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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EDUCACIÓN, PRESENTE Y POTENCIA: LA FORMACIÓN DE CONCIENCIA EPISTÉMICA A PARTIR DEL ENCUENTRO CON EL OTRO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article, derived from a piece of research, proposes senses of training, which enable educational institutions to build spaces where subjects manage to deploy their awareness, based on the analysis of parameters, which configure their relationships with reality being necessary the encounter with the other.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>EDUCACI&Oacute;N, PRESENTE Y POTENCIA: LA FORMACI&Oacute;N DE CONCIENCIA   EPIST&Eacute;MICA A PARTIR DEL ENCUENTRO CON EL OTRO.</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>EDUCATION, PRESENT, AND POWER: THE FORMATION OF EPISTEMOLOGICAL AWARENESS    FROM THE ENCOUNTER WITH THE OTHER</b></font></p>     <p align="center"><b>Por: Oscar Juli&aacute;n Cuesta Moreno.</b><sup>*</sup></p>     <p><Sup>*</Sup> Comunicador social, Magister en Educaci&oacute;n, Estudiante del Doctorado en Conocimiento y Cultura en Am&eacute;rica Latina del Instituto Pensamiento y Cultura en Am&eacute;rica Latina IPECAL - M&eacute;xico. Docente Universidad Pedag&oacute;gica. Bogot&aacute;, Colombia. Contacto: <a href="mailto:oscarcuesta@colombia.com">oscarcuesta@colombia.com</a>. </p>       <p align="center">Recibido: Junio 2014 Revisado: Septiembre 2014 Aceptado: Octubre 30 de 2014</p> <hr>     <p><b>RESUMEN.</b></p>      <p>El art&iacute;culo, derivado de una investigaci&oacute;n, propone sentidos de formaci&oacute;n que permitan a las instituciones educativas construir espacios donde los sujetos logren desplegar su conciencia a partir de examinar par&aacute;metros que configuren su relaci&oacute;n con la realidad, para lo cual es necesario el encuentro con el otro. </p>      <p><b>PALABRAS CLAVES</b>: Conciencia epistemol&oacute;gica, el otro como complemento, autoan&aacute;lisis, did&aacute;ctica no parametral, aprehensi&oacute;n y colocaci&oacute;n. </p> <hr>     <p><b>ABSTRACT.</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This article, derived from a piece of research, proposes senses of training, which enable educational institutions to build spaces where subjects manage to deploy their awareness, based on the analysis of parameters, which configure their relationships with reality being necessary the encounter with the other. </p>     <p><b>KEY WORDS</b>: Epistemological Awareness, the Other as a Complement, Self-Analysis, Nonparametric Didactics, Apprehension, and Collocation. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n </b></font></p>      <p> En una ponencia, Silva (2008) asegura que "el pensamiento social dominante en Am&eacute;rica Latina no es latinoamericano". Esto se debe, entre otras cosas, a que la geopol&iacute;tica del conocimiento ha esquematizado una presi&oacute;n constante para que nuestro continente piense y act&uacute;e bajo la l&oacute;gica de los pa&iacute;ses ricos. En efecto, los del norte han impuesto un modelo hegem&oacute;nico que se basa en la destrucci&oacute;n del imaginario del otro para imponer el propio (lo que en palabras de Dussel &#91;1992&#93; ser&iacute;a el encubrimiento del otro). </p>     <p>Esta l&oacute;gica del encubrimiento e imposici&oacute;n, ha logrado que gran parte de nosotros lleguemos a pensar como ellos, pues ha conseguido incorporarnos sentidos de vida (significados culturales), una episteme (par&aacute;metros de realidad y verdad), una noci&oacute;n de pol&iacute;tica (reglas y din&aacute;micas de organizaci&oacute;n) y una forma de manejar los recursos y transformarlos en cadenas de producci&oacute;n (econom&iacute;a). </p>     <p>Para lograr que pensemos y actuemos bajo la l&oacute;gica del vencedor, se recurri&oacute; a varias estrategias de conquista y naturalizaci&oacute;n. Estas son: la colonialiadad del poder (Quijano, 2000), del saber (Lander, 2000) y del ser (Maldonado Torres, 2007). Estas expresiones de la colonialidad buscaban la conformaci&oacute;n de mentes obedientes y cuerpos disciplinados que, bajo la excusa de la civilizaci&oacute;n, el progreso o el desarrollo han moldeado, no sin resistencia, la subjetividad de nuestro continente desde diferentes instituciones. </p>     <p>Precisamente, el presente art&iacute;culo centra su atenci&oacute;n en las instituciones educativas para proponer sentidos de formaci&oacute;n que permitan la construcci&oacute;n de conciencia subjetiva y colectiva, que permita no solo la configuraci&oacute;n de propuestas contra hegem&oacute;nicas, sino alternativas. Para ello, critica el anquilosamiento del pensamiento cuando este parte de una realidad dada, por lo que es necesario un rompimiento de par&aacute;metros que permitan encontrar sentido a la construcci&oacute;n de conocimiento en la transformaci&oacute;n social (Quintar, 2006; Zemelman, 2005). </p>     <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a </b></font></p>     <p> El presente texto, derivado de investigaci&oacute;n, acude al an&aacute;lisis relacional, para lo cual se recuperan autores que invitan a hacer autoan&aacute;lisis epistemol&oacute;gicos que permitan: </p> <ul>     <li>Reconocer la din&aacute;mica de construcci&oacute;n del conocimiento</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Ampliar las nociones existentes de realidad.</li>     <li>Complementar las perspectivas de lectura desde las colocaciones de los otros sujetos.</li>    </ul>     <p>Finalmente, hace hincapi&eacute; en la importancia de romper nociones que colocan la realidad como dada, pues llevan a una abulia intelectual y a una obediencia riesgosa. </p>      <p><font size="3"><b>Resultados. </b></font></p>     <p> <u>La construcci&oacute;n de conciencia epistemol&oacute;gica </u></p>     <p>Una forma de liberar esas formas encasilladas del ser, pensar, sentir, hacer, producir, desear, etc., que se han impuesto en nuestro continente es, seg&uacute;n Silva (2008), la epistemolog&iacute;a. En efecto, si lo hegem&oacute;nico se impuso con violencia epist&eacute;mica (Castro-G&oacute;mez, 2000), es decir, instaur&oacute; una visi&oacute;n de mundo y una forma de producir conocimiento sobre &eacute;l, una posible estrategia es realizar un giro que permita, con las herramientas del pensamiento, lograr la liberaci&oacute;n de estos par&aacute;metros y consolidar una alternativa (Cuesta, 2010). </p>     <p>Esto conlleva, de entrada, formular una educaci&oacute;n que no subalternice y promulgue la obediencia, sino que procure romper par&aacute;metros que permita ver posibilidades. Es, en palabras de Galeano (1998), recuperar el derecho al delirio, que logre formar pensadores desobedientes, que no vean la realidad dada, sino d&aacute;ndose y por darse, como lo platea Zemelman (2011). </p>     <p>Lo anterior exige un reto mayor: re-aprender a ver el mundo y la vida. Lo cual implica, primero que todo, un vaciamiento de las estructuras mentales que me llevan a verlo as&iacute;, a asimilarlo as&iacute; (Piaget, 1969). </p>     <p>En efecto, implica poner de manera expl&iacute;cita aprendizajes impl&iacute;citos (Pozo, 2003), esto es, reflexionar sobre c&oacute;mo veo el mundo, qu&eacute; s&eacute; del mundo, por qu&eacute; lo veo as&iacute;, qui&eacute;n me lo ense&ntilde;&oacute;, de qu&eacute; otras formas es posible verlo, nombrarlo y vivirlo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En ese orden, no es una educaci&oacute;n de las respuestas, sino de las dudas, que recuperen la incertidumbre potencializadora de realidades: que permitan vaciar las estructuras mentales que anquilosan el pensamiento para verlas cosas de otro modo, con posibilidad de renombrarlas  y estimular la construcci&oacute;n de lo posible. En efecto, la educaci&oacute;n que hemos recibido nos ata a una realidad anquilosada, nos pone el mundo como si estuviera dado, como si nuestro rol se resignara a cumplir las funciones ya preestablecidas. Hacerle preguntas a esa cotidianidad naturalizada, colocando en duda esas certezas corporeizadas que prefiguran la relaci&oacute;n con el mundo, permite ver que los sujetos son los constructores de su destino y tienen un llamado &eacute;tico y pol&iacute;tico de sospechar de las instituciones que orientan el presente. </p>     <p>Lo anterior se resume en esta sentencia dicha de diferentes maneras por varios pensadores: el hombre avanza cuando es capaz de sospechar y pensar en contra de sus propias certezas. De hecho, dir&iacute;a Meier (2006), no se puede transformar la realidad con certezas, se transforma con preguntas. </p>     <p>Este llamado lo trae Zemelman (2005) en su cr&iacute;tica al pensar te&oacute;rico. Seg&uacute;n &eacute;l, existe el riesgo permanente de atrapar el pensamiento en la teor&iacute;a mientras la realidad no detiene su movimiento. Esto lleva, entre otras cosas, a formular conocimientos muy eruditos, pero no pertinentes, pues los objetos de estudio son construidos desde dados te&oacute;ricos y no desde una relaci&oacute;n consiente con la realidad, que permita pensar el presente, con su marco contextual espec&iacute;fico, para tomar decisiones de acuerdo a las necesidades y posibilidades. No es un asunto menor: basta con ver c&oacute;mo las &eacute;lites de nuestros pa&iacute;ses han dirigido sus pol&iacute;ticas desde teor&iacute;as producidos en otros contextos (obligados por su deseo de ser como las &eacute;lites de otras latitudes), tratando de acomodar la realidad a los marcos te&oacute;ricos, lo que no ha permitido el desarrollo aut&oacute;nomo desde la propia identidad y cosmovisi&oacute;n espec&iacute;fica de cada pueblo de Am&eacute;rica. </p>     <p>Sin duda, estamos hablando de romper cualquier dependencia intelectual, es decir, derrumbar la jerarqu&iacute;a del conocimiento (o en palabras de Mignolo &#91;2001&#93; su geopol&iacute;tica) y encontrar en el di&aacute;logo con el otro la posibilidad de construir conocimiento. </p>     <p>Lenkersdorf (2008), desde su llamado a aprender a escuchar, invita a atender al otro desde donde el otro habla (desde su cosmovisi&oacute;n, sus pr&aacute;cticas culturales, sus formas de significar, etc.), esta suerte de empat&iacute;a de la escucha, nos exige romper con los esquemas incorporados que nos llevan a encasillar lo dicho por el otro. Si escuchamos al otro con mente abierta, sin nuestros esquemas de asimilaci&oacute;n o aprendizajes impl&iacute;citos (Pozo, 2003), lo primero que me provoca la escucha son preguntas, deseos de entender, de profundizar, contrario a si escuchamos desde nuestra colocaci&oacute;n, pues voy a inclinarme a interpelar, a criticar, a manifestar mis esquemas mentales en preguntas que busquen ratificar mis certezas o juicios que expliquen desde mis teor&iacute;as incorporadas lo dicho por el otro. </p>     <p>Es una educaci&oacute;n que motive a ver el mundo con los ojos del otro, no para ver como &eacute;l, sino para ampliar mi noci&oacute;n de realidad, pues le integro otra perspectiva. Es, en esencia, reconocer al otro como complemento (Feinmann, 2013). En efecto, es reconocerme como ser incompleto, que est&aacute; en perfeccionamiento, y para lograrlo necesito del otro que me complemente, que me ampl&iacute;e mi mirada, que me ayude a pensar en contra de mis propias verdades, para que mi an&aacute;lisis del mundo crezca en complejidad. Esto me implica acoger al otro (Levinas, 1991) y reconocer que necesito al otro para producir conocimiento (Zemelman, 2005). </p>     <p>Esta disposici&oacute;n a ver desde otro lugar, a incomodarme, a sospechar de mis esquemas de pensamiento, le da sentido a la frase zapatista "un mundo donde quepan todos los mundos": construir una l&oacute;gica de pensamiento que no se agote en mi certeza sino que reconozca que hay otras formas de ver, sentir, nombrar, vivir, y que necesito de ellas para lograr conocimientos desparametrizados, cada vez m&aacute;s objetivos y complejos (entendiendo objetividad como la necesidad de reconocer que siempre va haber algo por fuera, el margen de incertidumbre &#91;Zemelman, 1992&#93;). </p>     <p>No es un reto f&aacute;cil: las formas coloniales manifiestas en cuerpos y mentes est&aacute;n basadas en el encubrimiento del otro, en su subalternizaci&oacute;n, en su eliminaci&oacute;n. Esto ha llevado a configurar pr&aacute;cticas de la desconfianza y del rechazo a lo diferente, de temer a la diversidad, de angustiarse con lo que no compagina conmigo. Esta pol&iacute;tica del otro comprende un vaciamiento de esquemas mentales que encasillan la diferencia en mis referentes aprendidos e incorporados, y obliga a establecer una nueva relaci&oacute;n consigo mismo, con los otros sujetos e, incluso, con la naturaleza (Guattari, 1990). </p>     <p>Esta relaci&oacute;n con el otro requiere, en palabras de Sousa Santos (2010), una hermen&eacute;utica diat&oacute;pica y una traducci&oacute;n cultural, que conlleven a construir en complementariedad. Desde la educaci&oacute;n, compromete contenidos program&aacute;ticos que reconozcan que, hasta hoy, lo que se ense&ntilde;a responde a los deseos del vencedor, y que existen conocimientos invalidados que requieren ser recuperados, escuchados, no para colocarlos como otra hegemon&iacute;a, sino para complementar la visi&oacute;n y ampliar la conciencia sobre la realidad (para ello se puede recurrir a la sociolog&iacute;a de las emergencias y a la sociolog&iacute;a de las ausencias). </p>     <p><u>Formaci&oacute;n de conciencia y educaci&oacute;n. </u></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La educaci&oacute;n que necesitamos es aquella que brinde a las personas espacios para desplegar su subjetividad y, as&iacute;, poder ejercer el acto revolucionario de decidir ser. Lo que se manifiesta, entre otras cosas, en que cada sujeto decida y act&uacute;e en el horizonte que &eacute;l resuelva. Esto se traduce en cambiar sujetos para cambiar estructuras, contrario a los dogmas de las propuestas anti-sist&eacute;micas del siglo XX que volcaban sus esfuerzos en cambiar las estructuras y se olvidaban del sujeto. Es un llamado a pensar como yo para ser como yo: configurando una coherencia entre el pensar y el ser, que permita resistir a la esquizofrenia del capitalismo. </p>     <p>Este sospechar de los libretos culturales incorporados en nosotros y darnos cuenta de c&oacute;mo van configurando nuestra subjetividad y la forma de ver y vivir el mundo, implica cuestionar las explicaciones que tenemos sobre &eacute;ste expresadas en el sentido com&uacute;n (o en la psicolog&iacute;a popular, como dir&iacute;a Bruner, 1991), el cual a veces, m&aacute;s que axiomas, expresa reg&iacute;menes de verdad que se aceptan inconscientemente y van naturalizando las din&aacute;micas diarias, haciendo ver las cosas como si no pudieran ser de otra manera. </p>     <p>Es un ejercicio peligroso, pues se termina admitiendo supuestos como certezas, consolidando la hegemon&iacute;a. En efecto, lo vemos hoy en el discurso cotidiano de nuestro pa&iacute;s: para explicar algo negativo las personas dicen "es porque somos subdesarrollados", es decir, aceptan como natural una clasificaci&oacute;n impuesta desde otro lugar que lo &uacute;nico que hace es ratificar un supuesto que coloca al desarrollo capitalista occidental como &uacute;nico canon teleol&oacute;gico de las sociedades, desconociendo que hay otros futuros posibles. </p>     <p>Se suele decir, citando a Freire (1984), que la educaci&oacute;n no se mide por el n&uacute;mero de libros le&iacute;dos, porque no es un acto de consumir ideas, sino de crear y recrearlas. Vale la pena recuperar esta frase antes de que se convierta en sentido com&uacute;n momificado en un clich&eacute;. &iquest;Qu&eacute; es crear ideas? &iquest;C&oacute;mo se crean las ideas? &iquest;Para qu&eacute; crear y recrear ideas?. </p>     <p>A nuestro juicio, estas preguntas tienen varias respuestas, pero sobre todo tienen respuestas de acuerdo a las circunstancias. As&iacute;, es diferente la necesidad de crear ideas en un joven que se ve obligado a dejar su casa para ir a buscar el sustento diario, a la de un publicista que piensa una campa&ntilde;a para vender un producto. Los dos se ven abocados a necesidades diferentes y, por ende, a l&oacute;gicas de creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n de ideas particulares. No podemos, pues, colocar un est&aacute;ndar para ello, pero lo que s&iacute; podr&iacute;a hacer la educaci&oacute;n es permitir el espacio de la duda que, a la manera de S&oacute;crates, logre parir la novedad. </p>     <p>Un camino posible es motivar en los sujetos la sospecha de lo percibido como natural: &iquest;Por qu&eacute; vivo as&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; hablo como hablo? &iquest;De d&oacute;nde me vienen esas pr&aacute;cticas? &iquest;Qui&eacute;n me las inculc&oacute;? &iquest;C&oacute;mo lo hacen en otro pueblo? &iquest;De qu&eacute; manera lo podr&iacute;a hacer diferente? </p>     <p>Estas y otras preguntas permiten educar sujetos, no para un mundo terminado, sino por construir. El reto es no legitimar lo establecido, es re-significar el presente. As&iacute;, la educaci&oacute;n es una pr&aacute;ctica de ponerse en la realidad para construir horizontes de sentido, lo que se traduce en alimentar sue&ntilde;os, en orientar la pr&aacute;ctica a construir lo posible. </p>     <p>El rol del docente lo convertir&iacute;a, primero que todo, en un sujeto con gran capacidad de retorno en s&iacute; mismo (Filloux, 1996), que sea ejemplo de lo que ense&ntilde;a, en este caso, de dudar de sus propias certezas. Adem&aacute;s, ser&iacute;a un gran escuchador, dado que hemos dicho que necesitamos del otro para construir conocimiento, de su perspectiva diferente, de su otra forma de ver el mundo (por ejemplo, reconocer en el estudiante una persona de la que puedo aprender &#91;Freire, 1994&#93;). </p>     <p>Es un docente que provoca preguntas que ayudan a ver lo naturalizado, lo dado, y las din&aacute;micas de discurso y poder que llevan al sujeto a incorporar inconscientemente estructuras mentales que prefiguran el mundo. Es un docente que propicia el otro punto de vista, alimenta nuevos significados e invita a renombrar el mundo, porque "pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente" (Madero, 2009, p. 110). En ese orden, su rol lo obliga a entender que las cosas pueden ser de otro modo, que no hay tal final de la historia, pues la realidad est&aacute; d&aacute;ndose y por darse, es decir, el futuro se est&aacute; configurando en el presente y que por ello debe existir la conciencia de que el sujeto es el due&ntilde;o de su horizonte. Lo que implica siempre preguntarnos por el sentido de nuestras pr&aacute;cticas (sentido que marca, al mismo tiempo, significado y direcci&oacute;n). </p>     <p>La pr&aacute;ctica de la ense&ntilde;anza, desde esta posici&oacute;n, coloca al sujeto frente a sus circunstancias, su realidad, para leerla y problematizarla. Despu&eacute;s de ello, como dir&iacute;a Freire (2005), leemos la palabra, para despu&eacute;s releer la realidad y poder reescribirla. Esto implica no ir al contenido te&oacute;rico por mera erudici&oacute;n, para citar frases y aforismos (repetir certezas promulgadas por otros), sino para encontrar en estos autores herramientas para organizar nuestro pensamiento que nos permita abstraer e interpretar nuestro presente (Zemelman, 1992). En suma, no leer para que los libros nos muestren las cosas, sino para que nos den claves para descubrirlas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Evidentemente, lo propuesto hasta aqu&iacute; se aleja de las pol&iacute;ticas que pretenden estandarizar la educaci&oacute;n. Concebir la pr&aacute;ctica educativa como formar sujetos para sospechar de sus certezas y lograr ver la realidad de otra manera que lleve a construir futuros posibles, no busca el desarrollo de competencias b&aacute;sicas o transversales que cuadriculen el pensamiento y establezcan un intelecto general para las necesidades del mercado (Virno, 2003; Cuesta, 2009). Del mismo modo, no alimenta la idea de competencia en su sentido m&aacute;s coloquial: lucha o rivalidad. As&iacute;, se niega a promulgar la idea de que el otro es mi rival en la carrera por el &eacute;xito; por el contrario, no se habla de competencia sino de complementariedad. El otro es mi complemento, y a mi complemento no lo quiero vencer, no le quiero ganar, no lo condeno (Fanon, 1963)  y, en el caso extremo de nuestra civilizaci&oacute;n, no lo quiero eliminar (B&aacute;rcena &amp; M&egrave;lich, 2000). </p>     <p>Este llamado a la duda, que no es m&aacute;s que una invitaci&oacute;n a vivir la emoci&oacute;n por la incerteza, contrario a la din&aacute;mica social capitalista donde la incertidumbre es lo indeseable (o as&iacute; lo permite interpretar esa ubicuidad de las empresas de seguros), es una invitaci&oacute;n a ver el mundo siempre como algo nuevo, como si siempre fu&eacute;ramos reci&eacute;n llegados. Esto, que carece de novedad porque varios pensadores han hecho este llamado, no es m&aacute;s que una invitaci&oacute;n a despertar el filoso innato en cada ser humano que se va apagando al llenarse de certezas y pr&aacute;cticas que anquilosan el mundo. Si, como dicen varios autores, el fil&oacute;sofo es aquel que se hace preguntas sobre la realidad y construye categor&iacute;as para pensarla, lo que estamos haciendo es una invitaci&oacute;n a ser fil&oacute;sofos. </p>     <p>Seamos fil&oacute;sofos que construyan una educaci&oacute;n para la desobediencia, que alimente el pensamiento divergente y no se encierre en construcciones discursivas que interpretan la realidad y luego la congelan "en el habitus que se convierten en lastres para la emancipaci&oacute;n" (Madero, 2009, p. 110). De hecho, es ese el &eacute;xito del orden establecido: han logrado que gran parte de la poblaci&oacute;n asimile y se arraigue a ideas de manera tan fuerte que nunca se atreve a pensar que las cosas pueden ser de otro modo. Y la estrategia se simplifica as&iacute;: el que diverge se deslegitima de dos maneras, o es un loco o es terrorista. El &eacute;xito de la configuraci&oacute;n del sentido en la sem&aacute;ntica del orden ha sido tal que la palabra utop&iacute;a, cuyo significado es un lugar posible, hoy est&aacute; tan capturada que se usa como sin&oacute;nimo de imposible o idea irrealizable. </p>     <p><u>Educar en la potencia del presente. </u></p>     <p>Urge "Recuperar la utop&iacute;a", a partir de ver que la realidad no est&aacute; acabada, que las estructuras est&aacute;n construidas por sujetos y ellos mismos pueden modificarlas. As&iacute;, la educaci&oacute;n no puede dejar los deseos de futuro a los publicistas que configuran necesidades en los imaginarios colectivos o a los economistas que determinan las pol&iacute;ticas educativas. </p>     <p>La pr&aacute;ctica educativa debe estar orientada por una pedagog&iacute;a que reflexione sobre qu&eacute; tipo de sociedad queremos tener y qu&eacute; hombre necesitamos formar para construirla, es, en esencia, el derecho al delirio y so&ntilde;ar lo posible para que d&eacute; sentido a las pr&aacute;cticas cotidianas y que la vida no se agote en estudiar para conseguir empleo, trabajar para poder comprar, y comprar para satisfacer un vac&iacute;o que nunca se satura. Reflexionar sobre las pr&aacute;cticas educativas para poner coto al avance de la insignificancia (Castoriadis, 1997) y recuperar sentidos perdidos que gestaron una modernidad que nunca lleg&oacute; a ser: igualdad, fraternidad, justicia, etc. </p>     <p>Un sujeto que se coloque en su contexto (no uno que estando en un barrio bogotano est&eacute; so&ntilde;ando con la forma de vida norteamericana) y reconozca su historia biol&oacute;gica y cultural (Varela, Thompson, Rosch, 1997) que determina su forma de ver el mundo, para que reconozca las necesidades de su presente y las transforme en deseos que orienten su vida diaria. </p>     <p>Es construir escuelas y universidades que tengan como eje el sentido nunca concluso de lo humano, lo que se traduce en no dar por resueltas u obvias las preguntas por el sentido de la vida, por el sentido de nuestras relaciones con los otros y con la naturaleza (aunque esta palabra se quede corta para designar las millones de especies animales, vegetales, organismos unicelulares, etc., que cohabitan el planeta). Si miramos atr&aacute;s, son innegables los avances logrados por la modernidad tecnol&oacute;gica, pero en esencia las preguntas por el sentido de la vida siguen abiertas, solo que ahora est&aacute;n encubiertas por los deseos de acumular y consumir. </p>     <p>Nuestro presente, a veces presentado apocal&iacute;pticamente (sin agua, con especies animales extintas, calentamiento global, millones de muertes por hambre cuando millones de toneladas se desperdician), nos exige pensar para resolver estos problemas, pero sobre todo para romper el pesimismo. Un pensar desparametrizado, que transgreda esas certezas que llenan de impotencia al sujeto, para a trav&eacute;s de la duda provocar la creatividad. Una creatividad que establezca otro (s) orden (es) a partir de negarse a la reproducci&oacute;n. </p>     <p><i>Educar, un acto pol&iacute;tico. </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como el mundo no est&aacute; dado, la educaci&oacute;n es un acto pol&iacute;tico de alimentar al sujeto constructor de s&iacute; mismo y de su destino. Es un sujeto consciente de su potencia, no d&oacute;cil de mente y disciplinado en su cuerpo. Por ello no puede ser sujetado a par&aacute;metros que lo reduzcan como a un bons&aacute;i (Quintar, 2008), a est&aacute;ndares que lo aleccionen a un r&eacute;gimen del que nunca particip&oacute; en su dise&ntilde;o. Es un llamado a abrir espacios donde los sujetos negocien los sentidos de su formaci&oacute;n y no se establezcan patrones universales. No hablar de est&aacute;ndares, sino de m&iacute;nimos negociados. </p>     <p>Tal negociaci&oacute;n de sentidos se da en el encuentro intersubjetivo, de all&iacute; que la educaci&oacute;n deba ser un espacio para construir proyectos colectivos que agrupen deseos y sentidos de m&uacute;ltiples sujetos, rompiendo la imagen del mundo reducido al ideal de la minor&iacute;a dominante pero impuesta para todos. </p>     <p>Esta necesidad del presente que plantea Zemelman (2011), implica una colocaci&oacute;n hist&oacute;rica donde el futuro se construye con memoria, como el &aacute;rbol que entre m&aacute;s se extiende m&aacute;s ra&iacute;ces tiene. Solo desde ese pasado vivo (consciente de nuestra herencia pero no encerrados en ella), podemos educar para la esperanza activa, pues permite ver conscientemente el horizonte, para orientar la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. </p>     <p>Lo que se ha dicho, en s&iacute;ntesis, implica educar para la crisis permanente: replantear constantemente certezas, aprendiendo del error, provocando la duda que desacomode, evitando el confort que deriva en la obediencia. Es pertinente advertir que confort ac&aacute; no corresponde a arriesgarse y no temer a cambiar de trabajo o invertir en su propia empresa, significado hoy com&uacute;n en libros de autoayuda y otros dispositivos biopol&iacute;ticos. Nos referimos al confort &eacute;tico-intelectual que lleva a ver las cosas como si no pudieran ser de otra manera. Dicha condici&oacute;n mental ha logrado que el capitalismo perdure a pesar de sus inmensas contradicciones, como lo es que una minor&iacute;a siga dominando a pesar de que hay una inmensa mayor&iacute;a sufriendo: esta &uacute;ltima no logra hacer nada y permanece sedada, deseando ser como la minor&iacute;a, siguiendo sue&ntilde;os alienados que difuminan la conciencia y la potencia a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de falsas realidades en las din&aacute;micas del entretenimiento. </p>     <p><i>Es un pensar para el resistir. </i></p>     <p>Para romper lo dado (a nivel epistemol&oacute;gico, cultural, ideol&oacute;gico, social, pol&iacute;tico, etc.) y mirar lo posible de ser construido, es necesario establecer una pr&aacute;ctica educativa de la pregunta que permita poner por expl&iacute;cito lo que est&aacute; impl&iacute;cito, y ver que las cosas pueden ser siempre de otro modo porque la realidad nunca llega a estar completamente ontologizada. </p>     <p>Implica una educaci&oacute;n que brinde espacios para que cada quien se constituya a s&iacute; mismo, motivando la acci&oacute;n concreta en el presente. Siguiendo la par&aacute;bola, es evitar colocar vino nuevo en odres viejos: no colocar al sujeto y su subjetividad en moldes preestablecidos por el orden dominante. </p>     <p>Dado que se trata de fomentar la potencia del sujeto, la tarea es que &eacute;ste desarrolle una conciencia que le permita ver los par&aacute;metros que lo determinan, leer cu&aacute;les puede romper y cu&aacute;les quiere seguir aceptando. El reto es siempre pensar, repensar, representar y re-representar nuestros v&iacute;nculos del mundo interior y exterior (Pichon-Rivi&egrave;re, 2008). </p>     <p>Es una educaci&oacute;n para la relaci&oacute;n y la articulaci&oacute;n con la complejidad, con las din&aacute;micas entretejidas que permiten la vida en el planeta. En palabras de Meier (2006, p.152), se trata de "reconocer que lo que comanda la tierra no es la ciencia ni la t&eacute;cnica, ni las industrias sino la vida". </p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones. </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Para concluir, se proponen tres perspectivas que pueden ser usadas en la pr&aacute;ctica educativa y lograr este retorno al sujeto que permita tomar conciencia de pensamientos anquilosados que median y configuran su relaci&oacute;n con la realidad (Zemelman, 1992), de tal modo que se pueda, por un lado, identificar su movimiento que no puede ser atrapado en teor&iacute;as encajonadas, y por otro lado, darse cuenta de que las cosas pueden ser de otro modo y por ello se necesita un sujeto protagonista de sus circunstancias. </p>     <p>Estas tres perspectivas son: el autoan&aacute;lisis (Bourdiue, 2003), la noci&oacute;n de aprehensi&oacute;n y colocaci&oacute;n de (Zemelman, 1992, 2011) y la did&aacute;ctica no parametral (Quintar, 2008). Estas tres propuestas tienen gran posibilidad de articulaci&oacute;n. </p>     <p><u>El autoan&aacute;lisis. </u></p>     <p>Si como afirma Bourdieu (2003, p.160), "una tarea de objetivaci&oacute;n s&oacute;lo est&aacute; cient&iacute;ficamente controlada en proporci&oacute;n a la objetivaci&oacute;n a que ha sido sometido previamente el sujeto de la objetivaci&oacute;n", es necesario hacer un retorno sobre el sujeto para que logre ver "la antropolog&iacute;a inconsciente que &eacute;l introduce en su pr&aacute;ctica" (p.163). Esto implica un autoan&aacute;lisis que lleve a objetivizar el sujeto que objetiviza. </p>     <p>Adem&aacute;s de lo propuesto por Bourdieu (2003), como el an&aacute;lisis de la disposiciones, este autoan&aacute;lisis puede recurrir a la didactobiograf&iacute;a (Quintar, 2008), que a partir de una narraci&oacute;n emocional permite recuperar la experiencia del sujeto sentipensante para que pueda darse y dar cuenta de c&oacute;mo ha sido configurado y se ha configurado a s&iacute; mismo como sujeto. </p>     <p>Este ejercicio, que Filloux (1996) llamar&iacute;a el retorno sobre s&iacute;, tiene una facilidad de articulaci&oacute;n con la teor&iacute;a del v&iacute;nculo de Pichon-Rivi&egrave;re (2008), que invita a observar c&oacute;mo se establecen relaciones particulares con objetos externos e internos que llevan a las personas a actuar o a responder de cierto modo en ciertas circunstancias. </p>     <p>Adem&aacute;s, este autoan&aacute;lisis debe hacer expl&iacute;citas densidades que, por lo general, permanecen inconscientes y son las que llevan a ver y vivir el mundo de cierta manera: la historia biol&oacute;gica y cultural (Varela, Thompson &amp; Rosh, 1997). </p>     <p><u>Noci&oacute;n de aprehensi&oacute;n y colocaci&oacute;n </u></p>     <p>Precisamente, este autoan&aacute;lisis o retorno sobre s&iacute; debe tener como horizonte la compresi&oacute;n de los esquemas que intervienen de manera inconsciente en la producci&oacute;n de conocimiento. De hecho, Zemelman (1994) afirma que nuestro pensamiento est&aacute; conformado por unas ideas y conocimientos que de forma impl&iacute;cita demarcan la realidad. </p>     <p>Es decir, que la relaci&oacute;n de conocimiento no se configura de manera as&eacute;ptica, hay aprendizajes impl&iacute;citos que la determinan (Pozo, 2003) y llevan a asimilarla de cierta forma (Piaget, 1969). Esto ocurre de manera inconsciente y, por ello, es necesario hacer autoan&aacute;lisis que permita construir conscientemente una relaci&oacute;n de conocimiento. Solo as&iacute; se podr&aacute; realizar una lectura de la realidad en movimiento, sin quedar atrapado en teor&iacute;as anquilosadas que llevan a tomar decisiones equivocadas o, m&aacute;s peligroso a&uacute;n, a asumirla de forma natural, desligando al sujeto de todo protagonismo sobre su destino y su futuro. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es por ello que la din&aacute;mica del conocimiento es siempre un asunto &eacute;tico y pol&iacute;tico. En efecto, siguiendo a Meier (2006), la &eacute;tica debe ser entendida como la capacidad de reflexionar sobre las herencias y pr&aacute;cticas adquiridas, es decir, como la posibilidad de evaluar y transformar las tradiciones. En este caso, dichas tradiciones no se limitan a herencia epistemol&oacute;gicas, pues la relaci&oacute;n del sujeto con la realidad tambi&eacute;n est&aacute; configurada por posiciones ideol&oacute;gicas, religiosas, pol&iacute;ticas, en todo caso, legados culturales incorporados. </p>     <p>Es pol&iacute;tica porque dicha relaci&oacute;n con la realidad configurada por herencias culturales inconscientes lleva a producir conocimiento sobre el mundo que determina posiciones y decisiones. As&iacute;, un sujeto que tenga muy asimilada una realidad anquilosada no tendr&aacute; mucha voluntad para cambiarla, su esperanza se difumina y da paso a la aceptaci&oacute;n resignada. Cuando se llega a este nivel el sujeto pierde su potencia y solo le resta la repetici&oacute;n autom&aacute;tica de una cotidianidad sin sentido. Esto es lo triste de nuestro momento hist&oacute;rico: que la hegemon&iacute;a del sistema no se consolida porque su dial&eacute;ctica haya llegado a su s&iacute;ntesis (final de la historia), sino porque millones de sujetos han incorporado la idea que, a pesar de que existen alternativas, no hay otro mundo posible. </p>     <p>Por ello el autoan&aacute;lisis epistemol&oacute;gico es potente y necesario, para lograr hacer expl&iacute;citos los esquemas impl&iacute;citos que prefiguran la relaci&oacute;n con la realidad y la congelan. Esto lleva a la reflexi&oacute;n &eacute;tica, que permita sospechar de estas herencias que me determinan como sujeto; y a la acci&oacute;n pol&iacute;tica, traducida en la toma de decisiones conscientes que me permitan ser protagonista de mis circunstancias. En esto &uacute;ltimo se materializa de manera concreta en la producci&oacute;n de conocimiento: no solo conozco para la erudici&oacute;n, sino para determinar m&iacute; destino, as&iacute; que el conocimiento no puede partir de certezas arraigadas sino de problematizaciones complejas. </p>     <p>Adem&aacute;s, es &eacute;tico y pol&iacute;tico porque no se limita a una din&aacute;mica individual, pues el sujeto solo es tal en colectivo. As&iacute;, la producci&oacute;n consciente de conocimiento, el rompimiento de determinaciones de esquemas de asimilaci&oacute;n de la realidad y la toma de decisiones en el presente debe estar siempre articulada con los otros, de manera que permitan dudar juntos, construir juntos y negociar en conjunto el destino com&uacute;n. </p>     <p>Un retorno sobre s&iacute; llevar&aacute; a distinguir entre l&iacute;mites y posibilidades: saber encarar los par&aacute;metros que nos condicionan contextual y culturalmente para ver los intersticios que nos permitan la maniobra (los sujetos tienen oportunidades de maniobra particulares: en una huelga de profesores el maestro soltero tendr&aacute; posibilidades diferentes a la maestra que es madre cabeza de hogar). Es leer el mundo para poder ver lo in&eacute;dito viable y as&iacute; poder re-escribirlo (Freire, 2005). </p>     <p>Se podr&iacute;a decir que este autoan&aacute;lisis se convierte en una "experiencia &eacute;tica fundante" (Meier, 2006), basada en la insatisfacci&oacute;n de lo vivido en la cotidianidad, porque observa que puede ser de otra manera. El ejemplo lo trae Jes&uacute;s con los mercaderes y el templo: lo podemos tumbar y volver hacer. Sin embargo, el templo no es un proyecto a largo plazo, exige cambios y decisiones que se materialicen en lo cotidiano, pues el presente es s&iacute;ntesis del pasado y del futuro y por ello es siempre potencial (Zemelman, 2011). </p>     <p>A nivel metodol&oacute;gico, el retorno sobre s&iacute; debe lograr una relaci&oacute;n con la realidad constituyendo un &aacute;ngulo de razonamiento que muestre de manera expl&iacute;cita el tipo de relaci&oacute;n que se establece (Zemelman, 1994). En otras palabras, la exigencia es construir la relaci&oacute;n con la realidad, que esta no quede dada o inconsciente. </p>     <p>Esta construcci&oacute;n de la relaci&oacute;n de conocimiento, seg&uacute;n Zemelman (1992), no puede quedar subordinada a explicaciones previas. Por ello exige una aprehensi&oacute;n problem&aacute;tica, que lleve a construir conscientemente una noci&oacute;n de realidad y el tipo de relaci&oacute;n que se establece con ella, de tal manera que nunca se d&eacute; por dada, para evitar partir de hip&oacute;tesis que determinen objetos de estudios y m&aacute;s bien estos sean construidos. Esto tiene que ver con la geopol&iacute;tica del conocimiento y la colonialidad del saber en la medida que, muchas veces, en nuestro continente se investiga sobre temas agendados por las revistas indexadas, los impuestos por los organismos financiadores o la categor&iacute;a te&oacute;rica de moda (se piensan temas y no problemas), es decir, se parte de relaciones con la realidad preestablecidas e impl&iacute;citas que impone objetos de investigaci&oacute;n y, consecuentemente, se dejan de lado los aspectos coyunturales de nuestra realidad, esto es, los problemas que nos permitan ser protagonistas de nuestras circunstancias. </p>     <p>Dicha aprehensi&oacute;n, que construye un &aacute;ngulo de mirada para leer la realidad, se traduce en una colocaci&oacute;n del sujeto visible en la "capacidad para leer el orden social, ya sea para someterse a &eacute;ste, o bien para reconocer en lo dado potencialidades que se puedan transformar en pr&aacute;ctica" (Zemelman, 2011, p. 35). Implica, en consecuencia, una necesidad de futuro que no se agota en lo aceptado socialmente como posible, por el contrario, lo transgrede. </p>     <p>Por ello, la colocaci&oacute;n implica una liberaci&oacute;n de las determinaciones, que permita al sujeto colocarse en el momento, frente a sus circunstancias, que le permitan "reconocer opciones de potenciaci&oacute;n y, con base en ello, desarrollar capacidad de reactuaci&oacute;n" (Zemelman, 2011, p. 34). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;, las l&oacute;gicas para leer el presente (que implica pregunta sobre el pasado y el futuro), deben reconocer la incertidumbre y aceptar que lo conocido de la realidad es siempre provisorio, y este movimiento implica un razonamiento que reconozca esos l&iacute;mites. El problema epistemol&oacute;gico de la colocaci&oacute;n en el presente y de las mediaciones que configuran mi relaci&oacute;n con la realidad, son asunto de total importancia para la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de sujetos, dado que desconocerlo puede motivar, por un lado, impotencia o inmovilidad porque las personas ven la realidad con desesperanza y docilidad y, por el otro, a tomar decisiones equivocadas, pues enceguecidos por supuestos te&oacute;ricos se lee una realidad inexistente. </p>     <p>As&iacute;, no se trata de una educaci&oacute;n que se encierre en la exegesis de los autores y la re-significaci&oacute;n de categor&iacute;as anal&iacute;ticas, sino de leer para tener herramientas para problematizar la realidad, renombrarla, organizar el pensamiento y actuar seg&uacute;n mis necesidades hist&oacute;ricas en b&uacute;squeda del horizonte deseado (Zemelman, 2005). Es pertinente insistir que una forma de empezar a realizar el autoan&aacute;lisis epistemol&oacute;gico es entrar en relaci&oacute;n con el otro, colocarme desde donde &eacute;l ve, escuchar desde donde &eacute;l enuncia, dado que esto me confronta y me permite tomar conciencia de par&aacute;metros o esquemas adquiridos. Este ejercicio de colocaci&oacute;n y recolocaci&oacute;n debe evitar el pre-juzgar (pre-nombrar y pre-explicar), por el contrario, debe partir de la necesidad de comprensi&oacute;n que se traduce en preguntas y nunca en certezas. </p>     <p><i>Did&aacute;ctica no parametral. </i></p>     <p>En l&iacute;neas generales, la did&aacute;ctica no parametral invita a no partir de contenidos dados que determinen la ense&ntilde;anza. Por ello, invita a preguntar el qu&eacute; de la ense&ntilde;anza, el para qu&eacute; se ense&ntilde;a y el c&oacute;mo se hace (Quintar, 2008). En ese orden de ideas, es una invitaci&oacute;n a construir el sentido y a negociar el horizonte de la pr&aacute;ctica educativa. </p>     <p>La propuesta entra en articulaci&oacute;n con el autoan&aacute;lisis y con hacer expl&iacute;cita la aprehensi&oacute;n (relaci&oacute;n de conocimiento) y la colocaci&oacute;n en el presente, porque la situaci&oacute;n de ense&ntilde;anza debe reconocer el contexto hist&oacute;rico y social de los sujetos de la pr&aacute;ctica educativa, "considerando sus creencias, mitos, ritos; es decir, el mundo de simbolizaciones que configuran el imaginario social y su identidad cultural" (Quintar, 2006). </p>     <p>As&iacute;, se procura que el docente y estudiante entren en una din&aacute;mica que los lleve a darse cuenta de los par&aacute;metros con los que se configuran no para romperlos todos, sino para conscientemente determinar cu&aacute;les transgredir a partir de una negociaci&oacute;n de sentido. Como se puede advertir, no es una din&aacute;mica universal, no parte de est&aacute;ndares generales, es localizada y circunstancial. Se trata, pues, de no inocular el sentido, de pervertirlo en supuestos que anquilosan la vida: la meta es estudiar para trabajar y trabajar para acumular y consumir. </p>     <p>Por eso, la did&aacute;ctica no parametral despierta la duda (&iquest;Qu&eacute; ense&ntilde;amos? &iquest;Para qu&eacute; ense&ntilde;amos lo que ense&ntilde;amos? &iquest;Qui&eacute;n determina lo que ense&ntilde;o? &iquest;C&oacute;mo puede ser diferente? &iquest;Qu&eacute; quiero aprender? &iquest;Para qu&eacute; lo quiero aprender? &iquest;De d&oacute;nde me vienen estos deseos? &iquest;Pueden ser otros deseos?). Alimenta el deseo de saber desde un horizonte expl&iacute;cito: &iquest;Qu&eacute; quiero ser y qu&eacute; necesito saber para lograr serlo? &iquest;Qu&eacute; realidad quiero construir y qu&eacute; debo hacer para propiciarla? Se trata de observar que hay otras din&aacute;micas de felicidad m&aacute;s all&aacute; de las impuestas por el capitalismo, las cuales se basan en la explotaci&oacute;n y exclusi&oacute;n de hombres y mujeres, el maltrato animal y la extinci&oacute;n de la naturaleza. </p>     <p>Los hombres que rompen los par&aacute;metros son los que hacen la historia, y es eso lo que vemos en gran parte de la escuela y la universidad: nos mandan a leer la bibliograf&iacute;a y las obras del que puso en duda lo dado, lo naturalizado, el que propuso conceptos y explicaci&oacute;n diferentes para nombrar e interpretar la realidad. En fin, nos ense&ntilde;an sobre personas que actuaron en coherencia con su pensamiento, pero nunca nos invitan a seguir su ejemplo: sospechar de las certezas; por el contrario, el que lo hace es disciplinado, perseguido, censurado. </p>     <p>La ense&ntilde;anza no parametral coadyuva a educar un sujeto que tenga conciencia de su potencia, que se erija como constructor de su destino, pues entiende que la historia no est&aacute; prefigurada por leyes, todo lo contrario: "somos seres en devenir" (Meier, 2006, p.13). Cabe aqu&iacute; la met&aacute;fora de que los hombres son de barro, es decir, que se moldean, pues si ya fueran cer&aacute;mica cualquier cambio sustancial los romper&iacute;a. </p>     <p>La formaci&oacute;n de sujetos, as&iacute; como la construcci&oacute;n del conocimiento, es algo &eacute;tico y pol&iacute;tico. Pues se trata de permitir din&aacute;micas de ense&ntilde;anza que inviten a los estudiantes a reflexionar sobre sus herencias socioculturales y determinar posibilidades de transformaci&oacute;n a partir de negociaciones colectivas de sentidos y significados. Para lograrlo, se puede tomar como referente a las comunidades ind&iacute;genas, quienes tradicionalmente cambian la tradici&oacute;n. En efecto, hay transformaciones en sus significados y pr&aacute;cticas pero respetando sus tradiciones. Por ejemplo, en el pueblo Nasa del sur occidente de Colombia los ind&iacute;genas j&oacute;venes empezaron a exigir a los mayores la posibilidad de usar internet. Aquellos planteaban unas necesidades, los otros sus dudas; sin embargo, los j&oacute;venes nunca trasgredieron las &oacute;rdenes, esperaron a que los adultos en las din&aacute;micas tradicionales del cabildo decidieran. Al final, los mayores aceptaron el uso de dicha tecnolog&iacute;a, pero con ciertas restricciones. As&iacute;, se logr&oacute; incorporar nuevas pr&aacute;cticas respetando la din&aacute;mica tradicional. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Contrario a lo que nos ha inculcado el capitalismo y sus libros de autoayuda como dispositivos biopol&iacute;ticos que se consigue en los supermercados, los proyectos de vida no son individuales. Lo que hemos visto ac&aacute; es que mi subjetividad es, indefectiblemente, un v&iacute;nculo con los dem&aacute;s (Pichon-Rivi&egrave;re, 2008; Filloux, 1996), de all&iacute; que sea necesario entender que todo proyecto de vida aut&oacute;nomo siempre debe contemplar responsablemente a los otros (B&aacute;rcena &amp; M&egrave;lich, 2000). </p>     <p>Se puede ver en el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional un ejemplo de rompimiento de par&aacute;metros en sus pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas: en "La otra campa&ntilde;a", contrario a la pol&iacute;tica tradicional que sale a ofrecer soluciones para lograr pros&eacute;litos, los zapatistas salieron a conocer los problemas de los otros y contarles los propios, no para llevarle las soluciones sino para aprender de las soluciones de los otros, para mirar d&oacute;nde se encontraban y qu&eacute; pod&iacute;an hacer juntos. Finalmente, el rompimiento de par&aacute;metros no es ajeno a la naturaleza humana, pues de hecho as&iacute; se logra el aprendizaje: modificando las estructuras mentales a partir de alteraciones internas y externas al sujeto. Verbigracia: el rompimiento de una relaci&oacute;n amorosa que lleva a aprender a vivir sin esa persona, y un alcoh&oacute;lico recuperado,  quien aprende a vivir sin beber. En los dos casos aprenden a vivir de otra manera, pero para ello deben darse cuenta que esa realidad, que antes ve&iacute;an imposible, es viable gracias a su voluntad. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas. </b></font></p>      <!-- ref --><p> B&aacute;rcena, F., M&egrave;lich, J.C. (2000). La educaci&oacute;n como acontecimiento &eacute;tico. Barcelona: Ediciones Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1657-8031201500010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bourdieu, P. (2003). El oficio del cient&iacute;fico. Barcelona: Editorial Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1657-8031201500010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bruner, J. (1991). "La psicolog&iacute;a popular como instrumento de la cultura". Actos de significado. M&aacute;s all&aacute; de la revoluci&oacute;n cognitiva. Madrid: Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1657-8031201500010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Castoriadis, C. (1997). El avance de la insignificancia. Buenos Aires: Eudeba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1657-8031201500010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Castro-G&oacute;mez, S. (2000). Ciencias sociales, violencia epist&eacute;mica y el problema de la "invenci&oacute;n del otro". En: Lander, E. (comp.). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoam&eacute;rica. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1657-8031201500010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Cuesta, O. (2009). Consideraciones sobre la educaci&oacute;n en el capitalismo global contempor&aacute;neo. En: Revista de investigaciones UNAD 8 (2), pp. 225-233.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1657-8031201500010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Cuesta, O. (2010). Nociones para revisar los principios epist&eacute;micos de la investigaci&oacute;n: una mirada descolonizadora. Revista Nodo, 9 (5). Pp. 79-92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1657-8031201500010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Dussel, E. (1992).1492: El encubrimiento del otro. El origen del mito de la modernidad. Conferencias de Frankfort. La Paz: Plural Editores. UMSA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1657-8031201500010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Fanon, F. (1963). Los condenados de la tierra. M&eacute;xico D.F: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1657-8031201500010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Feinmann, J. Alcances y l&iacute;mites del concepto "la patria es el otro". En: P&aacute;gina 12. Disponible en: <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-223384-2013-06-30.html" target="_blank">http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-223384-2013-06-30.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1657-8031201500010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Filloux, J. (1996). Intersubjetividad y formaci&oacute;n. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1657-8031201500010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Freire, P. (1984). La importancia de leer y el proceso de liberaci&oacute;n. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1657-8031201500010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Freire, P. (1994). Cartas a quien pretende ense&ntilde;ar. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1657-8031201500010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Freire, P. (2005). Pedagog&iacute;a de la Esperanza. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1657-8031201500010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Galeano, E. (1998). El derecho al delirio. Disponible en:  <a href="http://www.escribirte.com.ar/textos/355/eduardo-galeano-el-derecho-al-delirio.htm" target="_blank">http://www.escribirte.com.ar/textos/355/eduardo-galeano-el-derecho-al-delirio.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1657-8031201500010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guattari, F. (1990). Las tres ecolog&iacute;as. Valencia: Pretextos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1657-8031201500010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Insuasty Rodriguez, A. (2013). Ante la actual crisis de sentido, es necesario rescatar al sujeto. Agora USB, 13(2), 282-284.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1657-8031201500010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lander, E. (2000). Ciencias sociales: saberes coloniales y euroc&eacute;ntricos. En La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoam&eacute;rica. Lander, Edgardo (comp.). Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1657-8031201500010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lenkersdorf, C. (2008). Aprender a escuchar: ense&ntilde;anzas maya-tojolabales. M&eacute;xico: Plaza y Valdes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1657-8031201500010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Levinas, E. (1993). El Tiempo y el otro. Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1657-8031201500010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Madero, I. (2009). El gobierno de las palabras. Pol&iacute;tica para un tiempo de confusi&oacute;n. Madrid: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1657-8031201500010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Maldonado-Torres, N. (2007). Sobre la colonialidad del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto. En El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epist&eacute;mica m&aacute;s all&aacute; del capitalismo global. Castro-G&oacute;mez, S. y Grosfoguel, R. (eds.). Bogot&aacute;: Iesco-Pensar-Siglo del Hombre Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1657-8031201500010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Meier, C. (2006). La educaci&oacute;n a la luz de la pedagog&iacute;a de Jes&uacute;s de Nazaret. Bogot&aacute;: Paulinas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1657-8031201500010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mignolo, W. (2001). Capitalismo y geopol&iacute;tica del conocimiento. Buenos Aires: Ediciones del signo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1657-8031201500010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Piaget, J. (1969). Biolog&iacute;a y conocimiento. M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1657-8031201500010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Pichon-Rivi&egrave;re, E. (2008). Teor&iacute;a del v&iacute;nculo. Buenos Aires: Nueva visi&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1657-8031201500010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Pozo, J. (2003). Adquisici&oacute;n de conocimiento. Madrid: Ediciones Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1657-8031201500010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina, en: Lander, E. (comp.). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoam&eacute;rica. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1657-8031201500010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Quintar, E. (2006). La ense&ntilde;anza como puente a la vida. M&eacute;xico: Instituto Polit&eacute;cnico Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1657-8031201500010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Quintar, E. (2008). Did&aacute;ctica no parametral: sendero hacia la descolonizaci&oacute;n. M&eacute;xico: Instituto Pensamiento y Cultura en Am&eacute;rica Latina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1657-8031201500010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Silva, J. (2008). Desobediencia epist&eacute;mica desde Abya Yala (Am&eacute;rica Latina). En: Primer Congreso Internacional Pensamiento Social Latinoamericano Perspectivas para el Siglo XXI. Disponible en: <a href="http://www.apse.or.cr/webapse/pedago/enint/souza03.pdf" target="_blank">http://www.apse.or.cr/webapse/pedago/enint/souza03.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S1657-8031201500010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sousa Santos, B. (2010). Refundaci&oacute;n del estado en Am&eacute;rica Latina. Perspectivas desde una epistemolog&iacute;a del sur. Lima: Instituto Internacional de derecho y sociedad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1657-8031201500010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Virno, P. (2003). Gram&aacute;tica de la multitud. Madrid: Traficantes de Sue&ntilde;os.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S1657-8031201500010000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zemelman, H. (1992). Los Horizontes de la Raz&oacute;n. Barcelona: Anthropos. El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S1657-8031201500010000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zemleman, H. (1994). Racionalidad y ciencias sociales. En: Suplementos Textos de historia social del pensamiento No. 45. Barcelona: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S1657-8031201500010000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zemelman, H. (2005). Voluntad de Conocer. Barcelona: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S1657-8031201500010000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Zemelman, H. (2011). Los horizontes de la raz&oacute;n III. Barcelona: Anthropos. Universidad de Manizales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S1657-8031201500010000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Varela, F., Thompson, E., &amp; Rosh, E. (1997). De cuerpo presente. Las ciencias cognitivas y la experiencia humana. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S1657-8031201500010000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> </font>      ]]></body><back>
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