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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[ABSTRACT: This research brief outlines the core aspects that can help understand the geopolitical importance of the Colombian territory in the world war for the natural resources, being the essential starting point to understand the wars of aggression against the peoples today, by the imperialist powers, led by the United States.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>COLOMBIA Y GEOPOLITICA HOY</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>COLOMBIA AND GEOPOLITICS TODAY</b></font></p>     <p align="center">Por: <b>Renan Vega Cantor</b><sup>1</sup></p>      <p><sup>1</sup> Historiador. Profesor titular de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional de Bogot&aacute;, Bogot&aacute;-Colombia. Doctor de la Universidad de Par&iacute;s VIII. Editor Revista CEPA. Galardonado en Am&eacute;rica latina con el Premio Libertador (2008). <a href="mailto:rvega@upedagogia.edu.co">rvega@upedagogia.edu.co</a>; <a href="mailto:colombiacarajo@hotmail.com">colombiacarajo@hotmail.com</a>.</p>     <p align="center">Recibido: febrero de 2012 - Revisado: abril de 2012 - Aceptado: 30 de mayo de 2012</p>  <hr>     <p><b>RESUMEN:</b></p>     <p>Este escrito de investigaci&oacute;n, esboza los aspectos centrales que pueden ayudar a comprender la importancia geopol&iacute;tica del territorio colombiano en la guerra mundial por los recursos, el punto de partida indispensable para entender las guerras de agresi&oacute;n contra los pueblos que hoy adelantan las potencias imperialistas, encabezadas por los Estados Unidos.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE:</b> imperialismo, agresi&oacute;n, geopol&iacute;tica, guerras.</p>  <hr>     <p><b>ABSTRACT:</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This research brief outlines the core aspects that can help understand the geopolitical importance of the Colombian territory in the world war for the natural resources, being the essential starting point to understand the wars of aggression against the peoples today, by the imperialist powers, led by the United States.</p>     <p><b>KEY WORDS  AND EXPRESSIONS:</b> Imperialism, aggression, geopolitics, wars.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>"Las siete bases militares adicionales de Estados Unidos en Colombia elevar&aacute;n su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada o presente: &iexcl;Estados Unidos invadi&oacute; literalmente al Mundo!". (Jalife Rahme, 2000)</p>      <p>El Imperialismo Y La Guerra Mundial Por Los Recursos.</p>      <p>El capitalismo de nuestros d&iacute;as requiere materiales y energ&iacute;a m&aacute;s que en cualquier otro momento de su historia, como resultado de varios procesos complementarios: el aumento del consumo a nivel mundial, a medida que se extiende la l&oacute;gica capitalista de producci&oacute;n y derroche; la incorporaci&oacute;n de pa&iacute;ses como China, India, Brasil y Rusia a la &oacute;rbita del capitalismo mundial, mediante la producci&oacute;n de manufacturas o materias primas; las innovaciones tecnol&oacute;gicas y la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as electr&oacute;nicas de consumo masivo precisan de minerales y materiales para asegurar su producci&oacute;n. En pocas palabras, la generalizaci&oacute;n del American way of life, requiere de un flujo constante de petr&oacute;leo y materiales, para asegurar la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as que satisfagan los deseos hedonistas, artificialmente creados, de cientos de millones de seres humanos en todo el planeta.</p>      <p>Para producir autom&oacute;viles, aviones, tanques de guerra, computadores, celulares, neveras, televisores y miles de mercanc&iacute;as se precisa de una cantidad ingente de metales y otros recursos minerales. Entre estos se incluyen los metales corrientes y conocidos, as&iacute; como los metales raros.</p>      <p>Hierro, cobre, zinc, plata, cromo, cobalto, berilio, manganeso, litio, molibdeno, platino titanio, tungsteno, son algunos de los metales m&aacute;s importantes en la producci&oacute;n capitalista de hoy. Un ejemplo ayuda a visualizar la importancia de esos metales: para producir el turborreactor de un avi&oacute;n se usa un 39% de metales corrientes y el resto consta de titanio (35%), cromo (13%), cobalto (11%), niobio (1%) y t&aacute;ntalo (1%) (Globedia, 2010).</p>      <p>Para mantener el nivel de producci&oacute;n y consumo del capitalismo se requiere asegurar fuentes de abastecimiento de recursos materiales y energ&eacute;ticos, los cuales se encuentran concentrados en unas pocas zonas del planeta, y no precisamente en los Estados Unidos, Jap&oacute;n o la Uni&oacute;n Europea, que tienen d&eacute;ficits estructurales tanto en petr&oacute;leo como en minerales estrat&eacute;gicos. Para darse cuenta de la dependencia de recursos por parte de los Estados Unidos, resultan elocuentes algunas cifras. Este pa&iacute;s cuenta con el 2% de las reservas mundiales de petr&oacute;leo y en la actualidad s&oacute;lo produce el 9% del petr&oacute;leo mundial, mientras consume el 26% y aloja solamente al 4% de la poblaci&oacute;n del orbe. Simult&aacute;neamente, consume el 45% de las gasolinas de todo el mundo y el 26% del gas.</p>      <p>Europa, por su parte, es el continente con menos reservas probadas de crudo, cuenta con el 13% de la poblaci&oacute;n y consume el 21% del petr&oacute;leo, 25% de gasolinas y 20% de gas del planeta. En estos momentos, Estados Unidos consume 21 millones de barriles diarios, de los cuales importa m&aacute;s de la mitad. Ese petr&oacute;leo procede en su orden de los siguientes lugares: de Arabia Saudita y Canad&aacute; el 35%, de Am&eacute;rica Latina el 33%, de los pa&iacute;ses miembros de la OPEP el 32%. El petr&oacute;leo que posee Estados Unidos s&oacute;lo le alcanza para 11 a&ntilde;os, pero si consumiera &uacute;nicamente sus reservas &eacute;stas durar&iacute;an 4 a&ntilde;os. (Diez Canceco, 2007).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En t&eacute;rminos de minerales, algunos datos ilustran la dependencia externa de los Estados Unidos:</p>      <p>"Entre el 100 y el 90% del manganeso, cromo y cobalto, 75% del esta&ntilde;o, y 61% del cobre, n&iacute;quel y zinc que consumen, 35% de hierro y entre 16 y 12% de la bauxita y plomo que requieren. Europa depende en un 99 a 85% de la importaci&oacute;n de estos minerales, con excepci&oacute;n del zinc, del que depende en un 74% de importaciones del extranjero". Lo significativo estriba en que en conjunto Am&eacute;rica Latina y el Caribe suministran a los Estados Unidos el 66% de aluminio, el 40% del cobre, el 50% del n&iacute;quel (Diez Canceco, 2007).</p>      <p>1. La importancia estrat&eacute;gica de Am&eacute;rica Latina En el escenario de esa guerra mundial por los recursos, Am&eacute;rica Latina es uno de los principales campos de batalla porque suministra el 25 por ciento de todos los recursos naturales y energ&eacute;ticos que necesitan los Estados Unidos. Adem&aacute;s, los pueblos de la Am&eacute;rica latina y caribe&ntilde;a habitan un territorio en el que se encuentra el 25 por ciento de los bosques y el 40 por ciento de la biodiversidad del globo. Casi un tercio de las reservas mundiales de cobre, bauxita y plata son parte de sus riquezas, y guarda en sus entra&ntilde;as el 27 por ciento del carb&oacute;n, el 24 por ciento del petr&oacute;leo, el 8 por ciento del gas y el 5 por ciento del uranio. Y sus cuencas acu&iacute;feras contienen el 35 por ciento de la potencia hidroenerg&eacute;tica mundial.</p>      <p>Cuando hablamos de Am&eacute;rica del Sur es necesario recalcar su importancia geoestrat&eacute;gica, lo cual puede demostrarse con datos elementales: est&aacute; compuesta por 12 pa&iacute;ses, cuenta con 360 millones de habitantes y con una gran identidad ling&uuml;&iacute;stica, puesto que predominan el castellano y el portugu&eacute;s, su territorios tiene un &aacute;rea de 17 millones de kil&oacute;metros cuadrados, con lo que dobla al de los Estados Unidos, (9.631.418 kil&oacute;metros cuadrados), tiene innumerable cantidad de riquezas minerales y energ&eacute;ticas, biodiversidad, agua, pesca y fauna (Barrios, 2006).</p>      <p>Am&eacute;rica Latina, con el 12% de la poblaci&oacute;n mundial, tiene el 47% de las reservas de agua potable del mundo. El Acu&iacute;fero Guaran&iacute; en el Cono Sur del continente, tiene 1.194.000 km2 y supera en tama&ntilde;o a Espa&ntilde;a, Francia y Portugal juntos.</p>      <p>En cuanto a petr&oacute;leo y gas se refiere, M&eacute;xico cuenta con un potencial de petr&oacute;leo, extra&iacute;ble con la tecnolog&iacute;a vigente, hasta el a&ntilde;o 2012; Venezuela tiene 30 a&ntilde;os de reservas para seguir explotando, pero posee petr&oacute;leo asf&aacute;ltico, lo cual las aumenta; Bolivia tiene importantes recursos de gas, 27 trillones de pies c&uacute;bicos, que alcanzar&iacute;a para exportar hasta el 2024; adem&aacute;s, pueden existir grandes reservas de hidrocarburos en Guatemala, Costa Rica y Ecuador, entre otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.</p>      <p>En lo que respecta a la Amazon&iacute;a, la selva m&aacute;s biodiversa de la tierra, con una extensi&oacute;n de 7 millones 160 mil kil&oacute;metros cuadrados, alberga la mayor extensi&oacute;n de bosques tropicales del planeta (56 por ciento) y posee una gran variedad biol&oacute;gica de ecosistemas, especies y recursos gen&eacute;ticos. All&iacute; se encuentra un mill&oacute;n y medio de especies conocidas y se estima que en total puede albergar m&aacute;s de diez millones de especies. Por el Amazonas y sus m&aacute;s de 7.000 tributarios corren 6.000 billones de metros c&uacute;bicos de agua por segundo. Adicionalmente, es la zona que m&aacute;s ox&iacute;geno provee (40 por ciento del ox&iacute;geno del mundo) y la que absorbe una mayor cantidad de carbono, en raz&oacute;n de lo cual, y con sobrados meritos, se le denomina el "pulm&oacute;n del planeta".</p>      <p>Varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur son fundamentales por los minerales que se encuentran en sus suelos. Entre esos sobresalen Chile, Per&uacute; y Bolivia. En estos pa&iacute;ses se encuentran las reservas m&aacute;s grandes de Cobre, de litio y de esta&ntilde;o. Chile y Bolivia son pa&iacute;ses mineros desde fines del siglo XIX y ahora Per&uacute; ha sido incorporado a la divisi&oacute;n internacional del trabajo como un nuevo pa&iacute;s minero.</p>      <p>Posee unos 40 metales diferentes, siendo el tercer productor mundial de cobre, zinc y esta&ntilde;o y el primer productor del mundo en plata, quinto en oro y cuarto en plomo. Con relaci&oacute;n a toda Am&eacute;rica Latina, Per&uacute; es el primer productor de oro, plomo, plata, zinc, uranio y esta&ntilde;o y el segundo productor de Cobre, despu&eacute;s de Chile. En cuanto a la plata, Per&uacute; posee el 30% de las reservas mundiales. Por su parte, Chile es el primer productor y exportador mundial de cobre, con un 37% de la producci&oacute;n mundial.</p>      <p>En estos momentos ha vuelto a cobrar importancia el esquema colonial de divisi&oacute;n internacional del trabajo, que se basa en la explotaci&oacute;n minera, de tipo intensivo y depredador, de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Esto ha implicado que compa&ntilde;&iacute;as multinacionales provenientes de Canad&aacute;, Europa. (Barrios, 2006).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>China, se hayan apoderado como en los viejos tiempos de la colonia de grandes porciones territoriales del continente, donde se encuentran yacimientos minerales. La b&uacute;squeda insaciable de minerales met&aacute;licos y no met&aacute;licos ha llevado a que en estos pa&iacute;ses se implanten multinacionales extractivas, lo que ha generado un boom coyuntural que ha elevado los precios de esos minerales.</p>      <p>Incluso, se est&aacute;n explotando minerales que no tienen mucha utilidad pr&aacute;ctica en t&eacute;rminos productivos, como el oro, en torno al cual se ha desatado tambi&eacute;n otro boom inesperado. Esto est&aacute; relacionado con la inestabilidad del oro y la b&uacute;squeda de suced&aacute;neos seguros, y que mejor que el oro, aunque su explotaci&oacute;n tenga consecuencias funestas para los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que lo poseen en las entra&ntilde;as de sus cordilleras o de sus r&iacute;os. Para facilitar la incursi&oacute;n de los "nuevos conquistadores" en nuestros pa&iacute;ses entre aqu&eacute;llos y las clases dominantes se ha desarrollado un amancebamiento que apunta a propiciar las condiciones favorables en todos los terrenos, jur&iacute;dicos, tributarios, laborales, territoriales, forestales, medio ambientales, para que esas empresas se lleven los recursos sin ning&uacute;n tipo de obst&aacute;culos, a nombre del desarrollo y del progreso. Para favorecer a esas compa&ntilde;&iacute;as se han modificado las constituciones y la legislaci&oacute;n interna, con el fin de concederles exoneraciones tributarias, darles facilidades ambientales, y permitirles la apropiaci&oacute;n de grandes cantidades de tierras y aguas.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, Am&eacute;rica Latina no es poca cosa en la lucha mundial por los recursos y de ah&iacute; la prioridad estrat&eacute;gica de los Estados Unidos por asegurarse su control de manera inmediata. Y en ese contexto geopol&iacute;tico, Colombia desempe&ntilde;a un papel crucial por varias razones: su privilegiada ubicaci&oacute;n espacial, situada entre el sur y el centro de Am&eacute;rica; es el &uacute;nico pa&iacute;s sudamericano que tiene costas en dos oc&eacute;anos; su extraordinaria biodiversidad y fuentes de agua dulce; sus riquezas forestales y minerales, aunque &eacute;stas &uacute;ltimas no sean tan abundantes y variadas como las de Per&uacute;; en ese territorio se pueden implantar sistemas a&eacute;reos y satelitales de control militar para vigilar y agredir a cualquier pa&iacute;s de la regi&oacute;n.</p>      <p>Adem&aacute;s, las clases dominantes de Colombia han mostrado hist&oacute;ricamente su condici&oacute;n de cipayos baratos del imperialismo estadounidense y, para completar, en territorio colombiano se libra una guerra desde hace m&aacute;s de medio siglo, como expresi&oacute;n de una permanente rebeli&oacute;n campesina contra el poder de gamonales y terratenientes. Estas razones explican por qu&eacute; en las actuales circunstancias Colombia es tan importante para los Estados Unidos.</p>      <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>      <p>Para el desarrollo del presente texto, se consideran cuatro cuestiones:</p> <ul>     <li>En primer lugar, se indica cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas de la guerra mundial por los recursos y su influencia directa en Am&eacute;rica Latina;</li>     <li>En segundo lugar, se subrayan los aspectos medulares de la estrategia contrainsurgente de los Estados Unidos en el continente latinoamericano;</li>     <li>En tercer lugar, se considera la importancia geoestrat&eacute;gica de las bases militares de Estados Unidos en el mundo y particularmente en nuestros territorios; y</li>     <li>En cuarto lugar, se se&ntilde;alan en forma breve los objetivos de Estados Unidos al convertir al territorio colombiano en uno de sus principales centros de operaciones militares.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>      <p>Para ello se acuden a fuente oficiales, centros de documentaci&oacute;n e investigaci&oacute;n, contrastaci&oacute;n, an&aacute;lisis de fuentes.</p>      <p><font size="3"><b>Resultados - discusiones</b></font></p>      <p>Am&eacute;rica Latina en la doctrina militar del Pent&aacute;gono.</p>      <p>La estrategia de los Estados Unidos busca asegurarse el control de los recursos y el territorio de Am&eacute;rica Latina por las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, en un momento en que su hegemon&iacute;a mundial est&aacute; seriamente resquebrajada. Esa estrategia b&eacute;lica se manifiesta de manera directa en el presupuesto militar de Estados Unidos, porque, por ejemplo, el rubro correspondiente al 2010 ha sido el m&aacute;s alto de toda su historia, con un monto de 680 mil millones de d&oacute;lares, una cifra superior a todo el gasto militar del resto del mundo. Este dato adquiere sentido si se compara con el presupuesto militar de Estados Unidos en el 2000, cuando fue de 280 mil millones de d&oacute;lares, lo que indica un crecimiento de m&aacute;s del cien por ciento en menos de una d&eacute;cada. En este contexto, examinemos de forma sucinta la situaci&oacute;n de nuestro continente.</p>      <p>Cuando se habla de la importancia geopol&iacute;tica y geoecon&oacute;mica de Sudam&eacute;rica, no hay que perder de vista que el imperialismo estadounidense est&aacute; pensando en t&eacute;rminos mundiales al considerar las reservas de recursos naturales y energ&eacute;ticos. As&iacute; ha quedado consignado en las diversas "doctrinas" invocadas en los Estados Unidos, estipuladas de manera unilateral, y bas&aacute;ndose en su poder&iacute;o militar y en su capacidad destructiva -rubricada miles de veces con ataques, invasiones, bombardeos, ocupaciones realizadas en todos los continentes durante el siglo XX. En efecto, ya en 1980, por medio de la autodenominada Doctrina Carter, Estados Unidos reclamaba como una cuesti&oacute;n de seguridad nacional que se mantuviera el flujo de petr&oacute;leo por el Golfo P&eacute;rsico, y dispuso la utilizaci&oacute;n de cualquier medio b&eacute;lico para garantizar que el crudo siguiera circulando hacia el territorio estadounidense. Aunque esta doctrina es de la &eacute;poca de la Guerra Fr&iacute;a hoy sigue plenamente vigencia, por la elemental raz&oacute;n que el petr&oacute;leo es m&aacute;s importante que nunca y la econom&iacute;a de los Estados Unidos depende en un alto porcentaje (m&aacute;s del 50%) de los 4 hidrocarburos que se encuentran en el exterior. A&uacute;n m&aacute;s, puede decirse que el gobierno de George Bush universaliz&oacute; la Doctrina Carter, para aplicarla en cualquier lugar a donde hubiera petr&oacute;leo.</p>      <p>En el 2003, el llamado Informe Cheney, o Pol&iacute;tica Nacional de Energ&iacute;a (NEP), que se escribi&oacute; en momentos en que se ocupaba a Irak, postul&oacute; la obligatoriedad de controlar las fuentes m&aacute;s importantes de petr&oacute;leo en todo el mundo y recalc&oacute; como prelaci&oacute;n estrat&eacute;gica el control del petr&oacute;leo que se encuentra fuera del Golfo P&eacute;rsico, en particular en tres zonas: la regi&oacute;n andina (Colombia y Venezuela, en especial), la costa occidental del continente africano (Angola, Guinea Ecuatorial, Mal&iacute; y Nigeria) y la cuenca del Mar Caspio (Azerbaij&aacute;n y Kazajst&aacute;n). En ese informe se dice de manera textual sobre estas regiones que "los niveles crecientes de producci&oacute;n y exportaciones son factores importantes que pueden aminorar el impacto de una perturbaci&oacute;n en el suministro (del golfo) en las econom&iacute;as estadounidense y mundial". En la actualidad, cuando Estados Unidos libra lo que denomina la "guerra contra el terrorismo", un eufemismo para ocultar la guerra mundial por los recursos, existe una integraci&oacute;n plena entre la pol&iacute;tica contra-insurgente y la protecci&oacute;n del petr&oacute;leo, como sucede de manera concreta en Colombia. En el 2002 el Departamento de Estado hab&iacute;a dicho al respecto: "La p&eacute;rdida de ganancias, debido a ataques guerrilleros, obstaculiza seriamente al gobierno de Colombia en la satisfacci&oacute;n de las necesidades sociales, pol&iacute;ticas y de seguridad nacionales". Por ello, determin&oacute; apoyar la seguridad de los oleoductos, principalmente el de Ca&ntilde;o Lim&oacute;n-Cove&ntilde;as y para eso Estados Unidos "fortalecer&aacute; al gobierno de Colombia en su capacidad para proteger una parte vital de su infraestructura energ&eacute;tica" (Klare M., 2004).</p>      <p>El analista Michael Klare dec&iacute;a en forma premonitoria en el 2004 al comentar el involucramiento petrolero militar de Estados Unidos en Colombia:</p>      <p>Se supone que los instructores estadounidenses asignado (Klare M., 2004)s a esta misi&oacute;n se atienen a su papel de entrenamiento y apoyo. Pero hay indicios de que el personal militar estadounidense ha acompa&ntilde;ado a las tropas colombianas en operaciones de combate contra las guerrillas. El entrenamiento ocurre "durante misiones militares y de inteligencia reales", revel&oacute; el US News and World Report en febrero de 2003. Lentamente, Estados Unidos se convierte en parte de la principal campa&ntilde;a contrainsurgente en Colombia, con todos los signos de una guerra prolongada (Klare M., 2004).</p>      <p>En ese mismo sentido, el Plan Cheney enfatizaba la importancia del petr&oacute;leo de Am&eacute;rica Latina, puesto que Venezuela es el tercer proveedor Mundial, M&eacute;xico el cuarto y Colombia el s&eacute;ptimo, recomendando incluso la ampliaci&oacute;n del suministro de M&eacute;xico y Venezuela: "M&eacute;xico es una fuente confiable y pujante de petr&oacute;leo importado (&hellip;) Sus vastas reservas, aproximadamente 25 por ciento mayores que nuestras propias reservas probadas, hacen de M&eacute;xico una fuente probable de producci&oacute;n de crudo en expansi&oacute;n durante los pr&oacute;ximos diez a&ntilde;os". Con respecto a Venezuela se hac&iacute;a referencia a sus grandes reservas de crudo convencional y de crudo pesado, destacando que el &eacute;xito de ese pa&iacute;s en "convertir los dep&oacute;sitos de crudo pesado en comercialmente viables", deber&iacute;a contribuir "sustancialmente a la diversidad de las existencias de energ&iacute;a globales y a nuestras propias existencias energ&eacute;ticas en el mediano o el largo plazo" (Klare M. T., 2003).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las declaraciones de pol&iacute;ticos, militares y empresarios de los Estados Unidos sirven para sopesar la magnitud de la guerra por el control de los recursos. S&oacute;lo a manera de ilustraci&oacute;n citemos a algunos de ellos. Seg&uacute;n Spencer Abraham, uno de los Secretarios de Energ&iacute;a del gobierno de George Bush II, su pa&iacute;s &quot;enfrenta una crisis de suministro de energ&iacute;a mayor durante las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas. El fracaso para encarar este desaf&iacute;o amenazar&aacute; la prosperidad econ&oacute;mica de nuestra naci&oacute;n, comprometer&aacute; nuestra seguridad nacional y literalmente alterar&aacute; la forma en que nosotros llevamos nuestras vidas&quot; (Davis Savinar, 2004).</p>      <p>Por su parte, Ralph Peters, Mayor retirado del Ej&eacute;rcito de los Estados Unidos, afirm&oacute; en Armed Forces Journal, (una revista mensual para oficiales y dirigentes de la comunidad militar de USA.) en agosto de 2006: "No habr&aacute; paz. En cualquier momento dado durante el resto de nuestras vidas (Peters, 2006), habr&aacute; m&uacute;ltiples conflictos en formas mutantes en todo el globo. Los conflictos violentos dominar&aacute;n los titulares, pero las luchas culturales y econ&oacute;micas ser&aacute;n m&aacute;s constantes y, en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s decisivas. El rol de facto de las fuerzas armadas de USA ser&aacute; mantener la seguridad del mundo para nuestra econom&iacute;a y que se mantenga abierta a nuestro ataque cultural. Con esos objetivos, mataremos una cantidad considerable de gente" (Mosaddeq Ahmed, 2006).</p>      <p>El pu&ntilde;o de hierro militar para imponer el neoliberalismo y la globalizaci&oacute;n.</p>      <p>Tras el fin de la Guerra Fr&iacute;a, el triunfo temporal del capitalismo, hegemonizado por el imperialismo estadounidense, apunt&oacute; a fortalecer el mercado mediante la imposici&oacute;n universal del neoliberalismo, lo cual vino acompa&ntilde;ado de una ofensiva ideol&oacute;gica y cultural tendiente a reforzar los antivalores del "mundo libre", relacionados con el individualismo, el consumo, la competencia, el ego&iacute;smo y la lucha de todos contra todos. Desde un principio qued&oacute; claro que ninguna de las dos cosas, ni la imposici&oacute;n del mercado capitalista ni el embate cultural, ser&iacute;an posibles sino ven&iacute;an acompa&ntilde;ados por el reforzamiento del poder militar.</p>      <p>Desde entonces, en contra de la propaganda oficial de la "paz perpetua" que se anunci&oacute; tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, Estados Unidos ha reforzado su poder&iacute;o militar de tal manera que su gasto en el aparato b&eacute;lico supera al de todos los otros pa&iacute;ses del mundo juntos. Es obvio que construir una fuerza militar de tal envergadura no es un simple pasatiempo, sino un soporte estrat&eacute;gico de la dominaci&oacute;n mundial de los Estados Unidos, que se sustenta en sus concepciones sobre los que ahora son sus enemigos y las posibilidades reales o imaginarias de conflicto. En esta geograf&iacute;a del terror, la periferia, donde se encuentran recursos y reservas de fuerza de trabajo, ocupa un lugar principal. Para enfrentar los peligros que se producen en el mundo perif&eacute;rico, Estados Unidos proclam&oacute; una guerra asim&eacute;trica, que se reforz&oacute; despu&eacute;s de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Esa guerra asim&eacute;trica es de tipo irregular, como lo anunciaba un estudio militar de 1995:</p>      <p>El concepto de guerra se est&aacute; expandiendo, como m&iacute;nimo, hacia dos direcciones. En primer lugar, ya no podemos ver la guerra simplemente como los ej&eacute;rcitos de una naci&oacute;n-estado o grupo de naciones estado combatiendo entre s&iacute; (...) La segunda manera en que se est&aacute; ampliando el concepto de guerra se relaciona con el combate convencional (Gordon &amp; Dubik, 1995).</p>      <p>Estados Unidos como potencia hegem&oacute;nica a nivel mundial aprovech&oacute; su triunfo en la guerra fr&iacute;a para reforzar su poder militar, vali&eacute;ndose de los desarrollos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, con el fin de aterrorizar y aplastar a sus eventuales adversarios en el caso de que se desencadenara una guerra formal o surgieran posibles competidores. Esto qued&oacute; plasmado en un documento de 1992, titulado "Gu&iacute;a para la Planificaci&oacute;n de Defensa", en el cual se indicaba como prioridad que "Estados Unidos deb&iacute;a impedir la competencia de quienes aspiren a jugar un papel preponderante en el &aacute;mbito regional o global" y contemplaba incluso el uso de armas nucleares, biol&oacute;gicas y qu&iacute;micas de manera preventiva, "a&uacute;n en conflictos en los que los intereses estadounidenses no est&eacute;n directamente amenazados". A partir de este presupuesto, se postulaba la necesidad de combatir a aquellos que Estados Unidos considerara como sus enemigos, sin importar donde estuvieran. Con esta l&oacute;gica, se modific&oacute; tambi&eacute;n la concepci&oacute;n que se le atribuye a la tecnolog&iacute;a, la cual paso a convertirse en el centro de las capacidades militares y operativas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. (Garc&iacute;a Cu&ntilde;arro, 2006).</p>      <p align="center"><a name="m1"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m1.jpg"></p>      <p>Los estrategas del imperialismo estadounidense dise&ntilde;aron una visi&oacute;n del mundo que se basa en determinar si los pa&iacute;ses son o no obedientes a los dictados de Washington y a su proyecto de dominaci&oacute;n mundial, presentado en p&uacute;blico con el nombre de globalizaci&oacute;n. Uno de estos estrategas, Thomas Barnett, dise&ntilde;o lo que se conoci&oacute; como El Nuevo Mapa del Pent&aacute;gono, en el cual se divide al mundo en tres regiones, aunque de ellas en verdad importen dos. Por una parte est&aacute; el centro, conformado por los pa&iacute;ses capitalistas desarrollados, con estados fuertes; luego est&aacute;n los pa&iacute;ses eslab&oacute;n, que se constituyen en zonas de amortiguamiento y de disciplinamiento del tercer grupo, los pa&iacute;ses "brecha", donde se encuentran los estados fallidos y las zonas de peligro para el nuevo orden mundial y sobre los cuales se debe desplegar una labor de vigilancia y control por parte de los Estados Unidos, con el fin de consolidar un sistema verdaderamente globalizado, incondicional y proclive a la dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n abanderada por Washington y sus compa&ntilde;&iacute;as multinacionales  (Cece&ntilde;a, 2004).</p>      <p>Dicho de otra forma, el mundo est&aacute; dividido en dos bandos: un sector cr&iacute;tico, conformado por estados fallidos que amenazan la seguridad internacional a la que se denomina la "brecha no integrada", la cual est&aacute; conformada por pa&iacute;ses de Centro Am&eacute;rica y el Caribe, la regi&oacute;n andina de Sudam&eacute;rica, que se extiende por casi toda &Aacute;frica (menos Sud&aacute;frica), Europa oriental, el medio oriente (excluyendo a Israel), Asia Central, Indochina, Indonesia y Filipinas; la otra zona formada por lo que se denomina el "n&uacute;cleo operante de la globalizaci&oacute;n", del que forman parte Estados Unidos, Canad&aacute;, Chile, Europa Occidental, China, Jap&oacute;n, India, Australia. Los territorios no enganchados se convierten en un peligro, y deben ser sujetos por los primeros, y ponen en cuesti&oacute;n la seguridad del Occidente. Por ello, deben ser integrados a la fuerza, porque "si un pa&iacute;s pierde ante la globalizaci&oacute;n o si rechaza buena parte de los beneficios que esta ofrece, existe una probabilidad considerablemente alta de que en alg&uacute;n momento los EE.UU. enviar&aacute;n sus tropas a intervenir en este pa&iacute;s" (Shmitt, 2009).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="m2"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m2.jpg"></p>      <p>Llama la atenci&oacute;n que esta gran zona de conflictos y turbulencias corresponda a los lugares donde se encuentran las m&aacute;s grandes reservas de recursos materiales y energ&eacute;ticos. La intervenci&oacute;n de Estados Unidos en esta gran zona del mundo se hace a nombre de mantener la gobernabilidad, con lo cual se oculta el inter&eacute;s estrat&eacute;gico de asegurarse el dominio de esos recursos naturales, imprescindibles para el funcionamiento del capitalismo, as&iacute; como el mantenimiento de la explotaci&oacute;n de importantes contingentes de fuerza de trabajo, a bajo costo o en t&eacute;rminos casi gratuitos, una condici&oacute;n indispensable para el mantenimiento y la reproducci&oacute;n del capitalismo a escala mundial.</p>      <p>Adicionalmente, esos territorios no solamente se deben dominar por sus recursos sino porque all&iacute; tambi&eacute;n existen movimientos de resistencia y rebeli&oacute;n, donde se esbozan otras propuestas alternativas al capitalismo, que en el "nuevo orden mundial" no se pueden tolerar (Cece&ntilde;a, 2004).</p>      <p>Este <a href="#m3">mapa</a>, que es crucial para entender lo que ha pasado en el mundo en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, no puede considerarse como algo fijo e inmutable. Por el contrario, es din&aacute;mico en concordancia con las modificaciones presentadas en la periferia, en la medida en que en uno u otro pa&iacute;s desaparecen los Estados fallidos y canallas, no porque se hayan superado las condiciones de pobreza y desigualdad -algo que le tiene sin cuidado a los Estados Unidos-sino porque se han realizado los "milagros" del neoliberalismo y la globalizaci&oacute;n, y se han integrado perfectamente al mercado capitalista mundial. En algunos casos de nuestra Am&eacute;rica en pocos a&ntilde;os puede observarse que alg&uacute;n pa&iacute;s ingresa en este amplio c&iacute;rculo de inestabilidad, como hoy le ocurre a M&eacute;xico, que ya est&aacute; siendo presentado como un Estado fallido, o tambi&eacute;n acontece, en sentido inverso, que un territorio considerado ingobernable, como Colombia, hoy es mostrado como ejemplo de "avance democr&aacute;tico" y consolidaci&oacute;n de una "econom&iacute;a prospera", y por ello ha llegado la inversi&oacute;n extranjera, aprovechando las bondades de la seguridad que se le brinda al capitalismo.</p>      <p align="center"><a name="m3"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m3.jpg"></p>     <p>Estados Unidos y La Guerra Irregular en Nuestra Am&eacute;rica.</p>      <p>Estados Unidos como un imperialismo en crisis le apuesta a la guerra como una forma de mantener su debilitada hegemon&iacute;a. Esa guerra combina las acciones b&eacute;licas convencionales, como se ha mostrado en Irak y Afganist&aacute;n, con el combate irregular, sobre todo en aquellos lugares donde su objetivo es derribar a los que concibe como enemigos a su seguridad nacional, porque impulsan proyectos independientes y porque poseen recursos estrat&eacute;gicos que necesita con urgencia para mantener su despilfarrador modo de vida. Por eso, en el Presupuesto del Pent&aacute;gono para el 2010 se impulsa la guerra irregular, se&ntilde;alando que se deben seguir apoyando, lo que no es nuevo en el caso de Estados Unidos, el "contraterrorismo, las t&aacute;cticas de guerra no convencional, la defensa interna en pa&iacute;ses extranjeros, la contrainsurgencia y las operaciones de estabilidad" y por lo mismo el Pent&aacute;gono debe "institucionalizar las capacidades necesarias para conducir la Guerra Irregular&hellip; desarrollar nuevas capacidades para enfrentar el rango de desaf&iacute;os irregulares". En esa direcci&oacute;n, el Pent&aacute;gono ha decidido aumentar su capacidad para entrenar los ej&eacute;rcitos de sus socios, como Colombia, algo que se hace con la misma l&oacute;gica enunciada desde la d&eacute;cada de 1980 por el General Curtis E. Lemay quien indic&oacute; que la finalidad estriba en "destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la poblaci&oacute;n para sus propios fines" (Golinger, 2008).</p>      <p>Con relaci&oacute;n a la estrategia militar de los Estados Unidos, en el pre&aacute;mbulo del nuevo Manual de Operaciones del Ej&eacute;rcito se dice:</p>      <p>Am&eacute;rica est&aacute; en guerra, y vivimos en un mundo en donde el terrorismo global y las ideolog&iacute;as extremistas son realidades. El Ej&eacute;rcito ha mirado de manera anal&iacute;tica al futuro, y creemos que nuestra Naci&oacute;n continuar&aacute; involucrada en una era de 'conflicto persistente' - un periodo de confrontaci&oacute;n entre estados, no estados y actores individuales dispuestos cada vez m&aacute;s de utilizar violencia para lograr sus fines pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas&hellip;El ambiente operacional en que se ejerce este conflicto persistente ser&aacute; complejo, multidimensional y realizado 'entre los pueblos.' Anteriormente, intentamos separar al pueblo del campo de batalla para poder involucrar y destruir enemigos y ocupar terreno. Mientras que reconozcamos nuestro requerimiento en duradero de luchar y ganar, tambi&eacute;n reconocemos que el pueblo forma parte del terreno y que su apoyo es un determinante principal para el &eacute;xito de futuros conflictos&hellip;.Nosotros lograremos victoria en este cambiante ambiente de conflicto persistente solo a trav&eacute;s de la conducci&oacute;n de operaciones militares conjuntamente con esfuerzos diplom&aacute;ticos, informativos y econ&oacute;micos. &Eacute;xito en el campo de batalla ya no es suficiente; la victoria final requiere operaciones de estabilidad concurrentes para colocar la fundaci&oacute;n de una paz duradera&hellip;. (Golinger, 2008).</p>      <p>Aqu&iacute; se anuncia la continuaci&oacute;n de la guerra sin fin "contra el terrorismo" como un enfrentamiento m&aacute;s prolongado que el de la Guerra Fr&iacute;a, pues sus principales ide&oacute;logos han sostenido que la guerra actual se extender&aacute; por lo menos durante un siglo16. En estas circunstancias, el de ahora es un conflicto persistente de largo plazo y de car&aacute;cter total, que involucra a las poblaciones de los diversos pa&iacute;ses que se incluyen en el enfrentamiento. El Manual sostiene que las operaciones en esta guerra son de "espectro completo", en las que se incluyen acciones ofensivas, defensivas y de naturaleza militar y civil, todas de manera simult&aacute;nea. Por ello, se recalca la importancia de las operaciones psicol&oacute;gicas, en las cuales sobresale la propaganda y la desinformaci&oacute;n, al mismo tiempo que las tareas c&iacute;vicas deben ser desempe&ntilde;adas, junto con las acciones militares, por el ej&eacute;rcito de los Estados Unidos (Dietrich, 2003).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En concordancia, se plantea que en los conflictos est&aacute; incluida de manera forzosa la poblaci&oacute;n civil:</p>      <p>El combate de los futuros conflictos ser&aacute; m&aacute;s "entre la gente" en lugar de "alrededor de la gente". Esto fundamentalmente altera la manera en que los Soldados pueden aplicar la fuerza para lograr el &eacute;xito en un conflicto. Los enemigos buscar&aacute;n poblaciones dentro de las cuales pueden esconderse para protegerse contra las comprobadas maneras de ataque y detecci&oacute;n de las fuerzas estadounidenses, en preparaci&oacute;n para ataques contra comunidades, y como un refugio de los golpes estadounidenses contra sus bases, y tambi&eacute;n para buscar recursos. La Guerra sigue siendo una batalla de voluntades - un concurso para la dominaci&oacute;n de los pueblos. La lucha esencial del futuro conflicto tomar&aacute; lugar en &aacute;reas en que este concentrada la gente y requerir&aacute; que la dominaci&oacute;n de la seguridad estadounidense extienda por toda la poblaci&oacute;n (Golinger, 2008).</p>      <p>En la pr&aacute;ctica es el reconocimiento que la doctrina militar imperante en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos es la de la cuarta generaci&oacute;n, porque ya no existen campos de batalla claramente definidos, ni combatientes, ni armas convencionales, porque finalmente "todos somos guerreros y guerreras en una guerra sin fin y sin fronteras", como dice Eva Golinger.</p>      <p>Estrategia militar de los Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina.</p>      <p>El despliegue de la IV Flota, el establecimiento de bases militares en varios pa&iacute;ses, la intervenci&oacute;n en Hait&iacute; en enero de 2010, el despliegue de la guerra de cuarta generaci&oacute;n en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n forman parte de una estrategia global del imperialismo estadounidense con la intenci&oacute;n de retomar el dominio pleno de los territorios del Caribe y de toda nuestra Am&eacute;rica. Eso aparece claro en el informe del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM, por su sigla en ingl&eacute;s) titulado La "Estrategia del Comando Sur de los Estados Unidos 2018 Amistad y Cooperaci&oacute;n por las Am&eacute;ricas", en el que se revela la estrategia de este pa&iacute;s para toda Am&eacute;rica Latina y el Caribe<a name=nu2></a><sup><a href="#num2">2</a></sup>.</p>      <p>El Comando Sur es el organismo militar encargado de toda Am&eacute;rica Latina, desde el sur de M&eacute;xico hasta la Patagonia, incluyendo el Caribe. Su sede est&aacute; en Miami y cuenta con un personal permanente de 1200 efectivos militares y funcionarios civiles. Este Comando Sur esta integrado por el Ej&eacute;rcito Sur de los Estados Unidos, ubicado en el Fuerte Sam en Houston, Texas; la Fuerza A&eacute;rea Sur, emplazada en la Base de la Fuerza A&eacute;rea Davis en Monthan, Arizona; el Comando de las Fuerzas Navales Sur de los Estados Unidos, ubicado en la Base Naval de Mayport, Florida; las Fuerzas Sur de Infanter&iacute;a de Marina de los Estados Unidos, establecidas en Miami, Florida; y el Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, que presta servicios en la Base de la Reserva A&eacute;rea de Homestead cerca de Miami, Florida.</p>      <p>Tambi&eacute;n posee tres Fuerzas de Tarea Conjunta: la Bravo, ubicada en la Base A&eacute;rea Soto Cano, Honduras; la de Guant&aacute;namo, con base en la Estaci&oacute;n Naval estadounidense de la Bah&iacute;a de Guant&aacute;namo, Cuba; y la Sur, emplazada en Key West, Florida (Chiani, 2010).</p>      <p>En este documento se enuncian como objetivos prioritarios asegurar la defensa de los Estados Unidos, fomentar la estabilidad del continente e impulsar su prosperidad. Para que eso sea posible hay que enfrentar las amenazas y desaf&iacute;os, entre los que menciona la pobreza, la inequidad social, la corrupci&oacute;n, el terrorismo, el tr&aacute;fico de drogas, la criminalidad y los desastres naturales, todos los cuales, desde luego, plantea combatir con el fin de alcanzar "los objetivos estrat&eacute;gicos de los Estados Unidos".</p>      <p>El documento no oculta la importancia de la energ&iacute;a para los Estados Unidos, al acotar que tres de los cuatro proveedores principales de energ&iacute;a de los Estados Unidos se encuentran dentro del hemisferio occidental (Canad&aacute;, M&eacute;xico y Venezuela). De acuerdo con la Coalition for Affordable and Reliable Energy (Coalici&oacute;n en Pro de Energ&iacute;a Accesible y Confiable), los Estados Unidos necesitar&aacute;n un 31% m&aacute;s de petr&oacute;leo y un 62% m&aacute;s de gas natural en las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas. A medida que los Estados Unidos siguen necesitando m&aacute;s petr&oacute;leo y gas, Am&eacute;rica latina se convierte en un l&iacute;der mundial de energ&iacute;a con sus enormes reservas de petr&oacute;leo y producci&oacute;n y suministros de gas y petr&oacute;leo. Debemos trabajar juntos para garantizar que estos recursos energ&eacute;ticos y la infraestructura que los respaldan permitan la prosperidad regional (Chiani, 2010).</p>      <p>M&aacute;s adelante se&ntilde;ala que "la seguridad y la estabilidad en el a&ntilde;o 2018 dependen de la creaci&oacute;n de un ambiente de seguridad hemisf&eacute;rica que nos incluya y nos beneficie a todos. Tenemos que encontrar la manera de enfocar la sabidur&iacute;a colectiva de todos los asociados para derrotar a los grupos que quieren impedir que alcancemos nuestros objetivos. Los desaf&iacute;os de seguridad en nuestro hemisferio no son amenazas militares tradicionales y, a menudo, est&aacute;n interrelacionados e involucran a actores estatales como no estatales" (Chiani, 2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Comando Sur est&aacute; presente en la mayor parte de Am&eacute;rica Latina, a trav&eacute;s de las bases militares y de acuerdos con diversos gobiernos de la regi&oacute;n que les permiten participar en maniobras conjuntas y en otras actividades de patrullaje, entrenamiento y ejercicios navales, a&eacute;reos y terrestres con los ej&eacute;rcitos que participan en esos acuerdos con el imperialismo estadounidense.</p>      <p>Esto le menciona sin titubeos este documento del Comando Sur: "la misi&oacute;n m&aacute;s importante que tenemos es proteger nuestra patria. Garantizamos la defensa avanzada de los Estados Unidos al defender los accesos del sur. Debemos mantener nuestra capacidad de operar en los espacios, aguas internacionales, aire y ciberespacio comunes mundiales y desde ellos".</p>      <p>El documento reafirma el valor estrat&eacute;gico de la regi&oacute;n:</p>      <p>Los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica y del Caribe son estrat&eacute;gicamente importantes para la seguridad nacional y el futuro econ&oacute;mico de los Estados Unidos. Los intereses a largo plazo de los Estados Unidos est&aacute;n mejor resguardados en un hemisferio de pa&iacute;ses estables, seguros y democr&aacute;ticos. El futuro pr&oacute;spero para todos se asienta     sobre una base de valores compartidos, gobiernos eficientes, sociedades libres y econom&iacute;as abiertas de mercado". As&iacute; mismo, se enfatiza al final del documento que "la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en el continente americano&hellip; proporcionar&aacute;n la defensa avanzada de los Estados Unidos (Visi&oacute;n siete internacional, 2009).</p>      <p>En este documento se expresan con claridad los verdaderos objetivos estrat&eacute;gicos del imperialismo estadounidense, obviamente encubiertos con la ret&oacute;rica t&iacute;pica del libre mercado y la seguridad, como cuando se&ntilde;ala que "mientras se lleven a cabo operaciones militares y haya cooperaci&oacute;n de seguridad con los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, se lograr&aacute; una organizaci&oacute;n l&iacute;der que constituya la defensa avanzada de los Estados Unidos". Esta puede considerarse como una declaraci&oacute;n similar a la del Destino Manifiesto del siglo XIX, con la cual Estados Unidos reclamaba para s&iacute; el dominio de todo el territorio que se encuentra al sur del R&iacute;o Bravo.</p>      <p>Plan Colombia.</p>      <p>El acuerdo militar firmado en octubre de 2009 entre el gobierno colombiano y los Estados Unidos fue la continuaci&oacute;n del mal llamado Plan Colombia, que se inici&oacute; hace un poco m&aacute;s de una d&eacute;cada.</p>      <p>Este fue escrito originalmente en ingl&eacute;s en los Estados Unidos y luego se dio a conocer en Colombia. Fue presentado como un acuerdo encaminado a luchar contra el narcotr&aacute;fico, puesto que desde hace varias d&eacute;cadas Colombia es el primer productor mundial de coca&iacute;na y produce en menor escala marihuana y amapola, a partir de la cual se fabrica la hero&iacute;na. Este plan fue concebido desde un principio con un doble prop&oacute;sito estrat&eacute;gico: como un proyecto contrainsurgente encaminado a fortalecer el aparato b&eacute;lico del Estado colombiano, el cual hab&iacute;a recibido duros golpes militares de la guerrilla; y controlar la regi&oacute;n amaz&oacute;nica, una zona geopol&iacute;tica esencial para los Estados Unidos. Tanto el gobierno colombiano como el de Estados Unidos reafirmaron de manera reiterada que el Plan Colombia era un proyecto para luchar de manera exclusiva contra la producci&oacute;n de narc&oacute;ticos, pero era evidente, como se ha demostrado despu&eacute;s, que su finalidad era contrainsurgente y para eso se necesitaba financiar y rearmar al Ej&eacute;rcito. En ese contexto, mientras el gobierno de Andr&eacute;s Pastrana desarrollaba unos di&aacute;logos de paz con las FARC, Estados Unidos financiaba y reorganizaba a las Fuerzas Armadas, mediante el Plan Colombia.</p>      <p>El gobierno de los Estados Unidos se presentaba con ese plan como un adalid de la lucha contra los narc&oacute;ticos en las zonas de producci&oacute;n, pero sin enfrentar el problema del consumo dom&eacute;stico, privilegiando la militarizaci&oacute;n de Colombia como forma de combatir la generaci&oacute;n de coca&iacute;na, formula compartida por la oligarqu&iacute;a de este pa&iacute;s. Para ello nada mejor que poner en pr&aacute;ctica una pol&iacute;tica de tierra arrasada en las regiones productoras de hoja de coca, mediante la realizaci&oacute;n de costosas e infructuosas fumigaciones a&eacute;reas, que han devastado miles de hect&aacute;reas de peque&ntilde;os campesinos en diversas regiones del pa&iacute;s, en especial en las zonas selv&aacute;ticas del sur, lo que tambi&eacute;n ha afectado a pa&iacute;ses fronterizos, como Ecuador. Pese a eso, la lucha contra las "drogas il&iacute;citas" s&oacute;lo era un pretexto para afianzar la presencia directa de Estados Unidos en la regi&oacute;n andino-amaz&oacute;nica, como ha quedado suficientemente claro en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</p>      <p>Hoy puede apreciarse con claridad que entre uno de los objetivos del plan Colombia estaba el de fortalecer la capacidad b&eacute;lica del Estado colombiano, no s&oacute;lo para enfrentar al movimiento insurgente sino tambi&eacute;n para contar con uno de los ej&eacute;rcitos mejor armados del continente, como lo es en la actualidad. Eso se puede mostrar con unos pocos datos, de por s&iacute; muy reveladores:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre 1998 y 2008, unos 72.000 militares y polic&iacute;as de Colombia fueron adiestrados por personal de los Estados Unidos, lo que hace que Colombia sea el segundo pa&iacute;s del mundo, despu&eacute;s de Corea del Sur, en recibir este tipo de entrenamiento; a fines de la primera d&eacute;cada del siglo XXI se encontraban operando en territorio colombiano 1.400 militares y contratistas (un eufemismo de mercenarios) de los Estados Unidos, cuando a comienzos del Plan Colombia se hab&iacute;a dicho que solamente iban a operar unos 400; la Embajada de los Estados Unidos ha crecido de tal manera en cantidad de personal administrativo, militar y de espionaje que es la quinta m&aacute;s grande del mundo; el Plan Colombia ha costado hasta el 2008 66.126 millones de d&oacute;lares, incluyendo el aporte de Estados Unidos y el dinero dado por el gobierno de Colombia (Otero Parada, 2010).</p>      <p>Esa fue la primera fase, el Plan Colombia propiamente dicho. La segunda fase consisti&oacute; en llevar la guerra interna de Colombia m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras para involucrar a los pa&iacute;ses vecinos, como en efecto ha sucedido. Y la tercera fase es la de la guerra preventiva, la t&iacute;pica doctrina naziestadounidense posterior al 11 de septiembre, que se ha puesto en pr&aacute;ctica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y cuyo hecho m&aacute;s resonante fue el ataque aleve y criminal en el Ecuador en marzo de 2008 por parte de Fuerzas Armadas de Colombia.</p>      <p>Algunas cifras ayudan a sopesar la magnitud de la transformaci&oacute;n militar que ha significado el Plan Colombia: el gasto militar de Colombia representa el 6,5 del PIB, una de las cifras m&aacute;s altas del mundo, mientras el de los pa&iacute;ses de Sudam&eacute;rica oscila entre el 1,5% y el 2%; las Fuerzas Armadas de Colombia son las que m&aacute;s han crecido en el continente, y quiz&aacute; en el mundo, en la &uacute;ltima d&eacute;cada, pues hoy ya tienen cerca de medio mill&oacute;n de efectivos, contando todos los contingentes de aire, mar y tierra, as&iacute; como la polic&iacute;a, que en Colombia es un cuerpo armado y depende directamente del Ministerio de Defensa; en el 2008, el ej&eacute;rcito de tierra ten&iacute;a 210.000 miembros, mientras que el de Brasil contaba con 190.000, el de Francia con 137.000, el de Israel con 125.000; la relaci&oacute;n de efectivos del ej&eacute;rcito colombiano est&aacute; en proporci&oacute;n de seis a uno con Venezuela y de once a uno con Ecuador (Isaza Delgado, 2008), (Calle, 2008), (Zibechi, 2008).</p>      <p>Como contraprestaci&oacute;n a esta "ayuda militar" de los Estados Unidos, estimada en 5.525 millones de d&oacute;lares entre 2001 y 2008, -que convierte a Colombia el tercer pa&iacute;s del mundo en recibir asistencia militar de los Estados Unidos, despu&eacute;s de Israel y Egipto- el Estado colombiano ha respaldado cuanta aventura b&eacute;lica o agresi&oacute;n realiza el imperialismo estadounidense: fue el &uacute;nico de Am&eacute;rica del Sur que apoy&oacute; abiertamente la criminal guerra y ocupaci&oacute;n de Irak, llegando hasta el extremo de felicitar a George Bush por su "&eacute;xito" y solicitar, que tras el proclamado fin de la guerra en mayo de 2003, fueran enviados los bombarderos yanquis a Colombia a combatir a las organizaciones guerrilleras; de este pa&iacute;s han salido contingentes militares para participar como miembros de las tropas de ocupaci&oacute;n en Afganist&aacute;n, o como mercenarios privados en Irak; el r&eacute;gimen de Uribe apoy&oacute; el golpe de</p>      <p>Estado en Honduras (junio del 2009) y fue el primer presidente en visitar al ileg&iacute;timo Porfirio Lobo, quien sustituy&oacute; al gobierno de facto. M&aacute;s recientemente, el r&eacute;gimen de Juan Manuel Santos ha sido el &uacute;nico de Sudam&eacute;rica en negarse a apoyar el reconocimiento del Estado Palestino y respaldar en la pr&aacute;ctica al sionismo genocida, con el pueril argumento de que s&oacute;lo apoyar&iacute;a la creaci&oacute;n de dicho Estado cuando se reanuden los di&aacute;logos entre Israel y la autoridad Palestina.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, "el Plan Colombia, y sus otros anexos, es el mayor proyecto geoestrat&eacute;gico que se haya trazado para recolonizar Am&eacute;rica Latina" y la militarizaci&oacute;n ha sido "el mecanismo prioritario de Estados Unidos para ejercer su dominio econ&oacute;mico y geopol&iacute;tico" (Calloni, 2009).</p>      <p>Las Bases Militares De Los Estados Unidos: Los Eslabones De Una Red Mundial De Terror.</p>      <p>Estados Unidos tiene regadas bases militares por los cinco continentes. Con exactitud no se conoce la cantidad de bases que posee, aunque seg&uacute;n un inventario oficial elaborado por el Pent&aacute;gono, en el 2008 Estados Unidos ten&iacute;a 865 bases en 46 pa&iacute;ses, en los cuales desplegaba unos 200 mil soldados. Sin embargo, algunos de los que han estudiado con detalle el asunto sostienen que el n&uacute;mero total de bases es de unas 1.250, distribuidas en m&aacute;s de 100 pa&iacute;ses del mundo. La dificultar para precisar su n&uacute;mero estriba en que en las cifras oficiales no se consideran las bases que se han instalado en Afganist&aacute;n e Irak, territorios actualmente invadidos por los Estados Unidos.</p>      <p>En Am&eacute;rica Latina, Estados Unidos cuenta en estos momentos con un total de 27 bases oficialmente reconocidas, incluyendo a las colombianas, y a las cuales deben agregarse otras que nunca se mencionan, pero que en la pr&aacute;ctica operan, como tres que hay en el Per&uacute;. Esas bases son las siguientes: en Am&eacute;rica Central se encuentran la base de Comalapa en el Salvador, la de SotoCano (o Palmerola) en Honduras, desde donde se plane&oacute; el golpe contra el presidente Zelalla, en Costa Rica est&aacute; la base de Liberia, que dejo de funcionar un tiempo pero que volvi&oacute; a operar recientemente. En Am&eacute;rica del Sur operan en Per&uacute; tres bases de las que poco se habla; en Paraguay est&aacute; la base militar Mariscal Estigarribia, localizada en el Chaco, con capacidad para alojar a 20 mil soldados y se encuentra situada en un lugar estrat&eacute;gico, cerca de la triple frontera y al acu&iacute;fero Guarani, la reserva de agua dulce m&aacute;s grande del mundo; en el Caribe, existen bases en Cuba, la de Guant&aacute;namo, usada como centro de tortura; en Aruba, la base militar Reina Beatriz y en Curazao la de Hatos. A este listado deben agregarse las 7 bases reconocidas en Colombia, cifra que es mayor, y las que se instalaran en Panam&aacute; (Modak, 2009).</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a definirse una base militar? De manera simple podr&iacute;a decirse que es un lugar en donde un ej&eacute;rcito entrena, prepara y almacena sus maquinar&iacute;as de guerra. Se puede hablar seg&uacute;n sus funciones espec&iacute;ficas de cuatro tipos de bases militares: a&eacute;reas, terrestres, navales y de comunicaci&oacute;n y vigilancia. Como el imperialismo estadounidense ve a la superficie terrestre como un inmenso campo de batalla, "las bases o instalaciones militares de diversa naturaleza est&aacute;n repartidas en una rejilla de mando dividida en cinco unidades espaciales y cuatro unidades especiales (Comandos Combatientes Unificados) (<a href="#m4">Mapa 4</a>). Cada unidad est&aacute; situada bajo el mando de un general. La superficie terrestre est&aacute; entonces considerada como un vasto campo de batalla que puede ser patrullado o vigilado constantemente a partir de estas bases" (Dufour, 2009).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="m4"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m4.jpg"></p>      <p>Como indica el mapa, Estados Unidos ha divido militarmente el mundo en varios comandos, a saber: Comando Norte (base de Paterson de la Fuerza A&eacute;rea, con sede en Colorado), Comando del Pac&iacute;fico (Honolulu, Hawai), Comando Sur (Miami, La Florida), Comando Europeo (StuttgartVaihingen, Alemania), Joint Forces Command (Norfolk, Virginia), Comando de Operaciones Especiales (MacDill Air Force Base, Florida), Comando de Transporte (Scott Air Force Base, Illinois) y Comando Estrat&eacute;gico (Offutt Air Force Base, Nebraska) (Dufour, 2009).</p>      <p>Chalmers Johnson, que desde hace varios a&ntilde;os viene estudiando el tema de las bases militares, se&ntilde;al&oacute; que durante el gobierno de Bush se dise&ntilde;&oacute; la estrategia de actuar contra los "Estados Canalla", que forman un arco de inestabilidad mundial que va desde la zona andina (Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia), atraviesa el norte de &Aacute;frica, pasando por el oriente Pr&oacute;ximo hasta llegar a Filipinas e Indonesia. Este arco de inestabilidad coincide con lo que se denomina el "anillo del petr&oacute;leo", que se encuentra en gran medida en lo que antes se conoc&iacute;a como Tercer Mundo. (Ver <a href="#m5">Mapa No. 5</a>). Seg&uacute;n Johnson, "el militarismo y el imperialismo son hermanos siameses unidos por la cadera&hellip; Cada uno se desarrolla con el otro. En otro tiempo, se pod&iacute;a trazar la extensi&oacute;n del imperio contando las colonias. La versi&oacute;n estadounidense de las colonias son las bases militares&hellip;" (Chalmers, 2009).</p>      <p align="center"><a name="m5"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m5.jpg"></p>      <p>El establecimiento de bases militares en todo el mundo, en zonas vitales desde el punto de vista econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, demuestra que se han ampliado las estrategias, porque ya no se trata solamente de las cl&aacute;sicas intervenciones que operan desde afuera para derrocar a un r&eacute;gimen considerado enemigo por parte de los Estados Unidos, como ha sucedido en Irak y Afganist&aacute;n.</p>      <p>Ahora se trata de tomar posesi&oacute;n del territorio de un pa&iacute;s de manera directa para contar con una fuerza militar activa que funciona en forma aut&oacute;noma y con una gran capacidad operativa y en el ramo de la inteligencia. Para hacerlo posible, Estados Unidos usa sofisticada tecnolog&iacute;a y despliega una impresionante capacidad de hacer da&ntilde;o a pa&iacute;ses y a territorios localizados en cualquier lugar del planeta (Ruiz Tirado, 2009).</p>      <p>Como parte de la expansi&oacute;n global del imperialismo estadounidense es fundamental un poder&iacute;o militar que cubre tambi&eacute;n a todo el planeta. Ya lo ha dicho el plum&iacute;fero imperialista Thomas Friedman, editorialista del New York Times: "La mano invisible del mercado no funcionar&aacute; nunca sin pu&ntilde;o invisible. McDonald's no puede hacer fortuna sin McDonnell Douglas, el fabricante de los F-15. 13 Y el pu&ntilde;o invisible que asegura el mundo para las tecnolog&iacute;as del Silicon Valley tiene varios nombres: United States Army, Fuerza a&eacute;rea, Navy y Cuerpo de Marines."</p>      <p>La difusi&oacute;n de los intereses econ&oacute;micos y financieros del imperialismo hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del planeta requiere de un respaldo militar, que se expresa en poder de fuego y en movilidad. Poder de fuego para doblegar brutalmente a sus oponentes, como Estados Unidos lo viene haciendo desde la invasi&oacute;n a Panam&aacute; en diciembre de 1989, y a la que han seguido las apocal&iacute;pticas guerras en el Golfo P&eacute;rsico, en la antigua Yugoslavia, en Afganist&aacute;n. No es casual el mismo nombre que se le ha dado a algunas de esas campa&ntilde;as (Conmoci&oacute;n y Pavor, Tormenta del Desierto) y que los voceros m&aacute;s c&iacute;nicos de los Estados Unidos hayan dicho que cada una de esas guerras ten&iacute;a la finalidad de hacer regresar a los pa&iacute;ses agredidos a la edad de piedra.</p>      <p>Movilidad para poderse desplazar de manera r&aacute;pida de las bases militares hacia los teatros de guerra, o en otros t&eacute;rminos, desplegar la potencia militar sin restricciones en cualquier lugar de la tierra. En este sentido, Estados Unidos dispone en la actualidad del m&aacute;s sofisticado y terror&iacute;fico poder&iacute;o militar que se ha erigido en la historia de la humanidad, que se despliega por mar, aire y tierra. Tiene barcos de guerra, portaaviones y submarinos en todos los oc&eacute;anos del mundo, desde donde despegan cientos de aviones para bombardear objetivos situados a cientos e incluso miles de kil&oacute;metros de distancia. Para que todo esto sea posible es indispensable contar con una red mundial de bases militares, distribuida en todos los continentes. Esas bases se encuentran desplegadas en zonas en las que hay ejes de transporte r&aacute;pido, en donde se recoge informaci&oacute;n mundial, para espiar y vigilar a sus adversarios. Esto permite disponer de una red comunicacional interconectada con aviones, ferrocarriles, carros de combate, barcos, submarinos, que cuentan con una infraestructura f&iacute;sica vital para su funcionamiento, mediante el control de aeropuertos, puertos fluviales y mar&iacute;timos, carreteras, autopistas y centrales de telecomunicaciones.</p>      <p>De una importancia similar a las bases militares son los portaaviones, desde donde se realizan intervenciones r&aacute;pidas. Estados Unidos cuenta en la actualidad con 12 portaaviones desplegados por todos los mares del mundo. En torno a cada portaviones se constituye un grupo, esto es, una flota en la que van buques y submarinos, que lo protegen de eventuales ataques a&eacute;reos y submarinos: "Los portaviones forman la base de una enorme capacidad ofensiva a&eacute;rea sin equivalente. Cada portaviones transporta 50 aviones capaces de llevar a cabo entre 90 y 170 ataques al d&iacute;a en funci&oacute;n de la misi&oacute;n. Cada grupo contiene tambi&eacute;n 2 cruceros lanza-misiles. Para tener capacidad de ataque terrestre, estos grupos son completados con tropas y veh&iacute;culos anfibios".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adicionalmente, las intervenciones que se apoyan en los portaaviones se complementan con otras formas de transporte mar&iacute;timo y a&eacute;reo:</p>     <p>Ocho "Fast Sealift Ships" r&aacute;pidos que pueden conectar la costa de los Estados Unidos y el Golfo P&eacute;rsico en 18 d&iacute;as y 20 buques "Roll on/Roll off" forman la base de la capacidad militar de despliegue r&aacute;pido de tropas. Son reforzados por 58 otros buques a distintos niveles de disponibilidad que forman una flota de reserva as&iacute; como por buques privados utilizados en alquiler. La capacidad a&eacute;rea se basa entre otras cosas en la utilizaci&oacute;n de 134 enormes aviones de transporte C-17 Globemaster (INSUMISA, 2007).</p>      <p>En estas condiciones, la importancia militar de las bases instaladas en Colombia, de hecho todo nuestro territorio, est&aacute; relacionada con la estrategia de movilidad de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en el centro, el sur de Am&eacute;rica y en el Caribe. De manera un poco m&aacute;s precisa, el imperialismo estadounidense ha propuesto cuatro modelos de posicionamiento militar en nuestro continente: bases de gran tama&ntilde;o, tipo Guant&aacute;namo, en donde hay instalaciones militares completas, ocupadas en forma permanente por efectivos militares y sus familias; bases de tama&ntilde;o medio, como la de Palmerola, que cuenta con amplias instalaciones que est&aacute;n ocupadas por un personal que se renueva cada semestre; bases peque&ntilde;as, bautizadas con el eufemismo de Cooperative Security Locations (CSL), "localidades de seguridad cooperativa", como las de Cura&ccedil;ao o Comalapa, en donde hay poco personal, pero tienen una importante capacidad operativa en materia de telecomunicaciones y de informaci&oacute;n, la cual es transmitida a territorio de los Estados Unidos; las bases micro, son sitios de transito que se usan para permitir el avituallamiento de los 14 aviones, los que luego despegan hacia sus objetivos, como ejemplo de lo cual puede mencionarse la base de Iquitos, en el Per&uacute; (Herren, 2008).</p>      <p>Dada esta diversidad de bases, y sobre todo por las &uacute;ltimas, se ha generado el infundio de que &eacute;stas no son bases de los Estados Unidos sino de los pa&iacute;ses y que los acuerdos de las bases son asunto bilateral entre dos Estados, aparentemente iguales, como lo formul&oacute; el entonces presidente de Costa Rica, Oscar Arnulfo Arias, al respaldar la imposici&oacute;n de las bases estadounidenses en suelo colombiano. Desde luego, este sofisma quiere dar a entender que no hay una intervenci&oacute;n imperialista que viola la soberan&iacute;a nacional de un pa&iacute;s, tolerada por supuesto por las clases dominantes de ese territorio, sino que la intervenci&oacute;n se hace a pedido del pa&iacute;s receptor. En esta perspectiva falaz, los Estados Unidos acuden al llamado de ayuda para proteger a los pa&iacute;ses, con toda la magnanimidad y esp&iacute;ritu de justicia que le caracteriza, del embate de los malvados del mundo. Al margen de tal falacia, son bases estadounidenses, controladas y manejadas por personal de ese pa&iacute;s, y en las cuales el grado de intervenci&oacute;n de las autoridades del pa&iacute;s hu&eacute;sped es nulo, por no decir que operan como simples sirvientes de sus amos militares imperiales.</p>      <p>Colombia, un portaaviones terrestre de los Estados Unidos.</p>      <p>Colombia paso a convertirse oficialmente en un portaviones terrestre de los Estados Unidos en octubre de 2009, cuando se firm&oacute; un "acuerdo" entre los dos pa&iacute;ses, mediante el cual se establecieron 7 bases militares en nuestro territorio. Aunque meses despu&eacute;s, tribunales colombianos hayan declarado la nulidad del tratado, en la pr&aacute;ctica este ha seguido operando como si nada hubiera pasado. Por ello, es necesario recordar los elementos b&aacute;sicos de ese tratado, para sopesar el papel que desempe&ntilde;a el Estado colombiano como servidor incondicional del imperialismo estadounidense.</p>      <p>En ese ignominioso "acuerdo", Colombia le conceden a Estados Unidos siete bases, distribuidas a lo largo y ancho de la geograf&iacute;a de Colombia, junto con otras prerrogativas que convierten a este pa&iacute;s en un protectorado yanqui. En la pr&aacute;ctica, hemos regresado a formas de sujeci&oacute;n cuasi coloniales, propias de un distante pasado, tan lejano como el que se quiso superar con las guerras de la independencia hace dos siglos.</p>      <p>El mismo nombre de "Acuerdo complementario para la Cooperaci&oacute;n y Asistencia T&eacute;cnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la Rep&uacute;blica de Colombia y de los Estados Unidos de Am&eacute;rica", como de manera eufem&iacute;stica se denomina al pacto que sella la indigna entrega de nuestro pa&iacute;s, es una gran mentira. No es ning&uacute;n acuerdo sino una imposici&oacute;n imperialista aceptada por sus peones del gobierno colombiano y la pretendida asistencia t&eacute;cnica en defensa y seguridad no es bilateral sino unilateral, ya que los Estados Unidos imponen sus reglas y sus condiciones, como no pod&iacute;a ser de otra forma cuando un pa&iacute;s dependiente firma "convenios" militares con ese pa&iacute;s (2).</p>      <p>En el art&iacute;culo III se detalla el alcance real de la ignominiosa entrega cuando se se&ntilde;ala que las partes "acuerdan profundizar su cooperaci&oacute;n en &aacute;reas tales como interoperabilidad, procedimientos conjuntos, log&iacute;stica y equipo, entrenamiento e instrucci&oacute;n, intercambio de inteligencia, capacidades de vigilancia y reconocimiento, ejercicios combinados, y otras actividades acordadas mutuamente, y para enfrentar amenazas comunes a la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia". As&iacute; mismo,"se comprometen a fortalecer y apoyar iniciativas de cooperaci&oacute;n regionales y globales para el cumplimiento de los fines del presente Acuerdo". Es necesario subrayar que est&aacute; incluido pr&aacute;cticamente todo con esa afirmaci&oacute;n tan et&eacute;rea de "otras actividades acordadas mutuamente", entre las cuales pod&iacute;an incluirse acciones como las de bombardear otro pa&iacute;s, como le sucedi&oacute; a Ecuador el primero de marzo de 2008, lo cual se reafirma con aquello de "fortalecer y apoyar iniciativas de cooperaci&oacute;n regionales", entre las que pueden involucrarse todos los hechos ilegales que se libran en estos momentos desde Colombia contra pa&iacute;ses.</p>      <p>Esgrimir la defensa de la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia es otra forma, en apariencia elegante, de enfatizar la lucha contra el "terrorismo internacional" como la l&oacute;gica principal que domina el establecimiento de las bases militares en territorio colombiano, porque desde septiembre del 2001, cuando se inici&oacute; de manera oficial la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos ha sostenido que lo hace para preservar la democracia, la libertad y los valores occidentales, 15 supuestamente hoy en peligro por la acci&oacute;n de fundamentalistas y terroristas. Este es un simple pretexto para ocultar sus verdaderas intenciones, que no tienen que ver con la democracia o la libertad, porque tanto Estados Unidos como Colombia son la negaci&oacute;n cotidiana de ambas. La democracia, la libertad y los derechos humanos se convierten en artificios ret&oacute;ricos para descalificar a todos los pa&iacute;ses que se niegan a plegarse a la diplomacia estadounidense y que esbozan tros planes y proyectos sociales y econ&oacute;micos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto al acceso a instalaciones militares el Art&iacute;culo IV precisa que el gobierno colombiano continuar&aacute; permitiendo el acceso y uso a las instalaciones de la Base A&eacute;rea Germ&aacute;n Olano Moreno, Palanquero; la Base A&eacute;rea Alberto Pawells Rodr&iacute;guez, Malambo; el Fuerte Militar de Tolemaida, Nilo; el Fuerte Militar Larandia, Florencia; la Base A&eacute;rea Capit&aacute;n Luis Fernando G&oacute;mez Ni&ntilde;o, Ap&iacute;ay; la Base Naval ARC Bol&iacute;var en Cartagena; y la Base Naval ARC M&aacute;laga en Bah&iacute;a M&aacute;laga; y permitiendo el acceso y uso de las dem&aacute;s instalaciones y ubicaciones en que convengan las Partes.</p>      <p>Esto implica reconocer que, en la pr&aacute;ctica, desde hace tiempo vienen operando las fuerzas armadas de los Estados Unidos en Colombia, al decir sin mucho rubor que se "continuara permitiendo el acceso" a este pa&iacute;s y, adem&aacute;s, se les concede ingreso no s&oacute;lo a las siete bases mencionadas sino al resto del territorio, al permitirles la entrada a las "dem&aacute;s instalaciones y ubicaciones". Desde hace ya varios a&ntilde;os, mucho antes del acuerdo formal de 2009, ven&iacute;an operando bases militares de los Estados Unidos en diversos lugares de la geograf&iacute;a colombiana, entre las que cabe recordar las de Tres Esquinas y Larandia en el sur del pa&iacute;s. Y eso sin contar con que militares y mercenarios de los Estados Unidos hacia presencia en gran parte de las instalaciones militares del Ej&eacute;rcito colombiano, como en las de Tolemaida y Palanquero.</p>      <p>Pero no s&oacute;lo se convierte el territorio colombiano en portaviones de los Estados Unidos, sino que, como es apenas obvio, el espacio a&eacute;reo se le deja completamente libre a las aeronaves de ese pa&iacute;s (art&iacute;culo V), a las cuales se les permite que ingresen, sobrevuelen y aterricen, adem&aacute;s "se designar&aacute;n los aeropuertos internacionales para el ingreso y salida del pa&iacute;s; y se establecer&aacute; un mecanismo para determinar el n&uacute;mero estimado de vuelos que har&aacute;n uso" de esos aeropuertos. Cuando esas naves vuelen en el espacio a&eacute;reo colombiano sin ninguna restricci&oacute;n, como mera formalidad se indica que cada una de ellas llevar&aacute; un "observador a&eacute;reo de Colombia". Ni las aeronaves ni tampoco los buques de guerra de los Estados Unidos pagar&aacute;n un solo centavo cuando est&eacute;n en territorio colombiano y "no estar&aacute;n sujetas al pago de derechos, incluidos los de navegaci&oacute;n a&eacute;rea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa". Se enfatiza, en el mismo sentido, que "de conformidad con el derecho consuetudinario internacional y la pr&aacute;ctica, las aeronaves y buques de Estado de los Estados Unidos no se someter&aacute;n a abordaje e inspecci&oacute;n". (Art. VI).</p>      <p>Dada la inmunidad que se le concede al personal militar y civil de los Estados Unidos, &eacute;ste puede cometer cualquier tipo de crimen y delito sin que tenga porque preocuparse ya que goza de una completa impunidad, como se indica en el art&iacute;culo VIII: "Colombia otorgar&aacute; al personal de los Estados Unidos y a las personas a cargo    los privilegios, exenciones e inmunidades otorgadas al personal administrativo y t&eacute;cnico de una misi&oacute;n diplom&aacute;tica, bajo la Convenci&oacute;n de Viena". Y, como si esta cesi&oacute;n de soberan&iacute;a no fuera suficiente, se agrega unas l&iacute;neas m&aacute;s adelante: "Colombia garantizar&aacute; que sus autoridades verificar&aacute;n, en el menor tiempo posible, el estatus de inmunidad del personal de los Estados Unidos y sus personas a cargo, que sean sospechosos de una actividad criminal en Colombia y los entregar&aacute;n a las autoridades diplom&aacute;ticas o militares apropiadas de los Estados Unidos en el menor tiempo posible". En pocas palabras, de manera acelerada se garantiza la impunidad de los militares y mercenarios de los Estados Unidos y se les despeja el camino para que contin&uacute;en delinquiendo en otros lugares del mundo, porque recordemos que Estados Unidos libra guerras y adelanta agresiones, espionaje y saboteo en muchos pa&iacute;ses del mundo, en los cuales necesita soldados y mercenarios.</p>      <p>En el art&iacute;culo XIX se indica que "teniendo en cuenta que uno de los objetivos del presente Acuerdo es la profundizaci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n para la lucha contra el narcotr&aacute;fico y el terrorismo, entre otros, cada Parte se compromete a asumir los costos por da&ntilde;os, p&eacute;rdida o destrucci&oacute;n de su respectiva propiedad o por la muerte o lesi&oacute;n del personal militar de sus respectivas fuerzas u otro personal de sus Gobiernos que ocurran en el cumplimiento de tareas oficiales relacionadas con 16 actividades que se desarrollen en el marco del presente Acuerdo". Aunque este art&iacute;culo pudiera considerarse como secundario, apunta al meollo de la cuesti&oacute;n del verdadero alcance del "acuerdo", pues se sostiene sin tapujos que la cooperaci&oacute;n no s&oacute;lo abarca la lucha contra "el narcotr&aacute;fico y el terrorismo" sino que se introducen los reveladores t&eacute;rminos de "entre otros", en los que cabe todo lo que pueda concebirse: &iquest;entre otros objetivos no pueden estar los de espiar, sabotear, agredir, bombardear o ocupar territorios vecinos, o colocar bombas, asesinar dirigentes pol&iacute;ticos o sociales en aquellos pa&iacute;ses considerados como "enemigos de los Estados Unidos" y de su pe&oacute;n de brega, Colombia?.</p>      <p>En el art&iacute;culo XX se indica que "los Estados Unidos podr&aacute;n establecer estaciones receptoras por sat&eacute;lite para la difusi&oacute;n de radio y televisi&oacute;n, sin tr&aacute;mite o concesi&oacute;n de licencias y sin costo alguno para los Estados Unidos" y Colombia "permitir&aacute; a los Estados Unidos el uso de la infraestructura de red de telecomunicaciones requerida (&hellip;) y sin tr&aacute;mite o concesi&oacute;n de licencias y sin costo alguno, para los Estados Unidos". Interesante que entre aquellos que tanto presumen de la libertad de prensa e informaci&oacute;n se desarrollen acuerdos tendientes a que un pa&iacute;s poderoso, con impresionantes desarrollos tecnol&oacute;gicos en materia de telecomunicaciones, se apropien, sin pago alguno y sin someterse a los tramites legales, de la infraestructura de comunicaciones de otro pa&iacute;s, para desde all&iacute; hacer lo que se le venga en gana, incluyendo, como es apenas obvio, los procesos de espionaje a pa&iacute;ses vecinos.</p>      <p align="center"><a name="m6"></a><img src="img/revistas/agor/v12n2/v12n2a06m6.jpg"></p>      <p>Puede notarse a primera vista al observar el mapa que estas bases se encuentran distribuidas en puntos estrat&eacute;gicos del territorio colombiano, tanto en las dos costas como en zonas selv&aacute;ticas y en pleno centro del pa&iacute;s. Dada la velocidad de los aviones militares de los Estados Unidos como el radio de acci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a satelital empleada para espiar a miles de kil&oacute;metros de distancia puede concluirse, sin mucho esfuerzo, porque se dice que Colombia se ha convertido en el portaaviones terrestre del imperialismo estadounidense. Esto, por desgracia, no es una figura ret&oacute;rica, sino que es una terrible realidad, m&aacute;xime si se a&ntilde;ade que existen otras instalaciones militares que desde hace tiempo son manejadas por los Estados Unidos, como acontece con la base de Marandua, cerca de la frontera venezolana. Algo similar ocurre con las bases de Tres esquinas y Larandia, ubicadas en el Departamento de Caquet&aacute;, que han sido utilizadas para operaciones 17 a&eacute;reas y de inteligencia de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y desde donde salen los aviones que fumigan con glisfosato las parcelas de ind&iacute;genas y campesinos en el sur del pa&iacute;s.</p>      <p>El pretexto estadounidense de que las bases militares en Colombia no van a ser usadas para agredir, espiar y atacar a otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, sino que su objetivo es combatir el narcotr&aacute;fico no resiste la menor prueba emp&iacute;rica y esto por varias razones. Por una parte, las tropas de Estados Unidos fomentan el aumento de los cultivos llamados il&iacute;citos y su consumo, como se viene demostrando desde la guerra de Indochina en la d&eacute;cada de 1960, y como es evidente hoy en Afganist&aacute;n, con el renacer del cultivo de amapola y producci&oacute;n de opio. En ese mismo sentido, el Plan Colombia, en apariencia dise&ntilde;ado para combatir el narcotr&aacute;fico, tras una d&eacute;cada de operaci&oacute;n y con unos gastos de miles de millones de d&oacute;lares, no ha logrado disminuir el cultivo de hoja de coca sino que la ha expandido y llevado a sitios a donde hace 10 a&ntilde;os no se daba. Hoy Colombia cuenta con m&aacute;s de 100 mil hect&aacute;reas sembradas de hoja de coca y desde aqu&iacute; se exportan unas 900 toneladas de coca&iacute;na cada a&ntilde;o. As&iacute; mismo, mientras funcion&oacute; la base de Manta, en Ecuador, aument&oacute; el tr&aacute;fico de drogas en el Pac&iacute;fico, en lugar de disminuir. Por otra parte, las dimensiones de las bases, de los equipos, de la tecnolog&iacute;a, de los aviones y de las armas desplegadas en las bases convierten en un mal chiste aquello de combatir el narcotr&aacute;fico.</p>      <p>No puede ser de otra forma, porque Palanquero es una "base expedicionaria, tiene la capacidad de albergar C-17, aviones de transportes, y para 2025 se prev&eacute; que esta base tenga la capacidad de movilizar a 175.000 militares con sus pertrechos en apenas 72 horas" (Machado, 2008).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Palanquero tiene importancia estrat&eacute;gica para los Estados Unidos, porque posee una pista de 3 kil&oacute;metros de largo, de la que pueden despegar de manera simult&aacute;nea tres aviones cada dos minutos, cuenta con hangares para una centena de aviones y puede albergar hasta 2000 militares. Al margen de mentiras poco piadosas, como las propaladas por los representantes de Estados Unidos, Palenquero tiene usos m&uacute;ltiples, como lo indican los documentos generados por diversas instancias de los propios Estados Unidos, como el llamado Libro Blanco del a&ntilde;o 2009, donde sin ambig&uuml;edades sobre Palanquero se afirma: La inclusi&oacute;n de Suram&eacute;rica en la estrategia de tr&aacute;nsito global permite lograr dos resultados: ejecutar la estrategia de compromiso regional y ayudar con las rutas de movilidad hacia &Aacute;frica. Desafortunadamente  no  tenemos una estrategia disponible de compromiso en  Suram&eacute;rica que recurra a equipos a&eacute;reos. Hasta hace poco, las preocupaciones de seguridad en Suram&eacute;rica se hab&iacute;an centrado en la misi&oacute;n antidrogas cuya ejecuci&oacute;n no ha requerido el uso de sistemas a&eacute;reos estrat&eacute;gicos.</p>      <p>Recientemente, el Comando Sur (USSOUTHCOM) ha tomado inter&eacute;s en establecer una localidad en el continente suramericano que pudiera utilizarse tanto para las operaciones antidroga como para operaciones de movilidad. En consecuencia, con la ayuda del AMC y el Comando de Transporte, el Comando Sur ha identificado Palanquero, Colombia (base a&eacute;rea Germ&aacute;n Olano, (SKPQ)) como una localidad de seguridad de cooperaci&oacute;n (CSL). A partir de esta localidad cerca de la mitad del continente puede cubrirse con un C17 sin reabastecimiento.</p>      <p>De haber suministro adecuado de combustible en el destino, un C17 puede abarcar todo el continente exceptuando la regi&oacute;n de Cabo de Hornos en Chile y Argentina. Mientras el Comando Sur defina un s&oacute;lido plan de compromiso de teatro, la estrategia de establecer una localidad de cooperaci&oacute;n en Palanquero deber&iacute;a ser suficiente para el alcance de movilidad a&eacute;rea en el continente suramericano (El libro blanco al desnudo, 2009).</p>      <p>En ese Libro Blanco se recuerda que "Estados Unidos requiere libertad de acci&oacute;n en las zonas comunes globales y acceso estrat&eacute;gico a regiones importantes del mundo para satisfacer nuestras necesidades de seguridad nacional", lo que en buen romance significa que Estados Unidos instala bases en aquellos lugares estrat&eacute;gicos que le permitan acceder a zonas cr&iacute;ticas, en las que hay petr&oacute;leo, minerales y recursos naturales.</p>      <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>      <p>Algunas Razones Que Explican La Implantacion De Bases De Estados Unidos En Colombia.</p>      <p>Para terminar, vale la pena indagar las razones que explican la implantaci&oacute;n de bases militares de Estados Unidos en territorio colombiano. Hay por lo menos tres hechos b&aacute;sicos: el inter&eacute;s de Estados Unidos en apoderarse del petr&oacute;leo de Venezuela y de los recursos naturales de la regi&oacute;n Andina-Amaz&oacute;nica; la pretensi&oacute;n de sabotear los intentos de unidad de Am&eacute;rica Latina, en especial el ALBA; y el inter&eacute;s en impedir la consolidaci&oacute;n de procesos nacionalistas en ciertos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Por supuesto, estos hechos no operan en forma aislada, sino que se encuentran entrelazados porque uno no se entiende sin el otro. En pocas palabras, no pueden verse de manera separada, puesto que para conseguir uno de ellos se precisa, en el caso de la estrategia de los Estados Unidos, de la consecuci&oacute;n de los otros dos. As&iacute;, por ejemplo, volver a controlar de manera plena el petr&oacute;leo de Venezuela requiere revertir la revoluci&oacute;n bolivariana, encabezada por Hugo Ch&aacute;vez, y de eso se desprende liquidar los proyectos de integraci&oacute;n, como el ALBA.</p>      <p>1. El petr&oacute;leo de Venezuela y otros recursos naturales de la regi&oacute;n La imposici&oacute;n de las bases en una zona estrat&eacute;gica como Colombia apunta al control por parte de los Estados Unidos de importantes recursos naturales que se encuentran en la zona andinaamaz&oacute;nica, empezando por el petr&oacute;leo. Al respecto sobresale Venezuela que cuenta con importantes reservas de crudo, que lo ubican entre los primeros productores a nivel mundial.</p>      <p>Aunque Venezuela no ha suspendido la venta de petr&oacute;leo a Estados Unidos, el gobierno de Hugo Ch&aacute;vez ha desempe&ntilde;ado un importante papel en diversos planos, tanto a nivel local como mundial, en el manejo del recurso petrolero a favor de la poblaci&oacute;n venezolana. En ese sentido, se destaca su activo papel en revivir a la OPEP, lo que ha incido en el mejoramiento del precio del barril de petr&oacute;leo en el mercado mundial, su exigencia a las empresas multinacionales para que paguen mejores regal&iacute;as y respeten las leyes nacionales de Venezuela y la venta de petr&oacute;leo a precios subsidiados a Cuba, Hait&iacute; y otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Estas determinaciones han chocado a Estados Unidos, por el nivel de independencia y soberan&iacute;a que representan si se les compara con la pol&iacute;tica de sumisi&oacute;n petrolera de gobiernos como los de M&eacute;xico o Colombia.</p>      <p>Adem&aacute;s, debe tenerse en cuenta que en estos momentos de agotamiento del petr&oacute;leo a nivel mundial, Estados Unidos, el principal consumidor de hidrocarburos, depende en gran medida de los recursos materiales y energ&eacute;ticos que se encuentran fuera de su territorio. Como, al mismo tiempo, no est&aacute; dispuesto a modificar su nivel de vida, basado en el consumo intensivo de energ&iacute;a f&oacute;sil, libra en la pr&aacute;ctica una guerra mundial por el control de los recursos del mundo. Y en esa guerra no declarada ni reconocida, Venezuela juega un papel de primer orden, por la magnitud de sus reservas. Al respecto, en un estudio reciente del Servicio Geol&oacute;gico de los Estados Unidos se calcula que la franja del Orinoco tiene unos 513.000 millones de barriles, casi el doble de reservas de petr&oacute;leo que Arabia Saudita, el primer productor mundial de crudo en la actualidad y hasta ahora poseedor de las que se consideraban las reservas m&aacute;s grandes del mundo, con 266.000 millones de barriles. Resulta significativo que la evaluaci&oacute;n de un organismo de los Estados Unidos concluya que en Venezuela se encuentran las reservas m&aacute;s grandes de petr&oacute;leo del mundo y que, adem&aacute;s, sea la mayor estimaci&oacute;n que hasta la fecha se ha hecho sobre cualquier lugar del mundo (EFE, 2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto pone de relieve la importancia estrat&eacute;gica de Venezuela para los Estados Unidos, como lo vienen manifestando desde hace alg&uacute;n tiempo diversos ide&oacute;logos y portavoces del complejo militarindustrial-petrolero de la primera potencia mundial. Las afirmaciones m&aacute;s enf&aacute;ticas las hizo el senador republicano Paul Coverdale, primer ponente del Plan Colombia, quien asegur&oacute; en 1998 que &quot;para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia&quot;. En el 2000 este mismo personaje reafirm&oacute; con m&aacute;s detalles:</p>      <p>Aunque muchos ciudadanos teman otro Vietnam, resulta necesario, porque Venezuela tiene petr&oacute;leo.</p>      <p>Venezuela tiene animadversi&oacute;n por Estados Unidos, &eacute;ste debe intervenir en Colombia para dominar a Venezuela. Y puesto, que Ecuador tambi&eacute;n resulta vital, y los indios de all&iacute; son peligrosos, los Estados Unidos, tambi&eacute;n tienen que intervenir ese pa&iacute;s. (&hellip;) Si mi pa&iacute;s est&aacute; librando una guerra civilizadora en el remoto Iraq, seguro estoy que tambi&eacute;n puede hacerlo en Colombia, y dominarla a ella y a sus vecinos:</p>      <p>Venezuela y Ecuador (Gorojovsky, 2009).</p>     <p>Esto mismo ha sido ratificado en forma m&aacute;s reciente en un documento redactado por el Comando Sur del Pent&aacute;gono en el que se indica sin muchos rodeos:</p>      <p>De acuerdo con el Departamento de Energ&iacute;a, tres naciones, Canad&aacute;, M&eacute;xico y Venezuela, forman parte del grupo de los cuatro principales suministradores de energ&iacute;a a EEUU, los tres localizados dentro del hemisferio occidental. De acuerdo con la Coalition for Affordable and Reliable Energy, en las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas EEUU requerir&aacute; 31% m&aacute;s producci&oacute;n de petr&oacute;leo y 62% m&aacute;s de gas natural, y Am&eacute;rica Latina se est&aacute; transformando en un l&iacute;der mundial energ&eacute;tico con sus vastas reservas petroleras y de producci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo (Saxe-Fernandez, 2009).</p>      <p>Por supuesto, no s&oacute;lo est&aacute; en la mira el petr&oacute;leo de Venezuela sino que Estados Unidos tambi&eacute;n desea controlar y apoderarse de otros recursos naturales que se encuentran en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n andino-amaz&oacute;nica, entre los que pueden mencionarse el gas de Bolivia, el petr&oacute;leo de Ecuador, el agua, la biodiversidad y los recursos forestales de Colombia y Brasil y todo aquello que sea susceptible de extraerse y mercantilizarse para provecho del imperialismo y sus empresas, como los saberes ind&iacute;genas de los milenarios habitantes de selvas y bosques de Am&eacute;rica Central y Sudam&eacute;rica.</p>      <p>Destruir los proyectos de unidad regional.</p>      <p>La construcci&oacute;n de una naci&oacute;n que integrar&aacute; los antiguos territorios del imperio espa&ntilde;ol, como forma de asegurar su prosperidad y enfrentar y resistir las ambiciones expansionistas de diversos imperios, de Europa y de los nacientes Estados Unidos, se constituy&oacute; en uno de los sue&ntilde;os m&aacute;s anhelados de los m&aacute;s preclaros l&iacute;deres de la independencia en nuestro continente. Desde un primer momento esos intentos de unidad naufragaron por diversas razones, entre ellas la constituci&oacute;n de poderes locales de tipo caudillista y la acci&oacute;n soterrada o abierta de grandes potencias que siempre se han basado en la l&oacute;gica de "dividir para reinar". En tiempos recientes, y con un gran empuje del gobierno bolivariano de Venezuela, se ha hecho revivir un proyecto de integraci&oacute;n que se ha plasmado en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am&eacute;rica (ALBA), que representa el proyecto de unidad econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural m&aacute;s importante de todos los que se han realizado en nuestra Am&eacute;rica desde los tiempos de la Gran Colombia. As&iacute; mismo, en estos momentos tambi&eacute;n existen otras propuestas de unidad, como la de El Mercado Com&uacute;n del Sur (MERCOSUR), la Uni&oacute;n de Naciones Suramericanas (UNASUR) y &uacute;ltimamente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).</p>      <p>Como es de suponer estos procesos de integraci&oacute;n, surcados por m&uacute;ltiples dificultades y contradicciones internas, no son muy bien recibidos por Washington y sus socios m&aacute;s arrodillados, como lo demuestra el caso de Honduras, donde se perpetr&oacute; un golpe contra su presidente constitucional, que ten&iacute;a entre sus objetivos principales impedir la vinculaci&oacute;n efectiva de ese pa&iacute;s al ALBA, como lo lograron porque el r&eacute;gimen golpista, formado por servidores incondicionales de Estados Unidos, retir&oacute; a Honduras de ese acuerdo meses despu&eacute;s. Esto indica, a trav&eacute;s del caso de un pa&iacute;s cuyos gobernantes siempre han sido incondicionales a los Estados Unidos, que para el imperialismo y sus multinacionales la existencia del ALBA es un trago amargo dif&iacute;cil de digerir y est&aacute;n dispuestos a realizar todo tipo de maniobras para sabotear este proyecto de integraci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En ese prop&oacute;sito de torpedear dicha integraci&oacute;n, en la que participan pa&iacute;ses de la zona andina como Venezuela, Ecuador y Bolivia, el r&eacute;gimen colombiano juega un papel de primer orden, como ya lo ha demostrado fehacientemente. Esto se evidencia con algunos hechos que vale la pena recordar: la atomizaci&oacute;n de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que oblig&oacute; a Venezuela a retirarse de este acuerdo, cuando Colombia, junto con Per&uacute;, decidieron impulsar Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos en el 2006, negociando de manera bilateral, sin consultar a los otros miembros, y violando en la pr&aacute;ctica los compromisos contra&iacute;dos con antelaci&oacute;n de no entablar acuerdos en forma separada; el bombardeo a territorio ecuatoriano el primer d&iacute;a de marzo de 2008 y la campa&ntilde;a de calumnias e infund&iacute;os que desde entonces se ha propagado desde las altas esferas del gobierno, del Ej&eacute;rcito y de la "gran prensa" de Colombia no s&oacute;lo para justificar ese hecho ilegal y criminal, sino para enlodar a los gobiernos de Ecuador y de Venezuela, adem&aacute;s del anuncio reiterado que se volver&iacute;an a realizar agresiones similares cuando lo consideren necesario, como lo han dicho funcionarios del actual r&eacute;gimen; las reiteradas incursiones de grupos paramilitares, procedentes de Colombia, en los territorios de otros pa&iacute;ses con el fin de causar p&aacute;nico y aterrorizar a los ciudadanos colombianos que huyeron de nuestro pa&iacute;s o de advertir sobre lo que est&aacute;n dispuestos a hacer con los vecinos; el racismo contra la poblaci&oacute;n humilde de Ecuador y Venezuela (ind&iacute;genas, afrodescendientes y mulatos) que destilan representantes de las clases dominantes de Colombia y que reproducen sus medios de comunicaci&oacute;n.</p>      <p>Tanto Estados Unidos como las burgues&iacute;as lacayas del continente no les interesa ning&uacute;n proyecto de integraci&oacute;n real, porque eso pondr&iacute;a en cuesti&oacute;n los Tratado de Libre Comercio, que es el nombre como se Saboteo a los procesos nacionalistas en marcha.</p>      <p>La implantaci&oacute;n de las bases militares en Colombia tambi&eacute;n est&aacute; relacionada de manera directa con la decisi&oacute;n del gobierno de los Estados Unidos, y de sus lacayos de Am&eacute;rica del Sur, de oponerse a los gobiernos nacionalistas que han surgido en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sobre el particular, un documento de mayo de 2009 de la Fuerza A&eacute;rea de los Estados Unidos enfatiza la importancia de la base de Palanquero, en el centro de Colombia, al recalcar que "nos da una oportunidad &uacute;nica para las operaciones de espectro completo en una subregi&oacute;n cr&iacute;tica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad est&aacute;n bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas con el narcotr&aacute;fico, los gobiernos antiestadounidenses, la pobreza end&eacute;mica y los frecuentes desastres naturales" (Departamento de la Fuerza A&eacute;rea de los Estados Unidos, 2006). Se agrega en este mismo documento que la base de Palanquero, por su capacidad, excelente ubicaci&oacute;n y buena pista, significa ahorrar costos, y su aislamiento relativo "minimizar&aacute; el perfil de la presencia militar estadounidense". Con ello, se mejorar&aacute; "la capacidad de EEUU para responder r&aacute;pidamente a una crisis, y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense con un costo m&iacute;nimo. Palanquero ayuda con la misi&oacute;n de movilidad porque garantiza el acceso a todo el continente de Suram&eacute;rica con la excepci&oacute;n de Cabo de Hornos, si el combustible est&aacute; disponible, y m&aacute;s de la mitad del continente sin tener que reabastecer".</p>      <p>(Departamento de la Fuerza A&eacute;rea de los Estados Unidos, 2006).</p>      <p>En cuanto a las cuatro razones mencionadas por las cuales se justifica el establecimiento de la base de Palanquero (lucha contra lo que Estados Unidos denomina "terrorismo" y narcotr&aacute;fico, gobiernos antiestadounidenses, pobreza y desastres naturales) en muy poco tiempo la ocupaci&oacute;n armada de Hait&iacute; por los Estados Unidos ha saldado cualquier discusi&oacute;n, pues los hechos han venido a mostrar el verdadero alcance del intervencionismo de los Estados Unidos, aunque &eacute;ste no haya sido hecho desde Palanquero, pero si indica lo que les espera a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en un futuro inmediato.</p>      <p>En efecto, despu&eacute;s del devastador terremoto natural que asol&oacute; a la empobrecida isla caribe&ntilde;a, que se sum&oacute; al terremoto social y econ&oacute;mico provocado por el capitalismo y el imperialismo desde hace d&eacute;cadas, Estados Unidos en lugar de enviar ayuda sanitaria, alimenticia o econ&oacute;mica para socorrer a los millones de damnificados, desembarc&oacute; m&aacute;s de 20 mil marines, y se convirti&oacute; en una fuerza de facto con el pretexto de mantener el orden. En realidad, esa ocupaci&oacute;n est&aacute; relacionada con otras razones de tipo estrat&eacute;gico: convertir a Hait&iacute; en otro portaviones terrestre para desde all&iacute; espiar y preparar agresiones contra los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n; asegurarse el control de posibles yacimientos de minerales y de petr&oacute;leo que pudieran encontrarse en el subsuelo de ese pa&iacute;s; evitar la migraci&oacute;n masiva hacia los Estados Unidos de los haitianos que tratan de huir de la miseria y la desolaci&oacute;n; y, facilitar el establecimiento de maquilas para las multinacionales, aprovechando una fuerza de trabajo casi gratuita. Estas son algunas de las consecuencias que se desprenden de las intervenciones imperialistas que se justifican a partir de lo que los Estados Unidos denominan, en forma eufem&iacute;stica, "desastres naturales".</p>      <p>Por otro lado, en documentos oficiales de diversas instancias del gobierno de los Estados Unidos, que son reproducidos de forma inmediata por las clases dominantes de Colombia y por la prensa del pa&iacute;s y del continente, se acusa a los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia de m&uacute;ltiples delitos: entorpecer la lucha contra las drogas, que supuestamente llevar&iacute;a a cabo Estados Unidos; haberse convertido en refugio de "terroristas" de toda laya, llegando incluso a fabricar mentiras sobre la supuesta presencia de grupos terroristas procedentes del Medio Oriente en la Guajira venezolana o asegurar que en Venezuela se estar&iacute;an preparando armas nucleares y mil embustes por el estilo; en esos pa&iacute;ses no se respetar&iacute;a la libertad de prensa y se habr&iacute;an convertido en reg&iacute;menes dictatoriales, que se oponen a la libre empresa y a la propiedad privada. Para citar s&oacute;lo un ejemplo reciente, recordemos que en febrero de 2010 Denis Blair, Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, se&ntilde;al&oacute; en forma irresponsable que el presidente venezolano y sus aliados, y menciona en forma concreta a Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, "se opondr&aacute; a toda iniciativa estadounidense en la regi&oacute;n, entre ellas, la expansi&oacute;n del libre comercio, el entrenamiento militar, la cooperaci&oacute;n antidrogas y antinarc&oacute;ticos, iniciativas de seguridad e incluso programas de asistencia". Dicha oposici&oacute;n, seg&uacute;n el vocero de los Estados Unidos, se explica porque el presidente Hugo Ch&aacute;vez ha impuesto "un modelo pol&iacute;tico populista y autoritario en Venezuela que mina las instituciones democr&aacute;ticas" (Blair, 2009).</p>      <p>Todas estas mentiras est&aacute;n inscritas en la llamada guerra de cuarta generaci&oacute;n que en estos momentos Estados Unidos, v&iacute;a el gobierno colombiano, libra de manera   directa contra Venezuela y Ecuador. En este tipo de guerra, el gobierno de Estados Unidos pretende mantenerse al margen para dar la impresi&oacute;n que no est&aacute; involucrado, recurriendo a gobiernos t&iacute;teres, como el de Colombia, para adelantar todas las acciones criminales de saboteo y desestabilizaci&oacute;n interna en los pa&iacute;ses que han adoptado proyectos revolucionarios o nacionalistas. Por eso, no resulta extra&ntilde;o que desde el mismo momento de implantaci&oacute;n de esos gobiernos, Estados Unidos est&eacute; operando desde Colombia, y con la directa participaci&oacute;n de la oligarqu&iacute;a de este pa&iacute;s para impedir la consolidaci&oacute;n de los procesos revolucionarios en marcha. Desde luego, que esa oligarqu&iacute;a tiene sus propios intereses porque considera como un muy mal ejemplo que se llegaran a fortalecer gobiernos nacionalistas, que pudieran convertirse en un incentivo para los sectores populares de Colombia, y para ello han librado con toda la premeditaci&oacute;n y mentira del caso una campa&ntilde;a medi&aacute;tica de infund&iacute;os y mentiras entre la poblaci&oacute;n pobre, en la que se recurre a las calumnias racistas contra los presidentes de varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, entre ellos Venezuela, Ecuador y Bolivia.</p>      <p>En este tipo de guerra irregular, no reconocida ni nunca declarada pero tan mort&iacute;fera como las guerras convencionales, la oligarqu&iacute;a colombiana se ha valido de todas las armas, que van desde la calumnia y la amenaza p&uacute;blica contra los gobiernos de la regi&oacute;n, pasando por su intento, por lo dem&aacute;s risible, de acusar a Hugo Ch&aacute;vez y Rafael Correa como terroristas ante la ONU u otras instancias internacionales, hasta llegar a la organizaci&oacute;n y financiaci&oacute;n de grupos de paramilitares que han incursionado en territorio venezolano y que incluso han participado en acciones criminales en ese pa&iacute;s, incluyendo un intento de atentar contra el presidente venezolano en el 2005.</p>      <p>Que Estados Unidos sigue pensando en t&eacute;rminos de guerra irregular ha quedado demostrado con la publicaci&oacute;n de un Manual de Contrainsurgencia en el 2009. El t&iacute;tulo podr&iacute;a verse a primera vista como desfasado, puesto que este tipo de manuales eran propios de la &eacute;poca de la guerra fr&iacute;a. Pero no hay tal desfase. Ese manual apunta a reforzar la idea que Estados Unidos se tiene que seguir enfrentando a enemigos irregulares, y lo m&aacute;s preocupante para Colombia y Am&eacute;rica Latina estriba en que a todos los mete en un mismo saco. En efecto, en se texto se sostiene que no hay diferencias entre narcotr&aacute;fico, terrorismo y movimientos guerrilleros, afirmaci&oacute;n que se sustenta en el hecho de que todas las organizaciones irregulares comparten las mismas t&aacute;cticas y estrategias y mecanismos de financiaci&oacute;n. Este nuevo rostro que la contrainsurgencia tiene un terrible impacto, porque en esa l&oacute;gica predomina una visi&oacute;n exclusivamente militar y se renuncia a reformas sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, todo lo cual est&aacute; inscrito en la l&oacute;gica de guerra permanente y preventiva. Pero, adem&aacute;s, al identificar como similares a grupos guerrilleros con terroristas y narcotraficantes lo que Estados Unidos justifica es su involucramiento directo en las luchas internas, que responden a condiciones pol&iacute;tica, que libran grupos que tienen sus propios presupuestos ideol&oacute;gicos. Eso, sencillamente, es echarle le&ntilde;a al fuego, porque una cosa es financiar, preparar y armar al ej&eacute;rcito de un Estado, lo que Estados Unidos viene haciendo desde hace 60 a&ntilde;os, a intervenir militarmente en forma abierta en un territorio extranjero, en un pa&iacute;s al cual no se le ha declarado la guerra. Desde luego, que Estados Unidos ha intervenido de esta forma, pero eso se hac&iacute;a en forma soterrada y clandestina, pero ahora lo que se plantea es hacerlo de manera directa, lo que supone ampliar la noci&oacute;n de campo de batalla a todo el mundo (Egremy, 2009).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto quiere decir que Estados Unidos ha decidido considerar que la guerra irregular adquiera tanta importancia como la guerra convencional, y por ello deber&aacute; identificar sus potenciales enemigos no estatales y estatales que se conviertan en peligros para la seguridad de los Estados Unidos y atacarlos en sus propios territorios. Con esto tenemos que a un pa&iacute;s como Colombia ya no s&oacute;lo van a venir mercenarios y asesores que, formalmente no intervienen en las batallas, sino que en determinados momentos pueden llegar a desembarcar marines.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>     <p><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Disponible en <a href="http://www.southcom.mil" target="_blank">http://www.southcom.mil</a>.</p>     <p><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Texto completo del acuerdo se encuentra en <a href="http://www.colectivodeabogados.org/" target="_blank">http://www.colectivodeabogados.org/</a>, de donde provienen todas las citas textuales que se presenta en este ensayo.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Barrios, M. A. (06 de 12 de 2006). Los desaf&iacute;os de la Seguridad y Defensa en Am&eacute;rica del Sur. Recuperado el 01 de 02 de 2012, de Centro Argentino de Estudios Internacionales: <a href="http://www.caei.com.ar/sites/default/files/15_4.pdf" target="_blank">http://www.caei.com.ar/sites/default/files/15_4.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1657-8031201200020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Blair, D. (2 de 12 de 2009). Latinoamerica amenazada por crimen y populismo. Recuperado el 3 de 12 de 2011, de <a href="http://www.notiicas.latino.msn.com" target="_blank">http://www.notiicas.latino.msn.com</a>: <a href="http://www.noticias.latino.msn.com/latinoamerica/articulos.aspx?cp" target="_blank">http://www.noticias.latino.msn.com/latinoamerica/articulos.aspx?cp</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1657-8031201200020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Calle, F. (04 de 03 de 2008). Venezuela-Colombia: las capacidades militares que esconden las palabras. Recuperado el 4 de 4 de 2012, de <a href="http://www.nuevamayoria.com" target="_blank">http://www.nuevamayoria.com</a>: <a href="http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&task=view&id=346&amp;Itemid=1" target="_blank">http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=346&amp;Itemid=1</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S1657-8031201200020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Calloni, S. (5 de 12 de 2009). Expansi&oacute;n militar de Estados Unidos: golpe en Honduras y bases en Colombia. Recuperado el 4 de 4 de 2012, de <a href="http://www.cubadebate.cu" target="_blank">http://www.cubadebate.cu</a>: <a href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/08/25/expansion-militar-de-estados-unidos-golpe-en-honduras-y-bases-en-colombia/" target="_blank">http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/08/25/expansion-militar-de-estados-unidos-golpe-en-honduras-y-bases-en-colombia/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S1657-8031201200020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cece&ntilde;a, A. E. (02 de 02 de 2004). Estrategias de construccion de una hegemon&iacute;a sin l&iacute;mites. Buenos Aires: CLACSO. Recuperado el 03 de 03 de 2012, de Observatorio Latinoamericano de Geopol&iacute;tica: <a href="http://www.geopolitica.ws/article/estrategias-de-construccion-de-una-hegemonia-sin-l/" target="_blank">http://www.geopolitica.ws/article/estrategias-de-construccion-de-una-hegemonia-sin-l/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S1657-8031201200020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chalmers, J. (5 de 12 de 2009). El imperio estadounidense de las bases. 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La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S1657-8031201200020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Diez Canceco, J. (30 de 03 de 2007). Am&eacute;rica Latina. Territorio en disputa. Recuperado el 13 de 02 de 2012, de Alainet: <a href="http://alainet.org/active/16636&amp;lang=es" target="_blank">http://alainet.org/active/16636&amp;lang=es</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S1657-8031201200020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dufour, J. (10 de 12 de 2009). 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Seccion Internacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S1657-8031201200020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Egremy, N. (28 de 06 de 2009). Contrainsurgencia para el siglo XXI. Recuperado el 06 de 12 de 2011, de <a href="http://www.contralinea.info" target="_blank">http://www.contralinea.info</a>: <a href="http://contralinea.info/archivorevista/index.php/2009/06/28/contrainsurgencia-para-el-siglo-xxi/" target="_blank">http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2009/06/28/contrainsurgencia-para-el-siglo-xxi/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S1657-8031201200020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El libro blanco al desnudo. (05 de 12 de 2009). 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Recuperado el 05 de 04 de 2012, de <a href="http://www.aporrea.org">www.aporrea.org</a>: <a href="http://www.aporrea.org/internacionales/a68454.html" target="_blank">http://www.aporrea.org/internacionales/a68454.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S1657-8031201200020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gordon, S. S., &amp; Dubik, J. M. (1995). C&oacute;mo se librar&aacute; la guerra en la era dela informaci&oacute;n? En F. Sierra, Military Review (marzo-junio) (p&aacute;gs. 35-37). Kansas: United Estates Army Comibned Arms Center.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S1657-8031201200020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gorojovsky, N. (28 de 08 de 2009). Senador de EEUU plante&oacute; hace 9 a&ntilde;os la ocupaci&oacute;n militar de Colombia para controlar a Venezuela. 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Acci&oacute;n social &iquest;una din&aacute;mica para el desarrollo social o una estrategia para el control territorial? en: <i>El Agora USB</i>, VOL8 N2101-122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S1657-8031201200020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>INSUMISA.(18 de 02 de 2007). Mc Ej&eacute;rcitos: &iquest;qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n de la guerra? 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Recuperado el 02 de 02 de 2012, de Mundo Arabe: <a href="http://www.mundoarabe.org/estados_unidos_y_el_petr%C3%B3leo.htm" target="_blank">http://www.mundoarabe.org/estados_unidos_y_el_petr%C3%B3leo.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S1657-8031201200020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Machado, D. (5 de 12 de 2008). Los planes militares de Estados Unidos en Latinoam&eacute;rica. 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Bogot&aacute;: Aurora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S1657-8031201200020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Peters, R. (12 de 02 de 2006). Fronteras de Sangre. Recuperado el 03 de 03 de 2012, de Armed Forces Jorunals: <a href="http://www.armedforcesjournal.com/2006/06/1833899" target="_blank">http://www.armedforcesjournal.com/2006/06/1833899</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S1657-8031201200020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ruiz Tirado, W. (18 de 09 de 2009). 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