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<journal-title><![CDATA[Civilizar Ciencias Sociales y Humanas]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Sergio Arboleda]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Comprensión desde el marco de la Hermenéutica y su aproximación en la Filosofía de D. Davidson]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Comprehension from the Hermeneutical approach in D. Davidson's Philosophy]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro Latinoamericano de Economía Humana CLAEH Facultad de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present article intends to analyze Davidson's position regarding the relationship between a speaker and an interpreter and his approach to Gadamer's position, from such a seemingly distant position as Hermeneutics. Despite differences in their positions, it is possible to find points in common. Those are the ones considered as key concepts included in the article.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <br>    <p align="center"><font size="4"><b>La Comprensi&oacute;n desde el marco de la Hermen&eacute;utica y    <br> su aproximaci&oacute;n en la Filosof&iacute;a de D. Davidson<a name="nota1"></a><a href="#nota_1"><sup>*</sup></a></b></font></p>      <p><b>Marta E. Bayarres Delio<a name="nota2"></a><a href="#nota_2"><sup>**</sup></a></b></p>      <p>Instituto de profesores ARTIGAS, Uruguay</p>      <p><sup><a name="nota_1"></a><a href="#nota1">*</a></sup> Investigaci&oacute;n financiada por el Instituto de profesores ARTIGAS Uruguay</p>      <p><sup><a name="nota_2"></a><a href="#nota2">**</a></sup> Doctorada de la Universidad de Paris 8. Mag&iacute;ster en Filosof&iacute;a Contempor&aacute;nea de la Universidad de La Republica oriental Del Uruguay UDELAR Profesora Asociada de la Facultad de Medicina del Centro Latinoamericano de Econom&iacute;a Humana CLAEH Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mbayarres@hotmail.com">mbayarres@hotmail.com</a>; <a href="mailto:mbayarres@montevideo.com.uy">mbayarres@montevideo.com.uy</a></p>      <p><b>Recibido:</b> abril 16 de 2008 - <b>Aceptado: </b>junio 3 de 2008</p>  <hr> <font size="3">     <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p></font>      <p align="justify"> En el presente art&iacute;culo se propone analizar la posici&oacute;n de D. Davidson con respecto a la relaci&oacute;n entre un hablante y un int&eacute;rprete y su aproximaci&oacute;n a la posici&oacute;n de Gadamer, desde una posici&oacute;n aparentemente tan distante como es la Hermen&eacute;utica. A pesar de las diferencias de sus posiciones, es posible encontrar puntos en com&uacute;n. Los mismos son los que se consideran como conceptos claves incluidos en el art&iacute;culo.</p>      <p><b><i>Palabras clave: </i></b>Comprensi&oacute;n, interpretaci&oacute;n, fusi&oacute;n de horizontes, significado</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p align="center"><b>Comprehension from the Hermeneutical    <br> approach in D. Davidson's Philosophy</b></p></font>  <font size="3">     <p><b>Abstract</b></p></font>      <p align="justify"> The present article intends to analyze Davidson's position regarding the relationship between a speaker and an interpreter and his approach to Gadamer's position, from such a seemingly distant position as Hermeneutics. Despite differences in their positions, it is possible to find points in common. Those are the ones considered as key concepts included in the article.</p>      <p><b><i>Key Words: </i></b>Comprehension, interpretation, fusion of horizons, meaning</p>  <hr> <font size="3">     <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> Gadamer (1999) define &quot;comprender&quot; como &quot;entenderse unos con otros&quot;; por su parte. Davidson (1980) sostiene que &quot;es la comprensi&oacute;n lo que da la vida al significado, y no al rev&eacute;s&quot;. Estas afirmaciones ser&aacute;n la base para analizar los puntos de contacto entre ambos fil&oacute;sofos. Pensar en la comprensi&oacute;n lleva, como la primera definici&oacute;n planteada lo indica, a la relaci&oacute;n intersubjetiva. Dicha relaci&oacute;n debe producirse en torno a algo acerca de lo cual unos y otros nos ponemos de acuerdo y para que el acuerdo se genere es imprescindible el lenguaje. Se abre la posibilidad de acordar con los dem&aacute;s en la medida en que los dem&aacute;s expresen sus opiniones, temores, deseos, esperanzas y convicciones acerca de algo.</p>      <p align="justify"> Esto significa que todo acuerdo implica al menos tres v&eacute;rtices: el sujeto que expresa su opini&oacute;n, deseo, temor, esperanza; el otro que tratar&aacute; de entenderlo y el objeto, situaci&oacute;n, suceso que ambos supuestamente comparten.</p>      <p align="justify"> Cuando Davidson afirma que es la comprensi&oacute;n la que da vida al significado y no al rev&eacute;s, hace alusi&oacute;n al hecho de que solamente es posible referirse al significado, si la comprensi&oacute;n es considerada como posibilitadora del mismo. En otras palabras, no tendr&iacute;a sentido que nos referir al significado si no fuera en el contexto de la relaci&oacute;n intersubjetiva que se da en el proceso de interpretaci&oacute;n. Las preferencias significan algo para alguien que interpreta a quien las emite. Por eso es razonable considerar que es la comprensi&oacute;n la que da vida al significado, ya que, de lo contrario, en el contexto de la interpretaci&oacute;n, el significado no tiene raz&oacute;n de ser.</p>      <p align="justify"> Tanto en Gadamer como en Davidson est&aacute; presente la idea de que la interpretaci&oacute;n es posible gracias a que quienes forman parte de una comunidad tratan de superar los desacuerdos.</p>      <p align="justify"> Gadamer opina a este respecto que los desacuerdos que se producen debido a la falta de comprensi&oacute;n, suelen resolverse porque quien est&aacute; tratando de comprender al otro, rehace el camino hacia el objeto sobre el cual trata la opini&oacute;n del interlocutor. Seg&uacute;n Gadamer, el verdadero problema de la comprensi&oacute;n aparece cuando en el esfuerzo por comprender un contenido, se plantea la pregunta reflexiva de c&oacute;mo ha llegado el otro a su opini&oacute;n, pues es evidente que un planteamiento como &eacute;ste anuncia una forma de alienidad muy distinta, y significa en &uacute;ltimo extremo la renuncia a un sentido compartido.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Fusi&oacute;n de horizontes</b></p></font>      <p align="justify"> Plantear la pregunta reflexiva supone una especie de sordera que no permite la interpretaci&oacute;n. Gadamer utiliza la met&aacute;fora <i>fusi&oacute;n de horizontes </i>para referirse a la relaci&oacute;n dial&oacute;gica o hermen&eacute;utica en la cual el int&eacute;rprete alcanza la comprensi&oacute;n cuando no solamente logra ese efecto de fusionar su horizonte con el del otro, sino que trasciende, mediante la comprensi&oacute;n, a enriquecer lo interpretado descubriendo nuevos sentidos.</p>      <p align="justify"> Tal vez sea m&aacute;s conveniente hablar de <i>sentido compartido </i>que de nuevos sentidos, para seguir fielmente a Gadamer. Pero es que el sentido compartido posee siempre algo nuevo, que es resultado de la comprensi&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Renunciar al sentido compartido es sin&oacute;nimo de alienidad. Es renunciar al intento por lograr la comprensi&oacute;n. Pero es no solamente una enajenaci&oacute;n con respecto al otro, a los otros, es una enajenaci&oacute;n del mundo. La relaci&oacute;n del hombre con el mundo solamente es posible a trav&eacute;s del lenguaje, la esencia del lenguaje es la comprensi&oacute;n. Si el hombre renuncia a la comprensi&oacute;n, en una palabra, renuncia al mundo. Enajenarse es renunciar al rol clave que le toca al hombre en el mundo. Tal como Gadamer concibe la Hermen&eacute;utica -no como una simple proped&eacute;utica, ni como una hermen&eacute;utica metodol&oacute;gica ni epistemol&oacute;gica-, es el sentido de la vida humana.</p>      <p align="justify"> El c&iacute;rculo hermen&eacute;utico no consiste en una pr&aacute;ctica met&oacute;dica que tenga como fin un saber objetivo. El c&iacute;rculo hermen&eacute;utico adopta la caracter&iacute;stica de condici&oacute;n existenciaria. Esta condici&oacute;n existenciaria en Gadamer implica encontrarse en el c&iacute;rculo hermen&eacute;utico, formando parte del devenir hist&oacute;rico y como responsable del desenvolvimiento del mismo. La referencia al concepto heideggeriano no es desacertada pues es uno de los aspectos que Gadamer toma de su maestro. Es por eso que renunciar a la comprensi&oacute;n es renunciar al status de humano y, como tal, mundano.</p>      <p align="justify"> Resulta, por lo tanto, importante se&ntilde;alar que los malentendidos y los obst&aacute;culos en la comprensi&oacute;n, no necesariamente deben conducir a la renuncia de la misma. Negar la posibilidad de malentendidos, de discrepancias, de distorsiones en la comunicaci&oacute;n ser&iacute;a absurdo. En este sentido, ser&iacute;a un error creer que los malentendidos no juegan un papel positivo en el proceso de la comprensi&oacute;n, por el contrario, cuando un sujeto no logra comprender a otro, es forzoso que no renuncie a la comprensi&oacute;n. La imposibilidad de comprensi&oacute;n en un momento dado puede ser generadora de un conflicto productivo.</p>      <p align="justify"> Conviene desarrollar m&aacute;s detalladamente este punto. Desde el momento en que un sujeto se dispone a interpretar a otro, inevitablemente parte de determinados preconceptos e incluso prejuicios. Cuando en el proceso de interpretaci&oacute;n sus preconceptos interfieren obstaculizando la comprensi&oacute;n, el sujeto se torna muchas veces cr&iacute;tico y reflexivo. Somete a revisi&oacute;n sus preconceptos, realiza una deconstrucci&oacute;n que, en el lenguaje de Gadamer, conduce a la fusi&oacute;n de horizontes. Este proceso forma parte de la tarea hermen&eacute;utica. Es posible realizar aqu&iacute; la comparaci&oacute;n con las teor&iacute;as de las que nos habla Davidson (1986) en <i>A nice darangement of Epitaphs.</i></p>      <p align="justify"> En el mencionado art&iacute;culo Davidson establece la distinci&oacute;n entre lo que denomina &quot;primer significado&quot;, que caracteriza como &quot;el primero en el orden de la interpretaci&oacute;n&quot;. Sin embargo en el caso de los &quot;barbarismos &quot;, parecer&iacute;a que el &quot;primer significado&quot; no funcionar&iacute;a como primero. Tal como Davidson lo da a entender, hay casos en que en primer lugar se logra adivinar la imagen, y luego reci&eacute;n descubrir ese primer significado.</p>      <p align="justify"> Sugiere que el descubrimiento del primer significado en muchas ocasiones es accesible si recurrimos a la consideraci&oacute;n de otros elementos que forman parte del contexto en el que se producen las preferencias. Tal podr&iacute;a ser el caso del descubrimiento del primer significado en el lenguaje po&eacute;tico. All&iacute; es frecuente que tengamos que considerar la situaci&oacute;n en la que se encuentra el hablante, las intenciones que persigue, para que podamos arribar al primer significado.</p>      <p align="justify"> Lo mismo parecer&iacute;a suceder con expresiones que ocultan una intenci&oacute;n distinta de la que las palabras originalmente podr&iacute;an tener. En esos casos el primer significado no parece ser el que habitualmente se maneja sino m&aacute;s parecer&iacute;a ser aquel que se relaciona directamente con las intenciones que persigue el hablante en su discurso de doble sentido. Lo que significa que el significado inicial no siempre es el primero en el orden de importancia en el proceso de interpretaci&oacute;n. En el caso de determinadas preferencias, tales como: los discursos con doble sentido, las expresiones tendenciosas, el discurso po&eacute;tico, entre otras, el primer significado no parecer&iacute;a ser el que realmente importa para lograr la comprensi&oacute;n. En todos esos casos, interpretar implica descubrir la intenci&oacute;n del hablante al emitir sus preferencias. En ellos, la comunicaci&oacute;n es exitosa si el int&eacute;rprete logra reconocer la intenci&oacute;n que tuvo al utilizar determinadas expresiones.</p>      <p align="justify"> No hay duda de que el manejo compartido del primer significado entre hablante y oyente es determinante para que pueda establecerse la comunicaci&oacute;n. En lo que respecta al primer significado hablante e int&eacute;rprete manejan competentemente sus convenciones ya que estas fueron igualmente aprendidas. Sin embargo, tal como el mismo Davidson lo aclara en el art&iacute;culo que venimos citando, las convenciones compartidas presentan dificultades.</p>      <p align="justify"> Sin embargo, aunque las caracter&iacute;sticas verbales y otras, del contexto de emisi&oacute;n con frecuencia determinan la interpretaci&oacute;n correcta, no es f&aacute;cil o quiz&aacute;s no es posible especificar reglas claras para la desambiguaci&oacute;n. Hay muchas m&aacute;s cuestiones sobre lo que se le exige al int&eacute;rprete competente. No parece veros&iacute;mil que haya una regla estricta que fije las ocasiones en las que deber&iacute;amos dar significado al orden en la conjunci&oacute;n de las oraciones conjuntadas... (Davidson, 1986, p. 4).</p>      <p align="justify"> Davidson destaca la tarea de Grice al realizar la distinci&oacute;n entre el significado literal, o lo que &eacute;l denomina primer significado, y lo que est&aacute; impl&iacute;cito en las palabras, es decir la intenci&oacute;n con que un sujeto las emplea. Si bien Grice considera que para que esta labor de distinci&oacute;n sea posible, es necesario que el int&eacute;rprete maneje un conjunto de reglas, Davidson apela al sentido com&uacute;n que parecer&iacute;a ser indispensable en la competencia interpretativa. En otros de sus art&iacute;culos, Davidson ha planteado que la competencia interpretativa parecer&iacute;a estar garantizada toda vez que un int&eacute;rprete cuente con una teor&iacute;a de la verdad con una base finita de vocabulario y con un repertorio finito de modos de composici&oacute;n.<a name="1"></a><a href="#1a"><sup>1</sup></a> Sin embargo, en el caso de los barbarismos, disponer de una teor&iacute;a previa no parecer&iacute;a solucionar el problema de la interpretaci&oacute;n. No es claro que el int&eacute;rprete pueda ser competente por poseer dicha teor&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Davidson (1980, p.6) hace referencia a la objeci&oacute;n hecha por Alfred MacKay a Donnellan donde le se&ntilde;ala que comparte la teor&iacute;a del significado de Humty Dumty: &quot;... Cuando yo uso una palabra (...) significa justo lo que yo decido que significa&quot;.</p>      <p align="justify"> Davidson comparte con Donnellan la distinci&oacute;n entre usos y descripciones, aunque marca un matiz y es el siguiente: si bien es cierto que no se puede cambiar el significado de las palabras porque si, s&iacute; es posible, y sucede com&uacute;nmente cuando se cree conveniente en funci&oacute;n del prop&oacute;sito perseguido en el empleo de las mismas. Es m&aacute;s, parecer&iacute;a que dichos cambios demuestran que al hablar no solamente se pretende expresar las creencias, sino que hay un objetivo que da sentido a la comunicaci&oacute;n y es tener en cuenta al otro. Si no fuera as&iacute; carecer&iacute;a de sentido el lenguaje. Toda vez que emito preferencias, estoy considerando que quienes me oyen van a disponer de claves, de mecanismos para realmente interpretarlas, de lo contrario no las emitir&iacute;a.</p>      <p align="justify"> El hablar se realiza con determinadas intenciones. Entre otras, y tal vez la m&aacute;s importante, es la posibilidad de ser interpretado por los dem&aacute;s. Pero, pese a ello, muchas veces se profiere desde un marco te&oacute;rico que no siempre es el que usa quien trata de interpretar en primera instancia. Por otra parte, al hablar no suele aportarse a quien escucha la teor&iacute;a en la cual se apoya al emitir las preferencias. Sin embargo, en la mayor parte de los casos quienes escuchan logran interpretarlas.</p>      <p align="justify"> ... Desde el punto de vista de una explicaci&oacute;n &uacute;ltima del modo en que se adquieren los nuevos conceptos, aprender a interpretar una palabra que expresa un concepto que todav&iacute;a no tenemos es un fen&oacute;meno mucho m&aacute;s profundo e interesante que explicar la habilidad de usar una palabra nueva para nosotros para un concepto viejo. Pero ambas requieren un cambio en el modo que tenemos de interpretar el habla de otro, o en hablar a alguien que tiene el uso de la palabra. (Davidson, p. 8, 1980)</p>      <p align="justify"> La competencia ling&uuml;&iacute;stica no se asienta solamente en la posesi&oacute;n de una teor&iacute;a previa. Ser int&eacute;rprete competente requiere adem&aacute;s de otros elementos que intervienen en el proceso de la comprensi&oacute;n. Entre estos elementos se encuentran los que surgen del contexto de la comunicaci&oacute;n: la situaci&oacute;n en que se encuentra el hablante, su rol, sexo, y similares. Pero, por otra parte, si bien dichas evidencias son importantes para el int&eacute;rprete, no son suficientes. Es preciso que en el int&eacute;rprete exista la disposici&oacute;n para la comprensi&oacute;n.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>La disposici&oacute;n para la comprensi&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> La disposici&oacute;n para la comprensi&oacute;n designa una especial actitud de apertura, de flexibilidad hacia el hablante. Un int&eacute;rprete competente es aquel que est&aacute; dispuesto a sacrificar su teor&iacute;a previa para ajustar&iacute;a a la del hablante. En ese sentido el proceso de interpretaci&oacute;n requiere de una especial consideraci&oacute;n del otro, una cierta empatia.</p>      <p align="justify"> Ahora bien, surgen al respecto preguntas necesarias de responder &iquest;c&oacute;mo debe proceder el int&eacute;rprete para ajustar su teor&iacute;a previa a la teor&iacute;a del hablante con el fin de hacer efectiva la interpretaci&oacute;n?, &iquest;cu&aacute;l es la actitud que ha de asumir el hablante si pretende ser interpretado?</p>      <p align="justify"> Quien emite una preferencia pretende ser entendido. Suponerlo contrario parece absurdo. Entonces, tambi&eacute;n para el caso del hablante, la consideraci&oacute;n del otro y de sus posibilidades de interpretaci&oacute;n constituyen condiciones indispensables para que la comunicaci&oacute;n sea efectiva. Se trata de una relaci&oacute;n de interdependencia en la cual las barreras entre el hablante y el int&eacute;rprete se diluyen. Parecer&iacute;a ser verdaderamente lo que Gadamer conceptualiza como <i>fusi&oacute;n de horizontes. </i>En esta fusi&oacute;n aparece algo nuevo, un elemento que resulta de las disposiciones que hablante e int&eacute;rprete adoptan en el proceso de comunicaci&oacute;n. Este elemento nuevo es la comprensi&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Comprender en un sentido amplio implica ubicarse en el lugar del otro. Ser comprendido, a su vez, implica darse cuenta de que el otro ha logrado <i>ponerse en mi lugar. </i>De este modo no hay ya un lugar que pueda denominar <i>mi lugar, </i>ni otro que pueda considerarse <i>su lugar. </i>Hay un lugar com&uacute;n, una nueva gestalt resultado de la comunicaci&oacute;n.</p>      <p align="justify"> Ahora conviene analizar de qu&eacute; modo se produce en la teor&iacute;a de Davidson (1986) este proceso. A esos efectos es necesario detallar el funcionamiento de las que &eacute;l denomina <i>teor&iacute;as al paso. </i>Cuando la Sra. Malaprop se refiere a &quot;una linda confusi&oacute;n de epitafios&quot; (Davidson, 1986) el int&eacute;rprete debe abandonar su teor&iacute;a previa para emprender la tarea de la interpretaci&oacute;n. Evidentemente no basta con el abandono de la teor&iacute;a previa sino que es necesario adem&aacute;s que el int&eacute;rprete construya otra, que sustituya a la primera. Pero para que este pasaje de la teor&iacute;a previa a la teor&iacute;a sustitutiva sea posible, es necesario que el int&eacute;rprete pueda tener un marco de referencia desde el cual se tome posible dicha sustituci&oacute;n. Si el int&eacute;rprete puede realizar esta sustituci&oacute;n de teor&iacute;as es porque su interpretaci&oacute;n es hol&iacute;stica. Al considerar el conjunto de las preferencias de la Sra. Malaprop, el int&eacute;rprete puede reconocer que ella denomina &quot;una linda confusi&oacute;n de epitafios&quot;, a lo que deber&iacute;a denominar &quot;una linda sucesi&oacute;n de ep&iacute;tetos&quot;. Cuando el int&eacute;rprete logra descubrir el significado de la preferencia de la Sra. Malaprop, alcanza la comprensi&oacute;n. De este modo el int&eacute;rprete llegar&aacute; a la conclusi&oacute;n de que la Sra. Malaprop comparte con &eacute;l un determinado conjunto de creencias y que el desacuerdo generado en primera instancia y luego superado se debi&oacute; simplemente al incorrecto modo de hablar. El int&eacute;rprete ha sido competente en la medida en que estuvo dispuesto a sacrificar su teor&iacute;a previa y remplazar&iacute;a por una teor&iacute;a al paso para de ese modo poder interpretar.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p></font>      <p align="justify"> Los sujetos comparten las condiciones de verdad de las preferencias en la medida en que comparten el mundo. S&oacute;lo de ese modo es que es posible interpretar a los dem&aacute;s.</p>      <p align="justify"> Las condiciones de verdad son los eventos del mundo que afectan a los sujetos. Pero seg&uacute;n Davidson un mismo evento admite distintas descripciones. Por lo tanto, el evento que produce la creencia en el hablante que lo lleva a emitir su preferencia y que al mismo tiempo produce la creencia en el int&eacute;rprete que le permite interpretarla, podr&iacute;a admitir distintas descripciones en hablante e int&eacute;rprete. Si ambas descripciones son descripciones posibles del mismo evento, no pueden por cierto ser contradictorias y deben ser complementarias. Si este es el caso para que el int&eacute;rprete pueda comprender al hablante, es preciso que reconozca que la descripci&oacute;n que el hablante hace, a&uacute;n cuando pueda ser diferente da la suya, es tambi&eacute;n correcta. De este modo el int&eacute;rprete enriquece su conocimiento del mundo en tanto que admite una nueva descripci&oacute;n para el mismo evento.</p>      <p align="justify"> Gadamer plantea que existen diferentes horizontes desde los cuales se interpreta el mundo. Esos horizontes diferentes podr&iacute;an homologarse con las distintas perspectivas sobre el mismo evento que dan lugar a distintas descripciones. La comprensi&oacute;n es el resultado de la aproximaci&oacute;n de dichos horizontes; es decir la admisi&oacute;n y aceptaci&oacute;n de una descripci&oacute;n alternativa del mismo evento. Hay comprensi&oacute;n del otro cuando se torna posible fusionar el horizonte propio con el ajeno. Dicha fusi&oacute;n es posible a partir de la interpretaci&oacute;n.</p>      <p> En Gadamer la comprensi&oacute;n es el resultado del lenguaje. Lo que puede comprenderse es lenguaje:</p>      <p align="justify"> El lenguaje no es s&oacute;lo una de las dotaciones de que est&aacute; pertrechado el hombre en el mundo, sino que en &eacute;l se basa y se representa el que los hombres simplemente tengan mundo. Para el hombre el mundo est&aacute; ah&iacute; como mundo, en una forma bajo la cual no tiene existencia para ning&uacute;n otro ser vivo puesto en &eacute;l. Y esta existencia del mundo est&aacute; constituida ling&uuml;&iacute;sticamente. (Gadamer, 1999, p. 531).</p>      <p align="justify"> Mundo y lenguaje en Gadamer est&aacute;n estrechamente unidos. No hay mundo sin lenguaje. Por eso no hay mundo para otro ser vivo que no sea el hombre. Para los dem&aacute;s seres vivos existe el entorno, no el mundo, por carecer de lenguaje. La posibilidad de comprensi&oacute;n entre los hombres est&aacute; dada por el lenguaje. Los dem&aacute;s seres vivos pueden entenderse entre s&iacute;, pero no pueden entenderse acerca de sucesos objetivos el mundo. Gadamer (1999) cita la famosa sentencia de la pol&iacute;tica de Arist&oacute;teles que distingue la distinta finalidad entre la comunicaci&oacute;n animal, de grito, y la comunicaci&oacute;n humana, ling&uuml;&iacute;stica; la una conduce siempre a una determinada conducta, la otra a descubrir el ser de las cosas.<a name="2"></a><a href="#2a"><sup>2</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> En el lenguaje se hace manifiesto el mundo para Gadamer. De igual manera en las preferencias de un hablante se hace manifiesto el mundo. Las condiciones de verdad de las preferencias son los eventos del mundo. Por eso, lo que sea el mundo para Davidson, se manifiesta tambi&eacute;n en el lenguaje.</p>      <p align="justify"> Por otra parte, tanto Gadamer como Davidson admiten diferentes descripciones de los eventos del mundo. Ambos admiten que los factores culturales influyen en dichas descripciones. Sin embargo, el mundo es el mismo. Se trata de un mundo abierto a distintas descripciones que son accesibles a otros. Puede concluirse que la interpretaci&oacute;n radical de Davidson y la fusi&oacute;n de horizontes de Gadamer constituyen las v&iacute;as de acceso hermen&eacute;uticas a las diversas interpretaciones del mundo, y a la comprensi&oacute;n intersubjetiva de dichas interpretaciones.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Notas</b></p></font>      <p><sup><a name="1a"></a><a href="#1">1</a></sup> A nice derangement of epitaphs.</p>      <p><sup><a name="2a"></a><a href="#2">2</a></sup> Pol&iacute;tica, 1253a.</p>  <hr> <font size="3">     <br>    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p align="justify">Caorsi, C. (1999). <i>Ensayos sobre Davidson. </i>Montevideo: F.CU.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1657-8953200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Caorsi, C. (2000) <i>De una teor&iacute;a del lenguaje a una teor&iacute;a de la acci&oacute;n intencional. Una introducci&oacute;n a la filosof&iacute;a de Donald Davidson; </i>Factotum. Le&oacute;n, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S1657-8953200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (1980).  <i> The social character of meaning. </i>In truth and other enigmas, Harvard University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1657-8953200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (1986). <i>A nice derangement of epitaphs- </i>In Grandy, R. and. Warmer, R. (Eds.), philosophical grounds of rationality. Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S1657-8953200800010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (1991). <i>Three varieties of knowledge. </i>In a.j. ayer: memorial essays, Royal Institute of Philosophy, supplement 30. ed. Phillips Griffiths. Cambridge. University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-8953200800010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (1992a). <i>The myth of the subjective. </i>En mente, mundo y acci&oacute;n. Barcelona: Ed. Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1657-8953200800010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (1992b). <i>A coherence theory of truth and knowledge. </i>En mente, mundo y acci&oacute;n. Barcelona: Ed. Paid&oacute;s. Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S1657-8953200800010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (2001a). <i>Essays on actions and events. </i>Oxford: Clarendon press, 2<sup>nd</sup> ed.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S1657-8953200800010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (2001b). <i>Inquiries into truth and interpretation. </i>Oxford: Clarendon press, 2<sup>nd</sup> ed.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1657-8953200800010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Davidson, D. (2001c). <i>Subjective, objective and intersubjective. </i>Oxford: Clarendon Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S1657-8953200800010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Gadamer, H. (1999). <i>Verdad y m&eacute;todo. </i>Salamanca: Ed. Sig&uacute;eme, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1657-8953200800010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Hacking, I. (1979) <i>&iquest;Por qu&eacute; el lenguaje importa a la filosof&iacute;a?. </i>Buenos Aires: Ed. Sudamericana. Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S1657-8953200800010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Malpas, J. (2002). <i>Mirror oj'meaning. </i>Cambridge: University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1657-8953200800010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Ramberg, B. (1989). <i>Donald davidson's philosophy of language. </i>New York: Editorial Basil Blackwell.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S1657-8953200800010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">Smith, P., Silva L. &amp; Filho, W. (2005). <i>Davidson e a filosof&iacute;a. </i>São Paulo. Brasil: Editorial. Loyola.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1657-8953200800010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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