<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-9267</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Universitas Psychologica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Univ. Psychol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-9267</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-92672005000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CUIDADO DE LA SALUD: EL ANCLAJE SOCIAL DE SU CONSTRUCCIÓN ESTUDIO CUALITATIVO]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CANDREVA]]></surname>
<given-names><![CDATA[ANA]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PALADINO]]></surname>
<given-names><![CDATA[CELIA]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>55</fpage>
<lpage>62</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-92672005000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-92672005000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-92672005000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[As a part of a mayor research this study outlines the concern of investigate social representations regarding care health and the anchorage process of construction. We believe that the role of the culture is decisive at the time to adopt a style of health care. Theoretical analysis about culture-health care implies three issues: 1. Behaviors are emboiled in cultural scripts. 2. Health-care reveals behavioral paradoxes. 3. Gender perspective. Empirical data were obtain from a pilot sample of women all of which are residents in La Plata, Argentina. The personal interview was modeled on the semiestructured clinical interview.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En el presente trabajo, que es parte de un proyecto mayor de investigación,<a href="#1">1</a> destacamos la importancia de indagar acerca de las representaciones sociales de cuidado de la salud y sobre las diferentes prácticas asociadas a ellas, con el fin de analizar el anclaje social de su construcción. Consideramos que el papel que tiene la cultura en el comportamiento humano es un factor relevante en la adopción de una modalidad de cuidado de la salud por parte de los sujetos sociales. En el marco del análisis teórico del binomio cuidado de la salud-cultura observamos tres aspectos de importancia: 1) que los comportamientos están arraigados en creencias y tradiciones culturales complejas, 2) que expresan paradojas comportamentales y, 3) que, en el caso del presente estudio en particular, éstos están ligados a estereotipos de género. Aportamos material empírico obtenido a través de la aplicación de entrevistas semiestructuradas en una prueba piloto sobre una muestra de mujeres de la ciudad de La Plata, Argentina.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="en"><![CDATA[Heath care]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[social representations]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Anchorage]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[qualitative research]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Cuidado de la salud]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[representaciones sociales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[anclaje]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[estudio cualitativo]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>        <center>     <font face="verdana" size="4">CUIDADO DE LA SALUD: EL ANCLAJE SOCIAL DE SU      CONSTRUCCI&Oacute;N ESTUDIO CUALITATIVO</font>   </center>   </b></p>     <p> <b>ANA CANDREVA* CELIA PALADINO</b></p>     <p> UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA    <br>   * Correo electrónico:<a href="mailtocandreva@amc.com.ar">candreva@amc.com.ar</a>      <p>        <center>     Recibido: mayo 12 de 2004 Revisado: mayo 31 de 2004 Aceptado: junio 10 de      2004   </center> </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> As a part of a mayor research this study outlines the concern of investigate    social representations regarding care health and the anchorage process of construction.    We believe that the role of the culture is decisive at the time to adopt a style    of health care. Theoretical analysis about culture-health care implies three    issues: 1. Behaviors are emboiled in cultural scripts. 2. Health-care reveals    behavioral paradoxes. 3. Gender perspective. Empirical data were obtain from    a pilot sample of women all of which are residents in La Plata, Argentina. The    personal interview was modeled on the semiestructured clinical interview.</p>     <p> <b>Key words:</b> Heath care, social representations, &#8220;Anchorage&#8221;,    qualitative research.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>RESUMEN</b></p>     <p> En el presente trabajo, que es parte de un proyecto mayor de investigaci&oacute;n,<sup><b><a href="#1">1</a></b></sup>    destacamos la importancia de indagar acerca de las representaciones sociales    de cuidado de la salud y sobre las diferentes pr&aacute;cticas asociadas a ellas,    con el fin de analizar el anclaje social de su construcci&oacute;n. Consideramos    que el papel que tiene la cultura en el comportamiento humano es un factor relevante    en la adopci&oacute;n de una modalidad de cuidado de la salud por parte de los    sujetos sociales. En el marco del an&aacute;lisis te&oacute;rico del binomio    cuidado de la salud-cultura observamos tres aspectos de importancia: 1) que    los comportamientos est&aacute;n arraigados en creencias y tradiciones culturales    complejas, 2) que expresan paradojas comportamentales y, 3) que, en el caso    del presente estudio en particular, &eacute;stos est&aacute;n ligados a estereotipos    de g&eacute;nero. Aportamos material emp&iacute;rico obtenido a trav&eacute;s    de la aplicaci&oacute;n de entrevistas semiestructuradas en una prueba piloto    sobre una muestra de mujeres de la ciudad de La Plata, Argentina.</p>     <p> <b>Palabras clave:</b> Cuidado de la salud, representaciones sociales, anclaje,    estudio cualitativo.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b><font face="verdana" size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p> La raz&oacute;n por la cual las personas no cambian f&aacute;cilmente sus    creencias por nuevos conocimientos que mejorar&iacute;an el cuidado de la salud    se debe a que las estructuras que gu&iacute;an los comportamientos suelen ser    muy complejas y su estudio requiere de una metodolog&iacute;a cualitativa espec&iacute;fica    sujeta, en la actualidad, a debate.</p>     <p> Los comportamientos en el cuidado de la salud est&aacute;n enraizados por    los conocimientos acumulados y por las representaciones sociales, que tienen    un car&aacute;cter din&aacute;mico y que se van construyendo en las diferentes    etapas de la vida. A su vez, el mundo simb&oacute;lico, comprende estructuras    de pensamiento y marcos de referencia desde los cuales se interpretan los fen&oacute;menos    que afectan a los sujetos configurando un sistema de pensamiento l&oacute;gico    que es aplicado en las pr&aacute;cticas cotidianas. Cuando el pensamiento l&oacute;gico    est&aacute; guiado por el mundo simb&oacute;lico, los fen&oacute;menos de la    salud y la enfermedad se codifican desde ese marco de referencia, dando lugar    a comportamientos espec&iacute;ficos que est&aacute;n de acuerdo con su trasfondo    explicativo y que resultan muy resistentes al cambio, debido al proceso de objetivaci&oacute;n,    naturalizaci&oacute;n y anclaje.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las denominadas paradojas comportamentales son otro de los aspectos relevantes    para comprender el comportamiento de las personas frente a las pr&aacute;cticas    de cuidado de la salud. Se definen como los comportamientos nocivos que tienen    las personas a pesar de contar con conocimientos adecuados sobre los cuidados    necesarios para lograr el bienestar (De Roux, 1994). Estas paradojas evidencian    con claridad las rupturas existentes entre los comportamientos adecuados esperados    por el sistema de salud y la prioridad en salud que tienen las personas, y entre    el conocimiento de la gente sobre riesgos espec&iacute;ficos y su conducta concreta.    Cuando las personas son interrogadas acerca de la importancia que para ellas    tiene la salud, manifiestan un inter&eacute;s general y cierta informaci&oacute;n    que se expresa de modo discursivo, que no siempre se utiliza en el momento de    actuar.</p>     <p> Otra variable que consideramos de importancia es la perspectiva de g&eacute;nero,    que tiene su origen en las consecuencias de la divisi&oacute;n sexual en el    trabajo y la ubicaci&oacute;n social dada por la cultura a hombres y mujeres,    lo cual hizo surgir asignaciones y formas diversas de cuidado a lo largo del    ciclo vital. En tanto los cuidados que tuvieron que ver con el mantenimiento    del orden p&uacute;blico o la aplicaci&oacute;n de la fuerza f&iacute;sica se    asignaron a los hombres, aquellos relacionados alrededor de todo lo que da vida,    lo que es fecundable y que da a luz, se atribuyeron a las mujeres. Entre estos    est&aacute;n los cuidados de la vida diaria, principalmente los relacionados    con los alimentos, el cuidado del cuerpo y todos aquellos necesarios para proteger    y mantener el cuerpo en un entorno de salud. De aqu&iacute; surge el rol de    la mujer como cuidadora, como figura simb&oacute;lica del eterno femenino, en    tanto se cree que garantizar estos cuidados es algo que surge de la naturaleza    femenina. Esta socializaci&oacute;n estereotipada del cuidado de acuerdo al    g&eacute;nero marca profundamente a hombres y mujeres en su futura actitud respecto    a atender su cuerpo y su salud, en tanto se forman patrones y h&aacute;bitos    que generan determinados comportamientos. En este sentido la cultura ha ido    dejando huella mediante una serie de consecuencias para la asunci&oacute;n del    cuidado de la salud por parte de las personas y ha condicionado todo un conjunto    de comportamientos, pr&aacute;cticas, creencias y saberes con relaci&oacute;n    al cuerpo, a la enfermedad y a la salud. La persona los construye en funci&oacute;n    del contexto, o sea de los est&iacute;mulos sociales que recibe, y en funci&oacute;n    de valores, ideolog&iacute;as y creencias de su grupo de pertenencia, ya que    como sujeto social es productora de sentido, y entonces expresa en su representaci&oacute;n    el sentido que da a su experiencia en el mundo social.</p>     <p> Dado que las representaciones sociales se construyen como una forma de lenguaje,    de discurso t&iacute;pico de cada sociedad o grupo social y constituyen modalidades    de pensamiento pr&aacute;ctico orientadas hacia la comunicaci&oacute;n, la comprensi&oacute;n    y el dominio del entorno social, material e ideal, nos propusimos, con el fin    de obtener informaci&oacute;n relevante sobre dichas representaciones en el    campo de la salud, construir un instrumento de entrevista semiestructurada.    Consideramos que es una aproximaci&oacute;n pertinente para explorar las representaciones    sobre el cuidado de la salud desde la perspectiva del sujeto, ya que adoptamos    la noci&oacute;n de representaci&oacute;n social como aquella que nos sit&uacute;a    en el punto donde se articula lo psicol&oacute;gico con lo social. El dise&ntilde;o    de la misma se orient&oacute; a los siguientes campos de indagaci&oacute;n:    a) cuidado de la salud, b) salud reproductiva, c) educaci&oacute;n sexual, d)    demandas de atenci&oacute;n de salud.</p>     <p> El presente trabajo aborda, por un lado, la tem&aacute;tica te&oacute;rica    desde una perspectiva procesual de las representaciones sociales en el campo    de la salud, en especial su proceso de objetivaci&oacute;n y anclaje, y por    el otro, intenta relacionar los datos emp&iacute;ricos obtenidos al aplicar    las entrevistas con el marco te&oacute;rico de referencia.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">Representaciones sobre el cuerpo y la salud</font></b></p>     <p> <b>Estado actual de la investigaci&oacute;n</b></p>     <p> El objeto com&uacute;n de las investigaciones sobre las representaciones se    sit&uacute;a en el centro de la reflexi&oacute;n en las ciencias humanas y sociales.    Este gira alrededor de la pregunta sobre el conocimiento com&uacute;n o sentido    com&uacute;n, sobre los procesos y maneras de pensar de &eacute;ste y sobre    sus relaciones con los comportamientos individuales y colectivos, tanto como    con las transformaciones sociales. En todos estos casos, la atenci&oacute;n    es focalizada en: los contextos en los cuales emergen los fen&oacute;menos representativos    y que permiten poner en evidencia su articulaci&oacute;n con una determinaci&oacute;n    social (v&iacute;a la posici&oacute;n/ pertenencia social de los sujetos, la    vida de los grupos, el funcionamiento de las instituciones, la comunicaci&oacute;n    social), cultural (v&iacute;a los modelos, valores, referentes identitarios)    o con las funciones instrumentales, ideol&oacute;gicas o simb&oacute;licas ocupadas    por las representaciones, tanto en el plano individual como institucional; y    en las relaciones existentes entre las organizaciones del contenido y las pr&aacute;cticas    que influyen en la actividad representacional o que resultan de &eacute;sta.</p>     <p> En la actualidad el campo de investigaci&oacute;n sobre las representaciones    sociales es bastante amplio, Pereira de S&aacute; (1998; en Banchs, 2000) ha    sistematizado en tres grandes l&iacute;neas su desarrollo te&oacute;rico y metodol&oacute;gico.    Una de ellas parte de las ideas de Jodelet (1984) en estrecha cercan&iacute;a    con la propuesta original de Moscovici (1961), y conforma la vertiente procesual    (Banchs, 2000); otra, conocida como la vertiente estructural, se centra en los    procesos cognitivos y es desarrollada en Aix Provence por Abric (1994) en torno    al estudio de la estructura de las representaciones sociales conformando la    Teor&iacute;a del n&uacute;cleo central; la tercera l&iacute;nea es la desarrollada    en Ginebra por Doise (1986) y est&aacute; centrada en las condiciones de producci&oacute;n    y circulaci&oacute;n de las representaciones sociales.</p>     <p> La vertiente procesual est&aacute; orientada hacia una postura socioconstruccionista,    influenciada por los textos de Foucault, sobre todo en t&eacute;rminos de an&aacute;lisis    del discurso. En Am&eacute;rica Latina, Mary Spink (Brasil, 1994), como una    de las continuadoras de esta l&iacute;nea, sostiene la vinculaci&oacute;n de    su enfoque con la tradici&oacute;n hermen&eacute;utica y con los presupuestos    epistemol&oacute;gicos constructivistas. Tambi&eacute;n trabajan en la misma    l&iacute;nea los investigadores brasile&ntilde;os Arruda (1993), Guareschi (1994),    y Jovchelovitch y Guareschi (1994). En M&eacute;xico encontramos a Valencia    (1994), Guerrero Tapia (1998), Picardo (1999). En Venezuela a Banchs (1996),    Canelon (1998), Garc&iacute;a Cardona (1998) y Lozada (1997; en Banchs, 2000).</p>     <p> El inter&eacute;s por la investigaci&oacute;n aplicada se inscribe directamente    dentro del proyecto de esclarecer los v&iacute;nculos existentes entre los sistemas    de significaci&oacute;n, de im&aacute;genes, de informaciones y de pr&aacute;cticas    sociales. Tomando como objeto las representaciones que caracterizan las preguntas    de actualidad, los problemas de la vida corriente, las preocupaciones que movilizan    la atenci&oacute;n de la gente, se piensa que se puede as&iacute; dar cuenta    de las conductas individuales y colectivas, identificando los factores que se    oponen o que favorecen la adopci&oacute;n de comportamientos adaptados o deseables    en el dominio del estudio emprendido. La selecci&oacute;n de objetos y dominios    de representaci&oacute;n es efectuado en raz&oacute;n de la importancia que    ellos revisten para la existencia cotidiana y del lugar que ocupan en &eacute;sta.    Los objetos y los dominios, aparecen como temas significativos y pertinentes    desde el punto de vista del an&aacute;lisis de los procesos puestos en marcha    en la elaboraci&oacute;n psicol&oacute;gica y social de los estados del mundo    ordinario y de las conductas que les corresponden.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En este sentido, un cierto n&uacute;mero de dominios han particularmente retenido    la atenci&oacute;n, intentando de esta manera establecer un saber acumulativo    por medio de programas continuos y coherentes. Estos dominios hacen referencia    a: 1) El cuerpo y la salud, 2) el medioambiente, 3) la difusi&oacute;n de saberes    y conocimientos eruditos (cient&iacute;ficos), 4) la regulaci&oacute;n normativa    de la vida cotidiana, 5) las significaciones de los comportamientos culturales.</p>     <p> El estudio de las representaciones sociales del cuerpo y la salud forma parte    de una vieja tradici&oacute;n del laboratorio en la cual la s&iacute;ntesis    resultante a partir de las formas de articulaci&oacute;n entre las representaciones    y las experiencias sobre el cuerpo, y las concepciones y/o pr&aacute;cticas    sanitarias, han sido el objeto de numerosos trabajos de investigaci&oacute;n.    Esta articulaci&oacute;n entre representaciones y pr&aacute;cticas que incluyen    el cuerpo o la salud ha inspirado dos l&iacute;neas de investigaci&oacute;n.    La primera, posibilit&oacute; varias publicaciones y tuvo por objeto la lactancia    maternal. En &eacute;sta se examin&oacute; a partir de un punto de vista diacr&oacute;nico,    las razones culturales, sociales y psicol&oacute;gicas que favorec&iacute;an    u obstaculizaban la lactancia de seno, comparando las posiciones utilizadas    por las madres, diferenciadas a su vez por la elecci&oacute;n y la duraci&oacute;n    de un modo de alimentaci&oacute;n del beb&eacute;. La segunda l&iacute;nea de    investigaci&oacute;n est&aacute; centrada sobre la noci&oacute;n de higiene    y de anclaje social de su construcci&oacute;n. Un primer trabajo sobre la higiene    femenina, sus rituales, sus significaciones y sus imaginarios, recoge un corpus    de entrevistas entre hombres y mujeres que fueron diferenciados por su pertenencia    religiosa y social, a fin de examinar las relaciones establecidas entre las    representaciones existentes de las diferentes formas de higiene.</p>     <p> Otro conjunto de trabajos ha sido consagrado a las representaciones y pr&aacute;cticas    ligadas a la cuesti&oacute;n de la infecci&oacute;n por el VIH. Han permitido    la elaboraci&oacute;n de informes y de publicaciones concerniendo los siguientes    temas: Las representaciones del contagio, sus fundamentos en el conocimiento    m&eacute;dico, su valor simb&oacute;lico en la gesti&oacute;n de las relaciones    con las personas portadoras del SIDA as&iacute; como en el riesgo de contaminaci&oacute;n,    la incidencia de las representaciones de los l&iacute;quidos corporales en relaci&oacute;n    con el SIDA, la representaci&oacute;n social del SIDA en ni&ntilde;os de 10    a 14 a&ntilde;os, las representaciones de la sexualidad y del amor en los j&oacute;venes    y efecto en las conductas preventivas, los efectos de las representaciones de    los conocimientos y de la &eacute;tica m&eacute;dica sobre las modalidades de    aplicaci&oacute;n de cuidados paliativos en el caso de hospitalizaci&oacute;n    de los enfermos de SIDA en fase terminal, las representaciones referidas a la    responsabilidad y el control de enfermos mentales en atenci&oacute;n al SIDA    y su transmisi&oacute;n, la prevenci&oacute;n del SIDA en la comunidad sorda,    entre otros estudios de importancia (INSALUD).</p>     <p> Las investigaciones del laboratorio (Reyes y Li&eacute;bano, 1999) se caracterizan    por la selecci&oacute;n de objetos de investigaci&oacute;n, de metodolog&iacute;as    y de campos de aplicaci&oacute;n. En general, &eacute;stas se circunscriben    al examen de las representaciones compartidas concernientes a los objetos socialmente    valorizados y que remiten directamente a la vida cotidiana. Las investigaciones    son llevadas a cabo especialmente en situaciones reales, utilizando para ello    t&eacute;cnicas e instrumentos de investigaci&oacute;n, tanto cualitativos como    cuantitativos (encuestas, cuestionarios, entrevistas, an&aacute;lisis de corpus    iconogr&aacute;ficos o discursivos, observaciones, experimentaci&oacute;n en    terreno, etc.) Evidentemente, esto no excluye la utilizaci&oacute;n de la experimentaci&oacute;n    en los estudios sobre la intervenci&oacute;n de las representaciones y su evoluci&oacute;n    dentro de los procesos de interacci&oacute;n social. El conjunto de estas investigaciones    tiene un objetivo te&oacute;rico y aplicado.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">Las representaciones sociales y la organizaci&oacute;n    del comportamiento</font></b></p>     <p> Adoptamos la definici&oacute;n cl&aacute;sica de Moscovici y las aportaciones    de otros autores (Farr, 1983; Jodelet, 1984; Di Giacomo, 1987; P&aacute;ez,    1987, Banchs,1990), refiri&eacute;ndonos a las representaciones sociales como    el conjunto sistem&aacute;tico de valores, nociones y creencias que permiten    a los sujetos comunicarse y actuar, y as&iacute; orientarse en el contexto social    donde viven, racionalizar sus acciones, explicar eventos relevantes y defender    su identidad. Una caracter&iacute;stica importante de esas representaciones    sociales es que significan un conocimiento compartido de todo el grupo acerca    de algo, bajo la forma de una &laquo;teor&iacute;a del sentido com&uacute;n&raquo;    y, en este sentido, estar&iacute;an en la base de la opini&oacute;n p&uacute;blica.    Por lo tanto, adem&aacute;s de unos valores, nociones y creencias, implican    unas determinadas actitudes; y todo ello se relaciona con unos comportamientos    particulares. Entendemos por valores los criterios que en un grupo social establecen    lo deseable y el fundamento de las normas y, sobre todo, la base para aceptar    o rechazar aqu&eacute;llas que no est&aacute;n previstas en la cultura del grupo;    tienden a la preservaci&oacute;n, a la estabilidad del conjunto de sus categor&iacute;as    culturales, aunque un conflicto entre contenidos valorativos discordantes puede    llevar al cambio y revisi&oacute;n de dichas categor&iacute;as. Las creencias,    en tanto, har&iacute;an referencia a aquellas ideas m&aacute;s incuestionables    de c&oacute;mo es el mundo; mientras que las nociones ser&iacute;an las im&aacute;genes    gen&eacute;ricas que puedan existir sobre una cuesti&oacute;n concreta. Tanto    creencias como nociones forman parte de los procesos de categorizaci&oacute;n,    a trav&eacute;s de los cuales el grupo organiza y sistematiza en un esquema    coherente el conjunto de datos, informaciones, percepciones, etc., que recibe.    De este modo, hay un referente comunicativo com&uacute;n al grupo, que le permite    orientar su acci&oacute;n a trav&eacute;s de dos principios fundamentales de    dichos procesos de categorizaci&oacute;n: su economicidad y su funcionalidad.</p>     <p> Por otro lado, actitud tambi&eacute;n nos remite a un constructo en el que    se incluyen de manera indisoluble tanto su vertiente individual como la colectiva,    aunque en este segundo aspecto ha sido menos investigado. La actitud se enlaza    con las creencias y nociones a trav&eacute;s de uno de sus componentes b&aacute;sicos,    el de tipo cognitivo (informaci&oacute;n asociada a un objeto), mientras que    sus otros dos componentes, uno de tipo afectivo emocional (empat&iacute;a hacia    el objeto), y otro de tipo conativo (es decir, relativo a la tendencia a actuar    con respecto al objeto), se relacionar&iacute;an m&aacute;s directamente con    el comportamiento. Una actitud no permite ser directamente observable a nivel    emp&iacute;rico sino que se analiza y deduce a trav&eacute;s de aquello que    se dice (la opini&oacute;n, el discurso) y a trav&eacute;s de aquello que se    hace (comportamiento).</p>     <p> Est&aacute; fuera de duda que no se puede postular una relaci&oacute;n mec&aacute;nica    entre la representaci&oacute;n social y el comportamiento; ni tampoco entre    la actitud (que ser&iacute;a el elemento mediador entre ellos dos) y los restantes    componentes de las representaciones por un lado, y con el comportamiento por    el otro; es claro que son muchas las mediaciones que existen entre todos ellos.    Para poder acercarnos a la cuesti&oacute;n, consideraremos que las representaciones    sociales tienen tres componentes b&aacute;sicos (Jodelet, 1986):</p>     <p> <b>La informaci&oacute;n:</b> se refiere al volumen de conocimientos que el    sujeto posee de un objeto social, a su cantidad y calidad, que puede ir desde    la m&aacute;s estereotipada hasta la m&aacute;s original. Es como un acopio    de conocimientos, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo.    Las fuentes y contextos sociales de donde se obtienen y donde se construyen    dichos conocimientos tienen una importancia b&aacute;sica.</p>     <p> <b>El campo de la representaci&oacute;n:</b> es la estructura y organizaci&oacute;n    con la que, a partir de un m&iacute;nimo de informaci&oacute;n, se constituye    un espacio figurativo significativamente articulado (im&aacute;genes culturales).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>La Actitud:</b> expresa la orientaci&oacute;n general, positiva o negativa    frente al objeto de representaci&oacute;n.</p>     <p> En consecuencia, conocer o establecer una representaci&oacute;n social implica    determinar qu&eacute; se sabe (informaci&oacute;n); qu&eacute; se cree, c&oacute;mo    se interpreta (campo de la representaci&oacute;n); y qu&eacute; se hace o c&oacute;mo    se act&uacute;a (actitud).</p>     <p> La actitud nos expresa el aspecto m&aacute;s afectivo de la representaci&oacute;n,    por ser la reacci&oacute;n emocional acerca del objeto o del hecho. Es el elemento    m&aacute;s primitivo y resistente de las representaciones y se halla siempre    presente aunque los otros elementos no est&eacute;n. Es decir, la reacci&oacute;n    emocional que puede ser tenida por una persona o un grupo sin necesidad de tener    mayor informaci&oacute;n sobre el hecho a estudiar.</p>     <p> Para el presente trabajo adoptamos el concepto de que las representaciones    de un grupo son el resultado de sus condiciones materiales de existencia, las    que suponen una determinada experiencia vital y la defensa de unos intereses;    por otro lado, sin embargo, dichas representaciones se expresan a trav&eacute;s    de la herencia cultural del grupo, en la que est&aacute; presente tambi&eacute;n    la elaboraci&oacute;n hist&oacute;rica de las experiencias e intereses que han    ido surgiendo de la vida cotidiana de sus mayores, al lado de elementos surgidos    de representaciones sociales de grupos dominantes en etapas hist&oacute;ricas    anteriores conocidas a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n social.    Se derivar&iacute;a entonces una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre pr&aacute;cticas    y representaciones sociales. Si por un lado se puede sostener que en la realidad    las pr&aacute;cticas sociales preceden a las representaciones (ya que las explican    y justifican), por otro lado, tambi&eacute;n es cierto que estas representaciones    llegan a adquirir una entidad propia, sobre todo en nuestras actuales sociedades    de la informaci&oacute;n, por lo que influyen notablemente en las pr&aacute;cticas    sociales cotidianas. En el caso del cuidado de la salud podemos observar como    unas determinadas representaciones sociales acerca de las mismas influyen en    comportamientos, en pr&aacute;cticas sociales cotidianas, al mismo tiempo que    dichas pr&aacute;cticas van dotando de contenidos progresivamente cambiantes    a las mencionadas representaciones.</p>     <p> Las representaciones sociales pueden pensarse como amplios sistemas que sostienen    las actitudes. Sin embargo, comparada con las teor&iacute;as de las actitudes,    la teor&iacute;a de las representaciones sociales intenta ofrecer una comprensi&oacute;n    de las creencias de las personas basada en la perspectiva del construccionismo    social. Existen varias formas de este construccionismo social (Gergen, Potter,    Sarbin y Kitsuse, citados por Morant, 1998), pero todas est&aacute;n unidas    por la asunci&oacute;n b&aacute;sica de que m&aacute;s que existir una realidad    objetiva, son las personas y las sociedades las que juegan un papel activo en    la construcci&oacute;n del mundo en que vivimos. La comprensi&oacute;n de cualquier    fen&oacute;meno de nuestro mundo social se construye a trav&eacute;s del lenguaje    y la comunicaci&oacute;n; las pr&aacute;cticas sociales; las creencias culturales;    y las instituciones sociales como los medios de comunicaci&oacute;n de masas,    el sistema educativo y las leyes.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">El proceso de objetivaci&oacute;n y anclaje</font></b></p>     <p> Desde la Psicolog&iacute;a social, y seg&uacute;n los planteamientos de Moscovici    y Jodelet, la representaci&oacute;n social se forma a partir de la objetivaci&oacute;n    y anclaje. La primera fase, la objetivaci&oacute;n, es el proceso mediante el    cual se concreta, se materializa el conocimiento en objetos concretos. La segunda    fase es el anclaje o proceso de inserci&oacute;n de las representaciones en    las relaciones intergrupo o en las representaciones preexistentes (Jodelet,    1986). La fase de objetivaci&oacute;n, definida &#8220;como la constituci&oacute;n    formal de un conocimiento&#8221;, contempla tres pasos:</p>     <p> <b>La construcci&oacute;n selectiva: </b>Retenci&oacute;n selectiva de elementos    que despu&eacute;s son libremente organizados. Dicha selecci&oacute;n se da    junto a un proceso de descontextualizaci&oacute;n del discurso y se realiza    en funci&oacute;n de criterios culturales y normativos. &#8220;(...) Se retiene    s&oacute;lo aquello que concuerda con el sistema de valores&#8221; (Jodelet,    1986, p. 482).</p>     <p> <b>El esquema figurativo:</b> El discurso se estructura y objetiviza en un    esquema figurativo de pensamiento, sint&eacute;tico, condensado, simple, concreto,    formado con im&aacute;genes v&iacute;vidas y claras &#8220;(...) los conceptos    te&oacute;ricos se constituyen en un conjunto gr&aacute;fico, coherente, que    permite comprenderlos en forma individual y en sus relaciones&#8221; (Jodelet,    1986).</p>     <p> <b>La naturalizaci&oacute;n:</b> la representaci&oacute;n social se transforma    de representaci&oacute;n conceptual, abstracta, en expresi&oacute;n directa    del fen&oacute;meno presentado. Los conceptos se transforman en categor&iacute;as    sociales del lenguaje que expresan directamente la realidad. Los conceptos se    ontogenizan y toman vida autom&aacute;ticamente (Moscovici, citado por P&aacute;ez,    1987).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En la fase de anclaje hablamos del enraizamiento social de la representaci&oacute;n    y de su objeto; implica la integraci&oacute;n cognitiva del objeto representado    desde el mismo sistema de pensamiento. El anclaje, seg&uacute;n Jodelet, articula    las tres funciones b&aacute;sicas de la representaci&oacute;n:</p>     <p> &#8226; Funci&oacute;n cognitiva de la integraci&oacute;n de la novedad.</p>     <p> &#8226; Funci&oacute;n de interpretaci&oacute;n de la realidad.</p>     <p> &#8226; Funci&oacute;n de orientaci&oacute;n de las conductas y las relaciones    sociales (Jodelet, 1986, p. 486).</p>     <p> De este modo el proceso de anclaje se descompone en varias modalidades que    permiten comprender: c&oacute;mo se confiere significado al objeto representado    haciendo relaci&oacute;n al sentido que se le otorga a la representaci&oacute;n    y c&oacute;mo se utiliza la representaci&oacute;n en tanto sistema de interpretaci&oacute;n    del mundo social, marco e instrumento de conducta, &#8220;(...) esta modalidad    permite comprender c&oacute;mo los elementos de la representaci&oacute;n no    s&oacute;lo expresan relaciones sociales, sino que tambi&eacute;n contribuyen    a constituirlas&#8221; (Jodelet 1986, p. 487). Asimismo es posible comprender    c&oacute;mo se opera su integraci&oacute;n dentro de un sistema de recepci&oacute;n    y la conversi&oacute;n de los elementos de este &uacute;ltimo relacionados con    la representaci&oacute;n. Los sujetos se comportan seg&uacute;n las representaciones,    los sistemas de interpretaci&oacute;n proporcionados por la representaci&oacute;n    gu&iacute;an la conducta.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, podemos decir que la fase de anclaje comporta dos momentos    de relevancia:</p>     <p> 1. El anclaje como inserci&oacute;n en las relaciones de grupo. El sistema    de conocimiento de la representaci&oacute;n se ancla en la realidad social,    atribuy&eacute;ndole una funcionabilidad y un rol regulador de la interacci&oacute;n    grupal.</p>     <p> 2. El anclaje como inserci&oacute;n en los sistemas cognitivos preexistentes.    Al entrar una representaci&oacute;n en contacto con los sistemas de representaciones    sociales preexistentes entra a innovarlos y modificarlos. El anclaje act&uacute;a    como una asignaci&oacute;n de sentido de la representaci&oacute;n social y como    un proceso de instrumentalizaci&oacute;n del saber social. La representaci&oacute;n    social se transforma en un marco de interpretaci&oacute;n de la realidad y ayuda    a construirla.</p>     <p> Los procesos de anclaje y de objetivaci&oacute;n, actuando conjuntamente,    sirven para guiar los comportamientos. La representaci&oacute;n objetivizada,    naturalizada y anclada, es utilizada para interpretar, orientar y justificar    los comportamientos (P&aacute;ez, 1987). Por ser las representaciones sociales    mecanismos necesarios para el establecimiento de identidades colectivas y, por    ende, para la coexistencia y estabilidad social, se les plantea cierta continuidad    en el tiempo, sin que por ello se conviertan en nociones est&aacute;ticas. La    interpretaci&oacute;n y renegociaci&oacute;n les define tambi&eacute;n un car&aacute;cter    din&aacute;mico en la medida en que construyen permanentemente nuevos c&oacute;digos    y marcos interpretativos orientados que hacen posible que ellas cambien o se    modifiquen.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">La entrevista en la investigaci&oacute;n    cualitativa</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los problemas de investigaci&oacute;n en salud son tan complejos que requieren    diversos modos de ser abordardos; en especial cuando detr&aacute;s del problema    a estudiar se descubre la influencia de componentes culturales, de comportamientos    o de creencias, se precisan dise&ntilde;os flexibles que permitan al investigador    comprender la realidad y el entorno donde se produce. Si consideramos que la    conversaci&oacute;n, en situaciones naturales de la vida cotidiana supone un    punto de referencia constante, podremos decir que las entrevistas pasan a constituir    una relaci&oacute;n di&aacute;dica mediatizada por la discursividad, propia    de lo cotidiano, bajo la condici&oacute;n de encuentros regidos por reglas que    marcan m&aacute;rgenes apropiados de relaci&oacute;n interpersonal en cada circunstancia.    &Eacute;stas permiten acceder al universo de significaciones de los actores,    haciendo referencia a acciones pasadas o presentes, de s&iacute; o de terceros,    generando una relaci&oacute;n social que sostiene las diferencias existentes    en el universo cognitivo y simb&oacute;lico del entrevistador y el entrevistado.</p>     <p> Esta t&eacute;cnica se ubica, entonces, en una concepci&oacute;n de lo social    basada en ciertos supuestos que implican, sociol&oacute;gica y epistemol&oacute;gicamente,    una relaci&oacute;n asim&eacute;trica, en tanto que el investigador representa    a un sector superior al del entrevistado y, respectivamente, porque impone el    marco de encuentro y de relaci&oacute;n, las tem&aacute;ticas a tratar y el    destino de la relaci&oacute;n.</p>     <p> Utilizamos, a modo de justificaci&oacute;n de elecci&oacute;n de la entrevista    semiestructurada como fuente de recolecci&oacute;n de datos, los criterios descritos    por Delgado y Guti&eacute;rrez (1995), que son los siguientes:</p>     <p> 1. Para conocer una unidad sociocultural se puede recurrir a la interrogaci&oacute;n    de sus miembros.</p>     <p> 2. Cada miembro es una s&iacute;ntesis global portadora de los hechos y normas    dominantes de esa unidad social.</p>     <p> 3. Las posibilidades de expresi&oacute;n discursiva son b&aacute;sicamente    las mismas para todos los miembros de una sociedad (o de la unidad sociocultural).</p>     <p> 4. La respuesta a una pregunta expresa directamente los hechos y las normas    dominantes.</p>     <p> 5. Esa respuesta es sustentada individualmente por cada persona y revela su    propia opini&oacute;n.</p>     <p> 6. Cada individuo puede proveer esa respuesta cuando le es solicitada.</p>     <p> La dimensi&oacute;n narrativa de la entrevista constituye una red de significaciones    que &laquo;muestra&raquo; una visi&oacute;n del mundo. Esta dimensi&oacute;n,    que para algunos autores est&aacute; vinculada a la intencionalidad del di&aacute;logo    que es la entrevista, se articula con la actividad interpretativa del investigador    y el entrevistado. Esta narratividad y las reglas establecidas desde el encuadre    -que no son reglas que establecen que &laquo;hay que decir la verdad&raquo;-    conforman el marco de la producci&oacute;n de la informaci&oacute;n para la    investigaci&oacute;n. No es el supuesto de que la informaci&oacute;n ya existe    y que hay que buscarla el que predomina en este tipo de entrevista, sino una    concepci&oacute;n de la misma como hacer interpretativo que implica una producci&oacute;n    de sentido en su desarrollo. En cuanto a la verdad de lo que el informante enuncia,    su importancia tendr&aacute; que ver con los objetivos de la investigaci&oacute;n    y el dise&ntilde;o de la entrevista misma, pero hay que se&ntilde;alar que no    siempre es relevante que la informaci&oacute;n que produzca un informante se    ajuste a los hechos narrados. Dice Giddens (1995) que &#8220;el ser humano es    un agente intencional cuyas actividades obedecen a razones y que es capaz, si    se le pregunta, de abundar discursivamente sobre esas razones (lo que incluye    mentir sobre ellas)&#8221;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La entrevista es pensada como una experiencia y se la inscribe en una dimensi&oacute;n    interpretativa del hacer, en tanto que se plantea ir m&aacute;s all&aacute;    de la descripci&oacute;n y busca relaciones a partir de las cuales (mediante    el trabajo conceptual) conocer algo m&aacute;s de la estructura social o los    colectivos en que se inscriben los procesos estudiados.</p>     <p> El &eacute;nfasis de este procedimiento est&aacute; puesto en una escucha    por parte del investigador que conduzca a reconstruir la complejidad de los    procesos sociales en que se hallan inmersos los sujetos.</p>     <p> <b><font face="verdana" size="3">Algunos datos de la muestra piloto</font></b></p>     <p> La muestra de la prueba piloto fue seleccionada al azar y est&aacute; compuesta    por diez mujeres entre 19 y 33 a&ntilde;os, dentro de las caracter&iacute;sticas    demogr&aacute;ficas se registra predominio de uniones libres o madres solteras,    ocho con hijos menores de seis a&ntilde;os y dos sin hijos. La mayor&iacute;a    dijo tener escolaridad primaria completa. Siete manifestaron estar desocupadas    y tres se denominaron amas de casa. Todas corresponden al sector socioecon&oacute;mico    bajo de la poblaci&oacute;n de La Plata y Gran La Plata, en la provincia de    Buenos Aires, Argentina. No tienen seguro de salud y se atienden en el hospital    p&uacute;blico y en salas de atenci&oacute;n de salud que se encuentran en la    periferia de la ciudad.</p>     <p> Las entrevistas se prolongaron alrededor de una hora y media aproximadamente,    fueron grabadas en audio, luego fueron borradas y codificadas. Las preguntas    de las entrevistas se formularon en base a cuatro campos de indagaci&oacute;n:    a) cuidado de la salud, b) salud reproductiva, c) educaci&oacute;n sexual, y    d) demandas de atenci&oacute;n de salud.</p>     <p> Los relatos y discursos de las mujeres de la muestra permitieron conocer ciertas    im&aacute;genes y representaciones sobre el cuidado de la salud en general,    la informaci&oacute;n sobre salud reproductiva y la educaci&oacute;n sexual    as&iacute; como sus experiencias con el sistema de salud.</p>     <p> Al analizar los discursos lo primero que aparece es que la salud es vista    como un valor cuando &#8220;se ve&#8221; la enfermedad. En general se muestra    mayor motivaci&oacute;n hacia la enfermedad que hacia la salud, al considerar    que tienen problemas s&oacute;lo cuando se sienten enfermas. Ante peligros evidentes    la persona act&uacute;a y se protege r&aacute;pidamente, m&aacute;s no ocurre    lo mismo cuando el fen&oacute;meno no es reconocido como nocivo debido a que    se est&aacute; culturalmente adaptado a &eacute;l (alcohol, cigarrillos, alimentaci&oacute;n,    higiene, h&aacute;bitos, etc.) Decimos que en el proceso de objetivaci&oacute;n    y anclaje ese saber se ha naturalizado y los conceptos que lo componen se ontogenizan    y toman vida autom&aacute;ticamente, se transforman en categor&iacute;as sociales    del lenguaje que expresan directamente la realidad.</p>     <p> Esto lleva a otro aspecto que revela el an&aacute;lisis emp&iacute;rico que    es el referido a las paradojas en el comportamiento. La mayor&iacute;a de las    integrantes de la muestra reconoc&iacute;an tener informaci&oacute;n sobre una    cuesti&oacute;n pero no poder actuar en consecuencia o no estar lo suficientemente    convencidas para hacer aquello que beneficiar&iacute;a su salud. Es muy frecuente    observar que en aquellas situaciones de salud relacionadas con la prevenci&oacute;n    del consumo de cigarrillo, el SIDA y la salud reproductiva; de las cuales se    ha hecho amplia difusi&oacute;n y acerca de las cuales las personas se encuentran    bien informadas al respecto de causas, s&iacute;ntomas y mecanismos de prevenci&oacute;n;    vemos como los comportamientos y las pr&aacute;cticas de las personas no se    corresponden con esa informaci&oacute;n. Esto expresa con claridad las rupturas    que obstaculizan la adopci&oacute;n de pr&aacute;cticas de cuidados ante eventos    concretos.</p>     <p> La informaci&oacute;n es s&oacute;lo una parte del complejo proceso de objetivaci&oacute;n    y anclaje; lo que se sabe tiende a organizarse en creencias que contradicen    o confirman los conocimientos. La persona retiene de modo selectivo aquella    parte de la informaci&oacute;n que m&aacute;s concuerda con su sistema de valores    para luego descontextualizarla. La informaci&oacute;n seleccionada es estructurada    y organizada en un esquema figurativo que est&aacute; formado por las im&aacute;genes    que reproducen visiblemente la estructura conceptual. El modelo figurativo permitir&aacute;    concretar, al coordinarlos, cada uno de los elementos que se transforman en    seres de naturaleza &#8220;los controles en el embarazo son necesarios&#8221;,    &#8220; las vacunas protegen a los chicos&#8221;, &#8220;la higiene evita contagios&#8221;,    &#8220;la mujer entiende mejor a los chicos&#8221;. Las figuras, elementos del    pensamiento, se convierten en elementos de la realidad, referentes para el concepto.    El modelo figurativo utilizado como si realmente demarcara fen&oacute;menos,    adquiere un status de evidencia: una vez considerado como adquirido, integra    los elementos de la ciencia en una realidad de sentido com&uacute;n.El anclaje,    como segundo proceso, consiste por tanto en transformar lo que es extra&ntilde;o    en familiar, en hacer inteligible lo que no es familiar. Adem&aacute;s, lo que    lo diferencia de la objetivizaci&oacute;n es &#8220;que permite incorporar lo    extra&ntilde;o en lo que crea problemas, en una red de categor&iacute;as y significaciones&#8221;    (Moscovici, citado en Jodelet, 1984). El anclaje implica otro aspecto que se    refiere a la integraci&oacute;n cognitiva del objeto representado dentro del    sistema de pensamiento preexistente y a las transformaciones derivadas de este    sistema, ya que no se trata, como en el caso de la objetivizaci&oacute;n, de    la constituci&oacute;n formal de un conocimiento, sino de su inserci&oacute;n    org&aacute;nica dentro de un pensamiento constituido. Los sujetos se comportan    seg&uacute;n las representaciones, y su conducta es guiada por los sistemas    de interpretaci&oacute;n proporcionados por la representaci&oacute;n. Ello se    puede observar en los siguientes discursos que hemos registrado en la muestra    piloto:</p>     <p> Trato de tomar poco alcohol y tendr&iacute;a que dejar de fumar... siempre    digo pero no puedo dejar... no s&eacute; si se puede cambiar&#8230; creo que    no. (24 a&ntilde;os, estudios primarios completos, soltera, un hijo, desocupada,    sector bajo.)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Comer y tomar cerveza... tendr&iacute;a que dejar... yo s&eacute; lo mal que    hace pero no puedo, trato, pero no hay caso... en mi casa somos todos gordos...    (26 a&ntilde;os, estudios primarios incompletos, soltera, dos hijos, ama de    casa, sector bajo.)</p>     <p>(&#8230;) usar profil&aacute;ctico siempre, pero a mi marido no le gusta, dice    que entre nosotros no hace falta&#8230; (30 a&ntilde;os, estudios primarios    incompletos, casada, empleada dom&eacute;stica, dos hijos, sector bajo).</p>     <p> Con respecto a la perspectiva de g&eacute;nero un dato de relevancia (aunque    no novedoso) es que las mujeres se ubican como &#8220;cuidadoras&#8221; de la    familia. El concepto de &#8220;cuidar de la familia, en especial a los chicos&#8221;    es el n&uacute;cleo central de la representaci&oacute;n. Se ven como las &#8220;encargadas    naturales&#8221; de los cuidados del cuerpo y de la alimentaci&oacute;n, de    transmitir los h&aacute;bitos y la higiene cotidiana. La cultura ha propiciado    el anclaje social que condiciona en la mujer un conjunto de comportamientos,    creencias y actitudes con respecto al cuidado de los otros y al autocuidado.    Las mujeres constituyen el eje estructurante de estos saberes, decisiones y    conductas de atenci&oacute;n, y los hogares son los espacios naturales en los    que se desarrolla. La mujer se identifica y asume el rol de cuidar de los otros,    en especial de apoyar y cuidar de los m&aacute;s d&eacute;biles. Aqu&iacute;    la naturalizaci&oacute;n y el anclaje social de esta representaci&oacute;n son    muy claros:</p>     <p> Cuidar la salud, en el caso de mi hijo, que est&eacute; vacunado (por eso    vine hoy ac&aacute;). No dejar que se enferme si lo puedo vacunar. (31 a&ntilde;os,    estudios primarios completos, ama de casa, un hijo, sector bajo).</p>     <p> Cuido que coma todo lo que sea sano, que lo haga crecer... me da un poco de    trabajo para comer... a veces me tengo que enojar para que coma... (25 a&ntilde;os,    estudios primarios completos, sector bajo, un hijo).</p>     <p> Yo no tengo miedo a enfermarme, me preocupan los chicos... yo soy grande,    no hace falta que me cuide, ellos s&iacute; se pueden contagiar, enfermar...    (31 a&ntilde;os, estudios primarios completos, sector bajo, tres hijos).</p>     <p> Al hospital vengo por el nene, si no, por m&iacute; no vengo... doy vueltas    hasta que se me pasa... pero con el nene no... vengo corriendo. (28 a&ntilde;os,    estudios secundarios incompletos, sector bajo, un hijo).</p>     <p> Consideramos que la relaci&oacute;n entre la mujer y la salud debe ser considerada    dentro del contexto m&aacute;s amplio de la condici&oacute;n y el estado de    la mujer en la sociedad. Las circunstancias y las funciones sociales, econ&oacute;micas,    etc. de la mujer, influyen en el estado de su propia salud y la de su familia    y viceversa.</p>     <p> El dise&ntilde;o definitivo de la entrevista tuvo como eje algunas de las    hip&oacute;tesis de partida del estudio, y otras surgidas de la prueba del instrumento    realizada. La misma permiti&oacute; conocer las preguntas que suscitaban respuestas    pertinentes al problema de investigaci&oacute;n as&iacute; como tener en cuenta    las recurrencias a fin de agregar o modificar preguntas, y desechar los reactivos    confusos que no ofrec&iacute;an informaci&oacute;n de inter&eacute;s.</p>     <p> Dado que es un estudio exploratorio hicimos al mismo tiempo la recolecci&oacute;n    de datos y el an&aacute;lisis, con el fin de estar alerta a la novedad e incluirla.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b><a name="#1">1</a></b> Proyecto de investigaci&oacute;n Educaci&oacute;n sexual: Demandas sociales    de cuidado de la salud y sus espacios de representaci&oacute;n. Universidad    Nacional de Programa de Incentivos UNLP 2002-2004.</p> <hr size="1">     <p> <b><font face="verdana" size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p> Banchs, M.(2000). Aproximaciones procesales y estructurales al estudio de    las representaciones sociales. Peer reviewed Online Journal, (9) ISSN 1021-    5573.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1657-9267200500010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Benat, J. (1994). Representaciones sociales de la relaci&oacute;n saludenfermedad.    Trabajo de Sintraelecol. Posgrado de salud ocupacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1657-9267200500010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Berger &amp; Luckmann (1984). La construcci&oacute;n social de la realidad.    Buenos Aires: Amorrortu.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1657-9267200500010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Beriain, J. (1990). Representaciones colectivas y proyecto de modernidad.    Anthropos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1657-9267200500010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bruner, J. (1991). Actos de significado. Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1657-9267200500010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Castoriadis, C. (1993). En Colombo, E. El imaginario social. Montevideo: Altamira.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1657-9267200500010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> De Roux, G. (1994). La prevenci&oacute;n de comportamientos de riesgo y la    promoci&oacute;n de estilos de vida saludables en el desarrollo de la salud.    Educaci&oacute;n m&eacute;dica y salud. 28(2), 223-233.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1657-9267200500010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Delgado, J. &amp; Guti&eacute;rrez, J. (1995). M&eacute;todos y t&eacute;cnicas    cualitativas de investigaci&oacute;n en ciencias sociales. Madrid: S&iacute;ntesis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1657-9267200500010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Di Giacomo, J. (1987). Teor&iacute;a, m&eacute;todos y an&aacute;lisis de    las representaciones sociales. En P&aacute;ez, D. (1987). Pensamiento, individuo    y sociedad. Cognici&oacute;n y representaci&oacute;n social. Madrid: Fundamentos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1657-9267200500010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Elejabarrieta, F. (1991). Las representaciones sociales. En Echabarr&iacute;a,    A. Psicolog&iacute;a social sociocognitiva. Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1657-9267200500010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Farr, R. (1996). Representaciones sociales, la tradici&oacute;n francesa de    la investigaci&oacute;n. Traducci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1657-9267200500010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Giddens, A. (1995). La construcci&oacute;n de la sociedad. Buenos Aires: Amorrortu.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1657-9267200500010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> INSALUD. URL<a href="http//insalud.udg.mx/insalud3n2/recensiones.html"target="blank">http//insalud.udg.mx/insalud3n2/recensiones.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1657-9267200500010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Jodelet, D. (1986). La representaci&oacute;n social: fen&oacute;menos, conceptos    y teor&iacute;a. En Moscovici, S. Psicolog&iacute;a social. tomo II. Barcelona:    Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1657-9267200500010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Markova, I. (1996). En busca de las dimensiones epistemol&oacute;gicas de    las representaciones sociales. En P&aacute;ez &amp; Blanco (eds.). La teor&iacute;a    sociocultural y la psicolog&iacute;a social actual. Madrid: Fundaci&oacute;n    Infancia y Aprendizaje.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1657-9267200500010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Morant, N. (1998). Social representations of gender in the media: Quantitative    and qualitative content analysis. En Miell, D. &amp; Wetherell, M. (Eds.). Doing    Social Psychology. London: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S1657-9267200500010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> P&aacute;ez, D. (1987). Pensamiento, individuo y sociedad. Cognici&oacute;n    y representaci&oacute;n social. Madrid: Fundamentos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1657-9267200500010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Reyes, N. &amp; Li&eacute;bano,    S. (1999). URL <a href="http://encolombia.com/foc2.1.htm"target="blank">http://encolombia.com/foc2.1.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1657-9267200500010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Banchs]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximaciones procesales y estructurales al estudio de las representaciones sociales]]></article-title>
<source><![CDATA[Peer reviewed Online Journal]]></source>
<year>2000</year>
<volume>9</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benat]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Representaciones sociales de la relación saludenfermedad: Trabajo de Sintraelecol]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-name><![CDATA[Posgrado de salud ocupacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Berge]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Luckmann]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La construcción social de la realidad]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Amorrortu]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beriain]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Representaciones colectivas y proyecto de modernidad]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-name><![CDATA[Anthropos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bruner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Actos de significado]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castoriadis]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[En Colombo, E. El imaginario social]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Altamira]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Roux]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La prevención de comportamientos de riesgo y la promoción de estilos de vida saludables en el desarrollo de la salud]]></article-title>
<source><![CDATA[Educación médica y salud]]></source>
<year>1994</year>
<volume>28</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>223-233</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gutiérrez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Síntesis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Di Giacomo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Teoría, métodos y análisis de las representaciones sociales]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Páez]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pensamiento, individuo y sociedad: Cognición y representación social]]></source>
<year>1987</year>
<month>19</month>
<day>87</day>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundamentos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elejabarrieta]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las representaciones sociales]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Echabarría]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicología social sociocognitiva]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bilbao ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Desclée de Brouwer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Farr]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Representaciones sociales, la tradición francesa de la investigación]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[Traducción]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Giddens]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La construcción de la sociedad]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Amorrortu]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jodelet]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La representación social: fenómenos, conceptos y teoría]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moscovici]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicología social]]></source>
<year>1986</year>
<volume>II</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Markova]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[En busca de las dimensiones epistemológicas de las representaciones sociales]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Páez]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blanco]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La teoría sociocultural y la psicología social actual]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Infancia y Aprendizaje]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morant]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Social representations of gender in the media: Quantitative and qualitative content analysis]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Miell]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wetherell]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Doing Social Psychology]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Páez]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pensamiento, individuo y sociedad: Cognición y representación social]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundamentos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reyes]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Liébano]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1999</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
