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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Grupo de Estudios en Sistemas Tradicionales de Salud ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Aproximaci&oacute;n a la medicina tradicional colombiana. Una mirada al margen de la cultura occidental</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b><i>Approximation to the Traditional Medicine in Colombia</i></b></p>     <p>Sandy Marcela Granados Andrade*, Luis Eduardo Mart&iacute;nez*, Paola Morales*, Gabriel Ricardo Ortiz*, Hernando Sandoval*, Germ&aacute;n Zuluaga†</p>     <p>* Estudiante de Medicina. Universidad del Rosario    <br> &dagger; Director del Grupo de Estudios en Sistemas Tradicionales de Salud. Universidad del Rosario. <a href="mailto:gzuluaga@ietnobiolog.org">gzuluaga@ietnobiolog.org</a></p>     <p>Recibido: diciembre de 2004. Aceptado: febrero de 2005.</p> <hr>     <p>En este art&iacute;culo se realiza una aproximaci&oacute;n a la medicina tradicional colombiana y a partir de ah&iacute; se encuentra un gran conocimiento que ha mantenido la salud de muchas de nuestras comunidades y que por la rigidez de nuestra cultura occidental desconoc&iacute;amos. No estamos seguros de cu&aacute;l ser&aacute; nuestro futuro, pero vemos aqu&iacute; una puerta que espera ser abierta para ofrecernos ya sea nuevos saberes, como herramientas de trabajo, o simplemente su apoyo para hacer nuestras vidas m&aacute;s llevaderas.</p>     <p>Para aproximarse a la medicina tradicional es necesario entender previamente que nos acercamos a un tipo diferente de conocimiento del que estamos acostumbrados en la formaci&oacute;n m&eacute;dica de occidente, por lo tanto, es importante considerar los antecedentes que han suscitado dicho acercamiento y que han despertado el inter&eacute;s por reconocer y recuperar otras formas del actuar m&eacute;dico, en especial aquellas que ata&ntilde;en a los conceptos que se han manejado en la tradici&oacute;n de nuestros pueblos y que han tenido su origen y desarrollo muchos a&ntilde;os antes de lo que hoy conocemos como medicina moderna.</p>     <p><b>MODELO BIOM&Eacute;DICO MODERNO FRENTE A MEDICINA TRADICIONAL</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la actualidad, el concepto de salud est&aacute; determinado por lo que se puede denominar como <i>modelo biom&eacute;dico</i>, el cual es de car&aacute;cter curativo, organicista y especializado. Para superar algunos inconvenientes que implican este tipo de concepciones se requiere un modelo en el que se sustenten la formaci&oacute;n de los profesionales de la salud y las pol&iacute;ticas que se suscitan al respecto. Dicho modelo debe tener en cuenta aspectos como:</p>     <p>1. Hacer hincapi&eacute; en la importancia de las acciones preventivas que todos los miembros de la sociedad pueden realizar desde su quehacer cotidiano.</p>     <p>2. Fomentar la participaci&oacute;n que el individuo mismo debe tener en la soluci&oacute;n de sus problemas de salud (autocuidado).</p>     <p>3. Promover una visi&oacute;n cada vez m&aacute;s integral de ser humano, lo cual implica fomentar una sensibilidad hacia lo cultural, lo comunitario, la espiritualidad y todos los dem&aacute;s aspectos que hacen parte inherente de &eacute;l, a fin de generar de esta forma una visi&oacute;n ecosist&eacute;mica, menos parcializada y m&aacute;s acorde con la realidad humana.</p>     <p>4. Generar decisiones de car&aacute;cter local, con objetivos claros y alcanzables por la comunidad.</p>     <p>Esto plantea una nueva visi&oacute;n con respecto a la relaci&oacute;n existente entre tres aspectos fundamentales que se deben considerar: salud, naturaleza, y cultura. El primero, <i>salud</i>, implica el desarrollo del nuevo modelo mencionado, que sobrepasa la visi&oacute;n de atenci&oacute;n al paciente y busca asumir integralmente a la “persona humana”. Con respecto al segundo, <i>naturaleza</i>, se ha observado hist&oacute;ricamente una progresiva separaci&oacute;n entre el hombre y &eacute;sta, situaci&oacute;n que se foment&oacute; con mayor auge a partir de la revoluci&oacute;n industrial, y desde all&iacute; con la avalancha de desarrollo tecnol&oacute;gico y cient&iacute;fico. S&oacute;lo desde 1960 se suscitaron movimientos que marcaron un llamado dirigido a promover un reencuentro con el mundo natural. Y, el tercero, <i>cultura</i>, se refiere a entender la dimensi&oacute;n cultural.</p>     <p>Dado lo anterior, emergen entonces diferentes disciplinas llamadas a consolidar un mejor y m&aacute;s efectivo abordaje de los temas referentes al binomio salud-enfermedad en los que se integren esta triple dimensi&oacute;n de la vida.</p>     <p><b>IDENTIFICACI&Oacute;N DE LOS SISTEMAS M&Eacute;DICOS</b></p>     <p><b>Medicina moderna-occidental</b></p>     <p>Frente a la dificultad para definir y caracterizar un sistema de medicina moderna, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) se refiere a &eacute;sta como el modelo biom&eacute;dico imperante, oficial en los ministerios de Salud, y validado por la formaci&oacute;n acad&eacute;mica de las facultades de medicina del mundo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Medicinas alternativas y complementarias</p>     <p>Las medicinas alternativas son el resultado de hip&oacute;tesis o teor&iacute;as planteadas en un momento hist&oacute;rico determinado, por una persona o un grupo de personas, que buscan alternativas en la interpretaci&oacute;n del concepto salud-enfermedad. El Ministerio de la Protecci&oacute;n Social de Colombia emiti&oacute; un concepto jur&iacute;dico sobre la reglamentaci&oacute;n de las medicinas alternativas, en el que considera que deben ser llamadas <i>terapias alternativas</i>, porque para ellos la medicina es una sola, por lo tanto, no debe hablarse de medicinas alternativas.</p>     <p><b>Medicina popular, campesina y folcl&oacute;rica</b></p>     <p>La <i>medicina folcl&oacute;rica</i> hace referencia al t&eacute;rmino <i>folclore</i>, entendido como la ciencia de las tradiciones y costumbres de un pa&iacute;s o un grupo humano; no obstante, con frecuencia se emplea en un &aacute;mbito peyorativo. A persa de lo anterior, existe otro concepto que dice que la medicina <i>folk</i> es aquella tradici&oacute;n m&eacute;dica que ha sido parcialmente integrada a la sociedad mayor.</p>     <p>As&iacute;, con <i>medicina popular</i> se alude a una serie de creencias, conceptos y pr&aacute;cticas en torno a la salud y enfermedad que son construidas espont&aacute;neamente por un grupo humano a partir de referencias externas, sin un sistema formal de conocimiento, que puede tener eficacia o no y que no muestra elementos suficientes para ser considerado sistema m&eacute;dico tradicional, ya que no hay cabezas m&eacute;dicas reconocidas ni posee un conocimiento estructurado como modelo m&eacute;dico.</p>     <p>En Latinoam&eacute;rica usualmente se emplean tres categor&iacute;as distintas para referirse a las poblaciones rurales: campesinos mestizos, ind&iacute;genas y afroamericanos. En los tres casos pueden ser encontrados sistemas de medicina tradicional elaborados y vigentes en su cultura, por lo que el concepto de medicina tradicional ser&iacute;a m&aacute;s apropiado.</p>     <p><b>Medicina tradicional</b></p>     <p>Para que una medicina pueda considerarse tradicional, adem&aacute;s de sus elementos te&oacute;ricopr&aacute;cticos, debe cumplir con el requisito de tener arraigo hist&oacute;rico, cultural y social, en el entramado de la tradici&oacute;n de un pueblo. As&iacute;, la medicina tradicional se define en concordancia con la tradici&oacute;n del pueblo que la utilice.</p>     <p>En la actualidad son reconocidos numerosos sistemas m&eacute;dicos tradicionales, por lo cual es dif&iacute;cil encontrar caracter&iacute;sticas comunes a todos ellos y establecer sus l&iacute;mites. Greebe (1) propuso que las medicinas tradicionales constituyen un patrimonio an&oacute;nimo de un pueblo, que se transmiten de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n por transmisi&oacute;n oral, que sus creencias y pr&aacute;cticas son perdurables, que se fundamentan en conocimientos emp&iacute;ricos acerca del medio ambiente basados en la observaci&oacute;n y en la tradici&oacute;n que permiten al hombre intentar el control de su medio ambiente, que abarca un n&uacute;mero peque&ntilde;o de recursos y componentes sobre los que cada cultura se diferencia por su utilizaci&oacute;n particular.</p>     <p><b>Chamanismo</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El chamanismo ha sido un fen&oacute;meno universal y fue la primera forma cient&iacute;fica de conocimiento y de manejo del universo. Sostiene la coherencia social y cultural del pueblo y armoniza el universo. Mircea Eliade (2) recopil&oacute;, de forma muy completa, informaci&oacute;n sobre el chamanismo y afirm&oacute; que el cham&aacute;n es el especialista de la realidad y el especialista del alma humana que viaja a una regi&oacute;n de los esp&iacute;ritus y es experto en las t&eacute;cnicas arcaicas del &eacute;xtasis (conocimiento experimental reproducible, del origen, mediante transportaci&oacute;n o trance).</p>     <p>El trance se define como el estado en el cual no hay p&eacute;rdida de conciencia, donde la persona que lo experimenta est&aacute; ubicada en tiempo, espacio y persona, con coherencia interna del contenido. Adem&aacute;s, es dirigido (por un cham&aacute;n) y se tiene con una intencionalidad. Este trance puede ser end&oacute;geno, cuando se logra por ayuno, vigilia, abstinencia sexual, m&uacute;sica, mortificaci&oacute;n, purificaci&oacute;n o t&eacute;cnicas de meditaci&oacute;n y respiraci&oacute;n, y ex&oacute;geno, si es producido por sustancias psicotr&oacute;picas que pueden ser de origen natural o sint&eacute;tico.</p>     <p>A diferencia del trance, la alucinaci&oacute;n se define como un estado caracterizado por la p&eacute;rdida de la conciencia o la percepci&oacute;n, con desorientaci&oacute;n en tiempo, espacio o persona, con un contenido incoherente, desorganizado, sin intencionalidad y no dirigido. Un cham&aacute;n debe conocer muy bien todo su entorno, por ello es especialista de la realidad, la cual incluye historia, mitos, cosmovisi&oacute;n, conocimiento profundo de la naturaleza, conocimiento de plantas medicinales y dominio del trance,</p>     <p><b>Red de curanderismo</b></p>     <p>En la cordillera de los Andes hay una comunicaci&oacute;n de la llanura con la altiplanicie, dada a trav&eacute;s de los r&iacute;os que vienen de la cordillera. En los extremos de estos r&iacute;os hay pueblos ind&iacute;genas con caracter&iacute;sticas similares (pueblos fluviales, quechua parlantes, comerciantes, etc.) y diferentes de los pueblos interfluviales. Esta distribuci&oacute;n territorial permite la transmisi&oacute;n y conservaci&oacute;n de conocimiento medicinal selva- Andes de manera unidireccional. La transmisi&oacute;n va de ind&iacute;gena a ind&iacute;gena, de ind&iacute;gena a mestizo, de mestizo a blanco, y de bajo a bajo, de bajo a alto y de alto a alto, que constituye una pir&aacute;mide de transmisi&oacute;n del conocimiento y del poder en la cual entre m&aacute;s se aleje del origen, el conocimiento es m&aacute;s d&eacute;bil y menos puro, al igual que el poder.</p>     <p>La cima de la pir&aacute;mide es donde se ubica el cham&aacute;n m&aacute;s poderoso, quien extrae el conocimiento y el poder de la naturaleza, y utiliza su lengua original. Es el que capta, transforma, media, adapta y genera el conocimiento. En los siguientes &aacute;mbitos se transmite y difunde este conocimiento (traducci&oacute;n y adaptaci&oacute;n).</p>     <p><b>EL PENSAMIENTO DE LOS MAYORES O C&Oacute;DIGO DE &Eacute;TICA DE LA MEDICINA IND&Iacute;GENA DEL PIEDEMONTE AMAZ&Oacute;NICO COLOMBIANO</b></p>     <p>En Yurayaco, Caquet&aacute;, en junio de 1999, se reunieron m&eacute;dicos ind&iacute;genas representantes de los pueblos inga, cof&aacute;n, siona, kams&aacute;, coreguaje, tatuyo y corijina, con el fin de conocerse, intercambiar conocimientos, hacer amistad y unirse por una sola causa y un solo pensamiento.</p>     <p>Recibieron como herencia de sus antepasados una gran sabidur&iacute;a con las plantas medicinales, con el conocimiento de la selva y con el manejo del bejuco sagrado, el yag&eacute;, todo lo anterior que es un regalo de Dios. Luego de este encuentro han llegado al acuerdo de establecer unas reglas b&aacute;sicas de disciplina, de comportamiento, de seriedad y de respeto entre ellos. Por ello proponen la elaboraci&oacute;n de un c&oacute;digo de &eacute;tica m&eacute;dica, que prefieren llamarlo <i>el Pensamiento de los mayores.</i></p>     <p><b>Conceptos en medicina tradicional</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de los conceptos de salud y enfermedad, seg&uacute;n el conocimiento moderno, ‘cient&iacute;fico' y el de la medicina tradicional, existen grandes diferencias, pues el conocimiento tradicional va a la esencia misma del hombre, a su estructura primordial, a la subjetividad, a la que nosotros no damos importancia. Este conocimiento tradicional no saca al hombre de su estructura b&aacute;sica, no lo observa como un individuo sin interacci&oacute;n; al contrario, su estudio va dentro de todo su contexto social, su funcionalidad y sus alteraciones.</p>     <p>As&iacute; como los conceptos de salud-enfermedad, la forma de abordar a los pacientes, el m&eacute;todo diagn&oacute;stico son diferentes de una forma de medicina moderna a una de medicina tradicional, lo m&aacute;s l&oacute;gico es que la etiolog&iacute;a de las afecciones del hombre y su nominaci&oacute;n tambi&eacute;n lo sean, y esto es un obst&aacute;culo dentro del di&aacute;logo intercultural, pues de este modo se favorecen las confusiones.</p>     <p>Algunos conceptos presentes en la medicina tradicional y que deben ser examinados con mucha atenci&oacute;n incluyen el concepto de fr&iacute;o y de calor, el concepto de limpieza y de purga, los cuidados de la mujer, la menstruaci&oacute;n, el embarazo, el parto y el puerperio.</p>     <p><b>Autocuidado y salud en la comunidad</b></p>     <p>Actualmente en el ser humano hay una p&eacute;rdida de la conciencia del autocuidado, favorecida por el sistema actual de salud, en el cual la responsabilidad de la salud recae sobre el m&eacute;dico, quien se convierte en el sujeto que debe garantizar el bienestar y la curaci&oacute;n del individuo en un momento determinado cuando existe ‘enfermedad'; pero incluso en este sistema se requiere la participaci&oacute;n del ‘paciente' para realizar el tratamiento indicado por el m&eacute;dico, y de este modo aliviar o curar de la patolog&iacute;a presente, pues si la persona no efect&uacute;a dichas indicaciones, no obtendr&aacute; el beneficio establecido.</p>     <p>Esta falta de autocuidado permite en el organismo la existencia de terrenos propicios para la colonizaci&oacute;n de diferentes agentes etiol&oacute;gicos, como ya ha sido planteado, y su manifestaci&oacute;n en enfermedades que cada vez son m&aacute;s graves, m&aacute;s dif&iacute;ciles de manejar, que requieren un mayor grado de complejidad en su atenci&oacute;n y, por lo tanto, un gasto de recursos econ&oacute;micos, f&iacute;sicos y humanos, superior.</p>     <p>En las pol&iacute;ticas de salud est&aacute; bien establecida la necesidad de la prevenci&oacute;n, la cual va de la mano con el autocuidado, pero encontramos incoherencias entre dichos planteamientos, la educaci&oacute;n formal del personal de salud, los programas realizados en la poblaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en general. Realmente la &uacute;nica prevenci&oacute;n que se est&aacute; llevando a cabo en la actualidad, con un beneficio significativo e importante, es la vacunaci&oacute;n, la cual ha mostrado gran disminuci&oacute;n en la morbimortalidad de la poblaci&oacute;n infantil, a la cual ha sido aplicada; no obstante, en la cotidianidad los m&eacute;dicos no saben c&oacute;mo realizar y orientar programas de prevenci&oacute;n de enfermedades frecuentes dentro de una poblaci&oacute;n determinada, y los individuos de esta poblaci&oacute;n no conocen c&oacute;mo cuidar su salud, porque han dejado de lado su medicina, cuidados y alimentaci&oacute;n tradicionales.</p>     <p>Si en verdad se quieren realizar programas de prevenci&oacute;n que disminuyan la prevalencia de diversas entidades, es necesario volver a la comunidad y reconcientizar al hombre sobre su responsabilidad en el cuidado de su salud, pues es el individuo como tal quien se debe apropiar de su bienestar y garantizar as&iacute; la armon&iacute;a interna y externa, que le permite vivir saludablemente. Si esto se logra, cada persona estar&iacute;a comprometida con la prevenci&oacute;n de su enfermedad, porque siempre actuar&iacute;a protegiendo su salud.</p>     <p>Al tomar conciencia de m&iacute;, de mi salud, de mi bienestar, de la responsabilidad en el cuidado de mi cuerpo, entrar&iacute;a a actuar de manera muy importante y primordial el autocuidado, el cual necesariamente precisa que se retomen otra vez los conocimientos tradicionales, que incluyen el adecuado uso y, por lo tanto, el cultivo de plantas alimenticias y medicinales propias de dicha comunidad, as&iacute; como cuidados especiales en diferentes estados de apertura del cuerpo (menstruaci&oacute;n, posparto, resfr&iacute;o, entre otros), h&aacute;bitos alimenticios y diferentes actividades.</p>     <p>Por otro lado, en la b&uacute;squeda de la recuperaci&oacute;n del conocimiento tradicional de las comunidades es importante lograr su participaci&oacute;n y compromiso en dicho proceso, pues el conocimiento est&aacute; dentro de la poblaci&oacute;n y permanece latente en algunos individuos (generalmente en los abuelos), pero requiere ser explorado nuevamente para que reviva, es decir, se debe trabajar en la comunidad, con ella y con sus conocimientos, a fin de alcanzar de esta manera la recuperaci&oacute;n de su salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>BOT&Aacute;NICA, ECOLOG&Iacute;A Y MEDICINA</b></p>     <p>Es importante resaltar que los primeros aportes al conocimiento de las plantas medicinales de Colombia nacen en la bot&aacute;nica, y de ah&iacute; que Jos&eacute; Celestino Mutis se constituya en uno de los m&aacute;s representativos conocedores del tema y l&iacute;der de la Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica, considerada el punto de partida para el abordaje de un mundo infinito de conocimiento, fundamental para el ejercicio de la medicina.</p>     <p>Hoy la medicina moderna desconoce la existencia de un arsenal terap&eacute;utico procedente de la naturaleza, por considerar que su estudio es materia y responsabilidad de otras disciplinas. As&iacute; se niega la posibilidad de entender y aceptar que la salud y la medicina se constituyen como un patrimonio colectivo y no como un bien al que puede acceder una minor&iacute;a.</p>     <p>A pesar del amplio desconocimiento de las plantas medicinales, su uso a&uacute;n contin&uacute;a vigente en la cotidianidad de muchos pueblos, gracias al triple legado que nos han dejado los aportes de la medicina tradicional ind&iacute;gena, los conocimientos tra&iacute;dos por los espa&ntilde;oles y la contribuci&oacute;n de la cultura negra africana, que ha sido transmitido de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hasta la actualidad, aunque con p&eacute;rdidas importantes de conocimiento de una generaci&oacute;n a otra. Sin embargo, hoy la gente no s&oacute;lo se apoya en este conocimiento tradicional para el cuidado de su salud, sino que pide que sea difundido y protegido.</p>     <p>Como consecuencia, surge el despertar de unos pocos que pretenden reconocer y estudiar todo este conocimiento, orientando sus intereses a la creaci&oacute;n de una nueva disciplina llamada <i>etnobot&aacute;nica</i>, la cual pretende estudiar las relaciones entre el hombre y los recursos vegetales, aspectos biol&oacute;gicos, m&eacute;dicos, sociales, pol&iacute;ticos, culturales, religiosos y econ&oacute;micos. Es decir, surge la necesidad de abarcar al hombre en un plano mucho m&aacute;s amplio, que va m&aacute;s all&aacute; de lo tangible.</p>     <p>Con lo anterior, es m&aacute;s f&aacute;cil acercarse a la idea que hombre y naturaleza se conjugan en una misma integralidad, donde la segunda provee al hombre de todo lo que necesita (agua, alimento, medicina, etc.) y donde el hombre provee a la naturaleza de cuidado, protecci&oacute;n, recuperaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los recursos que ella le ofrece, todo lo cual constituye una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica, que se nutre y fortalece de los beneficios que cada uno obtiene del otro.</p>     <p>As&iacute; es como el conocimiento de la bot&aacute;nica m&eacute;dica pretende no s&oacute;lo identificar una riqueza terap&eacute;utica en la naturaleza, sino tambi&eacute;n su aplicabilidad en la prevenci&oacute;n de dolencias y enfermedades, sin caer en el error de categorizar las plantas medicinales simplemente como una ‘alternativa' terap&eacute;utica, ya que ellas est&aacute;n incluidas en un espectro m&aacute;s amplio del hombre, que abarca su religi&oacute;n y concepto de vida.</p>     <p><b>LA MEDICINA TRADICIONAL EN NUESTRA VIDA Y PROFESI&Oacute;N</b></p>     <blockquote>       <p>… El respeto que debe existir hacia la medicina y los sistemas tradicionales de salud por parte de la medicina occidental debe aumentar, no s&oacute;lo hacer parte de un di&aacute;logo intercultural que permita una b&uacute;squeda de una ciencia com&uacute;n con sus respectivas fronteras y campos de acci&oacute;n. Debe ser una ciencia que ayude a comprobar si son necesarias otras formas de tratamiento m&eacute;dico, si no es posible no desconocerlo, negarlo de ra&iacute;z, lo cual cerrar&iacute;a las fronteras a dos culturas y tradiciones cuyo &uacute;nico fin es ayudar a los pacientes con su dolor y enfermedad…</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo importante es poder llegar a aplicar estos nuevos conocimientos y poderlos integrar con la medicina occidental que aprendimos a manejar, crear un discurso propio basado en lo aprendido y en buscar la limpieza propia para poder llegar a proponer una limpieza y una forma de renovaci&oacute;n y cura para los pacientes. El fin &uacute;ltimo es conocer la naturaleza y las oportunidades que nos brinda de salud, bienestar, y aprovecharla pero sin causarle da&ntilde;o y procurar en lo posible su cuidado y recuperaci&oacute;n...</p>       <p align="right">Luis Eduardo Mart&iacute;nez L&oacute;pez Octubre, 2004</p>       <p>La universidad, constituida como una fuente de conocimiento, me ha permitido tener una aproximaci&oacute;n o entendimiento parcial de la realidad que forma parte de mi vida. Ha dejado inquietudes y, sobre todo, motivaciones que me impulsan a la b&uacute;squeda de otras formas de realidad, de las cuales tengo certeza de su existencia, pero no de lograr la comprensi&oacute;n y asimilaci&oacute;n total de ellas…</p>       <p>Hoy me encuentro sorprendida ante la infinidad de conocimientos referentes a la naturaleza humana (en toda la expresi&oacute;n de la palabra) que se encuentran disponibles en mi cotidianidad, en mi familia, mi comunidad; pero que han sido relegados o, peor a&uacute;n, reemplazados por la imperante cultura occidental. A pesar de ello, siento una profunda alegr&iacute;a al saber que dichos conocimientos todav&iacute;a se encuentran vigentes en el pensamiento de los que hoy se niegan a la globalizaci&oacute;n y siguen defendiendo su tradici&oacute;n, su ra&iacute;z, aquellos personajes con los que nunca pens&eacute; tener nada en com&uacute;n... Los ind&iacute;genas.</p>       <p>Es gratificante el hecho de poder sentarme hoy a escribir, con respeto y admiraci&oacute;n, sobre la importancia de la conservaci&oacute;n de las culturas ind&iacute;genas, no s&oacute;lo de Colombia sino del mundo entero, ya que en ellas est&aacute;n muchas de las respuestas tan anheladas y exigidas a la medicina moderna. Es tranquilizante saber que naturaleza y hombre se conjugan en un todo indivisible. Por lo tanto, sabiendo que la madre naturaleza es la m&aacute;xima proveedora, nunca tendremos carencia de alimento y medicina, premisa que tanto nos preocupa…</p>       <p align="right">Sandy Marcela Granados Andrade Octubre, 2004</p>       <p>Es indiscutible la novedad presentada en el contenido de esta rotaci&oacute;n, no s&oacute;lo porque aport&oacute; conceptos que hasta septiembre de este a&ntilde;o no exist&iacute;an para m&iacute; y, adem&aacute;s, no eran parte de lo que (en mi programaci&oacute;n mental y cultural) consideraba parte de mi formaci&oacute;n profesional, sino que orden&oacute; y dio sentido a ideas y conceptos que hab&iacute;a recibido en estos a&ntilde;os de formaci&oacute;n —un ejemplo fehaciente de esto &uacute;ltimo lo constituye todo lo referente a la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, lo que por supuesto no era nuevo para m&iacute;—. Por lo tanto, fue toda una sorpresa para m&iacute; el descubrir c&oacute;mo este tema tiene una dimensi&oacute;n maravillosamente m&aacute;s compleja y m&aacute;s din&aacute;mica, sobre todo si se considera que hay otras formas de conocimiento desde donde abordar el asunto. Con respecto al acercamiento a la medicina tradicional y a todo ese nuevo panorama que implica aceptar que existe una forma diferente de conocimiento, no puedo negar que se ha generado en m&iacute; sentimientos de respeto y admiraci&oacute;n, pero al tiempo se despierta el temor que existe en el hombre, por lo desconocido y novedoso, de perder la seguridad en lo que hasta el momento constitu&iacute;a lo &uacute;nico existente…</p>       <p align="right">Hernando Sandoval Rodr&iacute;guez Octubre, 2004</p>       <p>En este mes, muy corto tiempo a decir verdad, la forma de ver el mundo me ha cambiado. Tal vez no entienda muchas de las cosas vividas, ense&ntilde;adas, compartidas, pero puedo decir que todo esto me ha abierto un campo inimaginable que me ha llevado a un mundo desconocido, aunque pertenezca y provenga de &eacute;l. Ya no puedo seguir concibiendo la realidad de una manera tan simplista como antes: no s&oacute;lo lo que puedo ver, tocar o escuchar existe, y mucho menos lo que hago termina all&iacute;, en el acto, sino que va m&aacute;s all&aacute;, tiene trascendencia.</p>       <p>Es incre&iacute;ble c&oacute;mo las estructuras de conocimiento y los conceptos que antes parec&iacute;an tan s&oacute;lidos, l&oacute;gicos e irrebatibles puedan cambiar, tambalear y hasta derrumbarse al permitirme la aproximaci&oacute;n a formas diferentes de pensamiento. Con esto no estoy negando, invalidando ni mucho menos abandonando el conocimiento occidental; por el contrario, he encontrado el sustrato para comprenderlo mejor, hacerlo m&aacute;s valioso y, por qu&eacute; no, m&aacute;s completo.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>C&oacute;mo concebirme ahora de forma individual, sin ra&iacute;ces ni relaciones con los dem&aacute;s ni con la naturaleza, c&oacute;mo creerme un ser solitario, autosuficiente, cuando cada cosa hace parte de una misma realidad y todo depende de lo dem&aacute;s, cuando yo misma soy parte de esa naturaleza viva del universo; por esto ahora parece imposible seguir viviendo en esa cajita m&aacute;gica donde nada me toca, nada tiene que ver conmigo ni yo con nadie.</p>       <p>Son muchos los momentos, por no decir que todo el tiempo, en los que pisamos, utilizamos y luego olvidamos al ser humano, a la naturaleza, a sus recursos y a sus riquezas para alcanzar lo que queremos —cosas materiales generalmente, con las cuales creemos ser m&aacute;s felices—, sin darnos cuenta de que nos enga&ntilde;amos y alejamos cada vez m&aacute;s de este prop&oacute;sito, pues se nos ha olvidado que la esencia de la vida radica en la sencillez, en los milagros que en cada instante se nos regalan. Hemos dejado de sorprendernos por la belleza de una flor, por la sonrisa de un ni&ntilde;o, por el canto y el color de un p&aacute;jaro, por el ruido de un r&iacute;o, por la posibilidad de levantarnos cada d&iacute;a y tener a nuestro lado a alguien con quien compartir nuestra vida…</p>       <p>No s&eacute; con qu&eacute; cosas me vaya a encontrar, pero de ahora en adelante va a ser muy dif&iacute;cil aproximarme a alguien olvidando todo esto, enfocada s&oacute;lo en aliviar sus s&iacute;ntomas, sin tratar de ir m&aacute;s all&aacute;; de trabajar con este ser conjuntamente para encontrar la verdadera causa de su dolencia, y as&iacute; tal vez poder solucionarla; de prevenir la p&eacute;rdida de la armon&iacute;a y la cronificaci&oacute;n de muchas patolog&iacute;as; de incentivar el autocuidado, el cultivo y protecci&oacute;n de plantas, o de reconocer que mi conocimiento es m&iacute;nimo. Es mucho lo que la naturaleza me ofrece por diferentes v&iacute;as y siempre existir&aacute; alguien con un poder muy grande dispuesto a compartir su conocimiento en pro de quien lo necesite, siempre y cuando &eacute;ste sea solicitado y se tenga la confianza suficiente para caminar por esta senda diferente.</p>       <p align="right">Paola Morales Agat&oacute;n Octubre, 2004</p>       <p>He visto que la vida en el mundo y la medicina moderna se rigen por paradigmas r&iacute;gidos, donde aprendemos a comportarnos y a pensar de determinada forma. As&iacute; es como creo que nuestra posici&oacute;n de ‘curadores y cient&iacute;ficos' no est&aacute; en el contexto cultural, social, personal, espiritual que deber&iacute;a estar…</p>       <p>Desde hace un tiempo me ha parecido que las palabras <i>conocimiento</i> y <i>sabidur&iacute;a</i> son diferentes. En la medicina moderna pareciera que se usaran como sin&oacute;nimos, es m&aacute;s da la impresi&oacute;n de que la ciencia occidental toma esos conocimientos como si se tratar&aacute;n al tiempo del todo y del origen…</p>       <p>He pensado en todos aquellos momentos en que he estado m&aacute;s cerca de la naturaleza y de m&iacute; mismo (creo que son inseparables), y es de ella, de la naturaleza (la madre Tierra), de la cual dependemos; sin embargo, en la mayor parte de momentos en esta civilizaci&oacute;n estamos alejados de ella. Sencillamente siento que me alimenta el hecho de estar a su lado…</p>       <p>La palabra <i>autocuidado</i>, creo, es m&aacute;s compleja de lo que parece, pues nuestro bienestar no depende de la sociedad, sino de cada uno de nosotros, en todos las esferas de la persona. En el caso de la medicina, qu&eacute; mejor tener un cuerpo sano para tener una mente sana, pero esta salud va m&aacute;s all&aacute; del cuerpo, llega hasta el esp&iacute;ritu, que renueva posteriormente nuestro entorno m&aacute;s importante, la naturaleza…</p>       <p>Me cuesta trabajo asimilar la clasificaci&oacute;n de dolencias de acuerdo con si son debidas al fr&iacute;o o al calor. Es dif&iacute;cil. He aprendido a ver las enfermedades en miniatura o, por lo menos, a imagin&aacute;rmelas, y autom&aacute;ticamente pienso en el aspecto corporal, en la c&eacute;lula, en la mol&eacute;cula, en el gen, m&aacute;s no pienso en la persona en s&iacute;, en su vida, en su entorno, en su forma de vivir, en sus dolencias del alma. Estas dos clasificaciones son muy diferentes, principalmente por su visi&oacute;n de la persona, lo cual nos puede aportar un importante n&uacute;mero de claves acerca de ella. Lo &uacute;nico es poner atenci&oacute;n (tener los ojos abiertos)…</p>       <p>Record&eacute; que el mundo esta lleno de se&ntilde;ales que son captadas cuando despertamos, ya que est&aacute;n escritas con s&iacute;mbolos raros, que no entendemos. Record&eacute; que somos parte de un todo y as&iacute; es como actuamos en la vida, tan campantes; pero que todo eso tiene un efecto en algo m&aacute;s. Record&eacute; tambi&eacute;n que las personas son personas, y por ello merecen mi atenci&oacute;n, mi coraz&oacute;n, mi ser y mi estar (un punto dif&iacute;cil). Record&eacute; que soy parte de algo muy grande, expresado en su forma m&aacute;s sencilla y compleja en la naturaleza, que no s&oacute;lo es el hecho de consumir, sino de renovarnos. Record&eacute; que estoy haciendo mi camino, al cual le falta un poco de direcci&oacute;n en mi beneficio y para los que me rodean.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Muchas veces me siento en un nudo, me siento parte de un nudo, y en ese momento me inspira mucho respeto y me da miedo la fuerza que puede tener la naturaleza en un rayo, el cual desde otro punto de vista, lejos del nudo, debe inspirar belleza, sin dejar a un lado el respeto.</p>       <p align="right">Gabriel Ricardo Ortiz Prieto Octubre, 2004</p> </blockquote> <hr>     <p><b>BIBIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <p>1. Greebe E. La medicina tradicional: Una perspectiva antropol&oacute;gica. Enfoques en atenci&oacute;n primaria. 1988; 3(3).</p>     <p>2. Eliade M. El chamanismo. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1975.</p>     <p><b>LECTURAS RECOMENDADAS</b></p>     <p>1. Acero L. Propiedades, usos y nominaci&oacute;n de especies vegetales de la amazon&iacute;a colombiana. Bogot&aacute;: Corporaci&oacute;n Araracuara; 1982.</p>     <p>2. Bar&oacute;n C, Reichel E, Pinz&oacute;n C, Preaf&aacute;n C. Diversidad &eacute;tnica, cultural y constituci&oacute;n colombiana de 1991. Legitimidad de las diferencias: realidades, retos y respuestas. En: Derecho, etnias y ecolog&iacute;a. Bogot&aacute;: Conciencias; 1995.</p>     <p>3. Correa F, editor. La selva humanizada: ecolog&iacute;a alternativa en el tr&oacute;pico h&uacute;medo colombiano. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a, Fondo FEN de Colombia, Fondo Editorial CEREC; 1990.</p>     <p>4. Estrella E. Plantas medicinales amaz&oacute;nicas: realidad y perspectivas. Lima: Tratado de Cooperaci&oacute;n Amaz&oacute;nica, Secretar&iacute;a Pro-Tempore; 1995.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Fericgla J. Al trasluz de la ayahuasca. Quito: Abya-Yala; 1997.</p>     <p>6. Farnsworth N, Olayiwola A, Audrey S, Djaja DS, Zhengang G. Las plantas medicinales en la terap&eacute;utica. Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria Panamericana. 1989 Oct;107(4): 314-9.</p>     <p>7. Garc&iacute;a Barriga H. Flora medicinal de Colombia. Bogot&aacute;: Tercer Mundo; 1992.</p>     <p>8. Gonz&aacute;lez DJ. Utilizaci&oacute;n terap&eacute;utica de nuestras plantas medicinales: un resumen de materia m&eacute;dica. Bogot&aacute;: Publicaciones de la Universidad de La Salle; 1984.</p>     <p>9. Guti&eacute;rrez V. Medicina tradicional de Colombia. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia; 1985.</p>     <p>10. Pinz&oacute;n C, Su&aacute;rez R. Los cuerpos y los poderes de las historias: apuntes para una historia de las redes de chamanes y curanderos en Colombia. En: Otra Am&eacute;rica en construcci&oacute;n: medicinas tradicionales y religiones populares. Bogot&aacute;: Colcultura; 1991.</p>     <p>11. Schultes RE. Las plantas de los dioses. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1979.</p>     <p>12. Schultes RE, Raffauf,R. The healing forest: medicinal and toxic plants of the northwest Amazonia. Portland: Dioscorides Press; 1990.</p>     <p>13. Schultes RE, Raffauf R. Vine of the soul: medicine men, their plants and rituals in the colombian Amazon. Oracle: Synergetic Press; 1992.</p>     <p>14. Wasson G, et al. El camino a eleusis: una soluci&oacute;n al enigma de los misterios. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1980.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>15. Zubir&iacute;a R de. La medicina en el descubrimiento de Am&eacute;rica. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Cultura Hisp&aacute;nica; 1992.</p>     <p>16. Zuluaga G, Correal C. Medicinas tradicionales: introducci&oacute;n al estudio de los sistemas tradicionales de salud y su relaci&oacute;n con la medicina moderna. Cuadernos del Observatorio de la Vida. 2002;3.</p>     <p>17. Zuluaga G. El aprendizaje de las plantas en la senda de un conocimiento olvidado: etnobot&aacute;nica medicinal. Bogot&aacute;: Seguros Bol&iacute;var; 1994.</p>     <p>18. Zuluaga G. Bot&aacute;nica m&eacute;dica, contribuci&oacute;n al estudio cient&iacute;fico de las plantas medicinales Pereira: Corpes de Occidente; 1992.</p></font>      ]]></body>
</article>
