<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-8031</journal-id>
<journal-title><![CDATA[El Ágora U.S.B.]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ágora U.S.B.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-8031</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de San Buenaventura]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-80312016000100006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La masacre del Palacio de Justicia Ejemplo emblemático del Terrorismo de Estado en Colombia (6-7 de noviembre de 1985)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The massacre of the courthouse. An Emblematic example of state terrorism in Colombia (November 6th and 7th, 1985)]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vega Cantor]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Pedagógica Nacional  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>107</fpage>
<lpage>133</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-80312016000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-80312016000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-80312016000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente texto presenta un estudio sobre la conocida Toma del palacio de Justicia de Colombia por parte de la insurgencia del M-19 y la posterior retoma del Ejercito Nacional; allí se configuró una masacre que es necesario no solo recordar sino analizar luego de 30 años de haber ocurrido el hecho (6 y 7 de noviembre de 1985), que marcó la historia de Colombia. Este sangriento episodio, se constituyen en un laboratorio para entender los mecanismos que caracterizan el terrorismo de Estado a la colombiana ¿qué ocurrió realmente?]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents a study on the known Storming of the Palace of Justice of Colombia by the insurgency of the M-19 and the subsequent retake of the National Army. There a massacre was set up, which is necessary to not only remember, but to analyze the fact, after 30 years of its occurrence (November 6th and 7th, 1985), which marked the history of Colombia. This bloody episode becomes a laboratory for understanding the mechanisms that characterize the Colombian state terrorism. What was it that really happened?]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Terrorismo de Estado]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[masacre]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[derechos humanos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[derecho internacional humanitario]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[State terrorism]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Massacre]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Human rights]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[International Humanitarian Law]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>Tipo de art&iacute;culo: de investigaci&oacute;n</p>      <p align="center"><font size="4"><b>La masacre del Palacio de Justicia    <br> Ejemplo emblem&aacute;tico del Terrorismo de Estado en Colombia (6-7 de noviembre de 1985)</b></font><Sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></Sup></p>      <p align="center"><font size="3"><b>The massacre of the courthouse.    <br>   An Emblematic example of state terrorism in Colombia (November 6<Sup>th</Sup> and 7<Sup>th</Sup>, 1985)</b></font></p>       <p align="center"><I>Por: Ren&aacute;n Vega Cantor</I><Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup></p>      <p><Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> Historiador. Profesor titular de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional de Bogot&aacute;, Bogot&aacute;, Colombia. Doctor de la Universidad de Par&iacute;s VIII. Editor Revista CEPA. Galardonado en Am&eacute;rica latina con el Premio Libertador (2008). Contacto: <a href="mailto:rvega@upedagogia.edu.co">rvega@upedagogia.edu.co</a>; <a href="mailto:colombiacarajo@hotmail.com">colombiacarajo@hotmail.com</a>.    <br> <Sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></Sup> En memoria de Cristina Guar&iacute;n, licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, y quien fue secuestrada, torturada, asesinada y desaparecida durante largos 30 a&ntilde;os por los "paladines" (nunca fue tan literal ese nombre, por los apodos de los militares que dirigieron la "operaci&oacute;n Rastrillo" en 1985) del Terrorismo de Estado.</p>       <p align="center">Recibido: julio de 2015 Revisado: octubre de 2015 Aceptado: noviembre 20 de 2015</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p>      <p> El presente texto presenta un estudio sobre la conocida Toma del palacio de Justicia de Colombia por parte de la insurgencia del M-19 y la posterior retoma del Ejercito Nacional; all&iacute; se configur&oacute; una masacre que es necesario no solo recordar sino analizar luego de 30 a&ntilde;os de haber ocurrido el hecho (6 y 7 de noviembre de 1985), que marc&oacute; la historia de Colombia. Este sangriento episodio, se constituyen en un laboratorio para entender los mecanismos que caracterizan el terrorismo de Estado a la colombiana &iquest;qu&eacute; ocurri&oacute; realmente?</p>      <p><b>Palabras clave: </b>Terrorismo de Estado, masacre, derechos humanos, derecho internacional humanitario.</p>  <hr>     <p><b>Abstract</b></p>      <p>This paper presents a study on the known Storming of the Palace of Justice of Colombia by the insurgency of the M-19 and the subsequent retake of the National Army. There a massacre was set up, which is necessary to not only remember, but to analyze the fact, after 30 years of its occurrence (November 6<Sup>th</Sup> and 7<Sup>th</Sup>, 1985), which marked the history of Colombia. This bloody episode becomes a laboratory for understanding the mechanisms that characterize the Colombian state terrorism. What was it that really happened?</p>      <p><b>Key words: </b>State terrorism; Massacre; Human rights; International Humanitarian Law.</p>  <hr>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p> El 6 de noviembre de 1985 a las 11:30 de la ma&ntilde;ana, un comando del M-19 se tom&oacute; el Palacio de Justicia, con la pretensi&oacute;n de efectuarle un juicio p&uacute;blico al gobierno de Belisario Betancur por su incumplimiento de los acuerdos de paz, firmados un a&ntilde;o antes. La reacci&oacute;n de las fuerzas represivas del Estado colombiano fue brutal y despu&eacute;s de 28 horas retomaron el Palacio, tras haberle prendido fuego a la edificaci&oacute;n, y dejar un centenar de muertos, luego de lo cual procedieron a secuestrar a doce personas, que inicialmente fueron trasladadas a la Casa del Florero, y de all&iacute; fueron conducidas a instalaciones militares, en donde se les someti&oacute; a torturas y luego se les desapareci&oacute;, como en la noche de niebla del nazismo.</p>      <p><b>La trampa</b></p>      <p>La toma del Palacio de Justicia el mi&eacute;rcoles 6 de noviembre sorprendi&oacute; a muchos colombianos, menos a la c&uacute;pula de las Fuerzas Armadas, que sab&iacute;an de esa acci&oacute;n, pero hab&iacute;an facilitado las cosas para que el M-19 cayera en la trampa, o en la "ratonera" como la calificaron algunos. No se est&aacute; hablando de suposiciones o conjeturas, puesto que existen documentos que prueban que con antelaci&oacute;n se sab&iacute;a de lo que pensaba hacer el M-19, como lo confirma la informaci&oacute;n de prensa en las semanas previas. Por ejemplo, el d&iacute;a 18 de octubre al un&iacute;sono los peri&oacute;dicos El Siglo, El Tiempo, El Bogotano y Diario 5 PM informaron que se hab&iacute;a descubierto un plan del M-19 para ocupar el Palacio de Justicia (Diario 5 PM, 1985) (El Bogotano, 1985) (El Tiempo, 1985) (El siglo, 1985).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A&uacute;n m&aacute;s, el propio Ministro de Defensa, el General Miguel Vega Uribe, ley&oacute; en su intervenci&oacute;n en el Senado en diciembre de 1985 un texto an&oacute;nimo que hab&iacute;a recibido el Comando General de las Fuerzas Armadas y que dec&iacute;a: "El M-19 planea tomarse el edificio de la Corte Suprema de Justicia el jueves 17 de octubre, cuando los magistrados est&eacute;n reunidos, tom&aacute;ndolos como rehenes al estilo Embajada de Santo Domingo; har&aacute;n fuertes Exigencias al gobierno, entre ellas el tratado de extradici&oacute;n" (General Miguel Vega Uribe, 1986)</p>      <p>Incluso, desde agosto ya los organismos de inteligencia del Estado sab&iacute;an de la incursi&oacute;n del M-19, como lo ha confirmado la Fiscal&iacute;a (Revista Semana, 2007).</p>      <p>Adicionalmente, en el a&ntilde;o 2010 se descubri&oacute; un documento secreto del Ej&eacute;rcito, que fue redactado ocho d&iacute;as despu&eacute;s de la masacre del Palacio de Justicia, el 15 de noviembre de 1985, en donde se informa que "los antecedentes relacionados y las comunicaciones enviadas por los comandos superiores permitieron alertar a la Decimatercera (SIC) Brigada y mantener unidades de reacci&oacute;n con capacidad de operar r&aacute;pidamente" (Laverde Palma, 2013).</p>      <p>Esto comprueba que las Fuerzas Armadas sab&iacute;an lo que iban a suceder y se hab&iacute;an preparado para enfrentarlo, de la forma brutal como lo hicieron y por eso pusieron en marcha la "Operaci&oacute;n Rastrillo", como denominaron la recuperaci&oacute;n del Palacio de Justicia, por lo que se entend&iacute;a en la acci&oacute;n cotidiana del Ej&eacute;rcito ir "de puerta en puerta, de casa en casa, disparando primero y averiguando despu&eacute;s" (Carrigan, 2009, p. 221).</p>      <p>Ante esos anuncios, en lugar de reforzarse la vigilancia del Palacio a este se le quit&oacute; la protecci&oacute;n policial antes del 6 de noviembre. Es decir, que en forma premeditada las Fuerzas Armadas dejaron abierto el camino para que entrara el M-19, porque ese era precisamente el objetivo, tenderle una trampa con el fin de aniquilarlo militarmente, como en efecto lo hicieron. Era encerrarlos en una ratonera, porque el Palacio estaba dise&ntilde;ado de tal manera que, con solo dos puertas de entrada, quien se lo tomara luego no podr&iacute;a salir f&aacute;cilmente y pod&iacute;a ser acorralado y exterminado, sin v&iacute;as de escape. Una comisi&oacute;n tan poco seria como la mal llamada Comisi&oacute;n de la Verdad reconoce como muy plausible la hip&oacute;tesis de la "ratonera" (G&oacute;mez, Herrera, &amp; Pinilla, 2010, p. 104-105.).</p>      <p>Esto se entiende si se recuerda que desde 1980 el Ej&eacute;rcito hab&iacute;a puesto en marcha el Plan Tricolor, que ten&iacute;a como finalidad explicita liquidar militarmente al M-19, que lo hab&iacute;a humillado con el robo de armas al Cant&oacute;n Norte a fines de 1978 y en otras acciones audaces en varios lugares del pa&iacute;s. Seg&uacute;n el general Jes&uacute;s Armando Arias Cabrales, quien dirigi&oacute; las operaciones en el Palacio de Justicia, ese Plan Tricolor "no preve&iacute;a el rescate de rehenes, ten&iacute;a los lineamientos para actuar sin demora y con resultados decisivos"(Calle, 2015).</p>      <p>Pero, adem&aacute;s, el M-19 se equivoc&oacute;, calcul&oacute; muy mal la situaci&oacute;n a finales de 1985. Pensaba en forma ingenua que a la luz p&uacute;blica podr&iacute;a ser juzgado el gobierno de Belisario y eso no iba a generar mayores reacciones, porque supon&iacute;a que el r&eacute;gimen negociar&iacute;a de buenas a primeras.</p>      <p>Tampoco entendi&oacute; que la historia no se repite y no pod&iacute;a replicarse lo de la Embajada de la Rep&uacute;blica Dominicana, cuando luego de dos meses salieron triunfantes hacia Cuba. As&iacute; mismo, olvidaron que no todos los rehenes tienen la misma importancia para el Estado. Una cosa es tener en su poder a Embajadores como el de Estados Unidos, Israel o Suiza y otra distinta a magistrados, que no tienen mayor inter&eacute;s para el Estado colombiano y menos para las Fuerzas Armadas.</p>      <p>Como no entendi&oacute; esos asuntos, el M-19 se dej&oacute; arrastrar a la trampa que se le hab&iacute;a tendido e incursion&oacute; en el Palacio de Justicia, el lugar donde menos seguros pod&iacute;an estar, porque all&iacute; se encontraba la sede, entre otras instancias judiciales, del Consejo de Estado, una entidad que a comienzos de 1985 hab&iacute;a recibido amenazas, que seguro proced&iacute;an del Ej&eacute;rcito, en las que se aseguraba:</p>      <p>Despu&eacute;s que haya sido entregado el fallo del Consejo de Estado sobre el tan mentado caso de tortura a Olga L&oacute;pez y su hija volvemos a la realidad para verlo desde otra perspectiva. Pero se reafirma siempre la primera impresi&oacute;n, de que el Consejo de Estado es una corte llena de t&iacute;teres extranjeros, t&iacute;teres estos, que en su gran mayor&iacute;a no resisten una somera consideraci&oacute;n. Ahora bien, si nos resistimos a creer que los magistrados colombianos pasan por un momento muy cr&iacute;tico y decadente, habr&iacute;a que preguntar si &eacute;ste catastr&oacute;fico resultado -fallo- no es en buena parte debido a la intervenci&oacute;n y a la manipulaci&oacute;n comunista que se ha dado al caso. (Maya, 2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con estos antecedentes y sabiendo que el Ejercito estaba preparado para la toma, no sorprende que apenas se produjo haya actuado en forma inmediata con un gran poder de juego, ya que se emplearon tanques cascabel, rockets, helic&oacute;pteros, granadas, bombas, y se usaron para atacar el palacio unos tres mil soldados, polic&iacute;as y personal de los servicios secretos del Estado e incluso se trajo tropa de Villavicencio, como lo comprueba un documento secreto del Ej&eacute;rcito. (Laverde Palma, 2013).</p>      <p>Se bombarde&oacute; literalmente el Palacio, como qued&oacute; registrado visualmente en la grabaci&oacute;n de TV, en donde se dispara un rocket en las horas de la noche del 6 de noviembre, desde el centro de la Plaza de Bol&iacute;var. Ese rocket produjo un boquete en una pared fortificada. Seg&uacute;n afirm&oacute; el magistrado Humberto Murcia Ballen: "Ya era m&aacute;s de media noche y el ataque de afuera hacia adentro era cada vez m&aacute;s fuerte. Un impacto, tal vez de un cohete o de un rocket, pr&aacute;cticamente tumbo la pared del ba&ntilde;o. Ah&iacute; quedaron todos al descubierto, por lo menos los que conservamos la vida, porque el golpe fue tan tremendo que muchos de los 60 rehenes que all&iacute; estaban quedaron muertos" (El Tiempo, 1985).</p>      <p>Como los planes de los altos mandos militares eran claros, se trataba de arrasar el Palacio y matar a los que estaban adentro, impidieron que se entablara alg&uacute;n tipo de dialogo, demoraron la entrada de un delegado de la Cruz Roja, no dejaron ingresar un carro de bombero para sofocar el incendio y bloquearon cualquier interferencia "civil" que pudiera obstaculizar sus planes. Al respecto, el General Rafael Samudio, que respond&iacute;a al alias de Palad&iacute;n 6, ordenaba a trav&eacute;s de sus comunicaciones por radio tel&eacute;fono: "Entiendo que no han llegado los de la Cruz Roja. Por consiguiente estamos en toda la libertad de acci&oacute;n y jugando contra el tiempo. Por favor apurar, apurar a consolidar y acabar con todo". (El Espectador, 1986).</p>      <p>La acci&oacute;n del Ej&eacute;rcito fue demencial, no hubo ninguna planeaci&oacute;n, ni intenci&oacute;n de preservar la vida de los rehenes. Se dispar&oacute; a diestra y siniestra, sin medir las consecuencias, porque justamente de lo que se trataba era de aniquilar f&iacute;sicamente al M-19, sin importar que se viniera la edificaci&oacute;n abajo o que se incendiara -como en efecto sucedi&oacute;- y que murieran todos los que estaban adentro. Eso lo confirm&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s, el Comandante en Jefe del Ej&eacute;rcito de Colombia, Rafael Samudio, desde Chile, orgulloso por la actuaci&oacute;n de las Fuerzas Armadas, porque "se pudieron salvar las instituciones y darle un ejemplo al mundo de c&oacute;mo se debe actuar en la lucha antiterrorista" (El Espectador, 1985).</p>      <p>El ataque a los magistrados tampoco era improvisado, puesto que muchos de ellos hab&iacute;an sido acusados de ser enemigos de las Fuerzas Armadas por sus investigaciones contra miembros involucrados en violaciones por torturas hasta el punto que a Manuel Gaona Cruz lo consideraban como subversivo y hab&iacute;a soportado seguimientos por parte de agentes de inteligencia del Estado, debido a que era un defensor de derechos humanos.</p>      <p>A la larga, el Ej&eacute;rcito pudo liquidar al mismo tiempo tres obst&aacute;culos incomodos: a los magistrados que llevaban casos de violaciones de derechos humanos realizados por las Fuerzas Armadas, al comando del M-19, con altos dirigentes a bordo, y a los testigos directos de la masacre. En forma franca, y sin eufemismos castrenses, el general Arias Cabrales, al responder a un coronel que le hab&iacute;a informado sobre la cantidad de gente que hab&iacute;a en un ba&ntilde;o del Palacio, a donde por el incendio y el acoso de la tropa se hab&iacute;an tenido que congregar algunos guerrilleros, magistrados y otros rehenes, dijo: "No puede ser que haya tanta gente en el ba&ntilde;o, y si la hay, no importa, les hacemos un monumento despu&eacute;s. &iexcl;Vu&eacute;lenlo!" (Maya, 2010).</p>      <p>Esta frase lapidaria resume en forma sint&eacute;tica el irrespeto por la vida humana que desplegaron las Fuerzas Armadas de Colombia, violando los m&aacute;s elementales principios del derecho de gentes, como lo manifest&oacute; el Procurador General de la Naci&oacute;n, Carlos Jim&eacute;nez G&oacute;mez: La ofensiva demostrada por el ej&eacute;rcito no pod&iacute;a tener como objeto la protecci&oacute;n de los rehenes, sino, por el contrario, afianzar la capacidad de ataque de las Fuerzas Armadas. &#91;...&#93; El derecho de gentes tiene car&aacute;cter consuetudinario, no escrito, y se basa en los valores jur&iacute;dicos y sentimientos humanitarios de los pueblos civilizados y en la pr&aacute;ctica que ellos han ido generando a lo largo de la historia. Todos estos comparten el deber de respeto a la vida e integridad personal de los presos pol&iacute;ticos de guerra y de los heridos tanto de las Fuerzas Armadas, como de los rehenes enemigos en poder propio. El art&iacute;culo 121 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica establece que bajo el estado de sitio, que entonces y desde antes de los hechos de la toma del Palacio de Justicia vivimos por obra del Decreto n&uacute;mero 1038 de 1984 (mayo 1&ordm;), el gobierno tiene, adem&aacute;s de las facultades legales, las del Derecho de Gentes (Su defensor, 1995).</p>      <p><b>Metodolog&iacute;a</b></p>      <p>Cuando se cumplen 30 a&ntilde;os de esta masacre, es necesario recordar y analizar este sangriento episodio, porque los acontecimientos de los d&iacute;as 6 y 7 de noviembre -y todo lo que all&iacute; se desencaden&oacute;- se constituyen en un laboratorio para entender los mecanismos que caracterizan el terrorismo de Estado a la colombiana. Adem&aacute;s, la masacre del Palacio y la impunidad oficial que la ha acompa&ntilde;ado durante estas tres d&eacute;cadas abri&oacute; el camino a que se generalizara el terrorismo de Estado en Colombia, con las masacres, exterminio de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, desapariciones, "falsos positivos", alianzas entre las fuerzas armadas y los paramilitares, y un interminable registro de hechos macabros, que hoy gravitan sobre todos nosotros.</p>      <p>Para desarrollar el presente texto, se desarrollaron cuatro momentos metodol&oacute;gicos: uno: el an&aacute;lisis de bibliograf&iacute;a especializada que permitir&aacute; identificar referentes tem&aacute;ticos que permitan mejor comprende el contexto y los hechos a analizar y recordar; dos: el an&aacute;lisis de los registros oficiales y extraoficiales de prensa, archivos, expedientes, procesos, estad&iacute;sticos de fuentes institucionales que dan cuenta de los detalles de este hecho, para identificar v&iacute;nculos con diversos sectores de la sociedad, actores amados e institucionales, fuerzas pol&iacute;ticas, entre otros; tres: rastreo de prensa local, regional y nacional que permitieron obtener y sistematizar informaci&oacute;n sobre l&iacute;mites y din&aacute;micas de los poderes locales y nacionales, as&iacute; como la responsabilidad de la fuerza p&uacute;blica, actores que intervienen en el desarrollo de esta realidad; cuatro: testimonios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resultados</b></p>      <p><b>Censura de prensa y futbol o "Circo y Plomo"</b></p>      <p>Desde el mismo momento en que el comando del M-19 ingreso a las instalaciones del Palacio de Justicia, las cadenas radiales iniciaron la transmisi&oacute;n en vivo y en directo de lo que all&iacute; suced&iacute;a.</p>      <p>Entre los hechos m&aacute;s memorables de esa transmisi&oacute;n se encuentran las declaraciones que, v&iacute;a telef&oacute;nica, concedi&oacute; el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandia, en donde con voz dram&aacute;tica dijo:</p>      <p>Estamos en un trance de muerte. Ustedes tienen que ayudarnos. Tienen que pedirle al gobierno que cese el fuego. Rogarle para que el Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a se detengan... Ellos no entienden. Nos apuntan con sus armas. Yo les ruego detengan el fuego porque est&aacute;n dispuestos a todo... Nosotros somos magistrados, empleados, somos inocentes... He tratado de hablar con todas las autoridades. He intentado comunicarme con el se&ntilde;or Presidente, pero &eacute;l no est&aacute;. No he podido hablar con &eacute;l (Revista Semana, 2015).</p>      <p>Ese mensaje se repiti&oacute; gran cantidad de veces. En lugar de escuchar el llamado angustioso del magistrado, la Ministra de Comunicaciones, Noem&iacute; San&iacute;n Posada, procedi&oacute; a prohibir que las emisoras transmitieran en directo entrevistas, comunicados o cualquier informaci&oacute;n relacionada con los operativos militares que se adelantaban en el Palacio de Justicia y se dej&oacute; de escuchar la voz de Reyes Echandia. De manera inmediata se impuso la censura y la autocensura. Al respecto vale recordar lo que sucedi&oacute; en RCN, donde su flamante director, Juan Gossain, censur&oacute; a un joven redactor econ&oacute;mico, de nombre Tony Pombo, quien al mediod&iacute;a le coment&oacute; que un familiar suyo, un militar, le hab&iacute;a dicho que el Ej&eacute;rcito se iba a tomar el Palacio por el techo y le pregunt&oacute; si esa noticia se iba a transmitir. Al respecto Gossain afirma: "D&eacute;jenme pensar cinco minutos, le contest&eacute;. Ese fue el momento m&aacute;s terrible. Decid&iacute; que la noticia no iba. Primero porque pod&iacute;amos hacer un da&ntilde;o monstruoso, si dejaba de contarlo, no le estaba negado ninguna informaci&oacute;n al pa&iacute;s. &#91;... &#93; Tony Pombo, con la inocencia de los pelaos vino y me dijo, &iquest;Se da cuenta? No me dej&oacute; echar la noticia y lo mismo hubo 200 muertos. "!S&iacute;, Pero no por cuenta suya pendejo&iexcl;. Esa es la diferencia" (Salamanca, 2013).</p>      <p>&iexcl;Un n&iacute;tido ejemplo de &eacute;tica period&iacute;stica y de defensa de la libertad de expresi&oacute;n!</p>      <p>Hasta la "Comisi&oacute;n de la Verdad" sostiene con respecto a la Censura de Prensa que, a las seis de la tarde del 6 de noviembre, "Yamid Amat recibi&oacute; la llamada de la ministra de Comunicaciones, Noem&iacute; San&iacute;n, quien le orden&oacute; interrumpir la transmisi&oacute;n. Ella le dijo que aun cuando no hab&iacute;a resoluci&oacute;n, era una orden. &Eacute;l contest&oacute; que lo har&iacute;a si los dem&aacute;s medios lo hac&iacute;an. La ministra le replic&oacute; que si no interrump&iacute;a, le ordenaba al Ej&eacute;rcito que se tomara la emisora y apagara los transmisores" (G&oacute;mez, Herrera, &amp; Pinilla, 2010, p. 140).</p>      <p>Apenas se suspendi&oacute; la transmisi&oacute;n de lo que suced&iacute;a en El Palacio de Justicia, se dio paso a este trascendental anunci&oacute;: "&iexcl;Atenci&oacute;n, colombianos! &iexcl;Tenemos noticias de la mayor importancia para toda la Naci&oacute;n! Los partidos de f&uacute;tbol programados entre Millonarios y Uni&oacute;n Magdalena, aqu&iacute; en la capital, y entre Am&eacute;rica y Nacional en Medell&iacute;n s&iacute; tendr&aacute;n lugar, seg&uacute;n lo programado" (Carrigan, 2009, p. 161).</p>      <p>El futbol pasaba a usarse para distraer a la gente de los cr&iacute;menes que el Ej&eacute;rcito llevaba a cabo en el Palacio de Justicia. En este caso, parodiando la m&aacute;xima romana, no hubo Pan y Circo, sino Circo y Plomo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las transmisiones de los locutores de ese partido tuvieron un tono muy acorde con lo que suced&iacute;a en el Palacio de Justicia, cuando arreciaban los bombardeos del Ej&eacute;rcito, desde afuera y desde adentro. Vale la pena recordarlas:</p>      <p>"Fue necesario un violento taponazo de Juan Carlos D&iacute;az a los ocho minutos del complemento, para entregarle otra fisonom&iacute;a a un partido que iba camino a la desesperaci&oacute;n albiazul. Millonarios gan&oacute; 2-0 al Uni&oacute;n Magdalena anoche en El Campin al abrirse el octogonal final por el t&iacute;tulo, pero antes tuvo que soportar la desidia de un equipo que vino con el &uacute;nico deseo de defenderse, de especular, en busca de un empate sin goles... Por eso, aquel "riflazo" de D&iacute;az fue un premio justo para el conjunto que mostraba inmensos deseos de gol... Siempre se dir&aacute; que jugar al empate es un riesgo demasiado costoso. Porque entregarle todo el peso del partido al rival conlleva arriesgar la vida en cada avance..." (Pe&ntilde;a, 1986, p. 296).</p>      <p>En forma c&iacute;nica, a los pocos d&iacute;as Belisario Betancur felicit&oacute; a los medios por haberse dejado censurar, sin ofrecer mucha resistencia: "Sea este el momento de agradecer a los medios de comunicaci&oacute;n la forma ponderada, tranquila y patriota como han venido llevando a la naci&oacute;n y al mundo el detalle de los acontecimientos" (Ospina, 2012) Por supuesto, el diario El Tiempo, no se pod&iacute;a quedar atr&aacute;s en impulsar tres d&iacute;as despu&eacute;s de la masacre el silencio y la impunidad, cuando se empezaban a escuchar las primeras denuncias de los familiares de las personas que hab&iacute;an salido vivas y no aparec&iacute;an: "Lo que s&iacute; es absurdo es tomar abierta posici&oacute;n contra el gobierno, contra el Ej&eacute;rcito, contra todo y proclamar a grito herido que dichos desaparecidos fueron v&iacute;ctimas de las autoridades" (Pe&ntilde;a, 1986, p. 206).</p>      <p><b>Golpe de Estado expr&eacute;s</b></p>      <p>Durante las 28 horas que transcurrieron entre el momento en que se inici&oacute; la toma del M-19, hasta la recuperaci&oacute;n total por parte de las Fuerzas Armadas, se present&oacute; un aut&eacute;ntico golpe de Estado, pues el poder real y el manejo de la represi&oacute;n corri&oacute; por cuenta de los militares. Realizaron la operaci&oacute;n en forma independiente, sin atender los balbuceos de Belisario Betancur -que en realidad fueron pocos, pues este permaneci&oacute; en silencio y pr&aacute;cticamente secuestrado en el otro</p>      <p><b>Palacio, en el presidencial</b></p>      <p>Las pruebas hist&oacute;ricas que confirman el golpe de Estado son contundentes, entre las que se pueden mencionar las comunicaciones internas de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, que procedieron a arrasar el Palacio, sin preocuparse por lo que se pod&iacute;a decir desde el Palacio Presidencial. Por ejemplo, en una de esas comunicaciones dec&iacute;a un militar que se camuflaba bajo el alias de Ariete 6: "La idea es localizar a los chusmeros esos y en la oficina inmediatamente de encima, si es posible, colocar la carga para abrir un roto, y por ese roto aventar granadas y fum&iacute;guelos y lo que sea" (El Espectador, 1986).</p>      <p>La otra evidencia la proporcionan las actas del Consejo de Ministros del 6 de noviembre y los d&iacute;as subsiguientes, en donde Belisario Betancur y sus ministros se plegaron a las acciones de los militares y en forma cobarde y sumisa el propio Belisario decidi&oacute; asumir la responsabilidad de lo que hab&iacute;a sucedido. Es decir, el presidente en persona acept&oacute; los hechos cumplidos que llevaron a cabo los militares, dando la impresi&oacute;n ante la opini&oacute;n p&uacute;blica que &eacute;l hab&iacute;a sido el amo y maestro de la situaci&oacute;n, cuando eso no fue as&iacute;. En la reuni&oacute;n del 7, en las horas de la ma&ntilde;ana, Enrique Parejo Gonz&aacute;lez, Ministro de Justicia, manifest&oacute; que ten&iacute;a "la sensaci&oacute;n de que el Consejo de Ministros no fue suficientemente informado sobre el desarrollo de los operativos militares" (Dur&aacute;n &amp; Medell&iacute;n, 2015).</p>      <p>Como una muestra de cinismo extremo, Belisario Betancur dijo, como para dejar una constancia absolutamente mentirosa para la historia: "Esa inmensa responsabilidad la asumi&oacute; el Presidente de la Rep&uacute;blica, que, para bien o para mal suyo, estuvo tomando personalmente decisiones, dando las &oacute;rdenes respectivas, teniendo el control absoluto de la situaci&oacute;n, de manera que lo que se hizo para encontrar una salida fue por cuenta suya y no por obra de otros factores que &eacute;l puede y debe controlar" (Barrios Mendivil, 2015).</p>      <p>Esta declaraci&oacute;n burocr&aacute;tica no puede ocultar, como lo dice el tribunal de Bogot&aacute; en el fallo que ratific&oacute; la condena contra el general Jes&uacute;s Armando Arias Cabrales, que se realiz&oacute; "un golpe de Estado transitorio por parte del Ej&eacute;rcito, cuyos principales agentes &#91;...&#93; no permitieron que el presidente (Belisario) Betancur escuchara ning&uacute;n pedimento del grupo ilegal &#91;...&#93;. Detr&aacute;s del control absoluto del mandatario se observa un manejo irregular dado por la instituci&oacute;n castrense al operativo, al ocultar informaci&oacute;n que hubiera podido disminuir graves consecuencias" (El Tiempo, 2015).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, Belisario Betancur recurriendo a un argument&oacute; sofistico sostuvo: "El Gobierno no puede negociar lo que no es negociable: la respetabilidad de nuestras instituciones" (Pulzo, 204) Como quien dice, para defender la democracia, maestro (el lema del famoso coronel Plazas Vega), era necesario facilitar que la c&uacute;pula del Poder Judicial fuera masacrada y que se asesinara, torturara o desapareciera en total a m&aacute;s de cien colombianos. Pero al mismo tiempo, Belisario sostuvo, que durante el tiempo de la toma del Palacio tuvo "una permanente ilusi&oacute;n obsesiva: que la Providencia nos permitiera rescatar con vida a todos los rehenes" (Jimeno, 1989, p. 123).</p>      <p>Dif&iacute;cil creer que Dios le iba a hacer el favor de proteger la vida de los cautivos del Palacio de Justicia, cuando los militares actuaban a sus anchas sin ning&uacute;n tipo de control. &iexcl;Al fin y al cabo, Dios no hace milagros! Despu&eacute;s de la masacre del Palacio, lo que no es un detalle menor, Belisario afirm&oacute; que "para ser buen estadista hay que ser buen carnicero", lo cual en el caso de &eacute;l no se reduce a esos acontecimientos, puesto que tambi&eacute;n estuvo involucrado en la masacre de doce trabajadores en Santa B&aacute;rbara, Antioquia, el 23 de febrero de 1963, cuando se desempe&ntilde;aba como Ministro de Trabajo, y antes en el incendio de la poblaci&oacute;n liberal de R&iacute;onegro en 1953 participando en los grupos fascistas que se hac&iacute;an llamar "camisas negras" y antes en el incendio de las casas de la familia L&oacute;pez y Lleras en Bogot&aacute; en 1952. Como quien dice, Belisario ha sido un pir&oacute;mano y un carnicero de larga duraci&oacute;n, desde su temprana juventud, cuando ya se preparaba para ser "estadista", desde las toldas laureanistas de la extrema derecha.</p>      <p><b>Torturas, asesinatos y desapariciones</b></p>      <p>Recientemente se ha difundido la noticia que se abri&oacute; un nuevo frente judicial sobre el caso del Palacio de Justicia, que corresponde a las torturas, que se une a otros dos delitos de lesa humanidad, a las desapariciones y a los asesinatos fuera de combate. Es diciente de la "velocidad" de la justicia colombiana que eso suceda tres d&eacute;cadas despu&eacute;s de los acontecimientos, cuando desde 1985 ya se conoc&iacute;an testimonios de personas que fueron torturadas y quedaron vivas para contarlo, como de militares que desde el anonimato llamaron a familiares de los desaparecidos y les relataron con detalles los tormentos que hab&iacute;an soportado sus seres queridos antes de ser borrados de la faz de la tierra.</p>      <p>Al respecto valga recordar que a lo largo de estos treinta a&ntilde;os dos testimonios se han mantenido inmodificables en lo atinente a las torturas, porque esas personas las sufrieron en carne propia.</p>      <p>Esos testimonios corresponden a los estudiantes de derecho de la Universidad Externado de Colombia Eduardo Matson y Yolanda Santodomingo. En repetidas ocasiones ellos han descrito la forma como fueron torturados. Hace poco Eduardo Matson volvi&oacute; a recordar esas torturas:</p>      <blockquote>     <p><I>"Un grupo de hombres vestidos de civil lo jalaban del pelo para verle la cara, le gritaban que era un guerrillero. Lo molieron a patadas y pu&ntilde;os. Tirado en el piso de un cuarto fr&iacute;o, despu&eacute;s de la paliza, Eduardo Matson escuchaba gritos que proven&iacute;an de una habitaci&oacute;n contigua: "Ay, no me peguen", suplicaba una voz femenina que Matson reconoci&oacute; como la de Yolanda Santodomingo". "Todo el que iba entrando nos pegaba patadas y nos cog&iacute;a del pelo y nos dec&iacute;an 'guerrilleros hijueputas'", afirm&oacute; Eduardo Matson </I>(El Espectador, 2015)</p></blockquote>      <p>Por su parte, Yolanda Santodomingo recuerda el "trato especial" que le dieron en la Casa del Florero el 7 de noviembre de 1985:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>"Me sacaron agarrada del pelo, con la pistola en la nuca. Ah&iacute; empezaron los "cari&ntilde;itos": "Corre perra hijueputa que hay un francotirador que te va a disparar. Corre, que si no te dispara &eacute;l, te disparo yo".</I></p>      <p><I>El capit&aacute;n que est&aacute; en la foto me acompa&ntilde;&oacute; siempre. &Eacute;l nos entreg&oacute; en la entrada de la Casa del Florero. Hab&iacute;a mucha gente all&iacute; que yo acababa de ver en la cafeter&iacute;a y en la oficina. No hab&iacute;a visto mucha gente m&aacute;s en el Palacio. Despu&eacute;s, en una declaraci&oacute;n, me preguntaron que c&oacute;mo los reconoc&iacute;. Y les dije: "Sencillo, por las ropas".</I></p>      <p><I>Me subieron al segundo piso y me dejaron en una esquina contra la pared y sentada. En las mismas condiciones estaba Eduardo. Todos llegaban y se sent&iacute;an con derecho a patearme. Me dec&iacute;an "perra hijueputa, guerrillera". Todas las botas negras pegaban dur&iacute;simo y se ensa&ntilde;aron con mi ri&ntilde;&oacute;n derecho. Me preguntaban que en d&oacute;nde me cambi&eacute; y aseguraban que yo hab&iacute;a estado en la toma de la Embajada Dominicana, cuando en 1980 yo apenas hac&iacute;a quinto de bachillerato con las monjas. Estando ah&iacute; me vendaron y me llevaron para donde alguien para que me reconociera. Luego me dijeron que hab&iacute;an encontrado la cabeza de Rafael Urrego, mi profesor, y que &eacute;l era de la guerrilla. Despu&eacute;s dijeron que lo hab&iacute;an encontrado y que hab&iacute;a dicho que no me conoc&iacute;a. &#91;...&#93; Me sacaron de la Casa del Florero y me montaron en una camioneta. Al lado iban unos muchachos con uniforme de colegio militar y con fusiles. </I></p>      <p><I>Y subieron a Eduardo. Adelante iba el capit&aacute;n que me hab&iacute;a entregado en la Casa del Florero. Nos llevaron para una dependencia de la Polic&iacute;a en la Caracas con segunda sur.</I></p>      <p><I>Hab&iacute;a unos ocho polic&iacute;as. Era de noche y ten&iacute;amos que andar con la cabeza abajo. Nos pegaron culatazos y nos putearon. All&iacute; nos hicieron la prueba del guantelete (para detectar p&oacute;lvora) y al capit&aacute;n le dijeron que hab&iacute;a salido negativa. Pero &eacute;l les respondi&oacute;: "No importa".</I></p>      <p><I>De nuevo nos subieron a la camioneta y fuimos por carretera destapada m&aacute;s hacia el sur. A Eduardo lo acostaron en la silla y a m&iacute; me tiraron al piso. Llegamos a lo que despu&eacute;s supe que era el Charry Solano (batall&oacute;n de inteligencia).</I></p>      <p><I>Nos vendaron los ojos y nos bajaron de la camioneta. Hasta ah&iacute; todo el tiempo me dec&iacute;an que me iban a matar. Donde est&aacute;bamos se o&iacute;an gritos. "Lo que est&aacute;s escuchando son personas que no han querido colaborar", me dijeron". </I>(Millan, 2008.)</p></blockquote>      <p>En cuanto a los asesinatos fuera de combate, existen numerosos testimonios de testigos directos, menciones en los programas radiales de la &eacute;poca, videos que demuestran que hubo personas que salieron vivas del Palacio, fueron asesinadas y luego fueron nuevamente introducidos en las instalaciones del humeante edificio. Al respecto est&aacute;n los casos de los guerrilleros que salieron con vida, como Andr&eacute;s Almarales y Luis Otero, seg&uacute;n las comunicaciones internas de los comandantes militares de la Operaci&oacute;n Rastrillo. En esas comunicaciones, el Ministro de Defensa en persona, General Miguel Vega Uribe, camuflado con el Alias de Coraje 6 dec&iacute;a: "a ver, que entre los que salen de retenidos, no se nos vayan a mezclar", a lo que Palad&iacute;n 6, el general Rafael Samudio, contestaba: "Si porque inclusive tenemos una informaci&oacute;n de que Otero se nos sali&oacute; con la cedula de muerto, pero, pero, bueno... y Almarales est&aacute; herido y que lo llevaron a una unidad de P.M" (Pe&ntilde;a, 1986, P.172)</p>      <p>Sobre este mismo hecho, en el Senado de la Rep&uacute;blica el senador Jos&eacute; Ignacio Vives denunci&oacute; que a "Almarales lo sacaron mal herido del Palacio y lo introdujeron a un furg&oacute;n y mientras le daban la vuelta a la manzana, lo asesinaron a sangre fr&iacute;a, para luego por la carrera 8a. introducir su cad&aacute;ver por la puerta del parqueadero y sacarlo nuevamente por la puerta principal en una camilla como si lo hubieran dado de baja en el combate" (El Espectador, 1985) </p>      <p>Tambi&eacute;n est&aacute; el caso del magistrado Carlos Horacio Ur&aacute;n, quien sali&oacute; vivo del Palacio, para m&aacute;s se&ntilde;as cojeando, como qued&oacute; registrado en im&aacute;genes de televisi&oacute;n, pero luego apareci&oacute; muerto en el interior del Palacio, con un tiro de gracia en la sien. En el 2007, en los archivos del B-2 de la Brigada 13, fue hallada la billetera de Ur&aacute;n, con sus papeles de identificaci&oacute;n, atravesada por un disparo, junto con una lista marillenta y envejecida con el t&iacute;tulo de "Guerrilleros del M-19 dados de baja en combate", en donde aparec&iacute;an los nombres de los magistrados Manuel Gaona Cruz y Carlos Ur&aacute;n, que hab&iacute;an sido agregados a mano (Coronel, 2007) (El Tiempo, 2007)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En lo que respecta a los desaparecidos, est&aacute;n las 8 personas que trabajaban en la cafeter&iacute;a, 3 visitantes circunstanciales del Palacio, m&aacute;s la guerrillera Irma Franco. De ellos, nos han quedado sus nombres: Carlos Augusto Rodr&iacute;guez Vera, administrador de la Cafeter&iacute;a; Cristina Guarin Cortes, cajera de la cafeter&iacute;a y licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional; David Suspes Celis, chef; Bernardo Beltr&aacute;n, barman y mesero; Luz Mary Portela Le&oacute;n, que reemplazaba ese d&iacute;a a su madre, que estaba enferma; H&eacute;ctor Jaime Beltr&aacute;n, mesero; Gloria Stella Lizarazo, manejaba el autoservicio; Ana Rosa Castiblanco, de 38 a&ntilde;os y con embarazo de 8 meses, ha sido la &uacute;nica cuyos restos fueron identificados en una fosa com&uacute;n de Bogot&aacute;, el 7 de julio de 2001. Junto con estos trabajadores de la cafeter&iacute;a, desaparecieron adem&aacute;s Norma Constanza Esguerra, proveedora de Pasteler&iacute;a; Gloria Anzola de Lanao, una abogada que sol&iacute;a estacionar su autom&oacute;vil en el parqueadero del Palacio de Justicia; y Lucy Amparo Oviedo de Arias, que esa ma&ntilde;ana ten&iacute;a concertada una cita con Alfonso Reyes Echand&iacute;a, y lo esperaba en la Cafeter&iacute;a. En el curso de estos treinta a&ntilde;os se han encontrado los restos de Ana Rosa Castiblanco y recientemente los de Cristina Guarin, Amparo Oviedo y Luz Mary Portela, pero al mismo tiempo, con esos hallazgos han desaparecido otras dos personas, Mar&iacute;a Isabel Ferrer y Libia Rinc&oacute;n Mora, por procedimientos errados en cuanto a la identificaci&oacute;n.</p>      <p>Todos salieron con vida y fueron conducidas a la Casa del Florero, donde eran clasificados como "especiales", es decir, sospechosos de ser del M-19 o c&oacute;mplices, y de all&iacute; fueron remitidos a instalaciones militares para ser torturados y luego desaparecidos. Existen numerosos testimonios sobre el trato cruel e inhumano a que fueron sometidos, hasta conducirlos a la muerte. Al respecto, son contundentes las declaraciones de Edgar Villamizar Rend&oacute;n, cabo del Ej&eacute;rcito, ante la Fiscal&iacute;a General:</p>      <blockquote>     <p><I>"Alguien le pregunta al coronel Alfonso Plazas:</I></p>      <p><I>-&iquest;Qu&eacute; hacemos con la gente? Y es donde manifest&oacute; abiertamente:    <br> -Cuelguen a esos hijueputas</I>    <br>  <I>Para la Escuela de Caballer&iacute;a los traen en un Nissan azul. Eso es claro que despu&eacute;s ese carro estuvo en la PM con techo de color crema o beige. Traen a una se&ntilde;ora con falda a cuadros, a un se&ntilde;or de buzo, no recuerdo si era blanco o era beige, tal vez eso que llaman cuello de tortuga. Nos vinimos y en el primer viaje nos meten all&iacute; a las pesebreras &#91;...&#93; Achury el sargento viceprimero, ya fallecido, me manifiesta que:     <br> -A esos perros, ni agua.    <br> Se van con los que yo hab&iacute;a venido y pasadas como las cuatro y media de la tarde, cuando regresan otra vez a la Escuela de Caballer&iacute;a, ya tra&iacute;an otros tres. Creo que era otra se&ntilde;ora y dos hombres y los metieron aislados. Los metieron en pesebreras diferentes: cada uno en una. &#91;...&#93;</I></p>       <p><I>Pude o&iacute;r y darme cuenta de la tortura, vej&aacute;menes, no s&eacute; qu&eacute; palabra colocar ah&iacute;, que estaban efectu&aacute;ndoles a las personas que hab&iacute;an tra&iacute;do:</I></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>Los colgaban de las manos, les daban golpes en el est&oacute;mago, con cables les pon&iacute;an electricidad en cualquier parte del cuerpo, tanto a los hombres como a las mujeres. &#91;...&#93; A la primera que se trajo le rasgaron la blusa y le dejaron los senos a la intemperie. A uno de los detenidos, Achury le amarr&oacute; las manos atr&aacute;s con una cabuya, lo acost&oacute; boca arriba, le envolvi&oacute; una toalla verde sobre la cara, creo que el tipo se iba a volar, y lo cogieron y e pusieron la toalla de color verde con las letras negras que dec&iacute;an Ejercito Nacional y le empezaron a echar agua a la altura de las fosas nasales. &#91;...&#93;    <br> Como a los diez o quince minutos sale Achury y comenta con Gamboa:     <br>-Curso, curso, se me fue ese hijueputa.</I></p>      <p><I>Fue cuando me di cuenta de que se hab&iacute;a muerto. Le qued&oacute; la cara morada, como color remolacha y la expresi&oacute;n era de dolor </I>(Castro Caycedo, 2008, p. 194-196)</p></blockquote>      <p>Otro aspecto relacionado con los desaparecidos es el de una fosa com&uacute;n en el Cementerio del Sur.</p>      <p>All&iacute;, en enero de 1986, fueron enterrados a plena luz del d&iacute;a, sin ning&uacute;n protocolo t&eacute;cnico, sin el menor respeto por los cad&aacute;veres, varios cuerpos por personal que no portaba ninguna identificaci&oacute;n y en una fosa que no fue registrada oficialmente, como si no existiera.</p>      <p>Eso fue captado por los reporteros holandeses Jan Thielen y Harry Van der Aart, que por casualidad se encontraban en ese lugar. Como para que no quedaran dudas de sus afirmaciones ellos tomaron seis fotograf&iacute;as. Seg&uacute;n los describi&oacute; la revista Semana en el 2008:</p>      <blockquote>     <p><I>En la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles 22 de enero -ambos creen que esa es la fecha-, llegaron al Cementerio del Sur. A los pocos minutos, vieron ingresar dos "peque&ntilde;os carros o camiones", seg&uacute;n recuerda Van der Aart. En los veh&iacute;culos hab&iacute;a m&aacute;s de ocho cad&aacute;veres que fueron removidos y lanzados a una fosa.</I></p>      <p><I>No fue lo &uacute;nico que arrojaron. De unos baldes, comenta Van der Aart, salieron huesos calcinados, "negros como el carb&oacute;n" y pedazos de cuerpos. El olor de la muerte estaba en todos lados. Era sofocante, coinciden los dos. Algunos de los cad&aacute;veres estaban hinchados, incluso uno ten&iacute;a una apariencia verdosa. Otros estaban en muy buen estado; "cuerpos frescos" y con moretones. Seg&uacute;n ambos holandeses, parec&iacute;an haber muerto recientemente, como se observa en algunas de las fotograf&iacute;as. La mayor&iacute;a eran hombres, pero hab&iacute;a por lo menos una mujer. &#91;...&#93; Uno los hombres que participaban en la operaci&oacute;n le dijo a Thielen: "Son los hijueputas del Palacio".</I></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><I>Para el periodista holand&eacute;s, eso explicar&iacute;a la presencia de los huesos calcinados, lo que llevaba a suponer que eran de personas que habr&iacute;an muerto en el incendio del Palacio de Justicia. A ambos les llam&oacute; la atenci&oacute;n la falta de cuidado con que se manejaban los cuerpos, que "no fueron tratados con el respeto que merece un ser humano".</I></p>      <p><I>El informe de Semana termina con estas elocuentes palabras: "Si algunos de los restos eran de Palacio, &iquest;por qu&eacute; no se enterraron en la fosa oficial? En cualquier lado del mundo, la escena que se ve en las fotograf&iacute;as motivar&iacute;a una investigaci&oacute;n. Son m&aacute;s propias de los campos de concentraci&oacute;n de la Alemania nazi. Parafraseando a Hamlet: Algo huele mal"</I>(Revista Semana, 2008)</p></blockquote>      <p><b>Destrucci&oacute;n de pruebas y archivos</b></p>      <p>Cuando finaliz&oacute; la retoma por parte del Ej&eacute;rcito, sus altos mandos dieron la orden de borrar las pruebas de la masacre que acababan de realizar, para que fuera dif&iacute;cil reconstruirla. Ordenaron recoger, sin ning&uacute;n peritaje t&eacute;cnico, las armas y los cuerpos de los muertos. Sin el m&aacute;s m&iacute;nimo cuidado mezclaron en forma indiscriminada restos humanos, sin preocuparse por las labores de identificaci&oacute;n.</p>      <p>Para borrar huellas y pistas, las autoridades militares impidieron el ingreso de los jueces que hab&iacute;a enviado la Directora Seccional de Instrucci&oacute;n Criminal, quienes deb&iacute;an realizar esa tarea. Mientras tanto, ordenaron que se vertiera agua dentro del Palacio y se barrieran los escombros. Movieron los cuerpos de los muertos de los sitios en que hab&iacute;an fallecido y los concentraron en el primer piso, al tiempo que reun&iacute;an las armas y el material de guerra en ese mismo piso. Procedieron a lavar los cuerpos de los muertos, a los que adem&aacute;s les quitaron sus pertenencias y sus prendas de vestir.</p>      <p>En las actas de levantamiento de cad&aacute;veres proporcionaron informaci&oacute;n imprecisa, con el fin de desorientar a los futuros investigadores, y no se registr&oacute; la causa del deceso, para saber si los fallecidos hab&iacute;an muerto de disparos a corta distancia o hab&iacute;an sido torturados. &iexcl;Es decir, actuaron como cuando un elefante entra a una joyer&iacute;a!</p>      <p>Como una clara muestra del proceder de la tropa luego de la retoma resulta aleccionador el testimonio de la se&ntilde;ora Amelia Mantilla, la esposa del inmolado magistrado Emiro Sandoval, quien el d&iacute;a viernes 8 logr&oacute; ingresar a lo que quedada del Palacio y contempl&oacute; como unos soldados echaban gasolina a los restos humanos que all&iacute; se encontraban, incluyendo a los de Alfonso Reyes Echand&iacute;a. La desdichada mujer solo atin&oacute; a gritarles: "Miserables, no contentos con lo que hicieron quieren destruir lo que queda del doctor Reyes" (Sarralde, 2015)</p>      <p>Miembros de las Fuerzas Armadas trasladaron los cuerpos a la sede de Medicina Legal, ocuparon sus instalaciones e impart&iacute;an &oacute;rdenes a los funcionarios civiles de esa instituci&oacute;n. Se procedieron a identificar en forma apresurada los fallecidos, y una gran cantidad de ellos fueron catalogados como NN (Sin Nombre), para acelerar su env&iacute;o a una fosa com&uacute;n, ubicada en el Cementerio del Sur. Los mandos del Ej&eacute;rcito adujeron que se deb&iacute;a proceder con celeridad, de manera arbitraria y antit&eacute;cnica, para evitar una posible acci&oacute;n del M-19 con el fin de recuperar los cad&aacute;veres de sus compa&ntilde;eros masacrados. Despu&eacute;s del exterminio en el Palacio eso era un invento sin el m&aacute;s m&iacute;nimo sentido. La mezcla de cad&aacute;veres en la fosa com&uacute;n implic&oacute; que las victimas del Palacio se mezclaran con cuerpos de personas que hab&iacute;an muerto en otras circunstancias, incluyendo en la tragedia de Armero, que se present&oacute; ocho d&iacute;as despu&eacute;s de los acontecimientos del Palacio.</p>      <p>Sobre estos procedimientos ilegales que adelantaron las Fuerzas Armadas, el Tribunal Especial de Instrucci&oacute;n Criminal que investig&oacute; los hechos en la d&eacute;cada de 1980 se&ntilde;al&oacute;: "Inexplicablemente, las autoridades militares no esperaron a que los competentes funcionarios de la investigaci&oacute;n hicieran lo que legalmente les correspond&iacute;a hacer. Primero, ordenaron la incautaci&oacute;n de armas, provisiones y material de guerra, despu&eacute;s la concentraci&oacute;n de cad&aacute;veres en el primer piso, previo el despojo de sus prendas de vestir y de todas sus pertenencias. Algunos de estos cad&aacute;veres, no se sabe por qu&eacute;, se sometieron a cuidadoso lavado. Con tal proceder se priv&oacute; a los funcionarios encargados de las diligencias de levantamiento de importantes detalles que a la postre dificultaron la identificaci&oacute;n de los cad&aacute;veres y crearon el desorden y el caos" (Querian que enterraramos a un hijo de magistrado del palacio, 2015)</p>      <p>Valga subrayar que en la reuni&oacute;n del Consejo de Ministros del d&iacute;a 9 de noviembre, el Ministro de Gobierno, Jaime Castro, aval&oacute; los procedimientos de los militares y en consonancia con ellos propuso que se deb&iacute;a enterrar r&aacute;pido a los guerrilleros, se deb&iacute;an evitar manifestaciones y "lo ideal ser&iacute;a inhumarlos en fosa com&uacute;n, previa al cumplimiento de los requisitos que ordena la ley" (Dur&aacute;n &amp; Medell&iacute;n, 2015)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En s&iacute;ntesis, la actuaci&oacute;n de las Fuerzas Armadas tras la retoma tuvo como objetivo ocultar y destruir cualquier evidencia o huella que los pudiera afectar y para eso procedieron a manipular a su antojo lo que encontraban a su paso. Como parte de esa eliminaci&oacute;n de pruebas vale destacar la quema de archivos, dentro del Palacio y fuera de &eacute;l, puesto que se incineraron miles de documentos que reposaban en esas instalaciones e inculpaban a miembros de las Fuerzas Armadas por violaci&oacute;n de derechos humanos, como casos de tortura, realizados durante el gobierno de Julio C&eacute;sar Turbay Ayala (1978-1982). Posteriormente, fueron destruidos los archivos internos del Ej&eacute;rcito correspondientes al a&ntilde;o de 1985, como lo comprob&oacute; la fiscal &Aacute;ngela Mar&iacute;a Buitrago (El Tiempo, 2008) Otra forma de ocultamiento de la masacre de Estado ante las futuras generaciones de colombianos, consisti&oacute; en destruir lo que quedaba de la edificaci&oacute;n, para erigir en su lugar otro diferente, porque era imprescindible borrar esa estructura carbonizada y bombardeada, para que en el futuro nadie se preguntara que hab&iacute;a sucedido all&iacute; y el hecho sangriento fuera borrado por la bruma del tiempo y del olvido.</p>      <p><b>Obstrucci&oacute;n a las investigaciones, amenazas y asesinatos de jueces y abogados</b></p>      <p>A pesar de sus denodados esfuerzos por borrar hasta la &uacute;ltima huella del Palacio de Justicia y sus horrores, las Fuerzas Armadas no lo pudieron hacer, por aquello de que no hay crimen perfecto y el criminal deja alg&uacute;n rastro. En efecto, desde el d&iacute;a 8 de noviembre de 1985, cuando todav&iacute;a sal&iacute;a humo del Palacio de Justicia, aparecieron los familiares de los desaparecidos, que empezaron a averiguar y a realizar preguntas incomodas. De inmediato sufrieron el acoso, los chantajes, amenazas, interceptaciones telef&oacute;nicas y seguimientos de agentes secretos para que dejaran de preguntar por sus allegados.</p>      <p>No se abrieron procesos judiciales ni investigaciones serias, sino hasta cuando Eduardo Uma&ntilde;a Mendoza, en la d&eacute;cada de 1990 se convirti&oacute; en el apoderado de los familiares de los desaparecidos y empez&oacute; a averiguar sobre la responsabilidad del Estado y de sus Fuerzas Armadas. Quer&iacute;a demostrar que los empleados de la cafeter&iacute;a no hab&iacute;an muerto en el incendio, sino que hab&iacute;an salido vivos y luego desaparecidos. Para probarlo se bas&oacute; en las grabaciones de varias horas, con las comunicaciones de los militares responsables de la retoma y solicito la exhumaci&oacute;n de los cuerpos que se encontraban en la fosa com&uacute;n del Cementerio del Sur. Cuando avanzaba en esa investigaci&oacute;n fue asesinado en abril de 1998.</p>      <p>En el 2010, a la jueza Mar&iacute;a Stella Jara se le adjudic&oacute; el proceso contra el coronel Plazas Vega. Inmediatamente se enfrent&oacute; a toda clase de dilaciones, porque el coronel siempre dec&iacute;a que estaba enfermo, cuando lo citaban a indagatoria. Luego llegaron las amenazas de muerte, con sufragios en los que se anunciaba "sentido p&eacute;same por su pr&oacute;xima desaparici&oacute;n y el de toda su querida familia". Ante el acoso y las amenazas, la jueza le dijo a uno de sus auxiliares: "saquemos esa sentencia r&aacute;pido porque me van a matar". En ese ambiente de intimidaci&oacute;n y zozobra, la jueza se atrevi&oacute; a emitir la primera condena a un militar involucrado en los sucesos del Palacio de Justicia, Alfonso Plazas Vega, a quien conden&oacute; por su responsabilidad en la desaparici&oacute;n de los trabajadores de la cafeter&iacute;a, tres visitantes y de Irma Franco. Ocho d&iacute;as despu&eacute;s la jueza se vio obligado a irse del pa&iacute;s, acompa&ntilde;ada de su hijo. En el exilio dur&oacute; cuatro meses y retorn&oacute; a Colombia porque padec&iacute;a de depresi&oacute;n, ansiedad y estr&eacute;s. Regreso para seguir trabajando como Jueza, encargada de cientos de proceso. Las recomendaciones m&eacute;dicas de reducir su carga laboral no fueron atendidas, n&iacute; se le pagaba su salario a tiempo, ni se le reconocen las incapacidades m&eacute;dicas. Su actuaci&oacute;n en el caso de Plazas Vega ha llevado a que, seg&uacute;n sus propias palabras, "En los pasillos de la Corte dicen que quiz&aacute; yo me merec&iacute;a esas amenazas. El desprestigio ha sido enorme. Total, me quieren sacar" (Calle, 2015).</p>      <p>En cuanto a la fiscal &Aacute;ngela Mar&iacute;a Buitrago, las intimidaciones llegaban desde las altas cumbres del poder, porque, por ejemplo, en la "p&aacute;gina oficial del Ministerio de Defensa colgaron una fotograf&iacute;a suya con su nombre a la que la apuntaba un francotirador. Cuando la fiscal replic&oacute;, el Ministerio le respondi&oacute; que era un espacio abierto al p&uacute;blico y que el autor pudo haber sido cualquiera". As&iacute; mismo, "la Asociaci&oacute;n Colombiana de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (Acore) le hac&iacute;a ataques permanentes en lo pol&iacute;tico, lo medi&aacute;tico y lo acad&eacute;mico. Adem&aacute;s, recuerda los calificativos de 'guerrillera' y de 'ficha de la guerrilla infiltrada en la Fiscal&iacute;a' que aparec&iacute;an en grandes titulares puestos por el ex ministro de Uribe Fernando Londo&ntilde;o, Plinio Apuleyo, Jos&eacute; Obdulio Gaviria y el vinculado con los paramilitares Ernesto Yamhure" (Calle, 2015).</p>      <p>Aparte de las amenazas, la fiscal &Aacute;ngela Mar&iacute;a Buitrago, la encargada de reabrir la investigaci&oacute;n sobre el Palacio de Justicia, de hacerla avanzar como nadie, y que se atrevi&oacute;, con valent&iacute;a digna de admiraci&oacute;n, de acusar a miembros del Ej&eacute;rcito como responsables de cr&iacute;menes, fue retirada de su cargo por altos funcionarios de la Fiscal&iacute;a. Con raz&oacute;n ella sostiene, tras los avatares del proceso sobre el Palacio que "queda la sensaci&oacute;n de que hay personas que no se pueden investigar" (Castro, 2014).</p>      <p>En s&iacute;ntesis, "en los 30 a&ntilde;os de la investigaci&oacute;n sobre qu&eacute; pas&oacute; en el Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 las cuentas son macabras: un abogado asesinado, una juez exiliada y decenas de amenazas. Adem&aacute;s, la fiscal que movi&oacute; todo el caso fue separada de su cargo despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os de trabajo" (Calle, 2015).</p>      <p><b>Se imponen el silencio, la impunidad y las mentiras oficiales</b></p>      <p>Era obvio que tras los rescoldos aun humeantes del Palacio de Justicia y su cortejo de muerte y desolaci&oacute;n, desde los diferentes &oacute;rganos del poder se impusiera un manto de olvido, cubierto de mentiras y falsedades, con el fin de ocultar las responsabilidades de los que tras bambalinas, muchos de los cuales siguen con vida, hab&iacute;an producido esa espantosa tragedia. Porque es bueno recordar que la indiferencia y el olvido son el soporte de la impunidad. Lo primero que se hizo fue dar la sensaci&oacute;n que no hab&iacute;a pasado nada, que un centenar de muertos, incluyendo a los magistrados de las altas cortes, era poca cosa y un precio m&iacute;nimo por preservar las instituciones, que fue el estribillo que desde ese momento empezaron a repetir desde el Presidente de la Republica hacia abajo y que reprodujeron los medios de comunicaci&oacute;n. En ese sentido, es sintom&aacute;tico lo que sucedi&oacute; la noche del seis de noviembre, cuando la ciudad funcionaba normalmente e incluso se jug&oacute; un partido de futbol, transmitido por televisi&oacute;n para todo el pa&iacute;s. Y desde ese momento tambi&eacute;n se invent&oacute; la especie para justificar la masacre que la toma del Palacio de Justicia hab&iacute;a sido financiada por el capo del cartel de Medell&iacute;n, Pablo Escobar Gaviria, quien le habr&iacute;a entregado dos millones de d&oacute;lares al M-19. Los inventores de esta especie, que no aportan ninguna prueba seria, fueron el gobierno de Belisario, el Ej&eacute;rcito, y la embajada de los Estados Unidos en Colombia. Desde all&iacute; se reg&oacute; la noticia, para que los escribanos oficiales la difundieran, como hoy lo siguen haciendo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El gobierno de los Estados Unidos est&aacute; directamente relacionado con la invenci&oacute;n de esa mentira - que se ha impuesto como si fuera verdad. En efecto, el 8 de noviembre, al d&iacute;a siguiente de consumada la masacre, The Washington Post informaba desde Bogot&aacute; que "altos funcionarios del Gobierno indicaron hoy que el objetivo de los rebeldes era destruir las solicitudes de extradici&oacute;n hechas por los EE.UU. contra aproximadamente ochenta narcotraficantes que pueden haber financiado las guerrillas". Seg&uacute;n el mismo peri&oacute;dico dicha "especulaci&oacute;n" sali&oacute; directamente de la Embajada de Estados Unidos en Bogot&aacute; (Carrigan, 2009, p. 325).</p>      <p>Como para no quedarse atr&aacute;s en la acogida de ese infundio, en el documento elaborado por el Ej&eacute;rcito el 15 de noviembre de 1985, titulado "Asalto al Palacio de Justicia por el grupo subversivo M-19", se sostiene esa versi&oacute;n de los dineros del cartel de Medell&iacute;n, cuando se dice que por las armas con las que resisti&oacute; el comando del M-19 se pod&iacute;a deducir "una vinculaci&oacute;n estrecha entre narcotraficantes y guerrilleros, con capacidad log&iacute;stica para mantenerse a pesar de los golpes de la Fuerza P&uacute;blica". Por eso concluye que "a pesar del &eacute;xito rotundo de las tropas, es necesario reconocer que la alianza 'narcoguerrillera' logr&oacute; uno de sus objetivos: destruir los archivos en donde reposaban los expedientes por narcotr&aacute;fico" (Laverde Palma, 2013) Esta es la misma mentira que es avalada por la pretendida Comisi&oacute;n de la Verdad en 2010, sin ninguna prueba sustancial. Para armar esa visi&oacute;n oficial se quiso contar con el concurso de algunos de los guerrilleros que fueron sacados vivos del Palacio, como lo recuerda un militar, al referirse al chantaje a que el coronel Plazas Vega quiso someter a un insurgente:</p>      <p>Dentro de las preguntas que nosotros presenciamos, por orden directa de mi Coronel Plazas Vega, a uno de los tres subversivos se le quiso hacer firmar un acta, una carta donde dec&iacute;a que hab&iacute;an recibido tres millones de pesos del narcotr&aacute;fico para comprar parte del material de guerra que se us&oacute; en el operativo y para financiar la operaci&oacute;n. El subversivo que no quiso suministrar datos, respondi&oacute; con un madrazo, ... aunque ya estaba en estado delicado de salud por las torturas que se le hab&iacute;an hecho; fue sacado, golpeado y ahogado en los bebederos de las caballos en todo el centro de las caballerizas, que son las mismas celdas donde llevan a los retenidos; este individuo se movi&oacute; algunos segundos, pero con los golpes que se le dieron en la parte baja de los ri&ntilde;ones qued&oacute; ah&iacute; tirado; nosotros pensamos que fue el primer muerto de esas personas (Maya, 2010).</p>      <p>Para apreciar los entretelones de la construcci&oacute;n de esta mentira, valga mencionar el memorial secreto que encontr&oacute; la Fiscal&iacute;a, en donde el coronel Plazas Vega presenta un informe detallado a su superior jer&aacute;rquico, Armado Arias Cabral, con el t&iacute;tulo de "Estrategia pol&iacute;tica", en donde recomienda sin titubeos que se le dijera a la opini&oacute;n p&uacute;blica que exist&iacute;an nexos entre el M-19 y el narcotr&aacute;fico (Revista Semana, 2007).</p>      <p>Esa versi&oacute;n oficial que afirma que el M-19 recibi&oacute; dos millones de d&oacute;lares para organizar la toma, no atina a explicar -desde luego no le interesa- por qu&eacute; si se contaba con ese dinero, el M-19 entr&oacute; tan mal armado, no compr&oacute; armamento sofisticado para repeler el ataque de los tanques, por ejemplo, y los miembros del comando que ingresaron al Palacio tuvieron que robar unos destartalados carros para llevar a cabo la operaci&oacute;n. Esa versi&oacute;n oficial tampoco se detiene en constatar que los expedientes de los capos no se encontraban en la Corte y de esos documentos exist&iacute;an otras copias y cualquier persona los pod&iacute;a conseguir sin mucho esfuerzo. Tampoco dice que en la conflagraci&oacute;n se quemaron miles de folios en el que se culpaba a los militares de graves violaciones a los derechos humanos.</p>      <p>Hasta un pol&iacute;tico que fue del M-19 y que hoy forma parte del establecimiento, como Antonio Navarro Wolff, acepta esa versi&oacute;n oficial, cuando sostiene: "Se ha mencionado con insistencia tambi&eacute;n la entrega de dinero de Pablo Escobar para ayudar a financiar la operaci&oacute;n. No puedo decir si fue as&iacute; o no lo fue" ( Navarro Wolff, 2015, p. 7). Si no puede afirmar ni lo uno ni lo otro, es que no tiene pruebas de nada y no deber&iacute;a decir tantas sandeces, para mancillar la memoria de sus propios compa&ntilde;eros de lucha, que equivocados o no, dieron la vida dentro del Palacio, enfrent&aacute;ndose a una criminal m&aacute;quina de guerra. Pero de eso nada quiere saber Navarro Wolff que ahora demanda perd&oacute;n para los militares que asesinaron a sus camaradas de lucha: "Con la firma de los acuerdos de paz del M- 19 con el Gobierno Nacional, se archiv&oacute; el proceso penal que cursaba contra los guerrilleros. Pero los militares implicados en actividades violatorias del DIH en la retoma del Palacio, no recibieron ning&uacute;n tipo de beneficio jur&iacute;dico y algunos de ellos est&aacute;n hoy presos. He repetido que eso es inconveniente para la estabilidad de un acuerdo de paz. La soluci&oacute;n judicial debe ser para todos" ( Navarro Wolff, 2015).</p>      <p>Como quien dice, olvidemos de lo que paso, aceptemos la versi&oacute;n oficial y asumamos que se debe mantener la impunidad de los criminales que barrieron con el Palacio de Justicia y con las personas que all&iacute; se encontraban, empezando por los miembros del M-19, los antiguos compa&ntilde;eros de armas de Navarro Wolff, cuya memoria es mancillada y ultrajada por este converso. Como para que no queden dudas a donde conduce la impunidad, se puede hacer un rastreo r&aacute;pido por la carrera posterior de algunos de los implicados, civiles y militares, en los sucesos del Palacio de Justicia. A Belisario Betancur, quien hoy a sus 92 a&ntilde;os todav&iacute;a presume de ser intelectual y poeta, nunca se le abri&oacute; una investigaci&oacute;n judicial por su actuaci&oacute;n o pasividad en noviembre de 1985, a pesar de reconocerse como el &uacute;nico responsable de esos hechos. Noem&iacute; San&iacute;n Posada, la Ministra censora de comunicaciones, despu&eacute;s tuvo una mete&oacute;rica carrera pol&iacute;tica, llegando a ser embajadora y funcionaria de diversos gobiernos, eterna candidata presidencial, y presidenta del club de futbol Millonarios, el mismo que jug&oacute; en la noche del 6 de noviembre de 1985. Jaime Castro, Ministro de Gobierno, y quien fue uno de los m&aacute;s activos en lavar la imagen de Belisario y del Ejercito y de imponer la verdad oficial y patrocinar la impunidad, despu&eacute;s fue Alcalde de Bogot&aacute;, donde realiz&oacute; una desastrosa gesti&oacute;n, y hoy figura como polit&oacute;logo y consultor en temas urbanos. Este mismo individuo hab&iacute;a difundido con ah&iacute;nco la mentira oficial sobre los sucesos del Palacio desde el mismo 7 de noviembre y un poco despu&eacute;s lleg&oacute; a afirmar: "... que nadie nos critique. Fuimos todos l&iacute;deres civiles y militares de la Patria, leales con el Presidente de la Rep&uacute;blica, con la Constituci&oacute;n y las leyes" (Carrigan, 2009, p. 178).</p>      <p>En lo que respecta a la c&uacute;pula militar que dirigi&oacute; la masacre, "empez&oacute; a ser premiada con cargos diplom&aacute;ticos en el exterior o con cargos de responsabilidad en altas esferas de la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s; de modo que &#91;...&#93; sus carreras militares iban en ascenso por asesinar, torturar y desaparecer civiles". Mientras tanto, como parte de la impunidad que se impuso, "los familiares de las v&iacute;ctimas, adem&aacute;s de ser amenazados, fueron silenciados y relegados de todo proceso de reparaci&oacute;n o participaci&oacute;n social". O en otras palabras, "fueron beneficiados los victimarios y las victimas excluidas de la memoria nacional" (Maya M., 2006).</p>      <p>En el colmo del cinismo, durante los gobiernos de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez y de Juan Manuel Santos se ha llegado al extremo de pedirle perd&oacute;n a Belisario -l&eacute;ase bien-, porque su nombre habr&iacute;a sido mancillado al relacionarlo con las acciones criminales del Palacio. Durante el gobierno de Uribe V&eacute;lez como una clara intromisi&oacute;n en las decisiones de la justicia se acos&oacute; a la fiscal &Aacute;ngela Mar&iacute;a Buitrago. Cuando se conoci&oacute; la sentencia contra Plazas Vega, Uribe V&eacute;lez sostuvo: La sentencia condenatoria al coronel Alfonso Plazas Vega genera profundo dolor y desestimulo en los integrantes de las Fuerzas Armadas, encargadas de dar seguridad a los colombianos &#91;...&#93; Respaldamos al expresidente Belisario Betancur, que siempre ha procedido con el patriotismo y la transparencia que rechazan cualquier asomo de delito. Respaldamos al Alto Mando Militar y Policial de la &eacute;poca, acusados injustamente de haber conocido con anticipaci&oacute;n el plan criminal contra el Palacio de Justicia, y de haberlo permitido para justificar el ingreso al interior de la edificaci&oacute;n y asesinar personas (Calle, 2015).</p>      <p>Y Juan Manuel Santos no se qued&oacute; atr&aacute;s. Cuando en el 2012, el Tribunal Superior de Bogot&aacute; ratific&oacute; la condena a Plazas Vega y exigi&oacute; al Ej&eacute;rcito que le deb&iacute;a ofrecer perd&oacute;n p&uacute;blico a las v&iacute;ctimas del Palacio de Justicia, Santos balbuci&oacute; este disparate: "yo m&aacute;s bien le pido perd&oacute;n al Presidente Betancur a nombre de los colombianos, que lo hayan puesto en esa situaci&oacute;n nuevamente &#91;...&#93; m&aacute;s bien nosotros le pedimos perd&oacute;n al Ej&eacute;rcito por no haber sido lo suficientemente enf&aacute;ticos en la admiraci&oacute;n que le tenemos, en el respeto, en la gratitud que sentimos por todos nuestros soldados de tierra, mar y aire" ("Le pido perd&oacute;n al Presidente Betancur a nombre de los colombianos": Santos, 2012).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto demuestra que las mentiras oficiales y la impunidad, a pesar de los pocos avances en t&eacute;rminos de justicia, se mantienen como una estructura inmodificable y de larga duraci&oacute;n en la vida colombiana, defendida desde las altas esferas del poder, por aquellos que han continuado con las mismas pr&aacute;cticas criminales de noviembre de 1985, y por lo que tienen un gran rabo de paja.</p>      <p><b>Conclusiones</b></p>      <p><b>Verdad hist&oacute;rica, verdad judicial y "verdad medi&aacute;tica"</b></p>      <p>Los medios de comunicaci&oacute;n dominantes en Colombia -en prensa escrita, radio y televisi&oacute;n- sostienen que los aspectos centrales relacionados con el Palacio de Justicia en 1985 siguen en la bruma y sobre ellos no se ha establecido ning&uacute;n tipo de verdad. Mencionemos a dos medios impresos, que han dedicado informes especiales a ra&iacute;z del treinta aniversario de los sucesos de noviembre de 1985. Los titulares ya son indicativos de lo que se quiere dar a entender: "Los 4 heridas abiertas de la tragedia del Palacio de Justicia. Han pasado 3 d&eacute;cadas del sangriento asalto del M-19 y la cuestionada retoma militar, y la verdad completa de los hechos sigue sin aparecer", titula El Tiempo y Semana titula as&iacute;: "Las heridas abiertas del Palacio de Justicia. Reflexiones sobre la tragedia que parti&oacute; en dos la historia del pa&iacute;s. La Verdad Ha Sido La Otra Gran Victima Del Palacio, Despues De Tanto Tiempo No Hay Ni Verdad Judicial, Ni Verdad Politica, Ni Verdad Historica" (El Tiempo, 2015) (Revista Semana, 2015).</p>      <p>Aunque la verdad plena no ha sido establecido, durante estos treinta a&ntilde;os si se han hecho avances en el terreno de la verdad hist&oacute;rica, menos en el de la verdad judicial y muy pocos en el &aacute;mbito de la "verdad medi&aacute;tica", por lo que las afirmaciones que hacen los dos medios citados son muy discutibles. Veamos por qu&eacute;.</p>      <p>Verdad Judicial: Pese a toda la oposici&oacute;n de los presidentes de la Rep&uacute;blica (ocho se han sucedido desde 1985), de las Fuerzas Armadas, de la gran prensa en mantener la impunidad esta se ha ido rompiendo poco a poco, en medio de terribles dificultades para los pocos jueces, abogados y funcionarios del poder judicial que han querido dar muestras de independencia y responsabilizar penalmente a los altos mandos militares que participaron en la retoma del Palacio de Justicia.</p>      <p>Entre los avances que se han presentado en este terreno, pocos en verdad para todos los cr&iacute;menes cometidos, cabe destacar que fueron condenados el coronel Alfonso Plazas Vega, el primer militar en uniforme que entr&oacute; al Palacio, a 30 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por el delito de desaparici&oacute;n, y el General Jes&uacute;s Armando Arias Cabrales, el Comandante de la Brigada 13, sentenciado a 35 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por no cumplir su deber de proteger a los rehenes en el Palacio. En t&eacute;rminos de verdad judicial el hecho m&aacute;s notable no se dio en el pa&iacute;s sino afuera, con la condena que la Corte Interamericana de Derechos Humanos profiri&oacute; contra el Estado colombiano el 14 de noviembre de 2014, "mediante la cual declar&oacute; responsable internacionalmente al Estado de Colombia por ciertas violaciones de derechos humanos cometidas en el marco de los sucesos conocidos como la toma y la retoma del Palacio de Justicia, en la ciudad de Bogot&aacute;, los d&iacute;as 6 y 7 de noviembre de 1985".</p>      <p>Se indica que "el Estado fue responsable de las desapariciones forzadas de Carlos Augusto Rodr&iacute;guez Vera, Irma Franco Pineda, Cristina del Pilar Guar&iacute;n Cort&eacute;s, David Suspes Celis, Bernardo Beltr&aacute;n Hern&aacute;ndez, H&eacute;ctor Jaime Beltr&aacute;n Fuentes, Gloria Stella Lizarazo Figueroa, Luz Mary Portela Le&oacute;n, Lucy Amparo Oviedo Bonilla y Gloria Anzola de Lanao, as&iacute; como por la desaparici&oacute;n forzada y ejecuci&oacute;n extrajudicial de Carlos Horacio Ur&aacute;n Rojas". As&iacute; mismo, "el Estado fue declarado internacionalmente responsable por haber violado su deber de garantizar el derecho a la vida por la falta de determinaci&oacute;n del paradero de Ana Rosa Castiblanco Torres por diecis&eacute;is a&ntilde;os, y de Norma Constanza Esguerra Forero hasta la actualidad. Adem&aacute;s, los hechos del caso se relacionan con la detenci&oacute;n y tortura de Yolanda Santodomingo Albericci, Eduardo Matson Ospino y Jos&eacute; Vicente Rubiano, as&iacute; como con la detenci&oacute;n y los tratos crueles y degradantes cometidos en perjuicio de Orlando Quijano, ocurridos en el marco de los mismos hechos". De la misma forma, "el Estado fue declarado responsable por la falta de esclarecimiento judicial de los hechos y por la violaci&oacute;n del derecho a la integridad personal en perjuicio de los familiares de las v&iacute;ctimas, as&iacute; como por el incumplimiento de su deber de prevenci&oacute;n frente al riesgo en que se encontraban las personas que se encontraban en el Palacio de Justicia".</p>      <p>En ese documento aparecen otras indicaciones importantes que constituyen un avance en el establecimiento de la verdad judicial, tales como indicar que aunque el Estado estaba enterado de los planes del M-19 de tomarse el Palacio de Justicia "no adopt&oacute; las medidas efectivas y necesarias para prevenir su vulneraci&oacute;n, teniendo conocimiento del riesgo real e inmediato en el que se encontraba el Palacio de Justicia en ese momento" para proteger a Magistrados y a las personas que se estaban dentro del edificio el 6 de noviembre de 1985. Asimismo, "la Corte consider&oacute; demostrado que existi&oacute; un modus operandi tendiente a la desaparici&oacute;n forzada de personas consideradas como sospechosas de participar en la toma del Palacio de Justicia o colaborar con el M-19. Los sospechosos eran separados de los dem&aacute;s rehenes, conducidos a instituciones militares, en algunos casos torturados, y su paradero posterior se desconoc&iacute;a" (El Espectador, 2014, p. 5).</p>      <p>Con esto hemos querido mostrar que si ha habido algunos avances en la verdad judicial, pero no por gracia del Estado, ni de las Fuerzas Armadas, ni de los grandes medios de comunicaci&oacute;n, ni del mismo poder judicial, sino precisamente contra ellos, por la paciencia de los familiares de los desaparecidos, que han persistido tenazmente en la b&uacute;squeda de sus seres queridos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde luego, repetimos, para la magnitud de los cr&iacute;menes de Estado cometidos los d&iacute;as 6 y 7 de noviembre por parte de las Fuerzas Militares es muy poco lo que se ha avanzado en t&eacute;rminos de verdad judicial, pues han sido absueltos personajes directamente involucrados, como Belisario Betancur y el Ministro de Defensa de la &Eacute;poca, Miguel Vega Uribe, por parte de la Comisi&oacute;n de Acusaciones &#91;o de "Absoluciones"&#93; de la C&aacute;mara de Representantes el 17 de octubre de 1986. Eso mismo acontece con la mayor parte de los altos mandos militares, los que ya murieron, de muerte natural, y los que a&uacute;n siguen vivos.</p>      <p>A pesar de estos hechos, ha habido algunos m&iacute;nimos avances, pero, &iquest;por qu&eacute; se niegan o se desconocen estos avances en materia de verdad judicial? Creemos que eso se debe a que aflora claramente el Terrorismo de Estado, un t&eacute;rmino que les produce urticaria a los "escribanos de la versi&oacute;n oficial de los acontecimientos", como los llama con toda raz&oacute;n Ana Carrigan. Poner en duda las decisiones judiciales sobre el Palacio de Justicia por poderosos grupos de presi&oacute;n de las Fuerzas Armadas, de la Presidencia de la Rep&uacute;blica, de conglomerados medi&aacute;ticos simplemente es una forma de negarse a reconocer el Terrorismo de Estado, que existe en Colombia desde hace medio siglo.</p>      <p>Eso se evidencia, incluso, en la pluma de columnistas de opini&oacute;n que no son propiamente encubridores del Estado colombiano. Para dar solo un ejemplo, mencionemos que la escritora Piedad Bonnet public&oacute; su art&iacute;culo dominical en el Espectador con el t&iacute;tulo "Excesos de Estado". Casualmente, este mismo t&eacute;rmino es el que utiliza El Tiempo en esa misma fecha cuando al hablar del general Arias Cabrales indica que es el militar que ha recibido la condena m&aacute;s alta por los "excesos cometidos durante la retoma" (Bonnet, 2015, p. 40) Llamar excesos a los cr&iacute;menes cometidos, entre los que se cuentan un centenar de muertos, una docena de desaparecidos, torturas... es, claramente, un eufemismo, ya que a eso que se llaman excesos, simplemente es Terrorismo de Estado. Porque hay que llamar pan al pan y vino al vino, sin tanto abuso del lenguaje Desde luego, al hablar de verdad judicial en Colombia no puede olvidarse que aqu&iacute; reina la impunidad casi absoluta, cuya consecuencia evidente se expresa en que el 97 por ciento de los delitos quedan sin castigo. Tampoco se puede desconocer que la justicia tiene un claro sello y sesgo de clase, pues las c&aacute;rceles se encuentran abarrotadas de pobres, humiles e inocentes, mientras los pocos poderosos que est&aacute;n en la prisi&oacute;n lo hacen en confortables condiciones, como si disfrutaran de hoteles cinco estrellas. Por ese sello de clase, en general la justicia absuelve a individuos de las clases dominantes y condena a los desvalidos y rebeldes. Esto implica que las decisiones judiciales (la "verdad" judicial) est&aacute; seriamente contaminada y no pueden admitirse de buenas a primeras como ciertas esas decisiones, debido a que el aparato judicial en su conjunto es un dispositivo al servicio de las clases dominantes. De tal manera, son frecuentes las absoluciones de tipo judicial para criminales de "cuello blanco" o de "cuello verde", m&aacute;xime cuando han ocupado altos cargos del Estado y formado parte de sus aparatos represivos o pertenecen a alguna de las fracciones de las clases dominantes. Esto no quiere decir, por supuesto, que cuando esos individuos son absueltos por el poder judicial es porque son inocentes, como se comprueba con la impunidad de que gozan ex presidentes de la Rep&uacute;blica que son responsables de cr&iacute;menes de guerra, masacres y paramilitarismo.</p>      <p>En lo que respecta al Palacio de Justicia incluso puede darse el caso de que la "verdad judicial" tenga un efecto simb&oacute;lico o ef&iacute;mero. Ef&iacute;mero si ma&ntilde;ana, una &uacute;ltima instancia jur&iacute;dica, absuelve a Alfonso Plazas Vega y a Armando Arias Cabrales, una posibilidad que no puede descartarse, por el sesgo de clase se&ntilde;alado antes. Simb&oacute;lica porque esos dos individuos pagan su condena en las instalaciones militares, con un amplio confort, comodidades y privilegios especiales -como salir cuando quieran o dar declaraciones a la prensa cuando a bien lo tengan-, una condici&oacute;n que contrasta con la miseria, el hacinamiento y el car&aacute;cter s&oacute;rdido de una prisi&oacute;n com&uacute;n. Todo esto deber&iacute;a recordarse a la hora de hablar de "verdad judicial", y del castigo que de all&iacute; se deb&iacute;a derivar, en Colombia, porque debe recordarse que Plazas Vega, seg&uacute;n lo denunci&oacute; el abogado Germ&aacute;n Romero, uno de los apoderados de los familiares de los desaparecidos, "cuenta con 100 mil metros cuadrados para su libre movilidad, ostenta los mismos beneficios de cualquier oficial activo, es decir, que cuenta con un apartamento y recibe la misma alimentaci&oacute;n de los oficiales que actualmente est&aacute;n en servicio. Incluso, &#91;...&#93; le han otorgado reiterados permisos para salir a celebraciones y fiestas, como &#91;la&#93; del matrimonio de uno de sus hijos.". Ese d&iacute;a "lo dejaron salir desde las ocho de la noche hasta las cuatro de la madrugada bajo vigilancia del Ej&eacute;rcito" (El Universal, 2012).</p>      <p><b>&iexcl;Con ese tipo de prisi&oacute;n, no hay verdad judicial que valga!</b></p>      <p>Verdad hist&oacute;rica: Afortunadamente, la verdad hist&oacute;rica no es sin&oacute;nimo de verdad judicial, lo que tiene muchas ventajas para desentra&ntilde;ar un determinado proceso o acontecimiento hist&oacute;rico. En ese sentido, en t&eacute;rminos de verdad hist&oacute;rica los avances han sido m&aacute;s notables que los pasos dados por la paquid&eacute;rmica justicia colombiana. Al respecto cabe se&ntilde;alar que en estos treinta a&ntilde;os, desde el mismo 8 de noviembre de 1985 se empezaron acopiar, pese al esfuerzo de las Fuerzas Armadas por borrar sus huellas, documentos, datos, registros, indicios de diversa &iacute;ndole (documentos escritos, testimonios orales, restos de diversos objetos, material visual televisivo, fotograf&iacute;as, y en fin todo aquello que se constituye en una potencial fuente hist&oacute;rica), que ya representan un valioso acervo informativo, que ha ayudado a esclarecer muchos aspectos de lo que aconteci&oacute; en el Palacio de Justicia.</p>      <p>Toda esa documentaci&oacute;n ha ido aclarando el panorama, hasta llegar a establecer algunas verdades hist&oacute;ricas, siempre negadas por la "verdad oficial" y la medi&aacute;tica, entre las que cabe destacar algunas de las que hemos presentado en este ensayo. Es una verdad hist&oacute;rica incuestionable que las Fuerzas Armadas destruyeron evidencias, llevaron a personas al "Museo de la Independencia" (Casa del Florero), los golpearon y los tildaban de "guerrilleros hp" y que de all&iacute; los condujeron a instalaciones militares. Es una verdad hist&oacute;rica, probada con las comunicaciones internas que se lograron recuperar y conservar, que los altos mandos militares le apostaron a una recuperaci&oacute;n del Palacio que no dejara vivos a los guerrilleros del M-19, as&iacute; se tuviera que matar a los magistrados. Es una verdad hist&oacute;rica que hubo personas que salieron vivas del Palacio, incluyendo guerrilleros, que luego fueron asesinados, unos regresados a la edificaci&oacute;n, y una guerrillera desaparecida, Irma Franco, como lo reconoce hasta el propio Estado y el coronel Plazas Vega. Es una verdad hist&oacute;rica que existe una alta responsabilidad de Belisario Betancur, por omisi&oacute;n y por haber respaldado a los militares que actuaron por su propia cuenta durante los d&iacute;as 6 y 7 de noviembre, como lo prueban las actas del consejo de ministros. Es un hecho ver&iacute;dico que un reporte confidencial de la Embajada de los Estados Unidos, fechado en 1999, afirma sin titubeos: "Los soldados asesinaron fuera de combate a un n&uacute;mero de miembros del M-19 y a supuestos colaboradores, incluyendo el personal de la cafeter&iacute;a" (Carrigan, 2009).</p>      <p>Es un hecho probado, y no una simple opini&oacute;n, que el magistrado Carlos Ur&aacute;n sali&oacute; vivo del Palacio, se le ejecut&oacute; a sangre fr&iacute;a y despu&eacute;s se reintrodujo su cad&aacute;ver en las instalaciones del edificio, para dar la impresi&oacute;n de que hab&iacute;a muerto en la conflagraci&oacute;n o en el fuego cruzado...</p>      <p>Alcanzar la verdad hist&oacute;rica es un proceso que puede demorarse mucho tiempo, y a la cual se llega juntando fragmentos y trazos que nos han dejado los acontecimientos. Eso se ha ido dando en el caso del Palacio de Justicia, con los aportes de varios investigadores que en sus libros contribuyen al esclarecimiento de los sucesos, a partir de un gran cumulo de fuentes, entre ellas las de las Fuerzas Armadas, que han ido aflorando poco a poco, a pesar de que se haya ordenado la destrucci&oacute;n de los archivos militares de 1985.</p>      <p>Como la verdad hist&oacute;rica no coincide con la verdad judicial, porque esta &uacute;ltima puede legitimar la mentira o el crimen -de lo que hay miles de ejemplos en la historia de Colombia y del mundo-, la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica no se conforma con lo que determinan las decisiones judiciales, sino que va m&aacute;s all&aacute; de ellas. En el caso del Palacio de Justicia, eso significa que los historiadores que abordan el asunto no se resignan a considerar como ciertas las "absoluciones" de personajes como Belisario Betancur, o de los miembros de las Fuerzas Armadas que dirigieron el operativo. Los procesos jur&iacute;dicos se mantienen hasta cuando las personas est&aacute;n vivas. Por eso, muchos de esos procesos se han cerrado, porque ya murieron individuos como Miguel Vega Uribe. Hasta ah&iacute; llega la b&uacute;squeda de la verdad judicial, b&uacute;squeda que termina cuando muere el implicado. La investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, y por consiguiente la b&uacute;squeda de la verdad hist&oacute;rica, prosigue a pesar de que muera este o aquel personaje, porque no est&aacute; circunscrita a los par&aacute;metros, limitados temporalmente, del sector judicial, ni a decisiones circunstanciales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre l&iacute;neas, los familiares de los desaparecidos quieren que se sepa la verdad hist&oacute;rica, es decir, lo qu&eacute; les paso a sus seres queridos y d&oacute;nde se encuentran sus restos mortales, como una forma de descansar, de cerrar la pena y de hacer el duelo correspondiente, a que tiene derecho todo ser humano. Claro que ellos tambi&eacute;n desear&iacute;an que esas verdades vinieran acompa&ntilde;adas de los correspondientes castigos a los criminales que son responsables de la muerte y desaparici&oacute;n de sus deudos, pero en muchos casos eso no es posible porque esos criminales ya murieron.</p>      <p>Por momentos, puede darse el caso que los investigadores judiciales, cuando son serios y responsables acudan a procedimientos propios de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica para tratar de establecer la verdad de lo sucedido, como lo han hecho para el tema que nos ocupa, el abogado Eduardo Uma&ntilde;a Mendoza y la fiscal &Aacute;ngela Mar&iacute;a Buitrago, quien busc&oacute; papeles en archivos desvencijados y escondidos, como lo hace cualquier historiador. Pero lo m&aacute;s significativo del trabajo de esta fiscal es que para fundamentar sus acusaciones contra algunos militares escribi&oacute; una providencia que la revista Semana calific&oacute; como "explosiva", porque habla de ejecuciones extrajudiciales y torturas, y pone en tela de juicio la historia oficial de esos dos d&iacute;as que estremecieron a Colombia. Cuenta c&oacute;mo desde antes la Fuerza P&uacute;blica sab&iacute;a de la toma.</p>      <p>C&oacute;mo se inici&oacute; el incendio que arras&oacute; el edificio. Presenta su propia interpretaci&oacute;n de por qu&eacute; la retoma se hizo de una manera tan avasalladora. Cuestiona con documentos y otras evidencias la afirmaci&oacute;n del gobierno y de los militares de que se hizo todo lo posible para proteger las vidas de los rehenes. Fue, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a, m&aacute;s una acci&oacute;n de aniquilamiento que una operaci&oacute;n de rescate. Explica en blanco y negro c&oacute;mo era el manejo de los detenidos y no deja dudas sobre las desapariciones (Revista Semana, 2007).</p>      <p>Si eso no es contribuir al esclarecimiento de la verdad hist&oacute;rica, entonces c&oacute;mo se pueden catalogar esos hallazgos. Y si as&iacute; son las cosas, &iquest;por qu&eacute; se afirma de manera despectiva que no se ha avanzado en el esclarecimiento de la verdad hist&oacute;rica? Nuevamente, porque no se quiere reconocer los duros datos que demuestran el car&aacute;cter criminal y genocida del Estado colombiano, algo evidente en las sangrientas jornadas del 6 y 7 de noviembre de 1985. "Verdad medi&aacute;tica": Un &uacute;ltimo aspecto que vale la pena considerar es el relativo a la "verdad medi&aacute;tica", que cobra fuerza debido al indudable poder comunicativo que tienen los grandes medios de informaci&oacute;n, y en el d&iacute;a de hoy principalmente la televisi&oacute;n, pero que tambi&eacute;n involucra a la prensa escrita. En sentido estricto, la verdad medi&aacute;tica por lo com&uacute;n est&aacute; constituida por mentiras, que replican los intereses de las clases dominantes, del Estado y de las "verdades oficiales". Tal es lo que ha sucedido con la historia del Palacio de Justicia, pues desde un primer momento se establecieron unas "verdades" que se presentaban como indiscutibles y se solicitaba que no se hablara m&aacute;s del asunto, ya que este deb&iacute;a caer en el olvido absoluto. A la difusi&oacute;n de las mentiras oficiales contribuyen, como nadie, los grandes conglomerados y monopolios de la informaci&oacute;n, con sus tergiversaciones, sus silencios sobre aquello que no les interesa o no les conviene, con la exaltaci&oacute;n de hechos que desv&iacute;an el curso de las investigaciones y con la negaci&oacute;n de acontecimientos que muestran el car&aacute;cter criminal del Estado colombiano.</p>      <p>La "verdad medi&aacute;tica" es la negaci&oacute;n, en sentido estricto, de la verdad, es la perpetuaci&oacute;n de la mentira, del enga&ntilde;o y del fraude, y por eso se contrapone a la verdad hist&oacute;rica y en gran medida a la verdad judicial, sobre todo cuando esta &uacute;ltima establece la responsabilidad y culpabilidad de sectores poderosos, como lo son las Fuerzas Armadas en Colombia.</p>      <p>Que exista la "verdad medi&aacute;tica" hace referencia al comportamiento de los conglomerados de la informaci&oacute;n, lo cual no niega que periodistas individuales, obrando con seriedad y responsabilidad y, a pesar del poder de los due&ntilde;os de los medios, hayan contribuido a develar lo que aconteci&oacute; en el Palacio de Justicia. De ah&iacute; que algunos periodistas hayan ayudado a clarificar y a reconstruir la verdad hist&oacute;rica de ese acontecimiento, entre los que vale nombrar a Manuel Vicente Pe&ntilde;a, Ram&oacute;n Jimeno, Olga Behar, Ana Carrigan, Germ&aacute;n Castro Caycedo... Estos autores han publicado libros de investigaci&oacute;n desde 1986, libros a los que los due&ntilde;os de los medios de desinformaci&oacute;n masiva nunca les prestaron la debida atenci&oacute;n. Como lo dice Ana Carrigan "...desde el fondo del palimpsesto de la invenci&oacute;n y la distorsi&oacute;n impuesta sobre los hechos por los promotores  institucionales, han venido saliendo a la luz pedacitos de la historia no contada: rasgados, desconectados, petrificados, como los fragmentos de una pesadilla viva y ca&oacute;tica &#91;...&#93;" (Carrigan, 2009, p. 19)</p>      <p>Con esta perspectiva, no tiene mucho sentido el reclamo de Alejandro Santos, el Director de Semana, cuando dice: "Han pasado 30 a&ntilde;os y se han hecho todo tipo de investigaciones judiciales, se han publicado libros, reportajes, documentales -hasta hubo una Comisi&oacute;n de la Verdad-, pero aun as&iacute; todav&iacute;a no sabemos qu&eacute; pas&oacute; realmente. La verdad ha sido la otra gran v&iacute;ctima del palacio. Despu&eacute;s de tanto tiempo no hay ni verdad judicial, ni verdad pol&iacute;tica, ni verdad hist&oacute;rica. Y ese vac&iacute;o ha impedido cicatrizar esa herida en el alma del pa&iacute;s" (Santos Rubino, 2015, p. 49)</p>      <p>&iexcl;Ni tanto que queme el santo, ni tampoco que lo alumbre! Habr&iacute;a que decir que si bien no se ha establecido la verdad plena, si hay elementos que permiten generar aproximaciones a lo que paso, incluyendo responsabilidades. El problema es que los responsables, que gozan de toda la impunidad que les confiere su poder y el respaldo de grandes medios de desinformaci&oacute;n, nunca van a reconocer sus cr&iacute;menes como, entre otras cosas, lo acaban de insinuar los empresarios con respecto a los di&aacute;logos de La Habana, cuando han pegado el grito en el cielo, ante el temor de que tengan que confesar sus cr&iacute;menes, (el fomento del paramilitarismo, la expropiaci&oacute;n de campesinos, el asesinato de sindicalistas, el uso de la motosierra para ejecutar a sus v&iacute;ctimas....).</p>      <p>Tal vez, por eso, es que Alejandro Santos en el art&iacute;culo mencionado pregunte con toda raz&oacute;n, y parece que en forma autocritica por su procedencia de clase, "&iquest;Seremos capaces de enfrentar la verdad en el posconflicto, siendo esta mucho m&aacute;s compleja y m&aacute;s extendida? El palacio nos ense&ntilde;&oacute; que la verdad es el elemento esencial de la reconciliaci&oacute;n".</p>      <p>Uno duda mucho que los due&ntilde;os de los grandes medios (los mismos due&ntilde;os del pa&iacute;s, ll&aacute;mense Ardila Lulle, Santodomingo, Sarmiento Angulo, Santos...) sean capaces de abandonar el monopolio comunicativo, los privilegios que les confiere el controlar una poderosa m&aacute;quina de desinformaci&oacute;n y que renuncien al predominio de su "verdad medi&aacute;tica", para aceptar las verdades hist&oacute;ricas y judiciales, lo cual es indispensable si se piensa en construir un pa&iacute;s decente, en el que no impere el Terrorismo de Estado.</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></p>      <!-- ref --><p> Barrios Mendivil, R. (13 de Abril de 2015). <I>La responsabilidad de Belisario Betancur en los hechos del Palacio de Justicia</I>. Obtenido de <a href="http://www.colectivodeabogados.org" target="_blank">http://www.colectivodeabogados.org</a>: <a href="http://www.colectivodeabogados.org/cajar_old/spip.php?article6653" target="_blank">http://www.colectivodeabogados.org/cajar_old/spip.php?article6653</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225741&pid=S1657-8031201600010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Millan, F. (25 de Noviembre de 2008). "Sobreviviente del Palacio de Justicia afirma que vio vivos a los de la cafeter&iacute;a". <I>El Tiempo</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225743&pid=S1657-8031201600010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Navarro Wolff, A. (1 de Noviembre de 2015). "El peor error de la historia del M-19". <I>El Tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225745&pid=S1657-8031201600010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></I></p>      <!-- ref --><p><I>"Le pido perd&oacute;n al Presidente Betancur a nombre de los colombianos": Santos</I>. (1 de Febrero de 2012). Obtenido de <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>: <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/lepido-perdon-presidente-betancur-nombre-colombianos-santos/252760-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/lepido-perdon-presidente-betancur-nombre-colombianos-santos/252760-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225747&pid=S1657-8031201600010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bonnet, P. (1 de Noviembre de 2015). "Excesos de Estado". <I>El Espectador</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225749&pid=S1657-8031201600010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Calle, M. C. (14 de Mayo de 2015). <I>El precio por la verdad del holocausto</I>. Obtenido de <a href="http://www.verdadabierta.com" target="_blank">http://www.verdadabierta.com</a>: <a href="http://www.verdadabierta.com/victimas-seccion/los-resistentes/668especial-la-vida-por-justicia/5778-el-precio-por-la-verdad-del-holocausto" target="_blank">http://www.verdadabierta.com/victimas-seccion/los-resistentes/668especial-la-vida-por-justicia/5778-el-precio-por-la-verdad-del-holocausto</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225751&pid=S1657-8031201600010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Carrigan, A. (2009). <I>El palacio de justicia. Una tragedia colombiana.</I> Bogot&aacute;: Icono ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225753&pid=S1657-8031201600010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Castro Caycedo, G. (2008). <I>El Palacio sin m&aacute;scara.</I> Bogot&aacute;: Editorial Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225755&pid=S1657-8031201600010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Castro, C. (6 de Noviembre de 2014). <I>"Queda la sensaci&oacute;n de que hay personas que no se pueden investigar"</I>. Obtenido de <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>: <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/palacio-de-justicia-habla-exfiscal-angela-maria-buitrago/408221-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/palacio-de-justicia-habla-exfiscal-angela-maria-buitrago/408221-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225757&pid=S1657-8031201600010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Coronel, D. (25 de Agosto de 2007). "Un crimen (casi) perfecto". <I>Revista Semana</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225759&pid=S1657-8031201600010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Diario 5 PM. (18 de Octubre de 1985). "El M-19 en el Palacio de Justicia. Iban por 2 magistrados". <I>Diario 5 PM</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225761&pid=S1657-8031201600010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dur&aacute;n, D., &amp; Medell&iacute;n, M. J. (7 de Abril de 2015). <I>Paso a paso de la toma del Palacio de Justicia</I>. Obtenido de <a href="http://www.elespectador.com" target="_blank">http://www.elespectador.com</a>: <a href="http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/paso-paso-de-toma-del-palacio-de-justicia-articulo-553486" target="_blank">http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/paso-paso-de-toma-del-palacio-de-justicia-articulo-553486</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225763&pid=S1657-8031201600010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Bogotano. (18 de Octubre de 1985). "Desbaratado plan de toma y secuestro en la corte".<I> El Bogotano</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225765&pid=S1657-8031201600010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (13 de Noviembre de 1985). <I>El Espectador</I>, p&aacute;g. 5A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225767&pid=S1657-8031201600010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (24 de Junio de 1986). <I>El Espectador</I>, p&aacute;g. 11 A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225769&pid=S1657-8031201600010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (1 de Noviembre de 2014). "Corte Interamericana de Derechos Humanos, Sentencia 14 de noviembre de 2014". <I>El Espectador</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225771&pid=S1657-8031201600010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Espectador. (23 de Octubre de 2015). <I>"Torturados hace 30 a&ntilde;os y hasta ahora nada de justicia"</I>. Obtenido de <a href="http://www.nota.elespectador.com" target="_blank">http://www.nota.elespectador.com</a>: <a href="http://nota.elespectador.com/nodes/articulo/2015/10/n-594815.html" target="_blank">http://nota.elespectador.com/nodes/articulo/2015/10/n-594815.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225773&pid=S1657-8031201600010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El siglo. (18 de Octubre de 1985). "Hallan plan del M-19 para ocupar el Palacio de Justicia". <I>El siglo</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225775&pid=S1657-8031201600010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (13 de Mayo de 2007). "En b&oacute;veda del B-2 apareci&oacute; cedula del magistrado muerto en Palacio". <I>El Tiempo</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225777&pid=S1657-8031201600010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (9 de Noviembre de 1985). <I>El Tiempo</I>, p&aacute;gs. 8-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225779&pid=S1657-8031201600010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (18 de Octubre de 1985). "Por an&oacute;nimos extreman medidas de seguridad en el Palacio de Justicia". <I>El Tiempo</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225781&pid=S1657-8031201600010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (10 de Mayo de 2008). "Se perdieron archivos militares claves para el caso del Palacio". <I>El Tiempo</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225783&pid=S1657-8031201600010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Tiempo. (1 de Noviembre de 2015). "Las 4 heridas abiertas de la tragedia del Palacio de Justicia". <I>El Tiempo</I>, p&aacute;g. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225785&pid=S1657-8031201600010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>El Universal. (6 de Noviembre de 2012). <I>Solicitan trasladar al coronel Alfonso Plazas Vega a La Picota</I>. Obtenido de <a href="http://www.eluniversal.com.co" target="_blank">http://www.eluniversal.com.co</a>: <a href="http://www.eluniversal.com.co/cartagena/nacional/solicitan-trasladar-al-coronel-alfonso-plazas-vega-la-picota-97354" target="_blank">http://www.eluniversal.com.co/cartagena/nacional/solicitan-trasladar-al-coronel-alfonso-plazas-vega-la-picota-97354</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225787&pid=S1657-8031201600010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>General Miguel Vega Uribe. (1986). Intervenci&oacute;n del Ministro de Defensa, General Miguel Vega Uribe. <I>Transcrito en el folleto Ministerio de Defensa Nacional, Las fuerzas armadas de Colombia y la defensa de las instituciones democr&aacute;ticas</I>, 55. Bogot&aacute;, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225789&pid=S1657-8031201600010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>G&oacute;mez, J. A., Herrera, J. R., &amp; Pinilla, N. (2010). <I>Informe final. Comisi&oacute;n de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia.</I> Bogot&aacute;: Universidad del Rosario.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225791&pid=S1657-8031201600010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Jimeno, R. (1989). <I>Noche de lobos.</I> Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225793&pid=S1657-8031201600010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Laverde Palma, J. (16 de Junio de 2013). <I>El reporte secreto del Palacio de justicia</I>. Obtenido de <a href="http://www.elespectador.com" target="_blank">http://www.elespectador.com</a>: <a href="http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-reportesecreto-del-palacio-de-justicia-articulo-428011" target="_blank">http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-reportesecreto-del-palacio-de-justicia-articulo-428011</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225795&pid=S1657-8031201600010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Maya, M. (23 de Noviembre de 2006). <I>Informe del palacio de justicia: Ni comisi&oacute;n ni verdad</I>. Obtenido de <a href="http://www.colectivodeabogados.org" target="_blank">http://www.colectivodeabogados.org</a>: <a href="http://www.colectivodeabogados.org/INFORME-DEL-PALACIO-DE-JUSTICIA-NI" target="_blank">http://www.colectivodeabogados.org/INFORME-DEL-PALACIO-DE-JUSTICIA-NI</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225797&pid=S1657-8031201600010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Maya, M. (14 de Mayo de 2010). <I>La toma del Palacio de Justicia; una fractura en la historia nacional</I>. Obtenido de <a href="http://www.maureenmaya.blogspot.com.co" target="_blank">http://www.maureenmaya.blogspot.com.co</a>: <a href="http://maureenmaya.blogspot.com.co/2010/05/la-toma-del-palacio-de-justicia-una.html" target="_blank">http://maureenmaya.blogspot.com.co/2010/05/la-toma-del-palacio-de-justicia-una.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225799&pid=S1657-8031201600010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ospina, L. (2 de Febrero de 2012). <I>Juzgar a Belisario Betancur, juzgar a un presidente</I>. Obtenido de <a href="http://www.lasillavacia.com" target="_blank">http://www.lasillavacia.com</a>: <a href="http://lasillavacia.com/elblogueo/lospina/31091/juzgar-belisario-betancur-juzgar-un-presidente" target="_blank">http://lasillavacia.com/elblogueo/lospina/31091/juzgar-belisario-betancur-juzgar-un-presidente</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225801&pid=S1657-8031201600010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pe&ntilde;a, M. V. (1986). <I>Palacio de Justicia. Las dos tomas.</I> Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Ciudad Abierta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225803&pid=S1657-8031201600010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pulzo. (15 de Diciembre de 2014). <I>Belisario: el verdugo del poder judicial, y 3 opiniones m&aacute;s para que forme la suya</I>. Obtenido de <a href="http://www.pulzo.com" target="_blank">http://www.pulzo.com</a>: <a href="http://www.pulzo.com/medios/belisario-el-verdugo-del-poder-judicial-y-3-opiniones-maspara-que-forme-lasuya/258241" target="_blank">http://www.pulzo.com/medios/belisario-el-verdugo-del-poder-judicial-y-3-opiniones-maspara-que-forme-lasuya/258241</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225805&pid=S1657-8031201600010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p><I>Querian que enterraramos a un hijo de magistrado del palacio</I>. (7 de Diciembre de 2015). Obtenido de <a href="http://www.m.eltiempo.com" target="_blank">http://www.m.eltiempo.com</a>: <a href="http://m.eltiempo.com/politica/justicia/querianque-enterraramos-a-un-nn-hijo-demagistrado-del-palacio/16409883/2/home" target="_blank">http://m.eltiempo.com/politica/justicia/querianque-enterraramos-a-un-nn-hijo-demagistrado-del-palacio/16409883/2/home</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225807&pid=S1657-8031201600010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Revista Semana. (21 de Julio de 2007). <I>&iquest;Crimen de Estado? </I>Obtenido de <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>: <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/crimen-estado/87175-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/crimen-estado/87175-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225809&pid=S1657-8031201600010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Revista Semana. (15 de Noviembre de 2008). <I>&iquest;La fosa perdida del Palacio? </I>Obtenido de <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>: <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/la-fosa-perdida-delpalacio/97368-3 " target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/la-fosa-perdida-delpalacio/97368-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225811&pid=S1657-8031201600010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Revista Semana. (30 de Octubre de 2015). <I>"Palacio de Justicia: el d&iacute;a que silenciaron la radio"</I>. Obtenido de <a href="http://www.semana.com" target="_blank">http://www.semana.com</a>: <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/palacio-de-justicia-30-anos-el-dia-que-silenciaron-laradio/448160-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/palacio-de-justicia-30-anos-el-dia-que-silenciaron-laradio/448160-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225813&pid=S1657-8031201600010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Salamanca, F. (1 de Septiembre de 2013). <I>As&iacute; se contaron los hechos que estremecieron a Colombia</I>. Obtenido de <a href="http://www.kienyke.com" target="_blank">http://www.kienyke.com</a>: <a href="http://www.kienyke.com/historias/ellostrasmitieron-a-colombia-los-dias-que-nos-cambiaron-el-mundo" target="_blank">http://www.kienyke.com/historias/ellostrasmitieron-a-colombia-los-dias-que-nos-cambiaron-el-mundo</a>/.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225815&pid=S1657-8031201600010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Santos Rubino, A. (1 de Noviembre de 2015). "Las heridas abiertas del Palacio de Justicia". <I>Revista Semana</I>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225817&pid=S1657-8031201600010000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sarralde, M. (6 de Noviembre de 2015). <I>Nuevo drama: los que hoy no saben si esos eran sus muertos</I>. Obtenido de <a href="http://www.eltiempo.com" target="_blank">http://www.eltiempo.com</a>: <a href="http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/palacio-de-justicia-nuevo-drama-losque-hoy-no-saben-si-esos-eran-susmuertos/16417802" target="_blank">http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/palacio-de-justicia-nuevo-drama-losque-hoy-no-saben-si-esos-eran-susmuertos/16417802</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225819&pid=S1657-8031201600010000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Su defensor. (1995). <I>Revista de la Defensor&iacute;a del Pueblo</I>(28), 9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5225821&pid=S1657-8031201600010000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barrios Mendivil]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La responsabilidad de Belisario Betancur en los hechos del Palacio de Justicia]]></source>
<year>13 d</year>
<month>e </month>
<day>Ab</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Millan]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sobreviviente del Palacio de Justicia afirma que vio vivos a los de la cafetería]]></source>
<year>25 d</year>
<month>e </month>
<day>No</day>
<publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Navarro Wolff]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El peor error de la historia del M-19]]></source>
<year>1 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Le pido perdón al Presidente Betancur a nombre de los colombianos: Santos]]></source>
<year>1 de</year>
<month> F</month>
<day>eb</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bonnet]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Excesos de Estado]]></source>
<year>1 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[El Espectador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calle]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El precio por la verdad del holocausto]]></source>
<year>14 d</year>
<month>e </month>
<day>Ma</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carrigan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El palacio de justicia. Una tragedia colombiana]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Icono ediciones]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro Caycedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Palacio sin máscara]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Planeta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Queda la sensación de que hay personas que no se pueden investigar]]></source>
<year>6 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coronel]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Un crimen (casi) perfecto]]></source>
<year>25 d</year>
<month>e </month>
<day>Ag</day>
<publisher-name><![CDATA[Revista Semana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Diario 5 PM</collab>
<source><![CDATA[El M-19 en el Palacio de Justicia. Iban por 2 magistrados]]></source>
<year>18 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
<publisher-name><![CDATA[Diario 5 PM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Durán]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Medellín]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Paso a paso de la toma del Palacio de Justicia]]></source>
<year>7 de</year>
<month> A</month>
<day>br</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Bogotano</collab>
<source><![CDATA[Desbaratado plan de toma y secuestro en la corte]]></source>
<year>18 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
<publisher-name><![CDATA[El Bogotano]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Espectador</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>13 d</year>
<month>e </month>
<day>No</day>
<page-range>5A</page-range><publisher-name><![CDATA[El Espectador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Espectador</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>24 d</year>
<month>e </month>
<day>Ju</day>
<page-range>11 A</page-range><publisher-name><![CDATA[El Espectador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Espectador</collab>
<source><![CDATA[Corte Interamericana de Derechos Humanos, Sentencia 14 de noviembre de 2014]]></source>
<year>1 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[El Espectador]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>El Espectador</collab>
<source><![CDATA[Torturados hace 30 años y hasta ahora nada de justicia]]></source>
<year>23 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El siglo</collab>
<source><![CDATA[Hallan plan del M-19 para ocupar el Palacio de Justicia]]></source>
<year>18 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
<publisher-name><![CDATA[El siglo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Tiempo</collab>
<source><![CDATA[En bóveda del B-2 apareció cedula del magistrado muerto en Palacio]]></source>
<year>13 d</year>
<month>e </month>
<day>Ma</day>
<publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Tiempo</collab>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>9 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<page-range>8-21</page-range><publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Tiempo</collab>
<source><![CDATA[Por anónimos extreman medidas de seguridad en el Palacio de Justicia]]></source>
<year>18 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
<publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Tiempo</collab>
<source><![CDATA[Se perdieron archivos militares claves para el caso del Palacio]]></source>
<year>10 d</year>
<month>e </month>
<day>Ma</day>
<publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>El Tiempo</collab>
<source><![CDATA[Las 4 heridas abiertas de la tragedia del Palacio de Justicia]]></source>
<year>1 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<page-range>4</page-range><publisher-name><![CDATA[El Tiempo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>El Universal</collab>
<source><![CDATA[Solicitan trasladar al coronel Alfonso Plazas Vega a La Picota]]></source>
<year>6 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vega Uribe]]></surname>
<given-names><![CDATA[General Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Intervención del Ministro de Defensa, General Miguel Vega Uribe]]></source>
<year>1986</year>
<volume>55</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pinilla]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informe final. Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Rosario]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jimeno]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Noche de lobos]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laverde Palma]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El reporte secreto del Palacio de justicia]]></source>
<year>16 d</year>
<month>e </month>
<day>Ju</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maya]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informe del palacio de justicia: Ni comisión ni verdad]]></source>
<year>23 d</year>
<month>e </month>
<day>No</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maya]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La toma del Palacio de Justicia; una fractura en la historia nacional]]></source>
<year>14 d</year>
<month>e </month>
<day>Ma</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ospina]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Juzgar a Belisario Betancur, juzgar a un presidente]]></source>
<year>2 de</year>
<month> F</month>
<day>eb</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peña]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Palacio de Justicia. Las dos tomas]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Ciudad Abierta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Pulzo</collab>
<source><![CDATA[Belisario: el verdugo del poder judicial, y 3 opiniones más para que forme la suya]]></source>
<year>15 d</year>
<month>e </month>
<day>Di</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Querian que enterraramos a un hijo de magistrado del palacio]]></source>
<year>7 de</year>
<month> D</month>
<day>ic</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Revista Semana</collab>
<source><![CDATA[¿Crimen de Estado?]]></source>
<year>21 d</year>
<month>e </month>
<day>Ju</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Revista Semana</collab>
<source><![CDATA[¿La fosa perdida del Palacio?]]></source>
<year>15 d</year>
<month>e </month>
<day>No</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Revista Semana</collab>
<source><![CDATA[Palacio de Justicia: el día que silenciaron la radio]]></source>
<year>30 d</year>
<month>e </month>
<day>Oc</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salamanca]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Así se contaron los hechos que estremecieron a Colombia]]></source>
<year>1 de</year>
<month> S</month>
<day>ep</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos Rubino]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las heridas abiertas del Palacio de Justicia]]></source>
<year>1 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[Revista Semana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sarralde]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Nuevo drama: los que hoy no saben si esos eran sus muertos]]></source>
<year>6 de</year>
<month> N</month>
<day>ov</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="journal">
<source><![CDATA[Revista de la Defensoría del Pueblo]]></source>
<year>1995</year>
<numero>28</numero>
<issue>28</issue>
<page-range>9</page-range><publisher-name><![CDATA[Su defensor]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
