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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes políticos y del estado de bienestar de los indicadores de salud infantil y juvenil: un análisis de los países ricos]]></article-title>
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<article-title xml:lang="pt"><![CDATA[Determinantes políticos e do estado do bem-estar dos indicadores da saúde Infantil e da criança: Uma Análise dos Países Rico]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Estado de bienestar]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Determinantes pol&iacute;ticos y del estado     de bienestar de los indicadores     de salud infantil y juvenil:   un an&aacute;lisis de los pa&iacute;ses ricos</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Political and Welfare State Determinants     of Infant and Children&rsquo;s Health Indicators:   An Analysis of Wealthy Countries</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Determinantes pol&iacute;ticos e do estado     do bem-estar dos indicadores da     sa&uacute;de Infantil e da crian&ccedil;a:   Uma An&aacute;lise dos Pa&iacute;ses Rico.</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   <b>Haejoo Chung a,*, Carles Muntaner b,*</b></p>     <p><b><sup>a,*</sup></b> Departamento de Pol&iacute;tica y Gesti&oacute;n de la Salud, Escuela de Salud P&uacute;blica Johns Hopkins, EE.UU. <a href="mailto:hachung@jhsph.edu">hachung@jhsph.edu</a></p>     <p>   <b><sup>b,*</sup></b> Jefe de Investigaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a Psiqui&aacute;trica y Adicciones, Centro de Adicci&oacute;n y Salud Mental, Facultad de   Enfermer&iacute;a, y Departamento de Ciencias de la Salud P&uacute;blica, Universidad de Toronto, Canad&aacute;. <a href="mailto:Muntaner@camh.net">Muntaner@camh.net</a></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>   Los indicadores econ&oacute;micos como la desigualdad del ingreso est&aacute;n dando de qu&eacute; hablar al consider&aacute;rseles   determinantes responsables de la salud de la poblaci&oacute;n. Por otro lado, nos encontramos   cruzando el umbral de la exploraci&oacute;n del impacto que en la salud de la poblaci&oacute;n tienen las variables   pol&iacute;ticas y del estado de bienestar como la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno o el tipo de   cobertura de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Con el fin de determinar el impacto socialmente estructurado   de las variables pol&iacute;ticas y del estado de bienestar sobre las Tasas de bajo peso al nacer, Tasas   de Mortalidad Infantil y Tasas de Mortalidad en Menores de cinco a&ntilde;os en 19 pa&iacute;ses ricos de   la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico entre los a&ntilde;os 1960 y 1994,   llevamos a cabo un estudio ecol&oacute;gico con datos de series de tiempo no balanceados. Entre las   variables pol&iacute;ticas y del estado de bienestar, la cobertura total de atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica fue la   que m&aacute;s acertadamente predijo los resultados de mortalidad. La Tasa de bajo peso al nacer fue   m&aacute;s sensible a factores pol&iacute;ticos, entre otros, al porcentaje de votos obtenidos por los partidos   socialdem&oacute;cratas   o laboristas. En general, las variables pol&iacute;ticas y del estado de bienestar,   incluidos los indicadores de las pol&iacute;ticas de salud, se asocian a los indicadores de salud infantil   y de los ni&ntilde;os. Mientras que un sistema fuerte de atenci&oacute;n m&eacute;dica pareciera trascendental para   lograr algunos resultados en la salud de la poblaci&oacute;n (por ejemplo, la Tasa de Mortalidad Infantil),   otros resultados de salud de la poblaci&oacute;n pueden verse impactados por las pol&iacute;ticas sociales   establecidas por los partidos pol&iacute;ticos que apoyan estados fuertes de bienestar (por ejemplo,   la tasa de bajo peso al nacer). Nuestra investigaci&oacute;n sugiere que una f&eacute;rrea voluntad pol&iacute;tica   que abogue por pol&iacute;ticas de bienestar m&aacute;s igualitarias, incluyendo atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica, es   importante para mantener y mejorar la salud de la naci&oacute;n.</p>     <p>   <b>Palabras clave autor:</b> Estado de bienestar, pol&iacute;tica y atenci&oacute;n en salud, atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica,   mortalidad infantil, mortalidad en menores de cinco a&ntilde;os, bajo peso al nacer, comparativo. </p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font size="3" face="verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>   La meta de esta investigaci&oacute;n es examinar   la relaci&oacute;n entre las variables pol&iacute;ticas y de   estados de bienestar y los niveles promedio   de salud de la poblaci&oacute;n entre pa&iacute;ses   ricos. Una caracter&iacute;stica predominante de   los investigadores de epidemiolog&iacute;a social   comparada y sus disciplinas adyacentes es su   tendencia a estudiar los pa&iacute;ses que pertenecen   a la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y Desarrollo   Econ&oacute;mico (OCDE), dada la amplia   disponibilidad y calidad de la informaci&oacute;n   sobre factores econ&oacute;micos (por ejemplo,   desigualdad del ingreso e ingreso nacional:   Preston, 1975; Rodgers, 1979; Wilkinson,   1996). De hecho, estudiar la relaci&oacute;n entre   desigualdad del ingreso y salud de la poblaci&oacute;n   es uno de los programas de investigaci&oacute;n   m&aacute;s heur&iacute;sticos en epidemiolog&iacute;a social contempor&aacute;nea.   (Wilkinson, 1996; Wilkinson,   2005). Sin embargo, los detractores critican   la falta de factores pol&iacute;ticos trascendentales   en este modelo, ya que son imperiosos para   explicar las inequidades en salud (Coburn,   2000; Muntaner y Lynch, 1999). Es as&iacute; como   al comparar la salud internacional, las nuevas   orientaciones est&aacute;n resaltando las variables   pol&iacute;ticas y de pol&iacute;ticas de salud (Coburn,   2000; Conley y Springer, 2001, para estados   americanos; Lynch et al., 2004; Macinko,   Starfield y Shi, 2003; Macinko, Shi y Starfield,   2004; Muntaner et al., 2002; Navarro y Shi, 2001).</p>     <p>   Varios estudios nacionales de corte transversal   han examinado la relaci&oacute;n entre desigualdad   del ingreso y salud de la poblaci&oacute;n durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas (Lynch et   al., 1994; Wagstaff y van Doorslaer, 2000).   A pesar de la arremetida reciente contra la   noci&oacute;n de que en los pa&iacute;ses ricos el v&iacute;nculo   entre desigualdad del ingreso y salud tiene   la generalidad de una ley natural (Wilkinson,   1996, 2005), existe evidencia de una cierta   asociaci&oacute;n entre desigualdad del ingreso y tasas   de mortalidad en una amplia variedad de   contextos (por ejemplo, estados americanos:   Lynch et al., 2004). Uno de los primeros estudios   donde se examin&oacute; la relaci&oacute;n transversal   entre distribuci&oacute;n del ingreso, ingreso medio   per c&aacute;pita y mortalidad por todas las causas   fue el adelantado por Rodgers en 56 pa&iacute;ses   (Rodgers, 1979). &Eacute;l estim&oacute; una diferencia   de 5 a 10 a&ntilde;os en la expectativa de vida entre   los pa&iacute;ses relativamente igualitarios y los relativamente   no igualitarios. Rodgers destac&oacute;   que la relaci&oacute;n fue significativa a&uacute;n en pa&iacute;ses   con ingresos per c&aacute;pita por debajo de los mil   d&oacute;lares. Al hacer este an&aacute;lisis en pa&iacute;ses con   ingresos per c&aacute;pita bajos se ha encontrado   una relaci&oacute;n similar en la esperanza de vida   al nacer y en la expectativa de vida a los cinco   a&ntilde;os. La relaci&oacute;n fue m&aacute;s d&eacute;bil en el &aacute;rea   de mortalidad infantil. Es as&iacute; como en sus   estudios sobre desigualdad del ingreso, Rodgers   y otros investigadores posteriores han   contribuido a establecer que se justifican los   dise&ntilde;os ecol&oacute;gicos en la salud internacional   comparada porque proporcionan elementos &uacute;nicos a nivel macro para comprender la distribuci&oacute;n global de las desigualdades de salud y sus determinantes.</p>     <p>   Sin embargo, son pocos los estudios que   han explorado la relaci&oacute;n entre las variables   pol&iacute;ticas y la salud de la poblaci&oacute;n en grupos   de pa&iacute;ses. El estudio de Navarro y su grupo   (2003) es tal vez el &uacute;nico que ha considerado   un n&uacute;mero integral de variables pol&iacute;ticas   mientras realiza un ajuste para las determinantes   econ&oacute;micas. Un supuesto clave en   nuestra postura te&oacute;rica es que el comprender   la asociaci&oacute;n entre los factores sociales   y la salud requiere que se analice tanto los   determinantes pol&iacute;ticos como econ&oacute;micos   (Coburn, 2000). De esta forma, aunque se   ha asociado la distribuci&oacute;n del ingreso de los   pa&iacute;ses y el PIB con varios resultados en salud   de la poblaci&oacute;n, por ejemplo mortalidad infantil   y bajo peso al nacer (Lynch et al., 2001),   estudios recientes sugieren que las variables   pol&iacute;ticas y del estado de bienestar (por   ejemplo, acceso al servicio de salud) tambi&eacute;n   podr&iacute;an ser determinantes importantes en los   resultados de la salud de la poblaci&oacute;n (David   y Collins, 1997; Macinko, Starfield et al.,   2003; Macinko et al., 2004; Muntaner et al.,   2002; Navarro y Shi, 2001; Raphael y Bryant,   2003). Ese es el caso del estudio de Conley   y Springer quienes utilizaron un modelo de   efectos fijos a nivel de pa&iacute;s para determinar   si el gasto en salud p&uacute;blica ten&iacute;a un impacto   significativo en la reducci&oacute;n de las Tasas de   Mortalidad Infantil, y si ese efecto era acumulativo   durante un per&iacute;odo de cinco a&ntilde;os   (Conley y Springer, 2001). El modelo revel&oacute;   que el gasto del estado, por medio de pol&iacute;ticas   tanto de salud como sociales y variando   de acuerdo con la estructura institucional del   estado de bienestar, ciertamente afectaba la   mortalidad infantil. Por su parte, Raphael y   Bryant revisaron detenidamente la literatura   sobre la relaci&oacute;n entre el estado de bienestar   y la salud de las mujeres en Canad&aacute; y encontraron   que &ldquo;las caracter&iacute;sticas asociadas con   el estado de bienestar avanzado en naciones   industrializadas son contribuyentes primarios   de la calidad de vida de las mujeres&rdquo; (Raphael y Bryant, 2003).</p>     <p>   Muntaner y sus colegas utilizaron variables   pol&iacute;ticas y del estado de bienestar al igual que   indicadores econ&oacute;micos y de capital social   para examinar las correlaciones parciales   entre el PIB ajustado y las tasas de mortalidad   espec&iacute;ficas por causa y edad. Entre las   medidas de resultado, las cinco variables   relacionadas con supervivencia neonatal e   infantil y con lesiones no intencionales estuvieron m&aacute;s consistentemente asociadas con   las variables de desigualdad econ&oacute;mica, y las   de pol&iacute;ticas y estado de bienestar (Muntaner   et al., 2002). Los autores revelaron que las   variables coeficiente de Gini, desigualdad del   ingreso de los hogares, relaci&oacute;n del percentil   90/10, del percentil 50/10, tasa de pobreza de   los hogares, acudientes a votar, pacto social   (una medida del pacto entre trabajadores   y empleadores), porcentaje de votaci&oacute;n &ldquo;por la izquierda&rdquo; (ya sea socialdem&oacute;crata o laborista) y de bancada &ldquo;de izquierda&rdquo;, cantidad de mujeres en el gobierno y total de atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica se correlacionan de manera significativa con las Tasas de Mortalidad Infantil (p &lt; 0,05) en ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. La tasa de bajo peso al nacer tambi&eacute;n evidenci&oacute; una asociaci&oacute;n significativa con el coeficiente de Gini, la desigualdad del ingreso de los hogares, la relaci&oacute;n del percentil 90/10, del percentil 50/10, la tasa de pobreza de los hogares, acudientes a votar, pacto social, votaci&oacute;n &ldquo;por la izquierda&rdquo;, mujeres en el gobierno y total de atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El objetivo de nuestro esfuerzo actual es   continuar con la b&uacute;squeda que motiv&oacute; los estudios   mencionados previamente acerca del   papel de las variables pol&iacute;ticas y del estado   de bienes tar sobre la salud de la poblaci&oacute;n.   Hemos desarrollado un modelo te&oacute;rico que   integra lo anterior, y a su vez, provee un   modelo para las causalidades macro-sociales   de los resultados de la salud infantil. Hemos   utilizado un modelo de regresi&oacute;n multivariada   de series de tiempo que incluye tanto   el PIB y la desigualdad del ingreso como las   variables pol&iacute;ticas y del estado de bienestar   para aumentar el poder de inferencia de los   an&aacute;lisis.</p>     <p>   El campo de la epidemiolog&iacute;a social (macro)   adolece de una falta de modelos integrales   (Macinko, Shi, Starfield y Wulu, 2003). Es   por esto que hemos recurrido, para nuestro   modelo, al campo pol&iacute;tico comparado del   estado de bienestar. El estudio adelantado   por Huber y Stephens (2001) se&ntilde;ala que   las contiendas pol&iacute;ticas son el factor m&aacute;s   importante en la creaci&oacute;n de los estados de   bienestar a trav&eacute;s del tiempo; igualmente   son responsables de la variaci&oacute;n en los resultados   de los estados de bienestar a trav&eacute;s   de los pa&iacute;ses. Y las contiendas pol&iacute;ticas, a   su vez, se relacionaban estrechamente con   caracter&iacute;sticas sociales estructurales, sobre   todo con la fuerza de los trabajadores organizados.   El marco conceptual de Navarro,   Borrell y Muntaner se basa en los resultados   emp&iacute;ricos de Huber y Stephen pero le agrega   la dimensi&oacute;n de la &ldquo;desigualdad del ingreso&rdquo;   para examinar los determinantes pol&iacute;ticos   y econ&oacute;micos de la salud de la poblaci&oacute;n   (Navarro, 2003). Seg&uacute;n este marco conceptual,   lo pol&iacute;tico (por ejemplo, la orientaci&oacute;n   pol&iacute;tica del partido de gobierno) define   el contenido de las pol&iacute;ticas del estado de   bienestar que directamente afectan la salud   de la poblaci&oacute;n, red de influencia de la desigualdad   econ&oacute;mica, que est&aacute; parcialmente   determinada por las pol&iacute;ticas del estado de   bienestar (Huber y Stephens, 2001). Nuestra   revisi&oacute;n de la literatura emp&iacute;rica, que se   resume en la introducci&oacute;n, nos facult&oacute; para   modificar el modelo de Navarro et al (ver la   <a href="#f1">figura 1</a>). Las variables en los cuadrados son   las que fueron usadas para el presente an&aacute;lisis,   mientras que aqu&eacute;llas en los c&iacute;rculos o   no se utilizaron o no pudieron ser medidas.   Las que figuran en gris no fueron incluidas   en este an&aacute;lisis.</p>       <p>        <center>     <a name="f1"><img src="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03f1.gif"></a>    </center> </p>     <p>   De esta forma, nuestro modelo conceptual   involucra el ambiente pol&iacute;tico del pa&iacute;s, las   pol&iacute;ticas del estado de bienestar, el sistema   de atenci&oacute;n de salud y la desigualdad del   ingreso. Hemos medido el ambiente pol&iacute;tico   en dos dimensiones: el nivel de participaci&oacute;n   pol&iacute;tica y la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Con   base en un par de an&aacute;lisis de correlaci&oacute;n   parcial y multivariado (Muntaner et al., 2002; Navarro et al., 2003), la hip&oacute;tesis que   manejamos es que el nivel de participaci&oacute;n   pol&iacute;tica se correlaciona positivamente con   un buen estado de salud de la poblaci&oacute;n. La   literatura que investiga la relaci&oacute;n entre la   salud y la cohesi&oacute;n o red social, que se refiere   a participaci&oacute;n c&iacute;vica tal como la votaci&oacute;n,   apoya esta hip&oacute;tesis (por ejemplo Blakely,   Kennedy y Kawachi, 2001).</p>     <p>   La fuerza de la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica pro-igualitaria,   que se mide por la votaci&oacute;n lograda   por los partidos de izquierda, se correlaciona   positivamente con una mejor salud de la poblaci&oacute;n   (Muntaner et al., 2002; Navarro et al.,   2003) posiblemente a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas del   estado de bienestar tales como el compromiso   con el pleno empleo, la provisi&oacute;n de una   cobertura universal en salud y el aumento en   la redistribuci&oacute;n del ingreso. Hemos utilizado   dos indicadores de la pol&iacute;tica del estado   de bienestar: transferencia de la seguridad   social y porcentaje de la poblaci&oacute;n con cobertura   m&eacute;dica p&uacute;blica. Se supone que estos   dos indicadores se asocian negativamente   con la mala salud de la poblaci&oacute;n (mejor   dicho, una tasa alta de mortalidad infantil,   de mortalidad en menores de cinco a&ntilde;os y de   Bajo Peso al Nacer).</p>     <p>   Mientras que el primer indicador afecta directamente   el nivel de la desigualdad de ingreso,   el segundo se asocia primordialmente con el   nivel de acceso a la atenci&oacute;n m&eacute;dica. En vez   de incluir estas dos variables en una sola construcci&oacute;n   de estado de bienestar, las hemos   separado conceptualmente para que podamos   comprender su distinta contribuci&oacute;n a la salud   de la poblaci&oacute;n. Como la transferencia social   y los servicios de salud se quedan cortos para   medir el efecto total de los arreglos diferentes   de estado de bienestar, incluimos una   ruta adicional a trav&eacute;s de &ldquo;otras pol&iacute;ticas&rdquo;   (por ejemplo, mercado laboral y pol&iacute;ticas de   salud ambiental) que pueden afectar la salud   de la poblaci&oacute;n independientemente de los   indicadores del estado de bienestar utilizados   en este estudio.</p>     <p>Tambi&eacute;n incluimos desigualdad del ingreso   porque ha sido asociado con los resultados   promedio de salud de la poblaci&oacute;n en varios   estudios (por ejemplo, Wilkinson, 1996). En   epidemiolog&iacute;a, el mecanismo que soporta   esta predicci&oacute;n se basa particularmente en   dos explicaciones: la psicosocial (por ejemplo,   Wilkinson, 1996) y la neomaterial (por   ejemplo, Kaplan, Pamuk, Lynch, Cohen y   Balfour, 1996). En la literatura sobre el estado   de bienestar, la desigualdad del ingreso es   m&aacute;s un resultado de las pol&iacute;ticas de gobierno;   enti&eacute;ndase como una variable end&oacute;gena. Por   ejemplo, Bradley, Huber, Moller, Nielsen   y Stephens (2003) concluyeron que la alta   desigualdad antes de impuesto y antes de   transferencia est&aacute; determinada por una   tasa alta de desempleo, una alta proporci&oacute;n   de mujeres cabeza de hogar y por una baja   densidad sindical; mientras que la reducci&oacute;n   de la desigualdad a trav&eacute;s de impuestos y   transferencias est&aacute; fuertemente determinada   por variables pol&iacute;ticas tales como un gabinete   izquierdista, un gabinete dem&oacute;cratacristiano,   puntos de veto constitucional y la generosidad del bienestar.</p>     <p>   Con base en el modelo te&oacute;rico descrito arriba   presentamos la hip&oacute;tesis de que las variables   pol&iacute;tica igualitaria y estado de bienestar (por   ejemplo, la proporci&oacute;n de votos de los partidos   social dem&oacute;cratas, acceso universal al   servicio de salud) auguran los resultados de mortalidad infantil en el nivel nacional.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Fuentes de informaci&oacute;n y variables: El estudio   se centra en 19 pa&iacute;ses ricos de Europa (14),   Norte Am&eacute;rica (2) y la regi&oacute;n de Asia y del   Pac&iacute;fico (3) durante los 35 a&ntilde;os de 1960   a 1994. Las variables de resultado son la   Tasa de Mortalidad Infantil (TMI), la Tasa   de Bajo Peso al Nacer (BPN) y la Tasa de   Mortalidad en Menores de Cinco A&ntilde;os   (TM&gt;5). Las fuentes de informaci&oacute;n son la   Informaci&oacute;n de Salud de la OCDE (2000) y   el informe anual &ldquo;El Estado De Los Ni&ntilde;os&rdquo; de UNICEF (2003).</p>     <p>   Los resultados de salud de la poblaci&oacute;n   m&aacute;s utilizados son la Tasa de Mortalidad   Infantil y la expectativa de vida. Una raz&oacute;n   por la cual decidimos utilizar los indicadores   de salud infantil y de los ni&ntilde;os es que, de   acuerdo con varios estudios, las variables   relacionadas con el nacimiento y la infancia   son particularmente sensibles a las variables   pol&iacute;ticas y del estado de bienestar (Conley   y Springer, 2001; Macinko, Starfield et al.,   2003; Macinko et al., 2004; Muntaner et al.,   2002; Navarro et al., 2003). Los indicadores   de salud infantil responden a los indicadores   econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos; adicionalmente,   es suficiente un corto tiempo para que estos   indicadores surtan efecto (Conley y Springer,   2001; Macinko et al., 2004). Hemos tambi&eacute;n   analizado la Tasa de Mortalidad en Menores   de Cinco A&ntilde;os porque este indicador ten&iacute;a   menos inclinaci&oacute;n al subregistro que la Tasa   de Mortalidad Infantil (Conley y Springer, 2001).</p>     <p>   Hemos incluido, como variables explicativas,   tanto el Producto Interno Bruto per c&aacute;pita   (PIBpc) como los coeficientes de Gini. Para   el coeficiente de Gini utilizamos la informaci&oacute;n   del Estudio de Ingresos de Luxemburgo   - EIL. &Eacute;sta puede ser bajada de la p&aacute;gina   web EIL (Luxembourg Income Study, 2000).   Como la informaci&oacute;n del EIL no incluye   informaci&oacute;n del Jap&oacute;n y Nueva Zelanda,   los an&aacute;lisis que emplean los coeficientes de   Gini no incluyen estos pa&iacute;ses. Para el PIBpc   utilizamos valores reales del PIBpc ajustados   por el &iacute;ndice en cadena obtenido de la Penn   World Table, versi&oacute;n 6.1. (Heston, Summers   y Aten, 2002). Otras variables explicativas se   obtuvieron de la &ldquo;Informaci&oacute;n Comparada   de los estados de bienestar&rdquo; de Huber et al   (2004) que contiene una gran cantidad de indicadores pol&iacute;ticos y del estado de bienestar.   Al escoger los indicadores correspondientes   a nuestro modelo te&oacute;rico enfrentamos dos   problemas: uno fue la disponibilidad de   informaci&oacute;n. Por ejemplo, variables tales   como el &ldquo;Efecto redistributivo del estado&rdquo;   (Muntaner et al., 2002) no estaban a la   mano para un an&aacute;lisis de series de tiempo. El   segundo problema fue el de la multi-colinearidad:   el coeficiente Pearson de correlaci&oacute;n   entre &ldquo;porcentaje de voto por la izquierda&rdquo;   y &ldquo;bancada de izquierda&rdquo; era de 0.96. Para   estos an&aacute;lisis, se mantuvo el &ldquo;porcentaje de   votos por la izquierda&rdquo; porque evidenci&oacute;   asociaciones m&aacute;s fuertes con las variables de   resultado que lo revelado por &ldquo;las bancadas   de izquierda&rdquo;. En consecuencia, nuestro   conjunto de variables independientes estuvo compuesto por el PIBpc y el coeficiente de   Gini, dos variables pol&iacute;ticas (electores que   acudieron a votar y voto por la izquierda), y   dos variables de estado de bienestar (transferencias   de seguridad social y porcentaje   total de la poblaci&oacute;n con cobertura m&eacute;dica   p&uacute;blica). En la <a href="#t1">Tabla 1</a> se presentan las variables y fuentes de informaci&oacute;n.</p>     <p>        <center>     <a name="t1"><img src="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03t1.gif"></a>    </center> </p>     <p>   An&aacute;lisis estad&iacute;stico: Llevamos a cabo un   an&aacute;lisis de informaci&oacute;n tipo panel no balanceado   de los 19 pa&iacute;ses utilizando el estimador   robusto de la varianza en grupo. El est&aacute;ndar   Huber&ndash;White (que no agrupa) o el estimador &ldquo;s&aacute;ndwich&rdquo; robusto de la matriz de la varianza de los c&aacute;lculos de par&aacute;metro da errores est&aacute;ndar correctos ante la presencia de cualquier patr&oacute;n de heterocedasticidad (variaciones desiguales de los t&eacute;rminos de error) pero no en la presencia de errores correlacionados (elementos fuera de la diagonal, distintas de cero en la matriz de covarianza de los errores). El estimador robusto de la varianza en grupo es una variante del estimador robusto Huber-White que permanece v&aacute;lido (suministra una cobertura correcta) en la presencia de cualquier patr&oacute;n de correlaciones entre los errores dentro de la unidades, incluyendo correlaci&oacute;n serial y correlaci&oacute;n que se debe a componentes espec&iacute;ficos de unidad (Moller et al., 2003; StataCorp, 1999). As&iacute; las cosas, los errores est&aacute;ndar de un grupo robusto no se afectan por la presencia de factores espec&iacute;ficos a un pa&iacute;s, estables y no medidos, causando correlaciones entre los errores de observaciones para el mismo pa&iacute;s, o tambi&eacute;n por cualquier otra forma de error de correlaci&oacute;n dentro de las unidades.</p>     <p>   Al generar coordenadas sucesivas de variables   ajustadas, confirmamos que todas las   variables explicativas estaban en relaci&oacute;n   lineal con las variables de resultado de   inter&eacute;s, excepci&oacute;n hecha del PIBpc. Utilizamos   un t&eacute;rmino logar&iacute;tmico para el PIBpc   porque se ajustaba mejor al modelo que   otras transformaciones. Las coordenadas   de la &ldquo;transferencia de la seguridad social&rdquo;   versus los indicadores de resultado tambi&eacute;n   demostraron relaciones no lineales, pero   decidimos no trasformar esta variable: haber   utilizado un t&eacute;rmino cuadr&aacute;tico o logar&iacute;tmico   solo mermar&iacute;a la posibilidad de predicci&oacute;n y de significancia del modelo.</p>     <p>   A continuaci&oacute;n presentamos el proceso de   construcci&oacute;n del modelo; todos los modelos fueron ajustados al PIBpc:</p>     <p> &bull; El modelo 0 incluy&oacute; s&oacute;lo una variable de   resultado y el PIBpc.</p>     <p> &bull; El modelo 1 se construy&oacute; para evaluar el             impacto de las variables pol&iacute;ticas (electores             que acudieron a votar y voto por la   izquierda).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &bull; Las variables de estado de bienestar             (transferencia de seguridad social y total             de atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica) se incluyeron             en el modelo 2 para determinar su   impacto.</p>     <p> &bull; El modelo 3 incorpor&oacute; variables que             evidenciaron ser significativas en los   modelos 1 &oacute; 2 (p &gt; 0,05).</p>     <p> &bull; El modelo 4 se construy&oacute; para evaluar             cu&aacute;nto de las correlaciones del modelo   4 surgen por la desigualdad del ingreso.</p>     <p> &bull; Nosotros establecimos el &uacute;ltimo modelo             (5) replicando el modelo 4 sin los             coeficientes de Gini y usando s&oacute;lo la             informaci&oacute;n puntual del Modelo 4 para   prop&oacute;sitos de la comparaci&oacute;n.</p>     <p>   Construimos nuestros &uacute;ltimos modelos (4 y   5) para evaluar el efecto del coeficiente de   Gini en otras variables explicativas y viceversa.   Sin embargo, al hacer esto, muchos   de los datos puntuales fueron eliminados,   primordialmente debido a la falta de algunos   datos puntuales tanto en los coeficientes de   Gini como en algunas otras variables. Llevamos   a cabo unas pruebas t para conocer   si los grupos usados eran diferentes de los   grupos eliminados en el proceso del modelado final.</p>     <p> &ldquo;Un outlier es una observaci&oacute;n que se sale del             resto de la informaci&oacute;n. Esto puede representar             dos cosas: que son datos v&aacute;lidos, o que se             debi&oacute; a un error en la experimentaci&oacute;n, recolecci&oacute;n             o entrada de los datos&rdquo;. (Fisher y van             Belle, 1993) Muchos valores que surgen para             los Estados Unidos son realmente diferentes             de los de otros pa&iacute;ses; as&iacute; los Estados Unidos             se pueden considerar un outlier estad&iacute;stico.   Sin embargo, decidimos incluir a los EE.UU.</p>     <p>en el an&aacute;lisis por varias razones. Primero,   nuestra muestra recoge todo el universo de   pa&iacute;ses capitalistas avanzados. De esta forma,   los valores extremos de los EE.UU. no son   un resultado de una falla en el proceso de   muestreo, sino el resultado de un proceso   hist&oacute;rico distinto que ha desarrollado ese pa&iacute;s.   Adicionalmente, no tenemos un fundamento   s&oacute;lido para considerar que nuestro modelo   te&oacute;rico, relacionado con el impacto de los   factores pol&iacute;ticos y de estado de bienestar   en la salud de la poblaci&oacute;n, no aplique a los   EE.UU. Igualmente, la decisi&oacute;n de incluir a   los EE.UU. est&aacute; apoyada por la mayor&iacute;a de   los estudios de investigaci&oacute;n cuantitativos que comparan la pol&iacute;tica de salud.</p>     <p>   Los EE.UU. est&aacute;n incluidos actualmente   en la mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis comparativos   de los estados de bienestar industrializa   dos de donde surgi&oacute; nuestro marco te&oacute;rico   (Navarro, 2003; ver tambi&eacute;n Esping-Andersen,   1990; Huber y Stephens, 2001). Los   EE.UU., junto con el Reino Unido, Canad&aacute;   e Irlanda, se identifican como pa&iacute;ses &ldquo;liberales&rdquo;,   con mayor probabilidad de implementar   ciertas pol&iacute;ticas que afectan la salud de la   poblaci&oacute;n (por ejemplo, limitaci&oacute;n del estado   de bienestar; Huber y Stephens, 2001).   Estudios previos sobre epidemiolog&iacute;a macrosocial   de los factores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos   han incluido a los EE.UU. (Conley y Springer,   2001; Macinko et al., 2004; Muntaner   et al., 2002; Navarro et al., 2003; Navarro y   Shi, 2001). Esto se debe en parte a razones   te&oacute;ricas (Peters, 1998) ya que los EE.UU.   son parte del sistema de los reg&iacute;menes industrializados   del estado de bienestar. Lo   anterior tambi&eacute;n refleja la importancia de la   salud p&uacute;blica en los EE.UU. como una gran   naci&oacute;n. Por otro lado, tambi&eacute;n presentamos   la matriz de correlaci&oacute;n de Pearson con y sin   los EE.UU. en el Anexo A para exponer el   efecto de excluir a los EE.UU. de la correlaci&oacute;n   entre las variables dependientes y las   variables de resultado.</p>     <p>   Las posibles correlaciones entre grupos a   trav&eacute;s del tiempo (efectos de per&iacute;odo) no   fueron evaluados en nuestros an&aacute;lisis, debido   a que Moller et al. (2003) examinaron la   posibilidad del efecto del per&iacute;odo durante   1960 - 1994 utilizando la misma informaci&oacute;n   y concluyeron que no hubo tal efecto para los   a&ntilde;os incluidos en el estudio. Para evaluar la   confiabilidad de nuestro an&aacute;lisis llevamos a   cabo un par de pruebas de sensibilidad, particularmente   an&aacute;lisis de los l&iacute;mites extremos y   un tipo de m&eacute;todo de navaja. Los resultados   se pueden proveer, a solicitud. Utilizamos la   versi&oacute;n STATA 8.0 para este an&aacute;lisis.</p>      <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Resultados</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se observ&oacute; una tendencia claramente declinante   en la Tasa de Mortalidad Infantil y en   la de Menor de Cinco A&ntilde;os durante el per&iacute;odo   analizado. La tasa de Bajo Peso al Nacer   disminuye hasta mediados de la d&eacute;cada de   los a&ntilde;os 70 y comienza a aumentar desde   mediados de los a&ntilde;os 80. El PIBpc contin&uacute;a   su subida pero el coeficiente de Gini muestra   m&aacute;s bien un comportamiento aleatorio.   Debemos tener en mente que hay muchos   valores que hacen falta en el per&iacute;odo m&aacute;s   temprano, de modo que eso puede explicar   que los valores medios para el coeficiente de   Gini sean bastante inestables. Se presentan   los resultados en las <a href="#t2">Tablas 2</a>, <a href="#t3">3</a> y <a href="#t4">4</a>. Los coefi-   cientes pueden ser interpretados de la misma   manera como en las regresiones de m&iacute;nimos   cuadrados ordinarios.</p>       <p>    <center><a name="t2"></a><a href="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03t2.gif"target="blank"><b> table 2</b></a></center></p>       <p>    <center><a name="t3"></a><a href="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03t3.gif"target="blank"><b> table 3</b></a></center></p>       <p>    <center><a name="t4"></a><a href="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03t4.gif"target="blank"><b> table 4</b></a></center></p>     <p>   La Tasa de Mortalidad Infantil y la Tasa de   Mortalidad en Menores de Cinco a&ntilde;os: Los   modelos con log PIBpc predicen el 70 y 64%   de la variabilidad de la TMI y de la TM&lt;5,   respectivamente. Cuando se agregan variables   pol&iacute;ticas, los modelos predicen 76% y   71% de la variabilidad. Ambas variables   pol&iacute;ticas se correlacionan significativamente   con los resultados de salud. El voto por la izquierda muestra asociaciones m&aacute;s fuertes   con los resultados de salud que la variable   electores que acudieron a votar. Electores   que acudieron a votar se asocia con TMI y   con TM&lt;5, pero no en la direcci&oacute;n esperada:   el mayor n&uacute;mero de electores que acuden   a votar se asocia con Tasas de Mortalidad   m&aacute;s altas.</p>     <p>   Entre las variables de bienestar, solamente   el porcentaje de personas bajo atenci&oacute;n m&eacute;dica   p&uacute;blica se correlaciona de forma significativa   con ambos resultados de mortalidad en el intervalo   de confianza del 95%. Las dos variables   de estado de bienestar fueron responsables de   mayor variabilidad de las tasas de mortalidad   que las dos variables pol&iacute;ticas.</p>     <p>   Cuando incluimos todas las variables significativas   en un &uacute;nico modelo, el poder   explicativo se incrementa tanto en el modelo   de TMI como en el de TM&lt;5. Todas las   variables en estos modelos son significativas   en el intervalo de confianza de 95% exceptuando   los electores que acudieron a votar   en el modelo TM&lt;5. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el TMI, la inclusi&oacute;n del coeficiente de   Gini acentu&oacute; ligeramente el poder explicativo   (R2 = 0,4231 - 0,4283), y disminuy&oacute;   el ajuste del modelo (valor de p = 0,0001   - 0,0002). El coeficiente de Gini debilit&oacute; la   asociaci&oacute;n tanto de electores que acudieron   a votar como del voto por la izquierda con   la Tasa de Mortalidad Infantil, mientras   que fortaleci&oacute; la del log PIBpc y la de total   de atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica. No pudimos   ajustar el modelo con el coeficiente de Gini   para la Tasa de Mortalidad en Menores de   cinco a&ntilde;os porque carec&iacute;amos de suficientes datos puntuales.</p>     <p>   Tasa de bajo peso al nacer: los resultados   para la Tasa de Bajo Peso al Nacer (BPN)   se diferencian claramente de los resultados   obtenidos para las tasas de mortalidad infantil   y de menores de cinco a&ntilde;os. El log PIBpc solo   predice menos del 1% (R2= 0,0071) de la Tasa   de Bajo Peso al Nacer. El modelo no es signi-   ficativo (valor de p = 0,6109). Las variables   pol&iacute;ticas, junto con el log PIBpc, dan cuenta   del 21% de la variabilidad del BPN. El voto   por la izquierda se asocia significativamente   con el BPN (valor de p = 0,038), mientras   que no sucede lo mismo con los electores que acudieron a votar (valor de p = 0,283).</p>     <p>   Las variables del estado de bienestar juntas   son predictoras m&aacute;s fuertes del BPN (R2=   0,2407) comparadas con las variables pol&iacute;ticas.   El porcentaje de la poblaci&oacute;n bajo   atenci&oacute;n m&eacute;dica p&uacute;blica se asocia de forma   significativa con el BPN (valor de p = 0,000)   pero no as&iacute; la transferencia de seguridad social (valor de p = 0,135).</p>     <p>   En el modelo que incorpora el log PIBpc,   el voto de izquierda y el total de atenci&oacute;n   m&eacute;dica p&uacute;blica, ninguna de las variables   explicativas se asocia de manera significativa   con el resultado (BPN) en el intervalo   de confianza del 95%, aunque el modelo es   estad&iacute;sticamente significativo (valor de p =   0,000) y explica el 23% de la variabilidad. El   coeficiente de Gini no explica mucho de la   variaci&oacute;n del BPN (p = 0,209). El modelo   explica m&aacute;s de la variabilidad del BPN sin el   coeficiente de Gini (valor de p = 0,000; R<sup>2</sup> =   0,4451) que con el coeficiente de Gini (valor de p = 0,0001; R<sup>2</sup> = 0,4073).</p>     <p>   An&aacute;lisis de sensibilidad: Para probar la   estabilidad de nuestros an&aacute;lisis, llevamos   a cabo dos diferentes tipos de An&aacute;lisis de   sensibilidad para cada variable de resultado.   Primero, se llev&oacute; a cabo un &ldquo;an&aacute;lisis de   l&iacute;mites extremos&rdquo; (Deravi, Hegji y Moberly,   1990; Leamer, 1983) utilizando una variable   explicativa y todas las posibles combinaciones   de otras (menos de cuatro) variables   explicativas. Dada la insuficiencia de datos   puntuales, excluimos el coeficiente de Gini   de esta prueba. Tambi&eacute;n llevamos a cabo un   tipo de prueba de navaja generando 19 regresiones   bivariadas al utilizar subconjuntos   de la informaci&oacute;n con la omisi&oacute;n de un pa&iacute;s a la vez<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>.</p>     <p>   En la mayor&iacute;a de los casos, los resultados   del an&aacute;lisis de l&iacute;mites extremos y el m&eacute;todo   de navaja son congruentes siendo estable   la direcci&oacute;n de la asociaci&oacute;n entre las variables   sometidas a prueba y el resultado.   Los resultados de las regresiones, cuando   se omiten los EE.UU., produjeron valores   m&iacute;nimos o m&aacute;ximos aproximadamente la   mitad de las veces, pero la direcci&oacute;n de las   asociaciones no cambia y los valores no est&aacute;n   muy distanciados del rango. De esta forma,   los resultados de las pruebas de sensibilidad   no modificaron sustancialmente las conclusiones de nuestros an&aacute;lisis.</p>     <p>   En conclusi&oacute;n, nuestros resultados muestran   que entre los tres indicadores de salud de la   poblaci&oacute;n, el pronosticador m&aacute;s fuerte fue el porcentaje de poblaci&oacute;n bajo cobertura   m&eacute;dica p&uacute;blica. Las variables pol&iacute;ticas y   del estado de bienestar ten&iacute;an m&aacute;s poder   explicativo para la TMI y la TM&lt;5 que para   la tasa BPN. Y las variables del estado de   bienestar tuvieron un poder explicativo m&aacute;s fuerte que las variables pol&iacute;ticas.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>      <p>   Nuestro estudio contribuye al cuerpo emergente   de investigaci&oacute;n sobre el impacto de   los factores pol&iacute;ticos en la salud de la poblaci&oacute;n.   Utilizamos informaci&oacute;n de 19 pa&iacute;ses   diferentes por un per&iacute;odo de 35 a&ntilde;os. Este   enfoque de regresi&oacute;n agrupada nos ayuda a   trazar conclusiones m&aacute;s generales que las   que hab&iacute;amos sido capaces de hacer con base en an&aacute;lisis previos de corte transversal.</p>     <p>   Mientras que nuestro estudio tuvo que ver   tangencialmente con la hip&oacute;tesis de ingreso   relativo, tratamos de avanzar un poco m&aacute;s   al evaluar tres resultados de salud materno-   infantil en relaci&oacute;n con los factores   pol&iacute;ticos y del estado de bienestar. Con base   en nuestro modelo conceptual, planteamos   la hip&oacute;tesis que pol&iacute;ticas generosas del   estado de bienestar y la voluntad pol&iacute;tica   igualitaria mejorar&iacute;a la salud de la poblaci&oacute;n,   parcialmente al reducir la inequidad   del ingreso. Si el coeficiente de Gini fuera   asociado negativa y significativamente con   los resultados, sabr&iacute;amos que la mejora en   el estado de salud de la poblaci&oacute;n se lograba   parcialmente a trav&eacute;s de la reducci&oacute;n de la   inequidad del ingreso. Si los coeficientes y los   valores p de las variables pol&iacute;ticas y de estado   de bienestar de un modelo se afectaran por   la adici&oacute;n del coeficiente de Gini, estar&iacute;a en   la ruta de esas variables que afectan la salud de la poblaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En nuestro an&aacute;lisis, el coeficiente de Gini   no estuvo asociado significativamente con la   TMI ni con el BPN a&uacute;n cuando la correlaci&oacute;n   de orden cero entre el Gini y el Bajo Peso al   Nacer fuera 64% (ver Anexo A). Este resultado   implica que la desigualdad del ingreso   en s&iacute; misma no es una causa de la mala salud   de las poblaciones, pero es un resultado de   otra situaci&oacute;n en la sociedad, por ejemplo,   de las pol&iacute;ticas de salud o bienestar que impactan   directamente el estado de salud de la   poblaci&oacute;n. Con esto queremos significar que   la desigualdad del ingreso es end&oacute;gena a las   pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y de bienestar y a los   resultantes arreglos pol&iacute;tico-econ&oacute;micos de   un pa&iacute;s. Nuestros modelos con coeficientes   de Gini se ajustaron por ambas variables   pol&iacute;ticas y del estado de bienestar de modo   que la desigualdad del ingreso no tuvo un poder explicativo adicional.</p>     <p>   Los resultados de la comparaci&oacute;n entre los   modelos de la TMI y del BPN sugieren que   los resultados de la salud materno-infantil   responden a diferentes mecanismos sociales.   Nuestro modelo tuvo menos poder   explicativo para el BPN que para la TMI   o la TM&lt;5, dejando al descubierto unas   incertidumbres que deben ser exploradas en estudios futuros.</p>     <p>   As&iacute;, lo que hemos encontrado contribuye   al volumen de literatura que confronta la   versi&oacute;n fuerte de la &ldquo;hip&oacute;tesis del ingreso   relativo&rdquo;. (Lynch et al., 2004; Muntaner y   Lynch, 1999). Los indicadores de salud infantil   y de los ni&ntilde;os acerca de los efectos de   la desigualdad del ingreso son m&aacute;s d&eacute;biles   que algunas pol&iacute;ticas del estado de bienestar   como el gasto p&uacute;blico en salud. De esta   manera, parece inadecuado depender de   las consecuencias psicol&oacute;gicas de las percepciones   de distribuci&oacute;n del ingreso como   determinantes de salud de la poblaci&oacute;n, por lo menos para estos indicadores.</p>     <p>   Por otro lado, nuestros resultados confirman   la presencia de una asociaci&oacute;n entre pol&iacute;ticas del estado de bienestar y resultados de   salud infantil, lo que ya ha sido informado   en media docena de estudios. (Conley y   Springer, 2001; Macinko, Starfield et al.,   2003; Macinko et al., 2004; Muntaner et al.,   2002). En relaci&oacute;n con pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas   del estado de bienestar, nuestra investigaci&oacute;n   reafirma la importancia de proveer servicios   m&eacute;dicos p&uacute;blicos a sus ciudadanos. (Conley y   Springer, 2001; Macinko et al., 2004; Muntaner   et al., 2002; Navarro y Shi, 2001). No s&oacute;lo   no se afect&oacute; esta variable por el coeficiente   de Gini, sino que tambi&eacute;n permaneci&oacute; en los   tres modelos incluyendo las variables pol&iacute;ticas   y del estado de bienestar simult&aacute;neamente.   Nuestros hallazgos son consistentes con   los de Macinko et al. (2004) quien incorpor&oacute;   medidas de servicios de salud en sus modelos   (por ejemplo, gasto p&uacute;blico en salud, n&uacute;mero   de doctores por cada mil personas de la   poblaci&oacute;n y financiamiento de servicios de   salud). Ellos hallaron que el financiamiento   de los servicios salud era la &uacute;nica variable   que mostraba una relaci&oacute;n consistente con la Tasa de Mortalidad Infantil.</p>     <p>   En lo que tiene que ver con las restantes   relaciones que involucran variables pol&iacute;ticas,   los electores que acudieron a votar fue un   vaticinador m&aacute;s d&eacute;bil de los resultados de la   salud materno-infantil que el porcentaje de   votos por la izquierda. Esto puede deberse al   hecho de que el primero mide s&oacute;lo el grado   de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s, mientras   que el segundo atrapa la &ldquo;direcci&oacute;n&rdquo; de   esa participaci&oacute;n (por ejemplo, hacia una   redistribuci&oacute;n igualitaria de los ingresos de   los hogares por medio de los impuestos).   Contrario a lo que pueda predecir la literatura   sobre &ldquo;capital social&rdquo;, las variables   sobre personas que acudieron a votar est&aacute;n   asociadas &ldquo;positivamente&rdquo; con las tasas de   mortalidad en el an&aacute;lisis de correlaci&oacute;n de   Pearson y con todos los tres resultados en los   modelos ajustados con el log. PIBpc y con el voto por la izquierda.</p>     <p>   El porcentaje del voto por la izquierda se   asoci&oacute; en forma significativa con todos los   resultados de salud materno-infantil (valor   de p = 0,005 para la TMI; 0,001 para la   TM&lt;5; 0,038 para el BPN). Sin embargo, se   perdi&oacute; la asociaci&oacute;n estad&iacute;stica (para la tasa   de mortalidad infatil y de menores de cinco   a&ntilde;os) o se debilit&oacute; (para la Tasa de bajo peso   al nacer) cuando se introduc&iacute;an las variables   del estado de bienestar en los modelos. De   esta forma podemos sostener que la mera   existencia del poder pol&iacute;tico con una ideolog&iacute;a &ldquo;pro estado de bienestar&rdquo; no es suficiente para mejorar la salud de la poblaci&oacute;n: Este potencial tiene que ser institucionalizado a trav&eacute;s de la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas del estado de bienestar. Esta conclusi&oacute;n es congruente con lo que Huber y Stephens han encontrado repetidamente para una variedad de indicadores del estado de bienestar (Huber y Stephens, 2001).</p>     <p>   Nuestro estudio tiene varias limitaciones. &Eacute;stas incluyen la dif&iacute;cil interpretaci&oacute;n del indicador de bajo peso al nacer. Hay debates acerca de si la tasa de bajo peso al nacer es un importante indicador de salud de la poblaci&oacute;n debido a su heterogeneidad (por ejemplo, David, 2001). Sin embargo, a pesar de su ambig&uuml;edad, nuestra investigaci&oacute;n entre muchas otras (Collins et al., 2003; Collins, Wu y David, 2002), sugiere que el BPN es un indicador sensible al impacto societario en la salud de los ni&ntilde;os.</p>     <p>   Adicionalmente nuestros modelos mostraron   una cantidad sustancial de variaci&oacute;n que   no estudiamos porque nuestro estudio no   fue dise&ntilde;ado para explicar los mecanismos   causales. Estudios futuros deber&aacute;n incorporar   variables espec&iacute;ficas de servicios de salud   (por ejemplo, acceso a las unidades de cuidado   intensivo neonatal) que podr&iacute;an explicar   mejor las rutas entre las variables pol&iacute;ticas y   del estado de bienestar (por ejemplo, acceso   universal a servicios de salud) y varios de los resultados de salud materno-infantil (por   ejemplo, la Tasa de Mortalidad Infantil).</p>     <p>   Podr&iacute;an necesitarse series de tiempo m&aacute;s   largas con datos puntuales completos para   examinar los modelos causales. Tambi&eacute;n   podr&iacute;a necesitarse investigaci&oacute;n que utilice   an&aacute;lisis de tipo multi-nivel (por ejemplo,   proximidad de un barrio a las unidades de   cuidado intensivo neonatal) para capturar   el nivel adecuado de explicaci&oacute;n para un   resultado dado. Adicionalmente, en vez de   usar una o dos variables para medir planteamientos   te&oacute;ricos tales como &ldquo;generosidad   de un estado de bienestar&rdquo; o &ldquo;igualitarismo   pol&iacute;tico&rdquo;, la incorporaci&oacute;n de variables latentes   que consisten de m&uacute;ltiples indicadores   disponibles en conjuntos de informaci&oacute;n   comparativa puede proveer pruebas m&aacute;s   fuertes de estas hip&oacute;tesis. As&iacute; una limitaci&oacute;n   de nuestro estudio es que nuestra selecci&oacute;n   de Indicadores, influenciados fuertemente   por la informaci&oacute;n disponible y por los   estudios previos (Muntaner et al., 2002; Navarro   et al., 2003), pudo haber resultado en   la exclusi&oacute;n de variables relevantes (Peters,   1998, p. 70). Para responder por esta limitaci&oacute;n   llevamos a cabo an&aacute;lisis de sensibilidad.   Los resultados sugieren que la direcci&oacute;n de   la asociaci&oacute;n entre las variables explicativas   y los indicadores de salud es estable.</p>     <p>   Otra limitaci&oacute;n de nuestro an&aacute;lisis es que el   usar variables pol&iacute;ticas completamente ex&oacute;genas   puede hacer fracasar en el intento de capturar   la naturaleza end&oacute;gena de los factores   pol&iacute;ticos. Por ejemplo, el aumento de la riqueza   de una sociedad puede facilitar la expansi&oacute;n   de los gastos del estado de bienestar (Huber   y Stephens, 2001). Hay t&eacute;cnicas que pueden   ser usadas para controlar tal endogeneidad,   como a trav&eacute;s de variables instrumentales;   pero esto puede introducir riesgos propios.   Por ejemplo, la eficiencia de los t&eacute;rminos de   error puede ser reducida potencialmente y de   esta manera puede volverse dif&iacute;cil detectar   la significancia estad&iacute;stica. (Kennedy, 2001;   Macinko et al., 2004). Como el problema de la   endogeneidad en la investigaci&oacute;n cuantitativa   de la econom&iacute;a pol&iacute;tica es bien conocido (por   ejemplo, Przeworski, 2004), debe garantizarse   el desarrollo de instrumentos que respondan   por el problema. Por otro lado, la naturaleza   estable de los sistemas pol&iacute;ticos y del estado   de bienestar de los pa&iacute;ses incluidos en nuestro   an&aacute;lisis, todos ellos con sistemas estatales de   bienestar desarrollados a principios del siglo   XX, nos permitieron utilizarlos como variables   ex&oacute;genas (Peters, 1998).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Esta investigaci&oacute;n sobre los determinantes   macrosociales de la salud de la poblaci&oacute;n   en pa&iacute;ses ricos encontr&oacute; variaci&oacute;n sustancial   atribuible a factores pol&iacute;ticos y del estado de   bienestar. De esta forma parece apropiado   sugerir que el desarrollo econ&oacute;mico por s&iacute;   solo no es suficiente para crear una sociedad   saludable. La voluntad pol&iacute;tica que sirve para   implementar e institucionalizar los sistemas   de bienestar, incluyendo los servicios m&eacute;dicos   p&uacute;blicos, parece contribuir tambi&eacute;n a la   salud y al bienestar de sus ciudadanos.</p>      <p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>anexo a</b></font></p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>la CoMparaCi&oacute;n de los CoeFiCientes   de CorrelaCi&oacute;n de pearson</b></font></p>      <p>   Como algunos de los valores de los Estados Unidos se distancian de los de otros pa&iacute;ses, estos   datos puntuales pueden funcionar como puntos de influencia, alterando significativamente   los resultados de la regresi&oacute;n. Por lo tanto, presentamos la matriz de correlaciones de todas   las variables con y sin los Estados Unidos. Hemos puesto un asterisco cuando la direcci&oacute;n   de la relaci&oacute;n cambia. Los coeficientes cambian ligeramente con la omisi&oacute;n de los Estados   Unidos. En t&eacute;rminos de las correlaciones con las variables de resultado, los electores que   acudieron a votar es la &uacute;nica variable que cambia de signo cuando se elimina a los Estados   Unidos (de negativo a positivo) (<a href="#tA1">Tabla A1</a>). </p>       <p>    <center><a name="tA1"></a><a href="img/revistas/rgps/v7n14/v7n14a03tA1.gif"target="blank"><b> table A1</b></a></center></p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup>. Los resultados est&aacute;n disponibles por los autores por solicitud.</p> <hr size="1">      <p><font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>   1. Blakely, T. A., Kennedy, B. P.; &amp; Kawachi, I. (2001).   Socio-economic inequality in voting participation   and self-rated health. American Journal of Public   Health, 91(\), 99-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1657-7027200800010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   2. Bradley, D., Huber, E., Moller, S.; Nielsen, F.; &amp;   Stephens, J. D. (2003). Distribution and redistribution   in postindustrial democracies. World Politics,   55, 193-228.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1657-7027200800010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   3. Coburn, D. (2000). Income inequality, social cohesi&oacute;n   and the health status of populations: The role   of neo-liberalism. Social Science &amp; Medicine, 57(1),   135-146.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1657-7027200800010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   4. Collins, J. W.; David, R. J., Handler, A., Wall, S.   N., Andes, S., &amp; Sassoon, B. (2003). Very low birth   weight in African-American infants: The effect of   maternal lifetime exposure to interpersonal racial   discriinination. American Journal of Epidemiology,   757(11), S103-S113.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1657-7027200800010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   5. Collins, J. W., Wu, S. Y., &amp; David, R. J. (2002).   Differing intergenerational birth weights among the   descendants of US-born and foreign-born whites and   African Americans in Illinois. American Journal of   Epidemiology, 755(3), 210-216.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1657-7027200800010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   6. Conley, D. W., &amp; Springer, K. W. (2001). Welfare   state and infant mortality. American Journal of   Sociology, 707(3), 768-807.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1657-7027200800010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   7. David, R. (2001). Commentary: Birthweights and   bell curves. International Journal of Epidemiology,   30(6), 1241-1243.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1657-7027200800010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   8. David, R. J., &amp; Collins, J. W. (1997). Differing birth   weight among infants of US-born blacks, Africanborn   blacks, and US-born whites. New England   Journal of Medicine, 337(\7), 1209-1214.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1657-7027200800010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   9. Deravi, M. K., Hegji, C. E., &amp; Moberly, H. D. (1990).   Government debt and the demand for money: An   extreme bound analysis. Economic Inquiry, 28(2),   390-401.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1657-7027200800010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   10. Diggle, P., Liang, K.-Y., &amp; Zeger, S. L. (2002). Analysis   of longitudinal data. Oxford: Oxford University   Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1657-7027200800010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   11. Esping-Andersen, G. (1990). The three worlds of   welfare capitalism. Princeton: Princeton University   Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1657-7027200800010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   12. Fisher, L. D., &amp; van Belle, G. (1993). Biostatistics   A methodol-ogy for the health sciences. New York,   NY: Wiley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1657-7027200800010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   13. Heston, A., Summers, R., &amp; Aten, B. (2002). Penn   World Table Version 6.1: Center for International   Comparisons at the University of Pennsylvania   (CICUP).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1657-7027200800010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   14. Huber, E., Ragin, C., Stephens, J. D., Brady, D., &amp;   Beckfield, J. (2004). Comparative welfare states data   set. Northwestern University and University of North   Carolina, Duke Uni versity and Indiana University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1657-7027200800010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   15. Huber, E., &amp; Stephens, J. (2001). Development and   crisis of the welfare state Parties andpolicies in global   markets. Chicago: University of Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1657-7027200800010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   16. Kaplan, G. A., Pamuk, E. R., Lynch, J. W., Cohen,   R. D., &amp; Balfour, J. L. (1996). Inequality in income   and mortality in the United States: Analysis of   mortality and potential pathways. British Medical   Journal, 572(7037), 999-1003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1657-7027200800010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   17. Kennedy, P. (2001). A guide to econometrics. Cambridge,   MA: The MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1657-7027200800010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   18. Leamer, E. E. (1983). Let&rsquo;s take the con out of   econometrics. American Economic Review, 73(\),   31-43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1657-7027200800010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   19. Luxembourg Income Study. (2000). LIS income   distribution measures as camputed by Koen Vleminckx.   Luxembourg Income Study-LIS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1657-7027200800010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   20. Lynch, J., Kaplan, G., Cohen, R., Kauhanen, J.,   Wilson, T., Smith, N., et al. (1994). Childhood and   adult socioeconomic status as predictors of mortality   in Finland. Lancet, 26343(8896), 524-527.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1657-7027200800010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   21. Lynch, J., Smith, G., Harper, S., Hillemeier, M.,   Ross, N., Kaplan, G., et al. (2004). Is income inequality   a determinant of populadon health? Part   1. A systematic review. Milbank Quarterly, 82(\),   5-99.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1657-7027200800010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   22. Lynch, J., Smith, G. D., Hillemeier, M., Shaw, M.,   Raghunathan, T., &amp; Kaplan, G. (2001). Income   inequality, the psychosocial environment, and   health: Comparisons of wealthy nations. Lancet,   358(9277), 194-200.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1657-7027200800010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   23. Macinko, J. A., Shi, L. Y., &amp; Starfield, B. (2004).   Wage inequality, the health system, and infant mortality   in wealthy industrialized countries, 1970-1996.   Social Science &amp; Medi cine, 58(2), 279-292.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1657-7027200800010000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   24. Macinko, J. A., Shi, L. Y, Starfield, B., &amp; Wulu, J.   T. (2003). Income Inequality and Health: A Critical   Review of the Literature. Medical Care Research   and Review, 60(4), 407-452.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1657-7027200800010000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   25. Macinko, J. A, Starfield, B., &amp; Shi, L. Y. (2003). The   contribution of primary care systems to health outcomes   within Organization for Economic Cooperation   and Devel opment (OECD) countries, 1970-1998.   Health Services Research, 38(3), 831-865.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1657-7027200800010000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   26. Moller, S., Bradley, D., Huber, E., Nielsen, F., &amp;   Stephens, J. (2003). Determinants of relative poverty   in advanced capital-ist democracies. American   Sociological Review, 68, 22-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1657-7027200800010000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   27. Muntaner, C., &amp; Lynch, J. (1999). Income inequality,   social cohesion, and class relations: A critique of   Wilkinson's neo-Durkheimian research program.   International Journal of Health Services, 29(\),   59-81.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1657-7027200800010000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Muntaner, C., Lynch, J., Hillemeier, M., Lee, J., David,   R., Benach, J., et al. (2002). Economic inequality,   working-class power, social capital and cause-specific   mortality in wealthy countries. 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Organization for Economic Co-operation and   Development (OECD). (2000). The OECD health   data, Eco-Sante 2000. Paris: OECD.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1657-7027200800010000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   33. Peters, B. G. (1998). Comparative politics: Theory and   methods. New York: New York University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1657-7027200800010000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   34. Presion, S. H. (1975). The changing relation between   mortality and level of economic development.   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