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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las medidas preventivas ambientales, una aproximación desde el derecho administrativo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Preventive measures provided in the environmental sanction system are a type of cautionary measures set forth in the Colombian legal system, but having some specific characteristics of their own application field: environmental law. This article is an approach to content, scope, background, and justification of environmental preventive measures from the administrative law point of view and as a manifestation of one of the executive branch functions: preservation of public order.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b> Las medidas preventivas ambientales, una aproximaci&oacute;n  desde el derecho administrativo<a name="topo1"></a><a href="#topo"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3"><b> Environmental Preventive Measures: An Approach from the Administrative Law</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b> Iv&aacute;n Andr&eacute;s P&aacute;ez P&aacute;ez<a name="topo2"></a><sup>**</sup>; Gloria Amparo Rodr&iacute;guez<a name="topo3"></a><sup>***</sup></b></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#topo2">**</a> Abogado, especialista en Derecho Administrativo y Derecho Ambiental y candidato a mag&iacute;ster en Derecho Administrativo  de la Universidad del Rosario, donde es profesor del postgrado en Derecho Ambiental. Hace parte de la L&iacute;nea de Investigaci&oacute;n en Derecho Ambiental y actualmente es el Director Jur&iacute;dico de la firma de abogados Mac&iacute;as G&oacute;mez &amp; Asociados Abogados S. A. S. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica:  <a href="mailto:ivan.paez@maciasabogados.com">ivan.paez@maciasabogados.com</a>.</p>     <p><a href="#topo3">***</a> Abogada y mag&iacute;ster en Derecho Privado de la Universidad Pontificia Bolivariana, docente investigadora de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Cat&oacute;lica de Oriente, Grupo de Investigaciones jur&iacute;dicas, L&iacute;nea de Estudios Ambientales. <a href="mailto:barcila@uco.edu.co">barcila@uco.edu.co</a>.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Recibido</b>: febrero 17 de 2013</p>     <p><b>Aceptado</b>: marzo 22 de 2013</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p> Las medidas preventivas previstas en el r&eacute;gimen sancionatorio ambiental son una especie de las medidas cautelares consagradas en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, aunque con algunas particularidades propias de su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n, que es el derecho ambiental. El art&iacute;culo realiza una aproximaci&oacute;n respecto al contenido, alcance, antecedentes y justificaci&oacute;n de las medidas preventivas ambientales desde la &oacute;ptica del derecho administrativo y como manifestaci&oacute;n de una de las funciones del ejecutivo, cual es el mantenimiento del orden p&uacute;blico. </p>     <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> derecho ambiental, procesos sancionatorios, medida preventiva. </p> <hr size="1" noshade>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p> Preventive measures provided in the environmental sanction system are a type of cautionary measures set forth in the Colombian legal system, but having some specific characteristics of their own application field: environmental law. This article is an approach to content, scope, background, and justification of environmental preventive measures from the administrative law point of view and as a manifestation of one of the executive branch functions: preservation of public order. </p>     <p><b>KEY WORDS</b></p>     <p> Environmental law; sanction proceedings; preventive measures. </p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>Introducci&oacute;n </B></FONT></p>     <p>En un Estado social y de derecho como el previsto por el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, el deber de proteger, conservar y garantizar el uso y aprovechamiento racional de los recursos naturales ha motivado el establecimiento de m&uacute;ltiples medidas para contrarrestar las perturbaciones o afectaciones que estos pueden sufrir, que van desde acciones administrativas, legales y judiciales hasta otras de car&aacute;cter alternativo. En particular nos referiremos a las medidas administrativas que constituyen la manera como la Administraci&oacute;n, en ejercicio de la funci&oacute;n que le es propia, adopta decisiones y desarrolla actividades para la correcta gesti&oacute;n de los recursos naturales y la salvaguarda del derecho colectivo al ambiente sano. </p>     <p>Entre las medidas sobre las que haremos referencia, centraremos nuestra atenci&oacute;n en aquellas conocidas como preventivas o precautorias, las cuales se han constituido en un instrumento muy aprovechado por las autoridades ambientales para cumplir eficazmente con el mandato superior de protecci&oacute;n al ambiente, al evitar de manera pr&aacute;ctica atentados contra los recursos naturales,  fiscalizar los comportamientos de los administrados e imponer medidas restrictivas de derechos individuales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La alusi&oacute;n a las medidas preventivas se sustenta en el derecho administrativo, por ser el epicentro donde estas tienen cabida; de all&iacute; que el objetivo principal ser&aacute; el de mostrar el fundamento u origen de este tipo de medidas, que ejemplifica una vez m&aacute;s la tensi&oacute;n siempre presente en el derecho administrativo, entre la protecci&oacute;n y respeto del inter&eacute;s general y las restricciones o limitaciones a los derechos individuales. </p>     <p>Es as&iacute; como se busca, en primer t&eacute;rmino, abordar el tema de la funci&oacute;n administrativa, a fin de comprender su contenido y alcance y desentra&ntilde;ar la manera como el ambiente tambi&eacute;n hace parte del marco de competencia de la Administraci&oacute;n. En segundo lugar, y comoquiera que las autoridades administrativas desarrollan actividades de todo tipo, resulta necesario ubicar las medidas preventivas dentro del conjunto de funciones, para lo que abordaremos la materia de la polic&iacute;a administrativa, por ser el sustento a partir del cual las entidades adoptan medidas cautelares; de esta manera ser&aacute; necesario estudiar elementos como el poder, la funci&oacute;n, la actividad y los medios de polic&iacute;a. En tercer lugar, teniendo en cuenta que cualquier actividad que adelante la Administraci&oacute;n lleva impl&iacute;cito un procedimiento o manera particular de actuar, resulta necesario abordar el tema de los procedimientos administrativos, conocer su fundamento y sus caracter&iacute;sticas, en particular aquellas que se presentan por el devenir de una actividad como la polic&iacute;a administrativa. En cuarto lugar nos ocuparemos de las medidas preventivas desde el propio derecho administrativo a fin de encontrar su raz&oacute;n de ser a partir de esta rama del derecho. Finalmente, se expondr&aacute;n algunas conclusiones en torno a las medidas preventivas vistas tambi&eacute;n desde la &oacute;ptica del derecho administrativo.  </p>     <p>Es importante mencionar que este documento es uno de los resultados del proyecto de investigaci&oacute;n ''La participaci&oacute;n administrativa ambiental en los procedimientos para el otorgamiento de licencias ambientales'', cuyo objetivo es evaluar el ejercicio de la participaci&oacute;n administrativa ambiental en los procesos para el otorgamiento de licencias ambientales en Colombia. Con ello se pretende   se&ntilde;alar los vac&iacute;os que se han presentado en el tema y evidenciar los campos espec&iacute;ficos en los cuales se ha presentado incumplimiento o evasi&oacute;n frente a la aplicaci&oacute;n de las normas ambientales. A trav&eacute;s de esta propuesta investigativa se apunta a generar lineamientos que sirvan de herramienta tanto a los ciudadanos como a la administraci&oacute;n en cuanto a las licencias y al ejercicio de la participaci&oacute;n ambiental. La metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n incluye an&aacute;lisis doctrinal, jurisprudencia, trabajo de campo, documentaci&oacute;n institucional, entrevistas, cartograf&iacute;a social, encuestas, entre otros. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>1.	Funci&oacute;n administrativa </B></FONT></p>     <p>Con el transcurrir del tiempo, el fundamento jur&iacute;dico del ejercicio, funci&oacute;n o actuaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n ha venido evolucionando, dejando atr&aacute;s ideas como las del Antiguo R&eacute;gimen<a name="nota1"></a><a href="#nota"><SUP>1</SUP></a> en las que la Administraci&oacute;n, en ese entonces encarnada en la figura del rey, actuaba sin l&iacute;mites jur&iacute;dicos, orientada solamente por la prudencia y el juicio moral del monarca. Tales ideas desaparecieron con la Revoluci&oacute;n Francesa, momento a partir del cual  el fundamento jur&iacute;dico de la actuaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n vino a ser la Ley, es decir, que el ejercicio de  la funci&oacute;n administrativa se circunscribi&oacute; a la legalidad, lo cual trajo consigo que a partir de esta etapa fuera la Ley el <b><i>l&iacute;mite o sustento de la actuaci&oacute;n Administrativa, en la medida en que la norma determina la manera como debe funcionar la Administraci&oacute;n en cada situaci&oacute;n particular donde se le requiera.</i></b></p>     <p>Bajo esta nueva concepci&oacute;n, a&uacute;n vigente entre nosotros, la Administraci&oacute;n P&uacute;blica se concibe  como lo expresa el profesor Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a (1995) en un conjunto de competencias legales asignadas entre sus agentes, seg&uacute;n las materias que a cada uno le correspondan, ejecutadas dichas labores de la manera que la Ley lo determine; en suma, la Administraci&oacute;n act&uacute;a en las materias que la Ley establece y en la forma como ella lo se&ntilde;ale.</p>     <p>De all&iacute;, y como bien lo ha se&ntilde;alado el profesor Naranjo (1997), el Estado como ente jur&iacute;dico y pol&iacute;tico, dotado de los atributos que le son propios, tiene que cumplir con determinados fines; dentro de estos, y fundamentalmente, la satisfacci&oacute;n de las necesidades individuales y colectivas de los ciudadanos y la b&uacute;squeda del bien com&uacute;n, conocida tambi&eacute;n como inter&eacute;s general. Para alcanzar estos fines, el Estado debe ejercer determinadas funciones<a name="nota2"></a><a href="#nota"><SUP>2</SUP></a>, las cuales han venido siendo agrupadas en tres grandes vertientes: las funciones judiciales o jurisdiccionales, las funciones legislativas y las funciones administrativas<a name="nota3"></a><a href="#nota"><SUP>3</SUP></a>.  </p>     <p>Ahora bien, en el Estado moderno la funci&oacute;n administrativa ha de ser entendida: como ''el conjunto de actividades que a diario realiza la Administraci&oacute;n para el cumplimiento de las leyes y para la consecuci&oacute;n del inter&eacute;s general'' (Naranjo, 1997, p. 265); seg&uacute;n Polo Figueroa (2001), como ''un conjunto de actos, hechos y operaciones que realiza la Administraci&oacute;n para la satisfacci&oacute;n de necesidades de inter&eacute;s p&uacute;blico y para la realizaci&oacute;n de sus fines, de manera continua y ejecutoria'' (p. 25), y desde un punto puramente constitucional (Rep&uacute;blica de Colombia, 1991, Arts. 209,365 y 366) como el que consagra Penagos (2000), ''es la actividad concreta, dirigida, a trav&eacute;s de una acci&oacute;n positiva, a la realizaci&oacute;n de los fines concretos de seguridad, progreso y bienestar de la colectividad'' (p. 256).</p>     <p>Lo antes expuesto implica que a la Administraci&oacute;n<a name="nota4"></a><a href="#nota"><SUP>4</SUP></a>, por ser de su esencia<a name="nota5"></a><a href="#nota"><SUP>5</SUP></a>, le corresponde, en ejercicio de la funci&oacute;n administrativa: hacer cumplir las leyes, administrar los bienes del Estado, planificar la econom&iacute;a, preservar el orden p&uacute;blico, defender el territorio nacional y garantizar la correcta prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las anteriores actividades establecidas por el ordenamiento jur&iacute;dico como componentes de la funci&oacute;n administrativa del ejecutivo, se llevan a cabo con arreglo a lo previsto en la Constituci&oacute;n y la Ley, m&aacute;s espec&iacute;ficamente la Ley 489 de 1998 que, como expone Vidal Perdomo (2008), declararon  que dicha funci&oacute;n est&aacute; al servicio del inter&eacute;s general, estableciendo como umbrales de actuaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n principalmente: la igualdad, la moralidad, la eficacia, la econom&iacute;a, la celeridad, la imparcialidad y la publicidad.</p>     <p>De esta manera y como lo han expuesto Fraga (1978) y Polo Figueroa (2001) la funci&oacute;n administrativa se caracteriza por los siguientes aspexctos: </p>     <p>1.	Comprender un conjunto de actividades emanado del ordenamiento jur&iacute;dico y cuyo marco competencial se circunscribe a la Constituci&oacute;n y la Ley. </p>     <p>2.	Desarrollarse de manera ininterrumpida y principalmente por la Administraci&oacute;n, esto es, por el ''El Ejecutivo''. </p>     <p>3.	Implicar la realizaci&oacute;n de actos materiales, que pueden revestir distintas maneras, actos administrativos, contratos estatales y operaciones administrativas. </p>     <p>4.	Tener efectos jur&iacute;dicos plenos aunque limitados, dado que se materializa de manera concreta, pr&aacute;ctica, individualizada y particular. </p>     <p>Por lo tanto, la funci&oacute;n administrativa, como conjunto de actividades que de manera continua y directa ejecuta la Administraci&oacute;n para el cumplimiento de los cometidos estatales, desarrolla tres tipos de actividades, como lo expone el profesor Dromi (1996): las de fomento, referidas a la promoci&oacute;n y est&iacute;mulo de las actividades que de suyo son propias de los particulares; las de servicios p&uacute;blicos, atinentes a la satisfacci&oacute;n de las necesidades de la comunidad, y las de intervenci&oacute;n, que comprenden la polic&iacute;a administrativa, el orden y la seguridad p&uacute;blicas. Es esta &uacute;ltima actividad sobre la cual  prestaremos nuestra atenci&oacute;n, por estar all&iacute; cobijado el derecho ambiental y particularmente las medidas preventivas o precautorias. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>2.	La polic&iacute;a administrativa     </B></FONT></p>     <p>Como se vio en el ac&aacute;pite anterior, al hacer referencia al conjunto de actividades que componen la funci&oacute;n administrativa, estamos haciendo alusi&oacute;n, en forma ilustrativa, al ejercicio de la polic&iacute;a administrativa, los servicios p&uacute;blicos y las actividades de fomento, llevadas a cabo por la Administraci&oacute;n a trav&eacute;s de actos administrativos, contratos estatales y operaciones administrativas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La actividad de polic&iacute;a, eje central del presente cap&iacute;tulo, se contrapone a los servicios p&uacute;blicos y a las actividades de fomento por, como dice Rebollo Piug (2000) ''entra&ntilde;ar la imposici&oacute;n administrativa de limitaciones<a name="nota6"></a><a href="#nota"><SUP>6</SUP></a>, eventualmente coactivas, a los ciudadanos'' (p. 24) con el prop&oacute;sito de mantener el orden p&uacute;blico, uno de los fines del Estado contempor&aacute;neo. </p>     <p>De lo anterior, se desprende que cada vez que la Administraci&oacute;n limita los derechos y libertades individuales, se est&aacute; haciendo referencia a la polic&iacute;a<a name="nota7"></a><a href="#nota"><SUP>7</SUP></a>, entendiendo por tal ''la actividad del Estado que trata de mantener la convivencia ordenada de los individuos y sus actividades dentro del grupo social'' (Fiorini, 1995, p. 30). Lo que significa que dicha actividad administrativa tiene por objeto la custodia de las prerrogativas individuales dentro del escenario de lo p&uacute;blico, para evitar que estas perturben el orden p&uacute;blico, entendido como el conjunto de bienes p&uacute;blicos que deben estar presentes en toda sociedad de derecho y que permiten la convivencia arm&oacute;nica y pac&iacute;fica de sus integrantes<a name="nota8"></a><a href="#nota"><SUP>8</SUP></a>.</p>     <p>En consecuencia, el orden p&uacute;blico va ligado a la concepci&oacute;n de polic&iacute;a administrativa en cuanto, como dijimos en l&iacute;neas anteriores, este comprende el conjunto de bienes que garantizan el bienestar o inter&eacute;s general de la sociedad y que permiten el desarrollo de los derechos subjetivos de las personas. Se&ntilde;ala Polo Figueroa (2001) como elementos constitutivos del orden p&uacute;blico: </p>     <p>1)	La tranquilidad: abarca los conceptos de paz y sosiego, con el objeto de buscar el descanso de las personas.  </p>     <p>2)	La seguridad: comprende la protecci&oacute;n f&iacute;sica de las personas en su vida y bienes.  </p>     <p>3)	La salubridad: predica por el mantenimiento en la sociedad de condiciones de higiene y profilaxis.  </p>     <p>4)	La moralidad: implica el ejercicio de conductas y comportamientos individuales de acuerdo con la decencia y las buenas costumbres.  </p>     <p>5)	La ecolog&iacute;a: promulga por la existencia de condiciones favorables para el desarrollo y calidad de vida de las personas; comprende con ello, la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y correcta utilizaci&oacute;n de los recursos naturales. </p>     <p>Por consiguiente, el fin de la polic&iacute;a administrativa es, como lo afirma Balb&iacute;n (2008), armonizar la seguridad, la salud, la ecolog&iacute;a, la tranquilidad y la moralidad p&uacute;blicas con las libertades, garant&iacute;as y prerrogativas individuales, para alcanzar de esta manera un bienestar general equilibrado, siendo el ordenamiento jur&iacute;dico, el motor a trav&eacute;s del cual se logra la complementariedad entre lo colectivo representado en lo p&uacute;blico y los derechos individuales. </p>     <p>Ahora bien, dado que la polic&iacute;a administrativa converge dentro del ordenamiento jur&iacute;dico y comprende multiplicidad de competencias a favor de la Administraci&oacute;n, ella ha sido estructurada en distintos niveles de actuaci&oacute;n, todos ellos enlazados y ordenados sistem&aacute;ticamente para darle sustento jur&iacute;dico suficiente para la limitaci&oacute;n y/o restricci&oacute;n de los derechos individuales, y cuyo estudio resulta pertinente al ser dicha estructura la que permite dar vida a las medidas preventivas en materia ambiental. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; las cosas, en primer lugar tenemos que el derecho o poder de polic&iacute;a<a name="nota9"></a><a href="#nota"><SUP>9</SUP></a> se refiere al conjunto de normas que expide el Estado para regular las actividades que llevan a cabo los particulares a fin de mantener el orden p&uacute;blico; en palabras de Farrando y Mart&iacute;nez (1996), ''es la potestad legislativa que tiene por objeto la promoci&oacute;n del bienestar general, regulando este fin los derechos individuales, expresa o impl&iacute;citamente reconocidos por la Ley fundamental'' (p. 492). En el caso <I>sub examine</I>, y sin entrar en honduras, tenemos el conjunto de normas ambientales<a name="nota10"></a><a href="#nota"><SUP>10</SUP></a> que establecen la manera como deben explotarse los recursos naturales. </p>     <p>En segundo orden, la funci&oacute;n de polic&iacute;a es la facultad que tiene la Administraci&oacute;n para ejercer las competencias policivas, es decir, se trata de las actividades administrativas a trav&eacute;s de las cuales se concreta el poder de polic&iacute;a; como expone Ayala Caldas (1999) rememorando la jurisprudencia del Consejo de Estado ''es la gesti&oacute;n administrativa concreta del poder de polic&iacute;a, ejercida dentro de los marcos impuestos por este'' (p. 595).</p>     <p>En tercer lugar, se encuentran los medios de polic&iacute;a, que son los distintos tipos de actuaci&oacute;n con los que se ha facultado a la Administraci&oacute;n para el mantenimiento del orden p&uacute;blico, y que pueden ser clasificados de acuerdo con lo expuesto por Rodr&iacute;guez (2001) como medidas generales, particulares y de coerci&oacute;n. En las primeras se ubican las distintas reglamentaciones que la Administraci&oacute;n expide del poder de polic&iacute;a a trav&eacute;s de las cuales se imponen las restricciones, las sanciones y las medidas correctivas a las libertades individuales. Para el caso que nos ocupa vendr&iacute;a a ser el acto administrativo por el cual las autoridades ambientales reglamentar&aacute;n la Ley Sancionatoria Ambiental. </p>     <p>Las medidas particulares, como bien lo anota Polo Figueroa (2001), pueden ser materiales y jur&iacute;dicas, y no son m&aacute;s que la manera como la Administraci&oacute;n aplica o desarrolla las medidas generales. Dentro de los medios materiales encontramos: la captura, el allanamiento y los servicios de polic&iacute;a, y como medios jur&iacute;dicos tenemos seg&uacute;n Garrido, Losada y Palomar (2006) los siguientes:</p>     <p>1)	La orden policial: que puede definirse como la obligaci&oacute;n que impone la Administraci&oacute;n al particular, mediante la cual este queda comprometido a la realizaci&oacute;n de una conducta determinada. Es como dicen Farrando y Mart&iacute;nez (1996), la imposici&oacute;n de una prestaci&oacute;n al ciudadano por una perturbaci&oacute;n generada. <I>Prima facie</I>, es all&iacute; donde podr&iacute;an ser ubicadas las medidas preventivas. Ejemplo, el aviso, la advertencia y el requerimiento. </p>     <p>2)	La autorizaci&oacute;n: es el acto administrativo por el cual la Administraci&oacute;n  autoriza a un particular a ejercer un derecho preexistente. En palabras de Farrando y Mart&iacute;nez (1996): ''La autorizaci&oacute;n no ampl&iacute;a el campo de los derechos del individuo, solo permite que este los ponga en ejercicio, al reconoc&eacute;rsele que ha cumplido con las condiciones preventivas que ha impuesto el poder de polic&iacute;a''. En derecho ambiental un ejemplo v&aacute;lido ser&iacute;an las licencias ambientales.</p>     <p>3)	Las prohibiciones: son las restricciones que la Administraci&oacute;n aplica a ciertos comportamientos y actividades del particular que por s&iacute; solos no causan da&ntilde;o alguno, pero que pueden eventualmente perturbar el orden p&uacute;blico.</p>     <p>4)	El permiso: es la excepci&oacute;n de una prohibici&oacute;n que otorga la Administraci&oacute;n al particular para que este realice o adelante un compartimiento del que deb&iacute;a abstenerse inicialmente. </p>     <p>Las medidas de coerci&oacute;n comprenden la utilizaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica cuando la perturbaci&oacute;n del orden p&uacute;blico sea de tal entidad que se haga necesaria su utilizaci&oacute;n para cesar la perturbaci&oacute;n<a name="nota11"></a><a href="#nota"><SUP>11</SUP></a>. </p>     <p>As&iacute; las cosas, es posible afirmar que las medidas preventivas de car&aacute;cter ambiental pueden ser ubicadas dentro de los medios generales y particulares de la polic&iacute;a administrativa, por cuanto su objetivo principal es propender por la correcta explotaci&oacute;n de los recursos naturales, es decir, la prevenci&oacute;n de cualquier alteraci&oacute;n que en materia ambiental perturbe el orden p&uacute;blico.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, la actividad polic&iacute;a, entendida como la ejecuci&oacute;n material que de los medios de polic&iacute;a hace la Administraci&oacute;n, refiere al marco competencial en virtud del cual  se da cumplimiento a lo previsto en el poder de polic&iacute;a, llevado a cabo a trav&eacute;s de las operaciones administrativas que adelantan las autoridades en ejercicio de la funci&oacute;n administrativa que le es propia.    </p>     <p>En suma, puede afirmarse que bajo la concepci&oacute;n de un moderno Estado de derecho, la polic&iacute;a administrativa se caracteriza por un conjunto de actividades en virtud de las cuales se regulan o reglamentan los derechos individuales, a fin de armonizar sus funciones con el inter&eacute;s general, actividades cuya particularidad es el ejercicio del imperio de la Administraci&oacute;n para la protecci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos. Es all&iacute; donde aparece ''<I>la polic&iacute;a ambiental</I>'' como medio para ejercer el control de las actividades que ejecutan los particulares, en la cuales se involucre el aprovechamiento de recursos naturales, de manera que estas se lleven a cabo dentro de los l&iacute;mites del inter&eacute;s general.</p>     <p>Sin embargo, este control debe estar en perfecta armon&iacute;a con las libertades individuales, raz&oacute;n por la cual resulta indispensable tener en cuenta que la polic&iacute;a ambiental, y en general la administrativa, se encuentra sujeta al ordenamiento jur&iacute;dico; de all&iacute; que el individuo, a fin de conjurar la arbitrariedad de la Administraci&oacute;n y limitar el ejercicio de este tipo de funci&oacute;n, cuente con garant&iacute;as y prerrogativas constitucionales y legales, como, el respeto y protecci&oacute;n de derechos como la libertad y la propiedad; y garant&iacute;as como la razonabilidad y proporcionalidad de las medidas impuestas.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>3.	Procedimientos administrativos y medios de polic&iacute;a </B></FONT></p>     <p>Dentro de los contenidos propios de la polic&iacute;a administrativa, se har&aacute; referencia a los medios de polic&iacute;a generales y particulares de car&aacute;cter jur&iacute;dico, por ser estos el sustento a partir del cual la Administraci&oacute;n despliega sus competencias en materia ambiental. </p>     <p>Los medios de polic&iacute;a, que por excelencia emplea la Administraci&oacute;n para el cumplimiento de su fin de protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y desarrollo sostenible de los recursos naturales, adem&aacute;s de la imposici&oacute;n de sanciones, medios de coerci&oacute;n, a los que no se hace referencia, comprende las &oacute;rdenes, autorizaciones y permisos, mencionados en l&iacute;neas anteriores. </p>     <p>Ahora bien, para la ejecuci&oacute;n o ejercicio de tales medios, resulta indispensable que la Administraci&oacute;n adelante o lleve a cabo una serie o sucesi&oacute;n de actos, ordenados y concatenados, que permitan la consecuci&oacute;n ordenada, sistem&aacute;tica, directa, inmediata y regulada de los fines propios de cada una de las medidas antes mencionadas. Nos referimos a los procedimientos administrativos, que se constituyen ''en el conjunto de formas jur&iacute;dicamente reguladas, cumplidas por y ante los &oacute;rganos que tienen atribuido el ejercicio de la funci&oacute;n administrativa, con el fin de preparar la emisi&oacute;n de actos que satisfacen directa e inmediatamente el bien com&uacute;n'' (Comadira, 1994, p. 117).  </p>     <p>En consecuencia, los procedimientos administrativos previstos en el ordenamiento jur&iacute;dico tienen un car&aacute;cter instrumental, el cual es permitir que el Estado cumpla con su funci&oacute;n administrativa, pero no de cualquier manera, sino acorde con lo previsto para tal objetivo por el ordenamiento jur&iacute;dico. De all&iacute; que este tipo de procedimientos se vean irradiados tanto por principios sustantivos como procedimentales; seg&uacute;n Comadira (1994), los primeros, establecidos por el ordenamiento jur&iacute;dico en general y que son de la esencia misma del Estado de derecho, y los segundos, de esencia puramente procedimental emanados de la relaci&oacute;n entre el ciudadano y el Estado, al desarrollar este las funciones que le son propias. </p>     <p>De esta manera, los procedimientos administrativos cumplen un papel trascendental dentro del ejercicio de los medios de polic&iacute;a pues, como lo expresa  Laguna De Paz (2006) permiten de una parte, evitar, aunque en algunos casos pr&aacute;cticos no suceda de esa manera, que la actividad de la Administraci&oacute;n lesione derechos individuales y, de la otra, el aprovechamiento general y uso racional de los recursos p&uacute;blicos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, desde el punto de vista ambiental, la aplicaci&oacute;n de procedimientos administrativos significa que la autoridad ambiental, al ejercer medios de polic&iacute;a tales como autorizaciones, &oacute;rdenes y permisos, para la protecci&oacute;n, conservaci&oacute;n y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, deber&aacute; cumplir con una serie de deberes de car&aacute;cter jur&iacute;dico que permitan adecuar su actuaci&oacute;n al marco de la legalidad. </p>     <p>Dado lo anterior, es menester centrar la atenci&oacute;n en los medios de polic&iacute;a m&aacute;s socorridos en materia ambiental, los cuales, como lo menciona Laguna De Paz (2006), tienen como com&uacute;n denominador su car&aacute;cter preventivo, es decir, el ser puestos en ejecuci&oacute;n por la Administraci&oacute;n para salvaguardar los recursos naturales. </p>     <p>El primero de estos medios es la autorizaci&oacute;n, conocida en nuestro ordenamiento como Licencia, actuaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n por medio de la cual ''declara el derecho a la realizaci&oacute;n de una actividad en r&eacute;gimen de libre iniciativa o a un aprovechamiento del dominio p&uacute;blico, previo control de su legalidad y oportunidad'' (Laguna de Paz, 2006, p. 53) y caracterizada por ser previa al ejercicio de actividades privadas, cuyo derecho a realizar preexiste.</p>     <p>En nuestro ordenamiento jur&iacute;dico la Licencia Ambiental, recogiendo lo que en su momento estableci&oacute; el C&oacute;digo de Recursos Naturales de Colombia, fue regulada por la Ley 99 de 1993 de Colombia y reglamentada por los Decretos 1220 de 2005, 500 de 2006 y 2820 de 2010<a name="nota12"></a><a href="#nota"><SUP>12</SUP></a> y, prevista seg&uacute;n Gonz&aacute;lez (2006), como un acto administrativo previo a la ejecuci&oacute;n de las actividades o proyectos establecidos taxativamente en las normas, que habilita al particular para el aprovechamiento y uso de los recursos naturales. </p>     <p>Ahora bien, desde una &oacute;ptica puramente ambiental, la licencia, como manifestaci&oacute;n concreta de autoridad, se erige como el instrumento mediante el cual se eval&uacute;a, a trav&eacute;s de procedimientos t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos que identifiquen, prevengan y cuantifiquen los impactos sobre el medioambiente del proyecto, obra o actividad que el particular busca ejecutar (Rodr&iacute;guez, 2009). </p>     <p>Desde la orilla jurisprudencial<a name="nota13"></a><a href="#nota"><SUP>13</SUP></a> se ha expresado que:</p>     <p>La licencia ambiental consiste en la autorizaci&oacute;n que la autoridad ambiental concede para la ejecuci&oacute;n de una obra actividad que potencialmente puede afectar los recursos naturales renovables (...) De este modo, la licencia ambiental tiene indudablemente un fin preventivo o precautorio en la medida en que busca eliminar o por lo menos prevenir o reversar, en cuanto sea posible, con la ayuda de la ciencia y la t&eacute;cnica, los efectos nocivos de una actividad en los recursos naturales y el ambiente (Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-035 de 1995, 1995A).</p>     <p>En consecuencia, la licencia ambiental<a name="nota14"></a><a href="#nota"><SUP>14</SUP></a>, como medio de polic&iacute;a, se constituye en una habilitaci&oacute;n para el desarrollo de derechos individuales, que se materializan por el particular mediante la realizaci&oacute;n de una obra o actividad, donde el objetivo fundamental de la Administraci&oacute;n no es suprimir el derecho subjetivo sino tan solo circunscribirlo a una serie de condicionamientos<a name="nota15"></a><a href="#nota"><SUP>15</SUP></a> legales que permitan un impacto permisible a los recursos naturales, de forma tal que no se generen consecuencias irreversibles que pudiesen alterar el ambiente y, por ende, perturbar el orden p&uacute;blico.</p>     <p>El segundo medio es la orden administrativa, sustrato de las medidas preventivas del derecho ambiental, que comprende los mandatos que obligan al administrado a realizar o abstenerse de ejecutar una determinada actividad; se trata pues de, ''actos por los que la Administraci&oacute;n, sobre la base de una potestad de supremac&iacute;a, hace surgir a cargo de un sujeto un deber de conducta  positivo o negativo cuya inobservancia expone al obligado a una sanci&oacute;n en caso de desobediencia'' (Parada, 2007, p. 353).</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>4.	Las medidas preventivas</B></FONT></p>     <p>Dado lo expuesto en ac&aacute;pites anteriores, cabe estudiar las medidas preventivas como una subespecie de orden administrativa con que cuenta la autoridad ambiental, en ejercicio de los medios de polic&iacute;a, generales y particulares, para el mantenimiento del orden p&uacute;blico ecol&oacute;gico, es decir, para la protecci&oacute;n, preservaci&oacute;n y aprovechamiento de los recursos naturales. </p>     <p>En primer orden, es importante anotar que las medidas preventivas son un tipo espec&iacute;fico de medidas cautelares<a name="nota16"></a><a href="#nota"><SUP>16</SUP></a> a trav&eacute;s de las cuales se materializa el principio de eficacia de la Administraci&oacute;n, como un mecanismo que permite la protecci&oacute;n del derecho colectivo al ambiente sano y la efectividad de las decisiones del Ejecutivo, mecanismo de naturaleza provisional por excelencia, instituido materialmente para conjurar cualquier alteraci&oacute;n que afecte de manera grave los recursos naturales y que implique correlativamente la restricci&oacute;n de los derechos individuales.</p>     <p>Es precisamente por la tensi&oacute;n entre el objeto de las medias preventivas y los efectos que estas tienen sobre los derechos particulares, que su aplicaci&oacute;n debe estar circunscrita a los postulados que dentro del ordenamiento jur&iacute;dico irradian el debido proceso; de all&iacute; que la jurisprudencia constitucional se ocupe de las medidas cautelares al establecer su noci&oacute;n, objeto y caracter&iacute;sticas principales. Respecto al concepto, ha dicho la Corte Constitucional<a name="nota17"></a><a href="#nota"><SUP>17</SUP></a> que las medidas cautelares son actos o instrumentos de naturaleza preventiva o provisional mediante los cuales el juez (en nuestro caso la Administraci&oacute;n), de oficio, adopta las medidas necesarias, en orden a garantizar la satisfacci&oacute;n de un derecho material, o para su defensa (Restrepo, 2006).</p>     <p>La finalidad, seg&uacute;n la Corte, es la de garantizar, de una parte, el ejercicio de los derechos, impidiendo que estos sean afectados por situaciones de hecho o de derecho, y de la otra, la efectividad de las decisiones que adopta el juez o la Administraci&oacute;n. De all&iacute; que las medidas cautelares se caractericen por ser instrumentales, provisionales, preventivas y procesales.</p>     <p>De esta manera se pretende suprimir la arbitrariedad, al definir la procedencia y aplicaci&oacute;n de las medidas preventivas que, seg&uacute;n lo mencionado, se erigen como una potestad discrecional, que como tal implica la observancia de los principios de razonabilidad y proporcionalidad, materializados en una motivaci&oacute;n suficiente y limitados en el tiempo en cuanto ata&ntilde;e la restricci&oacute;n de derechos. </p>     <p>En segundo lugar, desde la &oacute;ptica puramente ambiental, las medidas preventivas participan del ordenamiento jur&iacute;dico como herramienta jur&iacute;dica para la protecci&oacute;n del medioambiente. De ah&iacute; que ''su dictado sirve para evitar da&ntilde;os y recomposiciones ambientales, con los costos econ&oacute;micos que ello trae aparejado  y repar&aacute;ndose en la circunstancia que, en la mayor&iacute;a de los casos, tal remediaci&oacute;n tambi&eacute;n resulta imposible o de dificultoso cumplimiento'' (Garc&iacute;a, 2006, p. 10). <I> </I>  <I> </I>  </p>     <p>Desde el punto de vista sustancial ambiental, las medidas preventivas se sustentan en los principios de prevenci&oacute;n y precauci&oacute;n<a name="nota18"></a><a href="#nota"><SUP>18</SUP></a>; el primero buscar evitar los da&ntilde;os futuros, pero ciertos y mensurables, y el segundo apunta a impedir la creaci&oacute;n de riesgos con efectos desconocidos y, por lo tanto, imprevisibles, contemplados en la declaraci&oacute;n de R&iacute;o de Janeiro de 1992 y reglados en nuestra legislaci&oacute;n por la Ley 99 de 1993 (S&aacute;ux &amp; Muller, 2007).</p>     <p>En nuestro ordenamiento jur&iacute;dico las medidas preventivas tienen su antecedente pr&oacute;ximo en el C&oacute;digo Sanitario Nacional o Ley 9 de 1979 de Colombia, adopt&aacute;ndose en ese momento bajo el calificativo de medidas de seguridad<a name="nota19"></a><a href="#nota"><SUP>19</SUP></a>, las cuales, s&iacute; bien no eran sanciones, ten&iacute;an como caracter&iacute;sticas especiales el ser de inmediato cumplimiento, y tener un car&aacute;cter transitorio y de naturaleza preventiva.</p>     <p>La mencionada Ley fue reglamentada por el Decreto 1594 de 1984 de Colombia<a name="nota20"></a><a href="#nota"><SUP>20</SUP></a>; mantiene lo existente, pero agrega otra caracter&iacute;stica de aplicaci&oacute;n, consistente en que la ejecuci&oacute;n de las medidas en comento deb&iacute;a ser producto de una infracci&oacute;n a las normas ambientales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con la entrada en vigencia de la Ley 99 de 1993 de Colombia<a name="nota21"></a><a href="#nota"><SUP>21</SUP></a>, estas medidas fueron renombradas y adoptaron la denominaci&oacute;n de medidas preventivas; sin embargo, dicha Ley no desarroll&oacute; de manera amplia el tema y tan solo se ocup&oacute; de enlistar los distintos tipos de medidas y determinar las entidades que dentro de la Administraci&oacute;n tendr&iacute;an la facultad de imponerlas, a saber, el Ministerio de Ambiente (hoy Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible) y las Corporaciones Aut&oacute;nomas Regionales. </p>     <p>De esta manera, las medidas preventivas recogieron lo previsto en Colombia tanto por la Ley 9 de 1979 como por el Decreto 1594 de 1984 y la Ley 99 de 1993, estableciendo en l&iacute;neas generales que estas no son m&aacute;s que actos administrativos de car&aacute;cter transitorio de inmediato cumplimiento y sin ning&uacute;n tipo de formalismos especiales,  que imponen las autoridades ambientales, cuandoquiera que ocurra una infracci&oacute;n a las normas ambientales, con el objeto de precaver un da&ntilde;o a los recursos naturales y la salud humana<a name="nota22"></a><a href="#nota"><SUP>22</SUP></a>.</p>     <p>Hoy d&iacute;a, las medidas preventivas tambi&eacute;n se encuentran contempladas en la Ley 1333 de 2009 de Colombia que estableci&oacute; por primera vez un r&eacute;gimen sancionatorio propio en materia ambiental. Sobre las medidas precautorias, si bien vari&oacute; la normativa relacionada con el procedimiento administrativo de aplicaci&oacute;n, se mantuvo su categor&iacute;a de orden administrativo de rango particular, y su val&iacute;a y caracteres sustanciales, como una actuaci&oacute;n u operaci&oacute;n administrativa de inmediato cumplimiento y sin ning&uacute;n tipo de formalismos especiales, y de vocaci&oacute;n transitoria. </p>     <p>De igual manera, es importante aclarar que si bien las medidas preventivas tienen su propio estatuto normativo, mantienen su car&aacute;cter <I>ius administrativista,</I> lo que se traduce en que esta instituci&oacute;n sigue estando revestida de legalidad, desprovista de cualquier elemento de arbitrariedad, a pesar de ser una potestad discrecional de la Administraci&oacute;n, ce&ntilde;ida a los principios propios de la funci&oacute;n administrativa y del debido proceso<a name="nota23"></a><a href="#nota"><SUP>23</SUP></a>, por implicar restricciones al ejercicio de derechos individuales, entre estos, el de defensa, el de ser sujetos de decisiones fundadas y razonadas, y el de impugnar dichas decisiones (Lozano, 2006). </p>     <p>As&iacute; las cosas, las medidas preventivas se erigen como un medio eficaz para el cumplimiento de principios como el de razonabilidad administrativa o prevenci&oacute;n y precauci&oacute;n ambiental, cuyo objetivo no es otro que la protecci&oacute;n, en todo momento y de manera oportuna, de los recursos naturales, para as&iacute; alcanzar el fin de las normas ambientales. Sin embargo, no quiere decir esto que el derecho ambiental sea visto de forma insular dentro del ordenamiento jur&iacute;dico, pues necesariamente debe armonizarse con este, lo que implica que no puede desconocer las instituciones del sistema jur&iacute;dico colombiano, en donde se establece como uno de los pilares fundamentales el derecho al debido proceso.</p>     <p>Finalmente, cabe anotar que las medidas preventivas, como &oacute;rdenes administrativas que son, materializadas en actos administrativos, que devienen en una potestad discrecional de la Administraci&oacute;n, no son, ni pueden utilizarse, como sanciones anticipadas o encubiertas, pues las medidas son aut&oacute;nomas en cuanto a que su valor sustantivo no est&aacute; circunscrito a los procedimientos sancionatorios.  En palabras de Gonz&aacute;lez (2006): </p>     <p>No se trata de juzgar si quien realiz&oacute; la conducta que va a ser objeto de medida preventiva es o no responsable de la infracci&oacute;n de las normas ambientales, pero s&iacute; es necesario un juicio previo de valor en el que se vea que existe una violaci&oacute;n o infracci&oacute;n a las normas sanitarias, y que de continuarse la acci&oacute;n que se est&aacute; infringiendo a las normas puede ocasionarse un da&ntilde;o (Gonz&aacute;lez, 2006, p. 30).</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>5.	Conclusiones </B></FONT></p>     <p>Las medidas preventivas de car&aacute;cter ambiental como manifestaci&oacute;n de la polic&iacute;a administrativa, en sus distintos niveles, se erigen bajo los contenidos propios del derecho administrativo, como una forma de preservar el orden p&uacute;blico, al permitir con su aplicaci&oacute;n el establecimiento de un conjunto de condiciones que aseguran materialmente la explotaci&oacute;n sostenible de los recursos naturales y correlativamente el goce de los derechos individuales. As&iacute; las cosas, las medidas preventivas desde su concepci&oacute;n puramente administrativa, aunque con graves falencias desde campo del debido proceso, la responsabilidad extracontractual del Estado y de las libertades econ&oacute;micas, son un valor fundamental dentro del ordenamiento jur&iacute;dico, al salvaguardar un elemento esencial dentro de cualquier Estado social de derecho como es el ambiente sano, y dentro de este, los recursos naturales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por consiguiente, este tipo de medidas, si bien merecen una reingenier&iacute;a que permita determinar con total claridad las potestades y l&iacute;mites con los que cuenta la Administraci&oacute;n al aplicarlas, su concepci&oacute;n de restringir algunas libertades individuales para la protecci&oacute;n de los recursos naturales y del ambiente como elemento constitutivo del orden p&uacute;blico resulta compatible con el ideal democr&aacute;tico y de derecho de nuestro Estado, pues se ajusta, aunque no plenamente, a los preceptos constitucionales y legales.</p>     <p>Desde el punto social, las medidas en cuesti&oacute;n cuentan con gran reconocimiento por parte de los administrados al ser, desde el campo de la polic&iacute;a administrativa, prenda de garant&iacute;a para el mantenimiento del orden y la convivencia ciudadana, adem&aacute;s de constituir una manera efectiva para la consecuci&oacute;n del cumplimiento de las normas en materia ambiental. </p>     <p>En definitiva, las medidas preventivas son un instrumento del que se vale el ordenamiento jur&iacute;dico para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental y que facultan a la Administraci&oacute;n para el ejercicio de la actividad de polic&iacute;a, correspondiente al establecimiento de &oacute;rdenes positivas o negativas que restringen o limitan los derechos individuales, cuyo prop&oacute;sito es el de ejercer un control estricto sobre aquellas actividades que perturban el orden p&uacute;blico ecol&oacute;gico, al amenazar o transgredir los recursos naturales. En otras palabras, las medidas cautelares tienen una funci&oacute;n disuasiva al buscar que los particulares realicen solo aquellas actividades que hagan un uso y aprovechamiento sostenible del medioambiente.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p><font size="3"><b>Notas:</b></font></p> <a name="topo"></a><a name="nota"></a>     <p><a href="#topo1">*</a> Este art&iacute;culo hace parte del proyecto de Investigaci&oacute;n ''La participaci&oacute;n administrativa ambiental en los procedimientos para el otorgamiento de licencias ambientales'' adelantado por la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en derecho ambiental de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, el cual se encuentra finalizado y que fue financiado por el Fondo de Investigaciones de la misma Universidad. </p>       <p><a name="nota1"></a><a href="#nota1"> 1</a> Nos referimos a la &eacute;poca anterior a la Revoluci&oacute;n Francesa. </p>     <p><a name="nota2"></a><a href="#nota2"> 2</a> Acogemos la tesis del profesor Naranjo (1997) en el sentido de hablar m&aacute;s bien de funciones del Estado que de poderes, puesto que el poder del Estado es uno s&oacute;lo que por esencia es indivisible. </p>     <p><a name="nota3"></a><a href="#nota3"> 3</a> Cabe mencionar  y esto de acuerdo a lo prescrito por el profesor Naranjo (1997) en primer orden, que funci&oacute;n refiere al contenido mismo de la actividad estatal en sus diversos aspectos y en segundo lugar, que las vertientes establecidas corresponden a lo planteado por Montesquieu. Aunque la doctrina contempor&aacute;nea y, algunos ordenamientos jur&iacute;dicos de los Estados han venido hablando de otras dos funciones: la fiscalizadora y la electoral. </p>     <p><a name="nota4"></a><a href="#nota4"> 4</a> Como lo expone Fiorini (1995) la funci&oacute;n administrativa es propia de la Rama Ejecutiva del Poder P&uacute;blico y de las instituciones que ella comprende, por lo que resulta v&aacute;lido aparejar los t&eacute;rminos Administraci&oacute;n y Rama Ejecutiva. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota5"></a><a href="#nota5"> 5</a> Cabe aclarar que de acuerdo al principio de colaboraci&oacute;n arm&oacute;nica tanto el congreso como la judicatura pueden llegar a desarrollar funciones administrativas, aunque el cumplimiento de dichas tareas es como lo expone Vidal Perdomo (1997) meramente instrumental, ''es decir un medio para poder realizar lo que les corresponde en otros &oacute;rdenes de la actividad estatal''<I> </I>(p. 56).<I> </I> </p>     <p>En palabras de Fiorini (1995) ''Los que pretenden ubicar exclusivamente la funci&oacute;n  administrativa dentro de los cuadros del llamado Poder Ejecutivo, excluyen el valioso sector  de actividades que se desenvuelven dentro de los otros dos poderes del Estado, como son las contrataciones de obra o los nombramientos de personal'' (p. 26).  </p>     <p><a name="nota6"></a><a href="#nota6"> 6</a> Las limitaciones, de acuerdo con el doctrinante Rebollo Piug (2000), comprenden: deberes, prohibiciones, reglamentaciones y habilitaciones.  </p>     <p><a name="nota7"></a><a href="#nota7"> 7</a> Es relevante anotar que hoy d&iacute;a el t&eacute;rmino polic&iacute;a ha venido siendo remplazado por la doctrina por actividades administrativas de intervenci&oacute;n, ordenaci&oacute;n y/o limitaci&oacute;n. Rebollo Piug (2000)  hace un recuento de doctrinantes espa&ntilde;oles que vienen acudiendo a los t&eacute;rminos antes previstos para referirse a la polic&iacute;a. </p>     <p><a name="nota8"></a><a href="#nota8"> 8</a> Ayala Caldas (1999) recoge algunas definiciones sobre el concepto de polic&iacute;a.  </p>     <p><a name="nota9"></a><a href="#nota9"> 9</a> Ayala Caldas (1999) recoge tambi&eacute;n  algunas definiciones sobre el concepto de poder de polic&iacute;a.</p>     <p><a name="nota10"></a><a href="#nota10"> 10</a> Ley 99 de 1993 de la Rep&uacute;blica de Colombia, mediante la cual se expide el C&oacute;digo de Recursos Ambientales, y sus Decretos reglamentarios.</p>     <p><a name="nota11"></a><a href="#nota11"> 11</a> V&eacute;ase al respecto Merkl (2004). </p>     <p><a name="nota12"></a><a href="#nota12"> 12</a> Sobre la evoluci&oacute;n normativa de la licencia ambiental en Colombia, v&eacute;ase Hurtado (2003). </p>     <p><a name="nota13"></a><a href="#nota13"> 13</a> V&eacute;ase al respecto Corte Constitucional de Colombia (1995B).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota14"></a><a href="#nota14"> 14</a> Sobre el r&eacute;gimen de las licencias ambientales en Espa&ntilde;a v&eacute;ase Mart&iacute;n (1991).</p>     <p><a name="nota15"></a><a href="#nota150"> 15</a> Se est&aacute; haciendo referencia a las obligaciones que la Administraci&oacute;n impone al particular para el desarrollo de la actividad y que pueden ser agrupadas de tres maneras: medidas de compensaci&oacute;n, de correcci&oacute;n, de mitigaci&oacute;n y de prevenci&oacute;n. V&eacute;ase al respecto Rodr&iacute;guez, G&oacute;mez y Monroy (2012) y Mac&iacute;as (2006).</p>     <p><a name="nota16"></a><a href="#nota16"> 16</a> V&eacute;ase al respecto Restrepo (2006).</p>     <p><a name="nota17"></a><a href="#nota17"> 17</a> Se refieren las sentencias de la Corte Constitucional de Colombia C-431 de 1995, C-925 de 1999 y C-634  de 2000.</p>     <p><a name="nota18"></a><a href="#nota18"> 18</a> V&eacute;ase al respecto Mendieta (2007). </p>     <p><a name="nota19"></a><a href="#nota19"> 19</a> Estas fueron establecidas por el art&iacute;culo 576 de la Ley 9 de 1979 de Colombia, que se&ntilde;al&oacute;: ''Podr&aacute;n aplicarse como medidas de seguridad encaminadas a proteger la salud p&uacute;blica, las siguientes: a. Clausura temporal del establecimiento, que podr&aacute; ser total o parcial; b. La suspensi&oacute;n parcial o total de trabajos o de servicios: c. El decomiso de objetos y productos; d. La destrucci&oacute;n o desnaturalizaci&oacute;n de art&iacute;culos o productos, si es el caso, y e. La congelaci&oacute;n o suspensi&oacute;n temporal de la venta o empleo de productos y objetos, mientras se toma una decisi&oacute;n definitiva al respecto. Par&aacute;grafo. Las medidas a que se refiere este art&iacute;culo ser&aacute;n de inmediata ejecuci&oacute;n, tendr&aacute;n car&aacute;cter preventivo y transitorio y se aplicar&aacute;n sin perjuicio de las sanciones a que haya lugar''. </p>     <p><a name="nota20"></a><a href="#nota20"> 20</a> El cap&iacute;tulo XVI de este Decreto regul&oacute; lo concerniente a las medidas de seguridad, concretamente a partir del art&iacute;culo 175 y siguientes, donde se estableci&oacute;: Procedencia, tipos y caracter&iacute;sticas de las medidas en cuesti&oacute;n.</p>     <p><a name="nota21"></a><a href="#nota21"> 21</a> Art&iacute;culo 85 de la Ley 99 de 1993 de Colombia.</p>     <p><a name="nota22"></a><a href="#nota22"> 22</a> V&eacute;ase al respecto Vel&aacute;squez (2004).</p>     <p><a name="nota23"></a><a href="#nota23"> 23</a> En aplicaci&oacute;n de los principios del debido proceso tenemos la sentencia del Tribunal Superior del Distrito de Medell&iacute;n No. 3986- penal, del 15 de octubre de 1997, en virtud de la cual la Sala, en sentencia de tutela, revoc&oacute; una medida preventiva impuesta por la Administraci&oacute;n al considerar que al particular le fue vulnerado el debido proceso. </p> <hr size="1" noshade>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="4" FACE="Verdana"><B>Referencias bibliogr&aacute;ficas</B></FONT></p>     <!-- ref --><p>Ayala, J. E. (1999). <I>Elementos de derecho administrativo general</I>. (Primera Edici&oacute;n). Bogot&aacute;: Ediciones Doctrina y Ley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1692-2530201300010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Balb&iacute;n, C. (2008). <I>Curso de derecho administrativo</I> (tomo I). Buenos Aires: Editorial La Ley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1692-2530201300010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     <!-- ref --><p>Comadira, J. (1994). <I>Derecho administrativo</I>. Buenos Aires: Editorial Abeledo-Perrot.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1692-2530201300010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. (1995A). <I>Sentencia C-035 de 1995</I>. Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1692-2530201300010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. (1995B). <I>Sentencia C-328 de 1995</I>. Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1692-2530201300010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Dromi, J. R. (1996). <I>Derecho administrativo</I>. (Quinta Edici&oacute;n). Buenos Aires: Ediciones Ciudad Argentina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1692-2530201300010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a De Enterr&iacute;a, E. (1995). <I>La lengua de los derechos. La formaci&oacute;n del derecho p&uacute;blico europeo tras la Revoluci&oacute;n francesa.</I> Madrid: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1692-2530201300010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a, M. (2006). ''Las cautelares ambientales''. <I>Revista. Disc. Jur. Campo Mourao,</I> <I>2</I>(2), 01-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1692-2530201300010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Garrido, F., Losada, H. &amp; Palomar, A. (2006). <I>Tratado de derecho administrativo Vol. II. Parte general: Conclusi&oacute;n.</I> (Decimosegunda Edici&oacute;n). Madrid: Editorial Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1692-2530201300010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, J. E. (2006). <I>Derecho ambiental colombiano. Parte Especial</I> (tomo I). Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1692-2530201300010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Farrando, I. &amp; Mart&iacute;nez, P. (1996). <I>Manual de derecho administrativo</I>. Buenos Aires: Ediciones De Palma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1692-2530201300010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fiorini, B. (1995). <I>Derecho administrativo I</I> (tomo I, 2<SUP>a</SUP> ed.). Buenos Aires: Editorial Abeledo &#8211; Perrot.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1692-2530201300010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fraga, G. (1978). <I>Derecho administrativo</I>. (Decimoctava Edici&oacute;n). M&eacute;xico DF: Editorial Porr&uacute;a S. A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1692-2530201300010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hurtado, J. I. (2003) ''Apuntes al nuevo r&eacute;gimen de licencias ambientales''. En: O. D. Amaya Navas (ed.), <I>Lecturas sobre derecho del medio</I>ambiente (tomo IV pp. 289-308). Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1692-2530201300010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Laguna De Paz, J. C. (2006). <I>La autorizaci&oacute;n administrativa.</I> (Primera Edici&oacute;n). Madrid: Editorial Civitas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1692-2530201300010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lozano, L. (2006). <I>Derecho ambiental administrativo</I>. (S&eacute;ptima Edici&oacute;n). Madrid: Editorial Dykinson.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S1692-2530201300010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mac&iacute;as, L. F. (2006). ''Licencias y permisos ambientales''. En: B. Londo&ntilde;o, G. A. Rodr&iacute;guez &amp; G. J. Herrera (eds.) <I>Perspectivas del derecho ambiental en Colombia </I>(pp. 229-252). Bogot&aacute;: Universidad del Rosario.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1692-2530201300010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mart&iacute;n, R. (1991). <I>Tratado de derecho ambiental</I>. (Primera Edici&oacute;n). Madrid: Editorial Trivium S. A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S1692-2530201300010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mendieta, C. R. (2007). ''Principio de Precauci&oacute;n: l&iacute;mites en la adopci&oacute;n de medidas precautorias''.<I> </I>En: <I>Lecturas sobre el derecho del medioambiente</I> (tomo VII pp. 192-214). Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S1692-2530201300010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Merkl, A. (2004). <I>Teor&iacute;a general del derecho administrativo</I>. Granada: Editorial Comares. S. L.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S1692-2530201300010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Naranjo, V. (1997). <I>Teor&iacute;a constitucional e instituciones pol&iacute;ticas</I>. (S&eacute;ptima Edici&oacute;n). Bogot&aacute;: Editorial Temis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S1692-2530201300010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Parada, R. (2007). <I>Derecho administrativo I. Parte general.</I> (Decimosexta Edici&oacute;n). Madrid: Editorial Marcial Pons.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S1692-2530201300010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Penagos, G. (2000). <I>Derecho administrativo. Parte general &#8211;Proyecci&oacute;n al siglo XXI</I>. (Segunda Edici&oacute;n). Bogot&aacute;: Ediciones Librer&iacute;a del Profesional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S1692-2530201300010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Polo, J. A. (2001). <I>Elementos de derecho administrativo</I>. Bogot&aacute;: Editorial Universidad Sergio Arboleda.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S1692-2530201300010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Rebollo, M. (2000). ''La Polic&iacute;a Administrativa y su Singular Adaptaci&oacute;n al Principio de Legalidad''.<I> </I>En: F. Sosa (coord.), <I>El derecho administrativo en el umbral del siglo XXI &#8211; Homenaje al profesor Dr. Ram&oacute;n Mart&iacute;n Mateo</I> (pp. 1365-1368). Madrid: Editorial Tirant lo Blanch.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S1692-2530201300010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1991). <I>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia. </I>Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S1692-2530201300010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Restrepo, M. (2006). ''Balance de la jurisprudencia constitucional sobre la tutela cautelar judicial''. <I>Revista Universitas, </I>(112), 63-90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S1692-2530201300010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, G. A. (2009). ''La licencia ambiental, un acto administrativo especial y su proceso de flexibilizaci&oacute;n''.<I> </I>En: Retos y perspectivas del derecho administrativo (pp. 222-245). Bogot&aacute;: Editorial Universidad del Rosario.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S1692-2530201300010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, G. A., G&oacute;mez, A. &amp; Monroy, J. C. (2012). <I>Las licencias ambientales en Colombia.</I> Bogot&aacute;: Foro Nacional Ambiental y Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S1692-2530201300010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, L. (2001). <I>Derecho administrativo</I>. (Decimosegunda Edici&oacute;n). Bogot&aacute;: Editorial Temis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S1692-2530201300010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>S&aacute;ux, E. &amp; Muller, E. (2007). ''La tutela jur&iacute;dica del medioambiente. El rol del juez en materia ambiental''.<I> </I>En: <I>VI Congreso Iberoamericano de Academias de Derecho. </I>Bogot&aacute;: Academia Colombiana de Jurisprudencia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S1692-2530201300010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vel&aacute;squez, C. J. (2004). ''Ejercicio de la potestad sancionadora de la Administraci&oacute;n en Espa&ntilde;a y Colombia para la protecci&oacute;n del medioambiente y los recursos naturales''. <I>Revista de Derecho,</I> (22), 01-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S1692-2530201300010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Vidal, J. (1997). <I>Derecho administrativo</I>. (Decimoprimera Edici&oacute;n). Bogot&aacute;: Editorial Temis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S1692-2530201300010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vidal, J. (2008) <I>Derecho administrativo</I>. (Decimotercera Edici&oacute;n).  Bogot&aacute;: Editorial Temis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S1692-2530201300010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
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