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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hegemonía, poder popular y sentido común]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The power of capital fails through again, and their representatives know it. Therefore, their defensive policies become more aggressive. If the door is ajar, you know, it will end up open... And they defend themselves; Hence their dangerousness and ferocity. These are times of civilization collapse and as such, we must understand them and reflect on them.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>Tipo de art&iacute;culo: de investigaci&oacute;n</p>      <p align="center"><font size="4"><b>Hegemon&iacute;a, poder popular y sentido com&uacute;n</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Hegemony, common sense, and popular power</b></font></p>        <p align="center"><I>Por: Isabel Rauber</I><Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup></p>      <p><Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> Doctora en Filosof&iacute;a, Directora de Pasado y Presente XXI, Investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre Am&eacute;rica, Profesora Adjunta de la Universidad de La Habana. La Habana, Cuba. <a href="mailto:irauber@habana.edu.co">irauber@habana.edu.co</a>.</p>      <p align="center">Recibido: julio de 2015 Revisado: octubre de 2015 Aceptado: noviembre 20 de 2015</p>   <hr>     <p><b>Resumen</b></p>      <p>El poder del capital hace aguas, y sus personeros lo saben. Por ello, m&aacute;s agresivas se tornan sus pol&iacute;ticas defensivas. Si la puerta se entreabre, saben, terminar&aacute; abierta... Y se defienden; de ah&iacute; su peligrosidad y ferocidad. Estos son tiempos de colapso civilizatorio y como tal hay que entenderlos y reflexionarlos.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>poder, capitalismo, poder popular, sentido com&uacute;n.</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>      <p>The power of capital fails through again, and their representatives know it. Therefore, their defensive policies become more aggressive. If the door is ajar, you know, it will end up open... And they defend themselves; Hence their dangerousness and ferocity. These are times of civilization collapse and as such, we must understand them and reflect on them.</p>      <p><b>Key words: </b>Power; Capitalism; Common sense; Popular power.</p>  <hr>     <p><b>El debate cultural por una nueva civilizaci&oacute;n</b></p>      <p><b>Poner fin al dominio de la l&oacute;gica del capital</b></p>      <p>La construcci&oacute;n de una nueva civilizaci&oacute;n que supere la barbarie de la actual, construida y regida por los designios del capital es el nudo articulador de los procesos de cambio sociales en curso. Ello requiere poner fin al poder del capital, a su l&oacute;gica de funcionamiento, y a sus mecanismos de producci&oacute;n y preproducci&oacute;n de su hegemon&iacute;a de dominaci&oacute;n y sometimiento. &iquest;Es posible? Obviamente, a cada instante los tent&aacute;culos ideol&oacute;gicos del poder buscan mecanismos para acu&ntilde;ar el NO como &uacute;nica respuesta. La imposici&oacute;n a Grecia en este momento, es parte de la misma l&oacute;gica hegem&oacute;nica, en ese caso, de castigo y ejemplarizante al mundo; como la bomba at&oacute;mica lanzada otrora sobre las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki.</p>      <p>La vida no claudica. Y aunque inestables, continuamente florecen alternativas que afirman la posibilidad de salir de la locura de dolor y muertes impulsada por los personeros del capital. La construcci&oacute;n de un nuevo mundo, de una nueva civilizaci&oacute;n late en los procesos de luchas populares, particularmente cuando estos se anudan y orientan hacia la construcci&oacute;n de un nuevo poder, propio, revolucionario, anclado en la creaci&oacute;n y desarrollo de nuevos modos de interrelaciones sociales, colectivas, grupales, comunitarias. En ellas van construyendo y desarrollado una hegemon&iacute;a propia, anclada en la participaci&oacute;n de todos y todas, de modo que el actor popular colectivo (auto)constituido, despliegue y proyecte su conciencia pol&iacute;tica y su independencia de pensamiento en acciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales encaminadas a conquistar su liberaci&oacute;n y la de la sociedad toda, alimentando -sobre esa base- la naciente civilizaci&oacute;n simult&aacute;neamente con la profundizaci&oacute;n del poder popular.</p>      <p>La historia demuestra que si se (conquista y) ejerce el poder con la misma racionalidad econ&oacute;mica, con la misma concepci&oacute;n y sost&eacute;n de la cultura social interrelacional del capital, a la corta o a la larga se reproducen sus modos de funcionamiento, su l&oacute;gica verticalista, autoritaria, explotadora, discriminadora, excluyente y alienante. Ser&iacute;a -;como lo fue en el siglo XX-, el final de la utop&iacute;a revolucionaria. Es vital, por tanto, que el proceso de construcci&oacute;n de poder propio est&eacute; interarticulado con la creaci&oacute;n y construcci&oacute;n de una nueva cultura popular (econ&oacute;mica, social, pol&iacute;tica, &eacute;tica y cultural), aportando a una hegemon&iacute;a de liberaci&oacute;n.</p>      <p>Esto es: El poder popular que se construye en aras de la superaci&oacute;n del capitalismo no es un "contrapoder" ni un "antipoder"; es otro tipo de poder, sobre bases diferentes a las del capital. Su creaci&oacute;n y construcci&oacute;n se origina en la ra&iacute;z, tradicionalmente denominada "estructura", y desde all&iacute; va abriendo y transitando caminos de gestaci&oacute;n y afianzamiento de nuevos valores y relaciones sociales.</p>      <p>Se trata de un proceso integral de creaci&oacute;n-construcci&oacute;n de la sociedad superadora de la alienaci&oacute;n del capital y su consumismo: en lo social, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, cultural, &eacute;tico, jur&iacute;dico, etc. Todo se va transformando inter-articuladamente marcado por la actividad consciente de los sujetos protagonistas, quienes -;en su caminar y construir-van (auto) constituy&eacute;ndose en actor colectivo protagonista del cambio. Es un proceso autogestado por los sujetos y, en ese sentido, es- a la vez- formador de nuevos hombres y nuevas mujeres, creadores y constructores protag&oacute;nicos de la utop&iacute;a anhelada. De ah&iacute; el lugar central y permanente que -;en este proceso-ocupa la batalla cultural por la construcci&oacute;n de una hegemon&iacute;a de liberaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La hegemon&iacute;a dominante no es est&aacute;tica ni inmodificable, por el contrario, existe como proceso vivo articulador de hegemon&iacute;a y dominaci&oacute;n, proceso que es continuamente renovado, modificado y relegitimado. Del mismo modo lo son tambi&eacute;n las resistencias que suscita. De ah&iacute; que la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica y cultural no sea nunca absolutamente dominante. El propio concepto de hegemon&iacute;a lo indica: se trata de una supremac&iacute;a sobre otro u otros que existen como subordinados, dominados y /o rebeldes. Estas fuerzas subordinadas-rebeldes constituyen el basti&oacute;n social, pol&iacute;tico y cultural para la construcci&oacute;n de una hegemon&iacute;a alternativa.</p>      <p>El desarrollo de una estrategia de poder popular llama a potenciar los embriones de hegemon&iacute;a propia, desarroll&aacute;ndolos articuladamente en un proceso colectivo de construcci&oacute;n de hegemon&iacute;a alternativa que le permita al campo popular convertirse en un bloque o fuerza popular hegem&oacute;nica.</p>      <p>En estos procesos la batalla cultural es imprescindible porque en "lo cultural" se anudan lo p&uacute;blico y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en pr&aacute;cticas repetitivas que van acu&ntilde;ando en nuestros esp&iacute;ritus lo que materialmente delimita nuestras conductas. Es el terreno privilegiado por el poder para afianzar ideol&oacute;gicamente, por diversos medios, sus conquistas o proyectos originados en lo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. En tal sentido, resulta central discutir palmo a palmo la l&oacute;gica del capital, desnudar su irracionalidad y las falsedades de su supuesta eficacia, su sentido utilitario y consumista, la semilla individualista que su funcionamiento competitivo devastador instala y reinstala segundo a segundo dentro de nuestras subjetividades.</p>      <p>Se trata de una discusi&oacute;n integral y concreta, y hay que abordarla tambi&eacute;n de modo integral y concreto: discutiendo las l&oacute;gicas de funcionamiento del capital tal cual ellas existen y se manifiestan en cada momento, en cada lugar, y haci&eacute;ndolo de un modo integral, articulando la cr&iacute;tica econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, social, &eacute;tica, jur&iacute;dica, etc&eacute;tera. Se trata, en s&iacute;ntesis, de un debate de poder, para salirse del c&iacute;rculo de muerte de la hegemon&iacute;a de dominaci&oacute;n del capital.</p>      <p><b>Hegemon&iacute;a y poder popular</b></p>      <p>El modo de articulaci&oacute;n pol&iacute;tica sociocultural que impone, reafirma y recrea el poder (econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, cultural) dominante fue definido por Gramsci como hegemon&iacute;a, concepto medular para pensar los actuales procesos sociopol&iacute;ticos populares que disputan el poder a las fuerzas dominantes del capital buscando construir un nuevo orden social. En estos procesos los pueblos construyen poder propio (hegemon&iacute;a popular) desde abajo.</p>      <p>Analizar las relaciones de poder a partir de la hegemon&iacute;a, parte de entender que el poder condensa las relaciones sociales de fuerzas (pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, culturales, ideol&oacute;gicas), articul&aacute;ndolas -;de modo subordinado y jer&aacute;rquico- para regirlas en funci&oacute;n de los intereses de una clase o sector de clase, que se constituye en bloque dominante-hegem&oacute;nico. De ah&iacute; que Gramsci articule dominaci&oacute;n y hegemon&iacute;a.</p>      <p>La dominaci&oacute;n, seg&uacute;n explica, se expresa en formas manifiestamente pol&iacute;ticas implementadas espec&iacute;ficamente desde el aparato estatal. Dichas formas no excluyen la coerci&oacute;n y represi&oacute;n, particularmente en tiempos de crisis que ponen en peligro la capacidad de ejercicio de la dominaci&oacute;n. La hegemon&iacute;a, alude a un modo de ejercer la dominaci&oacute;n desde un "complejo entrecruzamiento de fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y culturales". Es precisamente por ello que interact&uacute;a directamente con lo cultural, articulando particularmente los procesos de la vida cotidiana con las distribuciones (accesos y exclusiones) espec&iacute;ficas del poder. Y busca v&iacute;as para justificar-explicar estas distribuciones acorde con los fundamentos del poder dominante, de modo tal que el pueblo las naturalice, interiorice (subjetivice) y transforme en "sentido com&uacute;n".</p>      <p>Gramsci explicita que ni la dominaci&oacute;n hegem&oacute;nica ni la hegemon&iacute;a dominante pueden lograrse exclusivamente a trav&eacute;s de la coerci&oacute;n. La producci&oacute;n y la reproducci&oacute;n de las relaciones sociales -y pol&iacute;ticas- constituyen una intrincada madeja de m&uacute;ltiples (y complejas) formas, donde las ideolog&iacute;as desempe&ntilde;an un papel decisivo, que se expresa concentradamente en un determinado tipo de poder pol&iacute;tico y su aparato estatal. El Estado ser&iacute;a, en esta relaci&oacute;n, seg&uacute;n palabras de Gramsci, la personificaci&oacute;n de la "hegemon&iacute;a acorazada de coerci&oacute;n", un componente del poder pol&iacute;tico que efectiviza en su accionar la relaci&oacute;n de poder subordinante de la clase del capital sobre la del trabajo y -; a partir de all&iacute;-, sobre el conjunto de la sociedad. Pero este accionar no se limita a lo coercitivo-represivo, abarca tambi&eacute;n lo educativo-normativo, y en esta labor lo ideol&oacute;gico-pol&iacute;tico ocupa un lugar medular. Es decir que, seg&uacute;n Gramsci, el Estado es tambi&eacute;n un constructor de subjetividad. Un &aacute;ngulo casi ignorado por sus seguidores y por quienes, muchas veces, en su nombre, definen pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en procesos populares revolucionarios.</p>      <p>Esta dimensi&oacute;n del accionar del Estado abre puertas a una ampliaci&oacute;n de la concepci&oacute;n respecto de su papel pol&iacute;tico-cultural en la sociedad y, por tanto, en los procesos de su transformaci&oacute;n: no se trata solamente de un aparato superestructural represivo del que habr&iacute;a que apropiarse para luego destruirlo. En las realidades pol&iacute;ticas en las que tienen lugar hoy los procesos revolucionarios de transformaci&oacute;n social en Latinoam&eacute;rica, el Estado -;en manos de representantes del poder popular emergente-, puede convertirse en un instrumento clave para impulsar -;conjuntamente con el gobierno y el pueblo-cambios radicales, en primer t&eacute;rmino, erigi&eacute;ndose en sustrato institucional de la nueva sociedad que los pueblos buscan construir (y construyen). Para ello resulta vital la articulaci&oacute;n de sus espacios de poder (y del poder de estos espacios) con el poder que los sectores populares organizados han venido construyendo y construyen dia a dia desde abajo, en simult&aacute;neo y complejo proceso de conformaci&oacute;n del actor colectivo. El "abajo" y el "arriba" articulados, desdibujan entonces las fronteras hist&oacute;ricas del poder instituido, recuperando los sectores populares protagonismo, ciudadan&iacute;a y capacidad de ejercer su soberan&iacute;a, y el poder instituido abre sus puertas para refundarse a s&iacute; mismo, en interacci&oacute;n din&aacute;mica-dial&eacute;ctica con el pueblo (organizado), para ser a su vez parte del poder instituido-destituyente de lo viejo y participante de la creaci&oacute;n de lo nuevo instituyente. Es tal caso, se trata sin duda de un Estado en revoluci&oacute;n, subordinado al poder popular aut&oacute;nomo (no subordinado) con el que interact&uacute;a, interdefini&eacute;ndose ambos permanentemente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No digo que esto ocurra as&iacute; en la disputa pol&iacute;tica cultural actual, al contrario, las experiencias indican que es un &aacute;ngulo clave pero descuidado o ignorado en las luchar por la construcci&oacute;n de un nuevo poder popular en Latinoam&eacute;rica. Precisamente por ello lo subrayo: se trata de un componente importante del planteo gramsciano acerca del Estado, la hegemon&iacute;a y el poder, sepultado por las miradas superestructuralistas acerca del quehacer pol&iacute;tico, el poder y el poder popular de quienes han pretendido "interpretarlo".</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo plantearse si no, la transici&oacute;n hacia un nuevo poder popular en condiciones de convivencia y pulseada democr&aacute;tica con el viejo poder y sus instituciones?, &iquest;choque de aparatos o lucha pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica desde la ra&iacute;z anclada en la participaci&oacute;n creciente de los pueblos en todas los &aacute;mbitos de su vida, creando las nuevas herramientas que hagan posible empoderarse y gobernarse a s&iacute; mismos?</p>      <p>No se puede desplazar algo si no se est&aacute; presente en el mismo &aacute;mbito; precisamente por ello, para evitar cualquier cambio, entre otras razones, la democracia que responde y corresponde al Estado del poder del capital es jer&aacute;rquica, verticalista, excluyente y represiva y ha creado -a su imagen y semejanza-, las instituciones que la sostienen y reproducen. Uno de los grandes desaf&iacute;os de la transici&oacute;n hacia el nuevo mundo es cambiar esta relaci&oacute;n.</p>      <p><b>Estado revolucionario, participaci&oacute;n popular y empoderamiento</b></p>      <p>Se trata de reconstruir al Estado como actor sociopol&iacute;tico central en interacci&oacute;n participativa con los sectores sociales populares y sus actores sociopol&iacute;ticos. Sin esta interarticulaci&oacute;n con los sujetos protagonistas del proceso en la definici&oacute;n, gesti&oacute;n y funcionamiento de lo p&uacute;blico, la reubicaci&oacute;n del Estado como centro del quehacer socioecon&oacute;mico del proceso de cambios poco aporta a los cambios raizales que requiere el proceso revolucionario, al contrario, puede erigirse en un obst&aacute;culo al vital protagonismo de los actores sujetos y, con ello, a la profundizaci&oacute;n revolucionaria raizal de la democracia construida y en construcci&oacute;n por los actores sujetos de lo que -se supone- es su historia.</p>      <p>Los pueblos no est&aacute;n solo para aceptar, apoyar, convalidar o materializar (ejecutar) ideas y decisiones, sino ante todo para protagonizarlas. Esto quiere decir: participar del proceso de elaboraci&oacute;n y toma de decisiones y de la realizaci&oacute;n posterior de las mismas, compartiendo responsabilidades. Los protagonistas no pueden -; ni quieren-enterarse de su historia por los diarios. No es con resoluciones y decretos como se impulsa la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica y cultural, la clave est&aacute; en la participaci&oacute;n. Se trata de un proceso marcado por la construcci&oacute;n colectiva y requiere llevar los ritmos que esa construcci&oacute;n -; y toma de conciencia-colectiva demanden. Cuando se pretende acelerarlo pasando por encima de la participaci&oacute;n popular, lo que se evidenciaba como un &eacute;xito o acierto posible en el mediano plazo, puede por el contrario resultar un fracaso.</p>      <p>Apostando a la consulta y participaci&oacute;n de los de abajo, ciertamente el camino puede ser m&aacute;s largo y los ritmos m&aacute;s lentos, pero a la larga ser&aacute; m&aacute;s efectivo, profundo y radical. Esta sabidur&iacute;a se forj&oacute; en la experiencia de lucha de los pueblos. En sus pr&aacute;cticas, ellos han delineado y construido las nuevas l&oacute;gicas de la transformaci&oacute;n social desde abajo, es decir, de las revoluciones democr&aacute;tico-culturales caracterizadas por apelar interarticuladamente al desarrollo de la conciencia, la organizaci&oacute;n y la participaci&oacute;n de los de abajo de modo permanente. Y esto es -ante todo- una resultante de la participaci&oacute;n plena de los de abajo en todo el proceso de cambios: desde el diagn&oacute;stico y las definiciones hasta la implementaci&oacute;n y el control de las decisiones. Estas no son ya tarea de un grupo de dirigentes sino responsabilidad compartida de todos y todas.</p>      <p>Las revoluciones desde abajo, es decir, las que se gestan por los pueblos desde la ra&iacute;z de los problemas, apuestan al cambio que nace de las conciencias de los pueblos y se construye en su accionar protag&oacute;nico; nada tienen que ver con m&eacute;todos que pretenden impulsar el proceso con decretos o resoluciones generadas desde arriba por muy bien intencionadas y certeras que estas pudieran resultar.</p>      <p>Como se evidencia en los procesos venezolano, boliviano, y se vislumbra en el ecuatoriano, el acceso al Ejecutivo abre puertas para dirigir ventajosamente algunos resortes claves del Estado. Es posible impulsar transformaciones sociales, econ&oacute;micas y culturales radicales desde la superestructura pol&iacute;tica cuando estas son gestadas y construidas desde abajo, a partir de la protag&oacute;nica participaci&oacute;n de los movimientos sociales, sus organizaciones socio-pol&iacute;ticas y el pueblo todo en la toma de decisiones. Lo contrario conduce al sost&eacute;n del viejo andamiaje del poder por sobre la sociedad, y sobre esa base, al estancamiento, a derrotas y retrocesos.</p>      <p>En el terreno pol&iacute;tico est&aacute; claro que saber es poder. En tanto el saber procedente de t&eacute;cnicos y expertos es restringido, reducido a &eacute;lites y minor&iacute;as, su poder tambi&eacute;n es escaso y reducido, acotado a cargos y funciones, a lo que se denomina com&uacute;nmente "trabajo profesional". Por ello, sin negar el valor del trabajo de expertos y asesores, los resultados y las propuestas que emanen de sus estudios necesitan siempre ser reevaluadas con el pueblo organizado. La clave es construir diagn&oacute;sticos y propuestas a partir de la participaci&oacute;n de los movimientos ind&iacute;genas, sindicales y sociales, con el campo popular todo. Solo un proceso participativo articulado entre lo instituido y lo instituyente, abre las puertas a procesos pol&iacute;ticos revolucionario inter-protagonizados por gobierno y pueblo. En procesos pol&iacute;tico-revolucionarios como los que se viven hoy en Latinoam&eacute;rica, la administraci&oacute;n p&uacute;blica -; que es la administraci&oacute;n de lo p&uacute;blico-no puede quedar entrampada en las oficinas de los funcionarios; la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, su gesti&oacute;n y administraci&oacute;n es;- ente todo-, tema y tarea de la militancia socio-pol&iacute;tica de los pueblos en las calles de las ciudades, en los campos, en las minas... Y convocarla, promoverla y organizarla es-; o deber&iacute;a ser- una tarea prioritaria de los funcionarios p&uacute;blicos del "nuevo" Estado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se desconoce que quienes tienen la responsabilidad de gobernar tienen la prerrogativa de proponer cambios y la obligaci&oacute;n de que sus propuestas tengan fundamentos s&oacute;lidos. Pero lo que da sentido y proyecci&oacute;n revolucionaria a tales acciones es la participaci&oacute;n popular.</p>      <p>Para que el saber expresado arriba sea a la vez poder abajo, tiene que construirse con la participaci&oacute;n protag&oacute;nica de los de abajo como saber/poder de pueblo. Y esta es una tarea pol&iacute;tica por excelencia de quienes tienen responsabilidades de gobierno en procesos revolucionarios. No puede quedar al arbitrio de funcionarios p&uacute;blicos, generalmente centrados en la defensa de los procedimientos burocr&aacute;ticos y no en los resultados de los mismos. Menos a&uacute;n pueden ellos ser los responsables de abrir las compuertas a la participaci&oacute;n popular de un estamento tan cerrado como el aparato estatal.</p>      <p>Es el pueblo organizado, interarticulado en su diversidad de identidades, nacionalidades y culturas, quien tiene el poder de cambiar la historia y construirla a su imagen y semejanza. Y la labor pol&iacute;tica del actor pol&iacute;tico colectivo radica-; en este sentido-, en generar las condiciones pol&iacute;ticas, culturales y jur&iacute;dicas para que ello ocurra.</p>      <p>La combinaci&oacute;n pueblo organizado-nuevo Estado popular como estructura sociopol&iacute;tica de la herramienta ejecutiva de un gobierno popular alternativo, conforma-; reforma constitucional mediante- una tr&iacute;ada social, pol&iacute;tico-institucional y jur&iacute;dica anclada en el protagonismo y la participaci&oacute;n de los de abajo, que es -a la vez- cimiento y fuerza vital para realizar/potenciar cambios sociales trascendentes en los &aacute;mbitos local, nacional, y regional latinoamericano.</p>      <p>Esto es parte del debate pol&iacute;tico y cultural que tiene lugar en los actuales procesos populares de Latinoam&eacute;rica: la pulseada con el poder dominante est&aacute; en marcha. El capital colonial busca que "las aguas vuelvan a su nivel" imponiendo agendas y normas de funcionamiento propias del viejo y languidecente sistema, traduciendo permanentemente en sentido com&uacute;n sus obsoletos criterios, a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n masiva y sus centros de producci&oacute;n intelectual. Frente a ello, los sujetos pol&iacute;ticos de lo nuevo, no pocas veces fragmentados en sujeto social, pol&iacute;tico... van descubriendo las reglas del juego y se enfrentan el desaf&iacute;o cultural de aprehender lo nuevo que van creando, llegar a conclusiones y empoderarse de lo que construyen a riesgo de que sean otros los que hagan las "interpretaciones" del proceso, imprimi&eacute;ndole con ellas un sentido ajeno al de sus protagonistas.</p>      <p><b>Desmontar la hegemon&iacute;a cultural del capital</b></p>      <p>El concepto hegemon&iacute;a cultural resulta un importante instrumento anal&iacute;tico porque revoluciona la forma de entender la dominaci&oacute;n y la subordinaci&oacute;n en las sociedades actuales. Abre las puertas a la cr&iacute;tica social ya que posibilita ir m&aacute;s all&aacute; del diagn&oacute;stico. En esto radica, precisamente, su importancia pr&aacute;ctico-transformadora. Ciertamente, quienes detentan la dominaci&oacute;n material ejercen tambi&eacute;n la dominaci&oacute;n espiritual, pero lo que resulta decisivo no es solamente el sistema consciente de creencias, significados y valores impuestos, es decir la ideolog&iacute;a dominante, sino el conjunto de procesos sociales vividos y organizados a partir de esos valores y creencias espec&iacute;ficos. Modificar los modos pr&aacute;cticos en que transcurren los procesos sociales, en los que se forman, reafirman o modifican los valores, etc., constituye la base de la posibilidad de construir una hegemon&iacute;a diferente, la hegemon&iacute;a popular. Esta solo puede ser tal si se constituye (y construye) como un nuevo tipo de hegemon&iacute;a, es decir, con l&oacute;gicas y fundamentos diferentes de la que se quiere superar.</p>      <p>Esto significa, por un lado, que la construcci&oacute;n de la hegemon&iacute;a popular implica siempre la deconstrucci&oacute;n simult&aacute;nea (te&oacute;rico-pr&aacute;ctica) de los modos de existencia de la hegemon&iacute;a de dominaci&oacute;n. Por ejemplo, de las viejas pr&aacute;cticas y modalidades de construcci&oacute;n jer&aacute;rquicas y verticalistas presentes todav&iacute;a en muchas organizaciones sociales y pol&iacute;ticas, en el relacionamiento entre compa&ntilde;eros, en las miradas y an&aacute;lisis de la realidad, en las actitudes y conductas cotidianas, buscando siempre que los "gestos" p&uacute;blicos sean coherentes con las conductas privadas, y viceversa.</p>      <p>Construir la hegemon&iacute;a cultural de los sectores populares empe&ntilde;ados en la superaci&oacute;n del capitalismo y la construcci&oacute;n de una nueva civilizaci&oacute;n, significa -a tono con lo expresado-, desarrollar pr&aacute;cticas y postulados radicalmente diferentes a los de la hegemon&iacute;a que se busca desplazar. No puede limitarse a imponer una nueva ideolog&iacute;a de dominaci&oacute;n-hegemon&iacute;a.</p>      <p>Construir una nueva civilizaci&oacute;n humana, liberadora, justa, solidaria, diversa y ecol&oacute;gicamente sustentable no ser&aacute; una realidad si los cambios se limitan a ser la contracara del capital, a dar vuelta la tortilla. Por ello la tarea revolucionaria no consiste en construir una contra-hegemon&iacute;a, sino en construir una cultura y conciencia pol&iacute;ticas radicalmente diferentes, superadoras de discriminaciones, jerarquizaciones y exclusiones de cualquier tipo, y tambi&eacute;n de todo pensamiento, modos de vida y cosmovisi&oacute;n &uacute;nicos. A diferencia de ello, la interculturalidad horizontalmente constituida que van construyendo los pueblos de Nuestra Am&eacute;rica se muestra entre las claves del nuevo mundo: diverso, solidario, descolonizado...</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El primer paso est&aacute; al alcance de la mano: hacer del funcionamiento y los modos de organizaci&oacute;n y relacionamiento interno y externo de los movimientos sociales y pol&iacute;ticos, &aacute;mbitos pedag&oacute;gicos de gesti&oacute;n de lo nuevo en las pr&aacute;cticas cotidianas.</p>      <p>Las formas y los modos de acci&oacute;n pol&iacute;tica (y social) de quienes ocupan responsabilidades de direcci&oacute;n y liderazgo pol&iacute;tico-social, valen m&aacute;s que mil palabras y constituyen la fuerza pedag&oacute;gica primera en el proceso de conformaci&oacute;n de la nueva conciencia, la nuevas subjetividades y los nuevos sujetos, afianzando (o negando) en las pr&aacute;cticas cotidianas la posibilidad de la utop&iacute;a anhelada. No hay que olvidar que, como estableciera el Che con su propia vida, el ejemplo es la base material-espiritual de toda fuerza de cambio.</p>      <p>Esto es: No se puede dejar para "despu&eacute;s" lo referente a enfoques y actitudes pol&iacute;ticas. Lo nuevo -; aunque de modo fragmentado e incipiente-, se va gestando y construyendo desde el presente, en cada resistencia y lucha social enfrentada al capital, en cada organizaci&oacute;n y tarea, y se va desarrollando y profundizando permanentemente en los procesos de transformaci&oacute;n social.</p>      <p><b>"Guerra de posiciones"</b></p>      <p> Las formas de interacci&oacute;n de la cultura y la pol&iacute;tica constituyen elementos claves que intervienen en la definici&oacute;n de la correlaci&oacute;n general de fuerzas en una sociedad dada, en uno u otro sentido. Las fuerzas sociales en pugna est&aacute;n en constante confrontaci&oacute;n, modificaci&oacute;n o afianzamiento de capacidades de dominaci&oacute;n y, sobre todo, de hegemon&iacute;a. Se produce por tanto, una viva y constante interdefinici&oacute;n de las fuerzas y sus capacidades de acci&oacute;n (supremac&iacute;a sobre la otra parte), en cuya din&aacute;mica desarrollan una interrelaci&oacute;n pol&iacute;tica compleja. Esto es lo que Gramsci denomin&oacute; -desde una perspectiva pol&iacute;tico-cultural- "guerra de posiciones".</p>      <p>Construir poder popular desde abajo, significa, precisamente, desarrollar esa "guerra de posiciones" en lo ideol&oacute;gico, lo pol&iacute;tico, lo &eacute;tico y lo cultural. Es decir, organizar y desarrollar batallas pol&iacute;tico-culturales que-; adem&aacute;s de deslegitimar al capital-, vayan afirmando a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas diferentes a las instauradas por el capital, que otro mundo es posible, mostrando en las experiencias y construcciones de los movimientos sociales que la sociedad buscada existe ya en ellas, esbozada en peque&ntilde;os logros. Esto conduce a una interrogante: &iquest;c&oacute;mo traducir en las pr&aacute;cticas cotidianas de la construcci&oacute;n sociopol&iacute;tica, ese otro mundo posible? Hasta donde s&eacute;, la b&uacute;squeda de respuestas concretas en las pr&aacute;cticas cotidianas, resulta estimuladora de la creatividad colectiva y parte del camino de avances de lo nuevo y hacia lo nuevo.</p>      <p>En ese sentido, los logros palpables y evidentes de las construcciones que se realizan a diario constituyen la muestra m&aacute;s fehaciente de que es posible ese otro mundo. En ellos se evidencia que -;para existir- ese otro mundo necesita ser creado, dise&ntilde;ado y construido entre todos, desde abajo, en articulaci&oacute;n de procesos crecientes de participaci&oacute;n en la definici&oacute;n del curso de la vida individual y social, es decir, mediante la confluencia de procesos de empoderamiento individuales y colectivos. Son nuevas formas de decisi&oacute;n y gobierno de lo propio en el campo popular que constituyen modos de empoderamiento local-territoriales, bases para el desarrollo pol&iacute;tico-social de las conciencias y de las culturas sumergidas y oprimidas, para la creaci&oacute;n y creciente acumulaci&oacute;n de un nuevo tipo de poder participativo consciente -;no enajenado-desde abajo, articulado con m&uacute;ltiples y entrelazados modos de vida solidarios encaminados a la transformaci&oacute;n global integral de la sociedad.</p>      <p>En la lucha por la construcci&oacute;n de una hegemon&iacute;a popular superadora de la civilizaci&oacute;n capitalista la batalla cultural -anudada al proceso de construcci&oacute;n de poder popular y hegemon&iacute;a propios-, supone la articulaci&oacute;n conjugada de lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico, lo &eacute;tico, lo social y lo cultural. La lucha pol&iacute;tica, la lucha por la construcci&oacute;n de un poder raizalmente diferente, supone transitar un complejo proceso hist&oacute;rico en el cual -del entrecruzamiento de fuerzas sociales, pol&iacute;ticas y culturales-, se constituye y fortalece la fuerza pol&iacute;tico-social capaz de crear y erigir alternativas, disputando en todos los terrenos en los que el bloque dominante realiza su hegemon&iacute;a. Dirigir los esfuerzos hacia su construcci&oacute;n y consolidaci&oacute;n, atendiendo a las peculiaridades de cada momento pol&iacute;tico, avanzando en la articulaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y el empoderamiento colectivo en cada &aacute;mbito en que se manifiesta la lucha, es el desaf&iacute;o ideol&oacute;gico-cultural, intelectual y pr&aacute;ctico m&aacute;s importante de la hora actual. En &eacute;l destaca la disputa del sentido com&uacute;n y la construcci&oacute;n la subjetividad propulsora del nuevo mundo.</p>      <p><b>Construir un "sentido com&uacute;n" diferente al del capital</b></p>      <p> La hegemon&iacute;a constituye un cuerpo de pr&aacute;cticas y expectativas en relaci&oacute;n con la totalidad de la vida, no se limita al &aacute;mbito de lo ideol&oacute;gico y sus formas de control y dominio. En su m&uacute;ltiple dimensi&oacute;n cultural, la hegemon&iacute;a es constitutiva de un "sentido de la realidad", sentido que busca imponer -;culturalmente-como "natural" a trav&eacute;s de los modos de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n cotidianos de la vida, transform&aacute;ndolos en parte del llamado sentido com&uacute;n acerca del "deber ser" de la realidad social de la que se es parte. Disputar ese "sentido" es, por tanto, parte vital en la imprescindible disputa pol&iacute;tico-cultural por el cambio social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cada d&iacute;a resulta m&aacute;s importante hacer visible y comprensible a las mayor&iacute;as, el contenido irracional, antihumanista y propagador de muerte, que encierran las f&oacute;rmulas y recetas supuestamente "brillantes y salvadoras" del capital.</p>      <p>Rebatir sus argumentos uno por uno, exige nuevos y s&oacute;lidos argumentos y fundamentos. Exponerlos con claridad sistem&aacute;tica y masivamente es parte del camino que contribuir&aacute; a ir ganado la batalla hacia el nuevo mundo. Porque no se trata de una disputa entre buenos y malos; es ideol&oacute;gica la lucha, pero no ideologicista.</p>      <p>Hay que poner al descubierto las bases falsas de la eficacia del capital; hay que demostrar en que consiste esa falsedad o los fundamentos l&oacute;gicos del capital seguir&aacute;n estando anclados en el imaginario colectivo como (si fueran) verdaderos.</p>      <p>Con las subjetividades cautivas en la trama hegem&oacute;nica del capital, seguir&aacute; pareciendo "inexplicable" porqu&eacute; los pueblos siguen sosteniendo el sistema capitalista, porqu&eacute; los pobres votan por los partidos tradicionales que los oprimen, etc&eacute;tera.</p>      <p>El asunto concreto es que hay que construir tambi&eacute;n en lo conceptual ese otro mundo posible, social, econ&oacute;mico y pol&iacute;ticamente justo, democr&aacute;tico y equitativo, demostrando tambi&eacute;n en este terreno que existen y son viables otros modos de lograr la eficacia econ&oacute;mico-social, el desarrollo y el bienestar conjugados con la sobrevivencia de la humanidad y la naturaleza. Esto es parte de la batalla pol&iacute;tico-cultural, no estrictamente te&oacute;rica. Construir alternativas viables y realizables, pasa tambi&eacute;n por hacer de este debate con el capital una realidad cotidiana y omnipresente en todos los &aacute;mbitos (en los medios de comunicaci&oacute;n, en la batalla por la informaci&oacute;n, en la formaci&oacute;n, y en nuestras labores pol&iacute;tico-reivindicativas diarias), disputando en todos los espacios la subjetividad y el sentido com&uacute;n de las personas.</p>      <p>Valores como la solidaridad, la justicia social, el derecho efectivo al trabajo, la equidad de g&eacute;nero, etnias e inclinaci&oacute;n sexual, el respeto a la naturaleza, deber&aacute;n ir conquistando la cabeza y el coraz&oacute;n de millones y millones de seres humanos.</p>      <p>Solamente cuando la aplastante mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en cada uno de nuestros pa&iacute;ses descubra la mentira y el fraude para con sus propias vidas llevado a cabo por el poder clasista, machista y excluyente desarrollado hasta ahora y, particularmente, por el poder correspondiente al capitalismo contempor&aacute;neo, cuando descubra la trampa mortal a la que el capital nos ha conducido mediante enga&ntilde;os desde las primeras etapa de su acumulaci&oacute;n originaria, y vaya vislumbrando a la par otro modo de vida posible, tendr&aacute; deseos de explorar nuevos caminos y fortalecer&aacute; la voluntad para intentarlo pr&aacute;cticamente.</p>      <p>Se trata de una b&uacute;squeda y una creaci&oacute;n te&oacute;rico-pr&aacute;ctica. Y no resulta un camino f&aacute;cil ni corto; es parte de una larga e indispensable transici&oacute;n hacia una nueva humanidad. Incorporar esto a la batalla cultural de nuestra &eacute;poca, es una labor pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica de vital importancia, un desaf&iacute;o impostergable para la intelectualidad org&aacute;nica y el conjunto de actores sociopol&iacute;ticos.</p>      <p>Resulta fundamental igualmente dar la batalla pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica en el terreno sem&aacute;ntico, no cruzarse de brazos cuando el poder se apropia de conceptos que son parte de la construcci&oacute;n y acumulaci&oacute;n de saberes de los actores sociales y sus luchas. Es primordial evitar que los desnaturalicen cambi&aacute;ndoles el significado social y pol&iacute;tico para devolverlo luego con un sentido contrario a los intereses de los pueblos. A la par con ello, es necesario discutir conceptos como: desarrollo, bienestar, progreso, democracia, valores sociales, gobernabilidad, "buen gobierno", competitividad, eficiencia social. Desmontar sus contenidos colonizadores impuestos por la supuesta cientificidad de los saberes producidos por el sistema del capital, demostrando paso a paso sus falacias, de-construyendo estos conceptos, es parte del proceso de descolonizaci&oacute;n que -a la vez- supone crear o reconocer otros conceptos, con sus nuevas l&oacute;gicas y racionalidades. En Latinoam&eacute;rica esto se disputa hoy articulado con la construcci&oacute;n de un proyecto continental de descolonizaci&oacute;n-liberaci&oacute;n intercultural, que rescate las identidades constituidas hist&oacute;ricamente y, a la vez, fortalezca la formaci&oacute;n de otras nuevas, en camino a la constituci&oacute;n de un sujeto popular colectivo.</p>      <p>Disputar el sentido com&uacute;n de los oprimidos (las mayor&iacute;as atomizadas y reducidas a minor&iacute;as), construir nuevas subjetividades, significa instalar -;en primer lugar- el deseo de vivir de un modo diferente, como parte del sentir, el pensar y el hacer cotidiano de los pueblos. Un hermoso ejemplo de ello lo ofrece la historia de lucha y resistencia del pueblo uruguayo:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al hundirse el pa&iacute;s batallista luego del fracaso del modelo de sustituci&oacute;n de importaciones, hacia fines de los 50, la izquierda fue la heredera de aquel imaginario de progreso en paz e igualdad de oportunidades, con un Estado regulador y contenedor de las diferencias de clase. (...)</p>      <p>La izquierda consigui&oacute; la hegemon&iacute;a cultural mucho antes de ser mayor&iacute;a electoral. La Universidad estatal y el teatro son, desde hace m&aacute;s de medio siglo, baluartes no partidizados de una izquierda de capas medias. Hacia los a&ntilde;os 60, la cultura de izquierda era ya hegem&oacute;nica entre los profesionales y los universitarios. Con los a&ntilde;os, la izquierda como sentimiento se fue haciendo mayoritaria en la m&uacute;sica popular, en el carnaval y en las principales manifestaciones de masas, incluyendo a algunas destacadas estrellas del f&uacute;tbol, que no ocultan sus preferencias por el Frente Amplio.</p>      <p>La gesti&oacute;n municipal de Montevideo, desde 1990, donde reside la mitad de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s, contribuy&oacute; a afianzar y profundizar esa hegemon&iacute;a cultural y social, sin la cual la izquierda no podr&iacute;a so&ntilde;ar con llegar a ser gobierno. Pero, &iquest;en qu&eacute; consiste esa hegemon&iacute;a? En que las ideas-fuerza que encarna el Frente Amplio (Estado social, gobierno honesto, soberan&iacute;a nacional, justicia social, entre otros) se han convertido en el "sentido com&uacute;n" de los uruguayos de comienzos del siglo XXI. (Zibechi, 2004) La coherencia entre medios y fines, la creaci&oacute;n y construcci&oacute;n de modos de vida diferentes a los del capital en territorios concretos (comunas, comunidades...), que instalen la solidaridad como base de las relaciones humanas en la vida comunitaria y familiar, en las organizaciones sociales y pol&iacute;ticas, constituye parte de los fundamentos materiales y espirituales de la nueva utop&iacute;a socialista y de las luchas para hacerla realidad.</p>      <p><b>Conquistar la cabeza y el coraz&oacute;n de millones de seres humanos</b></p>      <p>Solamente cuando la aplastante mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en cada uno de nuestros pa&iacute;ses comprenda la mentira y el fraude del capitalismo para con sus propias vidas, cuando descubra la trampa mortal a la que los ha conducido mediante enga&ntilde;os, se plantear&aacute; la interrogante acerca de la posibilidad de explorar nuevos caminos. Y para que ello ocurra, adem&aacute;s de exponer sistem&aacute;ticamente los elementos que hacen a la deslegitimaci&oacute;n del sistema-mundo regido por el capital, habr&aacute; de irse mostrando que existen otros modos de vivir, en solidaridad y diversidad, con equidad y justicia, en equilibrio con la naturaleza. Es esta la mejor invitaci&oacute;n a todos y todas a compartir y crear juntos ese modo de vida nuevo profundamente humanista, raizalmente democr&aacute;tico y renovadamente socialista, haciendo realidad el deseo zapatista de construir un mundo en el que quepan todos los mundos, es decir, un mundo intercultural.</p>      <p>Ciertamente es imposible alcanzar plenamente formas superiores de vida social de un modo aislado, fragmentado y bajo el predominio de la l&oacute;gica perversa del capital, pero es posible avanzar sustantivamente en tal direcci&oacute;n con logros concretos y con el ejemplo sostenido de pr&aacute;cticas diferentes orientadas a lo nuevo. Estas constituyen reservorios de esperanzas, surcos donde germinan y se fortalecen las voluntades revolucionarias en el proceso de la larga transici&oacute;n hacia la nueva civilizaci&oacute;n intercultural que abra cauces al florecimiento de la diversalidad.</p>      <p><b>Disputar la subjetividad</b></p>      <p>Una nueva subjetividad est&aacute; en gestaci&oacute;n. Como se trata de un concepto muy maltratado te&oacute;rica y pol&iacute;ticamente, tanto por el mundo acad&eacute;mico como por el marxismo dogm&aacute;tico, vale comenzar repasando una afirmaci&oacute;n de Dussel: "La subjetividad es m&aacute;s que conciencia, pero dice referencia a ella. Es el vivenciar lo que acontece (...) en la realidad." (1999, p.2) Es decir, la subjetividad contiene la conciencia pero no se reduce a ella. Lo contrario, su identificaci&oacute;n forzada, devino reduccionismo y -;de hecho-empobreci&oacute; las reflexiones acerca de las interrelaciones conciencia-subjetividad, al no analizarlas m&aacute;s all&aacute; de la conciencia de clase. Tiene que ver con el cuerpo -y esto bien lo sabe el poder que, para dominar las mentes castiga los cuerpos-, tiene que ver con lo no-conciente, que puede llegar a ser un d&iacute;a conciente pero no necesariamente, incluye tambi&eacute;n los sue&ntilde;os, etc&eacute;tera.</p>      <p>Lo que interesa destacar ahora, en este punto concretamente, es la interrelaci&oacute;n inseparable entre sujeto y subjetividad, es decir, entre los actores-sujetos concretos y sus subjetividades, la necesidad de tomarlas en cuenta a la hora de pretender construir articulaciones entre diversos actores-sujetos, puesto que estas instancias incluyen sus identidades, intereses y motivaciones subjetivas, m&aacute;s all&aacute; de su conciencia pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica, es decir, hay que tomar en cuenta las estrechas interrelaciones y mediaciones que existen entre una y otra. La articulaci&oacute;n de subjetividades de actores-sujetos resulta tambi&eacute;n parte de los procesos de interacci&oacute;n intersubjetivos.</p>      <p>En la &eacute;poca de la ofensiva ideol&oacute;gica del capitalismo global, la mercantilizaci&oacute;n de la vida y de las relaciones sociales e interpersonales, el predominio del pensamiento &uacute;nico y la negaci&oacute;n de todo futuro diferente del presente, torna imprescindible -si de cambiar el mundo se trata-, abocarse (nos) a la formaci&oacute;n de una nueva subjetividad humano-revolucionaria (que reconozca y abra los espacios a las diversas subjetividades del presente y a otras que seguramente se conformar&aacute;n en el futuro).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y ello es parte de los procesos concientes y colectivos de articulaci&oacute;n-constituci&oacute;n intersubjetiva de los actores sociales en sujeto popular, proceso que es -;por tanto- de autoconstituci&oacute;n. Esta construcci&oacute;n de actores-sujetos es fundamentalmente autoconstrucci&oacute;n y autoconciencia cr&iacute;tica-intersubjetiva. Pero tambi&eacute;n ocurre, entre otras mediaciones -en las que destaco en primer lugar la propia pr&aacute;ctica transformadora de los actores-sociales-, con el aporte de las ciencias sociales cr&iacute;ticas, de los expertos, de los intelectuales org&aacute;nicos, de los militantes con mayor experiencia, y se plasma en sus modalidades organizativas y planteo program&aacute;tico-proyectivo, aunque sin reducirse ni equipararse nunca a ellos.</p>      <p>Esto contribuir&iacute;a al necesario di&aacute;logo entre los saberes ancestrales de los pueblos ind&iacute;genas originarios, del saber comunitario, el saber popular, el cient&iacute;fico acad&eacute;mico, y las elaboraciones te&oacute;ricas provenientes de los movimientos sociales, de sus pr&aacute;cticas y las reflexiones sobre ellas, es decir, entre intelectuales org&aacute;nicos y acad&eacute;micos (que pueden ser tambi&eacute;n ambos). Esta necesidad ha sido durante mucho tiempo relegada del quehacer te&oacute;rico marxista que, como se&ntilde;ala Samir Am&iacute;n, se ha dedicado -;sobre todo en Europa-a instalarse en las universidades. Para ello se vio obligado a demostrar que es cient&iacute;ficamente "superior" al pensamiento liberal reinante, lo cual lo distorsion&oacute; transform&aacute;ndolo unas veces en una variante del positivismo, otras en ex&eacute;gesis de los textos de los fundadores, y as&iacute; en otras variadas corrientes. La conclusi&oacute;n fue: disecaci&oacute;n de la propuesta te&oacute;rico-pr&aacute;ctica revolucionaria de Marx, y su reducci&oacute;n a ensayos acad&eacute;micos de interpretaciones de interpretaciones que poco o nada ten&iacute;an que ver con las realidades a las que pertenec&iacute;an, con las luchas sociales de su tiempo ni con las problem&aacute;ticas de los actores sociales concretos en busca de su liberaci&oacute;n.</p>      <p>De conjunto, lo expuesto abre una serie de tareas y desaf&iacute;os en lo pol&iacute;tico, en lo cultural y en lo organizativo. La b&uacute;squeda de respuestas concretas a tales tareas y desaf&iacute;os caracteriza a los actuales procesos pol&iacute;ticos alternativos que tienen lugar en Latinoam&eacute;rica en confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica con los intereses del capital transnacional. Estos impulsan procesos de acumulaci&oacute;n de fuerzas sociales y culturales favorables al cambio, que -;en l&iacute;neas generales- apuestan a la construcci&oacute;n de un tipo de sociedad basada en un poder popular construido desde abajo (empoderamiento colectivo).</p>      <p>El cambio cosmovisivo es raizal: se trata de construir una opci&oacute;n social, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, cultural y &eacute;tica que ponga en armon&iacute;a la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la vida social e individual; que estimule una concepci&oacute;n diferente del progreso y el bienestar (colectivo en vez de individual); una reconsideraci&oacute;n de la libertad y la democracia que no solo reconozca los derechos de los y las diferentes sino que abra espacios para la manifestaci&oacute;n de sus culturas, idiosincrasias, cosmovisiones e identidades en equidad y justicia, que abra cauce a modalidades de inter-relacionamiento humano horizontal: sin jerarqu&iacute;as ni subordinaciones ni exclusiones.</p>      <p><b>Sostener una &eacute;tica solidaria</b></p>      <p><b>Esto habla tambi&eacute;n de la construcci&oacute;n de una &eacute;tica solidaria</b></p>      <p>Ser&iacute;a errado cerrar los ojos a la realidad de los efectos devastadores que el capital produce incluso al interior de la clase obrera, anidando en cada trabajador como serpiente agazapada en un individualismo creciente. Su atomizaci&oacute;n permanente (al igual que en otros sectores sociales) va acompa&ntilde;ada de una fuerte inyecci&oacute;n de competencia ego&iacute;sta, vinculada irracionalmente con la sobrevivencia. Esta situaci&oacute;n obliga a cada trabajador a ver en sus pares a un enemigo potencial de su puesto de trabajo, a quien -por tanto-, para "salvarse", debe destruir y aplastar, expuls&aacute;ndolo del sector o &aacute;mbito laboral, del barrio, de la ciudad, del pa&iacute;s...</p>      <p>La perversi&oacute;n del sistema radica en esto precisamente: la selecci&oacute;n no es "natural" ni ocurre por la acci&oacute;n de la "mano invisible" del mercado, se produce por la aplicaci&oacute;n de estrategias econ&oacute;micas, sociales e ideol&oacute;gicas que -por diversos medios- convocan a salidas individuales, e inoculan el "s&aacute;lvese quien pueda" que hace de cada ser humano un potencial enemigo de los otros seres humanos.</p>      <p>Es el chantaje brutal del capital. Y su consecuencia apocal&iacute;ptica es el genocidio planificado de amplias capas de trabajadores -ahora considerados sobrantes- por la conformaci&oacute;n de nuevas formas de organizaci&oacute;n del proceso de producci&oacute;n, y -;a la par- de un nuevo mercado global tecnol&oacute;gicamente avanzado y m&oacute;vil, capaz de generar mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente alt&iacute;simas ganancias a la vez que -;con la misma intensidad-destruye la naturaleza, lo que constituye otra modalidad de genocidio. Tal es la base de la actual nueva etapa de acumulaci&oacute;n mundial del capital y de la insostenible e interminable crisis que la acompa&ntilde;a. Solo la afirmaci&oacute;n de una &eacute;tica centrada en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones (bio&eacute;tica), puede abrir paso a una cultura de solidaridad y paz, anclada en la interrelaci&oacute;n entre humanidad y naturaleza en equidad y armon&iacute;a, y vertebrar una nueva (inter) subjetividad revolucionario-liberadora. Sin ella la transformaci&oacute;n social ser&aacute; imposible.</p>      <p>Una cosmovisi&oacute;n diferente y superadora de la implantada por el capital es vital para replantearse los caminos de supervivencia; una cosmovisi&oacute;n que no antagonice la existencia de un ser humano con la de otro, ni a la humanidad con la naturaleza, sino que los reconozca en su integridad e interdependencia, entendiendo que el mundo es un &aacute;mbito integral de producci&oacute;n y conservaci&oacute;n de la vida en sus m&uacute;ltiples e interarticuladas dimensiones. Tal es la cosmovisi&oacute;n del Buen Vivir, el Vivir Bien, el Sumac Kausay...</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con ella se abre paso la &eacute;tica de la vida, fundada en el equilibrio y la armon&iacute;a, la equidad, la complementariedad y la solidaridad, en el escuchar y compartir; conceptos vertebradores de una nueva (inter)subjetividad revolucionario-liberadora. Se trata, en s&iacute;ntesis, de una bio&eacute;tica, parte de una nueva cultura de vida, de una humanidad diferente, de un nuevo mundo. Y est&aacute; claro que esto no se alcanza con declaraciones abstractas, sino anudando lo reflexivo con las nuevas propuestas sociotransformadoras y con las pr&aacute;cticas cotidianas de interrelacionamiento colectivo e individual. En ellas toma cuerpo lo nuevo, se afianza, profundiza y desarrolla.</p>      <p>Este proceso supone una construcci&oacute;n socio-hist&oacute;rica colectiva, que es fundamentalmente autoconstrucci&oacute;n y autoconciencia cr&iacute;tica-intersubjetiva. Y ocurre en interrelaci&oacute;n con otras mediaciones, en primer lugar, con la pr&aacute;ctica transformadora de los actores-sociales populares y, en segundo, con el aporte de las ciencias sociales cr&iacute;ticas, de los intelectuales org&aacute;nicos, de los militantes con mayor experiencia, y se plasma en sus modalidades organizativas y planteos program&aacute;tico-proyectivos.</p>      <p><b>Construir otro imaginario social</b></p>      <p>La construcci&oacute;n de una sociedad (y un mundo) sin relaciones discriminatorias y discriminantes, sin desamparados/as o excluidos/as, sobre la base de la igualdad de oportunidades, la equidad, la justicia social, etc., reclama -;a la vez-cambiar los imaginarios sociales, apostando fuertemente al desarrollo de pr&aacute;cticas interrelacionales que vayan germinando nuevos imaginarios, basados en valores de solidaridad social e individual, de respeto, cuidado y convivencia arm&oacute;nica con la naturaleza, tomando conciencia de que somos parte de ella y que nuestra sobrevivencia est&aacute; anudada a la de la naturaleza.</p>      <p><b>Disputarle los sue&ntilde;os y la fantas&iacute;a al capital</b></p>      <p>Simult&aacute;neamente con la construcci&oacute;n y definici&oacute;n de elementos program&aacute;ticos y principios &eacute;tico sociales de la utop&iacute;a, se van construyendo los mundos espirituales e ideales, verdaderos escudos de ideas y fantas&iacute;as, a la vez que br&uacute;julas orientadoras de la larga marcha individual y colectiva hacia la nueva civilizaci&oacute;n. Proyect&aacute;ndose hacia ella, adelant&aacute;ndola en las pr&aacute;cticas cotidianas es posible imaginarla cada vez con mayor precisi&oacute;n.</p>      <p>La lucha por la felicidad no pertenece ni al mundo de las telenovelas ni al de los ricos y poderosos; es inherente a la humanidad. Y es saludable reconocerla como parte de las luchas y resistencias, no solo porque ellas buscan la felicidad, sino porque el proceso de transformaci&oacute;n y b&uacute;squedas es en s&iacute; mismo parte de esa felicidad, que en el presente se expresa en la posibilidad de vivirlo plenamente con conciencia de que las luchas por la felicidad del ma&ntilde;ana son el fundamento de la felicidad del presente. Ellas integran los sue&ntilde;os, fantas&iacute;as, pasiones, angustias, deseos y b&uacute;squedas de una nueva civilizaci&oacute;n, y de conjunto fortalece las voluntades.</p>      <p>Recuperar la confianza, los afectos... desarrollar lazos solidarios, no resultan elementos secundarios en momentos en que cada ser humano es forzado por el mercado a ver en el otro un competidor, un rival o un posible enemigo que busca arrebatarle su puesto de trabajo, su pareja, su alimento... al que -;por consiguiente-debe destruir para intentar sobrevivir individualmente.</p>      <p>Vivimos en una especie de tembladeral caracterizado por la incertidumbre, y ello contribuye a una cierta angustia existencias en los m&aacute;s j&oacute;venes. Ellos configuran y afianzan sus personalidades con logros y definiciones, al no conseguirlas se abren prolongadas situaciones de crisis e inestabilidad, condiciones que pretenden ser aprovechadas por el poder para instalar la convicci&oacute;n de que no es posible un mundo diferente al actual y as&iacute; afianzar su subordinaci&oacute;n y dominaci&oacute;n.</p>      <p>Pero las salidas existen y son posibles de realizarse, y sus se&ntilde;ales est&aacute;n en las nuevas creaciones colectivas de los pueblos, en las comunidades y comunas, en los movimientos sociales populares, sabiendo que todo est&aacute; abierto al desarrollo de la humanidad. Las generaciones venideras, al igual que ayer y hoy, siempre se propondr&aacute;n nuevas metas, explorar&aacute;n nuevos caminos para cambiar el mundo en que vivir&aacute;n en aras ampliar su libertad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Incorporar la perspectiva de g&eacute;nero en el debate del poder</b></p>      <p>Pensar el poder y los caminos de su transformaci&oacute;n desde abajo conlleva rechazar la supuesta neutralidad de la ciencia pol&iacute;tica que, en algunos casos, no expone sus presupuestos reales de partida o, en otros, aunque lo haga, no logra superar el horizonte abstracto liberal burgu&eacute;s al no dar cuenta de los fundamentos &uacute;ltimos de la discriminaci&oacute;n y subordinaci&oacute;n mujer-hombre, d&eacute;bil-fuerte, sobre los que se asienta el poder desnudando su contenido patriarcal-machista. Adem&aacute;s de estar al servicio de una determinada clase: la del capital, y de los hombres de esa clase: los capitalistas, el poder discriminador, explotador y excluyente del capital -para afianzar su hegemon&iacute;a-necesita mimetizarse socialmente, invisibilizar su contenido de clase y presentarse como un componente "natural" de la vida social y por tanto, eternizable. Para ello, adem&aacute;s de apelar a todo el aparato pol&iacute;tico, ideol&oacute;gico, religioso y cultural, requiere de la complicidad -; consciente o no- de los varones.</p>      <p>La generalizaci&oacute;n de los privilegios masculinos propios de las clases capitalistas -y antes de los se&ntilde;ores feudales, y antes de los esclavistas, etc.,- como si fueran caracter&iacute;sticas "naturales" inherentes a todos los varones, ha contribuido a lo largo de la historia al ocultamiento del origen, contenido y pertenencia de clase del machismo patriarcal y, por el otro, a la permanencia de su autoritarismo subordinante, discriminante y explotador encarnado en una parte de la humanidad (los hombres) sobre otra (las mujeres), construido y consolidado a trav&eacute;s de una densa trama de relaciones de poder, que combina dominaci&oacute;n y hegemon&iacute;a, con soporte jur&iacute;dico, institucional, religioso y patrimonial. Es aqu&iacute; donde g&eacute;nero y clase se dan la mano, y lejos de contraponerse y excluirse hacen posible poner al descubierto el contenido de clase del poder patriarcal machista de los que detentan el poder en lo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, jur&iacute;dico, ideol&oacute;gico, religioso, cultural.</p>      <p>Perfeccionando viejos mecanismos y modelos de subordinaci&oacute;n de la mujer al var&oacute;n, el capital ha reacondicionando el funcionamiento de la vida social -p&uacute;blica y privada- y los roles de hombres y mujeres en cada &aacute;mbito, acorde con el funcionamiento del mercado y con la multiplicaci&oacute;n creciente de sus ganancias. Esto le supone incrementar exponencialmente la de por s&iacute; ya compleja trama de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de su hegemon&iacute;a econ&oacute;mica, ideol&oacute;gica, pol&iacute;tica y cultural, vital para sostener y ampliar su dominaci&oacute;n. Los medios de comunicaci&oacute;n masiva son herramientas id&oacute;neas para ello, particularmente para construir y sostener la creciente hipocres&iacute;a individual y social que anida en esta ideolog&iacute;a, naturaliz&aacute;ndola, haciendo de ella un componente aparentemente propio de la conducta humana, para transferirla entonces como un componente -"natural e inocente"- del sentido com&uacute;n.</p>      <p>La deshumanizaci&oacute;n que ello acarrea en las interrelaciones en la vida familiar de millones de mujeres y tambi&eacute;n -aunque en otro sentido- de los hombres, alcanza dimensiones insospechadas. Todos los pobres y excluidos lo sufren en carne propia, pero doble o triplemente las mujeres que suman jornada tras jornada no remunerada a sus ya de por s&iacute; agotadoras y agobiantes jornadas laborales dom&eacute;sticas. Ellas, en primer lugar -;y sus hijos-, resultan los soportes humanos de la criminal y gigantesca etapa de acumulaci&oacute;n del capital a escala global en la actualidad.</p>      <p>El silenciamiento y ocultamiento de esta realidad de asimetr&iacute;a, subordinaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n y explotaci&oacute;n, contribuye siempre y en cualquier caso a excluir m&aacute;s a los excluidos y sus realidades de exclusi&oacute;n, en primer lugar, a las mujeres.</p>      <p>La incorporaci&oacute;n de las mujeres al mundo laboral y p&uacute;blico ha contribuido a su constituci&oacute;n -;aunque todav&iacute;a con mucha dispersi&oacute;n- en actoras sociales. En tanto nuevas actoras sociales, las mujeres resultan fuera de los paradigmas del pensamiento pol&iacute;tico tradicional. Este las considera ap&aacute;ticas, apol&iacute;ticas e incapaces de pensar m&aacute;s all&aacute; del horizonte de lo cotidiano, lo dom&eacute;stico y lo familiar, es decir, incapaces de tener pensamiento estrat&eacute;gico, de trazarse planes de mediano plazo y actuar en funci&oacute;n de alcanzarlos. Por consiguiente, la pol&iacute;tica -considerada parte del espacio p&uacute;blico, escenario complejo y diversificado de disputa de fuerzas-, resulta en esta mirada una actividad propia del esp&iacute;ritu masculino.</p>      <p><b>G&eacute;nero e identidades sexuales</b></p>      <p>Enfrentado a estas posiciones, el enfoque de g&eacute;nero cuestiona y pone de manifiesto las relaciones de poder que se ocultan en las supuestas reglas naturales de identidades, conductas y roles asignados a varones y mujeres, y propone una profundizaci&oacute;n inexcusable de la democracia (en la pr&aacute;ctica y en su contenido pol&iacute;tico-social), incluyendo las identidades sexuales diversas y las relaciones sociales entre g&eacute;neros fuera y dentro del hogar. Resulta por ello enriquecedor de los procesos de transformaci&oacute;n social y de los pensamientos sociopol&iacute;ticos que los alimentan.</p>      <p><b>Esto trae a colaci&oacute;n elementos importantes a tener a tener en cuenta</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-El poder no es s&oacute;lo pol&iacute;tico sino tambi&eacute;n econ&oacute;mico, social, cultural, moral, religioso. Y en estos campos, los procesos de tomas de decisiones son m&aacute;s complejos y menos transparentes que en la actividad pol&iacute;tica, por lo que suelen parecer tambi&eacute;n menos pol&iacute;ticos o no pol&iacute;ticos. -El mundo de lo privado es parte del pol&iacute;tico (aunque m&aacute;s no fuese como condici&oacute;n de su existencia) y como tal, es susceptible de convertirse en pol&iacute;tico.</p>      <p>-Las luchas por la democratizaci&oacute;n raizal de las sociedades y sus propuestas, en tanto equitativas, justas y liberadoras, deben hacer suyas la democratizaci&oacute;n de las identidades sexuales aceptando su diversidad, y de las relaciones var&oacute;n-mujer, en lo p&uacute;blico y en lo privado. No ser&aacute; posible construir un mundo equitativo, plural e intercultural sobre la base de la explotaci&oacute;n, opresi&oacute;n, negaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n o subordinaci&oacute;n de una parte de la humanidad.</p>      <p><b>En consecuencia</b></p>      <p>-Las luchas de las mujeres para poner fin a su discriminaci&oacute;n, subordinaci&oacute;n y marginaci&oacute;n ata&ntilde;en a la democratizaci&oacute;n de toda la sociedad, tiene un alcance civilizatorio, no son exclusivas de las mujeres. Esto supone la transformaci&oacute;n radical del poder, por lo que es, a la vez que una lucha "sectorial", una lucha pol&iacute;tica de la humanidad encaminada a su liberaci&oacute;n.</p>      <p>En aras de ello, es fundamental generar pr&aacute;cticas de interrelacionamiento colectivo que impliquen nuevos nodos de significaci&oacute;n, de tal modo que puedan convertirse en referencias pol&iacute;ticas y educativas de nuevas pr&aacute;cticas sociales democratizadoras desarrolladas no solo por mujeres, sino por una diversidad de actores y actoras sociales del campo popular. Ciertamente se est&aacute;n edificando tambi&eacute;n nuevos marcos conceptuales, referentes te&oacute;ricos integrales, integrando cosmovisiones del mundo que ayudan a superar la fragmentaci&oacute;n del pensamiento, promoviendo reflexiones integrales e interdisciplinarias acerca de los procesos de emancipaci&oacute;n social. Ellos sintetizan y representan la posibilidad de emancipaci&oacute;n de todos los seres humanos para vivir en plenitud, independientemente de su identidad sexual, modificando raizalmente los modos de producir subjetividades acordes con estos retos.</p>      <p><b>Modificar las modalidades del trabajo pol&iacute;tico</b></p>      <p>Las modalidades del trabajo pol&iacute;tico, generalmente concentrado en la difusi&oacute;n del peri&oacute;dico de la organizaci&oacute;n, en la participaci&oacute;n en las reuniones, en las asambleas y en los congresos... resultan obsoletas, insuficientes e inadecuadas para la acci&oacute;n de construcci&oacute;n pol&iacute;tico-social entre diversos, amplios y crecientes actores sociales. Y esto no se corresponde con el esquema de movilizaci&oacute;n de "las vanguardias" y sus cuadros.</p>      <p>Son millones los que se movilizan y organizan, protagonizan luchas en defensa de sus derechos sectoriales o transversales y, en crecimiento, reclaman formaci&oacute;n, articulaci&oacute;n y construcci&oacute;n colectiva de propuestas. No hay predeterminaci&oacute;n. Las tareas se ajustan a los tiempos hist&oacute;ricos y a las demandas de sus coyunturas, en interacci&oacute;n con las luchas populares y las capacidades de propuesta y organizaci&oacute;n de sus actores sociales y pol&iacute;ticos que, protagoniz&aacute;ndolas, pueden definir los acontecimientos hacia una determinada direccionalidad convergente con sus objetivos (gobernar lo propio; ofensiva).</p>      <p><b>Quitarse las anteojeras culturales del Siglo XX</b></p>      <p>Esto habla de procesos vivos, atravesados y movilizados por din&aacute;micas constantes que convocan a la creatividad de la acci&oacute;n colectiva. En estas pr&aacute;cticas van emergiendo nuevos conceptos y concepciones acerca del proceso socio transformador, las tareas, el quehacer pol&iacute;tico, etc. El choque entre lo que va emergiendo y los paradigmas pre-existentes -que no se corresponden con los requerimientos y los quehaceres de la realidad actual-, estimula las b&uacute;squedas y la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica de las pr&aacute;cticas, a la vez que -;en algunos sectores-act&uacute;a como barrera u obst&aacute;culo para el reconocimiento de lo nuevo. Es notorio, por ejemplo, el peso que la cultura verticalista y centralista tiene a&uacute;n entre organizaciones sociales que propugnan lo nuevo. Esto se evidencia, por ejemplo, en que muchas de ellas se planteen construir desde la horizontalidad y la participaci&oacute;n de todos los actores, pero sostienen pr&aacute;cticas verticalistas que contradicen sus postulados y proposiciones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Partir de la experiencia para ir conformando un nuevo modo de hacer, de estar, de ser y de interrelacionarse con los dem&aacute;s, en un proceso pr&aacute;ctico-pedag&oacute;gico de aprendizaje colectivo, ir&aacute; abriendo paso a la formaci&oacute;n de un movimiento sociocultural popular constructor y base ideol&oacute;gico-social de la fuerza social de liberaci&oacute;n, patriotismo y solidaridad (en cada pa&iacute;s y en el continente).</p>      <p>Rescatar cr&iacute;ticamente las ense&ntilde;anzas, las propuestas y los valores creados por los diversos actores sociales en sus pr&aacute;cticas</p>      <p>La acci&oacute;n pol&iacute;tica popular de nuevo tipo que es resultante de la actividad creadora de los pueblos, reclama nutrirse, aprender, de tales creaciones pr&aacute;cticas. Y esto implica para los revolucionarios incluir entre sus quehaceres la recuperaci&oacute;n cr&iacute;tica de las experiencias de lucha, creaci&oacute;n y construcci&oacute;n de alternativas que van desarrollando los diversos actores sociales y pol&iacute;ticos, reflexionando acerca de las ense&ntilde;anzas, las propuestas y los valores que de ellas emergen, enriqueci&eacute;ndose con el aprendizaje las propias creaciones y construcciones de los pueblos, desarrollando el pensamiento emancipador desde abajo.</p>      <p><b>Apropiarse pol&iacute;ticamente de los aportes de la educaci&oacute;n popular</b></p>      <p>En este sentido, la articulaci&oacute;n de la concepci&oacute;n y la pr&aacute;ctica de la educaci&oacute;n popular con las pr&aacute;cticas de lucha, formaci&oacute;n y organizaci&oacute;n sociopol&iacute;ticas en proceso de construcci&oacute;n de alternativas pol&iacute;ticas resulta vital: ella orienta la acci&oacute;n del pensamiento a partir de las pr&aacute;cticas concretas para reflexionar colectivamente desde all&iacute;, deconstruir las experiencias y reconstruirlas cr&iacute;ticamente con sentido proyectivo superador, es decir, con sentido constructor de futuro, sobre la base del aprendizaje propio fusionado con los saberes y la experiencia colectivos.</p>      <p>Por su presencia constante y fundante en las organizaciones de base, en los procesos de formaci&oacute;n y en las pr&aacute;cticas de vida y organizaci&oacute;n horizontales y participativas, la pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica de la educaci&oacute;n popular en los procesos sociotransformadores hace social y pol&iacute;ticamente visible la presencia de los excluidos, oprimidos y, en particular, de las mujeres, contribuye a dignificar y valorizar su palabra, su pensamiento y su acci&oacute;n.</p>      <p>A trav&eacute;s de su pr&aacute;ctica educativa -que construye saberes a partir de los modos de vida concretos-, se van constituyendo los puentes b&aacute;sicos que ponen al descubierto los nexos e intercondicionamientos entre un determinado modo de existir y reproducirse del mundo privado y un determinado modo de existir y reproducirse del mundo p&uacute;blico. Esto posibilita por tanto tender los nexos entre una realidad supuestamente privada e individual, aparentemente casu&iacute;stica, con la realidad de un determinado modo de existencia econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y cultural de la sociedad en que vive. Se orienta, de &uacute;ltima, hacia cuestionamientos de fondo acerca del poder, haciendo visible la diferenciaci&oacute;n y los nexos que existen entre este y una determinada conformaci&oacute;n -;hist&oacute;rico cultural-de las identidades, los roles y los &aacute;mbitos atribuidos -en tal relaci&oacute;n-, al g&eacute;nero femenino y masculino, a lo que significa socialmente ser hombre y ser mujer.</p>      <p><b>Una militancia de cara al pueblo</b></p>      <p>Una nueva concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la acci&oacute;n pol&iacute;tica demanda tambi&eacute;n de un nuevo tipo de militante, con una l&oacute;gica que modifique de ra&iacute;z lo que hasta ahora se supon&iacute;a era su "raz&oacute;n de ser" y actuar: llevar las ideas y propuestas del partido hacia el pueblo y sus organizaciones aceptando la hip&oacute;tesis de que la misi&oacute;n hist&oacute;rica de las masas populares es la de actuar como "fuerza material" capaz de realizar (materializar) el programa elaborado por el partido pol&iacute;tico (auto)considerado vanguardia.</p>      <p>Las nuevas pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas emergidas con fuerza desde las resistencias y luchas de los movimientos sociales han conformado una nueva militancia: capaz de concertar voluntades diversas y dispersas, de dedicar parte de su tiempo a tareas de capacitaci&oacute;n para que las mayor&iacute;as puedan participar con protagonismo creciente desplegando al m&aacute;ximo sus potencialidades. Se trata de una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los desaf&iacute;os socio-transformadores no son tarea de &eacute;lites mesi&aacute;nicas, sino que reclaman la participaci&oacute;n protag&oacute;nica plena de las mayor&iacute;as concientes. Esto habla de diversidades que habr&aacute;n de articularse y conjugarse, de pluralidad de cosmovisiones, de horizontalidad en las interrelaciones y miradas, de un nuevo tipo de organizaci&oacute;n y poder que se construye desde abajo, con el protagonismo de los -;tradicionalmente considerados- de abajo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La creciente movilizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica de amplios sectores y actores sociales ha ampliado el &aacute;mbito de los pol&iacute;tico, modificado el accionar pol&iacute;tico y sus modos y -;consiguientemente-, llama a modificar la concepci&oacute;n de la militancia y sus modalidades de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica, generalmente centrada en la asistencia a las reuniones partidarias peri&oacute;dicas, en el an&aacute;lisis de documentos internos, en disputas dom&eacute;sticas, en debatir su perspectiva en los congresos, etc. Sin objetar estas actividades, est&aacute; claro que resultan insuficientes y confinadas al "internismo".</p>      <p>En este sentido, por ejemplo, Joao Pedro St&eacute;dile, referente del Movimiento Sin Tierra, de Brasil, refiri&eacute;ndose a los cambios que reclama este tiempo, reflexiona: "Necesitamos colocar nuestras energ&iacute;as para ir hacia donde el pueblo vive y trabaja, y organizarlo. (...) Sin organizar al pueblo no se va a ning&uacute;n lugar, y muchas veces &#91;parte de la militancia&#93; se ilusiona con eternas reuniones de c&uacute;pula o meros discursos explicativos acerca de la coyuntura." (St&eacute;dile, 1997)</p>      <p>El desaf&iacute;o socio-transformador actual es civilizatorio. Construir una nueva civilizaci&oacute;n es una tarea de gran magnitud para la que no alcanza la movilizaci&oacute;n de los activistas, requiere de la participaci&oacute;n y creatividad de millones. A ello pueden contribuir todos aquellos que se van comprometiendo con la actividad sociopol&iacute;tica y tambi&eacute;n los intelectuales org&aacute;nicos. Esto reclama desarrollar sostenidamente pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas, horizontales y participativas en lo que se va construyendo, en el pensamiento y en la acci&oacute;n.</p>      <p>Se trata de ir configurando en las pr&aacute;cticas una pedagog&iacute;a de la nueva praxis pol&iacute;tica, aportando valiosos ejemplos para la conformaci&oacute;n de un nuevo tipo de militancia: solidaria, aut&oacute;noma, consciente, responsable, participativa, constructora y concertadora de la participaci&oacute;n desde abajo, en sus comunidades, con sus compa&ntilde;eros/as en su sector de trabajo, en el campo, en la universidad, en el &aacute;mbito sociocultural donde act&uacute;e, en la vida familiar, y en la organizaci&oacute;n social o pol&iacute;tica en la que participe. En sus alforjas inspiradoras cuenta con los aportes de la educaci&oacute;n popular, cuyos principios y concepci&oacute;n fecundan el pensamiento y las pr&aacute;cticas colectivas de la transformaci&oacute;n social. Es lamentable que todav&iacute;a se halle tan disociada de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de la izquierda. Ello evidencia -;de hecho- la sobrevivencia de la cultura vanguardista.</p>      <p>Es tiempo de que la izquierda partidaria que se aferra a viajes concepciones ponga fin a su distanciamiento jerarquizado respecto de los sectores sociales populares; es vital suprimir las famosas "correas de transmisi&oacute;n" y sustituirlas por el di&aacute;logo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.</p>      <p>Para decirlo de un modo comprensible para todos/as: dicha izquierda tendr&iacute;a que realizar una auto-transformaci&oacute;n hom&oacute;loga a la ocurrida en la Iglesia Cat&oacute;lica cuando el Concilio Vaticano II. All&iacute; se explicit&oacute; que "la Iglesia" no radicaba en el edificio del templo, sino en el pueblo de Dios, y se les dijo a los curas que hab&iacute;a que salir de los claustros, llegar al pueblo y convocarlo a construir juntos lo que ser&iacute;a, entonces, la iglesia de todos. Esto implic&oacute; para los sacerdotes desde cambios en su indumentaria (sacarse la sotana distanciadora), hasta modificaciones en su forma de practicar su religi&oacute;n: salir a buscar y escuchar al pueblo, convivir con la poblaci&oacute;n donde quiera que ella estuviese y fuese.</p>      <p>Aquel impulso cristiano sustent&oacute; pr&aacute;cticas comprometidas de curas y mojas militantes, abri&oacute; las puertas a los llamados "curas del Tercer Mundo" y la "Teolog&iacute;a de Liberaci&oacute;n". Si result&oacute; luego mediatizado, relegado y hasta perseguido por sectores retr&oacute;grados de la instituci&oacute;n religiosa fue precisamente porque la experiencia fue un &eacute;xito en relaci&oacute;n con los objetivos.</p>      <p>Si la izquierda partidaria y su militancia hicieran "su concilio" abri&eacute;ndose hacia los pueblos, cambiando su l&oacute;gica y sus pr&aacute;cticas, tomando como punto de partida las realidades socioculturales de los pueblos, asimilando y aceptando su diversidad de identidades y cosmovisiones, apuntalando sus pr&aacute;cticas, impulsando la maduraci&oacute;n de pensamientos liberadores y de liberaci&oacute;n, contribuir&iacute;a a un cambio cultural y pol&iacute;tico colectivo radical y revolucionario.</p>      <p>Hoy, en vez de un partido de cuadros, se hace necesario construir un tipo de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica abierta, integrada y dinamizada por "anticuadros": el que es parte de la realidad territorial y laboral en la que desarrolla su militancia, el que en vez de suplantar el pensamiento y el protagonismo de sus compa&ntilde;eros/as, promueve participaci&oacute;n, conciencia, organizaci&oacute;n colectivas, el que se informa y pregunta antes de informar, el que se forma y se ocupa de formar, el que aporta a la construcci&oacute;n desde debajo de la unidad basada en la articulaci&oacute;n horizontal de las diversidades, consciente de que cada vez que se excluye a alguien hay una derrota, el que hace de su actividad un proceso pedag&oacute;gico y pol&iacute;tico.</p>      <p><b>Los "anti-cuadros" desafian y dejan atr&aacute;s las viejas modalidades del saber hacer pol&iacute;tico que suponen que -por definirse de izquierda- ya se sabe c&oacute;mo se hacen las cosas</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este es un tiempo de grandes cambios y reclama tambi&eacute;n grandes cambios en lo cultural, en la concepci&oacute;n y las modalidades de la militancia. En primer lugar, tomando distancia interior de las instalaciones conceptuales-conductuales acu&ntilde;adas por el capital en los diversos &aacute;mbitos de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la vida. Es imposible aspirar a cambiar el mundo sin cambiarnos -;simult&aacute;neamente- a nosotros mismos.</p>      <p>Para que el humanismo tenga posibilidades de triunfar sobre la barbarie, es preciso dar la batalla por las conciencias, construir una nueva conciencia colectiva de vida diferente a la acu&ntilde;ada por el capitalismo, alejada del individualismo est&eacute;ril, de la separaci&oacute;n entre humanidad y naturaleza, y del guerrerismo.</p>      <p>Es vital quitarse las anteojeras instaladas y reinstaladas sistem&aacute;ticamente por el capital, romper con la fragmentaci&oacute;n de las realidades y conciencias. Y esto es parte del proceso socio-transformador. Es en el curso de la propia acci&oacute;n de construcci&oacute;n de lo nuevo que se van produciendo los cambios cuando hay conciencia de ello. Transformarnos para transformar es la clave en esta lucha pol&iacute;tico-cultural.</p>      <p><b>Fortalecer el pensamiento emancipatorio de este tiempo</b></p>      <p>El desarrollo de un nuevo pensamiento emancipador cr&iacute;tico y autocr&iacute;tico, capaz de recrear los fundamentos te&oacute;rico-metodol&oacute;gicos articuladores y proyectivos de lo nuevo en gestaci&oacute;n, resulta un componente fundamental en los procesos de transformaci&oacute;n social.</p>      <p>Sus contenidos -como su desarrollo- resultan marcados por las pr&aacute;cticas de cuestionamiento y transformaci&oacute;n social desarrolladas fundamentalmente por actores sociales nuevos y viejos, como por ejemplo, los pueblos ind&iacute;genas. Es por ello que su principio b&aacute;sico consiste en tomar a dichas pr&aacute;cticas y sus protagonistas como punto de partida, &aacute;mbito permanente de su quehacer, y destino privilegiado y primario de sus reflexiones. Y esto se anuda de modo directo, desde la ra&iacute;z, con la interculturalidad.</p>      <p>Lo nuevo del pensamiento emancipatorio no radica, por consiguiente, en lo novedoso de su relato sino, en primer lugar, en los relatos que rescata, incorpora y proyecta en elaboraci&oacute;n intercultural, con enfoques, cosmovisiones y propuestas plurales, multidimensionales, yuxtapuestas, incluso -en partes- contradictorias entre s&iacute;, y abiertas. Consiguientemente, un pilar fundamental del nuevo pensamiento emancipatorio radica tambi&eacute;n en su cualidad de articular pasado y presente en b&uacute;squeda de la propuesta de transformaci&oacute;n social (hacia el futuro), es decir, en su capacidad de articular trayecto y proyecto.</p>      <p>En este sentido, lo nuevo se conjuga con la posibilidad de salirse de los estrechos marcos del pensamiento &uacute;nico de la izquierda tradicional, seguidor dogm&aacute;tico de los paradigmas occidentales del Norte y negador de las realidades humanas y socioculturales del continente. En segundo lugar, igualmente, este nuevo pensamiento supone otras referencias y referentes que distan de las concepciones academicistas que han concebido y conciben la teor&iacute;a en los estrechos m&aacute;rgenes de las &eacute;lites ilustradas.</p>      <p><b>Construir una matriz de pensamiento indo-afro-latinoamericano</b></p>      <p>El nuevo pensamiento de emancipaci&oacute;n naci&oacute; y se desarrolla conjuntamente con la resistencia, las luchas y las construcciones de ayer y de hoy sustentadas por los pueblos ind&iacute;genas, por los afrodescendientes, por los trabajadores de la ciudad y el campo, las mujeres, los j&oacute;venes, los discapacitados, los adultos mayores, los movimientos de gay, lesbianas y travestis, los ecologistas, etc&eacute;tera. Se trata de un pensamiento intercultural que se construye reconociendo y entrelazando saberes plurales de la diversidad de actores y con la diversidad de actores sociopol&iacute;ticos, y que se desarrolla a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica y en funci&oacute;n de ella. Es decir, es un pensamiento orientado a fortalecer la construcci&oacute;n de un proyecto social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico pol&iacute;tico, cultural y &eacute;tico de transformaci&oacute;n social en funci&oacute;n de la liberaci&oacute;n. Y desarrolla, por tanto, en funci&oacute;n de ella su epistemolog&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto resumir&iacute;a un primer aspecto de su car&aacute;cter descolonizador: no al dogmatismo euroc&eacute;ntrico de derechas e izquierdas, no al liberalismo elitista academicista. Un segundo elemento, correlativo con lo anterior, radica en su apuesta a los sujetos concretos del acontecer socio-hist&oacute;rico, a sus luchas, sus construcciones y propuestas, para desde ah&iacute; construir saberes pr&aacute;cticos y te&oacute;ricos de/para su emancipaci&oacute;n. Se trata, en tercer lugar, de un pensamiento que no solo reconoce las diferencias, sino que se nutre de ellas para ampliar sus horizontes, enriquecer sus contenidos y proyectarse activamente en esa dimensi&oacute;n de la lucha, aportando su mirada descolonizadora y fortaleciendo los actuales procesos descolonizadores que embanderan los pueblos, en primer lugar los pueblos ind&iacute;genas de este continente.</p>      <p><b>&iquest;Qui&eacute;n tiene la raz&oacute;n?</b></p>      <p>Cuando un individuo, grupo, movimiento social o partido pol&iacute;tico est&aacute; convencido de que su posici&oacute;n es correcta, piensa autom&aacute;ticamente que es la &uacute;nica correcta. Con lo cual supone -o da por hecho-, que todas las dem&aacute;s son, cuando menos, incorrectas.</p>      <p>Esta suposici&oacute;n se anuda directamente con otra: "lo correcto es verdadero". Por tanto, quienes consideran que su posici&oacute;n es la correcta autom&aacute;ticamente se piensan poseedores de la verdad. Y si lo que sostienen es correcto y verdadero, adem&aacute;s, tienen la raz&oacute;n. Consiguientemente, las otras posiciones son incorrectas, no son verdaderas y quienes las sostienen est&aacute;n equivocados, no tienen raz&oacute;n y no dicen ni practican la verdad.</p>      <p>A partir de aqu&iacute;, la din&aacute;mica social resulta dicotomizada: unos saben y tienen raz&oacute;n, y los dem&aacute;s no saben y no tienen raz&oacute;n. En tal situaci&oacute;n, el &uacute;nico camino posible para la unidad, es decir, para el entendimiento entre los diferentes y sus diferencias ser&aacute; el de la disputa y la confrontaci&oacute;n en aras de establecer qui&eacute;nes "tienen la raz&oacute;n" y qui&eacute;nes no, qui&eacute;nes "dicen la verdad" y son los "due&ntilde;os de la verdad" y qui&eacute;nes deben aceptarla. Por m&aacute;s que se pretenda que esta es una postura unitaria o que conduce a la unidad en torno a la verdad, es una visi&oacute;n extremadamente sectaria, divisionista y excluyente.</p>      <p>Esta no es la "verdad revolucionaria" sino la verdad de pocos. La "verdad revolucionaria" se construye entre todos los sectores del pueblo, con sus puntos de vista, identidades, perspectivas y objetivos diversos, en la pr&aacute;ctica de creaci&oacute;n-construcci&oacute;n de lo nuevo. No es una verdad absoluta, no pretende abarcarlo todo sino aquello que posibilita -;en un espacio-tiempo social concreto- articular una posici&oacute;n colectiva participada. Por eso la "verdad revolucionaria" es relativa, compartida, plural, descolonizada, constituida y constituyente, hist&oacute;rica y en desarrollo.</p>      <p>La "verdad revolucionaria" busca la unidad no como unicidad sino como espacio reflexivo construido colectivamente. Suma, fortalece y multiplica en vez de restar, debilitar y dividir; rescata en vez de desechar; constituye sujetos a la vez que es constituida por ellos.</p>      <p>La ecuaci&oacute;n l&oacute;gico-pol&iacute;tica revolucionaria en tal caso es clara, para captarla basta observar cu&aacute;ntos est&aacute;n adentro y cu&aacute;ntos est&aacute;n afuera.</p>      <p><b>Un pensamiento "abierto al mundo" y en debate con "los otros"</b></p>      <p>A diferencia de los saberes absolutos abstractos que abundan en las academias, que luego buscan canales para poder "aplicarse" a la realidad -mejor dicho, a las parcelas de ella a las que va dirigido-, el nuevo pensamiento emancipatorio que va surgiendo no busca "aplicarse" a la realidad porque nace de ella, en interacci&oacute;n con sus protagonistas, de los/las que piensan, disputan y construyen la nueva realidad. No cimenta sus posiciones y propuestas en legados acad&eacute;micos dogm&aacute;ticos coloniales o euroc&eacute;ntricos ni busca legitimarse en estos espacios; define su sentido en funci&oacute;n del horizonte pol&iacute;tico de la transformaci&oacute;n de la sociedad desde la ra&iacute;z, desde abajo, por los de abajo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este empe&ntilde;o resulta importante tambi&eacute;n nutrirse de las ense&ntilde;anzas de la historia de las luchas anticapitalistas y de las experiencias socialistas del siglo XX, revalorizar y actualizar los aportes te&oacute;rico-filos&oacute;ficos de Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Luckacs, Korsch, Freud, Althusser, Foulcault, M&eacute;szaros, Am&iacute;n, Mari&aacute;tegui, Mella, Varela, Ingenieros, Ch&eacute;, Dussel, S&aacute;nchez V&aacute;squez y muchos otros grandes pensadores/as revolucionarios, profundizar la cr&iacute;tica al funcionamiento del sistema del capital en la actualidad, y -;en nuestro caso, muy importante-rescatar la riqueza de los pensamientos independentistas, de los pensamientos y cosmovisiones de los pueblos in&iacute;genas, de la teolog&iacute;a de liberaci&oacute;n, de la educaci&oacute;n popular, etc., en aras de fortalecer el pensamiento intercultural emancipatorio indo-afro-latinoamericanista y su papel pol&iacute;tico estrat&eacute;gico de orientador.</p>      <p>Esto resume su posicionamiento pol&iacute;tico y epist&eacute;mico revolucionario actual, a la vez que lo torna parte de las herramientas de rechazo a la colonizaci&oacute;n y colonialidad del poder (Quijano, 2000) y de b&uacute;squeda de fundamentos descolonizados e interculturales para aportar a la construcci&oacute;n de un proyecto colectivo de superaci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n afianzada por el capital, contribuyendo a construir una civilizaci&oacute;n intercultural que apuesta por la diversalidad del mundo, con interrelaciones humanas individuales y colectivas basadas en principios de solidaridad, justicia, equidad y horizontalidad.</p>      <p><b>No tirar el ni&ntilde;o junto con el agua sucia</b></p>      <p>Recuperar la dimensi&oacute;n revolucionaria del pensamiento y la propuesta emancipadora social formulada por Marx y Engels.</p>      <p>Si para Hegel la "Idea Absoluta es el &uacute;nico objeto y contenido de la filosof&iacute;a", para Marx el &uacute;nico sentido de la filosof&iacute;a es el ser humano concreto dentro de una sociedad hist&oacute;rico concreta y esta misma, en tanto resulta imprescindible conocerla para elaborar (y contar con) los instrumentos te&oacute;ricos necesarios para la superaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de clase en s&iacute; del proletariado, para que &eacute;ste pueda -;con conciencia de clase para s&iacute;, y en articulaci&oacute;n indisoluble con sus pr&aacute;cticas de lucha y enfrentamiento al poder del capital-, poner fin a su explotaci&oacute;n y -;con ello- necesariamente, transformar la sociedad en su conjunto.</p>      <p>Y aqu&iacute; radica el nudo de su revoluci&oacute;n te&oacute;rica (y pr&aacute;ctica). En la base de la misma est&aacute; la inseparabilidad sujeto-objeto, teor&iacute;a-pr&aacute;ctica, a la que se articulan pensamiento y acci&oacute;n, ser social y conciencia social, lo objetivo y lo subjetivo.</p>      <p>La realidad social hist&oacute;rico-concreta es el punto de partida inequ&iacute;voco de todo an&aacute;lisis social, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, filos&oacute;fico, cultural y, a su vez, tambi&eacute;n el destino de las mismas. Por eso, tanto para Marx como para Engels, el pensamiento solo puede ser de la historia, si lo es en la historia.</p>      <p>Si el trabajo vivo es el origen de la cr&iacute;tica (y de la realidad) del capital para Marx, el destinatario de la teor&iacute;a cr&iacute;tica es la 'conciencia del proletariado': el saber de esa conciencia que todo el capital no es sino trabajo vivo. (...). Cuando el saber se hace conciencia, conciencia de clase, conciencia de pueblo, solo en ese caso es saber real: se hace ciencia como historia (no solo 'de' la historia). (Dussel,1998, p. 310) No hay apriorismo en las reflexiones y conclusiones de sus an&aacute;lisis. Ellos buscaron explicaciones a los fen&oacute;menos de la vida social de su &eacute;poca. Estas los condujeron a plantearse la necesidad de una transformaci&oacute;n radical (y eficiente) de la realidad, articulando org&aacute;nicamente las luchas de los movimientos sociales (obreros y campesinos) de entonces con un programa revolucionario. Esta articulaci&oacute;n tiene en el concepto de pr&aacute;ctica sociotransformadora el nudo central.</p>      <p><b>Al articular el pensamiento filos&oacute;fico y la pr&aacute;ctica sociotransformadora, la revoluci&oacute;n te&oacute;rica realizada por Marx y Engels presupon&iacute;a la revoluci&oacute;n pr&aacute;ctica</b></p>      <p>Objetivo-subjetiva es la pr&aacute;ctica sociotransformadora de los seres humanos en la historia, y lo es tambi&eacute;n el pensamiento que la capta y sintetiza reproduciendo esta contradicci&oacute;n en sus conceptos y categor&iacute;as, que define hist&oacute;ricos, inacabados...</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sus planteamientos no buscan solamente explicar la contradicci&oacute;n dial&eacute;ctica, resultan ellos mismos contenedores de contradicciones en su formulaci&oacute;n y contenido (desarrollo de la lucha de clases y de pr&aacute;cticas en el pasado y el presente, condiciones sociales preexistenes y actuales, avance de los descubrimientos cient&iacute;ficos, desarrollo de la producci&oacute;n, etc&eacute;tera), y demandan, por ello, actualizaci&oacute;n y desarrollo permanentes junto con la construcci&oacute;n de nuevos conceptos. Son las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas que hacen a su sistema abierto.</p>      <p>La cr&iacute;tica demoledora de Marx a la filosof&iacute;a especulativa y contemplativa y materialista vulgar, no signific&oacute; sin embargo su enemistad con toda filosof&iacute;a, sino el plantearla sobre nuevos fundamentos y orientada a la transformaci&oacute;n de la realidad, sac&aacute;ndola del claustro contemplativo trascendental e individual aislado (fragmentado y fragmentador) de la totalidad social, otorg&aacute;ndole un sentido para el desarrollo de la vida social y por tanto para s&iacute; misma: la transformaci&oacute;n del mundo -de la sociedad capitalista-, en b&uacute;squeda de la emancipaci&oacute;n de la clase obrera y -;con ella-de toda la humanidad, desarroll&aacute;ndose en interdependencia con las pr&aacute;cticas sociotransformadoras reales (multidimensionales, complejas, din&aacute;micas, integrales).</p>      <p><b>En este sistema, cada punto particular es 'multidimensional'; se encadena los otros puntos del sistema, implica los otros y es implicado por ellos. (M&eacute;sz&aacute;ros, 2001)</b></p>      <p>Para Marx era indispensable no solo poner fin a los mecanismos de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la alienaci&oacute;n de la clase obrera, sino tambi&eacute;n a las formas enajenadas del pensamiento te&oacute;rico (filos&oacute;fico, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, de las ciencias naturales), que construye "su verdad" de modo fragmentado en las ciencias particulares, sin buscar los vasos comunicantes entre los diversos &aacute;mbitos de una misma realidad. Por eso, para &eacute;l no solo la filosof&iacute;a carec&iacute;a de sentido como supuesta teor&iacute;a general abstracta, sino tambi&eacute;n la econom&iacute;a, la &eacute;tica, la pol&iacute;tica. La filosof&iacute;a no pod&iacute;a desarrollarse aislada de la econom&iacute;a, ni de la pol&iacute;tica, de la &eacute;tica o de la ciencias naturales, y viceversa. Marx las redefini&oacute; (a todas ellas) entendi&eacute;ndolas en necesaria articulaci&oacute;n e integraci&oacute;n proyectiva hacia lo que, a su entender, ser&iacute;a una &uacute;nica "ciencia humana".</p>      <p>Lo que Marx entiende por 'ciencia humana' es una ciencia de s&iacute;ntesis concreta, integrada en la vida real. Su punto de partida es del ideal del hombre no enajenado cuyas necesidades realmente humanas -;en oposici&oacute;n a las visiones especulativas y abstractas e idealista... determinan la l&iacute;nea a seguir por la investigaci&oacute;n en cada campo particular. Los resultados de los diversos campos -;conducidos correctamente desde el principio-se re&uacute;nen entonces en una s&iacute;ntesis m&aacute;s alta que, a su vez, determina las l&iacute;neas sucesivas de las investigaciones en los diversos campos. (M&eacute;sz&aacute;ros, 1978, p. 96-97)</p>      <p>(...) para realizar la 'ciencia humana', la filosof&iacute;a, la econom&iacute;a pol&iacute;tica, las ciencias naturales 'abstractamente materiales', etc., se deben integrar rec&iacute;procamente, lo mismo que con la totalidad de una pr&aacute;ctica social ya no caracterizada por la enajenaci&oacute;n y la cosificaci&oacute;n de las relaciones sociales de producci&oacute;n. Porque la 'ciencia humana' es precisamente esta doble integraci&oacute;n -;en la superaci&oacute;n de la anterior y doble enajenaci&oacute;n-de los campos te&oacute;ricos particulares, 1) entre ellos y 2) con la totalidad de una praxis social no enajenada. // El factor dominante de este complejo es, naturalmente, la superaci&oacute;n de la enajenaci&oacute;n en la misma pr&aacute;ctica social. (M&eacute;sz&aacute;ros, 1978, p. 108)</p>      <p><b>Es claro entonces que, con Marx, ha llegado a su fin toda filosof&iacute;a especulativa ubicada supuestamente por encima de las dem&aacute;s ciencias y de la sociedad</b></p>      <p>Desde esta perspectiva, el quehacer filos&oacute;fico supone la conjunci&oacute;n dial&eacute;ctica teor&iacute;a-pr&aacute;ctica (en este caso, pensamiento social y pr&aacute;ctica social transformadora-liberadora), articulada con la b&uacute;squeda de superaci&oacute;n concreta (sociohist&oacute;rica) de la enajenaci&oacute;n social e individual, y con su car&aacute;cter cr&iacute;tico y autocr&iacute;tico. Conceptualizando las pr&aacute;cticas sobre esa base y en esa direcci&oacute;n, la filosof&iacute;a misma resulta en el centro del encuentro/mediaci&oacute;n entre el actor social revolucionario que transforma el mundo en que vive, y que -;en el mismo proceso transformador-resulta transformado, es decir, se transforma a s&iacute; mismo y a su conciencia pol&iacute;tica, te&oacute;rico-cr&iacute;tica, ideol&oacute;gica, a su cultura, etc&eacute;tera. De ah&iacute; que, como sintetiz&oacute; Zaira Rodr&iacute;guez.</p>      <p>...la regi&oacute;n o dominio de la filosof&iacute;a &#91;no es&#93; ni el mundo separado del hombre, ni el hombre separado del mundo, sino, precisamente, la relaci&oacute;n activa y multifac&eacute;tica del hombre con el mundo. (Rodr&iacute;guez Ugidos, 1985, p. 65)</p>      <p>Como parte de esa interrelaci&oacute;n activa y multifac&eacute;tica, la filosof&iacute;a tiene que cuestionarse a s&iacute; misma acerca de la vigencia y suficiencia de las herramientas conceptuales con las que los actores sociales concretos orientan su intervenci&oacute;n en el proceso pr&aacute;ctico-transformador. Es por ello que en el an&aacute;lisis estricto del quehacer te&oacute;rico,</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>...la regi&oacute;n propia o exclusiva de la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica no es m&aacute;s que la esencia o la universalidad esencial de la actividad social multifac&eacute;tica sintetizada en las leyes o categor&iacute;as del pensamiento te&oacute;rico. (Rodr&iacute;guez Ugidos, 1985, p. 78)</p>      <p>Esto define tambi&eacute;n una de las tareas centrales de los fil&oacute;sofos comprometidos con la transformaci&oacute;n social: trabajar para la actualizaci&oacute;n y desarrollo de los conceptos, leyes y categor&iacute;as... que intervienen en la pr&aacute;ctica sociotransformadora actual de la que es un componente activo, para re-intervenir en ella de modo cr&iacute;tico, mejorando la capacidad sociotransformadora de los sujetos sociotransformadores y de s&iacute; misma. Ser&iacute;a este, a mi modo de ver, el papel central de los intelectuales org&aacute;nicos.</p>      <p>Marx construy&oacute; sus categor&iacute;as -;o reconstruy&oacute; las que utiliz&oacute; de otros-, en di&aacute;logo con la realidad social de su &eacute;poca, dejando claro que los conceptos se forman a partir de la pr&aacute;ctica misma de los hombres, de la reflexi&oacute;n te&oacute;rica sobre ella, y a ella misma se refieren. Como claramente explica Zaira Rodr&iacute;guez:</p>      <p>...las categor&iacute;as sirven de instrumentos te&oacute;rico-metodol&oacute;gicos de la actividad cient&iacute;fica y pr&aacute;ctica del sujeto social, y... tambi&eacute;n act&uacute;an en calidad de esquemas para la interpretaci&oacute;n y orientaci&oacute;n de los resultados de la actividad humana. De este modo, la estructura categorial del pensamiento te&oacute;rico de una &eacute;poca hist&oacute;rica conforma la armaz&oacute;n l&oacute;gica a partir de la cual se puede dirigir y fundamentar la actividad pr&aacute;ctico social. (Rodr&iacute;guez Ugidos, 1985).</p>      <p>Es la pr&aacute;ctica sociohist&oacute;rica concreta de los actores-sujetos sociales por cambiar la sociedad en que viven en el sentido de su liberaci&oacute;n, la que posibilita y articula ese pensamiento cr&iacute;tico que, para serlo, a la vez, debe ser autocr&iacute;tico, liberador y de liberaci&oacute;n.</p>      <p>"Sin teor&iacute;a revolucionaria no hay movimiento revolucionario", sintetiza Lenin, lo que supone afirmar tambi&eacute;n que sin movimiento revolucionario no hay teor&iacute;a revolucionaria; son ambos a la vez o no son. Esta es la nueva filosof&iacute;a que Marx y Engels comenzaron a construir, comprometida con la vida social y -;a partir de ello- con los intereses del polo del trabajo en la relaci&oacute;n trabajo-capital.</p>      <p>Su legado te&oacute;rico metodol&oacute;gico y su proyecci&oacute;n emancipadora resultan imprescindibles precisamente para quienes -;sosteniendo posiciones no dogm&aacute;ticas, no se dedican a las repeticiones memor&iacute;sticas y casi religiosas de sus textos-, se nutren de sus postulados centrales para construir el pensamiento emancipador actual, partiendo de la realidad sociocultural actual de nuestra regi&oacute;n, desde las cosmovisiones, las identidades y la recuperaci&oacute;n de las experiencias de resistencia y lucha de los pueblos empobrecidos de nuestras tierras, en primer lugar de los pueblos ind&iacute;genas, avanzando hacia la construcci&oacute;n de un pensamiento emancipador y emancipatorio intercultural, descolonizado y revolucionario co-constructor -; junto con los actores sociopol&iacute;ticos- de la nueva civilizaci&oacute;n.</p>      <p><b>La educaci&oacute;n popular: un pilar clave para la descolonizaci&oacute;n intercultural</b></p>      <p>Las pr&aacute;cticas populares producen/reproducen vida y conocimientos; las mujeres y los hombres construyen propuestas y desde sus culturas, desde sus modos de vida van tomando conciencia de las injusticias de g&eacute;nero, clase y raza. As&iacute; lo evidencian las innumerables experiencias de movimientos ind&iacute;genas y sociales de este continente: El levantamiento ind&iacute;gena de Chiapas es impensable sin la toma de conciencia de sus integrantes acerca de su realidad. Y esta se construy&oacute; con el apoyo de las concepciones y las pr&aacute;cticas metodol&oacute;gicas de la educaci&oacute;n popular articulada con la b&uacute;squeda de transformaci&oacute;n de las condiciones de vida, que fue -a la vez-, el empe&ntilde;o en la construcci&oacute;n de alternativas para la vida. Similares procesos pueden referirse respecto del Movimiento sin Tierras, en Brasil, o de las "Bartolina Sisa", movimiento de las mujeres ind&iacute;genas campesinas de Bolivia, entre otros.</p>      <p>Todo ellos tienen claro que la conciencia no puede ser tra&iacute;da de afuera de los sujetos; que los sujetos construyen y desarrollan su conciencia a partir de su participaci&oacute;n en los procesos de lucha y transformaci&oacute;n, reflexionando cr&iacute;ticamente acerca de ellas y de las condiciones de vida en las que construyen y desarrollan su conciencia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto es parte del proceso de (auto) construcci&oacute;n de conciencias de los sujetos a partir de su modo de vida e interacci&oacute;n concreta con sus realidades, de sus subjetividades e identidades. Resulta por tanto, una propuesta raizalmente intercultural en sus presupuestos y conclusiones. De conjunto, refuerza las miradas descolonizadoras.</p>      <p>La postura colonialista y colonizadora pasa por encima de las diferencias porque excluye -y elimina-a los diferentes para instaurar-afianzar una sola civilizaci&oacute;n leg&iacute;tima. A ella responde el dise&ntilde;o de los Estados y de las legislaciones que lo sustentan, en perfecta concordancia con los intereses econ&oacute;mico-pol&iacute;ticos de los poderosos y sus representantes. Para desandar estos caminos en (Indo-Afro) Latinoam&eacute;rica la educaci&oacute;n para la descolonizaci&oacute;n resulta vital. A construirla y lograrla contribuyen: la educaci&oacute;n popular, la investigaci&oacute;n acci&oacute;n participativa (IAP), las historias de vida (con historia oral) y la construcci&oacute;n de conocimiento colectivo, gesti&oacute;n intercultural del conocimiento mediante.</p>      <p>La educaci&oacute;n popular se asienta en un posicionamiento y una concepci&oacute;n de la relaci&oacute;n poder-saber que articula las condiciones de vida, la pr&aacute;ctica que en ella desarrollan los distintos actores y actoras individuales y sociales, y la conciencia que tienen o pueden llegar a tener acerca de ello, si -;reflexi&oacute;n cr&iacute;tica mediante-se &#91;re&#93;apropian de su quehacer y de su realidad.</p>      <p>La educaci&oacute;n popular supone una relaci&oacute;n horizontal entre saberes diferentes, y este di&aacute;logo no se alcanza poniendo las sillas en forma circular. Ayuda el colocarlas as&iacute;, sobre todo por la significaci&oacute;n visual, pero est&aacute; demostrado que se puede estar sentado en un c&iacute;rculo y sostener una posici&oacute;n de predominio jer&aacute;rquico sobre los dem&aacute;s, y se puede estar en una sala dando una conferencia en formato tradicional y sostener di&aacute;logos horizontales con los presentes haci&eacute;ndolos part&iacute;cipes de la conferencia y los saberes en ella elaborados. Participar no se reduce a una forma de disposici&oacute;n de las sillas en una sala de conferencias/reuniones grupales, ni a un modo de hablar, ni a un formato de exposici&oacute;n. Paulo Freire da un testimonio sobresaliente de ello al comienzo de su libro "Pedagog&iacute;a de la esperanza", cuando se refiere a la participaci&oacute;n del se&ntilde;or que estuvo todo el tiempo en silencio en las jornadas educativas y cuando &eacute;l le pregunt&oacute; acerca de sus parecer, expres&oacute; sus puntos de vista combinando todo lo all&iacute; tratado, sorprendiendo al auditorio.</p>      <p><b>&iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el papel de educaci&oacute;n popular en el proceso intercultural de construcci&oacute;n de los nuevos pensamientos emancipatorios?</b></p>      <p>El proceso de construcci&oacute;n-reconstrucci&oacute;n de saberes desde abajo implica la recuperaci&oacute;n y articulaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica (de los pueblos), la recuperaci&oacute;n de las experiencias de lucha, organizaci&oacute;n y propuestas, mediante la sistematizaci&oacute;n de las mismas, interrelacionando las propuestas metodol&oacute;gicas de la educaci&oacute;n popular, la investigaci&oacute;n participativa (IAP), y las historias de vida, apelando, en este fundamentalmente, a la historia oral.</p>      <p>Y todo ello redituar&aacute; en los resultados, es decir, en la posibilidad de elaborar o enriquecer un pensamiento emancipador intercultural colectivo, part&iacute;cipe de las pr&aacute;cticas colectivas de b&uacute;squeda y construcci&oacute;n de lo nuevo.</p>      <p><b>Para el logro de los objetivos mencionados, es importante:</b></p>      <p>Romper con la estructura r&iacute;gida y jer&aacute;rquica establecida entre saber y poder, y las relaciones de subordinaci&oacute;n y dependencia que en relaci&oacute;n a ella se establecen.</p>      <p><b>Sostener la coherencia entre el decir y el hacer</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el punto de vista intercultural, el proceso de construcci&oacute;n nuevos pensamientos emancipatorios constituye, a su vez, el de (auto)construcci&oacute;n de nuevos sujetos y sujetas del conocimiento y el quehacer sociopol&iacute;tico. En &eacute;l, la educaci&oacute;n popular constituye una herramienta y un posicionamiento pol&iacute;tico sine qua non; puesto que abre las puertas de la raz&oacute;n y el coraz&oacute;n para reconocer al otro/a, valorizar al otro/a, escuchar y ser escuchados, claves interculturales para la construcci&oacute;n de competencias interculturales para la formaci&oacute;n y la gestaci&oacute;n-construcci&oacute;n un nuevo tipo de pensamiento emancipatorio (social-individual), y tambi&eacute;n -;donde sea posible, por ejemplo-, para la transformaci&oacute;n de las instituciones estatales-gubernamentales, abriendo sus compuertas a la participaci&oacute;n protag&oacute;nica de los movimientos ind&iacute;genas y sociales, a los comuneros y comuneras, potenciando la proyecci&oacute;n intercultural descolonizadora de su accionar.</p>      <p><b>La importancia de la investigaci&oacute;n acci&oacute;n participativa (IAP)</b></p>      <p>La investigaci&oacute;n acci&oacute;n participativa se articula directamente con la educaci&oacute;n popular; se asienta conceptualmente en ella. Es la apuesta a la construcci&oacute;n de conocimientos partiendo de los actores (desde abajo), haciendo de los tradicionales objetos "investigados", co-investigadores de su propia situaci&oacute;n. La investigaci&oacute;n participativa implica por tanto una interrelaci&oacute;n y una intencionalidad com&uacute;n entre sujetos. La IAP no reconoce objetos de investigaci&oacute;n, sino sujetos, actores, terrenos, problemas, temas, b&uacute;squedas que son emprendidas co-participativamente por los investigadores "de afuera" y "de adentro".</p>      <p>La interculturalidad, la descolonizaci&oacute;n y la construcci&oacute;n del pensamiento emancipatorio en la actualidad, requieren de la b&uacute;squeda y el rescate/recuperaci&oacute;n conceptualizada de los saberes pr&aacute;cticos de los diversos actores/as, y por tanto implican la mediaci&oacute;n de investigaciones. En ese sentido, se comparten los objetivos con la educaci&oacute;n popular y la IAP. De lo que se trata, en definitiva, es de interactuar entre sujetos/as que tienen saberes y experiencias adquiridas/desarrolladas durante a&ntilde;os, en organizaci&oacute;n de tareas de sobrevivencia en diversos &aacute;mbitos, y que tienen por tanto amplios saberes que aportar que reclaman ser incorporados al proceso protag&oacute;nicamente y con identidad.</p>      <p>La IAP permite desarrollar procesos de sistematizaci&oacute;n de experiencias concretas de experiencias de gesti&oacute;n intercultural, generalmente en &aacute;mbitos comunitarios, y/o municipales.</p>      <p><b>Sobre esa base es posible</b></p>      <p>Identificar colectivamente y/o construir los elementos para la formaci&oacute;n de la competencia intercultural. (finalidad de la IAP).</p>      <p>Desarrollar procesos de devoluci&oacute;n de los estudios de las experiencias y rescate de saberes. Estos constituyen importantes fuentes de auto-conocimiento y autoconciencia y son valiosos componentes para los procesos de formaci&oacute;n y/o fortalecimiento de capacidades colectivas de los participantes.</p>      <p><b>La tercera conclusi&oacute;n sobre este aspecto, ser&iacute;a</b></p>      <p>La interculturalidad supone, reclama e impone un profundo cambio cultural de las organizaciones sociales y pol&iacute;ticas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este cambio cultural comprende la totalidad del proceso: implica el reconocimiento de los saberes no "oficiales", sumergidos o descalificados, la resignificaci&oacute;n de los saberes otros: femeninos (y feministas), para la vida (y la sociedad), la participaci&oacute;n abierta y desde debajo de todos y todas en la definici&oacute;n del curso, los ritmos y las propuestas del cambio social. Es decir, a la vez, modifica las responsabilidades y los papeles de todos y todas.</p>      <p>Se refiere tanto a los saberes y las definiciones "t&eacute;cnicas" (saber hacer y poder actuar), como a la formaci&oacute;n de aptitudes (competencias) para llevar adelante las transformaciones que reclama la interculturalidad.</p>      <p>Otra arista de esta labor investigativa, estar&iacute;a dada por la identificaci&oacute;n de los posibles vasos comunicantes entre las distintas manifestaciones culturales o distintas culturas, contribuyendo a la constituci&oacute;n de redes interculturales de existencia, comunicaci&oacute;n y funcionamiento organizacional y program&aacute;tico colectivo.</p>      <p><b>Recuperar experiencias: testimonios, historia oral e historias de vida</b></p>      <p><b>&bull; Sistematizaci&oacute;n de experiencias</b>: La sistematizaci&oacute;n de experiencias se refiere expl&iacute;citamente al rescate de la historia del funcionamiento de la vida en las comunidades rurales y urbanas, los barrios, la familia, las organizaciones sociales, al rescate de sus fundamentos filos&oacute;ficos, y de las experiencias concretas de la vida colectiva a trav&eacute;s del tiempo o en determinados per&iacute;odos de particular inter&eacute;s pol&iacute;tico cultural.</p>      <p>Es esta recuperaci&oacute;n la que arroja como resultado m&aacute;s preciado la reapropiaci&oacute;n por parte de la comunidad o colectivo en cuesti&oacute;n, de los que ellos han consturido/producido con sus decisiones y empe&ntilde;os pr&aacute;cticos, ya que es la mirada proyectiva constituida a trav&eacute;s de la experiencia, es decir, son las capacidades enriquecidas por la fuerza de la realidad y el empuje de sus din&aacute;micas concretas.</p>      <p>Para realizarlas es vital apelar a las historias de las experiencias de los miembros m&aacute;s antiguos y de los m&aacute;s j&oacute;venes, de hombres y mujeres. Para rescatarlas se apela a la imbricaci&oacute;n metodol&oacute;gica de la educaci&oacute;n popular, la IAP y la antropolog&iacute;a social.</p>      <p><b>&bull; Historias de vida</b>: En la reconstrucci&oacute;n de los saberes populares oprimidos, resulta central recuperar las experiencias de los sujetos involucrados en las pr&aacute;cticas colectivas, la reconstrucci&oacute;n oral de sus experiencias vitales en lo referente a sus modalidades de vida, su identidad, sus aspiraciones, sus resistencias y luchas sociales, sus pr&aacute;cticas ancestrales de administraci&oacute;n de los colectivo, etc&eacute;tera. Es vital incorporar a los saberes interculturales el caudal cultural familiar, teniendo presente que el conocimiento y la cultura se forman y desarrollan en cada ser humano desde el nacimiento, en el seno de la familia, el hogar y la comunidad donde se vive, es decir, anteceden y exceden a las instituciones escolares. Esto es lo que -sint&eacute;ticamente expresado- se distingue conceptualmente como sabidur&iacute;a.</p>      <p>Las historias de vida pueden ser individuales o grupales, o incluso de organizaciones y movimientos. En este &uacute;ltimo caso se trata de un encadenamiento de historias individuales grupales que hay que ir identificando y reconstruyendo paso a paso, conformando un proceso de investigaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica colectiva. La mayor riqueza se logra al interconectar las historias de vida con los resultados del proceso integral de la IAP y construir o reconstruir -;de conjunto e integradamente-los conceptos, para la formulaci&oacute;n-reformulaci&oacute;n de saberes rescatando los que provienen de las sabidur&iacute;as, afirmando o reconstituy&eacute;ndolos en interculturalidad.</p>      <p><b>Re-apropiaci&oacute;n colectiva de saberes y sabidur&iacute;as</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este aspecto se condensa generalmente en el proceso de devoluci&oacute;n de los estudios procesados, terminados, a las comunidades y a los sujetos/as participantes del proceso investigativo. Se trata de una devoluci&oacute;n interactiva, de intercambio y retroalimentaci&oacute;n mutua que constituye adem&aacute;s, la culminaci&oacute;n real del proceso de la IAP, es decir, no es un acto ni un proceso externo a la investigaci&oacute;n. Todos los que participan en ella son sujetos de investigaci&oacute;n y en tanto tales, participan tambi&eacute;n de la elaboraci&oacute;n y reflexi&oacute;n de los resultados de la misma.</p>      <p>Esto supone</p>      <p>Someter las conclusiones/definiciones a la discusi&oacute;n del conjunto participante.</p>      <p>Construir (o reafirmar) los resultados, propuestas conclusiones y saberes de modo colectivo y horizontal.</p>      <p>En virtud de ello, los procesos investigativos-formativos constituyen a la vez procesos pr&aacute;cticos de articulaci&oacute;n y construcci&oacute;n de redes del saber y del hacer.</p>      <p>La devoluci&oacute;n es parte de las claves del cambio cultural necesario para la gigantesca tarea actual de cara la construcci&oacute;n de lo intercultural-social, base para la formaci&oacute;n de nuevas identidades e interrelaciones sociales y pol&iacute;ticas entre diversidades humanas. La devoluci&oacute;n supone la colectivizaci&oacute;n de saberes. Sin ella, habr&iacute;a apropiaci&oacute;n de lo colectivo aprehendido por parte de un solo sector o individuo, independientemente de la metodolog&iacute;a que se aplique durante el proceso del conocimiento.</p>      <p>No es la metodolog&iacute;a la que garantiza que los resultados constituyan un saber colectivo social, sino el proceso en su conjunto, la coherencia del mismo y la participaci&oacute;n en &eacute;l del conjunto de sus protagonistas.</p>      <p>Lo dicho habla de una fuerte presencia &eacute;tica como componente geneal&oacute;gico de la posibilidad (y realidad) de la construcci&oacute;n de estos procesos, saberes, identidades e interrelaciones colectivas interarticuladas y, por tanto, de la posibilidad de transformar las realidades de exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n de los oprimidos y las oprimidas, de los trabajadores y las trabajadoras, pobres urbanos y campesinos, indios e indias, negros, negras y mestizos, a trav&eacute;s de la modesta "parcela cultural" que, en ese gran proceso colectivo, desempe&ntilde;a la construcci&oacute;n de los intersticios interculturales para el empe&ntilde;o estrat&eacute;gico que supone transformar la sociedad actual y construir una nueva civilizaci&oacute;n, fundamentada en la equidad de etnias, g&eacute;neros y clases hasta su equiparaci&oacute;n en el &uacute;nico calificativo universalmente pleno de "g&eacute;nero humano".</p>      <p><b>Los aportes de las teolog&iacute;as de liberaci&oacute;n</b></p>      <p>En la b&uacute;squeda de un pensamiento intercultural cabe un lugar destacado a la teolog&iacute;a de liberaci&oacute;n o, para decirlo con sentido universal, a las teolog&iacute;as de liberaci&oacute;n, es decir, teolog&iacute;as que han asumido que el reino de Dios est&aacute; en la tierra y que los seres humanos somos los integrantes de ese reino, sin colocar obst&aacute;culos ni plantear postergaciones sacrificiales que convalidan las injusticias, las desigualdades y exclusiones sociales, haciendo de ellas un supuesto camino a la felicidad eterna de los explotados y explotadas en el m&aacute;s all&aacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En nuestro continente las teolog&iacute;as de liberaci&oacute;n, fundamentalmente cat&oacute;licas, protestantes y evang&eacute;licas, se combinan con la lo que se conoce como "lectura popular de la Biblia", es decir, con lecturas de la Biblia desde el presente de los pueblos oprimidos, para extraer de ella los elementos centrales para la de-construcci&oacute;n anal&iacute;tica del poder y sus mecanismos de dominaci&oacute;n, y encontrar las v&iacute;as y los medios de encauzar las resistencias de los pueblos hacia la superaci&oacute;n de esa su situaci&oacute;n de opresi&oacute;n y explotaci&oacute;n.</p>      <p>Un lugar y un papel importante corresponde a las comunidades eclesiales de base que tanto empe&ntilde;o han puesto en el desarrollo de pr&aacute;cticas educativas basadas en la educaci&oacute;n popular y los fundamentos teol&oacute;gicos de liberaci&oacute;n, en aras de contribuir a la emergencia y (auto)constituci&oacute;n en sujetos de su historia a los sectores oprimidos y olvidados en este continente. Su labor entre los campesinos de las zonas rurales empobrecidas, entre los pobladores/as de las barriadas empobrecidas de las periferias de las grandes ciudades, y en las comunidades ind&iacute;genas de Centroam&eacute;rica, ha sido trascendente. Con sus actividades se formaron militantes sociales que impulsaron procesos de conformaci&oacute;n de organizaciones sociopol&iacute;ticas populares como, por ejemplo, en Chiapas, M&eacute;xico, en Brasil, con el Movimiento Sin Tierra, y en Rep&uacute;blica Dominicana, en la constituci&oacute;n de los n&uacute;cleos iniciales de Copadeba (Comit&eacute;s para la defensa de los Derechos Barriales).</p>      <p>Entre los aportes de la teolog&iacute;as de liberaci&oacute;n cat&oacute;licas, protestantes y evang&eacute;licas, se cuentan los de la teolog&iacute;a feminista de liberaci&oacute;n, orientada en lo fundamental a construir, como remarca la te&oacute;loga Ivone Gebara.</p>      <p>Un nuevo mundo a partir de una perspectiva igualitaria entre el g&eacute;nero femenino y el masculino, &#91;que&#93; debe tener como respaldo un grupo constituido por nosotras/os mismas/ os, capaz de evaluar nuestra comprensi&oacute;n del mundo y ayudarnos a dar nuevos pasos en el claroscuro de nuestra historia. (Gebara, 2004).</p>      <p><b>Un nuevo tipo de intelectual org&aacute;nico</b></p>      <p>En la perspectiva expuesta resulta claro que la construcci&oacute;n de un nuevo pensamiento emancipador no es una tarea exclusiva de intelectuales aislados. Se trata de una labor colectiva que supone la interacci&oacute;n de intelectuales con los actores sociopol&iacute;ticos en procesos de resistencias, luchas y construcci&oacute;n de alternativas populares. Cada actor sociopol&iacute;tico aporta y crea lo nuevo en sus pr&aacute;cticas diversas, ya sea apelando a sus tradiciones culturales o ensayando nuevas propuestas: Estas, junto con sus experiencias y reflexiones movilizan y definen los contenidos claves del nuevo pensamiento sociotransformador, construido en interacci&oacute;n dial&eacute;ctica con los intelectuales org&aacute;nicos en proceso colectivo de producci&oacute;n de nuevos saberes.</p>      <p>Este supone articular diversas dimensiones del pensamiento reflexivo cr&iacute;tico, es decir, el saber que es elaborado en su dimensi&oacute;n estrictamente te&oacute;rica, con el saber que emerge de abajo y que mayormente queda contenido (inmerso) en las pr&aacute;cticas -;de ah&iacute;, entre otras razones, la importancia de rescatarlas, sistematizarlas y conceptualizarlas-. La articulaci&oacute;n de estas dimensiones diversas posibilita la integraci&oacute;n e interrelaci&oacute;n y construcci&oacute;n dial&eacute;ctico-revolucionaria del di&aacute;logo horizontal entre los saberes: "cient&iacute;fico", "acad&eacute;mico" y "popular", elaborando un pensamiento colectivo (pensamiento sobre pensamiento), indispensable para la producci&oacute;n de un nuevo pensamiento estrat&eacute;gico sociotransformador indo-afro-latinoamericano.</p>      <p>Esta labor, que presupone el di&aacute;logo horizontal de saberes, miradas y experiencias, en una construcci&oacute;n articulada desde abajo, resulta hoy entre las nuevas dimensiones del desempe&ntilde;o de lo que hemos acostumbrado identificar como intelectual org&aacute;nico: no es el que "sabe y orienta", sino el que construye conocimiento, saberes y conciencia revolucionaria junto con los actores-sujetos concretos de una sociedad determinada, partiendo de sus realidades, compartiendo pr&aacute;cticas, b&uacute;squedas, ideales y horizontes estrat&eacute;gicos. La organicidad de los intelectuales comprometidos se define entonces, no por su pertenencia partidaria ("la orga"), sino por su capacidad de trabajar coherentemente siendo parte del proceso sociotransformador, en di&aacute;logo constante con los actores que lo protagonizan. Debe ser comprometido para ser cre&iacute;ble, y cr&iacute;tico para ser &uacute;til y as&iacute; contribuir al avance del conocimiento y la conciencia colectiva.</p>      <p>La creaci&oacute;n de una nueva civilizaci&oacute;n, capaz de contener en pie de igualdad a las m&uacute;ltiples civilizaciones existentes y sus cosmovisiones, intearticul&aacute;ndolas de modo intercultural, abriendo paso a un mundo en el que quepan todos los mundos, es tarea de multitudes no de &eacute;lites iluminadas. En este esp&iacute;ritu van form&aacute;ndose las nuevas generaciones intelectuales militantes org&aacute;nicos por la vida, conscientes de la integralidad manifiesta en la unidad entre humanidad y naturaleza, el reconocimiento de la diversidad y la b&uacute;squeda del equilibrio en la paridad, equidad y horizontalidad de sus interrelaciones.</p>      <p>La construcci&oacute;n de nuevo pensamiento emancipotorio resulta entonces raizalmente articulada a los proceso de construcci&oacute;n-acumulaci&oacute;n de conciencia y organizaci&oacute;n (poder propio) que llevan adelante con sus luchas y propuestas los pueblos constituidos en actores sociopol&iacute;ticos en el continente, con la consiguiente maduraci&oacute;n del proyecto alternativo pensado y construido colectivamente por ellos.</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></p>      <!-- ref --><p>Am&iacute;n, S. (1997). <I>Los desaf&iacute;os de la mundializaci&oacute;n.</I> M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188111&pid=S1657-8031201600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Am&iacute;n, S. (1999). <I>Miradas a un medio siglo 1945-1990.</I> La Paz: Plural lepala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188113&pid=S1657-8031201600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cooke J, W. (1985). <I>Peronismo y revoluci&oacute;n.</I> Buenos Aires: Ediciones Parlamento.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188115&pid=S1657-8031201600010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dussel, E. (1998). &Eacute;tica de la Liberaci&oacute;n. Madrid: Editorial Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188117&pid=S1657-8031201600010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dussel, E. (1999). Sobre el sujeto y la intersubjetividad: el agente hist&oacute;rico como actor en los movimientos sociales. <I>Revista Pasos</I> (84 Segunda &Eacute;poca).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188119&pid=S1657-8031201600010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gebara, I. (2004.). <I>Unas nuevas relaciones de g&eacute;nero son posibles</I>. Obtenido de www. latinoamerica.org: <a href="http://latinoamericana.org/2004/textos/castellano/Gebar.htm" target="_blank">http://latinoamericana.org/2004/textos/castellano/Gebar.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188121&pid=S1657-8031201600010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Gramsci, A. (2001). <I>Cuadernos de la c&aacute;rcel</I> (Edici&oacute;n cr&iacute;tica completa ed.). (V. Gerratana, Ed.) M&eacute;xico: Ediciones ERA-Universidad Aut&oacute;noma de Puebla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188123&pid=S1657-8031201600010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Marx, C., &amp; Engels, F. (1976). La Ideolog&iacute;a alemana. En C. Marx, &amp; F. Engels, <I>Obras Escogidas en 3 tomos</I> (Vol. I). Mosc&uacute;: Editorial Progreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188125&pid=S1657-8031201600010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>M&eacute;sz&aacute;ros, I. (1978). <I>La teor&iacute;a de la enajenaci&oacute;n en Marx.</I> M&eacute;xico: Ediciones Era.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188127&pid=S1657-8031201600010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>M&eacute;sz&aacute;ros, I. (2001). <I>M&aacute;s all&aacute; del capital.</I> Caracas: Vadell Hermanos Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188129&pid=S1657-8031201600010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder y clasificaci&oacute;n social. <I>Journal of world-systems research</I>, 342-386.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188131&pid=S1657-8031201600010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Rauber, I. (1998). <I>G&eacute;nero y poder.</I> Buenos Aires: Editorial UMA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188133&pid=S1657-8031201600010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Rauber, I. (2000). <I>Construcci&oacute;n de poder desde abajo. Claves para una nueva estrategia. </I>Santo Domingo: CIPROS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188135&pid=S1657-8031201600010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rauber, I. (2004). <I>Movimientos sociales y representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Articulaciones. </I>La Habana: Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188137&pid=S1657-8031201600010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Rauber, I. (2013). <I>Revoluciones desde abajo.</I> Buenos Aires: Continente Pe&ntilde;a Lillo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188139&pid=S1657-8031201600010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rauber, I., &amp; Harnecker, M. (1998). <I>Historia Oral: Cuestiones metodol&oacute;gicas. </I>Bogot&aacute;: CENDAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188141&pid=S1657-8031201600010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Ugidos, Z. (1985). <I>Filosof&iacute;a, ciencia y valor.</I> La Habana: Ciencias Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188143&pid=S1657-8031201600010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>St&eacute;dile, J. (1997). La lucha de los Sin Tierra, la experiencia brasile&ntilde;a del MST. <I>ALAI Servicio Informativo</I>, 248-249.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5188145&pid=S1657-8031201600010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Zibechi, R. 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