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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL TRASFONDO ECONÓMICO DE UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article, as a result of research, aims to provide key elements, which take into account the links between the free trade and the permanent violation of the human rights and even with crimes against humanity; situations that do not constitute themselves in isolated, circumstantial facts, which are the product of the apparent simultaneousness between crime in abstract, developed in areas where strategic projects for the global economy are projected and developed, but in a matter related, caused, sustained by both national and international economic, political groups that make a profit with these mega-projects]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>EL TRASFONDO ECON&Oacute;MICO DE UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>THE ECONOMIC BACKGROUND OF A CRIME AGAINST HUMANITY</b></font></p>       <p align="center"><b>Por: Ren&aacute;n Vega Cantor</b><sup>*</sup>.</p>     <p><sup>*</sup> Historiador. Profesor titular de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, de Bogot&aacute;, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 vol&uacute;menes), Editorial Pensamiento Cr&iacute;tico, Bogot&aacute;, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 vol&uacute;menes), Editorial Pensamiento Cr&iacute;tico, Bogot&aacute;, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su &uacute;ltimo libro publicado es Capitalismo y Despojo, Editor Revista CEPA. <a href="mailto:Colombia_carajo@hotmail.com">Colombia_carajo@hotmail.com</a>, <a href="mailto:renan.vega@padagogica.edu.co">renan.vega@padagogica.edu.co</a></p>      <p align="center">Recibido: Abril 2013   Revisado: Octubre 2013   Aceptado: Diciembre 10 de 2013</p>   <hr>     <p><b>RESUMEN.</b></p>      <p>El presente art&iacute;culo resultado de investigaci&oacute;n, pretende aportar elementos clave, que den cuenta de los nexos entre libre comercio y la violaci&oacute;n permanente de los derechos humanos e incluso con delitos de lesa humanidad; situaciones que no se constituyen en hechos aislados, circunstanciales y producto de la simultaneidad aparente entre delincuencia en abstracto, desarrollada en zonas donde se proyectan y desarrollan proyectos estrat&eacute;gicos para la econom&iacute;a global, sino en un asunto relacionado, provocado, sostenido por los grupos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos tanto nacionales como internacionales que ganan con estos mega-proyectos.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>: imperialismo, desarrollo, neoliberalismo, am&eacute;rica latina, bio-geopol&iacute;tica.</p>  <hr>     <p><b>ABSTRACT.</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This article, as a result of research, aims to provide key elements, which take into account the links between the free trade and the permanent violation of the human rights and even with crimes against humanity; situations that do not constitute themselves in isolated, circumstantial facts, which are the product of the apparent simultaneousness between crime in abstract, developed in areas where strategic projects for the global economy are projected and developed, but in a matter related, caused, sustained by both national and international economic, political groups that make a profit with these mega-projects.</p>      <p><b>KEY WORDS</b>: Imperialism; Development; Neoliberalism; Latin America; and Bio-geo-politics.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n.</b></font></p>      <p>EL discurso neoliberal y la propaganda que difunde desde hace d&eacute;cadas afirman que el libre comercio es sin&oacute;nimo de prosperidad y bienestar para los pa&iacute;ses que lo adopten. En el discurso convencional y dominante, que incluso han asumido sectores de la izquierda llamada "light" a nivel mundial, se asegura que la apertura comercial de un pa&iacute;s le traer&aacute; desarrollo y bienestar,  "r&iacute;os de leche y de miel". Para completar el cuadro, al evocar los "milagros del libre comercio" se afirma que son un resultado de las fuerzas irreversibles del mercado que se imponen por su superioridad intr&iacute;nseca sobre sus "enemigos naturales", entre los que se encuentran el Estado, los sindicatos, las organizaciones sociales, fuerza campesina, ind&iacute;genas, organizaciones populares, etc.</p>      <p>Estas afirmaciones que sustentan el discurso neoliberal  justifican la imposici&oacute;n de Tratados de Libre Comercio despu&eacute;s de 1994, por parte de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, con los que entrar&iacute;amos en el Primer Mundo, porque se superar&iacute;an siglos de aislamiento secular, que nos hab&iacute;an mantenido al margen de la modernizaci&oacute;n y el progreso. Con una l&oacute;gica bastante primaria, propia de los economistas neoliberales, a rajatabla se impusieron y siguen imponiendo hoy los TLC. </p>      <p>Aunque las evidencias emp&iacute;ricas -como en el caso de M&eacute;xico- indiquen un impacto negativo sobre la vida de la poblaci&oacute;n, los librecambistas repiten el estribillo que el libre comercio representa la redenci&oacute;n para quienes "valientemente" lo adopten en forma consciente porque, se agrega, que no existe alternativa: se trata de "exportar o morir".</p>      <p>Quienes esto sostienen no est&aacute;n muy equivocados, salvo que haya que darle la vuelta al dilema, porque en realidad esa consigna devino en exportar y morir o, m&aacute;s precisamente, morir para exportar, exportar aunque muchos mueran, exportar gracias a la muerte de miles de personas, o exportar sobre los huesos de los muertos. </p>      <p>Esto es indispensable recordarlo, porque el libre comercio debe entenderse como otra forma de guerra, como lo dec&iacute;a Bertolt Brecht: "He o&iacute;do a mucha gente decir que el comercio y la econom&iacute;a son humanos, y que s&oacute;lo la guerra es inhumana. Pero resulta que, en primer lugar, ni el comercio ni la econom&iacute;a son humanos, y en segundo lugar, nos conducen a la guerra &#91;...&#93; La barbarie procede de la barbarie, puesto que la guerra procede de la econom&iacute;a" (Brecht, 1994)</p>      <p>Estas macabras caracter&iacute;sticas del libre comercio han sido estudiadas en forma magistral en La Doctrina del Shock, la obra de Naomi Klein, en el cual se demuestra con numerosos ejemplos que la libertad de mercado no es un resultado de la mano invisible del mercado, sino del brazo bien armado de diversas fracciones del capital que propician la guerra, la tortura y la muerte de millones de seres humanos. El libre mercado se impone sobre una interminable pila de cad&aacute;veres de gente pobre y humilde se levantan las exitosas econom&iacute;as exportadoras, siendo Chile el ejemplo m&aacute;s alabado. </p>      <p>El descubrimiento anal&iacute;tico de Naomi Klein puede sintetizarse con pocas palabras: para que el libre comercio opere, sin inc&oacute;modos obst&aacute;culos sociales, los capitalistas de cada pa&iacute;s generan un estado previo de p&aacute;nico y terror, que inmoviliza a la poblaci&oacute;n, posibilitando la apertura comercial y la aplicaci&oacute;n de medidas neoliberales. En otros t&eacute;rminos, existe una estrecha relaci&oacute;n entre libre mercado y tortura, porque esta &uacute;ltima es uno de los instrumentos favoritos para aterrorizar a la poblaci&oacute;n y consolidar las econom&iacute;as de exportaci&oacute;n, que luego son presentadas como modelos exitosos y ejemplos que deben ser imitados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sobre los trabajadores, campesinos, ind&iacute;genas, afrodescendientes, mujeres humildes y, en general, habitantes pobres del campo y la ciudad, se erigen los monumentos del mercado libre. </p>      <p>"Si recordamos que algunas de las violaciones de derechos humanos m&aacute;s despreciables de este siglo, que hasta ahora se consideraban como actos de sadismo fruto de reg&iacute;menes antidemocr&aacute;ticos, fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al pueblo, y se articularon activamente para preparar el terreno e introducir las 'reformas' radicales que habr&iacute;an de traer ese ansiado libre mercado" (Klein, 2007).</p>      <p>Si se trata de buscar una ilustraci&oacute;n pr&aacute;ctica de los nexos entre libre comercio, tortura y muerte, Colombia es el modelo m&aacute;s brutal, como lo ejemplifica lo que sucede por estos d&iacute;as, y desde hace varios a&ntilde;os, en el Puerto de Buenaventura, en el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico. Sin embargo, no debe suponerse que este es un hecho aislado, circunstancial y producto de la delincuencia o de los "violentos" en abstracto, como suele presentarlo los medios masivos de comunicac&oacute;n. De ninguna manera, el Puerto de Buenaventura es s&oacute;lo una muestra a peque&ntilde;a escala del terror que acompa&ntilde;a la imposici&oacute;n de casi dos decenas de Tratados de Libre Comercio entre Colombia y el resto del mundo. </p>      <p>Por otra parte, como se concluye de la contundente realidad, que se reflejan en muchos estudios sobre v&iacute;ctimas y paramilitarismo en Colombia, el s&iacute;mbolo criminal que identifica m&aacute;s claramente la apertura comercial de Colombia es la motosierra, que de ser un medio de trabajo utilizada para cortar &aacute;rboles y madera, en manos de los paramilitares -ligados en forma directa al Estado colombiano y financiados y armados por las clases dominantes, pol&iacute;ticos nacionales, regionales, ganaderos, industriales colombianos y empresas transnacionales- se transform&oacute; en el m&aacute;s horroroso y cruel instrumento de tortura y de muerte, por medio del cual se procede a desmembrar vivas a las personas, se les desmembra (pica) y luego se les bota como residuos a un ca&ntilde;o, a una ci&eacute;naga, al mar o se les entierra en fosas comunes (Balbin &amp; Insuasty Rodriguez, 2009).</p>      <p>En todos los lugares del territorio colombiano que hoy son presentados como modelos de &eacute;xito exportador, como paso previo se destruyeron las sociedades y econom&iacute;as locales, al tiempo que se arrasaban las bases sociales de los movimientos reivindicativos y de la insurgencia, mediante el terror planificado. </p>      <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a.</b></font></p>      <p>Para el desarrollo del presente texto, se consideran cuatro cuestiones: </p>      <p>- En primer lugar, se indica cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas de la guerra mundial por los recursos traducido en proyectos estrat&eacute;gicos de desarrollo. </p>      <p>- En segundo lugar, se subrayan los aspectos medulares de la estrategia de control territorial como proyectos a mediano plazo, que dan tramite a la implementaci&oacute;n de grandes proyectos para el sector productivo internacional; </p>      <p>- En tercer lugar, el impacto de dichas estrategia de control territorial especificando casos espec&iacute;ficos enfatizando en concreto, el caso del puerto de Buenaventura - Colombia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para ello se acuden a fuente oficiales, centros de documentaci&oacute;n e investigaci&oacute;n, contrastaci&oacute;n, an&aacute;lisis de fuentes.</p>      <p><font size="3"><b>Resultado - discusiones.</b></font></p>      <p>El m&eacute;todo m&aacute;s frecuente, el que puede denominarse como la contribuci&oacute;n aut&eacute;nticamente colombiana a la historia universal de la infamia, ha sido el de la motosierra para destrozar a seres humanos, como se ilustra en la pel&iacute;cula, Perro come perro. No por azar, la BACRIM (Banda Criminal) m&aacute;s sanguinaria, la de los Urabe&ntilde;os y asociada al Expresidente Alvaro Uribe V&eacute;lez, acu&ntilde;&oacute; como lema de guerra (electoral y militar) el de Mano firme, Motosierra grande. (El Tiempo, 2014)</p>      <p>En Medell&iacute;n, la "tasita de plata" de los traquetos paisas y de las clases dominantes de Colombia paramilitares la emplearon y sobre miles de muertos de esta ciudad y de las zonas circundantes se levanta el proyecto de una ciudad competitiva, tur&iacute;stica y abierta a las inversiones extranjeras. (Franco Restrepo, 2011)</p>      <p>En la costa atl&aacute;ntica, durante a&ntilde;os se efectu&oacute; una ronda de muerte a punta de machete y motosierra, en muchas ocasiones acompasada por el ritmo de gaitas y vallenatos y en esos mismos territorios se erigen megaproyectos, represas, grandes haciendas y centros comerciales, que se enaltecen como los milagros de la "paz paramilitar". </p>      <p>Para no ir muy lejos, a la ciudad de Monter&iacute;a, capital de C&oacute;rdoba, una de las cunas del paramilitarismo, y sitio de donde es oriundo Salvatore Mancuso (Revista Semana, 2011) -un paramilitar aristocr&aacute;tico y bestial- se le compara con Miami y, lo que parece un chiste cruel, fue distinguida como una de las cincos ciudades m&aacute;s sostenibles del planeta en el a&ntilde;o 2014, por parte del Fondo Mundial para la Naturaleza (El Espectador, 2014).</p>      <p>Los Llanos Orientales han sido la cuna de ej&eacute;rcitos paramilitares, escenario a vasta escala del exterminio de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica y donde se efectuaron masacres, como la de Mapiripan en 1997, con participaci&oacute;n de los Estados Unidos y las Fuerzas Armadas de Colombia. Es a ese mismo territorio de los Llanos al que los capitalistas locales y for&aacute;neos quieren convertir en un emporio agr&iacute;cola de vocaci&oacute;n exportadora que produzca ca&ntilde;a, palma, caucho y materias primas para generar agrocombustibles, y en el que se extraen miles de barriles de petr&oacute;leo por la Pacific Rubiales y otras compa&ntilde;&iacute;as que, como se observa en estos momentos, destruyen las reservas h&iacute;dricas de algunos sectores del Departamento del Casanare.</p>      <p>Se podr&iacute;an seguir enumerando en forma rutinaria las regiones de Colombia que aparecen como emblemas del libre comercio, todas las cuales tienen un pasado y un presente pleno de cr&iacute;menes y torturas, que se constituye en el tel&oacute;n de fondo en el que, en medio del terror de la motosierra, se despejaron territorios, se asesinaron a sus l&iacute;deres sociales, se masacraron habitantes lugare&ntilde;os y otros fueron obligados a huir... Y luego vinieron los "pr&oacute;speros" y "honorables" hombres de empresa a fortalecer las empresas exportadoras. Esto lo manifestaron sin pesta&ntilde;ear, como si fueran laureados economistas de encopetadas universidades, los jefes paramilitares. Por ejemplo, Vicente Casta&ntilde;o afirm&oacute; en una ocasi&oacute;n: </p>      <p>"Queremos que nos dejen hacer nuevos modelos de empresas que ya hemos venido desarrollando a nivel nacional. &#91;...&#93; En Urab&aacute; tenemos cultivos de palma. Yo mismo consegu&iacute; los empresarios para invertir en esos proyectos que son duraderos y productivos. La idea es llevar a los ricos a invertir en ese tipo de proyectos en diferentes zonas del pa&iacute;s. Al llevar a los ricos a esas zonas llegan las instituciones del Estado. Desafortunadamente las instituciones del Estado s&oacute;lo le caminan a esas cosas cuando est&aacute;n los ricos. Hay que llevar ricos a todas las regiones del pa&iacute;s y esa es una de las misiones que tienen todos los comandantes" (Revista Semana, 2005).</p>      <p>En estas afirmaciones no puede dejarse pasar un detalle fundamental: </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Urab&aacute;, la regi&oacute;n a la que se refiere Vicente Casta&ntilde;o, se present&oacute; un proyecto de limpieza social por los paramilitares, los militares y el Estado, que recurri&oacute; al terror y a las masacres. No por casualidad de ese proyecto regional sali&oacute; un pol&iacute;tico local directamente a la presidencia de la Rep&uacute;blica. Y los productos estrellas de ese proyecto de muerte, el banano y la palma aceitera (o palma africana, por su origen geogr&aacute;fico), se consolidaron como renglones exportadores del pa&iacute;s gracias a la motosierra. Luego de que miles de trabajadores fueran asesinados, se destruyeran sus sindicatos clasistas, se exterminara a la Uni&oacute;n Patriota, la Chiquita Brands financiara a las bandas de paramilitares, se "pacific&oacute;" la regi&oacute;n y &eacute;sta se convirti&oacute; en una zona competitiva en la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n del banano, por supuesto un banano sangriento. En cuanto a la palma, comunidades afrodescendientes fueron masacradas para que en sus tierras se iniciara el proyecto terrateniente de trasformar el pa&iacute;s en la Malasia de Sudam&eacute;rica, sembrando la regi&oacute;n con la "palma de la muerte" (O Loingsigh, 2013).</p>      <p>El paramilitar conocido como El Alem&aacute;n pontificaba sobre las bondades del librecomercio, como cualquier Ministro de Hacienda o Agricultura formado en las "mejores escuelas de negocios" del pa&iacute;s o del mundo, cuando sosten&iacute;a: </p>      <p>"Queremos &#91;...&#93; un desarrollo regional que desde grandes proyectos de infraestructura posibilite el establecimiento de cadenas productivas y de comercializaci&oacute;n que aprovechen las ventajas geoestrat&eacute;gicas de nuestro pa&iacute;s, generando una verdadera revoluci&oacute;n constructiva y democratizadora del agro que integre a la industria y al gran capital con el trabajo asociado y con el peque&ntilde;o propietario rural" (Contreras, 1999). </p>      <p>Quien no tenga ni idea de quien procede esta afirmaci&oacute;n puede pensar que nos encontramos ante un consultor internacional del Banco Mundial o ante un ilustre economista de Chicago, pero lo llamativo es que quien as&iacute; hablaba era el cabecilla del bloque paramilitar Elmer C&aacute;rdenas, responsable de la muerte de miles de campesinos en Urab&aacute;. Este mismo individuo, para m&aacute;s se&ntilde;as, controlaba el negocio de la madera en el Atrato, e impuls&oacute; el Plan Motosierra que se sustentaba en poseer 200 motosierras y 500 mulas, que se usaban para presionar a los campesinos y obligarlos a producir grandes cantidades de madera, mediante la aparcer&iacute;a y el endeude forzado: "Le vend&iacute;amos al que nos trajera la plata en efectivo, no fi&aacute;bamos. Nos llegaba la plata en costal. Hab&iacute;a meses de 200 o 100 millones (de pesos). Era la participaci&oacute;n que ten&iacute;amos. Y el campesino ten&iacute;a la posibilidad de volver al monte e ir pagando la herramienta que no ten&iacute;a". Como en cualquier enclave, "a cambio de las herramientas, los campesinos empe&ntilde;aban la madera cortada para pagar la deuda y el resto &#91;...&#93; se les pagaba con vales que s&oacute;lo pod&iacute;an redimir en negocios controlados por los 'paras'" (Verdad Abierta, 2014). </p>      <p>Tan jugoso negocio no pod&iacute;a prosperar sin acudir a la fuerza bruta, porque al bloque Elmer C&aacute;rdenas fue responsable del "episodio de un grupo de paras que luego de cortar la cabeza de una de sus v&iacute;ctimas, jug&oacute; f&uacute;tbol con ella" y del "asesinato con sevicia de mujeres embarazadas y la quema de caser&iacute;os" (Revista Semana, 2006).</p>      <p>Como veremos enseguida, lo que acontece en Buenaventura tiene notables antecedentes y similitudes con lo sucedido en otras regiones de Colombia, en donde se rubric&oacute; un nexo org&aacute;nico entre el libre comercio y la motosierra. Esto es necesario plantearlo para eludir las explicaciones convencionales de los medios de desinformaci&oacute;n, quienes se rasgan las vestiduras y pretenden que los hechos de Buenaventura son in&eacute;ditos y un resultado exclusivo de la delincuencia y el narcotr&aacute;fico, sin ninguna relaci&oacute;n con los magaproyectos de modernizaci&oacute;n del puerto. Como si, adem&aacute;s, el narcotr&aacute;fico y la violencia asociada no fueran tambi&eacute;n expresiones del libre comercio, impulsadas por los Estados Unidos.</p>      <p>En Buenaventura, ubicada a 115 kil&oacute;metros de Cali, se encuentra el primer puerto de Colombia, tanto por el volumen de carga que llega del mundo como el que se env&iacute;a desde nuestro pa&iacute;s hacia el exterior. El puerto est&aacute; enclavado en la regi&oacute;n del Choco biogeogr&aacute;fico, un aut&eacute;ntico tesoro de la naturaleza que se extiende desde Panam&aacute; hasta el Ecuador en un &aacute;rea de 187 kil&oacute;metros cuadrados, siendo la zona m&aacute;s lluviosa del mundo. Su elevada pluviosidad, su ubicaci&oacute;n tropical y su aislamiento la convierten en una de las regiones m&aacute;s biodiversas del planeta en plantas, mam&iacute;feros, aves, reptiles y anfibios, adem&aacute;s de que posee maderas, agua y minerales. Esta riqueza es apetecida por los pa&iacute;ses imperialistas y sus empresas transnacionales, cuyo inter&eacute;s aumenta por la geoestrat&eacute;gica ubicaci&oacute;n, comercial y militar, de Buenaventura.</p>      <p>Junto a esa riqueza de la naturaleza, coexiste una terrible desigualdad social, que exacerba a&uacute;n m&aacute;s el libre comercio -entre unos pocos ganadores y muchos perdedores-, lo cual ha hecho emerger dos realidades opuestas, dos Buenaventuras que est&aacute;n claramente separadas, como es t&iacute;pico en los enclaves econ&oacute;micos, cuya caracter&iacute;stica distintiva es la de servir de punto de tr&aacute;nsito de mercanc&iacute;as hacia el mercado mundial. Esas dos Buenaventuras est&aacute;n formadas por el puerto y la ciudad. El puerto se localiza en una envidiable posici&oacute;n geogr&aacute;fica, en el coraz&oacute;n de la cuenca del Pac&iacute;fico, hoy por hoy el centro del comercio mundial, y pr&oacute;ximo a las principales rutas mar&iacute;timas del planeta, entre ellas el Canal de Panam&aacute;. Por ese puerto circula el 60% del comercio exterior de Colombia, incluyendo el 80% del caf&eacute;, y est&aacute; equipado con lo &uacute;ltimo en tecnolog&iacute;a, es limpio y automatizado. Funciona sin parar las 24 horas del d&iacute;a y un muro electrificado lo separa del resto de la ciudad. Ese puerto es apetecido por inversionistas y transnacionales, y como parte de esa avanzada se construy&oacute; el Terminal de Contenedores. Est&aacute; protegido metro a metro por centenares de miembros de las fuerzas militares del Estado y guardias privados. Se le menciona siempre como modelo exitoso de la integraci&oacute;n exitosa del pa&iacute;s al comercio mundial.</p>      <p>Por el puerto pasan diariamente enormes buques trasatl&aacute;nticos que descargan y se llevan cada a&ntilde;o doce millones de toneladas, en un t&iacute;pico intercambio desigual puesto que "por cada 10 contenedores que llegan llenos de juguetes, ropa, carros y electrodom&eacute;sticos de Asia, s&oacute;lo tres regresan cargados con productos de postre: caf&eacute;, pl&aacute;tanos o az&uacute;car de Colombia" (Weis, 2012). </p>      <p>El Puerto de Buenaventura es una prueba a peque&ntilde;a escala de los "beneficios" del libre comercio, que tanto exaltan Mario Vargas Llosa y todos los neoliberales de su estilo. Este puerto aparece como el epicentro de megaproyectos de infraestructura y como la capital colombiana de la Alianza del Pac&iacute;fico en que participan Chile, M&eacute;xico, Costa Rica y Colombia. Es un puerto sin gente, con pocos trabajadores, hecho para descargar containers y almacenar mercanc&iacute;as, porque las grandes gr&uacute;as y enormes recipientes sustituyeron a los estibadores. Mientras que a finales de la d&eacute;cada de 1980 trabajaban en el puerto 2500 trabajadores, en la actualidad la Sociedad Portuaria emplea a 181, quienes garantizan la conexi&oacute;n con el mercado mundial (Almario, 2007).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al lado del iluminado, limpio, trasparente, privatizado y "pac&iacute;fico" puerto est&aacute; la ciudad, en donde viven en la pobreza absoluta 400 mil personas, cuyas condiciones de vida alcanzan tal indignidad que bien podr&iacute;a llamarse Malaventura. Cada cuatro de cinco de sus habitantes, en un 88% afrodescendientes, son pobres absolutos, el desempleo supera el 60%, el 35% de la poblaci&oacute;n no cuentan con acceso al agua potable, al alcantarillado, a la energ&iacute;a el&eacute;ctrica y al gas. Si antes hab&iacute;a pobreza ahora lo que hay es miseria extrema, como resultado de la privatizaci&oacute;n de Colpuertos, puesto que los trabajadores que estaban ligados a esta empresa p&uacute;blica eran quienes redistribu&iacute;an sus ingresos entre la poblaci&oacute;n, y con sus salarios dinamizaban la econom&iacute;a local. La eliminaci&oacute;n de esa empresa y la formaci&oacute;n de La Sociedad Portuaria le ocasionaron un golpe mortal a la econom&iacute;a de la ciudad y, en contra de la cartilla neoliberal del libre comercio, propiciaron que Buenaventura se aislara no s&oacute;lo del mundo sino del resto de Colombia.</p>      <p>Esto ha sido el resultado de la privatizaci&oacute;n de la actividad portuaria porque se rompi&oacute; el v&iacute;nculo entre el Puerto y la ciudad, como consecuencia de lo cual "Buenaventura, negra, mulata, ind&iacute;gena ha devenido gueto y el gueto va camino de convertirse en una gran prisi&oacute;n en la que las fuerzas armadas del Estado supervisan la matanza que ocurre ante sus ojos" (Salazar, 2007). Malaventura crece y se expande para recibir los miles de desplazados de las zonas circundantes, a quienes se les despoja de sus tierras y bienes comunes, con lo que se ahondan los problemas de miseria y desempleo. Nada la une con el puerto, ni negocios, ni trabajo, ni actividad econ&oacute;mica, porque la ciudad no transforma ning&uacute;n producto que provenga del puerto y ninguna empresa de la ciudad abastece al puerto. </p>      <p>Para sobrevivir, como en cualquier prisi&oacute;n, los bonaerenses deben recurrir a lo que est&aacute; al alcance de la mano, que en este caso es el microtr&aacute;fico de estupefacientes, pero a un nivel paup&eacute;rrimo y miserable, que nada tiene que ver con los grandes negocios y fortunas de los capos de los carteles de otras regiones. Se lucha entre pobres para conseguir unos cuantos centavos, con lo cual se completa el c&iacute;rculo vicioso de delincuencia, descomposici&oacute;n del tejido social y abandono de cualquier lucha colectiva. Sin embargo, en Buenaventura no hay dinero, porque &eacute;ste se encuentra afuera, en las manos de quienes ordenan los env&iacute;os, "los due&ntilde;os de las caletas, los que hacen los negocios con los DEA en Miami o en Nueva York, los que pagan por matar a los muchachos que han participado en alg&uacute;n env&iacute;o fallido, los que pagan por ejercer un control precario sobre las zonas claves de la ciudad, los que se apropian de los escasos dineros p&uacute;blicos. Por eso, en las calles con nombres de temas de salsa los muertos mueren sin dinero y todos los dineros viven en la pobreza absoluta, sin agua, sin alcantarillas, sin educaci&oacute;n, sin esperanza". La miseria y la muerte est&aacute;n ligadas al comercio mundial, porque "los que pagan por matar y los que disfrutan del dinero por cuya causa tantos mueren en Buenaventura no est&aacute;n en la ciudad y no viven en los barrios perif&eacute;ricos en los que rondan la muerte y el terror" (Salazar, 2007). Esto sucede, aunque en la vida cotidiana la poblaci&oacute;n pobre de la ciudad (es decir, casi todos sus habitantes) haya sido encarcelada en un gueto, aislado del resto del territorio colombiano, y que no le interesa ni al Estado ni a las clases dominantes.</p>      <p>Para completar el acoso y el agobio, la Armada ha impuesto una estricta vigilancia costera, so pretexto de evitar la entrada y salida de embarcaciones ilegales, y ha prohibido que los pescadores locales salgan a pescar de noche y les raciona la cantidad de combustible que les venden, como consecuencia de lo cual se dispararon los precios de gasolina en el "mercado negro" y se restringi&oacute; la pesca, uno de los pocas actividades legales que todav&iacute;a exist&iacute;an. Esto ha originado la cruel paradoja que en Buenaventura, en cuyo mar se encuentra una gran variedad de pesca, sus habitantes compren pescado importado mientras "los barcos pesqueros de Asia arrasan en las aguas profundas frente a la costa. Las pesqueras colombianas en Buenaventura quebraron y sus f&aacute;bricas se est&aacute;n convirtiendo en almacenes para carb&oacute;n y otros recursos que esperan su embarque para Asia" (Weis, 2012). </p>      <p>Como para que no queden dudas de que la realidad supera el realismo m&aacute;gico de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, &iexcl;a Malaventura se le denomina oficialmente por el Estado como el Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecotur&iacute;stico de Buenaventura! &iexcl;T&iacute;pico en un pa&iacute;s de gram&aacute;ticos y leguleyos que suponen que con nombres rimbombantes se edulcora la miseria y la infamia!</p>      <p>Que estos dos mundos tan cercanos y separados por una inmensa barrera ya no tienen ninguna relaci&oacute;n, lo testifica de manera c&iacute;nica Domingo Chinea, gerente general de la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura, para quien, mientras los pobres son descuartizados en los barrios de Bajamar, el Puerto "est&aacute; trabajando perfectamente". En el mismo sentido, el gerente de Hamburg S&uuml;d, una empresa naviera alemana -una de las veinte m&aacute;s importantes del mundo- que en el 2013 se instal&oacute; en el puerto, se&ntilde;ala que "el tema (sic) de Buenaventura no ha impactado el comercio y el movimiento de carga de ninguna manera" (Legiscomex.com, 2014). En otras palabras, como lo dijo el Presidente de la C&aacute;mara de Comercio local, "Mientras la maquinita de hacer dinero (el puerto) siga facturando, el Estado no atender&aacute; las problem&aacute;ticas de Buenaventura". Para los promotores del libre comercio en Buenaventura queda claro que una cosa es la gente y otra la carga, es decir, la ganancia.</p>      <p>La gente de Malaventura ya no interesa al capital ni como fuerza de trabajo, ni como consumidores porque no tienen ingresos de ninguna &iacute;ndole, pero al capital si le apetecen los lugares en donde se hacinan esos pobres, sobre todo los barrios de bajamar, porque all&iacute; se tienen proyectadas obras de ampliaci&oacute;n del puerto y de "modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica". Los habitantes de esos lugares son vistos como inc&oacute;modos estorbos, que impide el progreso del puerto, y a los que se debe quitar del camino, como sea. Por este evidente inter&eacute;s, se libra una guerra brutal contra la gente m&aacute;s pobre, con el objetivo de expulsarla de sus lugares de habitaci&oacute;n. Por supuesto, los asesinos intelectuales e ide&oacute;logos del mercado libre no se manchan directamente las manos con sangre, sino que act&uacute;an por medio de los grupos paramilitares -con la aquiescencia y participaci&oacute;n velada del Estado y sus fuerzas represivas- que cambian de nombre (ahora se llaman los Chocoanos, Los Rastrojos, La empresa...,) pero siempre act&uacute;an en representaci&oacute;n del gran capital colombiano o extranjero, con la finalidad de conseguir los apetecidos terrenos, que luego de ser arrebatados o comprados a bajo precio a sus leg&iacute;timos propietarios son vendidos a los inversionistas en finca ra&iacute;z y a los agentes de las empresas portuarias.</p>      <p>Las bandas criminales de paramilitares recurren a todos los medios en su prop&oacute;sito de desalojar los barrios de bajamar, por donde se van a construir los megaproyectos. Entre esos medios se encuentran los "incendios de clase" o la "demolici&oacute;n en caliente", como la denomina el ge&oacute;grafo Mike Davis, que consisten en quemar las casas de los pobres para obligarlos a salir y luego apropiarse de los terrenos ahora yermos y deshabitados (Davis, 2007). </p>      <p>Eso se ha hecho en varias ocasiones, como recientemente, el primero de abril de 2014, cuando fueron devoradas por las llamas 35 viviendas en el Barrio Santa Fe, quedando 196 familias en la intemperie. La gente afectada se&ntilde;al&oacute; que "las bandas las quemaron para que nos vayamos del todo". Estas afirmaciones se relacionan con el hecho que "Santa Fe es uno de los barrios de bajamar que han sido codiciados por la administraci&oacute;n distrital para adelantar la ampliaci&oacute;n portuaria de la Terminal de Contenedores de Buenaventura (TCBuen), ubicada al noroeste de la ciudad. La terminal, que seg&uacute;n sus representantes, factura cerca de U$122.000 millones al a&ntilde;o y ha buscado la expansi&oacute;n en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os" (Valenzuela, 2014).</p>      <p>Como sucede en el resto del pa&iacute;s, donde los paramilitares act&uacute;an tranquila e impunemente, la regi&oacute;n est&aacute; militarizada, sin necesidad de que se la tomen las fuerzas armadas, como lo anunci&oacute; triunfalmente Juan Manuel Santos, porque a escasos 9 kil&oacute;metros se encuentra Bah&iacute;a M&aacute;laga, en donde funciona la principal Base Militar de la Infanter&iacute;a de Marina, y ha hecho presencia la Marina de los Estados Unidos. Sencillamente, la llegada de m&aacute;s tropa lo que quiere es consolidar el proceso de expulsi&oacute;n de los pobres de los barrios de bajamar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Conclusiones.</b></font></p>      <p>Con lo dicho anteriormente, se quiere resaltar la raz&oacute;n principal que explica el terror generalizado que se ha impuesto desde hace a&ntilde;os en Buenaventura, detr&aacute;s del cual se encuentran los grandes inversionistas nacionales y extranjeros, aunque ellos nunca aparezcan como directos responsables. Dichos inversionistas aplican a las mil maravillas el manual del capitalismo del shock, que ordena aterrorizar a la poblaci&oacute;n para hacer avanzar los proyectos de "desarrollo" y "modernizaci&oacute;n" propios del capitalismo neoliberal. Algunos habitantes de la ciudad entienden lo que se mueve detr&aacute;s de los descuartizamientos, como lo indica una dirigente social que prefiere permanecer an&oacute;nima: "Lo que est&aacute; en el fondo de esta violencia no es s&oacute;lo el narcotr&aacute;fico, es el control territorial del municipio, es una t&aacute;ctica de terror para que la gente se vaya de la zona insular 'para' y se desplace hacia las zonas rurales, para que los megaproyectos puedan tener rienda suelta. Los mafiosos, aliados con algunos empresarios, quieren sacar a la gente a punta de miedo y comprando barato, para luego hacer buenos negocios" (Molano Jimeno, 2013).</p>      <p>Malaventura, la de los pobres, y Buenaventura, el puerto del capital, no figuran en los mismos planes de la Alianza del Pac&iacute;fico, el plan de Libre Comercio que ha entrado en marcha para que los cipayos de Am&eacute;rica Latina (Chile, Colombia, M&eacute;xico y Costa Rica) le preparen el terreno a las multinacionales de Estados Unidos, en su proyecto de revivir el ALCA. Para esa Alianza del Pac&iacute;fico, que pretender extraer y llevar r&aacute;pido aquellos productos primarios (petr&oacute;leo, carb&oacute;n, madera, minerales, coca&iacute;na...) que necesita el capitalismo mundial, lo prioritario es el puerto, no la gente. Por eso ponderan las obras indispensables para que Colombia sea competitiva en el concierto mundial, tales como la doble calzada Buga-Buenaventura, el aumento del tama&ntilde;o de los muelles, la ampliaci&oacute;n de los dep&oacute;sitos de carga y descarga, la construcci&oacute;n de un malec&oacute;n... Pura cuesti&oacute;n de negocios y de dinero. A ese puerto es el que se quiere declarar la capital colombiana de la Alianza del Pac&iacute;fico, donde no haya gente y mucho menos si son pobres y afrodescendientes, porque aparte de la dominaci&oacute;n de clase impera el racismo.</p>      <p>Malaventura, donde vive la gente y corre la sangre a chorros, se tortura y se procede a desmembrar a j&oacute;venes y mujeres con motosierra, hachas y machetes, porque son un estorbo para los "empresarios de bien", los partidarios del libre comercio. A&uacute;n m&aacute;s, su terror&iacute;fica miseria, sus casas derruidas, su suciedad no puede ser ni siquiera vista por los grandes inversionistas del mundo. Por esa raz&oacute;n, all&iacute; no se reunieron a comienzos de este a&ntilde;o los presidentes de la Alianza del Pac&iacute;fico, que se sentaron a manteles a mil cien kil&oacute;metros de distancia, en Cartagena, que no est&aacute; sobre el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, sino al otro lado, en el Mar Caribe. Tan inesperados giros geogr&aacute;ficos, en una vuelta de tuerca, llevan a que una cumbre del Pac&iacute;fico se re&uacute;na en el Atl&aacute;ntico, lo cual no importa, porque la sapiencia geogr&aacute;fica no es propia de los tecn&oacute;cratas del Libre Comercio y porque lo fundamental es la buena imagen que el Estado colombiano como hu&eacute;sped les debe mostrar a sus socios comerciales. Adem&aacute;s, en Malaventura por la magnitud de la miseria urbana no es posible realizar lo que se ha hecho recientemente en Medell&iacute;n durante el Foro Mundial Urbano, cuyos pobres fueron sacados de la ciudad durante los ochos d&iacute;as que dur&oacute; el encuentro, para que los ilustres visitantes no se alteraran al contemplar a mendigos e indigentes, puesto que eso afea el milagro paisa y altera negativamente el buen clima de los negocios (El Espectador, 2014).</p>      <p>Ni siquiera eso de expulsar a los pobres del centro de la ciudad puede hacerse en Buenaventura, porque tendr&iacute;an que, literalmente desocuparla, lo que no es f&aacute;cil, &iquest;por qu&eacute; a d&oacute;nde y c&oacute;mo van a trasladar a 400 mil pobres? &iquest;Acaso los van a echar al mar, luego de picarlos a todos, para que los inversionistas y presidentes de la Alianza del Pac&iacute;fico puedan almorzar con tranquilidad alg&uacute;n d&iacute;a en un lujoso hotel de la empobrecida ciudad, sin ver a un pobre ni a un afro en su camino y sin contemplar ni un tugurio? Aunque eso no lo puedan hacer plenamente, por ahora se fortalece el capitalismo del shock, porque como lo ha dicho el Obispo H&eacute;ctor Epalza, "El puerto se convirti&oacute; en la patria del miedo y mientras el progreso avanza, el genocidio contin&uacute;a ". Nada debe detener el libre comercio, as&iacute; que mientras se pica a la gente con motosierra en los barrios de bajamar, los negocios andan boyantes, porque los barcos entran y salen del Puerto llevando y trayendo mercanc&iacute;as de toda clase, entre ellas armas y coca&iacute;na, que tanto le fascinan a los Estados Unidos, el campe&oacute;n mundial de la guerra y de la imposici&oacute;n del libre mercado. </p>      <p>"De rodillas, escondido detr&aacute;s de un precario horno de le&ntilde;a, Ismael Pe&ntilde;a vio la forma como sus vecinos eran asesinados. El campesino, de 35 a&ntilde;os de edad, guard&oacute; en lo m&aacute;s profundo de su alma el dolor que sent&iacute;a al presenciar que los hombres armados con fusiles, machetes y motosierras, humillaban a sus v&iacute;ctimas. &#91;...&#93; Los hombres armados primero insultaban a las personas. Les dec&iacute;an que eran guerrilleros mal nacidos y que iban a morir como perros".</p>      <p>El Pa&iacute;s (Cali), abril 16 del 2001.</p>      <p>"Es lo peor: desmembrar a las personas. Y eso no es imaginaci&oacute;n, eso es una verg&uuml;enza. Esa es la barbarie de hasta d&oacute;nde ha llegado la violencia en Buenaventura &#91;...&#93; Buenaventura es el corredor estrat&eacute;gico para la salida de la droga &#91;...&#93;. Pero no es s&oacute;lo la droga. Hay muchos otros intereses &#91;...&#93;. Los megaproyectos tambi&eacute;n han azuzado la violencia". (H&eacute;ctor Epalza, Obispo de Buenaventura, BBC Mundo, 24 de marzo de 2014).</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas.</b></font></p>      <!-- ref --><p>Almario, O. (2007). "ay mi bello puerto del mar, mi Buenaventura". <i>Revista </i><i>de la Universidad del Valle</i>, 15-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S1657-8031201400010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Balbin , J., &amp; Insuasty Rodriguez, A. (2010). <i>Las Victimas en Contextos de Violencia </i><i>e Impunidad: Caso Medell&iacute;n.</i> Medell&iacute;n: Instituto Popular de Capacticaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S1657-8031201400010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Balbin, J., &amp; Insuasty Rodriguez, A. (2009). <i>Victimas, Violencia y Despojo.</i> Medell&iacute;n: Litoimpacto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1657-8031201400010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bastidas, W., &amp; Insuasty Rodriguez, A. (2010). Victimas en Medell&iacute;n. <i>EL </i><i>AGORA USB</i>, 367-397.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S1657-8031201400010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Brecht, B. (1994). <i>Di&aacute;logos de refugiados.</i> Madrid: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S1657-8031201400010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Contreras, H. (30 de Noviembre de 1999). <i>Palma africana en el Choc&oacute;: una </i><i>nueva plaga para indios y negros.</i> Obtenido de actualidadetnica.com: <a href="http://actualidadetnica.com/sitioNuevo/actualidad/actualidad-col-01/medio-ambiente/2494-palma-africana-en-el-choco-una-nueva-plaga-para-indios-y-negros" target="_blank">http://actualidadetnica.com/sitioNuevo/actualidad/actualidad-col-01/medio-ambiente/2494-palma-africana-en-el-choco-una-nueva-plaga-para-indios-y-negros</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S1657-8031201400010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Davis, M. (2007). <i>Planeta de ciudades meseria.</i> Madrid: La Foca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S1657-8031201400010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (28 de marzo de 2014). <i>Monter&iacute;a gan&oacute; premio como la 'Ciudad </i><i>Sostenible del Planeta'.</i> Obtenido de El espectador.com: <a href="http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/monteria-gano-premio-ciudad-sostenible-del-planeta-articulo-483480" target="_blank">http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/monteria-gano-premio-ciudad-sostenible-del-planeta-articulo-483480</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S1657-8031201400010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (17 de Abril de 2014). <i>Tras el Foro Urbano, reaparecen </i><i>habitantes de la calle en Medell&iacute;n.</i> Obtenido de El Espectador: <a href="http://www.elespectador.com/noticias/nacional/tras-el-foro-urbano-reaparecen-habitantes-de-calle-mede-articulo-487480" target="_blank">http://www.elespectador.com/noticias/nacional/tras-el-foro-urbano-reaparecen-habitantes-de-calle-mede-articulo-487480</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S1657-8031201400010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (25 de abril de 2014). <i>Uribe pide que se investigue si tiene nexos con </i><i>'los Urabe&ntilde;os'.</i> Obtenido de www.eltiempo.com: <a href="http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13881116.html" target="_blank">http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13881116.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S1657-8031201400010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Franco Restrepo, V. L. (2011). <i>Medell&iacute;n, orden, desigualdad, fragilidad.</i> Medell&iacute;n: Corporaci&oacute;n Jur&iacute;dica Libertad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1657-8031201400010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Insuasty Rodriguez, A., Grisales Grajales, D., &amp; Gutierrez Leon, E. M. (30 de Diciembre de 2013). Conflictos asociados a la gran mineria en Antioquia. <i>El Agora USB, 13</i>(2), 371-397. 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ACCI&Oacute;N SOCIAL &iquest;UNA DIN&Aacute;MICA PARA EL DESARROLLO SOCIAL O UNA ESTRATEGIA PARA EL CONTROL TERRITORIAL? <i>EL AGORA USB</i>, 101-122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1657-8031201400010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Klein, N. (2007). <i>La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre.</i> Barcelona: Editorial Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1657-8031201400010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Legiscomex.com. (9 de Abril de 2014). <i>La problem&aacute;tica en Buenaventura: m&aacute;s </i><i>all&aacute; de la droga, el contrabando y las Bacrim.</i> Obtenido de legiscomex.com: <a href="http://www.legiscomex.com/BancoConocimiento/P/problematica-buenaventura-afectacion-comercio-puerto-rci284/problematica-buenaventura-afectacion-comercio-puerto-rci284.asp?CodSubseccion=389&amp;numarticulo=&amp;CodSeccion=190" target="_blank">http://www.legiscomex.com/BancoConocimiento/P/problematica-buenaventura-afectacion-comercio-puerto-rci284/problematica-buenaventura-afectacion-comercio-puerto-rci284.asp?CodSubseccion=389&amp;numarticulo=&amp;CodSeccion=190</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1657-8031201400010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Molano Jimeno, A. 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