunos datos   donde se muestra la disponibilidad de recursos   humanos para poblaci&oacute;n no asegurada frente   a la asegurada, y como estos se comportaron   desde 1996 (a&ntilde;o en que Baja California firma el   convenio de transferencia) y 2004 (a&ntilde;o de corte   de esta investigaci&oacute;n). Tambi&eacute;n se mostrar&aacute;n   algunos casos de estos recursos relacionados   con los dem&aacute;s estados del pa&iacute;s.</p>     <p>   Teniendo en cuenta que M&eacute;xico forma parte   de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el   Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE), tambi&eacute;n   se mostrara una comparaci&oacute;n de c&oacute;mo est&aacute;   M&eacute;xico frente a los dem&aacute;s pa&iacute;ses que forman   parte de esta organizaci&oacute;n, esto con el fin   de evidenciar como la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n   y las diversas reformas que se han   llevado a cabo en el pa&iacute;s han impactado, ya   sea positiva o negativamente, la prestaci&oacute;n   de los servicios de salud con equidad, disponibilidad,   accesibilidad y calidad.</p>     <p>   Teniendo en cuenta las variables equidad y   disponibilidad entre la poblaci&oacute;n abierta y   asegurada en cuanto a los recursos humanos,   se puede percibir c&oacute;mo respecto de   estos la poblaci&oacute;n asegurada cuenta con   indicadores mayores que los de la poblaci&oacute;n   no asegurada, lo cuales en algunos casos se   triplican, como se observa en el rubro de las   enfermeras auxiliares, generales y especializadas   (<a href="#t1">Tabla 1</a>). Se puede tambi&eacute;n notar   que la disponibilidad de recursos humanos   en ambas poblaciones, pese al incremento de   la poblaci&oacute;n de 1996 a 2004, de 35.8 %, no   aument&oacute; en igual proporci&oacute;n; incluso, existen   algunos en la atenci&oacute;n para la poblaci&oacute;n   abierta, como el de enfermeras auxiliares   y odont&oacute;logos, que descendieron en 2004.   Caso contrario sucede con la atenci&oacute;n de   salud para la poblaci&oacute;n asegurada, pues en   2004 casi todos descendieron con relaci&oacute;n a   1996 pese a que la poblaci&oacute;n asegurada se   increment&oacute; en un 9 %. Aspectos similares suceden   con los recursos f&iacute;sicos y materiales.</p>       <p>        <center>     <a name="t1"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06t1.gif"></a>    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>6.1.2. Variable accesibilidad</b></p>     <p>   En esta variable se tuvo en cuenta la cantidad   de poblaci&oacute;n que ha asistido a recibir servicios   de salud en los siguientes programas:   planificaci&oacute;n familiar, diabetes mellitus,   hipertensi&oacute;n arterial, consultas especializadas   y odontol&oacute;gicas. Tambi&eacute;n se analiz&oacute;   la accesibilidad desde el punto de vista del   acceso f&iacute;sico, entendido como la distancia   que existe para acceder a servicios de salud   de segundo y tercer nivel.</p>     <p>   Si se toma en consideraci&oacute;n que en la variable   accesibilidad existen algunas condiciones   indispensables para que todas las personas,   por el derecho constitucional que les asiste,   puedan tener y recibir del Estado atenci&oacute;n   para mejorar la salud, se puede decir que la   poblaci&oacute;n abierta de Baja California, frentea la asegurada, no ha recibido los beneficios   que la ley y la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n   del sector salud plantearon en su momento   en cuanto a aumentar y facilitar el acceso   de esta poblaci&oacute;n a programas b&aacute;sicos de   salud (<a href="#t2">Tabla 2</a>).</p>       <p>        <center>     <a name="t2"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06t2.gif"></a>    </center> </p>     <p>   En cuanto al acceso f&iacute;sico, que tiene que   ver directamente con la distancia que existe   entre las diversas instituciones y la poblaci&oacute;n   beneficiaria, se puede decir que en la actualidad   no se cuenta en el estado con un sistema   de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica que ubique a las   diferentes instituciones que prestan servicios   de salud (hospitales generales y de especialidades;   unidades m&oacute;viles; unidades auxiliares   de salud; centros de salud rurales o dispersos;   centros de salud rurales concentrados; centros   de salud urbanos; centros de salud con   hospital, etc&eacute;tera) para que las diferentes poblaciones del estado tengan la posibilidad   de saber la accesibilidad a los servicios de   salud y las dificultades que podr&iacute;an enfrentar   debido a la distancia, el estado de las v&iacute;as de   acceso y el transporte.</p>     <p>   Se debe apuntar que en 1996 la Secretar&iacute;a de   Salud realiz&oacute; un estudio de regionalizaci&oacute;n   operativa de Baja California, con un an&aacute;lisis   detallado de la distancia en kil&oacute;metros y minutos   en que se encontraban las diferentes   instituciones que exist&iacute;an tanto en el &aacute;mbito   urbano como en el rural. Dicho estudio   mostr&oacute; que la dificultad m&aacute;s grande para   acceder a los servicios de salud concern&iacute;a   a los servicios de segundo nivel. En el caso,   por ejemplo, del municipio de Mexicali, la   poblaci&oacute;n que presentaba m&aacute;s dificultad   para llegar a este servicio (Hospital General   de Mexicali) era la del puerto de San Felipe,   dado que ten&iacute;a que recorrer 200 kil&oacute;metros   y pasar 180 minutos en el camino. En el caso   de Tecate, la localidad m&aacute;s lejana, Benito   Ju&aacute;rez, seg&uacute;n este estudio se encontraba a   50 kil&oacute;metros y 100 minutos en tiempo; en   relaci&oacute;n con Tijuana, en 1996 la localidad   m&aacute;s lejana al Hospital General era El Florido,   a 30 kil&oacute;metros y 120 minutos y para   el municipio de Ensenada se encontr&oacute; que,   junto con Mexicali, es el con que tiene las   localidades m&aacute;s distantes del servicio de   atenci&oacute;n de salud de segundo nivel. Como   ejemplos est&aacute;n la Isla de Cedros, cuya poblaci&oacute;n,   para acceder al Hospital General   y recibir una atenci&oacute;n especializada, debe   recorrer 543 kil&oacute;metros y unos 570 minutos   en tiempo, y Bah&iacute;a de los &Aacute;ngeles, con una   poblaci&oacute;n que debe recorrer 480 kil&oacute;metros   de distancia en unos 600 minutos.</p>     <p>   Aunque estudios de esta clase no se han   vuelto a realizar en Baja California, se puede   deducir que, debido a que los servicios de   salud de segundo nivel en el estado se ubican   en las principales ciudades, el acceso a los   servicios de salud de este nivel sigue siendo   limitado para las poblaciones m&aacute;s alejadas   de las &aacute;reas urbanas.</p>     <p>   <b>6.1.3 Variable calidad</b></p>     <p>   La variable calidad tuvo como indicador   central para analizar, la atenci&oacute;n a los usuarios   (desde tiempo de espera hasta consulta   externa y urgencias). El tiempo de espera en consulta externa se define como la suma de   los minutos que pasaron desde la asignaci&oacute;n   de la consulta hasta su entrada al consultorio   m&eacute;dico, y el tiempo de espera promedio en   urgencias es la suma de los minutos pasados   por los usuarios desde que solicitan atenci&oacute;n   de urgencia hasta que esta se inicia [29].</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La variable como tal se comenz&oacute; a evaluar a   partir de 2001 con el Programa Nacional de   Salud 2001-2006, en el cual se estableci&oacute; una   serie de variables acordes con las propuestas   realizadas por la Organizaci&oacute;n Mundial de   la Salud (OMS) y la Organizaci&oacute;n Panamericana   de la Salud (OPS).</p>     <p>En este sentido, si se observa la <a href="#f1">Figura 1</a>, se   puede ver c&oacute;mo en el estado de Baja California   desde 2001 hasta 2004 este indicador   no mejora; es decir, en lugar de disminuir los   minutos que los usuarios deben esperar para   ser atendidos, ya sea en consulta externa o en   urgencias, al contrario aumentan cada a&ntilde;o,   lo que demuestra una vez m&aacute;s que en cuanto   a los servicios de salud se refiere el estado   ha bajado tambi&eacute;n en la calidad, ya que no   ofrece a sus usuarios mejor&iacute;as en algo tan   vital como es la atenci&oacute;n en consulta externa, y mucho m&aacute;s en urgencias.</p>     <p>        <center>     <a name="f1"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f1.gif"></a>    </center> </p>     <p>   Otro aspecto significativo que muestra la baja   calidad de los tiempos de espera es el lugar   que ocupa el estado en el pa&iacute;s. Si se comienza   en 2001, Baja California ocupa el puesto   23 entre los 31 estados, incluido el Distrito   Federal; en 2002 ocup&oacute; el puesto 27; en 2003   baj&oacute; al 32 (&uacute;ltimo lugar), y en 2004 qued&oacute; en   el puesto 30. Con esto se confirma que, en   relaci&oacute;n con la calidad en servicios de salud   en los tiempos de espera, el estado est&aacute; entre   los &uacute;ltimos lugares de M&eacute;xico y que en lugar   de mostrar alguna mejor&iacute;a, por el contrario,   estos indicadores empeoran a&ntilde;o tras a&ntilde;o,   en forma progresiva. Esto tambi&eacute;n confirma   que para la poblaci&oacute;n abierta, pese a los ocho   a&ntilde;os de haberse implantado la pol&iacute;tica de   descentralizaci&oacute;n en el sector salud, antes que   mejorar la calidad de los servicios, ha ocurrido   un deterioro progresivo de la misma.</p>     <p>   <b>6.2 Baja California frente a otros estados   del pa&iacute;s</b></p>     <p>   Si se analiza el gasto p&uacute;blico en salud como   porcentaje del PIB a partir de los informes   para la rendici&oacute;n de cuentas de salud en   M&eacute;xico, de 2001 a 2004, se puede ver c&oacute;mo   este gasto es diverso entre los estados que   conforman el pa&iacute;s. En este indicador Baja   California se encuentra entre los &uacute;ltimos   cinco estados, en el puesto 28, con los promedios   m&aacute;s bajos. <a href="#f2">Figura 2</a></p>       <p>        <center>     <a name="f2"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f2.gif"></a>    </center> </p>     <p>Si se hace una comparaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico   en salud como porcentaje del PIB, de Baja   California respecto del promedio nacional y   de los dos estados que presentan los PIB m&aacute;s   altos del pa&iacute;s, para el mismo periodo, se puede   ver c&oacute;mo este estado se encuentra en una condici&oacute;n   muy desfavorable entre los 31, incluido   el Distrito Federal. Seg&uacute;n el informe de 2007,   el cual da cuenta de la salud de todo el pa&iacute;s en   2006, Baja California contin&uacute;a en los &uacute;ltimos   lugares en este rubro (puesto 29); es decir, sigue   en descenso respecto de a&ntilde;os anteriores. Esto   sin duda alguna demuestra que en este estado   la descentralizaci&oacute;n de la salud no ha presentado los impactos que se esperaban.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Si se hace un recorrido por el gasto p&uacute;blico   en salud como porcentaje del gasto p&uacute;blico   total<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup> de 2001 a 2004, de Baja California   respecto del promedio nacional y de los   estados en donde dicho gasto es incluso   mayor que el promedio del pa&iacute;s, se puede   observar que en esos cuatro a&ntilde;os dicho estado   ocup&oacute; el puesto 15 entre 31, incluido   el Distrito Federal, con un gasto promedio   de 15 %. En esta categor&iacute;a, los estados que   presentan el gasto p&uacute;blico total m&aacute;s alto son   Jalisco, M&eacute;xico y Nuevo Le&oacute;n, con un gasto   promedio de 31%, 27% y 23%, respectivamente   [29-31]. <a href="#f3">Figura 3</a></p>       <p>        <center>     <a name="f3"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f3.gif"></a>    </center> </p>     <p>En cuanto a los recursos f&iacute;sicos y materiales,   al igual que en el recurso presupuestario,   la realidad no cambia. Como se puede ver   en la <a href="#f4">Figura 4</a>, algunos estados poseen una   disponibilidad amplia de salas de expulsi&oacute;n,   mientras otras entidades presentan una muy   baja. Para esquematizar m&aacute;s estas diferencias,   se puede analizar el caso de dos estados   que presentan diferencias grandes en la   disponibilidad de este recurso, considerando   la cantidad de poblaci&oacute;n con la que cada uno de ellos contaba en el 2002.</p>     <p>        <center>     <a name="f4"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f4.gif"></a>    </center> </p>     <p>En 2002 la poblaci&oacute;n de Aguascalientes era   de 995,441 habitantes y la de Baja California   alcanzaba los 2,705,614 habitantes, pero el   n&uacute;mero de salas de que dispon&iacute;a cada estado   muestra una relaci&oacute;n ca&oacute;tica: Aguascalientes   contaba con 45 salas mientras que Baja California   ten&iacute;a 35, pese a que la poblaci&oacute;n de esta entidad era casi tres veces mayor.</p>     <p>   Ahora, si se toman dos estados con un n&uacute;mero   de poblaci&oacute;n similar, tambi&eacute;n se pueden   encontrar diferencias elevadas en cuanto a la disponibilidad de un recurso f&iacute;sico, como las   salas de expulsi&oacute;n. En 2000 Quintana Roo y   Nayarit ten&iacute;an una poblaci&oacute;n relativamente   similar, de 976,188 y 977,249 habitantes, respectivamente,   pero la disponibilidad de salas   de expulsi&oacute;n del primer estado era de 88,   mientras que el segundo dispon&iacute;a de 108. Y si   se contin&uacute;a con las comparaciones se va a evidenciar   las diferencias que existen dentro del   pa&iacute;s en cuanto a la equidad y disponibilidad de   recursos f&iacute;sicos y materiales se refiere.</p>     <p>   Finalmente, si se analizan los Estudios de   la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el   Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE) sobre los   sistemas de salud en M&eacute;xico (2005) en   cuanto al gasto p&uacute;blico en salud como porcentaje   del producto interno bruto (PIB),<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup> se   puede encontrar que en M&eacute;xico este gasto   represent&oacute; en 2002 un 6.1 %, cifra que se   encuentra por debajo del promedio de pa&iacute;ses   latinoamericanos como Argentina, Brasil,   Costa Rica y Chile, de 7.8 %, y del promedio   de los pa&iacute;ses de la misma OCDE, de la cual   M&eacute;xico hace parte desde hace 12 a&ntilde;os&ndash;, el   cual es de 7.9 % [24].</p>     <p>   Catorce de estos pa&iacute;ses presentan un promedio   inferior, y M&eacute;xico ocupa el puesto 27   de los promedios m&aacute;s bajos de inversi&oacute;n en   salud. Esto puede mostrar c&oacute;mo la pol&iacute;tica   de descentralizaci&oacute;n de la salud no ha impactado   de forma positiva o como se esperaba al   sector salud en el pa&iacute;s (<a href="#f5">Figura 5</a>). </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="f5"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f5.gif"></a>    </center> </p>     <p>Otro ejemplo relativo a los recursos f&iacute;sicos   y materiales, humanos y presupuestarios,   est&aacute; en las tasas de Baja California y M&eacute;xico   en general, comparadas con las de los   pa&iacute;ses de la OCDE: las primeras se ven   claramente rezagadas respecto de las segundas.   A continuaci&oacute;n y tambi&eacute;n a modo   de ejemplo, se tomar&aacute; uno de los diversos   recursos materiales con que un pa&iacute;s debe   contar para la prestaci&oacute;n de servicios de   salud, esto con el fin de analizar la disponibilidad del mismo en los tres lugares: Baja California, M&eacute;xico y los pa&iacute;ses de la OCDE. Este indicador corresponde al n&uacute;mero de camas censables por cien mil habitantes en 2005 ( <a href="#f6">Figura 6</a> y <a href="#f7"> 7</a>).</p>     <p>        <center>     <a name="f6"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f6.gif"></a>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="f7"><img src="img/revistas/rgps/v6n13/v6n13a06f7.gif"></a>    </center> </p>     <p>   Hecha la comparaci&oacute;n, resulta necesario   recalcar que estas diferencias tambi&eacute;n se   observan respecto de los dem&aacute;s recursos,   no s&oacute;lo entre los pa&iacute;ses de la OCDE, sino   tambi&eacute;n entre los estados del mismo pa&iacute;s o   en el promedio nacional, como por ejemplo   cobertura y gasto de bolsillo.</p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Conclusi&oacute;n </b></font>     <p>   La pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n del sector   salud en M&eacute;xico, planteada ya hace 23 a&ntilde;os,   sin duda ha representado un reto para los   diversos gobiernos federales y estatales, pero   pese al tiempo los rezagos en el sector salud   todav&iacute;a subsisten en el pa&iacute;s, con diferencias   marcadas entre un estado y otro, y tambi&eacute;n   del pa&iacute;s frente a otros pa&iacute;ses tanto desarrollados   como en v&iacute;as de desarrollo. Esto lleva   a pensar que no basta con otorgar autonom&iacute;a   pol&iacute;tica a los gobiernos para asegurar o   mejorar los servicios p&uacute;blicos; tambi&eacute;n es   necesario acompa&ntilde;ar dichos procesos con   reformas profundas y funcionales acordes En este sentido, uno de los factores que tiene   que ver con los problemas que presenta el   sector salud en M&eacute;xico y que afecta a todos   los estados es la forma en como est&aacute; organizado   el Sistema de Salud (<a href="#g1">Gráfico 1</a>). Esta   organizaci&oacute;n hace que por un lado exista una   oferta del sector p&uacute;blico donde se cuenta   con instituciones diversas como el Instituto   Mexicano de Seguridad Social (IMSS), el   Instituto de Seguridad y Servicios Sociales   de los Trabajadores del Estado (ISSSTE),   Petr&oacute;leos Mexicanos (PEMEX), la Secretar&iacute;a   de Marina (SEMAR), la Secretar&iacute;a de la   Defensa Nacional (SEDENA), y por el otro   est&aacute;n los servicios de salud para la poblaci&oacute;n   abierta, en donde se cuenta con los Servicios   Estatales de Salud (SESA), IMSS&ndash;Oportunidades   y el Seguro Popular. Un tercer grupo   corresponde al sector privado, que adem&aacute;s   de ser muy grande no cuenta con la regulaci&oacute;n   necesaria por parte del gobierno federal o de los gobiernos estatales.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Esta estructura impide cualquier conexi&oacute;n   entre las pastes del sistema, y tampoco permite   una coordinaci&oacute;n que haga m&aacute;s viable   la atenci&oacute;n de los afiliados al sistema (con   pago) y de quienes reciben atenci&oacute;n por   parte de los Servicios Estatales de Salud   (SESA); esto hace que existan diferencias   marcadas entre un grupo de asegurados   (PEMEX) y otros (IMSS), lo cual no deber&iacute;a   de darse en un pa&iacute;s en donde la Constituci&oacute;n   es modificada para reconocer tanto a hombres   como mujeres iguales y otorgar a cada   uno la posibilidad de hacer valer el derecho a la salud.     <p>   Estos hechos indican la necesidad de hacer   una reforma al sistema actual, para que se   permita una mejor interacci&oacute;n entre las diversas   instituciones encargadas de atender   tanto a la poblaci&oacute;n afiliada como a la no   afiliada, haciendo al sistema m&aacute;s funcional   y eficiente; un sistema en donde los usuarios   se vean beneficiados al poder recibir   una atenci&oacute;n integral de la salud y tengan   la libertad de elegir la instituci&oacute;n de salud   que mejor oferta presente, en todos los aspectos:   disponibilidad de recursos humanos   calificados, recursos materiales con calidad,   recursos econ&oacute;micos para responder a las   necesidades de los usuarios, accesibilidad   en cuanto a costos y distancias, calidad en   cuanto a instalaciones funcionales y bien dotadas, etc.     <p>   En este orden de ideas llama la atenci&oacute;n que   las tres reformas hechas al sector salud en   M&eacute;xico, a&uacute;n hoy no han surtido los efectos   esperados. Para el caso de los estados de la   federaci&oacute;n mexicana, los cambios que se han   originado en el sector de la salud a partir de   la descentralizaci&oacute;n son diversos en cada   uno de ellos, y esto ha dependido de distintos   factores como: la etapa en la que cada   estado firm&oacute; el acuerdo de transferencia, la   forma en que cada uno implement&oacute; las pol&iacute;ticas   p&uacute;blicas locales en salud, los recursos   econ&oacute;micos disponibles, las capacidades del   recurso humano existente para apropiarse de   los nuevos cambios o del modo en que cada   uno de los estados se replante&oacute; su pol&iacute;tica de salud.     <p>   Sin embargo, teniendo en cuenta que el objetivo   central de la descentralizaci&oacute;n del sector   salud en M&eacute;xico, planteado desde 1983 en el   Programa Descentralizaci&oacute;n de los Servicios   de Salud de la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia   y el Programa Nacional de Salud<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup>, estuvo   orientado a elevar la eficiencia, a ampliar la   cobertura y a elevar la calidad de los servicios   de salud en el pa&iacute;s, hoy se puede ver que la   descentralizaci&oacute;n de los servicios de salud   como tal no ha alcanzado el prop&oacute;sito central de esta pol&iacute;tica, en t&eacute;rminos de sus objetivos   sustantivos: disponibilidad, accesibilidad,   equidad y calidad en la prestaci&oacute;n de estos   servicios, y esto es notorio en el porcentaje de   personas que hasta el 2006 no contaban con   seguridad social en el pa&iacute;s, 47.3 % [33].     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s*" name="#*">*</a></sup> Este art&iacute;culo forma parte de la investigaci&oacute;n realizada para la tesis doctoral titulada: &ldquo;La descentralizaci&oacute;n de   los servicios de salud en Baja California. Avances y limitaciones de un proceso nacional en marcha 1988-2004&rdquo;.   La autora expresa su especial agradecimiento al Colegio de la Frontera Norte (COLEF), por la beca otorgada   para la realizaci&oacute;n de los estudios doctorales; al Instituto de Servicios de Salud P&uacute;blica del Estado de Baja   California (ISESALUD) y a la Secretar&iacute;a de Salud, por todo el apoyo al facilitar la informaci&oacute;n requerida,   y a la Facultad de Econom&iacute;a y Relaciones Internacionales de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California (UABC), por concederle un espacio acad&eacute;mico para su desempe&ntilde;o profesional.</p>     <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> La poblaci&oacute;n abierta es aquella que no est&aacute; afiliada   a una instituci&oacute;n de salud ya sea p&uacute;blica o privada   (Ley General de Salud, &uacute;ltima reforma aplicada, 19   de enero de 2004). Esta poblaci&oacute;n est&aacute; constituida   por las personas de m&aacute;s bajos ingresos de las zonas tanto urbanas como rurales.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> Para este estudio se realizaron 28 entrevistas con   delegados federales en los estados, secretarios y   directores del gobierno estatal. El autor expresa   que su objetivo era abarcar tambi&eacute;n el &aacute;mbito   municipal; pero debido al tiempo, explica, aunque   se realizaron algunas entrevistas, dado que no se   lograron cubrir algunos de los municipios, no se   incluyeron. El objetivo de las entrevistas fue detectar   los mecanismos ocultos que parec&iacute;an determinar   el sentido y ritmo de los procesos de decisi&oacute;n, a   fin de encontrar ciertas regularidades en la forma   en que algunos actores de las diferentes entidades   federativas conceb&iacute;an, percib&iacute;an y reconstru&iacute;an   los procesos de la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n, y   enfatiza el autor que el reto aqu&iacute; fue llevar a los entrevistados m&aacute;s all&aacute; del &ldquo;discurso oficial&rdquo;.</p>     <p><sup><a href="#s3" name="#3">3</a></sup> Como estrategias alternativas y favorecedoras   de una distribuci&oacute;n m&aacute;s amplia y equitativa de la   salud, surge el Programa de Municipio Saludable,   que pretende una mayor participaci&oacute;n municipal   en salud; dicho programa se encuentra muy ligado   a las pol&iacute;ticas de descentralizaci&oacute;n. Un &ldquo;municipio   saludable&rdquo; es aquel en el que las autoridades pol&iacute;ticas   y civiles, las instituciones y organizaciones   p&uacute;blicas y privadas, los propietarios, empresarios   y trabajadores, y la sociedad, dedican constantes   esfuerzos a mejorar las condiciones de vida, trabajo   y cultura de la poblaci&oacute;n, establecen una relaci&oacute;n   armoniosa con el medio ambiente f&iacute;sico y natural, y   expanden los recursos comunitarios para mejorar la   convivencia y desarrollar la solidaridad, la cogesti&oacute;n   y la democracia [22]. Los proyectos de ciudades saludables   comenzaron en Europa y Canad&aacute; en 1986,   y desde entonces se han difundido r&aacute;pidamente; en Estados Unidos su desarrollo fue posterior [20].</p>     <p>A mediados de 1990 exist&iacute;an 17 redes nacionales   de ciudades saludables y una red internacional   de habla francesa. En seis pa&iacute;ses hab&iacute;a, adem&aacute;s,   redes subnacionales: Francia ten&iacute;a siete, Espa&ntilde;a   dos y Estados Unidos dos, una en California y otra   en Indiana. En Canad&aacute; tambi&eacute;n existieron redes   subnacionales; la Red de Qu&eacute;bec a fines de 1991   comprend&iacute;a 70 municipios, denominados &ldquo;Villes et   villages en sant&eacute;&rdquo;, que abarcaban el 40 por ciento de   la poblaci&oacute;n total de esta provincia. En M&eacute;xico, en   noviembre de 1993 se constituy&oacute; la primera red en   Latinoam&eacute;rica, con el nombre de Red Nacional de   Municipios por la Salud, organizada con el apoyo   de la Secretar&iacute;a de Salud y conformada inicialmente por 10 municipios de diversos estados [20].</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s4" name="#4">4</a></sup> Estos son financiados por un convenio tripartito   entre empleados, trabajadores y el gobierno. Son   los seguros para grupos de trabajadores de sectores espec&iacute;ficos.</p>     <p>   <sup><a href="#s5" name="#5">5</a></sup> Presta servicios de salud a los habitantes de zonas   marginadas, urbanas y rurales que no poseen ning&uacute;n   aseguramiento en los servicios de salud, y es   financiado por el gobierno federal.</p>     <p><sup><a href="#s6" name="#6">6</a></sup> Acuerdo de Coordinaci&oacute;n que celebran las Secretar&iacute;as   de Salud, de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, de   Contralor&iacute;a y Desarrollo Administrativo y el Estado   de Baja California para la Descentralizaci&oacute;n Integral   de los Servicios de Salud en la Entidad (20 de agosto   de 1996). Este acuerdo fue firmado por cada estado   durante la primera (1983) y segunda fase (1993) que   tuvo la pol&iacute;tica de descentralizaci&oacute;n de la salud en M&eacute;xico.</p>     <p>   <sup><a href="#s7" name="#7">7</a></sup> Este per&iacute;odo es elegido porque Baja California y   Chihuahua fueron los &uacute;ltimos estados en firmar   el acuerdo de transferencia. Para el caso de Baja   California, la firma se dio en 1996; es decir, 13   a&ntilde;os despu&eacute;s de haberse iniciado el proceso de   descentralizaci&oacute;n de la salud en el pa&iacute;s.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="#8">8</a></sup> El gasto p&uacute;blico en salud como porcentaje del gasto   p&uacute;blico total es un indicador que habla del esfuerzo   p&uacute;blico en materia de salud respecto del esfuerzo   p&uacute;blico global en un a&ntilde;o calendario. El gasto p&uacute;blico   total en M&eacute;xico se compone del gasto programable   y del gasto no programable. El primero incluye las erogaciones de las dependencias gubernamentales con fines de inversi&oacute;n, prestaci&oacute;n de servicios y producci&oacute;n de bienes. El gasto no programable es aquel que se destina al cumplimiento de ciertas obligaciones, generalmente establecidas por ley, como el pago de la deuda. Para el c&aacute;lculo de este indicador s&oacute;lo se considera el gasto programable [29].</p>     <p><sup><a href="#s9" name="#9">9</a></sup> Se define como la relaci&oacute;n porcentual entre los   recursos p&uacute;blicos destinados a la salud y el producto interno bruto (PIB) [31].</p>     <p><sup><a href="#s10" name="#10">10</a></sup> Decreto por medio del cual el ejecutivo federal establece   bases para el programa de descentralizaci&oacute;n de   los servicios de salud de la Secretar&iacute;a de Salubridad   y Asistencia [34]. Decreto en el que se aprueba el   Programa Sectorial de mediano plazo, denominado Programa Nacional de Salud 1984 &ndash; 1988 [35].</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>&nbsp;</p>      <p><font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>  </font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   1. Vald&eacute;s C. (Coord.). Descentralizaci&oacute;n de los servicios   de salud a poblaci&oacute;n abierta. En: Sober&oacute;n   G, Kumate J, Laguna J, et. al. La salud en M&eacute;xico:   testimonios 1988 (pp. 103- 151). M&eacute;xico D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1988.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1657-7027200700020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   2. Cabrero E, Escotto T. Evoluci&oacute;n reciente de los   procesos de reforma de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y   su efecto en los modelos organizacionales. M&eacute;xico: Solar; 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S1657-7027200700020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   3. Cabrero E. Las pol&iacute;ticas descentralizadoras desde   el &aacute;mbito regional. An&aacute;lisis de desequilibrios   regionales, gasto e ingreso p&uacute;blico y relaciones   intergubernamentales (1983 - 1993)&quot;. En: Cabrero   E. (Coord.). Las pol&iacute;ticas descentralizadoras en   M&eacute;xico (1983-1993) Logros y desencantos. M&eacute;xico:   Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;mica, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a; 1998. p. 101- 188.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S1657-7027200700020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   4. Finot I. Descentralizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina: &iquest;c&oacute;mo conciliar eficiencia con equidad? II Congreso Interamericano del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Margarita, Venezuela, 15 - 18 de octubre de 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S1657-7027200700020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   5. Rodr&iacute;guez V. La pol&iacute;tica de centralizaci&oacute;n frente   a las pol&iacute;ticas de descentralizaci&oacute;n, 1970-1995..   En: Vellinga M. (Coord.). El cambio del papel   del Estado en Am&eacute;rica Latina. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1997. p. 133-179.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1657-7027200700020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   6. Cardozo M. El &aacute;mbito sectorial. An&aacute;lisis de la   descentralizaci&oacute;n en el sector salud (1983-1993)&quot;.   En: Cabrero E. (Coord.). Las pol&iacute;ticas descentralizadoras   en M&eacute;xico (1983 - 1993) Logros y desencantos.   M&eacute;xico: Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;mica, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a; 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1657-7027200700020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   7. Ornelas C. La descentralizaci&oacute;n de los servicios de   educaci&oacute;n y salud en M&eacute;xico En Di Gropello E,   Cominetti, R. La descentralizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n   y la salud: un an&aacute;lisis comparativo de la experiencia   latinoamericana. Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica   para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL); 1998. p. 187-207.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S1657-7027200700020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   8. Di Gropello E, Cominetti R. (Comps). La descentralizaci&oacute;n   de la educaci&oacute;n y la salud: un an&aacute;lisis   comparativo de la experiencia latinoamericana.   Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para   Am&eacute;rica Latina y el Caribe -CEPAL-, Naciones Unidas; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1657-7027200700020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   9. Burki S, Perry G, Dillinger W. et al. M&aacute;s all&aacute; del   centro: la descentralizaci&oacute;n del Estado. Estudios   del Banco Mundial sobre Am&eacute;rica Latina y el Caribe.   Puntos de vista. Primera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol. Washington, D. C: Banco Mundial; 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S1657-7027200700020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   10. Bronfman M, Castro R. (Coords.) Salud, cambio   social y pol&iacute;tica: perspectivas desde Am&eacute;rica   Latina. Foro Internacional de Ciencias Sociales y   Salud, Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, M&eacute;xico; 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S1657-7027200700020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   11. Moreno C. La descentralizaci&oacute;n del gasto en salud   en M&eacute;xico: una revisi&oacute;n de sus criterios de asignaci&oacute;n. Documento de Trabajo No. 95, CIDE; 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S1657-7027200700020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   12. Merino G. Descentralizaci&oacute;n del sistema de salud en   el contexto del federalismo. M&eacute;xico: Calidoscopio de la Salud; 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S1657-7027200700020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   13. Fajardo G. La descentralizaci&oacute;n de los servicios   de salud en M&eacute;xico (1981-2000). Revista Ciencia y cultura Elementos 2004; 11(53): 45-50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S1657-7027200700020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   14. FUNDAR (Centro de An&aacute;lisis e Investigaci&oacute;n),   Fundaci&oacute;n Ford. Propuestas para la mesa de gasto   de la Convenci&oacute;n Nacional Hacendaria: gasto en salud. M&eacute;xico, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1657-7027200700020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   15. Sober&oacute;n G. La reforma de la salud en M&eacute;xico.   Gaceta M&eacute;dica de M&eacute;xico 2001: 135 (5).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S1657-7027200700020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->   16. Secretaria de Salud. Salud: M&eacute;xico 2002. Informaci&oacute;n   para rendici&oacute;n de cuentas. Primera edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1657-7027200700020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   17. Leiva R. Descentralizaci&oacute;n y acceso a los servicios de   salud. M&eacute;xico: Centro de Investigaci&oacute;n en Sistemas de Salud (INSP); 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S1657-7027200700020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   18. Cardozo M. La descentralizaci&oacute;n de servicios de   salud en M&eacute;xico: hacia la amnesia total o hacia la   resurrecci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Gesti&oacute;n y Pol&iacute;tica P&uacute;blica 1993; 2 (2): 365-391.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S1657-7027200700020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   19. Secretaria de Salud. Salud: M&eacute;xico 2006. Informaci&oacute;n   para rendici&oacute;n de cuentas. Primera edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S1657-7027200700020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   20. Rider M, Flynn B, Yiska T, Ray D, Rains J. The city   net manual: How communities can (and do!) create healthy cities. Indiana: Publics Indianapolis, Institute of Action Research for Community Health; 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1657-7027200700020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   21. Secretar&iacute;a de Desarrollo Social. Participaci&oacute;n, organizaci&oacute;n,   planeaci&oacute;n y descentralizaci&oacute;n, la Constituci&oacute;n de M&eacute;xico. M&eacute;xico: SEDESOL; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S1657-7027200700020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   22. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud (OPS), Organizaci&oacute;n   Mundial de la Salud (OMS). Municipios   saludables: una estrategia de promoci&oacute;n de la salud en el contexto local. Washington, D.C; 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1657-7027200700020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   23. Instituto Nacional de Estad&iacute;stica Geogr&aacute;fica e   Inform&aacute;tica (INEGI). XII censo general de poblaci&oacute;n   y vivienda. Tabulados b&aacute;sicos. Tomo II. Aguascalientes, M&eacute;xico, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S1657-7027200700020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   24. Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y Desarrollo   Econ&oacute;mico (OCDE). Estudios de la OCDE sobre los Sistemas de Salud M&eacute;xico; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S1657-7027200700020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   25. Secretar&iacute;a de Salud. Estad&iacute;sticas recursos f&iacute;sicos materiales   y humanos en las instituciones que proporcionan servicios m&eacute;dicos Baja California 1996; 1997&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S1657-7027200700020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   26. Instituto de Servicios de Salud P&uacute;blica del Estado   de Baja California (ISESALUD). Estad&iacute;sticas   recursos humanos de las instituciones p&uacute;blicas del   sector salud por tipo de personal seg&uacute;n r&eacute;gimen e instituci&oacute;n al 31 de diciembre de 2004; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S1657-7027200700020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   27. Instituto Nacional de Estad&iacute;stica Geogr&aacute;fica e Inform&aacute;tica   (INEGI), Gobierno del Estado de Baja   California. Anuario Estad&iacute;stico del Estado de Baja California. Aguascalientes. M&eacute;xico, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S1657-7027200700020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   28. Instituto Nacional de Estad&iacute;stica Geogr&aacute;fica e Inform&aacute;tica   (INEGI), Gobierno del Estado de Baja   California. Anuario Estad&iacute;stico del Estado de Baja California. Aguascalientes. M&eacute;xico, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S1657-7027200700020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   29. Secretaria de Salud. Salud: M&eacute;xico 2001. Informaci&oacute;n   para rendici&oacute;n de cuentas. Primera edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S1657-7027200700020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   30. Secretaria de Salud. Salud: M&eacute;xico 2003. Informaci&oacute;n   para rendici&oacute;n de cuentas. Primera edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S1657-7027200700020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   31. Secretaria de Salud. Salud: M&eacute;xico 2004. Informaci&oacute;n   para rendici&oacute;n de cuentas. Primera edici&oacute;n. M&eacute;xico, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S1657-7027200700020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   32. Instituto Nacional de Estad&iacute;stica Geogr&aacute;fica e Inform&aacute;tica   (INEGI). XII censo general de poblaci&oacute;n y   vivienda. Tabulados B&aacute;sicos. Tomo II. Aguascalientes, M&eacute;xico, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S1657-7027200700020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   33. Instituto Nacional de Estad&iacute;stica Geogr&aacute;fica e   Inform&aacute;tica (INEGI) [en l&iacute;nea]. Disponible en: <a href="http://www.inegi.gob.mx"target="blank">http://www.inegi.gob.mx</a>. 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S1657-7027200700020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   34. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF). Decreto por   el que el ejecutivo federal establece bases para el   Programa de Descentralizaci&oacute;n de los Servicios de   Salud de la Secretar&iacute;a de Salubridad y Asistencia. M&eacute;xico, 30 de agosto de 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S1657-7027200700020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   35. Diario Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF). Decreto   por el que se aprueba el Programa Sectorial de   mediano plazo, denominado Programa Nacional de Salud 1988. M&eacute;xico, 9 de agosto de 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S1657-7027200700020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>   Diario Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF). Acuerdo de   Coordinaci&oacute;n que celebran las secretar&iacute;as de Salud,   de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, de Contralor&iacute;a   y Desarrollo Administrativo y el Estado de Baja   California, para la descentralizaci&oacute;n integral de   los servicios de salud en la entidad. M&eacute;xico, 6 de agosto de 1997.</p>     <p>   Diario Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF). Reglamento   de la Ley General de Salud en Materia de Protecci&oacute;n Social en Salud. M&eacute;xico, 5 de abril de 2004.</p>     <p>   Diario Oficial de la Federaci&oacute;n (DOF). Ley General   de Salud. M&eacute;xico, 19 de junio de 2007. </p> </font>      ]]></body><back>
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