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<journal-title><![CDATA[El Ágora U.S.B.]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad de San Buenaventura]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Discursos y género, en relatos de hombres y mujeres]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Young men and women create speeches and stories based on their experiences and everyday life. That is why their notions and ways of referring to realities, are closely linked to their gender. These modes -for this particular case- explicit in lexical categories (adjectives), topics, and use of metaphors, which are generically understood as tropes of thinking, finely link thought to language.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">       <p align="center"><font size="4"><b>Discursos y g&eacute;nero, en relatos de hombres y mujeres</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Discourse and Gender in Stories of Men and Women</b></font></p>      <p align="center"><i>Por: Elsa Mar&iacute;a Ortiz Casallas</i><Sup>1 </Sup></p>       <p><Sup>1 </sup>Docente de T.C de la Universidad del Tolima. Ibagu&eacute;-Colombia, adscrita a la Facultad de Ciencias de la Educaci&oacute;n. Licenciada en Lenguas Modernas (Universidad del Tolima), Mag&iacute;ster en Ling&uuml;&iacute;stica Espa&ntilde;ola: Instituto Caro y Cuervo; Doctora en Educaci&oacute;n, &Eacute;nfasis lenguaje: Universidad Distrital Francisco Jos&eacute; de Caldas. Miembro del grupo de investigaci&oacute;n LINGUA, de la universidad del Tolima. Directora del grupo de investigaci&oacute;n CONFIGURACIONES, de la Universidad del Tolima, Colombia. Contacto: <a href="mailto:eortiz112012@hotmail.com">eortiz112012@hotmail.com</a>; <a href="mailto:emortizc@ut.edu.co">emortizc@ut.edu.co</a></p>       <p>Recibido: junio de 2016     Revisado: noviembre de 2016   Aceptado: noviembre de 2016 </p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p>Las mujeres y hombres j&oacute;venes construyen discursos y relatos en base a sus experiencias y cotidianidad, es por eso que sus nociones y maneras de referirse a las realidades est&aacute;n estrechamente ligadas a su g&eacute;nero. Estos modos -para este caso-expl&iacute;citos en categor&iacute;as l&eacute;xicas (adjetivos), temas y uso de met&aacute;foras, entendidas gen&eacute;ricamente como tropos de pensamiento que vinculan finamente el pensamiento y el lenguaje.</p>      <p><b>Palabras clave:</b> An&aacute;lisis del discurso, relaciones sociales basadas en g&eacute;nero, formas de pensamiento, experiencias subjetivas.</p>  <hr>      <p><B>Abstract.</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Young men and women create speeches and stories based on their experiences and everyday life. That is why their notions and ways of referring to realities, are closely linked to their gender. These modes -for this particular case- explicit in lexical categories (adjectives), topics, and use of metaphors, which are generically understood as tropes of thinking, finely link thought to language.</p>      <p><b>Key words:</b> Discourse Analysis, Gender-Based Social Relationships, Ways of Thinking, and Subjective Experiences.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n.</b></font></p>      <p>Los j&oacute;venes informantes nacidos en una cultura y part&iacute;cipes de una sociedad en la que desempe&ntilde;an roles y establecen jerarqu&iacute;as y distintos tipos de relaciones, enuncian sus discursos sobre la base consolidada de la lengua; &eacute;sta, en uso concreto en la sociedad colombiana, ha establecido maneras de decir y de referir los eventos, las cosas y las acciones; ha consolidado ciertas met&aacute;foras que se enuncian de manera inconsciente y natural, que reflejan, por lo tanto, la idiosincrasia y el sentir de un grupo humano, que para este caso, lo representan mujeres y hombres j&oacute;venes. Por esta raz&oacute;n, se ha querido analizar las diferencias, o analog&iacute;as que tienen hombres y mujeres al referirse a diferentes aspectos de la realidad: formas enunciativas que est&aacute;n articuladas directamente con el sistema cultural particular en el que est&aacute;n inmersos.</p>       <p>Para el an&aacute;lisis de los diferentes aspectos de los relatos como: superestructura narrativa, uso de adjetivos, tem&aacute;ticas abordadas y met&aacute;foras enunciadas, se tuvieron en cuenta a los te&oacute;ricos (Van Dijk 2000; Lakoff &amp; Jhonson, 1986; Denise Jodelet, 1984 &amp; Moscovici, 1979), entre otros.</p>         <p>Lakoff &amp; Jhonson (1986), desde una perspectiva cognitiva, se interesaron por el estudio de la met&aacute;fora, asign&aacute;ndole y consider&aacute;ndola como un elemento clave para dar cuenta de la comprensi&oacute;n del mundo, y de los mismos individuos; pensamiento que se opuso radicalmente al pensamiento tradicional de corte positivista, el cual le hab&iacute;a asignado a la met&aacute;fora un papel perif&eacute;rico. La met&aacute;fora es un t&oacute;pico que ha generado grandes tensiones y discusiones desde Arist&oacute;teles (2004), con sus obras Po&eacute;tica y Ret&oacute;rica; obras cuyos mismos nombres se&ntilde;alaron dos miradas importantes que alud&iacute;an a la "funci&oacute;n po&eacute;tica" y a la "funci&oacute;n ret&oacute;rica", esta &uacute;ltima con dimensi&oacute;n persuasiva y argumentativa; aportes de gran importancia que por razones hist&oacute;ricas se fueron desviando y reduciendo a funciones ornamentales y a aspectos de sustituci&oacute;n y semejanza, en el marco de la ret&oacute;rica cl&aacute;sica de los siglos XVI al XIX.</p>           <p>Para el com&uacute;n de la gente, la palabra met&aacute;fora s&oacute;lo refiere aspectos de la imaginaci&oacute;n po&eacute;tica, algo as&iacute; como de lenguaje extraordinario, m&aacute;s que ordinario; cosas de palabras, m&aacute;s que de pensamiento y acci&oacute;n. En contraste y de acuerdo con Lakoff &amp; Jhonson (1986), la met&aacute;fora impregna la vida cotidiana, no solamente el lenguaje sino el pensamiento y la acci&oacute;n. Es decir, las met&aacute;foras no se reducen al uso de palabras, sino que al enunciarlas reflejan sin ser deterministas, el sistema conceptual particular de los individuos.</p>            <blockquote>Esto es lo que queremos decir cuando afirmamos que el sistema conceptual humano est&aacute; estructurado y se define de una manera metaf&oacute;rica: las met&aacute;foras como expresiones ling&uuml;&iacute;sticas son posibles, precisamente, porque son met&aacute;foras en el sistema conceptual de una persona. (Lakoff y Jhonson, 1986, p.42).</blockquote>          <p>El uso de met&aacute;foras, seg&uacute;n estos autores, no es una cuesti&oacute;n simplemente de lenguaje sino de concepciones y de acciones; la met&aacute;fora es, entonces, un fen&oacute;meno cognitivo ya que pensar algo en t&eacute;rminos de otra cosa es un procedimiento cultural general que los individuos realizan para volver inteligible y comprensible algo que resulta imposible de conceptualizar. Desde otra perspectiva y de forma similar, la teor&iacute;a de las representaciones sociales posiciona el agenciamiento de sujetos en tanto constructores de realidades sociales que intentan materializar mediante la palabra; actores capaces de negociar y convertir en im&aacute;genes figurativas y concretas aquello que es abstracto (Jodelet, 1984). En la construcci&oacute;n del conocimiento este proceso es ampliamente conocido como objetivaci&oacute;n y anclaje (Piaget, 1974; Moscovici, 1976; Jodelet 1984) "Objetivizar es reabsorber un exceso de significados materializ&aacute;ndolos" (Moscovici, 1976).</p>      <p>Desde el punto de vista de los anteriores te&oacute;ricos, la investigaci&oacute;n en este campo resulta ser fundamental toda vez que permite desentra&ntilde;ar y desenmascarar aquellas formas de decir y actuar que socialmente se van estructurando y naturalizando v&iacute;a comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n social; algo que como afirma Bourdieu (1980), el pensamiento pr&aacute;ctico procura. Se trata, entonces, de volver inteligible y comprensible aquellos fen&oacute;menos de la cultura que los sujetos socialmente han asimilado de forma inconsciente y natural, olvidando su car&aacute;cter artificial, lo cual hace imposible la confrontaci&oacute;n, la problematizaci&oacute;n y la sospecha (Nietzshe, 2000). En este sentido, el fin &uacute;ltimo de la investigaci&oacute;n ser&iacute;a la reflexi&oacute;n, la resignificaci&oacute;n y la transformaci&oacute;n de representaciones y pr&aacute;cticas en donde el uso de met&aacute;foras, en tanto tropos del lenguaje y fen&oacute;menos conceptuales, juegan una funci&oacute;n importante en dicha transformaci&oacute;n y en la construcci&oacute;n de un pensamiento cr&iacute;tico (Jodelet, 1984).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><B>Metodolog&iacute;a.</b></font></p>      <p>Se llev&oacute; a cabo un an&aacute;lisis de contenido a los relatos, y se realiz&oacute; un procedimiento hermen&eacute;utico de comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n de las diferentes categor&iacute;as objeto de estudio: superestructura narrativa, uso de adjetivos, tem&aacute;ticas y uso de met&aacute;foras.</p>       <p>El corpus se recogi&oacute; en la ciudad de Bogot&aacute;; son 20 relatos: 10 de mujeres y 10 de hombres, cuyas edades oscilan entre 18 y 23 a&ntilde;os.</p>      <p><font size="3"><b>Resultados.</b></font></p>      <p><b>Superestructura Narrativa De Los Relatos.</b></p>  </p>Seg&uacute;n Bajtin (1982) la diversidad de los g&eacute;neros discursivos es infinita porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables. Este te&oacute;rico divide los g&eacute;neros en primarios y secundarios y ubica los relatos en el primero, dado que es un g&eacute;nero oral que se da en la espontaneidad de la vida cotidiana.</p>       <p>Se observa c&oacute;mo la experiencia del mundo (mimesis 1), se convierte en experiencia simb&oacute;lica (m&iacute;mesis 2) para ser interpretada y comprendida (m&iacute;mesis 3), (Ricoeur, 1981). Todos los relatos, de manera general obedecen a una intencionalidad, cuyo prop&oacute;sito es contar unos acontecimientos ligados a la experiencia propia o a la de personas muy pr&oacute;ximas. Por lo tanto, los hechos dan cuenta de vivencias cargadas de emotividad y sentimientos; esto se desarrolla a trav&eacute;s de la enunciaci&oacute;n de secuencias de proposiciones que van desde un punto inicial del relato, se desarrollan en una trama y se definen en un final.</p>         <p>Seg&uacute;n Labov (1988), una narrativa consta de las siguientes partes: S&iacute;ntesis, orientaci&oacute;n, acci&oacute;n complicante, evaluaci&oacute;n y coda. Dado que las narraciones estaban condicionadas por la pregunta &iquest;cu&aacute;l ha sido el momento m&aacute;s importante de su vida?, remiten a una narraci&oacute;n en primera persona, incluso cuando no es protagonista de la historia; igualmente, implica la evocaci&oacute;n de recuerdos y la referencia al pasado, la ubicaci&oacute;n en un presente y la proyecci&oacute;n de un futuro. Asimismo, la extensi&oacute;n del relato se limita a la solicitud expresa del tiempo: 5 minutos.</p>      <p><b>Mujeres.</b></p>      <p>En relaci&oacute;n con la estructura b&aacute;sica de las narraciones, llama la atenci&oacute;n que la tendencia de las mujeres objeto de este estudio es a desarrollar narraciones con tem&aacute;ticas que implican aspectos negativos como la muerte, vicios, enfermedades, rupturas y en general obst&aacute;culos. Estas evidencian una carga evaluativa llena de valores, temores, prejuicios, propios de nuestra cultura.</p>      <blockquote>Desgraciadamente uno como ser humano, no, no presta atenci&oacute;n a lo que se, se le dicen y se le advierte y se le da como un consejo y lo toma m&aacute;s como un rega&ntilde;o y como algo que no le va a servir (&hellip;)</blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>(&hellip;) Entonces, eso fue tenaz, fue muy dif&iacute;cil. Mi mam&aacute; ha sido la hija consentida de la casa, por ser mujer y eso fue (E1)</blockquote>       <p>N&oacute;tese que en las intervenciones, especialmente en la &uacute;ltima, persiste el imaginario cultural de seguir un modelo, &iquest;cu&aacute;l modelo? El que ha instaurado la cultura moderna, aquel que disciplina la formas de pensar, decir y hacer. Las mujeres en este caso, como se evidencia en los ejemplos, deben renunciar a su sexualidad, ser juiciosas, consentidas, y responsables; deben ser, adem&aacute;s un ejemplo y un modelo de vida. Se perpet&uacute;a, de esta manera el orden establecido.</p>      <p><B>Hombres.</b></p>      <p>A diferencia de las mujeres, solamente un hombre de los 10 participantes de este estudio, desarrolla en la narraci&oacute;n una tem&aacute;tica negativa. Los dem&aacute;s, aunque durante la trama lo hagan, no es el hilo conductor de sus relatos. Dado que sus tem&aacute;ticas fueron diferentes a las mujeres, no hablan mucho de la necesidad de seguir modelos, sus relatos remiten m&aacute;s a ser protagonistas de eventos, viajes, an&eacute;cdotas; sin embargo, tambi&eacute;n hacen evaluaciones de tipo moralista, comentan prejuicios, tienen en cuenta valores universales como la humildad, la solidaridad, tener una familia, una educaci&oacute;n.</p>      <blockquote>Aprend&iacute; que uno puede ser una parte valiosa en la vida de otra persona y el poder ayudar a los dem&aacute;s es fundamental, as&iacute; le paguen mal a uno (&hellip;) </blockquote>      <blockquote>Creo que algo que aprend&iacute; fue a aprender a tolerar, a ponerme en los zapatos del otro; tambi&eacute;n fui, tengo que decirlo as&iacute;, fui un poquito relegado por mucha gente por mi condici&oacute;n social (&hellip;) y lo iban relegando, digamos lo iban apartando mucho (&hellip;)</blockquote>       <p>Tal es la base conceptual cultural y experiencial de los sujetos a la cual hace referencia Lakoff &amp; Jhonson (1986), cultura que responde a ciertos imperativos, valores, y habitus como los mencionados en los ejemplos. El catecismo dice: Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre al pecar perdi&oacute; la semejanza, conservando siempre la imagen. Ahora bien, llama la atenci&oacute;n la forma como todos, tanto hombres como mujeres cierran los relatos (coda). Las codas tienen la propiedad de cerrar la brecha entre el momento al final de la narrativa y el presente (Labov, 1988). Es decir, la referencia temporal del discurso se reestablece en el presente; entonces la pregunta que se podr&iacute;a hacer cuando alguien termina de narrar es: "qu&eacute; pas&oacute; entonces"; la respuesta "Nada aqu&iacute; estoy". En el an&aacute;lisis se observa que la mayor&iacute;a de cierres son: "nada aqu&iacute; estoy luchando, pensando que todo puede mejorar, cambiar" Veamos: </p>       <p align="center"><img src="img/revistas/agor/v17n1/v17n1a10i1.jpg"></p>      <p>Los seres humanos vivimos dentro de una especie de axiomas que se van internalizando y se vuelven incuestionables; son modelos de identificaci&oacute;n y supervivencia que se construyen hist&oacute;rica y sociol&oacute;gicamente. A partir de lo anterior, es pertinente preguntar por qu&eacute; los sujetos caen en comportamientos tan recurrentes, algo importante para ahondar en la l&oacute;gica del pensamiento social. Lo m&aacute;s grave es que el pensamiento tautol&oacute;gico hace que repitamos los mismos esquemas, los mismos caminos y fracasos. En esta l&iacute;nea, se observa en la resoluci&oacute;n de los relatos una fe ciega en el futuro, en el progreso; y es algo que deviene de la instauraci&oacute;n de la cultura moderna; el mito del progreso y el fantasma del eterno retorno como creencia del porvenir: "El eterno retorno en este sentido es el devenir-loco dominado, monocentrado, determinado a copiar lo eterno" (Deleuze, 1989, p. 265).</p>      <p><B>Marcadores L&eacute;xicos.</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este apartado se analizar&aacute;n los adjetivos para desvirtuar la hip&oacute;tesis que ronda culturalmente acerca de que las mujeres son quienes m&aacute;s adjetivan con marcas l&eacute;xicas muy espec&iacute;ficas, lo cual conlleva a suponer que son m&aacute;s emotivas y sentimentales que los hombres a la hora de relatar sus experiencias. Existen, incluso muchas investigaciones que ratifican este imaginario (Pearson et al, 1993). Este aspecto se reitera en los otros cap&iacute;tulos y constituye una manifestaci&oacute;n importante en este ejercicio.</p>      <p>El an&aacute;lisis cuantitativo de los relatos mostr&oacute; las siguientes cifras: los hombres calificaron los eventos, acciones u objetos con 128 adjetivos y las mujeres con 102. En los dos casos muchos de ellos est&aacute;n precedidos por adverbios como <I>muy, super </I>y <I>bastante, </I>fundamentalmente. De otro lado, hubo relatos masculinos cargados de adjetivos como relatos femeninos desprovistos de ellos o viceversa. En el relato donde el joven narra el nacimiento de su hija hay 27 adjetivos, y donde se narra sobre el atraco hay solamente 2; igualmente en un relato de una joven que narra sobre la muerte de su padre, solamente se califica con un adjetivo; mientras que en otro del mismo g&eacute;nero en el cual se narra sobre la conformaci&oacute;n de su familia a los 14 a&ntilde;os se evidencian 20 adjetivos. De igual manera, con esto se relativiza el imaginario de que las narraciones de las mujeres est&aacute;n impregnadas de mucha carga sentimental y afectiva y la de los hombres no.</p>      <p>Los hombres emplean adjetivos que aparentemente ser&iacute;an femeninos como rico, delicioso, curioso, bonito, especial y feliz: "Me pareci&oacute; bastante rico, muy interesante"; "que yo me sent&iacute; feliz, me sent&iacute; contento, me sent&iacute; pleno fue en el momento en que me invitaron a viajar a Argentina"; "Era una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a porque era, pues, la sensaci&oacute;n de tristeza por ya retornar al pa&iacute;s pero era una sensaci&oacute;n muy alegre". "El pelao se ve&iacute;a muy bonito diciendo eso" </p>      <p><B>Temas y g&eacute;nero.</b></p>      <p>La siguiente tabla muestra las tendencias tem&aacute;ticas en hombres y mujeres: </p>       <p align="center"><img src="img/revistas/agor/v17n1/v17n1a10t1.jpg"></p>      <p>En general se trataron 6 temas. Los temas est&aacute;n directamente relacionados con el estudio, la familia, el colegio, el trabajo, an&eacute;cdotas y viajes; tem&aacute;ticas que tiene que ver con las expectativas y con las edades en que se encuentran los informantes. De los seis temas tratados, hombres y mujeres comparten s&oacute;lo dos: estudio y familia, y difieren en temas como los viajes, an&eacute;cdotas y trabajo. La pregunta a responder en este apartado es: &iquest;qu&eacute; dicen los hombres y mujeres al respecto de cada uno de los temas tratados?</p>       <p><b>Estudio: </B>Tres de los diez hombres y cuatro de las diez mujeres hablaron de estudio. Dos de los tres hombres hablaron de este tema como hilo conductor de sus relatos. Uno de ellos se refiri&oacute; al momento cumbre del bachillerato: la graduaci&oacute;n; cont&oacute; la importancia que tuvo para el ser el mejor y mencion&oacute; con orgullo una an&eacute;cdota significativa.  El otro habl&oacute; de su trayectoria en la universidad, de su estrato social (clase media), de los momentos importantes que all&iacute; vivi&oacute; y de la madurez que adquiri&oacute; en este espacio.</p>       <p>En relaci&oacute;n con las mujeres, la diferencia en cuanto al tratamiento de la tem&aacute;tica fue significativamente diferente. Para las cuatro mujeres el estudio, la formaci&oacute;n, el ser profesionales es un aspecto central en sus vidas. Las cuatro se refirieron a la academia en la universidad y una de ellas, con mayor &eacute;nfasis que las otras, se refiri&oacute; a la universidad como un sitio de libertad, de compartir en otros espacios que no fueran de "el colegio a la casa y de la casa al colegio (&hellip;)" Todas se refirieron a la academia como algo vital en sus proyectos de vida, y mostraron su inclinaci&oacute;n hacia la formaci&oacute;n docente. Para ellas, el haber aprobado todos los grados escolares, desde primaria hasta el bachillerato y luego ser licenciadas son logros de gran trascendencia y superaci&oacute;n personal.</p>      <p>Como puede observarse, hay marcadas diferencias en el tratamiento de esta tem&aacute;tica. Los hombres hablan del estudio como un aspecto seguramente importante es sus vidas, pero no vital. El estudio los remite a otras metas, espacios, o vivencias, menos o m&aacute;s importantes que la academia. En este sentido el hecho de estudiar, para las mujeres constituye un elemento trascendental; es decir, forma parte de su proyecto de vida.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La Familia: </B>Este fue el tema m&aacute;s recurrente en las mujeres. De 10, 5 hablaron de familia, y de los 10 hombres s&oacute;lo 2 se refirieron a este tema; uno de ellos como pretexto para hablar de sus an&eacute;cdotas en la calle. De las 5 mujeres, 4 hablaron de la familia y tematizaron sobre la muerte de un ser querido. Llama la atenci&oacute;n que las mujeres, en estos relatos, inician siempre con un aspecto negativo y concluyen con una evaluaci&oacute;n positiva: "Y aqu&iacute; voy s&uacute;per, s&uacute;per, s&uacute;per con muchas ganas de salir adelante, pero ah&iacute; vamos, con muchos &aacute;nimos, aprovechen el colegio y h&aacute;ganle adelante" (E3).</p>       <p>A pesar de que s&oacute;lo 2 hombres hablaron de familia, uno de ellos cont&oacute;, quiz&aacute; con m&aacute;s contundencia que las mujeres lo que seg&uacute;n &eacute;l parti&oacute; su vida en dos: el nacimiento de su hija. Este relato le&iacute;do de forma an&oacute;nima se podr&iacute;a confundir f&aacute;cilmente con el de una mujer; all&iacute; relata con mucha emotividad y sentimiento lo que signific&oacute; la llegada de su beb&eacute;: "Marc&oacute; mi vida para siempre&hellip; lo m&aacute;s hermoso, lo m&aacute;s cercano al cielo y es el nacimiento de ese bello &aacute;ngel&hellip;me dio lo que las mujeres llaman una corazonada (&hellip;)" (E4) </p>      <p><b>Trabajo: </B>S&oacute;lo una mujer habl&oacute; de trabajo, pero no como una actividad econ&oacute;mica fundamental en su vida, sino como una actividad que le permiti&oacute; compartir con otras personas desde la perspectiva de los valores, el respeto, la &eacute;tica. El trabajo como una actividad que le permiti&oacute; aprender bastante, establecer una relaci&oacute;n entre la pr&aacute;ctica y la teor&iacute;a y viceversa.</p>      <blockquote>Lo m&aacute;s importante fue que me brind&oacute; la oportunidad de aprender much&iacute;simo de otras personas (&hellip;) pues tambi&eacute;n tiene que tener en cuenta sus valores y el hecho de que uno debe estar feliz haciendo lo que le guste (&hellip;) ese trabajo me sirvi&oacute; para guiarme. (E6)</blockquote>       <p>Por su parte, los hombres no tematizaron propiamente sobre el trabajo, no obstante, lo refieren marginalmente en sus relatos como la actividad que les proporciona recursos econ&oacute;micos.</p>     <blockquote>     <p>Me convert&iacute; en el gu&iacute;a tur&iacute;stico el que orientaba los turistas pero que manejaba los caballos de las caba&ntilde;as, ese era el oficio que ten&iacute;a que desempe&ntilde;ar mientras que los amigos con los que est&aacute;bamos trabajaban como recepcionando a las personas que llegaban al hotel, otros arreglaban las camas las caba&ntilde;as (E7) </p> </blockquote>      <p><b>Religi&oacute;n: </B>Una de las informantes se refiri&oacute; al tema religioso. Habl&oacute; de la manera como inici&oacute; en la religi&oacute;n Testigos de Jehov&aacute;, las razones de su continuidad, la importancia para su vida y para los dem&aacute;s; ve la religi&oacute;n como un hecho importante que gu&iacute;a la vida de las personas y crea valores. Esta tem&aacute;tica no fue abordada por ninguno de los 10 hombres.</p>          <p><b>Viajes:</b> De los 10 hombres 3 hablaron de viajes, diferencia significativa en relaci&oacute;n con las mujeres pues ninguna de ellas abord&oacute; esta tem&aacute;tica. En los 3 relatos los hombres mencionan los viajes que han realizado, las experiencias y las an&eacute;cdotas all&iacute; vividas. Para ellos salir, conocer lugares, personas y tener aventuras parece ser muy importante. Esta tem&aacute;tica marca notoriamente diferencias de g&eacute;nero. En los relatos de las mujeres, los viajes no revisten importancia.</p>       <p><b>An&eacute;cdotas</B>: S&oacute;lo un hombre habl&oacute; de una an&eacute;cdota que le sucedi&oacute; cuando estaba prestando el servicio militar. Se centra en el accidente que ocasion&oacute; una buseta a un se&ntilde;or que pasaba en una bicicleta, en su capacidad para solucionar el problema, en la buena suerte que lo acompa&ntilde;a en el accidente, en el proceso de conducir al hospital al accidentado y, en el final feliz que tuvo. Aunque en la mayor&iacute;a de relatos masculinos tocan temas importantes, la manera de narrarlos es diferente a la narraci&oacute;n de las mujeres; ellas le dan un matiz m&aacute;s esencialista y los hombres m&aacute;s circunstancial, por ello sus relatos cuentas hechos anecd&oacute;ticos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los anteriores resultados en cuanto a los temas y t&oacute;picos coinciden con algunas investigaciones que indican que los hombres prefieren hablar de temas impersonales, viajes, an&eacute;cdotas, contrario a las mujeres quienes se inclinan por hablar sobre asuntos personales, familiares, y sentimentales.</p>      <p><b>G&eacute;nero Y Met&aacute;foras.</b></p>      <p><b>-Met&aacute;foras De Orientaci&oacute;n.</b></p>       <p>Las mujeres utilizaron con mayor recurrencia que los hombres las met&aacute;foras orientacionales; de manera reiterativa hablan del pasado, del presente, del futuro, de lo que pasar&aacute; m&aacute;s adelante. Las m&aacute;s frecuentes son: </p>      <p><b>Bueno Es Arriba, El Poder Es Arriba: </B>Existen en nuestro lenguaje una serie de expresiones en tanto que met&aacute;foras lexicalizadas que indican que estar arriba es bueno y que tener poder significa estar en lo alto. Estas met&aacute;foras no son arbitrarias pues est&aacute;n basadas en la experiencia f&iacute;sica y cultural de los sujetos sociales. Palabras como crecer, superar, escalar, mejorar hacen parte del ideal moderno e ilustrado de la cultura; la fe en el progreso, propio de la modernidad, ha instaurado en los individuos la idea ciega en el; as&iacute; no se progrese estar arriba es bueno, cueste lo que cueste.</p>       <p>Tener ascensos laborales, crecer como personas, superar los problemas y creer en Dios (Dios est&aacute; arriba), son aspectos principales en la vida de las mujeres: "A pesar de que haya de pronto ascensos laborales", "que las cosas que haces van a servir para crecer como persona, para ayudar a crecer a los que te rodean", "est&aacute; superando un poco", "Es necesario insistir, si hoy no fue ma&ntilde;ana ser&aacute; mejor", "Y me alz&oacute; de la cama como alzan una reina (&hellip;)".</p>      <p><b>Hombres: </B>"creo que es lo m&aacute;s significativo, los m&aacute;s espiritual, lo m&aacute;s cercano al cielo si es que existe.", "Nosotros tuvimos un <I>ascenso </I>econ&oacute;mico.", "lo <I>aplast&eacute; </I>con mi comentario".</p>      <p>N&oacute;tese en este &uacute;ltimo ejemplo lo que significa tener el poder, aplastar no s&oacute;lo es vencer, sino vencer con gran diferencia. Estar abajo no es bueno, ni mucho menos minimizado y aplastado. Hablar de sociedad es hablar entonces de relaciones de poder, un conjunto de clases organizadas jer&aacute;rquicamente: "La met&aacute;fora concreta algo abstracto: lo abstracto de las elaciones de poder lo remitimos a algo concreto como es la situaci&oacute;n f&iacute;sica de algo que est&aacute; arriba de otra cosa" (D&iacute;az, 2006).</p>       <p><b>El Estudio es adelante, adelante es positivo: </B>Caminar y mirar hacia delante hace parte de nuestra experiencia f&iacute;sica occidental; &eacute;stas orientaciones espaciales esquem&aacute;ticas y paradigm&aacute;ticas influyen de manera natural en los sujetos quienes de igual manera van asimilando y asignando de manera irreflexiva, pr&aacute;ctica y causal significados en su cultura (Grice, 1977). Desde el proyecto de modernidad occidental, estudiar ha significado siempre salir de la ignorancia, la pobreza y la marginalidad, y as&iacute; lograr ser ciudadano y contribuir con el orden social impuesto (Chartier 2000; Olson 1998). El estudio, en este caso, es entonces &iacute;ndice de superaci&oacute;n, civilizaci&oacute;n, desarrollo y productividad, as&iacute; la historia nos haya demostrado que no siempre ha sido as&iacute;.</p>       <p>Las mujeres hablan mucho del estudio como un aspecto fundamental en sus vidas que les permite salir adelante: "La educaci&oacute;n era el primer paso hacia, hacia la profesionalizaci&oacute;n"; "Ten&iacute;a el ideal de ser maestra"; "siempre ten&iacute;a pensado ser maestra"; "mi proyecto de vida iba encaminado hacia la formaci&oacute;n docente"; "me estoy mentalizando a que en unos a&ntilde;os, el logro de mi vida ser&aacute; graduarme, que es lo que m&aacute;s aspiro"; "El grado que yo tengo, era de las mayores aspiraciones desde muy peque&ntilde;a, siempre ten&iacute;a pensado ser maestra"; "desde el primer d&iacute;a de clase (&hellip;) siempre me visualice a llegar muy lejos a llegar muy lejos a nivel educativo". Las mujeres, en este caso tienen metas y prop&oacute;sitos bien definidos que les permiten visualizar y orientar hacia adelante sus vidas: "siempre me visualic&eacute; llegar muy lejos, siempre pens&eacute; terminar quinto, terminar el colegio, terminar el bachillerato y llegar a la universidad"; "de pronto en unos a&ntilde;os esto va a cambiar (&hellip;)", "mi <B>norte </B>ha sido siempre estudiar" </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual manera los hombres consideran que estudiar es importante para salir adelante, trabajar y ser productivos: "(&hellip;) ah&iacute; mismo yo quiero seguir estudiando, yo quiero terminar el once y quiero terminarlo" (E10) </p>        <p>En general, el pensamiento occidental y el lenguaje han sido construidos sobre un sistema de diferencias organizadas y un m&eacute;todo de oposiciones binarias: dicotom&iacute;as como las encontradas en los anteriores ejemplos: <I>arriba/abajo, adelante/atr&aacute;s, sagrado/profano, pasado/presente, norte/sur, </I>en donde, el primer t&eacute;rmino es privilegiado y designado como la norma del significado cultural, creando una jerarqu&iacute;a dependiente y marginal, "El segundo t&eacute;rmino realmente no existe fuera del primero, sino que existe dentro de &eacute;l, aunque la l&oacute;gica faloc&eacute;ntrica de la ideolog&iacute;a supremacista blanca nos haga pensar que existe fuera y en oposici&oacute;n al primer t&eacute;rmino" (McLaren, 1997, p.158). Binarismos, que en tanto constituyen la base conceptual cultural de los sujetos, act&uacute;an como modalidades constitutivas de sentido, dif&iacute;cilmente de subvertir.</p>      <p><b>Activo es positivo, pasivo es negativo, el tiempo es oro: </B>Uno de los paradigmas de la sociedad capitalista es que "el tiempo es oro". En la cultura capitalista nadie puede estar quieto, todos deben ser activos, trabajar y ayudar a reproducir el <I>statu quo. </I>En contraste, con la antigua cultura griega, en la nuestra no hay tiempo para el ocio; es necesario hacer m&aacute;s y en menos tiempo. En el an&aacute;lisis se encuentra que esta met&aacute;fora es m&aacute;s utilizada por los hombres, quiz&aacute; por el imaginario hist&oacute;rico social, el cual supone que el hombre es la cabeza de la familia y es quien debe trabajar. Hablan, por ejemplo de <I>rebuscar</I>, <I>volver a hacer </I>cosas, <I>insistir</I>, <I>trabajar </I>como algo fundamental en sus vidas: "Y me ha tocado revolar por ah&iacute;"; "Y horita trabajando y todo eso"; "Yo quiero seguir estudiando (&hellip;)"; "Y era volver a colocarme objetivos, era volverme a colocar metas(&hellip;) asumir cosas nuevas"; "Y era como replantear otra vez mi vida, con un nuevo trabajo"; "(&hellip;) he entregado eee infinidades de trabajo e de trabajos, he trasnochado, ".</p>      <p>En los relatos de las mujeres se percibe que son personas inquietas, activas y prefieren trabajos que tengan que ver con la formaci&oacute;n; por eso aparece en sus relatos la educaci&oacute;n, como se puede apreciar en la met&aacute;fora: "El estudio es adelante". Esto refleja de alguna manera, la idea de la mujer como esencialmente educadora y formadora de valores en la cultura.</p>      <p><B>-Met&aacute;foras Ontol&oacute;gicas.</b></p>      <p>Los sujetos sociales com&uacute;nmente tratan la cultura como un producto y no como un proceso, por ello personifican u ontologizan la realidad social y le dan status f&aacute;ctico, lo ven como algo que est&aacute; ah&iacute;, independientemente de su aprehensi&oacute;n; s&oacute;lo en circunstancias determinadas la interpelan, o la problematizan (Bourdieu, 1980). Lakoff &amp; Jhonson (1986) indican al respecto: "Son tan naturales e impregnan tanto nuestro pensamiento que normalmente se consideran descripciones directas o autoevidentes de fen&oacute;menos mentales" (p.67). Dentro de las met&aacute;foras ontol&oacute;gicas aparecen las siguientes: </p>      <p><b>Los lugares son recipientes: </B>Tanto mujeres como hombres mencionaron bastante los lugares como recipientes; sin embargo, en cada caso el tratamiento fue diferente. Las mujeres toman como lugares recipiente fundamentalmente la casa, la escuela y la universidad. Las dos primeras la toman como c&aacute;rcel, encierro y la &uacute;ltima como espacio de libertad. Las mujeres entran y salen de estos lugares: de la casa al colegio, del colegio a la universidad, de la universidad a la calle y de la calle al hogar: "siempre fue del colegio a la casa y de la casa al colegio, pero nunca me dio espacios para salir, entonces al entrar a la universidad (&hellip;)". Obs&eacute;rvese el habitus que van construyendo las mujeres: casa-colegio-universidad-hogar y luego ellas pasar&aacute;n a ser recipientes de hijos.</p>      <p>Por las mismas razones culturales, los hombres adem&aacute;s de tomar como lugares-recipiente la casa, el colegio y la universidad, mencionan la calle, las ciudades y los lugares que visitan. No hacen la diferencia entre lugares de encierro y lugares de libertad: "El entrar a otro pa&iacute;s, para m&iacute;, era volver a nacer (&hellip;)"; "en ese tiempo en que estuve fuera del pa&iacute;s, fue en el momento en que llegu&eacute; a a otra vez a Colombia"; "sent&iacute; muchas ganas como de salir al tel&eacute;fono"; "nos fuimos en el bus&hellip;llegu&eacute; a la casa"; "Y corra y corra cuando me met&iacute; en la tienda de un amigo"; "entramos al hospital, habl&eacute; y le dieron la entrada"; "estuvimos en muchas poblaciones"; "me toc&oacute; salirme de la casa como un a&ntilde;o, de trabajar fuera de Bogot&aacute;"; "Ellos se metieron as&iacute; por una cuadra de unos amigos". El esquema conceptual indica que los hombres son de la calle, aventureros y las mujeres son de la casa.</p>      <p><b>Las personas son recipientes: </B>Desde la perspectiva del consumo, los sujetos son vistos como recipientes que deben ser llenados con conocimientos, responsabilidades, metas; en este caso la educaci&oacute;n es esencial para la reproducci&oacute;n de la ideolog&iacute;a dominante (Freire, 2004).</p>       <p>Las mujeres, en general, se refieren a las personas como recipientes, y en particular a las mujeres como recept&aacute;culo de conocimientos, aprendizaje, dolor, felicidad, expectativas, responsabilidad, metas, experiencias, recuerdos, principios, llanto e hijos. Todo el tiempo hablan de aprender, de adquirir conocimientos y experiencias: "Aprend&iacute; muchos conocimientos que hoy me han ayudado mucho"; "he aprendido a crecer tanto"; "aprend&iacute; a querer a mi mam&aacute;"; "el recuerdo sigue ah&iacute;"; "Y aprend&iacute; otras cosas m&aacute;s"; "fue un trabajo en el cual yo aprend&iacute; much&iacute;simo"; "Aprend&iacute; mucho a tener m&aacute;s responsabilidades"; "mi hermana empieza con sus dolores de parto" Los hombres no hablan tanto de ellos como recipientes de aprendizaje, formaci&oacute;n y educaci&oacute;n, sino como recipientes de experiencias, aventuras, felicidad, rabia, temor y miedo. Es pertinente anotar que la forma como los hombres narran <I>los sentimientos </I>no se diferencia mucho de las mujeres y consideramos que, en algunos casos, como los aqu&iacute; mencionados son m&aacute;s contundentes los hombres que las mismas mujeres: "Ya llegando otra vez a Bogot&aacute; eh&hellip;no pude contener las l&aacute;grimas, o sea, en los ojos".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Las personas son edificios: </B>Las mujeres, m&aacute;s que los hombres, se refieren a ellas mismas como objetos, en este caso, como edificios con bases que necesitan de apoyo, soporte y ayuda para sus proyectos de vida: "Aprend&iacute; a querer a mi mam&aacute; como la mujer m&aacute;s grande que tengo y como la ayuda y el soporte para yo respirar todos los d&iacute;as"; "Uno siempre necesita digamos del apoyo de una parte femenina y una masculina, pero yo creo que eso me ha ayudado tambi&eacute;n"; "Yonny no me apoyaba mucho"; esas personas te van a ayudar a construir como persona". Por su parte los hombres se consideran m&aacute;s como generadores de apoyo: "Y el poder ayudar a los dem&aacute;s, en general ser&iacute;a eso"; "mi pap&aacute; se separ&oacute; de mi mam&aacute; y desde esa a veces a m&iacute; me ha tocado para ayudarle a mi mam&aacute;, a mis hermanos me ha tocado revolar por ah&iacute;". N&oacute;tese que los anteriores ejemplos muestran las representaciones sociales que existen en la cultura sobre el hombre y la mujer. La mujer es siempre fr&aacute;gil, d&eacute;bil; por lo tanto, necesita de alguien que la apoye, generalmente de un hombre.</p>      <p><b>Personificaci&oacute;n: los objetos son personas</B>: Dado que la personificaci&oacute;n forma parte de las met&aacute;foras ontol&oacute;gicas y estas "entienden nuestra experiencia en t&eacute;rminos de objetos y sustancias" (Lakoff&amp; Johnson, 1986: 63), entonces para este estudio se agrupan todas las subcategor&iacute;as de personificaci&oacute;n en una jerarqu&iacute;a mayor que se denomina: los objetos son personas, para significar que un hecho, situaci&oacute;n, instituci&oacute;n, lugar, objeto o cosa, toma caracter&iacute;sticas humanas para delimitarse.</p>       <p>De manera general y con una ligera diferencia, los hombres las usan m&aacute;s que las mujeres. Veamos algunos ejemplos: "La experiencia cuenta que nos fuimos por 15 d&iacute;as"; "por m&aacute;s de que yo me esforzara el tranc&oacute;n no sal&iacute;a"; "se alcanz&oacute; a mover el flujo"; "Fue muy curioso (lo que sucedi&oacute;)"; "es bastante especial (&hellip;) es gracioso tambi&eacute;n aparte de especial"; a pesar de que de pronto uno ten&iacute;a el estigma de ser colombiano"; Y las mujeres: "(&hellip;) todos los problemas que se dirigen digamos hacia mi mam&aacute;"; "rescato, rescato este momento porque creo que los dem&aacute;s han sido pasajeros (el estudio)".</p>      <p><b>El amor es un objeto: </B>En la cultura occidental capitalista, el amor se convierte en un objetivo a alcanzar, es decir en un objeto deseado. En este sentido la persona amada se cosifica en tanto objeto de consumo. El objeto amor personificado suscita posesi&oacute;n. Bajo este esquema cognitivo tienen sentido las siguientes met&aacute;foras enunciadas en mayor medida por las mujeres: "&Eacute;l era mi amor", "Cuando &eacute;l me rechaz&oacute;, sent&iacute; un dolor profundo" "&Eacute;l nunca me quiso". Los hombres hablan en menor medida de sus experiencias amorosas y tratan de no evidenciar sus derrotas amorosas. Bajo esta idea el amor se esquematiza as&iacute;: posesi&oacute;n, consumo, sufrimiento; y los individuos van asumiendo acr&iacute;ticamente que ese es el &uacute;nico modelo para amar, sin entender que ese ha sido una construcci&oacute;n social-hist&oacute;rica susceptible de ser revisada y resignificada.</p>      <p><b>-Met&aacute;foras estructurales.</b></p>      <p>Las met&aacute;foras estructurales permiten utilizar un concepto estructurado para constituir otro: "Las met&aacute;foras estructurales se fundamentan en correlaciones sistem&aacute;ticas de nuestra experiencia" (Lakoff &amp; Johnson, 1986, p.102), veamos: </p>      <p><b>La vida es un camino: </B>Esta gran met&aacute;fora involucra cualquiera otra por cuanto en la vida acontecen todo tipo de situaciones. El concepto de &lsquo;camino' estructura las experiencias que el ser humano tiene durante su existencia. Tanto hombres como mujeres se refirieron <I>a la vida como un camino </I>que se va haciendo, pero en las mujeres fue mayor el &eacute;nfasis; &eacute;stas casi todas hablan de las experiencias que han marcado su vida: "Lo que m&aacute;s me ha marcado el camino (&hellip;)"; "me parece una de las m&aacute;s importantes y que ha marcado los caminos que yo sigo (&hellip;)"; "Lo m&aacute;s importante fue que me guio a lo que realmente yo quiero"; "Porque marc&oacute; el derrotero que yo he llevado hasta el momento". De los 10 hombres, s&oacute;lo dos hablaron de c&oacute;mo los marc&oacute; la vida: "Voy a contar un acontecimiento especial en mi vida, yo creo que uno de los acontecimientos que m&aacute;s me marc&oacute; eh fue la entrada a la universidad". El resto de hombres hablaron en menor proporci&oacute;n de la vida como un camino: "No solamente ver mi vida, ver mi l&iacute;nea, sino que en alg&uacute;n momento de la vida tengo que mirar al lado m&iacute;o y ver quien est&aacute;".</p>       <p>Es evidente que existe una estructuraci&oacute;n que implica un punto de inicio y la proyecci&oacute;n o visualizaci&oacute;n de la continuidad. El camino posee un sitio de comienzo y quien inicia su recorrido alberga la esperanza de llegar a otro lugar o "punto final". Esta met&aacute;fora genera otra que, si bien puede estructurarse bajo esta misma conceptualizaci&oacute;n, se opta por aislarla por la contundencia en las narraciones: el estudio es un camino.</p>      <p><b>El estudio es un camino: </B>En el recorrido de este camino hay una serie de momentos; hay que dar <I>pasos </I>o caminar, desplazarse de un lugar a otro, partir de un punto cercano al individuo que comenzar&aacute; la traves&iacute;a (punto inicial); hay que dar el <I>primer paso</I>. En esa <I>l&iacute;nea educativa </I>o camino educativo se encantar&aacute;n tramos medios e incluso dificultades que hacen que el caminante se resbale; esto con el tes&oacute;n se supera para llegar al punto final, para terminar o finalizar, para coronar la meta <I>visualizada</I>.</p>       <p>Por la trascendencia que las mujeres le dan al estudio como tem&aacute;tica digna de narrar y experiencia valiosa, ellas utilizan m&aacute;s que los hombres esta clase de met&aacute;foras. Obs&eacute;rvese: "siempre me visualic&eacute; a llegar muy lejos, a llegar muy lejos a nivel educativo, siempre pens&eacute; terminar quinto, terminar el colegio, terminar bachillerato y llegar a la universidad"; "es el momento en el que culmin&eacute; mi primera etapa de, de academia cuando me pude graduar" Para ellas en este camino hay tramos dif&iacute;ciles que se pueden superar: "tuve que realizar muchos esfuerzos para poder entrar, me gradu&eacute; del colegio y me present&eacute; varias veces, me present&eacute; cinco veces"; "esos acontecimientos me pon&iacute;an muy mal y yo siempre segu&iacute;a insistiendo, segu&iacute;a insistiendo en para mi seguir, luchar por ese sue&ntilde;o era lo m&aacute;s importante. Esto conlleva a ver que el estudio tiene gran valor por el fuerzo y la lucha que hay que librar en ese camino: "la educaci&oacute;n en mi familia ha sido una de las primeras, o de los primeros principios que han implantado".</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los hombres estructuran este concepto de la siguiente manera: "siguiendo esa l&iacute;nea educacional"; "vi culminado un proceso que inici&oacute; en esa Instituci&oacute;n"; "yo ahora cerrando ese ciclo universitario pues me doy cuenta que (&hellip;)"; los acad&eacute;micos determinaron que pues el proceso hab&iacute;a sido mucho m&aacute;s eeeh avanzado o satisfactorio en mi caso". Tanto para hombres como para las mujeres se trata de un proceso, en el cual iniciarlo es tan importante como su terminaci&oacute;n; cada terminaci&oacute;n es un nuevo inicio y un complemento de ese proceso; un avance hacia una meta trazada, al final del camino.</p>      <p>En el capitalismo acad&eacute;mico, el estudio es la mejor herencia que le pueden dejar los padres a sus hijos; hace parte de la gran met&aacute;fora de la modernidad (Boudieu, 1980). El conocimiento, m&aacute;s que un valor de uso, tiene un valor de cambio fundamental en el mercado. El conocimiento da poder, prestigio, ascenso, y como lo enuncian los relatos de mujeres y hombres, parece convertirse <I>en el camino fundamental para salir adelante. </I>Sin duda, el conocimiento, en la &eacute;poca actual, se convierte en la principal fuerza productiva de la sociedad.</p>      <p><b>La vida es una lucha/guerra: </B>Esta met&aacute;fora permite conceptualizar la vida en t&eacute;rminos de algo que sucede inmediata y espont&aacute;neamente en la vida cotidiana, a saber, un conflicto f&iacute;sico. En las sociedades capitalistas, en v&iacute;as de desarrollo, para mencionar una de las tantas met&aacute;foras que designan este tipo de culturas, se ha convertido en <I>natural </I>que los individuos luchen, menos por vivir que por sobrevivir, por solucionar las urgencias del d&iacute;a a d&iacute;a allende las posibilidades de reflexi&oacute;n y pensamiento cr&iacute;tico. Es decir, entre m&aacute;s ocupados est&eacute;n los individuos en solucionar lo inmediato, menos posibilidades de pensar, reflexionar y comprender los problemas complejos de la sociedad, v&iacute;a transformaci&oacute;n. Como lo enuncian reiteradamente los relatos, tanto hombres como mujeres conceptualizan la vida como una guerra, una batalla cotidiana, un enfrentamiento diario, en donde hay unos que ganan y otros que pierden.</p>      <p>Al conceptualizar la vida de este modo, el narrador establece una relaci&oacute;n de semejanza entre el dominio origen lucha, guerra y el domino meta vida. Seg&uacute;n El RAE la lucha se define como "una pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar una a otra; lid, combate, contienda, disputa"; en sentido figurado como "oposici&oacute;n, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el uno al otro; esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentaci&oacute;n, para subsistir o para alcanzar alg&uacute;n objetivo" </p>      <p>Todos se refieren a la vida como a una lucha y un conflicto que hay que afrontar: relatos de mujeres: "yo present&eacute; nuevamente el ICFES (&hellip;) fue una <I>lucha </I>tenaz pues hab&iacute;a mucha <I>competencia</I>".</p>      <p><b>La vida es una balanza: </B>Las mujeres conciben la vida en t&eacute;rminos de la balanza. La vida como un objeto que hay que saber equilibrar para llevar a cabo logros: "Me siento incompleta porque yo quisiera tener ese equilibrio en mi familia y no lo hay (&hellip;)"; "Uno siempre necesita digamos del apoyo de una parte masculina y una parte femenina (&hellip;)" "Pens&eacute; que se me iba a caer el mundo encima". La siguiente met&aacute;fora aparece solamente en un relato masculino: "anhelar un entorno nacional un poquito m&aacute;s estable"; sin embargo, en los distintos relatos se observan b&uacute;squedas de armon&iacute;a: para las mujeres estudiar y estar en relaci&oacute;n con una familia, y para los hombres viajar.</p>      <p><b>La vida es un edificio: </B>Las mujeres comparan el trasegar por la vida con la construcci&oacute;n de un edificio: un edificio se va construyendo poco a poco; hay que colocarle buenas bases para que no se derrumbe; puede tener cambios y transformaciones; por consiguiente, la vida de las personas o las personas se van construyendo lentamente en la medida que avanza el tiempo; el hombre debe tener buenas bases o valores, buena formaci&oacute;n desde el principio para que no se derrumbe o desv&iacute;e de su cauce; el hombre cada vez se transforma, sufre cambios, no es est&aacute;tico: "Cuando t&uacute; piensas en el tipo de amistades que vas a tener, piensas si esas personas te van ayudar a construir como personas, desde la perspectiva que t&uacute; buscas (&hellip;).</p>      <p><font size="3"><B>Conclusiones.</b></font></p>      <p>En relaci&oacute;n con la primera pregunta planteada al inicio del trabajo, puede afirmarse que no existen diferencias significativas en la forma de estructurar, adjetivar y evaluar los relatos entre hombres y mujeres; quiz&aacute; donde hubo mayor diferencia fue en los temas que abordan, espec&iacute;ficamente en la forma de enfocarlos u orientarlos.</p>       <p>En este aspecto llama la atenci&oacute;n que la tendencia de las mujeres es a desarrollar narraciones con tem&aacute;ticas que implican aspectos negativos como la muerte, vicios, enfermedades, rupturas y en general obst&aacute;culos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un aspecto diferenciador de g&eacute;nero entre hombres y mujeres j&oacute;venes lo constituye el tratamiento que le dan al estudio, la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n; para ellas definen su <I>proyecto de vida</I>, para los hombres definen un <I>momento de su vida. </I>Desde esta &oacute;ptica la mujer se convierte en protagonista de estos procesos en cuanto se ve como persona que puede aportar a la educaci&oacute;n como educadora y como madre. Esto se entiende no expl&iacute;citamente, sino que se infiere de las construcciones metaf&oacute;ricas para referir esta realidad. La tem&aacute;tica que marca diferencia entre hombres y mujeres son los viajes.</p>         <p>Se percibe que culturalmente, a los hombres se les ha asignado la condici&oacute;n de ser de la calle y aventureros, lo cual corrobora lo hallado en el an&aacute;lisis de las met&aacute;foras; al contrario, a las mujeres se les asignan lugares m&aacute;s &iacute;ntimos y privados como la casa, el colegio y la universidad; su rol de madres, esposas y educadoras no les permiten esa movilidad y desplazamiento aventurero.</p>           <p>Los relatos de hombres narran situaciones que, aunque constituyan tem&aacute;tica precisas e importantes, se tornan eventos con un matiz anecd&oacute;tico y circunstancial, mientras que los relatos femeninos con tem&aacute;ticas igualmente trascendentales son narrados ya no como an&eacute;cdotas, sino como asuntos esenciales en sus vidas o de la vida en general. Es decir que la diferencia, cuando se abordan tem&aacute;ticas similares, no est&aacute; en el tema sino en la forma de narrar y en el enfoque, que se le da a lo dicho. En cuanto al uso de la categor&iacute;a <I>adjetivo </I>como manera de expresar sentimientos y emociones, se relativiza el imaginario (o incluso las conclusiones de investigaciones) que dice que las narraciones de las mujeres est&aacute;n m&aacute;s impregnadas de carga sentimental y afectiva que las de los hombres. Del mismo modo se matiza la idea de que a la hora de narrar las mujeres son m&aacute;s prolijas.</p>             <p>En relaci&oacute;n con la segunda pregunta puede concluirse que las met&aacute;foras constituyen un sistema conceptual y un mecanismo primario para la comprensi&oacute;n humana y por lo mismo, un mecanismo potente para desestabilizar y crear nuevos significados y realidades en nuestras vidas.</p> 	 	    <p>Las sociedades no avanzan solas, sin sujetos; progresan, retroceden, legitiman/deslegitiman porque existen all&iacute; sujetos psicosociales que piensan, dicen y hacen. Los anteriores aspectos, permiten, una vez m&aacute;s poner en tensi&oacute;n algunas visiones objetivistas y deterministas de la sociedad, el lenguaje, el significado y la verdad.</p>           <p>La investigaci&oacute;n permiti&oacute;, de esta manera, desvelar aquellas formas de decir y actuar que socialmente hombres y mujeres van estructurando y naturalizando v&iacute;a comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n social.</p>      <p>El an&aacute;lisis metaf&oacute;rico permiti&oacute; identificar y comprender aquellos fen&oacute;menos de la cultura que los sujetos han asimilado de forma pr&aacute;ctica y espont&aacute;nea, sin confrontar y problematizar. Los resultados permiten la reflexi&oacute;n al indicar que es necesario, v&iacute;a pensamiento cr&iacute;tico, confrontar los esquemas y met&aacute;foras convencionales que lucen naturales, pero ocultan internamente dispositivos ideol&oacute;gicos de control. El fin &uacute;ltimo de la investigaci&oacute;n es la reflexi&oacute;n, y la posible transformaci&oacute;n de representaciones, met&aacute;foras y pr&aacute;cticas. Confrontar y asimilar que otra forma de pensar, decir y actuar es posible, es el camino para posibles transiciones y cambios en la cultura.</p>  <hr>       <p><font size="3"><B>Bibliograf&iacute;a.</b></font></p>      <!-- ref --><p> Bajtin, M. (1982). <I>Est&eacute;tica de la creaci&oacute;n verbal. </I>M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228095&pid=S1657-8031201700010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>  Bourdieu, P. (1980). <I>El sentido Pr&aacute;ctico. </I>Argentina: Siglo Veintiuno Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228097&pid=S1657-8031201700010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p> Deleuze, G. (1989). <I>L&oacute;gica del sentido. </I>Espa&ntilde;a: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228099&pid=S1657-8031201700010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p> D&iacute;az, H. (2006). La met&aacute;fora en la definici&oacute;n cient&iacute;fica. En M. Di Stefano, <I>Met&aacute;foras en uso. </I>Argentina: Editorial Biblos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228101&pid=S1657-8031201700010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p> Freire, P. (2004). <I>La importancia de leer y el proceso de liberaci&oacute;n. </I>M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228103&pid=S1657-8031201700010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Grice, H. P. (1991). Las intenciones y el significado del hablante. En L. M. Vald&eacute;z Villanueva, <I>La b&uacute;squeda del significado. Lecturas de filosof&iacute;a del lenguaje </I>(p&aacute;gs. 481-510). Madrid: Tecnos-Universidad de Murcia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228105&pid=S1657-8031201700010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Jodelet, D. (1984). En S. Moscovici, <I>Psicolog&iacute;a social II. </I>Espa&ntilde;a: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228107&pid=S1657-8031201700010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Labov, W. (1988). <I>La transformaci&oacute;n de la experiencia en sintaxis narrativa. </I>Cali: Centro de traducciones -Universidad del Valle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228109&pid=S1657-8031201700010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lakoff, G., &amp; Johnson, M. (2004). <I>Met&aacute;foras de la vida cotidiana. </I>Madrid: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228111&pid=S1657-8031201700010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>McLaren, P. (1997). <I>Pedagog&iacute;a cr&iacute;tica y cultura depredadora. </I>Espa&ntilde;a: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228113&pid=S1657-8031201700010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p> Moscovici, S. (1984). <I>Psicolog&iacute;a Social II. </I>Espa&ntilde;a: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228115&pid=S1657-8031201700010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Nietzsche, F. (2000). Introducci&oacute;n teor&eacute;tica acerca de la verdad y la mentira en el sentido extramoral. En <I>El libro del fil&oacute;sofo seguido de ret&oacute;rica y lenguaje. </I>Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228117&pid=S1657-8031201700010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Peirce, C. (1987). <I>Obra l&oacute;gico semi&oacute;tica. </I>Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228119&pid=S1657-8031201700010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ricoeur, P. (1981). <I>Paul Ricoeur hermeneutics and the human sciences. </I>(J. B. Thompson, Ed.) New York: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228121&pid=S1657-8031201700010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Soler C, S. (2004). <I>Discurso y g&eacute;nero en historias de vida. Una investigaci&oacute;n de relatos de hombres y mujeres en Bogot&aacute;. </I>Bogot&aacute;: I.C.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228123&pid=S1657-8031201700010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>VanDijk, T. A. (2000). <I>El discurso como interacci&oacute;n en la sociedad. </I>Espa&ntilde;a: Editorial Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5228125&pid=S1657-8031201700010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body>
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