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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caracterización de la violencia sexual en adolescentes de 10 a 19 años, 2001-2003, Cali]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Background: In Colombia among violent not fatal injuries the sexual crimes occupy fourth place, being more affected the minors of age. The sexual violence experienced on the infancy or on the adolescence leaves severe consequences. Objectives: To describe the occurrence of sexual violence cases denounced in teenagers from 10 to 19 years, during the 2001-2003 in Cali. Methods: A descriptive study of prevalence of sexual abuse in adolescents from 10 to 19 years assisted in the Institute of Legal Medicine and Forensic Sciences of the Southwest region during the 2001-2003 for clinic and social work evaluation. Prevalence was calculated and the chi2 test was used to explore differences between variables. Results: From 250 cases of accusations of adolescents were included 77.5% of these accusations were filed by women; being the most affected group age between 10 to 14; 96% reported to have any scholarship studies at the moment of the abuse; 46% were doing family-related activities at the moment of the abuse; 31.4% of the victims belonged to monoparental family and 40% to mixed family; 38.2% of the adolescents had records of family domestic violence; 82.6% of the aggressors were a victim's acquaintance and only the 17% reported to have been attacked by a stranger. The menace and the blackmail were the principal forms used by the aggressor to persuade victim's silence. Also stands out the presence of accomplices in the moment of the abuse. Finally, the commune (or municipality) 13 and 20 were the ones with a greater number of cases, and the one with the least was the 17 with only one case. Conclusions: A high percentage of victims of sexual violence are women who know his aggressor. The accusations are more prevalent in sectors with socioeconomic disadvantage.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Violencia sexual]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Arial" size="+1">    <p align="center"><b>Caracterizaci&oacute;n de la violencia sexual en adolescentes de 10 a 19 a&ntilde;os, 2001-2003, Cali*</b></p></font> <font face="Arial">    <p align="center"><b>Andrea Aguilar, Fonoaudiol<sup>1</sup>, Mercedes Salcedo, Bacteriol<sup>2</sup></b></p></font> <font face="Arial" size="-1">    <p>* Los resultados de este estudio son parte de la investigaci&oacute;n &laquo;Caracterizaci&oacute;n del contexto y la ocurrencia de los delitos sexuales en j&oacute;venes de 10 a 19 a&ntilde;os en Cali, 2001-2003&raquo;, financiado por Colciencias, Contrato N&deg; 379-2004 COLCIENCIAS-Universidad del Valle, Proyecto 116-04-16452.    <br> 1. Profesora Auxiliar, Escuela de Rehabilitaci&oacute;n Humana y co-investigadora Instituto CISALVA, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali, Colombia. e-mail: <a href="mailto:andrea.aguilar71@gmail.com">andrea.aguilar71@gmail.com</a>    <br> 2. Profesora Auxiliar, Escuela de Bacteriolog&iacute;a y co-investigadora Instituto CISALVA, Facultad de Salud, Universidad del Valle. Profesional, Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Suroccidente, Cali, Colombia. e-mail: <a href="mailto:mercysal2003@yahoo.com">mercysal2003@yahoo.com</a>    <br> Recibido para publicaci&oacute;n enero 18, 2007 Aceptado para publicaci&oacute;n septiembre 18, 2008</p></font> <font face="Arial">    <p><b>RESUMEN</b></p>     <p><b>Antecedentes:</b> En Colombia entre las lesiones violentas no fatales, los delitos sexuales ocupan el cuarto lugar, siendo m&aacute;s afectados los menores de edad. La violencia sexual experimentada en la infancia o en la adolescencia deja consecuencias severas.    <br> <b>Objetivos:</b> Describir la ocurrencia de los casos de denuncia de violencia sexual en j&oacute;venes entre 10 y 19 a&ntilde;os de edad, durante los a&ntilde;os 2001 y 2003 en Cali.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>M&eacute;todos:</b> Se realiz&oacute; un estudio de prevalencia de casos de violencia sexual valorados por cl&iacute;nica forense y trabajo social (Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses), ocurridos en &aacute;rea urbana de Cali. Se calcularon prevalencias y se utiliz&oacute; la prueba chi<sup><a href="#2">2</a></sup> para explorar diferencias entre las variables.    <br> <b>Resultados:</b> De los 250 casos incluidos, 77.5% eran mujeres, siendo el grupo de mayor prevalencia entre 10 y 14 a&ntilde;os; 96% eran escolarizados al momento de la ocurrencia del evento. Del total de las v&iacute;ctimas, 46% realizaban actividades en el entorno familiar cuando fue abordada por el agresor. Adem&aacute;s, 38.2% informaron antecedentes de violencia familiar directa o indirecta; 31.4% pertenec&iacute;an a familias monoparentales y 40% a familias mixtas; 82.6% de los agresores eran personas conocidas por la v&iacute;ctima y 17% dijo no conocer al agresor. La amenaza y el chantaje fueron las principales formas de abordaje y de inducci&oacute;n al silencio empleadas por el agresor. Se destaca adem&aacute;s, la presencia de c&oacute;mplices al momento del abuso. Finalmente, la Comuna 13 (20 casos) present&oacute; el mayor n&uacute;mero de denuncias y la de menor n&uacute;mero fue la Comuna 17 (un caso).    <br> <b>Conclusiones:</b> Un alto porcentaje de v&iacute;ctimas de violencia sexual son mujeres que conocen a su agresor. Las denuncias son m&aacute;s prevalentes en sectores con desventaja socioecon&oacute;mica.</p>     <p align="center"><b>Palabras clave:</b> Violencia sexual; Abuso sexual; Adolescentes; Salud sexual.</p>     <p><b>Characteristics of sexual violence in adolescents from 10 to 19 years of age, Cali 2001-2003</b></p>     <p><b>SUMMARY</b></p>     <p><b>Background:</b> In Colombia among violent not fatal injuries the sexual crimes occupy fourth place, being more affected the minors of age. The sexual violence experienced on the infancy or on the adolescence leaves severe consequences.    <br> <b>Objectives:</b> To describe the occurrence of sexual violence cases denounced in teenagers from 10 to 19 years, during the 2001-2003 in Cali.    <br> <b>Methods:</b> A descriptive study of prevalence of sexual abuse in adolescents from 10 to 19 years assisted in the Institute of Legal Medicine and Forensic Sciences of the Southwest region during the 2001-2003 for clinic and social work evaluation. Prevalence was calculated and the chi2 test was used to explore differences between variables.    <br> <b>Results:</b> From 250 cases of accusations of adolescents were included 77.5% of these accusations were filed by women; being the most affected group age between 10 to 14; 96% reported to have any scholarship studies at the moment of the abuse; 46% were doing family-related activities at the moment of the abuse; 31.4% of the victims belonged to monoparental family and 40% to mixed family; 38.2% of the adolescents had records of family domestic violence; 82.6% of the aggressors were a victim's acquaintance and only the 17% reported to have been attacked by a stranger. The menace and the blackmail were the principal forms used by the aggressor to persuade victim's silence. Also stands out the presence of accomplices in the moment of the abuse. Finally, the commune (or municipality) 13 and 20 were the ones with a greater number of cases, and the one with the least was the 17 with only one case.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Conclusions:</b> A high percentage of victims of sexual violence are women who know his aggressor. The accusations are more prevalent in sectors with socioeconomic disadvantage.</p>     <p align="center"><b>Keywords:</b> Sexual abuse; Scholars; Adolescents; Sexual crime; Sexual health.</p>     <p>El delito sexual es una modalidad de agresi&oacute;n caracterizada por actos de violencia f&iacute;sica o psicol&oacute;gica, ejercidos por un actor conocido o desconocido (perpetrador) sobre una v&iacute;ctima de cualquier edad o sexo, con un prop&oacute;sito sexual definido<sup><a href="#1">1</a></sup>. En Colombia se asimila al t&eacute;rmino &laquo;violaci&oacute;n sexual&raquo;.</p>     <p>Permite una mejor comprensi&oacute;n de un asunto tan complejo como es la violencia sexual, ubicar la violencia como un proceso del cual hacen parte, tanto la creaci&oacute;n de las condiciones que posibilitan la violencia, como las acciones de preparaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de dicho acto y sus consecuencias inmediatas y mediatas en los niveles individuales y grupales<sup><a href="#2">2</a></sup>.</p>     <p>La violencia sexual incluye actos que van desde el manoseo hasta las relaciones sexuales con penetraci&oacute;n; desde el incidente aislado hasta el evento cr&oacute;nico e incluye las relaciones sexuales entre adolescentes, as&iacute; como los ataques violentos de los adultos hacia los ni&ntilde;os<sup><a href="#3">3</a></sup>. El abuso sexual por su parte es definido como &laquo;todo acto ejecutado por un adulto o adolescente que se vale de un menor, para estimularse o gratificarse sexualmente. El car&aacute;cter abusivo se le atribuye en la medida que pudi&eacute;ndose realizar estos actos con o sin el consentimiento del menor, se trata de actos para los cuales se carece de la madurez y el desarrollo cognoscitivo necesarios para evaluar su contenido y consecuencias&raquo;<sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>     <p>Otros autores<sup><a href="#5">5</a>,<a href="#6">6</a></sup> incluyen en la definici&oacute;n de abuso sexual los criterios de coerci&oacute;n y asimetr&iacute;a de edad. El primero, hace referencia al contacto sexual mantenido con un menor mediante el uso de la fuerza f&iacute;sica, la amenaza, la presi&oacute;n, la autoridad o el enga&ntilde;o, lo que se considera criterio suficiente para definirlo como abuso sexual, independientemente de la edad del agresor. El segundo, la asimetr&iacute;a de edad, impide la libertad de decisi&oacute;n del ni&ntilde;o (a) e imposibilita una actividad sexual compartida, porque los participantes tienen experiencias, grados de madurez biol&oacute;gica y expectativas diferentes.</p>     <p>La violencia sexual experimentada en la infancia o en la adolescencia, es un problema al que se le ha dado importancia recientemente<sup><a href="#5">5</a></sup> y se sabe que deja consecuencias severas sobre todo cuando se es v&iacute;ctima en edades tempranas<sup><a href="#3">3</a></sup>. El abuso sexual infantil se diferencia de otras formas de maltrato por tener repercusiones psicol&oacute;gicas, a&uacute;n por encima del da&ntilde;o f&iacute;sico, dejando secuelas que pueden repercutir negativamente en el desarrollo psicosexual, afectivo, social y moral de la v&iacute;ctima, con posibilidades de permanecer y reactivarse en el curso de la vida de la persona abusada<sup><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <p>En Am&eacute;rica Latina, Colombia es el pa&iacute;s con mayor informe de casos de delito sexual<sup><a href="#8">8</a></sup>. En el a&ntilde;o 2001 el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INML y CF), realiz&oacute; 11,508 dict&aacute;menes sexol&oacute;gicos y para el a&ntilde;o 2003 esta cifra aument&oacute; a 14,2399, de los cuales cerca de 50% de casos correspond&iacute;an al rango entre 10 y 14 a&ntilde;os de edad<sup><a href="#10">10</a></sup>.</p>     <p>Con el fin de identificar caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas de los adolescentes en condici&oacute;n de v&iacute;ctimas, de los agresores y de la ocurrencia de este evento en la poblaci&oacute;n joven de Cali, se realiz&oacute; un estudio de prevalencia cuyos resultados se presentan a continuaci&oacute;n.</p>     <p><b>MATERIALES Y M&Eacute;TODOS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se realiz&oacute; un estudio de prevalencia de casos de los presuntos delitos sexuales valorados por cl&iacute;nica forense y trabajo social (INML y CF), ocurridos en el &aacute;rea urbana de Cali, en poblaci&oacute;n de 10 a 19 a&ntilde;os. El marco de trabajo que orient&oacute; el estudio es el modelo ecol&oacute;gico, usado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud para el abordaje de la violencia (<a href="#g1">Gr&aacute;fica 1</a>)<sup><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cm/v39n4/v39n4a7g1.jpg"><a name="g1"></a></p>     <p>Las fuentes de informaci&oacute;n fueron:     <br> <ol>    <li>La base de datos de radicaci&oacute;n de usuarios del servicio del INML y CF, donde se registra el ingreso de usuarios. Esta base se encontr&oacute; en dos plataformas diferentes, la m&aacute;s antigua en Dataflex (2001 y 2002) y la actual en Access (marzo-diciembre de 2003).</li>     <li>Las historias m&eacute;dico-legales de cl&iacute;nica y de trabajo social de adolescentes atendidos entre los a&ntilde;os 2001 y 2003, en la secci&oacute;n de cl&iacute;nica forense del INML y CF Regional Suroccidente. Estas correspond&iacute;an a entrevistas semiestructuradas realizadas por los profesionales durante el reconocimiento m&eacute;dico-legal y la atenci&oacute;n de trabajo social. La historia de trabajo social contaba con un relato del evento por parte de la presunta v&iacute;ctima, que indagaba por variables como composici&oacute;n familiar y redes de apoyo entre otras.</li>     <li>La base de datos de atenci&oacute;n de usuarios, elaborada por la oficina de trabajo social forense del INML y CF, que correspond&iacute;a a un control de atenci&oacute;n manual elaborado por el perito del servicio e informes periciales transcritos en el programa Word. Este &uacute;ltimo correspond&iacute;a a una entrevista semi-estructurada realizada por el profesional de trabajo social del servicio de cl&iacute;nica donde se consignaba el relato del evento por parte de la v&iacute;ctima.</li>     <li>Inicialmente, se dise&ntilde;&oacute; una base de datos en Excel con la informaci&oacute;n proveniente de las dos fuentes antes se&ntilde;aladas. Sobre ella, se realiz&oacute; un an&aacute;lisis exploratorio con el fin de observar la distribuci&oacute;n de los datos crudos, por frecuencias y proporciones, as&iacute; como los valores perdidos en las variables. A las variables cuantitativas se les calcularon las medidas de tendencia central (media, moda y mediana). Luego, se calcularon prevalencias y se explor&oacute; a trav&eacute;s de la prueba del chi<sup><a href="#2">2</a></sup> la relaci&oacute;n entre las variables consideradas m&aacute;s relevantes para el estudio. El procesamiento y el an&aacute;lisis de los datos se realizaron en Stata 8.0.</li>                       </ol>          Se resalta que por las deficiencias en la calidad de la informaci&oacute;n recolectada en el INML y CF durante el per&iacute;odo en estudio, la informaci&oacute;n obtenida para cada variable analizada presenta variaciones en el n&uacute;mero de casos. En todas las variables se presenta el valor del n total, sobre el cual se calcularon las prevalencias.     <p>El proyecto cont&oacute; con la aprobaci&oacute;n del Comit&eacute; de &Eacute;tica Humana, Facultad de Salud, Universidad del Valle y con la del Comit&eacute; de Investigaciones del INML y CF.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESULTADOS</b></p>     <p>Durante el tiempo de estudio (2001-2003) se practicaron en el INML y CF, regional Suroccidente, un total de 1,067 reconocimientos m&eacute;dico-legales por presunto delito sexual en personas de ambos sexos. El mayor porcentaje de casos valorados por cl&iacute;nica forense se registr&oacute; durante el a&ntilde;o 2003 (64%), de los cuales 58.7% correspondi&oacute; a poblaci&oacute;n entre los 10 y los 19 a&ntilde;os. Los casos incluidos en el estudio fueron 250 (<a href="#c1">Cuadro 1</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cm/v39n4/v39n4a7c1.jpg"><a name="c1"></a></p>     <p>De acuerdo al marco de trabajo usado, en el nivel individual donde se da cuenta de las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas y de la historia personal del individuo que se relaciona con su comportamiento, los resultados muestran que de los adolescentes valorados durante el per&iacute;odo de estudio por violencia sexual, 77.5% (192/248) eran mujeres. El promedio de edad fue 13.3 a&ntilde;os (DE 2.49), 45.2% (107/237) de las v&iacute;ctimas inform&oacute; estudios primarios al momento de la denuncia. Los grados con mayor concentraci&oacute;n de casos fueron quinto (10%) y s&eacute;ptimo (15%). Los adolescentes refirieron haber sido v&iacute;ctimas de eventos de violencia sexual (44%) y de violencia familiar (38%) previos al evento denunciado (<a href="#c2">Cuadro 2</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cm/v39n4/v39n4a7c2.jpg"><a name="c2"></a></p>     <p>Aunque se encontr&oacute; una p&eacute;rdida de 61% en la variable &#39;actividad que realizaba la v&iacute;ctima al momento de ser abordada por el agresor', en los casos en que se cont&oacute; con esta informaci&oacute;n se observ&oacute; una proporci&oacute;n de 1 a 1 entre las actividades desarrolladas en el entorno familiar y aquellas que ocurrieron en el entorno extrafamiliar. Adicionalmente, 38% (57/149) de los casos informaron antecedentes de violencia familiar de manera directa o indirecta, tanto f&iacute;sica como verbal y psicol&oacute;gica. Las v&iacute;ctimas indicaron haber sufrido al menos un evento previo de violencia sexual en 44% (75/171) de los casos.</p>     <p>Con respecto a los agresores, 99.1% (224/226) eran de sexo masculino, con edad promedio de 34 a&ntilde;os (rango entre 10 y 67), y mediana de 35 a&ntilde;os. Esta variable present&oacute; una distribuci&oacute;n sim&eacute;trica.</p>     <p>La mayor parte de los agresores (40.4%) ten&iacute;a como ocupaci&oacute;n principal los oficios varios (38/94), entre los que se incluyen mec&aacute;nico, vigilante, pintor, zapatero y vendedor ambulante; 47% (44/94) se clasific&oacute; en la categor&iacute;a otros, teniendo como ocupaci&oacute;n oficios de empleados, due&ntilde;os de establecimientos comerciales, tenderos y guardas de seguridad; 12% (12/94) restante hizo referencia a ocupaciones como m&eacute;dicos, abogados, ingenieros, docentes, fot&oacute;grafos o personas con oficios influyentes a nivel comunitario relacionados con actividades religiosas, deportivas o culturales.</p>     <p>En el nivel relacional, se tuvieron en cuenta las caracter&iacute;sticas de las relaciones con el entorno inmediato y posibles factores de riesgo desencadenantes de violencia. Para el estudio se obtuvo informaci&oacute;n sobre relaciones familiares, tipo de v&iacute;nculo con el agresor y red de apoyo familiar. Los principales hallazgos indican que entre las v&iacute;ctimas que dijeron tener v&iacute;nculo familiar con el agresor (77/165), 70% corresponde al padre o quien representara la figura paterna y 30% restante a otro familiar cercano como t&iacute;o, primo o hermano. Los j&oacute;venes que indicaron no tener v&iacute;nculo familiar con el agresor (88/165), se&ntilde;alaron que 71% eran amigos, vecinos o conocidos de la familia, mientras que 29% refiri&oacute; haber sido agredido por un desconocido.</p>     <p>Los hallazgos dan cuenta que 41.2% (73/178) de las v&iacute;ctimas pertenec&iacute;a a familia mixta; 31.5% (56/178) a monoparental; 15% (27/178) nuclear y 12.2% (22/178) familia extensa. Adem&aacute;s de identificar el tipo de familia, se obtuvo informaci&oacute;n sobre las personas con quienes viv&iacute;a la v&iacute;ctima en la misma residencia y se encontr&oacute; que 72% (116/162) conviv&iacute;a con otros familiares como t&iacute;os, abuelos y primos y 28.4% (46/162) restante viv&iacute;a con amigos o conocidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La relaci&oacute;n del agresor con la v&iacute;ctima indic&oacute; que 82.7% (157/191) eran personas conocidas por la v&iacute;ctima o sus familiares. Entre los agresores conocidos, 44.3% (70/157) ten&iacute;an alg&uacute;n v&iacute;nculo familiar con la v&iacute;ctima. Los agresores con v&iacute;nculo familiar que asumen el papel de figura paterna inclu&iacute;do el padre, el padrastro y el abuelo representaron 70% (49/70) y otro familiar como t&iacute;o, primo o hermano 30% (21/70). Adicionalmente se inform&oacute; que los agresores sin v&iacute;nculo familiar con la v&iacute;ctima eran personas cercanas o conocidas por la familia, vecinos o amigos del barrio en 71.1% (64/88) de los casos. No hay indepedencia entre el v&iacute;nculo del agresor y la edad de la v&iacute;ctima (chi<sup><a href="#2">2</a></sup>= 164.806, Pr=0.000).</p>     <p>La respuesta de la familia ante el evento de abuso se clasific&oacute; como positiva en 63.2% (91/144), definida como una reacci&oacute;n de protecci&oacute;n, donde se le daba a la v&iacute;ctima credibilidad, apoyo en la denuncia, se le separaba del agresor o se le brindaba soporte psico-social; 30.5% (43/144) de los casos indic&oacute; una respuesta negativa, entendida como una reacci&oacute;n de desprotecci&oacute;n, donde no hubo apoyo a la v&iacute;ctima, no se le dio credibilidad y se le distanci&oacute; de la familia.</p>     <p>La situaci&oacute;n de violencia sexual fue conocida y puesta en evidencia por un integrante de la familia diferente a la madre, en 58% (73/125) de los casos. La propia v&iacute;ctima inform&oacute; sobre el hecho en 29% (36/125) de los casos. La participaci&oacute;n de vecinos o amigos en el conocimiento del delito fue 7% (9/125); un desconocido 3.2% (4/125) y los docentes 2.4% (3/125). En el an&aacute;lisis exploratorio los datos sugieren que hay diferencias entre la reacci&oacute;n de la familia ante el evento y el tipo de v&iacute;nculo que tiene la v&iacute;ctima con el agresor (chi<sup><a href="#2">2</a></sup> (15)=39.6943 Pr=0.001).</p>     <p>La forma de abordaje m&aacute;s com&uacute;n empleada por el agresor fue amenaza o uso de la fuerza 40.2% (74/183), chantaje o enga&ntilde;o 27.5% (50/183). En 22% (40/183) de los casos el abordaje fue sorpresivo. Mecanismos similares fueron empleados por el agresor para inducir a la v&iacute;ctima a guardar silencio encontr&aacute;ndose una prevalencia de 46.3% (83/179) de amenaza y 24% (44/179) chantaje con mediaci&oacute;n de dinero o afecto.</p>     <p>Los adolescentes presuntamente agredidos informaron no haber sido expuestos a mecanismos para guardar silencio en 17.2% (30/179), como en los casos de inducci&oacute;n a la prostituci&oacute;n<sup><a href="#12">12</a></sup> o en las violaciones, evidenci&aacute;ndose esta &uacute;ltima forma sobre todo en las ni&ntilde;as mayores de 15 a&ntilde;os. El resto manifest&oacute; que el agresor emple&oacute; varias t&eacute;cnicas para inducir al silencio. Las v&iacute;ctimas informaron que hubo c&oacute;mplices al momento del hecho en 31% (52/167) de los casos. Adem&aacute;s, 43% ( 66/155) adolescentes dijeron conocer sobre otras v&iacute;ctimas del mismo agresor.</p>     <p>El nivel comunitario indaga por los contextos comunitarios como la escuela, el lugar de trabajo y el vecindario. En el estudio se recogi&oacute; informaci&oacute;n sobre el lugar de ocurrencia del evento; 51% (116/228) de los abusos ocurrieron dentro de la residencia de la v&iacute;ctima y 20.6% (47/228) en la residencia del agresor. Otros escenarios que se identificaron fueron la v&iacute;a publica 10.5% (24/228), la casa de un familiar de la v&iacute;ctima o un familiar del agresor 9.6% (22/228). Finalmente se identificaron las 10 comunas con mayor prevalencia 2, 3, 4, 6, 7, 13, 14, 18, 20 y 21, donde se concentr&oacute; 63.3% (103/163) de los casos denunciados en el per&iacute;odo de estudio.</p>     <p><b>DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p>El presente estudio permiti&oacute; caracterizar los casos de violencia sexual en adolescentes de 10 a 19 a&ntilde;os valorados por el INML y CF regional Suroccidente en Cali, durante el per&iacute;odo 2001 a 2003. Es importante aclarar que los casos que llegan al INML y CF son aquellos que exigen evaluaci&oacute;n para la investigaci&oacute;n penal adelantada, y por tanto no todos los presumibles delitos sexuales que ocurren llegan a esta instituci&oacute;n<sup><a href="#9">9</a></sup>. En este sentido, los resultados de este estudio aunque no son generales a toda la poblaci&oacute;n v&iacute;ctima de abuso sexual, si permiten una aproximaci&oacute;n a la ocurrencia del evento en la poblaci&oacute;n adolescente de Cali, dadas las caracter&iacute;sticas de fen&oacute;meno tab&uacute; que aun persisten. La informaci&oacute;n de los casos denunciados sigue siendo, por el momento, una de las formas de indagar sobre el problema.</p>     <p>El grupo m&aacute;s afectado fueron las mujeres con una prevalencia de 77.5%, hallazgo que se pudo corroborar con lo expuesto en estudios realizados a nivel internacional<sup><a href="#13">13</a></sup> y nacional<sup><a href="#9">9</a>,<a href="#8">8</a></sup> que informan 85.9%, 84.4% y 86.2%, respectivamente.</p>     <p>El grupo et&aacute;reo de mayor prevalencia fue el de 10 a 14 a&ntilde;os de edad con 80.3%, similar al informe del INML y CF en el 2003 que indic&oacute; que 75% de los casos valorados durante ese a&ntilde;o correspond&iacute;an a menores de 15 a&ntilde;os<sup><a href="#9">9</a></sup>, al tiempo que se&ntilde;al&oacute; que el riesgo de ser v&iacute;ctima de un abuso sexual se incrementa hasta los 14 a&ntilde;os y despu&eacute;s disminuye con la edad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Del total de agresores 99.1% (224/226) eran hombres mayores de 30 a&ntilde;os, lo cual coincide con hallazgos en otros estudios<sup><a href="#13">13</a>,<a href="#14">14</a></sup> donde se encontr&oacute; que la totalidad de los agresores pertenec&iacute;an al sexo masculino y se encontraban en la etapa de mayor actividad sexual y desarrollo de la fuerza f&iacute;sica entre los 15 y 44 a&ntilde;os.</p>     <p>En el presente estudio, los adolescentes informaron un agresor conocido en 82.7% (157/191), de los cuales 44.3% (70/157) ten&iacute;a vinculo familiar. En dos estudios revisados<sup><a href="#5">5</a>,<a href="#15">15</a></sup> se informa una prevalencia de agresores pertenecientes a familia extensa de 29.2% en Espa&ntilde;a y en M&eacute;xico 50% eran familiares. En Colombia el INMLy CF report&oacute; para el a&ntilde;o 2003 que m&aacute;s del 50% de los agresores sexuales correspondieron a familiares<sup><a href="#9">9</a></sup>. Con respecto al vinculo con el agresor, un estudio en Espa&ntilde;a<sup><a href="#5">5</a></sup> indic&oacute; que la mayor&iacute;a de los agresores son figuras paternas (38.4%), y en el estudio actual los agresores con v&iacute;nculo familiar y papel de figura paterna representaron 70% (49/70), un mayor porcentaje al publicado en la literatura. Un estudio realizado en 21 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina<sup><a href="#16">16</a></sup> encontr&oacute; que 55% de las violaciones eran intrafamiliares, perpetradas por el padre, padrastro y otros parientes. En el mismo estudio se indica que s&oacute;lo 19.7% eran agresores desconocidos para la v&iacute;ctima, dato que coincide con la investigaci&oacute;n donde 17.7% de los adolescentes dijo haber sido agredido por un extra&ntilde;o.</p>     <p>La presencia de violencia familiar como un factor asociado con la violencia sexual fue reportada por Ysern De Arce &amp; Becerra<sup><a href="#14">14</a></sup>. En el presente estudio, 44% (n=171) de las v&iacute;ctimas indicaron haber sufrido al menos un evento previo de violencia sexual y 38% (n=149) haber estado expuesto a violencia familiar, dato que coincide con los hallazgos del diagn&oacute;stico de ni&ntilde;ez y adolescencia para Am&eacute;rica Latina donde se revela que entre 5% y 40% de las mujeres adolescentes informaron por lo menos la ocurrencia de un abuso sexual. En este mismo sentido un informe en Canad&aacute;<sup><a href="#17">17</a></sup> indica que entre 8% y 10% de los ni&ntilde;os y entre 12% y 25% de las ni&ntilde;as han sido v&iacute;ctimas de abuso sexual de manera frecuente antes de cumplir los 18 a&ntilde;os de edad.</p>     <p>En el an&aacute;lisis exploratorio los datos sugieren que hay diferencias en la reacci&oacute;n de la familia ante el evento dependiendo del tipo de v&iacute;nculo que tiene la v&iacute;ctima con el agresor. Esta hip&oacute;tesis ha sido documentada en un informe de las autoridades chilenas donde se informa que la cifra de los delitos var&iacute;a de acuerdo con el tipo de v&iacute;nculo, encontr&aacute;ndose mayor d&eacute;ficit de denuncia en los casos de violencia sexual intrafamiliar<sup><a href="#18">18</a></sup>.</p>     <p>Estrategias como el chantaje o el enga&ntilde;o se identificaron en 12.5% de los casos apareciendo como una forma f&aacute;cil en que el adulto agresor se acerca al menor v&iacute;ctima y logra la inclusi&oacute;n del componente sexual en la relaci&oacute;n con el menor sin que este logre identificar que est&aacute; siendo abusado<sup><a href="#19">19</a></sup>. Estas formas de chantaje tuvieron mediaci&oacute;n del dinero o alg&uacute;n bien material prometido a la v&iacute;ctima.</p>     <p>Finalmente, aunque no era objeto del estudio indagar por la variable discapacidad, se encontraron 3 adolescentes con discapacidad intelectiva, que seg&uacute;n la literatura es un factor de riesgo adicional para ser v&iacute;ctima de abuso sexual<sup><a href="#20">20</a></sup>.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>La violencia sexual en la poblaci&oacute;n adolescente constituye un importante problema de salud p&uacute;blica, del cual s&oacute;lo se conocen datos de los casos denunciados, lo que implica reconocer que estudios como este parten de informaci&oacute;n parcializada, restringida a contextos institucionales de justicia y protecci&oacute;n, pero que permiten inferir que detr&aacute;s del sub-registro hay un verdadero problema de salud colectiva que a&uacute;n no se ha logrado evidenciar. La violencia sexual es un hecho que despierta toda clase de sentimientos encontrados ante los cuales las personas se encuentran incapacitadas para dar respuestas, por los niveles de angustia que despierta. Adem&aacute;s, ella se presenta en un contexto que la facilita o permite, que de alguna manera ha llegado a &laquo;normalizarla&raquo;, como si su alta frecuencia fuera un criterio de normalidad<sup><a href="#20">20</a></sup>. A este respecto llama la atenci&oacute;n que en algunos de los casos del estudio, los menores informaron la presencia de c&oacute;mplices al momento del evento identific&aacute;ndolos como menores de edad familiares, amigos y vecinos tanto de la v&iacute;ctima como del agresor, quienes participan de manera indirecta en el evento, o adultos que apoyan el abuso sexual. Frente a este hallazgo no se encontr&oacute; literatura publicada.</p>     <p>En el estudio no se incluyeron adolescentes pertenecientes a estratos socioecon&oacute;micos altos porque no hubo denuncias correspondientes a este segmento de la poblaci&oacute;n, lo cual no indica necesariamente que el fen&oacute;meno no ocurra en poblaci&oacute;n de mayor poder econ&oacute;mico sino que podr&iacute;a pensarse que incluso, en adolescentes pertenecientes a familias de mayores recursos econ&oacute;micos, es menor el apoyo para la denuncia y mayor la necesidad de guardar el secreto.</p>     <p>La mayor prevalencia de violencia sexual en comunas con indicadores de desventaja social, como aquellas ubicadas en la zona de ladera y la zona oriente de la ciudad de Cali, requiere una mirada m&aacute;s detallada para indagar si el alto n&uacute;mero de casos denunciados tiene que ver solamente con una mayor ocurrencia del evento o se relaciona tambi&eacute;n con una mayor presencia de instituciones de justicia, protecci&oacute;n y atenci&oacute;n a los j&oacute;venes en la zona, as&iacute; como a un trabajo comunitario con mayores niveles de desarrollo que en el resto de la ciudad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El alto porcentaje de j&oacute;venes que se encontraban escolarizados sumado a la presencia de los maestros como personas de confianza para el menor, convierten a la escuela en un lugar importante para la b&uacute;squeda de apoyo y soporte por parte de las v&iacute;ctimas de abuso sexual. Se recomienda que una de las intervenciones integrales para la prevenci&oacute;n del abuso sexual pueda orientarse al contexto escolar adem&aacute;s de acciones intersectoriales que promuevan el uso de los servicios de salud y justicia como una alternativa confiable para que la poblaci&oacute;n adolescente sea atendida y orientada en caso de violencia sexual.</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p></font> <font face="Arial" size="-1">    <!-- ref --><p><a name="1"></a>1. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Reglamento t&eacute;cnico para el abordaje integral de la v&iacute;ctima en la investigaci&oacute;n del delito sexual. Versi&oacute;n 01. Bogot&aacute;, DC: Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-9534200800040000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="2"></a>2. Franco S. La violencia en la sociedad actual. Arch Argent Pediatr. 1999; 97: 330-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1657-9534200800040000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="3"></a>3. Ramos-Lira L, Saldivar-Hern&aacute;ndez G, Medina-Mora ME, Rojas-Guiot E, Villatoro-Vel&aacute;zquez J. Prevalencia de abuso sexual en estudiantes y su relaci&oacute;n con el consumo de drogas. Salud Publica Mex. 1998; 40: 221-33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S1657-9534200800040000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="4"></a>4. Gonz&aacute;lez G, Azaola E, Duarte MP, Lemus JR. El maltrato y el abuso sexual a menores: una aproximaci&oacute;n a estos fen&oacute;menos en M&eacute;xico. M&eacute;xico, DF: UAM/UNICEF/COVAC; 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S1657-9534200800040000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="5"></a>5. Pereda N, Polo P, Grau N, Navales N, Mart&iacute;nez M. V&iacute;ctimas de abuso sexual en la infancia: Un estudio descriptivo. Revista D&acute;studies de la violencia 2007; 1: 2-13    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1657-9534200800040000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="6"></a>6. Hoobs J, Hanks H, Wynee J. Child abuse and neglect: A clinician handbook. Londres: Churchill Livingtone; 1993. p.119-99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S1657-9534200800040000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="7"></a>7. Almonte C, Insulsa C, Ruiz C. Sexual abuse in children and adolescents of both sexes. Rev Chi Neuro-psiquiatr &#91;on line&#93; 2002; 40: 22-30. (acceso en octubre 11 de 2008). Disponible en: <a href="http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext%20&amp;pid=S0717-92272002000100003&amp;lng=es&amp;nrm=iso" target="_blank">http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext &amp;pid=S0717-92272002000100003&amp;lng=es&amp;nrm=iso</a>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1657-9534200800040000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="8"></a>8. Grisales R, L&oacute;pez L, Herrera JF, Garc&iacute;a E. Caracterizaci&oacute;n de los presuntos delitos sexuales evaluados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Medell&iacute;n 1995-2000. Rev Fac Nal Salud Publica. 2002; 20: 67-53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S1657-9534200800040000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="9"></a>9. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Centro Nacional de Referencia sobre Violencia. Libro Forensis: Datos para la vida. 2003; p.104-94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1657-9534200800040000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="10"></a>10. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Centro Nacional de Referencia sobre Violencia. Libro Forensis: Datos para la vida. 2001; p.128-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S1657-9534200800040000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="11"></a>11. World Health Organization. World report on violence and health. Geneva: WHO; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1657-9534200800040000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="12"></a>12. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Programa mujer, salud y desarrollo. Abuso sexual en mujeres adolescentes. Serie G&eacute;nero y salud p&uacute;blica N&deg; 9. San Jos&eacute;: OPS/OMS; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S1657-9534200800040000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="13"></a>13. De la Garza-Aguilar J, D&iacute;az M. Elementos para el estudio de la violaci&oacute;n sexual. Salud Publica Mex. 1997; 39: 539-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1657-9534200800040000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="14"></a>14. Ysern De Arce JL, Becerra P. Abuso sexual intrafamiliar: Prevalencia y caracter&iacute;sticas en j&oacute;venes de tercer grado de liceos municipalizados de Chill&aacute;n, Chile. Theoria. 2006; 15: 79-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S1657-9534200800040000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="15"></a>15. Su&aacute;rez M, G&oacute;nzalez FJ. Estad&iacute;sticas y trascendencia de la violencia sexual en menores. Cuad Med Forense. &#91;peri&oacute;dico en la Internet&#93;. 2003 &#91;acceso octubre 12 de 2008&#93;. Disponible en: <a href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext%20&amp;pid=S1135-76062003000200005&amp;lng=es&amp;nrm=iso" target="_blank">http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext &amp;pid=S1135-76062003000200005&amp;lng=es&amp;nrm=iso</a>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1657-9534200800040000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="16"></a>16. Save the children-Suecia. Oficina Regional para Am&eacute;rica del Sur. Diagn&oacute;stico sobre la situaci&oacute;n de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes en 21 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Informe de noticias aliadas para Save the children; 2003. p. 15-33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S1657-9534200800040000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="17"></a>17. Agence de la sant&egrave; et des services sociaux de Montreal. Prevention sexual abuse of youth. R&eacute;gie r&eacute;gionale de la sant&eacute; et des services sociaux de Montr&eacute;al-Centre, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1657-9534200800040000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="18"></a>18. Ministerio de Salud de Chile. Normas y gu&iacute;a cl&iacute;nica para la atenci&oacute;n en servicios de urgencias en personas v&iacute;ctimas de violencia sexual. Rev Chil Obstet Ginecol. 2005; 70: 49-65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S1657-9534200800040000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="19"></a>19. Spraggon C. Violencia sexual en Bogot&aacute;. Centro de Investigacones Sociojur&iacute;dicas (CIJUS), Facultad de Derecho, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1657-9534200800040000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> <a name="20"></a>20. Canadian Pediatric Society. Adolescent Medicine Committee Pediatrics and Child Health. Sexual abuse of adolescents with cronich conditions. Sex Paediatr Child Health. 1997; 2: 212-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S1657-9534200800040000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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